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Lumbalgia

Las vértebras lumbares se localizan en la parte inferior de la columna vertebral y soportan el peso del tronco superior. Emergen nervios importantes como la cauda equina y el plexo lumbar. El dolor lumbar es un síntoma frecuente que afecta a personas de cualquier edad y que requiere una clasificación según su duración, etiología y manifestaciones clínicas.
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Lumbalgia

Las vértebras lumbares se localizan en la parte inferior de la columna vertebral y soportan el peso del tronco superior. Emergen nervios importantes como la cauda equina y el plexo lumbar. El dolor lumbar es un síntoma frecuente que afecta a personas de cualquier edad y que requiere una clasificación según su duración, etiología y manifestaciones clínicas.
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ANATOMÍA

Las vértebras lumbares se localizan en la porción inferior (zona o región lumbar) de


la columna vertebral, inferior a la caja torácica y superior a la pelvis y el sacro. Ya
que estas vértebras son principalmente responsables de soportar el peso del tronco
superior (y permitir el movimiento), lógicamente son los segmentos más fuertes y
voluminosos de todas las partes de la columna vertebral.

INERVACIÓN

Cauda equina

La médula espinal (sistema nervioso) se extiende hasta la vértebra L2. Debajo del
nivel L2, el conducto vertebral rodea un grupo de nervios que se conoce
como cauda equina (“cola de caballo”), la cual se dirige hacia las extremidades
inferiores y los órganos pélvicos.

Puntos clave sobre las vértebras lumbares

UbicaciónUbicación Debajo de las vértebras torácicas

Componentes Cuerpo vertebral, arco vertebral, proceso espinoso, pedículos y


láminas, foramen vertebral, procesos/carillas articulares superiores e
inferiores, procesos transversos

Características Más grandes que las otras vértebras


distintivas Cuerpos gruesos y fuertes
Proceso espinoso cuadrado
Procesos articulares con orientaciones diferentes a otras vértebras

El plexo lumbar es una red de nervios que emerge de los ramos anteriores
(ventrales) de los nervios espinales L1-L4, junto con una contribución del ramo
ventral de T12. Está ubicado en la pared abdominal posterior, anterior a los
procesos transversos de las vértebras lumbares y dentro de la porción posterior del
músculo psoas mayor.

El plexo lumbar origina numerosos ramos que inervan varios músculos y regiones
de la pared abdominal posterior y la extremidad inferior. Estos ramos incluyen a los
nervios iliohipogástrico, ilioinguinal, genitofemoral, cutáneo lateral del muslo
(cutáneo femoral lateral), femoral y obturador. Además, este plexo nervioso emite
ramos musculares desde sus raíces, un ramo para el tronco lumbosacro y
ocasionalmente un nervio obturador accesorio.

Este plexo, junto con el plexo sacro, forma una unión conocida
como plexo lumbosacro, que da lugar a todos los nervios motores y sensitivos de la
extremidad inferior.

LUMBALGIA

Se define como un dolor en la región lumbar localizado por debajo del margen
costal inferior y por y el pliegue inferior de la zona, cuya intensidad varía en
función de las posturas y la actividad física, suele acompañarse de limitación
dolorosa del movimiento y frecuentemente se acompaña de dolor irradiado o
referido. En definitiva es la manifestación de entidades diversas con
manifestaciones patológicas distintas, las cuales tienen diferentes repercusiones y
gravedad.
EPIDEMIOLOGÍA

La lumbalgia es un síntoma frecuente y de distribución universal que afecta a


personas de cualquier edad y de ambos sexos.

El 80% de la población presentará un dolor lumbar en algún momento de su vida.

Los procesos agudos son autolimitados y se resuelven en el plazo de unas


semanas, excepto algunos casos que se cronificarán y requieren asistencia
médica continuada.

Los cuadros crónicos son más frecuentes en edades comprendidas entre los 45 y
65 años y en el sexo femenino, con una razón de masculinidad de 0.43(1)

 El 90% se debe a alteración mecánica de estructuras vertebrales, en algunos


casos claramente identificados y, en la mayoría, de carácter inespecífico.

CLASIFICACIÓN SEGÚN EL TIEMPO DE EVOLUCIÓN:


 Agudas: menor a 6 semanas.
 Sub agudas: de 6 semanas a 3 meses.
 Crónicas: mayor de 3 meses.

CLASIFICACION SEGÚN SU ETIOLOGÍA


MANIFESTACIONES CLÍNICAS

La inespecificidad de los síntomas hace necesaria una anamnesis cuidadosa y


una exploración física minuciosa que nos orienten hacia el diagnóstico, pues
basándonos en estos datos podemos clasificar al paciente en grandes grupos
sindrómicos que nos orientarán hacia su etiopatogenia. En función de los síntomas
podemos clasificar a los pacientes en tres grupos, pacientes con:

1) Síntomas lumbares no específicos.

