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Supervivencia y Renacimiento en la Mafia

Solo cartas de mis personajes a sus amados
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Para mi ruiseñor Adal:

Son la una y ocho de la madrugada cuando estoy escribiendo esta carta dirigida a tí o a mi memoria, no
se bien con claridad. Solo quiero desahogar la forma en que mis hombros se sienten tan pesados y mi
pecho se encoge patéticamente sin un porque concreto, solo manchas que se disipan con los pequeños
analgésicos que el tiempo me regala y las cubre con una capa que de a poco se desaparece porque es
mucho…e incluso la felicidad que se me es regalada no puede soportar tanto.

Crecí en una familia de ricos mimados, siendo adorado por la clase alta, paseándome por los lugares
como si fuese un príncipe. Mi sueño de la infancia siempre fue convertirme en eso, como todos tenemos
grandes y ficticios panoramas creados en el paso de la niñez. Tan normal como querer mi propio castillo,
mi corona, muchos dulces y animales que serian la corte de la realeza, de mi reino lleno de felicidad, mi
pequeña burbuja temporal. Recuerdo que tenía hechos los horarios de lo que mi pueblo debía hacer, a
las doce de la madrugada antes de irse a dormir con un vaso de leche caliente, todos teníamos que ver
las estrellas y deslumbrarnos con su belleza.

Desde el balcón de la que consideraba mi habitación en ese tiempo, en esa pura inocencia, las estrellas
se veían especialmente brillantes y cegadoras, quería tocar algunas, algún día y regalarla la mas grande a
mi familia. Poco después me entere de que el Sol era la mas grande y yo no quería el Sol, lo consideraba
malo porque el resplandor quemaba mi sensible piel cuando salía al frio ruso sin el protector que nana
esparcía con tanto cariño.

¿Qué habrá sido de mi nana?...

Pero los sueños se quiebran con una facilidad muy grande, solo una mano suave sinónimo de falta de
trabajo duro colándose por debajo de los shorts es suficiente, una mirada lujuriosa con una sonrisa
asquerosa es suficiente, el escalofrío de que era en ese momento cuando la realidad iba a azotarme…fue
suficiente.

Mi perfecto cuento de hadas se quebró, y los sueños se convirtieron en pesadillas…

No podía dormir con facilidad al principio, el dolor en mi diminuto cuerpo era asfixiante, mis muslos
estaban marcados por líneas moradas y verdosas dejando singulares cicatrices que no me dejaban
caminar por todo un día y molestaban mucho. Temblaba todas las noches con las lagrimas empapando
mi rostro, quebrado, roto, la sangre quedando como recuerdo de lo que no quería recordar. Porque no
quería…no quería que cuando acabase siguiera viendo diferentes rostros de hombres encima de mi
cuerpo, ni sentir el tacto de las distintas pieles, ni que sus ojos quedaran quemando, ni que sus besos
húmedos resonaran en mis oídos, no quería sentir el cosquilleo de los golpes ni el recorrido de su
semilla bajando por mis muslos.

En ese tiempo deje de desear un castillo y una corona. Solo quería ver a Dymitri, mi hermano menor,
cuya única manera de saber que seguía vivo y viviendo el mismo infierno que yo eran los gritos de mi
madre para que callara su llanto Yo aprendí de la peor manera que llorar no iba a resolver nada, ni
removerme para que se alejaran, ni lanzar patadas o rogar…eso a ellos les divertía muchísimo, lo veía en
sus sonrisas y en sus lenguas que como serpientes humedecían los labios que aun el día de hoy quiero
olvidar.
Pasaron años y yo trate de escapar en busca de ayuda, por la ventana me lance quebrándome un tobillo,
mis brazos quedaron llenos de los vidrios rotos que había en el césped. Un grito fue la señal para correr,
mi padre gritando mi nombre a todo pulmón me impuso, ignorando la punzada en mi pie, o los hilillos
de sangre que bajaban de mis brazos. Yo en ese entonces ya estaba completamente roto, desnutrido,
hecho un desastre y marcado por bestias que nunca tuvieron consideración. Grite, grite muy alto por
ayuda, corrí con los pulmones colapsados y unos brazos me envolvieron…dicen que Lucifer es el
demonio más malévolo que existe y para mí Lucifer siempre tendría el rostro de mi padre.

