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Legado de John Dewey en Educación

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Temas abordados

  • igualdad de oportunidades,
  • escuela-laboratorio,
  • cambio social,
  • transformaciones sociales,
  • educación y conocimiento,
  • comunidad educativa,
  • educación y valores,
  • educación crítica,
  • teoría del conocimiento,
  • ciencia de la educación
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  • igualdad de oportunidades,
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  • cambio social,
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  • educación y conocimiento,
  • comunidad educativa,
  • educación y valores,
  • educación crítica,
  • teoría del conocimiento,
  • ciencia de la educación

Extraido de: El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI” Trilla y otros.

“Ideas Pedagógicas
del Siglo XX” Lorenzo Luzuriaga.
John Dewey (1848-1952)
John Dewey, el más alto representante de la pedagogía nueva, nació el 20 de octubre de
1848 en Burlington, Estados Unidos. Luego de egresar de la universidad de su estado natal,
se dedicó a la enseñanza en una escuela rural durante un año y en una escuela secundaria
durante dos años. Estudió el doctorado de filosofía en la Universidad John Hopkins y , al
terminarlo fue nombrado instructor de filosofía en la Universidad de Michigan. En 1894 fue
nombrado profesor de filosofía y pedagogía en la Universidad de Chicago. Allí realizó una
de las experiencias que mayor trascendencia ha tenido para la educación: la creación de la
“escuela-laboratorio” en 1891. Durante siete años experimentó y comprobó sus ideas
pedagógicas. En 1904 fue nombrado profesor de la Columbia University de Nueva Cork, en
la que permaneció hasta su jubilación y desde la cual formó una escuela de pensamiento
que influyó en la educación de su tiempo.
Su compromiso práctico, moral y ciudadano impregna una trayectoria vital consagrada a
la reforma social y educativa. Mostró que es posible compatibilizar el trabajo teórico e
investigador con una praxis social lúcida y abierta.
Dewey es el principal representante de la “escuela activa”, que ha trascendido a toda la
pedagogía, y de la educación nueva que realmente fundó en el Nuevo Mundo. Para él la
escuela es ante todo una institución social, la forma de vida en común en la cual se han
concentrado todos los medios que pueden contribuir eficazmente a que el niño aproveche
los recursos heredados de la raza y a que use sus capacidades para fines sociales. La
escuela ha de representar la vida presente, que ha de ser tan real y vital para el niño como
la que vive en su casa, en la calle o en el campo de juego. La escuela ha de ser una
“comunidad embrionaria”, “una sociedad en miniatura”.
Sin ser marxista ni revolucionario, se convirtió en un reformador social insatisfecho con la
democracia de su tiempo; sin ser un positivista en toda regla, se hizo un defensor
incansable de las virtudes de la ciencia contemporánea; sin ser un darwinista social,
defendió la idea del cambio y del progreso, así como la necesidad de adaptación a las
transformaciones sociales derivadas del desarrollo de la industria, el comercio y de las
comunicaciones.
Desde el punto de vista epistemológico, Dewey considera que los conceptos en los que se
formulan las creencias son construcciones humanas meramente provisionales, pues tienen
una función instrumental y están relacionados con la acción y la adaptación al medio.
El principal concepto relacionado con la teoría del conocimiento de Dewey, es el de
experiencia. La experiencia, es para Dewey, un asunto referido al intercambio de un ser vivo
con su medio ambiente físico y social, y no meramente un asunto de conocimiento. Implica
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Extraido de: El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI” Trilla y otros. “Ideas Pedagógicas
del Siglo XX” Lorenzo Luzuriaga.
una integración de acciones y afecciones. La experiencia supone un esfuerzo por cambiar lo
dado y en este sentido posee una dimensión proyectiva, superando el presente inmediato.
Está basada en conexiones y continuidades, e implica de manera permanente procesos de
reflexión e inferencia. La experiencia y el pensamiento no son términos antitéticos, pues
ambos se reclaman mutuamente, según Dewey.
La experiencia implica un cierto grado de reflexividad y supone cinco estadios:
1-perplejidad
2-anticipación por conjeturas
3-revisión cuidadosa
4-elaboración consiguiente de la hipótesis
5-plan de acción
Esta propuesta dio origen al llamado “método del problema”, expuesto en 1910.
En cuanto a su pensamiento social y político Dewey critica a la sociedad industrial porque
reduce a las personas a un estado de aquiescencia pasiva con respeto a rutinas externas.
Esta es la actitud contraria a la que debería promover una democracia en el pleno sentido
de la palabra. Pues la democracia no es sólo un asunto institucional, sino una forma de vida
asociada que se construye con la colaboración activa de todos. Esto implica un ideal moral,
que entronca la construcción democrática con la dimensión ética. Las personas deben
poder determinar inteligentemente sus objetivos, participando libremente y en pie de
igualdad en la realización de un destino común.
Para Dewey la educación “es una constante reorganización o reconstrucción de la
experiencia”. Esto supone incardinar los procesos educativos y escolares en el ámbito de
los procesos sociales y de la vida asociativa, es decir, en el seno de la comunidad
democrática. La escuela se concibe como reconstructora del orden social. Y aquí se
entroncan las esferas de la política y de la educación, pues ambas coinciden en que
suponen, o al menos deberían suponer, una gestión inteligente de los asuntos humanos. La
educación pues, está relacionada con lo común, con la comunidad y con la comunicación.
Posee una función social e implica crecimiento, dirección y control.
Dewey adjudica al educador un papel de guía y orientador de los alumnos, pero esto no
significa que defienda los postulados del “maestro-camarada”.
Para él la educación no tiene fines trascendentales, sino que están al servicio de la vida.
Una educación es tanto más verdadera cuanto más contribuya a elevar nuestro nivel vital.
La educación no puede ser dogmática y disciplinaria, sino que debe basarse en la
experiencia del niño. De aquí la necesidad de la actividad y la libertad en la educación.

