ALTERACIONES HEPÁTICAS
ANATOMÍA DEL HIGADO
El hígado es un órgano que está situado en la parte superior derecha de la
cavidad abdominal, debajo del diafragma y por encima del estómago, el riñón
derecho y los intestinos. Es el órgano sólido más grande del cuerpo humano.
con dimensiones similares a una pelota de rugby y su peso es de 1-2 kilos.
Este se compone por dos lóbulos (derecho e izquierdo), y a su vez cada
lóbulo se subdivide en 8 segmentos.
Los segmentos del hígado se caracterizan por tener una distribución propia
de ramas de arterias y venas. A cada segmento le llega una ramificación de
la arteria hepática, sale una ramificación de la vena hepática y también le
llega una ramificación de la vena porta. A este paquete vascular tan complejo
se le suma la vía biliar, también distribuidas sus ramas desde cada
segmento.
FUNCIONES:
Metabolismo de nutrientes: El hígado metaboliza carbohidratos, lípidos
(grasas) y proteínas para producir energía y componentes necesarios para el
funcionamiento del cuerpo.
Producción de bilis: El hígado sintetiza la bilis, un líquido que ayuda en la
digestión de las grasas en el intestino delgado.
Desintoxicación: Filtra y elimina toxinas, medicamentos, alcohol y otras
sustancias nocivas del torrente sanguíneo.
Almacenamiento de glucógeno: Almacena glucógeno, que es una forma de
energía, y lo libera según las necesidades del cuerpo.
Producción de proteínas plasmáticas: El hígado sintetiza varias proteínas
importantes para la coagulación sanguínea, el transporte de nutrientes y otras
funciones.
Almacenamiento de vitaminas y minerales: Almacena vitaminas
liposolubles (como A, D, E y K) y minerales (como hierro y cobre) para su uso
futuro.
Producción y eliminación de colesterol: El hígado sintetiza colesterol y lo
elimina del cuerpo a través de la bilis.
Regulación del metabolismo de la grasa: Controla el equilibrio entre la
síntesis y la degradación de las grasas en el cuerpo.
Producción de hormonas: El hígado desempeña un papel en la producción
y regulación de diversas hormonas.
FISIOPATOLOGÍA
Las alteraciones hepáticas son un conjunto de trastornos que afectan la función del
hígado. La fisiopatología de estas alteraciones puede variar dependiendo de la
causa subyacente, pero en términos generales, algunas de las causas comunes de
las alteraciones hepáticas incluyen:
FISIOPATOLOGÍA
1. Inflamación hepática: La inflamación del hígado puede deberse a
infecciones virales (como la hepatitis B y C), consumo excesivo de alcohol,
enfermedades autoinmunes, trastornos metabólicos, entre otros. La
inflamación puede dañar las células hepáticas (hepatocitos), lo que lleva a la
liberación de enzimas hepáticas en la sangre.
2. Lesión hepatocelular: Las lesiones en los hepatocitos pueden ser causadas
por toxinas (como el alcohol y ciertos medicamentos), isquemia (falta de flujo
sanguíneo al hígado) o trastornos metabólicos. Esto puede conducir a la
necrosis celular y a la liberación de enzimas hepáticas (por ejemplo, ALT y
AST) en la sangre.
3. Cirrosis: La cirrosis es una etapa avanzada de enfermedad hepática que
implica fibrosis (cicatrización) del tejido hepático. Esto puede deberse a una
lesión crónica del hígado, como la hepatitis crónica o el consumo excesivo de
alcohol. La fibrosis puede interrumpir el flujo sanguíneo normal dentro del
hígado y afectar su capacidad para realizar funciones vitales.
4. Hipertensión portal: La cirrosis y otras enfermedades hepáticas pueden
causar hipertensión portal, que es un aumento de la presión en la vena porta.
Esto puede provocar complicaciones como varices esofágicas, ascitis
(acumulación de líquido en el abdomen) y encefalopatía hepática (deterioro
cerebral debido a la acumulación de toxinas).
5. Alteraciones en la síntesis de proteínas: El hígado es responsable de la
síntesis de muchas proteínas importantes, como la albúmina y los factores de
coagulación. Las enfermedades hepáticas pueden afectar la capacidad del
hígado para producir estas proteínas, lo que puede provocar trastornos de la
coagulación y edema debido a la disminución de la producción de albúmina.
SIGNOS Y SÍNTOMAS
Los síntomas de la enfermedad hepática pueden ser inespecíficos hasta que el
hígado está considerablemente afectado. En la enfermedad hepática aguda, los
signos comunes incluyen:
Alteraciones en el metabolismo de la bilirrubina (ictericia, coluria y acolia)
pérdida de apetito
náuseas, vómitos y diarrea.