Me llevo a casa y encadeno como un perro en donde abusaban de nosotros los sadomasoquistas, me
colgó del techo con los brazos abiertos, nunca voy a olvidar el tintineo de las cadenas o la manera en
que me presiono para que sacara mis alas, alas tan blancas y puras que no concordaban conmigo…mis
gritos esa tarde fueron los aullidos de dolor mas largos y exasperantes que he soltado en mi vida.
Pedazo por pedazo las descuartizo con un hacha mientras reía y la sangre caía a borbotones. Mi padre
había perdido completamente la cordura cuando me arranco las ultimas plumas con las manos y
arqueaba mi espalda dejando abierta la carne. Mi madre lo detuvo porque no podían perder a el
favorito de sus negocios, me curo a su manera, solo lanzo el vodka que siempre sostenía en la mano
sobre la quebrada piel y me envolvió en vendas desastrosamente…la vida se me iba.

El grito de mi hermano pequeño resonó por toda la casa junto a las plegarias. Apoyado entre las
paredes, cojeando camine afuera en donde mi padre sostenía a Dymitri en el filo del acantilado, con los
ojos rojos y gritando barbaridades a un niño, a mi niño. No pude correr porque caí en el suelo
temblando, ni las lagrimas me dieron la suficiente fuerza para levantarme y detener la muerte de mi
hermano a manos del vacío. Grite afónicas barbaridades mientras me ahogaba en sangre. Ver la única
estrella que daba sentido a la vida caer para no volver, ver a el monstruo que me dio la vida sostener mis
cabellos y gritarme que nunca iba a ser amado, solo un desperdicio de la sociedad…todas las palabras
que soltó me marcaron el alma y todos los recuerdos bellos que algún día tuve se desvanecieron.

Quería morir con tantas ganas, quería que ellos murieran aún más. Y tirado en la tierra mirando la lluvia
caer sobre mi cuerpo desfallecido unos brazos me rodearon, me dieron calor e hizo vibrar mi cuerpo con
un gruñido tan grave que jure nunca olvidar menos aun las escenas que le prosiguieron. Porque todos
dentro de esa casa murieron bajo las garras de un león y un lobo, ellos murieron y yo también, porque
perdí mi cordura y mi paz interna, dejé de ser Nikkio Rostova y me convertí en Niki Ivanov cuando
apuñalaba como un desgraciado el cuerpo sin cabeza de mi muerto padre.

Y una nueva etapa de mi vida comenzó y los nuevos infiernos me abrieron sus puertas.

Cuando desperté estaba rodeado por desconocidos, Ojos grandes de distintas tonalidades me
examinaban desde la altura y entre en pánico. Mi garganta ardió muchísimo y la sangre volvió a brotar
de mi boca. Tuvieron que sedarme. Poco después se repitió el proceso, pero solo había dos personas
esta vez. Allí conocí a Baek, el medico de los Ivanov y quien con mimo se hacía cargo de mí, fue extraño,
porque en mi memoria pocos recuerdos quedaban de la calidez maternal de alguien peinando mis
cabellos con sus dedos y cantándome nanas con una voz relajante. También, conocí el nombre de Scott,
Scott Ivanov, mi ángel de la guarda y quien me envolvió en sus brazos cuando estaba a punto de ir con la
parca, quien destrozo la cabeza de mi padre. Mi líder, mi león, y el que tiene la corona en la mafia
Ivanov y la ultima palabra. Fue el quien me unió a su familia, allí había muchos rechazados de la
sociedad como yo que habían sido adoptados por la sangre pura de los Ivanov y se les había otorgado el
nombre que, con orgullo, aun hoy en día llevamos a quienes llamo hermanos.
Scott me envió a Japón para sanar mis heridas mentales y cicatrizar, pero nunca olvidar, eso es
imposible.

Los Takahashi se convirtieron en mi segunda familia, y Ann y Anne, los mellizos kitzunes, uno de mis
pedestales. Ann me enseño todo lo que se, me sostuvo mientras tenía ataques de pánico frecuentes,
salió lastimado por las veces en que las alucinaciones no me dejaban ver más allá de lo que mi mente
me recordaba. Pero nunca me dejo…

Me mostro como el mundo de la mafia se desenvolvía, los negocios y los mil y un cabrones que en ella
existían. Me mostro como usar mi cuerpo a mi favor, a conquistar y coquetear y por supuesto, el arte
del filo cortando una piel. Fue extremadamente difícil, casi no había descanso, entrenar, entrenar,
entrenar, y sanar porque no tenia tiempo para pensar en mi pasado, de hecho, Ann de vez en cuando
me lo recordaba cuando me enseñaba a usar las katanas, queriendo que todo el oído, asco y
resentimiento terminara en mi espada y se volviera mortal. Ann me enseño a perder el miedo a la
lujuria, a dejarme tocar por otras manos y sentir placer en vez de asco. Allí descubrimos que también
soy un masoquista, no fue sorprendente, con todo lo que había sucedido el dolor ya formaba parte de
mi existencia y de cierta manera era necesario.

