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D N A S

El documento narra la historia de un hombre que engaña a su novia Andrea y ella decide vengarse haciéndolo pasar por una mujer llamada Tiffany, sometiéndolo a humillaciones y abusos sexuales mientras transmite todo en vivo por internet.

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Sofia Bacon
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El documento narra la historia de un hombre que engaña a su novia Andrea y ella decide vengarse haciéndolo pasar por una mujer llamada Tiffany, sometiéndolo a humillaciones y abusos sexuales mientras transmite todo en vivo por internet.

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De novio a sissy.

Nunca me había enamorado realmente, pero Andrea era especial para mí a su


manera, aunque eso no impidió que la engañara, pensé que nunca lo descubriría,
pero en eso me equivoqué, ella terminó descubriéndolo todo.
La busqué y busqué durante días, pero ella me odiaba y no quería verme, me
puso muy triste todo lo que había pasado, creí que sería el fin, pero un día me
llegó un mensaje de ella, quería verme en su casa para hablar, yo accedí de
inmediato y corrí para encontrarme con ella.
No había nadie en su casa, solo Andrea y yo, ella se notaba devastada, pero aun
así me recibió, fuimos a su sala y me ofreció un poco de agua. Discutimos, yo no
quería aceptar la responsabilidad de mis actos y eso le molestó mucho, muy
enojada volvió a servirme un nuevo vaso mientras me miraba furiosa.
-No sabía si debía hacer esto – me dijo – pero ahora estoy segura.
Pensé que en ese momento terminaría conmigo, no sabía que responder, quise
levantarme, pero me sentí mareado, me apoyé en la mesa y caí sentado
rápidamente, todo me daba vueltas, lo último que vi fue a Andrea mirándome con
odio mientras abandonaba la habitación.
Desperté por un momento, pero no podía ni hablar ni moverme, todo me daba
vueltas y veía borroso, apenas si lograba escuchar a Andrea decirme cosas sin
sentido, que me merecía lo que estaba por pasarme, que todo era culpa mía por
serle infiel y un maldito con ella, todo mientras pasaba una brocha por las uñas de
mis pies y después las de mis manos pegando unas de plástico sobre las mías.
Sentía como arrancaba mi ropa, me llevó arrastrando a su baño donde me ponía
cosas en la piel y echaba agua, no paraba de maldecirme y decir que pronto
tendría mi merecido. Me secó la piel bruscamente ahora libre de todo bello, para
después pasar una crema por ella, sacó algo de su armario y comenzó a fijarlo a
mi cabeza, ponía una especie de pasta antes de pegar lo que parecía una peluca.
Aún mareado intentaba manotear, pero ella me abofeteó y continuó con su trabajo,
uso el mismo liquido en mi pecho y vi que entonces mantuvo un par de pechos de
silicón que no soltó hasta que se fijaron, cuando retiró sus manos sentí un peso
nuevo que nunca antes había experimentado.
-El pegamento durará varias horas – se burló de mí – espero tengas una espalda
fuerte.
Me hizo levantar y entonces empezó a vestirme, se trataba de un baby doll de
color rojo intenso, también me colocó unas pantaletas a juego con un delicado
encaje, por encima un liguero que se conectaba a unas medias color humo que
dejaban ver unas uñas pintadas también en rojo.
Entonces siguió el maquillaje, primero una base, después una sombra en tonos
rojos, depiló y delineó mi ceja antes de ponerme rímel y enchinar mis pestañas,
por último, pasó un rojo intenso por mis labios.
-Tienes unos labios muy deliciosos Tiffany – me dijo – son los labios propios de
una chupa vergas.
Me llevó hasta el coche de sus padres, sentía raro el caminar con solo las medias
puestas, condujo un par de minutos, llegamos a un hotel donde antes la había
llevado, me bajó y me llevó al interior, subimos un par de pisos y me metió a una
habitación. Era de esas especiales con decoración y todo, la cabecera de la cama
era un corazón, me tumbó en la cama y entonces me puso unas esposas en las
manos.
-No te preocupes – decía mientras me aseguraba – están acolchonadas para que
no te lastimes, y son rojas para que combinen con tu lencería.
Acomodó las almohadas a mi alrededor, esparció pétalos de rosa por toda la
habitación, entonces me mostró su teléfono.
-Mira – me enseñó – está transmitiendo en vivo, voy a estar en el coche
mandando mensajes, invitando a hombres de verdad para que te visiten y todo
quede grabado, no podrás ni pelear, entre las esposas y lo que tomaste serás muy
dócil y hasta te ayudará a estar excitada.
Dejó el teléfono sobre una mesa grabando todo lo que pasaba.
-Diviértete mucho Tiffany – me dijo besando mi mejilla mientras se iba de la
habitación – ese será tu nuevo nombre.
-Casi lo olvido – regresó – necesitarás esto.
Dejó una caja de condones y lubricante juntos en la mesa al lado de la cama.
Quería zafarme de las esposas, pero no tenía fuerza, y cuando me movía y sentía
el roce de la lencería en mi piel me estremecía. Dejé de intentar y entonces noté
que la puerta se abría, yo no podía ni hablar.
El hombre llegó y se posó sobre mí, se quitó el pantalón, quedando solo en ropa
interior y empezó a besarme, el roce de su verga con mis medias me excitaba
tanto que yo también comencé a besarlo. Entonces me bajó las pantaletas y
empezó a colocarme lubricante en mi cola. Andrea tenía razón, era más el placer
que el dolor que sentí cuando metió sus dedos, yo gemí de placer y me mordí el
labio.
-Sí que eres una zorra – dijo el hombre –entonces te encantará mi verga.
Comenzó a metérmela y me dolía, pero a él no le importaba, empezó a
penetrarme, puso mis piernas sobre sus hombros y todo aquello me había vuelto
loca de placer, gemía como puta en celo y no quería que terminara, me cogió
fuerte hasta que sentí como terminaba dentro de mí, yo cerré los ojos y me dejé
llevar por esas olas de placer, suspiré un poco y cuando abrí los ojos buscando al
hombre ya no estaba.
-Jajajaja muy bien Tiffany – me dijo Andrea burlándose – no te preocupes, pronto
vendrá otro hombre para atenderte mi putita.
Entonces me acercó su teléfono, estaba lleno de comentarios sobre lo zorra que
era, que se veía que me encantaba la verga y que gemía como perra cuando me
la metían, no podía estar más humillado, pero eso no me importaba, solo quería
volver a sentir que llenaban y me hacían mujercita en esa cama. Mientras me
mostraba todo eso aprovechó para acomodarme mis pantaletas y arreglar un poco
mi peluca y retocar mis labios.
-Bueno – me decía mientras se iba a la puerta – te dejo, no tarda en llegar el
próximo, te quiero mucho mi pequeña zorrita.
Después de darme un beso en la frente se retiró del lugar. No lo podía creer la
mujer que amaba estaba cobrando una horrible venganza sobre mí y lo peor es
que yo lo estaba disfrutando.
No sé cuánto tiempo pasó, pero parecía una eternidad para mí, quería tocar mi
cuerpo, estaba muy excitada, sin embargo, no podía soltarme, solo podía frotar
mis piernas y estremecerme de placer, pero eso solo hacía que estuviera más
deseosa, así que cuando llegó el segundo hombre le miré con mucha lujuria y
traté de acercarme, el solo se río y burló de mí.
Yo me retorcía en la cama, entonces empecé a posar ofreciéndole mi cola, pero él
seguía riendo.
-Si te voy a coger mamita linda – me decía – primero gánatelo.
Se desabrochó el pantalón y me mostró su verga, se empezó a masturbar y
apuntó a mi boca. Yo como la putita viciosa que era entendí lo que tenía que hacer
e intenté acercarme a ese trozo de carne, pero no lo alcanzaba, estiraba mi
lengua, pero apenas la rozaba, él solo se reía de lo caliente que estaba y entonces
me la metió en la boca de golpe.
Con esa verga entre mis labios me sentía en la gloria total, mamársela me
encantaba, la chupé lo mejor que pude con la esperanza de que no tardará mucho
en metérmela. Y así lo hizo, solo movió un poco mi lencería y empezó a
taladrarme, yo me aferraba a las esposas mientras él me hacía suya. Me giró y me
puso en cuatro para entonces clavar sus uñas en mi cadera y cogerme como loco,
azotándome contra la cama, con mi rostro chocando contra las almohadas, y yo
no paraba de gemir y gritar de placer, empecé a pedirle más y más hasta que se
corrió dentro de mí. Cuando terminó se fue sin siquiera mirarme, por más que yo
trataba de zafarme y volver a mamársela.
-Solo sirves para coger – dijo desde el umbral de la puerta – nunca serás nada
más que una puta que solo está para satisfacer a los hombres.
Esas palabras quedaron retumbando en mi mente, apenas en la mañana había
despertado con la firma convicción de que recuperaría al amor de mi vida y que
todo estaría mejor, que seriamos felices juntos, pero ahora no sabía que pasaría
conmigo, todo lo que estaba experimentando me confundía, pero me encantaba.
- ¿Qué te pasa bonita? – dijo Andrea al verme con los ojos llorosos.
- ¿Por qué haces esto? – le pregunté – pensé que querías que solucionáramos
todo y volver a ser felices.
-Cariño – me decía tomándome de la mejilla – después de lo que hiciste no hay
forma en la que pueda volver contigo.
-Pero yo te amo, quiero estar a tu lado.
-Lo se nena y es por ello que estoy haciendo todo esto, por eso y también por
venganza no te voy a mentir, me rompiste el corazón y por eso quiero que sientas
el dolor que yo sentí, pero una vez que todo esto termine podremos estar juntas,
quizá no como tu esperabas.
-Por favor – suplicaba – perdóname, quiero que todo sea como antes.
-Como antes – se río burlona – de verdad piensas que podría considerar volver
contigo después de ver como chupabas verga, y no trates de mentirme, se nota
que te encantó cuando te la metieron, gemías y te retorcías de placer mientras te
taladraban.
Lloré un par de lágrimas.
-No llores putita, se correrá tu maquillaje y quieres verte bonita para los hombres.
