TEMA 4: Diseños de caso único “reversibles”
Antes de comenzar, es necesario hacer distinción entre dos tipos de. Son el Diseño AB
con un Seguimiento (o Diseño ABS) y el Diseño ABA. En el diseño ABS (de seguimiento
y no de simple) la “tercera fase” no es una retirada o reversión del tratamiento, sino una
continuación de las medidas una vez “dada el alta” al paciente; el llamado “seguimiento”.
En este caso, el objetivo del seguimiento es que la conducta continúe en niveles parecidos
a los de Fase B. No será eso lo que cabrá esperar cuando utilicemos la estrategia de
reversión en el diseño ABA; donde en la segunda Fase A lo que esperaremos será un
empeoramiento.
1. Diseños unifactoriales de reversión.
1.1. Diseño de Reversión A-B-A.
Sabiendo ya qué no es un Diseño ABA, veamos ahora qué es exactamente uno de los
diseños más simples dentro de la estrategia de replicación intrasujeto o caso único. En él
se establece en primer lugar una línea base (Fase A). A continuación, se aplica un
tratamiento (Fase B), y finalmente se retira el tratamiento, con el objetivo de que la
conducta regrese a su estado inicial (segunda Fase A). Tal y como establecen Campbell
y Stanley se trata de un diseño que está como integrado en “dos secuencias temporales”.
Su notación en este caso es: O1 O2 O3 O4 XO5 O6 O7 O8 O9 O10 O11 O12
Este diseño difiere del diseño AB en que, al introducir de nuevo la fase sin tratamiento
experimental, se llega a una inferencia más clara de la efectividad del tratamiento. Así, si
la línea conductual del sujeto (establecida previamente) tiende a mejorar con la aplicación
del tratamiento y si, como consecuencia de la retirada de éste en la siguiente fase dicha
mejora se detiene (y la línea conductual regresa a su nivel original), se obtiene una clara
evidencia de que lo que controla dicha conducta es el tratamiento aplicado.
Evidentemente este diseño introduce mayores garantías ante las posibles amenazas contra
la validez interna, aunque la validez externa sigue estando afectada. Sin embargo, tiene
ventajas e inconvenientes.
• Así, entre las ventajas podríamos citar la posibilidad que este diseño nos brinda
de demostrar una relación causal con pocos sujetos. De este modo, gracias a la
“retirada” del tratamiento, las garantías de relación causal entre las variables son
bastantes. Pero se debe tener en cuenta la necesidad de seleccionar una V.I., que,
al ser eliminada o retirada, deje sin efecto su acción previa. Si la variable
independiente no tiene estas características en cuanto a su reversibilidad, este
diseño se convierte en inapropiado.
• En cuanto a los inconvenientes, existen algunos de carácter ético. En este caso,
no se trataría de una buena elección ya que dejaríamos al paciente sin tratamiento.
Otro inconveniente estriba en la imposibilidad de evaluar el efecto del tratamiento
en un contexto clínico más amplio. Muchas veces lo más efectivo es la
introducción simultánea de varios factores, más que la aplicación de un
tratamiento o de varios de forma secuencial. Como se puede apreciar este diseño
no permite evaluar dos factores, ni individual ni simultáneamente, por lo que
también queda restringida su posibilidad de generalización.
Un ejemplo de este diseño es este experimento de Hersen y Eisler. Las dos variables de
medida fueron los puntos ganados y las puntuaciones en depresión (puntuaciones altas
indicaban baja depresión). Si miramos la Figura 2 observaremos la presencia de medidas
estables durante la línea base, con una ligera tendencia a disminuir en relación con los
puntos ganados (durante esta fase los puntos no tenían valor de cambio), y una tendencia
a aumentar para las puntuaciones conductuales. La implantación de la “economía de
fichas” provoca un rápido incremento de los puntos ganados y de las puntuaciones en
depresión. El retiro del tratamiento en la segunda fase A, y la regresión a la línea
conductual base produjeron un marcado descenso tanto de los puntos ganados como de
las puntuaciones en depresión. La reversión en la segunda Fase A es lo que confirma la
“hipótesis” de que los cambios que se operan en las conductas objeto de estudio, son
función directa de la introducción y retirada del tratamiento.
Figura 2
1.2. Diseño A-B-A-B.
Constituye el Diseño de Reversión por excelencia. En él se introduce la variable
experimental a partir del supuesto de que el efecto de dicha variable es transitorio o
reversible.
