Biblioteca Nacional Mariano Moreno
La Mitad Más Uno ; Contribuciones de Gustavo Ignacio Míguez ... [et al.] ;
Coordinación general de Solange Porto. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos
Aires: Biblioteca Nacional, 2023.
96 p. ; 27 x 20 cm.
ISBN 978-987-728-178-1
1. Fútbol. 2. Clubes de Fútbol. I. Míguez, Gustavo Ignacio, colab. II. Porto, Solange,
coord.
CDD 796.334
© 2023, Biblioteca Nacional Mariano Moreno
Agüero 2502 (C1425EID) CABA
[Link]
ISBN 978-987-728-178-1
Impreso en Argentina
Hecho el depósito que marca la ley 11.723
OCTUBRE 2023
Estadio Alberto J. Armando.
Foto: Daniela Carreira.
7 1 2 1
Guillermo David
10 LAZOS INSTITUCIONALES
Jorge Plate
12 ACERVOS DE LA MEMORIA,
EL ORGULLO Y LA PASION
Solange Porto
15 LOS LIBROS DE LA MITAD MAS UNO
Literatura a pedir de Boca
Gustavo I. Míguez
23 LA HEMEROTECA XENEIZE
Las revistas partidarias de Boca Jrs.
Sergio Lodise
35 LA DOCE EN LA AUDIOTECA Y MEDIATECA
Julio Elías Musimessi, el guardavalla cantor
Kevin Perez-Knees
41 IMAGENES DEL MAS GRANDE
49 ARCHIVOS EN AZUL Y ORO
Carnaval toda la vida
Gustavo I. Míguez
59 TESORO XENTENARIO
61 EL HUMOR GRAFICO XENEIZE
63 EN BOCA DE TODOS
CENTRO DE DOCUMENTACION DEL CABJ
66
BLEO PEDRO FOURNOL
Sergio Lodise
71 LA BOMBONERA
Federico P. Angelomé
77 MUJERES XENEIZES PRESENTES
Solange Porto
5
83 BOCA, CAMPEON DE HONOR DE 1925
Solange Porto
89 BOCA CAMPEON DE AMERICA Y EL MUNDO
Federico P. Angelomé
1 2 1
Guillermo David
Director Nacional de Coordinación Cultural, BNMM
F
órmula imbatible, alguna vez que regulan la vida social. Pero, so-
Alberto J. Armando postuló que bre todo, reclaman creencias fuertes
Boca es “la mitad más uno” del que animen las identidades que las
país. Tan irrefutable como indemos- fundan. Los acuerdos que cada si-
trable —por innecesario—, la consig- tuación dispuso suponen la elección
na indica una forma de concebir la sobre quién o quiénes se desea ser;
Argentina, el modo apasionado de aunque ese deseo varía con cada
vivir en nuestro país. Podemos pres- época, lo sustancia un algo en co-
cindir de enumerar aquí las hazañas mún que nos resulta difícil nombrar,
de Boca y otras múltiples magias —y o incluso concebir. Por comodidad lo
no pocas desazones— que a lo largo llamamos pasión. Boca es parte sus-
de su historia ha producido. Baste tantiva de la pasión argentina.
con decir, simplemente, que Boca No sabemos bien cómo nos es dado
hizo que ½ + 1 no sea una mera ope- ser quien finalmente acabamos sien-
ración matemática. do. Sin embargo, cuando enfocamos
Solemos concebir una nación —por la mirada en el mundo de las pasio-
caso: la nuestra— como un conjun- nes afloran las identidades que atra-
to de articulaciones y pactos en los viesan a los diversos sujetos sociales
7
que las fuerzas históricas en pugna y los vuelve potencias singulares,
han ido conjugando sus deseos e soberanas. Esas identidades son un
intereses. Conflictos de todo orden conglomerado de imágenes, con-
—incluidas las guerras— acaban re- ceptos y valores que se superponen
sumidos en modos de convivencia en cada grupo humano y en cada
más o menos estables; su resultado individuo, y acarrean memorias más
redunda en constituciones y leyes o menos activas que configuran un
imaginario especial. Se puede ser mos hinchas ante la dramatización
argentino sin mayor discusión, pero de un conflicto en el que aquellos a
también porteño o provinciano, pe- los que designamos como nuestros
ronista, comunista, radical, o conce- representantes —los jugadores—, en
birse indígena, criollo, inmigrante, quienes depositamos toda nuestra fe,
cristiano, judío, parte de un colecti- escenifican con gran teatralidad las
vo de género disidente o cualquier diversas circunstancias que afronta-
otra identidad que la historia perso- mos en la vida. Metáfora de la gue-
nal y colectiva haya propuesto como rra —y, por ende, de la política—, el
opción. Pero una de las pocas cosas deporte colectivo, y en particular el
—acaso la única— que no admite va- fútbol, anuda deseos y pasiones que
riación en cuanto a su constitución nuestro imaginario pone en juego
íntima es la identidad de un hincha. como si se tratase de la búsqueda
Se ha dicho que las demás identi- de un destino. Porque, como en la
dades son más o menos electivas y guerra, no se trata —solo, ni princi-
están en permanente fluidez; sus va- palmente— de ganar o perder, sino
riaciones alcanzan a todas las perso- de vivir la experiencia del encuentro
nas y grupos humanos. Y se podría y la confrontación con un rival, con
afirmar que no hay Historia, con ma- un otro, situación que es la clave del
yúscula, sin ellas. O que la historia es, dilema humano. Somos quienes so-
precisamente, la metamorfosis de mos porque hay un otro del que di-
esas identidades, tramadas de pasio- ferenciarnos. Solemos llamarlo rival
nes mutantes que pujan por consu- o contrincante, cuando se vuelve
marse. Pero hay una excepción: so- enemigo se clausura todo diálogo y
lamente la adscripción a un equipo se pasa al conflicto.
deportivo es una invariante. Se pue- Al asistir a un juego, al palpitarlo cada
de cambiar de nacionalidad, de iden- día del año durante toda nuestra vida,
tidad política o de género, pero nadie nos disponemos a atravesar un límite
deja de ser hincha de su club de la in- físico y anímico de gran dramatismo.
fancia, acaso por ser la primera identi- Cuanto mayor es nuestra identifica-
dad fuerte, más allá de la familiar, que ción con los colores de una camiseta,
nos vincula a pasiones colectivas. más claro queda que se trata de un
Ser hincha es volverse uno con la destino asumido, puesto a prueba
multitud, es dejar de ser uno para ser en el conflicto. Es una instancia en
muchos, un muchos que se parece la que se juega quiénes somos en lo
a la idea de un todos que amalga- más profundo, que a menudo revela
ma nuestras certidumbres, nuestras cuán habitados por potencias, nobles
potencias y debilidades en un ente y oscuras, estamos, acaso sin saber-
colectivo: la Argentina. Nos volve- lo. Esa identificación fundamental
con los jugadores se forja en el ba-
rro, en el potrero, en la canchita del
club o del colegio; y se vuelve poten-
cia cultural porque anuda nuestras
vidas de personas comunes con las
de aquellos tocados por el don, por el
talento y la habilidad deportiva. Esa
ficción secreta que nos anima, en la
que abonamos la creencia de que los
jugadores podríamos ser cualquiera
de nosotros, redobla la pasión popu-
lar, es un pacto indisoluble que ali-
menta la vitalidad del deporte. Que,
aunque tomado por todos los dispo-
sitivos económicos, políticos, institu-
cionales y mediáticos, no deja de latir
en nuestros corazones de un modo
único. En la era de las mediaciones
tecnológicas, su potestad de repre-
sentar el enigma del destino huma-
no, que va del barro del potrero a la
cancha digital, aún le da sustento al
alma del hincha.
A lo largo del siglo XX y hasta el pre-
sente, desde la fundación del club
en el barrio más popular, la literatu-
ra, el periodismo y la historiografía
han abundado en producciones de
todo tipo sobre el universo xeneize.
Libros, revistas, folletos, afiches, fo-
tos e impresos dan cuenta de la ri-
quísima historia del club, que acom-
pasa —y metaforiza— la del país. La
9
Biblioteca Nacional, que es la casa
donde habita la historia cultural de
la nación, se enorgullece de poder
mostrar, a través de sus fondos bi-
bliográficos, una parte sustancial de
esa historia.
LAZOS
INSTITUCIONALES
Jorge Plate
Director General del Departamento
de Cultura del CABJ
B
oca Juniors se creó en abril de brillante Paul-François Groussac. Su es-
1905 con el aditamento de “Club posa Cornelia Beltrán Alcorta era parte
Atlético”, pero es mucho más de una importante familia criolla, em-
que un club de fútbol. Y es que en su parentada con Amancio Alcorta y el
acta de fundación, reconstruida con la músico Alberto Williams.
presencia de socios fundadores, se es- Además, como director de la Biblioteca
tablecieron en sus estatutos los propó- Nacional tenemos a José María Terrero,
sitos institucionales, como por ejemplo de 1833 a 1837, de la familia Terrero de la
el inciso b, cuyo propósito explícito es que es descendiente el presidente de
“velar por los intereses morales, inte- Boca Eduardo Sánchez Terrero, quien
lectuales y sociales de sus asociados”. inauguró la Bombonera en 1940. Por
La historia xeneize tiene muchos nexos otra parte, Sánchez Terrero es descen-
con la cultura y con sus representan- diente del prócer Juan José Viamonte y
tes más destacados en relación con las estuvo casado con la hija del presiden-
instituciones del país. Y, desde luego, te de la Argentina el general Agustín
no puede faltar una relación con la Bi- Pedro Justo.
blioteca Nacional y uno de los más des- Finalmente, el presidente de Boca Ju-
tacados escritores que hemos tenido y niors Miguel De Riglos estaba empa-
su relación genealógica con la entidad rentado con los escritores Benito Lynch
de La Boca. Con el aporte del investi- y Adolfo Bioy Casares.
gador y genealogista Javier Vaca, nos Pero no solo pasan por la genealogía
enteramos de un directivo boquense los lazos, sino también por los libros.
cuyo ancestro fue una figura trascen- Desde nuestra Biblioteca Juan Bautis-
dental en la historia de la Biblioteca ta Alberdi se han presentado proyec-
Nacional: Jorge Samuel Otamendi tos de lectura con los jugadores del
Groussac, quien estuvo en la Subcomi- plantel, lo que rápidamente llamó la
sión de Asuntos Legales en 1948 y falle- atención de la Biblioteca Nacional, que
11
ció joven, el 27 de junio de 1951. Por par- envió una donación de libros allí edita-
te de su madre, Emma de las Mercedes dos que actualmente forman parte del
Groussac, el socio y directivo de Boca patrimonio azul y oro.
era nieto de quien fuera director de la Los caminos que nos relacionan son
Biblioteca Nacional durante 44 años, muchos y los seguiremos recorriendo
desde enero de 1885 a junio de 1929: el juntos.
ACERVOS DE LA MEMORIA,
EL ORGULLO Y LA PASION
Solange Porto
Coordinadora de la muestra
D
os organismos, productores y siempre nuestra memoria, nuestro
difusores de cultura, se unie- orgullo y nuestra pasión.
ron para dar cuenta de su Mediante este trabajo, la Biblioteca
relevancia en la historia nacional. Nacional propone encontrarse con
Representados por enormes es- el público a partir del recuerdo y la
tructuras de hormigón armado con cultura popular que halla su máxi-
estilos característicos, no son solo ma expresión en el club de la Ribera,
instituciones, sino que también re- explorando su historia a través de
presentan dos lugares emblemáti- personajes, obras y anécdotas, con
cos para la visita, tanto de ciudada- el objetivo de aportar a la custodia,
nos locales como de todas partes la valorización, la sistematización y
del globo. Se trata de espacios naci- la difusión del patrimonio nacional;
dos gracias al consciente orgullo de facilitando, en este caso, material re-
pertenecer a un lugar, a una patria lacionado con el Club Atlético Boca
—la casa del alma, como diría Char- Juniors que se encuentra resguar-
ly—, son lugares que albergarán por dado en sus distintas salas: Libros,
Hemeroteca, Tesoro, Audioteca, Me- de prácticas y representaciones cul-
diateca, Fototeca, Mapoteca, Forma- turales, y organizados en diferentes
tos Accesibles y Archivos. ejes: “Los Libros de La Mitad Más
El material relevado posee un ca- Uno”, “La Hemeroteca xeneize”, “La
rácter inagotable, ya que todos los Doce en la Audioteca y Mediateca”,
días alguna publicación se dedica a “Imágenes del más grande”, “Carto-
destacar acontecimientos relevan- grafías boquenses”, “Archivos en azul
tes de la institución deportiva más y oro” y “Tesoro Xentenario”.
importante del país. La selección del A medida que nos acercamos al pre-
acervo de cada colección se ha orga- sente, las narraciones del pasado se
nizado con el objetivo de reflejar su vuelven más complejas, ya que au-
riqueza y diversidad; por un lado, se menta nuestra subjetividad proyec-
recorren 118 años de historia del club, tada sobre los hechos. Para reflexio-
haciendo hincapié en temáticas des- nar sobre la relación entre deporte y
tacadas del universo boquense: el cultura —y sobre la expresión del fút-
nacimiento de uno de los estadios bol en particular, en tanto fenómeno
más famosos del mundo, la Bombo- popular—, la clave es mirar como si
nera; la gira de 1925, hito mediante fuera la primera vez, pero sin olvidar
el cual el fútbol argentino fue por lo aprendido a lo largo del camino,
primera vez conocido internacional- ya que, si a subjetividades nos refe-
mente gracias a la gran performance rimos, la pasión y el sentimiento que
de Boca en Europa; las mujeres xe- genera el fútbol argentino son hoy el
neizes, protagonistas desde el pri- reflejo de nuestra sociedad, de cómo
mer día de la historia del club y quie- se vive y se siente en la Argentina,
nes aún hoy siguen sumando tanto cómo nos representa y nos vuelve
anécdotas como triunfos; y el memo- reconocidos. La Biblioteca Nacional,
rable equipo del Toto Lorenzo, padre nacida en 1810 como biblioteca públi-
del primer Boca campeón mundial, ca para custodiar, acrecentar, preser-
quien le otorgó al club dos copas Li- var, registrar y difundir la memoria
bertadores consecutivas y la primera impresa del país, puede proporcio-
Intercontinental. nar infinitos recursos para generar
Por otro lado, se vuelve sobre la rela- un espacio para el pensamiento, el
ción entre el club y la cultura argen- disfrute y la reflexión acerca del Gran
tina, ubicando a Boca como centro Campeón del balompié.
13
ineludible e indispensable de ese
interrogante que anuda deporte,
pasión, literatura y música popular,
a través de sus materiales entrelaza-
dos con diferentes momentos histó-
ricos, políticos y sociales, presentados
como documentos que dan cuenta
LIBROS
El sector Libros es el área en la que se puede consultar material
bibliográfico. Su acervo se halla constituido mayoritariamente
por libros y folletos de amplia y variada temática.
Este espacio cuenta con cuatro salas. La primera de ellas, la Sala
General de Lectura Juan Bautista Alberdi, es el ámbito de acce-
so al fondo general de libros, integrado por más de novecientas
mil piezas. Ubicada en el quinto piso, cuenta con cuatrocientos
puestos de lectura y un sector destinado al servicio de acceso a
internet. Allí, el lector dispone de ocho terminales de autoconsul-
ta a través de las cuales puede navegar en el catálogo en línea y
solicitar los múltiples libros relacionados con el mundo boquen-
se que se hallan en los depósitos subterráneos de la Biblioteca
Nacional (literatura de ficción, cancioneros, registros históricos,
etcétera). También posee un puesto de orientación bibliográfica
atendido por personal especializado.
En el mismo piso se encuentra la Sala Parlante. Esta cuenta con
conexión wi-fi y treinta y dos puestos de lectura. La particula-
ridad de este espacio es que allí los lectores pueden conversar
(en voz baja), algo que no pueden hacer en las otras salas de
lectura del edificio.
La tercera es la Sala General de Referencia Héctor Yánover, con
referencistas especializados para satisfacer y dar respuesta a las
demandas de información de los usuarios, y también ofrecer
búsquedas de mayor complejidad que en la Sala Alberdi. Cuenta
con un fondo general de diccionarios, enciclopedias y otras obras
de referencia, en estantería abierta para uso directo y libre de
los interesados. El fondo de esta sala cuenta, también, con las
colecciones publicadas por la editorial de la Biblioteca Nacional
Mariano Moreno.
En el mismo piso que la anterior, se encuentra la cuarta y úl-
tima sala del sector Libros: la Sala de Lectura de Acceso Libre
Gregorio Weinberg. En ella se permite al usuario acceder con
objetos personales y material bibliográfico propio para realizar
tareas de estudio.
Los libros de La Mitad Más Uno
Entre los casi un millón de textos que descansan en los depósitos subterrá-
neos de la biblioteca, se destacan los múltiples libros boquenses. Dado que
Boca Juniors es una institución con una historia rica y una pasión inigualable,
los ejemplares presentes en el acervo comprenden diversos aspectos. Pode-
mos identificar claramente dos tipos de libros que sobresalen: por un lado,
los ensayos y relatos que buscan brindar una visión integral del club al narrar
momentos clave de su historia; por el otro, libros más orientados a los senti-
mientos que despierta Boca, que recopilan canciones, cuentos y hasta tatuajes.
Partido contra
Atlanta (1984).
Boca juega con
camisetas pintadas
con marcador.
