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I.

CONOCER LA CULTURA PARA LA PLANEACIÓN PASTORAL1


1. La evangelización debe acercarse en diálogo profético con la cultura del pueblo2.
Jesús, anuncia la Buena Noticia del Reino de Dios en el seno de una cultura muy
concreta; nace, crece y se expresa en las mismas categorías del pueblo hebreo, al cual
perteneció. Después de su muerte y Resurrección, sus discípulos llevaron este mensaje a
otras naciones y lo tradujeron para que fuera asequible a otros pueblos de su época, como
el Imperio romano con cultura grecolatina. Es por eso, que no solo hay expresiones
culturales, sino también instituciones que le son más propias a una cultura; por ejemplo, la
forma sinodal de gobierno en Oriente es distinta a la monárquica propia de occidente. Todo
ello depende de la cosmovisión que el pueblo tenga; es decir, de ciertos presupuestos y
creencias más o menos inconscientes que subyacen en toda cultura, expresadas en su
atuendo, el estilo y ritmo de los cantos, la iconografía, la forma de vida de los creyentes,
etc.
El anuncio del Evangelio, no es solo ofrecer una doctrina, expresada en nuevas
lenguas, sino lograr que la persona misma de Jesús se encarne en la cultura que lo recibe y
se vuelva Señor y Salvador de esos nuevos pueblos. De ahí, que la evangelización tiene
una relación rica y profunda con la cultura del pueblo que la trasmite y del pueblo que la
acoge.
El evangelizador necesariamente procede de un ámbito cultural determinado, donde
comparte la cosmovisión del pueblo en el que ha nacido. Nadie ha tenido que enseñársela
de una forma explícita, puesto que se va adquiriendo a partir del ambiente cultural en el
que crece; es por eso, que la cultura se aprende, no se hereda, porque se reciben no solo del
núcleo familiar, sino también del grupo cultural al que se pertenece.
La cosmovisión de quien anuncia el Evangelio, le va a dar una perspectiva propia a
la evangelización, pero también le va imponer ciertos límites frente al pueblo en donde
1
La cultura, son todas las «expresiones que manifiestan el alma profunda de un pueblo y que abarcan la religión y la economía,
la política y la educación, el arte y la recreación, la organización, las formas de comunicación y el folklor». C EM, Guía pastoral
para la Catequesis en México, México D.F., 1992, 73. El Concilio Vaticano II, afirma que «con la expresión cultura, en general,
se indica todo aquello con lo que el hombre afina y desarrolla sus innumerables cualidades espirituales y corporales; procura
someter al mismo orbe terrestre con su conocimiento y trabajo; hace más humana la vida social, tanto en la familia como en
toda la sociedad civil, mediante el progreso de las costumbres e instituciones; finalmente a través del tiempo formula, comunica
y conserva en sus obras grandes experiencias espirituales y aspiraciones para que sirvan de provecho a muchos; más aún, a
todo el género humano» (GS, 53). El documento de Puebla dice que cultura es el modo particular cómo los hombres de un
pueblo cultivan su relación con la naturaleza, entre sí mismos y con Dios (DP 386-387). Por eso se concluye que es necesario
conocer la cultura, por la importancia intrínseca del diálogo Fe – Cultura (EN, 20).
2
Este número es una síntesis hecha de: ESPINOZA SERGIO CESAR, Evangelizar con respeto a la cultura de los pueblos
originarios, en Vida Pastoral, No. 270, CDMX (2019), 3 – 12.

1
ejerce su misión; ya que, en el encuentro de cosmovisiones, a veces puede darse un “choque
cultural”. Por lo tanto, conviene conocer el nivel exterior y perceptible de una cultura,
llamados “productos” culturales: lengua, música, comida, atuendo, formas de saludo y
despedida, las formas de conversar, tipo de trabajo, etc. Así que, el evangelizador al
acercarse a personas de otra cultura, tiene que hacerlo como quien pisa terreno sagrado,
con sumo respeto; invirtiendo su tiempo en la escucha y la observación de la mayoría de
las personas que pueda, para no quedarse solo en conocer el nivel exterior, que lo lleve a
ofrecer solo sus “nuevos productos”, que le permitan que más personas asistan a su Iglesia,
aprendan sus cantos, conozcan la doctrina, porten signos cristianos e incluso participen de
los ritos sacramentales, pensando que con eso los “convirtió”; sin embargo, no cambió en
nada las instituciones subyacentes, ni mucho menos la cosmovisión tradicional, pues lo
único que hizo fue cambiar el empleo de algunas expresiones en productos culturales
“cristianos”.
Se debe aceptar, que hay una parte, que no la puede realizar el evangelizador, sino
el evangelizado; y es, la de ir modificando su cosmovisión y encontrando las instituciones
adecuadas para expresar su nueva fe, porque llevar el Evangelio al corazón de otra cultura
es un trabajo entre Dios y los miembros de ese pueblo llamado a la fe. El evangelizador
solo puede acompañar a la cultura ajena (“aculturarse”), para que no caiga en un
sincretismo, y no olvidar que solo los evangelizados pueden inculturar el Evangelio.
2. Inclusión de la cultura, en el magisterio reciente de la Iglesia.
Existen tres conceptos comunes de cultura; el clásico: los logros artísticos más
elevados de un pueblo; moderno: característica propia que un grupo humano tiene; y
postmoderno: los espacios donde se construye sentido de vida. Con estos elementos,
entendemos a la cultura, como todo aquello que da sentido a la existencia de un individuo
o de una comunidad3. Por eso, el Concilio Ecuménico Vaticano II, abrió paso al dialogo
con la cultura y dio las bases para analizar los Signos de los Tiempos como respuesta a la
modernidad y a los cambios acelerados que había modificado la realidad social, debido a
los impactos y transformaciones culturales. Planteó nuevos espacios para la acción pastoral
de la Iglesia desde la diversidad cultural como prioridad en el proceso evangelizador, por
eso, acertadamente Rahner afirma:
«Por su urgencia, el tema no puede ser eludido, o lo que es lo mismo, no tratado por poco
importante, tanto en una teología de la gracia y de la iglesia que se entienda así misma
correctamente como en una teología pastoral sincera que considere con seriedad nuestro presente.

3
Cf. Jean LADRIERE, El reto de la racionalidad, Sígueme, Salamanca, 1978.

2
No nos importa solo el término, pero su contenido es innegablemente y central para la relación del
cristiano de hoy con su entorno»4.

Este concilio pastoral, presenta la cultura como un quehacer del hombre que «cultiva
los bienes y valores naturales» (GS, 53a) y que está llamado a «someter el orbe terrestre
con su conocimiento y trabajo» (GS, 53b), que le permitirá «llegar a un móvil verdadero y
plenamente humano» (GS, 53a) [dimensión humanista de la cultura]. Afirma también que
«la cultura humana presenta necesariamente un aspecto histórico y social» y su pluralismo
como una constante en la sociedad contemporánea: «pluralidad de culturas; estilos de vida
común diversos y escalas de valor diferentes» (GS, 53c), «universalidad de la cultura, que
tanto promueve y expresa la unidad del género humano cuanto mejor sabe respetar las
particularidades de las diversas culturas».
En Latinoamérica, los obispos en el documento de Santo Domingo, han dicho que
«La inculturación del Evangelio es un proceso que supone reconocimiento de los valores
evangélicos que se han mantenido más o menos puros en la actual cultura; y el reconocimiento de
nuevos valores que coinciden con el mensaje de Cristo… Además, intenta la incorporación de
valores evangélicos que están ausentes de la cultura, o porque se han oscurecido o porque han
llegado a desaparecer»5.

San Juan Pablo II, en la exhortación postsinodal Ecclesia in América afirmó:


«Los padres sinodales han considerado justamente que la nueva evangelización pide un esfuerzo
lúcido, serio y ordenado para evangelizar la cultura. El Hijo de Dios, al asumir la naturaleza
humana, se encarnó en un determinado pueblo, aunque su muerte redentora trajo la salvación a
todos los hombres de cualquier cultura, raza y condición. El don de su Espíritu y su amor van
dirigidos a todos y cada uno de los pueblos y culturas para unirlos entre sí a semejanza de la
perfecta unidad que hay en Dios uno y trino. Para que esto sea posible es necesario inculturar la
predicación, de modo que el Evangelio sea anunciado en el lenguaje y la cultura de aquellos que
lo oyen»6.

En la Evangelium Gaudium, el papa Francisco acentúa que cuando una comunidad


acoge el anuncio de la salvación, el Espíritu Santo fecunda su cultura con la fuerza
transformadora del Evangelio. Por eso, la diversidad cultural, bien entendida no amenaza
la unidad de la Iglesia, más aún, la Iglesia expresa su genuina catolicidad cuando muestra
la belleza de este rostro pluriforme (EG 116). El Espíritu Santo es quien suscita una
múltiple y diversa riqueza de dones y al mismo tiempo construye una unidad que nunca es
uniformidad sino multiforme armonía que atrae. La evangelización reconoce gozosamente

4
Karl RAHNER, Escritos de Teología VI, Cristiandad Madrid, 2007, 491.
5
SD, 230.
6
EA, 70.

3
estas múltiples riquezas que el Espíritu Santo engendra en la Iglesia, de ahí que no se hace
justicia a la lógica de la Encarnación pensar en un cristianismo monocultural y monocorde.
Es indiscutible que una sola cultura no agota el misterio de la redención de Cristo
(cfr. EG 118), porque el mensaje revelado no se identifica con ninguna cultura, más aún
tiene un contenido transcultural; sin embargo, a veces en la Iglesia caemos en la vanidosa
sacralización de la propia cultura, con lo cual podemos mostrar más fanatismo que
auténtico fervor evangelizador (cfr. EG 117).
5. Análisis de los documentos de Puebla y Santo Domingo.
DP. Secularismo: 83, 342, 418, 622, 851 y 1300. Secularización: 393, 399, 415-418,
1014 y 1052. Proceso de secularización: 415-418, 420, 421, 427, 431-434, 436, 439
y 460.
DS. Secularismo: 27, 30, 36, 44, 49, 53, 55, 72, 102, 128, 153-154, 217, 239.
Inculturación del Evangelio: 13, 15, 24,177, 229, 230, 243, 247-250, 253-254, 263,
271, 279, 292, 297 y 303.
II. CONTEXTO SOCIOCULTURAL COMPLEJO7
1. Realidad que interpela (VER)
El cambio del pensamiento de una sociedad se refleja en la conducta o actitudes de
vida en la misma. En la época de la Ilustración (s. XVIII), sólo era válido lo que
comprobaba la razón, por eso cada quien empezó a crear su propia “verdad”; sin embargo,
nos hemos dado cuenta que el hombre con su sabiduría no ha podido salvar al hombre.
Vivimos en una sociedad de rendimiento, que nos auto explota al hacernos esclavos
de nosotros mismos, haciéndonos producir lo innecesario sin disciplina, para llenarnos de
cosas y no de vida digna, creando una sociedad del cansancio, de riesgo y fragmentada.
Todo esto ha aumentado el número de personas depresivas y fracasadas.
Existe un desafío digital, porque entre más tiempo se dedique al celular o a la
computadora, más soledad, ausencia y vacío existencial se experimenta. Cuando los
teléfonos estaban unidos a un cable, el ser humano era más libre, ahora que no están unidos
a cables el ser humano es su esclavo, haciéndolo indiferente a los demás, y no ver al otro
es como eliminarlo.