En formas crónicas, pueden aparecer
Ictericia
Coluria
acolia
ascitis
prurito
pérdida o aumento de peso inexplicado
dolor abdominal.
Estos signos y síntomas suelen manifestarse en fases avanzadas de la enfermedad.
TIPOS DE ALTERACIONES HEPÁTICAS
● Insuficiencia hepática aguda
La insuficiencia hepática aguda se caracteriza por una repentina disminución de la
función hepática, con consecuencias graves como edema cerebral, trastornos
hemorrágicos y fallo multiorgánico, potencialmente mortal. Las causas más
comunes incluyen el consumo de drogas, como el paracetamol, intoxicación por
setas venenosas, disolventes orgánicos, y pueden estar asociadas con
enfermedades como hepatitis vírica, autoinmune, hígado graso no alcohólico,
enfermedad de Wilson, embarazo o el empeoramiento súbito de otras
enfermedades hepáticas.
● Hepatopatía alcohólica
El consumo excesivo de alcohol puede provocar enfermedades hepáticas graves.
La hepatopatía alcohólica es una de las principales consecuencias y puede
manifestarse de varias formas:
Esteatosis hepática: Acumulación de lípidos en las células hepáticas, a
menudo sin síntomas evidentes. Puede revertirse si se abandona el alcohol.
Hepatitis alcohólica: Inflamación y agrandamiento del hígado. Puede ser
crónica y leve, pero puede volverse grave y letal si no se trata y se continúa
bebiendo.
Cirrosis: Formación de cicatrices en el hígado, que afecta gravemente su
estructura y función. Esta condición es irreversible, pero su progresión puede
detenerse si se deja de consumir alcohol. La cirrosis aumenta el riesgo de
insuficiencia hepática y cáncer de hígado
● Cirrosis
La cirrosis es una condición hepática crónica caracterizada por la acumulación de
tejido cicatricial en el hígado. Aunque el hígado puede recuperarse de muchas
lesiones, la cirrosis generalmente es irreversible. Puede desarrollarse como
resultado de diversas patologías crónicas que afectan al hígado, siendo las más
comunes la hepatitis viral y el alcoholismo. Además, la esteatohepatitis no
alcohólica, asociada frecuentemente con la obesidad, también puede conducir a la
cirrosis.
La cirrosis también aumenta el riesgo de desarrollar cáncer hepático.
● Síndrome de Budd-Chiari
El síndrome de Budd-Chiari es una condición caracterizada por la formación de
coágulos sanguíneos en las venas hepáticas, que son responsables de transportar
la sangre desde el hígado hacia el resto del cuerpo. Esto conduce a la acumulación
de sangre en el hígado, aumentando su tamaño y ejerciendo presión sobre la vena
porta, encargada de llevar la sangre desde el bazo e intestino hacia el hígado. Los
síntomas incluyen edema abdominal (ascitis), formación de várices en el esófago y
abdomen, que pueden causar hemorragias, y en casos avanzados, puede derivar
en cirrosis hepática.
● Hepatitis
La hepatitis es la inflamación del hígado, y se debe principalmente a infecciones por
virus, aunque puede aparecer por otras causas como la exposición a sustancias
químicas tóxicas, fármacos con o sin receta, alcoholismo, enfermedades
hereditarias, enfermedades autoinmunes o esteatohepatitis no alcohólica.
Puede manifestarse como hepatitis aguda, que aparece repentinamente y
desaparece en semanas o meses, o como hepatitis crónica, que puede durar más
de 20 años sin síntomas pero puede progresar a cirrosis o cáncer hepático sin
tratamiento. La hepatitis vírica puede ser causada por los virus A, B, C, D o E,
siendo los virus B, C y D los más comunes en la hepatitis crónica.
● Hepatitis autoinmune: el sistema inmunitario ataca al hígado y lo va
deteriorando con el tiempo.
● Obstrucción de los conductos biliares
La obstrucción de los conductos biliares puede ser causada por diversos
factores como cálculos, tumores, traumatismos o inflamación. Esta
obstrucción puede llevar a la acumulación de bilis y otros desechos en el
hígado, lo que provoca síntomas como ictericia, orina oscura y heces
decoloradas. En etapas iniciales, la obstrucción puede ser asintomática, pero
si persiste, puede causar daño hepático. Si el conducto obstruido es el que
drena la bilis desde la vesícula biliar, los síntomas principales incluyen dolor
intenso en la parte superior derecha del abdomen, posiblemente
acompañado de fiebre o infección de la vesícula.
