Uso de signos de puntuación en español
Uso de signos de puntuación en español
1) Igual que en el caso de las comillas, en español los signos de interrogación y de admiración tienen que
“abrirse” y “cerrarse” siempre. Eso quiere decir que, si en un texto sólo aparece uno de los dos, hay un error.
Ejemplos:
2) A veces los signos de admiración o de interrogación pueden colocarse a la mitad de una frase. Todo depende
de dónde empiece realmente la exclamación o la pregunta.
Ejemplos:
a) Pero ¿cómo es que viniste a comer hoy, si tenías una conferencia de una a cinco?
b) No, no ¡no! ¡No es justo! Me gasté todos mis ahorros en ella ¡y viene ahora a reclamarme que fui un novio
tacaño!
En la oración (a), fíjate cómo la pregunta debe empezar con el “cómo”, no con el “pero”. Si la lees en voz alta, lo
confirmarás, pues uno no dice “¿Pero cómo es que viniste a comer?”, sino “Pero ¿cómo es que viniste a
comer?”. En la oración (b), todo depende de cuándo queremos que comience la exclamación. Si queremos que
todo el discurso esté exclamado, podemos escribirlo así:
¡No, no, no! ¡No es justo! ¡Me gasté todos mis ahorros en ella y viene ahora a reclamarme que fui un novio
tacaño!
Si escribes “No, no ¡no!”, lo que consigues es expresar que la exaltación va en aumento. Generalmente, cuando
se enoja o se exalta, eleva la voz cuando dice algo especialmente fuerte o sensible. Si se trata de la narración
de un partido de futbol, por ejemplo, es claro que no todas las acciones son igualmente emocionantes. Y
sabemos en qué casos el narrador debería gritar:
Se perfila, toma vuelo, la barrera está a la distancia, el árbitro silba, la pelota…. ¡gol! ¡Qué golazo!
a. porque no se quiere decir, ya que es algo ofensivo, inapropiado, obvio o conocido por todos. Ejemplos:
i. “¡Me lleva la…!”, grité, pues estaba muy enojado y no pude contenerme.
ii. “¿Entonces tu esposo es un…?”. Pero no me atreví a decirlo. “Sí, mi esposo es un enano”, repuso ella, con
una sonrisa maliciosa.
iii. La cosa es que Jorge llegó tarde. Y ya sabe lo que dicen: camarón que se duerme…
b. porque con lo dicho el lector puede suponer qué es lo que sigue. Ejemplo:
i. El lunes por la noche tomo cerveza. El martes por la noche tomo cerveza. El miércoles por la noche tomo
cerveza. El jueves por la noche…
ii. A los que dieron dos dólares, les tocaron dos refrescos. A los que dieron cuatro dólares, cuatro. A los que
dieron ocho…
iii. A todos los hombres les gustan las rubias. De modo que, puesto que Kennedy era hombre y Marilyn Monroe
rubia…
i. “¡Y no dejaré de trabajar por ustedes!”, gritaba el político. “¡Mi vida entera está dedicada a…!” y antes de que
pudiera terminar la frase, Mario levantó la voz y gritó: “¡El dinero!”.
b. Porque el que pronuncia el discurso se interrumpe a sí mismo o no termina sus frases. Ejemplo:
i. Yo no sé… Es que… Es decir… Todo esto es nuevo para mí…. No sé… Cuando estoy borracho no puedo
pensar… O sea… ¿Qué estábamos diciendo?
El hombre, viendo que no tenía nada que perder, dijo, sonriendo: “Que así sea”.
Otros ejemplos:
b) Indicar que cierta parte de una oración es el capítulo de una obra. Ejemplos:
1) “El licenciado Vidriera”, de Cervantes, es un relato que forma parte de sus Novelas ejemplares.
c) Llamar especialmente la atención sobre una palabra o un conjunto de palabras. Las razones para querer
llamar la atención sobre esta(s) palabra(s) pueden ser muchas: aclarar que lo que aparece entre comillas fue
dicho exactamente como uno lo escribe, explicitar un tono burlesco o señalar un error. Ejemplos:
1) Seguro piensa que todavía es el jefe de la “suidá” de México. Y que todo lo que hicimos fue parte del
“compló” que inició Fox en su contra desde hace muchos años.
2) No puedo creer que mis sobrinas de tres y cuatro años usen palabras como “güey” y “bastardo”.
3) Gilberto puso en su examen que Gestapo era el nombre de una bebida energética. El profesor se enfadó
muchísimo y le preguntó si estaba consciente de que esa “bebida energética” era responsable de la muerte de
muchos millones de judíos.
4) A Gerardo le dicen “Spike” desde que tenía cuatro años. Y ya desde entonces se llevaba con otros dos
ciudadanos ejemplares: el “Púas” y el “Talachas”.
5) El obispo dijo que nunca en su vida se había subido a un avión, pues los aviones le daban “ñáñaras”.
6) No estoy seguro, pero creo que, si hubiera habitantes en Júpiter, tendríamos que llamarlos “jupiterianos”. ¿Y
si hubiera habitantes en Saturno? ¿Se llamarían “saturninos”?
Es importante recordar que las comillas siempre tienen que cerrarse: no importa que la palabra “entrecomillada”
esté al final de la oración.
Actividad de aprendizaje. Cuestionario
Las comillas
En esta actividad deberás identificar en cuál de los textos se encuentran colocados correctamente los signos de
puntuación. Encontrarás la actividad en el menú de la izquierda.
La correcta escritura de estas palabras es una convención: es decir, con el tiempo se ha generado una serie de
reglas arbitrarias y contingentes que los hispanohablantes debemos respetar para poder seguir
comunicándonos exitosamente a través de la escritura. Estas reglas han cambiado a lo largo de los siglos y
seguramente cambiarán en el futuro (por ejemplo, antes “fue” se escribía “fué, “vio” se escribía “vió”, “fe” se
escribía “fé”, etc.
