Mod 3 y 4 Contabilidad
Mod 3 y 4 Contabilidad
Al construir las ratios y los índices a partir de los estados contables, podemos responder muchas preguntas del futuro
del ente. A modo de ejemplo, algunas preguntas serían: ¿podrá el ente pagar en el próximo año las deudas con
proveedores?, ¿generará la empresa los fondos al realizar una inversión para el pago de préstamos?
Los estados contables, también llamados estados financieros, tienen como objetivo principal: brindar información
a usuarios externos e internos sobre la situación económica, financiera y patrimonial de la empresa. Se
constituyen así en una base importante para la toma de decisiones. Pero, para conocer sobre la situación de una
empresa, no basta solo con los estados contables. Es necesario analizar, agrupar e interpretar la información que
proporcionan y construir índices y ratios. Luego, a partir de toda esa tarea, recién es posible sacar conclusiones sobre
la situación económica, financiera y patrimonial presente de la empresa, y también sobre el futuro del ente a corto y
a largo plazo, detectando sus debilidades y sus fortalezas.
El objetivo del análisis e interpretación de los estados contables es establecer un diagnóstico sobre la situación
económica y financiera de una empresa y las proyecciones o las perspectivas sobre el corto y el largo plazo, con
base en la información publicada en los estados contables.
A través del análisis de los estados contables, es posible segregar la información económica y financiera para evaluar,
por ejemplo, la estructura de inversión (activo), la estructura de financiación (pasivos y patrimonio neto) y los
resultados (actividad principal, actividades de apoyo y financieras). De esta tarea es posible extraer información y
conclusiones, tales como:
comprender cómo son las operaciones de la empresa respecto de la generación y la aplicación de sus
ingresos y recursos.
El análisis de los estados contables es una herramienta que permite determinar la inversión que conviene elegir,
conocer las situaciones problemáticas y sus posibles correcciones, realizar las previsiones necesarias, como, así
también, evaluar la gestión de la empresa o un área específica.
Para comprender el objetivo del análisis e interpretación de los estados contables, vamos a comenzar con el análisis
de los estados de situación patrimonial de la empresa Profertil al 31 de diciembre de 2017 presentados de manera
comparativa en el ejercicio anterior.
Para esta lectura solo se consideran uno de los estados contables básicos de la organización bajo estudio.
Estructura patrimonial
En el estado de situación patrimonial puedes observar tres componentes: activo, pasivo y patrimonio neto. Si
resumes la información de los totales de cada componente presentes en el estado al 31 de diciembre de 2017,
obtendrás la tabla 1.
PATRIMONIO NETO 5
$ 1.655.262.139
1: ESTRUCTURA DE INVERSIÓN: Responde a la pregunta ¿en qué invierte la empresa? Es decir, se conforma por
el total de recursos que son propiedad de la organización.
2: EST. DE FINANCIACIÓN: Responde a la pregunta ¿cómo se financia el ente? Está formado por las fuentes de
financiamiento, de donde surgen los fondos necesarios para adquirir los recursos de la estructura de inversión.
3: ACTIVO: Es el total de recursos propiedad del ente.
4: PASIVO: Es la fuente de financiamiento externa, es decir, con terceros ajenos al ente.
5: PATRIMONIO NETO: Es el financiamiento interno, es lo que financian sus propietarios.
Estructura de inversión
El activo se presenta en el estado de situación patrimonial de cada empresa. ¿Qué puedes analizar en función de la
información expuesta?
El activo se clasifica en: activo corriente y activo no corriente. Si graficamos la composición de cada empresa
considerando solo los totales de ambos conceptos, obtendríamos la figura 1, en donde se expone la estructura de
inversión dividida según sus plazos.
Considerando en forma global la composición del activo, podemos ver que para activo no corriente es superior al
activo corriente, pero la diferencia es leve. El activo corriente es aquel que se espera se haga líquido en los próximos
doce meses desde la fecha de cierre de ejercicio; se puede decir que el activo corriente es un activo móvil. Por
consiguiente, la empresa posee levemente mayor su activo inmóvil.
Una vez definido el activo corriente y no corriente, puedes observar que el estado de situación patrimonial te
muestra los saldos que lo componen distribuidos en distintos rubros. Si analizamos la estructura del activo o
estructura de inversión de la empresa considerando los rubros del activo corriente, puedes observar la composición
que se expone en la figura 2.
Analizando la figura, puedes observar que en la empresa el activo corriente, principalmente, está formado por
créditos. Seguidamente, los bienes de cambio se posicionan. Estos están vinculados con la actividad principal de la
empresa. Por el contrario, la empresa no posee grandes inversiones transitorias ni activos con liquidez inmediata.
Por último, podemos observar en la figura 3 la composición del activo no corriente de Profertil al 31 de diciembre de
2017.
Analizando el activo no corriente, podemos mencionar que la empresa concentra su activo no corriente en los bienes
de uso, ya que dicho rubro representa el 93 % del activo no corriente.
Movilización o inmovilización del activo: a través del análisis de los distintos rubros del activo, tanto
corriente como no corriente, y su comparación en forma global, conoceremos qué tan movilizado o
inmovilizado está este. Si el activo está compuesto por una mayor proporción de activos líquidos o cuasi
líquidos (por ejemplo: caja y bancos, inversiones temporarias, créditos de corto plazo, bienes de cambio),
diremos que este está movilizado. En cambio, si está compuesto en su mayoría por activos menos líquidos
(por ejemplo: créditos a largo plazo, inversiones permanentes, bienes de uso, activos intangibles), diremos
que la empresa posee más activo inmovilizado.
Composición del activo corriente: para este análisis, debemos estudiar los distintos rubros y cuentas que
componen el activo corriente y compararlos entre sí, y también con el total del activo corriente. Es importante
este paso para el análisis financiero de la empresa y, sobre todo, para el análisis financiero de corto plazo, ya
que para el pago de las obligaciones de corto plazo es necesario conocer los activos más líquidos o casi
líquidos para afrontar estas deudas. A su vez, este análisis servirá para conocer si la empresa concentra los
activos en su actividad principal (bienes de cambio) o en actividades secundarias (inversiones transitorias).
Composición del activo no corriente: analizar las cuentas y los rubros del activo no corriente y compararlas
con años anteriores nos dará información sobre cómo se capitaliza o descapitaliza la empresa para generar
resultados. Por ejemplo, a través de mayores bienes de uso para la actividad principal, como maquinarias o
herramientas, o mediante bienes para actividades secundarias, como inmuebles para inversiones.
2. Estructura de financiación
Las empresas pueden financiarse a través de recursos propios (patrimonio neto) o recursos de terceros (pasivo). Para
analizar la estructura de financiación, entonces, debemos observar el pasivo y patrimonio neto de cada empresa,
ambos presentes en el estado de situación patrimonial.
Si consideramos solo los totales del pasivo y patrimonio neto de cada empresa, podemos observar —como se ve en
la figura 4— que la empresa se financia mayormente con recursos de terceros, ya que el pasivo representa el 77 % del
total de las fuentes de financiamiento.
Analizando la estructura del pasivo, puedes observar — como se muestra en el gráfico de la figura 5— que el pasivo
corriente es mayor al pasivo no corriente. Asimismo, si analizas la composición por rubros, puedes observar que los
préstamos son el principal componente del pasivo.
En resumen, en relación con la estructura de financiación, se debe analizar los aportes realizados por dueños y
acreedores. En el análisis, debes indagar también en cuánto y cómo aportaron los dueños de la empresa y los
acreedores comerciales y financieros en particular, es decir, estudiar la magnitud del patrimonio neto y del pasivo
y sus composiciones. El análisis del patrimonio neto permitirá conocer los resultados generados por la empresa y
cómo han sido distribuidos (distribución de utilidades) o capitalizados para generar mayores utilidades. Respecto
del estudio del pasivo, este permite conocer qué tan exigibles son las obligaciones (pasivo corriente y pasivo no
corriente), para saber cómo se encuentra la empresa a nivel financiero y si podrá hacer frente a estas obligaciones.
Este análisis es complementario al estudio del activo corriente para el análisis financiero.
3. Análisis vertical
Cuando analizamos los estados contables de una empresa, existen dos técnicas de análisis: el análisis vertical y el
análisis horizontal.
Cuando determinaste que el total de activo corriente de la empresa representaba el 49 % del activo total, ¿cómo
obtuviste el resultado? Haciendo uso de las matemáticas y aplicando una regla de tres, podemos decir que si el total
del activo de la empresa es $ 7.259.329.326 y dicho monto representa el 100 % del activo, para calcular el porcentaje
del activo corriente debes considerar el valor que quieres medir (activo corriente = $ 3.525.808.261) y dividirlo en el
total de activos. El cálculo sería entonces 3.525.808.261 / 7.259.329.326, y el resultado de la operación es 0.4857.
Para expresarlo en porcentajes, lo puedes multiplicar por 100; así, puedes decir que el activo corriente representa el
49 % del activo total.
El análisis vertical es una técnica que consiste en convertir los valores contenidos en los distintos informes y en
la información complementaria de los estados contables en valores relativos, referidos a un mismo periodo o
ejercicio. Para realizarlo, se debe tomar un componente como base o valor base. Es decir, se tratará de definir qué
peso relativo tiene un determinado componente de los estados contables en relación con otro componente tomado
como base. Es un análisis estático, que se realiza en un momento determinado. Para realizar el análisis vertical del
estado de situación patrimonial, se puede tomar como base el total del activo y medir el total del activo corriente y
no corriente, por ejemplo.
4. Análisis horizontal
Cuando hablamos de la técnica de análisis horizontal no podemos solo considerar un periodo contable. Justamente,
el análisis horizontal surge de comparar distintos periodos de una misma empresa. Es por ello que, para
comprenderlo, haremos uso de los dos ejercicios presentados en el estado de situación patrimonial.
Si comparamos lo que ocurrió de un ejercicio a otro, podemos sacar las siguientes conclusiones:
Las inversiones disminuyeron 43 % respecto del ejercicio 2016. Este valor se determina de la siguiente manera
(171.800.968/301.927.288) – 1 x 100.
Los créditos por ventas aumentaron en un 45 % respecto de 2016, lo cual surge del siguiente cálculo:
(1.200.223.147/826.083.947) – 1 x 100.
En función de estos dos datos, podemos extraer como primera conclusión que la empresa aumentó su estructura de
inversión, pero hubo cambios en su composición. Disminuyeron las inversiones, aumentaron los créditos y los bienes
de cambio. Dentro de los otros créditos, si bien existe un aumento de estos, disminuyeron en la porción no corriente,
aumentando en su porción corriente.
Podemos afirmar que el análisis horizontal es similar al análisis vertical en el sentido de que busca determinar valores
relativos, pero en este caso se toman valores o componentes de distintos periodos o ejercicios, utilizando como
base el primer periodo bajo análisis. Esta técnica es dinámica, ya que analiza varios periodos y consiste en observar
los valores que asumen los componentes de los estados contables a través del tiempo, para determinar su evolución
o tendencia, con el objeto de descubrir las relaciones que los vinculan y las diferencias y semejanzas entre dichos
valores. La fórmula general para aplicar en esta técnica se incluye en figura 6.