● Enfermedades hepáticas de causa genética
Ciertas variantes genéticas pueden dar lugar a enfermedades hepáticas. Se trata de
patologías relativamente raras, algunas relacionadas con el acúmulo de sustancias
en el hígado.
Ciertas variantes genéticas pueden causar enfermedades hepáticas, como:
Hemocromatosis: Se caracteriza por una alteración en el metabolismo del
hierro, lo que lleva a su acumulación en órganos y tejidos. Puede ser
hereditaria o adquirida, provocando insuficiencia hepática, cardiaca o
pancreática.
Enfermedad de Wilson: Esta enfermedad resulta de un desorden en el
metabolismo del cobre, lo que ocasiona su acumulación en diferentes
órganos y tejidos. Es causada por una variante genética y puede generar
insuficiencia hepática, enfermedad renal y problemas del sistema nervioso
central.
Deficiencia de alfa-1-antitripsina (AAT): La AAT es una proteína producida
en el hígado, esencial para la protección de los pulmones. Cuando existen
variantes en los genes que la regulan, puede producirse en menor cantidad o
de manera defectuosa. Una producción de AAT inferior al 30% se considera
deficiente, aumentando el riesgo de desarrollar enfisema pulmonar. En casos
de disfunción de la AAT, esta se acumula en el hígado, causando lesiones
hepáticas. La deficiencia de AAT es la causa genética más común de
enfermedad hepática en niños, manifestándose con ictericia en alrededor del
10% de los recién nacidos afectados.
PRUEBAS DIAGNÓSTICAS
Las pruebas diagnósticas para evaluar alteraciones hepáticas pueden incluir una
variedad de enfoques para determinar la función hepática, identificar la causa de la
enfermedad hepática y evaluar la gravedad de la afección. Algunas de las pruebas
comunes incluyen:
Pruebas de función hepática (PFH): Estas pruebas miden niveles sanguíneos
de enzimas hepáticas como la alanina aminotransferasa (ALT), aspartato
aminotransferasa (AST), fosfatasa alcalina (FA) y bilirrubina. Niveles
elevados pueden indicar daño hepático.
Análisis de enzimas hepáticas específicas: Algunas pruebas, como la
gammaglutamil transferasa (GGT) y la deshidrogenasa láctica (LDH), pueden
proporcionar información adicional sobre la función hepática.
Pruebas de coagulación: Estas pruebas, como el tiempo de protrombina (TP) y
el tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPa), evalúan la capacidad del
hígado para producir proteínas de coagulación.
Pruebas de imagen: Esto puede incluir ecografías, tomografías computarizadas
(TC) o resonancias magnéticas (RM) para evaluar la estructura y el tamaño
del hígado, así como para detectar la presencia de tumores, quistes u
obstrucciones.
Biopsia hepática: Se obtiene una muestra de tejido hepático para su análisis
bajo un microscopio, lo que puede ayudar a determinar la causa y la
gravedad de la enfermedad hepática.
Pruebas serológicas: Estas pruebas buscan marcadores específicos de
enfermedades hepáticas virales, como la detección de antígenos o
anticuerpos para hepatitis B o C.
CAUSAS DE LAS ALTERACIONES HEPÁTICAS
Existen varios factores de riesgo para desarrollar enfermedades hepáticas, como:
Consumo excesivo de alcohol.
Uso de drogas inyectables.
Tatuajes o piercings en lugares no regulados.
Relaciones sexuales sin protección.
Diabetes.
Obesidad.
Exposición a productos químicos.
Las enfermedades hepáticas pueden ser causadas por infecciones virales,
anomalías inmunitarias, problemas genéticos o consumo de sustancias. La hepatitis
B y C son particularmente peligrosas y pueden causar cáncer de hígado. La
hepatitis B se transmite a través de fluidos corporales infectados, mientras que la
hepatitis C se transmite por contacto directo con sangre infectada.
PREVENCIÓN DE LAS ALTERACIONES HEPÁTICAS
Prevenir las alteraciones hepáticas implica adoptar hábitos de vida saludables y
evitar factores de riesgo conocidos que pueden dañar el hígado. Aquí hay algunas
medidas que pueden ayudar a prevenir las alteraciones hepáticas:
Evitar el consumo excesivo de alcohol: La principal causa de enfermedad
hepática es el abuso de alcohol. Limitar su ingesta o abstenerse por completo
puede prevenir enfermedades como la esteatosis hepática, hepatitis
alcohólica y cirrosis.
Mantener un peso saludable: La obesidad y el sobrepeso aumentan el riesgo
de enfermedades hepáticas como la esteatosis hepática no alcohólica
(hígado graso). Una dieta equilibrada y ejercicio regular ayudan a prevenir
estas condiciones.