Tú sabes escribir correctamente la mayoría de las palabras españolas: y has aprendido a escribirlas en la
práctica, leyéndolas o escribiéndolas tú mismo. No tiene sentido tratar ahora de enseñarte todas las reglas de
ortografía, porque la verdad es que casi nadie consigue memorizarlas y las personas con buena ortografía
generalmente no las recuerdan. Es más importante que identifiques cuáles palabras te cuestan más trabajo y te
esfuerces por empezar a escribirlas correctamente desde ahora. Tienes que memorizar su escritura así como
memorizaste su sonido cuando eras niño: directamente, sin reglas de por medio. ¿Cómo sabes, por ejemplo,
que “leyenda” se escribe con “y” y no con “i” (leienda)? ¿O que “hacienda” se escribe con “h”, “i” y “c”, en lugar
de sin “h”, con “y” y “s” (asyenda)? Seguramente no conoces la regla, pero cuando ves la palabra así escrita,
sabes que algo está mal.
A continuación repasaremos brevemente algunas reglas muy sencillas que te ayudarán a ser consciente de por
qué algunas palabras se escriben de tal o cual manera. Insistimos: no tiene sentido revisar todas las reglas,
como no tendría sentido enseñarte a escribir una por una todas las palabras del español (cosa que tomaría
años). Vamos a concentrarnos únicamente en las palabras que resultan más difíciles para la mayoría de los
hispanohablantes.
Los adjetivos terminan en “ava” (eslava), “ave” (suave), “eva” (longeva), “eve” (leve), “evo” (longevo), “ivo”
(persuasivo), “iva” (activa).
Las palabras terminan en “vira” (Elvira), “ívora” (carnívoro), e “ívoro” (herbívoro).
Acompaña a las letras b (obvio), d (advienti) y n (invierno).
Verbos conjugados terminados en “uve” (estuve).
Uso de la “h”
Muchas palabras en español se escriben con la letra “h”. La dificultad ortográfica del uso de la “h” es que es fácil
omitirla al ser una letra muda, es decir, que generalmente no se pronuncia. No omitir esta letra en las palabras
que la llevan, no depende de seguir una regla específica, sino de habituarnos a identificar estas palabras. Por
eso, lo mejor que puedes hacer para usar correctamente la “h” es practicar y, como ya habíamos señalado,
consultar el diccionario siempre que tengas alguna duda.
Aquí está una lista de palabras que se escriben con “h”. A pesar de no ser exhaustiva, te servirá como base
para identificar cuáles son las palabras con “h” más usadas.
Se escriben con s:
1) Las palabras que terminan en –sión. Ejemplos: decisión, versión. Excepciones: absorción, porción,
proporción, inserción y deserción.
2) Las terminaciones en –ismo, -ista, -esto, -esta, -ísimo, ísima, -isis. Ejemplos: egoísmo, madridista, Ernesto,
protesta, buenísimo, guapísima, crisis.
3) Los nombres y adjetivos terminados en –usco, -usca, -esco. Ejemplos: brusco, gigantesco, brusca.
4) Los gentilicios terminados en –ense: hidalguense, mexiquense.
Se escriben con c:
1) Las palabras que terminan en –ancia, -ancio, -encia, -encio, -uncio, -uncia. Venancio, renuncia, renuencia,
estancia, nuncio, renuncio. Las únicas excepciones son: ansia, Hortensia y hortensia.
2) Las terminaciones de los diminutivos –cito, -ecito, -cilio y –ecilio y sus femeninos correspondientes, excepto
cuando se deriven de palabras con –s en la última sílaba: rinconcito, concilio, piecito.
3) Las terminaciones –cia, -cie, -cio. Conciencia, escancie, necio. Hay algunas excepciones, como Rusia,
gimnasia, Asia.
4) Las palabras que comienzan en –cerc y –circ. Circo, circense, cercenar, cerca.
5) Los verbos terminados en –cer, -ceder, -cender, -cir, -cibir-, -cidir, -cindir. Mecer, interceder, trascender,
producir, percibir, coincidir, prescindir.
6) Las terminaciones –cismo, -cida. Estoicismo, dilucida.
Realiza los ejercicios que se encuentran el libro de Sánchez, M., Yepez, M. Taller de Lectura y Redacción I.
Podrás encontrar este libro en la dirección:
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[Link] . Copia y pega la dirección en el explorador que manejes en tu computadora o celular.
Reglas de acentuación
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Acentuación
Aprender a acentuar es bastante fácil. Sólo tienes que recordar unas cuantas reglas básicas y acostumbrarte a
escribir las palabras tal como las pronuncias.
Vamos a comenzar por distinguir una tilde de un acento.
El acento es una propiedad fonética que tiene al menos una sílaba de cada palabra. Ahora bien, ¿cómo
reconoces en qué sílaba está el acento? Pronuncia en voz alta cualquier palabra y te darás cuenta de que hay
una sílaba que pronuncias con mayor intensidad. Ejemplos (la sílaba acentuada está en negritas):
Pi-ña
Ro-pe-ro
Pa-la-cio
Mu-ñe-ca
La-bra-dor
Todas estas palabras tienen un acento en la sílaba que aparece en negritas, sólo que el acento es invisible: se
pronuncia, pero no se escribe. En otras palabras, sí se escribe, para lo cual se usa la tilde: [´]. La tilde es,
entonces, un signo ortográfico que se coloca encima de algunas vocales para indicar que las sílabas a las que
pertenecen tienen acento. Ejemplos:
Al-ma-cén
Ár-bol
Or-to-gra-fía
Es-drú-ju-la
En general, los hablantes nativos del español sabemos en qué sílaba llevan el acento las palabras. El error se
comete a la hora de escribir esas palabras. El problema es, entonces, que no estamos acostumbrados a asociar
la pronunciación con la escritura. Y esto sucede porque a la hora de leer y escribir, no prestamos atención a los
acentos ni a las tildes.
Si fueras capaz de leer correctamente lo que escribes (o sea, si te dieras cuenta de qué es realmente lo que
escribes, cómo debe ser pronunciado) tu ortografía mejoraría. Los siguientes ejercicios te ayudarán, entonces, a
que comiences a relacionar la fonética con la escritura.
Actividad de [Link]
Sinónimos y antónimos
En esta actividad deberás identificar los sinónimo o los antónimos de algunas palabras. Puedes
localizar la actividad en el menú de la izquierda.