El análisis a corto plazo y el uso de las ratios para este análisis tienen como objetivo determinar la capacidad del
ente para hacer frente a su pasivo, es decir, a sus obligaciones, en un periodo corto de tiempo. Recordemos que
se considera corto plazo al periodo que comprende hasta un año posterior a la fecha de cierre de ejercicio.
Este plazo de un año es de uso general por parte de las resoluciones técnicas vigentes en el área contable, que
toman dicho periodo para hacer la división y la exposición de activos y pasivos en corrientes y no corrientes. Es
decir, se toma el plazo de un año para exponer los recursos y las obligaciones como corrientes y todo lo que excede
el año, contado a partir de la fecha de cierre de ejercicio, se debe exponer como no corriente.
Para un ente, es muy importante conocer la capacidad de pago a corto plazo para no perder oportunidades de
nuevas inversiones o negocios, no tener problemas de pago de obligaciones y no caer en cesación de pagos.
Como contrapartida, el análisis sirve para no desaprovechar recursos porque están inmovilizados, es decir, tener
excesos de activos de corto plazo sin utilización. Por lo tanto, se debe hacer una buena planificación financiera para
no tener problemas de pago o cesación de pagos, pero también para no tener exceso de fondos inmovilizados por
previsiones de pago de deudas y, así, perder la oportunidad de obtener ganancias como consecuencia de esa la
inmovilización. Entre los problemas que surgen como resultado de no realizar un análisis y una planificación del
corto plazo, están las ventas a bajo precio para hacerse de fondos rápidamente para pago de deudas o las compras a
valores mayores por no poder utilizar fondos que se encuentran inmovilizados.
Para el análisis de corto plazo, analizaremos la liquidez de la empresa, que refleja su capacidad de hacer frente a
sus obligaciones en el corto plazo, a través de distintas ratios de liquidez.
En cuanto al largo plazo, se busca analizar la capacidad de pago o los compromisos contraídos a largo plazo, es
decir, todo recurso y obligación a periodos mayores al año. En este análisis no se hace un estudio particular, sino de
carácter más general. Otra diferencia es que se incluye en él tanto la estructura patrimonial como la de resultado.
En este análisis estudiamos los recursos con los que cuenta la empresa para conocer cuál es la flexibilidad o
movilidad del activo, y así, saber si la composición es la adecuada para la actividad que realiza. Respecto de la
financiación, no se hace referencia a pasivo y patrimonio neto, acreedores y dueños, sino que se analiza cuál es la
combinación en la empresa y cuál sería la más beneficiosa; es decir, cuánta deuda es conveniente tomar de parte de
los acreedores y cuánta inversión de parte de accionistas o propietarios del ente.
En relación con el estado de resultados, se debe analizar la rentabilidad de la empresa para conocer la capacidad de
generar ganancias y, de esta manera, generar recursos, que son necesarios para conocer cuál será el potencial
financiero de la empresa.
Para el análisis de largo plazo, el principal análisis es el de la solvencia, por lo tanto, las ratios como solvencia,
endeudamiento y movilidad del activo nos darán información del largo plazo a nivel de capacidad de pago en ese
periodo de tiempo.
M3.L2: LIQUIDEZ
A través del análisis de liquidez se pretende conocer la capacidad del ente para hacer frente a sus obligaciones de
corto plazo, es decir, aquellas que integran el pasivo corriente, y que, por lo tanto, se encuentran vencidas o van a
vencer dentro del año siguiente contado a partir de la fecha de cierre de ejercicio. En otras palabras, se busca
determinar si la empresa podrá cancelar en tiempo y forma sus obligaciones exigibles al cierre de ejercicio y las
que lo serán en el curso del próximo ejercicio.
Antes de adentrarnos en la determinación y el análisis de las distintas ratios de liquidez, recordaremos la estructura
del activo corriente y del pasivo corriente de la empresa Profertil al 31 de diciembre de 2017. Para ello, trabajaremos
con el estado de situación patrimonial de dicha empresa.
Para esta lectura solo se considera uno de los estados contables básicos de la organización bajo estudio. Los estados
contables completos, así como la memoria anual, pueden ser leídos a continuación:
caja y bancos;
inversiones transitorias;
bienes de cambio.
Los rubros se presentan en orden, siguiendo el criterio establecido en las normas contables: de más líquido a menos
líquido. El esfuerzo que requiere un bien de cambio para transformarse en dinero es mucho mayor al que requiere un
plazo fijo incluido en el rubro inversiones transitorias.
El pasivo corriente incluye las deudas ordenadas según su exigibilidad. Las deudas corrientes son aquellas cuyo
vencimiento opera dentro de los doce meses desde la fecha de cierre de ejercicio.
Todos estos usuarios pueden ser acreedores del ente, es decir, ser parte de su pasivo, ya que son quienes financian
al ente (además de los propietarios que lo hacen a través de los aportes que integran el patrimonio neto) y necesitan
conocer la situación financiera de la empresa, en especial la del corto plazo, para saber si podrán cobrar sus
acreencias. Para todos ellos, es de suma importancia evaluar cuál es la liquidez de la empresa (si los activos
corrientes son suficientes para cancelar los pasivos corrientes), para lo cual es útil, además, analizar la regularidad
con que el ente realiza los pagos de sus deudas y su capacidad de generación de fondos en el corto plazo.
Para conocer si una empresa está en condiciones de hacer frente a sus obligaciones de corto plazo, la empresa debe
enfocarse solo en el activo corriente y pasivo corriente.
De la relación entre ambos componentes surgen los índices de liquidez. Recordemos la estructura patrimonial de
Profertil al 31 de diciembre de 2017 en la tabla 1, según sus plazos, para luego enfocarnos en el activo y pasivo
corriente.
El activo corriente (de corto plazo) en la empresa analizada alcanza a cubrir todo el pasivo corriente (de corto plazo).
Recuerda que para analizar la situación financiera a corto plazo consideramos el activo corriente y pasivo
corriente de la empresa.
Los índices de liquidez permiten comparar la estructura de inversión con la estructura de financiamiento, de
forma de analizar cuantitativamente la capacidad de pago con los recursos del ente.
Si consideramos que la totalidad del activo corriente de la empresa se hará líquido en el corto plazo, podemos
afirmar que la empresa contará con $ 3.525.808.261 para afrontar el pago de las obligaciones de corto plazo que
ascienden a $3.053.076.400. ¿Es una situación favorable? Sí. Si la empresa realizara todos sus activos (los convierte
en efectivo) estaría en condiciones de afrontar el total del pago de las deudas corrientes.
Una manera simple de visualizar en qué posición está cada empresa, es dividir el activo corriente en el pasivo
corriente. Así, en la empresa obtendríamos el valor de 1,15 al dividir el total del activo corriente ($ 3.525.808.261)
por el total del pasivo corriente ($ 3.053.076.400). El resultado, entonces, refleja que, por cada peso de pasivo
corriente o deuda a corto plazo, la empresa cuenta con $ 1,15 de activo corriente.
Podemos deducir, entonces, que cuando el índice es menor a uno, la empresa no podrá abonar la totalidad de
sus deudas de corto plazo y, cuando es mayor a uno, sí podrá hacerlo. Cuando existe deuda que no se puede
cancelar, en términos contables, esta deuda se denomina deuda sin consolidar. Por el contrario, cuando existe un
excedente de activo corriente, este excedente en términos contables se denomina margen de cobertura.
El índice de liquidez, entonces, surge de dividir el total de activo corriente en el total de pasivo corriente, como
se muestra en la figura 1.
Este es el índice más utilizado para evaluar la capacidad de pago de las obligaciones de un ente, pero solo brinda un
indicio, ya que considera que todo el activo corriente tiene el mismo nivel de liquidez.
El índice de liquidez relaciona los activos corrientes con los pasivos corrientes de un ente, y su resultado indica,
a una fecha determinada, cuántos pesos de activo corriente existen, por cada peso de pasivo corriente.
Figura 1. Índice de liquidez corriente o ratio circulante: ACTIVO CORRIENTE / PASIVO CORRIENTE
El valor determinado del índice, ¿será bueno o malo? Esta pregunta no se puede responder si solo se analiza
esta ratio en forma individual. Para sacar buenas conclusiones, debes complementarlos con otros índices o ratios.
Ahora bien, si su valor es muy alto o bajo, es posible sacar una primera conclusión respecto a si la empresa cuenta con
márgenes de fondos o si cuenta con problemas o dificultades de pago.
Liquidez corriente = 1: indica que el activo corriente es igual al pasivo corriente (AC=PC). Esta situación
puede generar problemas de pago para el ente, en caso de que el activo corriente se encuentre compuesto
en mayor medida por componentes de menor liquidez; por ejemplo, créditos que requieren ser cobrados para
poder disponer de los fondos o bienes de cambio que deben venderse y cobrarse para recién transformarse
en efectivo que se pueda utilizar para cancelar deudas.
Liquidez corriente < 1: indica que el activo corriente es menor que el pasivo corriente (AC<PC), por lo tanto,
el activo corriente no es suficiente para hacer frente a las obligaciones del ente en el corto plazo, dando
lugar a la existencia de deuda sin consolidar, ya que no es posible cubrir todo lo adeudado a los
acreedores de corto plazo, con el activo corriente.
A continuación, haremos una relación con el capital corriente, también conocido como capital circulante, capital
de trabajo o fondo de maniobra, que es aquel capital necesario para el normal funcionamiento del ciclo operativo.
El capital corriente se determina como la diferencia entre el activo corriente y el pasivo corriente. A partir de
esta diferencia (AC – PC), también se puede determinar si existe fondo de maniobra o deuda sin consolidar, por lo
que existe una relación directa entre el índice de liquidez y el capital corriente. La fórmula de cálculo se expone en
figura 2.
Si el capital corriente es mayor a 1, al excedente del activo corriente en relación con el pasivo corriente se lo
denomina margen de cobertura, ya que el activo corriente no solo es suficiente para cancelar las deudas de corto
plazo, sino que además queda un remanente. Ahora bien, si el capital corriente es negativo, lo cual implica que el
pasivo corriente es mayor que el activo corriente, al excedente del pasivo corriente en relación con el activo
corriente se le denomina deuda sin consolidar, ya que el activo corriente no es suficiente para cancelar las deudas de
corto plazo.
Cuando un ente tiene deuda sin consolidar, el pasivo corriente es mayor al activo corriente, por lo tanto, el índice de
liquidez es menor a uno y ello podría ser un indicador de problemas de pago. Pero no siempre lo es. Veamos un
ejemplo: una empresa vende mercaderías al contado o a través de créditos a muy corto plazo, y el periodo de
tiempo que transcurre desde que ingresa la mercadería hasta que se vende y se cobra es menor al plazo otorgado
por los proveedores; en este caso, la empresa podrá pagar sus obligaciones normalmente por más que el índice de
liquidez sea menor a 1 y, por esa razón, tenga deuda sin consolidar. Con este ejemplo vemos que debemos analizar
cada caso en particular y entender el negocio en profundidad para poder realizar un diagnóstico y conclusiones
correctas.
