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El Ejercicio Filosófico en La Edad Media: Introducción

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El ejercicio filosófico en la Edad Media

Introducción
El pensamiento medieval occidental se caracteriza por la impronta de la religión cristiana
debido a la centralidad y la dependencia de las especulaciones racionales en relación con
la teología.

El cristianismo se presenta en occidente, como una religión, desde el siglo II de nuestra


era; se funda en textos considerados sagrados, reunidos en la Biblia, que llevan un
mensaje de salvación transmitido de diversas maneras por Dios a los hombres. Por
motivos del contexto histórico y político, esta doctrina tendrá el monopolio del saber hasta,
por lo menos, el siglo XV. (Giacomone, 2013, p. 60)
A partir de las preguntas de la joven Nadia, que está viendo una serie ambientada en la Edad
Media y le llama la atención la centralidad de la religión en la vida de las personas de la época, en
esta lectura, veremos sobre qué trató la filosofía en esos siglos y su influencia en el presente.
Nadia se pregunta: ¿cuál era el pensamiento filosófico predominante de la época? ¿Existía
relación entre la filosofía y la religión?

Para responder a estas cuestiones abordaremos, en primer lugar, el pensamiento de San Agustín.

1. Fe y razón: San Agustín


Agustín de Hipona (354-430) nació en Tagaste, ciudad del norte de África. Se convirtió al
cristianismo en el año 385, luego de un periodo en Italia. A partir de entonces, se retiró a la vida
monacal (tras haber renunciado a sus bienes y luego de rechazar la cátedra de Retórica en
Milán). Agustín de Hipona, como filósofo ascético, encontró en el aislamiento la oportunidad de
reflexión. En 391, se convirtió en sacerdote en la ciudad de Hipona, y después se ordenó obispo.
Fue santo, padre y doctor de la Iglesia católica.

Sabemos por sus datos biográficos que fue sacerdote, pero ¿podemos afirmar, además, que fue
filósofo?

La filosofía de San Agustín


Las ideas filosóficas de San Agustín son una suma del cristianismo primitivo y la filosofía
platónica. De hecho, el pensamiento cristiano, durante varios siglos, siguió el camino de su
filosofía. Además, la conciencia fue una dimensión del ser humano que Agustín, inspirado por la
fe, señaló. Esta lo llevaría hacia la verdad, es decir, hacia la contemplación de Dios y del alma.
Tales ideas nos recuerdan a Platón.

Agustín fue uno de los primeros padres de la Iglesia al formar parte de lo que se conoce como la
patrística.
¿Qué es la patrística y cuáles son sus principales representantes? Las escuelas y los
debates surgen a través de los diferentes planteamientos que hicieron los primeros
cristianos de las Sagradas Escrituras sobre cuestiones como la naturaleza de Cristo, el
Espíritu Santo [y otros temas de la religión cristiana. Intentaron responder a tales
problemas recurriendo a la filosofía].

Esto dio lugar al nacimiento de importantes centros o escuelas teológicas que se apoyaron
en las líneas filosóficas de la Antigua Grecia. [Centros destinados a dar respuesta a estas
preguntas].

El método que utilizaban para explicar [los textos bíblicos] era una interpretación
(exegesis) racional y científica. (Rivas Martínez, 2021, https://shorturl.at/rOW58)
Estos filósofos plasmaban sus estudios en diversos concilios. Uno de los primeros fue el Concilio
de Nicea del año 325. La interpretación oficial de los textos bíblicos salía de los concilios.
La filosofía de Agustín de Hipona va de la mano de su experiencia interior, por ello, resalta
la importancia de la vivencia subjetiva. Esta conciencia de su propia subjetividad, en lugar
de detener su búsqueda en sí mismo, lo lleva hasta las raíces de esa interioridad y le abre
paso a su encuentro con Dios.

De ahí que, cuando se encuentra con la Verdad divina, advertirá que la buscaba fuera, sin
percatarse que estaba «dentro» de él, en su intimidad. De ahí su célebre frase de que Dios
es más íntimo a nosotros que nosotros mismos. (Castillo Córdova, 2013, pp. 126, 127)
“No busques fuera. Vuelve hacia ti mismo. En el interior del hombre habita la verdad. Y si hallas
que también tu propia naturaleza es mudable, trasciéndete a ti mismo” (San Agustín, 2017, p. 72).