7
La mayor parte de este bloque es un resumen del primer capítulo de la tesis del padre Jorge Alejando Torres Zamudio: El
ministerio pastoral del presbítero un apremiante desafío de revitalización en la Iglesia diocesana, 13-44, UPM, mayo de 2018.

4
Nuestra sociedad vive un cambio de época, y no una simple época de cambios. En
un cambio de época, se transforma la manera en que el ser humano ve el mundo y se sitúa
en él, con un conjunto determinado de ideas, valores, lenguajes y símbolos, que configuran
el pensamiento común en un lapso histórico, el cual llamamos cultura.
«La vida de las personas se identifica cada vez menos con un contexto definido e inmutable,
desenvolviéndose más bien en una “aldea global y plural”; por otra, la cultura digital ha modificado
de manera irreversible la comprensión tanto del espacio como del lenguaje y los comportamientos
de las personas, especialmente de las generaciones jóvenes… La rapidez de los cambios, el
sucederse de los modelos culturales, la facilidad de los traslados y la velocidad de la comunicación,
están transformando la percepción del espacio y del tiempo»8.

Constantemente aparecen nuevas necesidades de acuerdo con el contexto en el que


está inmersa cada una de las personas que vive en este tiempo. La velocidad de los modos
de vivir es intensa y acelerada. La dinámica familiar en que crecen los niños, adolescentes
y jóvenes está en contraste por los vividos con los actuales adultos. La forma en que las
personas se ganan la vida es distinta a la de hace unas décadas. Estos cambios, se acentúan
mucho más en las grandes urbes9.
Observemos desde nuestro laboratorio pastoral los siguientes desafíos10:
a) Secularización (del latín saeculum, = siglo). La Iglesia lo interpreta como “mundo” en
oposición a ella11. En el siglo XVII, significó en sentido jurídico-administrativo, “pasar de
la Iglesia mundo” los bienes eclesiásticos. En el siglo XIX, alcanzó significado
antropológico y sociocultural, especialmente contrario a Dios y a la religión católica12.
Actualmente, la secularización se refiere a la legítima e indispensable autonomía de
las “realidades mundanas” frente al ámbito religioso, guardándose mutuo reconocimiento,
respeto y colaboración. Es el proceso sociocultural por lo que se ha desmitologizado o
desdivinizado el mundo. El hombre capta, exige y asume su autonomía y la del mundo con
respecto a Dios mediante su razón. Es por eso, que los obispos en Puebla dijeron que el
secularismo, da la espalda a Dios, negándole su presencia en la vida pública, lo separa y

8
CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la
Iglesia. 20 – 07 – 20.
9
Carlos Cardenal AGUIAR RETES, Necesidad de los cambios en la Arquidiócesis de México, CDMX, Carta circular del 2 de
agosto de 2018.
10
En Pastoral, los desafíos no se ven como enemigos con quien competir, sino como oportunidades para aprender a crecer.
11
«No son del mundo» (Jn 17, 14), se ha interpretado como alejarse o desobligarse de las realidades históricas, olvidándose
de que no somos ángeles, sino seres humanos. En el Evangelio de Juan, “mundo” significa todo lo que se opone a la obra de
Dios; por eso, no ser del mundo, significa no caer en comportamientos o actitudes que contradigan la enseñanza de Jesucristo,
porque los creyentes tenemos que ser diferentes, no sólo ser buenos, sino también tener comportamientos significativos y
originales distintos para ser creíbles en la sociedad que vivimos.
12
Cf. Luis GONZÁLEZ-CARVAJAL, Ideas y creencias del hombre actual, Sal Terrae, Santander 1992, 43-51.

5
opone al hombre y al mundo; por lo tanto, es una amenaza a la fe y a la cultura (cf. DP 83,
434-436), porque ha secularizado lo sagrado y sacralizado lo secular. Sin embargo,
estrictamente hablando no implica ruptura absoluta con lo religioso, sino nuevas
relaciones13.
b) Pluralismo cultural y religioso. Se trata de cosmovisiones socioculturales, políticas,
económicas y religiosas distintas (cf. DA 479), que circulan en el mercado de ideas sin
tener un estatuto privilegiado: son consumidas según la oferta y la demanda.
La publicidad del mercado, hostiga ofreciendo de todo (hasta personas) e, inclusive,
genera falsas necesidades en su desmedido afán de lucro (consumismo). El consumidor por
su parte, busca saciar la necesidad de “sentirse bien”, de ser aceptado y valorado, pues
parece que, en la sociedad, “para poder ser, hay que tener”. Por eso, esta generación, es
considerada más que una “sociedad consumista” una “cultura consumista”.
Los MCS han sido claves al respecto, porque rompen el aislamiento y propagan
rápida y universalmente infinidad de información de un sinfín de temas, permitiendo un
vasto conocimiento del mundo, del hombre, de la cultura y la sociedad. De ahí, que
debemos considerarlos poderosos aliados en la tarea pastoral, más que enemigos;
usándolos adecuadamente, son los «primeros areópagos de nuestra época»14.
El pluralismo se vuelve muy difícil, y a veces imposible para establecer consensos
para promover el bien común en la sociedad; además, ha provocado un mercado religioso
«a la carta» (DA, 10), por eso, abundan las ofertas de grupos emocionales y terapeutas (cf.
DA, 238); inclusive, la misma Iglesia enfrenta, ad intra, el desafío de la pluralidad, pero la
acepta como expresión de la catolicidad dela Iglesia e inculturación del Evangelio (cf. LG
23; AG 22; UR, 4), la considera legítima incluso en las expresiones teológicas doctrinales
(cf. UR 17; AG, 22; GS, 62) y asevera que no necesariamente impide la unidad de la Iglesia,
sino que más bien podría incluso promoverla (cf. LG, 13; UR, 16; OE, 2). De modo que
podemos ser diferentes, pero no excluyentes, plurales, pero no divididos.
«La Iglesia ha de ser también plural, dentro de la unidad de una sola fe. Una sola fe y muchas
teologías, ¿sería legítimo decir que sólo puede haber una teología cuando en los 20 siglos de
historia de la Iglesia, ha habido tantas teologías? La teología de Agustín no es la de Orígenes, -
ambas reconocidas-. La teología de Agustín no es la de Tomás, ni la de Tomás es la de la liberación.

13
Cf. Joaquín PEREA, Del Vaticano II a la Iglesia del papa Francisco, PPC, Madrid 2015, 80-81. Se sugiere: Casiano
FLORISTÁN, Nuevo Diccionario de Pastoral, San Pablo, Madrid 2002, 1354-1364.
14
Juan Pablo II, Mensaje para la XXXIV Jornada Mundial para las comunicaciones sociales (4 de junio de 2000), en
https://w2. vatican. va. (14/12/18).

6
Y, sin embargo, todas esas teologías, a su debido tiempo, con sus peculiaridades y sus mediaciones
históricas y científicas, en cada momento, han procurado sistematizar la fe»15.

El papa Francisco ha dicho que la visión consumista del ser humano, alentada por
los engranajes de la actual economía globalizada, tiende a homogeneizar las culturas y a
debilitar la inmensa variedad cultural, que es un tesoro de la humanidad. Por lo tanto, la
diversidad cultural no amenaza la unidad, porque la unidad no es uniformidad, sino
multiforme armonía, por eso la unidad católica es diversa, pero es una. La uniformidad no
es católica, no es cristiana.
Sólo el Espíritu Santo puede suscitar la diversidad, la pluralidad, la multiplicidad y,
al mismo tiempo, realizar la unidad. El cristianismo no tiene un único modo cultural,
porque una sola cultura no agota el misterio de la redención de Cristo, de ahí que sea
imperiosa la necesidad de evangelizar las culturas para inculturar el Evangelio16.
c) Sociedad “líquida”. Según Zygmunt Bauman, la sociedad moderna se ha tornado
“líquida”, porque las estructuras sociales ya no perduran el tiempo necesario para
solidificarse y no sirven de marco de referencia para los actos humanos y las estrategias a
largo plazo17. Además, también es considerada una «sociedad frívola y de la ligereza»18,
porque la vida es precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constante, debido a los
acelerados y constantes cambios; por eso, el olvido se presenta como condición del éxito y
se exige a los individuos que sean flexibles, que estén dispuestos a abandonar compromisos
y lealtades (desechabilidad). La comunidad es suplida por una red de relaciones
competitivas, porque si no te acomodas al tiempo, quedas fuera del juego19.
d) Generación Selfie20. Los medios de comunicación digitales, han generado un fenómeno
efímero y trivial que ha conquistado acelerada y poderosamente el imaginario colectivo
global: la Selfie. Es una imagen personal que expresa el desinterés por las segundas y
terceras personas; sólo interesa el yo: lo que me ocurre a mí, a mis amigos, a mi grupo. En
cuanto al tiempo, sólo interesa el presente, un hoy renovado y eterno, carente de historia;
el pasado se desvanece sin rastro, y el futuro es cubierto por la intensa niebla de la
incertidumbre. Se privilegia la búsqueda de la satisfacción y el placer inmediatos,
“guiándose por sus sentidos”, búsqueda del placer a corto plazo en el noviazgo y la

15
Pedro CASALDÁLIGA, Al acecho del Reino, Homenaje – Antología, Sâo Félix do Araguaia, Brasil, 1988, 17.
16
Este párrafo fue seleccionado de las 100 FRASES DEL PAPA FRANCISCO, no. 34-42, CEM – USEM, México D. F.,
2016.
17
Cf. Zygmunt BAUMAN, Tiempos líquidos, TusQuets editores, México 2013.
18
Cf. Gilles LIPOVETSKY, De la ligereza, hacia una sociedad de lo ligero, Enegrama; Barcelona 2015.
19
Cf. Jesús LEGORRETA, Hacia otros modelos de comunidad cristiana, Universidad Iberoamericana, México 2015.
20
Cf. Juan María GONZÁLEZ – Anleo SÁNCHEZ, Generación Selfie, PPC, Madrid 2015.

