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Filosofía Estoica de Epicteto

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● Epicteto

Nacio:turquia (hierapolis)

Fallecio :135a.d.c en nicopolis ,Grecia

Influeciado: por Socrates ,Zenon de Citrio,Diogenes de Sinop

Para los estoicos, la filosofía era sinónimo de vida. No se trata de un entretenimiento, sino
que hay que sumergirse completamente en la comprensión y la apreciación de cómo vivir
mejor

Epicteto fue un filósofo estoico más conocido por sus obras fundacionales Enquiridión o
discursos de Epicteto.

Epicteto es famoso por desarrollar plenamente las filosofías estoicas de pensadores anteriores
como Heráclito y Zenón de Citio. Articuló plenamente la visión estoica y estableció el
estoicismo en Roma a través de su enfoque en el Logos, una fuerza racional que guía el
funcionamiento del universo.

Epicteto es conocido por muchos pasajes significativos, pero su afirmación más conocida es
que "no son las circunstancias las que trastornan a las personas, sino cómo interpretan las
circunstancias."

Epicteto creía en una forma limitada de libre albedrío. Uno podía elegir cómo interpretar las
circunstancias y responder a ellas, pero no podía, por su libre albedrío, alterar ninguna
circunstancia dada. Uno solo podía controlar su propia reacción a los desafíos de la vida, no
los desafíos mismos.
El estoicismo es un filosofía que busca, ante todo, la tranquilidad y la serenidad de espíritu. Para
Epicteto, el sabio –y feliz– es aquel que acepta de buena gana todas las circunstancias de la vida, sin
desear otras.

Epicteto es uno de los filósofos más célebres de la corriente filosófica conocida como
estoicismo, de gran popularidad en la Grecia helenística y en la antigua Roma. Vivió
casi toda su existencia como esclavo, sin embargo, tras quedar en libertad, se convirtió
en uno de los filósofos más famosos del mundo. Ante todo, serenidad de espíritu.

Su doctrina se centra básicamente en la ética, en la mejor manera de vivir la


vida,y sus enseñanzas han pasado a la historia como unas de las mejores maneras de
alcanzar la paz interior. Tanto es así que cuando hablamos de «tomarnos las cosas con
filosofía», por lo general nos referimos a las ideas estoicas, y por tanto, a las de
Epicteto.
1 Destino predeterminado. Esta es una de las enseñanzas básicas del estoicismo, y
por ello también de Epicteto. El ser humano no es libre, sino que su existencia está
predeterminada. Nacemos y morimos bajo un plan divino que no podemos cambiar.
Por ello, nuestro filósofo determina que no tiene sentido que sintamos preocupaciones,
angustias o frustraciones, puesto que todo lo que nos ocurre, todo lo que acontece, no
puede ser de otro modo. Como si de un viaje en tren se tratara, nuestra vida discurre
por una senda marcada de antemano, de modo que nuestra libertad de acción no ha de
centrarse en buscar tal o cual fin específico, sino en aceptar las reglas del juego y
tratar, sencillamente, de vivir lo más cerca posible de nuestra propia naturaleza.

2 Tranquilidad de espíritu (ataraxia). Relacionado con lo anterior, el sabio es aquel que


acepta de buena gana todas las circunstancias de la vida, pues comprende que no tiene
otra opción. No está en su mano controlar los sucesos de la existencia y por ello puede
permitirse relajarse y aceptar lo que la vida le ofrece.

De este modo, asumiendo y aceptando la incapacidad de controlar los sucesos a los que se
enfrenta, el ser humano puede alcanzar la ataraxia, la tranquilidad de espíritu. Como el
mismo Epicteto afirmaba: «Compórtate en tu vida como en un banquete. Si algún plato pasa
cerca de ti, cuídate mucho de meter la mano. En cambio, si te lo ofrecen, coge tu parte. Haz
lo mismo con tus riquezas, amigos, parejas, familia o cualquier otro aspecto. Si puedes
lograrlo, serás digno de sentarte a la mesa de los dioses. Y si eres capaz, incluso, de
rechazar lo que te ponen delante, tendrás parte de su poder».

3 Vivir en el ahora. No preocuparnos ni por el pasado ni por el futuro, sino vivir


siempre en el presente, único período sobre el que tenemos algún control. La vida
centrada en el futuro complica la misma, pues el anticipo de aquello que puede ocurrir
causa en nosotros temores (muchas veces infundados) y preocupaciones que pueden
desembocar en problemas como la ansiedad o el estrés. Del mismo modo, la vida en el
pasado, evocando lo que fue, comparándolo con lo que podría haber sido, desemboca
a menudo en depresión, otro grave problema para el ánimo.

Por ello, Epicteto apuesta por una vida plena en el único momento sobre el que
podemos tener algún poder de decisión: el ahora. Solo el momento presente es nuestro
realmente y a él hemos de dedicar nuestra atención y esfuerzo. Y no dejemos que ni el
pasado ni el futuro nos atormenten –dice el filósofo–, pues el primero ya no existe y el
segundo lo afrontaremos con la misma ecuanimidad y virtuosismo que el hoy.