Alejandro Ulloa
(coord.), Boca:
el libro del
Xentenario,
Buenos Aires,
Planeta, 2004.
Uno de los principales libros de temática histórica es Boca: el libro del Xen-
tenario, donado especialmente para la muestra por uno de sus autores, Ser-
gio Lodise. Esta obra relata de manera integral la historia del club, mediante
anécdotas, imágenes inéditas y anexos que ofrecen una lectura nutrida para
los fanáticos. Otro libro relevante es 365 historias de Boca, un compilado de
pequeñas efemérides ordenadas de manera tal que se puedan leer todos los
días. Por otra parte, El superclásico Boca-River: historia de una pasión pone el
foco en algunos de los encuentros más importantes con su eterno adversario,
ofreciendo una mirada apasionada sobre estos enfrentamientos. Allí su autor,
Hugo Martínez de León, reflexiona sobre esta rivalidad:
Opciones dilemáticas, antinomias, guerra de opuestos y su unidad
constituyen, por poco que lo sean, consignas que pueden muy bien 15
ser aplicadas al Clásico del fútbol. River y Boca nacieron para di-
vidirse, como se diferencian las dos caras de una moneda. Boca y
River son, con sus respectivas victorias y fracasos a cuestas (y aun
con el lastre de sus fanáticos más recalcitrantes), la armonía de una
disonancia, la colorida representación de una sociedad que se divi-
de para identificarse (p. 44).
Algunos de los libros xeneizes abordan momentos centrales de la historia del
club: entre ellos, se destaca la final contra el Real Madrid en Tokio del año
2000, relatada desde múltiples perspectivas por el periodista Martín Souto
en Boca del mundo, uno de los primeros trabajos integrales sobre este hecho
especialmente clave en la historia del Boca de las últimas décadas. Años antes
de este suceso, podemos asistir a la llegada de Diego Armando Maradona, un
acontecimiento que dio lugar a la escritura de Lo quería Barcelona, lo quería
River Plei: Diego, Boca y la mágica tarde del 22 de febrero de 1981, un libro en
el que Eduardo Bolaños y Sergio Barbieri narran la historia de la llegada del
astro de todos los tiempos a la que sería su casa a partir de ese entonces.
Por último, cabe destacar dos libros que fueron parte de los primeros intentos
de crear una historia integral del club. Nosotros Boca: ensayo generacional de
Juan Antonio Farenga (h) relata, como ningún otro, los inicios de la insti-
tución. Esta obra combina la rigurosidad historiográfica con el testimonio
familiar del hijo de uno de los fundadores del club: Juan Antonio Farenga.
Debido a su temática y a la calidad de los documentos recolectados, esta
obra se ha convertido en una importante referencia para los historiadores
de la institución:
... se amalgaman sucesos que reviven su glorioso pasado, muchos
de ellos conocidos por innumerables publicaciones, algunos de los
cuales me permitiré refutar y otros que me llegaron a través de la
transmisión oral de mi padre y tíos, [...] una y mil veces argentinos
y extranjeros preguntan el origen de la pasión boquense. Yo la en-
cuentro en la fuerza y dedicación que con tanto amor pusieron (p. 9).
La Mitad Más Uno de Atilio Milanta cierra esta selección de libros históricos
mediante la propuesta de una historia del club, pero, dado su año de publica-
ción (1994), no llega a cubrir las campañas más exitosas del club.
Por otro lado, los libros boquenses también reflejan la pasión a través de
textos y fotografías. Un ejemplo lo encontramos en Te llevo en la piel: los me-
jores tatuajes xeneizes, de Víctor Tevah y Maximiliano Failla. Allí, una gran
colección de fotografías de escudos, ídolos, fechas emblemáticas, frases inspi-
radoras e, incluso, burlas al eterno rival que los hinchas de Boca llevan en su
piel se vuelven protagonistas en una colección única.
Al hincha de Boca que se tatuó la Bombonera, el escudo del club
o a su ídolo, llámese Maradona, Riquelme o Palermo, nunca se le
ocurriría usar un láser para hacer desaparecer esa marca. Por eso,
Te llevo en la piel es de por vida. Un número de DNI adicional, la
verdadera identidad de cientos de miles de argentinos: esa que es
imposible de cambiar (p. 7).
La música y la poesía también desempeñan un papel fundamental en la ex-
presión de la pasión boquense. Un libro que busca capturar esta conexión es el
Cancionero de Boca: la Mitad Más Uno, de Daniel Palermo y Raúl Rodríguez,
una recopilación de las canciones entonadas por la hinchada boquense a lo
largo de su historia. Algunas de las canciones que se incluyen se pueden ver
Fotografías extraídas del libro de Víctor Tevah y Maximiliano Failla, Te llevo en la piel: los mejores tatuajes
xeneizes, Buenos Aires, Sudamericana, 2012.
también en la sección “La Doce en la Audioteca y Mediateca”. Cancionero…
permite adentrarse en la rica tradición musical de Boca Juniors, donde cada
melodía y letra evocan emociones, recuerdos y una identidad única que co-
necta a cada hincha del club. El libro proporciona una experiencia auditiva
completa, mediante la inclusión de códigos QR que permiten a los lectores
escuchar tanto las canciones realizadas por los editores como aquellas re-
copiladas en diferentes formatos. Por último, cabe mencionar la literatura
que vincula a Boca con nuestra Biblioteca, pero este vasto universo amerita
un espacio propio.
17
Literatura a pedir de Boca
Por Gustavo Ignacio Míguez
El fútbol ha sido abordado por infinidad de expresiones artísticas en nuestro
país. El cine, la música popular, la narración oral dan cuenta de ello, pero la
literatura ha ocupado siempre un lugar privilegiado: escritores como Roberto
Arlt, Ezequiel Martínez Estrada o Álvaro Yunque le han dedicado páginas
brillantes. En 1971 apareció la compilación Literatura de la pelota, enorme in-
vestigación de Roberto Santoro, y años después se sumarían textos inolvida-
bles de Osvaldo Soriano y de Roberto Fontanarrosa. Justamente, el Negro fue
el encargado de la selección de Cuentos de fútbol argentino (Aguilar, 2011),
donde Luisa Valenzuela publicó “El mundo es de los inocentes”, cuento que
nos remite a la gloriosa época del Toto Lorenzo y de la emoción sin igual que
caracteriza y une a toda la hinchada xeneize.
La saga literaria boquense volvió a ampliarse a partir de Con el corazón en
La Boca. Relatos de una pasión (Aguilar, 2014), esta vez compilado por Ser-
gio Olguín. En su prólogo, Olguín se pregunta: “¿Cómo explicar una pasión?
¿Cómo narrar el amor por una camiseta de fútbol? ¿Cómo decir con palabras
lo que significa ser hincha de Boca Juniors?”. Problema de difícil resolución
y excusa para que las once crónicas de escritores y escritoras que componen
este volumen colectivo encuentren en Boca un modo privilegiado para reen-
contrarse con el público a partir de esa memoria y cultura popular que tiene
en el Club de la Ribera su máxima expresión. El corpus, que incluye plumas
como las de Liliana Heker, Ana María Shua, Juan Becerra, Martín Kohan y
Juan Sasturain, nos sumerge principalmente en relatos atravesados por una
pasión incontenible, casi irracional, que se expresa, no pocas veces, en imá-
genes amorosamente autobiográficas: la infancia, el barrio, el recuerdo de la
primera camiseta o de la primera visita a la Bombonera, entre otras.
Kohan, por ejemplo, expresa en su “Ensayo de autobiografía” una tesis que
desafía la distinción entre metáfora y sentido literal. La pasión por Boca llega
a tal hipérbole que deviene en una metafísica existencial bostera: Boca es la
vida. Sasturain, por su parte, redobla esa apuesta y elabora en su “Elementos
para una crítica de la razón bostera” las notas que hacen a la condición de ser
de Boca, porque de Boca “se es”, uno no “se hace”. Y tal es así que el país en-
tero puede pensarse a partir de este ida y vuelta literario-ontológico: ¿o acaso
cuando pierde Boca no celebran todos/as los/as de esa “mitad menos uno”?
El actual director de la Biblioteca Nacional recupera, en ese mismo ademán,
la filiación históricamente peronista que supo desfilar por la hinchada azul
y oro: “no caben dudas de que bosteros y peronistas tienen en común no su
composición social sino los argumentos de sus ciegos enemigos”.
¿Qué significa “ser de Boca”, entonces? No encontramos una respuesta de-
finitiva a este interrogante, pero sí escenas que se repiten constantemente
y evocan nuestra niñez. Y ahí aparece nuevamente Sasturain, que recuerda
que su padre se hizo (definitivamente) de Boca con la gira europea de 1925.
O el caso de Sergio Olguín, que cuenta en “Un asunto de familia” cómo el
descubrimiento de viejos y gastados ejemplares de la revista Así es Boca le
permitió recuperar vínculos perdidos y disfrutar, una vez más,
de ir a la cancha en familia.
Y si hablamos de la infancia y los recuerdos de la niñez, conviene
detenernos, a su vez, en la literatura infantil boquense que, fiel a
su género, asume una variedad de formas. En los últimos años
aparecieron distintas antologías de cuentos futboleros para chicos
y chicas, pero también expresiones xeneizes genuinas, como Me
fui a probar a Boca (2004), de Dieguito Bocayúa (Jorge Nedich),
donde el narrador es un niño de diez años fanático xeneize que quiere
“contar sus aventuras y las de sus amigos” porque les podrían gustar “a
otros chicos hinchas de Boca (o sea, a casi todos los chicos)”. Y, en otro
registro, es valioso el aporte de Taller de sueños (2002), publicado por la Fun-
dación SOS Infantil, donde se relata las experiencias lúdicas, culturales, edu-
cativas y comunitarias del proyecto “Los Chicos Xeneizes”, impulsado junto
con el club para abordar diversas problemáticas de los chicos y chicas que
viven en el barrio de La Boca. Pero si de la infancia y de nuestra memoria
emotiva se trata, hay un verdadero hallazgo arqueológico que, si bien escapa
al tópico literario, se lleva varios premios: la investigación realizada por Rafael
Bitrán y Diego Musci plasmada en una lujosa edición titulada Estampa de
campeón: la historia de Boca en figuritas (2022), la cual nos invita a un re-
corrido histórico original y nostálgico por el pasado del club a partir de la
reproducción de los miles de cromos del cuadro azul y oro que se editaron
entre 1910 y 2021. En fin, todas ellas conforman una diversidad
de publicaciones que complementan esta biblioteca boquense
e interpelan la imaginación, la solidaridad, la memoria emo-
tiva, el afán de coleccionistas y un sinfín de pasiones y senti-
mientos, como corresponde al Universo Boca.
19
A continuación, queremos destacar el gran impulso que a la literatura futbo-
lística le dieron los cuatro volúmenes de Pelota de papel. Cuentos escritos por
futbolistas editados por Planeta. De la iniciativa participaron ex jugadores de
Boca —no podía ser de otra manera— como Nicolás Burdisso y Fernando
Gago, quien en “Resiliencia” explora la narrativa de autosuperación y relata la
ardua recuperación tras la segunda rotura del tendón de Aquiles, para luego
volver como el capitán que nos llevó al campeonato en el 2016. Y entre los
destacados no podemos olvidarnos de “La duda”, maravilloso “cuento de per-
dedores”, que bien podría haber sido escrito por Fontanarrosa o por el propio
Sasturain, pero lleva la firma de Héctor Bracamonte y nos regala una escena
maravillosa con Battaglia y Palermo como protagonistas inesperados.
En 2019 apareció Pelota de papel 3 (Planeta), que reúne cuentos de mujeres
futbolistas. Deuda pendiente que suma voces y nuevos tópicos a los mencio-
nados previamente: la exclusión y las historias de lucha por la igualdad. Es-
criben, entre otras, Camila Gómez Ares, María Belén Potassa, Lucila “Luky”
Sandoval (capitana y campeona del primer Torneo Femenino de Futsal de la
AFA) y Rosana Gómez, nuestra eterna número 10, que jugó en Boca cator-
ce años y consiguió dieciocho títulos (diez de ellos consecutivos). Y escribe,
también, la periodista y jugadora de futsal Delfina Corti, que si bien no de-
fendió los colores de Boca sí nos regaló un hermoso cuento dedicado a la
memoria de su abuela y a su fanatismo por la azul y oro y por la música del
gran Julio Elías Musimessi. Nuestro querido “guardavalla cantor” inmortali-
zó el chamamé “Viva Boca”, compuesto en 1954 por Américo Cipriano y An-
tonio Pauloni. Su estribillo: “Dale Boca, viva Boca, el cuadrito de mi amor”
convirtió a esta canción popular en la que más éxito ha tenido de todas las
consagradas al club.
Ahora bien, si hablamos de canciones y arqueros, ¿cómo olvidarse de Amé-
rico “la Gloria” Tesoriere? Considerado el mejor guardameta de la década
del veinte, se le rindió justo homenaje con una legendaria cuarteta que segu-
ramente cantaron en su niñez quienes están leyendo estas líneas: “Tenemos
un arquero / que es una maravilla / ataja los penales / sentado en una silla”.
Pero Tesoriere, además, fue poeta. ¡Y qué poeta! Su “Poema narrativo para
Yonedick” —dedicado al entrañable amigo inglés cuyo nombre real era John
Diggs, trabajaba de canchero y fue insider derecho de River a principios del
siglo XX— está incluido en Pelota de papel 2. Diego “el Chavo” Fucks comen-
ta que en esos años “las canchas de Boca y River estaban en la isla Demar-
chi, casi pegadas y, por eso, cuando ‘Mérico’ iba al entrenamiento de
Boca, indefectiblemente se cruzaba con Yonedick. Hablaban de
la vida, Yonedick aprendía castellano y Mérico imaginaba
cómo sería ese lejano lugar que el hombre le describía una
y otra vez”. Esa perdurable y bohemia amistad se expone
en magistrales versos que hablan no solo de una cerca-
nía sino de una verdadera convivencia entre las canchas
y sus ídolos, algo que quizás hoy nos llame la atención.
Palabras de otro tiempo, en todo caso, que encierran la
nostalgia y una memoria vívida del amigo que, finalmen-
te, se volvería a Inglaterra para pelear —y morir— en la
Primera Guerra Mundial.
Este tipo de anécdotas y experiencias futbolístico-literarias,
la imposibilidad de dar una respuesta concisa y racional
a lo que significa ser hinchas del club, la conjura y la pa-
sión irrefrenables y mayoritariamente insondables de todo un
pueblo, la memoria emotiva y el sentido de pertenencia, el
orgullo y la pasión por los colores son apenas algunos de los
muchos escorzos —todos ellos trascendentales— que se ex-
presan en apostillas literarias que nutren e inspiran
en millones de hinchas un indeclinable “amor a
pedir de Boca”.
El pensador aficionado entiende que todo juego es una
metáfora pero abandona enseguida el asunto, al ver las
huellas de miles y miles de otras mentes que han holgaza-
neado en el mismo patio.
El fútbol resulta muy cómodo como alegoría de la guerra.
Casi todas sus palabras provienen del lenguaje bélico: ata-
que, defensa, distracción, estrategia, táctica, valor, asedio.
Sin embargo, para muchos de nosotros, el camino de las
similitudes se recorre al revés: el fútbol es la cosa y la vida
es el símbolo. No es que un gol en contra se parezca a una
desgracia inesperada. Es la desgracia inesperada la que se
parece a un gol en contra.
Alejandro Dolina, “Presentación del cuento ‘El juego’, de Ni-
colás Burdisso”, en Pelota de papel. Cuentos escritos por 21
futbolistas, Buenos Aires, Planeta, 2016.
HEMEROTECA
La Hemeroteca, dependiente del Departamento de Materiales
Hemerográficos, es el sector de la Biblioteca Nacional que cuen-
ta con diarios, revistas, anuarios, boletines oficiales e institucio-
nales, colecciones sobre legislación y jurisprudencia, dicciona-
rios, enciclopedias y obras de información general. Fue creada en
1932 con tres mil diarios y revistas, constituyéndose en la guarda
del más importante fondo documental del país. Actualmente, su
colección se extiende a cincuenta y cinco mil títulos. La consulta
está dividida en dos salas para optimizar la comodidad de los
usuarios y la conservación de los ejemplares.
La Sala General de Lectura Ezequiel Martínez Estrada posee cien
puestos de lectura y cuenta con fotocopiadora, computadoras
con acceso a internet, wi-fi y un servicio de referencia atendido
por personal especializado. Está destinada a la consulta de publi-
caciones periódicas editadas a partir de 1940.
La Sala de Publicaciones Periódicas Antiguas Boleslao Lewin
cuenta con treinta y dos puestos de consulta y tres de visualiza-
ción de microfilms de publicaciones periódicas anteriores a 1940.
Este espacio es de acceso exclusivo a investigadores acreditados
en la institución para la consulta de material en papel y de uso
para el público en general del material microfilmado. Además,
existe una sala de acceso libre con veintidós puestos de lectura,
donde se ofrecen ejemplares de revistas de interés general pu-
blicadas recientemente y diarios de la Ciudad de Buenos Aires
del día.
La Hemeroteca xeneize
La cantidad de información sobre el Club Atlético Boca Juniors que se puede
consultar en este sector es inmensa. Hay noticias de casi todos los días desde
su fundación hasta la actualidad tanto en secciones deportivas de los diarios
como en revistas especializadas. Es por ello que lo que se presenta es solo
una muestra de algunos hechos fundamentales de la historia xeneize, lo cual,
además, ayuda a entender el contexto sociopolítico y fut-
bolístico de cada uno de ellos.