2) Dolor irradiado.
3) Síntomas de alarma (Tabla 2).

Es importante valorar el tipo y características del dolor, en orden a poder


clasificarlo adecuadamente. Los tipos de dolor son:

Dolor mecánico

Es el más frecuente y se presenta en más del 90% de los casos; se define como
el dolor a la carga y al movimiento, que se exacerba con los esfuerzos y en
determinadas posturas, disminuye con la descarga y el reposo. Este tipo de dolor
lo originan todos los trastornos estructurales del raquis lumbar y la mayor parte de
los casos se clasifican como Dolor lumbar mecánico inespecífico. Por este motivo,
el diagnóstico y el tratamiento de estos pacientes es complejo y debe ser
abordado mas desde un punto de vista sindromatico que estructural.

Dolor irradiado

Se trata de un dolor localizado en el miembro inferior, de inicio habitualmente


agudo y que suele ir precedido de lumbalgias recidivantes. Aumenta con los
movimientos del raquis y con las maniobras que provocan incremento de la
presión intratecal, tales como la tos, la defecación, la risa o el hablar en voz alta.
El dolor irradiado se acompaña de trastornos sensitivos (parestesias, disestesias,
acorchamiento) y en ocasiones de trastornos motores.

Los trastornos sensitivos y motores varían según la raíz afecta (Tabla 3). Estos
cuadros suelen ser secundarios a hernia discal y en ellos sí que se puede realizar
un diagnóstico etiológico.
Otro tipo de dolor irradiado es el que presentan los pacientes con estenosis de
canal lumbar central o lateral. En éstos, el dolor lumbar es crónico y de
características mecánicas, empeora con el decúbito prono, con la marcha y con
todos los movimientos de hiperextensión lumbar; por el contrario, mejora con el
decúbito supino y el lateral, así como con los movimientos que reduzcan la
lordosis lumbar (aumenta el calibre del canal vertebral), tales como la flexión ligera
del tronco y la sedestación. También aparece irradiación uni o bilateral a los
miembros inferiores de forma difusa, con parestesias y diseste sias, pero sin
seguir un dermatoma definido. En su evolución presentan una claudicación
intermitente con debilidad muscular, que llega a obligar al paciente a detenerse y a
sentarse para que desaparezcan los síntomas. La exploración física en reposo no
suele aportar datos, si bien al provocar los síntomas con la marcha o en casos
muy evolucionados, puede existir pérdida de reflejos y debilidad en los pies.

Estos pacientes y otros, con compromisos discales masivos, pueden presentar el


síndrome de la cauda equina, que consiste en la aparición de dolor lumbar
irradiado a miembros inferiores, acompañado de acorchamiento en la zona del
periné y de trastornos esfinterianos, constituyendo en este caso una emergencia
quirúrgica

Dolor no mecánico
Se caracteriza por su aparición diurna y nocturna, suele ser persistente, muy
molesto y se incrementa a lo largo de la noche llegando a despertar al paciente e
impidiéndole dormir. Este es el cuadro clínico común, pero existen otras
características diferentes según la etiología del proceso.

Así, en la lumbalgia inflamatoria de las espondiloartropatías, existe un síndrome


de dolor sacroilíaco, acompañado de rigidez matutina, en ocasiones de artritis
periférica y, en su caso, de otras manifestaciones extraarticulares.

En los cuadros infecciosos suele existir fiebre y mal estado general. En los
cuadros de origen tumoral es importante el antecedente de una neoplasia y
debemos sospecharla ante episodios dolorosos muy intensos, de predominio
nocturno, en personas mayores de 60 años y con síntomas generales, tales como
astenia, anorexia y pérdida de peso. En la patología de origen visceral los
pacientes presentan un dolor lumbar referido y, generalmente, acompañado de
síntomas de la víscera afectada, siendo además la exploración vertebral normal.

En todos estos casos el diagnóstico etiológico es obligado y existen unos signos


de alarma, ya mencionados, que tendremos presentes en la valoración clínica
inicial del paciente

Dolor miofascial lumbar

Dolor lumbar de comienzo gradual después de sentarse o acostarse. Se agrava


por el frío y mejora con el calor y el movimiento, está asociado a menudo con
rigidez y limitación de los movimientos del raquis. Puede acompañarse de
irradiación bilateral a los miembros inferiores, sin afectación radicular ni de las
articulaciones sacroilíacas. Aparecen puntos gatillo en músculos erectores, fascias
glútea y presacra. Algunos casos se asocian a Fibromialgia.
Maniobra Soto-Holl Neri

Paciente en de cubito. La mano del explorador se coloca en el esternón y la otra


en la nuca flexionadando la columna cervical. Es + si produce dolor, ya que tensa
las estructuras paravertebrales..