Ahora veamos el caso opuesto: una empresa realiza ventas a plazos mayores de 90 días, pero sus obligaciones de
corto plazo tienen fechas de cancelación menores a 90 días. Para este caso, si suponemos que al cierre de ejercicio
determinamos un índice de liquidez mayor a 1 y, por lo tanto, un capital corriente positivo, es decir, existe margen
de cobertura, puede suceder que tenga problemas de cancelación de deudas de corto plazo en un futuro no muy
lejano, por las condiciones establecidas de cobranzas y pagos. En otras palabras, seguramente disminuirá el margen
de cobertura hasta perder capacidad de pago.
A través de estos dos ejemplos vemos que un buen análisis no se limita a los resultados obtenidos de un índice
determinado, y que no se debe concluir siempre que si los valores de un índice son positivos la situación de la
empresa es buena y si son negativos la situación de la empresa es mala. No solo se deben calcular índices o ratios; si
bien estos son de suma utilidad, deben ser evaluados o analizados en todo el contexto de la organización para llegar
a conclusiones correctas. Es importante analizar el índice de liquidez corriente a través del tiempo, pero es muy
importante, también, conocer y analizar la velocidad en los flujos de ingresos (periodo que transcurre desde que se
vende hasta que se cobra) y egresos (periodo que transcurre desde que se compra hasta que se paga), para arribar a
conclusiones certeras.
Las desventajas del índice de liquidez son las siguientes:
No toma en cuenta la composición del activo corriente para efectuar el análisis: dos empresas pueden tener
un mismo índice de liquidez y encontrarse en situaciones totalmente opuestas. Si, por ejemplo, el activo
corriente de la empresa A está compuesto principalmente por bienes de cambio e inversiones de difícil
realización (difíciles de vender y, por eso, difíciles de transformarse en dinero), aunque el índice de liquidez
arroje un valor mayor a 1, probablemente tenga problemas de pago en el corto plazo. En cambio, si la
empresa B tienen un activo corriente integrado en mayor medida por dinero en efectivo o bienes de fácil
comercialización, con iguales valores para el índice de liquidez que la empresa A, no tendrá problemas de
pago. Es decir, ambas empresas pueden tener el mismo índice y estar en situaciones distintas.
No toma en cuenta los plazos en los que el activo corriente se transforma en efectivo, es decir, si los bienes
de cambio son difíciles de vender o son fácilmente realizables (plazo para convertirse en efectivo).
No toma en cuenta los plazos de cancelación o exigibilidad del pasivo corriente: entre dos empresas que
posean plazos de cancelación distintos, la que tenga plazos más largos tendrá ventaja respecto de la otra en
cuanto a la liquidez.
No toma en cuenta qué sucederá en la empresa en los próximos meses o durante el próximo ejercicio
económico, ya que, por ejemplo, esta puede tener un índice menor a 1 (deuda sin consolidar), pero en los
siguientes meses aumentar las ventas a partir del logro de un contrato con un nuevo cliente.
dentro del activo corriente los rubros que lo conforman tienen distinto grado de liquidez. El dinero en efectivo en caja
y bancos es el rubro más líquido, pero los bienes de cambio tienen menor liquidez, ya que deben venderse y luego
debe cobrarse la acreencia para poder contar con esos fondos para cancelar el pago de las obligaciones.
Cuando calculamos el índice de liquidez corriente, consideramos a la totalidad del activo corriente. Sin embargo,
podríamos no considerar los bienes de cambio por ser este rubro el que más demora en hacerse líquido. Siguiendo el
estado de situación patrimonial analizado, el total del activo corriente es $ 3.525.808.261 y el rubro bienes de cambio
$ 791.064.949.
Si relacionamos ahora los totales de activo corriente menos los bienes de cambio con el pasivo corriente, veremos
cómo el índice disminuye, ya que el numerador es menor y el denominador queda constante. La operación por
realizar, entonces, surge de dividir el numerador ($ 3.525.808.261 - $ 791.064.949) por el total de pasivo corriente ($
3.053.076.400). El resultado es 0.90. La lectura de estos resultados nos muestra cuánto de activo rápido (activo
corriente sin considerar los bienes de cambio) hay por cada peso de pasivo corriente. La empresa sin considerar los
bienes de cambio deja de tener margen de cobertura, o sea, no podrá hacer frente al total de sus deudas corrientes.
Depende de la realización parcial de dicho rubro para poder cubrir la totalidad de sus deudas de corto plazo.
Este índice es una de las variantes a la ratio de liquidez corriente y consiste en hacer más riguroso el activo corriente
para enfrentar las obligaciones de corto plazo. En otras palabras, busca hacer más exigente el índice de liquidez, ya
que solo tiene en cuenta el activo rápido, que surge de detraer del activo corriente los bienes de cambio.
Este índice soluciona una de las limitaciones del índice de liquidez corriente, que tiene que ver con el plazo de
conversión en dinero del rubro menos líquido del activo corriente, pero, aun así, tiene como desventaja el hecho de
ser un ratio o índice estático.
El resultado de esta ratio indica la cantidad de pesos de activo corriente, excluidos los bienes de cambio, que
tiene una empresa por cada peso de deuda a corto plazo.
4. Liquidez absoluta
Dentro del activo corriente, los rubros más líquidos son caja y bancos e inversiones temporarias. Si solo
consideramos estos rubros como numerador en el índice de liquidez, estaríamos calculando un índice de liquidez
absoluta.
Este índice es otra de las variantes de la ratio de liquidez corriente y consiste en hacer más riguroso aún el activo
corriente para enfrentar las obligaciones de corto plazo. En otras palabras, busca hacer extremadamente exigente el
índice de liquidez, ya que solo tiene en cuenta el activo rápido, que surge de detraer del activo corriente los créditos
y los bienes de cambio, considerando solo los valores de los rubros, caja y bancos e inversiones transitorias.
Al tomar solo los activos más líquidos, se puede determinar el grado en que pueden cancelarse inmediatamente los
pasivos corrientes. Es decir, si la empresa se encuentra o no en condiciones de cancelar en forma inmediata la
totalidad de sus deudas de corto plazo.
Figura 5. Índice de liquidez absoluta (otra forma de cálculo): CAJA Y BANCOS + INVERSIONES / PASIVO
CORRIENTE
La fórmula expone la cantidad de pesos de activos corrientes sin tener en cuenta los bienes de cambio y los créditos,
que tiene una empresa por cada peso de deuda a corto plazo. Si reemplazamos los valores en las fórmulas, obtenemos
en el numerador solo la sumatoria de los valores de los rubros: caja y bancos e inversiones, lo que totaliza $
215.608.967 y, a dicho valor, lo dividimos por el total de pasivo corriente. El resultado es 0.07. Esto significa que, por
cada peso de pasivo corriente, se pueden cancelar en forma inmediata $0,07. Para este índice debemos acotar que se
busca comparar solo los activos líquidos con todo el pasivo corriente y haremos un análisis sobre la situación en la que
se encontraría una empresa si tuviera que cancelar todo su pasivo corriente de manera inmediata. Recordemos que
dentro del activo hay recursos que no se transforman rápidamente en dinero, como los créditos y los bienes de
cambio.
Cabe destacar que en este caso no se espera que este índice sea cercano a 1, ya que estaría demostrando una
capacidad ociosa del dinero. El exceso de liquidez no sería una situación deseable, porque se tendría dinero inutilizado
y, por lo tanto, no se generaría ninguna rentabilidad por su tenencia. Por eso, si la empresa tuviera excedentes de
fondos, convendría transformarlo en otros bienes o realizar alguna inversión transitoria.
A continuación, en la tabla 3 resumimos los resultados de cada índice que recorrimos a lo largo de la lectura.
Para finalizar, se puede concluir que, a través de este análisis de corto plazo, se logra definir la capacidad de la
empresa de hacer frente a sus obligaciones de corto plazo. En las siguientes lecturas, veremos que el análisis de corto
plazo tiene otros índices que deben ser analizados para llegar a una conclusión más precisa. En esta etapa, solo
analizamos la liquidez desde la determinación de índices estáticos, por lo tanto, es una conclusión parcial que debe
complementarse con un análisis dinámico que permitirá arribar a mejores conclusiones.
Para realizar un análisis completo de la liquidez, se debe examinar y estudiar cómo está compuesto el activo corriente,
ya que como lo mencionamos en la lectura anterior, no basta con analizar los ratios de la liquidez en forma aislada,
sino que es necesario evaluar la composición del activo y los flujos de ingresos y egresos de fondos para realizar un
análisis estático y dinámico y así establecer conclusiones certeras.
En relación con el activo, hay que considerar cada rubro y su composición, es decir, estudiar cada cuenta y ver que los
valores sean los adecuados. Los principales rubros que analizar son: créditos por ventas y bienes de cambio, ya que
son los dos rubros menos líquidos del activo corriente y, a través de su estudio, es posible analizar el flujo de ingresos,
que es el periodo de tiempo que transcurre desde que se hacen las ventas hasta su cobranza.
También es de utilidad investigar las políticas de crédito de la empresa, los plazos promedio de cobro y cómo está
compuesta la cartera de clientes, es decir, si posee muchos deudores morosos, en gestión judicial y sobre todo los
incobrables reales de cada ejercicio. Conocer sobre estas políticas y procesos de cobranza en la empresa ayudará a
inferir cómo será el flujo de ingresos de fondos a la empresa.
En relación con los bienes de cambio, es importante conocer las políticas de inventario, si se mantiene
mucho stock durante plazos prolongados, o se pierden ventas por falta de productos o producción, cómo se
determinan las provisiones de mercaderías ante las estimaciones de ventas futuras, etc. Estos dos rubros impactan
sobre las previsiones de corto plazo de la empresa, es decir, tienen efecto sobre su liquidez.
Con este análisis se revierten las limitaciones o las desventajas que presenta el análisis de los índices de liquidez, que
son de carácter estático. Respecto del flujo de ingresos, consideramos la antigüedad del rubro: bienes de cambio y
créditos por ventas, mientras que, para el análisis de los flujos de egresos, analizaremos la antigüedad de las deudas
comerciales. Estudiar estas cuestiones, permite conocer con cierta precisión la velocidad de los flujos de ingresos y
egresos y, de este modo, es posible determinar las necesidades de capital corriente de acuerdo con las necesidades
de la empresa y sus cambios en el nivel de actividad.
Debes tener presente que el capital corriente no es solo necesario para cubrir las diferencias en los plazos de
realización de los activos y los vencimientos de los pasivos que existen en un momento determinado, sino,
especialmente, para compensar las diferencias de velocidad entre los flujos de ingresos y egresos generados por las
operaciones.
Para complementar el análisis del fondo de maniobra, es necesario conocer cuál es el ciclo operativo de la empresa.
Este es el tiempo que demora el dinero en volver a ser dinero.
2. Ciclo operativo: Este ciclo mide el tiempo en el que se da todo el proceso de una empresa respecto de su actividad
principal. Para el caso de una empresa comercial, el ciclo se inicia con la compra de la mercadería, continúa con la
venta de los bienes comprados y finaliza con la cobranza de los bienes vendidos. En el caso de una empresa industrial
o manufacturera se le agrega el proceso de la producción de bienes que se comercializarán.