Seguir una dieta saludable: Consumir frutas, verduras, granos enteros,
proteínas magras y grasas saludables ayuda a mantener la salud hepática.
Limitar grasas saturadas, azúcares añadidos y alimentos procesados también
es importante para evitar la acumulación de grasa en el hígado.
Evitar el contacto con toxinas: Limitar la exposición a productos químicos
industriales, solventes, pesticidas y drogas ilícitas protege al hígado de
daños.
Vacunarse: Las vacunas contra hepatitis A y B pueden prevenir infecciones
virales hepáticas y reducir el riesgo de enfermedades hepáticas crónicas.
Tomar medicamentos con precaución: Es importante seguir las indicaciones
médicas al tomar medicamentos de venta libre y recetados, ya que algunos
pueden causar daño hepático si se toman en exceso o de manera
inapropiada.
Realizar pruebas de detección y chequeos regulares: Exámenes médicos
periódicos ayudan a detectar enfermedades hepáticas en etapas tempranas,
especialmente si hay factores de riesgo como antecedentes familiares,
consumo de alcohol o sobrepeso.
Mantener una buena higiene: Lavarse las manos regularmente y evitar
compartir objetos cortantes previene la transmisión de infecciones como
hepatitis B y C.
Estas medidas promueven la salud hepática y reducen el riesgo de desarrollar
enfermedades hepáticas.
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO
El tratamiento farmacológico de las alteraciones hepáticas depende de la causa
subyacente y del tipo específico de trastorno hepático. Aquí hay algunas estrategias
de tratamiento comunes para diferentes tipos de alteraciones hepáticas:
Trastornos metabólicos y enfermedades hepáticas relacionadas con la dieta
(como la esteatosis hepática no alcohólica):
● El tratamiento se centra en controlar factores de riesgo como la
obesidad, la diabetes y la hiperlipidemia a través de dieta y ejercicio.
En algunos casos, se pueden usar medicamentos como la vitamina E,
los agonistas del receptor de la proliferación peroxisomal y los
inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 para reducir la
inflamación y el daño hepático.
Hepatitis viral crónica (por ejemplo, hepatitis B y hepatitis C):
Se utilizan antivirales específicos según el tipo de hepatitis. Por ejemplo, para la
hepatitis B se pueden emplear inhibidores de la transcriptasa inversa y para
la hepatitis C se usan antivirales de acción directa. En algunos casos, el
tratamiento de la hepatitis B puede incluir inmunomoduladores como los
interferones.
Enfermedades autoinmunes hepáticas (como la hepatitis autoinmune y la
colangitis esclerosante primaria):
Se emplean inmunosupresores como corticosteroides y otros agentes
inmunomoduladores para reducir la actividad del sistema inmunológico y la
inflamación hepática.
Trastornos hepáticos relacionados con el alcohol:
El tratamiento principal implica la abstinencia de alcohol y asesoramiento para
dejar de beber. Se pueden utilizar medicamentos como el disulfiram, la
naltrexona y la acamprosato para ayudar en el tratamiento del alcoholismo.
En casos de cirrosis avanzada, pueden ser necesarios medicamentos para
controlar síntomas y prevenir complicaciones como la ascitis y la hemorragia
por várices esofágicas.
Cirrosis hepática:
El tratamiento se enfoca en el manejo de las complicaciones y
síntomas asociados, como la ascitis, la encefalopatía hepática y la
hemorragia por várices esofágicas.
En casos seleccionados, trasplante hepático.
TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO
El tratamiento no farmacológico de las alteraciones hepáticas es fundamental para
ayudar a controlar los síntomas, prevenir la progresión de la enfermedad y mejorar
la calidad de vida. Aquí hay algunas medidas no farmacológicas que pueden ser
útiles en el manejo de las alteraciones hepáticas:
Dieta saludable: Una alimentación equilibrada es crucial para la salud del
hígado. Se recomienda una dieta rica en frutas, verduras, granos enteros,
proteínas magras y grasas saludables. Es importante limitar la ingesta de
grasas saturadas, azúcares añadidos y alimentos procesados. En casos
específicos, como la esteatosis hepática no alcohólica, puede ser beneficioso
seguir una dieta baja en grasas y carbohidratos refinados.
Control del peso: El mantenimiento de un peso corporal saludable es
importante para reducir la acumulación de grasa en el hígado y prevenir la
progresión de enfermedades como la esteatosis hepática no alcohólica y la
esteatohepatitis no alcohólica.
Abstinencia de alcohol: En casos de enfermedad hepática relacionada con el
alcohol, es fundamental evitar el consumo de alcohol por completo para
prevenir un mayor daño al hígado y permitir su recuperación.
