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Dios Te Ama

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El poder de Dios no tiene límites Marcos 3.

1-6
Cuando dejamos que Dios obre en nuestra vida, no tiene límites para hacer algo
grande

Introducción:
Un elemento esencial que alimenta la fe del cristiano es la firme convicción de que
el poder de Dios no tiene límites de tiempo o lugar. Cuando comprendemos la
grandeza de este principio, avanzamos hacia nuevos niveles en nuestra condición
de cristianos. Reconocemos nuestras necesidades y que sólo el Señor puede
superarlas. El es quien obra milagros. Es tiempo de prepararnos y experimentar un
mover maravilloso de Dios en nuestra existencia. Es necesario que nos
dispongamos para Aquél que todo lo puede.

I.- El poder de Dios no tiene límites de tiempo ni de lugar (vv. 1, 2)


1. El poder de Dios se mueve en aquellos que tienen una necesidad (v. 1)
1.1. El hombre en la sinagoga anhelaba un milagro pero no esperaba que se
produjera ese día.

1.2. Aun cuando acechaban al Señor Jesús para acusarle aquél día de reposo, nada
impedía que Él obrara con poder (v. 2; Cf. Lucas 14:1; 20:20)

1. Los religiosos de aquella época creían que era ilícito sanar en sábado, día de
reposo (Mateo 12:10)
2. Para los religiosos de la época, y aún para los de hoy, el ritualismo estaba por
encima de la voluntad de Dios (Lucas 13:10-17)
3. Dios quiere nuestro bienestar por encima de los que se oponen (v. 2)
II.- Quien pone impedimentos al obrar de Dios, es el propio ser humano (vv.
3, 4)
1. El Señor Jesús era conciente de la necesidad de un milagro en el hombre de la
sinagoga (v. 3)
1.1. Dios conoce nuestras necesidades.

1.2. Dios quiere ayudarnos en nuestras necesidades.

2. La voluntad de Dios es que en nosotros haya sanidad y salvación (v. 4)


2.1. Dios se glorifica en que vivamos para Él y no que haya en nosotros,
religiosidad y no compromiso.

2.2. Dios se glorifica cuando comprendemos que Él quiere lo mejor para nosotros.

III.- El poder de dios derriba toda fortaleza de incredulidad (vv. 5, 6)


1. La incredulidad se convierte en una barrera para el obrar de Dios (v. 5)
1.1. ¿Está poniendo tropiezos al obrar de Dios?

1.2. Hoy es tiempo para que Dios obre un milagro en su vida.

2. El hombre o mujer de fe, no pueden esperar que un mundo dominado por la


incredulidad, los acepte (v. 6)
2.1. Como creyentes debemos perseverar en la fe y en clamor.

2.2. Dios obra en medio de los que creen.

Conclusión:
¿Por qué vemos tantos milagros en medio nuestro? Hay por lo menos dos factores
decisivos. El primero, la incredulidad, y el segundo, la religiosidad que nos lleva a
ver a un Dios conforme a nuestras propias limitaciones. Incluso, pequeño. Esos son
elementos que ponen barreras al obrar del Señor en medio nuestro. Es importante
que revisemos nuestra vida. ¿Creemos en el poder ilimitado de Dios? ¿Qué impide
que crezcamos en la fe? La respuesta a estos dos interrogantes nos dará una medida
de cómo andamos con el Señor y por qué no ocurren más milagros en nuestro ser, e
incluso, de quienes nos rodean. reflexiones la vida para tu crecimiento.

Dios te ama (Juan 3:16)

En el libro de 1 Corintios en el capítulo del amor, el capítulo 13, nos dice que el amor
permanece, el amor nunca deja de ser. También sabemos que Dios permanece para
siempre. Si el amor permanece es porque Dios permanece, porque Dios es amor.
El más grande descubrimiento que una persona puede llegar a hacer es conocer ese
amor eterno de Dios por nosotros. Dios nos ama con amor eterno y quiere que le
conozcamos como Él es. En otro tiempo tal vez pensaríamos que esto era imposible
pero ahora hemos venido al conocimiento del Señor.

