Acción es el derecho público, cívico, subjetivo, abstracto y autónomo que tiene
toda persona natural o jurídica para obtener la aplicación de la jurisdicción del
Estado a un caso concreto mediante una sentencia, a través de un proceso o para
pedir que se inicie la investígación penal previa al proceso.
Teoría clásica-. De sabor arcaico (Arellano García, 1995, p. 240), ésta es la teoría
que germina y se desarrolla en Roma. Celso la sintetiza y define diciendo que la
acción es "el derecho de perseguir en juicio lo que nos es debido", que en su raíz
latina se enuncia así: "Jus persequendi in juicio, quod, sibi debeatur".
Esta teoría, también conocida como monista, predomina secularmente en el
campo jurídico mezclando la acción con el mismo derecho sustantivo o material.
Este concepto romano (Arellano García, 1995, p. 240) consideró la acción como
un derecho, pero un derecho que se confunde con la acción, o sea, el mismo
derecho subjetivo que trataba de defenderse o hacerse valer. La acción, pues, se
tiene como derecho material, lo que nos lleva a afirmar que cada derecho tiene su
acción, siendo ésta el derecho en movimiento.
Pero la fórmula de Celso sólo abarcaba los derechos personales, hasta cuando los
glosadores incluyeron los derechos reales para que la fórmula quedará así: "La
acción es el derecho de perseguir lo que nos es debido o lo que nos pertenece".
A mediados del siglo XIX el romanista alemán Federico von Savigny sostuvo que
la acción era el derecho a la tutela por la violación de un derecho, o sea, el
derecho en que se transforma un derecho al ser lesionado. Se puede decir
entonces que toda acción implica un derecho y la violación de éste. Como se
puede observar, este concepto de Savigny lo que hace es condicionar la acción a
la violación del derecho.
Tres consecuencias se sacan de esta tesis de Savigny: 1. No hay acción sin
derecho; 2. No hay derecho sin acción; 3. La acción sigue la naturaleza del
derecho
Teorías modernas.- Pero a partir de la penúltima década del siglo XIX se inicia lo
que algunos autores llaman la emancipación y autonomía de la ciencia procesal,
identificando la acción como algo totalmente diferente al derecho sustantivo.
Bernardo (Bernhard) Windscheid, saca a la luz pública su obra La acción en el
derecho civil romano desde el punto de vista moderno, en donde, después de
estudiar en su fuente y períodos el mundo romano, llega a la conclusión de que la
acción no es el derecho a la tutela judicial por la violación de un derecho, sino una
pretensión a favor del lesionado y en contra de quien ha violado el derecho para
obtener el resarcimiento del daño o la satisfacción de la obligación.
Las opiniones de Winsdcheid fueron criticadas por Theodor Muther y es con éste
que la acción siembra sus plantíos en los propios terrenos del derecho procesal,
en rebeldía contra el derecho civil. Este neurasténico profesor de la Universidad
de Koenisberg, bebiendo también en las fuentes romanas, distingue entre la
acción y el derecho subjetivo del perjudicado por la lesión a ese derecho,
concibiendo a la primera como el derecho a la tutela judicial, que ejerce el
lesionado ante el Estado para que le conceda esa tutela y, al segundo como el
presupuesto del derecho de acción. La naturaleza de ambos derechos es
diferente: el de acción es de naturaleza pública, pues se ejerce ante el Estado; el
otro tiene carácter eminentemente privado y sólo se manifiesta entre particulares.
Desde perspectivas diferentes, las refiexiones de Winsdcheid y Muther sobre la
acción en el derecho romano contribuyeron a cuestionar la concepción tradicional
y monista de aquélla, iniciaron la separación doctrinal entre la acción y el Derecho
subjetivo material y fueron la base de un amplio y profundo proceso de revisión y
análisis de este concepto.
Acción Concepto En materia procesal, puede ofrecerse el siguiente concepto: la
acción es el derecho subjetivo que se concede a las personas físicas y morales
para que puedan provocar que un órgano jurisdiccional conozca de un conflicto de
intereses determinado y lo resuelva mediante una sentencia. De este concepto se
obtienen los siguientes elementos:
1. Derecho subjetivo (lo que es lícito o permitido hacer) La acción es un derecho,
es decir, una facultad que la ley reconoce a las personas para que puedan
promover la actuación de un órgano jurisdiccional del Estado.
