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MFC 3er NIVEL ID-1788 1

TEMA 1 DESARROLLADO DEL TERCER NIVEL DEL MFC
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MFC 3er NIVEL ID-1788 1

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Movimiento Familiar Cristiano Mariano Matamoros ID 1788

Familia Acevedo Quezada Francisco Javier Acevedo y Amalia Francisca Quezada López
Fecha 19 de septiembre de 2023. Horario: 19:00 Lugar: Rocío y Víctor
Ciclo Básico de Formación Nivel 3 La Fuerza del Amor
Capítulo I La Integración Tema 1 Vivir la Comunión Eclesial
“El amor amable genera vínculos, cultiva lazos, crea nuevas redes de integración,
constituye una trama social firme” (AL 17)
“La iglesia es un bien para la familia la familia es un bien para la iglesia custodiar este don sacramental del señor
corresponde no sólo a la familia individualmente sino a toda la comunidad cristiana” (AL 87)
OBJETIVOS Los objetivos que nos proponemos en esta reunión son
 Reflexionar qué tanto estamos viviendo como pueblo de Dios y qué tanto habitamos en la casa de puertas
abiertas que es la iglesia
 Fundamentar con la palabra de Dios la necesidad de vivir la fraternidad en la iglesia y fuera de ella
 Entender la relación de la iglesia con la familia

VER Contemplemos la realidad de nuestras vidas


 ¿Qué relación tendrán las imágenes con el título de nuestro tema? Todas se relacionan porque son
diferentes aspectos de la comunión eclesial
 ¿Has leído Amoris Laetitia y Evangelii Gaudium? Algunas lecturas recomendadas de AL
 ¿Conoces el nombre de tu párroco? Papías Ramírez Cruz
 ¿Quién es el obispo de tu diócesis? Francisco Moreno Barrón
 ¿Cómo participa el MFC en la pastoral familia de tu diócesis? Toda la estructura, y en particular con los
padres de catequesis
 ¿Conoces a sacerdote asistente del MFC en tu diócesis y en México? El de la diócesis, de vista solamente
Iluminemos nuestras vidas con la palabra de Dios