Dios y la creación
Como señala Castillo Córdova (2013), la noción de Dios de Agustín es entendida como un ser de
plenitud que existe desde fuera del tiempo y que da el Ser a sus criaturas. Gracias a él, todos los
seres poseen existencia, y es el primero en afirmar que Dios creó todo desde la nada (ex nihilo).
Respecto a la esencia de Dios, sus descripciones las podemos encontrar en su libro Confesiones,
que ponen de manifiesto a Dios como creador, como pura bondad y misericordia y como un ser
omnipresente (p. 127).

Pregunta Nadia si Agustín se interesó por la ética y la política de su época. La respuesta es


afirmativa y la podemos encontrar en su libro La ciudad de Dios.

La Ciudad de Dios

Agustín parte de la concepción de la historia como el resultado de la lucha de dos ciudades: la de


Dios y la terrenal.

Como indica Ocampo Ponce (2017), la Ciudad de Dios es caracterizada por el predominio de la
caridad, allí sus miembros alcanzan la beatitud. El origen y el fin de esta Ciudad es la Santísima
Trinidad y, quienes forman parte de ella, participan de la eternidad de Dios, ya que esta Ciudad
está conformada por la Ciudad celestial, una comunidad santa unida por la caridad. La verdadera
justicia está en la Ciudad de Dios. Contradictoriamente a la Ciudad de Dios, surge la ciudad del
mundo o ciudad de los hombres. Allí reinan los príncipes, quienes están sujetos a la ambición de
reinar los unos a los otros sin caridad. En la ciudad terrenal, se disuelven los límites entre lo
bueno y lo malo: todo es mutable, temporal y contingente. Mientras que en la Ciudad de Dios se
alcanza la plenitud, en la ciudad de los hombres hay frustración (https://shorturl.at/aehmD).

Tabla 1: Las dos ciudades

A continuación, mostramos algunas características de las dos ciudades presentadas por Agustín.

Ciudad de Dios Ciudad terrena

Dios. Amor propio.

Amor. Materialismo.

Caridad. Soberbia.

Paz. Error.

Verdad. Naturaleza física.

La Iglesia. Poder terrenal: el Estado.


Fuente: elaboración propia.

Pero las dos ciudades no están claramente delimitadas, y su relación es de conflicto, [de
allí] el problema de la voluntad humana y de la tensión entre la búsqueda de la felicidad
verdadera y la de la dada por los objetos de disfrute: así como el individuo libra una lucha
interna entre su voluntad buena y su voluntad pecaminosa, así también la ciudad de los
hombres está en una lucha entre la búsqueda de la paz y la tendencia a la guerra, entre la
justicia eterna y la justicia secular. (Castañeda y Mejía Vergnaud, 2012,
https://shorturl.at/swzGK)
En conclusión, es tarea del ser humano vivir la doble ciudadanía por la cual el hombre puede ser
miembro de la Ciudad de Dios sin dejar de ordenar su vida temporal dentro del marco de la
sociedad civil y sus normas. La Ciudad de Dios está representada por la Iglesia y, la terrenal, por
el Estado.

Varios siglos después, nos encontramos con las ideas de Santo Tomás. Las analizaremos a
continuación

2. La sistematización escolástica: Santo Tomás


Como señala Hirschberger (2012), la escolástica es un término que se refiere al período de las
escuelas. Las escuelas eran, en un principio, los monasterios o conventos, luego fueron las
universidades. Los conventos, al comienzo, estaban destinados a las vocaciones religiosas, pero,
además, funcionaban como escuelas donde se enseñaban las llamadas «siete artes liberales»:
gramática, dialéctica, retórica, aritmética, geometría, música y astronomía (p. 181).

En el siglo XII, continúa Hirschberger (2012), se produce un imponente florecimiento intelectual


que podemos atribuir a tres circunstancias (p. 197): “la recepción de las obras filosóficas de
Aristóteles, el florecimiento de las universidades y el continuo desarrollo de la actividad científica
de las grandes órdenes” (Hirschberger, 2012, p. 197). Estos hechos repercutieron fuertemente en
la cultura medieval.

