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Democracia participativa en Venezuela:
concepción y realizaciones1
Margarita López Maya y Luis E. Lander
p. 141-168
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1 Esta ponencia está basada en Margarita López Maya. "Democracia participativa
en Venezuela: filosof (...)
1LA DEMOCRACIA “PARTICIPATIVA Y PROTAGÓNICA” que desde 1999 se
viene desarrollando en Venezuela, ha sido la manera como los bolivarianos que hoy ejercen
gobierno han dado respuesta a una aspiración muy sentida por amplios sectores de la
sociedad desde los años ochenta. A diferencia de los países del Cono Sur, la democracia en
Venezuela no llegó a interrumpirse en las décadas de los sesenta y setenta para dar paso a
una dictadura militar. Por ello, los venezolanos no se plantearon en los años noventa una
“transición” desde el autoritarismo a una “democracia restringida”, como sí ocurrió en
países como Chile o Argentina. Al contrario, los diversos movimientos sociales y de
protesta, que se multiplicaban en el país, así como algunos partidos, exigían una reforma
del Estado para alcanzar una democracia más “profunda”, más “integral”. Esta demanda fue
una y otra vez frustrada por los distintos gobiernos, desde Lusinchi (1984-1989), con su
fallida Reforma del Estado, hasta Caldera (1994-1999), con su postergada reforma
constitucional, pasando por Pérez (1989-1993) y sus reformas neoliberales. Sólo los
bolivarianos tuvieron la voluntad política de acometer la tarea, y, al asumir el gobierno en
1999, convocaron casi inmediatamente a un proceso constituyente. Se eligió e instaló la
Asamblea Constituyente, y se elaboró la Constitución que materializó la demanda por años
postergada. Dice la Exposición de Motivos de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela, que la República se “refunda” para establecer “una sociedad más
democrática. Ya no sólo es el Estado el que debe ser democrático, sino también la
sociedad”. Desde un inicio se subraya que la democracia no debe restringirse
exclusivamente a la esfera política, sino que debe impregnar todos los espacios de la vida
social.
2Esta democracia de nuevo cuño, ha incorporado en su discurso propuestas novedosas en el
abordaje de los graves problemas de exclusión e injusticia social de las mayorías del país.
Por ir a contracorriente del pensamiento hegemónico mundial, ha sido vista con
desconfianza y franca aversión, tanto por algunos actores sociopolíticos y factores de poder
en la sociedad venezolana, como por parte de factores hegemónicos del sistema capitalista
mundial. También despertó inicialmente gran desconfianza entre grupos y actores políticos
de izquierda, entre otras razones, por provenir principalmente de actores distintos a la
izquierda tradicional —sectores militares—, y porque sus bases filosóficas hunden sus
raíces en fuentes distintas a las del pensamiento marxista tradicional.
3En primer lugar, presentamos como antecedentes, los fundamentos generales que sustenta
la propuesta participativa venezolana. En segundo lugar, analizamos las implicaciones de la
propuesta de democracia participativa en la esfera política. En tercer lugar, nos centramos
en el enfoque de lo social tal y como se expresa en la Constitución y en Las Líneas
Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación, 2001-2007, que fueron
orientadores de las políticas públicas sociales a lo largo del período constitucional que
finalizó en enero de 2007. En cuarto lugar, revisamos, a partir de los tres ejes del equilibrio
social de Las Líneas Generales, leyes, formulaciones de políticas y algunas cifras de
realizaciones hasta mediados de 2006. Cerramos con unos comentarios sobre el desempeño
hasta mediados del 2006 de la acción social del gobierno.
Fundamentos
4La democracia “participativa y protagónica”, que se asentó en la nueva Constitución de
1999, procede en lo fundamental del pensamiento liberal progresista de Rousseau y Stuart
Mill, pero también del más reciente socialismo democrático de Poulantzas. Estos autores,
entre otros, fueron ampliamente difundidos y debatidos en América Latina en los años
setenta y ochenta, pero sus ideas serían desechadas en sociedades como las del Cono Sur,
para optar más bien por modelos de democracia de tipo “procedimental” o restringida, con
la caída de las dictaduras militares. Lo terrible de la experiencia autoritaria y la fuerza de
sus actores protagónicos, determinó una aproximación más cauta a la transición
democrática. Ideas más amplias de democracia, sin embargo, cayeron en tierra fértil en
Venezuela, germinando en el Capítulo IV de la nueva Carta Magna, que consagra el
derecho a la participación de los ciudadanos de manera “directa, semidirecta e indirecta”,
no sólo en el proceso del sufragio, sino también en la “formación, ejecución, y control de la
gestión pública” (Exposición de Motivos, Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela (1999). En este aspecto, el cambio de enfoque con relación a la Constitución
previa de 1961 es muy notable, pues si bien se mantienen las formas de la democracia
representativa, ahora la “participación” en todos los ámbitos del Estado se convierte en la
práctica educativa clave para transformar las relaciones de poder profundamente desiguales
que existen en la sociedad. Por su parte, en Las Líneas Generales del Plan de Desarrollo
Económico y Social de la Nación 2001-2007, que viene a ser el plan de la nación para el
actual período constitucional y que abreviaremos en adelante como Las Líneas Generales,
se sostiene que la participación propicia el auto desarrollo, inculca la corresponsabilidad e
impulsa el “protagonismo” de los ciudadanos. Estos son, de acuerdo con el proyecto
bolivariano, los soportes desde los que debe emerger una sociedad igualitaria, solidaria y
democrática.
La esfera de la política
5El proyecto de democracia participativa para Venezuela está esbozado en la Constitución
de 1999. Una idea central de dicho proyecto está bien expresada en la primera parte de su
artículo 62: “Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente
en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o
elegidas” (itálicas nuestras). Contempla además ese texto la separación del Poder Público
en tres niveles -el nacional, el estadal y el municipal-, siendo a su vez el Poder Público
Nacional organizado en cinco poderes formalmente independientes entre sí. Además de los
tres tradicionales en democracias representativas —el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial
—, en la CRBV se incorporan dos adicionales -el Ciudadano y el Electoral-, que
formalmente incrementan la autonomía e independencia de las ramas del poder público
responsables de controlar al resto de los poderes y de administrar los procesos electorales.
De allí que el texto constitucional procura superar el falso dilema entre democracia
representativa y democracia participativa, optando por un modelo de democracia más
complejo que, además de representativa, incorpora elementos de democracia más directa o
participativa.