Zohar Spa Final
Zohar Spa Final
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artículos o o reseñas.
ISBN: 978-1-897448-60-1
Prólogo
Acerca de Rabí Shimon Bar-Yojay
Estudiando con Rabí Akiva
La cueva en Pequi’in
Idra Rabá (La Gran Asamblea) y El Libro del Zóhar
La reencarnación de un alma única
La partida de Rashbí
Acerca de El Libro del Zóhar
Quitando las envolturas
Acelerar la propagación de la sabiduría
Introducción
Lista de abreviaturas y definiciones:
Nombres originales y sus equivalentes en español:
Títulos originales y sus equivalentes en español:
Ejemplo del texto original de El Zóhar
Traducción literal de arameo a español del texto previo
La Rosa
La meta de la creación
Sefirot
Pantalla
Partzuf
La relación de proporcionalidad inversa entre la vasija y la Luz
El estado de Katnut (El estado pequeño)
El estado de Gadlut (El estado grande)
Ascenso del inferior al Superior
La Luz de ZON es la Luz de los Mundos de BYA:
Corrección en tres líneas
Los retoños de las flores
Quién creó a estos
Quién creó a estos (según Eliyahu)
La madre presta a la hija sus vestiduras
Las letras de Rabí Hamnuna-Saba
Las letras del alfabeto hebreo
Los puntos vocálicos (Nekudot)
La letra Tav
La letra Shin
Las letras Kof y Resh
La letra Tzadi
La letra Pey
La letra Ayin
La letra Sámej
La letra Nun
Las letras Mem y Lámed
La letra Kaf
La letra Yud
La letra Tet
La letra Zayin
Las letras Vav y Hey
Las letras Dálet y Guímel
La letra Bet
La letra Álef
La sabiduría suprema
La cerradura y la llave
Avraham
La visión de Rabí Jiya
¿Quién es tu socio?
El arriero de asnos
Los dos puntos
La noche de la novia
Cielo y Tierra
Entre todos los sabios de las naciones del mundo, no hay nadie como Tú
¿Quién es esta?
Aquel que se regocija en las fiestas
La Torá y la plegaria
La salida de Rabí Shimon desde la cueva
El primer Mandamiento
El segundo Mandamiento
El tercer Mandamiento
El cuarto Mandamiento
El quinto Mandamiento
El sexto Mandamiento
El séptimo Mandamiento
El octavo Mandamiento
El noveno Mandamiento
El décimo Mandamiento
El undécimo Mandamiento
El duodécimo Mandamiento
El decimotercer Mandamiento
El decimocuarto Mandamiento
La intención en la plegaria
La elevación de la plegaria
Apéndice 1: Lectura adicional
Apéndice 2: Sobre Bnei Baruj
Historia y origen
Metodo de estudio
El mensage
Actividades
Sitio en Internet
Cabalá TV
Libros de Cabalá
Clases de Cabalá
Financiación
PRÓLOGO
ACERCA DE
RABÍ SHIMON BAR-YOJAY 1
Rabí Shimon Bar-Yojay (Rashbí), autor de El Libro del Zóhar (El Libro del
Esplendor) era un Tana -un gran sabio- de los primeros siglos de nuestra era. El
nombre de Rashbí está vinculado a numerosas leyendas, y constantemente
aparece mencionado en el Talmud y en el Midrash, los textos sagrados hebreos
de su tiempo. Vivió en Sidón y en Merón, estableciendo un seminario en la
Galilea Occidental.
Rashbí nació y creció en la Galilea (una región montañosa al norte de lo
que actualmente es Israel). Aun en su infancia, no era como los demás niños
de su edad. Preguntas del tipo “¿Cuál es el propósito de mi vida?” “¿Quién
soy?” y “¿Cómo está construido el mundo?” ya habían surgido en él y
demandaban respuestas.
La vida en la Galilea era muy dura en aquellos días: los romanos
perseguían a los judíos, constantemente inventaban nuevas leyes para hacer
su vida más amarga. Entre dichas leyes existía un decreto que prohibía a los
judíos estudiar la Torá (en aquella época, sinónimo de Cabalá).
Sin embargo, a pesar de la prohibición romana, Rashbí se entregó al
estudio de la Cabalá, tratando de desentrañar sus sutiles enseñanzas. Sentía
que, bajo esas historias bíblicas, se escondía una verdad profunda y oculta
que encerraba las respuestas a sus recurrentes preguntas.
Con el tiempo, Rabí Shimon llegaría a la conclusión de que tendría que
encontrar un maestro que ya hubiera recorrido el sendero espiritual, que
contara con una experiencia adquirida, y que pudiera guiar a otros en su
ascenso por la escalera espiritual. Y decidió unirse al grupo de la mayor
autoridad cabalista de la época -Rabí Akiva- una decisión que resultó ser un
punto de inflexión en la vida de Rashbí.
LA CUEVA EN PEQUI’IN
Cuenta la leyenda que Rashbí y su hijo huyeron a Galilea, donde se
ocultaron en una cueva situada en Pequi’in, un pueblo al norte de Israel. En
ella permanecieron trece años. Durante todo ese tiempo, se adentraron en los
secretos de la sabiduría de lo oculto. Sus esfuerzos dieron frutos, y lograron
descubrir todo el sistema de la creación.
Al cabo de trece años de permanencia en la cueva, Rashbí supo que el
emperador romano había fallecido, hecho que recibió con alivio. Y una vez
que abandonó la cueva, reunió a nueve discípulos con los que partió hacia
una pequeña caverna en Merón conocida como Idra Rabá (la Gran
Asamblea). Con ayuda de ellos, escribió el libro más importante en la Cabalá:
El Libro del Zóhar.
Baal HaSulam describió a Rashbí y a sus discípulos como los únicos seres
que llegaron a alcanzar la perfección, los 125 grados espirituales que
completan la corrección de nuestras almas. Cuando Baal HaSulam finalizó su
comentario sobre El Libro del Zóhar, lo celebró con una comida festiva. Y en
dicha ocasión afirmó que “…antes de los días del Mesías, es imposible
merecer la totalidad de los 125 grados… a excepción del Rashbí y sus
contemporáneos; es decir, los autores de El Libro del Zóhar. Aunque vivieron
antes de los días del Mesías, a ellos les fueron concedidos la totalidad de los
125 grados. Por ello, en El Zóhar, en numerosas ocasiones, se menciona que
hasta la generación del Rey Mesías no habrá otra generación como la de
Rashbí. De ahí que su obra causara un impacto tan grande en el mundo: los
secretos de la Torá que esta encierra abarcan el nivel de los 125 grados en su
totalidad. Y es también por ello que, en el propio Zóhar, se dice que El Libro
del Zóhar no será revelado hasta el final de los días, es decir, hasta los días del
Mesías”.
LA PARTIDA DE RASHBÍ
Según la tradición, Rabí Shimon Bar-Yojay falleció en presencia de sus
amigos en Lag BaÓmer (el trigésimo tercer día de la cuenta de Ómer, que
comienza el primer día de Pésaj-Pascua) del año 160 d.C. y fue enterrado en
Merón. Con su muerte, el alma de este enorme cabalista completó su misión
en nuestro mundo.
Rashbí cumplió con su destino. Todos los años, cientos de miles de
personas visitan su tumba en un intento de sentir una porción de la Luz que
este gran cabalista trajo al mundo. Los más grandes cabalistas ensalzaron su
obra y reiteradamente han afirmado que El Libro del Zóhar está destinado a
traer la redención al mundo.
Rav Kuk, el primer Gran Rabino de Israel, escribe acerca de El Zóhar (Or
Yakar): “Esta composición, llamada El Libro del Zóhar, es como el Arca de
Noé, lugar donde se encuentran numerosas especies que no podrían existir
de no haber entrado en el arca. …Y así, los justos accederán al secreto de la
Luz de esta composición para perdurar, y esa es la virtud de esta obra: en el
instante en que uno acomete su estudio, anhelando el amor a Dios, se
sentirá atraído del mismo modo que un imán atrae el hierro. Y se
adentrará en él para salvar su alma y espíritu y su corrección. E incluso con
un malvado, no hay temor si desea adentrarse en él”.
Estamos presenciando un momento histórico. El alma de Rashbí está
completando su misión durante nuestra generación, y gracias a este gigante
espiritual que vivió hace casi dos mil años, la sabiduría de la Cabalá está
emergiendo a la superficie para que todos nosotros podamos elevarnos hacia
una vida de eternidad y plenitud.
El Libro del Zóhar relata que Rabí Shimon Bar-Yojay (Rashbí) y su hijo,
Rabí Aba, alcanzaron el nivel del Profeta Eliyahu (Elías). Así, se cuenta que el
propio Eliyahu visitó su cueva y les enseñó la Torá. (Dicho sea de paso, la
cueva en el pueblo de Pequi’in aún existe en la actualidad).
El autor de Divrey Yoel (Las Palabras de Yoel) escribió en el libro La Torá de
Rashbí lo siguiente: “Antes de que Rabí Shimon estudiara los secretos de la
Torá, había una regla en la cueva: las discusiones se zanjarían de acuerdo a los
dictámenes de Rabí Yehuda, el autor de El Talmud. Sin embargo, después de
que Rabí Shimon abandonara la cueva, se estimó que todo lo que él había
reflejado en El Zóhar sobrepasaba todo alcance humano”. El propio Rashbí
recibió el nombre Butzina Kadisha (Vela Sagrada), por haber alcanzado el
alma de Moshé (Moisés).
Los veredictos sobre asuntos legislativos y procesales se emiten siguiendo
El Talmud o El Libro del Zóhar, dependiendo de dónde esté tratado con mayor
rigurosidad el asunto en cuestión. Si dicho asunto no se encuentra reflejado
ni en El Talmud ni en El Zóhar, entonces la decisión se toma basándose en la
fuente que mejor interprete el asunto. Si la cuestión a dilucidar se encuentra
entre El Talmud y los legisladores, la decisión se basa en lo que recoja El Libro
del Zóhar. En caso de que los legisladores no pudieran llegar a un acuerdo
entre sí, la decisión para resolver el asunto en cuestión tendrá como base lo
que dictamine El Zóhar (Mishná Brurá, 25, 42).
El gran seguidor de Rashbí, heredero de su alma (el siguiente en
recibirla), el Rabí Isaac Luria (El Sagrado ARI), escribió que su alma era un
retorno del alma de Rabí Shimon, y que esta era, a su vez, un retorno del
alma de Moshé (Shaar HaGuilgulim, punto 64). También escribió que el alma
de Moshé se revistió en Rashbí para poder corregir el alma de Ajiyá HaShiloní
(Ahías el Silonita), quien “corrompió” la Maljut a raíz del pecado del Rey
Yerav’am (Jeroboán), algo que precipitó la transgresión por parte de todo
Israel. De ahí la aparición del alma de Rashbí para corregir los pecados de
Israel. La parte de El Zóhar titulada Raya Mi’emna (El Pastor Leal) relata cómo
Rashbí alcanzó el alma de Moshé, se fusionó con ella, y alcanzó la sabiduría
divina.
En sus obras Maranán ve Rabanán y Kli Yakar (Melajim 2, 12), el gran
HaJidá dice también que todo el trabajo de Rashbí radica en la corrección del
pecado de Ajiyá HaShiloní.
Tal y como lo expresa Rashbí en El Talmud (Sukkah, 45, 2): “Yo puedo
redimir al mundo entero del juicio desde el día de mi nacimiento hasta el día
presente. Y si mi hijo está conmigo, desde el día que el mundo fue creado
hasta el día de hoy. Y si Yotam Ben Uziyahu está con nosotros, desde el día
que el mundo fue creado hasta su final”. El libro de Melajim relata acerca de
Yotam Ben Uziyahu (20, 15).
Una vez levantado el veredicto, Rashbí fundó su seminario en el
asentamiento de Tekoa y en el pueblo de Merón. Allí enseñó Cabalá a sus
discípulos y escribió El Libro del Zóhar, revelando lo que estaba prohibido
revelar desde el tiempo en que Israel recibió la Torá. (Tikuney Zóhar, Hakdamá,
pág. 17).
Sin embargo, para recoger por escrito todos los secretos de la Torá, Rabí
Shimon se vio obligado a expresarlos de una manera secreta. El discípulo de
Rashbí, Rabí Aba, poseía una cualidad única inherente a su alma. Dicha
cualidad le permitía reflejar la sabiduría espiritual bajo una forma secreta y
oculta. Por ello, Rabí Shimon le solicitó que fuera él quien expresara sus
propios pensamientos, es decir, que trasladara los pensamientos de Rashbí
sobre el papel. El ARI lo explicó de la siguiente manera: “El Libro del Zóhar
debe permanecer oculto hasta la generación del advenimiento del Mashíaj
(Mesías), ya que mediante el estudio de este libro la humanidad saldrá de su
exilio espiritual” (El ARI, Shaar HaHakdamot, Hakdamá, pág. 3). Es por ello
que Rabí Aba escribió las enseñanzas de Rabí Shimon en arameo, pues se
trata del lado opuesto del hebreo.
El ARI escribió (Maamarey Rashbí (Artículos de Rashbí), pág. 100) que El
Zóhar pudo redactarse bajo una forma secreta porque el alma de Rabí Aba
tiene su origen en la Luz Circundante, y no en la Luz Interior. Por esta razón,
explicó el ARI, Rabí Aba pudo expresar la más elevada sabiduría de una
manera secreta, bajo la forma de sencillos relatos.
(Rabí Shimon vivió aproximadamente hasta los ochenta años falleciendo
en la fiesta de Lag BaOmer, el decimoctavo día del mes de Iyar, rodeado de
sus discípulos y con el reconocimiento de toda la nación. En este día se
celebra la fiesta de la Luz. Los restos de Rabí Shimon tienen su sepultura en
una cueva en las inmediaciones del Monte Merón, y los de su hijo, Rabí
Eliezer, descansan a unos metros de él).
Al igual que las posteriores composiciones del ARI y otros cabalistas (este
parece ser el destino de todos los auténticos libros espirituales), El Libro del
Zóhar fue ocultado por un periodo de 1100 años en una cueva próxima a
Merón desde el día en que fue escrito y hasta el momento en que un hombre
árabe lo descubrió y lo vendió en el mercado como papel de envolver.
Una parte de aquellas hojas rasgadas cayeron en manos de un sabio que
reconoció el valor de los escritos. Tras una intensa búsqueda, logró recuperar
numerosas hojas de los receptáculos de deshechos y se hizo con otras
comprándolas a los vendedores de especias, los cuales utilizaban las hojas de
El Zóhar para envolver sus mercancías. A partir de estas hojas recuperadas, el
libro fue recopilado (tal y como lo conocemos hoy).
A lo largo de muchos siglos, desde esa época hasta nuestros días, El Libro
del Zóhar ha sido un tema controvertido. Filósofos, científicos y otros
“eruditos” siguen debatiendo al respecto en nuestros días. Sin embargo, lo
cierto es que únicamente el cabalista, alguien que ha ascendido a cierto grado
espiritual, llega a alcanzar lo que recoge este libro. El resto de personas tienen
la impresión de que se trata de una colección de narraciones, historias o
filosofía ancestral. Solo aquellos que no comprenden este libro debaten sobre
él; y únicamente los cabalistas saben con certeza que el libro de Rashbí es la
mayor fuente de alcance espiritual que el Creador ha entregado a los que
habitan este mundo.
Pese a que El Libro del Zóhar fue escrito en el siglo II, únicamente Rabí
Yehuda Ashlag fue capaz de componer un comentario integral sobre él en los
años 1930-40. La razón del ocultamiento de El Zóhar desde el siglo II hasta el
XIII así como la falta de un comentario exhaustivo sobre él a lo largo de
dieciocho siglos, viene explicada en la “Introducción al Libro del Zóhar”.
Rabí Ashlag dio el nombre de HaSulam (La Escalera) a su comentario
porque, gracias a su estudio, uno puede ascender por los grados espirituales
de alcance de los Mundos Superiores del mismo modo que subimos por una
escalera en nuestro mundo. Tras la publicación del comentario Sulam, Rabí
Ashlag recibió el apelativo de Baal HaSulam (“El Dueño de la Escalera”), ya
que, entre los sabios de la Torá, es tradición llamar a las personas no por su
nombre, sino haciendo referencia a aquello que ha constituido su mayor
logro.
Aarón –Aarón
Amón –Amnón
Anael – Anael
Anafiel – Anafiel
Ariel – Ariel
Avraham – Abraham
Bat Sheva – Betsabé
Benayahu – Benaía
Betzalel – Besalel
Bilam – Balaam
Jagay – Hageo
Javá – Eva
Eden – Edén
Eijá – Eijá
Elisha – Eliseo
Eliyahu – Elías
Esav – Esaú
Ester – Ester
Ével – Abel
Ezra – Esdrás
Gavriel – Gabriel
Gazaria – Gazardiel
Hanoj – Enoc
Havakuk – Habacuc
Iyov – Job
Jezkiyahu – Ezequías
Kóraj – Kóraj
Lea – Lea
Lilit – Lilit
Majaniel – Manhiel
Malají – Malaquías
Matat – Metatrón
Mija – Miqueas
Moav – Moab
Moshé – Moisés
Najum – Najum
Navujadnetzar – Nabucodonosor
Nejemía –Nehemías
Nóaj – Noé
Ovadía – Obadías
Petajía – Petajía
Pinjás – Pinjás
Pisgania – Pesagniya
Rajel – Raquel
Rivka – Rebeca
Rut – Rut
Sandalfón – Sandalfón
Shet – Set
Shimon – Simeón/Simón
Shlomo – Salomón
Shmuel – Samuel
Tamar – Tamar
Tzefania – Sofonías
Tzur – Tiro
Yaakov – Jacob
Yahuyada – Yahuyadá
Yejezkel – Ezequiel
Yehoshua – Josué
Yehuda – Judá
Yerushalaim – Jerusalén
Yeshayahu – Isaías
Yirmiyahu – Jeremías
Yishmael – Ismael
Yitzjak – Isaac
Yosef – José
Zejaria – Zacarías
Zvuliel – Zebuliel
TÍTULOS ORIGINALES
Y SUS EQUIVALENTES EN ESPAÑOL:
Bereshit – Génesis
Shemot – Éxodo
Vayikrá – Levítico
Bamidbar – Números
Devarim – Deuteronomio
Kohélet – Eclesiastés
Shmuel I y II – Samuel I y II
Melajim I y II – Reyes I y II
Divrey HaYamim – Crónicas
Mishley – Proverbios
Tehilim – Salmos
Shir HaShirim – Cantar de los Cantares
Shoftim – Jueces
MUESTRA DEL TEXTO ORIGINAL
DE EL ZÓHAR
TRADUCCIÓN LITERAL DE ARAMEO
A ESPAÑOL DEL TEXTO PREVIO3
1. Rabí Jizkiyá abrió: “Está escrito: como una rosa entre espinas”. Que
una rosa es la Asamblea de Israel. Porque hay rosas y rosas, del mismo modo
que una rosa entre espinas está teñida de rojo y blanco, también la Asamblea
de Israel contiene juicio y misericordia. Del mismo modo que una rosa se
compone de trece pétalos, también a la Asamblea de Israel la rodean por
todos sus lados trece atributos de misericordia. Sin embargo, Elokim, que está
aquí presente, pensó en producir trece palabras que cercaran y resguardaran
la Asamblea de Israel.
2. Más adelante, esto es mencionado de nuevo. La razón por la que vuelve
a ser mencionado es generar los cinco sépalos que rodean la rosa. Estos cinco
simbolizan la salvación. Y también son las cinco puertas.
Sobre este secreto está escrito: “alzaré la copa de salvación, es la copa de
bendición”. La copa de bendición debe descansar sobre cinco dedos, no más,
tal y como una rosa se posa sobre cinco sépalos que representan los cinco
dedos. Y esta rosa es la copa de bendición. Entre la segunda y la tercera
mención del nombre Elokim, hay cinco palabras. De ahí en adelante, la Luz
fue creada y ocultada, encerrada en aquel pacto, y entró en la rosa y la hizo
fructificar. Y es designada como un árbol que da fruto, cuya simiente está en
él, según su especie. Y esta simiente ciertamente existe en la señal del pacto.
3. Y del mismo modo que se sembró la forma del pacto en cuarenta y dos
concepciones de esa semilla, se sembró el nombre singular y legislativo de la
creación.
4. Al principio, Rabí Shimon abrió, los retoños de las flores brotaron en
la tierra. “Los retoños de las flores” hace referencia al acto de la creación.
Aparecieron sobre la tierra ¿cuándo? En el tercer día, como está escrito: “Y la
tierra produjo”. Fue entonces cuando brotaron en la tierra. El tiempo de la
canción ha llegado, y ese es el cuarto día, cuando disminuyó la Luz de
Jasadim. La voz de la tórtola hace alusión al quinto día, donde está escrito,
“Produzcan las aguas”, para generar descendencia. “Se oye” hace referencia al
sexto día, donde está escrito, “Hagamos un ser humano”, y ahí fue dicho,
“Haremos y escucharemos”. “En nuestra tierra” se refiere a la jornada de
Shabat, que representa la Tierra de Vida.
5. Otro significado es que estos retoños de flores son los Patriarcas que
penetraron en los pensamientos del mundo futuro, donde permanecen
ocultos. Y desde allí surgieron en ocultamiento, y se ocultaron en los profetas
verdaderos. Yosef nació y se ocultaron en él. Entró Yosef en la Tierra Sagrada
y los cimentó allí, brotaron en la tierra, y fueron revelados allí. ¿Cuándo
brotaron? Cuando en el mundo se distingue el arcoíris. Cuando se hace
visible el arcoíris, ellos se revelan. Pues el tiempo de podar ha llegado. Llegó
el tiempo de erradicar a todos los malvados del mundo. ¿Por qué se salvó a
los malvados? Porque los retoños de las flores se exhiben sobre la tierra. Y de
no haber podido hacerlo, no habrían permanecido en el mundo, y el mundo
no hubiera podido existir.
6. ¿Quién vivifica el mundo y causa la revelación de los Patriarcas? Es la
voz de los hijos, que estudian la Torá. Gracias a estos hijos, se salva el mundo.
En honor a ellos, “Zarcillos de oro te haremos”. Estos son los hijos, los hijos
del mundo, como está escrito: “Harás dos querubines de oro”.
7. Al principio, Rabí Eliezer abrió: “Alzad vuestros ojos hacia el cielo y
ved quién ha creado esto”. Alzad vuestros ojos. ¿Hacia qué lugar? Al lugar
donde todos los ojos dependen de Él. Y ¿quién es Él? Uno que abre ojos. Y
conocerás esto. El Átik oculto, donde radica la pregunta, quién ha creado a
estos. Y ¿quién es Él? MI = quién. Él es llamado desde el extremo del Cielo
Divino, donde todo Le pertenece. Puesto que hay una pregunta, Él se
encuentra a lo largo de un oculto sendero, y no se revela. Recibe por nombre
MI, al no haber pregunta en lo Alto, este extremo del Cielo es llamado MI.
8. Y abajo hay otro, llamado MA. ¿Qué hay entre este y aquel? El primero,
denominado MI, está oculto. Encierra una pregunta, porque el hombre
pregunta, busca y mira, y contempla de grado a grado hasta el final de todos
ellos. Y una vez que ha llegado allí, se le pregunta: ¿MA? (¿Qué?). ¿Qué has
aprendido? ¿Qué has visto? Qué has investigado, porque todo está aún oculto,
como era antes.
9. Acerca de este secreto está escrito: “¿A quién te puedo mostrar? ¿A
quién te puedo comparar?”. Después de todo, el Templo fue destruido y una
voz salió y dijo: “¿Qué te puedo mostrar y a qué te puedo comparar?”. La
palabra MA = qué, testimonio, cada día y el día del testimonio para ti, desde
los días de antaño, como está escrito: “Pongo por testigos al Cielo y la
Tierra”, que es como para ti.
Conforme al mismo tipo, “Te he adornado con ornamentos sagrados”, te
hice soberano del mundo, como está escrito: “¿Es esta la ciudad a la que
llaman quintaesencia de la belleza?” y demás. Yo te he llamado “Jerusalén,
ciudad construida por mí” “¿Qué puede compararse a ti?”. Tal y como tú te
sientas, así está él en lo Alto, tal y como la nación sagrada no entra ahora en
ti para cumplir el trabajo sagrado, yo te juro a ti que no entraré en lo Alto
hasta que more en lo bajo. Ese es tu consuelo, pues este grado se iguala
contigo en todas las cosas. Y ahora que estoy aquí, “Tu desdicha es inmensa,
como el mar”. Y si dijeras que no hay existencia o remedio para ti, entonces
¿MI (quién) remediará tus males? Será precisamente aquel Grado Supremo y
oculto, aquel que a todas las cosas da vida: él te curará, y en tu interior
existirá.
10. MI es el extremo superior del Cielo, MA es el extremo inferior del
Cielo. Esto fue heredado por Yaakov, él, que brilla de un extremo a otro,
desde el primer extremo, que es MI, hasta el último, que es MA, ya que él se
sitúa en el medio. Por tanto, ¿quién ha creado esto?
11. Rabí Shimon dijo: “Eliezer, hijo mío, deja de hablar y revélanos el
secreto Supremo, aquel del que las gentes del mundo nada conocen”. Rabí
Eliezer guardó silencio. Rabí Shimon lloró y dijo: “Un momento”. Dijo Rabí
Shimon: “Eliezer, ¿qué es ÉLEH (estos)? Si dices que son las estrellas y signos
del zodíaco ¿acaso no han podido verse siempre? Sin embargo, MA (qué)
fueron creados, como está escrito, por la palabra del Creador fueron creados
los Cielos. Si de cosas ocultas se trata, entonces no está escrito ÉLEH, pues
ellos se encuentran revelados.
12. Pero jamás fue revelado este secreto, hasta el día en que estuve a la
orilla del mar. Eliyahu entonces vino y me dijo: “Rabí, acaso sabes lo que es,
¿QUIÉN HA CREADO ESTO?”. Le dije: “Estos son los Cielos y sus huestes,
las obras del Creador, que el hombre puede contemplar y bendecir, como
está escrito: ‘Cuando veo Tus Cielos, la obra de tus manos, Señor nuestro,
¡Cuán grande es Tu nombre en toda la Tierra!’"
13. Él me dijo: “Rabí, había una cosa oculta ante el Creador, que Él
reveló a la Asamblea Suprema, y es esto. Cuando Él, oculto entre los ocultos,
deseó revelarse, creó inicialmente un solo punto, y este punto ascendió y se
hizo un Pensamiento. Con él, dibujó todas las formas y grabó todas las
imágenes.
14. En el interior de una vela oculta y sagrada, Él grabó una imagen de
una imagen oculta de El Santo de los Santos. Una estructura profunda surgió
desde el fondo de ese pensamiento, y es llamada MI –quién– lo cual es el
principio de la estructura erigida y a la vez no erigida, que está oculta dentro,
en lo más profundo del nombre. No recibe ningún nombre, únicamente MI:
quién. Él deseó revelarse y ser llamado por este nombre, por lo que se revistió
de una prenda preciosa y radiante, y creó ÉLEH, y ÉLEH ascendió en
nombre. Estas letras se combinaron con ellas, y se completó el nombre
Elokim. Y hasta que Él no creó ÉLEH, Elokim no ascendió para formar el
nombre Elokim. Y estos pecaron idolatrando al becerro de oro. Sobre este
secreto fue dicho, ÉLEH es tu Señor, Israel.
15. Del mismo modo que las letras MI se unieron a las letras ÉLEH,
permanece este nombre unido a perpetuidad, y sobre este secreto se apoya el
mundo. Eliyahu entonces se alejó volando, y no volví a verlo. Y por él sé esto,
que se apoya sobre el secreto y su significado. Se acercó Rabí Eliezer, y todos
los discípulos, y le veneraron, lloraron y dijeron: si hemos venido a este
mundo solamente para oír acerca de este secreto, esto ya es suficiente para
nosotros.
16. Rabí Shimon dijo: “Estos Cielos y sus huestes fueron creados en MA,
como fue dicho, ‘Cuando contemplo tus Cielos, la obra de tus manos’, y fue
dicho, ‘MA, cuán glorioso es Tu nombre en toda la Tierra, que colocaste en
lo Alto de los Cielos, y se eleva en nombre’. Por eso creó Luz por Luz,
envolvió esto con esto, y se elevó en el Nombre Celestial, esto creó el Creador
en el principio. Este es el Creador Celestial, ya que MA no es tal y no fue
creada.
3
La traducción del libro es semántica y no literal.
LA ROSA
1. Rabí Jizkiyá abrió (comenzó): “Está escrito: como una rosa entre
espinas” (Shir HaShirim, 2:2). Él pregunta: “¿Qué representa una rosa?”. Él
responde: “Es la Asamblea de Israel, es decir, Maljut. Porque hay rosas y
rosas. Del mismo modo que una rosa entre espinas está teñida de rojo y
blanco, también la Asamblea de Israel (Maljut) contiene juicio y
misericordia. Del mismo modo que una rosa se compone de trece pétalos,
también la Asamblea de Israel contiene trece tipos de misericordia que la
rodean por todos sus lados. Puesto que, Elokim (el nombre del Creador que
hace alusión a Su actitud hacia los inferiores con la fuerza de juicio) –como
está escrito: ‘Al principio, Elokim creó’ (la oración que da inicio a la Torá)–
al principio (inicialmente), cuando Él pensó, creó trece palabras para
rodear y proteger a la Asamblea de Israel, y aquí están: “ET4, CIELO, Y-ET,
TIERRA, Y-LA TIERRA, ESTABA, DESORDENADA, Y-VACÍA, Y-LAS
TINIEBLAS, CUBRÍAN, LA FAZ, DEL ABISMO, Y-EL ESPÍRITU, hasta
la palabra Elokim” (En hebreo, la conjunción “y” se anexa a la palabra
siguiente, y por ende se consideran una sola palabra).
La Cabalá tiene por objeto de estudio lo único que fue creado, lo único
que existe aparte del Creador: el “yo” del hombre. Y lo investiga. Esta ciencia
descompone el “yo” en partes, explica la estructura y atributos de cada una de
ellas, y el propósito de su creación. La Cabalá explica cómo cada parte del
“yo” humano, denominado “el alma”, puede ser transformado de modo que
podamos alcanzar la meta de la creación: un estado deseado tanto por el
Creador como por el hombre y que ha de ser alcanzado de manera
consciente.
No existe ciencia en el mundo que pueda describir –de manera gráfica,
analítica o mediante fórmulas– lo diversos y multifacéticos que son nuestros
deseos y sensaciones. Es decir, cuán volátiles, diferentes e impredecibles son
en cada ser humano. Esa es la razón por la que nuestros deseos y sensaciones
van apareciendo en nuestra mente en un orden gradual, como una secuencia:
únicamente de ese modo podemos reconocerlos y corregirlos.