7
sexualidad; y en el carácter lúdico, búsqueda de deportes de alto riesgo, en la búsqueda de
la verdad se ve siempre manipulada por la sensibilidad de los intereses.
Selfie, es un nuevo lenguaje, una nueva comprensión del mundo y del hombre a partir
de microvivencias y del microentorno individual, cuya expresión es la autofoto. Es la
expresión más sofisticada de la voluntad de autodominio de los jóvenes frente al abandono
familiar, social e institucional que padecen; es el triunfo de lo visual en el mundo de la
inmediatez, porque la intimidad se vuelve extimidad, exhibición pública generalmente para
el consumo: «esto soy aquí y ahora» y seré visto, seré consumido (mediante un like) o no
seré nada. Selfie, es tecnología que empapa, da coherencia y sentido a todas las esferas de
la juventud; es su forma de comunicarse, de socializar, de vivir, de sentir, de implicarse o
desligarse del mundo, de crear identidades, de consumir y ser consumido. Este desafío, reta
a los pastores a readaptar su lenguaje esencialista a las nuevas necesidades sensibles y
simbólicas (cf. AG 4), y a formar «integralmente a los jóvenes en el desarrollo de las
habilidades emocionales, afectivas y cognitivas que les permitan enfrentar factores de
riesgo en su núcleo social y ser agentes de cambio en su entorno social»21. Se requiere
también, que la formación de la Iglesia, enfatice los aspectos reflexivos de la fe y el diálogo
sustantivo con las construcciones culturales modernas.
e) Clericalismo. Hay que tomar en cuenta que, desde mediados del siglo III, el ministerio
sacerdotal, perdió el sentido de servicio, se convirtió en honor, dignidad y potestad.
Dignidad que viene por la «ordenación» de origen imperial (ordo), y no por el Bautismo,
cuyo origen es Cristo. Así, la división de la Iglesia queda establecida: los ordenados son
valiosos, «hombres sagrados, santos», mientras que los laicos, son gente corriente y sin
distinción especial, la plebe no apta para tocar lo sagrado. Esta visión, copió la misma
manera que en el Antiguo Testamento el principio levítico «sean santos porque yo, el
Señor, su Dios, soy santo» (Lv 19, 2), se entendió como separación en lugar de cercanía,
en una limitación de lo puro ante lo impuro. De este modo, si las personas querían imitar a
Dios Santo, tenían que rechazar a los paganos, a los pecadores e impuros, puesto que Dios
bendecía más al pueblo elegido, a los justos y a los puros. En Jesús, la santidad no se
manifiesta en la separación o desprecio de las personas, sino en la cercanía y su amor
absoluto hacia ellas, en solidaridad con el más pobre.
El ministerio eclesial, a partir del segundo siglo, se fue definiendo teológicamente
desde la presentación cristológica (in persona Christi agere), propia del clero,
especialmente consagrado al culto eucarístico y a la dirección de la comunidad22.

21
Arcelia RUIZ VÁZQUEZ, Tesis doctoral: perfil sicológico de sicarios mexicanos, Acapulco Guerrero, agosto de 2018.
22
Cf. Santiago MADRIGAL, Vaticano II: remembranza y actualización, Sal Terrae, Santander 2002, 287-295.

8
El clero, hace referencia exclusiva a la triada obispo-presbítero-diácono, y
antiguamente a todos los tonsurados, como «porción del Señor», refiriéndose aquellos que
se dedican exclusivamente a las «cosas del Señor», en oposición a los que se dedican a «las
cosas del mundo», los laicos. De esta manera, los ministerios eclesiales dejaron de ser
misioneros y los que oficialmente tenían el encargo de «ir por todo el mundo y anunciar el
Evangelio a todas las gentes», fueron los que menos anunciaron el Evangelio.
El clericalismo, descuida la esperanza en la lucha cotidiana por vivir la fe, porque se
preocupa por ganar espacios (poder) no por generar procesos pastorales; por eso, nos
expone a quienes somos consagrados a perder el respeto de la dignidad de toda persona,
contagiándose como virus letal que provoca malestar en la pastoral de la Iglesia:
«El clericalismo es una permanente tentación de los sacerdotes, que interpretan el ministerio
recibido como un poder que hay que ejercer más que como un servicio gratuito y generoso que
ofrecer; y esto nos lleva a creer que pertenecemos a un grupo que tiene todas las respuestas y no
necesita ya escuchar ni aprender nada»23.
«El clericalismo, es un virus que la Iglesia ha venido incubando durante siglos. Una enfermedad
que representa la esclerosis de la Iglesia; un sagrado despotismo ilustrado de quienes piensan y
deciden: hago y deshago, organizo y desorganizo, pongo y compongo, apruebo y desapruebo,
incluyo y excluyo…la tarea de los portavoces del clericalismo consiste en crear un público pasivo
y obediente, no un colaborador participante en la toma de decisiones; lo que pretenden es edificar
no una Iglesia Doméstica, sino iglesia domesticada»24.

2. Sabiduría que ilumina (PENSAR)


a) Contextos humanos. Son lugares donde Dios habita y desde los cuales se encuentran
con el hombre y éste con Dios (lugar teológico), espacios de relación y realización humana
y, finalmente, la esfera donde la Iglesia tiene su razón de ser y hacer. El presbítero, antes
de ser un ministro de la salvación, es un hombre de comunión humana y cultural.
En el siglo pasado, estudiosos europeos, se atrevieron a decir que, en regiones de
América latina, los indígenas no tenían religión; pero después, tuvieron que reconocer que
en esos indígenas todo era religión, porque según los etnólogos y antropólogos, la religión
es parte esencial y el núcleo radical de toda cultura25.
Es necesario desnudarnos de una fe europea imperialista para descubrir con las culturas
originarias las semillas del Verbo, al Cristo inédito que estaba con ellos antes de la

23
FRANCISCO, Discurso a la primera a la primera Congregación general de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los
Obispos (3 – 10 – 2018): L`Osservatore Romano, 5 de octubre de 2018, p. 10.
24
Franco Coppola, Mensaje al inaugurar la 107ª Asamblea plenaria de la CEM, 30 abril de 2019.
25
Cf. Pedro CASALDÁLIGA, Al acecho del Reino, Homenaje – Antología, Sâo Félix do Araguaia, Brasil, 1988, 17.

9
colonización. Es importante escucharlos, respetarlos y amarlos tal cual son, porque en lo
profundo de su fe conservan el “Antiguo Testamento” que los lleva a Cristo. Por eso, en la
Religiosidad Popular de América Latina, el protagonista es el pueblo; y es el pueblo quien
hace religiosidad, prescindir del conocimiento y justa valoración del contexto sociocultural
es un desastroso “pecado pastoral”, un crimen contra el hombre y la cultura, y un
incoherente testimonio eclesial.
«La pastoral de la Iglesia no puede prescindir del contexto histórico donde viven sus miembros.
Su vida acontece en contextos socioculturales bien concretos. Estas transformaciones sociales y
culturales representan naturalmente nuevos desafíos para la Iglesia en su misión de construir el
Reino de Dios. De allí nace la necesidad, en fidelidad al Espíritu Santo que la conduce, de una
renovación eclesial, que implica reformas espirituales, pastorales y también institucionales» (DA
367).

Estamos en un cambio de época, donde observamos el fracaso del modelo cultural


vigente. La cultura se fragmentó, perdiendo su unidad y armonía, sin tener referencia que
dé sentido existencial, en donde el individuo es el centro de todo, sujeto de derechos,
decisiones y acciones. Las definiciones religiosas ya no son aceptadas por todos como
verdades absolutas, prevaleciendo la autonomía del inmanente que dispensa una
legitimación e inteligibilidad integral del universo, llamada “crisis de credibilidad”, signo
más perceptible de la secularización. Sin monopolios religiosos, se irrumpe cada vez más
una pluralidad de universos, que van desarrollando una interpretación propia, autónoma e
independiente. Es el mundo de los espectadores, de los consumistas, del relativismo de
creencia. Hay competencia de ideas e inseguridad en relación a todo26.
b) Experiencia simbólica27. No hay que confundir el signo (señal) con el símbolo.
Todo símbolo es un signo, pero no todo signo es un símbolo. El signo es algo convencional,
como las señales de tránsito que se rigen en todo el mundo por acuerdo de los seres
humanos. En cambio, el símbolo, brota de lo más íntimo de la creatividad humana, de la
conjunción de los cinco sentidos (oler, gustar, sentir, oír, ver), del sentido común, de la
imaginación, del sentimiento y de la emoción.

26
Cf. ZANONI DEMETTINO CASTRO, Retos, compromisos y perspectivas de la Pastoral Afroamericana y Caribeña, ponencia en el
Encuentro Continental, Puerto Escondido, Oaxaca, febrero 2020.
27
El símbolo (−: arrojar junto, unir) es un objeto - signo dividido en dos partes (visible e invisible) asociadas y
destinadas al reconocimiento mutuo; es una realidad visible que pone al hombre en comunicación con lo invisible (significado);
una apertura a lo que está más allá del espacio y el tiempo inmediatos. Aplicado al hombre, ayuda a entender su destino y a
subrayar la presencia del alma y del cuerpo en todas sus operaciones (unidad antropológica), evitando el dualismo platónico y
teológico. Cf. Ernest CASSIRER, Antropología filosófica, Fondo de Cultura Económica, México 2012, 45-49. Julien RIES, El
símbolo sagrado, Kairós, Barcelona 2013, 9-21 y 109-141. Gilbert DURANT, Las estructuras antropológicas de los imaginarios,
Fondo de Cultura Económica, México 2004.

10
El símbolo es el primer momento del conocimiento humano. Ricoeur dice que «el
signo es logos (palabra), el símbolo es bíos (vida). Mediante el signo se comunican
conocimientos. Mediante el símbolo se comunica vida (…) Los símbolos dan sentido a
nuestra vida, nos dan vida, no meramente saberes sobre la vida»28, hacen que la vida
parezca como una historia encantadora y festiva. De ahí que lo simbólico sea «la expresión
más noble de lo religioso: un acto de misericordia, de defensa de un derecho, dice más que
cien palabras que las definan»29. El símbolo «nos lleva a lo inabarcable fascinante, a
aquello que culmina la búsqueda de sentido del ser humano, que no es otra cosa que haber
encontrado el sentido de la vida que para los católicos es llegar a encontrar al Dios de
Jesucristo y a su Espíritu»30.
La experiencia simbólica, es una acción específica del ser humano, dice Gilbert
Durand que es su «carta de presentación»; porque es aquí donde expresa sus relaciones
íntimas, interpersonales y cósmicas, a través de signos y símbolos, construye una alianza
entre el mundo físico y trascendente. El símbolo, es siempre un puente que conecta lo
visible con lo invisible y transporta el uno al otro (Paul Evdokimov), une a los seres
humanos, crea afinidad y comunidad, garantiza que tratemos bien a las personas y a la
creación.
El mundo real es un mundo corpóreo, es por eso que, para toda persona, el cuerpo
es el proto-símbolo desde el que se genera sentido, pensamiento y cultura; por consiguiente,
para llegar a Dios, es necesario asumir, respetar, amar y potenciar lo humano31.
En la pastoral actual, los gestos y hechos simbólicos son sumamente necesarios; por
eso es importante conocer la sabiduría popular, la sabiduría de la gente, el logos sapiencial
de los pueblos en sus tradiciones, en sus expresiones culturales y simbólicas. Entre las
personas, hay que buscar el sentido que le dan a su existencia su manera de ver el mundo,
de relacionarse con Dios, su modo de resistir y esperar. Debemos descifrar a nuestra
sociedad desde sus símbolos e imaginarios, para que podamos hacerlas más inteligibles e
inserir ahí el Evangelio.