Después de decirme eso, comenzó a abrazarme y trataba de tranquilizarme,
besaba mi cabeza y me tenía en sus brazos, pero entonces empezó a
acariciarme, mis brazos, mis piernas, mi trasero. Entonces mi sollozo se convirtió
en pequeños gemidos mientras ella me dominaba a su antojo, rozaba mis
pantaletas por delante y por detrás y yo me estremecía entre sus brazos, me dejé
mimar hasta que con un poco de lubricante empezó a meter sus dedos dentro de
mí. Yo jadeaba mientras ella jugaba conmigo, por momentos de detenía y me
miraba, esperando que le pidiera más y yo lo hacía de inmediato.
-La verdad es que te quiero – me decía – y mucho, por eso te daré gusto por una
última vez, pero será la última vez que alguien toque tu pequeña cosita,
entendiste.
Entonces sacó mi pene caliente y húmedo y lo tomó en su mano, empezó a
masturbarme mientras con su otra mano seguía jugando con mi agujero, esa
sensación me volvía loca, pero cuando estaba cerca de terminar ella lo notó y se
detuvo.
-Ups cariño – me decía mientras se dirigía a la puerta – parece que llegó tu
siguiente cita.
Entonces antes de salir se encontró en mi nuevo visitante, este hombre la miró de
arriba hacia abajo, a ella parecía gustarle y cuando vio mi cara entendió que así
podía humillarme aún más.
-Bueno guapo – dijo ella – quizá viniste por la putita ¿pero no te gustaría jugar un
poquito conmigo antes de atenderla?
-Claro que si preciosa – respondió tomándola en brazos y besándola mientras yo
miraba todo.
Estuvieron besándose y manoseándose por un largo rato, no quería ver, pero por
alguna razón volteaba la mirada en dirección a Andrea, veía como le mordía el
cuello y suspiraba y besaba como nunca lo había hecho conmigo, me sentía
horrible y más porque estaba excitada por todas las caricias que ella me había
dado antes, por lo que empecé a frotar mis piernas en un intento de poder llegar al
orgasmo, mientras mi ex novia seguía calentando a aquel hombre y quitándole el
pantalón todo sin quitarme los ojos de encima. Cuando aquella persona llevó a
Andrea a la cama esta le detuvo.
-Lo siento – dijo ella – pero aquí a la que se van a coger es a ella, quizá en otra
ocasión.
Sonreí de alivio al saber que no tendría que ver como un desconocido le hacia el
amor a Andrea. Pero esa sensación se vio abrumada cuando ese hombre se fue
directo contra mí y empezó a cogerme de lleno, me estremecí cuando sentí que ya
me había metido toda su verga y antes de siquiera suspirar la sacó y la metió de
nuevo de golpe. Me folló con más energía que los anteriores y a mí me gustaba lo
que hacía y como no se había puesto condón la sensación fue más placentera.
Después de unos minutos me puso encima de él y yo empecé a cabalgar esa
enorme verga me gustaba como se sentía aquello, llevando el ritmo, saltaba
gustosa y me dejaba caer de lleno sintiendo un enorme placer por todo mi cuerpo.
Entonces cuando iba a terminar me puso en cuatro y entre nalgadas y gritos
acepté que me había convertido en una puta que lo que más deseaba era ser
cogida salvajemente por hombres de verdad, mientras gemía pidiendo que no se
detuviera sentí un espasmo después del cual me llenó con su lechita caliente, era
un nuevo mundo de placer y no quería que fuera de ninguna otra forma.
Por suerte esos no fueron los únicos visitantes ese día, Andrea me mostraba los
comentarios de mi video, me excitaba todo lo que me decían y ella se dio cuenta.
Por lo que me quitó las esposas.
-Puedes irte si quieres – me dijo – o puedes quedarte y atender la última cita que
te arreglé, haremos lo que tú quieras, pero tienes que decirlo.
Me lo pensé mucho, pero al final pude responderle murmurando.
-Quiero quedarme.
-Dilo más fuerte que no te escucho.
-Quiero quedarme.
- ¿y porque quieres quedarte?
-Porque me ha gustado lo que he sentido y quiero sentirlo otra vez.
-Eso es lo que quería escuchar mi pequeña zorrita vamos arreglarte para que te
veas preciosa.
Me dejé llevar por mis deseos y atendí al último con mucho entusiasmo, chupé su
verga para ponérsela bien dura para que me la pudiera meter y hacer gemir y
gozar como tanto añoraba, me había vuelto una adicta a los hombres, me
encantaba cabalgar sus penes mientras recorrían mi cuerpo con sus manos,
nunca me había imaginado todo el placer que me había estado negando todo este
tiempo, después de despedir a mi última visita entró Andrea que me miraba con
una sonrisa, ambas nos acostamos en la cama, yo estaba rendida.
-Está decidido, desde ahora serás mi putita personal y yo seré tu ama – me dijo
acariciando mi mejilla – te convertiré en toda una sissy deseosa de verga mi
querida Tiffany.
-Gracias Andrea – le dije recostándome en su regazo – en solo una tarde
cambiaste por completo mi vida.
-Desde ahora seré tu ama – sentenció – me obedecerás y complacerás en todo, y
yo te permitiré estar a mi lado y te educaré como buena nenita.
-Muchas gracias.
Después de estar un rato recostadas en aquella cama Andrea me creaba una
cuenta en redes sociales con mi nueva identidad, entonces mi ama decidió que ya
era momento de abandonar ese lugar.
-Vamos a mi casa bonita, este fin de semana serás mi sirvienta personal.
Subí al coche y Andrea comenzó a conducir de regreso, miraba por la ventana y
me daba cuenta que ahora todo sería distinto, apenas estaba dando mis primeros
pasos como una sissy, la verdad aún no entendía su significado, pero mi ama me
había dicho que en eso me convertiría. Entonces sentí la mano de Andrea en mi
pierna enfundada en esa hermosa media, me fascinaba lo que me hacía sentir.
-Acostúmbrate nena – me dijo – cuando salgas con hombres de verdad y subas a
su auto ellos no te quitarán las manos de encima.
Al llegar a su casa me llevó a su habitación, al principio tuve miedo de
encontrarme a sus padres, pero poco después de abrir la puerta de la entrada ella
recibió una llamada.
-Claro papi – decía – todo está bien por aquí, de acuerdo, los veo el lunes.
Al llegar a su habitación acomodó varias de las cosas que había usado en mi
transformación y entonces abrió su armario y cajones.
-Te ves hermosa en lencería cielo, pero no puedes estar vestida así siempre, ese
atuendo está reservado para cuando un hombre te posea, aunque en todo
momento debes de estar preparada para esa posibilidad, es por eso que siempre
debes de usar linda lencería debajo del resto de tu ropita.
Después de rebuscar en sus cajones se me dio un vestido negro ajustado, las
mangas eran de una tela semi transparente en el mismo color, tenía un par de
botones como decoración en el abdomen, la verdad era una prenda muy bonita,
además también me pasó unos zapatos de tacón bajo.
-Ponte esto nena, ya pronto podrás usar tacones altos como yo.
Me ayudó a colocarme el vestido, me llegaba un par de dedos por encima de la
rodilla, me encantaba como se sentía en mi piel, no pude evitar pasar mis manos
por mi cuerpo y acariciar mi pecho, sujetándolo firmemente, apretando un poco.
-Quieta traviesa – me respondió dándome un pequeño golpe en las manos - Ven
te enseñaré todo lo que tienes que hacer como mi sirvienta personal.
Entonces me llevó de la mano por su casa mostrándome todas las
responsabilidades que tenía en su casa, ya antes me había platicado los
quehaceres que eran su deber, pero ahora me estaba enseñando para que fuera
ahora yo quien lo hiciera. La verdad era cansado y me dolían un poco los pies por
los zapatos, aunque eran bonitos no eran tan cómodos como lo que estaba
acostumbrada a usar antes.
-Estoy un poco cansada – le dije.
-No te preocupes linda, ya casi terminamos, además debes de acostumbrarte a
esto, imagínate cuando ya uses tacones, pero es algo que es tu deber como sissy.
-Andrea – le hablé - ¿Qué es eso de sissy?
-Bueno bonita, sissy es un hombre que en realidad no lo es, por eso es que se
rinde a su condición y se somete, acepta que nunca podrá ser un hombre y por
eso adopta la feminidad, así es como busca la aceptación, sabiendo que su
destino es ser una sumisa destinada a complacer a su amo. Y yo soy tu ama,
ahora debes de renunciar a todo lo demás y solo vivir para mí.
-Tú ya sabes que solo vivo para ti porque te amo.
-Si cariño y yo también, pero debes de entender que a partir de ahora todo
cambiará para ti, nuestra relación será sumamente diferente a partir de ahora,
para los demás seguirás siendo mi pareja para comodidad de ambos, porque me
quieres y yo también a ti, así que será mejor seguir de esa forma, pero eso será
todo, porque ambas pasaremos las noches en búsqueda de verdaderos machos.
-Por favor – le imploré – no quiero que lo nuestro termine, pensé que si hacía todo
lo que me pedías podríamos estar juntos.
-Mira cariño, intento ser muy linda contigo, para que todo esto te sea más fácil,
pero te dejaré algo bien en claro, puedes estar a mi lado, pero como sirvienta
sissy, no sé cómo es que pensaste que podría haber algo entre nosotras después
de ver cómo te hacían puta en un cuarto de hotel.
-Dame una oportunidad, no quiero solo ser una sirvienta para ti.
-Mira, estabas portándote muy bien, muy linda y sumisa, pero no te atrevas a
llevarme la contraria porque tengo fotos y videos de ti haciendo cosas muy
comprometedoras y si no quieres que aparezcan en internet mejor me obedeces.
-No lo hagas, destrozarías mi vida - caí a sus pies pidiendo que no lo hiciera – no
me hagas esto yo te amo.
No hubo respuesta, tomó su teléfono y me mostró que estaba por subir todas las
fotografías a su cuenta de redes sociales.
-Con solo presionar aquí todos lo sabrían, si no quieres que sea así empieza por
besar mis pies y pedirme perdón.
-Perdóname – decía mientras besaba sus pies – lo siento mucho Andrea no
volverá a pasar.
-Eso es un comienzo, pero de ahora en adelante me dirás ama cuando te dirijas a
mí, ¿entendiste?
