UNIVERSIDAD AUTONOMA JUAN MISAEL SARACHO
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
CARRERA DE ENFERMERÍA
EPILEPSIA
CONCEPTO
La epilepsia es una enfermedad crónica del sistema nervioso central, que se manifiesta
en forma de crisis inesperadas y espontáneas, desencadenadas por una actividad
eléctrica excesiva de un grupo de neuronas hiperexcitables.
Para hablar de epilepsia hay que haber padecido, al menos, dos crisis.
Más ampliamente la epilepsia es una
enfermedad crónica del cerebro que se
manifiesta en forma de crisis epilépticas
con tendencia a repetirse.
Las crisis epilépticas por sí mismas no
son una epilepsia, sino que son un
síntoma o trastorno motivado por
múltiples causas que producen irritación y
funcionamiento anormal transitorio de las
neuronas.
La epilepsia es un trastorno del cerebro
caracterizado por una predisposición duradera a generar crisis epilépticas y por las
consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales de esta condición.
Se amplía así el concepto de epilepsia, que incluye no solo la presencia de crisis
epilépticas, sino también sus repercusiones físicas, psicológicas y sociales.
Se considera que una persona tiene epilepsia, cuando queda demostrada su
predisposición a sufrir crisis epilépticas espontaneas en una de las dos siguientes
maneras:
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Cuando ha presentado más de una crisis epiléptica, con intervalo mayor de 24
horas entre una y otra, sin que exista un factor causante directo.
Cuando ha presentado una sola crisis epiléptica espontanea, es necesario
demostrar con los medios diagnósticos habituales que las crisis epilépticas tengan
tendencia a repetirse.
Esto es importante, porque aproximadamente a la mitad de las personas que tienen una
primera crisis epiléptica espontánea, no les repite más, y por lo tanto no padecen
epilepsia.
CONVULSIÓN
El cerebro es el centro que
controla todas las respuestas
del cuerpo y está formado de
células nerviosas que
se comunican entre sí por
medio de actividad eléctrica.
Una convulsión ocurre cuando
hay actividad anormal en el
cerebro y esto causa cambios
súbitos de conciencia, movimientos y comportamiento.
Cuando usted piensa en una convulsión, tal vez piense en una persona tendida en el piso
y estremeciéndose o temblando. Algunas veces el estremecimiento o temblor no sucede.
Las convulsiones pueden ser diferentes en cada niño y es la razón por la cual hay
muchos tipos de convulsiones :
Temblor recurrente total o parcial del cuerpo
Mirada fija
Caer al suelo
Espasmos musculares repentinos y breves
Movimientos repetitivos como parpadeo , jalarse la ropa o chasquido con los labios
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CLASIFICACION DE EPILEPSIA
Crisis epiléptica. Manifestación clínica, ya sea motora, sensitiva, sensorial, psíquica u
otras, secundaria a una descarga anormal, sincronizada y excesiva de neuronas
corticales; suele tratarse de episodios bruscos, breves, paroxísticos y autolimitados.
Epilepsia. Trastorno del sistema nervioso central (SNC) caracterizado por la repetición
de dos o más crisis epilépticas en ausencia de
una causa inmediata aguda identificable que la
provoque. Así, una única crisis o crisis epilépticas
recurrentes secundarias a factores corregibles o
evitables no permiten, sin más, el diagnóstico de
epilepsia.
Síndrome epiléptico. Conjunto de signos y
síntomas que definen un tipo determinado de
epilepsia. Conjunto de entidades que agrupan a
pacientes con características clínicas,
electroencefalográficas, etiológicas,
fisiopatológicas y pronósticas comunes.
Status epiléptico. Aquella crisis comicial cuya
duración excede los 30 minutos o bien, varias
crisis encadenadas sin recuperación del nivel de conciencia entre ellas. Puede ser
convulsivo o no convulsivo (suelen presentarse como alteración del comportamiento o del
nivel de conciencia), parcial o generalizado.
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DIFERENTES TIPOS DE CRISIS EPILÉPTICAS
CRISIS GENERALIZADAS
Existen múltiples tipos de crisis epilépticas generalizadas. Las más frecuentes son:
Crisis generalizada tónico-clónica
Se produce una pérdida brusca de conocimiento, que motiva caída al suelo si se
está de pie, rigidez de todo el cuerpo en un inicio (fase tónica) y después
movimientos rítmicos de todo el cuerpo (fase clónica). Durante este tipo de crisis
epiléptica se puede producir mordedura de la lengua, expulsión de orina, labios
amoratados y la persona se puede lesionar debido a una caída brusca, a los
movimientos o a la mordedura lingual. Al finalizar, la persona se va recuperando
poco a poco, en varios minutos. Son las crisis epilépticas más aparatosas y
también unas de las más serias. En la actualidad, son de aparición rara porque los
medicamentos que se utilizan para el tratamiento de la epilepsia son eficaces en
controlarlas. En una persona que esté bien controlada de las crisis epilépticas con
medicación para la epilepsia, el abandono brusco del tratamiento puede ser motivo
de aparición de este tipo de crisis epiléptica.