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Extraido de: El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI” Trilla y otros. “Ideas Pedagógicas
del Siglo XX” Lorenzo Luzuriaga.
En relación a la metodología, Dewey piensa que no existen métodos cerrados y
envasados de una manera completa para ser transferidos a la praxis escolar. Confía
plenamente en el desarrollo de la ciencia y en la contribución de ésta a la mejora de la vida
humana. Ve como algo necesario la constitución de una ciencia de la educación, pero esta
ciencia no puede suministrar un repertorio de reglas técnicas regulador de la práctica
escolar. Estima que la praxis educativa implica un manejo inteligente de los asuntos, y esto
supone una apertura a la deliberación del educador en relación con su concreta situación
educativa y con las consecuencias que se pueden derivar de los diferentes cursos de
acción.
Dewey distingue entre un método general y otro individual. El primero supone una acción
inteligente dirigida por fines, que no equivale a un conjunto de reglas técnicas o prescriptas.
El método individual se refiere a la actuación singular de educador y educando. “Cada día
de enseñanza debe capacitar al maestro para revisar y mejorar en algún aspecto los
objetivos perseguidos en su labor anterior” (Dewey)
Dewey considera que el método educativo debe derivarse del método científico, con
todas las adaptaciones que sean necesarias. Plantea así el método del problema, que
consiste en un proceso secuenciado a través del cual se plantea el aprendizaje como una
actividad de investigación, levada a cabo por un grupo de alumnos bajo la tutela y
orientación del educador.
La propuesta metodología de Dewey consta de cinco fases:
1-Consideración de alguna experiencia actual y real del niño, en el ámbito de su vida
familiar o comunitaria.
2-Identificación de algún problema o dificultad suscitados a partir de esa experiencia, es
decir, un obstáculo en la experiencia sobre el cual habremos de trabajar para intentar de
estudiarlo y salvarlo.
3-Inspección de los datos disponibles, así como búsqueda de soluciones viables; en esta
etapa, los materiales escogidos y trabajos se convierten en partes del trabajo.
4-Formulación de la hipótesis de solución que funcionará como idea conductora para
solucionar el problema planteado.
5-Comprobación de la hipótesis por la acción, pues de acuerdo con el enfoque pragmatista,
la práctica es la prueba del valor de la reflexión hecha por el educando con objeto de
resolver el problema.
Durante su experiencia en la Escuela-Laboratorio, Dewey mostró la posibilidad de
construir un currículo basada en llamadas “ocupaciones”, que para él consistían en
actividades funcionales, ligadas al medio social del niño, prácticas y formativas en el plano
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Extraido de: El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI” Trilla y otros. “Ideas Pedagógicas
del Siglo XX” Lorenzo Luzuriaga.
físico, intelectual, estético y moral. Las actividades en torno a la madera, el alojamiento, la
alimentación y la ropa constituían los núcleos relevantes globalizadotes del trabajo escolar.
Las materias de estudio se derivaban a partir de actividades teóricas y prácticas
relacionadas con estos cuatro tópicos. La escuela tuvo realmente éxito en el logro de sus
objetivos, con el desarrollo de un currículo abierto, en el cual los niños indagaban sobre la
realidad natural, social e histórica. De todas formas, hay que tener en cuenta las excelentes
condiciones personales y materiales del centro docente, así como las características del
alumnado, procedente en su mayor parte de la clase media universitaria.

