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Santa María de Iquique

Este documento describe el contexto socioeconómico y político de Chile a principios del siglo XX, cuando ocurrió la Matanza de Santa María de Iquique en 1907. Explica que la economía chilena estaba en crisis e inestabilidad, mientras la clase obrera emergía y comenzaba a organizarse a través de huelgas masivas. Sin embargo, la clase obrera aún no había desarrollado completamente una ideología independiente de clase.

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Santa María de Iquique

Este documento describe el contexto socioeconómico y político de Chile a principios del siglo XX, cuando ocurrió la Matanza de Santa María de Iquique en 1907. Explica que la economía chilena estaba en crisis e inestabilidad, mientras la clase obrera emergía y comenzaba a organizarse a través de huelgas masivas. Sin embargo, la clase obrera aún no había desarrollado completamente una ideología independiente de clase.

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SANTA MARÍA DE

IQUIQUE
El cuestionamiento a la propiedad privada

Dolores Mujica

0
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 1
Santa María de Iquique

M u s e o O b r e r o L . E . R. es un espacio de dedicado a la memoria de una clase

Mujica, Dolores.

Santa María de Iquique. El cuestionamiento a la propiedad Privada. 8va


Edición. Santiago: Ediciones Museo Obrero Luis Emilio Recabarren, Folletos de
la Biblioteca de Historia Obrera, 2013.

Biblioteca de Historia Obrera:


ISSN 0718-6797

1
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 2
Santa María de Iquique

INDICE

-INTRODUCCIÓN

Un marco general para el Chile del 1900

Situación Económica
Situación Política
Configuración de la clase obrera

-La lucha económica por las necesidades básicas

a) Huelgas de carácter gremial


b) Huelga en la Oficina San Lorenzo

-De la lucha económica a la Huelga General

a) La expansión de la huelga por el cantón de San Antonio


-Las condiciones de vida de la clase obrera salitrera

b) Del cantón de San Antonio a la ciudad de Iquique


-Los métodos de la clase trabajadora

c) La Paralización de la Pampa y la Toma de la Ciudad de Iquique


-El Internacionalismo
-La discusión con el Anarquismo

-De la Huelga General al triunfo de la clase patronal

a) La Matanza

-CONCLUSIÓN

-BIBLIOGRAFÍA
2
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 3
Santa María de Iquique

INTRODUCCIÓN

Un marco general para el Chile del 1900

 Situación Económica

Hacia 1907, año en el que ocurrió la Matanza en la Escuela Santa María de


Iquique, se vivía en el país una situación de inestabilidad económica y de crisis. La
moneda sufría de una devaluación constante, sujeta a los vaivenes de la economía
mundial que pasaba también por una de esas tantas crisis cíclicas del capitalismo.
Los salarios bajaban y el precio de todos los productos de consumo básicos
aumentaba:

“Por la baja de nuestra moneda, cuyo valor actual es de diez


peniques y una pequeña fracción, ha subido el valor de todas las
cosas. El dueño de casa ha aumentado el valor de los cánones de
arriendo; el sastre ha aumentado el valor de su trabajo y el tendero
el valor de las telas, el zapatero casi ha duplicado el valor de los
zapatos”1

1 El Trabajo, Iquique, periódico de la Mancomunal, 9-11-1907


3
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 4
Santa María de Iquique

Además escaseaban ciertos productos básicos como la carne, lo que había


ocasionado ya en 1905 una gran huelga en Santiago, a la que se llamó “la Semana
Roja”.
Esta situación de inestabilidad y crisis económica es el motor que da el primer
impulso a los obreros de Tarapacá hacia la lucha por mejores condiciones de vida y
de trabajo, y siendo Chile una “gigantesca mina de salitre”, ésto remecería aún más
el escenario político y social. Pues hacia 1900 el 68% del total de las exportaciones
del país eran de salitre o productos aledaños, haciendo de nuestro país una nación
de un capitalismo dependiente, primario exportador, y una semi-colonia inglesa.
La economía chilena estaba marcada por el paso de una economía capitalista
donde persistían aún aspectos pre-capitalista, a una economía capitalista en la que
se irían eliminando progresivamente esos elementos pre-capitalistas, y avanzando a
la constitución de centros industriales, minas, puertos, que irían conformando una
clase trabajadora que iniciaba un camino hacia conquistar su forma definitiva como
clase.

 Situación Política

Pero no sólo una situación económica de inestabilidad y de crisis llevó a los


obreros de la Pampa a luchar por sus justas demandas. Esta lucha fue también
parte del proceso de una clase obrera que venía dando sus primeros pasos,
haciendo sus primeras experiencias y levantando sus primeras organizaciones.
Desde 1890 (año de la primer huelga general en nuestro país) –y hasta 1925
aproximadamente- el proletariado chileno vivió una etapa de actividad
reivindicativa, caracterizada por profundos conflictos laborales y la puesta en
práctica de sus propios métodos de clase y de sus propias organizaciones. Fue esta
la etapa heroica de la clase trabajadora, marcada por el método de la acción directa
de masas, con una fuerte tendencia al método de la lucha ilegal y a la coordinación
de las luchas:

“Eran los tiempos en que los trabajadores no conocían otro medio de


lucha que no fuera la acción directa de masas, en que no existía el
legalismo con todas sus secuelas, ni habían surgido aún las directivas
burocráticas, conciliadoras y reformistas de la actualidad. Era la
4
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 5
Santa María de Iquique

época heroica del proletariado chileno, era la época que, al decir de


Recabarren, el movimiento obrero tenía olor a pólvora”.2

La clase obrera comienza a descubrirse a sí misma, se da cuenta de sus


propias fuerzas, de su capacidad de organización y de lucha, y comienza a ponerlas
a prueba. Para graficar mejor esta idea hagamos un pequeño pantallazo
cronológico:

1903: Huelga portuaria en Valparaíso


1905: Huelga de la carne en Santiago
1906: Huelga General de Antofagasta
1907: “Huelga Grande” de Tarapacá
1909: 29 Huelgas, con 200.000 trabajadores involucrados en ellas
1910: La Gran Manifestación callejera encabezada por los Ferroviarios
1911: 10 Huelgas: 8 de ellas salen triunfantes
1916 a 1921: 13 Huelgas Generales en todo el país

Como vemos, se vivía a principios del 1900 una situación de ascenso en la


lucha de clases expresada en este gran ciclo huelguístico, que era una parte viva de
lo que se llamó la cuestión social. Ante esta situación la clase patronal se ve
amenazada:

“Aquí está pasando un fenómeno singular: nos estamos asustando


con la cuestión obrera”.3

El conjunto del régimen, debilitado por la crisis económica y por su


incapacidad de solucionar los conflictos laborales, tardaría en responder a esta
situación. Y cuando por fin lo hace, emplea dos vías que a la vez se combinan. Una
es la represiva (las huelgas de 1903, de 1905, de 1906 y de 1907 fueron brutalmente
reprimidas) y la otra es la de la aplicación de tibias “medidas sociales”, como la ley
de habitaciones obreras y la creación de una Oficina del Trabajo.