Eclesiastés 4:9-12
Mejores son dos que uno porque tienen mejor paga de su trabajo
porque si cayeren el uno levantará a su compañero, pero ¡Ay del solo! que cuando cayere no habrá segundo que lo
levante también se durmieron juntos se calentarán mutuamente más cómo se calentará uno solo y si alguno
prevaleciere contra uno, dos le resistirán
y cordón de tres dobleces no se rompe pronto
JUZGAR
 ¿Cuál es la ventaja de trabajar en comunidad? Ayudarse, animarse, cuidarse
 ¿Qué hace la comunidad cuando uno de sus miembros cae? Lo ayuda mediante la oración y en consuelo y
a veces materialmente
 ¿Y ante los ataques que hace la comunidad? El grupo se solidariza
 ¿Cómo relacionas el mensaje de este texto bíblico con la experiencia de pertenecer a tu equipo básico? En
todos los aspectos, porque hay más ganancia en entendimiento, en consuelo, en amistad, en el “abrigo” de
la calidez fraterna
 Según Eclesiastés las funciones de la comunidad son el trabajo en conjunto levantarse abrigarse y
protegerse como iglesia comunidad de bautizados estas cuatro funciones ¿cómo las vivimos dentro del
MFC? Con la formación continua, aprender a convivir, a compartir, sirviendo
PROFUNDICEMOS EL MENSAJE
SOMOS EL PUEBLO DE DIOS
1. El Papa Francisco nos explica en que consiste ser el pueblo de Dios y cómo la iglesia es una casa para
todos
 La iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre. Por si alguien quiere seguir un llamado del
espíritu y se acerca buscando a Dios. Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial todos
pueden integrar la comunidad la iglesia no es una aduana es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con
su vida a cuestas
 Que la iglesia llegue a ser una casa, para muchos una madre para todos los pueblos.
 Los laicos somos la inmensa mayoría del pueblo de Dios, con arraigado sentido de comunidad y una gran
fidelidad en el compromiso de la caridad la catequesis la celebración de la fe.
 Este pueblo que Dios ha elegido y convocado es la iglesia Jesús no dice a los apóstoles que formen un
cuerpo exclusivo un grupo de privilegios Jesús dice vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos
(Mt 28,19)
 Ser iglesia es el pueblo de Dios de acuerdo con el gran proyecto de amor del Padre. La iglesia tiene que ser
el lugar de la misericordia gratuita donde todo el mundo pueda sentirse acogido amado perdonado y alentado a
vivir según la vida nueva del evangelio
FUNDAMENTO BÍBLICO DE LA COMUNIÓN CON LA IGLESIA
2. En el momento de La Última Cena en que Jesús se reunió con sus amigos para entregarles su testamento
espiritual: Padre que todos sean uno como tú y yo somos uno yo en ellos y tú en mí para que lleguen a la unión
perfecta (Jn 17:22-23)
3. el mensaje es Claro y contundente los discípulos del señor estamos llamados a vivir como comunidad que sea
sal de la Tierra y luz del mundo (Mt 5:13-16) dar testimonio de una pertenencia evangelizadora
4. SER UNO El papa nos pide que seamos un testimonio de comunión fraterna que se vuelva atractivo y
resplandeciente: En esto reconocerán que son mis discípulos en el amor que tengan unos a otros (Jn 13:35)
5. La unidad en la iglesia en el tiempo y en el espacio está ligada a la unidad de la fe un solo cuerpo y un solo
espíritu una sola fe (Ef 4:4-5) Una unión entre los hombres en una tarea común en él compartir los mismos
sentimientos o la misma suerte en una meta común. una unidad en la misma verdad. La experiencia del amor
nos dice que precisamente en el amor es posible tener una visión común que amando aprendemos a ver la
realidad con los ojos del otro. El amor verdadero a medida del amor divino exige la verdad y en la mirada
común de la verdad que es Jesucristo adquiere firmeza y profundidad. Es el gozo de creer en la unidad de
visión en un solo cuerpo y en un solo espíritu
6. Jesús nos recuerda que este gran mensaje. Separados de la vid verdadera -Jesús- los sarmientos no son nada ni
dan fruto (Jn 15:18)
La familia y la iglesia
7. En la familia que se podría llamar iglesia doméstica madura la primera experiencia eclesial de la comunión
entre personas
8. En virtud del sacramento de matrimonio cada familia se convierte en un bien para la iglesia así pues la iglesia
es un bien para la familia y la familia es un bien para la iglesia
9. El amor vivido en las familias es una fuerza constante para dar vida en la de la iglesia para la vida de la iglesia
el objetivo que hace que tiene el matrimonio de unir a los cónyuges es una llamada constante a acrecentar y
profundizar este amor: comparten proyectos y fatigas deseos y aficiones aprenden a cuidarse el uno al otro y
perdonarse mutuamente. La belleza del don recíproco y gratuito la alegría por la vida que nace y el cuidado
amoroso de todos sus miembros hacen única e insustituible la respuesta a la vocación de la familia tanto para
la iglesia como para la sociedad entera
10. Las familias cristianas por la gracia del sacramento nupcial son los principales sujetos de la pastoral familiar
