0% encontró este documento útil (0 votos)
198 vistas6 páginas

Homilética 2

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
198 vistas6 páginas

Homilética 2

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

HOMILÉTICA (SERMÓN)

Homilética (del gr. homiletikos, reunión, y homileos= conversar) es una rama de la


teología pastoral, la cual se encarga del estudio del sermón o discurso religioso.

Trata de manera principal sobre la composición, reglas de elaboración, contenidos,


estilos, y correcta predicción del sermón.

Nos enseña cómo presentar, con elegancia y estilo, un discurso religioso. Puede decirse,
por lo tanto, que la homilética es el arte y la ciencia de predicar. Además del sermón,
la homilética incluye otros tipos de discursos religiosos, que por lo general son formas
de exposiciones más complejas y elaboradas, para compartir los diferentes contenidos
de la fe.

La Predicación o sermón homilético, fue la principal forma de comunicar la fe utilizada


por Cristo durante su ministerio terrenal, sus apóstoles continuaron utilizándola con
grandes resultados, según ha quedado registrado en el libro de Hechos de los
Apóstoles. Durante la época apostólica de la Iglesia cristiana, el apóstol Pablo fue sin
dudas el más destacado y prolifero predicador evangélico.

TIPOS DE HOMILÉTICAS QUE JESÚS UTILIZÓ

Cristo mismo predicó y encargó a sus apóstoles hacerlo. Su predicación se incluyeron


dos formas de sermón, el misionero y ministerial.

HOMILÉTICA MISIONERA: Esto es dirigido para los incrédulos.

Marcos 3:14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar.

Lucas 9:2 Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.

Mateo 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

HOMILÉTICA MINISTERIAL: Para los que ya están en la fe cristiana.

Visita de despedida de Pablo en Troas.


Hechos 20:7-11 El primer día de la semana,
reunidos los discípulos para partir el pan,
Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día
siguiente; y alargó el discurso hasta la
medianoche. Y había muchas lámparas en
el aposento alto donde estaban reunidos; y
un joven llamado Eutico, que estaba
sentado en la ventana, rendido de un sueño
profundo, por cuanto Pablo disertaba
largamente, vencido del sueño cayó del
tercer piso abajo, y fue levantado
muerto. Entonces descendió Pablo y se
echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os
alarméis, pues está vivo. Después de haber
subido, y partido el pan y comido, habló
largamente hasta el alba; y así salió. Es un
ejemplo del segundo tipo de predicación.
En este los apóstoles recibieron el apoyo de
los asistentes que fueron elegidos y
consagrados para un fin, por ejemplo,
Timoteo y Tito.

DIFERENCIAS ENTRE LA HOMILÉTICA EVANGELICA Y LA CATÓLICA

HOMILÉTICA EVANGÉLICA En las confesiones evangélicas, el sermón o discurso


religioso es la "Predicación", el cual puede ser de naturaleza pastoral o evangelístico.
Este discurso, por lo general, tiene un carácter coloquial, y se presenta con mayor
libertad y espontaneidad por parte del predicador. La predicación puede ser presentado
por el Pastor, o cualquier miembro de la congregación, pues no se requiere ordenación
al ministerio, por eso es más común que las denominaciones evangélicas utilicen con
mayor frecuencias otros métodos, tales como: la conferencia, la charla, el simposio, el
estudio, etc. los cuales forman parte del estudio de la homilética.

HOMILÉTICA CATÓLICA En la Fe Católica el principal discurso es la Homilía, el


cual es un sermón con un carácter de mayor solemnidad, que forma un todo, un
conjunto, con la Misa o culto católico. Debido a su carácter solemne, solo el sacerdote, o
quien ha sido autorizado, puede impartirlo. En la Fe Católica, tanto los textos, las fuentes,
y la naturaleza de la homilética, son propios, y por lo general su estudio forma parte de
los estudios sacerdotales. Es también su caracter solemne el que impide que otros
posibles predicadores puedan dirigir la ceremonia religiosa

COMO PREDICAR

Una predicación significativa requiere de un discernimiento y disciplina de manera


constante. Tendrás que preparar tu sermón con cuidado antes de predicarlo de una
forma accesible.

4 partes: Escoge un tema Estudia el texto Prepara el sermón Predica el


sermón

ESCOGE UN TEMA:

Ora y medita. Pídele a Dios que te guíe. Como vas a predicar la verdad de Dios, debes
esperar que Dios te revele la verdad sobre la que quiere que prediques. Esfuérzate a
conciencia para estar en comunión con Dios mientras tratas de discernir el tema
adecuado. Un pasaje específico o un tema específico aparecerá en tu mente. Ambas
opciones pueden ser útiles, siempre y cuando mantengas el mensaje centrado alrededor
de las Sagradas Escrituras.

