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Características del Padre en la Trinidad

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CAPITULO XIX

DIOS EL PADRE

Procediendo a una más amplia investigación dentro de lo que la


revelación descubre respecto a las características individuales y
relaciones de cada uno de los Tres Benditos, que es peculiar a la
Priinera Persona, conocida como el Padre, está en primer lugar.
Primero, es esencial observar la diferencia entre aquella noción en
cuanto a Dios que es promovida por los monoteístas de la clase de los
unitarios y la presentación bíblica del Padre. Muy a menudo se ha
supuesto que todo sistema que reconoce a Dios en todo, concuerda
con el. sistema cristiano hasta el punto en que la Primera Persona es
compartida por todos, es decir, la creencia cristiana está satisfecha si
otras dos Personas le son agregadas al Dios Uno a quien se supone
que conozcan igualmente. El error de esta suposición se hace
evidente cuando se ve que el concepto cristiano, basado en las
enseñanzas de las Escrituras, no es que el Dios uno de los unitarios es
la Primera Persona más dos que defienden dudosos títulos a la
dignidad de Deidad; sino que el Dios uno. es aquella completa Esencia
que subsiste como Padre, Hijo y Espíritu Santo, y que· si alguna de
estas tres Personas ha de ser designada como un representativo de la
idea unitaria de Dios, a la que los cristianos aña6irían dos más,
cualquiera de estos Tres, siendo ellos absolutamente iguales en cada
particuhÍr, pueda ser delineado con propiedad imparcial por tal
ilnaginaria discriminación. La noción monoteísta, como la proclaman
tos judíos, mahometanos y unitarios, es de un Dios que es una
PjÍngna; mientras que la idea cristiana de un Dios que responde a
caditdenw,nda del monoteísmo bíblico, no obstante, subsiste en tres
Pen¡ouas;iguales. El Padre no es el Dios de la Biblia más de lo que es
el Hijoro ei Espíritu. Los Tres son un Dios. Se reconoce que, para los
propósitos de manifestación y redención, el Hijo ha elegido
voluntariamente el hacer la voluntad del Padre y hacer esa voluntad
en dependencj¡i ¡-del Espíritu. Con el mismo propósito, el Espíritu
Santo ha escogido voluntariamente hablar no de El mismo como el
Autor de lo que dice,, sino hablar todo lo que oyere. Es antibíblíco Y
superficial Y deshonra al Hijo y al Espíritu el asumir que estas
sujeciones voluntaQa$ ser deben a una inherente inferioridad. Tal
pretensión les roba a estas dos Personas una de sus más grandes
316
DIOS EL PADRE 317
glorias -esa sujeción voluntaria con el fin de que puedan realizarse
objetivos dignos. El Unitarianismo, hasta donde les interesa a ellos las
Escrituras, se cogen de esos pasajes en donde se afirma de estas
sujeciones voluntarias y por estos pasajes procuran probar que las
Escrituras declaran una inferioridad inherente del Hijo y del Espíritu,
al enseflar estas conclusiones, ellos deben o desacreditar o rechazar
totalmente la más grande porción de Escrituras (que más adelante
estúdiaremos) que declaran la absoluta Deidad del Hijo y del
Espíritu. Debe concluirse, entonces que, afuera de estas relaciones
más o menos temporarias que las sujeciones voluntarias engendran, el
Padre no es en ningún respecto inherente superior ya sea al Hijo o al
Espíritu. La Paternidad de Dios tiene varias manifestaciones. En
Efesios 3:15 la frase, "toda la familia" sobre la cual se dice que. Dios
es el Padre, sería mejor traducida toda paternidad, que descubre la
verdad que esta Paternidad incluye varias filiaciones, y ella misma es
esa que norma por la cual todas las paternidades son normadas y por
la cual son nombradas. Las Paternidades distiptivas de Dios son:

l. PATERNIDAD SOBRE LA CREACION

La Paternidad de Dios sobre la creación es una de extensión


inmensurable. En el pasaje de Efesios, citado arriba, hay alusión a
familias en los cielos y en la tierra. En Hebreos 12:9 Dios es
mencionado como "el Padre de Jos espíritus", y en Santiago 1:17, El
es llamado "el Padre de las luces." De modo semejante, en Job 38:7,
los ángeles son llamados hijos de Dios (comp. Job 1:6; 2: 1; Gn. 6:4).
Como para la más estrecha relación de la divina Paternidad sobre la
humanidad, se dice de Adán -después de haber trazado la genealogía
de Cristo retrospectivamente hasta Adán -que es un "hijo de Dios."
Así también, en Malaquías 2: 10 se afirma: "¿No tenemos todos un
mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? " Todavía aun, en
Hechos 17:29, se registra que el Apóstol dijo a· los Atenienses en su
sermón en el Areópago: "Siendo, pues, linaje de Dios." Estos pasajes
con 1 Corintios 8:6 donde se declara: "Para nosotros, sin embargo,
sólo hay un Dios el Padre, del cual proceden todas las cosas",
enseflan que es dentro de la latitud del uso bíblico de la palabra
Padre, aplicada a Dios, para encerrar a todos los seres creados como
pertenecientes a esa Paternidad. Así se ha revelado que hay una
forma de Paternidad universal que, dentro de sus propios límites,
sería reconocida; pero esto, tan importante como pueda serlo, en
ninguna manera ha de confundirse con la Paternidad y fraternidad
que es asegurada por la obra regeneradora del Espíritu. Habría de
agregarse como un hecho calificativo que esta forma general de
318 TEOLOGIA PROPIA: TRINITARIANISMO
parentesco entre Dios y la creación no es generalmente afirmada del
Padre pero se declara que es entre Dios y Su creación. Su amor por
toda la humanidad se expresa en las palabras: "Porque de tal manera
amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito."

H. PATERNIDAD POR RELACION INTIMA

La relación íntima entre Jehová e Israel que debía toda su realidad


a la graciosa obra de Dios, está expresada divinamente por la figura
de padre e hijo. En Exodo 4:22 se dice que Jehová instruyó a Moisés
para .decir a Faraón: "Israel es mi hijo, mi primogénito." No hay
ninguna indicación de que ellos fueran hijos por la regeneración. Ni
eran. por ese tiempo un pueblo redimido, como lo fueron después de
salir de Egipto. Anticipando la preciosa amistad de Dios para con
Salomón por amor de David, Dios dijo a David: "Yo le seré a él
padre, y él me será a mí hijo" (2 S. 7: 14). De modo semejante, en un
esfuerzo para traer a Dios a los corazones de Su pueblo, el Salmista
dice: "Como el padre se compadece de sus hijos, se compadece
Jehová de los que le temen" (Sal. 103: 13).