Este diseño es, junto con el Diseño de Línea Base Múltiple el que más se utiliza en
investigación sobre modificación de conducta. Sirve para establecer la causalidad de las
variables de tratamiento, y su estructura lógica puede ser considerada como una extensión
del modelo lógico A-B-A, con la adición de una cuarta fase, o Fase de Tratamiento B.
Su estructura básica consiste en cuatro períodos de observaciones repetidas sobre la
conducta o conductas del sujeto. En dos fases del mismo, fases B, la conducta del sujeto
está sometida a la acción de un determinado tratamiento. Si durante las fases o segmentos
de observación en que se ha introducido el tratamiento, la conducta del sujeto experimenta
un cambio no predicho a partir de la línea conductual de base, se puede inferir que el
responsable de ese cambio ha sido la variable tratamiento. En este diseño toda inferencia
de causalidad se apoya en la hipótesis o expectativa de una continuidad básica de la línea
conductual, sin la presencia del tratamiento. La verificación de esta relación causal se
establece en la tercera fase, en la cual se opera una retirada del tratamiento y, en
consecuencia, la línea conductual tiene que regresar al nivel predicho. A continuación, se
reintroduce un tratamiento para comprobar si se produce de nuevo el cambio conductual.
Con ello se refuerza la interpretación de que el agente de cambio es la variable de
tratamiento.
Su notación es:
O1 O2 O3 O4 XO5 O6 O7 O8 O9 O10 O11 O12 XO13 O14 O15 O16
La principal ventaja del diseño de reversión A-B-A-B es que permite estimar la acción de
un tratamiento sobre una determinada conducta del sujeto; constituye, el modelo típico
de “diseño de replicación intrasujeto”. Es evidente que, si el mismo tratamiento se
aplicara a más de un sujeto, esta replicación intrasujeto aumentaría la generalización del
efecto del tratamiento a través de diferentes sujetos. Una de las condiciones básicas que
deben cumplirse al aplicar esta clase de diseños es que la línea base “regrese a su nivel
inicial” durante la tercera fase.
En torno a la tercera fase, o fase de reversión, se plantean una serie de dificultades básicas.
En muchos casos esta fase supone un tiempo bastante prolongado para que la conducta
regrese a su nivel basal. Por otra parte, sobre todo en contextos terapéuticos, esta regresión
a la línea base no contribuye al “cambio terapéutico de la conducta”, es decir, es
perjudicial. De hecho, existen muchas situaciones en las que se dan conductas auto-
lesivas o agresivas, en las que no es aconsejable regresar a la situación inicial. Todo lo
anterior hace que no sea aconsejable la utilización de este diseño. Es cierto que, en
ocasiones se dan conductas que no son reversibles de por sí, lo cual tampoco es aplicable
al diseño A-B-A-B. Existe una serie de condicionamientos ético-morales y prácticos que
desaconsejan el empleo de esta estrategia experimental.
1.2.1. Variantes del Diseño A-B-A-B.
Diseño de Reversión A-B-A-B: Técnica de Inversión.
La estructura de éste sigue un modelo de cuatro fases, pero, a diferencia del diseño de
reversión A-B-A-B, aquí se registra la ocurrencia de dos conductas de un mismo sujeto;
la que tiene que ser incrementada y la incompatible, cuya frecuencia debe disminuir.
Su notación es:
Conducta A O1 O2 O3 O4 O5 XO6 O7 O8 O9 O10 O11 O12 O13 O14 O15
XO16 O17 O18 O19 O20
Conducta B O1 O2 O3 O4 O5 O6 O7 O8 O9 O10 XO11 O12 O13 O14 O15 O16
O17 O18 O19 O20 (Incompatible)
En la primera fase -Fase A-, se registran dos conductas incompatibles de forma
simultánea. Como es obvio, los registros se toman antes de la intervención. En la segunda
fase, Fase de Tratamiento (Fase B), se introduce el tratamiento hasta que se haya
producido un cambio sustancial y estable en las frecuencias de las conductas. La siguiente
fase, la fase tercera, o fase de inversión, es aquella en la que se opera una inversión crítica
del tratamiento. Si el tratamiento realmente es efectivo, debe poder observarse en esta
fase crítica, una inversión del efecto. De esta forma, la conducta que durante la segunda
fase ha experimentado un aumento, debería, en la tercera fase, disminuir.
Ejemplo de este diseño sería: en este estudio se pretendió probar el efecto de la
contingencia de refuerzo sobre la conducta de juego de una niña de cuatro años y medio.
Después de un período de observación de seis semanas, se comprobó que la niña evitaba
toda relación o conducta social con el resto de niños de una escuela para párvulos a la que
asistía. Como base de estudio se registraron dos conductas:
a. frecuencia de interacciones con adultos.
b. frecuencia de interacciones con niños. Los registros conductuales se llevaron a
cabo diariamente en períodos de dos horas por las mañanas, y los registros fueron
hechos por dos observadores.