2 Valenzuela, Humberto, “Historia del movimiento obrero”, Santiago, 1972


3 Díaz, Sagredo, Sesión en la Cámara de Diputados, 20-06-03
5
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 6
Santa María de Iquique

 Configuración de la clase obrera

Pero esta clase obrera que emergía y comenzaba a dar sus primeras
manifestaciones de organización y de lucha, con una fuerte tendencia a la acción
directa de masas de masas y al empleo de sus propios métodos de clase, tenía
ciertas particularidades propias:

“La transformación del peonaje colonial en proletariado aún no había


terminado y la persistencia de relaciones laborales con fuertes
resabios pre-capitalistas (pago en fichas-salario, regalía, castigo
físico) y la mentalidad que ello engendra, tanto en los patrones como
en los trabajadores, son claros indicios de que la transformación del
peonaje de origen colonial en proletariado no había concluido, esta
ambigüedad caracterizaría durante todo un período a la vanguardia
emergente”.4

Es esta característica de una clase trabajadora que se encontraba en el


proceso de su configuración como tal, -más la influencia de partidos como el
Partido Democrático que fomentaban la confianza en políticos patronales- lo que le
dificulta terminar de valerse de una posición ideológica propia, de una política de
independencia de clase, sin confianza en cualquier variante patronal, al mismo
tiempo que desplegaba sus propios métodos de organización y de lucha.
De este modo, todas estas luchas heroicas del proletariado como la Huelga
General en Iquique de 1907, terminaron en la confianza de los trabajadores en que
las autoridades de gobierno solucionarían los problemas. Había en este sentido un
desarrollo desigual en el proletariado, por un lado estaba tremendamente
desarrollada la conciencia de clase, con métodos combativos, con una marcada
tendencia a la acción directa de masas y a la construcción de organizaciones
clasistas, y por el otro lado estaba muy atrasado el desarrollo de una conciencia
política de clase, lo que la hacía confiar en tal o cual partido o político patronal.
Este desarrollo desigual comenzaría a empezar a ser resuelto con la formación del
POS (Partido Obrero Socialista) en 1912.
4 “A 90 años de los sucesos de la Escuela Santa María de Iquique”, Editorial LOM
6
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 7
Santa María de Iquique

I. LA LUCHA ECONÓMICA POR LAS


NECESIDADES BÁSICAS

a) Huelgas de Carácter Gremial

En 1907 la pampa estaba en llamas. La situación era candente, y las huelgas


obreras se sucedían aquí y allá.
En Abril los trabajadores de Caleta Buena declararon la Huelga General.
Declararon la huelga los palanqueros. Y al mismo tiempo los trabajadores de la
playa y la bahía pedían un alza de sueldos a 16 peniques.
En Diciembre los panaderos entregaban su pliego de peticiones. Los
trabajadores del ferrocarril urbano y los cocheros declararon la huelga, y también lo
hicieron 300 trabajadores del ferrocarril salitrero.
Las huelgas y los pliegos de peticiones eran pan de cada día y los periódicos
patronales comenzaban a mostrar su preocupación por esta situación que
comenzaba a agudizarse.
Pero estas luchas terminaban por desgastarse, se alargaban y languidecían, se
apagaban esperando a que otra se prendiera para volver a encenderse. No
lograban articularse entre sí, no lograban la coordinación y la
expansión de los conflictos, manteniéndose como luchas gremiales, con
demandas económicas. Pero la huelga en la oficina San Lorenzo cambiaría esta
tendencia.

7
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 8
Santa María de Iquique

b) Huelga en la Oficina San Lorenzo

Los hermanos Ruiz en representación de los trabajadores salitreros de San


Lorenzo, le entregaron al administrador, el inglés Turner, una carta exigiéndole un
aumento de salarios. Pero el jueves 12 de diciembre, el avaro Turner se niega
terminantemente a cualquier tipo de aumento. Se declara la huelga en San Lorenzo.
Decenas de trabajadores con banderas y lienzos marchan juntos hacia la
oficina más cercana, la Santa Lucía, ubicada a 8 kilómetros de San Lorenzo. El sol
ya empezaba a calentar. En Santa Lucía se paran las faenas al instante, y los
trabajadores de esta oficina se unen a sus compañeros de San Lorenzo en una
peregrinación que no cesaría nunca. La columna se fue engrosando, y de oficina en
oficina llegaron hasta La Perla.
Los obreros salitreros continuaron recorriendo las oficinas durante los días
posteriores... el 13 y el 14 de Diciembre los trabajadores agitaban y marchaban
frente a cada oficina llamando a la Huelga. Los obreros de la Santa Lucía se
unieron, los de la San Agustín, los de la Esmeralda, los trabajadores de la Santa
Clara, los de la Santa Ana, todos le declararon la huelga a los ingleses, a los gringos,
a los patrones.
El clamoreo de la huelga copaba el aire de las calles de San Lorenzo y se
colaba por las hendijas de las casas de calaminas, y su estruendo hacía abrir
puertas y ventanas por donde se asomaban mujeres y niños maravillados
haciendo señas de adiós a los hombres que marchaban con aire resuelto en la
insurgente procesión proletaria5