-Si
-Si mi ama, debes aprender a comportarte, por ahora ya tuve suficiente de ti, ven
conmigo, te daré tu ropa, pero no te quitaré los pechos ni la peluca, quiero que te
vayas acostumbrando a ser una nena, te espero mañana aquí muy temprano.
Me entregó mi ropa y cuando me la puse me sentí rara, era áspera, nada que ver
con las maravillosas prendas femeninas que había usado, comencé a pensar que
las palabras de Andrea eran ciertas, me estaba convirtiendo en una sissy tal y
como ella me decía, y me estaba gustando.
Al día siguiente me desperté temprano y fui a su casa, tenía miedo de que alguien
me viera, porque la verdad la imagen era muy rara, llevaba una sudadera para
tratar de cubrir lo más posible mi rostro, con paso presuroso logré llegar a la casa
de Andrea. Toqué la puerta, pero no recibí respuesta, esperé unos minutos y
todavía nada, comencé a sentir miedo porque la gente comenzaba a pasar por las
calles, llamé a su teléfono, pero no me respondía, algunas personas pasaban
cerca de mí y yo trataba de disimular, pero comenzaba a llamar la atención.
Cuando iba a caminar de regreso a mi casa de pronto la puerta se abrió.
-Tiffany – gritó Andrea – vamos bobita pasa.
Su voz se escuchó fuerte y un par de personas voltearon la mirada en mi
dirección, corrí y entré de inmediato a su casa.
-Tranquila cariño.
- ¿Por qué tardaste tanto en abrir?
-Quería ver que hacías – se río fuerte – además esa no es forma de hablar con tu
ama, ahora ven tenemos trabajo que hacer, primero debes darte una ducha.
Andrea me llevó a su sanitario, me ayudó a quitarme la peluca y los pechos y
entonces me enseñó todos los productos que tenía que usar cada vez que me
diera un baño, al salir de la ducha y secar mi piel delicada pude percibir un dulce
olor, uno femenino, y era yo, el usar productos de ducha femeninos había dejado
mi piel tersa y con una hermosa fragancia. Al llegar a la habitación vi que había un
bonito conjunto de lencería en color rosa pastel.
-Primero tienes que colocarte los pechos.
Así lo hice, me puse las prótesis de silicona y después me coloqué el bra, Andrea
me ayudó a colocarme las pantaletas.
-Ahora debes ponerte un poco de crema en el cuerpo y perfume, te enseñaré
como hacer tu maquillaje, pero tendrás que prestar mucha atención, además
puedes buscar tutoriales en internet, pero debes dominar esta arte.
Andrea empezó a buscar ropa en sus cajones, yo iba detrás de ella, me pasó un
top rosa con listones que hacían un moño en los tirantes y una falda blanca que
me llegaba una mano por encima de la rodilla, acomodó la peluca y me puso un
listón rosado en la misma.
-Sé que te encantan las medias así que ten estas, son claras y le darán un brillo
sutil pero muy bonito a tus piernas.
-Gracias ama, me veo muy linda – dije mientras miraba embobada al espejo.
-De nada cariño, quería que te lucieras muy linda, esta ocasión es especial, ya
fuiste puta, sirvienta, quiero que en esta ocasión te sientas femenina, delicada,
que goces de tu feminidad, veremos películas, tomaremos helado y la pasaremos
excelentes juntas ya lo verás.
Durante esa tarde Andrea me trató muy diferente a otras ocasiones, como nunca
antes lo había hecho, me sorprendía.
-Ama – le dije – me estás haciendo sentir muy bien, la forma en la que me tratas.
-Te trato como si fueras mi mejor amiga.
Esa respuesta causó sensaciones encontradas en mí. Mientras estábamos en su
recamara aprovechó para que nos pintáramos las uñas la una a la otra, seguía sus
instrucciones y lo hice con mucho cuidado, una vez que terminamos se tomó
muchas fotos conmigo.
-Vamos Tiffany – me decía – posa, así como yo.
Entonces empecé a imitar las posturas de Andrea, imitaba la posición de sus
brazos, sus gestos, de pronto empecé a sonreír como ella de manera natural, nos
reíamos y seguimos tomándonos fotos, de pronto sin darme cuenta yo estaba
posando por mi cuenta y ella siguió tomando fotografías solo a mí. Las dos caímos
sobre la cama riendo, entonces me tomó de la mano y la empezó a acariciar.
-Sabes Tiffany – me dijo – todavía te amo, pero de una manera diferente, no
quiero lastimarte así que debes entenderlo y aceptar nuestra nueva relación.
Nos abrazamos y ambas derramamos lágrimas, aunque yo era la más
desconsolada, terminó tomándome en sus brazos mientras seguía llorando,
acariciaba mi mejilla y me tranquilizaba.
Entrada la noche comí helado con más entusiasmo y con una cara de tristeza que
Andrea trataba de animar. Me llevó de nuevo a su cuarto y me corrigió el
maquillaje, me abrazaba y decía lo linda que me miraba, pero seguía triste.
-Cariño no te quiero ver así, quiero que las dos seamos felices.
-Lo siento, es solo que me cuesta acostumbrarme a todo esto.
-Entiendo cariño y es por eso que este día estamos teniendo un momento especial
para ti, muchas chicas hacen lo que nosotras cuando terminan una relación,
visitan a una amiga y pasan un buen momento juntas, así que espero todo esto te
ayude.
Después de ver una película mientras nos abrazábamos y terminábamos nuestro
helado, me sentí un poco mejor. Entonces Andrea puso música en el estéreo.
-Ven vamos a bailar.
Al principio lo hice sin mucho ánimo, pero poco a poco me fui soltando mientras
Andrea me sonreía y me hacía bailar como ella, después de unas dos canciones
ya estaba bailando más animada, me dejaba llevar por la música y de pronto el
ritmo cambió a un baile más sensual, me gustaba bailar esas canciones con
Andrea ya que ella se colocaba enfrente de mí y arrimando su cuerpo contra mí,
dejando que restregara mi pelvis contra sus nalgas y eso me encantaba, pero en
esta ocasión ella fue quien me puso de espaldas a ella, los papeles se habían
invertido, ahora Andrea me estaba acariciando la espalda, rozaba sutilmente mi
pecho mientras se sujetaba a mis caderas, me hizo dar un pequeño grito de
asombro cuando me dio una nalgada, antes de que digiera algo ella siguió
moviendo su pelvis rítmicamente contra mí, poco a poco hizo que me inclinara un
poco al frente y que mi cola quedara más levantada con mi espalda un poco
arqueada, con sus manos recorría mi piel. Ese baile me tenía a tope, nunca antes
había bailado así y me encantaba como Andrea llevaba el control todo el tiempo,
yo solo suspiraba maravillada.
- ¿Te gusta nena?
-Si mi ama, me encanta.
- ¿Te gustaría sentir más?
-Claro que sí.
- ¿Me obedecerás en todo? ¿Serás buena sissy para mí?
-Si lo seré, haré todo lo que me digas.
-Entonces sígueme cariño.
Llegamos a su cuarto y comenzó a buscar en su ropero, lanzó ropa a su cama y
unos tacones.
-Tu ponte el vestido, se te verá muy lindo.
Era bastante corto, me llegaba a medio muslo, la falda era de un color crema llena
de una especie de lentejuelas doradas que la cubrían casi por completo y en el
área del top era negro, con tirantes y un bonito escote, en definitiva, un vestido
para salir de fiesta. Ella mientras tanto se estaba poniendo un short súper ajustado
de color negro muy cortito que mostraba sus hermosas piernas, también usó una
blusa en un tono vino, tenía la manga larga pero amplia, que se ajustaba en la
muñeca. También preparo dos pequeños bolsos con todo lo que podríamos
necesitar según ella, al revisar miré que tenía algo de maquillaje y también un par
de condones.
Andrea se veía hermosa, se puso algo de sombras en los ojos y un labial más
intenso, también me maquilló a mi entonces me llevó al espejo. Frente al cristal
había dos hermosas chicas, no lo podía creer, estábamos guapísimas.
-Vamos Tiffany, si nos apresuramos llegaremos a la hora feliz.
- ¿De qué hablas?
- Nos vamos de fiesta – dijo levantando la mano y una pierna – no me hagas tener
que rogarte o hasta chantajearte, así que vámonos.
Pensé en decirle algo, pero estaba muy decidida, así que nos fuimos a su auto,
me encontraba nerviosa, pero decidí mantenerme lo más tranquila posible.
-No te preocupes, te ves muy hermosa.
-Gracias es solo que son muchas cosas.
-Lo sé cariño, pero es parte del proceso, anímate, acabas de terminar una
relación, esto te ayudará a sentirte mejor.
Después de dejar estacionado el coche, bajamos, me sujeté fuerte a su brazo,
sentía que el corazón se me salía del pecho, mis piernas temblaban porque
sentían la brisa correr justo entre ellas. Entramos al bar, estaba casi lleno, Andrea
me llevó de la mano hasta una mesita pequeña donde nos sentamos las dos en
unos banquitos, pedimos un par de bebidas, iba a pedir una cuba, pero mi ex
novia me lo impidió, y ordenó un par de cocteles, de esos tragos especiales para
chicas, un daiquiri de fresa, fue con lo que empezamos la noche.
-Dale tragos pequeños cariño, con delicadeza, así como yo – me mostraba como
actuar como toda una dama.
Cuando terminamos el coctel me llevó a la pista, al principio me movía muy poco,
pero la música comenzó a sonar más fuerte y Andrea empezaba a bailar como lo
habíamos hecho en su casa, eso me ayudó a estar más tranquila, cerré los ojos y
me dejé llevar. Pero de pronto noté que algunos chicos se acercaban, buscando
bailar con ella, pero también conmigo, yo trataba de acercarme nuevamente, pero
ella parecía evitarlo mientras bailaba con dos chicos, yo no supe cómo reaccionar
hasta que Andrea se acercó un poco a mí y me llevó cerca de ella, me guío para
seguir bailando, mientras los chicos se acercaban a nosotras, hizo que me girara,
quedando de espaldas y con nuestras nalgas chocando mientras mirábamos de
frente a los hombres que estaban con nosotras, tenía dudas por la situación que
se estaba presentando pero Andrea me habló.
-Has como hiciste conmigo en casa – me decía – restriégale las nalgas en su
verga.