Para cada uno de los sucesivos intervalos de 10 segundos, los observadores tomaron nota
de si Ana se acercaba a (o interactuaba) con otros niños o adultos cuando se encontraba
sola.
Como puede observarse en la Figura 4, durante los cinco primeros días de que consta el
período de línea base, sólo el 10% del tiempo interactuaba con otros niños, y el 45% del
tiempo interactuaba con adultos; el resto del tiempo, o se aproximaba a los niños, pero
sin interactuar con ellos, o jugaba sola.
A partir de estos registros iniciales, los investigadores establecieron la hipótesis de que
los adultos le prestaban mayor atención cuando estaba sola que cuando estaba en contacto
con otros compañeros. En la segunda fase del estudio se reorientó la atención de la
maestra; así cuando Ana entraba en contacto con sus compañeros, la maestra se mostraba
más atenta hacia ella y elogiaba su actividad. De esta forma, la atención de la maestra se
hizo contingente a la relación que Ana establecía con el resto de sus compañeros. Cuando
Ana se hallaba sola o intentaba contactar con los adultos, era totalmente ignorada por la
maestra. Con la aplicación de esta contingencia de refuerzo, el patrón conductual
mostrado por Ana cambió radicalmente durante la segunda fase del estudio.
Los resultados en la segunda fase del estudio, indican que la niña estuvo
aproximadamente el 60% del tiempo interactuando con sus compañeros, y sólo el 15%
del tiempo con adultos. Con el objetivo de verificar que “la atención de la maestra era la
causa de este cambio en la conducta de Ana”, se introdujo la tercera fase (FASE RDO/DE
INVERSIÓN), o fase crítica del diseño, donde la atención de la maestra, se hizo de nuevo
contingente a la actuación de la niña cuando estaba sola, o bien cuando interactuaba con
adultos, y se le ignoraba cuando intentaba acercarse a sus compañeros. Como se infiere
en la Figura 4, los porcentajes se invirtieron, de tal forma que la cantidad de tiempo de
interacción con adultos se incrementó sensiblemente, al tiempo que disminuyó la
interacción de Ana con otros niños. Durante la cuarta fase se reinstauró el procedimiento
del “refuerzo contingente de atención”, reestableciéndose el patrón conductual que
apareció durante la segunda fase.
Diseño B-A-B de Retirada.
El diseño de retirada o supresión del tratamiento B-A-B, puede ser considerado como una
simplificación del diseño clásico de reversión de cuatro fases (A-B-A-B). Es decir, el
investigador actúa en aquellos casos en que el tratamiento está ya en marcha y se necesita
evaluar, de alguna forma su efectividad. De ahí que lo que se hace es interrumpir el
tratamiento temporalmente para constatar si se produce algún tipo de discontinuidad o
cambio en el patrón conductual generado por el sujeto.
La principal diferencia entre este diseño y el diseño de inversión estriba en la tercera fase.
En efecto, en el diseño de inversión la variable experimental, instaurada en la segunda
fase, se aplica en la tercera a una “conducta alternativa” incompatible con la que se había
aplicado en la segunda. Así, se produce, una inversión en la aplicación de la VI, por tanto,
la contingencia de refuerzo cambia a la conducta contraria. Por su parte, en un diseño B-
A-B de retirada o supresión de tratamiento se reestablece en la tercera fase el tratamiento
que había sido interrumpido temporalmente en la segunda fase A. No se produce, en
consecuencia, ninguna inversión del tratamiento.
En definitiva, este diseño y el anterior utilizan la misma técnica, es decir, retirar
temporalmente el tratamiento una vez instaurado. La única diferencia entre ellos es que
en el primer caso (diseño A-B-A-B), el estudio introduce una primera fase de observación
sin tratamiento, o Fase A, y en el segundo no se parte de esta fase inicial. Sin embargo, la
estructura consiguiente sigue siendo la misma, B-A-B, en el sentido en el que el
tratamiento, aplicado ya a la segunda fase o inicialmente, queda interrumpido
temporalmente.
Comparada la técnica de “retirada” con la de “inversión”, ha de reconocerse que la
segunda es mucho más compleja, pues están implicadas dos conductas.
