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Divorcio y Matrimonio según la Biblia

el divorcio en la biblia

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Carolina Mena
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EL DIVORCIO A LA LUZ DE LAS ESCRITURAS

No obstante que ustedes son demasiado jóvenes para tener que vivir una
experiencia como es el divorcio, esta ya es una realidad secular instalada
en nuestra sociedad y en consecuencia en las iglesias y en el
ordenamiento jurídico de nuestro país, y probablemente en algunas de sus
propias familias Por lo tanto es importante entender esta figura, desde lo
legal y lo bíblico, y estar apercibidos de lo que el Señor espera de nosotros.
Previo a analizar sobre la validez del divorcio a la luz de las escrituras,
que comprendamos primeramente que es el matrimonio, sus elementos y
objetivos, en la biblia v/s el mundo secular.

CONCEPTO DEL MATRIMONIO EN NUESTRA LEGISLACIÓN:


Conforme al ordenamiento jurídico chileno, el matrimonio es un contrato,
que se encuentra regulado en el Código Civil, el cual establece junto con
otras leyes especiales, cuáles son las obligaciones y derechos que nacen de
este vínculo entre cónyuges y entre estos y los hijos. En Chile, el
matrimonio es un contrato, celebrado en forma exclusiva entre un hombre
y una mujer, que tiene ciertos requisitos y objetivos concretos, los cuales
son definidos en el artículo 102 de C.C.
Art. 102. del Código Civil establece que: “El matrimonio es un contrato
solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e
indisolublemente, y por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear y
de auxiliarse mutuamente".
Los requisitos del matrimonio: hombre y una mujer/ solemnidad.
Objetivos: vida en común, procreación y auxilio mutuo.
Implícitamente, el matrimonio dentro de nuestro ordenamiento también
supone la idea de monogamia, ya que excluye la existencia de poliandra o
poligamia. Esto parece obvio, pero hay que entender que dentro del
contexto mundial, dentro de otros ordenamientos jurídicos no funciona de
la misma manera, como es el caso de los países islámicos ( ej: Irak,
Afganistán, Irán, Turquía, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Egipto)
Así las cosas, debe entenderse que la discusión actual respecto de derecho
al matrimonio de personas que integran la comunidades de identidad de
género y orientación sexual (LGBTIQ+) dio lugar a una construcción
jurídica distinta al matrimonio, que es el Acuerdo de Unión Civil. El AUC
se introdujo en el ordenamiento jurídico chileno por medio de la Ley
N°20.830 de fecha 21.04.2015. El Acuerdo de Unión Civil (AUC) es un
contrato solemne celebrado entre dos personas de igual o distinto sexo
que comparten un hogar, con el propósito de regular los efectos jurídicos
derivados de su vida afectiva en común, de carácter estable y permanente.
En términos estrictamente jurídicos, es una convivencia formalizada.

EL DIVORCIO DENTRO DE LA LEGISLACIÓN CHILENA:


En Chile, el divorcio fue autorizado como una forma de poner término al
vínculo matrimonial por medio la Ley N° 19.947, que entró en vigor el
17.11. 2004, la cual vino a derogar la Ley de Matrimonio Civil que existía
desde el año1884 que hacia indisoluble el matrimonio (para toda la vida) y
modificar también el C.C.
De ese modo, la normativa estableció tres vías para demandar el divorcio:
Por culpa: uno de los cónyuges demanda el divorcio, por violación grave de
los deberes y obligaciones que les impone el matrimonio, o para con los
hijos.
Unilateral: por cese de la convivencia por más de tres años, uno de los
cónyuges demanda el divorcio.
Mutuo acuerdo: por cese de la convivencia de más de un año.