Ejercicio regular: El ejercicio físico regular puede ayudar a mejorar la salud
general del hígado al reducir la acumulación de grasa, mejorar la sensibilidad
a la insulina y promover la pérdida de peso. Se recomienda una combinación
de ejercicio cardiovascular y entrenamiento de fuerza.
Evitar sustancias hepatotóxicas: Además del alcohol, es importante evitar el
consumo de otras sustancias, como ciertos medicamentos sin receta, hierbas
y suplementos.
Vacunación: En el caso de enfermedades virales hepáticas, como la hepatitis B
y la hepatitis A, es importante asegurarse de estar vacunado para prevenir la
infección.
Seguimiento médico regular: Es crucial realizar un seguimiento médico regular
con un hepatólogo o gastroenterólogo especializado en enfermedades
hepáticas para monitorear la progresión de la enfermedad, ajustar el
tratamiento según sea necesario y prevenir complicaciones.
Manejo del estrés: El estrés crónico puede tener un impacto negativo en la
salud del hígado. Se recomiendan técnicas de manejo del estrés como la
meditación, el yoga, la respiración profunda y la terapia cognitivo-conductual
para ayudar a reducir el estrés y mejorar la salud mental.
Estas medidas no farmacológicas son complementarias al tratamiento farmacológico y
pueden ser parte integral del manejo de las alteraciones hepáticas.
1.
Estado del Enfocado en Promoción de la Riesgo
Diagnóstico el problema x salud
enfermero
P E S
Enunciado Relacionado Factor Manifestado Características
Diagnóstico con Relaciona por o como lo Definitorias
do demuestra
Dominio 2:
nutrición - compromiso de - edema que puede
Clase 5: Hidratación los mecanismos progresar a anasarca
reguladores - desequilibrio
00026 exceso de
electrolítico
volumen de líquidos - aumento de la
presión venosa
central
- etc.
Dominio 11:
seguridad/protección
Clase 2: lesiones - alteraciones
cutáneas metabólicas
(00047) Riesgo de
deterioro de la
integridad cutánea
RESULTADO CÓDIGO - 0600 - Equilibrio electrolítico y ácido-base
ENFERMERO NOMBRE
NOC
DOMINIO (II) salud fisiológica
CLASE (G) Líquidos y electrolitos
ESCALA DE 1 2 3 4
EVALUACIÓN XXX XXX XXX XXX
CODIGO - INDICADORES 1 2 3 4 5
060001 - Frecuencia cardiaca apical
060003 - Frecuencia respiratoria
060010 pH sérico
060022 - Densidad relativa de la orina
PUNTUACIÓN DIANA Mantener en Aumentar a
INTERVENCION CÓDIGO - 2080 - Manejo de líquidos/electrolitos
DE NOMBRE
ENFERMERIA
DOMINIO (2) Salud fisiológica
NIC
CLASE (G) Control de electrolitos y acidobasico
ACTIVIDADES
● Observar si los niveles de electrolitos en suero son anormales
● Monitorizar los cambios del estado respiratorio o cardiaco que indiquen una sobrecarga
de líquidos.
● Obtener muestras para el análisis de laboratorio de los niveles de líquidos o electrolitos
alterados.
● Pesar a diario y valorar la evolución.
RESULTADO CÓDIGO - 1101 - Integridad tisular
ENFERMERO NOMBRE
NOC
DOMINIO (II) Fisiológico complejo
CLASE (L) Integridad tisular
ESCALA DE 1 2 3 4
EVALUACIÓN XXX XXX XXX XXX
CODIGO - INDICADORES 1 2 3 4 5
110103 - Elasticidad
110104 - hidratación
110111 - perfusión tisular
110105 - pigmentación anormal
PUNTUACIÓN DIANA Mantener en Aumentar a
INTERVENCION CÓDIGO - 3540 - Prevención de ulceras por presion
DE NOMBRE
ENFERMERIA
NIC DOMINIO (3) Conductual
CLASE (V) Control del riesgo
ACTIVIDADES
● animar al paciente a no fumar y a evitar la ingesta de alcohol.
● Documentar el peso y los cambios de peso.
● Registrar el estado de la piel.
● Vigilar estrechamente cualquier zona enrojecida.
● Aplicar barreras de protección, como cremas o compresas absorbentes, para
eliminar el exceso de humedad.
● Hacer cambios de posición cada 1-2 horas
● Inspeccionar la piel de las prominencias óseas y demás puntos de presión al
cambiar de posición.
● Utilizar camas y colchones especiales, segun corresponda.
[Link]