Las publicaciones periódicas antiguas no solamente re-
flejan el inicio del club, sino, también, sus primeros gran-
des éxitos deportivos. Todo comienza con su fundación,
el 3 de abril de 1905: en aquella época, todo club debía
conseguirse rivales para jugar, y era en las páginas de La
Argentina, un periódico que se había comenzado a publi-
car hacia fines del siglo XIX, donde aparecía el curioso
pedido de rivales para jugar amistosos.
Este tipo de anuncios era algo común en el periódico,
publicados a modo de los clasificados actuales. Una vez
disputados los matches, en la misma sección se podían
consultar los resultados.
Años después, en 1911, la renombrada Caras y Caretas La Argentina, 23 de abril de 1905.
publicó una imagen de gran valor histórico: la prime-
ra fotografía en movimiento de un partido de Boca.
La imagen refleja la importancia creciente que tendría
la prensa gráfica durante estos años como así también
la centralidad cada vez mayor del deporte en general y
del fútbol en particular desde principios del siglo XX en
adelante. Como resultado de esto, las menciones a Boca
dejan de ser pequeñas y esporádicas para convertirse en
noticias periódicas.
En 1920, el diario La Nación cubrió en casi una pági-
na completa la denominada “final local” de uno de los
primeros campeonatos internacionales disputados por
Boca: la Copa Competencia. Curiosamente, la victoria (1
a 0 contra Rosario Central) fue más destacada que la final
internacional llevada a cabo semanas después.
La etapa amateur del fútbol argentino iba llegando a su
fin, mientras la popularidad de Boca en diarios y revistas
era casi total. La principal cobertura fue realizada por la
revista El Gráfico, que en 1931 dedicó gran parte de sus 23
números al primer torneo profesional (el cual terminó en
un triunfo xeneize). En sus páginas se pueden ver las ta-
blas con las que se reflejaban los resultados y el puntaje de
cada club participante del campeonato. La consagración
como campeón fue contra quien se convertiría en el eter-
no rival: River Plate. La Nación, 19 de enero de 1920.
Las imágenes y coberturas semanales que se podían en-
contrar en El Gráfico incrementaban la fama de la publi-
cación semanal. Además, también empezaban a aparecer
publicidades dedicadas especialmente al aficionado de
Boca, como lámparas y juegos de mesa. También había
caricaturas y secciones humorísticas como la del famo-
so Borocotó, que reflexionaba sobre los estereotipos que
existen entre “los hinchas de Boca”:
EL HIJO DE AQUEL...
Nació siendo hincha de Boca. Es hijo del viejito xeneixe. Ya llegó a
hombre. Creció junto con el club en el cual depositó su cariño. Los
dos llegaron a grandes, y ahora, ahora que Boca está cargado de
títulos, hace el comentarista. Desde un boliche cualquiera, desde la
lechería La Chinche, hace la historia de Boca contando de aquella
cercana a la laguna del Piguyi, de los tristes tiempos de Wilde, de
las esplendorosas épocas presentes. Es un hincha positivo, no un
ocasional. Si Boca hubiese perdido, si no hubiera llegado a grande,
no importa, igual lo habría acompañado en su odisea. Estaría aún
contra el alambrado de la rasposa cancha de Wilde. Habría demos-
trado que es Boca, porque Boca es de él, es su vida misma.
Lo conozco; lo traté, buceé en su interior. Para él, primero que nadie
está Boca. Antes que los jugadores, que la señora, que los hijos, que el
trabajo, que el estómago, que los mismos colores de Boca. Antes que
todo y por sobre todo, las cuatro letras que componen el nombre que-
rido; las cuatro letras suspendidas en el cielo de todas sus esperanzas.
25
El Gráfico, nro. 654, 23 de enero de 1932.
Existen, además, otras revistas deportivas, muchas de las cuales se dedican
exclusivamente al balompié, entre las que se encuentra la revista Alumni (ho-
mónima del club fundacional del fútbol argentino). Esta se editó en la misma
década con varias tapas dedicadas a las formaciones boquenses. A diferencia
de otras publicaciones, hacía foco en los jugadores, con notas dedicadas a sus
carreras y tapas con los “ases” del campeonato, como puede verse en el núme-
ro 44 con el histórico goleador xeneize Pancho Varallo.
Alumni. La Revista Gráfica del Football, nros. 44 y 60, 1933.
El año 1940 dio comienzo a un nuevo período de la historia boquense: la
inauguración de la Bombonera, cuya mayor cobertura puede verse en las dos
notas centrales de la sección deportiva del diario La Nación del 26 de mayo de
ese mismo año. En este contexto, la identidad del club comenzó a cementarse
y, con ello, surgió una proliferación de publicaciones partidarias, algunas de
las cuales pueden consultarse en la Hemeroteca. Selecciones Boquenses, de
1950, se destaca por la vinculación entre la hinchada xeneize y el peronis-
mo; publicó en tapa el desfile que diferentes entidades deportivas hicieron
frente al entonces presidente Juan Domingo Perón, quien afirmaría en una
entrevista de 1964, realizada desde el exilio para el diario Crónica, que no
solo se mantenía al tanto del fútbol local, sino que era hincha de Boca “des-
de hace muchos años”.
La Nación, 26 de mayo
de 1940.
La Nación, 25 de mayo
de 1940.
27
Boquenses, nro. 66, 27
de abril de 1954.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, las tapas de diarios como Clarín
y Crónica han tenido como protagonista a Boca en múltiples ocasiones. El
23 de febrero de 1981, estos periódicos reflejaron uno de los mayores hitos
en la historia del club: el debut de Diego Armando Maradona. Tanto es así
que hasta en la sección humorística de Clarín se pudo ver al Clemente de
Caloi afirmar que “todo el mundo, hasta los de River, son hinchas de Diego
Yunio”. Muchos años después, el 30 de octubre de 1997, las páginas de Crónica
anunciaron la decisión de “el Diego” de dejar el fútbol de manera definitiva.
Crónica, 23 de
febrero de 1981.
Clarín Deportivo,
23 de febrero de
1981.
©Carlos Loiseau (Caloi), “Clemente y Bartolo”, Clarín, 23 de febrero de 1981.
Crónica, 30 de octubre
de 1997.
El Gráfico, nro. 3820, 22
de diciembre de 1992.
El Gráfico. Edición Extra, nro. 187, noviembre de 2000.
Su último partido había sido tan solo cinco días antes, llevando puesta la
camiseta xeneize.
Los hechos más recientes son retratados de la mejor manera en las tapas,
los pósters y las noticias de El Gráfico: desde el campeonato de 1992 —que
terminó con once años sin campeonatos locales ganados para el club— hasta 29
diciembre de 2000, donde se dedicó un número exclusivo a la conquista de la
Copa Intercontinental.
Estos son solamente algunos de los ejemplos posibles de destacar de la prensa
en la historia de Boca. Lo que comenzó con un aviso clasificado pidiendo
rivales, en la actualidad produce números especiales dedicados a consagra-
ciones históricas, coberturas diarias y revistas partidarias.
Esto es Boca, nro. 60, 12 de agosto de 1974.
Las revistas partidarias de Boca Juniors
Por Sergio Lodise
Coordinador de Historia, Club Atlético Boca Juniors
La primera revista dedicada íntegramente al club apareció en 1928 y se lla-
maba Boca Juniors. Publicada de forma mensual, era órgano oficial del club
y solo se repartía entre los socios. En 1931 cambió de nombre por Revista
Deportiva Boca Juniors y se convirtió en la primera en ser de venta a todo el
público, siempre en calidad de mensuario. La primera semanal fue Boca…!,
que salió entre 1942 y 1949. En 1947 llegó Mundo Boquense, y su duración se
extendió hasta 1953, aunque luego otras editoriales compraron y utilizaron el
mismo nombre. En 1953 se publicó BJ y, un año más tarde, Así es Boca, la de
mayor duración, editada durante veinte años, hasta su número 985, el 30 de
mayo de 1973. En la década del sesenta aparecieron A los de Boca, Juventud
Boquense, Soy de Boca, Mundo Xeneize y otras que tuvieron una vida muy
breve. En los setenta se publicaron, entre otras, El Boquense, Esto es Boca y La
Boca Deportiva. En los ochenta fueron La Voz de Boca, Super Boca, La Revista
de Boca, Boca una Pasión, Boca un Sentimiento las que informaron al hincha
boquense. El total de revistas que el Centro de Documentación tiene contabi-
lizado es de 43, aunque el número puede variar por las sorpresas que suelen
dar los coleccionistas o los investigadores xeneizes.
31
Un día mi madre estaba acomodando y tirando trastos viejos del gal-
pón. Me preguntó qué iba a hacer con las revistas. Si las iba a tirar
o guardar. Qué revistas, pregunté. Las de Boca, las que te guardaba
tu padre, me dijo. Durante toda la década del sesenta mi viejo había
coleccionado una revista que se llamaba Así es Boca. Las guardaba
porque soñaba tener un hijo varón que fuera hincha de Boca como él.
No tiré las revistas y me encerré durante mucho tiempo leyendo
esos ejemplares borravinos que él había leído, que él me había de-
dicado antes de conocerme. Ahí estaban los años míticos de Roma,
Rattin, Marzolini, Madurga, Rojas y Rojitas, desde los goles de Va-
lentim al equipazo que dirigió Di Stefano. Eran casi dos cajones de
manzanas repletos de Así es Boca. Muchas veces me imaginé a mi
viejo guardando esas revistas. Primero sin saber para qué, después
para el hijo que había nacido en 1967. Me lo imagino gastando los
últimos pesos de esos años en esos ejemplares, tal vez contra la
voluntad de mi madre.
Los hijos solemos ser crueles. Nunca le comenté de mis lecturas. Tal
vez, como mucho, hice aspavientos ante él de mis conocimientos
del fútbol boquense de los años sesenta. Durante años con mi viejo
seguimos sin hablar de casi todos los temas, pero empezamos un
lento proceso de acercamiento por medio del fútbol. Comenzamos
a ir seguido a la cancha. Estuvimos cuando Maradona le hizo un gol
a Gatti en la Bombonera (antes de que el Diego le hiciera cuatro en
la cancha de Argentinos), estuvimos cuando Perotti vacunó a Ferro
tras un pase milimétrico del Diego que se me hace como un anticipo
del pase que después daría a Burruchaga en la final del Mundial 86.
Fuimos muchas veces en los ochenta. Tomábamos el 54, sacábamos
popular (a veces en la segunda bandeja de local, a veces en la segun-
da bandeja del lado que da al Riachuelo) y caminábamos un montón
de cuadras para regresar a Lanús, antes de subirnos al colectivo que
nos llevaba a casa. Hablábamos del partido, lo comentábamos. No
recuerdo cuál fue el último partido que vimos en la Bombonera ni
por qué dejamos de ir cuando yo era adulto. Tal vez él esperaba que
su hijo lo invitara a ir y no lo hice. Muchas veces la vida me pasa de
esa manera: hay algo que no hago y no me doy cuenta.
Sergio Olguín, “Un asunto de familia”, en Sergio Olguín (comp.), Con
33
el corazón en la Boca. Relatos de una pasión, Buenos Aires, Aguilar,
2014.
AUDIOTECA
Y MEDIATECA
El Área de Música y Medios Audiovisuales y Mediateca, conoci-
da como “Audioteca-Mediateca”, dependiente del Departamen-
to de Materiales Musicales y Multimediales, fue creada en 2003
con el fin de conservar y difundir el acervo musical y audiovisual
de la Biblioteca Nacional. Este abarca colecciones de partituras,
grabaciones sonoras musicales y no musicales, y diversos sopor-
tes analógicos y digitales que por sus características requieren
un tratamiento técnico-documental, administrativo, espacial y
ambiental diferente al de otros fondos. Estos materiales son tra-
tados por personal especialmente capacitado para su manipula-
ción y limpieza.
Su colección alcanza un volumen de trescientas mil partituras
sueltas e impresas que representan, principalmente, música
rioplatense del siglo XX; un fondo sonoro y discográfico de más
de setenta mil ejemplares que incluye cilindros de cera, discos
de pasta, acetato y vinilo, cintas abiertas de audio, magazines,
casetes y CD; y una colección de cinco mil títulos de imágenes
en movimiento en soportes analógicos y digitales. A su vez, el área
posee los fondos documentales personales de los músicos Juan
Carlos Paz, Gerardo Gandini y el de la Agrupación Nueva Música.
La consulta de su material puede ser realizada a través del catá-
logo ubicado en la Sala Gustavo “Cuchi” Leguizamón, en el ter-
cer piso de la Biblioteca Nacional, que dispone de un piano para
aquellos usuarios que deseen interpretar las partituras. Además,
se ofrece un área de estanterías abiertas con asesoramiento pro-
fesional, también disponible de forma no presencial.
La Doce en la Audioteca y Mediateca
Aquí se pueden encontrar múltiples partituras, cancioneros y discos dedica-
dos al Club Atlético Boca Juniors y a su hinchada. Muchas de estas canciones
son la contracara de los eventos famosos expuestos en otras vitrinas de la
exposición.
Entre las partituras que podemos localizar en Audioteca-Mediateca están
el “Himno a Boca Juniors”, marcha con letra de Argentino Gutiérrez Flores
y música de Guido Francisco Libbi, donde al equipo se le da el nombre de
“club-hogar”; el tango “Varelita”, de Ricardo Jardón y Benito Suárez, dedicado
al singular delantero uruguayo Severino Varela, quien formó parte del plantel
de Boca entre 1943 y 1945 y con quien ganó los campeonatos de Primera
División dos veces consecutivas (1943 y 1944); y el baión “El glorioso Boca
Juniors”, con letra y música de José Berra, que en sus dos estrofas refleja con
claridad la pasión xeneize.
35
En caso de querer escuchar discos realizados en honor al
club, las posibilidades también son numerosas: los relatos
de José María Muñoz y el equipo deportivo de LS5 Ra-
dio Rivadavia de los campeonatos nacionales obtenidos
en 1969 y 1970; la Historia de Boca Juniors con diferentes
testimonios y relatos de goles y Los grandes goles de la historia del fútbol ar-
gentino relatados por Fioravanti son tan solo algunos ejemplos de ello.
Respecto a lo audiovisual, se destaca por su valor histórico la colección de
clips de partidos de Boca del Noticiario Panamericano. Este noticiero fue rea-
lizado por Sono Film entre las décadas de 1930 y 1960 y era exhibido en las
salas de cine antes del largometraje que se fuese a proyectar. El acervo del
Noticiario Panamericano en la Biblioteca, con 1725 latas, es el de mayor
volumen del país y fue adquirido durante la gestión de Horacio González
en el año 2008.
Capturas de partidos de Boca. Adolfo Rossi (dir.), Noticiero Panamericano, Buenos Aires, Argentina Sono
Film. Departamento de Materiales Musicales y Multimediales, BNMM.
Las campañas más recientes también tienen su espacio, por ejemplo, en La
película del bicampeón, lanzada por El Gráfico, que muestra todos los goles
de los torneos Apertura y Clausura 1999, y con la compilación de todos los
convertidos por Guillermo Barros Schelotto en 2005.
Julio Elías Musimessi, el guardavalla cantor
Por Kevin Perez-Knees
Julio Elías Musimessi nació el 9 de julio de 1924 en la ciu-
dad de Resistencia, donde pasó su infancia practicando
básquet, su deporte predilecto. Pero una tarde, mientras
jugaba un “picadito” con sus amigos en un potrero de
la capital chaqueña, el arquero de su equipo se lesionó.
Conociendo su manejo de la pelota con las manos, los
amigos invitaron al joven Julio a atajar: ese momento fue
clave para que su vida cambiara.
Musimessi comenzó a jugar en Boca Unidos de Corrien-
tes y luego tuvo un paso por Newell’s Old Boys de Ro-
sario. En 1952, a la edad de 28 años, fue convocado por
Guillermo Stábile para formar parte de la Selección Ar-
gentina. Su debut fue el 7 de diciembre de ese año contra
España, resultando en un triunfo por 1 a 0 de la albice-
leste. Esto hizo que Santiago Bernabéu, el presidente del
Real Madrid por aquellos tiempos, comenzara a seguir la
carrera del portero hasta pedirle que formase parte de su
equipo. “Pero los dirigentes de Boca apelaron a mi sensi-
bilidad de boquense. Me dijeron que por la misma plata El Gráfico, nro. 1906, 2 de marzo de 1956.
tenía que quedarme porque era hincha. Y me quedé”, dijo
el arquero.
En 1953, Musimessi ingresó oficialmente en Boca Juniors
como titular, y el 26 de marzo de ese año participó de su primer partido como
parte del plantel xeneize en un amistoso contra el Flamengo, que terminó
en empate (1 a 1). Dos meses después, jugó para la Selección por primera
vez desde su ingreso a Boca: este partido pasaría a la historia como la mítica
primera victoria frente a Inglaterra (3 a 1). La fecha del triunfo, 14 de mayo,
sería instituida hasta el año 2020 como el “Día del Futbolista”.
Ahora bien, mientras Musimessi formaba parte del plantel de Boca —lo cual
hizo hasta 1959—, dividió su pasión entre el fútbol y el canto, lo que le valió
su apodo de “el guardavalla cantor” por parte de la hinchada. Su predilección
se daba por la canción litoraleña, un estilo con una tradición de raíces guara-
níticas, criollas y ruso-alemanas muy frecuente en las provincias del Litoral y
vecinas, cuyo género más renombrado en nuestro país es el chamamé.