5 Rivera Letelier, Hernán, “Santa María de las flores negras”


8
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 9
Santa María de Iquique

II. DE LA LUCHA ECONÓMICA A LA


HUELGA GENERAL

a) La Expansión de la Huelga por el Cantón de San Antonio

Decidieron reunirse todos en el cantón de San Antonio, pues corría el rumor


de que el mismísimo Intendente llegaría hasta allí a tratar de solucionar el conflicto
de los trabajadores. Más de 5.000 obreros enarbolando banderas y marchando a
gritos llegaron hasta el cantón. Venían desde todas las oficinas aledañas.
San Lorenzo se quedó vacía. Las oficinas cercanas se quedaron vacías. Y un
grupo de mujeres bien fornidas que se quedó en los campamentos, se encargó de
bajarle los pantalones en público a todo aquel que no se uniera a la huelga. Los
obreros descubiertos por ellas, eran puestos en tal vergüenza que rápidamente
tomaban sus cosas y se encaminaban hacia el cantón.
Los barreteros, los carreteros, los cateadores, los sacabotones, los
particulares y todos los patizorros, o asoleados, como les decían a los que
trabajaban en el cerro, enarbolando sus herramientas de trabajo y rugiendo
enronquecidos que viva la huelga.6
La huelga había prendido en la pampa como un reguero de pólvora. Todos los
obreros estaban enterados. Todos querían ser parte de ella. Todos dejaron sus
herramientas para marchar hacia el cantón de San Antonio.

6 Idem.
9
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 10
Santa María de Iquique

Pero ni el Intendente ni autoridad alguna se presentó en el cantón a dar una


respuesta a los trabajadores, que habían elaborado un claro petitorio que exigía:

[Link] pago del jornal a 18 peniques


[Link] supresión del sistema de fichas
[Link] libre comercio al interior de las oficinas
iv. Cubrir los cachuchos para prevenir accidentes
v. Una balanza y una vara para verificar los pesos y las medidas en las
pulperías
vi. La prohibición de arrojar el caliche sin antes pagarlo
vii. La permanencia en sus puestos de trabajo a los que han participado
en la huelga o indemnización de entre 300 y 500 pesos en caso de
despido
viii. Indemnización de 10 a 15 días de sueldo en caso de despido

¿Y eran justas estas demandas, era justa esta lucha?

 Las condiciones de vida de la clase obrera salitrera

Sistema de pago. En vez de pagar con billetes, los patrones pagaban con
fichas. Este era un sistema creado por ellos, que obligaba al obrero a comprar en la
pulpería de su oficina solamente, aunque le pidieran un precio altísimo o aunque no
le vendieran lo que él quisiera. Y a aquel que se atreviera a comprar en otra pulpería
se le reprendía con un castigo, muchas veces físico, o directamente con el despido.
Además, el empresario se enriquecía aún más gracias a la pulpería, pues compraba
los productos a muy bajo costo y después se los vendía al obrero mucho más caros.
El obrero nunca veía un billete real, y si por alguna razón necesitaba alguno, podía
cambiar las fichas por éstos, pero con un descuento del 30% de su valor.
Vivienda. Es la misma oficina la que le arrienda la vivienda a los
trabajadores. Pero en cuanto es despedido el obrero, el contrato de arriendo se
acaba, y el inquilino es arrojado a la pampa con su familia hasta poder conseguir un
nuevo empleo. “Pero no es la miseria material de su vivienda lo más irritante, sino

10
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 11
Santa María de Iquique

la carencia de hogar propio, de domicilio privado, aunque sea por un mes, por
una semana, a que está sometido el obrero”7
Cálculo de trabajo o trabajo a destajo. “Al jornalero que trabaja en la
extracción de la materia prima se le paga según la cantidad que de ella extrae del
fondo de la calichera, y es avaluada por carretadas. Uno de los procedimientos
empleados por los dueños de las oficinas salitreras para impedir que un
trabajador se procure de mayor jornal calculado, o para despedir al que no le
agrade, es el de decirle que el caliche por él extraído no sirve, según declaración
del químico de la oficina. Pero una vez alejado sin remuneración el supuesto
incompetente operario, la oficina recoge y se beneficia del caliche que había
declarado inservible”.8
Condiciones de seguridad en el trabajo. En los cachuchos, el caliche se
hierve a más de 100 grados y no hay sin embargo una puerta o algún elemento que
contenga al caliche hervido. Los obreros se caían vivos y se calcinaban, morían al
instante, se cocían vivos.
Extensión de la jornada. Con un promedio de 14 horas de trabajo, los
obreros llegaban agotados a sus hogares, por lo que enfermaban y morían a muy
corta edad:

“El cantón en que principió la huelga es uno de los más agotados de


esta provincia, y la oficina San Lorenzo, que inició el movimiento de
protesta, es de las más agotadas de dicho cantón”.9

Las demandas de los trabajadores eran enormemente justas, y hartos de las


pésimas condiciones de vida y de trabajo decidieron salir a luchar por ellas.
Emplearon para ello sus propios métodos como la Huelga y la paralización de las
faenas.

7 Informe de Dr. Nicolás Palacios, El Chileno, 05-02-1908.


8 Idem.
9 Idem.

11
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 12
Santa María de Iquique

b) Del Cantón de San Antonio a la Ciudad de Iquique

Ante la indiferencia de las autoridades locales y de los empresarios salitreros,


los trabajadores decidieron dirigirse hacia Iquique, centro político de la región, a
obtener una respuesta a sus demandas. Comenzaron a caminar, los miles de
hombres, mujeres y niños de la pampa, y en sus pasos gigantes llevaban el olor a la
grandeza de una clase obrera heroica:

“En el centro mismo de la columna destacábanse los colores de las


banderas chilenas, peruanas y bolivianas, cuyos pliegues se batían
al viendo orgullosos, ufanos, al ir a la cabeza de este ejército
internacional, que marchaba escudado por el sol de justicia que les
alumbraba y les llamaba, no desde Iquique, como la fantasía les
hacía soñar, sino desde la misma eternidad... Iba, pues, ese ejército a
reclamar el pan que se arrebataba del hogar de sus soldados”.10

DOMINGO 15

Comienza a llegar a Iquique la columna de obreros que venía desde cada


punto de la pampa:

“La erupción no cesaba. Oían descender los pasos en dirección a la


playa. Se apretujaban por las puertas que se abren a la pampa y se
escuchaban cada vez más de cerca las explosiones de los gritos, las
amenazas; sentían su respiración y el brillo de los rostros asoleados.
A cada rato una nueva bocanada de esas llamas, un nuevo torrente
al rojo blanco brotaba por las grietas de las bocacalles y
deteniéndose al llegar a los accesos de Iquique, comenzaba luego a
penetrar más lentamente, empujando hacia el Club Hípico”11.