Ella comenzó a bailar de esta forma con su pareja y yo tímidamente traté de imitar
sus movimientos, sentí un escalofrió recorrer toda mi espalda cuando sentí las
manos del extraño en mi piel, pero al encontrarme con los ojos de Andrea ésta me
incitaba a seguir y así lo hice, bailé dejándome llevar, de pronto sentí como la
verga del hombre se le ponía dura, se aferró a mi cintura y me la restregó fuerte, y
esa sensación me comenzó a gustar, hacía movimientos de arriba abajo para
sentirla bien. Después de un par de canciones volvimos a nuestra mesa donde
pedimos otra ronda de cocteles, para cuando terminamos llegó otra ronda, invitada
por los chicos con los que habíamos bailado antes.
-Ahora vuelvo – me dijo cuándo se levantó.
Antes de que pudiera detenerla llegó con los hombres que nos habían invitado,
intercambió varias palabras, parecía que reían, después de unos minutos los llevó
a la mesa donde estaba.
-Tiffany ellos son Daniel y Axel – me los presentó.
Me saludaron de un beso en la mejilla, estaba muy nerviosa, Axel se sentó a mi
lado, Andrea hablaba con ambos mientras yo solo asentía o negaba comentarios.
En un momento Andrea y Daniel comenzaron a platicar solamente entre ellos, yo
le estaba dando un trago a mi coctel como ella me había enseñado cuando Axel
me miró fijamente.
-Tranquila, tu amiga ya nos habló de ti, sé que no eres una mujer biológica, pero
me gustas, y creo que yo también por la forma en la que bailamos hace rato.
En ese momento empecé a sentirme excitada, me llegaban recuerdos de lo que
había hecho en el hotel, no pude evitar morderme el labio cuando miraba a Axel
deseando que este me hiciera suya en la cama, entre abrí la boca para decir algo,
pero no lo hice, me perdí en sus ojos y lo besé. Me llenó de pasión mientras sentía
como mordía mi cuello con pasión, no sé cuánto tiempo pasó, pero al terminar
sentí un pequeño golpe en mi brazo, era Andrea.
-Qué perra – me dijo mientras me sonreía enormemente – veo que te llevas muy
bien con Axel, no te preocupes no tienes que explicarme nada, solo disfrútalo.
Los chicos invitaron otra ronda de bebidas, cuando brindamos Andrea gritó y
levanto las manos riendo mientras miraba fijamente a Daniel con quien se
encontraba más cariñosa hasta que se besaron, pero antes de que siquiera
pudiera ponerme celosa Axel me llevó a su lado y me plantó un beso, al principio
seguía con los ojos abiertos mirando a Andrea, pero no tardé mucho en perderme
en el beso, mis manos se colocaron alrededor de su cuello y sentí como se
erizaba mi piel cuando puso su mano sobre mi pierna, sus caricias me excitaban
de sobremanera, pronto puse mi mano sobre la suya y discretamente la llevé
hasta mis nalgas, él apretó fuerte y yo me derretí en sus brazos, al abrir los ojos
me encontré con una bella sonrisa que era mitad felicidad mitad perversión.
-Vamos a bailar otro rato – me dijo Andrea y la seguí mientras mi mano sujetaba
delicadamente a Axel entre esos colores neón.
Bebíamos y bailábamos como si nada más importara, ahora solo miraba a Andrea,
no porque la celara, sino porque deseaba imitar sus movimientos, lucir tan
femenina como ella lo hacía, seducir y complacer a mi hombre. No me importaba
el calor que sentía por la peluca o que me dolieran los pies por lo alto de los
tacones yo quería seguir siendo una reina de la pista junto a mi hermosa ama y
nuestros nuevos amantes.
-De verdad que me enloqueces Tiffany – decía mientras estrujaba mis nalgas
fuertemente – te quiero llenar de placer, hacerte mía.
Seguía recorriendo mi cuello con sus labios solamente suspirando con cada beso
y casi gimiendo con cada mordida.
-Vayamos a otro lugar nena, uno más privado.
-Me encantaría – respondí.
-Me alegra escucharlo.
Axel se fue en dirección a su amigo que estaba bailando con mi ama, hablaron un
poco mientras yo le miraba a la distancia hasta que me hizo señas para que
también me acercará.
-Todo está listo cariño – me dijo Andrea – una ronda más y nos regresamos los
cuatro a casa.
Volvimos a la mesa a terminar nuestros tragos, mi ama aprovechaba cada
oportunidad para hablar sobre mí.
-Deberían haberla visto antes de que descubriera su verdadero ser, tratando de
ser un hombre, pero en cuanto probó los placeres que le ofrecía la feminidad la
abrazó fuertemente.
-Pues la verdad creo que fue mejor conocerla ahora – dijo Axel – porque ahora
luce y se comporta como toda una mujercita.
Al escuchar esas palabras busqué su rostro y lo besé nuevamente.
-Jajaja – río mi ama – en eso si tienes razón.
-Veo que también le enseñaste a ser una buena sumisa – comentó Daniel
-Por supuesto que sí, fueron mis primeras lecciones, como debía someterse a un
hombre de verdad para que este le diera el placer que pide a gritos.
-Espero que ella no sea la única que está en búsqueda de un hombre viril – le
coqueteó Daniel.
-Eso depende de cómo te comportes, a diferencia de Tiffany yo no soy una putita
ni una fácil cualquiera, soy una dama.
Al dar mis primeros pasos fuera del local di un par de tropiezos, quizá por los
tacones o porque ya estaba muy borracha, por suerte Axel que estaba a mi lado
me ayudó, seguí apoyada en él hasta llegar al auto.
- ¿Podrías conducir Axel? – preguntó mi ama – es que la verdad me siento un
poco tomada.
-Claro, yo me encargo.
Fue en ese momento que me di cuenta de que Andrea se tambaleaba mucho más
que yo, por eso junto a Daniel la ayudé a subir al auto.
-Ven putita – me dijo mi ama – quiero platicar contigo.
Antes de subir le expliqué brevemente a Axel como llegar, entonces al abordar el
vehículo Andrea me abrazó sonriendo mucho.
-Estoy muy contenta zorrita – me respondió – esta será una gran noche y quiero
que tú también la disfrutes mucho. Siento que he sido mala contigo.
-No te preocupes ama, la verdad es que con todo lo que ha pasado me he sentido
más feliz que nunca, es gracias a ti que entiendo quién soy en realidad y lo que
tengo que hacer.
-Eres una muy buena sissy sabes, serás la mejor de todas, pero eres mía, aunque
puedas tener todos los machos que quieras debes de entender que eres mi
esclava y solo mía.
-Si ama, lo entiendo.
Después de dar otro par de indicaciones a Axel llegamos a casa de Andrea, yo
parecía ser más anfitriona que mi ama por el estado en el que se encontraba, llevé
a todos a la sala y fui a la cocina para llevarles botana y también un par de
cervezas, antes de sentarme puse algo de música en el estéreo.
-Muchas gracias Tiffany, eres una buena sirvienta, haces muy feliz a tu ama – dijo
Andrea dejando de besar a Daniel por un momento.
Me senté cruzando las piernas junto a Axel que de inmediato colocó su mano
sobre mi rodilla y con la otra me tomó de la cintura y me llevó a su lado. Andrea no
perdía el tiempo y ya estaba encima de Daniel y este tenía sus manos apretando
fuerte sus nalgas, de pronto le dio una nalgada y mi ama gimió de placer, cuando
le dieron la segunda se escapó un leve gemido de mis labios.
- ¿Tú también quieres disfrutar verdad? – me dijo Axel – vamos nena, te haré
gemir toda la noche.
Pestañeé un par de veces y con los labios entre abiertos me entregué a él
nuevamente. Cuando sentí que sus manos levantaban la falda y me daba una
fuerte nalgada por encima de mi cachetero me perdí nuevamente en el deseo. Le
besaba con mucha pasión mientras él seguía disfrutando de mis nalgas. Al sentir
un dedo entrar en mi ropa y recorrer mi cola me estremecí y ya no pude más,
quería el mismo placer que ya había experimentado antes. Le besaba mientras
mis manos abrían su camisa y poco a poco fui bajando hasta quedar de rodillas
frente a su cierre que bajé rápidamente, al retirar su ajustado bóxer tomé su
enorme verga en mi delicada mano que lucía especialmente femenina con las
uñas pintadas y con el miembro de un hombre de verdad en ella. Lo masturbaba
con mucha pasión y entonces, delicadamente recorrí los cabellos de mi rostro y
metí ese trozo de carne en mis rosados labios, la sentía caliente, anchándose en
mi boca y eso me volvía loca. La chupaba como si mi vida dependiera de ello.
-Ay Tiffany – gritó Axel aferrando fuertemente sus manos a mi cabeza.
Sabía que iba a terminar y entonces fui preparando mi mente para recibir toda su
lechita caliente en mi cara, saqué la lengua dando unas ultimas lamidas mientras
su verga explotaba y me llenaba de semen.
Yo sonreía como una boba, estaba muy feliz, al mirar Axel este estaba derribado
en el sofá con la respiración agitada, entonces miré a mi ama, nunca me habría
imaginado que estaría con la cara llena de semen mientras Andrea le daba una
mamada a un hombre que había conocido en un bar, cuando ella se dio cuenta de
que la estaba mirando me regaló una sonrisa y con su dedo índice me dijo que me
acercara.
-De rodillas – dijo mientras la mía la enorme verga de Daniel.
Obedecí a mi ama y fui gateando hasta donde se encontraba, miré que Axel
estaba viéndome y entonces me levanté la falda y meneé más mis nalgas
mientras avanzaba.
-Ven – me dijo Andrea – te quiero compartir de esta paleta.
Como si estuviera en trance empecé a lamer la verga de Daniel junto con mi ama,
ahora estaba segura, me gustaba hacerles mamadas a los machos, y compartir un
pene con mi ama me hacía muy feliz, así que allí estaba yo, en cuatro dándole
placer a la cita de mi ex novia. En momentos Andrea se lo metía completo a su
boquita y entonces yo me apartaba, hasta que en un momento se alejó de su
verga y empezó a masturbarlo haciendo que terminara en mi carita, yo de
inmediato extendí mi lengua para disfrutar del sabor de su semen.
-Ve a limpiarte linda.
-Si mi ama.
-Andrea – dijo Daniel – es que acaso no te gustó lo que estábamos haciendo o
que fue lo que pasó.