1. Dios me ama
Cuando decimos que amamos a alguien lo hacemos cuando llegamos a conocer
profundamente a la otra persona. La conocemos con sus virtudes y defectos, pero de
igual manera en nuestro interior podemos sentir esa cercanía y cariño por el otro.

La biblia entera está llena de muestras del amor de Dios para con los seres humanos.
Dios salvó al pueblo de Israel con poder y gran gloria. Los sacó de Egipto con milagros
y maravillas, a pesar de los errores del pueblo.

Dios nos conoce a cada uno y a pesar de esto Él nos sigue amando. Aunque hayamos
tenido una vida de pecado, Cristo murió por nosotros. En el capítulo dos del evangelio
de San Juan y versículos del 23 al 25 podemos leer que Jesús conocía a todos y no
necesitaba que alguien le diera testimonio de las personas, pues Él conoce a todos.

Dios no cambia y sigue conociendo a cada uno de los seres humanos que habitamos
este mundo. Es la omnisciencia de Dios. Se puede engañar a los demás pero a Dios
nadie lo puede engañar. Y aun con este conocimiento de nuestro pecado Dios decide
amarnos. Fue tan grande su amor que envió a su unigénito a salvar al mundo.

La forma en que habría de salvar al mundo también fue una muestra de ese amor de
Dios, pues el sufrimiento de Jesús fue en extremo grande. Podemos leer estos relatos
en los cuatro evangelios y estremecen el corazón al conocer lo que padeció el Señor
por amor a nosotros.

2. De tal manera nos amó


Dios había previsto a su pueblo una forma de redención de pecados, por medio del
derramamiento de sangre. Pero de esta manera toda la humanidad no podía ser
justificada delante de Dios, pues el conocimiento del pecado nos llevaba a cometerlo.

Como dice la biblia, no hay justo ni aun uno (Romanos 3:10). Entonces Dios por ese
amor que nos tuvo decidió proveernos una alternativa para acercarnos a Él. En esta
alternativa no tiene cabida el pecado, pues Dios le aborrece y con él no podemos
acercarnos al Señor.
Pero fue necesario que Dios descendiera a la tierra, dejase su gloria y viviera entre
nosotros. Esta fue la muestra de amor más grande que podemos experimentar. Jesús
dio su vida para salvar a la humanidad.

Dios pudo simplemente no salvar a la humanidad y dar a cada uno la recompensa por
su pecado, pero su amor fue tan grande que no permitió que eso pasara. En lugar de
eso decidió bajar Él mismo a la tierra y derramar toda su sangre para redención de
pecados.

Por medio de Su sacrificio ahora somos salvos

Al aceptarle, arrepentirnos de nuestros pecados y pedirle que nos perdone, DIos nos
entraga la salvación. Dios nos perdona, lava nuestros pecados con su sangre y
podemos ser salvos y vivir para siempre.

En cualquier momento Jesús pudo desistir de su sacrificio, defenderse y no morir por


una humanidad pecadora. Pero como muestra de ese amor eterno que Dios tiene Él
fue a la muerte, siendo humillado, y derramó hasta la última gota de su sangre. La
biblia dice que de su herida en el costado salió sangre y agua, pues su cuerpo ya no
tenia mas sangre para derramar.

El amor de Dios es eterno, y ese mismo amor que mostró en la cruz lo sigue
manifestando dándonos la oportunidad cada día que nos concede para poder
acercarnos más a Él y enderezar nuestros pasos.

3. Todo aquel que en Él crea


Cuando Jesús hizo el sacrificio no fue para unos pocos, no solo para los apóstoles y
conocidos de ese momento. Sino para todos los que habrían de venir a su
conocimiento. Dios es omnisciente y nos conoce desde antes de la fundación del
mundo.