El aspecto más importante del “diseño de retirada” o “supresión del tratamiento”, es el
relativo a lo que ocurre a una sola conducta clínicamente relevante cuando un único
tratamiento terapéutico es instaurado, luego retirado y a continuación reinstaurado. Dicha
supresión del tratamiento no sólo se produce, como hemos señalado en los diseños en que
se introduce una discontinuidad en el tratamiento, o diseño B-A-B, en los que no se
establece la primera fase de línea base, sino también los diseños que siguen el modelo
general A-B-A. En estos últimos diseños la supresión se produce en la tercera fase.
Este diseño se representa de la siguiente manera:
XO1 O2 O3 O4 O5 O6 O7 O8 XO9 O10 O11 O12
La principal ventaja de esta estrategia es que permite evaluar tratamientos una vez éstos
ya han sido aplicados. Desde el punto de vista clínico, este diseño termina con la fase de
tratamiento, por lo que es superior a los diseños vistos antes (A-B, ABS, ABA). La
principal desventaja es la ausencia de la primera fase de línea base, inconveniente de
escasa importancia sobre todo si la evaluación se efectúa sobre la misma conducta a lo
largo del período de estudio.
Ejemplo de este tipo de diseños sería con la conducta agorafóbica. Trataron a un paciente
con fobia a las multitudes y a los extraños. El trabajo tenía como propósito la evaluación
de un tratamiento que consistía en una práctica gradual de la conducta no fóbica.
Sin embargo, se utilizó otro tratamiento como control. Este consistía en una terapia de
tipo cognitivo (reestructuración-cognitiva). Cada una de las fases tuvo una duración de
cinco días.
En la primera etapa se pidió al cliente que entrase en un gran almacén, y que permaneciese
en el departamento de rebajas, el mayor tiempo posible que pudiera resistir. El
investigador, tomaba nota del tiempo de permanencia y cuando el cliente superaba el
tiempo de permanencia de los días anteriores, le reforzaba positivamente; si el tiempo era
más corto, no se reforzaba la conducta. En la segunda etapa de este estudio, se aplicó la
terapia cognitiva. Los componentes de la terapia eran (información, detección de
distorsiones cognitivas, debate, generación de pensamientos alternativos, y puesta en
práctica). Sin embargo, durante estos cinco días el cliente no pasó por el gran almacén,
aunque se le dio instrucciones de que lo intentara. Cuando se reinstauró el período de
exposición gradual, durante los últimos cinco días del estudio, se produjo una mejora
considerable de la ejecución del sujeto. De esta forma, se demostraba que esta terapia
(exposición gradual), era efectiva en este tipo de conducta fóbica.
2. Diseños multifactoriales de reversión.
La estrategia experimental de caso único no se limita única y exclusivamente a aquellos
diseños donde sólo hay una condición experimental, sino que también se extiende a
situaciones en las que existe más de un nivel de la VI diferentes o incluso distintas VV
Experimentales.
En el primer caso (cuando existe más de un nivel de la VI), el diseño se ajusta a un tipo
de investigación analítica y permite al investigador ir variando niveles de una misma
variable de tratamiento, con objeto de establecer la posible relación o parámetro existente
entre la VI y la VD. A esta primera categoría la denominaremos “Diseños Multinivel”.
En segundo lugar (cuando existen distintas VVII), en la investigación conductual hay un
tipo de diseño, el “Diseño de Tratamiento Múltiple”, en el que se utiliza más de un
tratamiento, pero que se aplica en fases diferentes. Esta estrategia coincidiría en parte con
los diseños clásicos factoriales. Junto con estas dos categorías, se da también el “Diseño
Interactivo”, que se acerca aún más que el anterior al diseño factorial clásico, y donde se
puede evaluar el efecto de distintos tratamientos separadamente y en interacción.
2.1. Diseños Multinivel.
En este caso, se utiliza una misma V.I., pero con distintos niveles. Ofrecen más
información que los vistos hasta ahora, además de que desde ellos es posible atisbar la
posible función o parámetro entre las variables experimentales. Estos diseños suelen
preferirse a los de una sola variable.