28
Paul RICOEUR, citado en José María Castillo, Símbolo, en: Casiano Floristán (Director)), Nuevo Diccionario de Pastoral,
CIDEP, Madrid, 2002, 1404.
29
José Luis MARDONES, Síntomas de un retorno, Sal Terrae, España, 1999, 158.
30
AA.VV. Documento Para abrir boca del I congreso Interamericano de Pastoral Urbana realizado México; D. F. del 2-6 de
julio de 2001, 3.
31
Los grupos neopentecostales han tenido gran aceptación no por su orientación teológica formal, sino porque sus oraciones
se orientan a la experiencia de recepción de los dones del Espíritu, con percepción corporal, sensorial y emocional de su
presencia viva y actuante. En este sentido el filósofo suizo-alemán de origen coreano Byung-Chul Han, dice que «no hay
rituales que puedan realizarse sin el cuerpo: tanto el individual como el colectivo». (Tomado de Actualidad Litírgica, No. 288,
pág. 32).

11
Se requiere también discernir en la Religiosidad Popular y en los Catolicismos del
Pueblo, antes de querer encuadrarlos en lo doctrinal e institucional bajo una supuesta
purificación.
«El pueblo latinoamericano reclama su religiosidad popular hace siglos, hace 500 años. Esa
religiosidad fue con mucha frecuencia despreciada por ser considerada en un primer momento
como pagana, quizá, simplemente; posteriormente como muy ambigua, ecléctica; por considerarla
incluso en sectores de izquierda como alienada y alienante; y sin embargo la reconocemos cada
vez más como una espiritualidad sumamente legítima, por latinoamericana y por su gran potencial
de liberación también. Y, sin duda, con una carga de ambigüedades históricas explicables»32.

c) Escenario actual del pastor. La sociedad secularizada, mira al presbítero como


un funcionario público de lo sagrado y sólo le demanda una ritualización religiosa para
celebrar los grandes momentos de la vida, bajo un interés más sociocultural que como
expresión de fe. Además, los MCS, han propiciado un anticlericalismo aprovechando
actitudes malsanas de los sacerdotes para forjar una imagen negativa e insultante de los
“curas”. Ante este desafío de la desconfianza hacia los sacerdotes, crece aún más la sed de
Dios, de espiritualidad y de trascendencia33.
Una nueva visión de los pastores, dependerá del proceso intenso y responsable de
cada uno de sus miembros, tomando en serio su existencia humana a la luz del Evangelio
y de reflexiones teológicas existenciales; por eso, la tarea primera y fundamental de todo
cristiano es ser auténticamente humano, porque nuestra humanidad es el escenario por
antonomasia del encuentro de Dios con el hombre, y del hombre con Dios. Ser verdadero
cristiano, implica ser verdadero hombre, pues es precisamente en lo humano donde Dios
ha puesto su gloria, de ahí san Ireneo decía: Gloria Dei, homo vivens34.
El afán de una pronta respuesta a los desafíos, provoca activismo, y al no conseguir
frutos, induce a descargar la culpa a los demás. La prisa, provoca una pastoral reaccionaria,
de sucesos, improvisada, desorganizada, difusa y tensionante, revelando el déficit de
discernimiento, solidaridad y planeación pastoral. El cultivo y la práctica de la paciencia
activa35, aportará mucha luz al presbítero. Además, La fidelidad del presbítero a la
confianza y a la misión recibida de Dios y de la Iglesia, es la mejor motivación para una
orgánica, alegre y esperanzadora actividad pastoral. Una sana pastoral, demanda un sano

32
Pedro CASALDÁLIGA, Al acecho del Reino, Homenaje – Antología, Sâo Félix do Araguaia, Brasil, 1988, 17.
33
Cuando más grande es la crisis intraeclesial, el Espíritu Santo suscita hombres y mujeres llenos de espiritualidad, lo constatan
los siglos XVI y XVII, que más personas espirituales ha suscitado.
34
Ireneo DE LYON, Contra las Herejías, Ediciones Apostolado Mariano, Salamanca 1999, Libro 4, 20, 7.
35
Resistencia a la crítica de la realidad, que conduce a la toma de una decisión de cambio, mediante un ritmo uniforme entre
la dificultad y el abandono.

12
bien-estar frente a la realidad y en la realidad, requiere de personas maduras, humana y
espiritualmente.
La misión originaria del presbítero, es la evangelización del hombre y su realidad,
no lo sacramental ni el templo; el sacramentalismo convierte a la Iglesia en «un mercado
de ritos sagrados», a los presbíteros en comerciantes y a los creyentes en clientes,
olvidándonos que «la caridad con Dios y con los hombres, es el alma de todo apostolado»
(LG 33).
Negarse a la convivencia, al dialogo, al intercambio, a la coexistencia, inclusive a
ser cuestionados, sumerge a los pastores a una absurda pobreza humana y pastoral.
Aislados en nuestras zonas de seguridad (confort), cautivos en las propias ideas,
pensamientos y caprichos pastorales, es imposible realizar la Nueva Evangelización.
Es mentira que el presbítero lo sepa todo y todo lo pueda; es falso que sea exclusivo
protagonista de la Evangelización. Esta errática y letal conciencia de sí, sólo le conduce a
comportarse como “francotirador” en la comunidad; inclusive, factor aislado, yuxtapuesto
o contrapuesto del presbiterio, como un ser desvinculado y apático, un “lobo solitario” 36.
Todo pastor y pastoral excluyente, se aniquilan así mismos, entorpecen la diversidad de
dones y carismas suscitados por el Espíritu Santo y contradicen la fe cristiana que es
eminentemente para vivirse en comunidad.
«Toda la renovación de la Iglesia consiste esencialmente en el aumento de la fidelidad a su
vocación… El gran desafío para la conversión pastoral que hoy se le presenta a la vida de la Iglesia
es intensificar la mutua colaboración de todos en el testimonio evangelizador a partir de los dones
y de los roles de cada uno, sin clericalizar a los laicos y sin secularizar a los clérigos, evitando en
todo caso la tentación de un excesivo clericalismo que mantiene a los fieles laicos al margen de las
decisiones»37.

3. Desafíos contemporáneos – oportunidades pastorales (ACTUAR).


La época actual, nos interpela y nos reta a cambiar de estrategias para ofrecer
respuestas nuevas y no continuar dando respuestas rancias con dogmatismos obsoletos,
«pues nadie, hecha vino nuevo en odres viejos» (Lc 5,37). La Iglesia, tiene un mensaje de
gran calidad y de mucha actualidad: el EVANGELIO; pero no sabe cómo decirlo. Muchas
veces se enseña respuestas que no se entienden para preguntas que ya nadie se hace, se
habla auditorios inexistentes38. El mundo actual, tiene nuevos lenguajes, códigos y medios

36
Cf. Luis RUBIO, Nuevas vocaciones para un mundo nuevo, Sígueme, Salamanca 2012, 283-285.
37
COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL, Reflexión sobre la Lumen Gentium, 104.
38
Por eso: «El lenguaje y la comunicación están en el centro de las preocupaciones actuales, por todo lo que implican de
dominio, de influencia, de persuasión y de transformación de las mentes y de los comportamientos». F. M ERLOS ARROYO, La
PASTORAL…, 27.

13
de comunicación, que requieren ser conocidos y aprovechados para evangelizar al hombre
de hoy. Hay que anunciar el Evangelio con un lenguaje que entienda nuestra generación,
con «los modos más eficaces para llegar a las mentes, a los corazones y a la vida de los que
buscan al Señor»39.
En este tiempo, el espíritu crítico y el pluralismo, son fuertes tendencias en la
sociedad y dentro de la misma Iglesia. Por eso, necesitamos estar más abiertos a la crítica
y deseosos de renovar nuestras estructuras pastorales. Los nuevos tiempos exigen ser
ecuménicos40, aunque esto traiga sus respectivos retos y planteamientos a la fe, de ahí que
sea necesario escuchar también voces extraeclesiales que nos puedan iluminar.
Los cristianos estamos llamados a conocer los actuales Signos de los Tiempos41, por
eso el papa Francisco ha dicho que, para entenderlos, es necesario hacer silencio, observar,
reflexionar y orar. Para conocer bien la realidad, es importante tener una mirada
apreciativa, sin prejuicios y sin perder el pensamiento crítico. Nuestra fe, debe englobar
nuestra propia forma de ver la vida, nuestra postura existencial, nuestra manera de estar en
el mundo; es decir, que manifieste lo que creo sobre mí, lo que creo sobre ti, lo que creo
sobre la vida, y por supuesto, lo que creo de Dios. Nuestra mirada tiene que ser como la
mirada de Jesús: ver a quien sufre para atender su necesidad existencial, lo más íntimo de
su ser (Lc 7,11-17. 19, 1-10).
El papa Benedicto XVI, dijo que la Iglesia siempre está necesitada de reformas, pero
frente a estas reformas siempre es necesario tener en cuenta que la Iglesia no es nuestra,
sino de Cristo, y en consecuencia los cambios no deben reducirse a un celoso activismo
por erigir nuevas estructuras, ya que con esto sólo conseguiríamos tener una Iglesia a
nuestra medida, y no la Iglesia auténtica, que sostiene y nutre la fe y la vida de la comunidad
de discípulos de Cristo. Es decir, una renovación “no significa entregarnos
desenfrenadamente en levantar nuevas fachadas, sino a procurar que desaparezca lo que es
nuestro, para que aparezca mejor lo que es de Cristo42.
No se trata de romper con todo lo que ya se ha trabajado y que ha dado buenos frutos,
pero sí de estar atentos para actualizar nuestra perspectiva y crear nuevos hábitos para
cumplir con la misión de la Iglesia. Este cambio de época, exige renovar lenguajes,

39
Francisco MERLOS ARROYO, La PASTORAL: Don, Tarea y Desafío de la comunidad, UPM, México 1998, 26.
40
El ecumenismo, es el esfuerzo de unidad que debe realizarse entre los que profesamos la misma fe en Cristo y en una
comunidad cristiana como misionera del Reino de Dios y asistida por el Espíritu Santo. Cf. PONTIFICIO CONSEJO PARA LA
PROMOCIÓN DE LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, Directorio sobre el ecumenismo, 9. No se trata de sincretismo, o tratar de
unir diversas doctrinas, sino de buscar juntos la construcción del Reino de Dios.
41
Las señales prodigiosas del Evangelio (Lc 21, 25 – 28) son los Signos de los Tiempos, los de cada época y circunstancia, que
debemos leer y saber leer con el lenguaje de la propia historia y del contexto.
42
Carlos Cardenal AGUIAR RETES, Necesidad de los cambios en la Arquidiócesis de México, CDMX, 2 de agosto de 2018.