El artista comenzó a ser llamado para entonar sus coplas en espectáculos
públicos. Llegó a cantar en el programa La gran payada del fútbol de Radio
Splendid y en la renombrada LR2 Radio Argentina. Su canción más famo- 37
sa fue “Viva Boca”, escrita por Américo “Lalo” Cipriano y Eduardo Antonio
Pauloni en 1954, donde relataba su vida desde la infancia hasta su llegada a
Boca (al que allí llama “el cuadrito de mi amor”). El single resultó en un éxito
de ventas.
Finalizada su actividad futbolística en 1962, el ex arquero boquense continuó
cantando acompañado por músicos sesionistas y, en algunos casos, por ban-
das de cierto renombre, como fue el caso de su presentación en 1968 con el
conjunto Santa María, compuesto por Luis y Publio Zamudio, Eulogio “Tilo”
Escobar, Carlos Serial y Alberto “Tucho” González. Poco tiempo después, el
guardameta se estableció en Misiones —uno de los principales centros de
la música litoraleña— lo que hizo que, en 1971, la capital de la provincia lo
invitase a participar del Festival de Folklore del Litoral, evento donde tiempo
después se presentarían músicos de la talla del Chango Spasiuk.
En 1985, Musimessi fue invitado por Tilo Trevisan y Carlos Serial a grabar
“Viva Boca” junto con el conjunto Cruz de Papel. Esta versión formó parte
del LP Nuestra esperanza y logró mucha más difusión que aquella grabada
treinta años antes.
Hacia el final de su vida, el guardavalla cantor se estableció en el partido bo-
naerense de Morón, donde falleció el 4 de septiembre de 1996. Aun así, tanto
las anécdotas de sus hazañas futbolísticas como el sonido de su voz prevale-
cen hasta nuestros días.
El cuadro que yo les nombro
tiene camiseta azul
con una franja de oro
y estrellas de norte a sur.
En el arco de mi cuadro
el que ataja es un cantor
que canta porque le gusta
los chamamé de mi flor.
Los que están en las tribunas
a coro cantan con él
cuando nuestra delantera
los goles suelen hacer.
Boca, Boca, viva Boca
cantan todos con primor,
dale Boca, viva Boca
el cuadrito de mi amor.
Américo Cipriano y Antonio Pauloni, “Viva Boca”, chamamé
inmortalizado por Julio Elías Musimessi, 1954.
39
FOTOTECA
Y MAPOTECA
Fototeca Benito Panuzi
La Fototeca Benito Panunzi, perteneciente al Departamento de
Materiales Fotográficos y Cartográficos, es la sala donde, a través
de referencia personalizada, se puede consultar el fondo foto-
gráfico de la Biblioteca Nacional. Dicho fondo cuenta con más
de treinta mil fotografías, tomadas con distintas técnicas desde
1880 hasta mediados del siglo XX y presentadas en diversos for-
matos (negativos de acetato o vidrio y fotos en papel). Se trata de
fotografías que ilustran paisajes y ciudades del país, monumen-
tos históricos, palacios, instituciones, artistas y personalidades
de la historia. Allí pueden encontrarse imágenes en alta calidad
provenientes del periodismo gráfico y de la cobertura de parti-
dos, campeonatos y giras del Club Atlético Boca Juniors.
La sala cuenta además con una fotogalería en la que se realizan
exposiciones.
Mapoteca Manuel Selva
La Mapoteca Manuel Selva, al igual que la Fototeca, depende
del Departamento de Materiales Fotográficos y Cartográficos. Su
fondo, que tiene su propio espacio desde 1940, cuenta con doce
mil mapas de diversas regiones del mundo desde el año 1600 en
adelante. La variedad tipológica comprende mapas geográficos,
de calles, catastrales y topográficos en distintos formatos (atlas,
mapas de pared, entelados y cartas náuticas del siglo XIX), los
cuales pueden consultarse a través de un servicio de referencia
especializado. La sala ofrece instrumentos específicos para la vi-
sualización y manipulación de los materiales, como lupas, pesas,
guantes y soportes.
Imágenes del más grande
Existen múltiples soportes en los cuales se observan las imágenes y los mapas
de la sala, por lo que el material boquense encontrado puede ser sumamente
heterogéneo. Quizá sorprenda pensar en la presencia de libros en un lugar
que alberga fotos, mapas y obras planas en general, pero esto cobra sentido
si se tiene en cuenta que en su interior conserva una biblioteca especiali-
zada. Dicha colección bibliográfica contiene Cada vez te
quiero más, del fotógrafo Facundo de Zuviría, donde se
puede apreciar una colección fotográfica realizada por el
premiado artista que permite un acercamiento al vínculo
indivisible entre el barrio y el club.
Otro formato particular que alberga esta sala son las pos-
tales dedicadas al turismo de la Ciudad de Buenos Aires y,
en particular, las que tienen a La Boca como protagonis-
ta. Se destacan dos del año 2011 que retratan las imágenes
más representativas del barrio con los obligados colores
“azul y oro”; una de ellas, titulada justamente así, retrata a
un pequeño hincha y su flamante camiseta.
La importancia turística de La Boca también aparece re-
presentada en un mapa realizado por el gobierno de la
Ciudad en 2004, en el que se detallan los lugares más des-
tacados para visitar en el barrio, con la cancha de Boca Formación del equipo de primera de
Juniors como obvia protagonista. Los colores azul y oro Boca Juniors previo a un partido, 1951.
embellecen el mapa.
Los tres formatos descriptos (mapas, postales y libros fo-
tográficos) se enfocan en un aspecto central de la identi-
dad boquense: el barrio. Pocos clubes tienen un sentido
de pertenencia tan arraigado, y es por ello que sus co-
lores, su hinchada y su imponente estadio son paradas
obligadas para las fotografías artísticas, postales turísticas
e incluso mapas oficiales.
En cuanto a la fotografía tradicional, la sala cuenta con
múltiples formatos de guardado, principalmente negati-
vos y fotografías reveladas. Con respecto a estas últimas,
se destacan una serie de imágenes producidas en 1966
en las que se retrata la construcción de la afamada ciu-
dad deportiva de Boca, proyecto inconcluso ideado por
Alberto J. Armando a inicios de los años sesenta. Ubicada Eva Perón dirige el operativo de ayuda a
en terrenos ganados al río en la Costanera Sur, se presen- los damnificados por un incendio en La
tó como una serie de estadios para diferentes deportes, Boca, 28 de diciembre de 1949. 41
pensiones y hasta una nueva Bombonera, diseñada por
el propio José Luis Delpini (uno de los creadores origina-
les). Las imágenes no llegan a reflejar nada de esto, pues se realizaron durante
las etapas iniciales de las obras. Sin embargo, quienes las hacen valiosas son
sus protagonistas: el presidente de Boca, el ex presidente de la Nación Arturo
Frondizi y varias figuras más.
La colección de negativos es mayor que la de fotografías impresas. Existen
dos de ellas destacadas en el acervo del sector: los negativos de los prime-
ros gobiernos peronistas y los del archivo del diario Crónica. Los primeros
son parte de una colección de negativos inéditos adquiridos por la Biblioteca
Nacional en 2013 por fotógrafos oficiales de la Presidencia. Referido a Boca,
encontramos una formación del equipo xeneize de 1951 durante una visita
presidencial a la Bombonera, así como también el registro de una visita de
Eva Perón al barrio luego de un incendio que lamentablemente causó mu-
chas muertes y daños materiales. En la segunda colección, se encuentra una
inabarcable cantidad de material boquense, lo cual no resulta extraño si se
tienen en cuenta la importancia que siempre tuvo el fútbol en la publicación
y su enorme registro fotográfico.
El primer grupo de imágenes a destacar del Archivo Crónica resguardadas en
la Fototeca son una serie de fotografías tomadas durante un encuentro edito-
rial por el 15° aniversario de la revista Así es Boca. Lejos de las canchas, estas
imágenes muestran un aspecto del mundo xeneize rodeado de amistades,
eventos y celebraciones. La colección contiene una cobertura completa del
superclásico del 25 de agosto de 1974 en el que, con gol de García Cambón,
Boca ganaba nuevamente de local. Pese a que solo unas pocas imágenes fue-
ron publicadas en el matutino, la cobertura es particularmente extensa, con
imágenes de la tribuna llena de la Bombonera, del juego, del gol de la victoria
y de la intimidad de los festejos posteriores en el vestuario.
Dentro de este conjunto se encuentra, a su vez, una serie de fotos inéditas
de periodismo gráfico que muestran a diferentes deportistas entre 1981 y
1986, catalogadas dentro del archivo a partir de nombres y eventos relevan-
tes, como el Mundial de 1982 o la carrera de José Luis Clerc durante aque-
llos años. También se puede encontrar cobertura de los festejos de múltiples
partidos como así también del campeonato de 1981; lo mismo sucede con
numerosos eventos de la carrera de Diego Armando Maradona durante ese
año y el siguiente. Un espacio está especialmente dedicado a formaciones de
los inicios de esa década y a los vestuarios antes y después de los encuentros.
Diferentes astros de esos años tienen sus propias colecciones, como Miguel
Ángel Brindisi y Jorge José “el Chino” Benítez; pero lo que produce mayor
curiosidad son las coberturas de los partidos del equipo de veteranos del
club, muchos de ellos campeones de América e intercontinentales durante
sus años de actividad.
Cobertura del Boca 1 - River 0 del 25 de agosto de 1974.
Archivo Fotográfico de Redacción del diario Crónica. Editorial Sarmiento.
Departamento de Materiales Fotográficos y Cartográficos, BNMM.
43
45
Cartografías boquenses
A continuación, se presentarán los diferentes espacios en los que se puede
considerar que Boca era local, desde los inicios en su primer potrero y la casa
familiar de los Farenga (lo más parecido a una sede administrativa) hasta
la clásica Bombonera. Estas locaciones se encontraban en su gran mayoría
dentro del barrio de La Boca ya que, a pesar de ser un club afamado a nivel
mundial, su ubicación y su identidad barrial sigue siendo indiscutida.
PRIMERA CANCHA CUARTA CANCHA
SEGUNDA Y TERCERA CANCHA
Sitio fundacional, 1905 BOCA SE MUDA
La casa familiar de los hermanos A WILDE
Farenga. Dirección
Dirección: Pinzón 267. Dársena Sud, lado este. Dirección
Las Flores 1001, Wilde,
Dirección de la primera cancha provincia de Bs. As.
Pedro de Mendoza, Colorado y
Senguel.
1914-1915
1905-1907
1908-1912
Luis Augusto Huergo, Plano Dock- Plano centenario de la Capital Federal, Buenos Aires a La Plata: camino del
Sud de la Capital, Buenos Aires, Lit. J. Buenos Aires, Oficina Cartográfica centenario, Buenos Aires, Touring Club
Ruland, ca. 1889. Bemporat, ca. 1914. Argentino, 1910.
Los mapas, seleccionados del acervo digitalizado de la Mapoteca, tienen
diferentes orígenes y usos, pero permiten tener una idea del trazado y las
características del barrio. De este modo, se identifican por colores los di-
ferentes distritos de saneamiento industrial, el trazado de calles, las vías
hidrográficas y las ferroviarias. Y también los edificios públicos, que desta-
can al ser pintados de color rosa en los planos realizados en los afamados
talleres de Jacobo Peuser.
SEXTA CANCHA Y LUEGO LA BOMBONERA
QUINTA CANCHA
VUELTA A LA 1924-1938
BOCA
Dirección
Dirección Brandsen y Del Crucero.
Ministro Brin y Benito
Pérez Galdós.
1916-1924
1940
HASTA LA
47
Plano de la ciudad de Buenos Aires y Municipalidad de la Capital. Plano
sus alrededores, Buenos Aires, Oficina de la ciudad de Buenos Aires, Buenos
Cartográfica Ludwig, 1922. Aires, Peuser, 1924.
ARCHIVOS
La Biblioteca Nacional custodia una colección de diferentes ti-
pos de documentos y objetos donados de archivos personales,
ordenados cuidadosamente según su procedencia y su estado
de conservación inicial. El Departamento de Archivos reúne los
fondos documentales de origen privado vinculados a persona-
lidades e instituciones relevantes de la cultura, la política y la
vida intelectual del país desde principios del siglo XX hasta la
actualidad. Usualmente estos archivos contienen epistolarios,
manuscritos, folletos, volantes, recortes de prensa y otros im-
presos, publicaciones periódicas y fotografías.
El carácter único y original de los documentos de esos archivos
los convierte en fuentes de importancia para la investigación
y para la creación de todo tipo de producciones audiovisuales,
educativas y culturales. Para tales fines, la Sala de Consulta
Gregorio Selser, ubicada en el tercer piso de la institución, brin-
da a los investigadores un servicio especializado de referencia
respecto de las características y contenido de los distintos fon-
dos documentales, así como orientación y apoyo en sus bús-
quedas a través del catálogo y de los instrumentos de descrip-
ción archivística.
Archivos en azul y oro
De todos los fondos que conforman el Archivo de la Biblioteca Nacional
Mariano Moreno, hay dos que se destacan especialmente por la diversidad
de material sobre el Club Atlético Boca Juniors, sus figuras y el barrio de La
Boca que resguardan: el Archivo de redacción del diario Crónica y el Archivo
de redacción de la revista Qué Sucedió en Siete Días.
Archivo de redacción del diario Crónica
Esta sección es la más voluminosa de los fondos del Archivo, y contiene so-
bres temáticos y documentación propia caracterizada por un especial énfasis
en los temas emblemáticos de la línea editorial del diario: policiales, deportes
y espectáculos. Estos sobres remiten a material muy diverso y, por lo general,
correspondiente a la segunda mitad del siglo XX: recortes periodísticos, fo-
tografías blanco y negro y color, radiofotos, originales de redacción, material
de ilustración, dibujos originales, documentos de la sociedad civil, etcétera.
Archivo de redacción de la revista
Qué Sucedió en Siete Días
Esta sección forma parte del fondo
del Centro de Estudios Nacionales
(CEN), institución que inició sus ac-
tividades presidida por Arturo Fron-
dizi en 1963 (diecisiete años después
de la fundación de la revista Qué…
por Baltasar V. Jaramillo). Tras el fa-
llecimiento de Frondizi, en 1995, la
biblioteca y el archivo del CEN fue-
ron donados a la Biblioteca Nacional.
El Archivo de Qué Sucedió en Siete
Días formaba parte del acervo del
CEN no solo por razones de afinidad político-ideológica, sino porque las ofi- Boca…!, 1944.
cinas de redacción de la revista, durante la campaña electoral de Frondizi a Archivo de
la presidencia, se encontraban en el edificio de Luis María Campos 665, de redacción Qué
Sucedió en Siete
la Ciudad de Buenos Aires, donde en 1956 había comenzado a funcionar el Días, Fondo CEN,
entonces llamado Centro de Investigaciones Nacionales y donde funcionaría Departamento de 49
el propio CEN a partir de 1963. Archivos, BNMM.
Se conservan miles de recortes periodísticos y fotografías en aproximada-
mente sesenta mil dossiers ordenados por materias, lugares y personalidades
de la vida política y cultural internacional hasta 1967. El material archivístico
vinculado con el universo xeneize se condensa en esas poco más de dos dé-
cadas de publicación.
Carnaval toda la vida
Por Gustavo Ignacio Míguez
Un recorrido riguroso por cualquier archivo nos remite, como su reverso, a
una determinada interpretación de nuestra cultura. Pero cuando se trata del
archivo de una Biblioteca Nacional, nos topamos con la memoria de toda
una nación. Horacio González, director durante el período 2005-2015 de la
institución, acuñó al inicio de su gestión la idea de que los objetos archivados
“son retirados de su vida real como sacrificio necesario para su preservación.
Realizan entonces una vida irreal, necesaria para el movimiento de la cultu-
ra. Esa irrealidad del archivo resguarda de alguna manera la realidad de la
vida colectiva”.1 De allí que el pasaje entre archivo y cultura no deje de ser
problemático, signado por el siguiente interrogante: ¿cómo cuidar los textos,
registros y acontecimientos que entramados nos convocan e interpelan como
comunidad?
“Nada se pierde, todo se archiva”, pareciera decirnos este
afán de rememoración que atraviesa a toda persona que
accede a los prolijos sobres que se atesoran en los depósi-
tos del Archivo. El pasado xeneize aparece allí retratado
de disímiles y quizás inabarcables maneras: épicos relatos
de las victorias ante el eterno rival; narrativas de giras y
campeonatos; entrevistas y fotografías de directivos y fi-
guras que sembraron su huella en el club; profundas re-
verberaciones entre la vida en la Ribera, su pueblo y los
líderes políticos que trascendieron una época; y también,
por qué no, la fiesta popular del carnaval, que cada vera-
no se adueña de La Boca y transforma el característico
azul y oro en invitación a bailes de máscaras, música en
las calles y paseos en los vehículos autobomba de nues-
tros Bomberos Voluntarios.
Cada una de las imágenes que se turnan en aparecer en
los miles de sobres de los archivos de redacción del dia-
rio Crónica y de la revista Qué Sucedió en Siete Días nos
remiten a un recuerdo sentido y que emociona. Con el
detalle de que podemos observar allí, también, los rastros
del trabajo del fotógrafo y de los editores, ya que no pocas
veces las imágenes presentan las marcas de encuadre para
la paginación de los matutinos.