Crisis generalizada de ausencia
La persona permanece absorta e inmóvil con el conocimiento perdido y con la
mirada fija durante unos pocos segundos, alrededor de diez a quince. A veces
pueden producirse movimientos oculares, parpadeo y de otras partes del cuerpo.
La recuperación es muy rápida y muchas veces pasan desapercibidas por su
brevedad. Suelen iniciarse en la niñez o en la adolescencia. Este tipo de crisis
epiléptica se tolera bien, pero tiene tendencia a repetirse con mucha frecuencia, a
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veces varias en el día, por lo que pueden producir fallos de atención y de
aprendizaje en el niño o adolescente.
Crisis generalizada mioclónica
Se produce una sacudida brusca instantánea de todo el cuerpo o bien de una
parte del cuerpo, sobre todo de los miembros superiores, que provocan una caída
al suelo de la persona o de objetos que se tengan en las manos. Duran un
instante, a lo sumo unos pocos segundos y cuando son leves pasan
desapercibidas por no concederle importancia la persona que las padece o sus
familiares, hasta que aparece otro tipo de crisis epiléptica generalizada.
Crisis generalizada atónica
La persona cae de forma brusca por pérdida del tono muscular y de la conciencia
durante muy pocos segundos y se recupera de forma instantánea, también en
unos pocos segundos. Suelen ir acompañadas de otros tipos de crisis epilépticas,
siendo raro que sea el único tipo de crisis que padezca una persona. La gravedad
de este tipo de crisis epiléptica se debe al gran riesgo de heridas o golpes en la
cabeza motivadas por la caída brusca e inesperada...
CRISIS EPILÉPTICAS FOCALES
De forma similar, existen muchos tipos de crisis epilépticas parciales o focales. Depende
del sitio de la superficie del cerebro donde comience la descarga epiléptica y de su
extensión o no a otras partes del cerebro. Cada zona del cerebro tiene una función
específica relacionada con la actividad motora, sensitiva, visual, memoria, etc. Si una
crisis epiléptica se inicia en una de estas zonas se producirán síntomas diferentes,
dependiendo de la función afectada.
En la reciente revisión de la clasificación de las crisis epilépticas la ILAE recomienda dejar
de usar la tradicional división en crisis parciales simples o complejas según hubiera o no
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alteración del conocimiento, ya que es difícil de distinguir con seguridad el grado de
afectación del conocimiento. En su lugar recomienda referirse a las crisis focales según
sus manifestaciones principales manifestaciones, aunque reconoce que la clasificación
anterior tiene utilidad práctica en cuanto a la repercusión clínica y social de las crisis.
Sin alteración del conocimiento (crisis parciales simples)
En una crisis epiléptica focal con síntomas motores se producen sacudidas
rítmicas de una parte del cuerpo durante segundos o minutos.
Otras crisis producen una sensación o emoción anormal y solamente se da cuenta
la persona que la sufre (“aura”), no apreciándose externamente nada. Pueden ser
sensitivas, con un hormigueo intenso en una parte del cuerpo que puede o no
extenderse de forma progresiva a otras zonas, o visuales, produciéndose
visualización de luces o alucinaciones visuales durante poco tiempo, olfativas,
auditivas, gustativas, aunque éstas son más raras. También pueden producirse
alteraciones consistentes en síntomas psíquicos, como un pensamiento extraño,
de aparición brusca y corta duración, como por ejemplo, tener la sensación intensa
de haber vivido una situación con anterioridad, sin ser real.
A veces, consisten en síntomas autonómicos, como por ejemplo, malestar intenso
y extraño con sudoración profusa, u opresión en la boca del estómago que
asciende o no hacia la garganta, durante un corto espacio de tiempo.