El yo es nuestra esencia, lo que caracteriza a un individuo. Sin embargo,
se encuentra sujeto a constantes cambios; lo único que perdura es una mera
cáscara externa dotada de vida. Por ello suele decirse que, el hombre, es como
si naciera a cada momento. Pero si así fuera, ¿cómo deberíamos entonces
relacionarnos unos con otros y cómo deberíamos percibirnos a nosotros
mismos? ¿Cómo podemos estabilizar algo dentro y alrededor nuestro si
constantemente estamos cambiando y todo lo percibimos en función de
nuestro estado interno?
El Creador es la fuente de Luz (placer). Así lo sienten todos los que se
acercan a Él. Esas personas –aquellos que llegaron a acercase al Creador y
que, por tanto, Lo perciben– son denominados cabalistas (de la palabra
Lekabel: recibir la Luz del Creador). Solo podemos acercarnos al Creador a
través de la equivalencia de deseos. El Creador es incorpóreo: únicamente
podemos sentirle con nuestro corazón. Y en este caso, la palabra “corazón”
obviamente no hace referencia a la bomba que impulsa sangre por nuestras
venas, sino al centro de todas las sensaciones humanas.
Y aunque uno no pueda sentir al Creador con su corazón, sí puede
hacerlo con un pequeño punto que se encuentra en él. No obstante, para
poder llegar a sentir este punto, debe ser el propio hombre quien lo
desarrolle por sí mismo. Una vez que esté desarrollado y expandido, la
sensación del Creador, Su Luz, podrá entrar en él.
El corazón es la suma de nuestros deseos egoístas, y ese pequeño punto
dentro de él constituye parte del deseo espiritual, altruista, implantado desde
Arriba por el Creador. Nuestra tarea es la de nutrir ese deseo espiritual en
estado embrionario, de tal manera que sea él –y no nuestra naturaleza
egoísta– quien determine todas nuestras aspiraciones. Al tiempo, el deseo
egoísta del corazón acabará rindiéndose, retrayéndose, marchitándose,
disminuyendo.
Una vez que hemos nacido, una vez que nos encontramos en nuestro
mundo, estamos obligados a transformar nuestro corazón egoísta en uno
altruista. Y todo ello mientras vivimos en este mundo. Este es el propósito de
nuestra vida, el motivo de nuestra aparición en este mundo y la meta de toda
la creación. La total sustitución de los deseos egoístas por otros altruistas se
denomina “el Final de la Corrección”. Cada individuo (y toda la humanidad
en su conjunto) tiene la obligación de alcanzarla en este mundo; y mientras
no lo haga, volverá a nacer en este mundo una y otra vez. Acerca de esto –y
solamente de esto– es de lo que nos hablan todos los profetas y la Torá. El
método para dicha corrección recibe el nombre de “Cabalá”.
Podremos cambiar nuestros deseos siempre y cuando deseemos hacerlo.
El hombre fue creado como un egoísta absoluto: es incapaz de adoptar
diferentes deseos de otras personas ni del mundo que le rodea, pues su
entorno es igual que él. Pero tampoco posee un vínculo con los mundos
espirituales porque, dicho vínculo, solamente es posible a través de atributos
similares. Lo espiritual solo puede ser percibido dentro de los deseos
altruistas.
Por lo tanto, las posibilidades de un individuo para transcender por sí
mismo los límites de este mundo son nulas. Es por eso que nos fue entregada
la Torá y lo que constituye su parte más eficaz: la Cabalá. Todo con objeto de
ayudar al hombre a adquirir los deseos de los mundos espirituales.
Para crear al hombre como algo alejado de Sí Mismo –y que así pudiera
ser consciente de su insignificancia y alcanzara voluntariamente el deseo de
elevarse– el Creador dio origen a toda la creación como grados que van
descendiendo desde Él. La Luz del Creador fue descendiendo a través de
dichos grados hasta llegar al más bajo de todos. Allí creó nuestro mundo, y
en él, al hombre. Una vez que este se percata de su insignificancia y desea
ascender hacia el Creador, el hombre (en la medida que siente el deseo de
acercarse al Creador) se eleva, y atraviesa los mismos grados por los que tuvo
lugar su descenso inicial.
Hay diez grados en total, denominados “diez Sefirot”: Kéter, Jojmá, Biná,
Jésed, Guevurá, Tiféret, Nétzaj, Hod, Yesod y Maljut. A modo de diez pantallas o
cortinas, las diez Sefirot nos ocultan la Luz del Creador o, lo que es lo mismo,
al Propio Creador. Estas diez pantallas constituyen los diez grados de nuestro
alejamiento del Creador.
De tal manera que, para acercarnos al Creador en un solo grado
(inicialmente el grado más bajo), tenemos que adquirir los atributos de ese
grado en cuestión. Esto significa que nuestros atributos se vuelven semejantes
a los de dicho grado, y que, por tanto, ya no permanecemos por debajo de él.
Adquirir atributos similares significa compartir los mismos deseos. Una vez
que nuestros deseos son equivalentes a los de ese grado, el ocultamiento
desaparece y es como si nos encontráramos en él; entonces solo nueve grados
más nos separarán del Creador, y así sucesivamente.
No obstante el último grado, el más bajo entre ellos, difiere de todos los
demás: en el momento que el hombre se eleva por encima de este mundo
hacia el primer grado, ya empieza a ver (sentir) al Creador. Y todos los
subsiguientes grados suponen grados de aproximación al Creador. Tan solo el
último entre ellos, aquel en el que ahora existimos, oculta por completo al
Creador. El resto de Grados Superiores sencillamente Lo distancian.
A pesar de que contabilizamos diez grados, en realidad, solamente hay
cinco. Esto es así porque los seis grados Jésed, Guevurá, Tiféret, Nétzaj, Hod y
Yesod se fusionan en una Sefirá denominada ZA (ZA). ZA en sí a veces aparece
mencionada como Tiféret, pues esta Sefirá refleja los atributos comunes a
todas sus seis Sefirot.
Así, desde el Creador hasta nuestro mundo, existen cinco grados de
ocultamiento: Kéter, Jojmá, Biná, ZA y Maljut. Un grado también puede ser
denominado Olam (mundo), término que proviene de la palabra HaAlamá
(ocultamiento). Cada grado tiene sus propios sub-grados, llamados Partzufim
(plural de Partzuf); y cada sub-grado, a su vez, está dividido en sus propios sub-
grados, denominados Sefirot (plural de Sefirá). Por tanto, en total existen 5 x 5
x 5 = 125 grados-Sefirot entre nosotros y el Creador.
Aquí mostramos una tabla de los grados desde el Creador hasta nuestro
mundo:
El Creador: un deseo absolutamente altruista de crear un alma (hombre)
para llenarla de placer.
El Mundo del Infinito: la existencia de las almas en el perfecto estado
final.
Nuestro mundo: los cinco deseos egoístas que sentimos en el corazón.
(*) – Consta a su vez de cinco Sefirot— Kéter, Jojmá, Biná, ZA y Maljut.
Desde el Creador hasta nuestro mundo hay 125 grados en total
LA META DE LA CREACIÓN
Dado que en la espiritualidad no existe la noción de tiempo, nosotros ya
existimos en el Mundo del Infinito (Ein Sof) en nuestro estado final y
perfecto. En la espiritualidad el deseo representa acción, y por eso el propio
deseo actúa sin presencia del cuerpo. Por lo tanto, cuando el deseo de crear
almas (un deseo de disfrutar) surgió en el Creador, cuando deseó llenarlas
con un deleite perfecto –el deleite de sentirle y percibir Su perfección– dicho
deseo de dar origen a criaturas semejantes a Sí Mismo se realizó de
inmediato. Así apareció el Mundo del Infinito en el que ya existimos en
nuestro estado final.
Sin embargo, aún nos queda alcanzar ese estado en nuestras sensaciones.
Pensemos, por ejemplo, en alguien que duerme: aunque dicha persona esté
durmiendo en determinado lugar, no toma conciencia de dónde se encuentra
hasta que se despierta. Para llegar a este estado perfecto debemos pasar por
un proceso gradual de transformación de nuestros atributos internos
(deseos). Dicho proceso se corresponde con el ascenso espiritual desde
nuestro mundo hasta el Mundo del Infinito, atravesando todos los mundos.
Para llevarnos hacia el estado final, el Creador nos gobierna desde Arriba
a través de todos los mundos. Y por ende, no hay nada en nuestro mundo
que no tenga su origen en el Mundo del Infinito: allí, el estado final de cada
alma determina el trayecto que está destinada a recorrer EN GENERAL, así
como los cambios que debe experimentar EN PARTICULAR, a cada
momento (estado), en su avance espiritual hacia el Mundo del Infinito.
No hay marcha atrás: todo lo que sucede viene dictaminado por la
necesidad de llevar a cada alma a su estado final. Este objetivo, y no otro, es
lo que determina el estado de nuestro mundo a cada instante, todo lo que
ocurre en él a nivel general y a cada uno de nosotros en particular. El
Creador no creó nada en vano. Al contrario, todo sirve a su propósito.
Sin embargo, el hecho de que la voluntad provenga de Arriba no significa
que debamos abstenernos de participar activamente en nuestro avance: en
lugar de ser esclavos que se mueven a la fuerza –bajo los golpes de un látigo
llamado sufrimiento– podemos transformar este camino de dolor en el
camino de la Torá: recorrer este camino desde abajo hacia Arriba de forma
voluntaria, rápida y activa, entendiendo que el propósito del Creador es algo
ciertamente deseable.
Y hacemos que esto se vuelva posible mediante un ruego que busque la
elevación espiritual, algo denominado “elevación de MAN”, “plegaria”. En
respuesta a ello, recibiremos fuerzas espirituales desde Arriba que nos
ayudarán a mejorar nuestras cualidades, es decir, nos ayudarán a elevarnos.
La Torá en su totalidad nos habla exclusivamente de eso, y la Cabalá va aún
más lejos: nos proporciona una explicación detallada del camino en sí. Como
si de un mapa se tratara, le muestra al hombre lo que experimenta y en qué
lugar (en qué estado y grado) se encuentra.
La Cabalá estudia la estructura de los mundos espirituales. El objetivo de
estos mundos es debilitar las señales (deseos) del Creador para que podamos
entenderlas con nuestro egoísmo y dilucidarlas con nuestra mente. En
hebreo, la palabra “mundo” es Olam (de la palabra HaAlamá, ocultamiento),
porque estos mundos ocultan y debilitan la Luz del Creador hasta tal punto
que nos es imposible sentirla.
La percepción del Creador (o Su Luz) en cada uno de los 125 grados
variará dependiendo de los atributos espirituales de cada uno, es decir, del
grado en que el hombre se encuentre (en egoísmo absoluto = nuestro mundo,
en altruismo parcial = mundos espirituales). Estos 125 grados se reducen a
diez y son denominados “las diez Sefirot entre el Creador y nosotros”. A
medida que se desciende, cada Sefirá deja pasar una menor cantidad de Luz
del Creador, tal y como es percibido por los que se encuentran en cada
grado. Es decir, cuanto más baja es la Sefirá, menor es la cantidad de Luz que
llega a quienes están bajo ella.
SEFIROT
Estos son los nombres de las Sefirot: KÉTER, JOJMÁ, BINÁ, JÉSED,
GUEVURÁ, TIFÉRET, NÉTZAJ, HOD, YESOD y MALJUT. Sin embargo,
seis de ellas se combinan en una Sefirá, denominada ZA (ZA), así que hay
cinco Sefirot en total: Kéter, Jojmá, Biná, ZA y Maljut. Además, el propio ZA
(ZA es normalmente considerada una Sefirá masculina) es a veces
denominado Tiféret, ya que Tiféret, su Sefirá principal, ha absorbido los
atributos de todas las seis Sefirot de ZA. Por tanto, el Creador creó solamente
cinco Sefirot:
Kéter— el deseo del Creador de otorgarnos placer, Maljut;
Jojmá— el placer en sí con el cual el Creador desea deleitarnos;
Biná— transmite el placer de Jojmá a ZA;
ZA— acepta el placer desde Biná y lo pasa a Maljut;
Maljut— recibe el placer.
Biná consta de dos partes: su parte superior, denominada GAR o AVI, no
desea recibir la Luz desde Jojmá. Pero dado que el Creador desea entregar esta
Luz a los inferiores, la parte inferior de Biná, llamada ZAT o YESHSUT,
recibe la Luz desde Jojmá y se la entrega a ZA. ZA no quiere recibir la Luz;
pero Maljut –en la medida de su corrección– incita a ZA a recibir esa Luz
desde Biná y a que se la entregue. Por eso, a veces hablamos de la recepción
general de la Luz por parte de ZA y Maljut, que en conjunto se denominan
ZON (ZA y Nukva).
El proceso es el siguiente: Maljut, en la medida que sus deseos egoístas se
hayan transformado en altruistas, le pide a ZA recibir Luz “en beneficio del
Creador”. En esa medida, ZA le solicita la Luz a Biná. En consecuencia, Biná
se dirige a Jojmá, recibe de ella la Luz solicitada y se la pasa a ZA. Maljut –en
la medida de corrección de sus atributos– se adhiere (se une totalmente) con
ZA vía equivalencia de forma (deseos) y recibe esta Luz.
Kéter, Jojmá y GAR de Biná no desean recibir Luz. Pero a partir de ZAT de
Biná (YESHSUT), aparece en las Sefirot el deseo de recibir Luz para entregarla
a los inferiores.
Maljut es la criatura: el deseo egoísta de recibir placer, de disfrutar la Luz del
Creador. Este deseo de gozar de la Luz del Creador o, lo que es lo mismo, del
propio Creador, constituye la esencia de Maljut. Nosotros somos partes de
Maljut. Sin embargo, si únicamente contamos con deseos egoístas,
percibiremos la Luz del Creador a modo de placeres de este mundo. Y estos
solo suponen una micro-dosis de Su Luz. Al corregir nuestros deseos
(atributos), podremos elevarnos por los grados espirituales de los Mundos
Superiores y experimentar en ellos el genuino placer que constituye el
Creador.
De acuerdo al Pensamiento de la Creación, Maljut debe recibir la Luz
desde las cuatro Sefirot previas y deleitarse en ella. Y por este motivo Maljut
consta de cinco partes: en cuatro partes recibe la Luz de las Sefirot
precedentes, pero la siente en la quinta.
Todas las Sefirot que preceden a Maljut (salvo Maljut) son como nuestros
órganos sensoriales, y Maljut es como el corazón, que recibe de todos los
órganos: cerebro, vista, oído, olfato, gusto y tacto. Por lo tanto, el corazón es
Maljut y los órganos sensoriales son las nueve Sefirot primeras que la
preceden. Todas estas partes de Maljut son egoístas: desean recibir Luz
(placer) para disfrutarla. Con tales atributos, Maljut tan solo puede recibir
una ínfima dosis de la Luz de nuestro mundo, percibiendo al Creador en una
“forma” a la que llamamos “este mundo”.
Pero si Maljut, es decir, si cada uno de nosotros, recibiera desde Arriba
deseos (aspiraciones) de deleitar al Creador en la misma medida que
percibimos el otorgamiento del Creador hacia nosotros, tal atributo (deseo)
nos haría ascender espiritualmente a un grado más elevado que el de nuestro
mundo. Sentiríamos al Creador como Luz espiritual, placer altruista e
inmenso conocimiento. Como el logro de los Pensamientos Supremos.
Como la esencia de la existencia.
PANTALLA
Maljut (el hombre) puede recibir Luz únicamente en los deseos que son
opuestos al egoísmo. Y si con ayuda de la Cabalá, aparecen en Maljut deseos
en los que se reconozca al egoísmo como un enemigo, al sentir odio por él,
Maljut (el hombre) podrá rechazar los placeres egoístas optando por la
perfección espiritual: asemejarse al Creador en su deseo de deleitar y actuar
en beneficio de Él.
Esta facultad para rechazar la recepción egoísta del placer es denominada
“pantalla”. El placer rechazado recibe el nombre de “Luz Retornante”,
mientras que el placer que llega a Maljut es llamado “Luz Directa”.
Precisamente, en el placer rechazado, en el deseo de otorgar sin ningún tipo
de reservas, es donde el hombre puede sentir la Luz del Creador y el
Conocimiento Supremo.
El hecho de que Maljut (el egoísmo del hombre) tenga que rechazar placer
desde las cinco partes de su egoísmo, conlleva que la pantalla reflectante
también deba estar compuesta de cinco partes. Y por consiguiente la pantalla
crea cinco partes de Luz Retornante. Las cinco partes en Maljut reciben su
nombre de las Sefirot desde las que reciben. Los cinco tipos de Luz Directa
son denominadas NaRaNJaY: Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jayá y Yejidá. La Luz que
emana desde el Creador desciende en el orden siguiente:
Yejidá
Jayá
Neshamá
Rúaj
Néfesh
PARTZUF
Una vez que Maljut ha reflejado la Luz (placer), decide aceptarla para
deleitar al Creador, pues Él desea que Maljut reciba placer. Desea ser
percibido por Maljut. El reflejo de todo el placer entrante es llamado Rosh
(cabeza). La recepción parcial de Luz, en la medida de las fuerzas anti-egoístas
que posea el individuo, se denomina Toj (interior). Los deseos no satisfechos
(a falta de pantalla sobre ellos) se denomina Sof (final) (Véase diagrama en
página 40).
Tal es la estructura del alma (Kli, vasija, deseo altruista corregido, Partzuf
o cuerpo espiritual). Para dar nombre a las distintas partes del cuerpo
espiritual empleamos términos de nuestro cuerpo fisiológico: cabeza, cuerpo
y extremidades. Hay cinco partes en el Rosh (cabeza): frente—Galgalta, ojos—
Einaim, orejas—Oznaim, nariz—Jótem, boca—Pe. El Guf (cuerpo) se divide
también en cinco partes desde la boca—Pe, hasta el ombligo—Tabur. En las
extremidades, hay cinco partes desde el Tabur hasta los dedos de los pies
(véase diagrama a continuación).
LA RELACIÓN DE PROPORCIONALIDAD INVERSA ENTRE LA
VASIJA Y LA LUZ
Cuanta más resistencia opone Maljut al egoísmo, mayor es la cantidad de
Luz que entra en ella. Sin embargo, aunque el hombre pone todos sus
esfuerzos en corregir la parte más gruesa de la vasija, la Luz resultante de
dicho esfuerzo va a recibirla en sus deseos más sutiles. Dicho de otro modo,
existe una relación de proporcionalidad inversa entre la vasija y la Luz: cuanto
más grueso es el deseo (Kli) que se corrige, mayor es la Luz que entra en
Maljut (vasija); no obstante, esta va a entrar en su Kli Supremo (deseo).
Maljut (es decir, todo lo que existe aparte del Creador), dado que es
absolutamente egoísta, solamente podrá ser corregida si se le entrega el
atributo de Biná, el Creador: otorgamiento sin recepción. Ese es el atributo
del altruismo absoluto, del otorgamiento desinteresado. Recibir tal atributo
(deseo) equivale a elevarse desde el nivel de Maljut hasta el nivel de Biná.
Maljut es deseo de recibir placer. La prohibición de recibir placer en
beneficio propio es denominada Primera Restricción (Tzimtzum Álef). Una
restricción es una limitación impuesta sobre la recepción del placer. Sin
embargo, siempre que la aspiración de aquel que recibe sea beneficiar al
Creador y no a sí mismo, la recepción de la Luz está justificada. Lo quiera
Maljut o no, si ella (el alma, el hombre) alberga deseos egoístas, la Luz no
entrará en ella (no la sentirá en su interior). De ahí que seamos totalmente
incapaces de percibir la espiritualidad (el Creador).
4
ET = Partícula en hebreo que no tiene traducción en español. Precede a los
complementos de acusativo con artículo determinado (N. del T.)
LOS RETOÑOS DE LAS FLORES
Aquí El Zóhar explica los alcances de la Luz de Jayá por ZA. NeHY de ZA
son denominados “hijos”, mientras que JaGaT de ZA reciben el nombre de
“Patriarcas”. También la tórtola es JaGaT de ZA. El propio ZA consta de dos
partes: por encima de su Jazé (pecho), sus Sefirot JaGaT son denominadas
ZON grandes, y por debajo de su Jazé, las Sefirot NeHY son denominadas
ZON pequeños. JaGaT corresponde a Avraham-Yitzjak-Yaakov. NeHY
corresponde a Moshé-Aarón-Yosef. Maljut es David.
Las Sefirot NeHY son denominadas “profetas”, y Yesod es “el justo”, etc.
Aquí El Zóhar habla de los retoños que van creciendo gradualmente desde el
estado pequeño hasta ZON grandes: al principio ZON eran pequeños,
compuestos por las Sefirot NeHY, con la Luz de Néfesh y denominados Ubar
(embrión). Después, con ayuda de Yeniká (amamantamiento), es decir, la
recepción de la Luz de Ima, ZON crecieron: las Sefirot NeHY crecieron
mediante sus atributos hasta igualar respectivamente los de las Sefirot J-G-T, y
las Sefirot NeHY recibieron la Luz de Rúaj. Así, el Partzuf ya consta de las
partes JaGaT y NeHY con las Luces de Rúaj y Néfesh.
Más adelante, a consecuencia de una posterior recepción de fuerzas desde
el Superior y del crecimiento subsiguiente, han alcanzado Gadlut Álef, el
primer estado grande. Las Sefirot JaGaT llegaron a ser, respectivamente, Sefirot
JaBaD con la Luz de Neshamá; Las Sefirot NeHY llegaron a ser,
respectivamente, las Sefirot JaGaT y recibieron nuevas Sefirot NeHY. Así, el
Partzuf creció hasta albergar tres partes JaBaD, JaGaD, NeHY con las Luces de
Néfesh, Rúaj y Neshamá.
Y es denominado Gadol (grande-el primer gran estado). Y luego, a
consecuencia del subsiguiente crecimiento, llegan a alcanzar el estado de
madurez (Gadlut Bet, el segundo estado grande) y la Luz de Jayá entró en las
Sefirot JaBaD.
El término “crecimiento” se refiere al crecimiento de una pantalla, de las
fuerzas y deseos contrarios al egoísmo dentro del hombre. Esto es lo único
que marca la diferencia entre una vasija grande y una pequeña, la única
diferencia entre los Partzufim. Y sus cualidades internas cambiarán
dependiendo de la magnitud de la pantalla
ESTOS PATRIARCAS ENTRARON EN LA MENTE SUPREMA Y
SUBIERON AL MUNDO VENIDERO: esto hace referencia al desarrollo
prenatal de ZA, cuando se eleva a AVI (denominados “Mente Suprema” o
“Pensamiento Supremo”). Aba-Jojmá recibe el nombre de “la mente” ó “el
pensamiento”, mientras que Ima-Biná es denominada “el mundo venidero”. Y
ambos son llamados “padres”, el padre y la madre, AVI. Y es ahí donde
comienza la creación, la concepción de ZA: desde su estado inicial de
embrión espiritual.
Tal y como le ocurre a un embrión en nuestro mundo –que depende
completamente de su madre y de la voluntad de esta, que no tiene ni vida ni
deseos propios, y que se desarrolla únicamente gracias a ella– del mismo
modo, todo hombre puede llegar a ser un embrión espiritual: si deja a un
lado todos sus deseos y acciones y cumple únicamente aquello que el Partzuf
Superior desea, entonces hará de sí mismo un embrión espiritual semejante
al fisiológico. La diferencia entre el embrión fisiológico y el espiritual es que
para llegar a ser un embrión espiritual se requiere un enorme deseo y
esfuerzo personal, mientras que la concepción de un embrión fisiológico
depende de los padres.
Como resultado de su desarrollo prenatal en Biná (lo cual significa que el
hombre aniquila por completo todos sus deseos y pensamientos personales y
está listo para aceptar, como un embrión, todo lo que la madre le da: todos
sus pensamientos y atributos, sin importar cuán incompresibles y
contranaturales le puedan parecer a su esencia), este embrión alcanza el
estado de nacimiento espiritual.
No obstante, este es un estado de un mayor ocultamiento de la Luz
Superior con respecto al embrión, ya que todavía no cuenta con la pantalla
para recibir dicha Luz. Y por lo tanto, este estado es denominado “pequeño”,
OCULTO EN LOS PROFETAS VERDADEROS, es decir, en las Sefirot
Nétzaj y Hod, que ZA alcanzará como resultado del proceso de
amamantamiento, la recepción de leche: Or Jasadim desde Ima (madre ) Biná.
La Luz del amamantamiento llega a NeHY de ZA, y este alcanza VAK (la
Luz de Néfesh-Rúaj, el estado pequeño). Durante el amamantamiento ZA
alcanza la Sefirá Yesod, y por eso está escrito que Yosef nació; tras finalizar el
periodo de amamantamiento, ZA sube para recibir desde AVI la Luz de
Neshamá: el gran estado, denominado Yosef.
ZA se compone de tres partes: JaBaD = J-B-D, JaGaT = J-G-T, NeHY = N-H-
Y. El proceso de crecimiento de ZA –la adquisición de una pantalla sobre sus
deseos– empieza en la parte más pura, la menos egoísta: las Sefirot JaBaD, que
son las primeras receptoras de la Luz de Néfesh. A continuación, ZA adquiere
una pantalla para aquellos deseos más gruesos y egoístas: las Sefirot JaGaT; la
Luz de Néfesh las atraviesa y entra en ellas desde JaBaD; a su vez, la Luz de
Rúaj entra en JaBaD que se han quedado vacías.
Por último, ZA también adquiere una pantalla sobre los Kelim más
egoístas: las Sefirot NeHY; y la Luz de Néfesh de JaGaT pasa a NeHY, la Luz de
Rúaj pasa desde JaBaD a las Sefirot JaGaT que quedan vacías, y la Luz de
Neshamá entra en las Sefirot JaBaD que quedan vacías.
El alcance del gran estado por parte de ZA, es denominado el nacimiento
de Yosef, pues ahí aparecieron las Sefirot NeHY, en las que la última Sefirá,
Yesod, es denominada Yosef. Sin embargo, dado que la Luz de Jayá aún no
está presente, dicho estado se denomina de “ocultamiento”. ENTRÓ YOSEF
EN LA TIERRA SAGRADA Y LOS CONSTRUYÓ ALLÍ, es decir, tras el
alcance del primer gran estado, la recepción de la Luz de Neshamá, ZA
continúa creciendo, cultivando su pantalla hasta que recibe en ella la Luz de
Jayá.
En tal estado, Maljut de ZA se separa de él y se hace un Partzuf
independiente denominado LA TIERRA SAGRADA, ya que la Luz de Jayá
recibe el nombre de “santidad”. Y por ello está escrito que Yosef entró, o más
exactamente, SUBIÓ YOSEF A LA TIERRA SAGRADA durante el estado
grande de ZA; ZA y Nukva llegaron a ser parejos e iguales en su magnitud en
el estado de PBP (Panim be Panim, cara a cara), el estado que determina el
Zivug entre ZON.
Y LOS CONSTRUYÓ ALLÍ YOSEF: la Luz de Jayá o Jojmá llena el
Partzuf solo durante un Zivug, cuando ZON realizan un Zivug entre ellos. Y
esta Luz se queda en Maljut, pues dicha Luz únicamente puede ser revelada
mediante la pantalla que hay en ella. Del mismo modo que AVI son GAR de
Biná, YESHSUT es ZAT de Biná y Or Jojmá solo se encuentra en YESHSUT, la
relación entre ZA y Maljut se basa en el mismo principio, y Or Jojmá se revela
únicamente en Maljut. Por lo tanto, solamente cuando Or Jojmá llena a Nukva
puede decirse que tiene lugar la revelación de la Luz, la cual, hasta ese
momento, se consideraba oculta.
¿CUÁNDO SON VISIBLES? CUANDO EL ARCOÍRIS SE HACE
VISIBLE EN EL MUNDO: ZA es denominado “arcoíris”, el mundo es
Maljut, y su unión recibe el nombre de “arcoíris en una nube”. HA
LLEGADO EL TIEMPO DE ERRADICAR A TODOS LOS PECADORES
DE LA TIERRA: a medida que aumenta el número de pecadores en el
mundo, las fuerzas impuras se aglutinan aún más en ZON. Y dichas fuerzas
pueden llegar a influir en ZON hasta tal punto que arrastren al mundo a la
destrucción, tal y como ocurrió en el Tiempo del Diluvio. En este caso, no
existe otra salvación posible para el hombre que no pase única y
exclusivamente por la revelación de la Luz Superior, la Luz de Jayá. Por eso
dice El Zóhar que el mundo se salva gracias a los retoños que aparecen en la
tierra, es decir, gracias a que la Luz de Jayá erradica las fuerzas impuras del
hombre de la faz de la tierra (sus deseos, Maljut); y dichas fuerzas ya no
pueden aferrarse a ella ni ser un obstáculo para el hombre.
Y DE NO HABER APARECIDO, EL MUNDO NO HABRÍA PODIDO
SALVARSE, porque al principio Nukva es construida grande, como ZA. Y a
esto se le llama “dos luceros grandes”, cuando Maljut se encuentra en el
mismo grado que ZA, pero permanece en la parte posterior de él, espalda con
espalda, incapaz de recibir Or Jojmá a falta de Luz de Jasadim. Por eso, Maljut
se queja sobre la falta de Luz de Jasadim y su incapacidad, por ende, de recibir
Luz de Jojmá. Aunque, en tamaño, la luna sea igual que el sol, esta no puede
brillar por sí misma: solo podrá hacerlo si el sol (ZA) le da Luz. Y dado que
Or Jojmá que le llega no es suficiente, tal estado es llamado “el reverso” (Ajor-
espalda). Y un Zivug no puede llevarse a cabo en la posición “espalda con
espalda”.
Pero una vez que Nukva ha nacido y crece (recibe los atributos) del cuerpo
de ZA –del mismo modo que está escrito en la Torá que Javá (Eva) nace del
cuerpo de Adam– ella se hace igual a él, y entra en un Zivug cara a cara (PBP)
con ZA. Pero la Luz previa también se queda en ella. Es más, precisamente
porque sintió la falta de Luz en su estado inicial, Maljut recibe la Luz de Jayá
en sus sufrimientos anteriores. De manera análoga, el hombre es capaz de
sentir placer precisamente porque tuvo un sufrimiento previo.
Por eso dice El Zóhar que si los retoños no hubieran brotado en Maljut
durante su estado pequeño, cuando se encontraba en la parte posterior de
ZA, esta no habría podido recibir la Luz de Jayá durante su estado grande,
pues le hubieran faltado los Kelim-deseos para recibir dicha Luz. Toda
creación de algo nuevo está basada en la sensación de tinieblas, como se ha
dicho: el Creador emana Luz de Sí Mismo y a partir de la nada crea las
tinieblas. En el hombre, la sensación de tinieblas significa que está listo para
recibir la Luz.