EL MOVIMIENTO DE LA EDUCACIÓN PROGRESISTA


Dewey forma parte de una tradición pedagógica renovadora que pretendió una
modernización de las instituciones educativas norteamericanas. La educación progresista
fue defendida a partir de 1890 por profesores universitarios y filantrópicos sociales, la
mayoría de ellos viajaron a Alemania para conocer las experiencias desarrolladas en
Europa.
A diferencia del movimiento de la Escuela Activa europea, el movimiento de la Escuela
Activa americano tuvo desde sus comienzos su fuerte contenido de reforma social,
comprometido con la crítica a las limitaciones de la democracia y de la economía del
momento.
Se distinguen en este movimiento progresista americano tres etapas:
-1ª abarca desde fines del siglo XIX hasta la primera Guerra Mundial;
-2ª transcurre desde el fin de la guerra hasta la Depresión de 1929; y la
-3ª se desarrolla entre 1929 y Segunda Guerra Mundial.
Dewey influyó en las tres etapas mencionadas; aunque sin duda su influencia más
profunda ocurre en la 1ª de las etapas.
En 1919, se fundó la Progressive Education Association, en cuya carta fundacional
recogía siete puntos:
 La libertad para favorecer el desarrollo natural del niño
 El interés considerado como el motor del trabajo escolar
 El maestro como guía
 El estudio científico de la evaluación psicobiológica del niño
 La cooperación entra la escuela y el hogar
 La escuela progresiva entendida como líder de los movimientos de educación.
Esta asociación alentó el desarrollo de multitud de experiencias de escuelas nuevas y
publicó una revista trimestral a partir de 1924.
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Extraido de: El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI” Trilla y otros. “Ideas Pedagógicas
del Siglo XX” Lorenzo Luzuriaga.
La educación progresista fue atacada duramente después de la Segunda Guerra Mundial,
en particular a partir de 1959. Surge una ola conservadora y patriotera, que eligió una vuelta
a los fundamentos y a los principios básicos, que reivindicaba un currículo nacional cerrado,
apoyado en conocimientos básicos de las principales materia y susceptibles de ser
evaluado cuantitativamente; es decir, un currículo técnico, acrítico e igual para todos los
estudiantes.
A partir de los años ochenta comienza la recuperación del legado social y pedagógico de
Dewey, donde se retomó la lectura y publicaciones de sus distintas obras en distintos
ámbitos educativos.