Con alteración del conocimiento (crisis epiléptica parcial compleja)
La persona pierde el conocimiento sin perder el tono muscular, se queda inmóvil
sin responder varios segundos o unos pocos minutos y muy a menudo hace actos
automáticos con la boca o con las manos, como movimientos de masticación y
deglución, arreglarse la ropa, abrocharse botones, etc. Otras veces, se mueve
como si estuviera consciente, pero tiene una actuación extraña, no responde al
hablarle o lo hace de forma incoherente. El conocimiento va recuperándose poco a
poco, con un estado de confusión mental que puede durar varios minutos.
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A veces las crisis epilépticas parciales complejas debutan con una crisis parcial
simple subjetiva con síntomas psíquicos o sensaciones anormales, el “aura”, que
actúa como premonitoria de la crisis parcial compleja y la persona en estas
ocasiones predice la aparición de la crisis de pérdida de conocimiento. Esto es
debido, a la extensión de la descarga epiléptica desde el foco epiléptico inicial, que
es restringido, hasta zonas de la superficie cerebral más amplias.
Evolucionando a crisis convulsiva bilateral (crisis parcial con generalización
secundaria).
Sucede cuando una crisis epiléptica parcial simple o compleja se extiende desde
el foco epiléptico a toda la superficie cerebral. Es muy importante conocer cómo
comienza una crisis epiléptica, porque de esta forma sabremos si se inicia en un
foco epiléptico localizado o simultáneamente en todo el cerebro al mismo tiempo.
De esta forma se podrá realizar el diagnóstico y el tratamiento adecuado e
igualmente se podrá tipificar el tipo de epilepsia para emitir un pronóstico más
preciso.
Espasmos epilépticos.
Aparecen en niños con meses de edad, y son raras tras el segundo año de vida.
Consisten en una flexión o extensión brusca del cuerpo y de la cabeza durante 1 a
5 segundos. Suelen aparecer en salvas y habitualmente son muy frecuentes, a
veces de forma casi permanente.
DIAGNÓSTICO
Hay tres métodos principales de diagnóstico de la epilepsia:
Historia personal y médica del paciente. El médico la realiza obteniendo toda la
información posible que pueda darle el afectado (características de los ataques
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epilépticos, qué le pasa momentos antes de que comience el ataque, etc.). Además
añade otra, más científica, sobre la evolución de la persona (cómo le va el tratamiento,
otras pruebas realizadas y sus resultados, etc.).
Electroencefalograma. Se hace con una
máquina que proporciona, dibujando unas
líneas ondulantes, las señales eléctricas
que llegan desde las células del cerebro.
Con el electroencefalograma, el médico
descubre si hay circunstancias cerebrales
especiales que expliquen por qué se
producen los ataques epilépticos. Para
poder conseguir esta imagen del cerebro,
se suele recurrir a la hiperventilación o la
estimulación luminosa intermitente. No
obstante, el electroencefalograma no
siempre muestra que haya indicios de epilepsia, porque a veces los cambios eléctricos se
producen en zonas muy profundas del cerebro; en otras ocasiones, en el momento de
hacer el electroencefalograma no se está produciendo ningún cambio.
Tomografía computerizada. Consiste en otra máquina que hace una serie de fotografías
de los diferentes niveles del cerebro, con las que se puede ver si existe en él algún bulto,
cicatriz, marca o cualquier otra condición que pueda estar causando los ataques.
SIGNOS Y SINTOMAS
Pérdida de conciencia y desmayo
Confusión
Los períodos de olvido o lapsos de memoria
Sensación de soñar despierto
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Incapacidad de oír
Los sonidos pueden parecer extraños o diferentes
Olores inusuales (a menudo malos olores como goma quemada)
Gustos inusuales
Pérdida de visión, visión borrosa, sensación de ver luces parpadeantes,
alucinaciones (ver objetos o cosas que no existen)
Entumecimiento, hormigueo o sensación de descarga eléctrica en el cuerpo,
brazos o piernas
Sensación de indiferencia
Déjà vu (falsa sensación de familiaridad) o jamais vu (falsa sensación de
infamiliaridad)
Partes del cuerpo que se sienten o se ven diferentes
Sensación de pánico, miedo, temor a una muerte inminente (intensa sensación
de que algo malo va a suceder)
Sensaciones agradables en general
Sensaciones súbitas e inexplicables de miedo, ira, tristeza o felicidad
Sensación de movimiento o caída
Experiencia de sensaciones o sentimientos inusuales
Alteración de los sentidos del oído, olfato, gusto, visión o tacto (alucinaciones
sensoriales)
Sensación de que el ambiente no es real (desrealización) o de desprendimiento
del ambiente (despersonalización)
Sensación de distorsión espacial (objetos cercanos se perciben como lejanos,
micropsia o macropsia)
Dificultad o inhabilidad para el lenguaje hablado
Los cambios físicos
Mareo o aturdimiento
Dolor de cabeza
Náuseas u otros sentimientos de estómago (sensación que sube desde el
estómago a la garganta)
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El entumecimiento u hormigueo en ciertaspartes del cuerpo
CAUSAS
Causas hereditarias
Son epilepsias genéticamente determinadas.