Él te conocía a ti y me conocía a mi, tal como somos ahora. Sabía que un día
llegaríamos al conocimiento de su gloria y le adoraríamos en espíritu y en verdad. Por
eso mostró su amor, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros

Su muerte no fue para perdonar a un pueblo o nación, sino por toda la humanidad. Su
poder alcanza para salvarnos a todos. Dios te conoce y sabe quien eres, conoce cada
una de tus necesidades, Cristo murió por ti. En la cruz Jesús vio nuestro rostro y con
amor entrego su vida. Ahora Él recibe toda nuestra adoración y merece le entreguemos
toda nuestra vida.
Todo aquel que menciona el nombre de Jesús sea salvo, salvo por su gracia y por ese
amor que incluso hoy en día nos alcanza. Su amor es eterno y no tiene caducidad. Hoy
es tan real como lo fue hace dos mil años, hoy es tan real como siempre lo ha sido y lo
seguirá siendo para siempre.

4. La posibilidad de la perdición
Existe una posibilidad para no ser salvos, el no creer en Jesucristo. Pablo escribe que
no queda sacrificio por el pecado si rechazamos esta salvación tan grande. Solo queda
la condenación eterna sin Jesús. Si no creemos en Jesús ni recibimos su sacrificio ya
somos condenados.

Podríamos pensar que Jesús no era Dios como algunos creen, o podemos pensar que
su sacrificio no fue suficiente. En tales casos no hay justificación para nuestra vida y la
luz de Dios no está en nosotros. Ese sacrificio y la salvación que trajo no aplica en
nuestra vida si tal es nuestro pensamiento.

Es el regalo más grande para la humanidad y tenemos la opción de aceptarlo o


rechazarlo. El versículo 19 dice que esa es la condenación, si amamos más las
tinieblas que la luz.

Más los que creemos, debemos venir a su luz y aceptar ese regalo inmenso para que
la gracia y gloria de Dios se manifieste en nosotros. Vayamos a la luz, aceptemos el
regalo, para eso lo dejo Dios, para que podamos entrar a su fiesta, tomar sus
bendiciones y gozarnos día tras día.

Es tiempo de acercarse a Dios y adorarle por ese amor eterno que tuvo por nuestra
alma para rescatarnos, por amor. Podemos decir con toda seguridad Dios me ama,
porque fue capaz de morir por mis pecados. No fue solo un cariño el que Dios sintió,
sino un profundo amor por cada uno de nosotros.

5. Viviendo en su amor
Ese amor debe gobernarnos hoy en día. Vivir por su amor significa que Dios gobierna
nuestra vida y cada aspecto de nuestra personalidad y todas nuestras decisiones están
basadas en ese amor. Todo se puede acabar,

David dijo que el sol puede salir por el horizonte o no hacerlo, pero de todas maneras
su confianza estaba en Dios. Eso sentimos ahora, cualquier cosa puede pasar, o no
pasar nada a nuestro alrededor. Si quiere que salga el sol o no, igual yo estoy con Dios
y eso es lo más importante en todo el mundo.
Su amor es suficiente para nosotros, nada más podemos necesitar si Él está con
nosotros. Esa es su voluntad, el acompañarnos cada día de nuestra vida y en la
eternidad estar con Él. Dios nos ama, solo quiere nuestro corazón para que ese amor
se multiplique en nosotros y podamos amar a los demás con el mismo amor que Él nos
amó.

Primero fue su amor, que vino a nosotros y luego por medio de él podemos amar
también al mundo entero para que conozcan de ese amor eterno que Él nos da.

Juan escribe que si estamos en luz amamos a nuestros hermanos. Esto es automático,
cuando el amor de Dios nos llena desde el interior no es posible no amar a los demás.
Ese amor que hemos recibido no es contenido por nuestro corazón, sino que rebosa
nuestro ser para contagiar a los demás con el.

Conclusión
Dios es amor. Para mostrarnos cuánto nos amó hizo un sacrificio que nadie más podía
hacer. El amor de Dios no ha menguado en nada y continúa amándonos como siempre
lo ha hecho. Por su omnisciencia Él nos conoció desde antes de la fundación del
mundo y sabía que su amor nos alcanzaría, ya que sin ese amor estábamos perdidos.

