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Capacidad Jurídica en Derecho Colombiano

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Capacidad jurídica

La capacidad jurídica ha evolucionado a lo largo de la historia, desde sus raíces en el


derecho romano hasta su consolidación en el sistema legal colombiano. En el contexto
romano, la noción de "persona" se dividía entre la capacidad para tener derechos y deberes
y los roles específicos asignados a cada individuo. Esta dualidad, que distinguía entre
ciudadanos y no ciudadanos, esclavos y personas libres, sentó las bases para comprender
la complejidad de la capacidad jurídica en aquel entonces.

La capacidad jurídica es un concepto fundamental en el derecho que se refiere a la aptitud


de una persona para ser sujeto de derechos y obligaciones, así como para ejercer esos
derechos y cumplir con esas obligaciones. Este concepto tiene profundas raíces históricas,
siendo destacado por Justiniano en las Institutas, donde se establece una distinción entre
aquellos que son dueños de sí mismos y aquellos que están sujetos al poder de otro.

Desde un punto de vista etimológico, la palabra "capacidad" proviene del latín "capacitas",
que significa aptitud o suficiencia para algo. En el ámbito jurídico, la capacidad se entiende
como la aptitud legal de una persona para participar en relaciones jurídicas y ejercer sus
derechos de manera autó[Link] capacidad jurídica es el poder para ejercer la elección y
el control en las decisiones sobre la vida de una persona, incluidas las decisiones sobre su
vida personal, relaciones, atención médica y finanzas o bienes. Este permite crear,
modificar o extinguir relaciones jurídicas de forma voluntaria y autónoma.

La capacidad jurídica está íntimamente relacionada con la voluntad, entendiéndose ésta


como la facultad psíquica que tiene el individuo o persona para elegir entre realizar o no un
determinado acto, y depende directamente del deseo y la intención de realizar un acto o
hecho en concreto. Tiene relación también, con la capacidad que tiene la persona para
tomar decisiones sin estar sujeto a limitaciones; libremente, sin secuencia causal ni
imposición o necesidad.

La capacidad jurídica nace con el inicio de la existencia legal de toda persona, esto es,
según el Código civil colombiano (Art., 90), cuando la persona nace. En los países que
derivan su tradición jurídica del derecho romano germánico o Derecho Civil, como
Colombia, se ha concebido que la capacidad jurídica está compuesta por la capacidad de
goce y la capacidad de ejercicio

La capacidad de goce se refiere a la aptitud para adquirir derechos y obligaciones. Este


aspecto es inherente a todas las personas desde su nacimiento, independientemente de su
edad, estado civil o salud mental y física. Se adquiere incluso antes de ser concebido, es
así como la legislación colombiana es como ha protegido al conocido naciturus, o el no
nacido, que tiene capacidad de goce y garantía de derechos aun cuando no ha nacido.
Este tipo de capacidad no se encuentra limitada por ningún tipo de condición física o
mental.

Por otro lado, la capacidad de ejercicio implica la aptitud de las personas para actuar por sí
mismas en la vida civil. Aquí se destacan dos dimensiones: la capacidad para ejercer
derechos y la capacidad para asumir obligaciones. En este sentido, se reconoce que todos
los individuos tienen la capacidad de goce, pero la capacidad de ejercicio puede variar
dependiendo de diferentes factores. La capacidad de ejercicio puede estar en cabeza de
una persona natural o de una persona jurídica, como una empresa o sociedad, pues éstas
al cumplir con los requisitos legales pueden entrar al ordenamiento jurídico a obligarse y ser
acreedoras de derechos que aunque se diferencias de los derechos de personas naturales,
requieren capacidad de ejercicio para exigirlos.

En síntesis, la primera se refiere a la aptitud que tienen las personas para ser sujetos
pasivos o activos de relaciones jurídicas y, la segunda, a la posibilidad que tiene esa
persona concreta de ejercer sus derechos y obligarse por sí mismo, sin la autorización de
un tercero.

La capacidad es, por tanto, la regla general y todo individuo de la especie humana, e
inclusive las personas jurídicas, tienen capacidad de goce. En cuanto a la capacidad de
ejercicio, que es uno de los requisitos para la validez de las declaraciones de voluntad y de
los actos jurídicos, hay que decir que, en principio, la tienen todas las personas salvo
aquéllas que la ley declare incapaces (art. 1503 C.C.).