-No te preocupes guapo, me encantó el sabor de tu verga, pero no te iba a dejar
terminar en mi cara y mi putita si, pensé que eso te gustaría.
-No diré que no me gustó, la verdad es que es muy buena mamando.
-Espero que ahora digas algo lindo sobre mí, porque estaba por llevarte a mi
cuarto, pero pareces preferir a Tiffany.
-No me mal entiendas, como tu dijiste, eres toda una señorita, por eso quiero
tratarte de buena manera y sí, me encantaría acompañarte.
-Eso está mejor, así que vayamos, pero antes de irme, Axel, sé que Tiffany se
muere por ser sometida y que le metas tu gran verga y la hagas gritar de placer,
así que no lo dudes y disfruta de ella, te puedo decir que le encanta que la
humillen, diviértanse.
Se marchó llevándose consigo a Daniel, en cuanto mi ama terminó de decir esas
palabras Axel me miró con lujuria.
-Es bueno saber todo eso – me dijo – al principio te había tratado con dulzura
porque pensé que tenías miedo, pero ya veo que eres toda una putita adicta a la
verga, verdad que sí.
-Si lo soy, me encantan, soy una sissy come penes que solo piensa en ser violada
una y otra vez por verdaderos hombres que me humillen.
-Se te nota que eres toda una zorra, ahora vamos a que te la meta toda la noche.
Llevé a mi macho de la mano, Andrea se había ido a la habitación de sus padres,
entonces nos dirigimos a su habitación, por un momento recordé todas las
ocasiones en que había tenido sexo con mi ama en aquella recámara, ahora la
historia era diferente, era yo quien estaba deseosa de verga, en cuanto me lanzó a
la cama puse mi cara contra las sábanas y levanté mi cola, ofreciéndosela a mi
macho, me dio un par de nalgadas antes de bajar el cachetero de golpe, empezó a
introducir uno de sus dedos y yo me estremecí de placer. Entonces recordé los
condones en mi bolso, le di uno y no tardó mucho en ponérselo y empezar a meter
su hermosa verga dentro de mí, dolía un poco por lo grande que era, conforme se
iba haciendo espacio yo resoplaba apretando los dientes, tomó su tiempo, pero
me penetró por completo, en ese momento puso sus manos en mis caderas y se
sujetó fuerte mientras empezaba a meter y sacar su gran miembro, con cada
embestida me arrancaba un gemido de placer, me excitaba el sonido de su cuerpo
chocando con el mío con tanta fuerza que hacía rechinar la madera de la cama.
- ¿te está gustando perrita?
-Claro que sí, me encanta.
-Dime que eres mi putita.
-Si lo soy, soy tu putita.
- ¿quieres más? – me dijo deteniéndose un momento.
-Si, por favor no pares.
-Pídeme que te la meta, pídele a tu papi que te de duro.
-Por favor – gemía – hazme tuya papi.
Entonces me dio un par de nalgadas, eso me encantaba, Axel sí que sabía cómo
hacerme sentir placer, no paraba de gemir. Después de unos minutos me hizo
girar, quedando el sobre mí. Empezó a acariciar mis pechos, quitó los tirantes del
vestido y el bra con las prótesis, dejando mi piel expuesta, entonces lamió mis
pechos lenta y sensualmente, sentía que me derretía cuando empezó a chupar
uno de mis pezones, mordiéndolo un poco, gemía fuertemente, la forma en que lo
hacía me volvía loca, a Andrea le gustaba acariciarme y besarme de esa forma, al
parecer fue ella quien le dijo a Axel que eso me excitaba tanto, pero ahora como
nena, depilada siendo un hombre de verdad quien lo hacía no paraba de disfrutar,
era un nuevo mundo de placer que nunca antes había pensado posible.
Entonces subió mis piernas a sus hombros y al dejarse caer solté un fuerte grito
de placer, estuvo haciendo ese movimiento durante un par de minutos mientras
pellizcaba mis pezones haciéndome sentir sumamente feliz, miraba a Axel con los
ojos entrecerrados, quería agradecerle, decirle lo maravilloso que era, pero no
podía hablar, cada vez que quería abrir la boca soltaba un gemido de placer. Dejé
de intentarlo y él siguió haciéndome suya hasta que sentí como me llenaba con su
semen. Aún mientras sacaba su pene ya flácido seguía estremeciéndome y
soltando pequeños gemidos. Al llevar mi mano a mi falda sentí que estaba
mojada, ni siquiera había notado en que momento había terminado.
Me aferré al pecho de Axel, lo acariciaba mientras el descansaba, allí estaba,
recostada en la recamara de Andrea en los brazos de un hombre de verdadero
macho, todo lo que me había dicho mi ama era verdad, yo era una sissy y me
encantaba.
-Muchas gracias Axel – le dije – eso fue maravilloso.
-Yo también lo disfruté muchísimo Tiffany, la verdad es que me gustaría repetirlo si
es que tu ama y tu están de acuerdo.
-Estoy segura de que mi ama nos lo permitirá.
Esa noche la pasé en los brazos de Axel, ambos dormimos bien, no tuve ningún
sueño en particular, pero fue una linda noche. Desperté temprano, no me moví,
permanecí en silencio viendo al maravilloso hombre que estaba a mi lado. No me
levanté sino hasta que vi que Andrea pasó fuera de la habitación. Me levanté con
mucha delicadeza para no despertar a Axel, logré llegar a la puerta y caminé
descalza hasta la sala, acomodando el vestido un poco.
-Buenos días Tiffany, me alegra mucho que pasaras tan buena noche.
-Muchas gracias ama, todo esto fue gracias a ti.
-De nada, me hubiera encantado ver cómo te comportabas con Axel, esperó que
lo hayas complacido muy bien para que él y Daniel quieran volver uno de estos
días.
-De hecho, hablé sobre ello con Axel, el si quiere volver a verme y yo a él.
-Jajaja sí que eres una buena putita mi hermosa sissy. Por ahora tendremos que
despedirnos.
Preparé café para todos, mi ama y yo esperábamos que nuestros hombres
llegaran, tomaron unos minutos, pero se encontraron con nosotras, ambos
agradecieron la taza caliente y tuvimos una charla bastante normal.
-Bueno pienso que ya es hora de que nosotros nos vayamos – decía Daniel.
Ambas nos despedimos con un largo beso de nuestro amante y partieron en un
taxi después de unos minutos, mi ama me ordenó cambiarme de ropa,
nuevamente me puso aquel vestido negro y tacones, esta vez me dio un mandil
dejando en claro que era su sirvienta.
Estuve realizando limpieza esa mañana, acomodando todo lo que se había
alterado en nuestra noche de pasión, tendí las camas bajo las indicaciones de mi
ama para que todo quedara como si no hubiera pasado nada ese fin de semana,
esta ocasión no fueron muchas las tareas que realicé.
-Lo siento cariño, pero mis padres regresan esta noche, así que tenemos que
despedirnos, pero la siguiente semana podemos repetir, sé que te encanta ser una
linda sissy así que no te haré esperar mucho.
-Te lo agradezco mucho mi ama, estaré por completo a tu disposición.
Esa noche estuve buscando ropa femenina en internet, vestir ropa de mujer ahora
era una necesidad para mí, me era horrible no usarla así que intentaría al menos
usar siempre lencería debajo de la horrible ropa que usaba para aparentar frente a
los demás. Al pasar los días me volvía más y más femenina, dejé que mi cabello
creciera, siempre llevaba las uñas de los pies pintadas y hasta comencé a utilizar
un poco de esmalte en las de las manos, cambie mi forma de caminar y de
sentarme, ahora solo podía pensar en cómo ser una mejor sissy.
-Tiffany, cariño – me decía mientras realizaba los deberes del hogar – has sido de
mucha ayuda, mis padres están fascinados con todas las cosas que piensan que
yo hago en casa, así que me han dado algunos regalos, quería compartir algo
contigo mi sissy, mañana iremos al salón para que te dejen bonita.
- ¿De verdad? – dije muy emocionada – muchas gracias ama.
-Ya sabes cómo agradecer putita – entonces empecé a besarle los pies con
mucho ánimo – sí que te has convertido en una buena mucama.
Aunque mi familia se extrañaba de ver mi nueva forma de ser no se alertaba
mucho debido a que seguía siendo el “novio” de Andrea, así que no les molestaba
si me perdía un par de días con el pretexto de ir a su casa. Esa mañana después
de realizar la limpieza del hogar fuimos al coche de mi ama rumbo al centro
comercial.
-Hola Andy – decía una chica al recibirnos.
-Qué bueno verte Carla – dijo mi ama saludándola – ella es de quien te hablé.
-Mucho gusto Tiffany, pasa vamos a dejarte hermosa.
De pronto me encontraba sentada en el salón de belleza, con mi cabello cubierto
por una especie de papel aluminio, mientras esperábamos que los químicos
realizaran su trabajo empezó a trabajar en mis cejas, esa mañana no me había
maquillado, mi ama quería que lo hicieran profesionalmente, me colocaron
pestañas postizas, aplicaron polvos y base en mi rostro con un poco de rubor, un
labial rosa antes de proceder con mis uñas, colocaron unas postizas bastante
largas y de un color similar muy llamativo, esperé que secaran varios minutos. En
ese momento retiraron todo de mi cabello y me llevaron a cambiarme de ropa.
Tenían listo un hermoso vestido color rosa súper cortito.
-Anda – decía Carla – cámbiate de ropa.
Mientras lo hacía Andrea no paraba de reír.
-Esto es hermoso, verte así vestida, expuesta enfrente de nosotras – decía feliz –
jamás me cansaré de humillarte sissy, como regalo extra te tengo ésta nueva
jaula, para aprisionar tu entre pierna, así tendré todavía más control sobre ti.
Me sonrojé un poco cuando Carla se unió a las risas, me sentía expuesta de esa
forma y vestí rápidamente. Me llevaron de regreso a la silla y entonces arreglaron
mi cabello, al verme al espejo me descubrí rubia con hermosa y frondosa cabellera
ondulada, todo mi rostro era el de una mujercita joven y atractiva.
-Ven es hora de salir de fiesta.