El amor de Dios lo llena todo, no es un amor como cualquiera de nosotros lo pueda dar,
con límites. El amor de Dios no tiene límites y está dispuesto a mostrarnos su amor y a
amarnos hoy y por toda la eternidad. Lo único que podemos hacer es amarlo también

Con toda bendición espiritual “Bendito sea el Dios y Padre


de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los
lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3)

Introducción – ¿Qué es una bendición espiritual?


Alabamos a Dios porque nos bendice con toda bendición espiritual. Dios es bueno con
quienes le han seguido y dejado la vida de pecado por una vida de santidad. Pero
incluso a veces los cristianos como comprendemos la magnitud de las bendiciones de
Dios grandes bendiciones de Dios las vemos como algo normal y común cuando en
realidad implican un milagro hecho por Dios.

Porque las bendiciones de Dios no solo se darán aún en cielo al final de los tiempos.
Hoy mismo somos testigos del poder de Dios en nuestra vida y alrededor de nosotros
por la misericordia que tiene de nosotros.

1. Bendiciones espirituales
La principales bendiciones que Dios nos da cuando le conocemos son las bendiciones
espirituales en Cristo. La mayor de todas las bendiciones es la salvación de nuestra
alma por medio del perdón de pecados por la sangre de Jesucristo. Para estos solo
vasta rendirse completamente al Señor y vivir para Él, confesando con nuestra boca y
creyendo en nuestro corazón como dice la biblia.

a. Bendición espiritual – Sabiduría de Dios (Santiago 1:5)

Dios es omnisciente y toda sabiduría y conocimiento están en Él. Esta sabiduría la


puede entregar a sus hijos si tan solo le pedimos a Él que nos la de. Es sorprendente
cómo el mundo lucha por encontrar soluciones a problemas comunes, incluso a veces
en la lucha contra organismos diminutos que causan gran daño a las personas. Sin
embargo Dios es el creador de todas las cosas.

Hay soluciones a cualquier problema incluso muy cerca de nosotros, pero no siempre
podemos verlas. Es necesario pedirle a Dios el conocimiento y la sabiduría sobre algún
tema para que Él nos muestra el mejor camino y la respuesta a múltiples problemas.
En Dios está la solución.

No importa la dificultad de un problema, aunque parezca imposible, debemos acudir al


Señor para que nos muestre la salida.

b. Bendición espiritual – Frutos del espíritu (Gálatas 5:22-23)

Al vivir en pecado éramos merecedores de los frutos que este producía en nosotros. En
el capítulo 5 de Gálatas se mencionan algunos de esos frutos en los que seguramente
encontramos como vivíamos en el pasado. Pero gracias a Dios ahora podemos
dedicarnos a las cosas del Espíritu y recibimos esas bendiciones que se mencionan en
los versículos 22 y 23 del capítulo 5 de Gálatas

Ahora tenemos amor, hacia Dios y hacia los hermanos de la fe. También amor por
aquellos que no han conocido del Señor para que también, al igual que nosotros, pasen
de experimentar los frutos del pecado y experimenten las bendiciones del Espíritu.
Tenemos Gozo al saber que en la eternidad veremos a Dios y estaremos siempre con
Él. Este es un maravilloso fruto pues siempre estamos con gozo de espíritu y
disfrutamos la vida.

Por sobre todas las cosas tenemos paz, al saber que a los hijos de Dios todas las
cosas ayudan para bien, y que podrán caer a nuestro lado miles pero ninguna plaga
nos tocará, porque Dios está con nosotros.

Tenemos paciencia en medio de la tribulación al saber que en Dios encontramos


solución y que por algún propósito las permite. También la benignidad de Dios se
impregna en nosotros y podemos mostrar compasión por los demás, aunque nuestro
carácter antes no fuera así. Bondad, Mansedumbre, fe y templanza. Dios es es que da
estas bendiciones espirituales a través de su Espíritu.