sobre todo aportando el testimonio gozoso de los cónyuges y de las familias iglesias domésticas.
LA FAMILIA EN LOS DOCUMENTOS DE LA IGLESIA
11. El Concilio Ecuménico Vaticano II se ocupó de la promoción de la dignidad del matrimonio y la familia
poniendo el amor en el centro de la familia. Integra su dimensión sexual y la afectividad conforme a signo
divino. De este modo los esposos son consagrados y mediante una gracia propia edifican el cuerpo de Cristo y
constituyen una iglesia doméstica.
12. El beato Pablo VI señaló la importancia del vínculo íntimo entre amor conyugal y procreación asimismo
evidenció la relación entre la familia y la iglesia CEFAL 68
13. San Juan Pablo II en las catequesis sobre el amor humano definió a la familia vía de la iglesia ofreció una
visión de conjunto sobre la vocación de la al amor del hombre y la mujer propuso las líneas fundamentales
para la pastoral. Tratando de la caridad conyugal describió el modo como los cónyuges en su mutuo amor
reciben el don del espíritu de Cristo y viven su llamada a la santidad
14. Benedicto XVI retomó el tema de la verdad el amor entre hombre y mujer que se ilumina permanente sólo a
la luz del amor de Cristo crucificado subraya que el matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se
convierte en la imagen de la relación de Dios con su pueblo y viceversa. Importancia del amor como principio
de vida en la sociedad lugares en la que se aprende la experiencia del bien común.
15. En 2015 el papa Francisco convocó a un sínodo de las familias es decir a una reunión de obispos para discutir
temas de la familia luego de escuchar las conclusiones de este sínodo el papa escribió la exhortación
apostólica Amoris Laetitia mucho del maternal el material de ciclo básico de formación está basado en este
documento
LA FAMILIA Y LA IGLESIA LATINOAMERICANA
16. La iglesia latinoamericana aparecida 182 183 América latina es un continente mayoritariamente católico que
hacía que habla la misma lengua y comparte estructuras sociales y culturales muy similares los documentos de
río de janeiro a 1955 a Medellín 1968 Puebla 1979 Santo Domingo 1992 y aparecida 2010 2007 redactados
por el consejo de episcopal latinoamericano son una valiosa pauta para la evangelización del continente
LA FAMILIA Y LA IGLESIA MEXICANA
17. En el ambiente en el ámbito nacional todas las iglesias locales se coordinan a través de la conferencia
episcopal mexicana CEM
18. En 2010 los obispos mexicanos a través del CEM publicaron la exhortación apostólica que en Cristo nuestra
paz México tenga vida digna
19. En el número 195 de este documento se señala la institución más inmediata ser humano es la familia ella es el
núcleo natural y fundamental de la sociedad
20. En el número 196 de este mismo documento los obispos mexicanos asumen la tarea de fortalecer a las familias
y se comprometen a
 Potenciar el papel de la familia en la construcción de La Paz
 Acompañar a las familias en su tarea educativa
 Promover el establecimiento de distintas instancias de servicio y promoción a la familia
 Impulsar la participación ciudadana para que colabore con las respuestas del estado al derecho de tener que
tienen las familias a recibir su apoyo para cumplir su misión las leyes deben estar orientadas a promover el
bienestar de la familia ayudándole a realizar las tareas que le corresponden
 Hacer de la preocupación por la familia uno de los ejes principales de toda la acción evangelizadora de la
iglesia
21. El MFC en México mantiene una estrecha relación con la dimensión familia de la CEM asimismo el MFC es
miembro activo de juntos por México a la mayor organización de movimientos laicales en nuestro país para
que con la fuerza de la unidad promueva la familia los valores y la cultura cristiana
LA FAMILIA Y LA IGLESIA LOCAL
22. la principal contribución de la pastoral familiar le ofrece la parroquia que es una familia de familias donde las
ceremonias los aportes de las pequeñas comunidades En el MFC los equipos básicos debemos aprender a
trabajar en armonía con los otros equipos de sector de la zona y de la diócesis siempre abiertos a realizarnos a
relacionarnos y a colaborar con los grupos de la iglesia de esta manera prioritaria en el campo de la iglesia nos
ha encomendado, la familia. ¿Cómo nos relacionamos con otros movimientos de la familia de nuestra iglesia
local?
23. Las instituciones eclesiales son una riqueza de la iglesia que el espíritu suscita para evangelizar todos los
ambientes. Para nosotros el MFC ha sido el instrumento por medio del cual el espíritu santo nos ha dado la
inmensa gracia de aprender a vivir en comunidad en el equipo básico
24. lo importante es no caminar solos contar siempre con los hermanos y especialmente con la guía de los obispos
en un sabio y realista discernimiento pastoral. El MFC trabaja en estrecha relación con el obispo cabeza de la
iglesia local
PREGUNTAS EN CASA Para confrontar las ideas reflexionadas con nuestra vida
Reflexión personal
1. ¿Mi familia es una iglesia doméstica? SI

