El Proceso
El Proceso
EL PROCESO
Alejandro Finzi
Teatro
2014
PERSONAJES
Joseph K
Willem
Franz
Señora Grubach
El Inspector
Anna
Rebenstein
Kullich
Kaminer
Juez de Instrucción
Ordenanza
Tío Karl
Titorelli
Abogado Huld
Fabricante
ESCENA 1
La escena tiene tres compartimentos, uno central, amplio, y dos laterales, más
pequeños aunque no simétricos. Los tres están vinculados entre sí. Una gran puerta
preside el cmpartimento principal. Cada compartimento tiene en el fondo una
ventana con sus persianas y postigones. De cada compartimento cuelga una bombita
de luz. En el compartimento central cuelga un imponente reloj con la hora detenida.
No sé a qué hora dejó de de funcionar, ni cuándo, pero ahí está, sombrío,
mintiéndonos, como si acaso el tiempo pudiera detenerse.
¿Quién es usted?
Franz- ¿Llamó?
Contésteme.
Joseph K- ¿Por…? ¡Quiero ver qué clase de gente está en esa habitación y por qué la
señora Grubach no trajo mi café con pan y manteca ¡
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Joseph K-No. No quiero. ¡Usted de dónde salió, qué hace en mi cuarto, dónde está la
señora Grubach!
Por la ventana abierta se asoma una señora Grubach con máscara, muy anciana, que
observa con curiosidad senil la escena.
Franz- Se lo dije…
Joseph K -¿Y usted qué hace aquí? ¿Y ustedes? ¿Quiénes son, que quieren?
Willen- Si sigue teniendo tanta suerte en todo, como la que tuvo cuando nos designaron
para usted, puede confiar.
Franz- Mejor que nos la de a nosotros. De ahora en adelante no le servirá tiene que usar
otra camisa
Franz- Escuche: Su ropa va a los depósitos generales, así que será mejor que nos las
entregue a nosotros. Estará segura si es que su caso se resuelve. En el depósito todo se
deteriora. O se pierde. ¿Le quedó claro?
Franz-Se está portando peor que un chico. Vaya para su habitación. Vamos.
Willem- ¿Se cree que va a acelerar su proceso, discutiendo con nosotros sobre credenciales
y órdenes de arresto? Nosotros somos empleados inferiores. Guardianes. Las autoridades,
antes de disponer un arresto como el suyo se han informado muy bien. No hay errores. Esa
es la ley.
Franz- Tanto peor para usted. Escuchalo, Willem, admite que no conoce la ley y afirma, al
mismo tiempo, que es inocente.
Joseph K en silencio dice que no. Franz y Willem se van. Joseph K se tira en la cama.
Por la ventana aparece la senil señora Grubach y lo mira con curiosidad. Luego, otro
anciano, el Juez de Instrucción, se asoma por la ventana, empuja un postigo, observa
a Joseph unos instantes y después vuelve a cerrarlo. Desaparece
Franz- ¡Cómo se le ocurre vestirse así! ¡ Arréglese la ropa para presentarse ante el
Inspector!
Willem- No hay nada que hacer...Por lo menos, póngase el saco. No, ése no. El negro.
Inspector- ¿Joseph K?
Joseph K asiente
Inspector-¿No demasiado?
Joseph K-Lo que quiero decir es que estoy muy sorprendido. Aunque ya tendría uno que,
después de casi treinta años en este mundo, estar acostumbrado a cualquier cosa. ¿Qué es
todo esto? ¿Una simple broma de los vecinos de mi pensión, aquí, por mi cumpleaños? No
se puede decir que esto sea una broma.
Joseph K.-Además esto no debe tener demasiada importancia. Me están diciendo que
estoy acusado y no encuentro la más mínima razón por la que se me pueda culpar. Lo
principal es saber de quién viene la acusación. ¿Qué autoridad instruye el procesamiento.
¿Ustedes, quiénes son?
Los tres detectives se dan vuelta y lo miren entristecidos, como diciendo “no puede ser
lo que estoy oyendo”, con la cabeza. El Juez se asoma apenas un instante por la
ventana.