Fuimos al mismo bar que hacía tiempo, allí empezamos a bailar y divertirnos, me
sentía muy feliz, después de unas canciones llegaron Daniel y Axel, estaba
sorprendida, parecía que nuestra experiencia anterior se repetía, hacía tiempo que
no me cogía y me moría de ganas porque lo hiciera, lo besaba y el me manoseaba
descaradamente, después de bailar un poco acompañé a mi ama al sanitario.
-Veo que no te despegas de Axel chica traviesa, debes estar muy contenta – decía
mientras acariciaba mi entre pierna por debajo de la falda – pero si hasta estás
mojada.
-Parece que ensucié mi tanga con un poco de semen.
-No lo creo perrita, el semen es cosa de hombres y tu claramente ya no lo eres.
Volvimos a la casa de mi ama, sabía que nos esperaba una tarde llena de sexo,
tan solo al llegar ya nos besábamos con mucha entrega.
-Esperen – decía Andrea – quiero que esta noche sea diferente.
Mi ama me llevo a la cocina a servir un par de copas.
-Te tengo preparadas muchas sorpresas – me dijo mientras caminábamos de
regreso.
Cuando volvimos ella se entregó a Daniel, pero sorpresivamente Axel también
comenzó a besarla, me quedé quieta, un poco incómoda, no sabía qué hacer en
esos momentos.
- ¿Te gusta ver como se cogen a tu novia putito? – me dijo Daniel.
-Claro que le encanta, por eso está aquí, para ver cómo me hacen suya y vea
como lo hace un hombre de verdad.
Comenzaron a quitarle la ropa enfrente de mí.
-No te atrevas a apartar la mirada – me dijo mi ama – quiero que lo veas TODO, si
no lo haces ya sabes que todos se enterarán de que eres una putita come vergas.
Entonces tuve que ver como dos hombres muy masculinos, con unos cuerpos que
antes soñaba con tener pero que siempre me había sido imposible se cogían a la
mujer que amaba tanto, era muy diferente saber que se acostaba con otras
personas, pero que lo hiciera frente a mi hizo que derramara unas lágrimas.
Comenzaron a darle nalgadas y a ponerla de rodillas mientras ellos se
desnudaban, la hacían gemir antes de que ella se comiera sus enormes vergas.
-Mira, así es como lo hace un hombre de verdad – decía mi ama – esto si es una
verga, no lo que tú tienes entre tus piernas.
Cuando chupaba uno, al otro lo atendía con su mano, era toda una experta,
realmente me tenía sorprendida, pronto mi tristeza y humillación se convirtió en
una terrible excitación, sentía que quería tener una erección, pero la jaula me
causaba un pequeño dolor cuando intentaba crecer. Quería masturbarme ante esa
imagen, pero no me era posible. Andrea me sonreía mientras se quitaba su tanga.
-Es momento de que veas como se da una buena cogida, una como tú nunca
pudiste hacerme a mí.
Cuando Axel la estaba penetrando me temblaron los labios y solté un pequeño
gemido, eso hizo que todos se burlaran de mi por cómo estaba reaccionando, no
paraba de chupársela a Daniel. Después cambiaron de lugar, yo la escuchaba
gritar mientras esos dos machos se la cogían con fuerza.
-Creo que me vengo – decía Daniel.
-Ya saben que hacer chicos.
Ambos dejaron a mi ama y fueron en mi dirección, los dos se masturbaron
enfrente de mí y se corrieron en mi cara.
-Eso putita – comentaba Andrea – toma toda tu leche.
Sentí como me golpeaban con sus penes en la cara.
-Vamos Tiffany, sirve un par de copas y ayúdame a vestirme nuevamente.
Cuando pude tocar su cuerpo recordé como es que antes podía tenerla en mis
brazos, pero ahora eso estaba sumamente lejos, la verdad, es que tenía envidia
de ella, al verla siendo poseída por dos hombres tan hermosos yo quería ocupar
su lugar. Pasaron varios minutos y entonces mientras estaba sumida en mi tristeza
mi ama empezó a hablar conmigo.
-Entiendo lo que sientes – decía maliciosa – justo eso quería, humillarte lo más
posible.
-Si ama, me lo merezco.
-Muy complaciente como era de esperarse, pero ahora quiero que atiendas bien a
los chicos – no pude disimular mi sonrisa.
Ambos machos no dudaron en empezar a sacarse la ropa, yo me acerqué para
atenderlos, quería demostrarles lo mucho que había mejorado en materia de
mamadas, atendí primero a Axel con quien tenía más confianza, podría calentar
mi boca con su gran verga para después seguir con la herramienta de Daniel.
-mmm – dijo cuándo me la metí a la boca – no sí que lo sabes hacer bien.
-Te dije que era toda una hembra – decía Axel.
-Pues vamos a cogerla como se debe entonces – decía mientras me ponía de
rodillas.
Estaba muy caliente con todo lo que pasaba, Daniel me la metió lentamente pero
nunca se tomó ninguna pausa, me moría de placer mientras sentía esa verga
abriéndose paso dentro de mí, cuando me dio una fuerte nalgada abrí la boca para
soltar un gemido y entonces Axel metió su pene dentro, ahora era sumamente
feliz.
Sentía que me iba a romper con cada embestida, pero yo estaba súper caliente,
apenas Daniel iba a terminar se cambió de lugar con Axel, quien ya sabía cómo
tratarme, pasamos varios minutos disfrutando como nunca hasta que se corrieron
al mismo tiempo.
-Perfecto perrita – dijo mi ama – ahora tienes que limpiar todo esto, anda.
Esa noche fue la primera vez que dos machos me utilizaban al mismo tiempo,
quería repetir la experiencia y gracias a mi ama tendría muchas otras
oportunidades para esa y muchas otras nuevas aventuras.

Cambio
Algunos meses habían pasado y yo seguía al servicio completo de mi ama
Andrea, la obedecía en todo y le dedicaba todo mi tiempo libre. La mayoría del
mismo la pasaba realizando los pendientes de su casa, sus tareas y cualquier otra
cosa que ella necesitara. Una vez cada una o dos semanas me recompensaba
dándome una tarde completa a su lado, alguna vez llegamos a salir, pero nada
comparado a mis primeras experiencias.
Creo que con el tiempo eso se volvió una rutina para mi ama, en ocasiones ella ni
siquiera estaba presente mientras yo limpiaba la casa, solía salir con sus amigas
muchas de esas ocasiones. Aunque no lo noté al inicio nos terminamos
distanciando, por eso me la pasaba rogando su atención cosa que al principio ella
lo vio con ternura, pero después con molestia. Creo que en un momento dado ella
me vio como una carga, un proyecto que había iniciado y no sabía cómo terminar.
-Te lo ruego ama, por favor - decía a sus pies - no quiero pasar otra noche sola
limpiando la casa.
-Tiffany - dijo malhumorada - sabes cuál es tu lugar, debes obedecerme sin dudar.
Yo me puse muy triste, no sabía qué hacer, pensé en salir corriendo de ese lugar
sin importar nada, parecía que era una molestia para mi ama, la mujer a la que
amaba.
-Si haces bien tu trabajo, cuando regrese te dejare que beses mis pies como
premio.
Para muchos eso podía parecer una burla, pero mis ojos se iluminaron de
emoción, le ayude a arreglarse y la acompañe a la puerta, en cuanto se fue corrí a
hacer todos los pendientes de la casa e incluso más. Planeaba recibirla con una
taza de té y un postre. Pero las horas pasaron y ya adentrada la noche Andrea
llegó tambaleándose, con dolor de cabeza y sin ánimos de nada.
-Ahora no puta - dijo moviendo la mano - estoy muy cansada.
-Pero... - ni siquiera me escuchó.
Se fue a su habitación y decidió ignorarme por completo. Derramé varias lágrimas
antes de cambiarme y salir de su casa, por eso llegué corriendo a casa con los
ojos llorosos sin ganas de hacer nada, me costó mucho conciliar el sueño.
Al día siguiente pensé que tendría un mensaje de mi ama reclamando mi
ausencia, pero no fue así, por eso desde aquel momento mis visitas a casa de mi
ama fueron menos y más cortas, a ella solo parecía importarle que mantuviera la
casa en orden. Pronto me enteré de que había comenzado a salir con otro
hombre, eso me rompió el corazón, un día simplemente no me presenté en su
casa.
-Tiffany, puede que estés muy ocupada siendo una puta - me escribió - pero tienes
obligaciones. Tienes que cumplir con tu ama antes que cualquier otra cosa, si no
quieres que nadie se entere de tu vida secreta debes mantener la casa impecable
y cumplir con cualquier orden que te dé.
Después de leer aquello pensé que quizá no me importaba que la gente lo
supiera, de todas formas, mucha gente en la universidad dudaba de mi por mis
cambios físicos y de comportamiento, pero una cosa era eso y otra que
conocieran la verdad, pues sería algo que muchos no se podrían imaginar sobre
mí y si podría llegar a afectarme.
Así que seguí siendo la sirvienta de Andrea, aunque parecía que ella ya no era mi
ama, hacía tiempo que no hablábamos y mucho menos salir juntas, el tiempo en
que nos encontrábamos era solo para recibir instrucciones y darme las órdenes de
la semana, solo eso.
Claramente aquello repercutió en mi ánimo, había hecho de mi ama mi única
relación, ella era mi mundo y ahora que se había ido me encontraba perdido.
Pasaba buena parte del tiempo como un zombie, solo haciendo cosas
mecánicamente, sin ningún interés por la vida.
Hasta que un día algo cambio, una chica se comenzó a fijar en mí, al principio creí
que solo era por los mismos motivos que los demás, solo para burlarse, pero no
fue así, poco a poco se fue acercando a mí, era muy amable y linda.
Su nombre era Julia, una joven morena muy hermosa, varios chicos de la escuela
estaban detrás de ella, pero los rechazaba, por ello fue una sorpresa que se fijara
en mí. Aquello fue muy reconfortante, me hacía sentir feliz poder hablar y tener
una amiga.
Pero debo admitir que todo eso era algo raro para mí, me gustaba pasar tiempo
con ella, pero desde que me había vuelto una sissy ya no interactuaba de la
misma forma con las personas, ya no tenía la misma actitud no seguridad. Por eso
era Julia quien tomaba la iniciativa en todo momento. Fue ella quien eligió ir al cine
y que película ver. Ella decidió cuando iba a besarme y hasta el día en que me
invitaría a su casa.