2. ¿Qué puedo hacer para evitar todo lo que rompe la unidad en mi familia y en mi iglesia? DIALOGAR
TOMAR ACUERDOS

3. ¿Cómo puedo colaborar para que el equipo básico aumente la unidad? CONVIVIR. SER MAS AMABLE

4. ¿Me siento parte del pueblo de Dios? SI

Reflexión conyugal
 ¿Qué tanto caemos en la familia y el equipo básico en un egoísmo que nos cierra y nos aísla de otras
comunidades?
EL EQUIPO TENER ACTITUD DE SOLO CATOLICOS
 ¿Cómo es nuestra participación como familia y como equipo básico en la parroquia y en la diócesis?
50% PARTICIPATIVOS
 ¿Cultivamos de nuestros hijos en un auténtico sentido de iglesia a nivel local y universal? SI

Reflexión en familia
DINÁMICA: “La familia católica”
Comentemos con nuestros hijos el orgullo de pertenecer a una gran familia a la iglesia compuesta por 1,
200, 000, 000 de personas de todos los continentes y organización y organizadas en distintos niveles
La cabeza de la iglesia es el papa que vive en Roma y tiene muchos colaboradores que le ayudan de
tiempo completo 4,600 obispos 400,000 sacerdotes y más de 800,000 religiosos y religiosas
En el mundo hay 200, 000 parroquias que comparten la misma fe y el mismo bautismo
Veamos lo que sucede a nuestro alrededor:
 ¿Están unidas o divididas las familias que nos rodean?
30% UNIDAS 70% DESUNIDAS
 ¿Cómo puede una familia católica trabajar por la sociedad?
ORANDO, ACONSEJANDO, SOLIDARIZANDOSE CON PERSONAS EN SITUACION DE CRISIS,
INVITANDO

Preguntemos a otras personas


 ¿Crees que la iglesia católica es un signo de unidad y comunión para que el mundo crea?
[Link] es una comunidad muy unida
 ¿Cómo está organizada en nuestra diócesis la pastoral familiar? 2. Esa no la se
 ¿Qué tanta colaboración existe entre las parroquias y los diferentes movimientos de la iglesia? 3.
Es una colaboración muy destacada siempre se logra. Las metas establecidas

Tema 1
ACCION SUGERIDA Para ir pasando de las ideas a la práctica.
Personal Conyugal Familiar
Practicar los valores cristianos Presentarnos con el nuevo Practicar la oración de alimentos de forma
que escogimos párroco que llega el sábado y rotativa
ponernos a la disponibilidad

Para completar tu formación


de tercer nivel deberás vivir el “Encuentro Familiar”
¿En qué fecha tienes planeado vivirlo?

Evaluar

Piensa en cinco valores cristianos que nos pueden ayudar a vivir mejor la unidad de nuestras familias con la iglesia y
escriban cómo podemos podrán practicarlos
1. EL RESPETO (1 Pedro 2:17)
Honren a todos, amen la fraternidad, teman (reverencien) a Dios, Honren al rey
2. EL AGRADECIMIENTO (Filipenses 4:6)
Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer
sus peticiones delante de Dios.
3. LA RESPONSABILIDAD romanos 14:12
De modo que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí mismo.
4. LA HONESTIDAD (Ezequiel 16:8) La honestidad es un valor moral que tiene que ver con la verdad, lo
puro, un hombre y una mujer honesta tiene varias cualidades: decente, decoroso, recatado y pudoroso.
5. EL AMOR (Juan 13:34) "Un mandamiento nuevo les doy: 'que se amen los unos a los otros;' que como Yo
los he amado, así también se amen los unos a los otros.