4 Imperturbabilidad. No debemos celebrar nuestros logros ni llorar nuestras


pérdidas, pues ambos son parte de lo que el destino ha trazado para nosotros.

Básicamente lo que nos pide Epicteto es que no cedamos el control de nuestra vida a
nuestras emociones, que no son parte de un comportamiento basado en la razón. El
sabio se conoce a sí mismo, su propia naturaleza, sus fortalezas y debilidades. Por
ello, no cede ante la irracionalidad de las pasiones, ya sean estas de alegría, tristeza,
orgullo, etc. Al contrario, acepta lo que ocurre como parte del plan divino al que está
sometido y se pliega a este. Un perro que pasea con una correa tiene dos opciones:
luchar por liberarse y marcar el paso, o dejarse guiar por su amo, que le dirige y vela
por él. Epicteto nos anima a vivir del mismo modo.

5 Razón ante todo. Los estoicos respetaban ante todo la razón, despreciando la
irracionalidad y la representación de esta: las pasiones. Puesto que la racionalidad es
la característica básica de la naturaleza del ser humano, es conforme a ella que hemos
de vivir, repudiando todo aquello que no sigue su senda.

El sabio ha de tener dominio absoluto de sus pasiones y mantenerse imperturbable


ante cualquier suceso. Sabe que el control de las mismas es la base de su tranquilidad
de espíritu, de manera que pone todo su esfuerzo en vivir con la herramienta con que
para ello se le ha dotado: la racionalidad.

6 Mirada al interior. Epicteto, como estoico que es, no presta atención a lo que
sucede en el mundo, en el exterior. ¿Por qué? Por la simple razón de que sabe que no
tiene control alguno sobre lo que en este acontece. Solo presta atención a lo que
depende de sí mismo: sus pensamientos y sus acciones. El ideal estoico es un hombre
vuelto hacia sí mismo que encuentra la paz en su interior. De este modo, trata de
conocerse, de analizarse, de comprender por qué es como es. Busca aumentar sus
virtudes y vencer sus vicios, esforzándose día tras día para mejorar y acercarse al ideal
del sabio.

7 Libertad. Todo esto que venimos diciendo no tiene otro fin que el más ansiado
objetivo de la filosofía estoica: la libertad. Epicteto, lo mismo que Séneca, Zenón o
Marco Aurelio, persigue lo que él considera la esencia de quien es verdaderamente
libre, que no es otra cosa que el total control y conocimiento de sí mismo. Nada puede
dañarle o hacerle perder su imperturbabilidad, nada puede afectarle emocionalmente,
ningún deseo tiene que pueda ser insatisfecho. De este modo, impasible ante los
accidentes de la vida, el sabio estoico es plenamente libre, pues nadie más que él está
al mando de su alma

8 Confianza en los sentidos. Los estoicos seguían la teoría aristotélica de que nuestro
conocimiento nos llega a través de los sentidos –nuestra experiencia sensible–, cuya
información pasa más tarde a ser analizada y abstraída por nuestra razón (como ya
hemos dicho, la herramienta principal con la que cuenta el ser humano para vivir en el
mundo), sacando entonces conclusiones generales.)
9 Dios. Epicteto defiende la idea de una o varias divinidades, superiores a los
humanos, que se encargan de regir nuestros destinos y organizar las leyes que
gobiernan la naturaleza. Así, el ser humano nunca está solo, pues vive conforme al
plan que Dios ha establecido para él. Esta visión de la divinidad de los estoicos tuvo
una fácil reinterpretación por la mayoría de las religiones, que adaptaron a ese «guía»
que marca nuestro destino y nuestra naturaleza a sus respectivas divinidades.

Para los estoicos, es irrelevante qué Dios es el que está guiando nuestros pasos, sino el
hecho de que sea así. Llamémoslo Dios, ley natural, logos, Tao, karma… No importa.
Sólo hemos de aceptar la idea de que nuestra vida no depende exclusivamente de
nosotros y que, por ello, la misma nunca podrá plegarse totalmente a lo que queremos.
Por eso, lo mejor es permitirla fluir y dejarnos llevar por ella, anulando nuestras
expectativas y confiando en el buen hacer de quien ha fijado nuestro rumbo.

10 Naturaleza. En esencia, toda la filosofía estoica se basa en vivir comulgando con


las leyes establecidas por la naturaleza. Por ello, hemos de vivir racionalmente y
confiando en el plan que se ha establecido para nosotros. Sólo así el ser humano puede
lograr vivir una buena vida. No una llena de placeres y desenfrenos, sino una vida
feliz, ausente de dolor y caracterizada por la tranquilidad.

Marco Aurelio

Marco Aurelio Antonino nacio 26 de abril de 121 en roma italia

conocido como Marco Aurelio, fue un emperador del Imperio romano desde el año 161 hasta
el año de su muerte, en 180. Fue el último de los llamados Cinco Buenos Emperadores,
tercero de los emperadores procedentes de una familia de antiguos colonos itálicos
asentados en la provincia de Baetica, está considerado como una de las figuras más
representativas de la filosofía estoica.