2. Que un órgano jurisdiccional conozca de un conflicto de intereses El fin de la
acción consiste en que la autoridad jurisdiccional competente se aboque al
conocimiento y a la resolución de un litigio tratado a lo largo de un proceso. Esto
implica que el derecho de acción solo puede ejercerse ante órganos
jurisdiccionales.
La acción busca provocar la intervención de un órgano jurisdiccional para que se
aboque al conocimiento de una contienda jurídica. Antes de la acción es la
pretensión. En la acción se ejerce el derecho de poner en funcionamiento al
órgano jurisdiccional.
Elementos de la acción
1. Los sujetos. Sujeto activo y sujeto pasivo.
2. El objeto. Es el efecto que se pretende como consecuencia del ejercicio del
derecho de acción. El objeto persigue dos fines: a) Promover la actuación de un
órgano jurisdiccional para que por medio de un proceso se satisfagan una o más
pretensiones. b) Que el demandado ceda a las pretensiones del actor.
3. La causa o invocación de un derecho presunto. Es el fundamento de la acción.
Supone la existencia, a un tiempo, de un derecho y de un hecho contrario a
determinados fundamentos jurídicos.
La Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación señaló en la tesis de
rubro “ACCIONES, ELEMENTOS DE LAS.”, que las acciones constan de tres
elementos:
a) Las personas o sujetos (activo y pasivo).
b) La causa eficiente de la acción, a su vez tiene dos elementos: un derecho o un
estado de hecho contrario a ese derecho.
c) El objeto, que es el efecto al que tiende el poder de exigir lo que se pide en la
demanda y, como lo que se pide es la actuación de la ley, el objeto a cuya
consecución tiende esa actuación se denomina propiamente objeto mediato de la
acción.
Clasificacion de las Acciones.
De acuerdo con el tipo de derechos que sustentan la acción intentada
a) Reales. Reclaman la facultad para aprovechar o explotar de manera autónoma
y exclusiva una cosa (propiedad, usufructo, servidumbre, el uso y la habitación,
entre otros).
b) Personales. Reclaman de otras personas el cumplimiento de obligaciones
personales de dar, hacer o no hacer determinados actos.
De condena Buscan: que el Juez imponga al demandado el cumplimiento de una
obligación incumplida o insatisfecha.
Declarativas: Su finalidad es obtener una declaración de existencia de una
determinada relación jurídica o de un derecho, por ejemplo, la validez de un título
de propiedad, de un contrato, etcétera.
Constitutivas o modificativas: Su objetivo es la constitución o la modificación de
una relación jurídica (pretenden la creación, modificación o extinción de un
derecho, una obligación o una situación jurídica).
Cautelares: Son las que tienen por objeto conseguir una resolución judicial de
carácter provisional, que garantice la efectividad del derecho sustancial que se
hace valer (ejemplo: la obtención de un embargo, la exhibición de una cosa
mueble).
Ejecutivas: Son las que permiten, desde que son ejercidas, afectar
provisionalmente el patrimonio del deudor antes del dictado de la sentencia
definitiva.
Como sinónimo de derecho: es el sentido que tiene el vocablo cuando se dice, “el
actor carece de acción”, lo que significa que el actor carece de un derecho efectivo
que el juicio deba tutelar.
Como sinónimo de pretensión: es el sentido más usual del vocablo en la doctrina y
legislación. Se habla entonces de acción fundada y acción infundada, de acción
real y personal, de acción civil y penal. En estos vocablos, la acción es la
pretensión de que se tiene un derecho válido y en nombre del cual se promueve la
demanda respectiva. Esta aceptación de la acción como pretensión, se proyecta
sobre la demanda, por lo que es habitual oír hablar en el foro de demanda fundada
e infundada.
Como sinónimo de facultad de provocar la actividad de jurisdicción: es decir el
poder jurídico que tiene todo individuo como tal, y en nombre del cual le es posible
acudir ante los Jueces en demanda de amparo a su pretensión. El hecho de que
esta pretensión sea fundada o infundada no afecta la naturaleza del poder de
accionar; pueden promover sus acciones en justicia aun aquellos que
erróneamente se consideran asistidos de razón.