Celebrar recemos juntos la oración por la unidad en la iglesia


Familia Acevedo Quezada
Lecturas
Amoris Laetitia 67-70 la familia en los documentos de la iglesia 86-88 la familia y la iglesia. Evangelii Gaudium
46-49: una madre de corazón abierto 112-114: un pueblo para todos Conferencia del Episcopado Mexicano que en
Cristo nuestra paz México tenga vida digna 195-196
Documento de Aparecida 170,179 la parroquia y las comunidades de base como lugares privilegiados de la
comunidad eclesial 544 la importancia del CELAM en la comunidad eclesial
La familia en los documentos de la Iglesia
67. El Concilio Ecuménico Vaticano II, en la Constitución pastoral Gaudium et spes, se ocupó de «la promoción de la
dignidad del matrimonio y la familia» (cf. 47-52). Definió el matrimonio como comunidad de vida y de amor (cf. 48),
poniendo el amor en el centro de la familia [...] El “verdadero amor entre marido y mujer” (49) implica la entrega
mutua, incluye e integra la dimensión sexual y la afectividad, conformemente al designio divino (cf. 48-49). Además,
subraya el arraigo en Cristo de los esposos: Cristo Señor “sale al encuentro de los esposos cristianos en el sacramento
del matrimonio” (48), y permanece con ellos. En la encarnación, él asume el amor humano, lo purifica, lo lleva a
plenitud, y dona a los esposos, con su Espíritu, la capacidad de vivirlo, impregnando toda su vida de fe, esperanza y
caridad. De este modo, los esposos son consagrados y, mediante una gracia propia, edifican el Cuerpo de Cristo y
constituyen una iglesia doméstica (cf. Lumen gentium, 11), de manera que la Iglesia, para comprender plenamente su
misterio, mira a la familia cristiana, que lo manifiesta de modo genuino»[59].
68. Luego, «siguiendo las huellas del Concilio Vaticano II, el beato Pablo VI profundizó la doctrina sobre el
matrimonio y la familia. En particular, con la Encíclica Humanae vitae, puso de relieve el vínculo íntimo entre amor
conyugal y procreación: “El amor conyugal exige a los esposos una conciencia de su misión de paternidad responsable
sobre la que hoy tanto se insiste con razón y que hay que comprender exactamente [...] El ejercicio responsable de la
paternidad exige, por tanto, que los cónyuges reconozcan plenamente sus propios deberes para con Dios, para consigo
mismos, para con la familia y la sociedad, en una justa jerarquía de valores” (10). En la Exhortación apostólica
Evangelii nuntiandi, el beato Pablo VI evidenció la relación entre la familia y la Iglesia»[60].
69. «San Juan Pablo II dedicó especial atención a la familia mediante sus catequesis sobre el amor humano, la Carta a
las familias Gratissimam sane y sobre todo con la Exhortación apostólica Familiaris consortio. En esos documentos, el
Pontífice definió a la familia “vía de la Iglesia”; ofreció una visión de conjunto sobre la vocación al amor del hombre
y la mujer; propuso las líneas fundamentales para la pastoral de la familia y para la presencia de la familia en la
sociedad. En particular, tratando de la caridad conyugal (cf. Familiaris consortio, 13), describió el modo cómo los
cónyuges, en su mutuo amor, reciben el don del Espíritu de Cristo y viven su llamada a la santidad»[61].
70. «Benedicto XVI, en la Encíclica Deus caritas est, retomó el tema de la verdad del amor entre hombre y mujer, que
se ilumina plenamente sólo a la luz del amor de Cristo crucificado (cf. n. 2). Él recalca que “el matrimonio basado en
un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de
amar de Dios se convierte en la medida del amor humano” (11). Además, en la Encíclica Caritas in veritate, pone de
relieve la importancia del amor como principio de vida en la sociedad (cf. n. 44), lugar en el que se aprende la
experiencia del bien común»[62].
La familia y la Iglesia
86. «Con íntimo gozo y profunda consolación, la Iglesia mira a las familias que permanecen fieles a las enseñanzas
del Evangelio, agradeciéndoles el testimonio que dan y alentándolas. Gracias a ellas, en efecto, se hace creíble la
belleza del matrimonio indisoluble y fiel para siempre. En la familia, “que se podría llamar iglesia doméstica” (Lumen
gentium, 11), madura la primera experiencia eclesial de la comunión entre personas, en la que se refleja, por gracia, el
misterio de la Santa Trinidad. “Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón
generoso, incluso reiterado, y sobre todo el culto divino por medio de la oración y la ofrenda de la propia vida”
(Catecismo de la Iglesia Católica, 1657)»[101].
87. La Iglesia es familia de familias, constantemente enriquecida por la vida de todas las iglesias domésticas. Por lo
tanto, «en virtud del sacramento del matrimonio cada familia se convierte, a todos los efectos, en un bien para la
Iglesia. En esta perspectiva, ciertamente también será un don valioso, para el hoy de la Iglesia, considerar la
reciprocidad entre familia e Iglesia: la Iglesia es un bien para la familia, la familia es un bien para la Iglesia. Custodiar
este don sacramental del Señor corresponde no sólo a la familia individualmente sino a toda la comunidad
cristiana»[102].
88. El amor vivido en las familias es una fuerza constante para la vida de la Iglesia. «El fin unitivo del matrimonio es
una llamada constante a acrecentar y profundizar este amor. En su unión de amor los esposos experimentan la belleza
de la paternidad y la maternidad; comparten proyectos y fatigas, deseos y aficiones; aprenden a cuidarse el uno al otro
y a perdonarse mutuamente. En este amor celebran sus momentos felices y se apoyan en los episodios difíciles de su
historia de vida [...] La belleza del don recíproco y gratuito, la alegría por la vida que nace y el cuidado amoroso de
todos sus miembros, desde los pequeños a los ancianos, son sólo algunos de los frutos que hacen única e insustituible
la respuesta a la vocación de la familia»[103], tanto para la Iglesia como para la sociedad entera.
V. Una madre de corazón abierto
46. La Iglesia «en salida» es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias
humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar
de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al
costado del camino. A veces es como el padre del hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando
regrese, pueda entrar sin dificultad.
47. La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre. Uno de los signos concretos de esa apertura es tener
templos con las puertas abiertas en todas partes. De ese modo, si alguien quiere seguir una moción del Espíritu y se
acerca buscando a Dios, no se encontrará con la frialdad de unas puertas cerradas. Pero hay otras puertas que tampoco
se deben cerrar. Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden integrar la comunidad, y
tampoco las puertas de los sacramentos deberían cerrarse por una razón cualquiera. Esto vale sobre todo cuando se
trata de ese sacramento que es «la puerta», el Bautismo. La Eucaristía, si bien constituye la plenitud de la vida
sacramental, no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles.[51] Estas
convicciones también tienen consecuencias pastorales que estamos llamados a considerar con prudencia y audacia. A
menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana,
es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas.
48. Si la Iglesia entera asume este dinamismo misionero, debe llegar a todos, sin excepciones. Pero ¿a quiénes debería
privilegiar? Cuando uno lee el Evangelio, se encuentra con una orientación contundente: no tanto a los amigos y
vecinos ricos sino sobre todo a los pobres y enfermos, a esos que suelen ser despreciados y olvidados, a aquellos que
«no tienen con qué recompensarte» (Lc 14,14). No deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten este
mensaje tan claro. Hoy y siempre, «los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio»,[52] y la
evangelización dirigida gratuitamente a ellos es signo del Reino que Jesús vino a traer. Hay que decir sin vueltas que
existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos.
49. Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo. Repito aquí para toda la Iglesia lo que muchas veces he
dicho a los sacerdotes y laicos de Buenos Aires: prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la
calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero
una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos. Si
algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la
fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de
sentido y de vida. Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras
que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos
sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Dadles vosotros
de comer!» (Mc 6,37)