Y si bien sería imposible listar en este espacio todo
el material xeneize que existe en los fondos del Archivo de la Biblioteca
Nacional, podemos dar una aproximación a algunas de las perlas que hemos
encontrado. Como la de una Bombonera repleta durante un Boca-River, o
las fotografías tomadas a las numerosas figuras que vistieron la casaca azul y
1. Horacio González, “El archivo como teoría de la cultura”, revista La Biblioteca, nro. 1, verano
2004/2005, p. 53.
Gol de José Borrello, ca. 1955. Archivo de redacción Qué Sucedió en Siete Días, Fondo
CEN, Departamento de Archivos, BNMM.
oro: el brasileño Domingos Da Guia, el mejor central del
Boca de los treinta, que aparece en una fotografía parado
junto al legendario Roberto “Cabecita de Oro” Cherro,
cuyo récord como goleador del club tendría que esperar
la aparición de Martín Palermo para ser superado, casi
un siglo después; Mario Boyé, un símbolo de ese Boca
campeón durante la brillante campaña de 1944; Julio
Elías “el Gato” Musimessi, figura indiscutible de la década
del cincuenta, atajando una pelota esquinada, contra el
palo; José “Pepino” Borrello convirtiendo un gol; Paulo
Valentim, el temible delantero brasileño que convirtió
en casi todos los superclásicos que disputó durante la
década del sesenta, posando con la pelota.
También hay lugar para el retrato de Alberto J. Armando,
el histórico presidente del club, esperando en su escrito-
rio para que le realizaran una entrevista, allá por 1960.
Que vuelve a aparecer en un sobre, con fecha de casi una
década después, recibiendo a Jorge Paladino, secretario
general del Movimiento Justicialista y delegado personal 51
de Juan Domingo Perón, y a Lorenzo Miguel, histórico dirigente de la UOM, en Alberto J. Armando,
la famosa cena que el Partido Justicialista celebró en el Salón Azul de la Bom- 1960. Archivo de
bonera el 8 de julio de 1971, época en que comenzaba a avizorarse el definitivo redacción Qué
Sucedió en Siete
regreso del General.
Días, Fondo CEN,
En todo caso, esta breve reseña apenas alcanza para dar cuenta de una por- Departamento de
ción ínfima de las piezas que esperan ser revisitadas en la Sala de Referencia Archivos, BNMM.
Bombos con
inscripciones
peronistas. Carnaval
de 1972. Corso de
La Boca. Archivo de
redacción del diario
Crónica, Fondo
Editorial Sarmiento,
Departamento de
Archivos, BNMM.
Así, 8 de julio de
1971. Archivo de
redacción del diario
Crónica, Fondo
Editorial Sarmiento,
Departamento de
Archivos, BNMM.
del Archivo. Una que apela a que nosotros y nosotras, privilegiados/as lec-
tores/as-hinchas, renovemos el afán por descubrir los secretos guardados en
la Biblioteca Nacional. Una verdadera invitación a rastrear, cual baqueanos,
como gustaba decir a Horacio González, aquello que estos documentos qui-
zás no pretendían decirnos y, sin embargo, nos dicen.2 Porque en sus pliegues
nos aguarda una posible trama de la memoria colectiva del pueblo boquense.
*
¿Qué verdad es la que emerge, entonces, cuando al bucear por estos archivos
boquenses no dejan de aparecer ante nuestra lectura atenta una diversidad
de sujetos entrelazados en escenografías de un teatro de la alegría popular
bostera?
Gualberto “Coco” Romero fue el principal artífice de que, en 1995, comen-
zara a publicarse, gracias al apoyo del Centro Cultural Ricardo Rojas (UBA),
una revista de distribución gratuita llamada El Corsito, que reunió durante
dos décadas material de divulgación y consulta sobre la historia de los carna-
vales, en especial los porteños. El editor indicaba en cada número que todos
Carnaval de
1983. Corso de La
Boca. Archivo de
redacción del diario
Crónica, Fondo
Editorial Sarmiento,
Departamento de
Archivos, BNMM.
los barrios tienen su corso, y que cada corso es un mundo. El barrio de La
Boca, por ejemplo, solía vallarse e incluso llegó a improvisar tribunas para
darle paso a murgas descomunales, que inundaban las calles de paraguas,
banderas, bombos y trajes azul y oro. Y no solo eso, porque durante muchos
años la organización del carnaval estuvo a cargo de la Sociedad de Socorros
Mutuos y los Bomberos Voluntarios de La Boca, y entonces la procesión que 53
se extendía por la avenida Brown, a veces entre Brandsen y Pedro de Mendo-
za, otras por las calles Suárez, Olavarría, Necochea, se nutría de los coches de
los bomberos y sus sirenas.
2. Horacio González, La lengua del ultraje, Buenos Aires, Colihue, 2012, p. 48.
Así lo indica la variada multitud de recortes y registros fotográficos resguar-
dados en el fondo del diario Crónica. Una recorrida rápida desde los años cin-
cuenta a los setenta muestra a La Boca desbordada por una alegría y bullicio
a la orden del día. Porque si el barrio siempre fue fiesta, ritmo, color y música,
en los carnavales lo fue mucho más. A tal punto que, al menos hasta 1958, el
club prestaba el propio estadio para la organización de los bailes de carnaval
y la elección de sus Reinas o Princesas, como se aprecia en distintas fotos
del Archivo. La extraordinaria concurrencia terminaría por imponer que el
carnaval abandonara ese improvisado salón de baile techado y se mudara a
la vía pública.
Los recortes muestran un sinfín de carrozas, automóviles antiguos, a los
Bomberos Voluntarios y las presentaciones de agrupaciones como Juventud
de Oriente (imbatible ganadora de los carnavales en los años sesenta), Como
Salgan (de la Isla Maciel), Los Nenes de Suárez y Gaboto, Café Yacarino, Qué
Risatta, El Trapito, La Verdurita, Los Linyeras y muchas otras más. Y se logra
Niños y niñas disfrazados. Carnaval de 1971. Corso de La Boca. Archivo de redacción del diario Crónica, Fondo
Editorial Sarmiento, Departamento de Archivos, BNMM.
apreciar cómo los balcones del barrio se vestían de banderas con los eternos
colores del club de nuestros amores, e incluso con flores y guirnaldas, por-
que había premios especiales para los que mejor decorados estaban. También
aparecen la alegría del papel picado y las serpentinas, las bromas con la fa-
mosa “nieve” en aerosol, el brillo de los trajes, los disfraces y la música, con
el predominio del bombo, el platillo, los redoblantes, los silbatos, los palos de
goma y el martillo, que se destacaba por ser el elemento que se hizo caracte-
rístico de los carnavales del barrio de La Boca.
La desinhibición, la exuberancia, la sorna, la burla, la crítica política y social
—también— son signos ineludibles de la historia de nuestro barrio y de la
alegría de ese pueblo boquense movilizado cada año durante las jornadas del
Rey Momo. Porque el carnaval es una celebración popular y, por tanto, sus
efectos son una forma de producción de lo común. ¿O acaso el ocultamiento
(Izq.) Carnaval de 1972. Corso de La Boca. | (Arriba) Carnaval de
1984. Corso de La Boca. Archivo de redacción del diario Crónica,
Fondo Editorial Sarmiento, Departamento de Archivos, BNMM.
tras las máscaras no habilita, como reverso, la posibilidad de un buscarnos y
encontrarnos? “El pueblo se muestra tal cual es en estos días de desorden au-
torizado”, supo acuñar en el siglo XIX nada más y nada menos que Domingo
Faustino Sarmiento, uno de nuestros más antiguos defensores de los bailes de
carnaval en Buenos Aires. Una idea que se completa de la siguiente manera:
Unir los festejos actuales con los del pasado permite vislumbrar
cómo las formas del festejo fueron transfiguradas por los cambios en
la sensibilidad social. El tiempo y la acción colectiva brindaron los
fundamentos para constituir una identidad carnavalesca y repensar
el presente. Entonces hay muchas versiones sobre el hoy y pluralidad
de voces e interpretaciones sobre el pasado. Por eso el carnaval es una
fiesta del pueblo, sin dueños ni directores.3
La historia del carnaval es, sin lugar a dudas, la historia de Boca y de la pasión
por la azul y oro. Pues, como dice la canción, queremos carnaval toda la vida, 55
porque el xeneize es la pasión y cuando no vemos al equipo en la cancha —y
a nuestro pueblo celebrando en las calles de nuestro barrio— se nos parte
el corazón.
3. Alicia Martín, introducción al libro El universo creativo del carnaval: selección de textos de la publi-
cación El Corsito (Gualberto Romero, comp.), Buenos Aires, Centro Cultural Rojas, 2018, p. 8.
Carnavales de 1971, 1972 y 1985 en La Boca. Se destaca la fotografía de la comparsa “Los nenes de Suárez y
Caboto”. Archivo de redacción del diario Crónica, Fondo Editorial Sarmiento, Departamento de Archivos,
BNMM.
Elemento Uno: “Introducción con fecha magna”
Hoy, 20 de junio del 2007, en uso y disposición plena de mis facul-
tades, yo, Juan Sasturain, argentino y bonaerense, nacido el 5 de
agosto de 1945, hijo de Juan Sasturain y de Matilde Sara Ronco,
tomo la palabra y dejo constancia de una sensación/convicción/
revelación sobre la que quiero prestar testimonio: mi irreductible
condición bostera.
Describo las circunstancias puntuales, ya que no me da el tiempo ni
tengo la tranquilidad necesaria para otra cosa: son casi las once y me-
dia de la noche y Román —tras toque de Ibarra— acaba de cruzarla al
segundo palo y parece que la Libertadores vuelve a la Argentina.
Me gustaría poder poner en ordenados términos lo que experimenté,
lo que pensé hoy. Porque, por motivos de obvia coyuntura, hoy Boca
es el tema. Aunque en realidad, para los apestados de fiebre futbolera
como el que suscribe, lo es habitualmente: Boca nos ocupa y preocu-
pa incluso más allá de lo que seríamos capaces de admitir. Estamos
pendientes de cómo le/nos va, cómo sale/salimos cada vez que juega/
jugamos. Hablamos en primera del plural, ganamos o perdemos con
Boquita: somos “de Boca” con toda la enormidad y el despropósito de
semejante declaración de alienada pertenencia. Quién sabe qué ca-
rajo pone uno en semejante entrega de afecto, energía y emociones,
pero es así.
[…] No puede causar extrañeza entonces que, en términos grosera-
mente socioideológicos, durante décadas Boca fue, para sus detrac-
tores, el equipo de los negros —“los negros de Boca”—, una califica-
ción que posteriormente derivó a “el equipo de los villeros” —“todos
paraguas y bolitas”— en tanto esos sectores sociales encarnarían, en
sus decisiones, en sus afectos, en sus lealtades, todos los “errores”
propios de su condición alienada o irrecuperable. No cabe acotar
nada ante la evidencia flagrante del clasismo racista orgullosamen-
te ostentado. No cabe tampoco establecer ningún paralelo con un
fenómeno similar en el campo de la historia y la lucha política en la
Argentina. Pero no caben dudas de que bosteros y peronistas tienen
en común no su composición social sino los argumentos de sus cie-
gos enemigos.
Juan Sasturain, “Elementos para una crítica de la razón bostera”, en 57
Sergio Olguín (comp.), Con el corazón en La Boca. Relatos de una
pasión, Buenos Aires, Aguilar, 2014.
TESORO
La Sala del Tesoro Paul Groussac de la Biblioteca Nacional está
conformada por las colecciones que ingresaron a la institución
desde su fundación en 1810 y fueron seleccionadas para formar
parte de ella porque requerían un cuidado específico debido
a su valor. Muchos y variados fondos bibliográficos conforman
estas colecciones: los de José de San Martín, Manuel Belgrano,
Amancio Alcorta, Jorge Luis Borges, Manuel Mujica Lainez y
Dardo Cúneo, entre muchos otros. Asimismo, se pueden hallar
documentos antiguos, incunables, obras de los siglos XVIII y XIX,
publicaciones periódicas antiguas, colecciones de ex libris y de
diversos autores.
La sala cuenta con un espacio para investigadores de consulta
in situ, además de disponer de espacios acondicionados para la
consulta digital, lectoras de microfilm y acceso al catálogo.
Tesoro Xentenario
En la sala que alberga el material más antiguo y desta-
cado de la Biblioteca Nacional podemos encontrar un
ejemplar relacionado con Boca Juniors. En este caso, se
corresponde con un catálogo del artista —autodeclarado
fanático— Pérez Celis. Pintor, grabadista y muralista ar-
gentino de corriente abstracta, fue ganador de numero-
sos premios y sus obras integran el patrimonio de más de
un centenar de colecciones de arte internacionales.
La obra que se resguarda en el acervo del Tesoro es una
edición del Museo de La Boca Benito Quinquela Martín
del año 2005, en el marco de Xentenario, exhibición
conmemorativa del artista en el cumplimiento de los
cien años de Boca.
Cabe destacar que Pérez Celis (cuyos restos fueron vela-
dos precisamente en el hall de entrada al estadio) fue el
creador de dos murales que homenajean al club de fút-
bol más popular de Argentina. En el ejemplar menciona-
do, el artista dejó registro de su proceso de producción:
altorrelieves realizados con cemento armado, mosaicos
venecianos y bronce. En el primero (Ídolos) se eviden-
cian las cabezas —hechas en bronce— de veintiún futbo-
listas inolvidables, desde Américo Tesoriere hasta Diego
Maradona. El otro mural (Mito y Destino) está dedicado
a la cultura del barrio de La Boca. Allí se pueden ver a
Quinquela Martín y a Juan de Dios Filiberto rodeados de
estrellas que representan a las distintas actividades que se
practican en el club, con la siguiente leyenda: “A los fun-
dadores y a la gente, a los artistas y a los ídolos, al tango y
al fútbol, que hicieron de La Boca un destino y un mito”.
Este ejemplar de Xentenario se encuentra firmado de
puño y letra con dedicatoria a la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, lo
cual lo vuelve único e irremplazable. Por ello, es preservado en esta sala que
custodia el material más valioso de toda la institución, como los incunables
—libros impresos previos al año 1500— o el célebre “Libro encadenado”, un
manuscrito del siglo XIV referido a diferentes obras de Aristóteles, cuyo clavo
de cobre con cadena de cinco eslabones metálicos evidencia que los libros
eran un bien relativamente escaso por lo que se debían tomar medidas para
evitar robos. Este ejemplar forma parte de la colección de la biblioteca de Juan
Domingo Perón, así como también, entre muchas otras rarezas, la edición 59
completa de la Encyclopédie, de Denis Diderot y Jean D’Alembert, y una ver-
sión del Martín Fierro en idioma guaraní de 1951.
CENTRO DE
HISTORIETA Y
HUMOR GRAFICO
ARGENTINOS
El Centro de Historieta y Humor Gráfico Argentinos de la Biblioteca
Nacional adquiere, identifica y colecciona para su preservación, con-
servación, estudio, valorización y difusión la producción historietís-
tica y humorística argentina como parte sustancial de la riqueza
cultural de nuestro país. Es el único fondo documental público
y nacional abarcativo de toda la producción histórica de estos
medios y lenguajes en la Argentina.
Su acervo, tanto en soportes analógicos como digitales, se
compone de obras de referencia y estudio, catálogos y folle-
tería, publicaciones temáticas, fanzines y ediciones limitadas
artesanales y/o autogestionadas. Además, incluye guiones,
dibujos, maquetas, matrices de impresión, merchandising,
publicidad, documentos personales y comerciales como
así también producciones audiovisuales. El Centro gestio-
na donaciones de documentos específicos, libros editados
en la Argentina y en el exterior (en ediciones frecuentemen-
te inaccesibles en Argentina) y colecciones de obras origi-
nales de artistas gráficos y guionistas. Produce, asimismo,
dossiers y catálogos, y recoge testimonios de producciones
en todo el territorio nacional.
El humor gráfico xeneize
Dentro del Centro de Historieta y Humor Gráfico Argentinos de la Biblioteca
Nacional pueden encontrarse dibujos originales en tinta (en su mayoría
donados por los autores) y viñetas humorísticas en fibra sobre papel
correspondientes a las décadas del ochenta y del noventa. Algunos de los
jugadores de Boca que aparecen retratados son Ricardo Gareca, Claudio Paul
Caniggia, Héctor “el Bambino” Veira y Martín Palermo, destacando, entre
ellos, el volumen de ilustraciones dedicadas a Diego Armando Maradona.
Estos dibujos, realizados por personalidades como
Tomás Sanz, Délfor (Délfor Amaranto Dicásolo), Killian
(Carlos A. Killian), Sergio Más e Izquierdo Brown, han
aparecido en revistas como Humor y en diarios como Olé
y El Tribuno, entre otros.
Llama la atención, también, el número 1 de Sección Áurea,
publicación de la Fundación Artes Visuales dirigida por
Hermenegildo Sábat. Este ejemplar fue dedicado exclu-
sivamente a La Boca y su tapa es ilustrada por Alejandro
Muñoz. La elección de Jaime “El Piraña” Sarlanga, ídolo
de la década del cuarenta, marca una predilección al mo-
mento de convocar a los artistas para confeccionar esta
maravillosa publicación: tangos que nos traen al Riachuelo
y a Caminito, por ejemplo, de la mano de Eduardo Stupía,
Claude Benezit y el propio Sábat.