Dos años después regrese a la madre Rusia, a mi hogar. Mucho sucedió en ese tiempo, se notaba en el
cambio de todos y en los nuevos integrantes que nuestra familia presentaba. Charlie había perdido su
brillo de gracia y parecía un muerto ambulante, allí comencé a meterme con el para que olvidara lo que
fuese que tenia en la cabeza y pasara el tiempo peleando conmigo dejando de martirizarse. Kevin y John
seguían siendo los mismos, maduros, duros, jodidamente fuertes y la felicidad de la casa, se alegraron
muchísimo cuando me uní a ellos para formar el trio de payasos de los Ivanov. Baek me hacía consultas
psicológicas constantemente sin que yo me diera cuenta para notar mi mejoría. Max lo veía pocas veces
debido a su matrimonio, igual que a Alex. Harry se mantenía igual de dulce que siempre, mantengo la
corona de flores que me regalo ese día escondida en el fondo de mi armario ya seca. Iván, mi otro
salvador esa terrorífica noche, seguía con su aura intelectual mucho mas por su carrera universitaria. Y
Scott mantenía su protección, silencio y observando cautelosamente todo, aun puedo sentir el abrazo
que me dio el día que regrese de Japón, como un padre preocupado.

Luego conocí a los nuevos, Sebastián, mi madre y la madre de todos en realidad, con sus ojos decaídos y
su sonrisa floja aun desprendía seguridad, fuerza y confianza, nos escuchaba, mimaba, adoraba. Matías,
un ángel extraviado, no se con seguridad que hacía en nuestra familia hasta que me comunicaron un
incidente que respectaba a Charlie y allí entendí muchas cosas. Akemi parecía un cervatillo temeroso de
mi presencia, pero al día siguiente se abrió como flor en primavera y me regalo las sonrisas mas sinceras
que he visto. De Nikolay y Luka supe después, pertenecen a la familia Ivanov por sangre, hermanos de
Scott e Iván.

Comenzamos a trabajar, hacer misiones donde aprendí mucho, desgraciadamente sobre lo malo del
mundo y lo asqueroso de la sociedad. Baile en prostíbulos para llevarme a deudores y matarlos si el
dinero no estaba, me divertía corriendo con motos en las carreras clandestinas junto a mis hermanos,
toque y saboree muchos cuerpos, me bañe en sangre cazando desperdicios de humanos, asesinando a
sangre fría, lleve negocios, dirigí compañías fantasmas y por supuesto hice lo que mas me gustaba,
hackear, la base de la Interpol hasta ahora ha sido lo más difícil pero gracias a ello me gane mi lugar en
el ejercito militar ruso como el general de la columna de informática.
No necesitaba estar todo el tiempo allí presente, y eso lo use a mi favor, me infiltre en una mafia, BOMB
era su nombre y allí conocí a mi primer amor, Han Lu y a mi mejor amigo Mark Lu.

Mi relación con Han fue toxica, ambos teníamos un desvinculo con todo a nuestro alrededor, pero al
mismo tiempo tan atentos, tan dolidos y perdidos que encontramos en el otro un lugar donde estar
cómodos y satisfechos. Nuestras personalidades chocaban constantemente, a Han le gusta el control, yo
odiaba ser controlado, de hecho, incluso me gustaba verlo explotar como una bomba, yo siendo quien
prendía la mecha. Y aun asi, nos amábamos de una manera tan intensa que dolía, nos marcamos el uno
al otro. Y Han me mostro que en este mundo yo no era el único que necesitaba ser salvado, yo no podía
darle la estabilidad que ambos necesitábamos. Ambos requeríamos de una base, por mientras juntos
caíamos a un pozo sin fondo, abrazados, si, pero sin un lugar donde fijar los pies.

Mark…Mi Mark. No importa cuantas veces lo niegue, mi soulmate se llama Mark Lu. Tan jodidos hasta la
medula que estábamos que entre nosotros encontramos lo que necesitábamos, el hombro donde llorar
y desahogarnos, dándonos consejos de mierda que terminaban con carcajadas ebrias o drogadas. Mal,
siempre estuvimos mal, pero nos protegíamos el uno con el otro aun si la familia se interponía, siempre
iba a ser Mark y Niki contra el mundo…y yo lo cague…con ambos, con Han y con Mark…

Cuando conocí a Wine

Al principio la atracción fue espontanea, yo no sabía que me sucedía, no entendía absolutamente nada.
Todo comenzó con una amistad, me abrí a él como nunca lo había hecho con nadie porque por alguna
razón lo consideraba necesario. Luego supe que mi ángel había despertado de su letargo para admirar a
quien se presentaba como su destinado, el mismo Lucifer.