Un pueblo para todos


112. La salvación que Dios nos ofrece es obra de su misericordia. No hay acciones humanas, por más buenas que
sean, que nos hagan merecer un don tan grande. Dios, por pura gracia, nos atrae para unirnos a sí.[79] Él envía su
Espíritu a nuestros corazones para hacernos sus hijos, para transformarnos y para volvernos capaces de responder con
nuestra vida a ese amor. La Iglesia es enviada por Jesucristo como sacramento de la salvación ofrecida por Dios[80].
Ella, a través de sus acciones evangelizadoras, colabora como instrumento de la gracia divina que actúa
incesantemente más allá de toda posible supervisión. Bien lo expresaba Benedicto XVI al abrir las reflexiones del
Sínodo: «Es importante saber que la primera palabra, la iniciativa verdadera, la actividad verdadera viene de Dios y
sólo si entramos en esta iniciativa divina, sólo si imploramos esta iniciativa divina, podremos también ser —con Él y
en Él— evangelizadores»[81]. El principio de la primacía de la gracia debe ser un faro que alumbre permanentemente
nuestras reflexiones sobre la evangelización.
113. Esta salvación, que realiza Dios y anuncia gozosamente la Iglesia, es para todos[82], y Dios ha gestado un
camino para unirse a cada uno de los seres humanos de todos los tiempos. Ha elegido convocarlos como pueblo y no
como seres aislados.[83] Nadie se salva solo, esto es, ni como individuo aislado ni por sus propias fuerzas. Dios nos
atrae teniendo en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que supone la vida en una comunidad
humana. Este pueblo que Dios se ha elegido y convocado es la Iglesia. Jesús no dice a los Apóstoles que formen un
grupo exclusivo, un grupo de élite. Jesús dice: «Id y haced que todos los pueblos sean mis discípulos» (Mt 28,19). San
Pablo afirma que en el Pueblo de Dios, en la Iglesia, «no hay ni judío ni griego [...] porque todos vosotros sois uno en
Cristo Jesús» (Ga 3,28). Me gustaría decir a aquellos que se sienten lejos de Dios y de la Iglesia, a los que son
temerosos o a los indiferentes: ¡El Señor también te llama a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor!
114. Ser Iglesia es ser Pueblo de Dios, de acuerdo con el gran proyecto de amor del Padre. Esto implica ser el
fermento de Dios en medio de la humanidad. Quiere decir anunciar y llevar la salvación de Dios en este mundo
nuestro, que a menudo se pierde, necesitado de tener respuestas que alienten, que den esperanza, que den nuevo vigor
en el camino. La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido,
amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio.