Inspector-¡A usted le parece todo fácil! Lo que me pide, no puede ser. Pero no se
desespere. Usted, simplemente, está arrestado. Nada más. Yo tenía que comunicárselo. Lo
hice y mire cómo lo ha tomado. Por hoy, ya es bastante. Transitoriamente, podemos
despedirnos. Si quiere puede ir a su Banco
Inspector- No ha entendido. Por supuesto que está arrestado. Esto no impide que vaya a su
trabajo
APAGON
ESCENA 2
Joseph K- ¿El primer interrogatorio? Primer interrogatorio, no. Primero y último, más
bien. ¿Cuándo? ¿Hoy? ¿Cómo que hoy? ¿Adónde tengo que presentarme? ¿Quién? ¿Ante
el juez instructor? ¿Adónde?
De acuerdo. Pero sepa que el interrogatorio será muy corto porque no hay nada
que aclarar. ¿Hola? ¿Hola? ¿Con quién hablo?
Joseph ingresa
Anna-Están todos.
Entre las sombras, sentados y enfrentados en dos bandos están los detectives Kullich,
Kaminer, Rebenstein, la señora Grubach, Franz, Willem. El anciano que había
aparecido fugazmente en la escena primera, es el Juez de Instrucción. Joseph K no los
reconoce. El Juez preside la reunión y, detrás suyo ,a sus espaldas, se encuentra el
Inspector. Los integrantes de los dos bandos, con sus solapas llenas de insignias y
condecoraciones, parlotean, conversan, murmuran, largan carcajadas. El Inspector
dice algo al oído al Juez de Instrucción. Le señala el reloj detenido.
Juez de Instrucción- Hace una hora y cinco minutos que usted tenía que estar aquí.
Joseph K sube a una tarima. El Inspector siempre a la espalda del Juez le entrega a
éste un pequeño cuaderno. Un cuaderno escolar, viejo y deformado por tanto uso.
Bien.
Y ese sucio cuaderno confirma lo que estoy diciendo, ¿qué cosa es?
Juez de Instrucción- Es nada menos que el libro de actas de esta Instrucción. Si le parece
poco
Joseph K- Puede seguir leyendo tranquilamente, Señor. A mí, ese cuadernito con
garabatos de supuestas acusaciones no me da ningún miedo, pude tomarlo con sólo dos
dedos.
Toses y murmullos:
El Juez de Instrucción hace una seña al Inspector para que se acerque y algo le dice al
oído:
Miren, el Juez dice algo que nadie, ninguno de los presentes, puede escuchar. Como Juez
debe hablar claro y para todo el mundo.
¡Escúchenme! Termino en seguida. Si este supuesto juicio les importa algo, dejen su
charla. Tengo poco tiempo y me iré pronto: No cabe duda de que, detrás de las
manifestaciones de este tribunal y después de mi arresto e interrogatorio, se esconde una
gran organización. Una organización que no sólo da trabajo a guardianes corruptos, a
inspectores necios y petulantes y a jueces de instrucción cuya mejor cualidad es la de ser
mediocres, sino una magistratura con una caterva de grados superiores y supremos, además
de ordenanzas, escribientes y policías y hasta verdugos. ¿Y con qué fin? Con el fin de
arrestar personas inocentes e instruir contra ellas un proceso absurdo, y como es mi caso,
sin resultado. Todo esto es insensato y no puede evitar la peor de las corrupciones en el
cuerpo de los funcionarios. Es inconcebible. Y parece que ni el Juez de este tribunal puede
impedirlo…
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.....todos son funcionarios, aquí, he hablado frente a una banda de gente corrupta.
¡Suélteme!: se divierten engañando a un inocente. Déjenla retirarse. Yo también me iré.
Sólo quiero hacerle observar que hoy, usted, tal vez no se haya dado
cuenta todavía, perdió la ventaja que en cualquier caso representa un interrogatorio para un
acusado.
Joseph K-¡Sinvergüenzas!
Un grito de Anna interrumpe a Joseph K. Le está haciendo señas para que se calle y
deje de hablar. El Inspector la toma con violencia y la empuja. Joseph reacciona en su
defensa, pero es sujeto por los tres detectives quienes lo arrastran fuera del Tribunal.