CONCEPTO DEL MATRIMONIO BÍBLICO:


El matrimonio bíblico, se remonta a la unión perfecta entre hombre y
mujer establecida por Dios en el Jardín del Edén.
Acabada la formación del varón, declara Dios expresamente que su obra
no estaba aún completa:
Genesis 2:18 “No es bueno que el hombre este sólo; le haré ayuda idónea
para él”.
Génesis 2:20-24
“20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado
del campo; más para Adán no se halló ayuda idónea para él.
21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras
éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.
22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la
trajo al hombre.
23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi
carne; ésta será llamada Varón, porque del varón fue tomada.
24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su
mujer, y serán una sola carne.”
En desde la creación que la relación hombre-mujer es concebida por Dios,
como una unión monógama, física, emocional y espiritual entre un
hombre y una mujer. Ese es el plan divino y perfecto de Dios. (Gn. 2:24)
Es muy relevante establecer que esta unión, es además igualitaria entre
hombre mujer. Como se puede observar, el hombre reconoce a la mujer
"carne de su carne y hueso de sus huesos”, es decir, de su misma
naturaleza y de igual valor.
Además, reconoce en la mujer su completitud para dar satisfacción a su
existencia, incompleta en su solo ser: “..y se unirá a su mujer, y serán una
sola carne.”
Nuestro origen inició tanto con un mandato divino como con una
bendición: Genesis 1:28 “Y los bendijo Dios y les dijo: Fructificad y
multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla; y tened dominio… sobre todo ser
viviente que se mueve sobre la tierra”. La instrucción de multiplicarse
evidentemente refiere a la procreación; el mandado de fructificad, se
refiere a dar fruto espiritual en el mas amplio sentido, es decir de
establecer el Reino de Dios sobre la tierra.
Con esto nos enseña que la relación matrimonial toma prioridad sobre
toda otra relación, incluso los padres. Y que el matrimonio se constituye
ante los ojos de Dios cuando un hombre deja a sus padres para unirse a
su mujer. Esto implica reconocimiento público, una unión permanente y
consumación de la relación sexual.
Asimismo importa un pacto, pero que a diferencia del “contrato” civil
existente entre dos partes, que un compromiso humano. Dios mismo
interviene para unirlo de forma permanente e indisoluble.
(Mr 10:9) "Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre."
Así que, los que se casan quedan unidos por la ley de Dios (no sólo por las
leyes civiles de los hombres) de forma permanente, y sólo la muerte los
puede separar.
(Ro 7:2-3) "Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido
mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del
marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada
adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que
si se uniere a otro marido, no será adúltera."
En otras ocasiones la Escritura se refiere también al matrimonio como a
un pacto divino:
(Pr 2:17) "... La cual abandona al compañero de su juventud, y se olvida
del pacto de su Dios."
(Mal 2:14) "... Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud,
contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu
pacto."
Por lo tanto, desde el origen podemos observar que el propósito de la
unión hombre-mujer, dentro de los planes divinos, al ser perfecta, no
daba lugar a la disolución de esta relación, del matrimonio no estaba
contemplada ni permitida.

MONOGAMIA EN EL MATRIMONIO INSTAURADO POR DIOS:


La monogamia (un hombre y una mujer) como vimos, constituye por lo
tanto parte de los presupuestos del matrimonio bíblico como institución
entregada por Dios.
Son embargo, como nos relata la biblia, con el pecado original, el mundo
cayó, es decir se transformó en algo espiritual y moralmente deteriorado,
corrompido por el pecado, naciendo desde entonces las rebeliones a este
ideal matrimonial, surgiendo no sólo la poligamia, la infidelidad, el
desequilibrio entre los roles hombre-mujer ( lo que actualmente las
reivindicaciones feministas identifican como el histórico patriarcado)
hasta llegar a las actuales reivindicaciones pretendidas por la comunidad
(LGBTIQ+).
Aun cuando los historiadores dicen que en la realidad histórica la
poligamia no penetró hondamente en el pueblo, entre otras causas, porque
no eran ricos, en el A.T se puede observar que la monogamia, como
presupuesto del matrimonio en el A.T. resultó poco cumplido, ya que los
israelitas, muy de la mano con lo que era la costumbre y el derecho de
pueblos vecinos inspirados por la ley oriental, en la medida que lo permitía
su estatus social, tomaban una segunda esposa y una o más concubinas.
Fue el caso de los los patriarcas por ejemplo, no siendo monógamos ni
Abraham, ni Jacob; Por el contrario si lo fue Isaac y también Moisés.
Sin embargo, los profetas, respetaron y siempre se refirieron a la
monogamia: Isaías, Ezequiel, Oseas, ya que ellos eran trasmisores de la
voz de Dios, y por lo tanto tenían claramente patente la imagen de Jehová
como esposo monógamo de su pueblo. Lo mismo ocurre con los libros de
sapienciales.
Malaquías 2: 14-15: llama a no ser infieles con la mujer de la juventud,
con quien se ha hecho pacto.
Proverbios 5:1-23: llama a la fidelidad y a no enredarse con mujeres
extrañas.
Sin perjuicio del propósito perfecto del Señor, ya desde el A.T. la
legislación mosaica regula ciertos efectos de la poligamia en el pueblo
Israelita. Sin embargo, ello no significa que esta se encuentre permitida,
sino que solo trata de regular los efectos de esta y frenar excesos y la
dureza de las costumbres vigentes con preceptos humanitarios. Ej: Dt. 21:
14-15; Lev. 18:18.

¿Como se formaba o acordaba el matrimonio en el A.T.?


Parece ser común que el varón interesado en una mujer guerreara o
prestara servicios para ganarse a la esposa, y mayoritariamente
convenidos por los padres del novio.
EL DIVORCIO A LA LUZ DE LAS ESCRITURAS
Ahora bien, hemos determinado que la disolución del matrimonio no forma
parte del propósito perfecto del Señor, sin embargo, en la biblia el divorcio
resulta mencionado tanto en el A.T como en el N.T. siendo un tema que
resulta abordado por Moisés Jesús y Pablo. Veamos el tratamiento tanto
en el A.T como en el N.T.

En el A.T:
En el Antiguo Testamento, bajo el imperio de la ley de Moisés, no se
prescribe el “derecho al divorcio”, sino que se regula los efectos o las
causales de una costumbre que ya se encontraba arraigada en el pueblo
por la costumbre.
La Ley de Moisés regula por lo tanto la institución de la carta de repudio
(hoy divorcio), determinando la causal del mismo e hipótesis en las cuales
este no era procedente.

Deuteronomio 24:1-4
24 Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por
haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de
divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa.
2 Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.
3 Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la
entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el
postrer hombre que la tomó por mujer,
4 no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea
su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de
Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
Como se puede observar la única causal de divorcio para el hombre era
hallar cosa indecente en la mujer. Los historiadores no han logrado
precisar de que se referiría la indecencia, sin embargo, no podría tratarse
de adulterio o falta de virginidad de la mujer, por cuanto estas faltas eran
sancionadas con la lapidación. (Dt 22: 20-22).
En la ley, el matrimonio era algo serio: si alguien quería divorciarse de su
esposa, se buscaban dos testigos para que constara el divorcio, pero
también para que alguno de ellos se hiciera cargo de ayudar en el sostén
de esa dama.
Deuteronomio 22:
v.19: Sanciona con una multa y la imposibilidad absoluta de dar carta de
repudio al hombre que acusa falsamente a su mujer de no haberla
encontrado virgen: v.19: “..no podrá despedirla en todos sus días”.
v. 20. Sanciona con una multa, la obligación de hacerla su mujer y la
imposibilidad absoluta de dar carta de repudio al hombre que violara a
una mujer virgen soltera.
Sin perjuicios de estas regulaciones que establece la ley Mosaica, el A.T.
deja manifiestamente claro que DIOS ABORRECE EL DIVORCIO:

Por su parte en Malaquías 2:14-16: Dios es enfático en señalar que odia


el divorcio. La institución sagrada del matrimonio no fue establecida con
una cláusula de divorcio. El divorcio vino como consecuencia del pecado y
de la maldad del hombre. Moisés se vio obligado a dar cartas de divorcio,
pero antes de que culminara el Antiguo Testamento, Dios mismo confirma
su posición ante tan nefasta decisión de las parejas:
Malaquías 2:14-16 version DHH
“14. ¿Y aún preguntan ustedes Por qué? Pues porque el Señor es testigo que
tú has faltado a la promesa que le hiciste a la mujer de juventud, con quien
te casaste cuando eras joven. ¡Era tu compañera, y tú le prometiste
fidelidad!
15. ¿Acaso no es un mismo Dios el que ha hecho el cuerpo y el espíritu? ¿Y
qué requiere ese Dios, sino descendientes que le sean consagrados? ¡Cuiden
ustedes, pues, de su propio espíritu, y no falten a la promesa que le hicieron
a la esposa de su juventud!
16. El Señor Dios de Israel, el todopoderoso, dice: Cuiden, pues, de su
propio espíritu, y no sean infieles; pues yo aborrezco al que se divorcia
de su esposa y se mancha cometiendo esa maldad”

En el N.T:
Mateo 19:1-9
Jesús enseña sobre el divorcio (Mr. 10.1-12; Lc. 16.18)
“1 Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea,
y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán.
2 Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.
3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al
hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?
4 Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al
principio, varón y hembra los hizo,
5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer,
¿y los dos serán una sola carne?
6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios
juntó, no lo separe el hombre.
7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y
repudiarla?
8 El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar
a vuestras mujeres; más al principio no fue así.
9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de
fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada,
adultera.”
En este pasaje, los fariseos tratan, nuevamente, de probar y ver si pueden
sorprender a Jesús. Le preguntan si era lícito o correcto para él dar carta
de divorcio por cualquier cosa que era uno de los puntos más discutidos
en las escuelas rabínicas de aquellos días. Así que, cualquiera que fuera
su postura, se encontraría inmediatamente con la oposición de un buen
sector del judaísmo.
Además, también todavía era reciente la causa muerte de Juan el
Bautista, por haber denunciado enérgicamente al rey Herodes, cuya mujer
se había divorciado de su hermano Felipe para casarse con Herodes. Juan
el Bautista le recriminó por ello: "No te es lícito tener la mujer de tu
hermano", y eso le costó la vida (Mr. 6:16-18).
Secretamente los fariseos esperaban que esto condujera al fin de su vida
sin que ellos tuvieran que "mancharse las manos".
Jesús aclara la posición de Dios sobre el matrimonio.
Primero denota que mientras el énfasis de los fariseos estaba en el
divorcio, Jesús se interesaba en la institución divina del matrimonio,
enfatizando el propósito inicial del Creador: "al principio de la creación,
varón y hembra los hizo Dios".
Más adelante, vuelve a citar el libro de Génesis: "Por esto dejará el
hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos
serán una sola carne". Agregando: "Y los dos serán una sola carne; así
que no son ya más dos, sino uno".
El Señor terminó con la conclusión lógica: "Por tanto, lo que Dios juntó,
no lo separe el hombre". Jesús vuelve a confirmar la indisolubilidad del
matrimonio de forma muy enfática y la participación de Dios en el pacto
del matrimonio.
En segundo lugar, deja claro que Moisés debió regular el divorcio por la
dureza del corazón de los hombres, pero que no era parte de su plan
divino.
En tercer lugar, Jesús limita la causal de divorcio a la porneia
(inmoralidad sexual),un término que abarcaba una amplia gama de
pecados sexuales y establece cual es la condición ante los ojos de Dios, de
los divorciados por una causal distinta, si se volvían a casar con otra
persona.