6. ¿Quién vivifica el mundo y provoca la revelación de los Patriarcas? Es
la voz de los hijos que estudian la Torá. Gracias a estos hijos, existe el
mundo. Por eso está escrito: “Zarcillos de oro te haremos” (Shir HaShirim,
1:11). Estos son los hijos, los adolescentes del mundo, como está escrito: “Y
harás dos Keruvim de oro” (Shemot, 25:18).
La Luz de Rúaj se denomina “los hijos del mundo”, y el Zivug en este
estado (PBA o Panim Be Ajor-cara con espalda) es llamado LA VOZ DE LOS
HIJOS QUE ESTUDIAN LA TORÁ. Y a esto también se le llama “los hilos
de oro” y “dos Keruvim de oro”. Hasta el crecimiento de Nukva, las fuerzas
impuras tenían la facultad de destruir el mundo. Sin embargo, precisamente
gracias a la unión de las líneas derecha e izquierda (durante el crecimiento de
Nukva desde ZA, el arcoíris-línea derecha brilla en una nube-línea izquierda)
puede entrar en Maljut la Luz de Jayá, sin la cual el mundo podría ser
destruido como en el Tiempo (el estado) del Diluvio.
¿QUIÉN VIVIFICA EL MUNDO?: ¿Quién provoca la aparición de la
Luz de Jayá? Precisamente los hijos que estudian la Torá. “Hijos” se refiere a la
Luz del lado contrario, la Luz de Rúaj, la sensación de falta de Luz de Jayá,
porque “hijo” hace alusión al proceso de amamantamiento. Los hijos de la
casa de Rabán (Tinokot Beit Rabán) son la Luz de Jayá, ya que la palabra
“Rabán” deriva de la palabra “Rav” (grande, Jayá). Ellos no han conocido el
pecado, es decir, no han utilizado AJaP (sus deseos egoístas aún sin corregir,
pues la palabra “hijos” designa el estado pequeño), sus deseos de recibir.
QUIÉN CREÓ A ESTOS
YESHSUT y ZON desean recibir Luz para enviarla a las almas de los
justos, los hombres que desean corregirse. Por eso, dentro del mundo de
Atzilut existe la división en dos tipos de Kelim: GE y AJaP. Y la Parsá del
mundo de Atzilut, que se encuentra en el Jazé de AA, separa a unos Kelim de
otros.
La Luz procedente de Rosh de AA no pasa por debajo de la Parsá del
mundo de Atzilut. Por ello, YESHSUT en su estado permanente, o ZON,
cuando se elevan a YESHSUT, no pueden recibir la Luz de Rosh de AA. De
ahí que en ellos se encuentre el deseo de recibir Or Jojmá, llamada “la
pregunta”. Porque la pregunta (el deseo de recibir Jojmá) viene a ser lo mismo
que MI (YESHSUT, la Luz de YESHSUT) que se encuentra BARÁ (fuera de)
ÉLEH = ZON; y tras su elevación, ZON no reciben Or Jojmá ya que se
encuentran fuera de Rosh de AA, fuera de Or Jojmá, pero con una pregunta,
un deseo por ella. Y esto les da la posibilidad de proseguir con su ascenso.
QUIÉN CREÓ A ESTOS (SEGÚN ELIYAHU)
11. Dijo Rabí Shimon: “Eliezer, hijo mío, revela el Secreto Supremo,
aquel del que nada saben los que habitan este mundo”. Rabí Eliezer guardó
silencio. Rabí Shimon lloró, se detuvo por un momento y dijo: “Eliezer,
¿qué significa ÉLEH?”. Si dices que son como las estrellas y signos del
zodíaco (la fortuna), entonces ¿no son siempre visibles (al contrario que los
cambiantes signos de la fortuna)? Y en MA, esto es, en Maljut, ellos son
creados, tal y como está escrito: “Por la palabra del Creador fueron hechos
los cielos” (Tehilim, 33:6), es decir, fueron hechos por Maljut, denominada
“la palabra del Creador”. Y si ÉLEH versan sobre los secretos ocultos,
entonces no habría necesidad de escribir ÉLEH, porque las estrellas y los
signos de la fortuna son visibles para todos (la palabra ÉLEH = ESTOS
habla de que algo es evidente).
Rabí Eliezer no reveló la recepción de la Luz del primer estado de Gadlut
(Or Neshamá) pero Rabí Shimon deseaba revelar la vía de recepción de la Luz
del segundo estado de Gadlut (Or Jayá). Por ello, solicitó a Rabí Eliezer que se
expresara y revelara la vía de alcance de Or Neshamá –oculta de la gente por
un Secreto Supremo– pues esta Luz todavía no se había revelado en el
mundo, y Rabí Shimon la revela aquí.
Aunque hubo justos que lograron alcanzar la Luz de Jayá, lo cierto es que
todavía no había nadie entre ellos que pudiera explicar con detalle el camino
para el alcance de esta Luz. Nadie que pudiera revelarlo al mundo entero. Y
esto es así porque comprender significa alcanzar, elevarse a ese grado; algo
que depende exclusivamente de los esfuerzos del propio hombre. A lo largo
de las generaciones hubo muchos hombres que lograron alcanzar el grado de
ÉLEH. Sin embargo, revelarlo al mundo supone un grado aún mayor y
requiere de un permiso especial del Creador (véase el artículo “Las
Condiciones de la Revelación de los Secretos de la Torá”).
Rabí Shimon le preguntó qué significa ÉLEH. ¿Qué nuevas cosas nos
relata la Torá en las palabras MI BARÁ ÉLEH (QUIÉN CREÓ A ESTOS),
donde la palabra ÉLEH significa ZON? Después de todo, si habla sobre las
estrellas y los signos del zodiaco-fortuna, que significan la Luz de VAK del
estado grande, ¿qué tiene de especial todo esto? Y, al fin y al cabo, ZON
pueden recibir esta Luz incluso durante los días laborables. No hay nada
extraordinario en ello como para tener que mencionar específicamente MI–
QUIÉN CREÓ A ESTOS.
(Se puede decir que esta Luz es constante, ya que es la Luz de VAK –y no
la Luz de GAR– la que se encuentra en ZON permanentemente. Y solo
gracias al MAN, ZON reciben la Luz de VAK del estado grande, la Luz de
Neshamá. La respuesta radica en que esta Luz puede recibirse siempre, incluso
en los días laborales durante la oración de la mañana. Sin embargo, él aún
no entiende por qué fueron creados en MA. Porque esta Luz no se refiere a
Biná, sino a ZON del mundo de Atzilut, denominado MA, y sale de ellos,
como está escrito: POR LA PALABRA DEL CREADOR, donde el Creador
es ZA y la palabra es Maljut.)
12. Sin embargo, este secreto fue revelado en otro día, cuando yo estaba
a la orilla del mar. Vino a mí el profeta Eliyahu y dijo: “Rabí, ¿sabes qué
significa MI BARÁ ÉLEH (QUIÉN CREÓ A ESTOS)?”. Yo le contesté:
“Estos son el Cielo y las fuerzas celestiales, las acciones del Creador,
contemplando las cuales, las gentes debería bendecirlo, como está escrito:
‘Cuando contemplo Tus Cielos, la obra de Tus manos (Tehilim, 8:3),
¡Señor! Soberano nuestro, ¡cuán grande es Tu nombre en toda la Tierra!’”
(Tehilim, 8:9).
13. Él me contestó: “Rabí, el Creador tomó lo oculto y lo reveló ante el
Consejo Supremo. Y aquí está: Cuando El más Oculto entre los Ocultos
deseó revelarse, primero creó un punto, Maljut, y este subió a Su
pensamiento, es decir, a Biná, es decir, Maljut subió y se unió con Biná. En
ella dio forma a todas las criaturas y confirmó en ella todas las leyes”.
Átik es el primer Partzuf y también la cabeza del mundo de Atzilut. Él es
conocido como “el más oculto y secreto de todos los Partzufim”. Y su nombre
“Átik”, derivado de la palabra Ne’etak (aislado, inalcanzable), lo corrobora.
Nadie puede alcanzar este Partzuf en sí –es decir, sus atributos– pero podemos
alcanzarlo de la manera en que se muestra ante nosotros: Átik se contrae
deliberadamente y cambia para que los inferiores logren alcanzarlo no a él en
sí mismo, sino a la forma exterior (sus atributos) con que se presenta ante
ellos.
En palabras del Zóhar, cuando Átik deseó revelarse a los mundos, aunque
es un Partzuf que actúa de acuerdo a la primera restricción, creó un ropaje
(un Partzuf externo que actúa de acuerdo a las leyes de la segunda restricción)
en relación a los inferiores para que estos pudieran percibirlo y alcanzarlo.
Hay una enorme diferencia entre los sensores que perciben las
sensaciones de la primera o la segunda restricción. Como al hombre en
nuestro mundo –que al nacer no posee órganos sensoriales para los mundos
espirituales y por ende no puede sentirlos– le ocurre al Partzuf corregido antes
de las condiciones de la segunda restricción: no es capaz de recibir, es decir,
de sentir la Luz que llega según la ley de la primera restricción. Una
diferencia del mismo tipo existe entre el Partzuf Átik y los otros Partzufim del
mundo de Atzilut y los mundos de BYA.
Para tener conexión con los inferiores, Átik, en Rosh de AA el cual se
encuentra abajo, elevó Maljut de Rosh de AA hasta la Sefirá Jojmá. Y a
consecuencia de esto, las Sefirot Biná y ZON de Rosh de AA cayeron desde la
cabeza de AA a su Guf: en efecto, Maljut se elevó desde Pe a Einaim,
permaneciendo en Rosh en vez de Biná, mientras que Biná y ZON salieron de
Rosh. Y el Guf (cuerpo) comienza después de Maljut de Rosh (tras la decisión
de cómo actuar), dondequiera que ella se encuentre.
Debemos entender esto de la siguiente manera: las Sefirot de Rosh (la
cabeza) son los pensamientos y deseos en relación a los cuales el Partzuf (los
atributos internos del hombre, el hombre en sí) toma la decisión de cómo
utilizarlos para avanzar tanto como sea posible hacia la meta de la creación.
El hecho de que la Sefirá Biná y ZON abandonaran la cabeza de AA significa
que el Partzuf AA no puede tomar ninguna decisión respecto a ellos, pues no
hay pantalla sobre ellos. Y por eso cayeron en el cuerpo, fuera de la cabeza.
Por lo tanto, la única función que les queda es recibir la Luz tal y como la
reciben todas las Sefirot del cuerpo: desde la cabeza. Es decir, recibir la Luz
que acepta la pantalla de las Sefirot Kéter y Jojmá que quedaron en la cabeza.
El hombre limita deliberadamente la utilización de sus deseos y usa
solamente aquellos con los que pueda trabajar para beneficiar al Creador.
Por eso, cuando Maljut se elevó y se colocó bajo la Sefirá Jojmá, esta se
volvió como la parte masculina (que otorga y llena), mientras que Maljut se
hizo como la parte femenina (receptora) de la cabeza. Y dado que Maljut
ocupó el lugar de Biná, denominada “el pensamiento”, ahora es Maljut quien
recibe el nombre de “el pensamiento”, ya que ahora Maljut realiza un Zivug y
recibe Or Jojmá.
El Partzuf que recibe de Jojmá es definido como Biná, y no como Maljut.
Por eso, aunque la propia Maljut no es más que un punto negro (la criatura
egoísta), a raíz de su elevación, se vuelve como Biná, adquiere los atributos de
Biná. De ahí que ahora Maljut sea llamada Biná, el pensamiento.
El Zóhar denomina “el pensamiento” a Jojmá o a Biná. La diferencia
radica en que un pensamiento es algo que se recibe desde Jojmá. Y por ello,
Biná es denominada “el pensamiento” siempre y cuando se encuentre en la
cabeza y reciba Luz desde Jojmá. En la primera restricción Biná siempre recibe
desde Jojmá y es llamada “el pensamiento”. Sin embargo, en la segunda
restricción, Maljut se elevó por encima de Biná y empezó a recibir de Jojmá.
Por eso ahora es Maljut quien recibe el nombre de “el pensamiento” en lugar
de Biná.
Gracias a esta elevación de Maljut a Biná se crean todos los Partzufim de
los mundos ABYA. Así, está escrito: EN ELLA DIO FORMA A TODAS LAS
CRIATURAS Y CONFIRMÓ EN ELLA TODAS LAS LEYES: las Sefirot
Kéter-Jojmá permanecieron en el Rosh de cada Partzuf, y sobre ambas Sefirot se
llevó a cabo un Zivug. Es por eso que la Luz recibida en el Guf del Partzuf está
compuesta únicamente por dos Luces: Néfesh y Rúaj.
Anteriormente Maljut se encontraba en Pe de Rosh, y Rosh (la parte del
Partzuf en la que se calcula cuánta Luz puede recibirse en beneficio del
Creador) terminaba allí. Con posterioridad, el Partzuf recibirá esta Luz desde
Rosh hasta el Guf, entre Pe y el Tabur.
Pero ahora Maljut se elevó hasta los ojos (Einaim) de Rosh y se encuentra
por debajo de ellos. Esto es lo que se denomina la elevación de Maljut en NE,
Nikvey Einaim (pupilas), los cuales, precisamente por ello, son denominados
NE (Nukva Einaim = Maljut de los ojos). Antes de la elevación de Maljut a los
ojos era como si no hubiera pupilas, NE. Cabe señalar, que solamente en
Maljut (el deseo) podemos sentir lo que nos rodea (el Creador, la Luz). Por
eso, todos nuestros órganos sensoriales están construidos como aberturas:
Nékev (orificio), Nukva, Maljut en los ojos, las orejas, la nariz y la boca.
Solo aquel que, con sus propias fuerzas, pueda crear deseos que actúen de
acuerdo al principio de la segunda restricción y colocar a Maljut después de
Kéter-Jojmá (pensar de manera “otorgante”), solo aquel será capaz de percibir
con este sensor espiritual ya corregido. Dondequiera que haya una pantalla,
esta va a constituir un sensor con el que percibir la Luz Superior.
Tras su elevación, Maljut se colocó debajo de Jojmá, hizo un Zivug sobre
su propia pantalla, es decir, sobre las Sefirot Kéter-Jojmá = GE. Las Sefirot Biná-
ZA = AJaP están situadas bajo la cabeza, en el cuerpo del Partzuf, y
pasivamente reciben la Luz desde la cabeza. Esto lleva a una división de las
diez Sefirot del cuerpo –Kéter-Jojmá-Biná-ZA-Maljut– en la misma forma que
quedaron divididas las diez Sefirot de la cabeza: las Sefirot Kéter-Jojmá del
cuerpo siguen recibiendo de las Sefirot Kéter-Jojmá de la cabeza, y las Sefirot
Biná-ZA-Maljut del cuerpo (dado que no pueden recibir desde la cabeza) se
convierten en receptoras de Kéter-Jojmá, como las Sefirot por debajo del Tabur
del Partzuf.
Como ya sabemos, cada Partzuf se compone de cabeza (Rosh), cuerpo
(Guf) y extremidades. La cabeza decide cuánta Luz puede recibir el cuerpo en
beneficio del Creador (de acuerdo a la magnitud de la pantalla, que refleja la
Luz-placer). La decisión de aceptar esta Luz hace que ella descienda a través
de la pantalla, desde la cabeza al cuerpo, y que lo llene desde la boca hasta el
Tabur. Cada Sefirá de la cabeza llena a su correspondiente Sefirá en el cuerpo.
16. El Cielo, la Tierra y todo lo que habita en ellos fueron creados por
MA, que es Maljut, como está escrito: “Cuando contemplo los Cielos, la
obra de Tus manos” (Tehilim, 8:4). Y antes de esto está escrito: “¡MA =
QUÉ (Cuán) glorioso es Tu nombre por toda la Tierra, que TÚ fundaste
sobre el Cielo!” (Tehilim, 8:10). Pues el Cielo fue creado por el nombre
(atributo) MA (Maljut). Está escrito “en el Cielo”, que hace referencia a
Biná llamada MI, el Cielo, que está por encima de ZA. La explicación a
esto se encuentra en el nombre Elokim. MA (Maljut) se eleva y entra en
Biná con sus atributos, en otras palabras, se introduce en Biná y recibe sus
atributos. Biná se llama Elokim. Una vez que CREÓ LA LUZ PARA LA
LUZ –es decir, Or Jasadim (llamada “ornamentos o vestiduras preciosas”)
para envolver a Or Jojmá– Or Jasadim envuelve a Or Jojmá, y esto es lo que
significa la creación de Luz para la Luz. Por la fuerza del nombre Supremo
Elokim (Biná), Maljut se eleva, y tras unirse con Biná recibe todos sus
atributos y se introduce en ella. Por lo tanto, BERESHIT BARÁ
ELOKIM hace referencia al Elokim Supremo, a Biná, no a Maljut. Porque
MA, Maljut, no fue creada con el nombre MI ÉLEH.
El mundo inferior, Maljut (MA), recibe la Luz de Biná marcada desde
Arriba con el nombre Elokim. Esta Luz otorga fuerzas a Maljut, y se revelan en
ella todas las cualidades que sirven para crear el Cielo y la Tierra, y procrear.
Pues no puede haber descendencia ni nacimiento de nuevas generaciones sin
la Luz de Jayá.
Y sobre esto dice El Zóhar: del mismo modo, el mundo inferior (Maljut,
MA) existe gracias al nombre Elokim, el nombre del Mundo Superior, que
confiere fuerza (Or Jojmá) a Maljut para crear las generaciones. Y si en Maljut
existe Or Jojmá, el mundo puede ser creado con ella.
(Jayá es un tipo de Or Jojmá. Existe una única Luz que emana del
Creador: es decir, una sensación del Creador a la que llamamos "Luz". Dicha
sensación depende de los deseos-Kelim en los que Le percibimos. Y como
únicamente existen dos tipos de deseos-Kelim (“de recepción” o “de
otorgamiento”), únicamente existen dos tipos de Luz: Jasadim y Jojmá. Sin
embargo, dentro de cada una encontramos varios subtipos, y la Luz de Jayá es
una de las distintas formas de Or Jojmá. Porque Jojmá es la Luz, el placer que
el deseo de “recibir” siente; Jasadim es el placer percibido en el deseo de
“otorgar”. Si, en el Partzuf, únicamente están presentes los Kelim “de
otorgamiento” (GE), estará lleno de Or Jasadim. Y si contiene la fuerza para
recibir en beneficio del Creador, se llena de Or Jojmá. (No confundir con
MA, utilizado aquí, donde MA = Maljut con ZA = MA en su Guematría).
El Zóhar explica que la Luz desciende del nombre Elokim gracias a la
unión de MI con ÉLEH. ZA es denominado “Cielo”. YESHSUT está más
arriba del cielo (ZA). En el Cielo (ZA), MI no existe, solamente MA. Pero una
vez que Or Jojmá queda envuelta con Or Jasadim (la Luz de MA = GE con la
Luz de ÉLEH = AJaP) todas las letras se unen y se elevan –gracias al nombre
Elokim– por encima del Cielo = ZA = MA, a YESHSUT = Biná = MI.
MI, Biná, se encuentra por encima de la segunda restricción, por encima
de su prohibición, porque sus cualidades son Superiores (mejores que todo lo
que está bajo la prohibición): el atributo de Biná es “no recibir nada”, por lo
que la prohibición de la segunda restricción de “no recibir” sencillamente no
le concierne, ya que, de por sí, ella no desea recibir.
Solamente permanece la prohibición de la primera restricción, la
prohibición de recibir Luz en la propia Maljut (Maljut de Maljut), el punto
central de toda la creación, lo único que fue creado. Maljut en sí misma es
egoísta, pero si posee pantalla y recibe Luz exclusivamente con ayuda de un
Zivug de Hakaá (una resistencia a nuestro propio deseo, recepción
únicamente en beneficio del Creador) sobre los deseos de otorgar, entonces,
todo esto se denomina recepción no en Maljut, sino en las nueve primeras
Sefirot. Por lo tanto, Maljut puede recibir Luz en sus nueve primeras Sefirot.
Dicho de otro modo, si Maljut tiene el deseo (fuerza) de recibir (disfrutar)
la Luz (el placer) no para sí misma, sino solo porque así lo desea el Creador,
entonces, únicamente recibirá esta cantidad de Luz (de placer). Para poder
recibir bajo esta condición, Maljut –la inclinación del hombre hacia el deleite
y el placer– debe primero rechazar todo el placer que llega y siente frente a
ella. A esto se le denomina el golpe de la Luz (del placer) contra la pantalla y
su reflejo (rechazo del placer por propia voluntad de no recibir, en contra de
su deseo natural de recibir para deleite propio).
El placer reflejado es denominado Or Jasadim. Y, en esencia, no se trata
de Luz, sino de una intención por parte de Maljut de recibir solamente en
beneficio del Creador. Sin embargo, dicha intención es el requisito necesario
que posibilita la posterior recepción de Or Jojmá desde el Creador. Y una vez
que Maljut hubo rechazado toda la Luz (expresó su intención de no recibir
para sí misma) y cumplió la condición de Tzimtzum Álef (la primera
restricción), es en la intención de recibir en beneficio del Creador –llamada
Luz Retornante u Or Jasadim– donde Maljut puede recibir Or Jojmá, el placer
que el Creador desea darle.
No obstante, al recibir esta Luz, Maljut deja de ser una mera criatura-
receptora. Ahora, a semejanza del Creador, ella Le proporciona placer. De este
modo, la criatura alcanza el nivel del Creador, se iguala a Él en sus atributos,
porque desea otorgar sin reservas. Ahora ella se encuentra “llena de Or
Jasadim”. Es más, Maljut recibe y disfruta: si no sintiera placer, no estaría
proporcionando deleite al Creador.
Por tanto, Maljut recibe, es decir, se llena de Or Jojmá, plena de
conocimiento y placer por otorgar y recibir en beneficio del Creador. Y en
esto reside la perfección de la creación que concibió el Creador: ella se hace
perfecta y semejante a Él. Tal es la perfección de las acciones del Creador: Su
creación, de manera voluntaria, decide elevarse hasta donde Él se encuentra.
Podemos imaginar el recorrido del hombre, desde los niveles más bajos
de nuestro mundo hasta el más alto nivel espiritual –el Creador–, como un
tránsito por una serie de habitaciones. En total, desde nuestro estado hasta el
grado del Creador, hay 125 habitaciones, una a continuación de otra. Cada
habitación tiene sus propias cualidades y únicamente quienes posean esas
mismas cualidades pueden permanecer en ella. Si, por la razón que sea, una
persona cambia sus cualidades, será trasladada automáticamente por una
especie de corriente invisible a una nueva estancia que se corresponda con
sus nuevos atributos.
Así es como la persona se desplaza entre esas estancias: cualquier mínimo
cambio interno, por ínfimo que sea, trae consigo la influencia de un campo
de fuerza espiritual sobre el hombre; e inmediatamente pasa a ese nuevo
lugar de equilibrio, donde sus cualidades internas coinciden por completo
con las cualidades externas del campo espiritual. De modo que no hay
guardias apostados en las entradas-salidas de esas estancias: en cuanto el
hombre se transforma e iguala sus atributos a los de la siguiente habitación,
automáticamente es transportado a ella mediante un campo o corriente
espiritual.
¿Cuáles son los atributos que debe cambiar la persona para desplazarse de
una a otra habitación con este campo espiritual? Lo único que tiene que
modificar es el tipo de placer al que aspira. No podemos dejar de recibir
placer, pues es la única materia de la que se compone la creación, es todo lo
que fue creado. Sin embargo, sí podemos cambiar el objetivo al que aspirar,
aquello que va a constituir nuestra fuente de placer: o una recepción poco
sutil (la recepción de necesidades básicas) o contentar al Creador con lo que
nosotros le otorgamos, que recibamos porque tal es Su deseo.
En todos nuestros siempre cambiantes deseos –tanto en su magnitud
como en el objeto de deseo– se encuentra presente nuestro “Yo”, aquello que
siente el placer. Este “YO” nunca desaparece. Lo único que el hombre debe
eliminar es la sensación de que todo lo hace por complacer a este “YO”. Uno
debería aspirar a sentir los deseos del Creador, sentir en qué medida el
Creador está contento con nosotros (del mismo modo que una madre se
alegra con los éxitos de su hijo).
Una vez que Maljut ha decidido recibir solamente para deleitar al
Creador –es decir, según la fuerza de su pantalla (fuerza para resistirse al
deseo de placeres egoístas)– recibirá Or Jojmá en consonancia con el volumen
de Luz que ella retorna. O al revés: se puede afirmar que el tamaño de la Luz
Retornante determina la fuerza de voluntad del hombre y su deseo de actuar
para el Creador.
Sin embargo, las nueve primeras de las diez Sefirot de Maljut no son
egoístas: constituyen los atributos del Creador con los que Él desea corregir a
Maljut. Solamente la última Sefirá de Maljut, la propia Maljut (la única
creación, Maljut de Maljut) es egoísta y se encuentra bajo la primera
restricción: y Or Jojmá no entra allí donde el deseo de recibir placer está
presente. Por lo tanto, Or Jojmá puede recibirse en las nueve primeras Sefirot.
Pero después de la segunda restricción, para poder corregir a Maljut –
entregarle el atributo de misericordia (Jasadim) para que pueda “otorgar”,
obtener las cualidades de Biná y transformar el egoísmo primigenio en
altruismo– Maljut se elevó hacia el Partzuf Aba y se situó en la ubicación de
Biná. Y Biná, por su parte, se colocó debajo de Maljut. Biná puede recibir Or
Jojmá sin ninguna restricción, incluso debajo de Maljut. Pero Biná aceptó las
limitaciones de la segunda restricción con el único propósito de corregir a
Maljut.
Por lo tanto, gracias a la elevación de MAN por parte de los inferiores (la
súplica del hombre para su corrección espiritual) baja la Luz de AB-SAG y
hace descender a Maljut desde Biná hasta su lugar: Maljut desciende desde
Biná y se revela la Luz del conocimiento, de la sabiduría.
A consecuencia del descenso de Maljut, Biná se purifica de todas las
restricciones y vuelve a recibir Or Jojmá. Y una vez que Or Jasadim envuelve a
Or Jojmá, MI resplandece en ÉLEH y se revela el nombre Elokim. En otras
palabras, brilla Or Jojmá.
La estructura del nombre Elokim no puede tener lugar en MA, porque el
extremo inferior del cielo (Maljut) está limitado por la primera restricción –la
prohibición de recibir Or Jojmá– así como por la segunda restricción y su
prohibición de utilizar los deseos de “otorgamiento” durante 6 000 años. Por
eso, dice El Zóhar que el nombre Elokim fue creado con MI y no con MA, con
la cualidad que Maljut recibió al subir a Biná.
17. Pero mientras las letras ÉLEH descienden desde Arriba, desde Biná
a Maljut –pues la madre presta a su hija las vestiduras por un tiempo y la
engalana con sus joyas–, el nombre Elokim desciende desde Biná (la madre)
a Maljut (la hija). ¿Cuándo la engalana con sus propias joyas? Cuando ve
ante sí la esencia masculina. Y entonces está escrito acerca de Maljut:
“Todo varón se presentará tres veces al año ante el Creador” (Shemot,
23:17). Porque, en este caso, Maljut es designada con el nombre masculino
“Señor”. Como está escrito: He aquí el Arca de la Alianza, el Señor de toda
la Tierra (Yehoshua, 3:11). La Torá es la Alianza, mientras que el Arca es
Maljut, designada con el nombre masculino “Señor”. Porque ella recibió
los Kelim (atributos deseos) llamados “vestiduras”, y la Luz llamada “joyas”
desde Biná, su madre. Entonces la letra Hey = A abandona MA = Mem-
Hey, y en su lugar entra la letra Yud = I, y Maljut pasa a ser llamada MI,
como Biná. Para después vestirse con ropajes masculinos, con las vestiduras
de Biná, y aceptar a todos los varones de Israel.
Como explicamos en el punto 13, la segunda restricción actúa desde la
cabeza de AA hacia abajo, pues Maljut de AA ascendió a Biná y creó todos los
Partzufim inferiores del mundo de Atzilut con el atributo de la segunda
restricción. Así, cada Partzuf de AA, AVI y ZON cuentan únicamente con dos
Sefirot K-J; las tres Sefirot B-ZA-M se escindieron (en sus atributos) de este nivel
para desplazarse a un nivel más bajo (se igualaron a él en atributos). Así tuvo
lugar la caída de B-ZA-M = AJaP del Partzuf AA en las Sefirot K-J = GE del
Partzuf AVI, la caída de B-ZA-M = AJaP del Partzuf AVI en las Sefirot K-J = GE
del Partzuf ZON, así como la caída de B-ZA-M = AJaP del Partzuf ZON por
debajo de la Parsá a los mundos de BYA.
Las Sefirot K-J = GE, que permanecieron en su nivel, en su Partzuf, son
llamadas MI; y las Sefirot B-ZA-M que se escindieron (en sus atributos) y
descendieron (igualaron sus atributos) a un Partzuf inferior, son llamadas
ÉLEH.
PERO MIENTRAS LAS LETRAS ÉLEH DESCIENDEN DESDE
ARRIBA: cuando Maljut es expulsada de Biná, las letras ÉLEH se separan de
AVI y caen en ZON (un nivel más bajo) y se envuelven con ZON: ÉLEH de
Aba (YESHS = Israel-Saba) envuelven a ZA, y ÉLEH de Ima (Tevuná) se
envuelve con Maljut. Biná del mundo de Atzilut representa un Partzuf muy
complejo: su GE es AVI (dos Partzufim) y su AJaP es un Partzuf independiente
llamado YESHSUT, ya que ellos cumplen funciones independientes respecto
a ZON: Biná: GE = MI = GE de Aba + MI = GE de Ima. ÉLEH = AJaP de Aba
= YESHS (Israel Saba) + T (Tevuná) = ÉLEH = AJaP de Ima.
Cuando la Luz de Jayá desciende desde Arriba (a consecuencia de lo cual
Maljut desciende desde el nivel de Biná hasta su propio emplazamiento) las
tres Sefirot B-ZA-M regresan a su nivel y, a su vez, las Sefirot K-J-B (llamadas “el
Santo de los Santos”) entran en el Partzuf, que ahora está completo. (Aquí la
Luz es denominada con el nombre de las Sefirot que ella llena).
Anteriormente, solamente existía la Luz de Rúaj-Néfesh en K-J, pero ahora la
Luz de Neshamá-Jayá-Yejidá se ha unido a K-J-B, y Rúaj-Néfesh descendieron a
ZA-Maljut.
Y cuando AJaP de Rosh (cabeza) de AA (B-ZA-M de Rosh de AA) que
cayeron en su Guf (cuerpo) se elevan (vuelven del cuerpo a la cabeza de AA)
los Kelim GE de AVI se elevan junto con ellos a la cabeza de AA (estos son los
Kelim GE de AVI que envolvían AJaP de AA en su estado pequeño, cuando
AJaP de AA cayeron en GE de AVI). Y una vez allí reciben la Luz denominada
“el Santo de los Santos” que brilla en la cabeza de AA.