Joseph se incorpora y, dolorido, escapa.
APAGON
ESCENA 3
Joseph K- ¡Abran!
En la puerta se abre una mirilla y una intensa luz se difunde a través de ella. Se
escucha la voz de alguien
-¿Qué desea?
Ordenanza- ¿Hoy? Hoy no hay sesiones. El Tribunal está cerrado. Pase, si lo desea.
Joseph K ingresa
Ordenanza- Yo no dije eso. Están los escribientes. Son funcionarios, por supuesto, y están
ocupándose de transcribir cada expediente.
Entre las sombras aparecen sentados alrededor de la mesa, los escribientes. Están
inclinados, escribiendo. Están los tres empleados del banco y Anna.
Joseph K. Es ella.
Ordenanza- Naturalmente
Ordenanza- Cómo saberlo. Quién sabe cuántos acusados están procesados. Cuántos. El
suyo, quizás sea ése, o ese otro, o áquel. Como son tan grandes, ninguno deja de tener su
importancia. Termina la sesión y el Juez comienza redactar. Los expedientes luego son
elevados
Joseph- ¿Elevados?
Inspector- No puedo.
Willem- ¡Salga!
Joseph K-Yo no me quejé, sólo dije cómo habían sido las cosas en mi casa. La conducta de
usted no fue irreprochable.
Inspector- Ejecuto órdenes. Éste está gordo porque tiene la costumbre de comerse el
desayuno de todos los arrestados. ¿No se comió también el suyo? Este otro les quita la ropa
y no la entrega a los depósitos. Los primeros fustazos no van a doler. ¡A desnudarse! El
castigo es tan justo como inevitable.
Willem-Si nos castigan es porque nos ha denunciado. Nadie lo hace. No nos habría
ocurrido nada, aunque lo sepan, si se hace la vista gorda. ¿Puede llamarse a esto justicia? Él
y yo, sobre todo yo, estábamos bien considerados…
Joseph K- Si yo hubiese querido que fueran castigados, hubiese dados sus nombres. No los
considero culpables, la culpa la tiene la Organización, los altos funcionarios
Willem y Franz- Salga de aquí, por favor. Cuanto más tiempo se quede será peor
Joseph K- Sí
Anna- Sígame.
Anna- ¿Copiar qué? Son procesados. Están inculpados. Ellos recuerdan. ¿Recordar y
copiar es lo mismo?
APAGON
ESCENA 4
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Tío Karl- Por favor, a ver, déjenme, pasar; córranse, ¿ésta es la oficina de mi sobrino, no?:
¡ ¡Ah, ahí estás, Joseph!: la señora Grubach, tenía razón. Vengo de la pensión. Me cuenta
que te has refugiado en esta oficina, que no descansás lo suficiente, que desaparecés de tu
habitación a horas inauditas !
Tio Karl- ¿Qué es lo que me han dicho, Joseph. ¡No me mires con esa cara, lo sé todo!
Tio Karl- !Por el amor de Dios, contestame! ¿Es cierto, es posible que sea cierto?
Tio Karl- Siempre dijiste la verdad, sobrino; al menos siempre fue así, conmigo, hasta
ahora
Joseph K. Imagino a qué te referís. Has oído hablar de mi proceso. ¿Cómo te enteraste?
Tio Karl-¿Verdad? ¿Qué es verdad? ¿Cómo puede ser verdad? ¿Qué clase de proceso?
¿Un proceso criminal?
Tío Karl- ¿Y te quedás, así, sentado tranquilamente, con una acusación, con un proceso en
curso?
Joseph K- Cuanto más tranquilo esté, mejor acabará todo. No tengas miedo.
Tio Karl- ¿Qué no tenga miedo? Pensá en vos mismo, en tus parientes, en nuestro buen
nombre. Hasta ahora has sido nuestra honra; no te conviertas en nuestra vergüenza. No me
gusta nada tu actitud. No es así como se comporta un acusado inocente. Debe tratarse de
algo ocurrido aquí, en el Banco.