Pablo, el apóstol, también tuvo la oportunidad de pronunciarse


ampliamente sobre el matrimonio y el divorcio.
1 Corintios 7:10-16
En este capítulo Pablo da una amplia y extensa explicación sobre el
matrimonio y recomendaciones de la vida en matrimonio, especialmente
para matrimonios mixtos ( Creyente -No creyente). Pablo recalca que el
Plan de Dios es una entrega total del hombre a la mujer y viceversa,
insistiendo sobre el mandato de permanecer juntos.
Es importante observar que, Pablo legitima ante los ojos de Dios, una
nueva causa de divorcio para los convertidos: cuando el cónyuge no-
creyente (incrédulo) abandona al creyente. Es en este caso, Pablo entiende
que en el creyente no está sujeto al incrédulo. En ese caso, el creyente
queda libre de rehacer su vida y volver a casarse.

De acuerdo con las palabras de Jesús de Pablo, las mujeres judías, a lo


menos en los tiempos del N.T. tenían culturalmente la posibilidad de
divorciarse, lo señala Jesús en Marcos 10: 11-12: “y les dijo: Cualquiera
que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si
la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio”
Lo mismo aprendemos en I Co 7: 13: “Y si una mujer tiene marido que no
sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone”
Por lo tanto, es evidente que las mujeres sí podían divorciarse de sus
maridos.

CONCLUSIÓN:
La gran diferencia entre la Ley terrenal y la Ley de Dios ( Derecho positivo
y el Derecho Natural) es que el OJ es esencialmente temporal, y por lo
tanto responde y regula las convenciones sociales, marcadas por la
política, la costumbre social, la cultura y en ciertos casos la religión de
una determinada sociedad en un tiempo determinado.
La Ley de Dios, establece normas inmutables e infalibles para nuestra
vida, y la cual, en nuestra calidad de hijos de Dios, es la que nos rige más
allá de la terrena, debiendo esforzarnos por cumplirlas y respetarlas.
De esta forma, el divorcio rompe el diseño divino del matrimonio, es un
atentado contra su voluntad, siendo una figura social y jurídica aceptada a
regañadientes por Dios y por Jesús.
En nuestra vida debemos encaminarnos a escoger con sabiduría y con el
consejo del Señor, a nuestra marido/mujer de forma tal que podamos
alcanzar la integridad de su plan en la unión hombre mujer y evitar
además del pecado, el dolor profundo que sigue a todo un grupo familiar.
Nosotros

Países con poliginia: Afganistán, Argelia, Bahréin, Bangladesh, Benín,


Birmania, Burkina Faso, Camerún, Catar, Chad, Comores, Congo, Egipto,
Emiratos Árabes Unidos, Gabón, Gambia, India, Indonesia, Irak, Irán,
Jordania, Kuwait, Líbano, Liberia, Libia, Malasia, Malí, Marruecos,
Mauritania, Níger, Nigeria, Omán, Pakistán, República Centroafricana,
Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudán, Siria, Tanzania, Túnez, Togo,
Uganda, Yemen, Yibuti, Zaire y Zambia, son los países donde es legal la
poligamia.
Aunque no está reconocida legalmente, en algunas regiones de Estados
Unidos y Canadá, principalmente habitadas por mormones, se permite la
poligamia.

El caso de Uruguay: entre 1865 y 1870 ( después de la Guerra de la triple


Alianza), se produjo una importante escasez de hombres en edad
reproductiva (se calcula que falleció en el conflicto el 90% de los mismos).
Por ende, el gobierno, para favorecer el aumento de la población del país,
decidió adoptar una política conocida como de amor libre. Es decir, se
favoreció la poliginia, con base en que, en algunos casos de zonas rurales,
la proporción de población de hombres en relación a mujeres era de
aproximadamente uno por cada cincuenta; de haberse mantenido una
opinión condenatoria respecto del fenómeno poligámico, probablemente
esa situación nunca habría sido resuelta

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