1.3 La familia
195. La formación de la persona, de su mente y de su corazón, necesaria para
la erradicación de la violencia, requiere instituciones que expresen y consoliden los valores de la paz. La institución
más inmediata al ser humano es la familia; ella es el «núcleo natural y fundamental de la sociedad»140.
196. En el proyecto de Dios, la familia tiene la misión de dar la vida, de acogerla, cuidarla, protegerla, promoverla,
desde su concepción hasta su ocaso natural. Tenemos la tarea, desde nuestra pastoral, de fortalecer a las familias lias
para que puedan cumplir con esta misión. Estamos convencidos de que
«el bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la
comunidad conyugal y familiar.»141
Nos comprometemos a:
a) Potenciar el papel de la familia en la construcción de la paz. La familia,
como comunidad educadora, fundamental e insustituible, es «vehículo privilegiado para la transmisión de aquellos
valores religiosos y culturales que
ayudan a la persona a adquirir su propia identidad.»142 La identidad de los
hombres y mujeres, promotores de la paz y la justicia en la sociedad, se
forja en la familia.
b) Acompañar a las familias en su tarea educativa, que debe orientarse a la
formación de los hijos en el respeto de la dignidad de cada persona y
en los valores de la paz. En esta tarea lo más importante es el testimonio
de que por amor se es capaz de acoger a otra persona en su diversidad, haciendo propias sus exigencias y necesidades.
c) Promover el establecimiento de distintas instancias de servicio y promoción a la familia, como pueden ser centros
de acogida y escucha, de consultoría, equipos de apoyo que realicen una labor de acompañamiento a
las familias afectadas por inesperadas y graves adversidades, para que no
se dejen llevar por la desesperación y la tentación de la venganza, sino que
sean capaces de inspirar sus comportamientos hacia el perdón y la reconciliación.143
d) Impulsar la participación ciudadana, para que coadyuve con las respuestas
del Estado al derecho que tienen las familias a recibir su apoyo para cumplir su misión. Las leyes deben estar
orientadas a promover el bienestar
de la familia, ayudándola a realizar las tareas que le corresponden.
141 Cf. Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes, No. 47.
142 Juan Pablo II, Mensaje para la jornada mundial de la paz, 1994, No. 2.
143 Cf. Ibíd., No. 3.
745 e) Hacer de la preocupación por la familia uno de los ejes transversales
de toda la acción evangelizadora de la Iglesia144. Se requieren acciones
concretas: tutelar y apoyar la familia, impulsando centros parroquiales
y diocesanos con una pastoral de atención integral a la familia, especialmente a aquellas que están en situaciones
difíciles145 y buscar mecanismos
que nos permitan acompañar, sin culpabilizar, a las familias disfuncionales,
ofreciéndoles el apoyo de asesoría legal, el acceso a programas de ayuda a
las víctimas, de prevención y superación de la violencia intrafamiliar y programas que les faciliten la inserción laboral
y comunitaria.
f) Aprovechar todos los espacios eclesiales de catequesis y formación para
incidir en los patrones de conducta de las relaciones familiares, que
ordinariamente no son cuestionados; que originan formas de violencia
que no son socialmente visibles o que son culturalmente legitimadas y encubiertas. Estos patrones de conducta tienen
que ver particularmente con
el rol del varón en la familia, a quien se tolera y justifica la violencia, la
infidelidad, el abuso de poder, la drogadicción, el alcoholismo, el machismo, la corrupción y el abandono de su papel
de padre146 y con la manera
como muchos adultos entienden su responsabilidad educativa, justificando
el maltrato infantil.
g) Promover en el seno de la comunidad eclesial el trato digno y respetuoso que los discípulos de Jesús debemos tener
hacia todas las mujeres,
acompañándolas en el servicio generoso que ofrecen para la vida de nuestro pueblo. Nuestra pastoral debe
promoverlas, contribuir a su dignificación y a su formación, para que sean promotoras del surgimiento de una
nueva nación, de una sociedad libre de la violencia, que sea capaz de encontrar nuevas formas de existencia y
convivencia pacífica.147
h) Desarrollar acciones preventivas y curativas para las víctimas de la tra144 Cf. Aparecida, Documento conclusivo,
No. 435.
145 Cf. Ibíd., 437.
146 Cf. Ibíd., No. 461; Cf. Conferencia del Episcopado Mexicano, Carta Pastoral Del encuentro con Jesucristo a la
solidaridad
con todos, No. 182.
147 Cf. Juan Pablo II, Mensaje para la jornada mundial de la paz 1995, Nos. 2.4.9-11.
75
ta de personas. Es necesario conocer las maneras de los tratantes para
enganchar a sus víctimas y alertar a las familias, para que las niñas, niños y
mujeres no sigan cayendo en las redes de estos delincuentes.
i) Alentar a las instituciones del Estado y a las organizaciones de la sociedad
civil responsable a tutelar y promover la dignidad y derechos naturales
inalienables de los niños y niñas, sin perjuicio de los legítimos derechos
de los padres, atendiendo a su formación integral, estableciendo y desarrollando para ello acciones puntuales.
j) Contribuir al cuidado y protección de la infancia, atendiendo con especial cuidado la experiencia de la iniciación
cristiana, de manera que
trascienda en sus vidas; enseñándoles a amar la verdad, a discernir lo que
es bueno, noble y justo; a reconocerse como personas humanas con una
dignidad inalienable, desarrollando su imaginación y creatividad en el
arte de relacionarse sanamente con los demás y de utilizar como medios
los recursos que en su temprana edad la tecnología pone en sus manos. 148
k) Acompañar pastoralmente a los adolescentes y jóvenes para que vayan desplegando sus mejores valores y su
espíritu religioso y ayudándoles
a descubrir el engaño del recurso a la violencia para solucionar las
dificultades de la vida. De igual manera es preciso despertar en ellos la
inquietud por encontrar los caminos para una felicidad auténtica y para
alcanzar la plenitud de sentido de la existencia. Es un imperativo ayudarles
a adquirir aquellas actitudes, virtudes y costumbres que harán estable el
hogar que funden, y que los convertirán en constructores solidarios de la
paz en el presente y futuro de la sociedad.149
l) Responder al importante desafío de la falta de oportunidades educativas
y laborales que viven los jóvenes y que los hace muy vulnerables a las
148 Cf. Aparecida, Documento conclusivo, Nos. 438-441.
149 Cf. Ibíd., No 328.
767 alternativas que les ofrecen grupos delincuenciales. Es necesaria la articulación de esfuerzos entre las
instituciones del Estado, los organismos de
la sociedad civil responsable y las iniciativas pastorales de la Iglesia, invirtiendo energías y recursos que hagan posible
en el corto plazo la inserción
educativa y laboral de los jóvenes.
m) Promover, a través de la pastoral juvenil, estrategias para enriquecer la
identidad personal y social de los jóvenes con valores y virtudes que
les permitan superar las tentaciones de la droga, de la vivencia irresponsable de su sexualidad, del alcohol y de todas
las formas de violencia. A los
que han caído, engañados en estas y otras formas de esclavitud moral, no
podemos vacilar en rescatarlos, sin estigmatizarlos ni criminalizarlos sin
razón.150
1.4 La vida comunitaria
197. Las personas y las familias no viven aisladas, vive

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