14
símbolos y métodos; seguir haciendo lo mismo del pasado, es recaer en los mismos
problemas que necesitamos superar.
Es urgente asumir una nueva sensibilidad para entender y anunciar el Evangelio, que
sea coherente con nuestras ideas y con nuestras acciones, para poder ser partícipes de ese
proceso gradual de definición de valores consensuados, que aseguren la subsistencia de la
cultura de cristiandad, que tiene tanto que aportar en los contextos por venir. Para eso,
necesitamos ser una Iglesia en salida, que esté al servicio de la sociedad y sea fiel reflejo
de Cristo, que es lo que le dará autoridad y fortaleza; que nuestra preocupación por
preservarla como institución no sea para que la Iglesia viva, sino para que la Iglesia sirva.
En la actualidad, los fieles laicos no constituyen grupos cerrados, viven en una sociedad
pluralista y están más expuestos a las modificaciones de la convivencia social. Esta
situación exige a los agentes de pastoral a reflexionar sobre la pastoral de la comunidad
cristiana y a indagar la posibilidad de servir mejor a la comunidad.
Por lo tanto, el principal desafío del pastor es ser «contemplativo-activo en y de la
realidad» (cf. GE 26), por eso es urgente «pasar de una pastoral de la conservación, a una
pastoral decididamente misionera» (Cf. DA 370), asumiendo los siguientes compromisos:
a) Los desafíos, tienen que ser afrontados sin evasivas, evitando actitudes pesimistas de
frustración, derrotismo, resignación, miedo e indiferencia. Las nuevas circunstancias,
reclaman pastores capacitados: audaces, creativos, llenos de valentía -que viene del
Espíritu-, mejor formados y capacitados para ser mundo y andar en el mundo, con el fin de
proponer, contagiar e inserir el Evangelio del Reino en sus múltiples realidades. Sólo el
Espíritu Santo, es quien nos ayudará a discernir de manera adecuada la realidad y nos
impulsa a comprometernos de manera auténtica en la transformación de un mundo más
humano.
«La renovación adecuada del sistema de los estudios eclesiásticos está llamada a jugar un papel
estratégico… y no deben solo ofrecer lugares e itinerarios para la formación cualificada de los
presbíteros, de las personas consagradas y de laicos comprometidos, sino que constituyen una
especie de laboratorio cultural providencial»43.

b) Pastoralizar el ministerio presbiteral más que teologizarlo; humanizarlo más que


sacralizarlo, secularizarlo más que eclesializarlo, a la luz del ministerio pastoral de Jesús.
En el seminario nos formaron clérigos y “eruditos”, pero las comunidades necesitan
«pastores con olor a ovejas» no a incienso.

43
Veritatis Gaudium 3.

15
«No solo hay que oler a pastor y ovejas, hay que oler a vaca y a puerco; es decir, inculturados y
encarnados con la comunidad. Huelan a hospitales, a pobres, a cárceles, a migrantes, a jóvenes.
Cuiden el rebaño, pues día a día aumentan los lobos, que quieren acabar con el rebaño»44.

El pueblo de Dios necesita presbíteros cercanos, sensibles, respetuosos y comprensibles;


hombres en-con y del pueblo, no fuera-sobre-frente o contra el pueblo; audaces, proféticos
y con ímpetu pastoral; pastores con formación integral e integradora (cf. PDV 72) que
quieran servir, no hacer carrera; san Agustín decía «el que preside a un pueblo debe tener
presente, ante todo, que es siervo de muchos»45.
c) La Evangelización actual exige ser mundano, estar en el mundo (encarnarse)46; pero
no hemos sabido discernir la presencia de Dios desde la realidad del mundo y del
conocimiento científico, sólo nos reducimos a doctrina teológica, Sagradas Escrituras y
prácticas religiosas, ya que, el ministerio pastoral se realiza desde las propias trincheras y
seguridades, por temor a la alteridad plural y al dialogo respetuoso y enriquecedor que
exige la secularidad. Es necesario que el presbítero no sea sólo de oficina, tiene que salir a
la calle, caminar hacia las personas para tocar su carne y sentir sus necesidades que les
aquejan y practicar la «samaritanidad» con todos (cf. DA 26. 176. 491).
d) Conocer la cultura de la comunidad, para pensar, soñar, trabajar y orar con las personas
(cf. EG 129). Al pueblo se le sirve desde dentro y desde ahí se encuentran no sólo
soluciones eficaces a las carencias y anhelos de las personas, sino también claves del Reino
que revitalizan la pastoral. Hay que salir, convencidos de ir a compartir más que a dar, a
aprender más que a enseñar, a proponer más que a dirigir, a convivir más que adoctrinar.
Es salir a ser pueblo, a “entrar con los pies descalzos” en la vida de éste para configurarlo
en transparencia del Reino. Es una salida a la diaconía fraterna, primer y mejor servicio
evangelizador que puede ofrecer todo presbítero en la actualidad es la fraternidad; sin

44
BAUTISTA ÁVALOS Francisco Javier, carta enviada a sus feligreses desde la cárcel. Octubre de 2019.
45
Pío DE LUIS, Obras completas de San Agustín, T. XXVI, Sermón 340 A; BAC, Madrid 1985, 22.
46
La teología anterior al Concilio Vaticano II, consideraba tres enemigos del alma: demonio, carne y mundo. Este último no
era sólo un valle de lágrimas, sino un lugar de perversión, debido a su carácter profano o pagano; era considerado como la
sociedad o lugar en que se vive políticamente estructurado, o como como un sistema social desordenado e injusto, dominado
por los poderes. Para salvarse se tenía que huir del mundo, ya sea al recinto sagrado sacramental o devocional (laicos), o bien
al convento o monasterio (consagrados). Sin embargo, aunque el mundo no debe ser idolatrado, tampoco debe ser considerado
pura perversión.
Los creyentes cristianos, sabemos bien que la Iglesia no es el mundo, pero tampoco es el no-mundo. Jesús envía a sus
discípulos al mundo (como humanidad) para ser testigos, sin que se identifiquen con el mundo (como sistema). Por eso, hay
que amar al mundo, encarnarse en él y servirlo.
Vivir radicalmente el Evangelio, implica actuar como Jesús. De ahí que los cristianos chocan con la ideología del
“mundo” como sistema, cuando éste es oscuridad (no luz), muerte (no vida), mentira (no verdad), odio (no amor), injusticia
(no justicia) y opresión (no liberación). Jesús no propone la destrucción del mundo ni su conquista por sus discípulos, sino una
alternativa: REINO DE DIOS, que consiste en la filiación divina (todos somos hijos de Dios) y el mensaje fraterno (todos
somos hermanos). Cf. Casiano FLORISTÁN, De domingo a domingo, Sal Terrae, Santander 1993, 186-187.

16
olvidar que, andar con la comunidad, sin mancharse de su mugre y sin impregnarse de su
olor, el presbítero podrá ser todo, menos pastor.
e) El gran anhelo de nuestras comunidades es tener pastores discípulos misioneros y
servidores de la vida, que aporten el oxígeno de la concordia, que den vida, y no el dióxido
de carbono de sus amarguras, incomunicaciones e impotencias47. La calidad y calidez
humana son imprescindibles, ya que predisponen su empuje pastoral, la escucha y la
aceptación del Evangelio; de ahí que la fuerza del pastor sea el servicio humilde en la
entrega de sí mismo48.
f) Ante lo incierto e inconstante de la cultura, coexiste lo sólido; no todo es líquido. Para
superar este desafío, frente a lo efímero hemos de ser líquidos (cf. 1 Co 7, 31)
permaneciendo firmes en lo esencial de nuestra fe: anclados en la «Piedra Angular» (1
Co 10, 4; Ef 2, 20) y flexibles para desechar lo provisional.

III. EL PASTOR CONTEMPORÁNEO49

I. REALIDAD (VER).

En este mundo secularizado, líquido y globalizado, muchísima gente camina como oveja
sin pastor, y hay muchas razones para ello; brevemente analizaremos esta realidad para
poder hacernos más conscientes de este fenómeno sociológico, teológico y eclesial.

En una sociedad individualista, la imagen del pastor y de las ovejas no son atractivas; en
las últimas décadas son rechazadas por la atomización de las experiencias personales, la
globalización, el relativismo moral y la falta de paradigmas éticos compartidos ante la
inmensa oferta audiovisual y de las redes sociales, verdadera “escuela” de pensamiento
para muchos.

La palabra “pastoral”, que tanto se utiliza en la Iglesia, suena a anticuado, a obediencia


ciega, a seguir como borregos al pastor sin preguntar, a aceptar dogmas, ritos y leyes. De
47
Cf. Juan María URIARTE, Una espiritualidad sacerdotal para nuestro tiempo, Sal Terrae, Santander 2010, 81.
48
En el capítulo 10 del Evangelio de Juan, subyace el peligro de que los dirigentes de las primeras comunidades cristianas
olvidaran imitar a Jesucristo Buen Pastor y la tentación latente de no ser buenos guías; por eso, el escritor sagrado proporcionó,
en las palabras de Jesús, dos razones fundamentales de un pastor: no ser asalariados, ni tampoco dueño de las ovejas. Ya que,
cuando un dirigente comunitario trabaja por un sueldo, defenderá sus intereses, no los de las ovejas, trabajará en lo que le deje
dinero, no en lo que lo convierte en servidor, servirá a los que más reditúen, no a quienes más lo necesiten. Cuando un pastor
se siente dueño de las ovejas en lugar de ser responsable, lo más seguro es que se aproveche de ellas.
49
Resumen del artículo «Como ovejas sin pastor» de Juan Yzuel, publicado en la revista Tiempo de Hablar – Tiempo
de actuar, número 171 (12.02.2023).

17
allí la aversión a “ser pastoreados”, a ser considerados un rebaño anónimo, uniforme,
homogéneo, obediente y acrítico.50 Pero, también hay aversión de parte de las ovejas a
ser pastoreadas y huyen del trabajo de los propios pastores. En un mundo donde todo es
fluido, temporal, cambiante, caduco y mejorable como programas informáticos y digitales,
muy poca gente quiere asumir el papel de representar lo permanente, eterno, duradero y
dogmático. Es difícil conducir un rebaño cuando uno mismo no tiene claro hacia dónde va.