Ya explicamos que el punto y seguido sirve para separar oraciones y ya sabes cómo identificarlo dentro de un
párrafo. Seguramente lo usas todos los días, en los textos que escribes. Pero ¿lo usas bien? Aunque no lo
creas, el uso del punto y seguido también encierra dificultades. Y la principal dificultad estriba en el hecho de
que la mayoría de los hispanohablantes no sabe combinar el punto y seguido y la coma: donde debería ir una
coma suele aparecer un punto y seguido, o viceversa. A veces ponemos un punto y seguido o una coma de
más; a veces nos falta. Vamos entonces a estudiar en conjunto el uso del punto y seguido y el de la coma.
La coma representa una pausa más breve que la del punto. De acuerdo con la Real Academia Española de la
lengua la “coma” se emplea para delimitar, dentro del enunciado, determinados elementos, como componentes
de una enumeración si no van precedidas de y, e, o, u, incisos, vocativos (palabras que se usan para llamar la
atención de un interlocutor), o interjecciones (palabras cuya función es expresar sentimientos), además se usa
para separar en una oración la palabra con la que nombramos a la persona o personas a las que nos dirigimos,
dar pausa a una oración larga y para separar elementos incidentales en la oración, es decir, aquellos que
equivalen a una explicación.
TEXTO NARRATIVO
• Narrar consiste en contar un suceso, una historia. Por ejemplo cuando le contamos a un amigo una
película, o lo que hicimos este verano, elaboramos textos narrativos.
• El texto narrativo puede ser oral o escrito, según el canal, y ficticio o real, según la naturaleza del
suceso contado.
Las características lingüísticas del texto narrativo podemos sintetizarlas en:
• Relevancia de los conectores temporales
• Abundancia de verbos de acción ordenados en un sistema coherente.
• Predominio de formas verbales en pasado. (pretérito perfecto simple e imperfecto de indicativo)
• Uso del diálogo.
TEXTO EXPOSITIVO
Transmite la información sobre algún aspecto de la realidad. Puede adoptar distintas formas según el género
textual al que pertenezca: una carta, un trabajo monográfico, una ponencia.
* Sobre este tipo de textos abundaremos más adelante, pues los textos ensayísticos se clasifican en esta
tipología y es sobre ellos que versará tu examen sobre tu capacidad de redacción.
TEXTO ARGUMENTATIVO
El texto argumentativo es aquel en que el emisor presenta una opinión razonada sobre un tema actual y
controvertido para influir en la forma de pensar del destinatario.
En aquellas situaciones en las que se crean este tipo de textos los elementos de la comunicación presentan las
siguientes características:
• El emisor: actúa con el propósito de convencer o persuadir al receptor.
• El destinatario es la persona o audiencia a la que se dirige el mensaje.
• El objeto de la argumentación es el tema.
Todo texto argumentativo, por lo general, se estructura de la siguiente forma:
• Introducción
• Tesis
• Argumentación
• Conclusión
Tipos de textos
En esta actividad deberás identificar las características de diferentes tipos de textos. La actividad se
encuentra en el menú de la izquierda.
Como podemos notar los prototipos textuales responden siempre a una sola cosa: cuál es el objetivo de nuestro
texto; y por añadidura para que el mensaje sea entendido y comprendido, se considera quién va a leerlo (puede
ser un texto científico donde se comunique a un grupo de expertos el resultado de una investigación o bien uno
con fines de divulgación científica por ejemplo), así elegimos las palabras a usar (nivel lingüístico), si
defendemos una postura, exponemos resultados o queremos narrar el proceso de investigación misma.
Tomar en cuenta todos estos aspectos cuando estamos en la etapa de planeación de nuestro escrito, nos va a
ayudar a que cuando escribamos el borrador, éste sea un producto casi acabado, pues ya considera en sí los
principios básicos de redacción y está encuadrado en alguno de los prototipos textuales, según la naturaleza de
nuestro texto.
Propiedades de la redacción
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El haber revisado y participado en la realización de los ejercicios propuestos en los temas anteriores tenía un
solo fin: aportar herramientas suficientes para que estemos en la posición de tomar un lápiz, papel o nuestra
computadora y poder redactar un texto.
¿De qué tipo? Del que se precise según el contexto, puede ser desde el recado que le indique a alguien que
nos vamos a ausentar, el correo electrónico solicitando un permiso para salir temprano o para faltar a nuestras
actividades o en el caso de los fines de esta guía presentar el escrito que forma parte de un examen que
acredite nuestro nivel educativo.
No obstante, todos estos textos que podemos crear deben cumplir con cuatro principios básicos de
redacción, que deben tenerse presentes en todo momento para no cortar el flujo comunicativo:
En esta actividad deberás identificar si un texto cumple con los principios básicos de redacción.
Recuerda que puedes encontrar la actividad en el menú de la izquierda.
Principios básicos de redacción
1. Brevedad y concisión
2. Precisión
3. Claridad y orden
4. Coherencia
El verbo de la oración anterior está conjugado y es considerado el núcleo de la oración, esto es muy
importante ya que si el verbo no está conjugado no es una oración, sino una frase.
La frase es una locución formada por expresiones con significado verbal, adverbial, etc.
Ejemplo: Aquellos ojos de brillantes luceros.
Observemos que la frase anterior no tiene un verbo conjugado en modo personal.
El sujeto
El sujeto es la función sintáctica sobre la que se habla en el predicado, es quien realiza la acción indicada por el
verbo y está en concordancia con este en número y persona.
Al sujeto también se le conoce como sintagma nominal (SN) y su núcleo es un sustantivo, un pronombre o una
palabra sustantivada:
• Luisa asistió al concierto.
• Ellas compraron una nueva casa.
• El mar me gusta.
La función de sujeto puede estar ejercida por un verbo en infinitivo o una oración subordinada sustantiva:
• Beber es malo para la salud.
• Me gusta que seas responsable.
Podemos distinguir dos clases de sujeto:
• Explícito: es aquel que aparece de forma visible dentro de la oración.
• Morfológico: es aquel que está ausente, o aparentemente ausente, en una oración. Está implícito en el
sintagma verbal
¿Cómo identificamos un sujeto?
Siempre concuerda con el verbo en número y persona.
• El arquitecto Juan construyó el edificio principal.
• Los arquitectos Juan y Pedro construyeron el edificio principal.
