Lenguaje y Ontología
Paula García Conesa
Grado Filosofía, 2023/24
Práctica I, Jacques Derrida
Derrida, un influyente filósofo francés, es conocido por su enfoque en la deconstrucción, una
metodología que cuestiona las estructuras binarias y las jerarquías en el lenguaje, la cultura y la
filosofía. En las siguientes páginas exploraremos brevemente las ideas centrales de ciertos capítulos
de tres textos destacados de Derrida, empezando por De la gramatología, siguiendo por La escritura
y la diferencia y terminando con En márgenes de la filosofía.
En el capítulo correspondiente a De la gramatología se aborda el tema de “La escritura antes del
libro”. Derrida cuestiona la idea tradicional de que la escritura es simplemente un complemento del
lenguaje hablado. En cambio, sostiene que la escritura tiene su propia significación y es fundamental
para la estructuración del pensamiento humano.
El exergo del autor representa un desafío al paradigma estructuralista lingüístico. Derrida critica la
distinción tradicional entre habla y escritura, defendiendo la autonomía y legitimidad de los signos
escritos como portadores de significado en sí mismos. Esta crítica no solo cuestiona el papel
subordinado que se asigna a la escritura, sino que también desvela cómo el sistema lingüístico
basado en la escritura fonético-alfabética se convierte en el terreno donde se gesta la metafísica
logocéntrica. Este sistema lingüístico, según Derrida, fundamenta una concepción del ser en
términos de presencia y ausencia, privilegiando la voz sobre la escritura. Además, expone la noción
de la escritura como suplemento destacando cómo la escritura no solo añade a la lengua hablada,
sino que también la suplanta y transforma, abriendo así un espacio para la reflexión sobre la mimesis
y la imitación en el ámbito del arte y la literatura.
El primer capítulo de este libro marca un punto de partida crucial al desafiar las concepciones
arraigadas sobre la escritura. Derrida establece un programa analítico que redefine la naturaleza de
la escritura, cuestionando su simple categorización como un reflejo del habla. En lugar de ello,
argumenta que la escritura posee una estructura y significado independientes, lo que implica un
cambio radical en nuestra comprensión de la comunicación y el lenguaje. El filósofo trata la compleja
relación entre los significantes y la verdad, sugiriendo que la conexión entre lo que representan las
palabras y su significado es mucho más intrincada de lo que se había asumido previamente. Esta
reflexión desafía las nociones convencionales sobre la relación entre el lenguaje y el conocimiento,
abriendo nuevas vías para explorar cómo se construye el sentido en el discurso. Además, Derrida
introduce la idea provocativa de que la escritura no es simplemente una forma de representación del
habla, sino que constituye una forma de ser en sí misma. Esta noción plantea importantes
interrogantes sobre la naturaleza de la realidad y la presencia, sugiriendo que la escritura no solo
refleja el mundo, sino que también contribuye a dar forma a nuestra comprensión de él. Estas ideas
sientan las bases para la crítica de Derrida al logocentrismo, el cual privilegia la voz sobre la escritura,
y para el desarrollo de la deconstrucción como método crítico.
Sobre el tema de “el significante y la verdad” en el contexto de este libro de Derrida, tenemos la
relación entre las palabras que usamos (los significantes) y lo que estas palabras están tratando de
comunicar o representar (la verdad o el significado). Derrida argumenta que esta relación no es
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directa ni transparente; es decir, los significantes no son simplemente herramientas neutrales que
transmiten significados de manera clara y sin ambigüedades. Este argumento puede tener una
naturaleza complicada por varias razones bajo mi criterio. En términos de complejidad conceptual,
Derrida emplea ideas filosóficas de alto nivel que pueden resultar arduas de comprender sin un
análisis profundo. En cuanto a su estilo de escritura, tiende a desafiar deliberadamente al lector,
utilizando juegos lingüísticos para ilustrar sus puntos, lo que puede dificultar la comprensión fluida.
Además, su enfoque permite diversas interpretaciones, lo que implica que no existe una única
respuesta definitiva o explicación absoluta. En resumen, sugiere que el lenguaje es intrincado, lleno
de matices y desplazamientos de significado, lo que genera una relación inherentemente inestable y
complicada entre los términos y la verdad que representan.
En La escritura y la diferencia observamos el capítulo de La estructura, el signo y el juego en el
discurso de las ciencias humanas donde Derrida despliega una serie de reflexiones profundas que
desafían las concepciones tradicionales de estructura y significado. En primer lugar, Derrida critica la
noción arraigada de que la estructura tiene un centro definido, un punto fijo que organiza y limita el
significado dentro de un sistema. En lugar de aceptar esta premisa, Derrida propone la idea audaz de
que el centro es un constructo artificial, una ficción que carece de un lugar natural. Lo describe como
una función, un no-lugar donde se llevan a cabo sustituciones infinitas de signos, lo que sugiere una
fluidez y una ausencia de estabilidad en la estructura misma. Este planteamiento conduce a una
noción radical: el fin del centro como entidad fija y definitoria. Derrida argumenta que, al eliminar la
idea de un centro sólido, la estructura se convierte en un espacio de juego abierto e ilimitado, donde
los significados se desplazan y se reorganizan constantemente. Esta concepción desafía las nociones
convencionales de estabilidad y coherencia en el discurso y la comunicación. Además, Derrida
examina la relación entre la estructura y la herencia cultural. Plantea el problema de cómo un
discurso puede utilizar los recursos proporcionados por una herencia para cuestionar y desconstruir
esa misma herencia. Este acto de desconstrucción implica un examen crítico de las suposiciones
subyacentes y los sistemas de poder que sustentan la estructura establecida.