El Tío Karl y su sobrino caminan por la calle, entre el gentío: es un grupo indiferente
al entorno , ensimismado y autómata, compuesto por la señora Grubach, el
Inspector, Willem y Franz. Sólo los tres detectives están atentos al deambular del tío y
su sobrino.
Joseph K- Cada mañana, la señora Grubach trae el desayuno a mi habitación, pero hace
muy poco, precisamente hace…
Joseph K , advirtiendo que Rebenstein , Kullich y Kaminer, ahora detectives, los están
siguiendo, continúa hablándole a su tío, pero al oído
Tio Karl- Estas cosas no suelen presentarse, así, de repente, sino que llevan mucho tiempo
de preparación. Seguro que hubo indicios del proceso.
TIo Karl- Mirá que siempre fuiste inteligente,… ¿ Querés perder el proceso, vos? ¿Sabés
lo que eso significa? Significa, simplemente, que te van a suprimir. Y tu caída arrastrará a
toda la familia. Tu indiferencia me está sacando de quicio. Escuchándote uno recuerda el
refrán :”Un proceso así ya está perdido de antemano” .Lo que vamos a hacer ahora, de
inmediato, es ir a ver al abogado Huld. Fuimos compañeros de escuela. Seguro que su
nombre te suena. Es el más famoso. No estamos lejos, si mal no recuerdo. Muchos años sin
verlo
Tío Karl- ¿Ah, sí? Mirá, vos. Debe serlo. Los del campo no tenemos demasiado sentido de
la orientación
Tío Karl golpea, luego se confunde entre los paseantes y todos desaparecen. Joseph K
está solo frente a la puerta. Anna la abre
Joseph K- ¡Anna!
Anna- ¿Anna? ¿Anna? Schh… No me llamo Anna. Soy Leni, secretaria del Dr. Huld.
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Joseph K ingresa al estudio del abogado. Entre las sombras aparece la señora
Grubach con su máscara senil
Joseph K- ¿Señora…?
Abogado Huld- ¿Cómo está mi querido Karl, viejo compañero de escuela? ¿No vino con
usted?
Abogado Huld- Lení, déjenos solos un rato. Tengo que tratar con mi amigo un asunto
personal
Joseph K- Mi tío insistió, yo no me atrevería, pero ya que estoy aquí quería hablarle…
¡Leni!
Señora Grubach- Soy la viuda del Director de Comercio. Cuando murió, su proceso pasó
a mí. Cuando era joven, solía atender una pensión. Pero eso fue hace mucho. Pero el
proceso sigue
Joseph K- No comprendo.
Señora Grubach-Mi esposo decía lo mismo que usted: “No comprendo”. Pero eso no
sirve. Lo que hay que hacer es corregir errores. No sea tan inflexible. Uno no puede
defenderse ante el Tribunal: hay que confesar. Así que, a la primera ocasión que tenga,
haga su confesión. Después de tantos años, me parece que ahora comprendo: el error de mi
difunto esposo fue no hacerla, no escribirla, para que sea incorporada en forma inmediata a
las actas
La señora Grubach abre la puerta del estudio del Dr Huld, Joseph vuelve a la calle
rodeado del gentío autómata. Entre ese gentío también se encuentra el Tío Karl y los
tres detectives, Rebenstein , Kullich y Kaminer, son ahora tres anónimos transeúntes
más.
APAGON
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ESCENA 5
Joseph K- “…por lo demás, y cumplo en demandar una explicación formal, habida cuenta
que la actual situación afecta tanto a mis familiares, como a mis obligaciones laborales, lo
que vulnera la necesaria independencia para asumir el proceso. No hay culpa de mi parte.
No soy culpable. Este proceso, Señor Juez de Instrucción, debe anularse de inmediato y
honrar así la Justicia que debe velar por cada uno de los ciudadanos…
Joseph K- Dígale a Kullich que lo lleve en presencia del Subdirector del Banco
Kullich- Lo espera a usted. No quiso hablar con el Subdirector. Pretende hablar sólo con
“Joseph K, mi Subgerente de sección”
Quien ingresa es el Ordenanza, con la máscara del Fabricante. Los tres empleados,
detrás de la puerta, son nuevamente atentos detectives.