La concordancia en número y persona entre el sujeto y el verbo es la única forma segura reconocer el
sujeto en la oración.
¿De qué otra forma podemos identificar un sujeto?
Además de la concordancia, también se pueden hacer preguntas al verbo “¿quién?” o “¿quiénes?” para
identificar el SN sujeto, pero esto solo funciona si se refiere a una persona, animal o ser animado que realiza la
acción verbal.
Ejemplo:
Mi hermano regresó de viaje.
¿Quién regresó? Mi hermano (es el sujeto)
Estas preguntas no sirven para los sujetos inanimados. Por ejemplo, en: Me gusta tu traje, el sintagma nominal
“tu traje” es sujeto, pero no responde a la pregunta mencionada.
Predicado
Al igual que hablamos de un sintagma nominal, también hablamos de un sintagma verbal (SV) cuyo núcleo es el
verbo. El SV es conocido también como predicado y puede estar formado por una palabra o un grupo de
palabras. El verbo es el único elemento que no debe faltar para formar una oración. El verbo, está en
concordancia de género y número con el núcleo del sintagma nominal sujeto. Ambos, verbo y sujeto, son los
dos componentes básicos de la oración.
• El niño jugó con la pelota por largo rato.
• El niño jugó.
• Jugó.
Recordemos que un sintagma es una palabra o un conjunto de palabras que realizan una función determinada
dentro de una oración.
El núcleo verbal puede ir acompañado por otros sintagmas (nominal, adjetival, adverbial, preposicional) que
desempeñan algunas de las siguientes funciones sintácticas:
• Complemento directo: Compró una casa.
• Complemento indirecto: Le gustas a Isabel.
• Complemento circunstancial: Fuimos a la playa.
• Complemento de régimen verbal o suplemento: Piensa en él.
• Complemento predicativo: Llegó cansado.
• Complemento agente: Fue multado por la policía.
• Atributo: Es alto.
El sintagma verbal (predicado) puede ser de dos tipos:
a) Predicado nominal:
Está constituido por un verbo copulativo y un atributo. Además, puede contener un complemento directo o un
complemento indirecto. En estas oraciones, el verbo funciona como enlace entre el sujeto y el atributo. Un verbo
copulativo solo funciona como nexo para unir el atributo, por sí solo no informa o añade información a la
oración, para el español los verbos copulativos son: ser, estar, parecer.
Ejemplos:
• El paisaje es hermoso.
• Las flores son blancas.
• Juan parece contenta.
b) Predicado verbal:
Se forma con un verbo predicativo y cualquier complemento, excepto el atributo.
• Los estudiantes trabajan colaborativamente en su proyecto.
• Rosa cocinó su platillo favorito.
Errores comunes
Existen errores comunes cuando se escribe, vamos a señalarlos.
a. Presentar un grupo de palabras como si fuera una oración, pero no lo es.
Este error obscurece el texto, pues impide al lector agrupar correctamente la información que se le presenta.
Lee con atención los siguientes ejemplos. Las frases subrayadas se presentan como oraciones, pero no lo son
en realidad. Ninguna expresa una idea completa.
1. El gato se supone que debe perseguir al ratón. Nunca lo hace. Al contrario, parece que ya se hicieron
amigos.
2. Nunca he entendido a los niños pequeños. Berrinchudos. Y muy llorones.
3. Fuimos a pasear. Laura y yo. ¿Por qué no quisiste venir con nosotras?
b. Separar al sujeto del predicado con una “,”.
Los signos de puntuación nos indican qué elementos se deben agrupar y cuáles separar. Si separamos el sujeto
(S) del predicado (P), la idea no se presenta de manera completa.
Error: La diferencia entre la comunicación oral y escrita, es muy simple.
SP
S+P = idea completa
Sujeto + Predicado = idea completa
Nota: cuando se hace una acotación, el sujeto y el predicado se separan con “,”, pero esto no es incorrecto
porque las “,” funcionan como paréntesis. La información entre las comas podría eliminarse sin que la idea
principal se vea afectada. Ejemplo: Rodrigo, a pesar de su enojo, quiso acompañarnos.
c. Los elementos que forman parte de la oración no están bien ordenados, lo que genera que el significado de la
oración sea ambiguo.
Ejemplo (esta oración no está mal redactada, pero nos sirve para mostrar que el orden puede cambiar el
sentido o significado de una oración. Aunque no está mal redactada, podría estarlo mejor):
María no quiere a su vecina porque es muy envidiosa.
La oración puede interpretarse de dos maneras:
1. María es muy envidiosa y por eso no quiere a su vecina.
2. La vecina de María es muy envidiosa y por eso María no la quiere.
Para evitar ambigüedades a veces basta con cambiar el orden de las palabras:
1. María es muy envidiosa porque no quiere a su vecina
En otras ocasiones es necesario reformular la oración
2. María no quiere a su vecina porque le parece que es muy envidiosa.
Consejos
• Procura que tus oraciones sean cortas. Sepáralas usando “.”. Mientras más cortas sean las oraciones,
más comprensibles le resultarán al lector.
• Siempre coloca la información más importante al principio.
• Simplifica. Evita los barroquismos y las fórmulas burocráticas.
• Revisa las oraciones que escribes y reestructúralas cuando sea necesario.
• Pon atención a los detalles.
Daniel Cassanny en su libro La cocina de la escritura reescribe varias oraciones que son sumamente barrocas y
obscuras. Fíjate en la enorme diferencia que existe entre el texto original y su reformulación.
Original (de un impreso administrativo)
“No obstante, y habiéndose informado previamente al interesado de la posibilidad de solicitar el anticipo a
cuenta de la pensión que le fuere reconocida en su momento, de acuerdo con lo que dispone el artículo 47 de la
Ley 31/1990, de 27 de diciembre, el citado funcionario desea acogerse a ese derecho, habiendo cumplido y
firmado el modelo CPA/2 que se adjunta”.
Reformulación de Cassanny:
“El funcionario se acoge al derecho de solicitar un anticipo a cuenta de la pensión que se le reconozca en su
momento, de acuerdo con el artículo 47 de la Ley 31/1990, de 27 de diciembre. Para ejercerlo ha cumplido y
firmado el modelo CPA/2 que se adjunta”.