Sección Áurea, nro. 1,
diciembre de 1990.
61
Tomás Sanz, “Festejos
de goles”. Viñeta
original, tinta y
acuarela, 24 x 22 cm.
FORMATOS
ACCESIBLES
El Departamento de Materiales en Formatos Accesibles posee
como premisa fundamental ofrecer acompañamiento y aseso-
ramiento a los usuarios con discapacidad, ya sea de forma remota
o presencial, con intérpretes en lengua de señas argentina, equi-
pamiento tecnológico adecuado para personas ciegas y de baja
visión y profesionales capacitados para brindar referencia asistida.
Uno de los principales objetivos del sector es lograr la autonomía
suficiente de los usuarios en el manejo de todos sus recursos, ga-
rantizando así derechos humanos fundamentales como el libre
acceso a la información para todas las personas. Su creación se
encuadra en el Plan de Inclusión para la Discapacidad elaborado
por la Dirección de Servicios al Público, el cual está orientado a la
reconversión integral de la ex División No Videntes de la Bibliote-
ca Nacional, ampliando sus servicios a todas aquellas personas
que posean alguna discapacidad o dificultad para acceder al
texto impreso y a los servicios que se ofrecen en las diferentes
salas de lectura.
Gran parte del acervo está conformado por publicaciones perió-
dicas en braille donadas por la Biblioteca Argentina para Ciegos,
la Editora Nacional Braille, la Fundación Braille del Uruguay y la
Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). Asimismo,
la colección cuenta con discos compactos de música que perte-
necen en su mayoría al género clásico, con gráficos en relieve de
distintas temáticas, donados por la Fundación ONCE.
En Boca de todos
La Biblioteca Nacional trabaja constantemente para la integración del público.
Esta sala en particular tiene a disposición un magnificador que permite vi-
sualizar las imágenes de la pantalla en un tamaño, en este caso, de hasta se-
tenta veces más grande que su tamaño original. Se trata de un tipo de tecno-
logía de apoyo para personas con discapacidad visual parcial. Además, la sala
posee un box acustizado con una computadora de escritorio acondicionada
para las personas que quieran llevar a cabo algún tipo de trabajo específico
y/o investigación.
El acervo de la sala está compuesto por ejemplares bibliográficos en braille.
Entre sus materiales para la consulta, por ejemplo, cuenta con una edición del
Martín Fierro con ilustraciones realizadas en bajorrelieve preparadas para el
sentido del tacto específicamente.
En cuanto a lo relacionado con el Club Atlético Boca Juniors, acercamos al
público xeneize la lectura del cuento de Juan Sasturain “Acerca del origen,
una memoria”, perteneciente al libro Con el corazón en La Boca. Dicha edi-
ción está compuesta por once relatos de pasión que se replican en cada alma
boquense, en las tribunas y en la calle, ya que se trata de un conjunto de cró-
nicas de sentimientos en donde se plasman recuerdos, homenajes y vivencias
personales de cada uno de los autores hinchas de Boca que lo conforman.
“Acerca del origen, una memoria” llega al público a través de una de las va-
riadas herramientas que posee la sala: la lectora inteligente PROCER 1, un
dispositivo de lectura auditiva que convierte texto impreso o digital en audio.
A través de un escáner portátil adaptado que brinda señales sonoras para
guiar al usuario en su manejo, se pueden digitalizar y leer libros, documentos,
revistas, diarios, etcétera. Además, permite importar y leer múltiples forma-
tos de archivos. Dicho dispositivo de lectura auditiva es un invento argentino,
creado en Córdoba por un grupo de estudiantes que hoy conforman una em-
presa dedicada a desarrollar soluciones tecnológicas que contribuyan a una
sociedad más inclusiva.
63
Ejemplo de
digitalización
y lectura de
material xeneize
con el dispositivo
PROCER 1.
Sentido literal y metáfora
Boca es una metáfora, un ejercicio colectivo de la hipérbole: vos
sos mi vida, el campeonato local es mi obsesión, señores dejo todo,
etc., etc., etc. Pero Boca propicia también el recorrido inverso, el
que va de la figuración a la literalidad. Porque uno dice muchas ve-
ces: emocionarse hasta las lágrimas. Uno dice muchas veces: se me
doblaron las piernas. Uno dice muchas veces: temblé. Pero a mí la
primera vez que por emoción me saltaron las lágrimas fue cuando
Gatti le atajó el penal a Vanderley en la final de la Copa de 1977. Y la
primera vez que se me doblaron las piernas fue el 20 de diciembre
de 1992, viendo a Márcico llevado en andas en una vuelta olímpica
esperadísima. Y la primera vez que sentí que de veras temblaba fue el
7 de octubre de 1995, cuando volvió Maradona a Boca y entonces ya
nadie más nos faltaba.
Así pasé, una y otra vez, de los juegos del lenguaje, que es a lo que
me dedico cotidianamente, a alguna de esas vivencias que me sacu-
den y me recorren el cuerpo: una cosa que, para ser sincero, me pasa
muy pero muy cada tanto.
Martín Kohan, “Ensayo de autobiografía”, en Sergio Olguín (comp.),
Con el corazón en La Boca. Relatos de una pasión, Buenos Aires,
Aguilar, 2014.
65
“La Bombonera”, ilustración de Juan Carlos Angelomé.
Centro de Documentación del 1. Prolegómenos
Club Atlético Boca Juniors
Según el diccionario de la Real Acade-
BLEO mia Española, el vocablo “pasión” sig-
nifica: “Sentimiento vehemente, capaz
de dominar la voluntad y perturbar la
PEDRO razón, como el amor, el odio, los celos o
la ira intensos”. Esta es una descripción
rayana con el ímpetu que se vive al ser
FOURNOL simpatizante del Club Atlético Boca
Juniors.
Boca y pasión, simplemente sinónimos.
Y más allá del sosiego que pueda pro-
vocar una victoria, o una desazón pasa-
Por Sergio Lodise jera en la derrota, el trabajo que cumple
Coordinador de Historia, CABJ el Departamento de Cultura a través de
la Subcomisión de Historia Ludovico
Dollenz (nombrada de este modo en
homenaje a uno de los primeros hom-
bres de la institución y su primer histo-
riador) y su Centro de Documentación
Bleo Pedro Fournol (denominado así
en homenaje al jugador mejor cono-
cido como Pedro Calomino, uno de los
primeros ídolos del club y considerado
por muchos como uno de los mejores
jugadores del fútbol argentino duran-
te la era amateur) no es ni más ni me-
nos que el realizado en cualquier otro
ámbito dedicado a la conservación del
patrimonio. Un ejemplo es la Bibliote-
ca Nacional Mariano Moreno, de cuyos
fondos se ha nutrido muchas veces
Boca Juniors para investigar su glorioso
pasado. Es en ese espacio cultural don-
de se indaga de manera retrospectiva y
comienza a prevalecer —además de la
pasión— la razón.
2. Por la historia
Que Boca Juniors se fundó el 3 de abril
de 1905 no es ningún secreto. ¿Pero
cómo podemos estar seguros de que
es la fecha correcta? Es la que comu-
nica el club y consta en el registro de
asociaciones civiles; la misma se infor-
mó al momento de pedir la personería
jurídica en 1928 (que le fuera otorgada
en 1929). Si revisamos las actas de 1906,
encontraremos los sellos sociales con
aquella fecha. También podemos inda-
gar en el periódico La Argentina del 21 Carnets y recibos de las cuotas. Febrero de
1939, mayo de 1945 y diciembre de 1945.
de abril de 1905, que anuncia la funda-
ción. Para profundizar aún más, nece-
sitamos de la Biblioteca Nacional, en
cuya Hemeroteca se conservan las más
importantes colecciones de diarios. países: España, el viejo Imperio alemán
Los primeros campeonatos logrados transformado ahora en la República
por el xeneize se pueden seguir a través de Weimar y finalmente Francia. Hubo
de la prensa diaria de 1919. Se percibe dos diarios que siguieron casi minuto
una división: por un lado, está el cáusti- a minuto las alternativas de esta haza-
co La República, que sigue la campaña ña boquense: Crítica y El Telégrafo. El
de Boca; mientras otros, como La Mon- primero a través del enviado especial,
taña, se empecinan en menoscabar el el periodista Hugo Marini, y el segundo
poderío del equipo. Existen otros tan- con Victoriano Caffarena, que era socio
tos: La Mañana, La Gaceta de Buenos de Boca y se pagó su pasaje para se-
Aires, La Época… Si solo necesitamos guir al equipo, haciendo las veces de
consultar crónicas sintéticas, tenemos masajista, utilero y todo trabajo que
La Nación, La Prensa y La Vanguardia, fuera útil para los jugadores.
los más ordenados en ese sentido. Se podrían contar cientos de historias 67
La gira por Europa de 1925 fue el pe- y anécdotas boquenses, muchas halla-
destal en el que Boca Juniors termi- das durante la exploración realizada en
nó de cimentar su fama. Una epope- la Biblioteca Nacional, fuente inagota-
ya única, trascendente, que duró casi ble de recursos bibliográficos y heme-
seis meses. Diecinueve partidos de los rográficos, de la cual ningún investiga-
cuales quince fueron victorias. Tres dor debería prescindir.
3. Centro de
Documentación
Es el sitio de resguardo de los elemen- Los objetivos principales del Centro son
tos que componen el acervo histórico gestionar el patrimonio documental
de la entidad: revistas, diarios, periódi- del club, compuesto de documentos
cos, actas, solicitudes de socios, tickets, escritos, gráficos y audiovisuales, y múl-
fotografías, etcétera. Nuestra misión es tiples objetos y trofeos institucionales;
la misma que tiene la Biblioteca Nacio- fortalecerlo con su conservación y recu-
nal con sus documentos: ser el princi- peración y asegurar su difusión, que sir-
pal centro bibliográfico de Boca Juniors va a los intereses del club y conceda una
y preservar, organizar y difundir sus co- importante fuente informativa para es-
lecciones. El acopio, registro y posterior pecialistas, estudiosos e investigadores
orden sirven de ayuda a todos aquellos que quieran acudir a él, así como para
hinchas y socios (lectores, usuarios e socios y simpatizantes; funcionar como
investigadores) que requieren de da- centro de información y referencia para
tos sobre el club de sus amores. Es una otras áreas de la institución, así como
manera de fomentar la investigación y también para el Museo de la Pasión
la publicación de libros sobre la historia Boquense, periodismo en general o ter-
institucional, que luego formarán parte ceros que lo requieran; dar a conocer la
de la Biblioteca Nacional a través de la historia de Boca Juniors mediante los
ley 11723. medios de comunicación internos del
club; ayudar en la generación de pro-
ductos relacionados con la historia (li-
bros, revistas, postales, etcétera); ser la
plataforma para la organización y reali-
zación de exposiciones y otros eventos;
desarrollar una labor de asesoramiento
en las investigaciones sobre la institu-
ción; solicitar el apoyo y la colaboración
de todas las personas que
conserven material y obje-
tos históricos, donándolos
o cediéndolos temporal-
mente para digitalizarlos
y/o fotografiarlos, y de
esta manera, gracias a su
generosidad, que puedan
estar disponibles para la
consulta de aquellos que
así lo requirieran.
Carnets de socios de Teodoro Farenga y de Juan Antonio Farenga,
ex jugador y fundador del Club Atlético Boca Juniors.
4. Fondos
En el Centro de Documentación de
Boca Juniors se guardan los más di-
versos elementos. Colecciones de re-
vistas partidarias: Así es Boca, Mundo
Boquense, Boca...!, A los de Boca, entre
otras. También cuenta con la revista El
Gráfico, desde 1940; Sólo Fútbol (co-
lección completa, 1985-1999); actas de
asambleas, desde 1917; solicitudes de
socios, desde 1924; libros sobre historia
institucional y biografías de muchos
jugadores, de autores varios; obras edi-
toriales de otros deportes que se prac-
tican en el club; bibliografía sobre el
fútbol argentino en general.
Jesús Fernández Blanco e Ítalo Goyeche, partitura
de “Boca Juniors. Marcha oficial”, 1926.
LA ARGENTINA
Periódico fundado el 5 de abril de 1901 como
semanario. Desde el 14 de abril de 1903,
publicó dos ediciones semanales, martes
y viernes. El 10 de junio de 1907 (nro. 770),
Edward Thomas Mulhall (que había fundado
The Standard) lo convirtió en diario. Su lema:
“Hecho por todos y para todos; periódico
para entretener, instruir y divertir”. Cerró en
1947. Entre 1903 y 1907, difundió el incipiente
fútbol, publicando desafíos de equipos
recién fundados. Boca Juniors apareció y
creció a través de sus páginas.
69
LA BOMBONERA
Por Federico Pablo Angelomé
A pesar de los cambios permanentes durante las primeras décadas de exis-
tencia, la ubicación de Boca como club, equipo e institución será única hasta
nuestros días: la Bombonera. Conocida entre 1986 y 2000 como Estadio Ca-
milo Cichero, hoy es llamada oficialmente Estadio Alberto J. Armando, en
homenaje al histórico presidente de la institución. En la actualidad, es uno
de los estadios más famosos del mundo y uno de los edificios más reconoci-
dos del país. Por su forma particular; por sus tribunas, que prácticamente se
inclinan sobre la cancha; por su ubicación en el centro de un barrio icónico;
por los encuentros deportivos que ha protagonizado; por la pasión que des-
pliegan los casi sesenta mil hinchas que la llenan cada partido; por todo ello, y
mucho más, la Bombonera inunda de mística a la fama que en el mundo tiene
el Club Atlético Boca Juniors. 71
Se trata, entonces, de un aspecto clave de la identidad xeneize. Su apodo acu-
sa diversas razones, que van desde la forma de la caja de bombones que llegó
La Bombonera, 20 de septiembre de 1945.
de regalo a los directivos de Boca durante la proyección
del edificio, hasta la similitud con un elemento particular
de limpieza urbano denominado “bombonera” por su uso
irónicamente destinado a la limpieza de excremento.
Emplazar este particular estadio requirió de una hazaña
de ingeniería y arquitectura, como bien quedó descrito
en La Bombonera..., publicación del Consejo Profesio-
nal de Ingeniería Civil. Allí se menciona, también, al
otro protagonista de la obra: el ingeniero José Luis Del-
pini. Los límites para su construcción, dados los terre-
nos que poseía Boca, son la clave de su singular forma,
pero también la base de la proeza que solo un especialis-
ta en ingeniería civil como Delpini junto con su compa-
ñero el arquitecto Viktor Sulčič podrían haber logrado:
Cuando el Club Atlético Boca Juniors decidió construir un nuevo
estadio de hormigón armado, en reemplazo del viejo de hierro y
madera, se llamó a concurso de proyectos. La condición básica era
que el mismo debería construirse sobre el terreno que ocupaba su
antecesor. Dicho terreno conformaba un cuadrilátero irregular, cu-
yas dimensiones medias eran de 187 m de largo por 114 m de ancho.
Este hecho impedía que, dadas las dimensiones del campo de jue-
go de aproximadamente 105 por 70 m, se adoptase la solución de
planta elíptica tipo “circo romano” (Delpini, La Bombonera, p. 16).
Una segunda fuente rastrea la importancia arquitectónica de la Bombo-
nera: la revista La Ingeniería, publicada en octubre de 1940 por el Centro
Argentino de Ingenieros de manera contemporánea a la construcción del
estadio y dedicada íntegramente a cubrir la obra. La misma pertenece al
acervo archivístico de la revista Qué
Sucedió en Siete Días, perteneciente
al sector Archivos de la Biblioteca
Nacional. La nueva cancha de Boca
fue realizada en etapas; la primera
comenzó en 1938 y culminó el 25
de mayo 1940, cuando se inauguró
el estadio, por entonces con solo dos
bandejas. La cobertura de la noticia
de la inauguración, y de sus festejos
relacionados, cubre completas las
dos páginas centrales de la sección
deportiva del diario La Nación, indi-
cando la importancia de este evento
para el fútbol nacional.
Las revistas especializadas también
reflejan la mencionada construcción
por etapas: el número 3 de Mundo
Boquense de 1947 describe las am-
La ingeniería, Centro Argentino de Ingenieros, octubre de 1940. Archivo de redacción Qué Sucedió en Siete
Días, Fondo CEN, Departamento de Archivos, BNMM.
pliaciones que comienzan a ejecutarse para llevar a la Bombonera a ser un es-
tadio más grande; algo que claramente repercutió en los resultados deportivos:
En 1940, 1944, 1946 y 1947 la Bombonera no conoció la derrota.
En 1940 —por no estar aún concluida— y en 1944 —por suspen-
siones impuestas por la AFA— Boca actúa algunos encuentros
como local en otros estadios. San Lorenzo (en tres ocasiones),
Racing, Independiente, Platense y Gimnasia fueron los únicos 73
equipos que pudieron vencer en la fortaleza boquense entre 1940
y 1947. En ese lapso, Boca disputa allí 111 partidos de los cuales
gana 87, empata 17 y pierde solo 7. Entre 1940 y 1947, Boca actuó
11 veces como local en otros estadios: ganó 6, empató 3 y perdió
2 (Alejandro Ulloa [coord.], Boca: el libro del Xentenario, Buenos
Aires, Planeta, 2004, p. 101).