Joseph K- Buenos días, tome asiento, por favor. ¿En qué puedo ayudarle?
Fabricante- Usted está desatendiendo los intereses de mi pequeña fábrica, Señor K. Hasta
ahora todo funcionaba impecablemente, mis finanzas crecían en este Banco. Mérito suyo.
Ni del Subdirector, ni del Director. Suyo. Pero de un tiempo a esta parte…
Fabricante-¿Cómo saberlo?
Fabricante-¿Inocente de qué?
Fabricante- Usted debe entender algo: El proceso no es más que un gran negocio como los
que uno concreta. Vengo a verlo porque un tal Titorelli me ha informado de su proceso. Es
sólo un seudónimo que usa como artista. Una máscara. Me trae pequeños cuadros, paisajes,
a cambio de los cuales yo le doy une pequeña limosna.Y después con ellos hago regalos
empresariales. Pero la fuente principal de sus ingresos es pintar retratos. Me dijo que
trabaja en el Tribunal. Y en sus visitas me cuenta cosas. Así supe que usted está procesado,
señor Subgerente. Se me ocurre que Titorelli puede serle de utilidad. Conoce a muchos
jueces. Conoce los mecanismos y los procedimientos a seguir. Puede darle consejos sobre
la manera adecuada de llegar a los personajes influyentes. Y usted es, a esta altura, buen
conocedor de los interrogantes de la justicia. Yo siempre lo digo: “El Subgerente K es casi
un abogado” Usted sí que sabrá aprovechar las influencias que él le pueda dar. Mire, aquí
tiene: una carta de recomendación mía y en este papelito la dirección. Adiós.
Joseph K-Juliustrasse
Joseph K vuelve a andar por la calle, entre el gentío, autómata, también está Anna y
el Fabricante. Anna es el único transeúnte, entre esa muchedumbre, que se detiene a
observarlo un instante sin que el procesado lo advierta.
Joseph llega ante la puerta del Tribunal. Los transeúntes han desaparecido. Nadie
responde. Empuja el picaporte, la puerta está abierta. Ingresa. Entre las sombras se
ve un caballete que cubre un cuadro tapado con una tela blanca. Joseph advierte al
pintor, quien trabaja febrilmente en su nueva obra, un cuadro de grandes
proporciones:
Titorelli-¿Sí?
Joseph K- Yo soy…
Titorelli- Usted habla, y sigue, y yo, así, en ciertos momentos de suma inspiración no
puedo concentrarme en mi obra. El creador, y yo me pregunto por qué nadie puede
comprender algo tan sencillo, necesita, en un instante como éste, silencio. Es el silencio
quien habla, es quien toma la mano del artista y le hace confidencias. Bueno ya estoy por
terminar, casi. Así, muy bien. Perfecto. Observe.
Titorelli- Títorelli, pintor oficial del Tribunal. Bueno, qué le parece. ¿Eh? ¿No le dice
nada?
Titorelli- Por supuesto. Es una obra original y he puesto toda mi energía creadora para
concluirla.
Joseph K-Imagino.
Titorelli- Por supuesto, porque ¿qué es la belleza? Cuando todas las plumas y pinceles que
tuvieron en sus manos los artistas hayan asimilado los dulces sentimientos que inspiraron
su corazón y su musa con temas superiores, cuando admiremos las más elevadas cimas del
espíritu humano, cuanto con todo ello, el artista haya conseguido plasmar toda la noble
hermosura, siempre quedará en cerebro inquieto, un pensamiento, una gracia, un algo, algo
maravilloso que nadie puede alcanzar y que se escapa. ¿Quiere comprar un cuadro o
hacerse un retrato?
Titorelli no lee la carta, simplemente la usa para limpiar alguno de sus pinceles
Joseph K. Palabra va, palabra viene, usted, Maestro, termina siendo un hombre de
confianza en el tribunal.
Titorelli- Así es, tiene razón. Soy el hombre de confianza del tribunal. Dígame una cosa:
¿usted es inocente?