Causas congénitas
Tumores cerebrales.
Lesiones intrauterinas.
Malformaciones vasculares.
Síndromes neurocutáneos (neurofibromatosis, Sturge-Weber, esclerosis tuberosa).
Anomalías cromosómicas (Síndrome de Down, Síndrome de Angelman).
Trastornos congénitos del metabolismo (aminoacidurias, leucodistrofias).
Miopatías congénitas.
Epilepsias mioclónicas.
Causas adquiridas
Traumatismos.
Lesiones postquirúrgicas.
Lesiones postinfecciosas (secuela de meningitis bacteriana o encefalitis viral).
Infarto y hemorragia cerebral.
Tumores (astrocitomas, meningiomas, oligodendrogliomas).
Esclerosis del hipocampo (del lóbulo temporal).
Tóxicos (alcohol y otras drogas).
Enfermedades degenerativas (demencias y otras).
Enfermedades metabólicas adquiridas.
FACTORES DE RIESGO
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Diferentes investigaciones han identificados algunos factores que se relacionan con el
desarrollo de la epilepsia (Mayo Clinic., 2015):
Edad: comúnmente la epilepsia se inicia durante el período de la primera
infancia o después de los 60 años de edad. A pesar de esto, es posible
desarrollar esta patología en cualquier rango de edad.
Historia familiar: cuando se tienen antecedentes familiares de epilepsia, es
posible que se posea una probabilidad mayor de desarrollar eventos
epilépticos.
Lesiones cráneo-encefálicas: diversas lesiones a nivel craneal o encefálico
pueden ser responsables del desarrollo de crisis convulsivas.
Enfermedades cerebrovasculares: los trastornos cerebrovasculares y otras
enfermedades que afectan a la circulación sanguínea pueden aumentar
nuestra probabilidad de padecer convulsiones.
Demencia: algunos estudios han identificado un incremento de la probabilidad
de desarrollar episodios convulsivos en adultos mayores que pacen procesos
degenerativos demenciales.
Infecciones: algunas infecciones como la meningitis que va a producir una
inflamación del tejido encefálico o espinal, también pueden incrementar el
riesgo de desarrollar epilepsia.
Convulsiones infantiles: el padecimiento de fiebres elevadas durante la
infancia se asocia al padecimiento de convulsiones. Generalmente, los niños
que desarrollan este tipo de convulsiones no suelen desarrollar epilepsia,
aunque el riesgo se incrementa de forma considerable, si presentan ataques
recurrentes, presentan otras patologías a nivel de sistema nervioso o tienen
antecedentes familiares de epilepsia.
CONSECUENCIAS
El desarrollo y padecimiento de procesos convulsivos en determinados momentos o
circunstancias pueden suponer una situación de peligro tanto para la persona que lo
padece como para otros (Mayo Clinic., 2015):
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Riesgo de caídas: una caída en un episodio convulsivo puede causar
contusiones y fracturas tanto a nivel craneal como en otras áreas corporales.
Riesgo de ahogamiento: puede aumentar el riesgo de ahogamiento al
padecer un episodio convulsivo en un medio acuático.
Riesgo de accidentes de tráfico: un proceso convulsivo puede causar la
pérdida del control muscular y de la consciencia, por lo que puede
ser realmente peligroso cuando se conduce un vehículo.
Riesgo de complicaciones en el embarazo: las convulsiones durante la
gestación pueden causar daños tanto para la madre como para el bebé.
Además, el empleo de fármacos antiepilépticos incrementan el riesgo de
desarrollo de anormalidades embrionarias.
Riesgo de desarrollo de alteraciones emocionales: es posible que se
incremente la probabilidad de desarrollar alteraciones depresivas o
de ansiedad. En muchos casos, algunos de estos problemas son secundarios
al empleo de algunas medicaciones.
Además uno de los factores más importante es el desarrollo de secuelas neurológicas. La
actividad neuronal anormal y las descargas epilépticas van a causar importantes daños a
nivel cerebral tanto de forma focal como generalizada.
Dependiendo de las áreas que se encuentren afectadas se van a producir diversos
déficits y alteraciones a las funciones cognitivas: memoria, atención, función ejecutiva,
etc.