Maniobra Goldthwait

Paciente en de cubito supino. Se trata de elevar la extremidad inferior en


extensión completa, siendo + si provoca dolor lumbar. Se debe aguantar con una
mano la región lumbar y con otra la extremidad qué se eleva. Se apunta el grado
de extensión al qué produce dolor lumbar.
De cubito supino y brazos cruzados sobre tórax, con tobillos sujetos. El paciente
debe flexionar columna para sentarse. Si es doloroso es + (Lewin I) y
posteriormente debe volver a decubito, y si es doloroso es + (lewin II)
DATOS DE LABORATORIO

Los estudios de laboratorio tienen interés o no según el grupo sindrómico que se trate. Su
positividad en algunos casos tiene valor diagnóstico, sin embargo, su negatividad no excluye la
existencia de enfermedad.

• Lumbalgia mecánica: Los datos de laboratorio generalmente carecen de interés, en todo caso su
normalidad puede ayudar a excluir otras patologías.

• Lumbalgia inflamatoria: Los reactantes de fase aguda suelen estar elevados y el HLA B 27 es
positivo en la mayoría de los casos de espondiloartropatías.

• Lumbalgia infecciona: La leucocitosis, elevación de los reactantes de fase aguda, la positividad de


los cultivos y/ o de la serología para diferentes gérmenes pueden ser de notable ayuda
diagnóstica.

• Lumbalgia visceral: Pruebas a determinar según la víscera afectada. • Lumbalgia tumoral: El


hemograma, los reactantes de fase aguda, la bioquímica y los marcadores tumorales pueden
orientar el diagnóstico.

• Enfermedades endocrinas o metabólicas: Son necesarios los estudios del metabolismo


fosfocálcico, la PTH y las hormonas tiroideas entre otras determinaciones (ver el capítulo de la
osteoporosis)

ESTUDIOS DE IMAGEN

Los estudios de imagen generalmente no son necesarios en los pacientes con dolor lumbar agudo,
pues los hallazgos encontrados no suelen correlacionarse con los síntomas. Los estudios de coste
efectividad demuestran que realizar estudios radiológicos en la visita inicial está asociado con un
costo excesivo y una irradiación innecesaria para los escasos beneficios que aportan(11). En todo
caso, estos estudios siempre deben realizarse de forma secundaria y dirigida, una vez se ha llevado
a cabo una correcta anamnesis y exploración física.

Medidas generales

La revisión sistemática de la bibliografía evidencia que ningún tratamiento, solo o en


combinación, es capaz de acortar significativamente la duración del episodio de lumbalgia aguda.
Sin embargo, el tratamiento alivia el dolor y permite la vuelta a la actividad habitual.

Reposo
Sólo se debe indicar en las primeras 48 horas si el dolor es invalidante. Hay evidencia científica
suficiente de que el reposo prolongado no mejora el pronóstico, sino que favorece la pérdida de la
forma física. Por otro lado, hay evidencia de que la actividad contribuye a la disminución de los
síntomas y a que no se cronifique la lumbalgia, disminuyendo las ausencias del trabajo(32).

Educación

Incluye la información sobre el proceso y de su habitual evolución hacia la resolución en un corto


período de tiempo (el 90% se resuelven espontáneamente en 4 semanas). Es fundamental para
facilitar la actividad, desdramatizando la situación.

Supresión de los factores de riesgo y modificación de la actividad

Se evitarán temporalmente actividades que conlleven sobrecarga mecánica del raquis lumbar.
Asimismo, se recomienda llevar una vida activa, teniendo en cuenta el estado de salud global y las
demandas del puesto de trabajo.

Tratamiento farmacológico

Debe ser pautado y no a demanda. Puede incluir los siguientes grupos farmacológicos:

AINE, ANALGÉSICOS

RELAJANTES MUSCULARES, ESTABILIZADORES DE MEMBRANA, en casos de dolor


radicular. Pregabalina y Gabapentina)

Tratamiento no farmacológico

Ortesis lumbares.

Tratamientos físicos

1) Masaje:

2) Termoterapia

3) Electroterapia
Historia Clínica: tras una correcta historia debemos poder englobar al paciente con dolor
lumbar en el grupo de dolor mecá nico o no mecá nico y dentro de ésta orientarnos hacia el
grupo de enfermedades má s probables.
1º Anamnesis:
 Historia del dolor: forma de comienzo, patró n del dolor (localizació n, frecuencia,
intensidad y duració n), relació n con los movimientos, actividades que agravan el dolor,
antecedentes de lumbalgia, etc.
 Datos demográ ficos y sociolaborales, edad, sexo.
Antecedentes personales: há bitos posturales, consumo de tabaco, ejercicios físicos, patologías

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