Fueron tiempos difíciles, fui hipócrita, mentí a todos a los que amaba y a mi mismo, solo para sentirme
mejor como un efecto placebo, di la espalda a quienes estuvieron para mí, la cague, la jodi, me hice
añicos por mi cuenta y los ataques de pánico volvieron debido a el despertar de Angelous, todos los
recuerdos que trataba de mantener enterrados volvieron, la caja de pandora se abrió con fuerza y mis
demonios me abrazaron y susurraron al oído que siguiera jugando con los demás. Dañe a Han, lo
abandone, lastime con mis palabras, lo deje tirado en un hospital por mis acciones, rompí su cordura y
corazón, lo pisotee una y otra vez. Destroce a Mark con sonrisas de seguridad, diciéndole que todo
estaba bien cuando nada lo estaba, jodiendo sus pensamientos a pesar de conocer lo jodido que estaba
y yo solo atine a desequilibrarlo más. Me hice mierda a mí mismo cuando perdí a mis niños, mi primer
embarazo con Han se fue como mismo vino, por el estrés, por los ataques y el pánico, el karma me pego
de la mejor manera que encontró.

Me fui con Wine, con Viktor y Ethan y con el odio que provoque hacía mi persona en un montón de
gente luego de hundirlos y pisotearlos. Abandone a mis nuevos amigos que de reojo me observaban
desde las sombras y me gritaban que estaba haciendo las cosas mal, pero ignore cada una de sus
advertencias cegado por el puto amor del destino. Pensando que mi base al fin había llegado…tarde me
di cuenta de que Wine estaba igual o mas jodido que Han. Su amor era grande, extremadamente grande
que me cegaba de las migajas y pistas que me daba el mismo sin darse cuenta. Wine me podía regalar el
mundo si quería, podía darme todo lo que yo le dijera, pero nada nacía especialmente de él…una vez le
dije que no me gustaban las cursilerías y a partir de ese momento olvide que las citas existían y que las
parejas eran más que la monotonía y sexo salvaje, lo disfrutaba, si que disfrutaba cuando se hundía en
mi y marcaba mi cuerpo porque lo amaba, lo amaba con tanta intensidad que lloraba en las noches
sintiéndome insuficiente para su persona, el ego que tanto me cargaba se fue por el drenaje y Wine hizo
que lo recuperara, a su antojo, pero lo hizo. No voy a mentirme a mi mismo con palabras de odio hacia
su persona, de allí aprendí, como de todas las experiencias en esta vida. Aprendí que un demonio solo
sabe amar a través de la obsesión desenfrenada impuesta por el pasado que mantenía nuestras almas
conectadas con el hilo rojo del destino. Que a pesar de tenerme a su lado no disimulaba ni un poco en
pavonearse de un lado a otro, sacando a sus exs a las conversaciones, a quienes hice daño alguna vez, a
quienes dejé atrás. Me dolía, pero no me daba cuenta de ello porque estaba enamorado...critico a Wine
de su obsesión, pero la verdad es que yo estaba mas obsesionado con él, de su ser, de su alma, lo amaba
y lo gritaba a los cuatro vientos.

Pero por mientras, la decepción se iba formando lentamente en mi interior hasta que se concreto en el
momento que comenzaron a llegarme susurros de infidelidades.

Ya tenia una familia creada con Wine, un imperio, ignorando la manera en que los Ivanov lo
descuartizaban con sus ojos. Charlie fue el primero en decirle su descontento directamente, lo abofeteo
frente a mis ojos, lo ametrallo a palabras hirientes, pero todo se salió de control y mi hermano termino
inconsciente y yo con un ataque de pánico rodeado de los brazos de Wine luego de que Scott me lanzara
la mirada mas hiriente que alguna vez había visto en mi vida…porque mi debilidad es y será Scott Ivanov.

Fue Sebastián el que puso un punto y coma a la situación, cuando un día soleado me invito a tomar en
su casa y me mostro como una verdadera familia feliz debería coexistir. La forma en que Noé observaba
a Sebastián por cada palabra que salía de sus labios, los susurros secretos que ambos se daban, las
miradas que con solo una bastaba para saber lo que el otro necesitaba y son destinados…y yo me
pregunte ¿por qué Wine y yo no tenemos eso? Lo intenté…todo llevaba a sexo…lo seguí intentando y
todo llevaba a una discusión y decidí no intentarlo más.