La ausencia de un centro fijo en la estructura, tal como lo plantea Derrida, puede percibirse como un
problema debido a su impacto en la estabilidad y universalidad de los significados. Desde esta
perspectiva, la idea de un juego infinito de significados podría interpretarse como una amenaza para
la coherencia y la comprensión compartida en el discurso humano. La falta de un punto de referencia
sólido podría ser vista como una fuente de confusión y relativismo, cuestionando la posibilidad
misma de alcanzar un consenso sobre el significado de las cosas. Además, la multiplicidad de
interpretaciones podría desencadenar un escepticismo generalizado hacia la validez y la autoridad
del conocimiento.
En Márgenes de la filosofía tenemos Firma, acontecimiento y contexto, donde Derrida se sumerge en
la intrincada relación entre la filosofía y la literatura, desafiando la noción de límites nítidos entre
ambas disciplinas. Propone que la deconstrucción puede funcionar como una estrategia de lectura
que trasciende tanto al autor como al texto en sí mismo. Este enfoque implica una mirada más allá
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de las fronteras convencionales, explorando cómo las obras pueden revelar significados más allá de
su intención original o su contexto histórico.
Derrida aborda una serie de ideas que desafían las concepciones tradicionales de autoría, significado
y comunicación. En primer lugar, examina el papel de la firma del autor, señalando que esta marca su
ausencia una vez que el texto se libera al mundo. La firma, entonces, actúa como un símbolo tanto
de propiedad como de separación del autor con respecto a su obra. Derrida también profundiza en el
concepto del acontecimiento de la escritura, argumentando que un texto adquiere una vida propia
una vez que es escrito, independiente de la intención original del autor. Esto implica que el
significado de la obra puede ser interpretado de maneras que el autor nunca previó, lo que desafía la
idea de un significado fijo y unívoco. Además, enfatiza la movilidad del contexto en el que se recibe
un texto, sugiriendo que el significado no está determinado únicamente por la intención del autor,
sino que está sujeto a la interpretación y al contexto en constante cambio. Esta visión dinámica del
contexto implica que el significado de un texto puede evolucionar con el tiempo y variar entre
diferentes lectores. Por último, Derrida cuestiona la idea de que la comunicación implica
necesariamente la transmisión de un contenido semántico único y determinado. Argumenta que la
comunicación puede involucrar movimientos no semánticos y que el significado puede ser fluido y
cambiante dependiendo del contexto y de los actores involucrados.
Buscando sobre los argumentos presentados por Derrida en Firma, acontecimiento y contexto,
encontré que han sido objeto de debate y crítica, siendo uno de los puntos de controversia más
destacados la respuesta de John Searle. Searle sostiene que Derrida malinterpretó la teoría de los
actos de habla de J.L. Austin al no considerar adecuadamente el contexto en el que se producen
dichos actos. Según Searle, la noción de "firma" de Derrida no toma en cuenta cómo la intención del
hablante y las convenciones del lenguaje contribuyen al significado. Desde esta perspectiva, se
argumenta que Derrida simplifica en exceso la complejidad de los actos de habla al desvincularlos de
su contexto específico. Esta crítica pone en duda la validez de las conclusiones de Derrida y resalta la
importancia de considerar cuidadosamente el contexto lingüístico y situacional al analizar los actos
de habla y la comunicación en general (Arancibia, 2023).
Otra crítica hacia Derrida es que su idea de que el significado se difiere indefinidamente puede llevar
a un extremo relativismo. Según esta visión, si el significado nunca se fija ni se completa, la
comunicación y la comprensión se vuelven difíciles, si no imposibles. Esto podría generar una
incertidumbre constante sobre si se comparte un significado común, lo que dificulta la comunicación
efectiva y la comprensión mutua.
Algunos críticos argumentan que la deconstrucción de Derrida, aunque útil para el análisis, puede ser
menos efectiva en la construcción de teorías positivas o en la oferta de soluciones prácticas a
problemas filosóficos o sociales (Jerade, 2020).
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Bibliografía
Arancibia, M. J. Q. (2023, 23 marzo). Limited INC: la disputa entre Derrida y Searle en torno a la
teoría de los actos de habla. El Mostrador.
[Link]
e-en-torno-a-la-teoria-de-los-actos-de-habla/
Jerade, M. (2020). Repolitizando las diferencias. Derrida y la teoría de los actos de habla. Isegoria, 62,
151. [Link]