A la entrada de la ciudad los esperaban el regimiento de Granaderos para


llevarlos al Hipódromo (también llamado Club Hípico). Una vez allí los recibe el

10 Leoncio Marín
11 Teitelbom, Volodia, “Hijo del Salitre”
12
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 13
Santa María de Iquique

Intendente Julio Guzmán García (el señor Eastman era en realidad el Intendente
titular, pero había renunciado poco tiempo antes de la Huelga) quien a través de un
comunicado público propone solucionar el conflicto en solamente 8 días, pero con
la condición previa de que todos los trabajadores volvieran a la pampa. Además,
propone que Abdón Díaz, el dirigente de la Mancomunal, sea nombrado mediador
entre los trabajadores y las autoridades y los salitreros.
Los trabajadores se niegan rotundamente a volver a sus faenas, no habían
caminado largos kilómetros desde el cantón de San Antonio para volverse
derrotados. Un “NO” de gigante resuena en el Hipódromo.
El señor Viera Gallo, abogado de los salitreros, un tanto nervioso, realiza un
largo discurso apelando a la patria y a la defensa del bien común, y les exige a los
obreros acatar el comunicado del Intendente argumentando que “el comité (de los
trabajadores) ya lo aprobó y a vosotros os toca obedecer y callar”.12
Un miembro del comité sale rápidamente en su defensa y desmiente haber
aprobado el comunicado. Minutos más tarde un obrero nos da una importante
lección, que tiene valor hasta nuestros días, se interpone a los encantos del discurso
de los patrones y sus oradores, que buscan tramposamente atrapar la atención y la
simpatía del trabajador y dice:

“Compañeros, las grandes causas han tenido ardientes


contradictores y muchas veces se han visto perdidas porque la
elocuencia de los grandes hombres ha arrebatado a las masas. Yo
modesto obrero de la pampa, átomo insignificante de la sociedad
general, levanto mi voz para rebatir la elocuencia arrebatadora del
señor Viera Gallo”.13

El joven obrero es ovacionado, y entre gritos de exclamación y aplausos, el


Intendente Guzmán García toma la palabra y promete que se cumplirá el petitorio
en 8 días si vuelven inmediatamente a sus faenas.
Pese a las palabras del joven obrero, se decide finalmente volver a la pampa, y
dejar en Iquique a una delegación.
Los miles y miles de obreros comienzan a salir del Hipódromo para dirigirse a
la estación de ferrocarriles:

12 La Patria, 15-12-07
13 Devés, Eduardo, “Los que van a morir te saludan”
13
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 14
Santa María de Iquique

Se había anunciado un número de fuerza: a las cuatro de la tarde


comenzarían a sacar a los obreros del Club Hípico (o Hipódromo),
del regimiento y del velódromo. (...) Empiezan a salir entre dos filas
de soldados, con banderas chilenas y precedidos por la banda de
música del regimiento Carampague, en un gran desfile. A cada rato
un altavoz les pedía que regresaran a la pampa, prometiéndoles un
arreglo ventajoso.14

Aquí hay una nueva lección de gran importancia: los patrones y sus políticos
buscan siempre y por todos los medios engañar a la clase trabajadora. Buscan
legitimar a sus instituciones como a los militares, para atacarnos con ellas en el
momento menos pensado. Pero cuando los obreros y sus familias llegaron a la
estación del ferrocarril, guiados por los soldados y sus platillos, se encontraron con
que el Intendente había dispuesto para enviarlos de vuelta a la pampa, unos carros
planos, de esos que se ocupan para cargar sacos de salitre, que no tienen ni
barandas ni protecciones, entonces la indignación comenzó nuevamente a hacerse
sentir. Los cientos de trabajadores residentes en Iquique que rodeaban a los
soldados comenzaron a gritar “no se suban compañeros”, “no se vayan”, y en la
euforia lograron romper el cerco de los soldados y bajar de los carros a aquellos
obreros que ya se habían subido. Se generó una confusión y un caos. La banda
militar dejó de tocar:

“Los soldados, las víseras de sus kepies brillando al sol, de espalda al


cerro, cerraban el paso a la gente apiñada, para impedir la unión de
los obreros pampinos y la gente de Iquique, quienes quedaron en los
costados y arriba, en la colina.”15

Pero no lograron impedir la unidad. Y los obreros se unieron en una gran


marcha hacia la Intendencia.
Los trabajadores de la pampa traían ya conformada su dirigencia. Ésta estaba
compuesta por varios dirigentes anarquistas, entre ellos los más destacados fueron
Luis Olea y José Briggs (hablaremos sobre el anarquismo más tarde). Los

14 Teitelbom, Volodia, “Hijo del salitre”


15 Idem.
14
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 15
Santa María de Iquique

trabajadores de Iquique también tenían a su vez a su dirigencia. Así que antes de


llegar a la Intendencia celebraron un mitin en Plaza Prat en donde decidieron hacer
efectiva la unidad, y elegir a un Comité común para la lucha. Se consolidaba así
la Huelga General.
Una vez concluido el mitin, se dirigieron todos juntos hacia la Intendencia:

“Tensado al máximo el arco del pecho, ágiles los pasos en la arena,


era como si el cansancio y la fatiga nos volvieran sublimemente
inmortales”16

Aquí otra lección importante se destaca en el curso de estos días,


se conforma un organismo de lucha unitaria para asegurar los objetivos
de la lucha: el Comité de Huelga.
El Comité de Huelga entró al edificio a hablar con las autoridades. Éstas
dispusieron de un convento para que los huelguistas pudieran alojar, pero cuando
Briggs por el balcón de la Intendencia comunicó de esta disposición a los obreros,
éstos gritaron enfurecidos “¡no... no queremos nada con los curas! ¡no... con los
curas no!”. Entonces el Intendente dio una nueva posibilidad de alojamiento en un
regimiento cercano, pero cuando Briggs nuevamente se asomó al balcón a
entregarle esta opción a los obreros, éstos volvieron a gritar “¡no... con los milicos
menos! ¡con los milicos no!” y desde las entrañas del movimiento obrero una voz
masculina exclamó “¡A la Escuela Santa María!”. Sin tiempo para pensarlo, y ante la
risa burlesca de Briggs, el Intendente Guzmán García aceptó la última oferta de los
huelguistas –dado que además, ante los rumores de la huelga y de que venían desde
toda la pampa miles y miles de obreros se habían adelantado las vacaciones por lo
que la Escuela se encontraba vacía-.
Hacia la Escuela Santa María marcharon los trabajadores del salitre,
orgullosos de sí mismos, seguros de su fuerza y como si estuvieran de fiesta.