El ciclo operativo dependerá de las actividades que se llevan a cabo en cada empresa:
Empresa comercial. El ciclo operativo está conformado por las etapas: comprar – vender – cobrar. .
una empresa que hace compras y ventas de mercadería en el mismo estado en que fueron adquiridas.
Empresa industrial. El ciclo operativo está conformado por las etapas: comprar – producir - vender – cobrar. se
compra de materia prima e insumos, se realizan procesos para transformarlos en productos en proceso y, una vez
finalizados los distintos procesos de fabricación, se llega a los productos terminados que luego se comercializarán.
A los fines financieros es importante analizar el ciclo operativo, desde que el dinero sale (pagos) hasta que vuelve a
ingresar (cobranzas), para medir el tiempo que demora el dinero en volver a ser dinero.
Como se advierte, la duración del ciclo operativo depende de la actividad de la empresa. Sin dudas, el ciclo operativo
de un astillero es totalmente diferente al de una empresa autopartista.
Cada empresa tendrá su ciclo operativo distinto y esto se debe, en gran medida, a las decisiones de financiamiento
otorgado a los clientes, los acuerdos realizados con proveedores, y las políticas de ventas, comercialización y
fabricación. Veamos un ejemplo: si una empresa tiene un acuerdo de pago a sus proveedores a 60 días, en caso de
que las ventas sean de contado o a 30 días, el plazo de cobranza de su ciclo operativo será menor que el de otra
empresa que hace compras de mercadería de contado y ventas financiadas a 60 días. No debemos olvidarnos de que
las ventas contribuyen al aumento o la disminución del ciclo operativo, ya que si tenemos mucho tiempo la
mercadería en stock, el ciclo puede ser mayor para el primer ejemplo que acabamos de mencionar en comparación
con el ejemplo en el que las cobranzas son a mayores plazos. Esto lo puedes corroborar con las figuras expuestas
anteriormente.
En síntesis, mientras mayor sea el ciclo operativo, mayor será la necesidad de capital corriente de la empresa.
A este ciclo operativo que analizamos, comúnmente se lo denomina ciclo operativo bruto, y si a este le restas el plazo
de pago de las deudas (este indicador lo veremos junto a los indicadores de capital corriente), obtendrás el ciclo
operativo neto.
En definitiva, tienes que confrontar cuánto tarda el dinero en volver a ser dinero con el tiempo en el que deben
cancelarse las compras a plazo.
Si al ciclo operativo bruto se le resta el plazo de pago de las deudas, se obtiene el ciclo operativo neto. En definitiva,
lo que tienes que hacer es confrontar cuánto tarda el dinero en volver a ser dinero con el tiempo en el que deben
cancelarse las compras a plazo.
Si las ventas son a plazos mayores o la mercadería permanece mucho tiempo en stock, la velocidad de los
flujos de ingreso será más lenta que la de los flujos de egreso, entonces es necesario que exista capital
corriente positivo.
Por el contrario, si las ventas son de contado, la mercadería permanece poco tiempo en stock y los pagos a
proveedores son a plazos mayores a los que la mercadería permanece almacenada, estamos ante un
escenario en el que la velocidad de los flujos de ingreso es más rápida que la de los flujos de egreso, entonces,
el capital corriente puede ser negativo sin que se afecte la capacidad financiera de la empresa en el corto
plazo.
Para poder calcular este ciclo operativo en la empresa Profertil S. A. vamos a hacer uso no solo de su estado de
situación patrimonial, sino, también, de su estado de resultados.
Rotación y antigüedad del inventario
El análisis de la rotación del inventario implica conocer la cantidad de veces que los bienes de cambio se vendieron,
es decir, cuántas veces rotaron en el año. Mientras que, la antigüedad, es el tiempo o el plazo promedio en el que esos
bienes ingresan a la empresa hasta que salen a través de su venta. En otras palabras, es el tiempo promedio de
almacenamiento.
Como el stock o las existencias bienes de cambio están en pesos y corresponden a valores de compra, no se puede
utilizar los valores de venta, por eso, es necesario utilizar los valores de compra sobre las mercaderías vendidas, y este
dato es el costo de ventas, ya que el mismo expresa las ventas de mercadería a valores de costo. Por lo tanto, la
fórmula de rotación del inventario se determina a partir del costo de ventas y el promedio de los bienes de cambio
(bienes de cambio al inicio del ejercicio, más bienes de cambio al final del ejercicio, dividido por 2). Estos datos los
extraemos del informe del estado de situación patrimonial y del estado de resultados.
Figura 3. Fórmula
El concepto de rotación nos da una referencia de velocidad, es decir, mientras más alta es la cifra del costo de ventas
en relación con el inventario, mayor es la rotación del stock.
La antigüedad del inventario es otra forma de expresar el mismo concepto. Nos indica los días o los meses desde que
ingresa la mercadería hasta que sale de la empresa a través de la venta.
El índice se obtiene al calcular los bienes de cambio promedio (bienes de cambio al inicio del ejercicio, más bienes de
cambio al final del ejercicio, dividido 2), sobre el costo de ventas del ejercicio, multiplicado por 365 a fin de que el
resultado quede expresado en días.
Figura 4. Fórmula
El resultado del índice de antigüedad del stock representa los días promedio que los bienes de cambio, las
mercaderías o los productos en proceso y terminados permanecen en el inventario, desde que se compran hasta que
se venden. Si recuerdas los dos ejemplos que mencionamos para el ciclo operativo, necesitas que este índice
disminuya, en el caso de que quisieras disminuir el ciclo operativo para mantener menos capital corriente. Entonces,
puedes establecer que, si el índice es menor, significa que rota el inventario más rápido y, por lo tanto, se puede
reducir o disminuir el capital corriente, ya que tendrías excedentes de fondos.
Como mencionamos anteriormente, debes tener en cuenta, por un lado, los costos de administrar un inventario
demasiado elevado y, por el otro, que, si bien un nivel de inventario bajo reduce los costos de mantenimiento, puede
dar como resultado la pérdida de ventas por no contar con la mercadería suficiente y por los costos más elevados en
los pedidos de compras.
Haciendo uso de los valores de los estados contables de Profertil S. A., calculas ambos índices. Los valores que tienes
que considerar en el cálculo son: costo de ventas ($ 5.147.072.940) proveniente de la segunda línea del estado de
resultados; bienes de cambio al inicio del ejercicio ($ 511.856.136) proveniente del rubro: bienes de cambio 2016 y
bienes de cambio al cierre de ejercicio ($ 791.064.949) provenientes del rubro bienes de cambio 2017. El rubro bienes
de cambio es un rubro del activo presente en el estado de situación patrimonial.
1. Rotación 7.90
Los bienes de cambio en promedio rotan 7.90 veces al año.
A través del estudio de las políticas de créditos y la determinación de ratios, se pretende conocer el plazo promedio
que tienen las cuentas por cobrar o créditos por ventas. Podemos definirlo como el tiempo o el periodo que transcurre
entre la realización de las ventas a crédito y su cobranza.
El análisis de la política de ventas a plazo de la empresa implica un equilibrio entre el riesgo de no cobrarlas y la
rentabilidad potencial de estas ventas. Es decir, debes analizar qué plazos es conveniente otorgar a tus clientes para
el cobro de los créditos por ventas, en función de los plazos de pagos a tus proveedores, ya que puedes tener
problemas de liquidez (capacidad de pago) por no contar con los fondos para la cancelación de las deudas
comerciales, debido a que los créditos son otorgados a mayor plazo que el concedido por los proveedores para la
cancelación de las deudas. Igual que en el caso anterior, el resultado te brindará un promedio y expresará la velocidad
con la que se cobran los créditos originados en las ventas de mercaderías. Debemos resaltar que los plazos otorgados
a clientes no son para todos iguales y que, a su vez, existen clientes que pagan en plazos menores al otorgado
(situación ideal), pero también hay clientes morosos que pagan en plazos superiores. Por esta razón, el índice es un
promedio de todas las situaciones que se pueden dar en una empresa.
Figura 5. Fórmula
Figura 6. Fórmula
Un tema que te generará duda de acuerdo con la bibliografía que consultes, es si se debe tomar solo las ventas a
crédito en el denominador o si se deben tomar el total de ventas del ejercicio. La diferencia está en la interpretación
del resultado: si se toman solo las ventas a crédito o en cuenta corriente, se determina el plazo de cobranza promedio
de estas ventas específicas.
Es necesario destacar que, si adicionas las ventas de contado, tendrás las ventas totales y el índice te dará el promedio
de cobranza de todas las ventas, es decir, te informará acerca de los días promedio que transcurrirán entre el
momento en que se efectúa la venta y el momento en que se cobra. Otra cuestión que hay que tener en cuenta al
analizar los ratios de créditos es comparar el plazo otorgado por la empresa a sus clientes con los índices
determinados anteriormente, para conocer si existe el desfasaje que podría producirse en las gestiones de cobranzas.
Como ya lo mencionamos anteriormente, es necesario conocer las políticas de crédito otorgadas por la empresa,
como así también, las gestiones de cobranza realizadas y si los presupuestos de cobranza se llevan a cabo. Es
importante conocer esta información para poder determinar si los flujos de ingreso serán similares a los cálculos de
los índices o serán mayores o menores, según esta comparación que acabamos de mencionar.
Haciendo uso de los valores de los estados contables de Profertil S. A., calculamos ambos índices. Los valores que
considerar en el cálculo son: ventas ($ 7.627.334.996) proveniente de la segunda línea del estado de resultados;
créditos por ventas al inicio del ejercicio ($826.083.947) proveniente del rubro: créditos por ventas 2016 y créditos por
ventas al cierre de ejercicio ($1.200.223.147) provenientes del rubro créditos por ventas 2017. El rubro créditos por
ventas es un rubro del activo presente en el estado de situación patrimonial.
1. Rotación 7.53
Los créditos por ventas en promedio rotan 7.53 veces al año.
Al determinar el índice de antigüedad del inventario y el del plazo promedio de los créditos o el de antigüedad de los
créditos, podemos determinar uno de los ciclos operativos. Por lo tanto, si sumados los resultados de estos dos
índices, llegamos al ciclo operativo bruto de la empresa. El ciclo operativo bruto, que es igual a la antigüedad de
inventario más la antigüedad de los créditos por venta. En el caso de Profertil S. A., el ciclo operativo bruto surge de
sumar los 48 días de antigüedad de créditos y los 46 días de antigüedad de stock. El dinero demora entonces 94 días
en volver a ser dinero.
Brevemente, mencionaremos y expondremos el índice de antigüedad de las deudas comerciales, que es el tiempo
promedio que se tarda entre que se efectúa una compra y se realiza su cobro.
Respecto de si corresponde tomar las compras de bienes y servicios realizadas a plazo o bien tomar el total de las
compras del ejercicio, es válida la misma aclaración realizada en relación con las ventas, para el caso del plazo
medio de cobranzas.