Ahora podemos recibirlas y llenan nuestra vida cada día a través de este cambio de en
nosotros que solo Dios pudo hacer. Gracias a Dios por su bondad hacia su pueblo.

c. Bendición espiritual – La plenitud de Dios (Efesios 3:19)

No debemos creer en ningún momento que estas bendiciones pueden alcanzar a los
demás y no a nosotros. El Señor las ha dejado para todo aquel que crea y solo espera
Dios que se lo pidamos para darnos toda bendición espiritual.

Dios quiere darnos toda bendición hasta que tengamos la plenitud de Cristo. Dios
quiere daros esa plenitud que se manifestara en ese amor hacia Dios, pero no un amor
impuesto sino que nace del interior de cada uno. Un amor hacia Dios y hacia la
humanidad entera.

De repente solo queremos el bien y actuar con justicia. Buscamos hacer lo bueno todo
el tiempo. Y nos damos cuenta que no es algo que normal en nuestro corazón, sino
que Dios ha comenzado a vivir en él y toda nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo son
rendidos al Señor.

Sin darnos cuenta empezamos a vivir totalmente para Dios y cada acción
automáticamente está regida por la palabra de Dios y su voluntad. Empezamos a
pensar como Cristo, sin darnos cuenta, sin saberlo es plenitud nos llena poco a poco
hasta que podemos decir como el apóstol Pablo, ya no vivo yo, Cristo vive en mi.

2. Bendiciones materiales
Dios es dueño de todas las riquezas y nos bendice con ellas. Muchas veces esas
riquezas las tenemos y no les prestamos atención pues las damos por sentado. Pero
es Dios quien nos guarda y protege de todo mal.
a. Salud – Bendición espiritual (Éxodo 15:26)

En el mundo hay infinidad de plagas, enfermedades y dolencias que en algún momento


afectan al ser humano y nadie es inmune a ellas. Pero Dios tiene cuidado de sus hijos y
ofrece bendecirnos si le obedecemos. Si hacemos lo recto delante de Dios ninguna
plaga tocara nuestra morada y podremos estar seguros.

En el libro de Éxodo leemos cómo Dios sacó al pueblo de Israel de Egipto con poder.
Leemos como las plagas afectaron al pueblo de Egipto pero al pueblo de Dios
permanecía a salvo. De la misma manera Dios quiere estar con su pueblo hoy día y
protegerlos de todo mal. No importa que los tiempos hayan cambiado, que las plagas
sean distintas, Dios sigue siendo el mismo.

Cuando estamos enfermos al primero que debemos acudir es a Dios, luego acudir al
médico o a las medicinas pero siempre confiando que quien actúa en nosotros es el
Creador. Si gozamos de buena salud es gracias a Dios y debemos estar agradecidos
por eso. Dios es nuestro sanador.

b. Bendición espiritual – Jehová es nuestro proveedor (Salmo 23:1)

Si de alguna cosa material tenemos necesidad podemos estar seguros que Dios nos
suplirá esas necesidades conforme a sus riquezas en gloria. Cuando Jesús tuvo
necesidad de pagar un impuesto solo pidió a uno de los discípulos que fuera y tirara el
anzuelo para pescar, sacaron un pez y en la boca del pez el dinero para pagar el
impuesto.

Dios nos provee cuando necesitemos algo. Jesús también nos pidió que no nos
afanemos por qué habremos de comer o beber, Dios nos dará lo que necesitamos.

Toda bendición material está en Dios y no debemos acudir a nadie más para
obtenerlas ni debemos buscarlas por todos los medios. Dios es el dador y solo a Él
debemos acudir. Por supuesto que tenemos un trabajo, algún emprendimiento o
inversión, pero no podemos esperar nada de ello si Dios no está con nosotros. Pues las
bendiciones que obtenemos fuera de Dios pueden existir pero si Dios las da tienen
fundamento y nada ni nadie puede tocarlas.