La lógica del diseño se basa en el procedimiento de aplicación y retirada del tratamiento
en diferentes puntos temporales, y a la constatación de que en tales puntos se ha alterado
el patrón original de la conducta del sujeto. Al hablar de los diseños multinivel, caben
destacar dos modalidades básicas:
• En primer lugar, tenemos un modelo de diseño multinivel que puede ser
considerado como una variedad del modelo A-B-A; se trata del Diseño A-B1 A-
B2-A, cuya estructura revela la combinación de dos diseños simples A-B-A. Así,
por un lado, el diseño queda descompuesto en un diseño A-B1-A, y por otro el
diseño A-B2-A. De esta forma, el primer nivel de B (B1) se compara con las fases
primera y segunda de la línea conductual de base, y el segundo nivel de B (B2)
con la segunda y la tercera. Este diseño se puede representar:
OOO X1 O O O O O O X2 O O O OOO
• Una segunda variación del diseño multinivel, es aquella en que se combina la
estrategia A-B-A simple con una secuencia escalonada de fases en que varían los
niveles de la variable de tratamiento. Se trata del modelo de diseño A-B1-A-B1-
B2-B3-B4-B5. En este diseño se combina la técnica de reversión, primer
componente del diseño A-B-A, y la técnica secuencial escalonada de niveles de
tratamiento. Este segundo segmento, nos muestra, un cambio gradual a lo largo
de las sucesivas fases. En definitiva, este diseño puede ser considerado como una
combinación entre la estrategia de reversión con la de no-reversión. Se
representaría así:
OOO X1 O O O OOO X1 O O O X2 O O O
X3 O O O X4 O O O
Este diseño ofrece como ventaja la posibilidad de inferir el probable efecto de control
del tratamiento sobre la conducta a partir de dos criterios: el de reversión y el del cambio.
Como desventajas deberíamos hablar de los factores que pueden afectar a la Validez
Interna, sobre todo en el segundo diseño. En concreto, se puede decir que el factor
maduración es causa alternativa de mejoramiento del comportamiento de los sujetos.
En general, estos diseños tienen importantes ventajas; tales como, la posibilidad que
ofrecen de hacer una investigación de carácter analítico y, de este modo, poder constatar
la forma en que los diferentes niveles del tratamiento afectan diferencialmente a la
conducta, y determinan su posible relación.
Figura 6
2.2. Diseños de Tratamiento Múltiple.
Un diseño básico dentro de los de Tratamiento Múltiple es el llamado Diseño de Cinco
Fases o Diseño A-B-A-C-A. Desde un punto de vista estructural, este diseño puede ser
descompuesto en dos partes o segmentos: A-B-A y A-C-A. En consecuencia, puede
caracterizarse como la integración o combinación de dos diseños del tipo A-B-A, pero
con dos tratamientos diferentes.
Con este diseño como estrategia experimental se pueden evaluar los efectos separados de
cada una de las variables de tratamiento, pero no es posible determinar si entre ambas se
da o no un efecto de tipo interactivo. Este diseño se representaría así:
OOO X1 O O O OOO X2 O O O OOO
Con respecto a este esquema, el efecto del primer tratamiento, X1, se compara con las
fases primera y tercera. Por su parte, el segundo tratamiento, X2, se compara con las fases
tercera y quinta. Con ello la tercera fase, o segunda línea base, constituye un criterio
común contra el que se contrastan los efectos de ambos tratamientos.
La ventaja de este diseño estriba en que se puede probar la incidencia de dos o más
variables de tratamiento y, por tanto, también comparar su efecto diferencial sobre un
mismo tipo de conducta objeto. Sin embargo, puede quedar limitado a la acción de
factores que son consecuencia del paso del tiempo y que podrían explicar el cambio de
comportamiento de los sujetos. Una clara limitación del diseño es que con él no se puede
analizar la acción simultánea o conjunta de ambas variables de tratamiento. Por ejemplo,
es posible que la acción del “feedback” sea efectiva si se acompaña del sistema de
economía de fichas.
Figura 7
2.3. Diseños Interactivos.
Es la estrategia de investigación más compleja dentro de los diseños de Caso Único. Este
diseño, no sólo permite un estudio aislado e independiente de cada una de las variables
de tratamiento, sino que también se puede estudiar su interacción, es decir, su acción
conjunta.
Este diseño puede ser considerado como una extensión del diseño de tratamiento múltiple,
al introducir en algunas de sus fases.
El modelo básico, y más simple de este diseño será A-B-A-C-A-B-BC-B. Este modelo
de diseño se ajusta mejor a las necesidades del investigador clínico, ya que la mayoría de
los tratamientos incluyen diferentes componentes. El estudio de estos componentes, su
efecto diferencial o conjunto, constituye una de las tareas básicas del investigador
aplicado. La estructura básica de este modelo es:
O O O X1 O O O OOO X2 O O O OOO X1O O O X1X2 O O O
X1O O O
De la estructura propuesta se deben inferir dos principios básicos:
1. Debe analizarse por separado cada una de las variables de tratamiento antes de
analizar su efecto conjunto.
2. No puede modificarse más de una variable a un tiempo, de una fase a otra. Sólo
en la medida en que se cumplan estas dos condiciones podremos utilizar esta
estrategia de investigación.
Figura 8