Figura 7. Fórmula
Si analizamos este ratio o índice y recordamos los ejemplos que mencionamos cuando definimos el ciclo operativo (si
una empresa tiene un acuerdo de pago a sus proveedores a 60 días y las ventas son de contado o el plazo de cobranza
es a 30 días, su ciclo operativo será menor que el de otra empresa que hace compras de mercadería de contado y
todas sus cobranzas a 60 días de plazo), podemos llegar a la conclusión de que el plazo promedio de pagos debería
ser mayor a la suma de la duración de stock y el plazo promedio de cobranzas (ciclo operativo bruto), para tener la
liquidez suficiente para hacer frente a los pagos a proveedores. Ahora bien, con este índice podemos determinar el
ciclo operativo neto, que es igual a la antigüedad de bienes de cambio más la antigüedad de créditos por ventas (ciclo
operativo bruto) menos la antigüedad de deudas comerciales.
Para el análisis del largo plazo, utilizaremos la solvencia, es decir, estudiaremos la capacidad de la empresa de
cancelar sus obligaciones en un periodo mayor al año, periodo que se considera largo plazo.
Como vamos a trabajar el largo plazo nos centraremos en el activo y pasivo total de la empresa. Por consiguiente, en
este análisis no se divide en corriente y no corriente, ya que es importante analizar la capacidad total de pago que
tiene la empresa. Su resultado permitirá llegar a conclusiones de largo plazo para gestionar de manera más eficiente
la planificación financiera de los próximos años. Recordemos cómo es la situación financiera de largo plazo de la firma
al 31/12/2016 en la tabla 1.
Tabla 1: Estructura patrimonial de Profertil al 31/12/2016
ESTRUCTURA DE ESTRUCTURA DE
INVERSIÓN FINANCIACIÓN
ACTIVO PASIVO
$ 7.259.329.326 $ 5.604.067.187
PATRIMONIO NETO
$ 1.655.262.139
Ratio de solvencia
Cuando analizamos la solvencia de la empresa, realizamos un análisis a largo plazo de su situación financiera, por eso,
tomamos el activo y el pasivo total y el patrimonio neto para calcular los indicadores. En definitiva, aquello que vemos
es la capacidad del ente para hacer frente a todas sus obligaciones, tanto corrientes como no corrientes. Un punto
clave que se debe considerar es que un análisis no se realiza al determinar un solo índice, sino que deben calcularse
varios para elaborar un informe correcto.
En resumen, podemos decir que este índice compara el activo total con el pasivo total de la empresa. Mide la
participación de la financiación externa (pasivo) de los recursos de la empresa (activo o estructura de inversión) y
refleja el grado de cobertura de los acreedores.
El resultado, de acuerdo con los valores que pudieren existir en una empresa, podría ser:
Solvencia > 1: significa que el activo es mayor que el pasivo (A>P). Los recursos de la empresa cubren todo el
pasivo y queda excedente de activo.
Solvencia = 1: significa que el activo es igual al pasivo de la empresa (A=P) y, conforme a la ecuación
patrimonial, el patrimonio neto es igual a cero.
Solvencia < 1: significa que el pasivo es mayor que el activo (A<P). Es una situación muy especial que se da
en empresas que están en quiebra o en camino a este proceso, por lo tanto, como el índice lo indica, no
alcanza el activo para cubrir el pasivo y, de acuerdo con la ecuación patrimonial (PN=A-P), el patrimonio neto
es negativo y esto nos permite confirmar que los activos no cubren todas las deudas de las empresas.
Este índice es muy analizado por los acreedores de largo plazo, ya que determinan cuánto del activo cubre sus
acreencias, es decir, cuántos pesos de activo tiene la empresa por cada peso de pasivo.
Ratio de endeudamiento
Este índice indica la participación de los dueños y los acreedores en la financiación de la inversión total de la empresa,
es decir, mide la participación de cada fuente de financiamiento sobre la estructura de inversión y centra el análisis
en la estructura de financiación.
Podemos observar, entonces, que la empresa se encuentra financiada en mayor proporción por los terceros. En este
caso, la empresa presenta un nivel de endeudamiento alto. Si el endeudamiento es muy alto con relación a la
financiación o los aportes de los dueños, la empresa tendrá problemas para acceder a nuevos préstamos, ya que, al
tener mayores riesgos, los acreedores limitarán su financiación o cobrarán mayores intereses por tener mayores
riesgos de cobro y, a su vez, pedirán garantías adicionales, con el fin de protegerse del riesgo mayor que implica el
crédito a una empresa altamente endeudada. De hecho, si vinculamos este análisis a los previamente realizados,
recordaremos que la empresa ya posee un importe considerable en préstamos.
Esta situación genera que la empresa realice mayores pagos de intereses, por lo tanto, los gastos financieros serán
mayores e impactarán en menores ganancias en el estado de resultados y, en consecuencia, la rentabilidad de la
empresa se verá perjudicada.
¿Qué resultados se pueden obtener de esta ratio?
Los resultados posibles de este ratio indican lo siguiente:
Endeudamiento > 1: significa que hay más pesos aportados por terceros que por los dueños (P>PN), por lo
tanto, se utiliza más la fuente de financiamiento externa que la interna.
Endeudamiento = 1: significa que el pasivo es igual al patrimonio neto de la empresa (P=PN). Los recursos o
la estructura de inversión están financiadas por partes iguales entre dueños y acreedores.
Endeudamiento < 1: significa que hay menos pesos aportados por terceros que por los dueños (P<PN), por
lo tanto, dentro de la estructura de financiamiento, los aportes de los dueños son mayores que los de los
acreedores.
Consiste en comparar los fondos propios con el total de recursos invertidos en la empresa. Ofrece una medición de la
estructura de financiación, que expresa qué es propio del activo y refleja la perspectiva del propietario.
La fórmula es:
Figura 3. Fórmula PROPIEDAD DEL ACTIVO: ACTIVO/ PATRIMONIO NETO
Antes de analizar los posibles resultados del índice de propiedad, debemos aclarar que nunca podrá tener valores
mayores a uno. Esto lo podemos comprender a partir de la ecuación patrimonial, según la cual: patrimonio neto =
activo – pasivo. Podemos ver que el patrimonio nunca tendrá valores mayores al activo, como máximo, tendrá el
mismo valor que el activo, pero esta situación solo se da si el pasivo es 0.
Aplicando la fórmula en la empresa, dividimos el total de patrimonio neto por el total de activo y obtenemos el valor
de 0.23. Existen $ 0.23 de patrimonio neto por cada $ 1 de activo.
Propiedad del activo < 1 y positivo: indica qué proporción de cada peso del activo es financiado por los
dueños o qué parte del activo es propiedad de los dueños.
Propiedad del activo = 1: indica el activo es igual al patrimonio neto, por lo que todo el activo se encuentra
financiado con fondos propios.
Propiedad del activo < 1 y negativo: indica que el pasivo es mayor que el activo, por lo que la propiedad del
activo es solo de los acreedores.
Con esta ratio se determina la relación entre el activo total y el activo no corriente y expresa qué parte (proporción)
del activo es no corriente. También se lo puede definir como la parte de los activos que se encuentran inmovilizados,
ya que nos brinda información sobre qué parte del activo tendrá dificultad de realizarse, es decir de venderse, en el
corto plazo.
Recordemos que estos activos son de poco grado de liquidez (difíciles de vender en el corto plazo), por eso, deben ser
cubiertos con fuentes de menor exigibilidad, principalmente con recursos propios (patrimonio neto) y
complementariamente con financiamiento a largo plazo (pasivo no corriente).
Aplicando la fórmula en la empresa obtenemos un resultado de 51 %. La lectura del índice establece cuántos pesos
de activo no corriente existen por cada peso de activo total de la empresa. Así en empresa, podemos decir que por
cada $ 1 de activo 0,51 son activos no corrientes. Otra forma de interpretarlo es decir que el 51 % del activo se
encuentra inmovilizado.
El índice tiene una relación directa con los activos inmovilizados: a mayor valor del índice, mayor inmovilización del
activo. Una inmovilización elevada es una situación de alarma, en principio, porque ante problemas financieros de la
empresa o situaciones o acontecimientos económicos y financieros externos, ya sea en el ámbito del país o global,
puede que la empresa no cuente a corto plazo con los recursos necesarios para estas situaciones porque debe realizar
(vender) este activo no corriente y, como ya se comentó, tardará en poder hacerlo líquido. Pero, en algunas empresas,
como la analizada, es necesario contar con un grado de inmovilización suficiente para poder lograr con éxito su
actividad principal.
Este índice mide la proporción de financiación del activo no corriente con fondos propios, es decir, qué parte del activo
no corriente o inmovilizado es financiada por los dueños de la empresa, debido al reducido grado de liquidez de estos.
La situación perfecta sería financiarlos con fondos propios y otra situación deseable sería que sean financiados a
través de deuda (acreedores), pero una parte menor y lo menos exigible posible (deudas a largo plazo).
La inmovilización del patrimonio neto de nuestro caso da por resultado 2.26. Es decir, existen $ 2.26 de activo
inmovilizado por cada $ 1 de patrimonio neto.
Inmovilización del PN > 1: indica que el activo no corriente es mayor al patrimonio neto (ANC>PN), por lo
tanto, el activo no corriente se encuentra financiado por dueños y acreedores. El mayor valor del índice indica
que los fondos propios están más inmovilizados.
Inmovilización del PN = 1: significa que el activo no corriente es exactamente igual al patrimonio neto
(ANC=PN). Bajo esta situación, los fondos aportados por los dueños (patrimonio neto) alcanzan exactamente
para financiar el activo inmovilizado.
Inmovilización del PN < 1: expresa que el activo no corriente es menor que el patrimonio neto (ANC<PN),
por lo tanto, los fondos propios están menos inmovilizados, ya que financian el total del activo inmovilizado
y una parte o todo el activo corriente.
Debemos hacer una aclaración: existen otros índices para analizar en más profundidad la solvencia de la empresa, por
ejemplo, el plazo de cancelación del pasivo, la autofinanciación de largo plazo, etc., pero estos exceden el marco de
estudio de esta materia. Como habrás advertido, en los indicadores o ratios que permiten analizar la solvencia nos
enfocamos en el largo plazo, y analizamos los componentes patrimoniales en su totalidad. Esto se denomina el
estudio de la situación financiera de largo plazo.
En resumen, en el análisis del largo plazo se realiza un análisis más general y se deben tener en cuenta dos cuestiones:
Acreedores a largo plazo: son aquellos acreedores que otorgaron financiación, aunque también se debe
incluir en esta categoría a los futuros acreedores de largo plazo que pueden financiar a la empresa; es decir,
la información generada a partir del análisis es utilizada para acreedores presentes y potenciales. Estos
usuarios son los que mayores riesgos tienen, ya que su capital será devuelto en plazos prolongados, por lo
tanto, la información principal que analizarán es la solvencia de la empresa y necesitan no solo analizar la
capacidad de pago actual, sino también la proyección en el largo plazo del índice de solvencia y la potencial
generación de utilidades de la empresa que puedan ser destinadas a la cancelación de obligaciones. Por todo
lo expuesto, los acreedores de largo plazo centrarán su análisis en:
1. El rendimiento histórico, actual y proyectado de la estructura de inversión, es decir, qué nivel de rendimiento
poseen los bienes destinados a la generación de ingresos por el ente.