La simpleza, a diferencia de lo que muchos creen, es una gran virtud en la escritura. Se gana mucha claridad
cuando uno no da rodeos, ni recurre a fórmulas barrocas para expresarse.
Otros monosílabos
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Aprenderemos la ortografía del resto de los monosílabos de manera parecida. No hace falta una explicación
muy complicada acerca de a qué categoría gramatical pertenece cada una de las versiones del monosílabo
(con tilde o sin ella). Lo más importante es que sepas en qué casos llevan tilde y en cuáles no.
(1) Más y más
Más con tilde es un adverbio que denota aumento, ampliación, superioridad, adición y preferencia. Mas sin tilde
es una conjunción adversativa, parecida a “pero”. Entonces sólo en el caso de que pueda sustituirse por pero (y
que ese sea el sentido) no debe llevar tilde.
Se esforzó, mas no logró conseguir el premio. Se esforzó, pero no logró conseguir el premio. Funciona: no lleva
tilde.
Corrió tres kilómetros y no pudo correr más. Corrió tres kilómetros y no pudo correr más. Corrió tres kilómetros y
no pudo correr pero. Esto no tiene sentido, lleva tilde.
(2) Tú y tu
Tú con tilde es un pronombre personal,
Tu sin tilde es un pronombre posesivo.
Regla: cuando puedas sustituir el “tu” por “su” y la oración siga teniendo sentido, no debe llevar tilde. Si pierde
el sentido, sí debe llevarlo.
Ejemplos:
Leo tu libro. Leo su libro. No lleva tilde.
Tú toma el color rosa. Su toma el color rosa. Sí lleva tilde.
(3) Mí y mi.
Mi sin tilde es también un pronombre posesivo. Mí con tilde es un pronombre personal preposicional de primera
persona.
La regla que tienes que recordar es la siguiente: si la palabra “mi” la puedes sustituir por “su”, no lleva tilde; si
no se puede, sí debe llevarlo.
(4) De y dé.
Este monosílabo es bastante sencillo: cuando se trate de la preposición “de” (recuerda las preposiciones: a,
ante, bajo…) no debe llevar tilde; cuando se trate de la conjugación del subjuntivo de la primera persona del
singular del verbo dar, debe llevar acento. Recuerda: si tiene algo que ver con el verbo dar, debe llevar
acento. Si no, nunca debe llevarlo.
(5) Sé y se.
Igual que en el caso anterior, “sé” lleva tilde si tiene algo que ver con el verbo saber. Si no, no lleva tilde.
(6) Té y te.
La regla es muy sencilla: si se refiere a la bebida, lleva tilde. Si no, no.
(7) Sí y si
Si sin tilde se usa para oraciones condicionales: si no llegas pronto, me iré; si te gusta, díselo; si combina,
seguro que no le disgustará. Sí con tilde es un adverbio y sirve para afirmar algo: sí iré; sí me gusta; sí quiero; sí
tiene lo que necesito.
Regla: si la palabra “si” se usa para expresar una condición (como es el caso de esta misma oración), entonces
no lleva tilde; si sirve para afirmar algo, sí lleva tilde.
Monosílabos
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Como mencionamos anteriormente, hay algunas excepciones a las reglas de acentuación. En general, todas las
excepciones caen bajo estas dos categorías: palabras monosílabas y palabras con acento diacrítico.
Comencemos con las palabras monosílabas.
Las palabras monosílabas son las palabras compuestas de una sola sílaba. Ejemplos:
Como te darás cuenta, en las palabras monosílabas no aplican las reglas explicadas arriba: puesto que sólo hay
una sílaba, la única regla que podría aplicar es la segunda, la de las palabras agudas, pero tampoco aplica. En
general, ninguna palabra monosílaba lleva tilde, aunque sea aguda (obviamente, no puede ser grave ni
esdrújula) y termine en –n, -s o vocal. Ejemplos:
Esta regla general, sin embargo, tiene excepciones. Algunas palabras monosílabas sí llevan tilde. ¿De qué
depende? Depende de si son palabras que pueden tener dos significados distintos, aunque siempre se
pronuncien igual.
Ejemplo:
Yo sé que no es feliz, aunque se empeñe en negarlo.
Sé y se suenan casi igual, pero no se escriben igual y no significan lo mismo.
Sé: es la conjugación de primera persona del singular en presente de indicativo del verbo saber.
Yo sé.
Tú sabes.
Él sabe…
Se, sin tilde, es un pronombre personal.
Se lo dije.
Se cortó el cabello.
Se llama María.
Cuando se trata de “sé” de saber, lleva tilde; cuando se trata del pronombre personal, no lleva.
(1) Él y el.
Él con tilde es el pronombre personal de tercera persona singular. Éstos son los pronombres personales:
Yo, tú, él, nosotros, ustedes, ellos.
El sin tilde es un artículo determinado masculino singular. Éstos son los artículos determinados:
El, la, los, las.
Las funciones que cumplen en una oración un pronombre personal y un artículo son muy distintas. El
pronombre personal tiene la función de sustituir un nombre, como en el siguiente caso:
José tiene un auto nuevo. Él me invitó a dar una vuelta.
Él cumple entonces la función de sustituir el nombre “José”, para que la frase no sea repetitiva:
José tiene un auto nuevo. José me invitó a dar una vuelta.
El artículo es un adjetivo que acompaña a un sustantivo y que por lo tanto no puede darse en una oración solo
(sin el sustantivo al que acompaña).
El libro: artículo + sustantivo.
El ropero: artículo + sustantivo.
El niño juega en el parque: art. + sust. + verbo + art. + sust. + preposición + art. + sust.
¿Qué pasa si en una oración hay un artículo que no acompaña a ningún sustantivo? La oración no tiene
sentido. Ejemplos:
Ella puso una flor en el.
Mi padre me pidió el.
Estas oraciones están incompletas: si uno escuchara a alguien decirlas, preguntaría:
¿Puso una flor en el qué? Y ¿te pidió el qué?
