El león dormía en un claro de la selva:” grrrrfff pf pf pf
“,”grrrfff”, uando pasó por ahí el ratón más juguetón de
cuantos ratones había en los alrededores.
l ratoncito vio al león que roncaba “grrrfff pf pf pf
“,”grrrfff pf pf pf “,”grrrfff pf pf pf “, y decidió jugarle
una broma.
e acercó despacio a su oreja y gritó:”¡Cuidado que
vienen los elefantes!”
El león, en un instinto, movió una de sus patas y atrapó al
ratoncito antes de que pudiera correr a esconderse.
Entonces el ratoncito dijo: -Señor león, le ruego que me
disculpe, e sido en verdad muy desconsiderado al cortar
su sueño. Y le digo algo: si usted me deja ir, yo podría
ayudarlo cuando lo necesite.
-¿Y cómo es que alguien tan grande y poderoso como yo
va necesitar de alguien tan pequeño y débil como tú?
-Uno nunca sabe -razonó nerviosamente el ratoncito.
El león lo pensó un rato mientras sostenía al ratón sobre
sus afilados colmillos.
-Está bien -dijo por fin-, te voy a perdonar la vida, pero no
quiero verte nunca mas por aquí.
Pasó el tiempo y entraron a la selva unos hombres que
cazaban leones para venderlos a un zoológico. El león
estaba dormido, como casi siempre, cuando los hombres
lo sorprendieron con una red que cayó sobre el, igual como
si hubiera caido como una telaraña sobre una mosca.
El león empezó a quejarse y a rugir como nunca antes. El
ratoncito quiso saber que pasaba.
-¡Oh cielos que horror! Mire, señor león, lo voy a ayudar a
escapar mordiendo las cuerdas de la red pero mis
dientecitos no son suficientes para este trabajo, así que
voy a llamar a mis amigos y familiares para que lo hagamos
lo antes posible.
Los ratoncitos, venciendo el miedo al león, mordieron las
cuerdas y en poco tiempo liberaron al león.
El león les dio las gracias y se fueron alegres cada uno.