2. La magnitud del capital de trabajo en relación con los requerimientos del volumen operativo. Les interesará
conocer si es coherente el capital de trabajo que posee el ente respecto del necesario. En este caso, no es
bueno que sea inferior, pero tampoco es bueno que sea extremadamente superior.
3. El monto y la composición del pasivo y del patrimonio neto, es decir, las fuentes de financiamiento del activo
de la empresa, centrando su estudio en la proporción de cada fuente, buscando determinar si la financiación
de terceros (pasivo) es la adecuada para la empresa o si es excesiva. Ya que, ante esta última situación, los
acreedores pueden decidir no otorgar préstamos a la empresa o prestarle a tasas mayores, en función de
mayores riesgos ante posibles incumplimientos de pago.
4. Las ganancias (utilidades) de la empresa, a fin de conocer la capacidad de la empresa de generar fondos para
cobrar sus acreencias. Este punto se analiza en conjunto con el anterior y se trata de los dividendos: los
acreedores buscan conocer las decisiones de distribución de las utilidades (dividendos). Si las ganancias se
distribuyen en su totalidad, la empresa coloca su capacidad de generar fondos en la otra fuente de
financiamiento (accionistas o dueños) y puede tener problemas para pagarles a los acreedores. Por eso, se
busca conocer si la organización reinvierte parte de sus ganancias (utilidades) no solo para atender los
requerimientos de reinversión (por ejemplo, reemplazar un bien de uso o ampliar la planta) sino también para
los requerimientos de los acreedores.
5. Los bienes de uso y otros activos no corrientes, que conforman el activo inmovilizado. Los acreedores buscan
conocer cómo se financian las empresas. Como vimos en el análisis vertical-horizontal, los activos no
corrientes se deben financiar en lo posible con fondos propios (patrimonio neto) o bien cubrir una parte con
financiamiento de terceros, pero a largo plazo (pasivo no corriente). Esto se debe a que el activo no corriente
es el menos líquido y se realizará en un plazo superior a los doce meses, contados desde la fecha de cierre de
ejercicio. Conocer estas situaciones es muy importante, ya que si las deudas que financian al activo no
corriente (por ejemplo, una máquina o un inmueble) fuesen exigibles en un plazo menor a 12 meses, no se
contará con su liquidez (efectivo) para afrontar su pago.
6. Analizar las ganancias en función de los recursos utilizados (rentabilidad) y cómo se llega a ese resultado. Esto
implica analizar las ventas, los gastos y sus estructuras. Se realizarán varios análisis, por ejemplo, la
rentabilidad que obtiene el ente respecto de las ventas que produce y el nivel de gastos de las actividades de
apoyo (gastos comerciales, de administración y financieros) respecto de estas ventas.
Inversores (accionistas de la empresa): son los dueños actuales de la empresa, pero también se deben
considerar los potenciales dueños (aquellos inversores que desean incorporarse a la empresa). Estos asumen
el riesgo empresarial, ya que soportan las pérdidas de la empresa y, por ende, no obtienen ganancias por el
capital invertido en la empresa (compra de acciones o cuotas, por ejemplo). Este riesgo empresarial hace que
centren su análisis en la rentabilidad de la empresa, por lo tanto, los puntos que analizarán son:
1. El índice de rentabilidad, lo cual implica conocer los valores de rentabilidad históricos y actuales y
compararlos para conocer cómo ha evolucionado y así realizar proyecciones, pero también compararlo con
el del sector para conocer si la empresa es eficiente con relación a las organizaciones del ramo.
2. El valor de la acción en el mercado. Los accionistas buscan obtener ganancias a través de la maximización
del valor de sus acciones, por lo tanto, este es el objetivo principal en la administración de empresas.
3. Las políticas de distribución de dividendos. Este uno de los principales puntos que deben analizar los
accionistas y los futuros inversionistas, ya que su ganancia se materializa con la cobranza de los dividendos
distribuidos por la empresa. Como resultado, analizarán si la distribución es adecuada respecto al capital
aportado. Este punto tiene una relación directa con la rentabilidad de la empresa, puesto que los accionistas
analizan si la rentabilidad y la distribución de utilidades (dividendos) están dentro de niveles aceptables en
función del riesgo asumido por ellos.
En el análisis de los estados contables se examinan las estructuras de inversión, financiación y resultados. En este
módulo abordaremos el estudio de la estructura de resultados de la empresa, analizando los resultados obtenidos en
la actividad principal, las actividades de apoyo (gastos comerciales y de administración), las actividades financieras
(intereses ganados por actividades de financiación a clientes e interés) y, por último, el resultado final de la empresa,
es decir, la utilidad o pérdida neta o el resultado del ejercicio.
A nivel económico, interesa conocer la rentabilidad de la empresa: su capacidad para generar resultados positivos.
Pero, previo a dicho análisis, se debe comprender el estado de resultados. En la tabla 1 podemos recordar la estructura
del estado de resultados:
Actividad principal: La diferencia entre las ventas y el costo de ventas se denomina utilidad bruta y mide el
resultado específico del rubro de la firma por la venta de fertilizantes.
Actividad de apoyo: Desde el resultado bruto hasta la utilidad, antes de intereses e impuestos, se registran los
gastos e ingresos necesarios para que la empresa funcione en su actividad principal. En esta empresa se incluyen
todos los gastos comerciales y administrativos que permiten calcular la utilidad operativa.
Actividad financiera: Se incluyen tanto los resultados ganados (se suman), como los resultados perdidos (se
restan). Se incluyen, entre otros intereses, resultados por la diferencia en moneda extranjera y resultados de
inversiones.
Impuesto: Se resta el impuesto a las ganancias. Como la empresa obtuvo un resultado positivo (ganancia) debe
liquidar el impuesto a las ganancias para ingresar al fisco.
Actividad ordinaria: Es el resultado que se genera en las operaciones habituales de la organización. Si surgieran
resultados por actividades atípicas y excepcionales, se registran en los resultados extraordinarios. Por ejemplo,
destrucción de bienes por incendio.
Recordemos que los usuarios analizan la estructura de resultados y, en particular, los inversores actuales y los
inversores potenciales o futuros dueños, que evalúan la conveniencia de invertir o no en la empresa. Ambos usuarios
centran su análisis en la rentabilidad del ente y consideran los siguientes puntos:
Nivel de rentabilidad: evalúan el nivel de rentabilidad actual de la empresa y lo compararán con el nivel de
rentabilidad de otros períodos de la misma empresa y con el nivel de rentabilidad del sector. A su vez, lo
proyectan a futuro, para determinar qué nivel de rentabilidad pueden esperar en los próximos ejercicios.
Política de distribución de dividendos: para saber si retribuyen en forma adecuada, hay que tener en cuenta
el capital aportado, es decir, que el nivel de rentabilidad sea acorde a la inversión y al riesgo asumido.
2. Rentabilidad financiera . Ahora abordaremos el tema principal de esta lectura: la rentabilidad. A través de este
análisis, realizamos un estudio de la situación económica de la empresa en el que el principal examen se centra en
conocer la capacidad de la empresa para generar resultados. Ahora bien, es posible estudiar estos resultados como
valores absolutos, observando la ganancia o la pérdida de la empresa, o hacer un análisis de valores o términos
relativos.
La rentabilidad puede definirse como la productividad del capital y se determina como la utilidad obtenida por la
empresa en un ejercicio en relación con los recursos de los dueños de la empresa (patrimonio neto) que se emplearon
para generarla.
Es necesario profundizar en la composición de esa utilidad, es decir, cómo está compuesta, y qué causas la originaron.
El análisis de la rentabilidad es muy importante, ya que las perspectivas de largo plazo de una empresa y, en especial,
la situación financiera de largo plazo, está íntimamente influenciada por las proyecciones de generación de utilidades,
en función de los capitales invertidos por los propietarios.
La rentabilidad se mide como un cociente entre el resultado obtenido y la inversión realizada. Si una persona decidiera
colocar fondos en un depósito a plazo fijo, ¿cómo mediría la rentabilidad que este le otorga? Debería dividir el total
de intereses ganados por el capital depositado al constituirlo. Si este mismo análisis se traslada al estudio de la
Rentabilidad para los socios de la empresa, ¿Cuál es el capital invertido por los socios? En este caso, sería el patrimonio
neto y el resultado obtenido es el resultado del ejercicio.
Figura 1. Índice de rentabilidad financiera: RESULTADO DEL EJERCICIO NETO x100 / PATRIMONIO NETO
Este índice indica cuánto gana o pierde la empresa por cada peso invertido por los dueños o los accionistas. El
resultado del índice de rentabilidad debe compararse con la rentabilidad de otras empresas, otras actividades u otras
opciones de inversión, ya que, por sí solo, el índice no tiene utilidad alguna.
Para los inversionistas es necesario contar con la información sobre la rentabilidad de la empresa, pero necesitan
buscar información por fuera de la misma respecto de otras opciones de inversiones, por ejemplo, la rentabilidad de
compañías competidoras, la rentabilidad de otras actividades de riesgos similares, la rentabilidad de plazos fijos, etc.,
para tomar las decisiones sobre dónde invertir su capital.
Por último, aclaramos una vez más que, para el cálculo de la rentabilidad, se debe excluir el resultado extraordinario
y analizar solo el resultado ordinario, ya que no se espera que los primeros vuelvan a repetirse en un futuro.
En el caso de Profertil, reemplazando los valores de la fórmula, obtenemos por resultado 36%. La operación surge de
reemplazo el Resultado del ejercicio por la utilidad neta del periodo expuesta en el Estado de Situación Patrimonial
($ 603.059.767) dividido el Patrimonio Neto expuesto en el Estado de Situación Patrimonial ($1.655.262.139).
¿Qué indica este resultado? Cuanto le rinde a la empresa en forma neta el dinero que fue aportado por los
socios.
¿Es un resultado favorable? Para poder dar respuesta a este interrogante, es preciso compararlo con los
resultados obtenidos de otras posibilidades de inversión y expectativas de los dueños.
También es necesario sacar conclusiones sobre si es rentable la empresa respecto del sector o la actividad en la que
se desarrolla. Para este tipo de análisis, se debe determinar la Rentabilidad del Activo, ya que toma en cuenta todos
los recursos que generan un resultado económico dentro de la empresa, recursos que conforman su activo, también
conocido como estructura de inversión.
Para la determinación de este índice se utiliza el resultado antes de intereses e impuestos, o también se puede
determinar como la suma del resultado del ejercicio o la utilidad neta más Intereses e Impuestos.
Esto se efectúa para conocer la rentabilidad en la generación de ganancias sin tomar las pérdidas ajenas a la actividad
del ente, que son los resultados perdidos de la actividad de financiación. Es importante detraer del resultado los
intereses que corresponden al costo generado por los recursos aportados por terceros (pasivo), ya que se toman todos
los recursos financiados por los dueños y terceros (activo).