III. EL PADRE DE NUESTRO


SEJ'lOR JESUCRISTO

La frase "el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo" es el título


completo de la Primera Persona de la bendita Trinidad, y se
incorpora también el título completo de la Segunda Persona. Verdad,
Dios el Padre de todo el que cree, pero por toda la eternidad venidera
El ha de ser reconocido por esa sobresaliente distinción que, en parte,
ha sido Suya a través de toda la eternidad pasada, a saber, el Dios y
Padre de nuestro Señor J esucrísto. La relación de la Segunda Persona
a la Primera Persona ha sido por la eternidad la de un Hijo, y, como
cualquier cosa relacionada con la Deidad, no es sólo eterna pero es
inmutable. El no llegó a ser un Hijo del Padre, como dicen algunos
que lo fue, por Su encarnación, o por Su resurrección, ni es El un
Hijo por un mero título, ni El está asumiendo tal relación
temporalmente para que pudiera ejecutar Su parte en el Pacto de
Redención. De todas estas pretensiones, la de la filialidad por la
encarnación ha tenido muchos exponentes y ninguno más
efectivamente que Ralph Wardlaw, quien hizo ciertas distinciones
que otros de la escuela de interpretación fallaron en notar,
señaladamente, de que el título Hijo de Dios no es, según esta
creencia específica, para significar que El es un Hijo sólo por
conducto de Su humanidad -idea que linda con la opinión unitaria-
DIOS EL PADRE 319
ni es verdad que el título pertenece sólo a Su Deidad. El Dr. Wardlaw
afirma que le pertenece a la Persona de Cristo incluyendo Su Deidad
y Su humanidad, siendo que las dos residieron en El, siguiendo la
encarnación. Esta teoría de la filialidad por la encarnación no objeta,
la preexistencia de la Segunda Persona como el Logos de Dios, pero
afirma, que el título específico Hijo de Dios no se aplica al Logos
sino hasta la unión hipostática de las naturalezas divina y humana en
la encarnación. Viene entonces, la pregunta de cuándo el título
empezó a tener el propio uso. Los teólogos generalmente han hecho
énfasis en su insistencia de que la filialidad divina es desde la
eternidad. Su creencia sobre este asunto está basado en claras
evidencias escriturales. El fue el Unigénito del Padre desde toda la
eternidad, no teniendo otra relación con el tiempo y la creación más
que El es su Creador. Es evidente que la relación del Padre y del Hijo
solamente exhibe los aspectos de emanación y manifestación y no
incluye los conceptos usuales de derivación, inferioridad, o distinción
como del tiempo del comienzo. El Hijo, siendo verdadero Dios, es
eternamente en una absoluta igualdad con el Padre. Por otra parte, la
Primera Persona llegó a ser el Dios de la Segunda Persona por la
encarnación. Sólo por Su humanidad podría Cristo dirigirse al Padre
como "Mi Dios." Esto lo hizo El en el momento de la suprema
manifestación de Su humanidad cuando dijo en la cruz: "Dios mío,
Dios mío, ¿por qué me has desamparado? " Y otra vez, después de
Su resurrección, dijo El: "Subo a mi Padre y a vuestro Padre; a mi
Dios y a vuestro Dios" (Jn. 20: 17). Sobre este punto de su eterna
Filialidad, el Dr. Van Oosterzee dice:
uEsta relacion entre el Padre y el Hijo no tuvo principio, sino que existió por
toda la eternidad. Esto nos es asegurado por el Señor mismo suficientemente
claro (Jn. 8:58; 17:5, 24), y por Sus primerostestigos(Jn.I:I;Ap. 22:13;Col.
l: 17, y en muchos otros lugares). Porque aquí hay muy poca base para aceptar
una pre-existencia puramente ideal, como para hablar de un período de tiempo
antes de la creación, en que el Hijo -previamente no existente- fue llamado a la
existencia por el Padre. El Arrianismo, que afirma esto último propiamente se
considera exegéticamente insostenible en absoluto. Una sana exposición de
Colosenses 1:15, 16 muestra, no que el Hijo es aquí colocado a nivel con la
criatura como en oposición al Padre, sino en un nivel con el Dios invisible como
opuesto a la criatura . .. Como una legítima consecuencia de todo lo que se ha
dicho se puede deducir que el Padre hace la más perfecta revelación de Sí mismo
en y a través del Hijo. Si el Padre vive en luz inaccesible, en el Hijo el Invisible se
hace visible (Jn. 1: 18). En el Padre adoramos en alguna manera Al que está
oculto, en el Hijo al Dios que se revela a Sí mismo (He. 1 :3).' como las formas
humanas se reflejan en el espejo, y todo lo que está en el sello también se
encuentra en su impresión, así en El, corno el resplandor de Su ser invisible, el
Invisible se ha hecho visible. Dios se encuentra otra vez y se refleja en el Logos,
como en Su otro yo' (Tholuck) .. Así el Hijo es uno con el Padre) en la comunión
del Espíritu Santo."- Christian Dogmatics, 1, 278-79.
320 TEOLOGIA PROPIA: TRINITARIANISMO
El Dr. Van Oosterzee, en el curso de su argumento, confunde el
tema por tomar pasajes que enseñan la eternidad del Lagos o
Segunda Persona, pero que no involucran ninguna referencia a la
eternidad del Hijo. Se hallará que pocos pasajes le dan apoyo directo
a la eternidad de la relación filial; pero suficientes de éstos son
evidentes, se cree, para sostener la doctrina. Nignuno de éstos es más
conclusivo que Colosenses 1: 15, 16, que el Dr. Oosterzee emplea en
la anotación anterior. Se dice que Dios dio a Su Hijo para ser
Salvador. Esto no significa que Dios dio al Lagos Eterno o Segunda
Persona quien, a su vez, llegó a ser un Hijo por haber sido dado. El
Dr. Wardlaw, con otros muchos, parece estar errado, al querer probar
la teoría de la filialidad por la encarnación tomando Hebreos 1:2-4.
En esta conexión se dice que el Hijo ha sido "hecho heredero de
todas las cosas." Como el nombramiento antecede a la encarnación,
así el nombramiento le fue dado al Hijo antes de la encarnación. El
Dr. Wardlaw hace un importante comentario sobre la extensión del
significado que ha de asignárselc a los dos títulos -Hijo de Dios e
Hijo del Hombre:
"Por tanto, si se alegare que la misma cosa que hemos estado diciendo del
título Hijo de Dios puede ser afirmado igualmente del Hijo del Hombre, lo
concedemos al punto. El uno y el otro son títulos iguales de Su persona. Ni el
uno Lo representa como solo Dios, ni el otro como sólo hombre; pero ambos Lo
distinguen como Ernmanuel, ' Dios manifestado en carne. ' ' El nombre 'Hijo de
Dios' denota que El es realmente Dios; y· el de 'Hijo del Hombre', que El es
realmente hombre. Pero como 'Hijo del Hombre' no significa que El sea solo
hombre, tampoco 'Hijo de Dios' implica que El sea sólo Dios. Bajo el nombre
Hijo del Hombre, El habla de Sí como haber descendido del cielo y estando en el
cielo mientras está en la tierra (Jn. 111, 13), como el que tiene poder para
perdonar pecados (Mt. IX), para levantar a los muertos y para juzgar al mundo
(Mt. XXV, 31, 32; Jn. V, 27). Por lo que este nombre debe incluir más que Su
naturaleza humana. Hablando de Sí mismo bajo el nombre de Hijo de Dios,
declara que El puede hacer nada de Sí mismo (Jn. V, 19), y que el Padre es
mayor que El (Jn. XIV, 28), por tanto el nombre Hijo de Dios debe incluir n1ás
que su divina naturaleza. La verdad es que estos nombres se usan indistintamente
para denotar la persona de Emmanuel, y no para darnos un punto de vista
separado o abstracto de Sus naturalezas o de sus actos peculiares, siendo éstos
fácilmente reconocidos por la naturaleza misma de dichos actos. En Su persona
encontramos a Dios ejecutando acciones de hombre, y a un hombre ejecutando
las acciones, y ejercitando y exhibiendo las perfecciones de Dios; porque aunque
poseía dos distintas naturalezas, no obstante es tal su unión en El que hacen una
sola; de modo que si las abstraemos o las separamos, perdemos la persona del
Hijo; ya no es Elntismo" (Me Lean's Works, vol. III, ps. 308, 309). -Systematic
Theology, Il, 52, 53.