Para poder identificar cuándo se trata del pronombre personal él y cuándo del artículo, usa la siguiente regla:
Ejemplo:
Emisor José Pérez García
Invitación para comentar si hay alguna duda académica en el curso “Estrategias de enseñanza-
Mensaje
aprendizaje en la educación virtual”
Receptor Los participantes del curso
Canal Internet, correo electrónico
Código Lenguaje escrito
Contexto Curso a distancia
des sustituir la palabra por el nombre de una persona y la oración sigue teniendo sentido, enLos dos puntos y el
punto y coma
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A continuación repasaremos el uso de los dos puntos [:] y del punto y coma [;]. Seguramente te has encontrado
ambos signos muchas veces y tienes una idea más menos vaga de cómo deben usarse.
Comenzaremos por los dos puntos. Este signo de puntuación [:] tiene, según la Real Academia, trece usos
distintos: los dos puntos se usan para conectar dos o más oraciones entre las cuales hay una relación muy
fuerte de continuidad. Indican, entonces, que la idea que se está comunicando no está todavía completa, le falta
algo, y lo que le falta vendrá después de los dos puntos.
Imagina que al leer un texto cualquiera te encuentras la siguiente oración:
Para la clase de arte es necesario traer: acuarelas, hojas de papel y pinceles.
Como te habrás dado cuenta, en este ejemplo hay una relación de continuidad entre lo que está antes de los
dos puntos y lo que se escribirá después.
Analiza ahora la siguiente oración:
Daban ya las seis y el camión no había salido de la estación. Laura y Diana decidieron leer un libro mientras
esperaban.
En el ejemplo, hay una relación entre las distintas oraciones que están separadas por un punto y seguido. Pero
si se elimina la segunda oración, uno no se queda con la impresión de que algo falta.
A veces los dos puntos son obligatorios y a veces son sólo un recurso que uno puede usar o no usar.
A continuación, el uso del punto y coma [;]. Este signo es la combinación del punto y la coma, como su nombre
y su forma lo indican. Y ahí está la clave para entender cómo debe usarse. Un punto y coma debe usarse
cuando uno quiere poner, al mismo tiempo, un punto y una coma. ¿Cómo es eso posible? Vamos a ponerte un
ejemplo:
(1) La guitarra es un instrumento de cuerdas; la batería, un instrumento de percusión; el piano, un instrumento
de cuerdas con teclado.
En realidad, podríamos omitir el punto y coma, reemplazarlo por un punto y seguido y reescribir el párrafo así:
(2) La guitarra es un instrumento de cuerdas. La batería es un instrumento de percusión. El piano es un
instrumento de cuerdas con teclado.
Ambas versiones son correctas.
Si decidieras no usar jamás el punto y coma, podrías arreglártelas sólo con las comas y los puntos. Pero antes
de tomar esa decisión, será mejor que aprendas en qué casos podrías recurrir a él.
¿Cuál es la diferencia entre las dos versiones de las oraciones presentadas arriba? Vamos a leerlas otra vez:
(1) La guitarra es un instrumento de cuerdas; la batería, un instrumento de percusión; el piano, un instrumento
de cuerdas con teclado.
(2) La guitarra es un instrumento de cuerdas. La batería es un instrumento de percusión. El piano es un
instrumento de cuerdas con teclado.
En realidad, el contenido de ambas versiones es el mismo. Pero la diferencia está en que en (1), gracias al
punto y coma, se puede expresar una relación mucho más estrecha entre los siguientes elementos:
(a) guitarra
(b) batería
(c) piano
¿Qué tienen en común (a), (b) y (c)? Que son instrumentos musicales. ¿Y qué los diferencia? El pertenecer a
alguna de estas tres categorías:
(i) instrumento de cuerdas
(ii) instrumento de percusión
(iii) instrumento de cuerdas con teclado
Gracias al punto y coma, podemos darnos cuenta de que se está siguiendo la siguiente estructura en el
discurso:
(a) es (i)
(b) es (ii)
(c) es (iii)
No es necesario el punto y coma para darnos cuenta de que el discurso usa esa estructura, como en la versión
(2), pero el punto y coma ayuda a reconocerla con mayor facilidad. Por ejemplo, si no estamos familiarizados
con ciertas palabras, podemos darnos una idea de qué significan, gracias a la estructura:
(1) El pino pertenece a la familia de las pináceas; la fragaria, a la de las rosáceas; la urera baccifera, a la de
las urticaceae.
Si usamos la otra estructura, sin ayudarnos del punto y coma, puede que para el lector sea un poco más difícil
darse cuenta de que lo que se está haciendo es lo mismo que en el ejemplo anterior:
(a) pino
(b) fragaria
(c) urera baccifera
(i) pináceas
(ii) rosáceas
(iii) urticaceae
Estructura:
(a) es (i)
(b) es (ii)
(c) es (iii)
Gracias a la estructura, aunque no sepamos qué son la fragaria ni la urera baccifera, podemos imaginarnos que
se trata de plantas, y que las urticaceae constituyen una familia de plantas, lo mismo que las pináceas y las
rosáceas.
El punto y coma, pues, se utiliza para expresar una conexión bastante estrecha entre una serie de elementos.
Lo que conecta a esos elementos puede ser casi cualquier cosa: el punto y coma sólo expresa que hay una
conexión estrecha.
En el siguiente ejemplo, el punto y coma revela una conexión estrecha entre las dos oraciones que conecta:
(1) No habíamos bebido nada; había ley seca.
¿Y si quitamos el punto y coma y ponemos un punto y seguido?
(2) No habíamos bebido nada. Había ley seca.
La diferencia entre (1) y (2) es muy sutil. En (1), el punto y coma revela que hay una relación estrecha entre el
hecho de que los sujetos de la oración no hubieran bebido nada y el hecho de que hubiera ley seca: se entiende
que la ley seca es la causa de que no hubieran bebido nada. En (2), en cambio, simplemente se declaran los
mismos hechos, sin que se sugiera que hay una relación causal entre ambos.
Otros ejemplos:
(1) Estoy seguro de que Brasil sufrió en el juego contra Francia; Pelé no jugó.
(2) Estoy seguro de que Brasil sufrió en el juego contra Francia. Pelé no jugó.
Si uno lee únicamente (2), no tiene por qué pensar que el hecho de que Pelé no haya jugado tenga que ver con
que Brasil haya sufrido en el juego contra Francia. Pero (1) establece esta relación de manera exitosa.