De esta forma, se neutraliza el efecto de quién aportó el activo. Por eso, a este índice se lo denomina también
rentabilidad económica, ya que no considera el efecto financiero de la gestión de los recursos. Por lo tanto, el cálculo
debe realizarse de la forma que muestra la figura a continuación.
Figura 2. Índice de rentabilidad del activo: RESULTADO ANTES DE INTERESES E IMPUESTOS / ACTIVO
PROMEDIO
Este índice indica cuánto gana o pierde la empresa por cada peso de activo. También en este caso se toma el activo
promedio, por la misma razón que se explicó anteriormente en relación con su patrimonio neto.
Con este índice se busca determinar cuán eficiente fue la empresa en la administración o la gestión de sus recursos
totales (activo), independientemente de cómo han sido financiados.
Al resultado obtenido como rentabilidad del activo, debe compararse con la rentabilidad obtenida por otras empresas
del mismo ramo de actividad. Si el resultado es mayor a estos índices de distintas empresas del sector, se puede
concluir que la empresa bajo análisis resulta más rentable, pero también es posible establecer que es más eficiente
en la utilización de los recursos que el resto del sector. En caso contrario, será poco rentable y eficiente respecto del
sector.
Analizando el caso de Profertil, el resultado antes de intereses e impuestos es una ganancia de $ 820.417.362. El activo
promedio surge del estado de situación patrimonial y asciende a $ 6.808.610.355,50. El mismo surge de promediar el
total de activos 2017 y 2016. Realizando la división que indica la fórmula, la rentabilidad del activo de Profertil es 12%.
Continuando con el análisis de la estructura de resultados, en esta lectura nos centraremos en analizar la composición
y la evolución de las ventas y las actividades de apoyo. Recordemos que las actividades de apoyo son las de
administración y comercialización. También es muy importante analizar la actividad de financiación de los recursos
de la empresa para poder determinar si es conveniente tomar deuda con terceros (pasivo) para la generación de
resultados, o si es más conveniente financiarse con aportes de los propietarios de la empresa. Estos análisis y
conclusiones los abordaremos en la próxima lectura.
1. Análisis del estado de resultados: Para analizar las ratios económicas, se presenta el estado de resultados de la
empresa Profertil S. A. al 31 de diciembre de 2017 presentados de manera comparativa con el ejercicio anterior.
El análisis de la estructura de resultados parte del análisis vertical y horizontal (o de tendencias) del estado de
resultados. Para ejemplificar y describir este sistema utilizaremos la tabla 1 que muestra la determinación de la
composición (análisis vertical) y la tendencia (análisis horizontal) del estado de resultados de Profertil S. A.
¿Qué nos muestra la tabla? Dos tipos de análisis combinados: horizontal y vertical. Analicemos cada uno por
separado.
2. Análisis vertical: Para medir la participación de los distintos componentes, al realizar el análisis vertical se toma
como base las ventas. Por lo tanto, ventas es igual a base 100 % para el análisis de la composición.
El análisis vertical compara una magnitud respecto a otra, de modo de determinar qué peso relativo tiene cada
componente del estado de resultados respecto de las ventas. Es un análisis realizado en un momento determinado.
Entonces, podemos, por ejemplo, mencionar que el resultado bruto sobre el total de ingresos por ventas es del 33 %;
esto significa que cada $100 de ventas, a la compañía le quedan $33 para afrontar el resto de los gastos operativos y
para la ganancia a retirar por los socios. Es
lo que se conoce como el margen bruto de ventas. Es de gran utilidad en el área comercial para conocer con qué
margen de ganancia inicial se factura la mercadería o servicios vendidos.
Así podemos ir calculando cada componente o subtotal del estado de resultados para analizar los resultados
obtenidos.
Actividad principal: se analizan las ventas, el costo de ventas y el resultado bruto, este último respecto de su
magnitud y como margen sobre las ventas. Para calcular este margen, se divide el resultado bruto por las
ventas del período y, así, queda expresado el resultado bruto como un porcentaje de las ventas del ejercicio.
Actividad financiera: la actividad financiera genera tanto resultados positivos como negativos, pero en el
estado de resultados se expone en una sola línea, como resultados financieros, el resultado neto de ambos.
Resultado final: se analiza el resultado del ejercicio en términos de magnitud y conformación (qué actividad
tuvo mayor incidencia en este resultado), como así también, de margen sobre las ventas, como se explicará
para el caso del resultado bruto.
3. Análisis horizontal: Para el análisis horizontal, también denominado análisis de tendencia, necesitamos la
información de más de un ejercicio. Por ejemplo, en la tabla 1 trabajamos con el ejercicio anterior (o sea, 2016). Dicho
año es el año base que utilizamos para determinar el porcentaje de aumento o disminución de cada componente.
Lo que nos muestra dicho análisis es la variación existente respecto del ejercicio anterior, por ejemplo, las ventas
aumentaron 23 % respecto de 2016 y el costo de ventas solo 21 %. Debido a esto el aumento del resultado bruto es
25 %.
En ocasiones, las empresas evalúan si es conveniente tomar préstamos de terceros o no. Existe un análisis particular
que surge de los estados contables que nos permite responder esta pregunta. Se conoce como apalancamiento
financiero, y nos ocuparemos de este análisis a lo largo de esta lectura.
1. Apalancamiento
El apalancamiento financiero, también conocido como efecto palanca o leverage, se utiliza para determinar si la
financiación de los recursos de la empresa a través de terceros hizo una contribución en la generación de beneficios
o ganancias. Sirve para verificar cuál es la contribución del endeudamiento a la rentabilidad de los recursos propios.
A través de este índice, se puede decir si la empresa, al tomar préstamos (pasivo), genera mayores utilidades, es decir,
si estos elevan o apalancan el resultado de la empresa o la rentabilidad del patrimonio neto.
Otra forma de definirlo es a partir del significado del término «apalancar», el cual, en este caso, significa lograr una
rentabilidad mayor al costo del financiamiento necesario para desarrollar la actividad.
Supongamos que una empresa solicita un préstamo por $ 1000 y el costo de este (intereses) es de $ 500, es decir,
debe devolver $ 1500 en un plazo de 30 días. ¿La tasa de intereses es aceptable o alta? En principio, la tasa de interés
es de 50 % para 30 días, por lo tanto, es un interés muy alto para acceder a esa financiación.
Pero veamos cómo cambia la situación si se establece que la compañía utiliza los $ 1000 para una actividad que genera
$ 2000 al cabo de 30 días. De esta forma, obtendría una ganancia de $ 1000, ya que se invirtió $ 1000 (financiados)
que luego debe devolver.
Con este nuevo escenario, ¿qué decisión debería tomar la empresa sobre el préstamo? ¿Lo aceptaría, aunque
considera que es caro? Si lo aceptara, junto con la ganancia que obtendría, al cabo del mes contaría con los $ 1500
para devolverle a su acreedor y habrá obtenido una ganancia neta de $ 500 a partir del trabajo con dinero financiado
por terceros.
Esta situación indica que la rentabilidad del negocio, rentabilidad económica o del activo, es mayor al costo (tasa de
interés) de la financiación. En función de este ejemplo, podemos establecer distintos escenarios:
Si la RE (rentabilidad económica) es > i (costo de financiamiento), la empresa obtiene ganancias mayores a los
costos de utilizar fondos de terceros para financiar los activos.
Si la RE es < i, la empresa obtiene ganancias menores a los costos de utilizar fondos de terceros, es decir, la
rentabilidad que producen los bienes es inferior al costo del financiamiento.
Si la RE es = i, la empresa está ante un escenario de indiferencia, porque las ganancias obtenidas por los activos
financiados por terceros son iguales a los costos de financiar esos activos. En estas condiciones, no conviene
financiarse, ya que se traslada la rentabilidad obtenida por los activos a los acreedores que otorgaron la financiación
de los activos generadores de las ganancias.
Adicionalmente, debemos considerar algunos otros beneficios relacionados con el endeudamiento de una empresa
que pueden considerarse:
Deducción impositiva: el costo de los préstamos (intereses) puede deducirse del impuesto a las ganancias y,
así, se compensa parte de ese gasto.
¿Financiarse con terceros o autofinanciación?: el financiamiento con terceros finalizará con la cancelación
del préstamo, en cambio, si se decide financiar con otro socio que aporte capital (financiamiento interno), se
deberán repartir las utilidades durante toda la vida de la empresa.
Por todo lo expuesto, podemos concluir en que el endeudarse no será siempre negativo para la empresa, sino que
dependerá de diversos factores. En figura 1 podemos visualizar la fórmula que se utiliza para determinar el
apalancamiento financiero de una empresa.
Este índice puede dar tres tipos de valores, y para cada uno genera una decisión distinta. A continuación,
analizaremos cada uno:
Si el efecto palanca es > 1, la rentabilidad financiera es mayor que la rentabilidad del activo (RF > RA): en este
caso, la empresa genera ganancias superiores a los costos de financiarse, es decir, al emplear financiación de terceros,
la utilidad generada por los bienes es superior al costo del financiamiento para adquirir esos bienes.
Si el efecto palanca es = 1, la rentabilidad financiera es igual a la rentabilidad del activo (RF = RA): este es un
escenario de indiferencia, ya que las ganancias obtenidas son iguales a los costos de financiar los activos generadores
de ganancias, es decir, el costo del financiamiento es igual a la rentabilidad obtenida.
Si el efecto palanca es < 1, la rentabilidad financiera es menor que la rentabilidad del activo: en este caso, la
empresa genera ganancias inferiores a los costos de financiarse, es decir, al emplear financiación de terceros, la
utilidad generada por los bienes es inferior al costo del financiamiento para adquirir esos bienes.
Toda empresa, a medida que se endeuda (toma cada vez más préstamos sin tener cancelados los anteriores), es
considerada como más riesgosa por los acreedores, debido a los posibles problemas de cancelación de los préstamos.
Por lo tanto, los acreedores buscan una mayor rentabilidad, porque tienen mayores riesgos para cobrar sus créditos.
Esta situación establece que la empresa tendrá tasas de interés mayores para financiarse y llegará un punto en el que
no le convenga trabajar con más financiación de terceros, es decir, alcanzará el punto de indiferencia (rentabilidad
financiera = rentabilidad del activo).
Analizando los valores obtenidos en la primera lectura del módulo referidos a Profertil S.A. (2017), podemos evaluar
su nivel de apalancamiento. La rentabilidad financiera calculada ascendía a 36 % y la rentabilidad del activo a 1,2%.
Realizando el cálculo, obtenemos por resultado el valor de 3. En este caso, a la empresa le conviene endeudarse a
priori.
Este índice, como ya mencionamos anteriormente, expresa la ventaja o no de utilizar préstamos para la generación
de utilidades, pero no muestra si resulta más ventajoso financiarse con financiación propia (de los propietarios) o de
terceros.
No se puede responder de dónde debe provenir la financiación de los recursos, ya que no se considera el costo de
oportunidad del capital propio, es decir, este sistema no genera información sobre si es conveniente dejar de invertir
o no en la empresa para invertir en una actividad alternativa.