Joseph-Sí.
Titorelli busca otro cuadro. Saca uno y coloca el otro de su caballete. Es idéntico al
anterior: el mismo retrato del Juez de Instrucción. Pinta detalles sobre la obra
mientras continúa la conversación.
Joseph K- Usted conoce el Tribunal mucho mejor que yo. Yo, en cambio, veo que todo es
incomprensible.
Titorelli- A eso se llama no tener una perspectiva muy amplia del Tribunal. Pero como
usted es inocente, para qué la necesita. La perspectiva en un dominio misterioso del arte.
Titorelli- Sólo es inaccesible a las pruebas que se le presentan. ¿Le gusta cómo va
quedando?
El procesado, se los digo con absoluta franqueza, no sabe bien qué responder sin
herir la susceptibilidad del artista
Joseph K-¿Cuándo fue la primera vez que estuvo en contacto con los jueces?
Titorelli- Ah, déjeme que haga memoria…los heredé, si así puede decirse…Mi padre era
ya pintor del tribunal. Es un cargo que se hereda siempre. Las reglas para pintar a los jueces
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son distintas y secretas. Los jueces quieren ser pintados como los jueces anteriores. Esto lo
sé hacer sólo yo.
Joseph K extiende al gran artista la nota que escribió en su defensa para agregar a su
expediente. El Maestro deja su labor:
Mire, ¿me permite?: lea, por favor. Escribí una nota para mi expediente, de acuerdo
a la sugerencia de una cliente de mi abogado, el Dr. Huld.
Titorelli- Veamos: Ah, muy bien. Perfecto…muy bien…muy bien Fíjese qué escritura tan
original y profesional: “….habida cuenta que la actual situación afecta tanto a mis
familiares, como a mis obligaciones laborales, lo que vulnera la necesaria independencia
para asumir el proceso… No hay culpa de mi parte. No soy culpable. Este proceso, Señor
Juez de Instrucción, debe anularse de inmediado y honrar así la Justicia que debe velar por
cada uno de los ciudadanos…” Exacto. Clarísimo. Redacción impecable, Joseph. Lo
felicito de todo corazón. Escribir así, no cualquiera…
Joseph K-¿Entonces?
Titorelli. Qué pena. Una verdadera pena. Una nota así debía ser entregada de inmediato en
el momento en que lo arrestaron. Ahora ya no hay nada que hacer. Es un error. Una lástima.
Es demasiado tarde.
Joseph K- Pero yo no podía imaginar que aquella mañana, un grupo de policías iban a
ingresar, sin mediar orden alguna…
Titorelli- Pero, por favor, tranquilícese. Usted afirma que es inocente. Inocente. Muy bien.
Y yo, perdóneme, consumiéndome en la inspiración, olvidé preguntarle qué clase de
liberación desea:
Joseph K-Pero si yo, presentándome ante el tribunal, invoco que con anterioridad…
Titorelli- No. Esta ya no sirve. El texto de esa declaración que usted debe escribir es
completamente intocable, me la transmitió mi padre. Yo se la presento al Juez que vendrá a
posar esta noche. Le explico que usted es inocente y que yo, personalmente, respondo por
ella. El magistrado firma. Luego, cuando llegan otros jueces por su retrato, también firman.
Después, usted podrá abandonar el Tribunal y será libre.
Titorelli-Si. Pero solo aparentemente o, para decirlo de otra manera, temporalmente. Esta
absolución la pueden otorgar los jueces que vienen a mi estudio. La absolución definitiva
la puede dar sólo el Tribunal Supremo que es completamente inaccesible para usted, para
mí, para todos nosotros. La absolución temporal hace que la acusación que pesa sobre usted
se suspenda hasta que una orden superior la vuelve a hacer efectiva. En la absolución real,
cuentan las historias, el expediente era destruido. En la aparente, lo guardan en espera de la
orden superior.
Joseph K- ¿Y el aplazamiento?
Titorelli-Así es. Ambos métodos tienen en común que impiden la condena del acusado,
pero también impiden la absolución real. ¿Quiere comprar un cuadro o hacerse un retrato?