Igual que en el caso de los signos de puntuación que hemos estudiado hasta ahora, sólo con práctica
aprenderás a usar el punto y coma. Los siguientes ejercicios te ayudarán a empezar a familiarizarte con su uso.
tonces se trata del pronombre personal y debe llevar tilde. Si al hacerlo la oración no tiene sentido, entonces se
trata de un artículo y no debe llevar tilde.
La función metalingüística
Daniel Cassany (1999) sostiene que escribir es el “acto cognitivo más complejo que existe porque involucra
pensamiento, lenguaje e interpretación de la realidad”. Este acto se potencia, más que al exponer una idea,
narrar un suceso o describir un objeto, al argumentar una tesis, al defender una opinión. Dicho de otra forma,
convencer a alguien (intención primaria de la argumentación) de que el calentamiento global pone en riesgo la
vida del planeta, resulta ser más difícil que exponer las características de este fenómeno climático o relatar lo
ocurrido en cierta región del mundo a causa de un tornado, o describir el estado de Japón después del
movimiento telúrico del 11 de marzo de 2011.
Argumentar exige un ejercicio profundo del pensamiento, exige poner en juego una serie de estrategias
retóricas premeditadas y planeadas, exige una reflexión larga sobre un tema acerca del cual se dice algo entre
novedoso y auténtico, entre verosímil y contundente.
Introducción o exordio. En este, por lo general, se presenta la tesis del ensayo. Es un párrafo transcendental en
tanto servirá para atrapar al lector (seducirlo para la lectura del texto) o para generar la aversión del mismo; esto
es, para que deje el ensayo sobre la mesa y opte por otra lectura. En el párrafo introductorio el escritor se juega
la vida del ensayo.
Pensemos que un ensayo es como empezar a leer una novela, si no nos hemos enganchado en la primera
página, es probable que no la sigamos leyendo.
Debemos exponer el tema de una forma que se consiga captar la atención del lector y sienta ganas de seguir
leyéndonos hasta el final.
En esta primera parte deberás mostrar no solo el tema, sino también tu postura sobre el mismo, tu opinión. Ésta
será la mejor forma de empatizar con tu público. En un ensayo argumentativo se expondrá una tesis en la
introducción que trataremos de defender a lo largo de todo el desarrollo con opciones objetivas y subjetivas.
Desarrollo de una tesis. Una vez que hemos captado la atención del lector con una idea de interés, el siguiente
paso será argumentar y plantear determinadas cuestiones relacionadas, basándote en otras fuentes que
pueden ser: libros, revistas, entrevistas, medios digitales, etcétera.
El desarrollo del cuerpo, será la parte más extensa del ensayo, representa 80% del mismo, por lo que será
necesario resumir toda la información relevante que queramos exponer. No por ser extensa debe resultar
pesada, tenemos que intentar amenizarla todo lo posible.
Es en el desarrollo del ensayo donde se plantea la idea que el autor defiende y apoya con argumentos e
información válidos. Podemos identificar la tesis en un ensayo porque generalmente responde a una pregunta.
Esta parte abarcará el contenido principal del ensayo, los argumentos que harán crecer la idea principal
expuesta en la introducción.
Es importante que todas las ideas que expongamos estén entrelazadas entre sí para que exista
coherencia.
Conclusión o exhortación. En esta parte se resumirán por un lado los argumentos expuestos más relevantes y
por otra, se dejará totalmente claro cuál es la postura final del autor del texto.
Este párrafo es igual de significativo al inicial, pues allí el autor no sólo se limita a sintetizar lo comentado en los
párrafos que lo anteceden, reafirmar la tesis o contradecirla, sino que puede exponer todo su arsenal
argumentativo para impactar al lector y dejar en él una huella imborrable: en el momento de terminar nuestro
ensayo, es donde deberíamos lanzar lo mejor de nuestra artillería argumentativa. O sorprender al lector con
algún giro insospechado en la cadena de nuestro pensamiento. En el párrafo conclusivo no se da por hecho que
el tema haya sido agotado, incluso podrá servir para continuar con las reflexiones relativas a la temática,
extendiendo una invitación a los lectores.
Se puede agregar al final la bibliografía, hemerografía, cibergrafía, etc. de las obras consultadas para escribir el
ensayo.
Como dijimos, en general, tanto el ensayo, como la tesis y el trabajo de investigación o monografía, siguen una
estructura argumentativa pues recurren a la función apelativa de la lengua para convencer a otros acerca de
una o varias ideas.
Estrategia de comprensión lectora
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Revisemos ahora cómo mejorar nuestra comprensión lectora.
Podemos utilizar varias técnicas que nos permiten abordar la lectura desde diferentes perspectivas es la
siguiente:
Paso 1. Podemos “preguntarle” al texto lo siguiente:
¿Quién comunica el mensaje? El autor
¿Sobre qué escribe? El tema
¿A quién va dirigido? El lector
¿Para qué escribe? El propósito
¿En qué circunstancia? El contexto
Con las respuestas obtenidas podemos hacer predicciones razonables, determinar las ideas principales y tener
una idea global del texto.
Paso 2. Investigar el significado de todas las palabras presentes en el texto. En primer lugar, trata de inferirlo
con base en el contexto en el que se usan. Puedes apoyarte también de un diccionario.
Paso 3. Realizar predicciones razonables, es decir, tratar de adelantarnos a lo que el autor nos quiere
comunicar mediante la lógica. Podemos identificar el “inicio”, la “parte central” y “el final” de un texto, asimismo
podemos identificar estructuras básicas como: “planteamiento, nudo y desenlace”.
Paso 4. Identificar la tipología textual. Reconocer si predominan los adjetivos (texto descriptivo), o las acciones
(texto narrativo) o si nos interesa convencer o persuadir (texto argumentativo).
Paso 5. Elaborar oraciones simples con las ideas principales del texto, estas proposiciones deberán
relacionarse entre sí de forma coherente; puedes anotarlas al margen del texto.
Paso 6. Utilizar organizadores gráficos para dar orden a las ideas, establecer relaciones de causa efecto,
comparaciones en el espacio y en el tiempo, etcétera.
