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Heródoto: Padre de la Historia

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Heródoto

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Para otros usos de este término, véase Heródoto (desambiguación).
Heródoto

Busto romano de mármol de Heródoto en el Museo Metropolitano de Arte.


Información personal
Nombre de nacimiento Heródoto de Halicarnaso
Nombre en griego antiguo Ἡρόδοτος Ἁλικαρνᾱσσεύς Ver y modificar los datos en
Wikidata
Nacimiento c. 484 a. C.
Halicarnaso, Caria, Anatolia
Fallecimiento c. 425 a. C. (59 años)
Turios, Calabria o bien Pella, Macedonia
Residencia Halicarnaso, Samos y Turios Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Historiador y geógrafo
Obras notables Historias
[editar datos en Wikidata]
Heródoto de Halicarnaso (Halicarnaso, 484 a. C.-Turios, 425 a. C.) fue un
historiador y geógrafo griego, tradicionalmente considerado como el padre de la
historia en el mundo occidental y el primero en componer un relato razonado y
estructurado de las acciones humanas.1

Ἡρόδοτος (Hēródŏtŏs) [eródotos] en griego antiguo


Ηρόδοτος en griego moderno
Herodotus en latín.
Dedicó parte de su vida a efectuar viajes para obtener la información y los
materiales que le permitieron escribir una obra de gran valor histórico y
literario.1No obstante, recibió severas críticas incluso por parte de sus
contemporáneos por incluir en su trabajo anécdotas y digresiones que, aunque
proporcionaban informaciones valiosas, poco tenían que ver con el objeto de estudio
que se había propuesto: las luchas de los persas contra los griegos.1

Obra
Historiografía
Artículo principal: Historiae
Se le considera el padre de la historiografía. La primera vez que se le cita de
esta forma es en el ciceroniano De legibus (1, 5, 5) por su famosa obra Ἱστορίαι
(Historiae, en realidad Historias, también conocida como Historia) literalmente
«investigaciones, exploraciones» (de ἵστωρ, v 'saber, conocer') escrita
probablemente en Turios, una colonia panhelénica situada en la Magna Grecia. El
terminus post quem de la obra se sitúa en el año 430 a. C.

Las Historiae o Nueve libros de historia2 son consideradas una fuente importante
por los historiadores por ser la primera descripción del mundo antiguo a gran
escala y una de las primeras en prosa griega. El primer párrafo anuncia:

Ἡροδότου Ἁλικαρνησσέος ἱστορίης ἀπόδεξις ἥδε, ὡς μήτε τὰ γενόμενα ἐξ ἀνθρώπων τῷ


χρόνῳ ἐξίτηλα γένηται, μήτε ἔργα μεγάλα τε καὶ θωμαστά, τὰ μὲν Ἕλλησι τὰ δὲ
βαρβάροισι ἀποδεχθέντα, ἀκλεᾶ γένηται, τά τε ἄλλα καὶ δι' ἣν αἰτίην ἐπολέμησαν
ἀλλήλοισι.
Heródoto de Halicarnaso presenta aquí los resultados de su investigación para que
el tiempo no abata el recuerdo de las acciones humanas y que las grandes empresas
acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en el olvido. Da
también razón del conflicto que enfrentó a estos dos pueblos.
El conjunto fue dividido en nueve libros por su editor alejandrino del siglo iii o
ii a. C., uno por cada musa: Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erato,
Polimnia, Urania y Calíope.

En ellos narra con precisión las Guerras médicas entre Grecia y Persia a principios
del siglo v a. C., con especial énfasis en aspectos curiosos de los pueblos y
personajes de unos y otros, al tiempo que describe la historia, etnografía y
geografía de su tiempo.

Para sus obras históricas recurrió a fuentes orales y escritas. Cuando menciona las
primeras, casi siempre alude a sus informadores de forma indefinida («según los
persas...», «a decir de los griegos...»; «unos dicen... otros, en cambio,
sostienen...»). Del carácter parcial y poco fiable de sus fuentes era consciente el
propio autor, que escribió:

Me veo en el deber de referir lo que se me cuenta, pero no a creérmelo todo a


rajatabla. Esta afirmación es aplicable a la totalidad de mi obra.
(VII, 151, 3)
Entre las segundas pueden hacerse tres grandes grupos: a) datos obtenidos de los
poetas, que conocía bien; b) inscripciones, listas oficiales y administrativas de
los distintos Estados y oráculos y, finalmente, c) informaciones de los logógrafos
y la literatura de su época.