Varios pasajes denotan la generación del Hijo -"El unigénito del


Padre"; "el Hijo unigénito"; "el unigénito Hijo de Dios." En base de
DIOS EL PADRE 321
estos y otros ténninos la distinción teológica manifiesta al efecto que
el Hijo es eternamente engendrado. Como "el primogénito de toda
criatura", Cristo está enteramente desligado de todo ser creado,
siendo, como lo es, engendrado antes de todos Jos seres creados. Esta
distinción entre Cristo y la creación es profunda, un misterio, siendo
que sus realidades están fuera de la línea del conocimiento humano.
Cristo es por generación y no por creación. El es el creador de todas
las cosas. No se afirma que el Padre o el Espíritu sean engendrados.
Este aspecto es peculiar al Hijo. No es el resultado de ningún acto
divino, sino que ha sido por toda la eternidad. Las palabras del Credo
Niceno son: "El unigénito Hijo de Dios, engendrado por el Padre
antes de todos los mundos, Dios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios
de verdadero Dios, engendrado no creado, siendo de una substancia
con el Padre"; el de Atanasia: "El Hijo procede sólo del Padre; no es
hecho, ni creado, sino engendrado ... generado desde la eternidad de
la substancia del Padre" (citado por A. A. Hodge, Outlines of
Theology, ps. 116, 118).
Es probable que los términos Padre e Hijo como se aplican a la
Primera y Segunda Personas de la Deidad, son algo de carácter
antropomórficos. Esa ~ublime y eterna relación que existía entre
estas dos personas se expresa mejor al entendimiento humano en los
términos de Padre e Hijo, pero enteramente sin la implicación de que
las dos Personas, por el lado divino, no sean iguales en cada
particular. Sobre la doctrina de la subordinación del Hijo, el Dr. John
Miley bien ha dicho: "En las economías divinas de la religión,
particularmente en la obra de la redención, hay una subordinación
del Hijo al Padre. Hay, ciertamente, esta misma idea de
subordinación en las obras creativas y providenciales del Hijo. Sin
embargo, la plenitud de esta idea es en la obra de la redención El
Padre da el Hijo, manda al Hijo, entrega al Hijo, prepara un cuerpo
para su encarnación, y en filial obediencia el Hijo cumple el placer
del Padre, aun hasta la muerte de cruz (Jn. III, 16, 17; Ro. VIII, 32;
Sal. XL, 6-8; He. X, 5-7; Fil. 11, 8). El terreno de esta subordinación
es puramente en su ftliación, no en distinción alguna de esencial
divinidad" (Systematic Theology, J, 239).