Paso 7. Relacionar las ideas de un texto con otro de diferente autor que ya hayas leído, comparar cómo
presentan el tema y de este modo, relacionar el nuevo aprendizaje con los previos.
Reglas de puntuación
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Signos ortográficos
Los signos de puntuación más importantes ya los conoces y los usas todos los días. Son:
el punto [.]
la coma [,]
el punto y coma [;]
los dos puntos [:]
los puntos suspensivos […]
los signos de interrogación [¿?]
las comillas [“”]
el guion [-]
la raya [—]
y los signos de exclamación o admiración [¡!].
Vamos a comenzar con el punto [.]. Este signo ortográfico tiene tres usos:
1. Punto y seguido: separa oraciones dentro de un párrafo. Ejemplo (los punto y seguido aparecen en rojo):
Marianela (fragmento)
Benito Pérez Galdós (1843-1920)
Los negros ojuelos de la Nela brillaban de contento, y su cara de avecilla graciosa y vivaracha multiplicaba sus
medios de expresión, moviéndose sin cesar. Mirándola se creía ver un relampagueo de reflejos temblorosos,
como los que produce la luz sobre la superficie del agua agitada. Aquella débil criatura, en la cual parecía que el
alma estaba como prensada y constreñida dentro de un cuerpo miserable, se ensanchaba y crecía
maravillosamente al hallarse sola con su amo y amigo. Junto a él tenía espontaneidad, agudeza, sensibilidad,
gracia, donosura, fantasía. Al separarse, parece que se cerraban sobre ella las negras puertas de una prisión.
2. Punto y aparte: separa párrafos dentro de un texto. Ejemplo (el punto y aparte aparece en verde):
Para quien lo ignore, la operación, pese a todo, es bien sencilla. Brutalmente sencilla. Con un machete se
puede afilar muy bien, hasta dejarla puntiaguda, completamente puntiaguda. Debe escogerse un palo
resistente, que no se quiebre con el peso de un hombre, de “un cristiano”, dice el pueblo. Luego se introduce y
al hombre hay que tirarlo de las piernas, hacia abajo, con vigor, para que encaje bien.
De lejos el maestro parecía un espantapájaros sobre su estaca, agitándose como si lo moviera el viento, el
viento, que ya corría, llevando la voz profunda, ciclópea, de Dios, que había pasado por la tierra.
3. Punto final: se coloca al final de un capítulo o una sección para indicar su término. Ejemplo (el punto final
aparece en azul):
Para quien lo ignore, la operación, pese a todo, es bien sencilla. Brutalmente sencilla. Con un machete se
puede afilar muy bien, hasta dejarla puntiaguda, completamente puntiaguda. Debe escogerse un palo
resistente, que no se quiebre con el peso de un hombre, de “un cristiano”, dice el pueblo. Luego se introduce y
al hombre hay que tirarlo de las piernas, hacia abajo, con vigor, para que encaje bien.
De lejos el maestro parecía un espantapájaros sobre su estaca, agitándose como si lo moviera el viento, el
viento, que ya corría, llevando la voz profunda, ciclópea, de Dios, que había pasado por la tierra.
Acento diacrítico
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Sólo las palabras monosílabas que mencionamos en la sección anterior llevan tilde: cualquier otra que no
hayamos mencionado, nunca lo lleva (los errores más comunes son: fe, fui, fue, vio; siempre se escriben sin
tilde). La única excepción es la palabra “que”, que a veces sí lleva tilde. La trataremos más adelante.
Ahora ya sabes cuándo las palabras monosílabas llevan tilde y cuándo no. Hay otras palabras no monosílabas
que, igual que las que vimos en la sección pasada, a veces llevan tilde y a veces no, dependiendo de su
significado. A esta tilde que a veces se pone y a veces no, suele llamársele “acento diacrítico”. Es un acento que
no responde, entonces, a las reglas de acentuación tratadas arriba. Existe para que, a la hora de escribir y leer,
podamos distinguir entre palabras homófonas (que suenan igual) y saber exactamente a cuál se refiere el que
escribe. Esto es lo que aprendimos con los monosílabos:
Aunque té y te suenen igual, a la hora de escribir, si queremos aclarar que nos referimos a la bebida, lo
escribimos con tilde.
¿De qué sirve esto? Sirve, sobre todo, para ser más precisos y evitar las ambigüedades. Ejemplo:
Té tomé ayer.
Te tomé ayer.
Gracias a que en el primer caso “te” lleva tilde, puedo saber que el que escribe se refiere a la bebida.
A continuación, vamos a ver otras palabras que llevan a veces el mencionado acento diacrítico.
1) Qué y que.
2) Quién y quien.
3) Cómo y como.
4) Cuál y cual.
5) Cuándo y cuando.
6) Cuánto(a) y cuanto(a).
7) Dónde y donde.
Aprenderemos, con reglas muy sencillas, a escribir correctamente las palabras que aparecen arriba.o el tono de
voz, como pasa en el caso de una pregunta:
—¿Cuándo terminas? (al leer el “cuándo”, la primera sílaba se pronuncia con mucha fuerza, elevando el tono de
voz).
—Cuando recoja las hojas (en este caso, como no lleva acento, no se eleva el tono de voz: toda la oración,
“cuando recoja las hojas”, se lee usando el mismo tono.
Lo anterior sucede en las palabras enlistadas arriba, de la (1) a la (7). Ejemplos:
(1) Qué y que.
“Qué quieres hacer esta tarde”. Se eleva el tono en el “qué”, por eso lleva tilde.
“Él me dijo que quiere correr”. En este caso, cuando uno la lee, no eleva el tono al pronunciar el “que”.
(2) Quién y quien.
Lo mismo para el “quién y el quien”.
¿Quién terminó de comer? Sí se eleva el tono, por lo tanto, sí lleva tilde.
Nunca supimos quién trajo las flores. Sí se eleva el tono, por lo tanto, sí lleva tilde.
Nunca conocí a quien ganó el premio. No se eleva el tono, por lo tanto, no lleva tilde.
Quien se haya comido los dulces tendrá que traer otros. No se eleva el tono, por lo tanto, no lleva tilde.
Quien quiera que la junta sea el lunes, que levante la mano. No se eleva el tono, por lo tanto, no lleva tilde.