VALORACIÓN E INTERPRETACIÓN DEL LEGADO PEDAGÓGICO


DE J. DEWEY Y DE LA EDUCACIÓN PROGRESISTA
A lo largo del tiempo se han hecho distintas lecturas, entre ellas la realizada por Gintis y
Bowles desde la óptica de las teorías de la reproducción social, y la realizada por Carr en el
marco de los horizontes postmodernos.
Gintes y Bowles recuerdan Dewey asigna tres funciones a la educación:
-el desarrollo personal
-el favorecimiento de la igualdad de oportunidades
-la integración ocupacional y laboral en el entramado económico.
Señalan que la escuela cumple bien la función económica pero no las otras dos:
“La educación parece bastante capaz de preparar a la gente para la vida económica-
llenando su función de reproducción ampliada- sin producir la cabal “persona Deweyana”.
Además, la educación no ha reducido de manera significativa la estratificación de clases ni
la desigualdad de ingresos ni tampoco ha aumentando la movilidad social. El fracaso de la
reforma educativa de orientación progresista proviene:
“ ….de la naturaleza contradictoria de los objetivos de la reproducción ampliada, la
igualdad de oportunidades y el autodesarrollo, en una sociedad cuya vida económica está
gobernada por las instituciones del capitalismo organizado”.
Los requerimientos referidos a la integración económica son contradictorios con el énfasis
sobre el desarrollo individual y la promoción de la igualdad.
Carr (1995) se propone como problema si podemos imaginar una forma de pensar sobre
la educación y democracia que sea moderna, en el sentido de que no abandone la
prosecución de los ideales emancipadores, y que, a la vez, sea postmoderna, en el sentido
de que abdique del tipo de ideales ahistóricos y universales mantenidos por el discurso
ilustrado. Carr comenta que Dewey apostaba por el ideal emancipador ilustrado, pero que
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Extraido de: El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI” Trilla y otros. “Ideas Pedagógicas
del Siglo XX” Lorenzo Luzuriaga.
consideró la ilustración una revolución incompleta. Frente a la búsqueda de verdades y
valores trascendentales, Dewey, al igual que el postmodernismo, pensaba que toda
investigación filosófica tiene un punto de partida contingente, por lo cual el intento de
establecer verdades atemporales estaba condenado al fracaso. La clave para situar los
intentos de los hombres por dotar de sentido su existencia y fundamentar la vida individual y
social tiene que ver con un tipo de vida asociada que llamamos democracia.
“Para Dewey, por tanto, la democracia…es lo que llega ser una sociedad cuando cesa de
entenderse a sí misma en términos de fundamentos filosóficos y crea las condiciones en
que sus miembros determinan pro sí mismos el fututo de su sociedad” (Carr)
“Para Dewey, como para el postmodernismo, nada hay externo a la experiencia, no hay
esencia de la naturaleza humana. En cambio, hay seres humanos que configuran y son
configurados por su historia, mientras hacen su camino al andar a través de un mundo
incierto, atravesado por contingencias, ,mundo siempre incompleto y siempre haciéndose”
(Carr)
Según Carr, podemos interpretar la obra “Democracia y educación” como un ejemplo de
principios del siglo XX de lo que debe ser una propuesta educativa en una sociedad
democrática y postmoderna de fines del siglo XX. Podemos reconstruir el sentido de
Democracia y educación como: “Un texto postmoderno que habla de la visión emancipadora
de la educación de la ilustración de una forma que prevé la aparición de muchas ideas
postmodernas: la formación abierta del sujeto humano; la contingencia de las normas y
valores democráticos; la futilidad de las ideas utópicas acerca de un Yo predeterminado y
prefabricada; la convicción de que no hay corpus de conocimiento “objetivo” que trascienda
el contexto histórico que le da sentido y significación”
El legado teórico y práctico de Dewey constituye originalidad, variedad y profundidad, una
herramienta útil para pensar y actuar en los nuevos escenarios sociales, culturales y
educativos; considerando su obra desde una perspectiva ilustradora y cuestionadota.

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