Santo Tomás de Aquino (1224-1274), señala Hirschberger (2012), “es el gran maestro de la
escolástica” (p. 220). Hijo de los condes de Aquino, nació en Roccasecca, Italia. Perteneció a la
orden de los dominicos, estudió en París alcanzando el grado de magíster, ejerció la docencia
enseñando teología en la Universidad de París. Volvió a Italia en el año 1259, periodo durante el
cual escribió sus mayores obras. Fue canonizado en Roma por la Iglesia romana en el siglo XIV.
Sus ideas han ejercido una notable influencia tanto en el pensamiento cristiano como en la
filosofía.
Filosofía y teología
La intención de Santo Tomás fue siempre la de tratar de determinar el significado correcto del
pensamiento de Aristóteles. Sin embargo, los problemas que le interesaban a Tomás eran muy
distintos de los que le interesaban a Aristóteles. Entre los intereses de Tomás podemos mencionar
la demostración de la existencia de Dios y la explicación de su esencia, y la interpretación racional
de los dogmas religiosos.

Para Santo Tomás, los seres humanos podemos adquirir conocimiento a través del uso de la
razón, facultad natural del hombre para comprender las cosas. En este sentido, para él, la filosofía
puede entenderse como la ciencia de la sabiduría humana.

Por otro lado, la teología, como ciencia de la fe, tiene como objetivo indagar en las verdades
reveladas y descubrir en ellas nuevos sentidos. La teología está relacionada con la facultad de
creer, es decir, de admitir las verdades reveladas por Dios. Por lo tanto, se trata de una capacidad
del ser humano sobrenatural, está más bien relacionada con el don de la gracia.

Tabla 2: Filosofía y teología

A partir de las diferencias básicas entre filosofía y teología, Santo Tomás señala otras que perfilan
debidamente los ámbitos respectivos de estas dos ciencias.

Razón Teología

Origen En la abstracción de la razón. En la iluminación de la fe.

Acto Comprender. Creer.

Seres o cosas que aparecen a los sentidos y al Verdades reveladas, que solo pueden ser

Objeto entendimiento. Pueden ser percibidos o aceptadas basándonos en la autoridad divina.

demostrados por nuestras capacidades

cognoscitivas.

Fuente: elaboración propia.

De esta forma, Santo Tomás deja bien separados los dos tipos de conocimientos, el filosófico y el
racional. Ahora abordaremos de qué trata específicamente cada uno.

El conocimiento según Tomás


El sentido último del pensamiento de Tomás radica en su intento de unificar la fe del
cristianismo y la filosofía de Aristóteles. En esta empresa, retoma las doctrinas de los
Santos Padres (la patrística) y aspectos importantes de la filosofía árabe medieval. A partir
de esta síntesis, sostiene una concepción de las relaciones entre fe y razón en la que la
razón tiene como misión la justificación racional de los principios de la fe y la defensa y
clarificación de los dogmas indemostrables. (Sánchez Meca, 2001, p. 169)
A su vez, defiende la abstracción como explicación de la formación de los conceptos con los que
opera el conocimiento. Esta será la posición fundamental de la filosofía escolástica que llegará
hasta nuestros días.

Tomás, siguiendo a Aristóteles, define el conocimiento verdadero como conocimiento de lo


necesario por sus causas. Este conocimiento es esencialmente intelectual, aunque se sirva de
contenidos sensoriales y comience con ellos.

Los objetos materiales son, por su propia índole, cambiantes y múltiples, por lo que no se puede
afirmar acerca de ellos verdades necesarias. Estas solo son posibles acerca de las esencias, que
son universales y permanentes.

Lo propio del conocimiento verdadero es fundamentar sus verdades, recurriendo a las causas de
lo que dicho conocimiento trata de explicar. Conocer algo científicamente es conocer sus causas.

Figura 1: Las cuatro causas tomistas

Cuatro son los tipos de explicaciones o fundamentaciones de las verdades científicas:

Fuente: elaboración propia.

¿Cómo trata el tema de la sustancia Tomás de Aquino?

