El tercer álbum de estudio de Billie Eilish, "HIT ME HARD AND SOFT", lanzado a través
de Darkroom/Interscope Records, es su trabajo más atrevido hasta la fecha, una colección
diversa pero cohesiva de canciones, idealmente escuchadas en su totalidad, de principio a
fin. exactamente como sugiere el título del álbum; te golpea fuerte y suave tanto lírica como
sonoramente, mientras cambia géneros y desafía tendencias a lo largo del camino. Con la
ayuda de su hermano y único colaborador, FINNEAS, la pareja escribió, grabó y produjo el
álbum juntos en su ciudad natal de Los Ángeles. Este álbum llega inmediatamente después
de sus dos álbumes de gran éxito, "WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE
GO?" y "Happier Than Ever", y trabaja para desarrollar aún más el mundo de Billie Eilish.
Artistas / Billie Eilish
Billie Eilish es una joven cantante y compositora estadounidense. Nacida en el 2001, su
fama comenzó a crecer en el año 2015, con tan solo 13 años, cuando publicó su sencillo
"Ocean Eyes" en SoundCloud y un año más tarde en YouTube. En esos momentos, firmó
con la discográfica Interscope Records, a la cuál todavía pertenece. El vídeo se hizo viral en
la plataforma de vídeos y lanzó su primer EP "Don't Smile At Me", producido por su
hermano, en 2017.
Una de las canciones del EP, "Bored" forma parte de la BSO de la famosa serie de Netflix
"Por trece razones". Antes del lanzamiento del EP como tal, hizo dos conciertos y fue
telonera de Florence and the Machine en octubre de 2018. En todo momento sus canciones
recibieron muy buenas críticas, a pesar de su corta edad.
Pero es en 2019 cuando publica su primer álbum "When We All Fall Asleep, Where Do We
Go?" que le catapulta a la fama mundial. Consiguiendo el número uno en la lista de ventas
de álbumes en Reino Unido y Estados Unidos. Con su sencillo "bad guy" se posicionó
como número uno, también, en Estados Unidos, destronando a Lil Nas X que llevaba 19
semanas con su tema "Old Town Road".
Tiene una personalidad muy peculiar, siempre vestida con ropa ancha y siendo muy
reservada tanto en entrevistas como en las redes sociales. Su forma de ser es lo que también
llama la atención del público, haciendo que el público más joven se sienta identificado con
ella. Su público se entrega a ella como pudimos comprobar en su concierto dentro del
Primavera Sound.
Pronto recibiremos más canciones de esta joven cantante, de momento sabemos que hay en
camino una canción con Rosalía por ahí guardada, pero a saber que más cosas nos tiene
preparadas Billie Eilish.
El torbellino tras la irrupción de Billie Eilish fue tal que arrasó con todo. No pasó otra cosa
en 2019. "When We All Fall Asleep, Where Do We Go?" vivía una atmósfera tenebrosa,
rara, sobre todo para llevar el sello de una adolescente que, a su vez, en directo era
fortísima, firme, ultraprofesional. Era algo grande.
Aquel disco multipremiado hizo llegar el pop electrónico, uno de tipo machacón, sin llegar
a lo industrial, a los más jóvenes. Fue un vendaval. Que casi se lleva por delante a la propia
Eilish. Quedó claro años después en "Getting older".
Crecer no iba a ser una cosa sencilla. La estadounidense decidió cambiar por fuera, más allá
del rubio platino; "Happier than ever" (21) vivía mucho más del downtempo y de la
melodía como escaparate. Se perdió parte de la fuerza incontinente de las creaciones con
Finneas (hermanísimo y productor), necesidad que traspasaba el marketing, eso de las
pesadillas y tal, y que la había puesto en boca de medio mundo. No llegó –claro– a las
cifras descomunales de su primer envite. Era un álbum con momentos altamente bellos,
pero que escuchado ahora se interpreta desorientado. Su tercer disco es un notable más
claro que aquel "Happier than ever".
[4/6, 4:50 p. m.] Valdemar: Desde entonces ha habido un silencio desalentador para los
fans, necesario para su creatividad. Más allá de la barbarie junto a Rosalía (Lo vas a
olvidar; sin duda) en 2021 o de la fantástica "What I was made for?" ("Barbie, The album",
23), nada. Si la carrera de la americana debía seguir la senda de la honestidad brutal, la
única premisa repetida una y otra vez, ley para los zeta y –es de suponer– para el nuevo
público amasado a partir de su segundo álbum, debía ser prudente con las publicaciones.
Y "Hit me hard and soft" responde a las virtudes de su carrera, que ahora ya no admite
comparaciones con coetáneas ni coetáneos.
En el olimpo pop, Billie Eilish no compite con la velocidad de Olivia Rodrigo ni, por
supuesto, previo perdón –da vergüenza incluso insinuar el parentesco, por básico–, con la
consolidada trayectoria de la reina Eras. Eilish cruza sus propios senderos.
[4/6, 4:51 p. m.] Valdemar: Ha hecho acopio de todo lo bueno de sus anteriores apuestas
para crear el álbum más completo y variado de su carrera hasta la fecha. Sin problema, el
mejor, sin alcanzar todavía la excelencia (yo mismo me dejé imbuir por el ruido en ese
nueve de su álbum de debut, rectificar es poco de críticos, pero me gustaría pensar que sí de
personas justas): el crecimiento personal con unos arreglos deliciosos de "Skinny", una
Lana del Rey menos reinona. El R&B, alguien dijo Dua Lipa, de "Chihiro". El folk
prudente traspasando el AOR de "The greatest". Y la disrupción: la mejor noticia para los
que no sólo quieren secretitos al oído son esas partes electrónicas, mucho más bucle y
perturbadoras que hasta la fecha. En la misma coda de la citada "Chihiro" o en
"Bittersuite", a imagen y semejanza del reclamadísimo Burial.
, Hay otros caramelitos, como la vacilona y aspirante a tema de su vida, "L’amour de ma
vie", cuya producción –algo que atraviesa el disco– con todas esas voces y sonido
abellotado, recuerda a gran obra clásica. Y cuyo final es una tremenda horterada, de voz
pitufada y bases IDM. Pero y qué. "Blue" es el gemelo musical del arranque, con esos
vientos vetustos, y el tema que cierra los cuarenta y pocos minutos del título. Cómo se
agradece un disco corto y bien compactado en tiempos en que parece que para contentar a
los fans haya que subir el material a peso.
Billie Eilish tiene meta propia: ser sistema, aspirar a lo masivo (sin el disco en la calle ya
anunció gira mundial de grandes recintos con doblete en el Sant Jordi para 2025), y a la par
imponer un vocabulario musical donde lo popular no respire cartón piedra. Y no llegará a
las escuchas de su debut, no. Jamás. Nunca (o sí). Pero bueno, como no volverá a tener
dieciséis años. Ahora los problemas, las pesadillas, son otras: identidad, relaciones
personales... Crecer es lo único que se le puede pedir a un artista para seguir considerándolo
tal y no un simple molde. O todavía peor, un extremo: tarántula negra y peluda saliendo de
la boca o portada rubio platino para Vogue. Billie Eilish tiene muchos más grises en los que
moverse.