LUNES 16

Temprano en la mañana se reúnen los salitreros con las autoridades y algunos


“vecinos notables”. Sus peores miedos golpeaban a la puerta. Los “rotos” de la
pampa recorrían las calles. Eran una amenaza. Las oficinas estaban completamente

16 Rivera Letelier, Hernán, “Santa María de las flores negras”


15
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 16
Santa María de Iquique

paralizadas. La Huelga se había hecho General en toda la provincia. ¿Qué hacer?


¿Cómo parar el vendaval de obreros que amenazaba con arrebatarle sus intereses?
La propiedad privada estaba siendo amenazada objetivamente por los trabajadores
en lucha ¿Cómo defenderla?

 Los métodos de la clase trabajadora

La clase obrera tiene sus propios métodos, que utiliza para la defensa de sus
derechos e intereses. Algunos de estos métodos son:

1. La huelga
2. La toma de fábrica o del lugar de trabajo
3. La paralización de las faenas
4. El paro
5. La autodefensa para repeler la represión patronal
6. El trabajo ilegal y el legal, para asegurar por ejemplo, poder construir su
sindicato aún con las ya centenarias prácticas anti-sindicales
7. El mitin
8. La huelga en solidaridad

La clase obrera tiene sus métodos, como los patrones tienen los suyos: la
represión, la tortura, la cooptación, etc. Y son sus métodos propios los que la hacen
fuerte. Los que le permiten sostener sus luchas y defender sus intereses. Pues los
métodos de la clase obrera, puestos en práctica, tienden en último término a
cuestionar el dominio del régimen capitalista y sus cimientos que descansan en la
propiedad privada, y es por ello que es bestialmente protegida por los patrones con
las fuerzas armadas, con sus leyes, etc.
La huelga, el paro, la paralización, son métodos que cuestionan objetivamente
la propiedad privada y “recuerdan a los capitalistas que los verdaderos dueños no
son ellos, sino los obreros, que proclaman sus derechos con creciente fuerza”.17
La Huelga General en Iquique durante 1907, en donde la clase
trabajadora puso a prueba sus métodos, cuestionó objetivamente la
propiedad privada de los salitreros y el régimen autoritario al interior

17 Vladimir, Lenin I., “Lucha Sindical y Lucha Política”


16
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 17
Santa María de Iquique

de sus minas, y puso de manifiesto una vez más la necesidad que tiene
la clase obrera de dirigir su propio destino.
Existen métodos que no son los de la clase obrera, y esos no sólo no le sirven,
sino que en la mayoría de los casos tienden a despreciarla y a jugarles en contra.
Estos son los métodos como el terrorismo individual que realiza acciones buscando
un golpe de efecto, y que suelen ser utilizados por grupos que no responden a los
intereses de la clase trabajadora.

c) La Paralización de la Pampa y la Toma de la Ciudad de


Iquique

Los empresarios decidieron crear una Comisión, encargada de discutir cómo


terminar con la huelga. Pero Iquique se encontraba ya totalmente paralizada. Los
trabajadores de la ribera, los carreteros, los cocheros del ferrocarril urbano, todos
se habían adherido a la huelga. Todos los gremios enviaban sus pliegos de
petitorios. Miles de trabajadores recorrían la ciudad. En cada rincón de
Iquique había un grupo de obreros. La ciudad estaba en los hechos
tomada. La clase obrera del salitre había paralizado el Norte entero. Y
es aquí donde aparece una nueva lección que es importante sacar: la
fuerza y la capacidad que tiene la clase trabajadora, en donde así como
es capaz de hacer funcionar todas las cosas –fábricas, minas, faenas,
todas las cosas- es al mismo tiempo capaz de paralizarlas. Y si es capaz
de hacerlas funcionar, y si es capaz de paralizarlas, quiere decir que
también es capaz de dirigirlas, y ser su legítimo dueño como clase. De
decidir sobre ellas. Para poder hacer que todas las cosas sirvan para
satisfacer las necesidades del conjunto de la sociedad y no de algunos
pocos privilegiados.
Pero no sólo los obreros sitiaban la ciudad de Iquique, también recorrían sus
calles patrullas armadas de la tropa. Comienza a dibujarse, un embrión de doble
poder, expresado como veremos más adelante, en comités de vigilancia, aseo, etc.
que generaba un clima de tensión, aunque no se produjo ni un solo enfrentamiento:

17
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 18
Santa María de Iquique

“Con las casas de comercio clausuradas, y sus calles recorridas por


patrullas de la tropa armada, presentaba el aspecto de aquellos días
en que ocurren graves sucesos”.18

Al mismo tiempo, en otro lado de la pampa, en el cantón de Pozo Almonte,


durante este mismo día lunes, se realizó uno de los mítines más importantes,
reuniendo alrededor de 1.500 obreros en Zapiga decididos a llegar hasta Iquique,
para instalarse en la Escuela.

MARTES 17

Nuevos contingentes se suman a la lucha este día. Temprano desde los cerros,
se ve descender una columna de hombres, mujeres y niños que enarbolaban
banderas chilenas, peruanas, bolivianas y argentinas. Eran más de 1.000
huelguistas. 1.000 obreros que venían desde las oficinas Carmen Bajo, de Buen
Retiro, de Cala-Cala, de La Palma, de Peña Chica, de Kerina y de San José. Todo el
mundo quería acudir a la cita de los pampinos, que celebraban uno tras otro los
mitines en la Plaza Prat. Más de 6.000 obreros se reunieron esa tarde en la plaza.
Chilenos. Peruanos. Bolivianos. Argentinos. Todos unidos bajo la misma bandera:
la de la clase obrera. Se hicieron discursos “encaminados todos a defender los
derechos de los obreros y fueron escuchados en medio de atronadores aplausos”19
Cada vez brillaban más fuertes las llamas de la lucha pampina.

 El internacionalismo

Durante la Huelga General las diferencias de nacionalidad no existían.