¿Qué pasa si Dios nos da una bendición material y las perdemos porque alguien nos
las quita? Podemos estar tranquilos porque Dios nos las dio y quien nos las quita no es
a nosotros sino toma la posesión de Dios. Dios se encargará de tratar con la tal
persona.

Dios tiene cuidado de sus hijos, siempre y cuando estemos al lado de Dios nada nos
faltará. Hasta Job estuvo seguro que si Dios permitió que perdiera todo, Dios era quien
en un principio se lo había dado, por eso pudo bendecir a Dios, Jehová dio, Jehová
quitó, sea el nombre de Jehová bendito.

Esa es la bendición más grande, saber que no importa donde estemos y lo que veamos
a nuestro alrededor, si Dios por nosotros podemos estar seguros en cualquier
situación.

c. Bendición espiritual – Prosperidad (1 Reyes 3:13)

Las bendiciones de Dios nos seguirán a donde quiera que vayamos. Aunque no
estemos buscando ser reconocidos Dios mostrara su gloria en nosotros. Aunque no
estemos buscando la prosperidad material, Dios hará prosperar nuestro negocio,
nuestro emprendimiento, nuestro trabajo.

Así como Salomón, Dios le dijo que podía pedirle lo que quisiera y él pide sabiduría
para gobernar al pueblo. Dios le concede lo que pidió, pero también lo que no pidió,
pues se agradó en su decisión. Cualquiera seguramente habría pedido riquezas y
fama.

Y Dios se lo hubiera dado seguramente, pero sabía que eso es pasajero. Salomón
tenía pensamientos más importantes como gobernar a un pueblo difícil, un pueblo que
había sido escogido por Dios. Salomon se enfocó en las personas.

De igual manera Dios quiere que nuestras decisiones están gobernadas por las cosas
eternas antes que las cosas perecederas. Nuestras decisiones estarán enfocadas en
Dios y su palabra y en lo que es justo, antes que las ganancias materiales que
vayamos a obtener.

Si esto hacemos Dios se encargará de dar esas ganancias, esas bendiciones


materiales por añadidura. Y esas bendiciones muchas veces no tienen medición.

La forma de pensamiento que Dios quiere que tengamos muchas veces es sencilla,
para nada complicada. Si damos generosamente recibiremos generosamente. Cuando
dejamos a Dios la venganza, Él se encargará de defendernos.

Si nos ocupamos de las cosas eternas Él nos añadirá las materiales. Es una
preocupación menos para nosotros, no nos afanemos por las cosas materiales y Dios
se encargará, pues sabe de qué tenemos necesidad incluso antes que se lo pidamos.

Conclusión

Ciertamente Dios quiere que seamos prósperos, pero no quiere que le tengamos amor
al dinero. Jesús dijo que el principio de todos los males es el amor al dinero. Y si
leemos los evangelios nos damos cuenta que el Señor teniendo a su disposición todas
las riquezas del universo acepto vivir como una persona común del pueblo.

No fue un gobernante rico ni mucho menos. Sus apóstoles de la misma manera


abandonaron todas las cosas, su casa, sus terrenos y posesiones, hayan sido muchas
o pocas, para seguir la voz de su Señor.

Por otro lado Salomón no se interesó por recibir riquezas ni fama y sin embargo Dios
se los concedió. Ya que si tenemos en abundancia o si solo tenemos lo necesario no
es tan importante.

Lo que sí importa es que nuestra prioridad sean las cosas espirituales y principalmente
nos concentremos en que nuestro nombre esté escrito en el libro de la vida. Si esto
hacemos las demás bendiciones vendrán por añadidura, incluso aunque no las
busquemos.

Dios es nuestro padre y Él nos cuida, enfoquémonos en obedecerle y que todas


nuestras decisiones pasen el filtro de la palabra de Dios, de las demás cosas se
encargará Dios. Tenemos una decisión empresarial importante que tomar, pidamosle a
Dios sabiduría.