La razón de esto reside en que cuando el Superior desciende hasta el
inferior, se iguala a este. Y, a su vez, cuando el inferior asciende hasta el
Superior se hace semejante a Él. Porque en lo espiritual no existe ni el
espacio ni el movimiento; y un cambio en los atributos es lo único que da
lugar a un acercamiento –dentro del espacio espiritual del Partzuf (o de una
de sus partes)– al Creador (más cerca = más alto) o un alejamiento con
respecto a Él (más lejos = más abajo). Así, un ascenso espiritual implica un
cambio en los atributos del inferior adoptando los atributos del Superior; y
un descenso del Superior significa que sus atributos se han igualado a los del
grado al cual ha descendido.
Por ello, en Katnut, cuando B-ZA-M = AJaP de la cabeza del Partzuf AA se
separan de ella y caen (se desplazan en consonancia con sus atributos
deteriorados) en su cuerpo, de la boca hasta el pecho, donde el Partzuf AVI
envuelve al Partzuf AA, ellos (B-ZA-M = ZON = AJaP de la cabeza de AA) se
igualan a AVI en sus atributos, sin Or Jojmá, y únicamente con la Luz de Biná
(Jasadim).
Ese es el motivo por el que, en Gadlut, cuando B-ZA-M = AJaP de AA
vuelven a la cabeza (el nivel superior al cuerpo), llevan consigo a GE de AVI,
pues todos ellos se hicieron un solo grado durante el estado de Katnut. Por lo
tanto, en Gadlut, GE de AVI suben desde AJaP de la cabeza de AA hasta la
cabeza de AA y se igualan a él (en atributos), y allí reciben la Luz, llamada “El
Santo de los Santos” que brilla en la cabeza de AA.
Y ZON se eleva hasta AVI del mismo modo: una vez que AVI reciben la
Luz en la cabeza de AA, obtienen fuerzas (una pantalla), y hacen descender a
Maljut desde Biná hasta su lugar, haciendo con ello posible que sus Sefirot B-
ZA-M = AJaP vuelvan a su nivel, AVI, como en AA. Sin embargo, cuando los
Kelim-Sefirot B-ZA-M = AJaP de Biná, que estaban dentro de K-J = GE de ZON
se elevan a AVI, llevan consigo a aquellas Sefirot de ZON a las que envolvieron
(K-J = GE de ZON). De este modo K-J = GE de ZON se elevan a AVI y allí
reciben la Luz llamada “El Santo de los Santos”, la Luz de Jayá.
Por eso está escrito que Ima-LA MADRE DESCIENDE HASTA SU HIJA
PARA VESTIRLA Y ENGALANARLA: las letras ÉLEH = Ima = Biná en su
estado pequeño han bajado hasta Maljut. Esto significa que LA MADRE
DESCIENDE HASTA SU HIJA, porque las tres Sefirot de Ima aceptaron el
atributo de Maljut, separándose, por ende, de Biná y convirtiéndose en parte
de Maljut. Es algo semejante a un traspaso de una parte de los Kelim de Biná
a Maljut. Aunque esta concesión es temporal, como si Biná PRESTARA,
CEDIERA (estos Kelim) PARA UN USO TEMPORAL; y Maljut los utiliza
temporalmente.
Y después Ima-Biná (madre) ENGALANA A SU HIJA CON SUS JOYAS,
porque en Gadlut, cuando las tres Sefirot ÉLEH vuelven a Biná, Maljut sube al
grado de Biná con ellas, y allí Maljut recibe la Luz llamada “El Santo de los
Santos”. Elevarse hasta Biná implica hacerse equivalente en atributos a Biná,
gracias a lo cual ahora ella tiene derecho a recibir la misma Luz que Biná.
Y, a consecuencia de que la madre ha hecho descender sus Kelim
(atributos) ÉLEH para que entren en su hija –aceptando deliberadamente los
atributos-deseos de Maljut en vez de los suyos propios y entrando así en
Katnut, deteriorándose por voluntad propia al recibir los atributos de Maljut
en vez de los de Biná– la madre Biná ha engalanado a su hija Maljut con sus
joyas, en otras palabras, con la Luz que vendrá a continuación durante el
estado de Gadlut; la Luz de Biná ha entrado en Maljut. Esto es lo que significa
“Maljut recibió sus joyas”.
Existen dos tipos de joyas que la hija-Maljut recibe desde su madre-Biná:
La primera es Or Jojmá (Luz de Jayá, la Luz de GAR) la Luz de la
perfección, porque proporciona el atributo de perfección al Kli que llena; la
Luz que Maljut recibe desde Ima (Madre Suprema) situada entre la boca y el
pecho del Partzuf AA, por encima de su Parsá;
La segunda es Or Neshamá, todavía imperfecta, puesto que la recibe de la
madre inferior, el Partzuf de Tevuná, entre el pecho y el Tabur de AA, por
debajo de su Parsá.
Naturalmente, para la recepción de uno u otro tipo de Luz, Maljut debe
subir al correspondiente nivel. En otras palabras, debe cambiar sus atributos
de tal manera que sea capaz de recibir, de ser digna de esta Luz.
Cuando Maljut asciende a Tevuná y esta la engalana con sus joyas, dichas
alhajas aún no son perfectas, porque en Maljut todavía queda “una pregunta”
(sin Or Jojmá), como Tevuná antes de elevar MAN. Esto quiere decir que para
alcanzar su perfección, Maljut aún tiene que recibir MAN desde los inferiores,
llamados “los varones de Israel”. En este estado, los inferiores, los justos o
“varones de Israel”, reciben la Luz desde ZA, que se elevó a YESHS = Israel-
Saba.
Pero cuando Maljut sube un grado más, hasta el lugar de la Madre
Suprema (Biná), por encima del pecho de AA, y ahí recibe las joyas de Ima –y
no de Tevuná– entonces, dichas joyas son perfectas, pues contienen la Luz de
Jayá, y en ella ya no existe “la pregunta” pues se considera como un Kli
masculino, un Kli que otorga, y los varones de Israel reciben de ella.
Y todos los varones de Israel se presentan ante ella y reciben su Luz. Y
Maljut ES LLAMADA EL SEÑOR (en hebreo, Adón). La Maljut habitual es
denominada con el nombre femenino del Creador Ado-nay (señora) o ADNI,
mientras que en este estado es denominada con el nombre masculino, Adón
(señor).
Y esto es así porque Maljut ya no tiene dentro la pregunta, porque en su
interior ya no se eleva MAN, pues ha alcanzado la perfección (la Luz de Jayá)
y por eso se llama “varón” o señor (Adón). Y por tal razón el profeta dijo: HE
AQUÍ EL ARCA DE LA ALIANZA, EL SEÑOR (Adón) DE TODA LA
TIERRA (Yehoshua, 3:11). Maljut es llamada “El Arca”, porque ZA, que otorga
a Maljut, es llamado “El Testamento”. El Zóhar llama a Maljut “El Señor de
Toda la Tierra”, “El Varón”.
A raíz de que la letra Hey en la palabra MA = Mem-Hey –que representa la
esencia femenina– abandona Maljut (porque esta letra Hey representa la
pregunta en Maljut, es decir, la falta de Or Jojmá, cuando Or Jojmá trae la
sabiduría absoluta) desaparecen todas las cuestiones, y con ellas la letra Hey.
La letra Yud se eleva al lugar donde se encontraba Hey y Maljut adopta el
nombre de MI, como Ima, que significa la recepción del nombre Elokim por
parte de Maljut, como el nombre de Ima.
18. Desde Arriba Israel recibe las últimas letras (ÉLEH), desde Biná a
aquel lugar, es decir, a Maljut, que ahora es llamada MI, como el nombre
Biná. Pronuncio las letras ÉLEH y derramo todas las lágrimas que
contiene mi alma, PARA recibir las letras ÉLEH desde Biná en la casa de
Elokim, que es Maljut. Para que Maljut pueda llamarse Elokim, del mismo
modo que Biná es llamada Elokim. ¿Cómo puedo recibirlos? “Con la voz de
la Torá de los agradecidos cantos y la alegre muchedumbre”. Dijo Rabí
Eliezer: “Mi silencio ha levantado el Templo Superior, Biná, y el Templo
inferior, Maljut. Por supuesto, como dice la voz popular: ‘Una palabra, una
moneda de oro (en el texto original, Sela: moneda), pero el silencio se paga
con dos’. ‘Una palabra, una moneda de oro’ significa: me pronuncié y lo
lamenté. Doblemente valioso es el silencio, mi silencio, porque con él
fueron creados los dos mundos, Biná y Maljut. Y de no haber callado
(véase el punto 11), no habría alcanzado la unión de ambos mundos”.
Una vez que Hey abandonó MA y Yud se elevó al lugar de aquella
formando MI, entonces, Israel hace subir hasta Maljut las ÚLTIMAS
LETRAS ÉLEH mediante la elevación de MAN. Como hemos explicado, en
Katnut, ÉLEH del Superior cayó en GE del inferior. Por lo tanto, pertenecen
al inferior también en su estado de Gadlut. Porque cuando B-ZA-M = ÉLEH
del Superior retornan a la cabeza del Superior, con ellas suben también GE
del inferior. Así, el inferior recibe ÉLEH del Superior y la Luz con la que se
llenan en su actual Gadlut.
Para igualarse con el inferior y entrar en el Estado Pequeño, el Superior
realiza deliberadamente la Segunda Restricción (Tzimtzum Bet sobre su AJaP).
Y estableciendo contacto con el inferior, el Superior vuelve a Gadlut, y
transmite la Luz a aquella parte del inferior que ambos habían ocupado en
Katnut. Esto es comparable a una situación en la que un hombre fuerte y
bondadoso entra en contacto con malhechores y se relaciona con ellos
fingiendo que es otro malhechor. Y una vez que existe conexión entre ellos,
poco a poco comienza a corregirlos, precisamente gracias a esa unión que se
ha establecido entre ellos.
Cada Partzuf en su estado de Katnut se divide en dos partes, GE y AJaP.
Sin embargo, dado que hay una “columna” de Partzufim entre nuestro
mundo y el Creador, existe un vínculo que los conecta a través de las partes
en común entre Superiores e inferiores. Y precisamente porque en cada
inferior hay una parte del Superior, aquel puede recibir fuerzas desde Arriba
a través de este atributo común y elevarse hasta el Creador por sí solo.
Cada Superior que cae al inferior, llega a completar sus Kelim con diez
Sefirot: el AJaP cayó en el GE del inferior y juntos componen las diez Sefirot,
pues se encuentran en el mismo nivel. A su vez, el AJaP del inferior cae en el
GE de aquel inmediatamente inferior a él, etc.
Posteriormente, en Gadlut, cuando el GE del Superior recibe las fuerzas
para incorporar ese AJaP a sí mismos y elevarlo a su nivel, entonces, también
el GE del inferior sube junto con AJaP, puesto que abajo estaban unidos. Por
tanto, al elevarse, el GE del inferior sigue unido al AJaP del Superior y junto
a él forma un Partzuf con diez Sefirot.
PRONUNCIO LAS LETRAS ÉLEH: Israel (todo aquel que desea recibir
los atributos del Creador) eleva MAN (un ruego) para recibir en Maljut la Luz
de Gadlut (para su propia corrección) con ayuda de las letras ÉLEH, Ima-Biná.
Esto se logra mediante una oración ante la Puerta de las Lágrimas, de la cual
nadie regresa con las manos vacías: es decir, tras elevar MAN, las letras ÉLEH
descienden desde AVI hasta Maljut, la casa de Elokim. Y es así porque tras la
recepción de ÉLEH, Maljut es denominada Elokim, como Ima.
UNA PALABRA, UNA MONEDA DE ORO; PERO EL SILENCIO SE
PAGA CON DOS: las palabras (la acción espiritual) de Rabí Eliezer (el
Partzuf espiritual que recibe ese nombre) se elevaron desde Maljut hasta
Tevuná, debajo del pecho de AA, donde aún no hay Or Jojmá, lo cual explica
la presencia de la pregunta en Maljut, una petición de Luz de Jojmá. Y es
llamado “oro” (en el idioma original, Sela: una moneda de oro), pues ese es el
nombre de Maljut.
Sin embargo, el silencio de Rabí Eliezer propició que Rabí Shimon
descubriera la Luz de Jayá elevando Maljut a la Madre Suprema, con lo cual
ambos mundos fueron creados simultáneamente; porque el mundo inferior,
Maljut, fue creado junto con el Mundo Superior, Biná, sobre lo cual dice El
Zóhar: DOBLEMENTE (dos mundos) VALIOSO ES EL SILENCIO.
19. Dijo Rabí Shimon: “De ahora en adelante, sobre la perfección de lo
escrito fue dicho: despliegan los ejércitos por número”. Porque estos son
dos grados, y cada uno debe quedar por escrito, es decir, registrado. Uno es
llamado MA, el otro MI. MI es el Superior, MA el inferior. El Grado
Superior escribe, habla y despliega los ejércitos por número, donde la letra
Hey alude a la que es conocida e incomparable, es decir, a MI. Esto se
asemeja al dicho “HaMotzí Lejem” –Aquel que hace crecer el pan sobre la
tierra (una súplica al Creador)– donde la letra Hey representa el
conocimiento del grado inferior, es decir, MA. Ambos forman un grado,
Maljut. Pero el Superior es MI de Maljut y el inferior MA de Maljut, que
despliega los ejércitos por número. Porque el número 600 000 es la
cantidad de estrellas, que permanecen juntas, y ellas despliegan ejércitos
que no tienen límite.
El Zóhar se refiere a las palabras del libro del profeta Yeshayahu (40:26):
“Alzad vuestros ojos hacia la inmensidad del Cielo y ved: ¿QUIÉN CREÓ A
ESTOS (a ellos) – MI BARÁ ÉLEH? Aquel que despliega los ejércitos por
número, Aquel que a todos llama por su nombre; nadie puede ocultarse de
Su grandeza ni de la fuerza de Su poder”.
“Escrito” quiere decir “marcado con la letra Hey”, porque los dos grados
deben ser grabados en Maljut: tanto MI como MA. Con ayuda de la Luz,
recibida durante el ascenso por encima del pecho de AA al Mundo Superior,
Maljut se hace semejante al Mundo Superior, y recibe el nombre de MI,
porque la letra Hey sale de MA = Mem-Hey, y la letra Yud sube y toma su lugar.
Por ello, Maljut es llamada MI, como el Mundo Superior, y se engalana con
un atributo masculino.
Sin embargo, MA, el grado previo de Maljut no desaparece. Y la razón es
que el grado de MI es esencial para transmitir la Luz a los inferiores, para
transmitir la perfección de “El Santo de los Santos” a las generaciones, los
descendientes de Maljut, el NaRaN de los justos. Aunque el nacimiento y la
proliferación de estas generaciones (hijos) dependen del nombre MA. Por lo
tanto, si MA o MI no están presentes en Maljut, esta no podrá producir las
futuras generaciones, no podrá crear nuevas almas (Partzufim inferiores llenos
de Luz).
Maljut DESPLIEGA LOS EJÉRCITOS POR NÚMERO: este es el grado
de MI, que Maljut hereda de la Madre Suprema, porque la letra Hey antes de
la palabra “despliega” (Motzí = HaMotzí) nos revela que Maljut contiene una
Luz perfecta, recibida desde AVI, llamada “alhajas”. Y esto representa la
cantidad máxima de Luz que puede llenar a Maljut durante los 6 000 años.
La misma letra Hey nos indica que Maljut contiene la Luz de YESHSUT,
del grado de MA. Porque dicho grado también debe ser grabado, debe estar
presente en Maljut. Y estos dos grados, MI y MA, se encuentran presentes en
Maljut: MI más arriba y MA más abajo.
El Zóhar da a Maljut el nombre de “el mundo revelado”. En otras
palabras, todo lo que Maljut revela, lo reciben los inferiores. Estos alcances
individuales, sensaciones individuales de la Luz que desciende desde Maljut,
son lo que los inferiores denominan “su mundo”. Del mismo modo que
nosotros llamamos “nuestro mundo” a todo aquello que percibimos a través
de nuestros órganos sensoriales. Pero esto no es ni más ni menos que aquello
que recibimos desde la Maljut del grado más bajo del mundo de Asiyá, de la
Maljut del grado previo.
Sin embargo, debemos saber que el verdadero concepto de “nuestro
mundo” implica el auténtico conocimiento por parte del hombre de ese
grado al que llamamos “nuestro mundo”: dicho de otro modo, la sensación
de un distanciamiento total con el Creador, la sensación de una completa
debilidad y el reconocimiento de su egoísmo absoluto. En el hombre, esta
percepción puede darse siempre y cuando reciba Luz espiritual desde Arriba;
solo en contraste con ella será capaz de ver su verdadero estado espiritual.
Pero para llegar a este estado se precisa un gran esfuerzo en el estudio de la
Cabalá con objeto de atraer la influencia de la Luz Circundante (véase el
punto 155, Introducción al Talmud Éser Sefirot).
No obstante, cuando el hombre alcanza dicho estado, eleva tal súplica al
Creador que ese MAN no queda sin respuesta, y la persona recibe fuerzas
para salir de “nuestro mundo” y subir por medio de sus cualidades a un nivel
más alto: a Maljut del mundo Asiyá. Y entonces ella pasa a ser su mundo.
Nosotros aquí hablamos de niveles muy elevados. La Maljut que se revela
es la Maljut del mundo de Atzilut, Nukva de ZA. Y el hecho de que El Zóhar la
denomine "Suprema" hace referencia a su estado, cuando recibe el nivel de
MI durante su ascenso y su acción de envolver al Mundo Superior, la Madre
Suprema. Por lo tanto, la propia Maljut es llamada Suprema, y, en
consonancia, el grado de MA, es llamado "inferior".
CONOCE TODOS LOS EJÉRCITOS POR NÚMERO: número quiere
decir “perfección”. La Luz sin un número indica que es imperfecta, mientras
que la Luz con número es una Luz perfecta. La acción de ZA con respecto a
la transmisión de la Luz desde Biná a Maljut queda descrita en la frase “EL
CIELO CUENTA SOBRE LA GRANDEZA DEL CREADOR”: EL CIELO
(ZA) CUENTA (Mesaper en hebreo, de la palabra Mispar-número) la
perfección de la Luz que ZA transmite desde AVI a Maljut, denominada LA
GRANDEZA DEL CREADOR.
Esta Luz es llamada 600 000. Porque el grado de Maljut son unidades, el
nivel de ZA—decenas, el grado de YESHSUT—centenas, el grado de AVI—
millares, y el nivel de AA—decenas de millares.
AVI se compone de dos partes: su propia parte, que se contabiliza en
millares y, por otro lado, la Or Jojmá recibida desde la cabeza de AA; y
entonces aquellos se consideran como AA, es decir, se contabilizan por
decenas de millares. Sin embargo, no pueden ser considerados como un nivel
completo de AA, sino únicamente como su VAK, porque envuelven a AA
desde su boca hacia abajo, hasta el pecho. Y puesto que VAK = Vav Ketzavot =
6 Sefirot x 10 = 60, el grado de VAK de AA es 60 x 10 000 = 600 000.
Por ello, cuando Maljut sube a AVI, recibe un número completo y
perfecto, 600 000, donde 60 indica que es solamente VAK, porque Maljut
todavía no ha alcanzado la cabeza de AA y aún le falta este grado. Y el grado
de 10 000 nos habla de AA, de la parte que envuelve a AVI, porque AVI es
VAK de AA. Por lo tanto, Maljut contiene el número 600 000.
En resumen, en Maljut están grabados dos grados:
• MI, el grado de AVI que se envuelve con Maljut, mediante lo cual
Maljut recibe el grado del Mundo Superior y es llamada de acuerdo a ello,
mientras que la Luz en ella es llamada 600 000.
• MA, el grado de YESHSUT, que se envuelve con Maljut, y mediante
ello existe la pregunta en Maljut, la sensación de falta de Or Jojmá y la súplica
para recibirla. Es por ello que Maljut se denomina “el mundo inferior”.
Estos dos niveles crean un Partzuf dentro de Maljut: la parte que se sitúa
por encima del pecho queda envuelta con AVI, y la parte por debajo del
pecho queda envuelta con YESHSUT. Por eso, en las generaciones, en los
descendientes de Maljut, cada Partzuf consta de dos partes (grados): desde la
parte superior (MI) hay una Luz de 600 000, y desde la parte inferior (el
mundo inferior, MA) hay ausencia de número (perfección) en cada
descendiente.
DESPLIEGAN SUS INNUMERABLES EJÉRCITOS no se interpreta
como “infinitamente grande”. Se trata más bien de la imperfección de la Luz
que se recibe en la parte inferior, porque desciende desde YESHSUT, el grado
que no tiene número.
Por lo tanto, la descendencia de Maljut es definida como imperfecta, pues
estos dos grados existen en ella como uno solo y están interconectados, como
si fueran uno. En consecuencia, existen dos grados en la descendencia de
Maljut: la Superior—600 000, y la inferior—sin número. No obstante, el grado
inferior se considera como un complemento a la perfección y no como un
fallo.
La razón de ello la encontramos en que la bendición de la semilla, la
reproducción, depende exclusivamente del mundo inferior, MA, sin número,
como relata la Torá cuando nos dice que Avraham se quejó por su falta de
descendencia, y la respuesta fue: “Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas.
¿Podrás contarlas? Así será tu descendencia” (Bereshit, 15:5). Con esto
comprobamos que la bendición de la semilla proviene de la falta de número,
es decir, del nombre MA.
Por consiguiente, una vez que Maljut alcanza toda la perfección desde la
Luz de AVI (MI) Maljut cuenta con una bendición adicional desde MA,
llamada “la ausencia de número”, y sus descendientes incluyen ambos grados:
las almas y las generaciones.
20. “Todos estos 600 000 y todos los innumerables ejércitos, Él los
llama los nombres”. ¿Qué significa “los nombres”? Si dices que Él los llama
por sus nombres, no es correcto, porque de ser así diríamos “llama por su
nombre”. Sin embargo, cuando este grado no asciende al nombre Elokim,
sino que se llama MI, no engendra y no revela a aquellos ocultos en él. Y
aunque todos estaban ocultos en él, es decir, aunque las letras ÉLEH ya se
habían elevado, todavía se encuentra oculta la “vestidura preciosa” de Or
Jasadim. Y mientras está oculta, no recibe el nombre de Elokim. Porque Él
creó las letras ÉLEH y se elevaron hasta Su nombre: se vistieron con la
“vestidura preciosa” de Or Jasadim, con lo cual ÉLEH y MI se unen y son
llamadas Elo-im. Entonces, por la fuerza de este nombre, Él los lleva a la
perfección, algo definido como “PRONUNCIA SUS NOMBRES”, lo cual
significa: nombró a cada uno por su nombre y llevó cada especie y linaje a
existir en perfección. Por eso, está escrito: “DESPLIEGA SUS EJERCITOS
POR NÚMERO”: a todos llamó por su nombre, es decir, por el nombre
Elokim.
Ya hemos mencionado que la perfección de la Luz, que es el nombre del
Creador Elo-im, desciende a las almas, generaciones, descendencia, como dos
grados unidos en uno. Este grado incluye 600 000 del Grado Superior e
innumerables ejércitos del grado inferior, y el nombre del Creador desciende
sobre ambos.
La bendición de la semilla depende enteramente de MA, porque viene
determinada por Or Jojmá, pues esta Luz determina la perfección. Y la Luz sin
número, Or Jasadim, emana precisamente del nombre MA. Como ya
sabemos, Or Jojmá es aceptada solamente cuando está envuelta en Or Jasadim.
Hasta que esto no ocurre, aunque ÉLEH ascienda hasta MI, el nombre
Elokim no actúa: ELO-IM = ÉLEH+IM.
Por eso está escrito que MI NO ENGENDRA, aunque el punto Maljut
haya dejado el pensamiento (Biná) y descienda otra vez a su lugar, y todas las
diez Sefirot y la Luz hayan vuelto al Partzuf, EL NOMBRE ÉLEH AÚN ESTÁ
OCULTO, pues no puede recibir Jojmá en ausencia de Jasadim.
Sin embargo, PORQUE CREÓ ÉLEH –es decir, después de que hubo
añadido un Zivug a la pantalla de MA (el mundo inferior, Maljut)– apareció
Or Jasadim, llamada INNUMERABLE. Y ÉLEH se llenaron con Or Jasadim,
que significa BARÁ = CREÓ ÉLEH, puesto que envolverse con Or Jasadim se
denomina BARÁ (creación). Solamente después de esto son llamados
ELOKIM. Porque solamente tras la recepción de Or Jasadim pueden recibir
Or Jojmá –llamada “la Luz del número”, la Luz de 600 000– a consecuencia
de lo cual, las letras se combinan formando el nombre completo de Elokim.
La misma perfección (Jojmá envuelta en Jasadim) también llega a las almas
y a la descendencia que se origina a partir del nombre Elokim. Y ES
LLAMADO POR ESTE NOMBRE: todo lo que se origina es llamado por
este nombre, con estas cualidades Él engendra toda la descendencia: los
Partzufim de su Zivug sobre Or Jojmá. EL NOMBRE 600 000 es Jojmá,
JUNTO CON JASADIM, para que exista en ellos la perfección del nombre,
para que la Luz envuelva a la Luz, como ellos se envuelven con el NOMBRE.
Por eso está escrito TÚ VES, LOS LLAMO POR SU NOMBRE, porque
llamar significa revivir y llevar a la perfección.
21. Pregunta: “¿Qué significa “por las grandes fuerzas y riqueza”?”. Es
la cabeza del grado, donde suben los deseos y permanecen ocultos. El fuerte
que se elevó hasta el nombre ELOKIM, como está escrito: “Este es el
secreto del Mundo Superior, llamado MI”. No desaparece ni un hombre de
aquellos 600 000 que Él creó con el poder de este nombre. Y porque nadie
ha desaparecido entre esos 600 000, dondequiera que los hijos de Israel
perecieran o fueran castigados por sus pecados, comprobamos que ni uno
solo de estos 600 000 ha desaparecido para que todo permanezca igual,
tanto Arriba como abajo. Y del mismo modo que ni uno de los 600 000
desapareció Arriba, ni un solo hombre entre este número ha desaparecido
abajo.
POR LAS GRANDES FUERZAS Y RIQUEZA hace referencia a Kéter de
AVI, llamado la CABEZA DE LOS GRADOS. Es Biná de AA, que se ha
convertido en Kéter del Partzuf AVI, ADONDE SUBEN TODOS LOS
DESEOS (MAN de los inferiores) y desde donde todos los niveles reciben.
Este grado se encuentra lleno de Or Jasadim y existe en perfección aunque
carezca de Or Jojmá, pues su Or Jasadim proviene de GAR de Biná de AA. Es
decir, la Or Jasadim existente en él es tan grande que, aunque este grado
surgió de la cabeza de AA, se considera como si no hubiera surgido de ella,
pues no siente necesidad de Or Jojmá. Este grado, Kéter de AVI, constituye la
cabeza de todos los grados del mundo Atzilut desde los que AVI, YESHSUT y
ZON reciben la Luz.
EL FUERTE ES EL SECRETO DEL MUNDO SUPERIOR, el atributo
de MI que está presente en Maljut, de donde desciende el número 600 000.
Porque ella envuelve al Mundo Superior, AVI. Por ello está escrito que NI
UN SOLO HOMBRE DESAPARECE DE AQUELLOS 600 000, porque allí
Maljut recibe Or Jojmá, llamada 600 000. Y por eso está escrito: TANTO
ARRIBA COMO ABAJO, NI UNO SOLO HA DESAPARECIDO, porque
Maljut envuelve a AVI, descrito en las palabras LA MADRE ENGALANA A
LA HIJA CON SUS JOYAS, con lo que Maljut se iguala completamente a
AVI. Y del mismo modo que la Luz de AVI es perfecta (y por ello es
denominada 600 000 y NI UN SOLO HOMBRE HA DESAPARECIDO, es
decir, no se siente la ausencia de Or Jojmá) Maljut también es perfecta en este
número, que significa NI UN SOLO HOMBRE HA DESAPARECIDO
abajo.
LAS LETRAS DE RABÍ HAMNUNA-SABA
22. Dijo Rabí Hamnuna: “En las cuatro primeras palabras de la Torá
AL PRINCIPIO CREÓ EL CREADOR ET (Bereshit Bará Elokim Et), las
dos primeras palabras empiezan con la letra Bet, y las dos siguientes con la
letra Álef”. (La letra Álef es pronunciada tanto “A” como “E”). Está escrito:
“Cuando el Creador se propuso crear el mundo, todas las letras estaban
aún ocultas, e incluso 2 000 años antes de la creación del mundo el
Creador ya miraba las letras y se recreaba con ellas.
En el lenguaje de la Cabalá la misma frase aparece del siguiente modo:
cuando decidió el Creador (Biná) crear el mundo (ZON del mundo de
Atzilut), los Kelim de ZON todavía se encontraban en Biná. Jojmá y Biná (Aba
ve Ima-AVI) son denominados 2 000 años. Antes de la creación del mundo (el
nacimiento de ZON), todas las letras (Kelim de ZON) se encontraban en AVI
en forma de MAN; y MAN siempre suscita en el Superior un deseo de
ocuparse de él.
Con respecto al Partzuf inferior, el Superior es denominado Creador,
porque él realmente engendra al inferior. Y todo lo que recibe el inferior, solo
lo recibe directamente de su Superior. Es más, puede afirmarse que toda la
existencia y todos los deseos del Superior están dirigidos al inferior. Por ello
el Superior siempre está esperando del inferior una súplica genuina que
exprese un deseo de elevarse espiritualmente (MAN). Y siempre y cuando este
deseo sea verdadero, el Superior responderá inmediatamente y enviará al
inferior la Luz que otorga fuerzas para la corrección.
Puesto que el inferior es ZON del mundo de Atzilut –y todo lo que se
encuentra por debajo de este Partzuf (todos los mundos ABYA y nuestro
mundo) se considera que forman parte de él– AVI del mundo de Atzilut
constituyen el Partzuf Superior. Los deseos o atributos de ZON son
denominados “letras”, y aquí El Zóhar nos explica con qué atributos ZON (es
decir, el mundo espiritual y nuestro mundo, nosotros mismos) fueron
creados, qué atributos son deseables, cuáles requieren corrección y de qué
manera llevar esto a cabo.
Dado que los atributos de la futura creación vienen determinados por el
propósito del Creador al darle origen, está escrito que, incluso antes de la
creación del mundo, el Creador se recreaba con las letras. “Se recreaba”
significa que la interacción de la criatura con el Creador es como el juego con
el leviatán (el legendario monstruo marino), cuyo atributo es opuesto al del
Creador. Al final de la corrección, todas las letras se unen y se juntan en el
nombre único del Creador.