En la era de la posverdad, en un mundo de noticias falsas y engañosos memes, ¿Cómo ser


testigos de la Verdad? Los niños y jóvenes necesitan límites y referencias; en muchísimos
aprendizajes hay que indicarles bien el camino y acompañarlos en el proceso, porque
aprenden imitando más que con palabras. De allí la importancia radical de tener en su vida
“pastores” que les digan hasta dónde pueden ir, qué pueden y qué no pueden hacer, cómo
deben comportarse, cuáles son los valores más importantes que deben guiar sus vidas; e
indicarles dónde están los “lobos” que los pueden poner en peligro.

II. ILUMINACIÓN (PENSAR).

La tradición bíblica es eminentemente pastoril, Abrahán era un pastor nómada, Moisés y


David fueron pastores, así como varios profetas.51 En la Biblia, la palabra “pastor” aparece
unas 112 veces aproximadamente; dependiendo de las versiones: 89 veces en el Antiguo
Testamento y 23 veces en el Nuevo Testamento. El salmo 23, es el núcleo del poema más
querido y memorizado por judíos y cristianos: «El Señor es mi Pastor, nada me falta».52 El
gran Pastor es el mismo Dios, que designa otros “pastores” de su Pueblo; muchos de los
cuales son pastores en la vida real: Abrahán, Isaac, Jacob, Moisés, David… Por ello
aparece varias veces la idea de “pastorear” el rebaño del Señor” y ser fieles a la misión de
cuidar de él.

50
Frente a esta imagen crecientemente rechazada, no ha prosperado el concepto de “ministerio”, servicio, que
ha quedado relegado a los ministerios ordenados o aquellos que tienen algún tipo de “envío”, como los
ministros extraordinarios de la Comunión, Catequistas o Lectores.
51
No es de extrañar que, en el relato de Caín y Abel, el bueno fuera el pastor Abel, que representaba a este
grupo humano enfrentado tradicionalmente en Mesopotamia a los agricultores, asentados en sus tierras y
enemigos de los pastores errantes que metían a veces el rebaño en sus sembrados.
52
Comparativamente, las palabras “labrador”, “sembrador”, “viñador” y “trabajador” o “bracero”, todas juntas,
no llegan ni a 40 menciones en toda la Biblia. La palabra “semilla”, por otro lado, aparece 33 veces. En
contraposición, la palabra “oveja” aparece 226 veces en el AT y 40 en el NT, mientras que “cordero” se menciona
131 veces en el AT y 35 en el NT, que junto con “carnero” (158 veces en el AT) superan al género femenino de la
raza ovina dada su importancia en los sacrificios rituales, donde no se podían ofrecer hembras a Dios. Mientras,
la “cabra” (47 veces en el AT y solo 1 en el NT) y el macho cabrío (62 en todo el AT) aparece con menos frecuencia
y, este último, asociado sobre todo a los sacrificios de expiación por los pecados, de donde viene la famosa figura
del “chivo expiatorio”.

18
Jesús, utilizó muchas parábolas sacadas de la tradición del pueblo judío, y otras de su propia
cosecha; entre las más importantes destaca la figura del pastor como líder, ejemplo a seguir
y cuidador de la comunidad. Jesús se identifica como “Buen Pastor”. Y, en este texto
del evangelio de Juan, nos explica la diferencia entre el pastor asalariado y el pastor que es
“dueño de las ovejas”, que son suyas:

«Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el que es un
asalariado y no un pastor, que no es el dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona
las ovejas y huye, entonces el lobo las arrebata y las dispersa. El asalariado
huye porque solo trabaja por la paga y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor,
y conozco a mis ovejas y ellas me conocen, al igual que el Padre me conoce y yo conozco
al Padre, y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil; a esas
también yo debo traerlas, y oirán mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor» (Jn 10,
11-16).

Jesús sigue la huella de los profetas veterotestamentarios que se lamentan del abandono
que ha sufrido el rebaño del Señor a manos de los pastores de Israel. El texto más duro y
claro es el de Ezequiel:

«Me dirigió la palabra el Señor: —Hijo de Adán, profetiza contra los pastores de Israel,
profetiza diciéndoles: ¡Pastores!, esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se
apacientan a sí mismos! ¿No son las ovejas lo que tienen que apacentar los pastores? Se
toman la leche, se visten con su lana; matan las más gordas, y a las ovejas no las
apacientan. No fortalecen a las débiles, ni curan a las enfermas, ni vendan a las heridas;
no recogen a las descarriadas, ni buscan las perdidas, y maltratan brutalmente a las
fuertes. Al no tener pastor, se desperdigaron y fueron pasto de las fieras salvajes. Mis
ovejas se dispersaron y vagaron sin rumbo por montes y altos cerros; mis ovejas se
dispersaron por toda la tierra, sin que nadie las buscara siguiendo su rastro. (…) Así
dice el Señor: Yo mismo en persona buscaré mis ovejas siguiendo su rastro. Como sigue
el pastor el rastro de su rebaño cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro
de mis ovejas y las libraré sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron
un día de oscuridad y nubarrones». (Ez 34,1-16)

Una oveja sin pastor no es una oveja libre, aunque lo parezca; sino que es una oveja
descarriada que va errando por los montes sin saber a dónde ir y vive expuesta al asalto de
cualquier enemigo. El profeta Jeremías cuando utiliza esta metáfora, habla de los malos
pastores:

19
«¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño! –oráculo
del Señor. Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: “A los pastores que pastorean mi
pueblo: Ustedes dispersaron mis ovejas, las expulsaron, no las atendieron; pues yo les
tomaré cuentas, por la maldad de sus acciones –oráculo del Señor–. Yo mismo reuniré
el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus
pastos, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no
temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá –oráculo del Señor–. Miren que llegan
días –oráculo del Señor– en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como
rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel
habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: El-Señor-nuestra-justicia». (Jr 23,1-
6).

Dios promete volver a reunir de nuevo a su pueblo, pero bajo otros pastores que sean
dignos. Es el anuncio de los tiempos mesiánicos, en los que aparecerá finalmente el
verdadero Pastor, Jesucristo, un pastor que se apiada de las ovejas que caminan sin
pastor. En línea con esta tradición y desde esta perspectiva mesiánica, Jesús se identifica
plenamente con la figura del “buen pastor”: «Al desembarcar, Jesús vio mucha gente,
sintió compasión de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles
muchas cosas» (Mc 6, 34).

Para Jesús, estas ovejas sin pastor son las abandonadas por los pastores de Israel, como
denunciará el profeta Ezequiel, aquellas ovejas enfermas, maltratadas, cansadas,
lastimadas que no encuentran sitio entre los que se consideran “puros”, de los que no
soportan a la gente con manchas: los leprosos, las prostitutas, los tullidos, los pecadores,
extranjeros, los considerados por ellos “malditos” de Dios.

III. COMPROMISO (ACTUAR).

En el ámbito social, casos como los de Merkel, Mandela o José Mujica, como lo fueron en
su tiempo Martin Luther King o Gandhi, son verdaderos ejemplos de integridad política y
personal; el reciente caso de Zelenski, levantando al pueblo ucraniano frente al supervillano
Putin, nos ha dejado a todos sorprendidos. La vida de cada uno de ellos, sigue inspirando la
esperanza en que otro mundo es posible, cuando a ejemplo del pastor, se cuida y se protege
a las ovejas. A nivel mundial, el Papa Francisco es reconocido por muchos, creyentes y no
creyentes, un modelo de pastor con olor a oveja: por su talante y su autenticidad
demostrados en mil gestos de sencillez y cercanía a los más pobres, por su capacidad para
no seguir “la moda”. Por su valentía para desenmascarar vicios y estructuras anquilosadas,
ha dicho que:

20
«El sacerdote que no sale de sí, en vez de mediador se va convirtiendo poco a poco en
intermediario, en gestor. Todos conocemos la diferencia: el intermediario y el gestor “ya
tienen su paga”, y puesto que no ponen en juego la propia piel ni el corazón, tampoco
reciben un agradecimiento afectuoso que nace del corazón. De aquí proviene precisamente
la insatisfacción de algunos, que terminan tristes, sacerdotes tristes, y convertidos en una
especie de coleccionistas de antigüedades o bien de novedades, en vez de ser pastores con
olor a oveja» (28/03/2013, primera misa crismal como Papa).

En la reciente y profética visita a Canadá, el papa pidió generosidad a los pastores para
poder apacentar al rebaño: «Guíenlo, no dejen que se pierda mientras ustedes se ocupan
de “sus propios asuntos”, y no lo hagan de manera forzada, como un deber, como
religiosos asalariados o funcionarios de lo sagrado, sino con corazón de pastores, con
entusiasmo”. Hay que sentir, y proclamar, la alegría cristiana, que es un don gratuito, la
certeza de sabernos amados, sostenidos y abrazados por Cristo en cada situación de la
vida. ¿Cómo va nuestra alegría? Nuestra Iglesia, ¿expresa la alegría del Evangelio? En
nuestras comunidades, ¿hay una fe que atrae por la alegría que comunica?».

Preguntas para dialogar y provocar el compromiso: ¿Cómo traduciríamos el


modelo pastoral de Jesús a las necesidades actuales? ¿Cuáles serían los rasgos de ese buen
pastor en nuestros días?

PERFIL DEL PASTOR CONTEMPORÁNEO

• Cercano, empático, que escucha al otro, conoce su nombre y atiende las necesidades y el proceso
de cada persona sin fórmulas magistrales de café con leche para todos. “Conozco a mis ovejas y
ellas me conocen”.
• Con visión de futuro, intuye por dónde ir. “En verdes praderas me hace recostar. Me conduce
hacia fuentes tranquilas”.
• Atento a los signos de los tiempos: informado, analítico, crítico, constructivo. Ve venir al lobo y
las defiende de sus acechanzas. “Seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré”.
• Preocupado por el débil, el pobre, el desvalido, el desorientado, el alejado. Deja a las noventa y
nueve y se va a por la que se ha perdido. “Repara mis fuerzas”.
• Respetuoso, sin juzgar, pero también capaz de mostrar la senda del cambio y la conversión, sin
paliativos. Hay que devolver a la oveja extraviada al redil: “Me guía por el sendero justo”.
• Auténtico: hace lo que predica. Toda su vida es un ejemplo de por dónde hay que ir. Yo soy el
Buen Pastor.
• Activo y servicial: no es el que manda y le obedecen, sino que se pone manos a la obra “como el
que sirve”. No es un asalariado; trabaja con toda su alma, como si le fuera la vida en ello. “El buen
pastor da su vida por las ovejas”.