Estaba muy nerviosa, tenía sentimientos y sensaciones que hacía mucho tiempo
no experimentaba, parte de mi creía que los deseos por otras mujeres habían
quedado sepultados, pero no era del todo cierto, cosa que me sorprendió y por
ello busqué la forma de lograr retirar mi jaula de castidad.
Esa semana la pasé sin depilarme y después de una larga investigación pude
retirarme la jaula. También había considerado cortarme el cabello, pero a Julia le
gustaba acariciarlo y decía que así estaba bien, así que no hice nada al respecto.
Todos aquellos días los invertí en tratar de generar una imagen masculina para
Julia. Me costó mucho y creo que al final hubo muchas cosas que no pude
cambiar, algunas ya estaban muy arraigadas y otras creo que tampoco las quería
cambiar.
Cuando fui a su casa y entre por aquella puerta tuve miedo, había olvidado por
completo cómo comportarme y como tratar de ser hombre, eso me puso triste,
pero Julia se comportó muy amable en todo momento, siendo muy comprensiva
ante todo y cariñosa.
-No me fijé en ti porque fueras como los otros - me decía al odio - me gusta cómo
eres, sumiso.
La verdad es que aquellas palabras me sorprendieron mucho, entendía que ella
fuera alguien amable conmigo, pero nunca pensé que se había sentido atraída por
mi nueva actitud, que le gustará mi pasividad, aunque claro ella siempre había
demostrado ser decidida y clara conmigo.
Ella fue quien guio en todo momento, eso lejos de molestarme me alegro, estaba
feliz y quería complacerla en todo. La besaba con timidez, obedecí cuando me dijo
que me quitará la ropa, yo solo la miraba a los ojos y seguía sus indicaciones al
pie de la letra y ella parecía disfrutarlo.
A partir de ese momento comencé a salir con ella, aquello cambió mi humor para
mejor, ya volvía a sonreír y ser feliz. Cuando hacía mis labores en casa de Andrea
lo hacía a veces hasta cantando, cosa que le resultó un poco extraño a ella, quien
se había acostumbrado a verme realizar mis labores sin mucho interés.
-Te veo muy contenta putita - dijo curiosa - me imagino que algún hombre te debe
tener así de animada.
-Claro - dije tímida - ya me conoces.
No quise revelar la situación con Julia, creí que aquello le molestaría mucho, ya
que no solo siempre había sido muy celosa y el salir con una chica iba en contra
de lo que me había enseñado como sissy. Aunque la verdad la relación que tenía
con Julia era peculiar, le gustaba que fuera afeminado, ella misma me motivo a
que me depilara nuevamente, a seguir con una imagen y ropa unisex.
Así que mi vida como sissy en lugar de frenarse o cambiar siguió su curso, con la
misma fuerza que antes, el único cambio era la mujer a la que buscaba complacer
y que no usaba la jaula, hecho que siempre trataba de ocultar ese detalle a
Andrea, aunque no era muy difícil ya que no me prestaba casi nada de atención.
Julia en alguna ocasión me llegó a cuestionar aquello, claro que no sabía qué
hacía el trabajo de sirvienta, yo le comentaba que le ayudaba con la escuela. Cosa
que no le convencía del todo, pero mi completa entrega con ella le hacía no querer
indagar más del asunto. Y así fue como comencé una doble vida tratando de
ocultarle lo que hacía con Andrea a Julia y viceversa. Me era un poco complicado
balancear ambas partes, pero lo hacía lo mejor que podía, pero claramente llegó
el punto en el cual algo saldría mal.
Mis cambios de ánimo y de acciones comenzaron a llamar la atención de Andrea,
al ya no estar completamente disponible para ella y no atender de inmediato
aquello le hizo sospechar. Tanto que un día decidió confrontarme.
-Ven sissy - dijo con un ademan - tu ama quiere verte de cerca.
Tuve un poco de duda, pero la obedecí de inmediato antes de levantar alguna
duda. Ella acarició mi mejilla, revisaba mi maquillaje, la ropa que llevaba conmigo,
tuve miedo de que descubriera lo de la jaula. Se acercó a mi rostro entonces.
- ¿Te he descuido verdad? - me dijo casi besándome - pero tú siempre serás mi
sissy.
Aquella acción fue demasiado para mí, involuntariamente solté un gemido y tuve
una fuerte erección, que Andrea notó de inmediato.
- ¿Qué carajo? - dijo gritándome - maldita puta, se ve que has olvidado tu lugar, el
siquiera rozarme con eso, debes aprender.
Yo caí de rodillas y pedía su perdón, pero ella me ignoraba por completo, solo
tomó su teléfono mientras yo lloraba.
-Solo así aprenderás, ahora todos sabrán que eres una marica sissy - dijo
mostrándome su teléfono - a ver si con esto te comportas.
-No - gritaba aferrada a sus pies - te lo ruego, haré cualquier cosa, no lo hagas.
Ella me miró con desprecio, yo de inmediato dejé sus pies, pero seguí rogando
arrodillada, en un momento noté que cambió su semblante.
-Te daré una última oportunidad - dijo sería - tienes 30 minutos para volver con la
jaula puesta, mira ya programe las fotos para esa hora, si no llegas se enviarán en
automático, ya no dependerá de mí.
En aquel momento pude ver un rayo de esperanza, agradecí muy buena
entusiasmada.
-Está bien zorrita, puedes besar mis pies - dijo estirando uno y sonriendo - pero no
tienes mucho tiempo.
En ese momento me congelé, ella sonreía, lo hacía con malicia, me levanté
rápidamente y me dirigí a su cuarto a cambiarme, pero mientras lo hacía me daba
cuenta de que no tendría tiempo suficiente, tendría que correr para siquiera hacer
el viaje en ese tiempo, no hablar de que hubiera un espacio para quitarme el
maquillaje y cambiarme de ropa.
Di dos vueltas sobre mi misma, pero entendí que no tenía más tiempo que perder,
me arranqué el mandil y zapatos, tomé mis tenis y mochila y salí corriendo, al lado
de la puerta estaba Andrea riendo.
Nunca antes había salido de día, las otras veces lo había hecho bajo el manto de
la noche y con unas copas encima, además de que iba a espacios seguros, pero
esta vez no era así, tenía miedo de que a la luz del sol todos reconocieran que yo
no era una mujer, pero no tenía tiempo para tratar de ocultarme, tenía que correr.
Una calle antes de llegar a casa comencé a buscar las llaves sin detenerme un
momento, casi me estrelló con la puerta por la carrera, abrí lo más rápido que
pude y no cerré, fui directo a mi habitación, debajo de la cama, en una caja donde
guardaba algo de lencería estaba la jaula. Me baje rápido las pantaletas para
colocar la jaula, había forzado el mecanismo, pero aún parecía cerrar
correctamente.
Mientras bajaba la falda vi pude ver de reojo la hora, casi no tenía tiempo, tenía
que correr, así que dejé todo como estaba, cerré la puerta y corrí de regreso a
casa de Andrea, estoy segura de que muchos me vieron, vecinos, compañeros de
escuela, amigos, vieron a una chica corriendo con desesperación, solo esperaba
que no me hubieran reconocido o que el verlos solo hubiera sido un mal juego de
mi mente.
Al llegar a la puerta toqué insistentemente, pero Andrea no se apresuró para
abrirme, por un momento esperaba que ya tuviera el teléfono en mano con el
envío cancelado, pero no era así, la seguí mientras caminaba tranquilamente a la
sala para cancelar la subida de las fotos, todo lo hizo sin parar de sonreír. Por
suerte se logró.
-Listo perrita - me sonrió - y con dos minutos de sobra, hiciste bien.
-Gracias - dije desesperada - muchas gracias.
-Ahora escúchame muy Tiffany - dijo seria - vas a prepararme una taza de café,
con mucho esmero y cariño, vas a pasar la noche aquí, tenemos mucho de qué
hablar.
Así lo hice, encendí la cafetera, coloqué el filtro y mientras esperaba que la taza se
llenará mi ama ordenó alistará galletas y cerrará puertas y ventanas, que
preparara todo para la noche, empezando por su habitación. Y la obedecí en todo,
finalmente preparé la taza y la entregué a mi ama en la sala.
-Necesito un reposa pies - dijo mientras encendía la televisión - vamos, de rodillas
frente a mí.
Lo dudé por un instante, pero la mirada de Andrea me hizo entender lo serio que
hablaba y le obedecí, ella ordenó quitarle los zapatos antes de que me usará
como mueble. Claro ella primero se apoyó con fuerza antes de dejar sus pies
reposando en mi espalda. Yo volvía a sentirme humillada, una parte de mi creía
que todo aquello había quedado atrás, que con el tiempo y con Julia a mi lado
podría volver a ser un hombre con el pasar del tiempo.
-No pongas esa cara, deberías sentirte honrada de que te estoy tocando, sabes
que eso está guardado solo como premio - dijo mirándome solo un instante.
Ella terminó su cena con calma, miró televisión por varios minutos antes de
aburrirse y ordenarme limpiar todo, lo cual hice sin poder levantar la mirada en
ningún momento, mi ama lo notaba y parecía gustarle.
-Ven perrita - dijo desde la sala - hay algo que quiero que veas.
Iba a sentarme a su lado, pero me lo impidió, indicándome que me sentará en el
suelo, lo hice abatida y sin ánimos.
-He sido muy amable contigo, en ocasiones demasiado y eso es porque cuando
eras mi novio te amé como nunca antes lo había hecho.
Entonces en la televisión comenzó a mostrarme todas las fotos que me había
tomado, vestida como su sirvienta, cuando habíamos salido de antro, me hizo ver
todas y cada una de ellas, hasta las de mi primera vez como puta, en aquel motel
atada en lencería y con una cara de zorra que no me reconocía en ese momento.
-Esto es lo que tú eres, no te engañes, siempre lo has sido y siempre lo serás, una
sissy, mi sissy - entonces se comenzó a reproducir un vídeo del motel dónde me
estaban cogiendo, había grabado esa transmisión - si crees que tus fotos vestida
son un problema ahora imagínate este video, y pese a eso y el amor que te he
demostrado me desobedeciste, tú me engañaste, maldito desgraciado, debería
postear este vídeo ahora mismo.
-Andrea por favor...