Hay un trato importante que se llevará a cabo, dejemosle a Dios el control; lo que no
debemos hacer es afanarnos por las cosas materiales, Dios a su tiempo nos las
dará pues como un padre con sus hijos el quiere siempre lo mejor para nosotros, solo
pide que le amemos con todo nuestro corazón y que Él sea nuestra prioridad siempre.

Lo que Dios quiere para tu corazón ¨Sobre toda


cosa guardada guarda tu corazón; porque de el mana la vida” Proverbios
4:23

Introducción
El corazón es una fuente de vida por eso hay que cuidarlo, y
guardarlo. El Señor nos habla desde nuestro corazón cuando mora en Él,
pero ¿cómo puedo saber en qué condiciones esta mi corazón para recibir
a Cristo? (Mateo 5:8).
Nuestro corazón puede que no se encuentre limpio, el mismo es una
conexión entre el alma y el espíritu. El alma son las emociones y el espíritu
es básicamente Dios obrando, y como el corazón es un puente entre los
dos, va estar expuesto a la influencia de ambos.

El Señor dice que Él escribió sus leyes en el corazón de cada uno de


nosotros. Esto quiere decir que nuestro corazón puede ser influenciado por
las leyes de Dios, como lo son la justicia la misericordia, el amor, la alegría
(Cristo).

Pero el corazón también se puede influenciar por el alma que son esos
pensamientos de tristeza de odio de ideas impropias de envidia por
nuestras emociones, (mente, voluntad y malos pensamientos), por
nuestras heridas o por la envidia.

Debemos tener un corazón limpio


Esas son causas que pueden contaminar nuestro corazón. Por eso Dios
dice en su palabra que debemos tener un corazón limpio. El Señor quiere
hacer un proceso de limpieza para nuestro corazón. Él no podrá morar
en nosotros ni condicionar nuestras acciones si estamos gobernados por
nuestro ego nuestras emociones.

El corazón es un baúl donde guardamos tanto como cosas buenas como


malas. Eso dependerá de cuál es la mayor influencia que tengo si es el
espíritu o el alma. Al reconocer el pecado estamos limpiando nuestro
corazón cuando hay arrepentimiento de nuestras malas obras y
rectificamos conforme a los mandamientos de nuestro Señor demostramos
nuestro amor a Él.

Ud. puede pensar que hacer obras buenas como dar un pan a una
persona que lo necesite, o brindar una palabra de aliento a una persona
que lo requiera, lo hace buena persona o buen cristiano. La pregunta es
¿quien esta guiándome en esa acción, el alma o el espíritu?

¿Qué es la caridad para Dios? (Hechos 3:1-9)


La caridad bien formulada es dar a los demás lo que el Señor quiere darle.
Somos en ese caso instrumento de Dios para Su obra, no actuamos
nosotros si no Él.

Este pasaje de la biblia nos muestra claramente como Pedro y Juan no


estaban manejados por el Alma sino por el Espíritu ya que el Señor
moraba en ellos. Lo lógico es que ellos debieron pensar según su
convicción de hombres es en la satisfacción de primera mano de aquel
hombre, como lo era el dinero o la comida.

Pero ellos no le dieron lo que ese hombre necesitaba para subsistir un día
más. Ellos le dieron algo más importante que fue la sanidad porque
escucharon la voz del Señor en sus corazones, Y Dios siempre en Su
infinita misericordia quiere darle a alguien más de lo que nosotros con
nuestros ojos mortales no llegamos a ver.

¿De quién está lleno mi corazón?


Por esto la caridad cuando la comprendemos es dar lo que el Señor quiere
dar, no lo que nosotros creemos que debemos dar. Entonces la pregunta
es, ¿de quién está lleno mi corazón, de mi alma o mi espíritu, y cómo hago
para limpiarlo?

Esto no lo puede hacer usted, este es un trabajo que solo Dios hace. El
Señor usa personas que están a su alrededor y que vienen a ser para
usted un llamado de atención o luz roja que desde afuera se prende como
alarma ante alguna situación.