El orden de las letras del alfabeto hebreo hace referencia a la Luz Directa
procedente de Arriba, la Luz Interna que llena el Partzuf. El orden inverso de
las letras desde el final del alfabeto hace referencia a la Luz Retornante que va
desde abajo hacia Arriba. El orden normal del alfabeto hace referencia a la
misericordia, mientras que el orden inverso es la ley estricta y las restricciones
sobre la utilización de los deseos egoístas.
Cuando Adam cometió el pecado, las letras se desprendieron de él;
únicamente se quedaron en él Shin y Tav (los Kelim para la Luz de VAK de
Néfesh). Los Kelim para la Luz de Neshamá son las letras desde Álef hasta Yud,
los Kelim para la Luz de Rúaj son las letras desde Yud hasta Kof, y las letras Kof
y Resh –los Kelim para GAR de Néfesh– desaparecieron de él.
Esa es la razón por la que nombró a su hijo –nacido tras el pecado
original– SheT: Shin-Tav, las dos últimas letras del alfabeto, los Kelim que
permanecieron en él. El Kli Sh-T solamente están preparados para la Luz
Retornante desde abajo hacia Arriba, pero no para recibir la Luz desde Arriba
hacia abajo. Sin embargo, una vez que Yesod de ZA recibe la letra Yud, a partir
de Sh-T se origina la palabra Shit. Pero si el Creador crea el mundo con la
letra Bet, entonces, ella se inserta entre Sh-T, y obtenemos Sh-B-T (Shabat), el
estado de la perfección espiritual, la meta de la creación. Por eso, la primera
palabra de la Torá es Bereshit: Bará (creó) Shit.
23. Cuando el Creador se propuso crear el mundo, todas las letras del
alfabeto se acercaron a Él en orden inverso, desde la última (Tav) a la
primera (Álef). La letra Tav entró en primer lugar y dijo: “¡Señor del
mundo! Es bueno y propio de Ti crear el mundo conmigo, con mis
atributos. Pues yo soy el sello en Tu anillo, llamado “EmeT” (verdad), que
acaba con la letra Tav. Ya que Tú mismo eres llamado “la verdad”, y por
eso es apropiado para el Rey empezar el universo con la letra Tav, y crear el
mundo con ella, con sus atributos”.
Le contestó el Creador: “Tú eres hermosa y sincera, pero no eres digna
de que el mundo concebido por Mí sea creado con tus atributos, ya que
estás destinada a marcar la frente de los verdaderos creyentes que observan
mi Torá desde Álef hasta Tav (de la primera a la última letra) y que
perecieron por causa tuya” (véase Talmud Bavli, Shabat 55).
¿Qué significa un determinado nombre del Creador? El nombre del
objeto espiritual indica de qué modo podemos alcanzar la recepción de la Luz
que lo llena, de qué modo podemos alcanzar su grado espiritual. En general,
las veintidós letras son las diez Sefirot (Kelim) en el Ibur (fase embrionaria) del
futuro Partzuf, que se encuentra en la Sefirá Yesod, porque ahí es donde se
encuentra la pantalla del embrión del nuevo Partzuf. Por eso Yesod es
denominado “la cifra, el número”, puesto que él mide el tamaño del nuevo
Partzuf.
Teniendo en cuenta que cada nombre determina unas cualidades
espirituales específicas, así como los estados de dicho objeto, uno puede
entender lo que implica el cambio de nombre, lugar y acción.
La base de todas las letras es HaVaYaH, pero el llenado de cada letra
esclarece la propia letra. El llenado de la letra se escucha cuando la
pronunciamos. En el nombre de HaVaYaH, Yud-Hey-Vav-Hey, cuando
decimos: Yud, pronunciamos 3 sonidos: las letras y-u-d; aunque escribimos
solo una letra, los sonidos “u-Vav” y “d-Dálet” se oyen junto con el sonido “y”.
Cuando decimos Hey, después del sonido “h” escuchamos “ey = Yud” o “ey =
Álef”. En esto consiste el esclarecimiento de HaVaYaH en el proceso de
surgimiento de este nombre.
La forma-atributos del Creador quedan revelados en Sus acciones. De ahí
que las tres líneas que existen en Biná (el Creador) dejen su impronta y
actúen sobre Sus criaturas (los mundos inferiores) como un sello y su
impronta. Por eso, el nombre MB existe tanto en Biná como en ZA y Maljut.
Sin embargo, en ZA este nombre se divide en diez dichos y treinta y dos
fuerzas de la creación de Elokim que dan origen a Maljut (la creación).
Biná es designada por la letra Mem, la letra Bet es Maljut; el nombre MB
designa la creación de Maljut por Biná. La letra Álef es ZA, que entrega todas
las veintidós letras (desde Álef hasta Tav) a Maljut (Bet). Y por eso Maljut es
denominada ET (Álef-Tav).
Maljut es la parte central, la meta de la creación. Es la única creación
cuyos fragmentos constituyen todos los mundos y sus habitantes, incluidos
nosotros. Dependiendo de sus estados, los fragmentos de Maljut –o lo que es
lo mismo, la propia Maljut– tiene distintos atributos designados por las
distintas combinaciones de letras. Y por tanto, los fragmentos de Maljut
reciben varios “códigos” (combinaciones) de letras-atributos o nombres.
De ahí se originan todas las palabras del mundo. No existe ningún
atributo en el mundo que no esté incluido en Maljut. Cada cualidad de
Maljut, es decir, cada criatura (pues todas las criaturas son partes de ella) es
designada por aquella cualidad que la hace distinta de las demás, es decir, por
el conjunto único de letras-cualidades que compone su nombre.
Maljut es denominada Shejiná, porque la Luz, Shojén (El que Mora-El
Creador), se encuentra en ella. El Creador es llamado Shojén cuando Maljut le
siente en sí como tal. Si el hombre, como parte de Maljut, corrige su egoísmo
parcial o completamente, y llena sus deseos corregidos con la Luz (el
Creador), él se convierte en parte de la Shejiná.
Maljut se compone de cuatro partes que son nombradas de acuerdo a sus
atributos, también llamados rostros: el rostro del león, el rostro del toro, el
rostro del águila y el rostro del hombre. O bien, Maljut se asemeja a una
semilla espiritual, rodeado de cuatro cáscaras, que corresponden a las cuatro
Klipot (las fuerzas impuras): Rúaj Seará (viento huracanado), Anán Gadol (gran
nube), Esh Mitlakájat (fuego devorador), Noga (resplandor).
La Cabalá puede describir acciones espirituales bien como nombres de
Sefirot y Partzufim o bien como los nombres de HaVaYaH, EKYEH, etc., con
sus llenados y Guematriot (plural de Guematría). Aunque el lenguaje más
frecuentemente empleado es el de Sefirot y Partzufim, a veces se utiliza el
lenguaje de HaVaYaH y sus llenados incluso de manera paralela o simultánea
con el primero.
La mayoría de los términos cabalísticos nacen a partir de una
combinación: Maatzil (Creador) deriva de la palabra Tzel (sombra), porque la
creación nace a raíz del ocultamiento del Creador, desde Sus restricciones.
Otro nombre del Creador es Boré, derivado de las palabras Bo (ven) y Re
(mira).
El nombre indica el alcance. El hombre nombra a aquel objeto que ha
logrado alcanzar. Del mismo modo, el hombre da nombre al Creador según
el atributo que ha alcanzado, según su manera de percibir al Creador. Hay
distintos tipos de nombres del Creador, como los nombres basados en Sus
atributos –por ejemplo el nombre del Creador EMET (Verdad)– y hay
nombres del Creador basados en las sensaciones de Su Luz en el interior del
Partzuf.
A continuación, los nombres del Creador con los correspondientes
nombres de las Sefirot:
Kéter: Álef-Hey-Yud-Hey (EKYEH)
Jojmá: Yud-Hey (YA)
Biná: HaVaYaH con el punto vocálico Segol-Jólam-Jírik, como Elokim: Yud
(Yud-Vav-Dálet)-Hey (Hey-Yud)-Vav (Vav-Álef-Vav)-Hey (Hey-Yud).
Jésed: Álef-Lámed = EL (es pronunciado como KEL).
Guevurá: Álef-Lámed-Hey-Yud-Mem (ELOKIM)
Tiféret: Yud-Hey-Vav-Hey (HaVaYaH sin el punto vocálico).
Nétzaj: HaVaYaH TZVAOT.
Hod: ELOKIM TZEVAOT.
Yesod: Shin-Dálet-Yud = SHADAY
Maljut: ADONAY (pronúnciese ADNI).
La fusión de los dos mundos, el inferior y el Superior, es designada con
las palabras ADNI-HaVaYaH, que se refiere a la elevación de Maljut-ADNI
hasta el nivel de Biná-HaVaYaH con el punto vocálico de Elokim.
El nombre HaVaYaH de ZA procede de la línea derecha, Jésed, y el
nombre de ADNI de la línea izquierda, Guevurá. La unión de estas dos líneas
construye la línea media y Or Jojmá brilla desde ella gracias a Or Jasadim, que
se encuentra en la línea derecha. Dicho estado es expresado con la
combinación de los dos nombres HaVaYaH-ADNI.
YUD-Álef-HEY-Dálet-VAV-Nun-HEY-Yud. La unión (Zivug) de ZA y su Nukva
son designados mediante la mezcla de los dos nombres.
HaVaYaH-ADNI: Yud-Álef-Hey-Dálet-Vav-Nun-Hey-Yud. La primera Yud
indica Or Jojmá en ZA, y la Yud del final hace referencia a la transmisión de
esta Luz a Nukva.
A consecuencia de la segunda restricción, Maljut se elevó hasta Biná, y
reina con su deseo sobre Biná y ZA. Dado que está prohibido recibir Or Jojmá
en las tres Sefirot Biná, ZA y Maljut –todas ellas gobernadas por el deseo
egoísta de Maljut– Or Jojmá se encuentra ausente del Partzuf y solo Or Jasadim
está presente.
Esto es designado del siguiente modo: la letra Yud entró en la palabra
“Luz” (Or = Álef-Vav-Resh que designa a Or Jojmá), y resultó la palabra “aire”
(Avir = Álef-Vav-Yud-Resh), que designa a Or Jasadim. Si el Partzuf vuelve al
estado de Gadlut, la letra Yud sale de él, y este se llena de nuevo con Or Jojmá.
De ese modo, Avir (Aire) llega a ser Or (Luz).
HaVaYaH sin llenado designa el Partzuf Kéter. HaVaYaH con el llenado de
AB (72) señala el Partzuf Jojmá (AA). HaVaYaH con el llenado de SAG (63)
designa el Partzuf Biná (AVI). Estos tres HaVaYaH juntos componen MB (42)
letras: el nombre sagrado de la Luz que corrige las almas mediante su
influencia sobre el Kli, la pantalla.
Lo único que fue creado es el deseo de recibir placer, a lo cual nosotros
denominamos “creación”. Nada más fue creado: solamente ese deseo. Todos
los mundos, todos los que habitan en ellos, nuestro mundo con todo lo que
existe en él, no son más que diferentes variaciones del deseo de recibir placer.
La intensidad del deseo determina el lugar en ese espacio espiritual donde se
encuentran toda la creación y nuestro mundo, que constituye el punto más
bajo. La ubicación del hombre (en qué mundo y grado se encuentra)
determinará el tipo de placer con el que va a deleitarse.
Para que la creación surja desde el Creador, la Luz que proviene de Él
debe descender a través de cuatro etapas, mientras que la quinta etapa ya se
siente como un deseo (separado e independiente del Creador) de disfrutar de
esa Luz que emana del Creador.
Habiendo nacido a raíz de una emanación progresiva de Luz del Creador,
el deseo de gozar (el Kli-vasija) también consta de cinco partes designadas por
las letras: el punto que abre la letra Yud, Yud, Hey, Vav, Hey. Estas cinco partes
(cuatro letras) son llamadas el nombre del Creador, HaVaYaH, porque el Kli
nombra al Creador dependiendo de su sensación de Él, es decir, según la
sensación de la Luz que lo llena. La Luz que llena el Kli es denominada Miluy
(llenado).
El Kli creado por el Creador se divide en cinco partes denominadas
“mundos”. Cada parte (mundo) se divide a su vez en cinco partes más
denominadas Partzufim-rostros (objetos). Cada Partzuf a su vez consiste en
cinco partes denominadas Sefirot. En total, existen 5 × 5 × 5 = 125 objetos
espirituales o grados, desde el más bajo hasta el Creador.
Cada Partzuf se compone de cinco partes (Sefirot) indicadas por un punto
y cuatro letras: Kéter (punto) + Jojmá (Yud) + Biná (Hey) + ZA (Vav) + Maljut
(Hey) = HaVaYaH. La diferencia existente entre todos los 125 Partzufim radica
en el tipo de Luz que los llena, mientras que la estructura basal del Kli, las
letras HaVaYaH, no se modifican. Y esto es porque el deseo no puede surgir
si la Luz del Creador no ha pasado previamente por los cinco grados, entre
los que solamente el quinto supone el nacimiento de la nueva creación
(deseo).
Todo el universo, todos los mundos, tan solo son diez Sefirot o el nombre
del Creador HaVaYaH:
El llenado de HaVaYaH con la Luz es su revelación. Mediante ello, las
letras emergen del ocultamiento –el estado en que ellas no recibían llenado–.
En total hay cinco Partzufim: Kéter (Galgalta), AB, SAG, MA, BON. El
primero, el Partzuf Kéter, es el principal y la fuente para todos los demás. Sus
diez Sefirot son HaVaYaH simple (interna), pues cada una de las cuatro letras
de su HaVaYaH sale al exterior, revelando un nuevo Partzuf que las envuelve
desde fuera.
Y así, del Partzuf Kéter (Galgalta), desde la letra Yud sale el Partzuf Jojmá
(AB), desde Hey sale el Partzuf Biná (SAG), desde Vav sale el Partzuf ZA (MA) y
desde Hey sale el Partzuf Maljut (BON). De modo que el Partzuf Kéter es
designado por HaVaYaH simple, y los Partzufim que lo envuelven son
designados por HaVaYaH con llenado. La impronta de HaVaYaH con la Luz
que lo llena es denominada Miluy (llenado). Para abreviar la denominación
de un Partzuf, se introdujo la noción de Guematría: el valor numérico de la
Luz que llena el Partzuf.
La sabiduría (Jojmá) es denominada “cálculo” (Jeshbón), Guematría. Un
cálculo se lleva a cabo únicamente en el lugar en que se recibe la Luz: a)
primero tiene lugar un cálculo previo que determina la cantidad de Luz que
el Partzuf puede recibir en beneficio el Creador; b) la Luz se recibe según el
cálculo; c) el cálculo de la cantidad recibida, denominada Miluy, Guematría.
Maljut no puede recibir Or Jojmá sin Or Jasadim: en ese caso Jojmá no
puede brillar en ella. Entonces Maljut se eleva a Biná y se convierte en un
embrión dentro de ella, con lo cual esta recibe la línea derecha (Jasadim).
Uniendo el estado pasado con el estado presente, Maljut recibe Jojmá en
Jasadim, y Or Jojmá brilla en ella. Todas estas acciones de Maljut van
acompañadas de los cálculos, denominados Guematriot.
La Guematría del Partzuf sin llenado de la Luz, es decir, la Guematría de
HaVaYaH vacía, es la siguiente:
HaVaYaH = Yud + Hey + Vav + Hey = 10 + 5 + 6 + 5 = 26. La Guematría de
HaVaYaH llena se forma con el llenado de cada letra; en hebreo cada letra
tiene un nombre completo: A-Álef, B-Bet, etc. Por eso hay cuatro tipos de
llenado de HaVaYaH: 1) AB, 2) SAG, 3) MA, 4) BON.
1) HaVaYaH, llenada por AB:
Yud = Yud + Vav + Dálet = 10 + 6 + 4 = 20
Hey = Hey + Yud = 5 + 10 = 15
Vav = Vav + Yud + Vav = 6 + 10 + 6 = 22
Hey = Hey + Yud = 5 + 10 = 15
En total: 20 + 15 + 22 + 15 = 72 = AB, donde la letra A designa no a la
letra Álef = 1, sino a la letra Ayin = 70. HaVaYaH llena de esta Luz es llamada
el Partzuf AB (el Partzuf Jojmá) pues la letra Yud con su llenado indica la Luz
de la Sabiduría, Or Jojmá. Dicho llenado recibe el nombre de “HaVaYaH con
el llenado de Yud”.
2) HaVaYaH con el llenado de SAG: el Partzuf lleno con la Luz de
Misericordia, Or Jasadim, es denominado SAG, pues su Guematría es esta:
SAG = Sámej (60) + Guímel (3) = 63:
Yud: Yud – Vav – Dálet = 10 + 6 + 4 = 20
Hey: Hey – Yud = 5 + 10 = 15
Vav: Vav – Álef – Vav = 6 + 1 + 6 = 13
Hey: Hey – Yud = 5 + 10 = 15
En total, 63 = 60 + 3 = Sámej + Guímel = SAG.
Si los Kelim y su llenado se originan en la primera restricción, entonces, el
llenado de HaVaYaH contiene la letra Yud. Y si los Kelim se llenan con la Luz
de la segunda restricción, entonces el llenado de HaVaYaH contiene la letra
Álef. La diferencia entre las Guematriot de AB y SAG radica en el llenado de la
letra Vav: la Guematría de Vav en el Partzuf AB es veintidós (del llenado con
Or Jojmá), mientras que la Guematría de Vav en el Partzuf de SAG es trece (del
llenado con Or Jasadim). De lo mencionado aquí, queda claro que el Partzuf
AB se origina en la primera restricción, sin embargo, la letra Vav (ZA) en el
Partzuf SAG se origina en la segunda restricción.
c) HaVaYaH con el llenado de MA:
Yud: Yud + Vav + Dálet = 20
Hey: Hey + Álef = 6
Vav: Vav + Álef + Vav = 13
Hey: Hey + Álef = 6
Este llenado de HaVaYaH es denominado 20 + 6 + 13 + 6 = 45 = Mem
(40) + Hey (5) = MA (léase la letra Hey como “A”).
d) HaVaYaH con el llenado de BON:
Yud: Yud + Vav + Dálet = 20
Hey: Hey + Hey = 10
Vav: Vav + Vav = 12
Hey: Hey + Hey = 10
Este llenado de HaVaYaH es denominado 20 + 10 + 12 + 10 = 52 = Nun
(50) + Bet (2), pronunciada como BON para hacer más fácil su articulación.
Esta es la Guematría del Partzuf Maljut y es igual al doble del valor de
HaVaYaH sin llenado: HaVaYaH = 26; y 26 × 2 = 52 = MA.
Dada la ausencia de pantalla en el Partzuf Maljut, este no es capaz de
recibir la Luz del Creador por sí mismo. En vez de ello, solo puede recibir
pasivamente lo que le da el Partzuf ZA; la Guematría doble señala que todo lo
que existe en Maljut llega a ella desde ZA.
Por los cuatro tipos de HaVaYaH, vemos que la raíz de la creación no es el
Partzuf Jojmá o Biná, sino exclusivamente el Partzuf ZA, pues es el primer
Partzuf construido sobre la segunda restricción.
Las diez Sefirot principales se encuentran en el Partzuf Kéter, mientras que
AB, SAG, MA y BON, son meras ramas que surgen de este primer Partzuf
Kéter. Sin embargo, cuando la Luz se expande en el interior del Partzuf, en él
hay cinco Luces internas de NaRaNHaY y cinco Luces externas. Las cinco
Luces externas de Biná surgen desde la oreja derecha, y desde la oreja
izquierda surgen las cinco Luces internas de Biná. Las cinco Luces externas de
ZA surgen desde la aleta derecha de la nariz, y desde la aleta izquierda de la
nariz surgen sus cinco Luces internas.
Y puesto que las dos Maljuyot (plural de Maljut) se encuentran alejadas
una de otra, a raíz de ello, en nuestro mundo, el hombre también tiene
separados los orificios de ambas orejas; hay un alejamiento menor entre los
orificios de la nariz, mientras que las cinco Luces internas y externas de la
Luz general de Pe (boca) emergen desde una misma apertura. Es por eso que,
al salir de la boca, ellas chocan entre sí y se entrelazan; y a consecuencia de
sus colisiones resultan las letras (Kelim).
Dado que las veintidós letras se originan desde Biná-SAG = Sámej +
Guímel = 60 + 3 = 63, la apertura, desde la que ellas emergen es denominada
63 + 22 = 85 = Pey + Hey = Pe (la boca). Las letras salen desde la boca de ZA,
porque allí se encuentra Yesod de Ima.
Hemos recibido todos los conocimientos sobre los mundos espirituales,
toda nuestra Torá, de nuestros Grandes Patriarcas, que se elevaron
espiritualmente por encima del nuestro mundo, sintieron los Mundos
Superiores y nos los describieron. Así es como hemos recibido la Torá en su
totalidad, tanto la escrita como la verbal.
No podemos imaginarnos el mundo espiritual porque nuestros órganos
sensoriales no lo perciben. De modo que, para describirnos objetos y
conceptos que todavía son inalcanzables para nosotros, los cabalistas utilizan
algunas técnicas, lenguajes. Toda la Torá nos habla acerca de los medios para
la creación, administración y corrección del mundo. Únicamente de esto. En
ningún caso versa sobre historia, geografía, etc. Como está escrito en la
propia Torá: la Torá son los nombres sagrados, es decir, las manifestaciones
del Creador, los grados y métodos para Su alcance.
Los cabalistas, es decir, aquellos que se elevan al mundo espiritual y que,
por tanto, establecen contacto directo con el Creador, nos hacen llegar esta
información empleando cuatro lenguajes:
1. El lenguaje de TaNaJ (T-la Torá (Pentateuco), N-Neviim (los profetas), J-
Ktuvim (los Escritos Sagrados). Este es el lenguaje de la Torá escrita.
2. El lenguaje de la observancia (cumplimiento de los Mandamientos).
3. El lenguaje de las leyendas.
4. El lenguaje de Sefirot y Partzufim: el lenguaje de la Cabalá.
Todos los lenguajes hablan sobre una misma cosa: el camino para que
nosotros, aquellos que vivimos en este mundo, alcancemos al Creador. Este
es el único propósito por el que fuimos creados. Y, de acuerdo al plan
diseñado por el Creador, debemos utilizar todos nuestros recursos
intelectuales, físicos y espirituales para ello. Y si solamente aspirásemos a eso,
utilizaríamos con este objetivo el lenguaje que empleamos para comunicarnos
de manera natural. Al fin y al cabo, todo lo que nos es dado, llega para
cumplir nuestra tarea en este mundo: alcanzar la percepción del Creador
mientras vivimos esta vida.
Por eso, la primera lengua que la humanidad dominó fue el hebreo. Sin
embargo, a medida que se iban alejando del cumplimiento de su misión, las
gentes adoptaron lenguas adicionales. Todas las demás lenguas en el mundo
también contienen su propio significado interno, pero dado que los
cabalistas no nos revelaron estos alfabetos, estudiamos las fuerzas espirituales
descritas por el alfabeto hebreo, la fuente de todos los demás.
Cada Partzuf se divide en dos partes: la derecha y la izquierda. La parte
derecha se compone de Ramaj = Resh – Mem – Jet = 248 partes (órganos),
llenos de Or Jasadim; y la parte izquierda se compone de Shasá = Shin – Sámej
– Hey = 365 partes (tendones) llenos de Or Jojmá. ZA es denominado “la voz”;
normalmente él es Or Jasadim. Pero cuando se une con Maljut, denominada
“el discurso”, ella recibe Or Jasadim con Jojmá desde ZA, y así “el discurso” se
construye.
Las siete Sefirot principales de ZA son denominadas “Siete Cielos”. Los
setenta nombres de ZA se originan a partir de las 70 (7 × 10) Sefirot de ZA. El
propio ZA es denominado “Cielo”, y Maljut es llamada “Tierra”. Las Sefirot
de ZA son también denominadas Rúaj, debido a la Luz de Rúaj que hay en
ellas y que se eleva a Biná (las orejas), donde se convierte en sonido: Jojmá en
la oreja izquierda y Jasadim en la oreja derecha.
Existe una diferencia entre lenguaje y alfabeto, del mismo modo que en
nuestro mundo hay personas que pueden hablar, pero no pueden leer o
escribir. El lenguaje hablado más antiguo es el lenguaje del Tanaj, que se
remonta a Adam. De él se originó el lenguaje de la observancia, y a
continuación el lenguaje de las leyendas. Todos estos lenguajes juntos, y
también por separado, son utilizados en nuestras sagradas escrituras.
El lenguaje de la Cabalá fue el último en desarrollarse. Y fue así debido a
que es el más difícil, dado que para su comprensión es necesario que el
hombre sienta las categorías espirituales sobre las que dicho lenguaje habla.
El de la Cabalá es el lenguaje más preciso de todos. Únicamente él es capaz
de expresar toda la información espiritual de un modo absolutamente cierto.
Sin embargo, un estudiante solamente puede aprenderlo y recibir esta
información si estudia directamente con su maestro-cabalista. Puesto que
durante muchas generaciones hubo escasos cabalistas y sin ninguna relación
entre ellos, el lenguaje de la Cabalá fue el último en desarrollarse. Incluso en
la actualidad, solo es posible “estudiarlo” directamente con un maestro-
cabalista.
Al principio, los cabalistas ocultaron sus conocimientos sobre el mundo
espiritual en forma de letras cuyos diseños estaban basados en las
interrelaciones entre fuerzas espirituales. En otras palabras, en cada grado
espiritual opera una interrelación determinada de fuerzas espirituales que es
propia exclusivamente de ese grado. Asignando a cada atributo espiritual un
determinado símbolo, podemos representar esa interrelación así como el
resultado general de la conexión de fuerzas espirituales en cada grado, es
decir, su esencia.
Así crearon los cabalistas las veintidós letras del alfabeto hebreo. El Libro
del Zóhar presta gran atención al análisis de las relaciones entre letras, algo
que ayuda al estudiante a sintetizar sus conocimientos y a encontrar nuevas
formas de sentir en su interior las fuerzas espirituales y sus acciones.
Como escribe Avraham, nuestro antecesor, en su libro Séfer Yetzirá (El
Libro de la Creación), las letras constituyen las piedras con las cuales se
construye el edificio-palabra. Los sabios nos dicen que el mundo fue creado
mediante las letras de la “lengua sagrada”, en la que cada letra representa una
específica fuerza sagrada, espiritual y altruista de la creación.
La letra nos muestra los atributos de esta fuerza mediante su trazado, su
importancia respecto a las demás letras, sus potenciales combinaciones con
las otras, sus posibles vocalizaciones, sus coronas y signos musicales, su valor
numérico (Guematría) y variaciones.
No obstante, esto concierne únicamente a las letras separadas y sus
combinaciones. Existen también ciertas reglas que nos permiten determinar
los atributos de las fuerzas espirituales no desde las letras, sino a partir de
palabras enteras. Es más, a menudo podemos sustituir letras –e incluso partes
enteras de la palabra– por segmentos semejantes.
La propia lengua, las raíces de sus palabras, hacen referencia a los
atributos del objeto que ella describe. Por ejemplo, Adam deriva de Adamá-
tierra, lo cual pone de relieve su insignificancia, y de la palabra Adamé-
semejante (al Superior), lo cual resalta su eminencia. El nombre de Yaakov
deriva de la palabra Ekev-pasar (Esav-Esaú). Hay numerosos ejemplos en la
Torá, pues todo recibe nombre de acuerdo a su raíz: como el patronímico del
hombre.
Una vez aclarado que en vez del lenguaje de Sefirot y Partzufim podemos
utilizar las combinaciones de letras-Kelim (el lenguaje de las letras) para
describir acciones espirituales, todas las descripciones de los mundos
espirituales se reducen a una representación de objetos y acciones en forma
de letras y sus combinaciones. Así, con dichas combinaciones, es como está
escrita toda la Torá, es decir, en palabras. Por consiguiente:
a) La forma de cada letra y los elementos de su estructura indican todos
los atributos y el estado general del objeto espiritual (Sefirá o Partzuf) que ella
describe;
b) El orden de las letras en una palabra señala la conexión entre objetos
espirituales, Sefirot, sus atributos y acciones conjuntas. El alcance del
significado espiritual de una palabra equivale a una elevación al nivel
espiritual de dicho objeto. Cuando esto ocurre, el hombre que alcanza llega a
convertirse en la propia palabra, adopta el nombre de ella. El nombre de
todo hombre que se eleva por los grados espirituales irá variando en función
del grado en que se encuentre, pues él recibe el nombre de dicho grado. Por
tanto, está escrito que todos pueden llegar a ser como Moshé, es decir,
alcanzar el grado denominado “Moshé”;
c) La propia palabra en su lectura “terrenal”: su significado “terrenal”
indica su raíz espiritual y su rama (la consecuencia en nuestro mundo);
d) Una combinación de palabras describe todo un proceso espiritual que,
por regla general, tiene su correspondiente acción (Mandamiento) en nuestro
mundo.
Los nombres varían dependiendo del aspecto que deseemos aclarar:
Los cuatro metales principales se crean como resultado del Zivug de los
cuatro elementos básicos con Maljut: oro, plata, cobre, hierro. Todos estos
nombres, y muchos otros, son empleados en la Torá en vez de los nombres de
las diez Sefirot. Por lo tanto, aunque el lenguaje de la Torá, los relatos, El
Talmud y los Escritos Sagrados es extraordinariamente vivo y rico, solo el
lenguaje de la Cabalá, con su precisión, nos proporciona una descripción
certera de los Mundos Superiores.
Los cuatro tipos de signos empleados con las letras:
Taamim (los matices sonoros de la lectura de las letras) representan la Luz
Directa, que se extiende desde arriba hacia abajo en el cuerpo del Partzuf.
Nekudot (los puntos vocálicos de las letras) representan la Luz durante su
salida gradual del cuerpo del Partzuf desde abajo hacia arriba.
Taguín (coronas sobre las letras) representan recuerdos, reminiscencias
(Reshimot) de la Luz que se encontraba allí antes (Taamim). Proceden de GAR
de Biná.
Otiot (letras) son los recuerdos (Reshimot) de la salida de la Luz del cuerpo
del Partzuf (Nekudot). Las letras proceden de ZAT de Biná.
LAS LETRAS
DEL ALFABETO HEBREO
Las letras Álef y Ayin no tienen un sonido en particular, y únicamente
el signo vocálico que las acompaña determina su pronunciación.
Las letras Bet, Jaf, Pey con un punto en su interior se leen como B, K,
P. En ausencia de dicho punto se leen como V, J, F.
La letra Hey no se pronuncia, es una aspiración.