Las personas incapacidades se han instituido con el objeto de proteger los intereses de
ciertas personas que por una u otra razón no tienen el total discernimiento o carecen de la
experiencia necesaria para poder expresar su voluntad, adquirir derechos y obligarse con la
claridad suficiente y por tal motivo están inhabilitados para celebrar actos jurídicos.

Personas incapaces (sin capacidad jurídica)

Al respecto señala el mismo Código civil, Art. 1504 que:

«Son absolutamente incapaces los impúberes. Sus actos no producen ni aún obligaciones
naturales, y no admiten caución. Son también incapaces los menores púberes. Pero la
incapacidad de estas personas no es absoluta y sus actos pueden tener valor en ciertas
circunstancias y bajo ciertos respectos determinados por las leyes. Además de estas
incapacidades hay otras particulares que consisten en la prohibición que la ley ha impuesto
a ciertas personas para ejecutar ciertos actos.»

Vemos aquí que la ley señala como incapaces a los menores de edad, siendo estos los
individuos o personas que aún no han alcanzado la edad adulta. La minoría de edad
comprende toda la infancia y, a menudo, la adolescencia o parte de ella, y por lo general se
considera que se es menor de edad hasta que no se cumplen 18 años.

La ley establece dos tipos de incapacidades; absolutas y relativas.


Siguiendo el Código Civil, esas incapacidades generales pueden ser a su vez absolutas o
relativas. Así, son incapaces absolutos los dementes, los impúberes y los sordomudos que
no puedan darse a entender por escrito y sus actos son sancionados con nulidad absoluta;
mientras que son incapaces relativos los menores adultos y los disipadores que se hallen en
interdicción judicial, toda vez que sus actos pueden tener valor en ciertas circunstancias y
bajo ciertos respectos determinados por la ley. Esta incapacidad da lugar a una nulidad
relativa con los consiguientes efectos de la misma.

Las principales diferencias entre la incapacidad absoluta y relativa radican en que:

Los incapaces absolutos necesitan un representante para participar en sus derechos y los
relativos requieren de un representante o permiso del [Link] actos de los
incapaces absolutos adolecen de nulidad absoluta y los de incapaces relativos, adolecen de
nulidades relativas Los actos de los absolutos no producen obligaciones y los relativos
producen una obligación natural, entendidas estas como “las que no confieren derecho para
exigir su cumplimiento, pero que cumplidas autorizan para retener lo que se ha dado o
pagado, en razón de ellas.

Si no se tiene capacidad jurídica no se pueden hacer negocios o contratos, y por ello


siempre que vayamos a realizar uno, debemos asegurarnos que la otra parte tenga la
capacidad jurídica necesaria.

Nulidad derivada de la incapacidad jurídica.

La nulidad, en el ámbito jurídico, representa una sanción civil que surge como consecuencia
de la omisión de los requisitos esenciales para la validez de actos o contratos.
Esencialmente, la nulidad se vincula con la invalidez de dichos actos o contratos, generando
consecuencias legales significativas.

Existen dos categorías fundamentales de nulidad: la absoluta y la relativa. La nulidad


absoluta se orienta a salvaguardar el interés público, castigando lo ilícito en términos
contrarios a la ley, las buenas costumbres y el orden público. Por otro lado, la nulidad
relativa protege el interés privado, centrándose en situaciones donde los dos intereses,
público y privado, están entrelazados, especialmente en casos relacionados con la defensa
de los incapaces.

La capacidad jurídica confiere a una persona la facultad de comprometerse en la firma de


un contrato, entre otras acciones legales. Sin embargo, si el individuo que firma carece de
capacidad jurídica, dicho contrato o negocio puede incurrir en nulidad, ya sea absoluta o
relativa.

El Código Civil, en su artículo 1741, establece las bases para entender las nulidades. Las
nulidades absolutas se originan por causas ilícitas o la omisión de requisitos esenciales,
independientemente de la calidad o estado de las personas involucradas. Además, los actos
y contratos de personas absolutamente incapaces también están sujetos a nulidad absoluta.
Por otro lado, cualquier otro vicio conduce a nulidad relativa, facultando la rescisión del acto
o contrato.

Referencias

Capacidad - Manuel F. Chávez Asencio

El ejercicio de la capacidad juriìdica _ Guia para su implementacion (Cartilla Ley 1996-


2019).pdf ([Link])

Capitulo [Link] ([Link])

Notinet Legal -La capacidad jurídica en el derecho civil colombiano

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