21
• Resiliente: no solo se sobrepone a las adversidades y contratiempos, sino que los aprovecha para
crecer. El ataque del lobo o la tormenta hacen que mida sus fuerzas y aprenda para el futuro. «Yo
he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».
• Capaz de adaptarse con aceptación y humildad ante el cambio constante, tanto en sí mismo como
en el otro y el entorno. Llueva, truene o relampaguee, hay que seguir siempre adelante.
• Fraterno - Comunitario. “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”.
Este proverbio africano encierra una gran verdad en una sociedad donde tendemos a dar prioridad
a lo urgente sobre lo importante y a llegar rápido antes que llegar bien y con todos.
• Confiado, con esperanza. A pesar de conocer bien su propia debilidad y fragilidad, transmite
seguridad a su rebaño: “Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo”. “Tu bondad y tu
misericordia me acompañan todos los días de mi vida”.
• Entusiasta y esforzado. No hay duda de que el trabajo es duro; vivir a la intemperie no es nada
fácil, como tampoco lo es encontrar pastos en verano… pero lo lograremos. “Tu vara y tu callado
me sosiegan”.
• Ecuménico, dialogante, de corazón abierto. No cree tener respuestas para todo. Busca la Verdad
con humildad, sabiendo que también hay presencia del Espíritu de Jesús fuera de su grupo,
comunidad o Iglesia: “Tengo otras ovejas que no son de este redil; a esas también yo debo
traerlas, y oirán mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor”.
• Sufrido, capaz de aceptar el dolor y la pérdida. No siempre se tiene éxito; no siempre se regresa
al corral con todas las ovejas.

IV. ELEMENTOS PARA ELABORAR UN PLAN DE PASTORAL53


Para comprender mejor lo que es planear, empezaremos por comprender conceptos.
Para el pastoralista Serrano, planear «consiste en establecer un proceso ordenado en el que
la inteligencia y la voluntad se unen para orientar los medios y los recursos necesarios para
alcanzar los fines deseados»54. Para Berzoz planear es «una herramienta, un proyecto
evangelizador de futuro, en el que se fijan y coordinan objetivos y acciones, es un ejercicio
necesario de prospección para prever el futuro de nuestra Iglesia, favorecidos por el
Espíritu Santo»55. Por lo tanto, planeación pastoral significa «organizar nuestras fuerzas
humanas y materiales a la luz de la práctica de Jesús, en vista de la Evangelización, que
tiene como finalidad principal el Reino de Dios»56. (Ver Documento de Aparecida 371).

53
Actualmente el vocablo Plan está siendo sustituido por Proyecto, porque el Plan tiende a ser estático; en cambio, el Proyecto
es algo más disponible a la renovación, porque siempre tiende a mirar al futuro con la posibilidad de ser renovado.
54
Citado por ESPERANO ZAZUETA Edgar Leonel, La planificación Pastoral Parroquial, Disertación UPM, mayo 2017, 61.
55
Ibid., 63.
56
BENINCÁ Elí – Rodinei BALBINOT, Metodología pastoral, mística do discípulo missionario, Paulinas, São Paulo 2009, 48.

22
1. Antecedentes de una planeación
Para la elaboración de un Proyecto Pastoral, se necesitan tres elementos necesarios:
Estudio – Oración – Trabajo (Compromiso). Los tres se complementan en un trabajo de
conjunto y bien organizado.
Además, es conveniente contar con 6 Principios fundamentales:
a) Quien no participa en la planeación, no se compromete en la ejecución.
b) La planeación no es la solución a todo.
c) La planeación debe desatar un proceso cíclico en espiral.
d) La planeación debe partir de la realidad57.
e) La planeación debe originar opciones pastorales.
f) La planeación no debe esclavizar, sino canalizar recursos y facilitar la acción.
2. Pastoral de Conjunto
«Es la acción de toda la Iglesia, que actúa como cuerpo orgánico, con la integración
jerarquizada de todas las actividades eclesiales y de los diferentes agentes de pastoral, con
metas comunes, bajo la coordinación de los pastores y en referencia a los hombres en sus
condicionamientos históricos concretos»58.
En esta descripción en términos operativos encontramos cuatro elementos que es
necesario distinguir claramente:
a) Cuerpo orgánico: es a toda la Iglesia a quien compete la misión de ser misterio de
comunión de los hombres con Dios y entre sí. Para que llegue a serlo es necesario que todos
actuemos como miembros de un cuerpo, porque, aunque haya en la Iglesia diversos

57
En la pastoral, se observa la realidad, para comprender la existencia de las personas en todas sus dimensiones; conocer la
realidad, es conocer a las personas, con todo lo que forma su manera de ser y de vivir: hechos, experiencias, situaciones,
aspiraciones, calores, conflictos, luchas, fracasos. Realidad, abarca: historia, cultura, pensamiento, economía, política, religión,
familia, trabajo, costumbres, proyectos, folklor, leyes, sociedad, organización… Protágoras decía que «la persona es la medida
todas las cosas», por eso, la realidad significa algo, por la misma persona que la habita. ¿Qué es la política o la sociedad, la
economía o la religión, sin las personas que son protagonistas de todo eso? La persona es el sujeto principal de la realidad. Es
al mismo tiempo sujeto que transforma, organiza, procesa, rectifica, proyecta, pero también observa y contempla; es cómplice,
víctima y verdugo de esa realidad. (CARRERA SÁNCHEZ René, Apuntes de Analisis de la realidad, UPM, ad usum privatum,
promanuscrito, CDMX 2018). «La lectura creyente de la realidad, es la acción personal, grupal y eclesial encaminada a la
observación de la realidad, el análisis de la misma de la realidad, el descubrimiento de los retos y de los signos de esperanza
que la realidad plantea a la fe, la interpretación de la realidad a la luz del Evangelio, la búsqueda de un proyecto operativo
transformador y evangelizador y, finalmente, la asunción de un compromiso consciente y consecuente» Ramón PRATIPONS,
Tratado de Teología Pastoral. Compartir la alegría de la fe, Secretario Trinitario, Salamanca, 2005, 254.
58
Plan Diocesano de Pastoral 1986-1989, Diócesis de Ciudad Guzmán, 57.

23
ministerios suscitados por el Espíritu Santo, todos conducen a la edificación de la
comunidad.
b) Integración jerarquizada de actividades eclesiales y de los diferentes agentes de
pastoral con metas comunes: la tecnificación de la pastoral se va haciendo cada vez más
necesaria, porque la Iglesia debe utilizar los recursos humanos idóneos para cumplir su
misión. Las técnicas de administración facilitan la eficacia de la misión y, por tanto, deben
ser incorporadas a la gestión de la pastoral. De aquí la importancia de la Planificación y
Programación.
c) La coordinación de los pastores, como promotores de revitalización. Es de vital
importancia en una pastoral de conjunto apreciar el papel de cada uno de los miembros de
la Iglesia. El laico tiene su derecho y su responsabilidad en la pastoral de la Iglesia. Pero
no es a él a quien corresponde la coordinación integral de todos los ministerios. Es a los
pastores a quienes nos corresponde este servicio. Pero, quede bien claro que es servicio de
coordinación, no de “Fac totum”. Los seglares tienen derecho y obligación de participar en
la misión de la Iglesia, ya no son la Iglesia discente y pasiva que espera las órdenes de sus
pastores, sino la Iglesia responsable que teniendo iniciativa se lanza bajo la coordinación
de sus pastores a dar respuesta a los desafíos del reino de la iniquidad.
d) La realidad del hombre como lugar teológico, donde debemos descubrir los
designios de Dios con el auxilio de la Revelación. La Iglesia encarnada en el mundo, debe
darles una respuesta pastoral. El dato sociológico se convierte, por tanto, en una condición
esencial de toda acción pastoral. Estos mismos fenómenos, son otros tantos interrogantes
para el pastor que frente a ellos debe ponderar su propia acción y la de su Iglesia.
La Iglesia es servidora del Reino de Dios y este se manifiesta en la historia de los
hombres y de los pueblos; por tanto, tiene que servir en actitud de profunda contemplación,
buscarlo y descubrirlo en ella.
3. El método
Es sólo un instrumento que sirve para lograr el caminar juntos en la pastoral;
también, es un elemento de continuidad y búsqueda en el proceso eclesial de un Proyecto
Pastoral. Los pasos más fundamentales son los siguientes:
a) Oración. La obra es de Dios a través de nosotros.
b) Investigación y análisis de la realidad59.

59
Abarca estos momentos:
1. Diario de campo. Entran en juego todos los sentidos, y es importante la observación y la encarnación progresiva.

24
c) Diagnóstico60.
d) Iluminación y devolución de la realidad a la comunidad61.
e) Elaboración y realización del plan62.
f) Evaluación.
4. Método Ver-Juzgar-Actuar a la luz de Aparecida63
Este método tuvo su origen en Bélgica, a principios del siglo XX, con la famosa
Juventud Obrera Cristiana (JOC) del cardenal Cardijn, en los famosos “círculos de estudio”
que los obreros tenían como un lugar de Evangelización y de reflexión acerca de sus vidas.
Será el papa san Juan XXIII, quien toma este método desde una óptica propiamente
cristiana para colocarlo como parte de la pastoral de la Iglesia en su encíclica Mater et
Magistra, lo hará haciendo de este método un uso para el análisis de la realidad64.
En la reflexión teológica-pastoral y para la vida de las comunidades cristianas de
América Latina, durante muchos años este método fue incuestionable, por eso se convirtió
en el método fecundo por excelencia del discernimiento cristiano y eclesial. Si bien es
cierto, en las últimas décadas empezó a ser cuestionado por algunos sectores de la Iglesia
como un método que se había secularizado, y que había perdido la mirada creyente de la
realidad, por la visión que ofrecía únicamente de las ciencias humanas. Pero al mismo
tiempo, a raíz de algunos debates, se fue enriqueciendo e incorporando otros elementos
como la evaluación y la celebración. Sin embargo, el documento de Aparecida, lo
fundamenta con el contenido existencial cristiano del sujeto creyente que discierne,
expresando la importancia de la fe como presupuesto del método (DA 19); por esta razón,
se comienza con un reconocimiento y afirmación agradecida y gozosa del don de la fe, de
la identidad, vocación y misión del cristiano, para continuar con la mirada de los discípulos

2. Investigaciones parciales de la realidad. Pequeños ensayos de investigación sobre problemas más sentidos de la comunidad.
3. Investigación de gabinete. Documentos, censos… que existen en la comunidad; es una ayuda para completar la investigación
de campo y sirve de base para el análisis de los problemas que se vayan investigando.
4. Cuestionarios, entrevistas, guías de investigación, técnicas de observación y anotación, fichas de campo…
60
Después de analizar los hechos investigados, se debe cuestionar:
1. ¿A qué se deben estos hechos? 2. ¿Cuáles son sus causas? 3. ¿Cuál es su raíz principal? 4. ¿Qué contradicciones
encontramos? 5. ¿Quiénes salen beneficiados?... ¿Quiénes salen perjudicados? 6. Problemas más sentidos… problema
fundamental.
61
Iluminar la Realidad con la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia: ¿Qué nos dice Dios acerca de esa situación? ¿Qué
nos pide hacer?
62
Pasos para la programación:
1. ¿Qué? 2. ¿Para qué? 3. ¿Cómo? 4. ¿Cuándo? 5. ¿Dónde? 6. ¿Quiénes?
63
El segundo párrafo de este apartado, está tomado de la Carta circular 001/19, de Mons. Jaime Calderón al presbiterio de
Tapachula, para la participación a la Asamblea Diocesana 2019 (enero de 2019).
64
Cf. MM, 236.