El trazado de las letras Mem, Nun, Tzadi, Pey, Jaf (pronúnciese
MaNTzePaJ) varía si se encuentran al final de la palabra, tal y como vemos
en el gráfico sobre las letras. El trazado, la forma externa de las letras: es el
aspecto más destacado de la letra e indica que la Luz en esta parte de la letra
es mayor que en otra parte. El llenado (Miluy) indica la grandeza, la altura del
grado. El signo vocálico (Nekud) indica el origen de cada parte del Partzuf: si
se originó a partir del Partzuf Superior (y constituye una parte de este en el
Partzuf actual) o si se originó a partir del inferior, o a partir de sí mismo.
Los Kelim-Sefirot son denominados “letras”, y sus puntos vocálicos
(Nekudot) indican la Luz que entra y sale de ellos. La Luz de Biná, ZA y Jojmá
puede entrar en los Kelim, pero no así la Luz de Kéter y Jojmá. El punto por
encima de la letra (Jólam) indica la Luz de Kéter y Jojmá, que nunca se
adentran en el Kli, y de ahí que el punto se encuentre por encima de la letra.
Dos puntos horizontales (Tzeire) indican las Sefirot Jojmá y Biná, y que
Biná no recibe la Luz de Jojmá conteniendo solamente Or Jasadim, la Luz de
Misericordia (AVI espalda con espalda). La propia Biná también es
denominada Tzeire, porque ZA recibe todo desde ella. Si en medio de estos
dos puntos se encuentra un tercero (Segol), significa que ZA ha elevado a AVI
su súplica para recibir Or Jojmá. Esta súplica de ZA en AVI es denominada
Dáat. Dáat recibe Or Jojmá para transmitirla a ZA. El signo vocálico Kamatz
(un signo en forma de “T” bajo la letra) significa que ZA recoge (Mekabetz) Or
Jojmá.
Un punto es indicativo de Maljut con una pantalla reflectante, y no una
receptora. Esta forma muestra la falta de Luz en el Kli: es simplemente un
punto negro, ya que la ley de la restricción de la Luz tiene poder sobre él.
La Sefirá Hod es la inclusión de los atributos de Maljut en ZA; y a partir de
dicha Sefirá, ZA crea todo un Partzuf Maljut. La letra Hey en la palabra Hod es
Kéter en Maljut, y las nueve Sefirot inferiores de Maljut se encuentran entre las
fuerzas impuras que se aferran a ellas. Esto es representado por una
prolongación de la “pierna” de la letra Kof por debajo de la línea, y señala
que las fuerzas impuras reciben su fortaleza de las fuerzas espirituales puras a
través de este elemento de la letra Kof.
El fondo blanco es algo simple, sin posibilidad de ser diferenciado y, por
tanto, es Luz imperceptible para nosotros. Todo aquello que somos capaces
de distinguir solo puede ser expresado mediante una restricción de la
difusión de esta Luz blanca. Las formas y grados de su restricción son
denominados “letras”. Por eso vemos contornos negros en el fondo blanco y
logramos distinguir solamente las restricciones negras.
Cualquier Luz en los mundos debe tener un límite en su expansión;
aunque para expresar una imagen son precisas tanto la atracción como la
restricción de la Luz. Y estas dos fuerzas deben actuar al mismo tiempo. Así
sucede cuando percibimos algo con nuestros órganos sensoriales: solo es
percibido mediante restricción, porque la superficie del objeto, o la onda
sonora o luminosa, choca con nuestro órgano sensorial, que limita su
expansión y, por consiguiente, puede percibirla.
Las raíces espirituales de las formas son las siguientes: la circunferencia se
originó en la primera restricción de la Luz en el Mundo de Ein Sof (del
Infinito), la primera restricción de la expansión de la Luz. Esta restricción fue
igual y uniforme, y por ello adoptó la forma de un círculo.
La línea vertical –la longitud sin la anchura– indica que esta noción es
inalcanzable para nosotros y por eso es denominada “la fina línea” de la
expansión de Or Jojmá. La Luz de Jojmá solamente puede recibirse con ayuda
de una pantalla en Maljut que cree la Luz Retornante en la que se envuelve
Or Jojmá. Por lo tanto, la Luz Superior que llega al Kli es denominada “la
línea”.
La línea horizontal, la anchura sin altura: cuando una línea vertical (la
expansión de Or Jojmá de arriba abajo) choca con la pantalla, esta colisión (de
deseos) obliga a dicha línea vertical a convertirse en una línea horizontal (a la
derecha), dando como resultado la forma de la letra L en español. Y su
anchura vendrá definida por la cantidad de Luz Retornante que sube de la
pantalla desde abajo hacia arriba.
El rectángulo: la Or Jojmá que llega y la Luz Retornante se entrelazan y
forman el rectángulo: cinco líneas verticales que descienden (cinco Sefirot de
Or Jojmá) y cinco líneas horizontales desde la derecha hacia la izquierda
(cinco Sefirot de Or Jasadim). El tamaño del lado del rectángulo es
denominado Amá y consta de cinco partes, Tefajim (plural de Téfaj). Tanto
Amá como Téfaj son unidades para medir la distancia. Por eso dibujamos el
Kli como un rectángulo.
Los dos tipos de expansión de la Luz, Or Jojmá y la Luz Retornante, son
llamados la mejilla derecha y la izquierda respectivamente, que se convierten
en el labio superior e inferior. Dado que después de la primera restricción
Maljut no puede recibir Luz, la Luz Retornante solo se recibe en cuatro partes
del Kli y no en cinco. Es por eso que hay 4 × 4 = 16 dientes en la mandíbula
superior y 16 en la inferior (la Luz Retornante nace de la resistencia, de la
masticación de la Luz antes de ser recibida dentro).
De la segunda restricción surge el Triángulo, porque Maljut se eleva hasta
Biná y forma una línea inclinada. Tal es el modo en que la combinación de la
Luz Directa con la Luz Retornante y las restricciones engendran las distintas
figuras espirituales.
Or Jasadim es definida como “prominente”, puesto que la prominencia
más allá de los límites del cuerpo significa que:
1) la Luz es tan grande, que sale fuera en forma de elevación,
sobrepasando los límites;
2) proviene de la línea media, Tiféret.
Una cavidad en el cuerpo se da por los siguientes motivos:
1) carencia de Luz, la Luz no puede brillar ahí,
2) Or Jojmá está presente, pero la ausencia de Or Jasadim no le permite
brillar.
LOS PUNTOS VOCÁLICOS (Nekudot):
Las Nekudot vienen definidas por tres líneas:
Las letras descienden desde Biná hasta ZA, y desde ahí a Maljut. Cuando
ellas descienden desde Biná a ZA, lo hacen a través de tres líneas: 22/ 3 = 7
letras en cada línea. Y hay una letra más, la octava, que se encuentra en la
línea media. Estas veintidós letras descienden formando estas tres líneas hasta
Maljut, la cual está compuesta por las cinco letras finales “MaNTzePaJ”; y el
resultado final en Maljut es 22 + 5 = 27 letras.
La línea media es llamada “el cielo”, “los firmamentos”. Por eso, cuando
El Zóhar habla sobre las letras en el firmamento, quiere decir que las dos
líneas medias, 7 + 7 = 14 = Yud + Dálet = Yad-mano escribe todas las veintidós
letras (ZA) a través de la línea media en el firmamento. Así es como uno debe
entender las palabras de la Torá en referencia a que las letras aparecen en el
cielo o a que han visto la mano escribiendo sobre el cielo.
Las veintidós letras de la Torá son los Kelim que deben ser llenados con la
Luz de NaRaN. Las unidades –desde Álef hasta Yud– son el Kli para la Luz de
Biná (Neshamá). Las decenas –desde Yud hasta Kof– son el Kli para la Luz de
ZA (Rúaj). Las centenas –desde Kof hasta Tav– son el Kli para la Luz de Maljut
(Néfesh).
Las letras son los Kelim de los que se reviste la Luz. En total, solo existen
veintidós atributos especiales y, por consiguiente, para describirlos hay
veintidós signos denominados “letras”. Del mismo modo que las
combinaciones de veintidós letras son suficientes para la descripción de todo
el conocimiento, las distintas combinaciones, uniones, el Zivug de los
veintidós Kelim, las cualidades y los deseos del Partzuf, son suficientes para –
con ayuda de varias combinaciones (Zivugey Sefirot)– recibir y otorgar Luz. Y
no solo eso, sino también para realizar todas las acciones espirituales y llevar
todas las letras (los deseos del hombre) a la corrección.
Las letras representan varias correlaciones de ZON:
a) ZA, compuesto por seis partes de sus extremidades, esposo de Maljut,
designado por la letra Vav (Sefirá Yesod) –el nivel del embrión;
b) ZA, designado por la letra Vav (Sefirá Tiféret), compuesto por seis partes
de sus manos –el nivel de lactancia,
c) ZA se encuentra entre AVI; y Nukva debe elevarse a él, gracias a lo cual
ella alcanza el nivel de recepción de Or Jojmá.
d) ZA, la letra Vav, por encima de él se encuentran las Yud-Sefirot K-J,
debajo de él se encuentran Yud-Sefirot B-T-M: todas ellas constituyen la letra
Álef. Y el estado final corregido llegará cuando Maljut se eleve a Kéter de ZA
(la Yud superior en la letra Álef) al final de la corrección. Cuando Maljut se
eleva por encima de la Parsá (Vav), entonces ella misma recibe Luz, pero
cuando desciende y se coloca debajo de Vav recibe desde ZA. A medida que
Maljut se eleva, va formando los Taamim (notas musicales). Cuando
desciende, es denominada Nekudá (un punto). Y cuando se une con ZA, es
denominada “el punto en el interior de Vav (Shúruk)”.
El orden de ATBaSh: existe una combinación especial de letras: la letra
primera con la última (A-T), la segunda con la penúltima (B-Sh), etc., que
designan las condiciones para la expansión de la Luz Superior de arriba hacia
abajo.
MaNTzePaJ: todos los mundos y Partzufim fueron creados mediante las
veintidós letras de Maljut. La pantalla se encuentra en la cabeza del Partzuf
impidiendo que entre la Luz. Repele la Luz, calcula cuánto puede recibir en
beneficio del Creador, y solamente entonces la recibe.
Cada uno de los cinco deseos de recibir que se encuentran en Maljut, en
el cuerpo del Partzuf, tiene su correspondiente restricción en la pantalla
(situada en la boca) para que la Luz no pase al cuerpo. Por lo tanto, la
pantalla en la boca consta de cinco partes, fuerzas.
Estas cinco fuerzas restrictivas de la pantalla –cinco esfuerzos de la
pantalla– son designadas por las cinco letras finales del alfabeto (Mem-Nun-
Tzadi-Pey-Kaf), abreviadas como MaNTzePaJ. Reciben el nombre de “letras
finales”, porque únicamente aparecen al final de las palabras. Estas fuerzas
van a determinar la recepción de Luz en el cuerpo del Partzuf, por lo que
engendran otras veintidós letras (Kelim, deseos corregidos que reciben Luz).
Las cinco letras MaNTzePaJ solo se encuentran al final de las palabras, pero
en el lenguaje oral, las cinco letras MaNTzePaJ, representan los cinco grupos
de pronunciación de las veintidós letras. Y las letras MaNTzePaJ se
encuentran al comienzo de cada grupo.
Las cinco letras MaNTzePaJ dan origen a cinco grupos de sonidos:
1. PEY (Kéter): un grupo de cuatro sonidos-letras que emerge de la
garganta y que se denominan AJHa (Álef-Jet-Hey-Ayin). Álef es la Luz del
Partzuf Kéter del mundo de Atzilut –que se oculta a los inferiores– y
denominado Átik. Jet es la Luz del Partzuf Jojmá del mundo de Atzilut,
denominado Árij Anpin, que también se encuentra oculta a los inferiores. Hey
es la Luz del Partzuf Biná del mundo de Atzliut, denominado Ima (madre),
que recibe Or Jojmá desde más arriba –desde Aba (padre)– para entregarla a
ZON (los hijos). Ayin es la Luz del rostro de ZA. Dado que la Luz de ZA que
se adentra en Maljut es llamada “la Torá”, se dice que la Torá tiene Ayin (70)
rostros, que el Creador (ZA) tiene Ayin (70) nombres. Al fin y al cabo ZA es el
Creador en relación a Maljut. Y por eso setenta fueron las almas que
descendieron a Egipto, etc.
2. JAF (Jojmá): un grupo de cuatro sonidos-letras que emergen desde el
paladar y se denominan GuIJiK (Guímel-Yud-Jaf-Kof). Las letras AJHa entregan
la Luz a las letras GuIJiK: Álef entrega la Luz a Guímel, y esta letra aporta una
recompensa (Guemul-Guímel) para los justos. Jet transfiere Or Jojmá a Yud,
pero esta Luz se encuentra oculta. Hey alumbra a la letra Jaf con la Luz de
Biná, que trae alegría. Ayin alumbra a la letra Kof. Del mismo modo que Ayin
= 70 –ya que se compone de siete Sefirot J-G-T-N-H-Y-M, cada una de las
cuales encierra diez Sefirot–, Kof = 100 porque está compuesta por diez Sefirot
desde Kéter hasta Maljut, cada una de las cuales cuenta con diez Sefirot. Por
eso, el paladar siempre complementa a la garganta.
3. NUN (Biná): un grupo de cuatro sonidos-letras que emerge desde la
lengua y que son denominados DaTLaT (Dálet-Tet-Lámed-Nun-Tav).
4. MEM (ZA): un grupo de cuatro sonidos-letras que salen de los labios,
denominados BOMoJ (Bet-Vav-Mem-Jaf).
5. TZADI (Maljut): un grupo de cuatro sonidos-letras que salen de los
dientes y que son denominados ZaSSHRaTZ (Zayin-Sámej-Shin-Resh-Tzadi).
La voz y el discurso: la voz se forma en ZA, el discurso en Maljut. Si el
justo, que se encuentra en los mundos de BYA, eleva sus plegarias (MAN) a
Maljut del mundo de Atzilut, provoca con ello la elevación de ZON a AVI; los
une en un Zivug constante para asegurar el descenso de la Luz a los inferiores.
ZON reciben la Luz desde AVI, y dicha Luz es llamada “voz” y “discurso”. Y
esta es la fuerza de los justos: crear lo puro y destruir lo impuro con su voz.
El discurso del hombre nace en los pulmones: el aire sale de ellos y
alcanza la boca, se convierte en voz y cuando brota de la boca, se convierte en
discurso. Dos labios reciben la voz que llega de los dos pulmones (el derecho
y el izquierdo) y la convierten en discurso. Cada pulmón se compone de
cinco partes para poder transmitir a las correspondientes cinco partes de la
boca: las letras guturales AJHa, las labiales BOMoJ, las palatales GuIJiK, las
linguales DaTLaT y las dentales ZaSSHRaTZ.
Las siete Sefirot básicas de ZA son denominadas “Siete Cielos”. Los
setenta nombres de ZA nacen a partir de las setenta (7 × 10) Sefirot de ZA. ZA
es denominado "el Cielo" y Maljut es denominada "la Tierra". Las Sefirot de
ZA son también denominadas Rúaj, ya que la Luz de Rúaj se encuentra en
ellas y se eleva hasta Biná (orejas), donde se transforma en sonido: Jojmá en la
oreja izquierda y Jasadim en la derecha.
LA LETRA TAV
LA LETRA SHIN
24. La letra Shin apareció ante el Creador y dijo: “Hacedor del mundo,
debes crear el mundo a través de mí, pues Shaday, Tu propio nombre,
empieza conmigo”. El Creador le contestó: “Eres buena, hermosa y sincera,
pero puesto que las letras (atributos) de la palabra Shéker (mentira) te
tomaron para que estés con ellas, Yo no puedo crear el mundo a través de
tus atributos, porque ShéKeR (la mentira) existe a consecuencia de que las
letras Kof y Resh te tomaron”.
Maljut está compuesta de diez Sefirot y tiene dos extremos:
1 – si ella solo tiene sus atributos, es decir, incluye todas sus diez Sefirot,
desde Kéter de Maljut hasta Maljut de Maljut. En este caso, ella restringe con
firmeza la expansión de la Luz y es designada con la letra Tav;
2 – si Ima-Biná del mundo de Atzilut llena a Maljut con la Luz, entonces el
Partzuf Maljut no termina en la Sefirá Maljut, sino en la Sefirá Yesod, y es
designada con la letra Shin.
Las tres alturas de la letra Shin son llamadas “la corona”, y representan la
Luz de Biná, Or Jasadim (la Luz de la misericordia), que desciende desde el
Partzuf Ima-Biná al Partzuf Maljut. Esta Luz de Biná, Or Jasadim (la Luz de la
misericordia), crea en Maljut nuevos atributos altruistas, intenciones altruistas
de recibir Luz para deleitar al Creador. Y a raíz de ello, el Partzuf Maljut es
capaz de recibir Or Jojmá (la Luz de la sabiduría) desde el Partzuf ZA (Talmud,
Sanhedrín 22). En tal estado de conexión entre ellos, ZA y Maljut son
denominados “esposo” y “esposa”, y la Luz que Maljut recibe desde ZA es
llamada “cien bendiciones”.
Por eso, este nuevo extremo del Partzuf Maljut en la Sefirá Yesod (en vez de
en la Sefirá Maljut), es denominado Yesod de Nukva o “el punto central de la
existencia”, pues todo lo que existe en el mundo se origina a partir de él y
gracias a él. El Partzuf Maljut es la suma de todas las criaturas y todos nosotros
somos sus partes. Todos los mundos y todos los que habitan en ellos
constituyen las distintas partes del Partzuf Maljut del mundo de Atzilut.
Cada Partzuf Superior es considerado el creador del Partzuf inferior que
inmediatamente le sigue, pues este último se origina a partir de aquel, el
Superior. Por lo tanto, con respecto a todas las criaturas, el Partzuf ZA del
mundo de Atzilut es considerado y llamado “el Creador”, “nuestro Creador”.
Y por eso, al igual que la letra Tav, la letra Shin es denominada “verdad” y
“el sello del Creador”, porque sello significa la última parte del objeto
espiritual (Partzuf): es como un sello timbrado al final de una carta escrita en
nombre del Creador. El signo del Creador equivale a Él mismo, y por eso Su
sello es denominado “el signo de la verdad”, porque únicamente la presencia
de un sello confiere fuerza de autenticidad a una carta. Acredita la
autenticidad de lo escrito en el interior.
No obstante, la importancia de la letra Shin excede a la de la letra Tav,
porque Shin es la primera letra de la palabra Shaday, uno de los nombres-
atributos del Creador, y designa Su fuerza, mediante la cual Él dijo “Day”
(suficiente) a la creación: detente y no desciendas más (Talmud, Jaguigá, 12),
no desciendas por debajo de la letra Shin.
Esto revela que el mundo y sus habitantes pueden existir únicamente con
ayuda de la letra Shin, gracias a su atributo que limita la expansión de la Luz.
Dijo el Creador: "Detente, criatura, en la letra Shin y no te extiendas hasta la
letra Tav", pues si la Luz se hubiera extendido hasta Tav, los deseos impuros
habrían recibido una fuerza tan grande que el hombre no hubiera tenido
posibilidad de escapar de ellos y alcanzar los atributos altruistas. Por eso, el
punto final de la letra Shin es denominado "el punto central de la existencia
de la creación".
Por lo tanto, cuando la letra Shin vio que el Creador rechazó a la letra Tav
–pues finalizar la expansión de la Luz con ella crearía condiciones demasiado
duras para ser alcanzadas por el hombre– la letra Shin aseveró que su atributo
de Shaday era apropiado para la creación del mundo, y tuvo la certeza de que
el Creador la elegiría a ella –a sus atributos– como fundamento de la
creación, pues cuenta con todas las ventajas que Tav no poseía y que fueron
la razón del rechazo por parte del Creador.
Pero además, cuenta con la misma ventaja que la letra Tav: es el sello del
Creador, la verdad. Es más, cuenta con una ventaja adicional: el nombre de
Shaday se enuncia con ella, el nuevo final de Maljut para los habitantes del
mundo, en vez del final con el atributo de la letra Tav. Basándose en todo
eso, la letra Shin encontró las fuerzas y el valor para presentarse ante el
Creador con la propuesta de crear el mundo a través de ella.
Sin embargo, el Creador le contestó que, precisamente, en vista de sus
ventajas añadidas frente a la letra Tav, las fuerzas impuras opuestas a ella
salen fortalecidas. Puesto que en oposición a cada letra (fuerza, atributo)
espiritualmente pura, se encuentra una fuerza opuesta e impura (el deseo
egoísta), como está escrito: "El Creador creó esto en oposición a esto"
(Kohélet, 7).
El fortalecimiento de las fuerzas impuras tuvo lugar a partir de la unión
de los atributos de la letra Shin con los atributos impuros del engaño,
fingiendo tener la pureza espiritual de las letras Kof y Resh: la mentira no
habría existido en el mundo –la hubieran reconocido de inmediato– si las
letras Kof y Resh no hubieran puesto a Shin al principio de la palabra, SHéKeR
(la mentira). Y cuando la verdad se sitúa al inicio de la palabra (atributo)
“mentira”, esto hace que, inevitablemente, el hombre se equivoque.
Hay dos fuentes de fuerzas impuras: 1) la pequeña luminiscencia (Ner
Dakik), que es la fuerza pura. El propio Creador la envía a las fuerzas (deseos)
impuras para mantener su existencia y que no desaparezcan mientras haya
necesidad de "castigar" a los pecadores con ellas. Sin embargo, estas son
fuerzas pequeñas, su altura no es grande, pues reciben únicamente la
pequeña luminiscencia –lo suficiente para el sustento de sus vidas.
Esta pequeña luminiscencia desciende a las fuerzas impuras desde la letra
Kof, a consecuencia de lo cual las fuerzas impuras se hacen semejantes al
hombre de los mundos de BYA, como un mono respecto al hombre, como
está escrito (Kohélet, 7): "El Creador creó esto en oposición a esto".
La segunda fuente de fuerzas impuras proviene de la caída espiritual de
los inferiores: a consecuencia de las acciones malvadas y egoístas de los
hombres, la Luz pasa de los sistemas de fuerzas puras a los sistemas impuros.
Y la primera transgresión es el pecado de Adam, a raíz del cual el sistema de
fuerzas impuras adoptó la misma estructura que el sistema de fuerzas puras,
aunque se colocó en el lado opuesto, en paralelo a él. Y el resultado es que,
frente a los mundos puros de ABYA, surgieron los mundos impuros de
ABYA.
La segunda fuente de fuerzas impuras es la letra Resh, que indica que las
fuerzas impuras suben y se adhieren a las fuerzas puras hasta el nivel de Biná
en Maljut, designada con la letra Dálet.
Como ya hemos mencionado, las veintidós letras del Partzuf Maljut del
mundo de Atzilut se dividen en tres grupos de letras: unidades en Biná,
decenas en ZA y centenas en Maljut.
Las letras Álef-Bet-Guímel se corresponden con las Sefirot Kéter-Jojmá-Biná,
denominadas "la cabeza” del objeto espiritual (Partzuf). Las letras desde Dálet
hasta Tet pertenecen al cuerpo del Partzuf:
LA LETRA TZADI
26. La letra Tzadi apareció ante el Creador y dijo: “Creador del mundo,
deberías crear el mundo a través de mí, puesto que los Tzadikim (los justos)
llevan mi marca. También Tú eres llamado Tzadik (el justo), y te llevo
marcado en mi interior, pues Tú eres el justo y amas la rectitud. Por eso,
mis atributos son los apropiados para crear el mundo”.
El Creador le contestó: "Tzadi, tú eres Tzadiká, la justa, pero debes
permanecer oculta y no revelarte en la medida que sería necesaria para crear
el mundo contigo, para no dar un pretexto al mundo". El ocultamiento de la
letra Tzadi es necesario, porque en un principio existió la letra Nun, a la cual
después se unió la letra Yud del Nombre Sagrado del Creador, Yud-Hey-Vav-
Hey (HaVaYaH), y se situó por encima de ella como señal de la unión entre
las criaturas y el Creador, encaramándose hasta lo más alto de la letra Nun y
uniéndose a ella por su lado derecho. A consecuencia de ello, se originó la
letra Tzadi.
La necesidad del ocultamiento de la letra Tzadi –algo que la convierte en
no apta para crear el mundo con ella– radica en que cuando el Creador creó
a Adam (ZA), lo creó como dos Partzufim-objetos, el masculino y el femenino,
unidos uno con otro por sus reversos. Por eso la letra Yud se sitúa con su lado
posterior pegado al lado posterior de la letra Nun; y sus rostros miran en
direcciones opuestas, como refleja la letra Tzadi: el rostro de Yud mira hacia
arriba, el rostro de Nun mira hacia abajo.
Y también le dijo el Creador: "En el futuro Yo cancelaré su unión por el
reverso y los uniré cara a cara. Y en otro lugar te elevarás para estar así, pero
no en el principio de la creación. Porque al comienzo de la creación debes
estar unida por el reverso con las letras Nun y Yud, ya que este aspecto indica
que la Luz se encuentra oculta en ti. Por eso no es posible crear el mundo a
través de ti". Y la letra Tzadi se retiró.
Tzadi se presentó para proponer la creación del mundo con sus atributos.
Al ver que la letra Tav fue rechazada por el Creador debido a las estrictas leyes
en ella, y que después fue rechazada la letra Shin debido a que las fuerzas
impuras se adhieren a ella, Tzadi pensó que ella y sus atributos podrían ser los
apropiados para la creación del mundo. Al fin y al cabo, ella también
contiene el sello del Creador y las fuerzas impuras no se adhieren a ella.
Por eso Tzadi dijo al Creador que los justos son marcados con ella como
una señal de su pacto sagrado con el Creador, mediante la circuncisión y
pliegue del punto de conexión (Zivug) con el Creador, el cual, gracias a estas
correcciones, repele las fuerzas impuras.
El propio Creador, denominado Biná, está marcado con Tzadi, pues es el
justo, como ZA, ya que la parte superior de Biná del mundo de Atzilut (Aba ve
Ima–AVI) se corresponde con las partes masculina y femenina, como ZA y
Maljut. Y AVI están constantemente conectados entre sí para enviar hacia
abajo la Luz de la misericordia y mantener así la existencia de todos los que se
encuentran debajo de ellos. Por eso, Tzadi se vio apropiada para la creación
del mundo, pues el mundo existe gracias a la Luz de misericordia y, con su
ayuda, es posible alcanzar la meta.
La letra Tzadi es conocida como la Sefirá Yesod de ZA. Cuando Yesod se
une con Maljut, él es denominado "Tzadik (el justo)". Puesto que las nueve
Sefirot de ZA van desde Yud hasta Tzadi, y Kof es el comienzo de Maljut, que
está compuesta de cuatro Sefirot: Kof, Resh, Shin, Tav.
Cuando Maljut está unida con Yesod de ZA, Kof está unida con Tzadi, y
Yesod es denominado Tzadik (el justo). Y el Creador le contestó que ella es
Tzadi en Yesod de ZA: "Y, Tzadi, tú estás en Mí, ya que AVI están
constantemente conectados para derramar la Luz de la misericordia y
sustentar la existencia de los inferiores. Y tú eres el justo, puesto que Maljut
también está conectada contigo, del mismo modo que en el alfabeto la letra
Kof sigue a la letra Tzadi. Pero, a pesar de todo ello, tú no eres digna de ser la
base del mundo por tus atributos".
Yesod de ZA incluye en sí a Maljut en forma de letra Kof en la palabra
TzadiK (el justo). Y cuando Maljut está incluida en Yesod en forma de Tzadi, es
designada con la letra Nun, porque Nun es Guevurá de ZA (Yud-Kéter, Jaf-Jojmá,
Lámed-Biná, Mem-Jésed, Nun-Guevurá).
Cuando ZA crece y se hace grande, sus Sefirot Jésed-Guevurá-Tiféret se
convierten en las Sefirot Jojmá-Biná-Dáat. De ese modo, Guevurá se convierte
en Biná. Y cuando ZA de nuevo se hace pequeño, Biná se convierte otra vez
en Guevurá (Nun). Y esta caída suya es designada por la cabeza de Nun
mirando hacia abajo.
La letra Tzadi se compone de las letras Nun y Yud unidas por sus espaldas.
La letra Nun designa a Maljut con los atributos de la Sefirá Yesod incluida en
ella; Yud designa al propio Yesod de ZA. Su conexión por el lado posterior,
mirando en direcciones opuestas, indica que las fuerzas impuras se aferran a
sus espaldas.
Ellas ocultan su espalda a los demás pues hay un defecto en ellas: el deseo
de recibir la Luz de la sabiduría (Or Jojmá). Y es preciso encubrir este defecto
para impedir que las fuerzas impuras puedan adherirse a sus espaldas. Por
ello, la letra Tzadi no es adecuada para la creación del mundo mediante sus
atributos. Su propia forma revela la posibilidad de que las fuerzas impuras se
unan a ella. Y por eso Adam (creado a partir de ZA y Maljut cuando están
unidos como Tzadi) también fue creado conteniendo dos mitades: la
masculina y la femenina, unidas por sus espaldas.
Y si la letra Tzadi argumentara que en el estado grande (cuando hay Or
Jojmá) ZA y Maljut se unen cara a cara, recibiría la respuesta de que tal
conexión es posible, pero no en su emplazamiento, sino únicamente durante
la elevación hacia arriba, hacia AVI. Porque si tal conexión fuera posible en
su emplazamiento, las fuerzas impuras se aferrarían a ellos de inmediato. Esa
es la razón por la que la letra Tzadi no es digna de ser la base del universo.
LA LETRA PEY
27. Entró la letra Pey y dijo: “Señor del mundo, sería bueno crear el
mundo a través de mí, porque llevo marcada dentro de mí la futura
liberación del mundo, ya que la palabra Pdut (liberación, redención)
comienza conmigo. Liberación entendida como la remisión de todo
sufrimiento. Y por eso el mundo debe ser creado a través de mí”.
Y le contestó el Creador, “Aunque eres buena, contigo empieza la
palabra Pesha (pecado) y secretamente tú haces referencia a ella, cual
serpiente que muerde y esconde la cabeza en su cuerpo. De la misma
manera, agacha su cabeza aquel que comete un pecado, escondiéndose de
las miradas ajenas, pero alarga sus manos para pecar. Tal es el aspecto de la
letra Pey, cuya cabeza está oculta dentro de sí”. Asimismo, el Creador
contestó a la letra Ayin, que no sería adecuado crear el mundo con sus
atributos, pues contiene el atributo de Avón (pecado, delito).
Y aunque Ayin trataba de argüir que sus atributos se encuentran
presentes en la palabra Anavá (modestia), el Creador se negó.