Alojaban todos, peruanos, bolivianos, chilenos y argentinos en la misma Escuela. Y
luchaban todos por la misma causa común: la defensa de sus derechos e intereses
como trabajadores. ¿Y esto por qué? Porque la clase a la que pertenecemos pesa
más que nuestros países de origen. Y es lo mismo para los patrones: los salitreros
ingleses, los salitreros chilenos, todos se unieron para terminar con la huelga de los
trabajadores. ¿Importaba aquí la nacionalidad? No, importaba más defender y

18 El Tarapacá, 16-12-1907
19 El Tarapacá, 18-12-07
18
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 19
Santa María de Iquique

proteger sus intereses como clase privilegiada y mantener intacta la propiedad


privada capitalista.
La clase trabajadora es una sola a nivel mundial. Las divisiones en su interior
las imponen los patrones que son los que hoy gobiernan -dividir para reinar-. Y así
quedó claramente demostrado durante la Huelga General de 1907. Y quedó
también demostrado, que los trabajadores pueden romper esta barrera de
nacionalidades impuesta por los patrones, y unirse todos bajo una misma bandera:
la de la clase obrera.

Una vez concluido el mitin se dirigieron todos juntos hacia la Intendencia. Allí
el Intendente Guzmán García habló desde el balcón, pero ya nadie lo escuchaba,
“los pampinos ahora hormigueaban, se escurrían, charlaban, confundidos con los
mineros, los portuarios, los changadores y carrillanos”20. Y es que la Huelga se
había convertido en algo más que la lucha por un pliego de peticiones.
Se había transformado en un descubrimiento, la clase obrera se
reconocía a sí misma. Y es aquí donde la lucha se transformaba en una
lucha política: de toda la clase trabajadora en contra de toda la clase
patronal.

Más tarde un nuevo convoy con más de 1.200 trabajadores más llegó desde la
zona de Lagunas. La pampa desbordaba en Iquique, y lo hacía con la más feroz de
las fuerzas proletarias.

MIÉRCOLES 18

Más y más trabajadores se adhieren al movimiento huelguístico. Todas las


oficinas de Huara estaban en huelga. Llegan más de 1.000 trabajadores más a la
Plaza Prat desde Pozo Almonte, Huara y Lagunas. Todos vienen a instalarse a la
Escuela, que alberga en su seno a todo Tarapacá. Se adhieren a la huelga los
trabajadores de Calzados Fardella. Y los obreros de Negreiros celebran un mitin
mientras esperan el tren para bajar hacia Iquique.
El clima de tensión iba en ascenso. No paraban de llegar trabajadores de
todas partes. Iquique se había convertido en el “gran cuartel general” de los

20 Teitelbom, Volodia, “Hijo del Salitre”


19
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 20
Santa María de Iquique

trabajadores. Se celebraban allí mitines todos los días. Los trabajadores


organizaban su vida en la ciudad. Habían constituido una serie de comités:

 Comités de vigilancia
 Comités de aseo
 Comités de víveres
 Comités de orden

El Comité de Huelga elegido por los obreros para dirigir al movimiento se


había instalado en la azotea del edificio, y tomaba desde allí todas las decisiones.
Todos los negocios estaban cerrados. Iquique era una ciudad de obreros:

“La barbarie se entronizaba soberbia y amenazante. Quienes


detentaban el poder en Iquique creían (o decían creer) estar viendo
levantarse un poder alternativo al constituido legalmente: existen
dos poderes, el uno nombrado por el Presidente de la República y el
otro nombrado por los obreros en huelga; el uno reside en el edificio
de la Intendencia y el otro en la escuela Domingo Santa María; el
uno tiende al mantenimiento del orden y de la tranquilidad pública,
el otro, irresponsable y anárquico, tiende a la paralización de todos
los trabajos y a introducir la desorganización y la anarquía. Son dos
mundos que se oponen: la polis civilizada y la pampa bárbara. Estos
obreros pacíficos, productores de la riqueza, transformándose en
individuos intransigentes que pretendían la inmediata y total
satisfacción de sus pretensiones. De colaboradores en el progreso de
la nación se transformaron en militantes de la barbarie
destructora”21.

Este desarrollo de los acontecimientos, no previamente


planificados, había empujado la situación hasta el problema culminante
e irreversible que plantea toda Huelga General: ¿Quién manda? La
dificultad de una resolución favorable a la clase trabajadora,
precisamente por la falta de un partido revolucionario que lo hubiera

21 Devés, Eduardo, “Los que van a morir te saludan”


20
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 21
Santa María de Iquique

planificado o previsto, tenía en sus entrañas el sello de la derrota. Pues


en toda circunstancia así, la voz de orden es avanzar o retroceder.
El clima de tensión iba en ascenso. “Estamos sobre un volcán” -decía el
periódico “El Trabajo” por esos días- “nosotros vemos venir el peligro y lo
advertimos”.

JUEVES 19

Continúan llegando trabajadores de todas las oficinas. Se celebra en la Plaza


Prat un mitin para recibir a los trabajadores de Huara, al que asisten entre 10.000 y
12.000 obreros. Iquique ardía. En el Puerto de Pisagua un contingente de obreros
bajaba desde Zapiga hasta el puerto de Iquique con un lienzo que decía: “Unión
Pampina, cambio a 18 peniques”. Horas más tarde se presentan ante la gobernación
2.000 trabajadores exigiendo los convoys necesarios para llegar a Iquique.
Los salitreros, duros como piedra, se niegan a negociar y comienzan a buscar
una salida represiva. Arrestan al dirigente obrero Pedro Regalado Núñez por
“huelguista peligroso” en la zona de Huara, Negreiros y Zapiga.
Una ola de descontento y frustración ataca a los huelguistas. Los trabajadores
salen de la efervescencia provocada por los días pasados, de la fiesta obrera en la
que se había convertido la Huelga, y los invade la preocupación, la incertidumbre se
apodera de la Escuela.
A las 16 hs. desembarcó el Intendente Eastman a bordo del Zenteno, venía a
resolver. Guzmán García había intentado mantener congelado el conflicto hasta la
llegada de Eastman, que traía las ordenes claras y drásticas.
Los obreros en la angustia de la incertidumbre fueron de a cientos a recibirlo.
Vieron en él la solución a sus problemas. El Intendente traería una respuesta:

“Eastman caminó por entre las tropas que le abrían calle desde el
muelle hasta la Intendencia, donde fue seguido por una
muchedumbre de unas 800 personas que lo vivaban insistentemente
con entusiasmo y ruidosas aclamaciones”.22