25
misioneros de Jesucristo sobre la realidad, confirmando que se trata de una mirada
creyente, lo que asegura la visión de fe de los pasos siguientes y recupera y especifica el
valor cristiano del método65.
CONCLUSIONES:
En primer lugar, tomaremos como referencia el artículo de TORNIELLI Andrea, titulado El
anuncio del Evangelio en el mundo secularizado66, que nos da luces para ver nuestra
realidad contemporánea.
Reconociendo una evidencia ya predicha desde antes del Concilio Vaticano II, el papa
Francisco ha subrayado que «no estamos más en la cristiandad. Hoy no somos los únicos
que producen cultura, ni los primeros, ni los más escuchados… No estamos en un régimen
de cristianismo, porque la fe ya no constituye un presupuesto obvio de la vida común»,
incluso, es negada y burlada.
Hay necesidad «de un cambio de mentalidad pastoral, que no quiere decir pasar a una
pastoral relativista». El cambio de mentalidad tiene que partir de la constatación de que «la
vida cristiana, en realidad, es un camino, una peregrinación». El camino «no es puramente
geográfico, sino sobre todo simbólico: es una invitación a descubrir el movimiento del
corazón que, paradójicamente, necesita partir para poder permanecer, cambiar para poder
ser fiel».
Anteriormente, la fe se trasmitía en las familias a través de la leche materna y el ejemplo
de los padres, y también la sociedad se inspiraba en los principios cristianos. Hoy esta
trasmisión se ha interrumpido y el contexto social aparece incluso anticristiano, al menos
impermeable a la fe cristiana. De ahí la pregunta que ha dado vida al Concilio y ha
atravesado los últimos pontificados: ¿Cómo anunciar el Evangelio allí donde ya no es más
conocido o reconocido? Por eso, los últimos pontífices, han indicado en sus ponencias que
la misericordia es la medicina necesaria para sanar las heridas de nuestra humanidad
contemporánea. La misericordia de un Dios que te busca, se acerca, y te abraza antes de
juzgarte. Es experimentando ese abrazo que nos reconocemos como pobres pecadores
constantemente necesitados de ayuda.

65
Cf. José Luis Fernández de Valderrama, El Método de discernimiento de los discípulos misioneros de Jesucristo en
Aparecida.
66
https://www.vaticannews. va/es/vaticano/news/2019-12/anuncio-evangelio-mundo-secularizado-editorial-tornielli-
andrea.html.

26
En su libro Entrevista, escrito con Gianni Valente, el papa explica que «la misión es
obra de Jesús. Es inútil preocuparse. No hay necesidad de organizarnos, no hay necesidad
de gritar. No hay necesidad de trucos o estratagemas… [porque]... Cristo es quien hace
salir a la Iglesia de sí misma. En la misión de anunciar el Evangelio, tú te mueves porque
el Espíritu Santo te empuja, y te lleva. Y cuando tú llegas, te das cuenta de que Él ha llegado
antes que tú, y te está esperando». Anunciar el evangelio acentúa el papa «no consiste en
asediar a los demás con discursos apologéticos, ni gritar en cara de los demás la verdad de
la Revelación… [Menos aún] sirve lanzar sobre los demás verdades o fórmulas doctrinales
como si fueran piedras. La repetición literal de la proclamación en sí misma no tiene
eficacia, si a las personas a quienes se dirige no tienen la oportunidad de pregustar la ternura
y misericordia de Dios. Por eso, un rasgo distintivo de la misión actual, es hacerla de
facilitador, y no de controlador de la fe. Facilitar es hacer fácil, no poner obstáculos al
deseo de Jesús de abrazar a todos, de sanar a todos, de salvar a todos». (*Hasta aquí el
artículo de TORNIELLI Andrea).
La Iglesia tiene la urgentísima obligación de reconocer en los signos de los tiempos
que el Espíritu Santo nos está llamando a cambiar el modelo de ministerio, dando más
responsabilidades a los laicos para que, recibiendo una buena formación (imprescindible),
puedan hacer frente a los retos a los que nos enfrentamos. Deben potenciarse muchos más
ministerios pastorales (evangelización, espiritualidad, enfermos, jóvenes, familias,
solidaridad, profecía…) desde la confianza profunda en que el Señor proveerá. Pero,
empecemos por el principio, creando verdaderas comunidades de vida cristiana de las que
emane un testimonio de amor: «En esto conocerán todos que son mis discípulos, si tienen
amor los unos por los otros» (Jn 13,35).
Hay también que reconocer, que gran parte del éxito en la vida, y por supuesto en la
pastoral, depende de la calidad de relacionarse con los demás; por eso, el fracaso de muchos
está en los problemas de relación, ocasionados por mentalidades, clase social, formación,
cultura, opciones, ideología, sexo, religión. De ahí, que debemos tomar en cuenta que «todo
acto pastoral o evangelizador antes de ser un acto salvífico es una experiencia de relación
humana con las personas»67.
Quienes creen que la eficacia de la pastoral depende sólo de la abundancia de los
medios, de la disciplina, de la perfección, de la técnica, de los programas o métodos están
en un error68; porque lo que hace verdaderamente eficaz la Pastoral «son las personas y su

67
Francisco MERLOS ARROYO, La PASTORAL: Don, Tarea y Desafío de la comunidad, UPM, México 1998, 35.
68
Una Iglesia sobrecargada de estructuras, burocracia y formalismo, tendrá dificultades para caminar en la historia, al ritmo
del Espíritu, al encuentro de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. La burocracia, construcciones innecesarias,
monumentos, eventos sin futuro, son inútiles si la pastoral no funciona con calidad y eficacia, o cuando no hay personas
capacitadas, preparadas y formadas para utilizar inteligentemente los medios que se tienen. Toda actividad pastoral, que no

27
capacidad para dar lo mejor de sí mismas, desarrollando al máximo sus talentos, sus
carismas y sus cualidades»69, y sólo cuando se logran reunir estas potencialidades, se
alcanza la eficacia pastoral.
Muchos piensan que la Iglesia, por no ser una empresa, no necesita planear las
actividades que realiza. Aunque la preocupación principal no sea la eficiencia o los
resultados, sí le es un imperativo la eficacia de la fe o los valores del Reino. Como la Iglesia
tiene diversos servicios permanentes que prestar en un mundo en transformación, debe
tener estructuras estables que se tienen que adecuar constantemente a la realidad histórica
del momento; por eso, su presencia debe ser cada vez más dinámica y transformadora, y
para lograrlo se necesita un método eficaz para lograr la planeación de sus servicios.
A partir del enfoque de evangelizar desde el contexto cultural de cada sociedad,
podemos entender que es necesaria conocer la realidad para formular el itinerario de la
labor teológica pastoral. Este posicionamiento permitirá conocer los fenómenos históricos-
sociales de las culturas, no para ser espectadores sino para realizar acciones
transformadoras desde la fe; porque la Iglesia está en la sociedad no para fijar
procedimientos, sino para despertar y suscitar nuevas respuestas a las situaciones siempre
nuevas; esto obliga a la Iglesia a estar siempre creando, innovando, o sea planeando 70. La
planeación debe tomar en cuenta más el proceso pastoral que el mismo plan. Por eso, la
preocupación mayor de la Iglesia, es descubrir el mejor modo de trabajar en forma
planeada, para adquirir el comportamiento de enfrentar planeadamente los problemas71.
La planeación pastoral, es un proceso de toma de decisiones; y plan pastoral, es el
registro de las decisiones tomadas en la planeación. Por eso, lo más importante no es la
planeación, sino la acción de la comunidad en el trabajo que se ha establecido. Planeación
pastoral significa organizar nuestras fuerzas humanas y materiales a la luz de la práctica de
Jesús, en vista de la Evangelización, que tiene como finalidad principal el Reino de Dios.

cuente con personas bien formadas, fracasa; los cambios profundos no se dan con personas sin formación. Cabe mencionar,
que una de las debilidades del Método Prospectivo es ser monumento a la estructura, ya que las multiplica y las hace estériles.
69
F. Merlos, LA PASTORAL… 37.
70
Lo nuevo aparece donde hay conversión y en la acción planeada participativamente. Lo nuevo está en lo imprevisible, en los
pobres, en los jóvenes y en las mujeres. Lo nuevo aparece en la periferia, en lo pequeño y se propaga por contaminación. Lo
nuevo es lo que logra continuar, supera la novedad y tiende a la globalidad. Lo nuevo aparece de abajo hacia arriba, la rutina
se propaga de arriba hacia abajo. Partir de abajo significa comprobar qué preguntas hacen los fieles, qué esperan, qué
experimentan en su vida cotidiana y qué ayudas les son valiosas. Si los fieles notan que la oferta de la Iglesia les sirve de ayuda,
están también más dispuestos a colaborar. Es por eso, que quien planifica tiene que pensar en el consumidor, es decir en los
fieles. La oferta no debe sobrepasar el mercado de los consumidores; si no, es insuficientemente aceptada. Se presentan tantas
cosas que hacen perder el apetito.
71
El mundo se está volviendo una “aldea global”, ya que los problemas de un pueblo interfieren en otros; así, los problemas
se hacen cada vez más colectivos y exigen acción conjunta.

28
El plan, es lo menos importante, porque todo plan, caduca, pasa; en cambio, la
planeación rejuvenece, renueva y reorganiza la acción. El plan es sólo un pequeño
instrumento relativo, debe estar abierto a la emergencia y a lo imprevisto, pues no existe
planeación total. La planeación, es un proceso que no tiene fin y es altamente
cuestionadora; tanto que los burócratas no gustan de planeación sino de planes; los
autoritarios no quieren ni planes, mucho menos planeación, y los acomodados prefieren
correr el riesgo de improvisar.
Planear no es fabricar planes, sino desencadenar un proceso de toma de decisiones
por medio de un método (camino), no es pura técnica, aunque se aplique siguiendo una
técnica rigurosa. Todo método está fundamentado en una concepción ideológica, es un
encadenamiento de pasos lógicamente articulados.

29

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