Entre los poetas cita a Homero, Museo, Bacis, Olén, Aristeas, Arquíloco, Esopo,
Solón, Alceo, Safo, Laso, Simónides de Ceos, Frínico, Esquilo, Píndaro y
Anacreonte.

Pese a esta inspiración poética de Heródoto, influjo quizás de su tío Paniasis del
que asume la idea de un hombre impotente ante una divinidad que castiga sus faltas
y su soberbia (hibris), se muestra a menudo crítico con dichas fuentes.

En cuanto al segundo tipo de fuentes, realiza algunas interpretaciones ingenuas de


textos escritos en lenguas que desconoce, como los jeroglíficos u otras lenguas,
dependiendo del testimonio no siempre fiable de los intérpretes o los personajes
consultados. Por otra parte, los oráculos, con frecuencia comentados post eventum,
ofrecen problemas de datación importantes.

El tercer tipo de fuentes está representado por los logógrafos, sobre todo Hecateo,
y los filósofos presocráticos, algunas de cuyas ideas son citadas directa o
indirectamente. En general, se inclina por obras de la literatura jonia. Como
Hecateo, se muestra crítico, racionalizador o escéptico con las tradiciones
míticas.

Su metodología histórica se apoya en la verosimilitud apelando al sentido común,


aplicada al análisis de tradiciones legendarias o controvertidas. Además, utiliza
la interpretatio graeca, helenizando costumbres y culturas extrañas de pueblos que
no conoce desde dentro. Saca a veces conclusiones erróneas, por ejemplo, de la
escasez de leones comparados con otros animales infiere que las leonas paren un
solo cachorro y una sola vez en su vida. Es patente, además, su ignorancia en
nociones de táctica y estrategia militar.

Este escaso rigor analítico se debe a que estaba aún en los albores del género
histórico, pese a lo cual en la Antigüedad se le reconocía como «padre de la
historia». Esto se evidencia en sus explicaciones de los acontecimientos humanos,
en las cuales no está ausente la voluntad de los dioses.3
Su sucesor, Tucídides, será quien excluya todo aspecto religioso y busque una
explicación puramente racional, basada en la relación causa-efecto. Analiza los
acontecimientos históricos intentando entender las causas o razones (aitiai) que
los han causado, con un examen riguroso de las fuentes más allá del mero acopio de
todo tipo de tradiciones. Tucídides sustituyó el tratamiento anecdótico y
cuasinovelesco del pasado por el análisis metódico del presente.

Mientras Heródoto titula su obra Historíe como fruto y resultado de sus


investigaciones personales in situ, Tucídides no llamará así su obra. El primero
era heredero de la logografía jonia, escribe en jonio, mientras que el segundo era
heredero de los sofistas y la escuela sofística ateniense, escribe en ático.4

Geografía

Reconstrucción del mapa de la Ecúmene de Heródoto, circa 450 a. C.


Desde el punto de vista geográfico, Heródoto dejó constancia de una Ecúmene que se
extendía desde Sudán a la Europa central y desde la India, en su límite oriental,
hasta Iberia en el occidental. Durante el siglo vi a. C. el control que los
cartagineses tenían de sus rutas comerciales por el Mediterráneo occidental y el
estrecho de Gibraltar le impidió conocer fielmente esta parte del mundo y las
costas atlánticas de Europa de primera mano, por lo que muchas de sus observaciones
proceden de otras fuentes.

División de la obra
En la Antigüedad las obras se conservaban en rollos de papiro. El texto de las
obras se distribuía en varios rollos, de longitud más o menos similar, y teniendo
en cuenta su división por capítulos, pero no coincidía con la separación temática
original. La tendencia era armar rollos de 6 o 7 metros, que formasen un cilindro
de 5 a 6 cm de diámetro, cómodos para llevar en la mano.

Hay fuertes indicaciones de que originalmente Heródoto ofreció su obra como una
colección de veintiocho temas, llamados en griego logoi. Su extensión sería la
adecuada para la recitación pública.56

La división original sería la siguiente:

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