La liberación empieza con la letra Pey; es decir, el atributo de la letra Pey
está incluido en la liberación futura. Y por ello, la letra Pey dice que es digna
de ser la base del mundo. De hecho, Galut (exilio) y Gueulá (liberación)
dependen de Maljut: cuando Maljut no tiene la Luz interna de Jojmá,
entonces el pueblo de Israel está exiliado de la tierra de Israel. Porque, en
nuestro mundo, la tierra de Israel se corresponde con Maljut del mundo de
Atzilut, la tierra espiritual de Israel.
Del mismo modo que en el mundo espiritual ZA (Israel) se aleja de
Maljut (la tierra de Israel), aquí, en nuestro mundo, el pueblo de Israel se
separa y abandona la tierra de Israel. Pero cuando los hijos de Israel corrijan
sus acciones, harán que Israel llene a su Maljut (la tierra de Israel) con la Luz,
la construya y se una con ella cara a cara. En consecuencia, los hijos de Israel
en nuestro mundo merecerán la redención y el retorno a su tierra.
La Luz de ZA, que construye y llena Maljut, proviene de las Sefirot Nétzaj y
Hod en ZA. Jojmá de Maljut se reviste de Nétzaj, y Biná de Maljut se reviste de
Hod. Las letras Ayin y Pey corresponden a Nétzaj y Hod en ZA. Por eso, la letra
Pey afirmaba que ella, la Sefirá Hod en ZA, es digna de ser la base del mundo,
pues Or Jojmá, que trae redención al mundo entero, sale desde Pey a Maljut.
Así, si el mundo alcanzara su atributo, sin duda alguna lograría el final de la
corrección: la corrección completa.
La letra Pey pensaba que ella era más indicada que Ayin como base para el
mundo, pues, aunque Or Jojmá entra en Nétzaj-Ayin y en Hod-Pey, y se
encuentra principalmente en Nétzaj-Ayin, la liberación depende, sin embargo,
de Hod-Pey. Y ello se debe a que, en un principio, Biná libera a Maljut de las
restricciones, y así Maljut merece la liberación.
Maljut merece esta redención porque Biná le ha entregado sus atributos
de misericordia. Esto se lleva a cabo de la siguiente manera: Biná sale de los
límites de sus atributos y se une con Maljut, a consecuencia de lo cual –y una
vez recibida Or Jasadim– Maljut puede recibir Or Jojmá. Las restricciones en la
recepción de la Luz afectan en mayor medida al lado izquierdo, es decir, a
Hod-Pey en ZA. Y por eso la letra Pey pensó que, puesto que la Luz de Biná
entra en ella y no en Nétzaj-Ayin, ella es más adecuada como base para el
mundo.
Sin embargo, todas las correcciones individuales realizadas durante los 6
000 años de la existencia del mundo hasta el final de la corrección, se
consideran incompletas, porque la Luz Superior, que permite descubrir y
analizar las fuerzas impuras dentro de uno mismo, no está presente en su
totalidad. Por lo tanto, está prohibido recibir la Luz en los mundos de BYA,
por debajo de la Parsá, la demarcación que separa el mundo Atzilut de los
mundos de BYA.
La Parsá es la Maljut que se elevó hasta Biná para limitar la expansión y
recepción de la Luz en esas partes de ella situadas debajo de Biná. Y a
consecuencia de que Adam trató de recibir, no obstante, la Luz por debajo de
la Parsá, la impureza se deslizó hasta llegar dentro de Maljut, sobre lo cual está
escrito que la serpiente se presentó ante Javá e introdujo la impureza en ella
(Talmud, Shabat, 146). Dicha impureza solamente quedará corregida al final
de la corrección.
La cuestión es que la ausencia de Luz Superior en aquella fuerza que
permitiría discernir entre el bien y el mal en todo el espesor de Maljut,
engendra una carencia llamada "lágrimas": las dos lágrimas que caen en el
inmenso mar desde los dos ojos de Jojmá y Biná, y que están ocultas de todos.
Los dos ojos son Jojmá y Biná, y las lágrimas representan la carencia
causada por la presencia de la fuerza impura que surgió en ellos a
consecuencia del pecado de Adam. Esto llevó a la destrucción de los dos
Templos. Y dichas lágrimas en los ojos de Maljut solo se secarán al final de la
corrección, cuando la muerte desaparezca del mundo y toda la Luz brille en
Jojmá y Biná (véase el punto 56).
Por eso, a la letra Pey se le dijo que a pesar de que con su Luz ella trae la
redención al mundo (Pdot), y que aunque todas las redenciones vienen
únicamente a través de ella, su Luz, sin embargo, es incompleta. Todas las
correcciones particulares son imperfectas, porque, como los dos Templos,
vienen y desaparecen.
Así, los atributos de Pesha (pecado) en la letra Pey y Pdot (redención) no
son lo suficientemente perfectos y plenos para hacer frente al pecado de
Adam, porque ante la ausencia de la Luz completa de Jojmá, las fuerzas
impuras se aferran. Y por ello, la letra Pey no es digna de ser la base del
mundo.
Y dado que el atributo de Pesha (pecado) está en ocultamiento, allí está
presente la fuerza de la serpiente, engañando a las personas y llevándolas a la
muerte. Y es imposible exterminarla, del mismo modo que resulta imposible
matar a una serpiente que muerde a un hombre e inmediatamente esconde
su cabeza hacia dentro (semejante a la cabeza de la letra Pey): resulta
imposible matarla porque uno solamente puede matar a la serpiente en su
interior golpeando su "cabeza". Por eso la letra Pey no es apropiada para crear
el mundo con ella.
LA LETRA AYIN
Biná del mundo de Atzilut es denominada Ima Ilaá (madre suprema) pero
también es llamada Anavá (modestia, humildad). ("A" nos servirá para
designar a la letra Ayin y no confundirla con la letra Álef). La Sefirá Nétzaj de
ZA (designada con Ayin) que se reviste de Maljut y la Luz que la llena, se eleva
y se envuelve con Biná, que la adorna con sus joyas: Biná se reviste en Nétzaj
de ZA. Sin embargo, dado que la letra Pey está oculta en Nétzaj –y esta letra
designa a Pesha, el pecado– el Creador se negó a crear el mundo con sus
atributos, como queda recogido en el punto 27.
En hebreo, la palabra "pecado" puede expresarse con dos palabras: Pesha y
Avón. No obstante, el pecado se encuentra principalmente en la letra Pey,
porque Maljut de ZA se encuentra incluida en la Sefirá Hod de ZA.
Por causa del pecado de Adam, las Klipot (fuerzas impuras) se aferran a
Maljut de ZA. Sin embargo, Nétzaj de ZA son los atributos del propio ZA, y
las fuerzas impuras no pueden aferrarse a ella. Aunque, como está escrito en
El Talmud (Bava Kama, 92), también Nétzaj es susceptible de que las fuerzas
impuras se adhieran a ella.
Y esta imperfección (la oportunidad que tienen las fuerzas impuras de
adherirse a Nétzaj de ZA) es denominada "pecado". Sin embargo es la palabra
Avón, y no Pesha, la que indica que el propio Nétzaj es puro y directo, y que el
pecado viene a consecuencia de su conexión con la Sefirá Hod.
La razón por la que el Creador se dirige a la letra Ayin mientras se está
dirigiendo a la letra Pey, es que Nétzaj y Hod son como dos partes del cuerpo:
como las dos piernas. Y por ello ambas aparecieron juntas ante el Creador
con su súplica. Sin embargo, El Zóhar explica cada una de ellas (sus atributos)
por turno.
LA LETRA SÁMEJ
LA LETRA NUN
30. La letra Mem entró y dijo: “Señor del mundo, sería bueno crear el
mundo a través de mí, porque Mélej (Rey) comienza conmigo”. El Creador
le replicó: “Ciertamente es así, pero Yo no crearé el mundo contigo, ya que
el mundo necesita un Rey. Regresa a tu lugar. Tampoco crearé el mundo
con las letras Lámed y Jaf, que componen la palabra MéLeJ (Rey), porque
el mundo no puede existir sin un Rey”.
La letra Mem es la Sefirá Jésed en ZA, la cual recibe Luz desde su
correspondiente Sefirá Jésed en Biná. Cuando, además de Or Jasadim en su
estado pequeño, ZA recibe Or Jojmá y pasa a ser grande, sus Sefirot J-G-T se
transforman en las Sefirot Jojmá-Biná-Dáat (Ja-Ba-D). En otras palabras, Jésed en
ZA se eleva y se convierte en Jojmá, revelando con ello una nueva Luz, Or
Jojmá, la Luz del rostro del Creador.
Tal es la razón por la que la letra Mem aseguraba ser la adecuada para
crear el mundo con ella, pues revela la Luz del Creador al mundo,
eliminando así toda amenaza de que las fuerzas impuras se aferren, y
garantizando de ese modo la corrección completa del mundo.
Pero el Creador le contestó que está prohibido revelar esta Luz al mundo,
porque el mundo necesita que esta gran Luz se envuelva primero con las tres
letras de la palabra MéLeJ. Dicho de otro modo, la gran Luz únicamente
puede ser revelada al mundo si Mem se une con las letras Lámed y Kaf (Jaf). Y
por eso el Creador dijo: “Ve y únete con ellas”.
Mem en la palabra Mélej es Jésed. Lámed es Biná, la cual transmite Luz a
ZA. La letra Jaf es Maljut, Nukva de ZA, porque no puede haber un Mélej
(Rey) sin Maljut (Reino). Es más, toda la Luz se revela precisamente gracias a
Maljut.
En este caso, Maljut brilla desde ZA en estos tres lugares:
1) Maljut se convierte en un Kisé (trono) para un Rey (ZA). Kisé deriva de
Kisuy (cubrimiento, ocultamiento), y por eso es designado por la
curvada letra Kaf.
2) Maljut se convierte en un ropaje para ZA. Porque la gran Luz
únicamente es revelada a Israel. Y por eso Maljut se vuelve un ropaje
para ZA; y cuando el reino de ella es revelado, ZA se libera de dicho
ropaje y lo lanza sobre todas las naciones del mundo, los idólatras, y la
Luz del rostro de ZA se derrama sobre Israel. Y todos los justos
entonces apuntan con sus dedos al Creador y dicen: “¡Este es el
Creador, Aquel al que yo aspiraba!”. Esta expansión de la Luz es
designada mediante la letra Kaf.
3) Maljut se convierte en una corona sobre la cabeza de ZA. Y este es el
atributo de la letra Kaf, Kéter (corona) de ZA.
LA LETRA KAF
31. Fue entonces cuando la letra Kaf descendió del Kisé, el trono del
Creador, y se presentó frente a Él. Y, temblando, dijo: “Creador del
mundo, por mis atributos yo soy digna de convertirme en la base del
mundo, porque yo soy Kavod: Tu Grandeza”. Cuando la letra Jaf
descendió del trono del Creador, todos los mundos se estremecieron –
también el propio trono–hasta el borde de la destrucción. Entonces
contestó el Creador: “Kaf ¿qué estás haciendo aquí? Yo no crearé el mundo
contigo. Regresa a tu lugar, pues tú existes en la palabra Kelayá
(exterminación) y en la palabra Kalá (novia)”.
El trono del Creador es el mundo de Briá. La aparición de la letra Mem
frente al Creador provocó que la letra Kaf cayera de Su trono. A
consecuencia de ello, Jojmá y Biná del mundo de Briá se estremecieron, así
como todos los mundos inferiores con todos los que moran en ellos.
Todos los argumentos que las letras esgrimieron en su deseo de que el
mundo fuera creado con ellas son como Aliyat MAN: la elevación de una
súplica para recibir ayuda desde Arriba en forma de Luz Superior (llamada
MAD) en la precisa medida que le corresponde a cada letra.
Entonces, ZON gobernarán el mundo, y dicha gobernanza se lleva a cabo
precisamente mediante la Luz que desciende desde ZON en una cantidad de
MAD exacta a la que cada letra despertó y originó, pues MAD se corresponde
exactamente con el MAN –tanto en cantidad como en calidad– mientras que
MAN es el atributo real de la letra. Por eso, cada letra argumenta que puede
atraer ese tipo de Luz desde Arriba que con seguridad llevará a todas las
criaturas a su meta.
De manera análoga, las respuestas que el Creador va dando a cada una de
las veintidós letras de ZON del mundo de Atzilut constituyen el descenso de
MAD (la Luz Superior, fuerza, ayuda) que precisamente corresponden al
MAN elevado desde esa letra en particular. Y cuando la Luz Superior que
desciende desde una determinada letra comienza a gobernar el mundo,
representa la respuesta del Creador a la letra en cuestión. Pero el hecho de
que las fuerzas impuras se aferren a un determinado atributo de las letras –
porque el Creador creó dos sistemas (el puro y el impuro) de fuerzas y
mundos, contrarios pero perfectamente equilibrados– revela la incapacidad
de la letra para gobernar el mundo. De modo que el Creador fue rechazando
a cada letra en su reivindicación de crear el mundo con su atributo para
poder llevar a la creación hacia su meta.
Aquí reside el “juego” del Creador con cada una de las veintidós letras:
da a cada una la oportunidad de revelar sus atributos, fuerzas y poder, hasta
que se hace evidente –a raíz de sus aspiraciones y análisis– cuál es la que
realmente merece gobernar el mundo.
De ahí que cuando la letra Mem comenzó a revelar su gran Luz en el
mundo, con ello provocó la caída del Kisé (trono). Porque Kisé tiene dos
atributos:
1) Kisé-cubre y oculta al Creador, donde la palabra Kisé deriva de la
palabra Kisuy;
2) revela la grandeza del Creador en los mundos con ayuda de las tres
letras de MéLeJ. Entonces, Maljut, convertida en Kisuy, la cubierta del
Creador, asciende y se convierte en Kaf –las vestiduras del propio Creador–
revelando así al Rey (Creador), y convirtiéndose en la corona sobre Su cabeza.
Pero desde el momento en que la letra Mem, que no estaba envuelta con
Kaf, comenzó a revelar la Luz del rostro del Creador, la letra Kaf se cayó del
Kisé (el trono de la Grandeza del Creador), dejó de ocultarle a Él y aseveró
que desde ese instante en adelante solamente la revelación del Creador
gobernaría sobre ella, sin ninguna clase de ocultamiento, como deseaba Mem.
Debido a la caída de Kaf desde el trono, los doscientos mil mundos que
se originaron a partir de Jojmá y Biná del mundo de Briá, así como los
mundos por debajo de ellos, se estremecieron por la amenaza que suponía
caer. Ya que toda la conexión entre el grado inferior o Partzuf y el Grado
Superior que se encuentra por encima de él, se halla en el hecho de que
Maljut del Grado Superior se convierte en Kéter del grado inferior. Y el
atributo de la letra Kaf consiste en envolver a la Maljut de un objeto espiritual
Superior en Kéter del objeto inferior.
Hay tres rasgos característicos en el trono: 1) seis pasos que conducen
hacia el trono, las seis Sefirot Jésed-Guevurá-Tiféret-Nétzaj-Hod-Yesod del inferior;
2) cuatro patas del trono, la Luz en las Sefirot Kéter-Jojmá-Biná-Dáat del
inferior; 3) la Maljut del Superior que desciende al inferior se envuelve con él,
y toda la Luz desde el Superior desciende hacia el inferior a través de ella.
Así, cuando la letra Kaf cayó del trono de la Grandeza del Creador, la
conexión entre el mundo de Atzilut y el trono (mundo de Briá) quedó
interrumpida. Esto es así porque Kaf (Maljut del mundo de Atzilut), que se
envuelve con las Sefirot Kéter-Jojmá-Biná-Dáat del mundo de Briá, vierte toda la
Luz sobre el mundo de Briá, llamado el trono de la Grandeza del Creador.
Pero cuando Kaf se cayó del trono, la conexión entre el mundo de Atzilut y el
mundo de Briá quedó interrumpida, la letra Kaf tembló, pues perdió su
facultad de otorgar al mundo de Briá, y doscientos mil mundos (Jojmá y Biná
de las Sefirot Kéter-Jojmá-Biná-Dáat del mundo de Briá) se estremecieron por
miedo a caer: habían perdido la fuerza de la vida recibida desde el mundo de
Atzilut.
De manera similar, en el mundo de Atzilut, Biná del mundo de Atzilut (el
Creador) está conectada con ZON. Esto es porque el Partzuf Biná del mundo
de Atzilut se compone de diez Sefirot, y su última Sefirá, Maljut, se envuelve
con su atributo de la letra Kaf en ZA del mundo de Atzilut. Maljut de la Sefirá
Biná, que se reviste de ZA, es la letra Kaf. Y esta letra Kaf es el trono del
Creador en ZA. Porque el Creador es Biná, la Sefirá por encima de ZA. Y ZA
se convierte en un trono para Biná. Y durante la caída, la conexión entre Biná
y ZA se interrumpe, puesto que Kaf es Maljut de Biná; y se envuelve con ZA,
al cual transmite toda la Luz.
Y por lo tanto, ella tembló (perdió su capacidad de otorgar a ZA) y
también temblaron los doscientos mil mundos, que son la Luz para ZA,
denominados Jojmá y Biná o K-J-B-D –las cuatro patas del trono– ya que toda
la Luz desapareció de ellas. Y los mundos se estremecieron por miedo a caer –
esto es, las Sefirot Jésed-Guevurá-Tiféret-Nétzaj-Hod-Yesod en ZA que incluyen en
sí a todos los mundos debajo de ellas– ya que toda la Luz de Biná desapareció
de ellos.
Al respecto, el Creador le dijo a la letra Kaf que, a consecuencia de su
caída del trono de la Grandeza del Creador, las tres primeras Sefirot de ZA se
estremecieron, y que todos los demás mundos estaban bajo una amenaza de
colapso total y destrucción, sin esperanza alguna de ser restituidos; por ello,
Kaf debe regresar a su lugar en el trono de la Grandeza.
El regreso de la letra Kaf a su lugar en el trono del Creador coincide con
la respuesta del Creador a la letra Mem afirmando que Él no creará el mundo
con ella, pues el mundo necesita un Rey. Es decir, el temblor de la letra Kaf
al caer del trono del Creador (provocando que los mundos se estremecieran
por miedo a un posible colapso) y la respuesta del Creador a la letra Mem,
tienen lugar simultáneamente.
LA LETRA YUD
32. La letra Yud entró y dijo: “¡Creador del mundo! Sería bueno crear
el mundo a través de mí, porque Tu Nombre Sagrado comienza conmigo”.
El Creador le contestó: “Es suficiente que estés grabada en Mi Nombre, en
Mí, y que todas tus aspiraciones sean hacia Mí. No deberías ser apartada de
todo ello”.
Dado que Yud es la primera letra del nombre del Creador HaVaYaH (Yud-
Hey-Vav-Hey) –el comienzo de la revelación del Creador a sus criaturas, el
primer grado de la Luz Superior– la letra Yud presentó sus argumentos para
que el mundo fuera creado con sus atributos, afirmando que así el mundo
tendría totalmente garantizada su completa corrección. Sin embargo, el
Creador refutó a la letra Yud. Como ya hemos mencionado, las preguntas de
cada letra y las respectivas respuestas representan el juego del Creador con
cada una de ellas, donde las preguntas de las letras son su MAN y las
respuestas del Creador son MAD en forma de Luz Superior.
De ese modo, al decirle a Yud “Es suficiente”, el Creador explicó con ello
la creación de la restricción: a la Luz únicamente se le permite descender
hasta su nivel, pero no más allá. Y dicha restricción está grabada en el
nombre del Creador ShaDaY (Shin-Dálet-Yud). Después de que Yud comenzara
a expandirse con la gran Luz, el Creador la hizo detenerse, prohibiendo que
se extendiera hasta la letra Tav y permitiendo que llegara solamente hasta Shin
(como ya mencionamos anteriormente en el punto 25). Él le dijo a ella:
“Suficiente, no te extiendas más allá. De lo contrario, no podrás permanecer
eternamente en Mi Nombre HaVaYaH”.
Como dijeron los sabios: “Mi Nombre no se pronuncia como está escrito.
Puesto que se escribe HaVaYaH, pero se pronuncia Ado-nay” (Talmud, Pesajim,
50). Ciertamente, el nombre HaVaYaH no varía, como está escrito: “Porque
YO, el Señor (HaVaYaH), no cambio” (Malají, 3:6). Porque la corrupción y su
corrección se manifiestan en los días de la existencia del mundo, queriendo
decir que en él tienen lugar constantes cambios. Por lo tanto, hasta el final de
la corrección, el Creador es llamado Adonay, nombre que está sujeto a
cambios, en vez de HaVaYaH, nombre que nunca puede ser modificado.
No obstante, en el futuro, tras el final de la corrección, HaVaYaH será
pronunciado como se escribe. De ahí que el Creador dijera: "Si veo Yo algún
fallo o maldad en ti, por ello te eliminaré de Mi Nombre, ya que Mi Nombre,
HaVaYaH, no puede contener nada imperfecto o corregido. Ni corrupción ni
corrección. Y por eso el mundo no puede ser creado con tus atributos”. Hay
tres grados en la letra Yud del nombre HaVaYaH: en la Sefirá Jojmá de ZA, en
Jojmá de AVI, y en Jojmá de Árij Anpin, denominada “sabiduría oculta”.
HaVaYaH comienza con un punto, que después se convierte en Yud. Acto
seguido, Yud (Or Jojmá) se extiende hacia los lados y hacia abajo
convirtiéndose en la letra Dálet, que consiste en una línea horizontal a modo
de techo y que señala el atributo de Biná-IMA (misericordia, Jasadim, ancho).
Cuando Or Jasadim dejó de expandirse a lo ancho, Or Jojmá comenzó a
extenderse hacia abajo en forma de línea vertical. Tal es la forma de la pierna
de Dálet, el atributo de Jojmá-ABA.
El atributo común de AVI es designado por la letra Dálet. AVI engendran
a ZA, algo designado por la letra Vav dentro de Dálet, lo cual finalmente dará
forma a la letra Hey. Así, la petición de ZA (Vav) para recibir desde AVI les
obliga a unirse, a unir sus atributos de Jojmá (línea vertical) y Jasadim (línea
horizontal) con ayuda de la letra Yud. Y, en consecuencia, AVI recibe la Luz
de Yud y la transmite a ZA.
La pantalla junto con los deseos de Maljut es denominada “un punto”,
porque ellos engendran la Luz Retornante a raíz de la colisión con la Luz
entrante. Y como la Luz recibida siempre se compone de diez Luces, la
pantalla es denominada “diez puntos”.
Yud designa la expansión de las Nekudot dentro del Partzuf Kéter, desde Or
Jojmá hacia abajo en el Partzuf, mientras que Vav representa la expansión de
Nekudot dentro del Partzuf Jojmá. Sin embargo, no hay signo alguno en
HaVaYaH que indique la difusión de la Luz en Kéter.
La presencia o la ausencia de la letra Yud en una palabra se traduce en la
presencia o la ausencia de Luz de Jojmá. Hay cuatro tipos de corrección:
1. El primer Ibur, la concepción del primer estado pequeño de ZON:
estado espiritual absolutamente pasivo en el que la letra Yud se
incorpora a la palabra Or (Luz) y la transforma en Avir (aire); y aparece
VAK del Partzuf.
2. La letra Yud surge de la palabra Avir, y de nuevo Avir se convierte en
Or: la Luz de Jojmá entra en el VAK del Partzuf;
3. El segundo Ibur, la concepción del estado grande de ZON: AJaP de
Biná se eleva de ZON a Biná, y GE de ZON asciende a Biná con él,
pues ellos estuvieron juntos en el estado pequeño, definido como la
concepción de GE de ZON;
4. La expansión de Or Jojmá.
LA LETRA TET
33. La letra Tet entró y dijo: “Creador del mundo, sería bueno crear el
mundo a través de mí, ya que conmigo Tú eres llamado Tov (Bueno)”. El
Creador le contestó: “No crearé el mundo contigo, porque tu bondad está
oculta en tu interior y no es visible. Por consiguiente, no puede tomar
parte en el mundo que Yo deseo crear; solo será revelada en el mundo
venidero. Y dado que tu bondad está oculta dentro de ti, las puertas del
palacio se hundirán en la tierra, porque la letra Jet es opuesta a ti, y cuando
ambas os unáis, se formará la palabra JeT (pecado). Por eso estas dos letras
no están grabadas en los nombres de las tribus sagradas”. E
inmediatamente, la letra Tet se apartó a un lado.
La letra Tet (= 9), es el atributo interno de la Sefirá Yesod en ZA, mientras
que el atributo externo de Yesod en ZA es la letra Tzadi (= 90), y ella se une
con Nukva de ZA formando la noción de Tzadik (el justo). Además de ser el
atributo interno de Yesod en ZA, Tet es también la novena letra entre las letras
de Biná en ZA.
Asimismo, Tet es llamada Tov (bueno); y como Tov (bueno) es
denominado Tzadik –pues Tet es la Luz interna de la Sefirá Yesod, denominada
Tzadi, a la cual ninguna fuerza impura puede aferrarse– Tet se apoya en esos
argumentos para poder convertirse en la base del mundo.
En el Talmud (Jaguigá, 12), los sabios escribieron: “En la Luz con la que el
Creador creó el mundo, Adam contempló el mundo de uno a otro confín.
Pero el Creador observó lo nocivas que eran las acciones de las generaciones
del Diluvio y las que construyeron la Torre de Babel, y ocultó aquella Luz
para los justos en el futuro”. Dado que el Creador vio que sus acciones
entrañaban una amenaza de adhesión de las fuerzas impuras, Él ocultó esta
Luz. Así, dicha Luz descendió secretamente desde los Justos Supremos (AVI)
al justo (Yesod en ZA), la letra Tet.
Por ese motivo, el Creador le contestó a Tet que, ya que Él tiene que
ocultarla de los pecadores, siendo únicamente los justos los merecedores de
ella en el mundo venidero, no puede tomar parte en la creación y corrección
del mundo. Porque el mundo es ZON, y en la letra Tet existe la constante
amenaza de que las fuerzas impuras se aferren a ella.
Esta Luz no brilla abiertamente, sino secretamente dentro de Yesod de ZA;
y por eso Nukva no podrá recibir esta Luz directamente a menos que la Luz se
oculte dentro de Nukva. Por lo tanto, las puertas de Nukva se hunden en su
Sefirá Yesod: esto las salvaguarda de la adhesión de fuerzas impuras, están
seguras de que las fuerzas impuras no podrán gobernar sus puertas. Porque
incluso durante el tiempo de la destrucción del Templo, las fuerzas impuras
no pudieron dominar sobre las puertas del Templo, y se hundieron en la
tierra, esto es, la tierra las consumió. “Y por tener necesidad de tal
protección, Yo no puedo crear el mundo contigo”, contestó el Creador a Tet.
Hay dos tuberías (conductos) en Yesod de ZA del mundo de Atzilut: el
conducto derecho sirve para el nacimiento de las almas; el izquierdo, para
enviar residuos a las fuerzas impuras. La letra Jet es Hod, cuyo atributo es
Maljut en ZA, el conducto izquierdo en Yesod de ZA, porque los atributos de
la letra Jet son los atributos de Kof incluidos en Yesod. Mientras que desde la
letra Kof emana Ner Dakik (Luz diminuta) hacia las fuerzas impuras, desde la
cual reciben fuerza para hacerse semejantes a la imagen de un hombre puro,
como un mono respecto a un hombre, porque el Creador creó la pureza en
paralelo a la impureza.
Estos dos conductos están situados muy cerca uno del otro, separados
solo por una pequeña partición denominada “una cáscara de ajo”. Por
consiguiente, el conducto izquierdo tiene fuerza para gobernar sobre el
derecho, formando así JeT (Guematría o valor numérico J + T = 8 + 9 = 17).
El valor numérico de la palabra JeT (17) es equivalente al de la palabra
TOV (9 + 6 + 2 = 17), lo cual significa que las fuerzas impuras se oponen a las
puras. Y si prevalece el conducto derecho (la letra Tet), al tener ambas el
mismo valor numérico, la palabra JeT (pecado) se transformará en la palabra
TOV (bueno, bondad).
El conducto izquierdo (Jet) tiene fuerza para gobernar sobre el derecho
(Tet) y, en consecuencia, las fuerzas impuras pueden succionar la Luz
Superior. Esto daría poder a los pecadores del mundo. Y por eso, ni Jet ni Tet
están presentes en los nombres de las doce tribus de Israel, indicando así que
ellas (las tribus) están por encima de la letra Jet, la raíz de todas las fuerzas
impuras antagónicas.
Cuando todas las letras fueron merecedoras de recibir la bendición a
través de la letra Bet, se alinearon en orden alfabético, y las letras Tet y Resh se
unieron. La letra Tet ascendió, pero no tomó su lugar hasta que el Creador le
preguntó: “Tet, ¿por qué has ascendido pero no te posicionas en tu lugar?”
Ella replicó: “Tú me creaste para encabezar las palabras Tov (bondad) y Torá,
como está escrito: ‘Y el Creador vio que la Luz era buena’. ¿Cómo puedo
entonces unirme y colocarme junto a la letra Resh, cuando ella encabeza la
palabra Ra (maldad)?”.
El Creador le contestó: “Regresa a tu lugar, porque tú precisamente
necesitas a la letra Resh. Pues el hombre, a quien intento crear, combina
todos esos atributos: tú como atributo derecho, y Resh como izquierdo”. Y
acto seguido, ambas, Tet y Resh, regresaron a sus lugares.
Tres líneas emergen en ZA del mundo de Atzilut. No obstante, ellas
emergen de su fuente, en Biná (a consecuencia de la segunda restricción,
Maljut asciende a Biná, lo cual lleva a que las Sefirot Biná-ZA-Maljut caigan a
un Partzuf inferior, a ZA). Biná es denominada Eloh-im (Álef-Lámed-Hey-Yud-
Mem), y como resultado de la segunda restricción, su parte Álef-Lámed-Hey (el
ÉLEH de la palabra Eloh-im, AJaP) cayó a un Partzuf más bajo, ZA.
Únicamente las letras Yud-Mem (el IM de Eloh-im) permanecieron en Biná.
Esto significa que solo se quedó en ella la mitad (VAK, GE) de su nivel
previo, GAR. Lo que queda, es designado con un signo llamado Jólam: Vav
con un punto encima (la línea derecha, Or Jasadim).
A continuación, en el estado grande, las letras Álef-Lámed-Hey (ÉLEH)
regresaron a Biná y se unieron con Yud-Mem (IM). Y en consecuencia, de
nuevo, GAR (Luz de Jojmá en Biná) surgió, aunque incompleto, pues Or
Jasadim desapareció y Or Jojmá no puede brillar sin Or Jasadim. A-L-H, las
letras que regresan, son Shúruk: Vav con un punto dentro que, debido a las
restricciones en ella, constituye la línea izquierda.