Sin duda una de sus aportaciones más importantes a la


Historia fue Meditaciones, libro donde recoge los principios de
la filosofía que adoptó: el estoicismo, y que actualmente sigue
siendo para muchos motivo de consuelo y orientación. Por ello,
te dejamos diez cosas que aprendimos de Marco Aurelio y sus
Meditaciones.

1. Tomarnos las cosas con calma


Uno de los principios del estoicismo(filosofía que practicaba
Marco Aurelio) es la ataraxia o la imperturbabilidad del ánimo,
es decir, tomar las cosas con calma y aceptarlas como parte
del destino, dejar de lado los enojos, frustraciones y emociones
para vivir sólo por y para la razón.

Quizás en estos tiempos tan complicados sería de gran ayuda


adoptar parte de este precepto. ¿No lo crees?

2. Vivir sin expectativas

Algo que hay que aprender de este manual es vivir sin mirar
al pasado y sin pensar en el futuro, simplemente porque no
existen. Sólo tenemos el presente. ¿por qué preocuparnos por
algo que ya pasó o que ya está predestinado y no puede
cambiarse?

Vivamos más el presente, disfrutemos el hoy y el ahora.

3. Sin preocuparnos por la muerte

La muerte es algo que no podemos evitar, una etapa natural


de la vida que tarde o temprano nos llega a todos. Marco
Aurelio en sus Meditaciones nos dice que debemos mantener
nuestro ánimo en paz, sin preocuparnos por el día en que nos
tenga que llegar la muerte.
Y aunque es un tema delicado, y más durante la pandemia, lo
cierto es que cada uno de nosotros lo siente y procesa de
forma diferente.

4. La vida ya está determinada para todos

Para los estoicos el determinismo es un aspecto fundamental


para su filosofía. Para ellos el ser humano no es libre de crear
su propio destino, pues éste ya está determinado para cada
uno de nosotros y lo único que podemos hacer es vivir
conforme a la naturaleza y la voluntad divina, pues hagamos lo
que hagamos, llegaremos al mismo lugar.

5. No vale la pena discutir

¿Cuántos de nosotros nos hemos enfrascado alguna vez en


una discusión con algún amigo o ser querido? ¿cuántas de
esas discusiones nos han llevado a algo bueno? Para el
emperador romano lo mejor es vivir la vida y aprovechar cada
momento de ella, pues no tiene sentido discutir con alguien
que no está dispuesto a escucharnos cualesquiera que sean
las circunstancias.

Y podemos decir que sí, hay ocasiones en que nos dejamos


llevar por la ira y peleamos y decimos cosas que a veces no
sentimos. Las guerras nunca han dejado nada bueno para la
humanidad.
6. La paz que tanto buscamos está en nosotros

¿Cuántas veces hemos deseado tener un tiempo para


descansar, relajarnos y alejarnos del ajetreo diario y qué mejor
que en una playa, el campo o algún paisaje natural? Si bien
para nosotros pareciera ser justo lo que necesitamos, para
Marco Aurelio viajar y refugiarnos en algún lugar no es la
solución, pues el descanso y la paz que queremos sólo puede
estar en nosotros, en nuestro interior. Fijarnos en el exterior no
es importante, lo que importa es concentrarnos en nuestra
mente para vivir racionalmente.

7. No necesitamos lujos para la felicidad

Hay cosas que el dinero no puede comprar ¿verdad?, pues la


felicidad es una de ellas. Marco Aurelio nos dice que vivir con
lujos no nos hace felices. Se puede ser feliz y vivir bien con
muy poco, con lo realmente necesario, pues, al fallecer, el ser
humano no será recordado por lo que tuvo, sino por quién fue.

Valorar lo que tenemos sin desear lo que no podemos tener.

8. La vida es breve

Sí, la vida es muy corta, y vivirla preocupándonos por las


consecuencias de nuestros actos, hacia dónde vamos o qué
pasará después, es prácticamente inútil. Como se mencionó
más arriba, sólo tenemos el presente, el ahora, y debemos
actuar bien porque eso nos hace virtuosos y lo demás se dará
por añadidura.

Vivamos el momento, hagamos el bien, actuemos conforme


nuestros principios y naturaleza, la vida sólo es una y hay que
aprovecharla al máximo.

9. Vivir sin dolor

¿Cómo se puede vivir sin dolor? Para los estoicos esto es


posible si se eliminan de la vida las emociones. ¿para qué?
Para poder vivir en plena paz y armonía con nosotros. Y si
aplicamos los preceptos ya mencionados, esto será mucho
más fácil.

10. Simplificar la vida

Meditaciones de Marco Aurelio nos invita a sencillamente


simplificarnos. Alejarnos de todo aquello que nos afecta, de
preocupaciones, peleas sin sentido, críticas y opiniones
externas sobre nosotros que no nos llevan a ningún lado y sólo
complican nuestra existencia.

Dinos, ¿te gustaría vivir bajo los preceptos del estoicismo?


¿crees que te sería fácil llevarlos a cabo en tu vida? Quizás
deberíamos intentar ver siempre el lado bueno de las cosas,
encontrar una oportunidad de aprendizaje en cada error
cometido, valorar y simplemente disfrutar la

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