Los trabajadores vieron en él una esperanza, meses más tarde Malaquías Concha
decía que quienes saludaban al Intendente en ese momento estaban muy lejos…:

22 Idem.
21
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 22
Santa María de Iquique

“...de pensar que no hacían sino imitar a los esclavos romanos


condenados a la muerte del circo que, cuando pasaban delante del
emperador en camino del sacrificio exclamaba: Ave César,
imperator, morituri te saludan. ¡Salve César, emperador, los que van
a morir te saludan! El saludo de los esclavos romanos al César se
repite una vez más: los obreros de Tarapacá cantaron ante el
Intendente el Salve César de la muerte”.23

Pero cómo se explica que una clase trabajadora con métodos tan radicales
para la lucha, que sostenía una inmensa Huelga General, que realizaba mitines, que
tenía paralizada la ciudad entera de Iquique, que tenía un Comité de Huelga que
organizaba sus asuntos, que asustaban a los patrones salitreros de todas las
naciones, depositara al mismo tiempo su confianza en un político claramente
patronal como era el Intendente Eastman, que se indigestaba en los banquetes con
los salitreros, que recibía de éstos regalos y obsequios especiales, que los defendía y
los defendería hasta la muerte.
¿Por qué los trabajadores confiaron en Eastman? La respuesta a este
problema tiene tres niveles:

1. Un nivel objetivo, en la clase obrera, en donde no coincidían los ritmos


en el desarrollo de una conciencia de clase y una conciencia política de clase. Por un
lado métodos combativos y clasistas, es decir una conciencia de clase
tremendamente desarrollada; pero por el otro lado una confianza en las
autoridades de gobierno y los políticos patronales, es decir una conciencia política
de clase atrasada y colaboracionista.

2. Un nivel subjetivo, en la dirección de la lucha, que sufría de la misma


enfermedad, pero ella conciente de ello. El anarquismo empleaba métodos
combativos, clasistas y de la acción directa de masas por un lado; pero por el otro
lado confiaba en que el Intendente Eastman pudiera solucionar el conflicto, y
llamaba a los obreros a depositar esperanzas en él.

23 Malaquías Concha, Sesiones Cámara de Diputados, 27-12-1907


22
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 23
Santa María de Iquique

3. Un nivel de confluencia entre lo objetivo y lo subjetivo, que hizo


que en la clase obrera se concentrara todo lo combativo, lo heroico y clasista del
movimiento; y en sus dirigentes anarquistas la estrategia de la colaboración de
clases, con dirigentes incapaces de advertir el peligro terminal de la confianza en
Eastman.

 La discusión con el Anarquismo

Es indudable el papel progresivo que juega el anarquismo en esta época. Esta


corriente ideológica le inyecta, a un sector del movimiento obrero, su huella
combativa. Y junto con la influencia de otros partidos como el Partido Demócrata
(PD) o posteriormente el Partido Obrero Socialista (POS), el movimiento obrero
obtiene las influencias que le permiten desarrollar sus métodos de la acción directa
de masas, el recurso de la Huelga General, la organización de las Mancomunales y
de las Sociedades de Resistencia.
En el Comité de la Huelga de Iquique, varios dirigentes eran anarquistas,
como Luis Olea. ¿Qué significa la estrategia de esta corriente ideológica?:

“Su errada concepción teórica política de desestimar una estrategia


de poder, buscando tomarse el poder del Estado para así dar paso a
su abolición definitiva, los alejaba voluntariamente de la lucha
política, dejándola así en manos de quienes la ejercían férreamente
en contra de los trabajadores, los burgueses. Y es que ni el Estado ni
la política pueden abolirse a voluntad, ni por decreto”24.

Los anarquistas desprecian al Estado. Lo niegan. No comprenden que el


Estado tiene siempre un carácter de clase: o es burgués, es decir patronal; o es
obrero y le sirve como herramienta a la clase trabajadora. El anarquismo al
despreciar el papel del Estado en la lucha de clases, y al no comprender que éste es
una herramienta importantísima de la que es necesario apoderarse, (porque si no la
tiene la clase trabajadora, la tiene la clase patronal) se niegan a dar una lucha
política por tomarse el poder del Estado, para emplearlo al servicio de la clase
obrera y el pueblo pobre. Negarse a la lucha política es un crimen terminal. Porque
24 Miranda, Nicolás, “Historia Marxista del Partido Comunista”
23
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 24
Santa María de Iquique

significa regalarle este terreno a los patrones, que ocupan con habilidad y un
talento natural. Negarse a la lucha política es entonces, negarse a enfrentarse a los
patrones. ¿Y en qué se ve que el anarquismo se niega a la lucha política? En que no
construye para darla una herramienta sólida, es decir un partido obrero
revolucionario. Sólo un partido así –obrero y revolucionario- puede enfrentar a los
partidos patronales y vencerlos. Sólo un partido así puede luchar por tomarse el
poder del Estado para instaurar un gobierno obrero, basado en los organismos de la
clase trabajadora.
En la Huelga General de 1907 el anarquismo es puesto a prueba. Todos los
métodos combativos y clasistas que son progresivos y que reivindicamos al 100%,
son subordinados a una estrategia que reniega de la toma del poder, de la lucha
política y de la construcción de un partido revolucionario. ¿Estaba esto planteado
en Iquique? Seguramente no, pero estar armados con esta estrategia, hubiera
permitido estar preparados para cada circunstancia de la lucha de clases. Por
ejemplo, tener una estrategia de poder y autoorganización, permitiría que el Comité
de Huelga no sólo administrara el hecho de la Huelga General, sino que se viera
como un doble poder, embrión de un gobierno obrero. Aquella estrategia del
anarquismo lleva inevitablemente a atarlo de pies y de manos cuando los patrones
hacen política sobre la clase obrera, como la hizo Eastman en el balcón de la
Intendencia presentándose como el libertador de los trabajadores. Los dirigentes
anarquistas, pese a toda su combatividad y su genuino odio de clase, no pudieron
responder ante este zorro patronal, dejándose a sí mismos las manos atadas. Y toda
dirección del movimiento obrero que se amarre las manos a sí misma frente a los
avasalladores ataques de los burgueses, le amarra al mismo tiempos las manos a la
clase obrera, y esto se vuelve automáticamente en la crónica de una muerte
anunciada.
La estrategia del anarquismo conduce así a la colaboración de la clase obrera
con su clase enemiga: la clase patronal. Que es al mismo puerto al que conduce el
reformismo, pero son vías radicalmente diferentes. Pues el reformismo busca
concientemente la alianza de la clase obrera con los sectores “progresistas” de la
clase patronal, traicionando así de manera abierta y siniestra los intereses del
proletariado.
Frente al anarquismo y al reformismo, que conducen ambas –aunque por
distintas vías- a la colaboración de clase, los trotskistas creemos que es necesario
que la clase obrera luche con una estrategia de independencia de clase, es decir que
24
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 25
Santa María de Iquique