-Cállate puta, soy tu ama, recuerda tu lugar y habla solo cuando te lo pida - hizo
una pausa y dio un suspiro - esto es porque he sido demasiado amable contigo,
porque te amo, pero tú me has traicionado, te dejo sola unos días y comienzas tu
rebeldía, vas a contarme todo, desde el inicio, si me guardas un solo detalle todo
el mundo te verá como lo que eres en realidad, no tendrás cabida en ningún lugar.
Llorando respondí lo que ella me había preguntado, le decía todo lo que quería
saber, cualquier pregunta, todo, fue así como supo de Julia. En ese momento
pude ver cómo su expresión cambio por completo, respiro hondo y siguió con sus
preguntas, así hasta que estuvo al tanto de todo.
- ¿La amas? - dijo con la voz quebradiza - ¿Cómo me amaste a mí?
Después de unos minutos de silencio ella exigió una respuesta mientras me
golpeaba con un cojín.
-Dime la verdad - decía molesta - no me mientas, no quiero que me mientas solo
por miedo a los vídeos, los borraré, pero debes decirme la verdad ahora.
Intenté responder, pero me tomó un tiempo poder hablar.
-No - dije pausado - no cómo a ti.
Nos quedamos en silencio durante una eternidad, entonces ella se talló los ojos y
me ordenó seguirla, en su cuarto se colocó el pijama y me dijo que también me
pusiera un camisón, fui por agua para ella, estuve al lado de la cama mientras ella
revisaba su teléfono y cuando decidió se acostó a dormir haciéndome apagar la
luz.
-Acuéstate a mis pies - dijo algo sería.
Yo no quise desobedecerla, ya no era el miedo a ser expuesta, era culpa y
remordimiento, estaban cruzando por mi mente cientos de pensamientos e ideas
que creí que nunca volvería a enfrentar, dudas sobre mi futuro, incertidumbre, me
sentí perdida por un momento.
En un momento durante la noche uno de sus pies rozó mi mano, yo la retiré, creí
que se molestaría, pero ella buscó mi mano, yo entonces con mucha dulzura
empecé a llenarlos de caricias, los besé y entonces ella volvió a acomodarse.
Después de eso quedamos dormidas.
- ¿Te he tenido muy olvidada verdad? - me dijo de frente sentada al lado de la
cama - quizás por eso fue que fuiste a buscar otra ama que te diera la atención
que yo no te estaba dando.
Cuando quise decirle algo ella colocó su dedo en mis labios.
-Creo que no me había dado cuenta de la distancia que había surgido entre
nosotras. Me perdí por un tiempo con otras amistades, con otros amantes y te deje
de lado, dándote por sentada - hizo una pausa - ¿creo que nadie sabe lo que tiene
hasta que lo pierde no es así? Pero no lo voy a permitir, muchas cosas van a
cambiar Tiffany, sé que te he dejado en el olvido por mucho pero también te he
malcriado, pero todo eso lo vamos a corregir, por ahora ve a hacer tus labores.
Me coloqué nuevamente mi vestido negro y delantal, una cofia y fui a preparar el
desayuno, nuevamente por órdenes de mi ama me quedé a su lado atendiendo
sus necesidades, hasta que terminó fue que yo pude desayunar mientras ella leía
en la sala.
-Tiffany - me gritó mientras lavaba los trastes - preparara un té.
Al llevárselo junto a un par de galletas me ordenó nuevamente colocarme como su
reposa pies, aunque está vez me regalaba caricias de vez en cuando, en la
espalda, en los brazos, jugaba a levantarme la falda de vez en cuando, aquello me
excitaba, pero la jaula me impedía tener una erección.
La tarde pasó como otras tantas, yo realizaba las labores de la casa mientras ella
veía tele y se divertía en su teléfono, después de que reposáramos la comida
ambas hicimos ejercicio, aquello era nuevo para mí, pero mi ama decía que
necesitaba una compañera para animarse, me corrigió en algunos ejercicios y
cuando terminamos me ordenó preparar todo pasa su baño. Al salir la ayude a
colocarse crema en espalda y piernas, eso fue muy excitante para mí, estaba
encantada, hacía mucho que no tocaba así su piel.
Después me dio la oportunidad de tomar una ducha, al salir me coloqué mi
camisón como la noche anterior y atendí a mi ama en la cena y después de ella,
aunque me daba más órdenes y era más estricta de lo normal ella me daba
pequeñas caricias, decía mi nombre con ternura, aquello resultaba muy lindo para
mí y por ello hacía mis labores felizmente.
-Estoy cansada sissy - me dijo - quiero dormir, pero antes te quiero dar un premio
por estos días de servicio.
Subimos a su cuarto y en ese momento buscó entre sus cajones, tomó una caja y
de ella sacó un arnés, una parte entraba en ella y la otra quedaba libre para
penetrar a otra persona.
-Lo compré hace poco, lo hice pensando en ti y que podríamos usarlo cuando no
estuviéramos con algún macho de verdad, de rodillas quiero que lo lamas.
Fui gateando hasta mi ama y comencé a besar ese dildo, lo hacía con cariño,
mientras con un poco de miedo rocé su cadera con una mano, gesto al que ella
reaccionó de inmediato, tomando mi mano y colocándola firme en su piel, así lo
hice con la otra y comencé a chupar, lo hacía emocionada, me gustaba la idea de
poder complacer nuevamente a mi ama Andrea. Estaba tan feliz que estaba
sonriendo.
-Vamos perrita - dijo tiernamente - de cuatro en la cama.
Salté de inmediato y levantaba el camisón y mientras bajaba mis pantaletas sentí
como ella metía un dedo llenó de lubricante. Eso me hizo gemir y mi ama
comenzó a reírse de lo puta que era mientras me penetraba con dos dedos. Y
entonces se sujetó fuerte de mis caderas, sentía sus uñas clavarse en mi piel justo
antes de que tomará impulso y me ensartará sin piedad. Eso me hizo gemir e irme
de frente contra las almohadas. Hacía tiempo que no me penetraban y el
experimentarlo nuevamente me recordó lo adicta que era a ello. Mi ama chocaba
contra mi haciéndome gritar de placer mientras apretaba mis pezones y me decía
lo puta que era.
-Si mi ama - gemía - soy una puta, soy tu puta.
-Así me gusta, que la perra sepa cuál es su lugar.
Andrea me siguió cogiendo varios minutos, cada embestida hacia que las dos
fuéramos penetradas por ese juguete, aunque ella era mucho más recatada con
sus gemidos y su placer yo era una perra en celo que se retorcía de placer.
Cuando nos giramos ella me hizo pasar mis piernas sobre sus hombros, bajo los
tirantes de mi camisón y me besó en la mejilla.
- ¿Recuerdas lo mucho que te gustaba está posición? - me susurro al oído -
¿cómo podías verme a los ojos mientras me cogías?
Comenzó a rozar mis pezones y acariciar mis piernas.
-Ahora soy yo la que te va a coger a ti - me dijo antes de darme una embestida -
como la sissy maricona que eres.
Aquellas palabras me hicieron sentir sumamente puta y me encantaba, no quería
que se detuviera, quería que las dos siguiéramos gimiendo de placer eternamente,
no quería dejar de complacer a mi ama Andrea ahora que podía hacerlo
nuevamente y de una forma tan deliciosa para las dos. Quería que ella me
siguiera cogiendo sin piedad.
Entonces después de morderme el muslo se dejó caer contra mí en una última
embestida dejándome sentir toda la longitud del juguete mientras ella se
desplomaba sobre mí y yo terminaba aún enjaulada.
Mientas ambas estábamos jadeando mi ama notó que me había corrido y
entonces tomó un poco del líquido y me lo llevó a la boca yo chupé sus dedos sin
dejar de mirarla a los ojos, ambas reímos y nuevamente pude dormir a sus pies.
El día siguiente fue muy similar, pude acariciar los pies de mi ama en varias
ocasiones, le serví con gusto y estuve atenta a sus necesidades todo el día. Para
cuándo ya era tarde me comentó que en inicio quería salir de bar, pero que se
sentía algo cansada y no tenía ánimo de salir pues ya mañana sería lunes, así que
al final solo decidió hablar conmigo.
-Tiffany yo... - se hizo una pausa - es difícil todo esto, me vuelvo a sentir
traicionada y esta vez no me imagino una forma de cobrar venganza, ya te
convertí en una sissy y sé que hay cosas que ya no van a cambiar en ti, pero el
que viera a otra mujer me causa muchos sentimientos encontrados, te diré esto, si
quieres irte con ella puedes hacerlo, no voy a hacer nada en su contra. Pero me
gustaría que te quedarás, sé que te he descuidado pero las cosas van a cambiar.
Tu sabes lo que te ofrezco y está sería tu última oportunidad para pensar las
cosas.
No me esperaba esas palabras, la idea de la libertad era algo que no había
siquiera imaginado antes, el dejar a tras a Tiffany y a mi ama era algo que no
había considerado. Pensé en Julia, en Andrea, en mi misma y mi vida hasta ese
entonces.
-Déjame quedarme a tu lado ama - dije de rodillas mirándola a los ojos - te ruego
tu perdón y te prometo comprometerme como nunca antes lo había hecho.
Mi ama sonrió ante esa respuesta.
-Debes entender que las cosas ya no serán iguales - me dijo sería - seré más
exigente y esto solo podrá escalar a más, en un punto no podrás dejar de ser
Tiffany.
-Andrea... Mi ama - dije dulcemente - ya no recuerdo mi nombre previo, aquí a tus
rodillas solo está Tiffany, nadie más, yo seré feliz a tu servicio, siempre que me
aceptes estaré a tus pies, daría todo por estar a tu lado ama.
-Entonces debes prepárate mi querida sissy - dijo tomándome de la mejilla - todo
esto se volverá mucho más serio y real, pronto terminaremos la universidad, ya no
viviré con mis padres, puede que tenga un trabajo en toro estado, pero pienso
llevarte conmigo, tendrás que dejar atrás todas tus pertenencias y relaciones para
convertirte por completo en Tiffany y servirme en todo momento.
-Así lo haré mi ama - dije con ojos llorosos - nada me haría más feliz.
-Hay un largo camino por delante - comentó - pero te amo mi adorada sissy, así
que levántate, debes comenzar a prepararte para todo lo que puede pasar en los
próximos meses

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