Modernamente, la doctrina tiene tres afirmaciones fundamentales sobre lo que es
acción:
Es un derecho autónomo: porque es independiente del derecho subjetivo que se
reclama en el proceso, es decir de la pretensión. Por tanto, es instrumental de esta
última. En efecto, lo que busca el actor con su demanda es que la pretensión sea
amparada. Por ello es un derecho individual de carácter público, aun cuando la
pretensión sea privada.
Es un derecho abstracto: dado que solo pone en funcionamiento el aparato
jurisdiccional mediante el proceso. La acción la tienen todas las personas por el
solo hecho de serlas, tengan o no razón, obtengan o no una sentencia favorable.
Es un derecho público: en la medida que no se ejerce contra el demandado, sino
frente al Juez. Contra aquél se dirige la pretensión. Por su parte, Monroy Gálvez 6
además de afirmar la esencia constitucional del derecho de acción, señala que
éste es público, subjetivo, abstracto y autónomo.
Otra clasificación.
Es público, porque el sujeto pasivo del derecho de acción es el Estado, pues hacia
él se dirige.
Es subjetivo, porque se encuentra permanentemente presente en todo sujeto de
derechos por el sólo hecho de serlo, siendo irrelevante si está en condiciones de
hacerlo efectivo.
Es abstracto, porque no requiere de un derecho sustancial o material que lo
sustente o impulse. Se realiza como exigencia, como demanda de justicia, al
margen de si el derecho pedido (pretensión) tiene o no existencia.
Es autónomo, porque tiene requisitos, presupuestos, teorías explicativas sobre su
naturaleza jurídica, normas reguladoras sobre su ejercicio, etc.
El contenido de la acción, La pretensión y sus clases.
En la actualidad es pacífico admitir que la acción no debe confundirse con la
pretensión. Esta última es el derecho concreto, y aquella es el derecho abstracto.
La pretensión es entonces el contenido de la acción, su desarrollo concreto. La
acción es el derecho a poner en actividad el aparato jurisdiccional, en tanto que la
pretensión es el derecho a obtener todos los actos procesales necesarios para el
reconocimiento del derecho, lo que comprende la sentencia y su ejecución.
La acción es el poder jurídico que tiene todo sujeto de derecho de acudir
ante los órganos jurisdiccionales para reclamarles la satisfacción de una
pretensión.
Los elementos de la acción son: los sujetos, el objeto y la causa o
invocación de un presunto derecho.
Para efectos didácticos, los autores han clasificado a las acciones de
acuerdo a distintos criterios: por el tipo de resolución demandada, por el
tipo de interés que se busca proteger y por el derecho subjetivo material
que se pretende hacer valer.
Por su parte, las acciones de carácter civil pueden clasificarse a la vez
entre acciones personales y acciones reales de acuerdo al tipo de derecho
en que se fundan, a saber: derechos personales o reales.
Respecto a la acción de carácter penal, dijimos que se trata de una
actividad primordialmente estatal, que por mandato constitucional está a
cargo del Ministerio Público, y excepcionalmente de los particulares, según
las condiciones contenidas en la ley en la materia.
Naturaleza jurídica de la acción.
El término acción encierra varios conceptos según sea el ángulo por el cual se le
mire. En un sentido general, y tomado en consideración al derecho ya que no hay
derecho sin acción, puede decirse que es la facultad que tiene toda persona,
natural o jurídica, de promover la actividad de los tribunales en miras al
reconocimiento de un derecho. Si esto no fuese así, tendríamos un derecho
nugatorio o recortado en sus consecuencias.
Acciones colectivas
Las acciones colectivas se encuentran bajo el amparo del derecho a la tutela
judicial efectiva1 , que tienen como fin otorgar una vía judicial para proteger
derechos reconocidos a una colectividad determinada o determinable. Su
incorporación en nuestro sistema jurídico se realizó mediante la reforma al artículo
17 constitucional2 , al que se añadió un tercer párrafo (ahora cuarto), por el cual
se facultó al Congreso de la Unión para expedir leyes que regulen dichas
acciones. Esta reforma se materializó en el ámbito legal mediante la modificación
a diversas normas que establecieron un procedimiento especial que regula las
acciones colectivas