Estas restricciones son efectivas hasta que ZON, con su ascenso a Biná,
reciben Luz, emerge la línea media y reduce GAR de Jojmá en la línea
izquierda. Como resultado, la línea derecha se une con la izquierda: Or Jojmá
brilla dentro de Or Jasadim. Esta línea media es denominada Jírik: Vav con un
punto debajo o pantalla de Jírik porque, gracias a ella, la Luz entra en el
Partzuf.
Y puesto que Biná recuperó GAR con la ayuda de ZA, el propio ZA –
ahora que ha conseguido las tres líneas– comienza a recibir esta Luz también
desde Biná. Yud-Mem (IM), Tet y Jólam constituyen la línea derecha, Álef-Lámed-
Hey (ÉLEH), Resh y Shúruk constituyen línea la izquierda.
Ahora vamos a trasladar esto al lenguaje de Sefirot. Cuando Biná regresó
una vez más al estado de Gadlut, ÉLEH regresaron a IM, la línea izquierda se
unió con la derecha, alejando a Tet (línea derecha, Jasadim) de Resh (línea
izquierda). Al ser letras contrarias, no pueden estar una junto a otra hasta
que el Creador (ZA, la línea media) reduzca el GAR –tanto de la línea
izquierda como de la línea derecha– gracias a la fuerza de Su pantalla, lo cual
se expresa con las palabras: “Y el Creador le ordenó que regresara a su lugar”.
GAR de Jojmá recibe el nombre de Mánula, la cerradura que bloquea la
expansión de la Luz en el Partzuf. Por su parte, la disminución de GAR de
Jojmá es denominada Míftaja, la llave que permite la expansión de la Luz,
VAK de Or Jojmá, en la línea izquierda dentro un Partzuf. Entonces, Tet, la
línea derecha, recibe Or Jojmá desde la izquierda y se une con Resh,
recibiendo desde ella Or Jojmá. De otro modo, hubiera permanecido en VAK.
También Adam fue creado con la unión de estas dos líneas.
Pero ¿por qué la letra Tet no quiso unirse con la letra Resh y tuvo que ser
obligada a ello por el Creador? En el mundo espiritual, una raíz siempre
gobierna y rige sobre todas sus ramas. Y las ramas están sujetas a ella. Y por
eso Tet no deseaba unirse con Resh y recibir Or Jojmá desde ella, ya que Tet
acabaría convirtiéndose en una rama y sometiéndose a su raíz, Resh.
Sin embargo, el Creador quiso que Tet recibiera Or Jojmá desde Resh y que
esta unión permitiera al hombre recibir la Luz de GAR. Así, cuando ÉLEH
regresó a Biná, Él hizo que las restricciones de Biná se debilitaran para
permitir, de ese modo, la unión de Resh con Tet así como la recepción de la
Luz de Jasadim desde Tet. Y el resultado es que Tet se convierte en la raíz con
respecto a Resh, ya que sin su Luz de Jasadim, Resh no podría brillar dadas las
restricciones impuestas sobre su Luz.
LA LETRA ZAYIN
34. La letra Zayin entró y dijo: “Creador del mundo, sería bueno crear
el mundo a través de mí, ya que el día de Shabat se observa conmigo, pues
está escrito: ‘Recuerda (Zajor) el día de Shabat para guardarlo’”. El Creador
le replicó: “No crearé el mundo contigo porque en tu interior hay una
fuerza de beligerancia, pues eres tú quien hace los sables y espadas llamados
“Kley Zayin” (armas). Y tú eres como la letra Nun, con la que el mundo no
fue creado, ya que dentro de ella se encuentra Nefilá (caída)” (véase el
punto 29). Cuando hubo escuchado esto, la letra Zayin se retiró.
La letra Zayin es descrita como una combinación de las letras Vav y Yud, a
modo de cabeza sobre Vav, lo cual representa el estado grande y la gran Luz
en Maljut, la esposa de ZA, ya que Maljut queda incluida dentro de su esposo,
ZA (representado por Vav), y se convierte en una corona (Yud) sobre su
cabeza. Estas dos letras juntas (Vav y Yud encima de ella) forman la letra Zayin.
Por ello, está escrito: “Recuerda el día de Shabat, y mantenlo sagrado”. A
raíz de la elevación de Shabat, la elevación de Nukva a la cabeza de ZA, ella se
convierte en su corona, se incluye dentro de la palabra Zajor (recuerda) y
recibe el nombre de Nukva Kedoshá (sagrada Nukva). Razón por la cual la letra
Zayin afirmó que, es tan grande y sagrada esta Luz, que trae descanso
absoluto en ese día –pues la pureza se separa por completo de la impureza en
el estado denominado Shabat–, que ella era digna de ser la base para la
creación del mundo.
Zayin es la Sefirá Nétzaj en ZA. Cuando Nukva se encuentra incluida en
Nétzaj y se une con sus atributos, ella reúne la fuerza para elevarse junto a ZA
hasta AVI. Allí, ella se vuelve una corona sobre su cabeza, con la que él es
engalanado, lo cual representa Shabat. No obstante, dado que esta corrección
sucede únicamente como resultado de su inclusión en el fundamento
masculino y su elevación a AVI –en vez de permanecer en su lugar habitual,
donde ella normalmente cohabita con ZA–, Nukva no puede ser totalmente
corregida durante los 6 000 años.
La razón de esto es que cuando Nukva regresa a su lugar en los días
laborables, su conexión con la letra Zayin es definida como un Kli Zayin
(arma), y todas las guerras con las fuerzas impuras surgen de ella, como los
días de la semana que preparan Shabat.
Porque, durante los días laborables, todo hombre debe derrotar la fuerza
impura dentro de sí y ser entonces merecedor de la hija del Rey: Shabat. No
obstante, durante los 6 000 años, la Luz de Shabat resulta insuficiente para
neutralizar las fuerzas impuras, porque los días de la semana regresan y
rodean a Shabat. Y esto se repite hasta el final de la corrección, donde
solamente habrá Shabat como día de absoluta perfección para toda la
eternidad.
En ese sentido, también esta es la causa por la que el Creador replica a
Zayin: “No crearé el mundo contigo, porque cuando estás en tu lugar, tu Luz
aún no es perfecta. Solo una vez que hayas derrotado a las fuerzas impuras en
combate, podrá el hombre alcanzarte”. Y la forma de la letra Vav (ZA) se
asemeja a una lanza, lista para perforar las fuerzas impuras. Porque Guevurot
(coraje) significa la línea izquierda de la parte masculina de Biná (Nun).
35. La letra Vav entró y dijo: “Sería bueno crear el mundo conmigo,
porque yo formo parte de Tu Nombre HaVaYaH (Yud-Hey-VAV-Hey)”. El
Creador le contestó: “Vav, Tú y la letra Hey deberíais sentiros satisfechas
por estar en Mi Nombre. Y por ello no crearé el mundo con vuestros
atributos”.
Aunque la petición que hizo Yud era similar (y obtuvo una negativa por
respuesta), Vav pensó que Yud había sido rechazada por su excesivo tamaño
(fuerza espiritual). Y esa fue la razón por la que Vav sostuvo que sería bueno
crear el mundo con sus atributos, es decir, conforme a las letras Vav-Hey en el
nombre HaVaYaH, con la Luz de la Biná Suprema (Ima) del mundo de
Atzilut.
El Creador le dio la misma respuesta que a la letra Yud: que Él la había
restringido al decir DaY (Dálet-Yud): “Suficiente, detente en la letra Shin y no
te extiendas más para que las fuerzas impuras no se aferren a ti”. De ahí que
las letras Vav y Hey no sean adecuadas para la creación del mundo mediante
sus atributos, porque incluso ellas necesitan ser protegidas de las fuerzas
impuras.
La Sefirá Tiféret es designada con la gran letra Vav (Vav con una cabeza),
pues ella contiene todas las seis (Vav) Sefirot Jésed-Guevurá-Tiféret-Nétzaj-Hod-
Yesod. Yesod es la Sefirá responsable de pasar la Luz desde ZA a Maljut. Y por
lo tanto, tiene la misma Luz que Maljut: N-H-Y sin J-G-T; y por ello, Yesod es
llamado la pequeña Vav (Vav sin la cabeza).
36. Las letras Dálet y Guímel aparecieron ante el Creador. Sin embargo,
el Creador les dijo de inmediato: “Es suficiente que ambas permanezcáis
juntas, para que, mientras haya pobres sobre la Tierra, alguien los trate con
misericordia (LiGuemol Jésed). La letra Dálet deriva de Dalut (pobreza), a
la cual Guímel proporciona misericordia (Gomélet Jasadim). Por lo tanto,
no podéis separaros, para vosotras ya es más que suficiente ayudaros de ese
modo la una a la otra.
Ya mencionamos (punto 24) que, aunque Dálet recibe la Luz desde
Guímel y su ángulo agudo derecho sobresale por efecto de Or Jasadim, las
fuerzas impuras resultan ser lo suficientemente fuertes como para aferrarse a
ella, separarla y hacer su ángulo agudo menos pronunciado, transformándola
así en la letra Resh.
Tal es la razón por la que la letra Dálet requiere de una protección
especial para no ser corrompida y seguir siendo llenada por Guímel, y así
poder sustentar a los más necesitados (Dalot) y que no desaparezcan del
mundo. De modo que, para estas dos fuerzas, es más que suficiente
sostenerse y complementarse una a otra, llenarse una a otra en mutua unión
para impedir que las fuerzas impuras las dominen. Dicha tarea es suficiente
para ellas. Y por eso el Creador no quiso crear el mundo con ellas.
LA LETRA BET
37. La letra Bet entró y dijo al Creador: “Hacedor del mundo, sería
bueno crear el mundo conmigo, ya que los Superiores y los inferiores Te
Bendicen conmigo. Porque Bet es Brajá (bendición)”. El Creador le
contestó a Bet: “Por supuesto, ¡Yo crearé el mundo contigo! ¡Serás el
principio del mundo!”.
La letra Bet es el atributo de Jojmá (sabiduría), o para ser más exactos,
Jésed en Jojmá, un punto en un palacio, porque Or Jasadim es un palacio para
Or Jojmá y es llamado Brajá (bendición). Atravesando todos los mundos,
desde el Creador hasta el más inferior de los grados en el más bajo de los
mundos, esta Luz en ningún modo se debilita.
Sin embargo, de la misma manera que dicha Luz se encuentra en el más
Elevado de los Grados, el cual la recibe desde el Mundo del Infinito, igual de
grande, magnífica y poderosa es en el mundo de Atzilut, así como por todo el
trayecto hasta el final del mundo de Asiyá. Y no se amplifica ni se debilita al
atravesar todas las pantallas de arriba abajo.
Por tal motivo, la letra Bet pugnó para que el mundo fuera creado con sus
atributos, pues la Luz de bendición es la misma, tanto Arriba como abajo: no
hay pantalla que logre debilitarla ni deseo –por muy áspero que sea– que
pueda dañarla.
Asimismo, el atributo de misericordia (Jasadim) es el más adecuado para
la creación del mundo, porque no hay fuerza impura que pueda aferrarse a él:
las fuerzas impuras solamente pueden aferrarse allí donde haya una carencia.
Y puesto que no existe carencia alguna en el atributo de Jasadim, nunca podrá
darse ningún contacto entre dicho atributo y las fuerzas impuras.
El Creador coincidió con Bet en que su atributo era perfecto y
conveniente para crear el universo. Como está escrito: “Olam (mundo) Jésed
(con misericordia) YiBané (será construido)”; aquí YiBané significa Boné
(construir) y HaVaná (entendimiento). En Hebreo, tanto B como V son
expresadas con la letra Bet. Y es así porque el Creador determina que este
atributo resulta, sin lugar a dudas, suficiente para evaluar y separar con
precisión lo puro de lo impuro.
Y si en vez de buscar al Creador el hombre busca un ídolo, no desciende
una Brajá (bendición) sobre él, ya que la bendición únicamente procede del
Creador. Así, es imposible determinar quién es justo y quién pecador, quién
trabaja en beneficio del Creador y quién trabaja para sí mismo. Porque el
mundo está construido con misericordia.
No obstante, el Creador decidió que la Luz de la misericordia no
gobernaría el mundo. Él la destinó a ser exclusivamente un buen comienzo,
lo cual bastaría para llevar al mundo a la perfección total. Y por eso Or
Jasadim es incompleta (VAK, y no GAR), insuficiente para la creación de
nuevas almas, para su unión y proliferación, pues ningún Partzuf (objeto
espiritual) puede engendrar antes de alcanzar la perfecta Luz de Jojmá,
denominada GAR o cabeza. Hasta que eso no ocurra, el Partzuf permanecerá
en su estado de imperfección.
Nuestro estado normal (el más bajo de todos), viene determinado por el
atributo de la letra Bet. De ahí que el Creador lo utilizara como base para la
creación del mundo. Dicho de otro modo, la base de un estado es el estado
de un Partzuf (objeto) puro, cuando nada en absoluto puede mermarlo ni
obstaculizarlo.
En tal estado, una adición de Luz de Jojmá a Or Jasadim, necesaria para el
surgimiento de un nuevo Partzuf, no se considera básica o esencial. Más bien
puede definirse como algo adicional, es decir, depende solamente de las
buenas acciones de los inferiores. Y nunca habrá escasez de VAK, la Luz
esencial.
LA LETRA ÁLEF
5
Pronúnciese en este caso la grafía “g” como en “gue” / “ga” [ģ] en vez del sonido [x] (N.
del T.)
6
En hebreo, “las letras de imprenta” son las grafías que tradicionalmente conocemos como
letras hebreas (frente a las “letras en cursiva”, una nueva grafía inventada en el siglo XIX
para facilitar la escritura a mano del hebreo) (N. del T.)
LA SABIDURÍA SUPREMA
41. Rabí Jiya y Rabí Yosi iban andando por un camino. Cuando se
aproximaron a un prado, dijo Rabí Jiya a Rabí Yosi: “Las palabras BARÁ
SHIT (creó seis) ciertamente hacen alusión a BERESHIT, puesto que los
seis días supremos, VAK de Biná, brillan en la Torá, ZA, mientras que los
demás, GAR de Biná, se encuentran ocultos”.
ZA del mundo de Atzilut es denominado la Torá. Los seis días supremos
son VAK de Biná que se encuentran encima de ZA. Por eso, la primera
palabra de la Torá, BERESHIT = BARÁ (creó) SHIT (seis), indica que la Sefirá
Biná se dirige a la Sefirá Jojmá para poder recibir Or Jojmá y entregarla a ZA.
ZA no es capaz de recibir de Biná toda la Luz de Jojmá (GAR de Jojmá, la Luz
de las diez Sefirot) sino únicamente VAK de Jojmá (la Luz de seis Sefirot), y esto
es algo que la palabra BARÁ SHIT enfatiza: CREÓ SEIS. Es decir, ZA recibe
desde Biná la Luz de únicamente seis Sefirot J-G-T-N-H-Y o VAK de Jojmá,
mientras que GAR de Jojmá, Luz que proviene de las Sefirot K-J-B, se
encuentran ocultas de él.
La causa de esto radica en que, aunque el Partzuf Átik sea el Partzuf de la
primera restricción, él está obligado a brillar hacia abajo –sobre todos los
demás Partzufim del mundo de Atzilut y sobre todos los mundos de BYA– con
la Luz de la segunda restricción. Por eso, con respecto a los Partzufim
inferiores, aparece como un Partzuf situado en Tzimtzum Bet. Esto es, aceptó
voluntariamente sobre sí una restricción exterior (con respecto a los demás)
de su irradiación para que los Partzufim inferiores pudieran recibir de él. Y
por tanto, elevó Maljut desde la boca hasta los ojos y realizó un Zivug sobre la
pantalla que se encuentra en Nikvey Einaim (NE), engendrando así al Partzuf
AA.
Por eso, AA es un Partzuf con los atributos de la segunda restricción y
actúa como Kéter de todo el mundo de Atzilut en vez de Átik. Esto fue
establecido así por el propio Partzuf Átik. Y estos Partzufim se dividieron en
dos partes: GE, que se quedaron en Átik, y AJaP, que se convirtieron en parte
del segundo Partzuf, AA. Y puesto que Maljut se elevó a NE, el Parztuf AA se
quedó sin Maljut, por lo que, en vez de Maljut, en él es utilizada la Sefirá
Atéret Yesod. Y Maljut se queda oculta en NE del Partzuf Átik. Por otro lado,
GE de Átik quedan ocultos de los inferiores, y Maljut se coloca en NE de la
cabeza de Átik. AJaP de Átik llega a ser lo mismo que GE de AA, Atéret Yesod
llega a ser lo mismo que Maljut de AA.
Todos los subsiguientes Partzufim surgieron de manera semejante a los
Partzufim del mundo de Atzilut, es decir, todos ellos se dividieron en dos
partes, GE y AJaP: el Partzuf de Biná se dividió en dos Parztufim: GE de Biná
formaron el Parztuf AVI y AJaP de Biná formaron el Parztuf YESHSUT. Maljut
se elevó y se quedó en AVI, mientras que el Parztuf YESHSUT se quedó sin
Maljut.
Lo mismo ocurre con ZON: GE formaron ZON grandes, y AJaP formaron
ZON pequeños. Maljut permaneció en NE de los ZON grandes. Por su parte,
los ZON pequeños están compuestos solamente de nueve Sefirot sin Maljut,
que es reemplazada en ellos por Atéret Yesod, como en el Partzuf Átik. Es decir,
así como Kéter (Átik) se dividió en dos partes, GAR = Átik y ZAT = AA,
también Biná se dividió en GAR = AVI y ZAT = YESHSUT, y ZON se dividió
en GAR = los ZON grandes y ZAT= los ZON pequeños: Maljut se quedó en
GAR, y Atéret Yesod la reemplazó en ZAT.
En consecuencia, la parte Superior de cada grado permanece oculta,
como el Partzuf Átik, porque Maljut no desciende del lugar adonde ella se
elevó (NE) a su anterior emplazamiento en la boca. Y, aunque en Gadlut,
AJaP regresan a su lugar o se elevan a sus GE (lo cual viene a ser lo mismo),
GE no se llenan con Or Jojmá (la Luz de GAR), pues Maljut se queda oculta
en GE. Es más, ya desde la primera restricción, Maljut existe bajo la
prohibición de recibir Or Jojmá. Y por ello GE se quedan con Or Jasadim.
Y solamente la parte inferior de cada grado se llena con la Luz de GAR
(Jojmá) en Gadlut: había Avir (aire) = Álef-Vav-Yud-Resh, pero la letra Yud
abandonó esta palabra, y únicamente permanecieron las letras Álef-Vav-Resh,
que forman la palabra Or (Luz), Or Jojmá, GAR.
De ahí lo siguiente: cada uno de los cinco Partzufim del mundo de Atzilut
tienen GE, GAR de Kelim, las Sefirot K-J-B-J-G-T con Or Jasadim, la Luz de VAK;
pero AJaP, las Sefirot N-H-Y, VAK de Kelim en Gadlut, se llenan con Or Jojmá,
la Luz de GAR. GE (GAR de Kelim) se llenan con VAK de la Luz (Or Jasadim),
y AJaP (VAK de Kelim) se llenan con GAR de la Luz (Or Jojmá). Por eso está
escrito que no hay mayor Luz para ZA en el Mundo de Atzilut que la Luz de
VAK = seis días de la creación, mientras que GAR se encuentran ocultos
incluso en los Partzufim por encima de ZA.
42. Pero está escrito en los secretos de la creación de BERESHIT, que
Aquel Oculto y Sagrado estableció las leyes en Biná, en lo oculto y secreto,
es decir, en Maljut del Partzuf Átik, que es el Partzuf con la Maljut de la
primera restricción, la cual se elevó hasta Biná y retiró AJaP de AA que se
encontraba debajo de su propia cabeza. Y la misma ley que Él estableció en
Biná, Él la estableció, y ocultó todo en su interior; y todo está escondido
bajo una llave. Y esa llave la escondió en una sala. Y aunque todo está
escondido en esa sala, lo más importante está en la llave, porque ella todo
lo abre y lo cierra.
AQUEL OCULTO Y SAGRADO es AA, pues su Jojmá está oculta. LAS
LEYES SON ESTABLECIDAS EN ÉL, en Maljut de Átik. La deficiencia de
Kelim de AJaP queda confirmada. Maljut de la primera restricción,
denominada “el punto central de toda la creación”, es la única creación,
sobre la cual fue impuesta la primera restricción. En el estado opuesto a ella,
si la pantalla no se encuentra en Maljut, sino en la Sefirá Yesod –más
exactamente, en Atéret Yesod, el lugar del pacto (la circuncisión), el lugar del
Zivug que fue permitido después de la segunda restricción– entonces, esta
pantalla admitirá la recepción de la Luz. Y por ello, es denominada “el punto
de población”, en vez de “el punto central”.
Kéter
Jojmá
Biná
ZA Yesod
ZA – Maljut, que ha recibido el atributo de “otorgamiento” de ZA, el
lugar poblado
Maljut – está prohibido realizar un Zivug, el lugar desierto
La cuestión es que no hay GAR en AA, porque la Maljut Suprema de Átik
en AA ya está corregida hasta tal punto que se encuentra en NE de su propio
Partzuf. En Gadlut, la pantalla baja desde NE a la boca, lo cual provoca que
AJaP regresen a su lugar, y un Zivug tiene lugar sobre todas las diez Sefirot, que
reciben GAR de la Luz, Or Jojmá.
En consecuencia, la pantalla en NE es denominada “cerradura”: ella
bloquea la entrada del GAR de la Luz en el Partzuf. El GAR de la Luz son
denominados Or Jojmá. Sin embargo, al descender desde NE a la boca, la
pantalla permite que la Luz entre en el Partzuf, y por eso este acceso es
llamado Nikvey Einaim (NE), “las pupilas de los ojos”.
Aunque Átik está junto con Maljut en NE, esto afecta a AA, y no al
propio Átik, porque AA fue creado por la pantalla situada, no en Maljut, sino
en Atéret Yesod (o simplemente en Yesod), y allí no está incluida Maljut. Por
eso, no es Maljut quien domina en NE de AA, sino Atéret Yesod. Y por ello, a
diferencia de la Luz de Átik, su Luz puede ser alcanzada. Pues Maljut en Átik
es el punto central, el cual no realiza ningún Zivug sobre Or Jojmá. En
relación a Átik, AA es AJaP de Átik, aunque AA tiene sus propios GE y AJaP.
Posteriormente, AA creó a AVI y confirmó también la ausencia de Or
Jojmá en ellos, debido a la ausencia de AJaP de Kelim. Y este AJaP es la SALA,
en la que toda Or Jojmá (GAR de Neshamá, GAR de Jayá, GAR de Yejidá) se
encuentra oculta. Esta LLAVE ESTÁ ESCONDIDA EN UNA SALA: la sala
es Biná, que es la sala para Or Jojmá. Maljut se elevó a GAR de Biná (AVI) y
domina allí. Aunque la ausencia de Or Jojmá allí no se siente, porque los
atributos de AVI consisten en desear exclusivamente Or Jasadim; esta Luz es
importante para ellos y sustituye completamente a Or Jojmá. Mientras que, en
VAK de Biná, quien reina es la llave: Atéret Yesod.
EN ESTA LLAVE, PORQUE ELLA TODO LO ABRE Y LO CIERRA:
el ocultamiento y la revelación son efectuados por Maljut, que se encuentra
en NE: cuando Maljut se eleva a NE, ella oculta Or Jojmá, porque en ese caso,
el Partzuf se queda sin sus Kelim de AJaP y no puede utilizar sus deseos “de
recibir” en beneficio del Creador. Y por consiguiente, no contiene Or Jojmá,
ya que Or Jojmá únicamente puede ser recibida en Kelim de AJaP.
Y cuando el Partzuf recibe fuerzas desde Arriba para oponer resistencia a
los deseos egoístas de sus Kelim de AJaP (“de recepción”), y es capaz de
“recibir” en beneficio del Creador, esto significa que él ha adquirido una
pantalla contra sus deseos y puede trabajar también con ellos para el
Creador. Entonces, él hace volver su Maljut desde NE a la boca. O dicho de
otro modo, eleva sus Kelim (deseos) de AJaP a la cabeza y empieza a calcular
cuánto puede recibir en ellos en beneficio del Creador. No obstante, el placer
recibido no debe ser demasiado grande, pues el Partzuf empezaría entonces a
gozar egoístamente. Con posterioridad, él recibirá esta Or Jojmá en el interior
de su cuerpo.
De este modo, solamente la Maljut que se encuentra en NE, abre o cierra
el acceso de la Luz en el Partzuf. Y dado que ella tiene que permitir el acceso
de la Luz en ZAT (donde el dominio pertenece no a Maljut que se elevó en
NE, sino a Atéret Yesod, llamada “la llave”) y GAR de cada Partzuf se quedan
con Or Jasadim (ellos únicamente desean Or Jasadim), entonces, la apertura y
el cierre del acceso de Or Jojmá al Partzuf, el alcance del Creador, dependen
únicamente de la llave y no de la Maljut en sí.
43. Aquella sala oculta grandes tesoros, uno encima de otro. En aquella
sala las puertas están cerradas inescrutablemente para bloquear el acceso de
la Luz. Cincuenta son esas puertas. Ellas se dividieron en cuatro lados y
llegaron a ser cuarenta y nueve, pues una de las puertas no tiene lado y se
desconoce si ella existe arriba o abajo. Y por eso permaneció cerrada.
Existen muchos tipos de GAR: GAR de la Luz de Neshamá, de Jayá o de
Yejidá. Y cada uno de ellos contiene innumerables grados individuales y
detalles. Por eso, está escrito UNO ENCIMA DE OTRO. Sin embargo,
mientras Maljut se encuentre en NE, todos estos grados de la Luz
permanecerán ocultos y desconocidos.
Las puertas representan la vasija: el deseo de recibir Luz. En el mundo
espiritual no hay cuerpos, únicamente hay deseos. El deseo en sí es
denominado “cuerpo”. Si no existe deseo, tampoco existe el cuerpo, pues no
hay vasija donde recibir la Luz (placer). Cuanto más grande es el deseo, tanto
“mayor” es el cuerpo. Sin embargo, todos los cuerpos comparten una
estructura similar: del mismo modo que un cuerpo humano consta de 613
partes, un cuerpo espiritual consta de 613 partes-deseos espirituales.
Cuando el hombre es capaz de utilizar algún deseo de su cuerpo
espiritual para complacer al Creador, dicha acción recibe el nombre de
“Mandamiento”. Y la Luz recibida es denominada “Torá”. El Partzuf espiritual
tiene una cabeza, lugar donde se toman las decisiones. En ella únicamente se
encuentran los deseos que de antemano es sabido que poseen pantalla
(resistencia a los deseos) para utilizarlos de manera espiritual, altruistamente,
y darles la vuelta transformándolos de “para uno mismo” a “para el Creador”.
Si el hombre cumple todos los 613 Mandamientos de la Torá y los 7
Mandamientos de las naciones del mundo (620 Mandamientos en total),
ascenderá 620 grados consiguiendo así la adhesión total con el Creador.
Observar todos los Mandamientos quiere decir llenar por completo
nuestro Partzuf con la Luz de la Torá: a raíz del cumplimiento de los
Mandamientos que enuncian lo que debemos hacer (Mandamientos
positivos: Mitzvot Asé) y los Mandamientos que prohíben lo que no debemos
hacer (Mandamientos negativos: Mitzvot Lo Taasé). El cumplimiento de estos
últimos consiste en no querer recibir el placer que se encuentra en ellos.
Hay dos tipos de deseos o puertas: cuando están cerradas y no reciben
nada, y cuando se abren y reciben la Luz Superior. Cuando todas ellas se
encuentran cerradas, hay cincuenta en total. Sin embargo, de las cincuenta,
solo cuarenta y nueve pueden ser abiertas. Hay diez Sefirot K-J-B-J-G-T-N-H-Y-M
o cinco Sefirot K-J-B-ZA-M (ya que ZA está compuesto por seis: J-G-T-N-H-Y ).
Sin embargo, Maljut también consta de estas seis, y por tanto incluye todas
las diez Sefirot. Y puesto que cada una de las cinco Sefirot consta de diez, en
total suman cincuenta.
Sin embargo, dado que un Zivug tiene lugar, no sobre Maljut, sino sobre
Atéret Yesod, Maljut de Maljut no recibe Luz: las receptoras de la Luz son las
cuatro Sefirot que preceden a Maljut. Cada una de ellas consta de diez, y por
eso 4 × 10 = 40. Y la propia Maljut está compuesta por nueve Sefirot desde
Kéter hasta Yesod. Y eso hace un total de 40 + 9 = 49. Solamente una Sefirá de
todas las cincuenta, Maljut de la Sefirá Maljut, no recibe Luz. Y ocurre así
porque, hasta la completa corrección de todos los Kelim (deseos), está
prohibido recibir Luz en ella, puesto que es sabido de antemano que no
posee las fuerzas para resistirse a un gran deseo egoísta de gozar.
En vez de estar en Maljut de Maljut, la pantalla se encuentra en la Sefirá
Yesod de Maljut, y este lugar se denomina Brit (pacto), donde es necesario
observar el Mandamiento de la circuncisión, para realizar un Zivug no sobre
la Maljut en sí, sobre la primera restricción, sino sobre Yesod, o más
exactamente, sobre Atéret Yesod, la segunda restricción. La propia Maljut de
Maljut es denominada Shaar Nun (la quincuagésima puerta). Y esto hace
referencia a la Maljut de cada Partzuf en los mundos de ABYA.
Y aunque Maljut del Partzuf AVI desciende desde NE de AVI a su lugar en
la boca, su AJaP y YESHSUT (que reviste el AJaP) se elevan al grado de AVI; y
AVI y YESHSUT se unen en un Partzuf, a resultado del cual Or Jojmá
desciende a ellos desde AA, pero AVI no sienten deseo y, por tanto, no
reciben nada desde esta Or Jojmá y se quedan únicamente con su Or Jasadim,
como si Maljut nunca hubiera descendido desde los ojos a la boca.
Así, por la Luz de AVI no es posible saber si Maljut está en NE o en la
boca. Más bien al contrario, al mirar a AVI, siempre nos parecerá que Maljut
se encuentra en NE. Y solo mediante el estado de YESHSUT podemos
determinar dónde se encuentra Maljut porque, en Gadlut, cuando ella se
eleva a AVI, YESHSUT recibe Or Jojmá.
Aunque, en AVI, Maljut puede recibir Or Jojmá, dado que AVI no recibe
Or Jojmá en absoluto, ellos no utilizan su Maljut. Y en YESHSUT ya existe
Atéret Yesod en lugar de Maljut, por eso él recibe la Luz –“se abre”– mientras
que AVI quedan cerrados.
Pero la ausencia de la quincuagésima puerta, del Zivug sobre Maljut en
YESHSUT, provoca la ausencia de la correspondiente Luz de Jojmá en todos
los Partzufim, sobre lo cual está escrito: “cincuenta puertas de Biná, y todas le