Todos estos déficits podrán afectar de forma significativa tanto al rendimiento intelectual
general como al desempeño de las tareas ordinarias del día a día.
TRATAMIENTO
Tratamiento Farmacológico
Constituye el tratamiento básico de todos los pacientes con epilepsia y engloba los
llamados fármacos antiepilépticos (FAE). Estos fármacos persiguen eliminar la aparición
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de crisis con los mínimos efectos secundarios posibles. Están diseñados para restaurar el
equilibrio químico de las neuronas y tomados con regularidad pueden reducir, controlar o
incluso eliminar las crisis epilépticas. Los fármacos logran control de crisis en
aproximadamente entre el 70 y el 80% de las personas.
Normalmente el tratamiento se inicia con medicamentos para detener las crisis
epilépticas. Los medicamentos para las crisis son los antiepilépticos, son el tratamiento
más común para las crisis. Han sido una forma eficaz de tratamiento durante muchos
años.
Aunque es posible que los medicamentos no curen las crisis epilépticas, si se toman con
regularidad pueden ayudar a controlarlas, reduciendo o eliminando las crisis. Los
medicamentos antiepilépticos pueden controlar las crisis, al menos temporalmente, en
aproximadamente entre un 70 y el 80%.
Cirugía
Algunos pacientes no logran remitir sus crisis epilépticas a través de tratamientos
farmacológicos por lo que los neurólogos deciden recurrir a las intervenciones quirúrgicas.
Después de probar varios antiepilépticos es posible que el médico le recomiende una
operación. Con la cirugía se pretende encontrar y eliminar la zona del cerebro donde se
originan las crisis causando el menor daño cerebral posible.
Dieta cetógena
La finalidad de esta dieta es tomar alimentos que puedan ayudar a controlar las crisis. Se
suele utilizar en algunos casos complicados durante la infancia y consiste en un plan de
comidas que provoca un cambio químico en el cuerpo. La alimentación se basa en un alto
nivel de grasas (aceites, mantequillas, mayonesa…) escasas proteínas (huevo, pescado,
carne…) y prácticamente nada de hidratos de carbono (pasta, pan, dulces…)
La finalidad de esta dieta no es controlar el peso sino suministrar alimentos que pueden
ayudar a controlar las crisis
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En la dieta cetógena se incluyen alimentos que son:
Muy ricos en grasa, como por ejemplo queso.
Muy bajos en carbohidratos, lo que significa comer muy poca cantidad de
alimentos como pan o pasta.
Muy bajos en proteínas, por lo que se debe comer mínimas cantidades de carnes
o pescados.
Más bajos en calorías.
ACCIONES DE ENFERMERIA
Retira prótesis dental
Introducir cánula Mayo
Aspirar secreciones, si lo precisa, procurando el mínimo de estimulación
Preservar la intimidad del paciente
Aflojar prendas de vestir ajustadas, sobre todo alrededor del cuello para facilitar la
respiración
Proteger la cabeza para evitar contusiones
Canalizar o permeabilizar vía venosa
Administrar fármacos según indicación Médica
Mantenerse con el paciente hasta el cese de la crisis
Lateralizar una vez cese la intensidad de crisis convulsiva y colocar la cabeza
sobre una almohada para prevenir aspiración en caso de vómitos Post Crisis
Convulsiva
Toma de exámenes de laboratorio según indicación médica
Acomodar y dejar seguro al paciente
Retiro de material
Retiro de guantes y desechar
Lavado de manos
Registro en hoja de Enfermería
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Controlar, desde el inicio de la crisis, la duración y la pérdida del control de
esfínteres.
Aflojar prendas de vestir que opriman (principalmente cuello y cintura) y así
favorecer la respiración.
Evitar la mordedura de la lengua colocando un pañuelo entre los dientes o cánula
de güedel para mantener la permeabilidad de la vía aérea. Si ha cerrado los
maxilares, no forzar para evitar posibles fracturas.
No sujetarle, porque podrían ocasionarse lesiones al paciente.
Dejar que termine de convulsionar.
Valorar el estado del paciente, comprobar vía aérea, si respira, si tiene pulso,
temperatura y glucemia. Si la convulsión es de origen febril, será necesario aplicar
medidas físicas y retirar la ropa.
Mantener la vía aérea permeable, colocar en decúbito lateral si no existe ninguna
contraindicación.
Tranquilizar al paciente y reorientarle, favorecer un ambiente no muy luminoso.
Evitar que se duerma y no administrar ningún alimento o bebida por vía oral.