M4.L4: AUDITORÍA
La confección de los estados contables es responsabilidad de la propia empresa. Pero, si todos los usuarios toman
decisiones con base en las cifras presentadas en los estados contables, ¿no sería conveniente que existiera algún
control de estos? Esta tarea de control existe y se denomina auditoría.
1. Auditoría
Los estados contables de la empresa Profertil S.A. se presenta junto al siguiente informe.
En el primer punto del informe, se menciona la frase «hemos auditado». Entonces, surge la pregunta: ¿qué es una
auditoría? La auditoría es un examen selectivo de un objeto, en este caso, los estados contables, que es realizado por
una persona o un grupo de personas independientes del objeto que se analiza. Esto quiere decir que los auditores son
independientes respecto de la empresa emisora de los estados contables y que utilizan determinados procedimientos
con el objetivo de establecer si estos cumplen con ciertas normas o criterios y, a partir de los resultados obtenidos,
emitir un informe sobre las conclusiones a las que se llegaron.
¿Podría emitir la opinión el hijo del dueño de la empresa? No, porque no daría seguridad a los usuarios Tampoco su
madre, su hermano o su cónyuge.
¿Sería confiable que un profesional médico opine sobre los estados contables de una empresa? Tampoco, porque no
tiene el saber profesional específico para dar su opinión técnica.
1. Independencia: es la primera condición y la principal de todo auditor, y se la puede definir como la actitud de
actuar en forma objetiva y con integridad. La independencia debe entenderse como sinónimo de
imparcialidad.
2. Integridad: es la causa de la confianza que se deposita en el auditor; para tenerla, se requiere honestidad y
confidencialidad.
3. Objetividad: hace referencia a la realización del trabajo de auditoría en forma imparcial, es decir, libre de
conflicto de intereses.
4. Confidencialidad: el auditor solo debe emitir su opinión sin exponer otra información del ente.
5. Conducta profesional.
La auditoría trata de generar y aumentar la confianza sobre la información suministrada por la empresa, en este caso,
aumentar la confianza sobre la información suministrada en los estados contables. A partir de esta necesidad de
confianza, podemos decir que la auditoría es un examen de información por parte de un tercero, ajeno a quien la
generó (empresa), pero también ajeno al usuario de esa información, que establece una determinación con base en
su razonabilidad y difunde los procedimientos realizados y los resultados del examen, con el objetivo de aumentar la
utilidad de la información examinada.
En este caso en particular, la auditoría fue realizada por una empresa denominada Deloitte & CO S.A. Tal como se
indica en el informe, la responsabilidad de los auditores consiste en emitir una opinión sobre los estados contables
confeccionados por la empresa basados en la auditoría realizada y considerando los lineamientos de la Resolución
Técnica N.° 37 de la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas.
Los elementos que se tienen en cuenta para la confiabilidad de la información son los siguientes:
Gobierno corporativo: este nombre se utiliza para definir la honestidad, la capacidad y la seriedad de los
administradores de la empresa.
2. Proceso de auditoría
Los auditores emiten una opinión basada en la auditoría realizada. Los pasos que se cumplen para llevar a cabo la
auditoría son los siguientes:
Planificar: En este paso se acuerda con el cliente los tiempos de trabajo, la documentación requerida y los
términos de la tarea a realizar. Los auditores de Deloitte deben acordar con la empresa Profertil los tiempos
y la documentación que requieren revisar, antes de comenzar con la tarea de auditoría de los estados
contables.
Entender el negocio: Se relevan los procesos de la empresa para evaluar en cuáles áreas existen mayores
riesgos. Se pone énfasis en la existencia de controles internos de la misma empresa.
Reunir evidencias: Se procede a revisar documentación y pruebas que permitan controlar los registros
contables. Por ejemplo, se recuenta el dinero existente, se solicitan comprobantes de gastos, se envían
consultas a clientes para confirmar los saldos existentes al cierre de ejercicio, se visualizan extractos
bancarios, etc.
Emitir informe: Se emite un informe que se presenta junto con los estados contables confeccionados por la
empresa. En este informe se debe incorporar la opinión de los auditores. Existen distintos tipos de opiniones
que veremos más adelante.
Tipos de auditoría
La actividad de auditoría puede ser realizada por contadores públicos independientes o por los mismos profesionales
empleados de una empresa. Cuando es realizada por profesionales independientes que expresan una opinión sobre
la información de los estados contables, se denomina auditoría externa; mientras que la realizada por los empleados
de una organización con propósito de control y evaluación de procesos, se denomina auditoría interna. Por último,
la auditoría pública es aquella que se desarrolla en organizaciones gubernamentales.
Auditoría externa : La auditoría externa tiene como característica la independencia respecto de la empresa
o la organización. Para que tengan confiabilidad los usuarios de los estados contables de una empresa, se
requiere de la opinión de un profesional (contador público) que no tenga ningún tipo de interés en la empresa
ni en sus administradores.
Para la realización de esta actividad, es necesario que el auditor tenga competencia profesional, caracterizada por
una serie de requisitos y atributos, tales como independencia, conocimientos especializados, objetividad,
matriculación en los consejos profesionales encargados del control de los profesionales, etc.
Pensemos en un ejemplo. Te entregan los estados contables de una empresa para su análisis. El titular de la empresa
te da estos documentos y te aclara que fueron preparados por su hijo. ¿Confiarías en la información que estos estados
proporcionan? Seguramente, algo de duda te generarían, ya que la independencia y la objetividad pueden estar
comprometidas. La principal incógnita es si los estados contables se aproximan o no a la realidad de la empresa y si
se confeccionaron o no de acuerdo con las conveniencias de la empresa del padre.
Para evitar este problema, se realizan auditorías sobre los estados contables, con el objetivo de que el auditor realice
procedimientos y obtenga evidencias que le permitan formar una opinión acerca de si dichos informes se aproximan
o no a la realidad del ente, la razonabilidad de la información proporcionada, y si fueron elaborados de acuerdo con
las normas contables vigentes. De esta manera, los estados contables preparados por el hijo del dueño de la empresa
serán válidos y no generarán ninguna duda respecto de la información que exponen, porque fueron auditados por un
profesional. Es importante destacar que el auditor no tiene que tener relación de parentesco, ya que perdería la
independencia para dictaminar sobre la razonabilidad de la información de los estados contables.
Auditoría interna: La auditoría interna es realizada por profesionales que trabajan en la empresa, y su función
es muy distinta a la de la auditoría externa, ya que los usuarios interesados son los administradores y los
dueños de las empresas. Las tareas que se llevan a cabo son las siguientes:
o Revisión de las operaciones para verificar la autenticidad, exactitud y concordancia con los procedimientos y
políticas establecidos por la empresa.
o Control de los recursos (activos) a través del control de los registros contables y las comprobaciones físicas
correspondientes.
o Revisión de los procedimientos para evaluar si se cumplen los controles y cuál es su efectividad.
o Revisión sobre los procedimientos contables para considerar si fueron llevados a cabo de acuerdo con las
normas contables.
El auditor interno debe emitir informes que son remitidos y reportados a los máximos niveles de la organización, y
tienen como principal objetivo la revisión de las operaciones para servir de base a la administración de la organización.
En otras palabras, es un control que mide y evalúa la eficacia de otros controles llevados a cabo dentro de una
organización.
A diferencia de todas las actividades realizadas dentro de una empresa, la auditoría interna trabaja en forma separada
de las operaciones que se ejecutan en una compañía. En conclusión, la auditoría interna es una herramienta de control
selectivo e independiente de las actividades y los procesos de los controles internos que se hacen en las operaciones
de una organización.
Auditoría pública : Es el trabajo de auditoría que se lleva a cabo en organizaciones del Estado nacional,
provincial o municipal, y el factor clave para el éxito de esta actividad es la independencia. Esto se debe a que,
al igual que en todas las auditorías, se debe asegurar que no haya limitaciones en los trabajos por influencias
políticas ni de otra índole. El objetivo principal de este tipo de auditoría es determinar si la información
contable gubernamental está presentada adecuadamente, muestra razonablemente la situación del ente y
si se cumplió con las normas legales vigentes en el uso de los recursos de la organización.
Informes de auditoría
Es el medio utilizado por el contador público (auditor) para emitir su juicio técnico, también llamado opinión, sobre
los estados contables que examinó. Este informe expone la conclusión sobre las tareas realizadas y las evidencias
recabadas por el auditor.
El informe sigue una estructura establecida por las normas contables y se ubica al final de los estados contables.
En el informe, el auditor expone:
las conclusiones a las que arribó y la indicación acerca de si los estados contables expresan razonablemente
la situación económica, financiera y patrimonial de una organización de acuerdo con las normas contables
vigentes.
El informe se constituye por una serie de elementos. Veamos cuáles son y ubiquémoslos en nuestro caso práctico.
2. Lugar de emisión: el informe de auditoría de los estados contables de Profertil S.A. se emite en Ciudad
Autónoma de Buenos Aires.
3. Fecha: el informe de auditoría de los estados contables de Profertil S.A. se emite el 14 de marzo de 2018.
4. Destinatario: el informe está destinado a «señores presidente y directores de Profertil S.A. Domicilio legal:
Alicia Moreau de Justo 740 – Piso 3, Of. 306, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. CUIT N.°: 30-69157651-1».
5. Identificación de los Estados Contables auditados: en el informe, se puede ver en el punto 1, «Identificación
de los estados contables auditados».
9. Firma del profesional: el firmante del informe es «Deloitte & Co. S.A. C.P.C.E.C.A.B.A. Tº 1 - Fº 3 Guillermo
D. Cohen Socio Contador Público U.B.A. C.P.C.E.C.A.B.A. T° 233 – F° 73».
Veamos el punto más importante: el dictamen. Aquí, el auditor expresa su conclusión sobre los estados contables o
se abstiene de hacerlo e indica si estos fueron preparados por la organización de acuerdo con las normas contables
vigentes, que hacen referencia tanto a la medición contable o la valuación como a los aspectos de exposición.
☰ Favorable: cuando los estados contables fueron realizados de acuerdo con las normas contables vigentes y
representan razonablemente la realidad de la empresa.
☰ Favorable con salvedades: «salvo por…, los estados contables representan razonablemente la realidad de la
organización». Es decir, fueron realizados de acuerdo con las normas contables, representan razonablemente la
realidad de la empresa, salvo por determinadas excepciones, las cuales se van a dejar indicadas en forma taxativa.
☰ Adversa: cuando los estados contables no representan razonablemente la realidad de la empresa o no fueron
elaborados de acuerdo a las normas contables vigentes
☰ Abstención de opinión: en determinados casos, el auditor no puede recabar todos los elementos necesarios como
para emitir un juicio sobre la razonabilidad de la información. En estos casos, se abstiene de emitir opinión sobre los
estados contables, aclarando en su informe: «no estoy en condiciones de opinar».
Para que aumente la credibilidad de los estados contables, estos deben estar acompañados de un informe de
auditoría con una opinión favorable. Obviamente, en el caso de que la opinión sea favorable pero con salvedades,
desfavorable o bien que el auditor se abstenga de emitir opinión, la credibilidad de esos estados contables disminuirá.