IV. PATERNIDAD SOBRE TODO CREYENTE

Bajo este cuarto aspecto de la Paternidad divina, está a la vista una


relación más íntima y la realidad de su residencia. Generación y
regeneración son parientes cercanos. La primera es el principio de la
vida que es el punto de partida de la existencia física, mientras que la
última es el principio de la vida que es el punto de partida de la
322 TEOLOGIA PROPIA: TRINITARIANISMO
espiritual existencia. Con la autoridad de Dios las Escrituras testifican
que los hombres en su estado natural de generación están
espiritualmente muertos hasta que nazcan de nuevo, de lo alto. Este
nacimiento, con su impartimiento de la naturaleza divina, es un
misterio. El, como el soplo del viento, se aprecia por sus efectos, pero
no se descubre al hombre cómo es que se opera. Como en sus
relaciones con Dios los hombres están o ya completamente perdidos,
no estando regenerados, o bien< perfectamente salvos, siendo
regenerados. Esta transformación discriminatoria es operada
enteramente por Dios ~El sólo es capaz~ y, como todas las empresas
divinas, de ningún modo puede ser ayudada por alguna operación o
virtud humana.
La relación única que el hombre puede sostener en esta obra de
Dios es la fe, creencia o confianza en Dios que haga lo que &ólo El es
capaz de hacer. Habiendo prometido estas bendiciones en respuesta a
la fe, El nunca falta en hacer así como lo ha prometido. La actitud de
fe misma es necesariamente una obra de Dios, siendo que los no
regenerados no tienen tal capacidad de sí mismos. Aquellos que creen
y son salvos, son los elegidos de Dios. Entre los muchos aspectos de
la empresa divina de la salvación, ·la regeneración es una. Este nuevo
nacimiento es operado por Dios el Espíritu Santo y resulta en
legítima Paternidad por parte de Dios, y en legítima filialidad, por
parte del hombre que cree. La regeneración es el propio plan de Dios
por el que los perdidos pueden entrar en relación con El, quien está
real e infinitamente cerca, y no hay mayor encomio del plan de que
es enteramente ·satisfactorio a Su infinito amor. No es necesario
introduicr aquí Jos extensos aspectos soteriológicos de la
regeneración. En este punto es suficiente decir si se hace claro que
cada individuo que es nacido de Dios así ha llegado a ser un hijo de
Dios en el más vital e inmutable significado de filialidad y ha sido
recibido en la casa y familia de Dios. El regenerado puede decir, y así
Jo dice, Abba, Padre ~término de relación filial. Esta filialidad,
aunque introduce al creyente a una posición de heredero de Dios y
coheredero con Cristo, no es en el mismo plano con la Filialidad de
Cristo, quien Jo es por la eternidad. Cristo nunca usó la frase Padre
nuestro. El llamado "Padre Nuestro" no es una excepción a esto,
siendo que es una oración· con la que El ensefiÓ a Sus discípulos a
orar; pero El no oró ni podría hacerla Suya. El habló de "mi Padre, y
vuestro Padre; mi Dios y vuestro Dios." No obstante, las relaciones
de Paternidad y filialidad entre Dios y los creyentes son maravillosas
Y gloriosas más allá de lo que puede expresarse.

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