Debes darte bastante tiempo. Podría tomarte un tiempo antes de que el pasaje
correcto se muestre, e incluso más tiempo para preparar el sermón adecuado sobre ese
pasaje. Las palabras que prediques deben ser el resultado de un pensamiento y
descernimiento, y no una reacción emocional.

Busca pasajes que aborden el tema. Si un tema te viene a la mente antes de que un
verso lo haga, empieza a buscar pasajes que directamente hablen acerca de ese tema.
Busca diferentes opciones hasta que lo encuentres .Una vez que recojas el tema del
pasaje, considera buscar pequeños pasajes de apoyo para anotarlos junto con él.

Empieza de nuevo cuando sea necesario. No te desanimes si llegas a un callejón sin


salida mientras buscas un tema posible para tu sermón. Hay momentos en los que es
posible que debas empezar este proceso de nuevo, de cero. Hacerlo podría parecer
inconveniente, pero es una mejor opción que forzar un mensaje alrededor del cual no
puedes envolver tus ideas.
ESTUDIA EL TEXTO

Ora para tener una perspectiva. Una vez que sepas sobre lo que vas a hablar, ora para
tener una perspectiva sobre lo que debes decir al respecto. Debes estar en comunicación
con Dios a lo largo de todo el proceso de predicación, incluso en el paso preparatorio.

Concéntrate en la Palabra. El mensaje de tu sermón se debe centrar alrededor de la


Biblia. Empieza en el pasaje o pasajes a los que se te ha conducido y desarrolla el resto
de tu sermón desde ahí. El mensaje que prediques debe basarse en la verdad bíblica, no
al revés. En otras palabras, no debes planificar el mensaje que quieres enviar ni
tergiversar la escritura de manera que encaje con tus ideas. Tus ideas deben funcionar
alrededor de la verdad bíblica existente.

Busca el pasaje. Estudia el pasaje completamente para mejorar tu comprensión sobre él.
Considera su significado dentro del contexto bíblico, histórico y cultural. Mira los versos
alrededor del pasaje. Asegúrate de saber y comprender su contexto inmediato para que
no malinterpretes el significado. Investiga un poco también de manera externa,
especialmente si el pasaje describe una costumbre o idea que es ajena a las formas de
pensamiento contemporáneas.

Determina su significado. Toda la Palabra de Dios es significativa, pero debes


preguntarte por qué este pasaje en particular es tan importante y por qué Dios quiere
que prediques sobre él. Averigua el tema del pasaje. Pregúntate qué dice acerca de Dios
y por qué las personas deben escucharlo.

Sorpréndete. No des por sentado que ya sabes todo sobre lo que debas saber acerca
del pasaje en el que estás trabajando. Sorpréndete por la verdad y las perspectivas que
están ocultas debajo de la superficie. Cuando abordes un pasaje con el que ya estás
familiarizado, puede ser fácil que te centres exclusivamente en el significado seguro y
común que ya sabes. Sin embargo, no te conformes con ver solo lo que esperas ver. Por
otro lado, tampoco debes buscar un significado oculto que probablemente no esté ahí.
No tergiverses el texto para encontrar algo impactante o nuevo; simplemente acepta
cualquier reflexión que aparezca sorpresiva y naturalmente.

PREPARA EL SERMÓN

Prepara el texto de tu sermón de antemano. Puedes escribir todo el sermón o


simplemente conformarte con una versión resumida, pero de cualquier manera, debes
preparar un plan escrito que puedas usar cuando realmente prediques. Tener un texto
preparado te mantendrá más centrado cuando realmente empieces a predicar. A menos
que domines bastante el tema, la predicación improvisada suele ser más desorganizada
y menos profunda. Puedes escribir palabra por palabra todo el sermón, usar notas
abreviadas o usar un resumen. Por lo general, se prefiere usar resúmenes, ya que hacen
que te sea más fácil estar pendiente de la congregación mientras predicas y limitas la
tentación de mirar tus notas todo el tiempo.

Brinda un contexto. Podría parecerte que algunos pasajes se explican por sí solos, pero
a menudo esos pasajes tienen más sentido dentro de un contexto más amplio. Incluye
cualquier información bíblica o histórica que sea necesaria para realmente destacar el
texto. Recuerda la búsqueda que hiciste mientras tratabas de comprender el pasaje. La
información que te brindó una nueva comprensión debe ser incluida en tu sermón.
Desde luego, no debes dejarte llevar demasiado. Todavía debes concentrarte en tu
sermón y en la Palabra en sí. Debes usar detalles de apoyo para que el oyente
comprenda mejor el pasaje y no deben ser lo más impresionante de tu predicación.