Como por ejemplo una persona irritante, ausente, insolente o que hace
cosas que no nos gustan, y aparece una y otra vez, dando como resultado
de nuestra parte una respuesta negativa, bien sea enojo, frustración,
envidia.

Eso está allí porque Dios lo usa para mostrarnos de que está lleno nuestro
corazón. Él saca todo esto para hacer una limpieza porque Él sabe que
nuestro corazón está mal guiado por el Alma, sensaciones que nos hieren
y lastima a los demás.
El corazón y el Maná de la vida
El significado del maná de la vida se remonta a la comida especial que se
le dio a los hebreos durante el Éxodo de Egipto. Era el alimento provisto
por Dios para cada día durante la estadía del pueblo de Israel en el
desierto. Esto nos muestra lo importante que es el guardar nuestro
corazón para estar dispuestos para Dios en el andar de la vida.

Debes nutrir con la palabra de Dios que es ese maná que alimenta el alma,
para permitir que el Señor comience a limpiarnos (Salmo 51:10).

Debemos hacer ante todo un acto de fe, el cual consiste en que a pesar de
que pase lo que pase, confiemos que mientas Él este haciendo la tarea de
limpieza y veamos todo oscuro y pensemos que Él está muy lejos,
justamente el Señor estará más cerca de ti sanando restaurando limpiando
ese corazón de eso que no vemos y que no nos permite avanzar que es un
obstáculo para que pueda morar el espíritu en nosotros.

Dios nunca nos abandona


Dios nunca nos abandona y si hoy estas pasando por un momento difícil
se movieron tus cimientos, dale la gloria a Dios pues Él te está preparando
para que puedas recibir grandes bendiciones, y sobre todo lo más
importante está preparando tu corazón par que Él habite en ti. Que mayor
bendición puedes esperar. (Salmo24:4)

La biblia reseña innumerables veces la importancia y la razón por la cual


debemos estar limpios de corazón para poder estar cerca del Señor. Solo
el Señor conoce nuestro corazón y nuestros pensamientos más profundos
y sabe cuáles son nuestras virtudes y defectos y de lo que somos capaces
de hacer mucho antes de actuar, (Jeremías 17:9-10). Igualmente el Señor
pesará nuestras acciones y dará cada uno de acuerdo al resultado de
estas, que son sus recompensas y la vida.

No es importante presumir de joyas, vestidos o apariencia física (1 Pedro


3: 3-4). Lo realmente valioso que tenemos y debemos atesorar es lo que
llevamos dentro de nuestro espíritu. Lo que solo Dios ve, lo que realmente
nos define como hijos de Dios. Y nos serán otorgadas por justicia nuestras
bendiciones (Salmo 20:4).
Jehová no mira como nosotros los hombres que solo vemos el
exterior (1 Samuel 16:7). Él escudriña nuestros corazones y el orgullo en
el hombre es uno de los grandes impedimentos, para que el Señor haga su
obra debemos ser humildes para poder estar a Su lado, al final de los
tiempos como nos prometió. Sigue al Señor confía con todo tu corazón
(Proverbios 3:5-6). Actúa según Su enseñanza no te guíes por lo que
piensa tu alma, sigue al espíritu esa será tu salvación.

Conclusión
Actúa conforme a la verdad y la misericordia, para que sea en ti la gracia
de Dios y la buena opinión de los hombres (Proverbios 3:3-4). Jesús en
sus enseñanzas nos predico que debemos amar a Dios con todo nuestro
corazón, con nuestra alma y pensamientos (Mateo 22:37).

Y finalmente el Señor promete restaurarnos, limpiando nuestro corazón


(Ezequiel 36:26) para darnos la salvación de nuestros pecados. Así que
sabiendo lo importante que es nuestro corazón para el Señor, debemos
esforzarnos por cuidarlo y alimentarlo con la palabra para poder
conseguir las bendiciones que Dios nos tiene prometidas.

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