Titorelli- No. Eso es imposible. No puedo. No está a la venta. Tengo prohibido mostrarlo
Joseph- ¡Anna¡
Titorelli- No pronuncie su nombre. Deje ese cuadro donde está. Salga de mi estudio
inmediatamente.
Joseph K trata de quedarse con el retrato y huir. Titorelli, ahora el Inspector, saca su
fusta y lo castiga con un golpe: Joseph K alcanza a huir, golpeado y lastimado.
Escapa por la calle, en medio de los transeúntes. En un momento se cruza con Anna,
los dos se reconocen y se detienen. En ese instante todos los transeúntes, autómatas,
desaparecen.
Anna- A la medianoche.
Joseph K- ¿Aquí?
Anna- En la catedral.
APAGON
ESCENA 6
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Su voz resuena con el eco del inmenso edificio vacío. Joseph tropieza con algunos fieles
que rezan arrodillados. Son la señora Grubach, el fabricante, el abogado Huld Todos
ellos llevan una máscara senil que se reconoce cuando Joseph les toma el rostro
buscando identificar a Anna. Se dan vuelta y siguen con su murmullo de plegarias.
La plegaria crece en intensidad y rapidez. Es el tono lo que Joseph escucha pero las
palabras de los fieles son ininteligibles
¡Anna¡
Joseph K- ¿Y usted qué sabe? ¿Por qué me habla de ella? ¿Quién es?
Juez de Instrucción- Estuvo aquí hace un minuto. Ni siquiera eso. Unos segundos. Yo le
pregunté qué hacía aquí. Pero cuando me vio, salió corriendo. Me debe haber confundido
con algún conocido, con otra persona.
Juez de Instrucción- Cómo saberlo, Joseph. Te he mandado llamar. ¿Sabes que tu proceso
anda mal? Tu expediente no ha sido concluido. ¿Cómo te imaginas que va a acabar?
Josepk K. Antes pensaba que bien. Pero ahora dudo. ¿Usted lo sabe?
Juez de Instrucción- Temo que terminará mal. Te consideran culpable. Es posible que tu
proceso no pase de la esfera de un tribunal inferior.
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Juez de Instrucción- ¿Por qué no? Puedo dedicarte todo el tiempo que te haga falta.
Juez de Instrucción- En los escritos introductorios de la Ley se habla así de este engaño:
nadie más que tu podía tener acceso. Esta entrada te estaba destinada”. Entonces ahora me
voy y la cierro.”
Juez de Instrucción- No hay que creer que todo sea verdad. Hay que creer que todo es
necesario.
Juez de Instrucción- No. Estamos muy lejos de ella. ¿Ya quieres irte?
Willem y Franz asienten en silencio. Lo toman por los brazos y lo empujan para echar
a andar:
Los dos detectives, ahora verdugos de Joseph, lo sueltan, pero en el momento en que el
procesado descubre por un instante algo de libertad para los movimientos de su
marcha, vuelven a sujetarlo con más firmeza. Los tres continúan el camino. Joseph se
detiene y mira el cielo
Los dos verdugos apenas empujan al procesado, lo vuelven a tomar por los brazos y la
marcha continúa. Llegan al lugar previsto. Willem y Franz sacan sus pañuelos y se
limpian la frente del sudor. Willen quita el saco a Joseph K. Franz le quita la camisa y
le da una palmadita tranquilizadora en la espalda. Los verdugos doblan
cuidadosamente la ropa del condenado.
Llega la señora Grubach trae la manzana verde medio mordisqueada que Joseph
había escondido en su cama.
Señora Grubach- ¡Cuantas veces te he dicho, Joseph, que por la mañana hay que
alimentarse bien! Terminá tu manzana o me voy a enojar mucho.
Oscuridad.
La luz de la luna sólo puede iluminar ahora el inmenso reloj. ¿Acaso ese reloj,
díganmelo ustedes, no es la mismísima luna llena que ha estado siempre allí, colgada
del cielo? El reloj, hasta este preciso instante, siempre detenido, comienza a funcionar
y su tic-tac es todo cuanto se escucha.
APAGON
FIN