Esta mística convierte rápidamente al estadio en un sím-
bolo mismo de la pasión boquense. No por casualidad,
La Bombonera es el título de una de las renombradas pu-
blicaciones partidarias del club en la década de 1940. En
1945, comenzaba el informe de las obras que avanzarán
hasta 1953, con la inauguración de la tercera bandeja en
todas sus tribunas.
El perfil mismo de la cancha se transformó en una parte
central de la identidad xeneize, algo representado en la
colección de libros infantiles dirigida por Marcelo Ga-
briel Rodríguez Soy Hincha de Boca, que no solo tiene
uno de estos libros dedicado a la historia y la gloria del es-
tadio sino que al completarse la colección permite cons-
truir una versión de cartón del mismo.
Esta identidad que reflejan las tribunas está retratada en
La Bombonera, libro de oro, editado por Gustavo Varela
y escrito por Mariano Caruso, que a diferencia del libro
editado por el Consejo Profesional de Ingeniería Civil ya
nombrado, describe una historia menos técnica y más
vinculada con los éxitos deportivos, el arte y la pasión
que demuestra el Jugador Número 12 en cada partido
con imágenes que exponen la belleza de la Bombonera
tanto llena como vacía.
Para fortalecer esta estética y el valor artístico del estadio,
se puede destacar la obra mural Los ídolos de 1997, del
afamado artista Pérez Celis, que adorna la fachada ubi-
cada en la calle Brandsen al lado de la puerta principal
del estadio y realizada con motivo de las renovaciones
hechas al mismo durante esos años. Este mural es el protagonista del libro
Xentenario, cuyo ejemplar dedicado especialmente por el autor a la Biblioteca
Nacional se encuentra en la Sala del Tesoro. Este libro no solo muestra el pro-
ceso de producción de la obra sino que recorre múltiples pinturas y murales
inspirados por el amor a Boca Juniors.
Es, después de todo, este amor el que lleva a miles de hinchas en cada partido
a la cancha de Boca, generando un clima y un sonido únicos que la canción
“La Bombonera”, de 2008, intenta reflejar. Esta partitura es parte de la colec-
ción de la Audioteca junto con otro tema musical muy cercano para quienes
en las últimas décadas han visitado el estadio: “Boca es un sentimiento”, de
2007, que sonó múltiples veces en los parlantes en cada entretiempo.
Más allá de las construcciones, renovaciones y su historia en general, todo el
material antes mencionado referente a la Bombonera demuestra que se trata
de un espacio de encuentro en donde miles de hinchas deciden demostrar su
amor hacia Boca Juniors y hacerla latir cada vez más.
Estacionamos en Vuelta de Rocha. Antes de que apareciera la Bom-
bonera apareció La Boca con esa fiesta a dos colores que da gus-
to ver antes de los partidos. La lluvia era torrencial. Recuerdo con
nitidez cada gota. Entré a la tribuna baja detrás del arco que da al
centro con una gran desilusión: nadie me pidió el carnet. Me quedé
parado ante el portón, y con mi quietud se suspendieron todas las
fuerzas que realizan las gestiones motrices del universo. Hasta que
escuché un vozarrón manar como de un caño roto antes de que
me inyectaran en el interior de la Bombonera: “¡Dale, nene!”.
Me acomodé como pude y vi, a contraluz de los reflectores, que
una persona bajaba desde la segunda bandeja deslizándose por
una bandera enorme. Algo falló en sus dedos-ventosa y cayó desde
unos cuatro metros. El ruido de la carne contra los escalones me
despertó del sueño mitológico. La Bombonera no era una idea sino
millones de toneladas de hormigón plagados de filamentos morta-
les, un Paraíso sólido contra el que la humanidad de ese descere-
brado probó suerte como suele probarla la mariposa que se estrella
contra el radiador de un camión.
De todas las experiencias simultáneas de esa primera vez, la que
primero vale la pena reseñar es la de haber percibido la violencia
contenida. La segunda es la de ver cómo esa violencia contenida
se canalizaba, se estilizaba y se agotaba en los cantos, las excla-
maciones, los suspiros de búfalo, los insultos y la masa invisible de
taquicardia que hace latir el corazón común de las tribunas. Carga
y descarga: los dos movimientos continuos del oleaje que rompe
contra veintidós personas corriendo detrás de una pelota.
Juan Becerra, “La Bombonera: intimidad del mundo exterior”, en
Sergio Olguín (comp.), Con el corazón en La Boca. Relatos de una
pasión, Buenos Aires, Aguilar, 2014.
75
MUJERES XENEIZES
PRESENTES
Por Solange Porto
El fútbol arribó al país a mediados del siglo XIX, convirtiéndose en el juego
favorito de los jóvenes, quienes lo practicaban en clubes y colegios. En ese
entonces, en países como Brasil e Inglaterra, el fútbol femenino estaba pro-
hibido, pero lo cierto es que las mujeres aman este deporte desde sus inicios,
al igual que los hombres. Sin embargo, no nos sorprende que hayan sido, una
vez más, escondidas y/o invisibilizadas desde su origen.
Acostumbrados a una visión del mundo androcentrista que considera al
hombre como protagonista de la historia y le quita importancia al papel de la
mujer, solemos aceptar que las categorías de genio e ídolo pertenecen exclu-
sivamente al mundo masculino. Ahora bien, el rol de la mujer en la historia
del Club Atlético Boca Juniors merece ser visibilizado.
La presencia femenina en Boca surge desde la fundación del club. Hacia 1910
había numerosas espectadoras en los encuentros de fútbol, así como también 77
había socias boquenses. Pero recién en 1930 las diferentes disciplinas depor-
tivas (fútbol, básquet, voley, tenis, etc.) comenzaron a tener amplia participa-
ción de las mujeres.
El Gráfico, nro. 898, 26 de septiembre de 1936.
Dos hechos se destacan durante los años fundacionales.
El primero, casi de carácter mítico: según algunos tes-
timonios, en 1917 se habría realizado la primera expe-
riencia de fútbol femenino en el club, denominado ex-
traoficialmente como “las chicas de Meincke”, en honor
al presidente del momento Emilio Meincke. El segundo,
en cambio, está muy documentado: el 11 de octubre de
1923 se llevó a cabo el primer partido del Seleccionado
Femenino de Fútbol —que intentaba formarse durante
esos años— contra el equipo denominado Cosmopolitas.
Son numerosas las referentes femeninas que pueden vi-
sualizarse en las publicaciones periódicas sobre diferen-
tes deportes. Un caso es el de Irma Reyes, destacada en
“Estrellas azul y oro”, sección de la revista Mundo Bo-
quense. Pero si hacemos foco en el fútbol, fue en 1988
cuando, por iniciativa de jugadoras del baby boquense,
se iniciaría la historia del equipo femenino de fútbol
para cancha de once en Boca.
Reseña de Irma
Reyes, jugadora de Este primer equipo femenino de fútbol once de Boca
básquet de Boca. Juniors fue invitado a participar de un torneo disputado
Mundo boquense,
nro. 3, 15 de
en la cancha del Club All Boys, torneo que tenía como
octubre de 1947. intención promocional la práctica del fútbol femenino
y en la cual nuestras jugadoras se alzaron con el título
de campeonas, siendo este el primer título interclubes
logrado por el equipo femenino de Boca Juniors
(Sebastián Martincic, “Prefacio”, en Ulises Barreiro,
Gladys Liliana Rodríguez. Gladiadora xeneize, Buenos
Aires, Imaginante, 2022, p. 12).
Nils Altuna y Lilian Fadel fundaron en la década del ochenta una entidad
pionera en la Argentina. Su trabajo sentó las bases para la organización y el
reconocimiento de la disciplina. Como presidenta y vicepresidenta, respec-
tivamente, fueron quienes se ocuparon de crear posibilidades para que las
jugadoras se pudieran desarrollar dentro de la disciplina. Gracias a dicha fun-
dación, desde el año 2020, cada 21 de agosto se celebra el Día de la Futbolista
a partir de una ley votada por el Congreso Nacional.
Una anécdota para destacar, que se puede visualizar en el Diario Popular o
en la revista Noticias del 12 de febrero de 1989, fue la de la estrategia que
utilizaron para crear el conjunto de Boca: al tener accesibilidad a los medios
de comunicación, las ex jugadoras convocaron para su presentación al plantel
de Boca Juniors, y en los artículos periodísticos que cubrieron el evento se
comentó que el club tenía fútbol femenino. De esta manera, consiguieron la
absoluta atención del entonces presidente Antonio Alegre, quien inmediata-
mente se comunicó para saber de qué se trataba aquello y luego, afortunada-
mente, colaborar con el equipo femenino, promocionando en sus comienzos
en el entretiempo del fútbol masculino. Alegre se convirtió en un gran aliado
de la Asociación Argentina de Fútbol Femenino (AAFF).
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) incluyó al fútbol femenino en
1991, produciendo la disolución de la AAFF el mismo año en que se disputó
en China la Primera Copa Mundial de Fútbol Femenino organizada por la
FIFA (aunque ya habían existido algunos campeonatos precedentes dentro de
la historia del fútbol femenino).
Ese año, a su vez, se llevó a cabo en Argentina la primera edición del Cam- 79
peonato de Fútbol Femenino organizado por la AFA. El debut de Boca en la
Primera División Femenina, jugando como local frente a Sacachispas, fue
el 27 de octubre de 1991 y quedó registrado por el diario Crónica: se trata
de la mayor goleada que consiguieron las jugadoras de Boca Juniors en el
primer torneo (11 a 0). Las Gladiadoras (apodo del equipo femenino) termi-
narían como subcampeonas detrás del que sería su máximo oponente en el
campeonato durante los años subsiguientes: River Plate.
En 1992 obtuvieron la primera gran alegría, el título de
campeonas, bajo la dirección técnica de Eduardo Saturni-
no. Liliana Marta Scalise, como capitana, y Liliana Gladys
Rodríguez, como subcapitana —a cuya trayectoria Ulises
Barreiro le ha dedicado un libro—, formaron parte del
equipo junto a Norma Altamirano, Laura Godoy, Fabiana
Ochotorena, Elizabeth Villanueva, Patricia Luna, Carina
Ricchezza, Sandra Borjas, Sandra Lucebe y Danila Torres,
entre otras.
La disolución de la AAFF implicó también el fin de la re-
lación entre la presidenta y la vice. Nils falleció y Lilian se
alejó del mundo del fútbol, aunque siempre siguió ligada
al trabajo social a través de una ONG. Con la fundación
de la AAFF habían proyectado que podían lograr la pro-
fesionalización del fútbol femenino en diez años, pero la
concreción de ese sueño llegaría treinta años después, en
Boca…!, nro. 12, 1942. 2019, cuando el fútbol femenino xeneize logró ese objetivo.
Me da orgullo haber sido un granito de arena, haber despertado a
quienes no querían ver, saber que no trabajamos en vano. La fuer-
za de todas las mujeres que después continuaron la lucha hizo que
hoy el fútbol femenino sea una realidad y un camino para muchas
jóvenes que hoy ven una meta, un posible futuro y que de otra ma-
nera a lo mejor se les hubiese negado esta posibilidad. Hoy pueden
disfrutarlo, encontrar su vocación y tal vez salir de algunos lugares
precarios o de muchas carencias. De otra manera, tal vez, hubieran
sido discriminadas y no hubieran podido desarrollarse en una ac-
tividad que es para todo el mundo. Porque este es un deporte, no
tiene género (Lilian Fadel, 2022).
Entre 1993 y 1997, el equipo no lograría coronar con un título, hasta que en
1998:
Después de ganar su zona en forma invicta y dejar en el camino a
Deportivo Español en cuartos y a San Miguel en semifinal llegaría
la gran final jugada el 30 de mayo de 1999 en cancha de Atlanta
ante el rival de toda la vida. Con gol de la extraordinaria jugadora
Rosana Gómez a los quince minutos del segundo tiempo luego de
una gran asistencia de la jugadora Gabriela Bosón, Las Gladiadores
vencieron a River en la finalísima, rompiendo la hegemonía que ha-
bían impuesto en los últimos años (Martincic, 2022, p. 14).
A continuación, no solo ganarían los torneos de 1999 y 2000, Apertura 2001 y
Clausura 2002, sino que llegarían al récord de 101 partidos invictos.
Otro momento destacable que contribuyó a la consolidación del equipo fe-
menino fue cuando La Candela, el predio de San Justo en el que concen-
traron y entrenaron grandes figuras del club, como Roberto Mouzo, Ángel
Rojas, Rubén Suñé y el mismísimo Diego Maradona, fue vendido en 2005
y las jugadoras —que hasta ese momento entrenaban allí— fueron enviadas
al Parque Sarmiento, donde se preparaban, haciendo uso de todas las can-
chas, las divisiones inferiores masculinas de fútbol. Afortunadamente, en ese
entonces, el encargado de mantenimiento, Carmelo “el Cholo” Simeone (no
emparentado con Diego Simeone), quien había sido tricampeón durante la
década del sesenta con la camiseta azul y oro, les prometió acondicio-
nar una cancha para uso exclusivo del equipo femenino. Asimismo, el
ex mediocampista Antonio Rattin, que se encontraba trabajando con
las inferiores masculinas, fomentó el arreglo de vestuarios de mujeres.
Desde el Apertura 2003 hasta el Clausura 2008, las jugadoras xeneizes se con-
sagraron campeonas en diez ocasiones consecutivas, generando así una im-
pronta destacada. También ganaron el Apertura 2009 y, a partir de ahí, nació 81
el sueño de la Copa Libertadores. Con Marcela Lesich como directora técnica
desde 2011 hasta 2016, los éxitos no cesaron. 2021 fue el año en el que se vivió
la campaña con mayor repercusión de su historia, ya que se trató del primer
campeonato íntegramente profesional de fútbol femenino del país. Fue tapa
de múltiples publicaciones y tuvo coberturas completas, y lo ganaron, para
alimentar las consagraciones épicas que vendrán, Las Gladiadoras.
La gira y una gran estrella
BOCA, CAMPEON DE
HONOR DE 1925
Por Solange Porto
La gira por Europa fue un hito significativo en el fútbol tanto argentino como
latinamericano, ya que se trataba de la primera vez que un equipo de estas
tierras cruzaba el océano Atlántico para presentarse ante el público europeo.
A comienzos de 1925, Boca era uno de los equipos más destacados del fút-
bol argentino: había ganado los campeonatos de 1919, 1920, 1923 y 1924,
además de la Copa Competencia en 1919, la de Honor en 1920 y las Co-
pas Ibarguren de 1919 y 1923. Asimismo, aunque era cada vez más po-
pular, el fútbol seguía siendo amateur: los jugadores, nacidos y criados en
el barrio de La Boca, debían ganarse la vida con otras ocupaciones: em-
pleados de bancos, trabajadores del carbón, incluso cancheros, como en el
caso de John Diggs, wing izquierdo nacido en Inglaterra, a quien Américo
“la Gloria” Tesoriere le dedicó su “Poema narrativo para Yonedick”. Es en
ese entonces que un grupo de empresarios españoles (Zapater, Isasmendi 83
e Ibáñez), enterados del dominio del fútbol criollo, enviaron una carta de
invitación a una gira por Europa.
El Gráfico, nro. 290, 24 de enero de 1925.
En el diario Crítica de aquellos años se habla de
“patriotismo deportivo”, lo que lleva a la Comisión
Directiva del Club Atlético Boca Juniors, costeando
todos los pasajes y gastos de estadía, a enviar a su
primer equipo para mostrar el fútbol argentino
al mundo. Esa decisión cae muy bien a la opinión
pública, periodística y deportiva de la época, ante
la negativa de la Asociación Argentina de Football
de mandar un seleccionado nacional (Germán
Origuela, La gira de 1925, 2010, p. 9).
La delegación boquense —acompañada por un enviado especial del diario
Crítica— estuvo encabezada por el vicepresidente Adelio Cariboni y por el
secretario Vicente Decap. El equipo fue conformado por jugadores del riñón
del club: el arquero Américo Tesoriere, el capitán Alfredo Elli (half izquierdo,
y quien daba las directivas técnicas), los goleadores Domingo Tarasconi (wing,
que también colaboraba en aspectos técnicos) y Antonio Cerrotti (insider
derecho), los backs Ludovico Bidoglio (derecho) y Ramón Mutis (izquier-
do), Segundo Médici (half derecho), Mario Busso (centre half) y los delan-
teros Carmelo Pozzo, Carlos Antraygues, Alfredo Garasini y Dante Pertini.
Además se sumaron como refuerzo cinco figuras de la Selección Argentina,
cedidas por distintos equipos, reconociendo el honor que representaba esa
contribución a un evento de tal magnitud: Octavio Díaz (arquero de Rosario
Central), Roberto Cochrane (half derecho perteneciente Tiro Federal de
Rosario), Luis Vaccaro (centre half de Argentinos Juniors), Manuel Seoane
(delantero de El Porvenir, que a la postre resultó ser el goleador de la gira con
12 tantos en 16 partidos) y Cesáreo Onzari (delantero estrella de Huracán).
El plantel azul y oro fue acompañado por el escribano Victoriano “Toto”
El Telégrafo, 31 de enero de 1925.
Caffarena, quien colaboró pagando su pasaje, el de algunos jugadores y, ante 85
la falta de personal especializado, realizando las labores necesarias, como las
de masajista y utilero, por lo que desde entonces fue reconocido como el in-
condicional “Jugador Número 12”.
“La prestigiosa y popular entidad boquense se apresta en estos momentos a
partir en gira deportiva, rumbo a las playas del viejo mundo”, informó en su
primera plana El Telégrafo, en la tirada de la tarde del 31 de enero de 1925.