Aplica el mensaje. Debes ilustrar cómo el texto se aplica en la vida real del mundo
contemporáneo. Dales a tus oyentes la información que sientan que les pueda ser útil
mientras navegan por las pruebas y las tentaciones cotidianas. Relaciona directamente el
mensaje con un marco hipotético de la vida real y escoge uno que sea más o menos
común y que atraiga a la mayor diversidad de personas que se pueda. Al ilustrar una
posible aplicación del mensaje, puedes ayudar a tus oyentes a comprender cómo aplicar
el mensaje en sus propias vidas. Al aplicar el mensaje, debes retar al oyente. Tu sermón
debe darles a tus oyentes algo sobre qué pensar e incitarlos a hacer alguna buena acción
que sea consecuente con la verdad bíblica.

Practica. Practica la predicación del sermón en voz alta con anticipación. Cuando
practiques, también debes medir el tiempo y editar tu sermón apropiadamente. Como
regla general, tu objetivo debe ser un sermón que dure más o menos de 25 a 30
minutos. Un sermón que sea significativo, pero un poco corto es por lo general más
eficaz que un sermón largo y que se va por las ramas. Practicar tu sermón también
puede ayudarte a determinar la manera más eficaz de predicarlo. Mientras más te
familiarices con él, más fácil será añadir pausas y énfasis en los lugares adecuados.

PREDICA EL SERMÓN:

Orar antes de empezar. Antes de pararte y predicarles a las personas. Debes pasar
algunos minutos en silencio orando por una guía, claridad y sabiduría. Aunque el texto
que has escrito haya sido hecho y practicado devotamente, aun así debes orar para tener
la habilidad de enviarlo bien. También debes orar por los corazones y las mentes de tus
oyentes, para que permanezcan abiertos al mensaje.

Habla en términos sencillos. No uses un lenguaje académico u otras formas de


expresión que algunas personas de la congregación no comprenderán. Habla en
términos simples para que el mensaje sea accesible para todos los que lo escuchen. Esto
no significa que debas moderar o simplificar el mensaje. La verdad que prediques debe
ser profunda y con significado, pero las palabras que uses para predicarla deben ser
comprensibles para la mayoría de tu público si quieres que lo impacte.

Debes ser accesible. Tu lenguaje corporal debe ser atractivo. Como regla general, debes
verte con confianza y amigable en vez de verte tieso, nervioso o demasiado severo.
Aunque no te sientas con confianza, debes buscarla. Evita los tics nerviosos, el uso
frecuente de las palabras sinsentido como “Eh” y “Este”, y otras señales de ansiedad. Si
no te ves con confianza, es posible que el mensaje de tu sermón pierda credibilidad. La
forma de tu discurso, tus movimientos y expresiones deben encajar con tus palabras.
Compórtate con seriedad cuando hables acerca de algo serio, pero relájate cuando
hables acerca de algo que no sea serio.

Cíñete al punto. Es posible que haya momentos en los que el Espíritu Santo con toda
razón te lleve a una dirección inesperada, pero la mayor parte del tiempo, debes ceñirte
al texto y a los puntos que has preparado de antemano. Perder la concentración en
medio de un sermón puede hacer que no termines nunca y se vea sin un objetivo.
Cuando un sermón se aparte del camino, es posible que termines perdiendo a una gran
parte de tus oyentes. En ese momento, puede ser fácil que empieces a hablar más en un
esfuerzo por traerlos, pero irte por las ramas por lo general dañará tu causa en vez de
ayudarla. Una mejor opción sería simplemente ser más conciso desde ese momento en
adelante.

Usa el humor y los trucos creativos con cuidado. El uso del humor y de las
ilustraciones creativas puede servir de ayuda en un sermón cuando se aplica como
apoyo, pero si dependes demasiado de estas tácticas, en realidad pueden debilitar el
mensaje general. Cualquier humor que uses debe ser relevante para el mensaje general.
Es posible que se use para llamar la atención del oyente o para ilustrar un punto. Incluso
se puede usar para aliviar la tensión. Por otro lado, no debes usar el humor para obtener
una aprobación. No le hará bien a nadie si la congregación recuerda tu broma pero se
olvida del mensaje.

Aprende y mejora. Después de que termines de predicar, evalúa tu eficacia. Pídeles


comentarios a las personas que te escucharon. Averigua qué hiciste bien y dónde
puedes mejorar, y después ajusta tu técnica de acuerdo a eso para la próxima vez que
prediques. Acude a otros miembros de tu equipo pastoral o miembros de la
congregación de confianza para que te brinden críticas constructivas. Considera pedirle a
alguien que te grabe cuando prediques y mira la grabación después de ir a la iglesia ese
día. Es probable que puedas aprender mucho con solo mirarte. Acepta el hecho de que
no eres perfecto. Siempre habrá espacio para mejorar, especialmente cuando no tienes
mucha experiencia previa en la predicación.

Última modificación: domingo, 24 de julio de 2022, 21:50

También podría gustarte