Y fue cuando me estaba alejando que Wine comenzó a reaccionar, desgraciadamente muy tarde. Se
arrodillo y lloro frente a mí, vulnerable, porque la debilidad de Min Wine Lucifer siempre tendría mi
nombre. Me rogo y decidí, por el amor que aun le tenia que no me costaba nada darle otra oportunidad
a lo nuestro, me fui a Rusia a pensar y despejar y lo que menos me esperaba es que todos los amigos de
Wine a quienes consideraba ya parte de mi familia decidieran comenzar a clavarme cuchillas afiladas a
mis espaldas…el karma. Regrese, dándoles el gusto, pero ya mi gusto no era el mismo y los besos
acaramelados de Wine no provocaban lo mismo que antes. Y Wine lo noto…a partir de allí la cuesta
abajo no hizo más que inclinarse más y más.

Cuando estábamos frente a los demás desbordábamos puro amor, pero a solas la batalla comenzaba,
repetitiva todos los días. Wine empezaba quejándose de que no hablaba con el de nada, me ponía en
duda, utilizaba la psicología inversa con mi cabeza, pero no pasaba nada, no hasta que me decía a viva
voz: quien tiene para dudar aquí soy yo. Y por cada vez que decía esas palabras lo que construyo en mi
se iba despedazando. Una vez le impedí tocarme porque me sentía sucio, porque comencé a ver
nuevamente las manos de hombres tocándome y mi yo pequeño mal herido en el espejo, el me grito,
me grito tan duro que el no era como esos hombres, que me lo había demostrado, pero yo simplemente
no podía y él no lo entendía…llego a el extremo de resucitar a Dymitri para demostrar su amor por mi y
yo sinceramente creo que eso solo lo empeoro

Todo acabo en cenizas cuando Viktor vino un día a hablar conmigo, como si supiese todo, como si me
hubiese escuchado en algún momento y me dijo que dejara de desconfiar en Wine que no lo merecía.
Yo me di cuenta de que estaba solo y no tenia a nadie. La discusión con Wine se hizo inevitable,
irónicamente por un ataque de celos que lo golpeo luego de verme con Han…porque Han, la persona
que tanto daño le hice en un pasado fue el único que me abrazo y donde único pude llorar sin
detenerme ni cinco segundos. Porque mis hermanos me habían dado la espalda luego de que yo hice lo
mismo con la familia, tan malagradecido. Porque mis amigos solo hablaban por si mismos y desde los
labios de Wine, porque el herido era Wine, el destrozado era Wine y a mí solo me veían como la persona
que lo daño.

Me separé de Wine…no dolía, porque la decepción en mi pecho era tanta que solo quería
desaparecerme y me fui con Han y Ann a Italia para pensar y pensar. Los admire a ambos, a mi ex
prometido y a mi primo juntos, estaba feliz de verlos, porque Han ya no se veía tan cansado y muerto en
vida, porque Ann sonreía con verdadera sinceridad y sin mentiras. Ambos imperfectos se complementan
de una forma que los hace perfectos. Y yo también deseo eso, encontrar a esa persona que con solo una
mirada ya me tenga hecho un manojo de nervios no importa el tiempo que pase, quiero un hogar.

No soy un santo, he cometido errores, pero también he pasado por infiernos. He hecho muchísimo daño
a quienes no se lo merecían y dado mi vida a quienes nunca debieron sostenerme. Soy un desastre, un
hermoso desastre que poco a poco esta aprendiendo a vivir la vida como debe ser, aprendiendo
nuevamente los conceptos erróneos que se me fueron implantados. Quiero perdonar y ser perdonado,
recuperar lo que perdí por idiota, aunque me cueste. Mantenerme al lado de los Ivanov como siempre
lo he hecho, no quiero cambiar el curso del destino, quiero que el destino vea que me estoy esforzando
y merezco un cambio positivo en mi vida.

No voy a dejar de ser quien soy, porque Niki Ivanov es un asesino y hacker profesional, con un pasado
profundo y largas secuelas del mismo en su cabeza, con el cuerpo marcado y los puños llenos de sangre
ajena. Pero también quiero aprender a amar como se debe, conocer una nueva perspectiva del mundo,
quiero un cuerpo cálido que me abrace en las noches, que me llene de cursilerías hasta agobiarme y me
cante canciones en susurros, que me enseñe a caminar con el pasado superado y no olvidado.

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