El 4 de febrero, el plantel pudo vivenciar una
despedida tumultuosa en el puerto de Bue-
nos Aires por parte de hinchas, familiares,
amigos, jugadores y dirigentes de diversos
clubes, mientras se embarcaba por veintidós
días en alta mar, a bordo del Formose rumbo
a Europa. Su primer destino fue el puerto
de Vigo (España), donde fueron recibidos
afectuosamente por el gobernador militar y
por el alcalde de la ciudad.
El equipo debutó contra el Celta de Vigo y
los diarios locales presentaron el partido
como ejemplo del mejor fútbol del mundo.
Lamentablemente, durante el evento, ocu-
rrió un trágico accidente, según lo relató El
Pueblo Gallego del 5 de marzo: se desplomó
el techo de una fábrica en donde una mul-
titud se agolpaba para poder ver el partido,
provocando dos muertes. El partido, suspen-
dido debido al accidente, continuaría luego,
dando como resultado el triunfo boquen-
se. A continuación, se pactó la revancha, la
Aire Libre, nro. 72, Madrid, 28 de abril de 1925. cual contó con un recibimiento honorífico y
una gran repercusión en la prensa españo-
la. Mientras tanto, en Argentina, la gente se
acercaba a las sedes de los diarios Crítica y La Nación para seguir los partidos
en directo.
Semanas después, Alfonso XIII, el rey de España, presenció el triunfo xeneize
frente al Real Madrid. Tras ese importante acontecimiento, el equipo comen-
zaría a presentar numerosas lesiones y bajas. Pese a esto, luego de un breve
descanso, lograría recuperarse y seguir triunfando en España. El siguiente
destino fue Alemania, donde Boca demostró una superioridad absoluta, ga-
nándose por parte de los alemanes el apodo de los “malabaristas del fútbol”.
Finalmente, la gira culminó el 7 de junio, en París, con un gran triunfo ante
el equipo francés.
El 12 de julio, luego de más de cinco meses de gira, el plantel fue recibido con
todos los honores y euforia popular. Como consecuencia de este gran acon-
tecimiento, la Asociación Argentina de Football decidió consagrar a aquel
equipo como “Campeón de Honor de la temporada 1925”, otorgando al club
una estrella meritoria en su escudo, símbolo de la transformación de la insti-
tución en un verdadero paradigma del fútbol.
Es relevante destacar el rol de los historiadores xeneizes, algunos de los cuales
donaron sus libros a la Biblioteca Nacional y proporcionaron detalles sobre
la gira, basándose, especialmente, en publicaciones periódicas de la época
que se encuentran en nuestra Hemeroteca. Gracias a estas es posible revivir y
contextualizar el clima de época de esta histórica excursión xeneize, así como
también comprender cómo vieron a Boca y al hecho trascendental de incluir
al fútbol argentino, por primera vez, en el mapa del mundo.
Eran los días del sexto grado de “Argagno”,
desasnado por un austero e inolvidable maestro,
don Ignacio Ares de Parga,
castellano señor anclado en la Vuelta de Rocha,
y derecho cual poste de arco de fútbol.
Era un muchacho saquito gris de cambrona,
quien con el “Mochuelo” se iba de rabona
camino de la Isla Demarchi, río por medio,
donde había dos canchas: la de Boca y la de River:
un par de cuadras separaban la agria rivalidad.
Marchaban, peregrinos alucinados, hacia dos catedrales
—en realidad dos desnudas casillas de madera—
y como pobres mendicantes pedían una gracia:
que les prestaran por unos minutos una vieja pelota
convertida en nueva y hermosa por ojos de infancia.
De la una los echaban como perros apestados,
en la otra los recibían como ángeles traviesos.
¿Para qué recordar ahora el nombre de aquellos?
Pero el tuyo, “Yonedick”, bohemio generoso, tolerante,
insider magistral y canchero del River de 1911,
vive enternecido en la nostalgia de los años transcurridos.
Igual que ayer te vemos de zuecos, con la cortadora,
de perfil al gran río con botes pesqueros de vela latina,
cortando la gramilla de la cancha de tus hazañas
y tu graciosa jerga anglo-criolla dar la bienvenida y la pelota
a dos raboneros que no olvidan tu nombre ya olvidado.
Era el de John Diggs, para nosotros y por siempre “Yonedick”.
Américo Miguel Tesoriere, “Poema narrativo para Yonedick”, en
Sebastián Domínguez et al., Pelota de papel 2. Cuentos escritos
por futbolistas, Buenos Aires, Planeta, 2018. 87
El Boca del Toto
BOCA CAMPEON
DE AMERICA
Y DEL MUNDO
Por Federico Pablo Angelomé
Si bien la campaña de Boca que inicia en 1998 es la más exitosa de todos
los tiempos, el equipo dirigido por Juan Carlos “Toto” Lorenzo, con nom-
bres como Rubén Suñé, Ernesto Enrique Mastrángelo, Hugo Orlando Gatti
y Roberto Mouzo, fue el antecesor directo, si se consideran sus hazañas de-
portivas. Siendo campeón del Metropolitano 76 clasificó para la Copa Liber-
tadores de América del año siguiente, torneo que ganó por primera vez en
una final histórica contra el Cruzeiro de Brasil, que tuvo un tercer partido de
desempate en el estadio Centenario de Uruguay. El hecho más recordado de
esta campaña fue la definición por penales que, a partir de una atajada deci-
siva de Gatti, concluyó 5 a 4 para los xeneizes.
En 1978 el reciente campeón compitió contra el Borussia Mönchengladbach
y, tras un empate de local por 2 a 2, venció de visitante a los alemanes por un 89
apabullante 3 a 0:
Crónica, 15 de septiembre de 1977.
Llueve. Agua y centros. Relámpagos y tiros de media distancia.
Segundo tiempo. El cielo de Alemania se le cae en la cabeza al Loco
Gatti, pero él aguanta. Si jugó bajo la nieve de Kiev, ¿por qué no
hacerlo bajo la lluvia de Karlsruhe? Una, dos, tres, todas son del
Loco. Vincha blanca sobre cielo gris. Patitas flacas entreveradas con
músculos de acero alemán.
¿Quién puede saber qué dice un alemán, sobre todo si está relatan-
do un partido? Pero en ese farfullar de declinaciones y palabras
que se arman como rompecabezas hay admiración. Es cierto. Nadie
puede entender a un alemán salvo otro alemán, y eso aún está en
duda, pero cuando 40.000 de estos tipos se ponen a gritar “¡¡Boca,
Boca!!” y “¡¡Argentina, Argentina!!”, no hay que ser traductor para
que se te ponga la piel de gallina.
Cuando el público invade la cancha para dar la vuelta olímpica
con Gatti, Pernia, Tesare, Bordón, Suárez, Salinas, Suñé, Zanabria,
Mastrángelo, Veglio, Saldaño y Felman, no hay que ser latino para
emocionarse, porque ellos, los germanos, se han dejado arrastrar
por la emoción y la belleza, y está bien que por una vez se sientan
hinchas de Boca… (p. 62).
Diario Popular, 15 de septiembre de 1977.
La campaña del Toto Lorenzo siguió con la segunda Libertadores consecuti-
va, conseguida en noviembre de 1978 con un 4 a 0 de local en el partido de
vuelta, luego de un empate sin goles como visitante.
Estas preseas obviamente transformaron en ídolos a todos los prota-
gonistas. Fue una generación especialmente amada por los xeneizes.
Los hechos son reportados por las principales publicaciones de la épo-
ca. En primer lugar, la primicia la tiene Crónica que en su edición del
15 de septiembre de 1977 no solo pone en tapa al equipo sino que cubre
extensamente la noticia en su interior y, como signo de los tiempos, el ma-
tutino relata de forma particularmente acrítica la represión de la dictadura.
La otra cobertura obligada para el mundo del deporte es la de la revista El
Gráfico que presenta imágenes exclusivas de los jugadores y el partido con un
póster central que festeja la primera copa de este calibre para Boca. Al año
siguiente, se puede destacar la cobertura de Diario Popular que presenta un
póster del ahora bicampeón.
La importancia de estas victorias son clave en cualquiera de los textos que cu-
bren la historia de Boca, pero cobran protagonismo dos libros de Carlos
Balmaceda. Por un lado, Boca: campeón metropolitano del 76. De la mano
del Toto, de 1998, que cuenta la campaña previa a ambas Libertadores,
como una forma de acercarse a la construcción de un equipo victorioso
pero vinculando periodismo y literatura, y en donde los testimonios
son utilizados para imaginar los procesos en primera persona. El au-
tor relata la siguiente escena:
—¿No trajo el currículum? —pregunta desde sus
anteojos gruesos Alberto J. del otro lado del escri-
torio este 1° de diciembre de 1975.
—No —responde displicente Lorenzo.
El presidente de Boca trata de hacer las cosas de
la manera más formal, creyendo que esos detalles
le otorgarán mayor eficacia a la decisión. Pero no tie-
ne demasiado margen para sutilezas administrativas.
Boca ha perdido su quinto partido consecutivo el día ante-
rior y ya no puede clasificarse para las instancias finales del
Campeonato Nacional. Sin embargo, ha decidido una ope-
ración minuciosa para elegir al próximo técnico. Primer
paso: formar un triunvirato con los dirigentes Juan Suñé y
Luis María Bortnik.
[...] Este Armando... quién puede olvidar ese partido
Argentina-Inglaterra, en el Mundial del 66, cuando
Rattin, expulsado, fue a sentar su trasero
sobre la mismísima alfombra real. O sin
hacer tanta memoria: cómo no recordar 91
a San Lorenzo del 72, un equipo compac-
to y eficaz que ganó el Metropolitano y el
Nacional de ese año.
El Toto dirigió ambos equipos. Pero
Armando ha preferido reducirlo a un
postulante más como para asegurarse de que no
pedirá una cifra exorbitante, aunque íntimamente
estalle de ganas de contratarlo.
Después, siguiendo con sus mañas, Armando se
interna para hacerse un chequeo. Busca aislarse
para tomar una decisión, pero difícilmente lo logre:
porque la noche del jueves 4 de enero Juan Carlos
Lorenzo entra en su habitación del Sanatorio Santa
Isabel. Bajo el brazo derecho porta una carpeta con
su currículum (pp. 11-12).
El segundo libro de Balmaceda referido al tema es Boca:
campeón de América y del Mundo 77 y 78. Como bien
Carlos Bosurto, “Boca”, Crónica, 1° de indica su nombre, allí cuenta las proezas de aquellos años
agosto de 1978. poniendo el foco en la Libertadores y la Intercontinental,
pero sumando a personajes ficticios que siguen la cam-
paña desde la perspectiva del hincha. Una nota especial
es que de sus páginas emergen consideraciones sobre los
difíciles años que atravesaba el país.
Sin embargo, no todo se agota en la escritura. Los testimonios de estos even-
tos históricos han quedado grabados de diferentes maneras. En la Audioteca
de la Biblioteca Nacional, por ejemplo, se pueden encontrar múltiples discos
de relatos de goles de campañas exitosas boquenses: están disponibles, entre
otros, los relatos de José María Muñoz, de los goles que permitieron a Boca
su primer campeonato americano, y de Bernardino Veiga, de los partidos que
le dieron su primera Intercontinental.
Pero estos no son los únicos registros auditivos, pues estas victorias ayuda-
ron a generar nuevos ídolos que inspiran canciones y hasta discos completos:
Vuelven los campeones: música en azul y oro, de 1978, no solo tiene más rela-
tos de los hechos principales de las dos primeras copas del ciclo sino también
canciones dedicadas a los ídolos.
Si nos referimos a los ídolos, el jugador más destacado del
ciclo, por su habilidad futbolística pero sobre todo por
su personalidad dentro y fuera de la cancha, fue Hugo
Orlando Gatti. Arquero excepcional durante toda su ca-
rrera, se caracterizaba por atajar adelantado y con mucho
riesgo —lo que le valió su apodo “el Loco”—, impulsado
por la firme convicción de amedrentar al rival. En Las lo-
curas de Gatti, disco interpretado por La Barra del Loco
—cuyas partituras impresas se encuentran en el acervo
de la Biblioteca Nacional—, el Loco canta en “Vos sos un
loco genial” en primera persona:
Yo soy un loco genial,
que al enfrentar al rival
a todo ritmo lo hago bailar.
Los relatos de las hazañas —y los ídolos que las permitieron— son inspira-
ción, además, para la literatura, como se refleja en un cuento seleccionado
del libro Cuentos del fútbol argentino, que lleva por título “El mundo es de los
inocentes”. Escrito por Luisa Valenzuela, relata su viaje para cubrir, sin saber
nada de fútbol, el partido de la final de la Libertadores contra Cruzeiro.
Se juega el desquite. El primer partido lo ganó Boca como local,
y ahora toca pelearla en el estadio de Cruzeiro, en Belo Horizon-
te. Cruzeiro fue campeón el año anterior, la cosa es peliaguda. Qué
cuernos voy a escribir, pienso, en el avión que no es un verdadero
chárter después de todo, es un vuelo de línea que nos dejará esta
noche en Río para que la hinchada de Boca pueda retozar por las
playas y después a los bifes.
Como se observó, el proceso del Toto Lorenzo, que no solo comprendió los
tres gloriosos años aquí destacados, ayudó a que Boca se convirtiera en un
club aún más grande. A tal punto las hazañas de esas campañas hicieron eco
en la sociedad argentina que despertaron, en quienes vivieron la época glo-
riosa del Toto, nuevas idolatrías a las cuales dedicar canciones, cuentos y, algo
no menor, espacios privilegiados de nuestras casas para pegar con cariño y
orgullo sus pósters.
93
AGRADECIMIENTOS: Centro de Documentación Bleo Pedro Fournol del Club Atlético
Boca Juniors, Aldana Dragone, Alejandra Viassolo, Alejandro Fusco, Alejandro Varela,
Alicia López, Carla García Buforn, Carolina Ruiz Aguirre, Clara Sarsale (Museo Histórico
Nacional), Diego Musci, Ezequiel Gallarini, Facundo Muciaccia, Familia 34, Germán
Origuela, Gisela Korth, Gustavo García, Gustavo Trípodi, Hernán Álvarez García, Ignacio
Gaztañaga, Jimena Ramón, José María Gutiérrez, Juan Abate, Juan Carlos Angelomé,
Juan Coccotis, Juan Manuel Argüello, Juan Sigales, Karina Lorenzo, Karina Petroni,
Leandro Cordobez, Lucía Schachter, Luis Bertoa, Marcos Álvarez Igarzabal, María Eugenia
Pérez, María Fernanda González, Mariana Messina, Mariana Sahasquet, Martín Romero,
Mónica Sandoval, Nicolás Esteban Angelomé, Nicolás Lofredo, Noelia Perales, Noemí
Acosta, Pablo García, Pablo López, Paola Baccino, Paola Franco, Patricia Rooney, Paula
Cecilia Angelomé, Paula Lecour, Pedro Sosa, Rafael Bitrán, Ramiro Ruano, Roberto Arno,
Roberto Baschetti, Rosicler Fernández, Sabrina Valentín, Sergio Lodise, Siro Bucino,
Tatiana Iglesias, Vanesa Sandoval, Victoria López Alcoba y Victoria Luna.
Presidente de la Nación
Alberto Fernández
Vicepresidenta
Cristina Fernández de Kirchner
Ministro de Cultura
Tristán Bauer
Director de la Biblioteca Nacional
Juan Sasturain
Subdirectora de la Biblioteca Nacional
Elsa Rapetti
Director General de Coordinación Bibliotecológica
Pablo García
Director General de Coordinación Administrativa
Roberto Arno
Director Nacional de Coordinación Cultural
Guillermo David
Presidente del Departamento de Cultura del CABJ
Christian Debortoli
Director General del Departamento de Cultura del CABJ
Jorge Plate
Coordinador de Historia
Centro de Documentación Bleo Pedro Fournol
Sergio Lodise
Coordinación de la muestra: Solange Porto. Investigación y textos: Federico Pablo
Angelomé, Guillermo David, Gustavo Ignacio Míguez, Jorge Plate, Kevin Perez-Knees,
Sergio Lodise y Solange Porto. Diseño: Silvina Colombo. Fotografía: Daniela Carreira.
Producción: Martín Blanco, Alejandra Viassolo, Federico Pablo Angelomé, Gustavo
Ignacio Míguez, Karina Lorenzo, Kevin Perez-Knees, María Fernanda González y Solange
Porto. Montaje: Valeria Agüero, Ezequiel Gallarini y Juan Manuel Argüello. Corrección:
Departamento de Publicaciones.
Áreas de la Biblioteca Nacional que intervinieron en la muestra y el catálogo: Centro
de Historieta y Humor Gráfico Argentinos, Centro de Microfilmación y Digitalización,
Coordinación de Prensa y Comunicación, Departamento de Archivos, Departamento
de Diseño Gráfico, Departamento de Exposiciones y Visitas Guiadas, Departamento
de Materiales en Formatos Accesibles, Departamento de Infraestructura y Servicios,
Departamento Libros, Departamento de Materiales Fotográficos y Cartográficos,
Departamento de Materiales Hemerográficos, Departamento de Materiales Musicales
y Multimediales, Departamento de Preservación, Departamento de Publicaciones,
Departamento de Relaciones Públicas, Departamento de Tesoro, Dirección de Producción
de Bienes y Servicios Culturales.