Para Tomás, las sustancias están compuestas de esencia (materia y forma), como lo sostenía
Aristóteles, pero se diferencia de aquel en la noción de existencia, que es otra parte de la
sustancia. “Así, esencia es el componente potencial metafísico o la posibilidad lógica de una cosa:
«lo que es» (quod est), mientras que existencia es el acto «por el cual» la esencia tiene ser (quo
est)” (Manser, 1947, p. 538).
Se trata de una distinción metafísica y no física dentro de una cosa. La esencia y la
existencia no son para Tomás de Aquino dos cosas. No hay esencia objetiva sin
existencia, y no hay existencia que no sea la existencia de algo finito y concreto. La
existencia se recibe o está limitada por la esencia. (Biedma, 2010,
https://shorturl.at/aIQX7)
Figura 2: Composición de las cosas

Las cosas están compuestas de esencia y existencia.

Fuente: elaboración propia.

Entonces, los seres finitos están compuestos de esencia y existencia. La existencia les
viene a los seres finitos de fuera. La existencia forma junto con la esencia un ser
compuesto, el acto por el cual tiene ser una esencia es causado, y la causa es externa a la
cosa misma. En última instancia, la causa de la existencia es aquel ser cuya determinación
es la existencia misma, o sea, Dios. (Biedma, 2010, https://shorturl.at/aIQX7)
La distinción entre esencia y existencia le ha permitido a Tomás de Aquino distinguir entre ser
creador (el ser por sí necesario y absoluto) y el ser creado y contingente, que recibe su ser de
Dios, por un acto de la voluntad libre y omnipotente de este.

La demostración de la existencia de Dios


Tomás de Aquino denominó «vías» a los argumentos que prueban la existencia de Dios.

Sistematizo estas vías presentadas en su obra la Suma Teológica.

Primera vía: el movimiento. Todo aquello que se mueve ha sido movido por otro, y este, por
otro.
Segunda vía: la causa eficiente. Todo lo que es causa es a su vez efecto de otra.
Tercera vía: contingencia y necesidad. Hace falta un ser necesario que haga que lo
contingente exista porque podría no existir.
Cuarta vía: causa final. En la naturaleza, todo sigue un orden, por lo tanto, es necesario que
una inteligencia superior que lo haya dispuesto de tal manera.
Quinta vía: grados de perfección. Debe haber algo que sea lo más perfecto, causa de todas
las perfecciones.

Hasta aquí hemos respondido a la pregunta de Nadia sobre la relación de la filosofía con la
religión en la Edad Media. Lo hemos hecho analizando cómo Tomás de Aquino da una explicación
racional (filosófica) sobre la existencia de Dios (tema teológico). Ahora bien, en San Agustín,
vimos esta relación con la organización ética y política de las dos ciudades.
¿Cómo aborda la cuestión ética y política Tomás de Aquino?

La ética y la política
Siguiendo a Aristóteles, Tomás de Aquino afirma que los seres humanos tienden por naturaleza a
la felicidad. La felicidad es el fin último del hombre, por lo que es preciso determinar cómo
conseguirla. Esta no reside en la simple posesión de bienes materiales (porque son externos y
accidentales a la naturaleza humana). La felicidad, entonces, debe estar relacionada con algo
propio e intrínseco a ella.

Para Aristóteles, lo distintivo de la naturaleza humana es la racionalidad, por lo que la felicidad


consistirá en la actividad más perfecta y elevada de la razón: la vida contemplativa. Tomás de
Aquino, sin embargo, corrige a Aristóteles al considerar que la felicidad humana solo se alcanza
plenamente en la contemplación de Dios. Así, la inclinación a la felicidad tiene como fin último a
Dios. De esta manera, la ética tomista conjuga los puntos de vista aristotélico y cristiano.

Tomás de Aquino acepta la distinción aristotélica entre virtudes intelectuales y morales. Estas
virtudes morales son cuatro: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Pero en su tendencia hacia
la felicidad eterna (es decir, Dios), la práctica de estas virtudes no le basta al ser humano. Este
necesita de las virtudes teologales que Dios infunde: fe, esperanza y caridad.

La ley
Aunque el ser humano es libre de actuar bien o mal, no tienen la libertad de establecer las normas
y principios morales que deben regir su conducta. Entonces, Tomás de Aquino distingue entre ley
eterna y ley natural.
Tabla 3: Distinción de las leyes

En el siguiente cuadro se muestra cómo la ley eterna es el fundamento último de la ley creada por
los hombres (positiva).

La ley eterna es el plan existente en la mente divina de acuerdo con el cual Dios creó el mundo.

La ley natural consiste en la participación de los seres creados por la ley eterna (es la propia ley eterna en cuanto se encuentra

presente en los seres creados).

La ley física afecta a todos los seres físicos (animales, La ley moral afecta a los seres humanos en cuanto son

vegetales y minerales) en tanto son corporales. inteligentes y libres.

La ley positiva es la elaborada por los gobernantes.

Fuente: elaboración propia.

Además de la ley eterna y la ley natural, los seres humanos necesitamos la ley positiva. Esta es
definida por Tomás como una ordenación de la razón orientada al bien común, dada por quien
está al cuidado de la comunidad y promulgarla. Es decir, se ha de procurar el bien de todos. La
ley positiva tiene que ser elaborada o decretada por los gobernantes y necesita ser divulgada, es
decir, dada a conocer públicamente.

Para que la ley positiva sea válida, ha de fundamentarse en la ley natural, que se basa, a su vez,
en la ley eterna. La ley positiva, entonces, no debe contradecir ley natural. Las leyes positivas que
no estén de acuerdo con la ley natural serán injustas y, en consecuencia, no serán obligatorias.

Puesto que la finalidad de las leyes positivas es promover el bien común, corresponde a la
sociedad (o a la autoridad máxima) su establecimiento y ordenación. Por esta razón, Tomás
considera la monarquía como la mejor forma de gobierno, que es la más semejante al gobierno
divino del mundo.
3. La crisis de la escolástica: Guillermo de Ockham
¿Con qué ideas filosóficas concluye el pensamiento medieval?

Podemos afirmar que uno de los pensadores medievales que abre la puerta a la modernidad es
Guillermo de Ockham (nacido en Surrey, Reino Unido, en 1280 y fallecido en Múnich, Baviera en
1349). Perteneció a la orden franciscana y estudió teología en la Universidad de Oxford. Completó
sus estudios, pero no ejerció la docencia, ya que fue acusado de herejía, por tal razón, huyó a
Múnich.

El punto de partida del pensamiento de Ockham es el principio según el cual no se tiene


conocimiento de nada si no es a través de un acto de experiencia. Todo saber viene de la
percepción sensible. Los universales o las esencias son, para Ockham, una abstracción de la
mente humana y, por lo tanto, no existen fuera del individuo. Por esta razón, solo estos últimos
existen.

Gráfico 3: Definición de nominalismo

Fuente: elaboración propia.

Como señala Hirschberger (2012), en la escuela de Ockham hizo su plena aparición el


nominalismo, y se adoptaba conscientemente la actitud de oposición a los «realistas» (p. 265).
Como vimos, para el nominalismo, los universales son construcciones intelectuales
convencionales y, por lo tanto, este pensamiento se opone al realismo. Para este último, las cosas
sí pertenecen a universales.

Referencias
Biedma, J. (22 de enero de 2010). Esencia y existencia en Tomás de Aquino. A pie de clásico.
https://apiedeclasico.blogspot.com/2010/01/esencia-y-existencia-en-tomas-de-aquino.html

Castañeda, D. y Mejía Vergnaud, A. (1 de febrero de 2012). ‘La ciudad de Dios’ de Agustín de


Hipona. Ámbito Jurídico. https://www.ambitojuridico.com/noticias/educacion-y-cultura/la-ciudad-de-
dios-de-agustin-de-hipona

Castillo Córdova, G. (2013). Introducción a la filosofía (introducción al pensamiento clásico).


Universidad de Piura

Giacomone, M. (2013). La filosofía medieval y el tránsito hacia la modernidad. Introducción a la


filosofía y a la argumentación filosófica. Editorial de la Universidad de La Plata

Hirschberger, J. (2012). Breve historia de la filosofía. Herder Editorial

Manser, G. (1947). La esencia del tomismo. Consejo de Investigaciones Científicas

Ocampo Ponce, M. (8 de febrero de 2017). San Agustín y las dos ciudades. InfoCatólica.
https://www.infocatolica.com/blog/concordia.php/1702080608-san-agustin-y-las-dos-ciudade

Rivas Martínez, R. (8 de septiembre de 2021). Características de la filosofía patrística.


Unprofesor. https://www.unprofesor.com/ciencias-sociales/caracteristicas-de-la-filosofia-patristica-
4998.html

Sánchez Meca, D. (2001). Teoría del conocimiento. Dykinson

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