no confíe en ningún sector patronal. Porque los patrones –todos- son el enemigo de
la clase trabajadora. Y para ello creemos que es necesario valerse de una
herramienta sólida y eficaz, es decir de un partido obrero y revolucionario,
dispuesto a dar una lucha política contra todos los partidos patronales, desplazando
de la dirección de la clase obrera a los partidos obreros reformistas o sujetos a la
colaboración de clases, para poder de este modo tomarse el poder del Estado a los
patrones, e instaurar un gobierno obrero y del pueblo pobre.
La tarde del Jueves, los miembros del Comité de Huelga y el Intendente
realizaron dos reuniones. Nada bueno salió de ellas. El Intendente se mostraba
duro y no estaba dispuesto a negociar. Pero se encontraba por dentro tembloroso
ante una ciudad paralizada:

“Los huelguistas tienen completa posesión del ferrocarril y han


traído 5 o 6 trenes con carros planos cargados de hombres. Estimo
que entre 6.000 y 7.000 han bajado de la pampa; y 2.500
trabajadores locales también han declarado la huelga. La situación
empeora por el hecho de que todas las mercancías son importadas y
como todas las operaciones de desembarco en los muelles están
detenidas, nada puede ser desembarcado”25.

Y aquí se desprende una nueva lección: La clase trabajadora no


puede confiar en los patrones ni en sus políticos patronales, que
buscarán por todos los medios derrotar a la clase trabajadora.
El Intendente Eastman les exigió a los miembros del Comité que dejaran una
comisión y que regresaran todos los trabajadores a la pampa, les dijo que o volvían
a trabajar o no habría negociación. Los salitreros estaban firmes, no estaba
dispuestos a dar el brazo a torcer y el Intendente debía representarlos firmemente.
Si cedían ahora, el ejemplo de los obreros de Tarapacá se extendería por todo el
país, incluso por otros países. Los empresarios veían amenazadas sus fortunas, sus
minas, sus propiedades. No podían mostrarse blandos ante el movimiento obrero
alzado. Al otro día saldría publicada una noticia en El Mercurio que diría:

“A la huelga que ha estallado en Tarapacá hay que agregar la de


Antofagasta, iniciada ayer en la Oficina Ausonta. Los obreros de esta

25 Hanna, Rea, Cónsul Americano, 19-12-1907


25
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 26
Santa María de Iquique

salitrera han declarado que ellos no piden nada y que abandonan el


trabajo por espíritu de solidaridad”26.

Las llamas comenzaban a esparcirse.

26 El Mercurio, 21-12-1907
26
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 27
Santa María de Iquique

III. DE LA HUELGA GENERAL AL


TRIUNFO DE LA CLASE PATRONAL

VIERNES 20

Los trabajadores sufren del desengaño provocado por Eastman. Logran ver su
verdadero rostro detrás del disfraz de “amigo del pueblo”. La incertidumbre recorre
nuevamente las calles de Iquique. ¿Qué plan tenían los dirigentes
anarquistas? Frente al terreno al que empujaban los patrones de la
derrota total, podía plantearse ofensivamente el triunfo total. Podría
haberse planteado poner a producir las faenas y todo el aparato
productivo bajo control de los trabajadores, demostrando así que
podían dirigir sus propios destinos, y construir una Comuna Obrera en
Iquique, que buscara avanzar sobre el resto del país, dejando un legado
histórico, fuente de ejemplo, lecciones y enseñanzas para la clase
obrera a la hora de sus luchas por su emancipación social y política, la
lucha por el fin de la explotación y la opresión. Es decir, que ante el
¿quién manda? objetivamente planteado, podría haberse encontrado
una resolución a favor de los trabajadores.
A horas de la tarde un grupo de provocadores montados a caballo llega a la
Escuela, con sus trajes y sus corbatas llamaban a asaltar joyerías y bancos. Se
necesitaba un argumento para reprimir a los huelguistas. Ningún obrero responde
ante las provocaciones y el día transcurre extraño, silencioso... a la expectativa. Más
tarde llega a la Escuela la noticia de que la tropa de Carampangue, al mando del
27
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 28
Santa María de Iquique

teniente Ramiro Valenzuela, había disparado sus armas en Buenaventura matando


a varios trabajadores e hiriendo a otros. El olor a pólvora de la clase obrera salitrera
no sabía ahora qué forma adquirir. A las 22 horas se dicta el Estado de Sitio.

a) La Matanza

SÁBADO 21

“A las 7 horas, la población, soñolienta aún, fue despertada por el


ruido marcial de las tropas que recorrían las calles con sus arreos de
campaña”27.

Las tropas ordenan a todos los obreros a concentrarse en la Escuela Santa


María. A las 1.30 horas se forman en la Plaza Prat todas las fuerzas militares
disponibles: el regimiento O´Higgins, el Rancagua, el Carampague, la marinería de
los cruceros, las ametralladoras del “Esmeralda” y la artillería. Todas las tropas a
cargo de su comandante en jefe el General Silva Renard, quien más tarde diría:

“calculé que en el interior de la escuela habrían unos 5.000 individuos


y afuera 2.000 que constituían ciertamente la parte más decidida y
exaltada. Aglomerados así oían los discursos y arengas de sus
oradores que se sucedían sin cesar en medio de los toques de corneta,
vivas y gritos de la multitud”.

El Comité de Huelga estaba apostado en la azotea del edificio, como siempre.


Y fue hacia allí hacia donde apuntaron las primeras metralletas. El General Silva
Renard ordenó al regimiento O´Higgins apuntar hacia la azotea de la Escuela.
Las tropas se movían cautelosas. Instalaban sus artefactos de guerra en
posiciones estratégicas. Los caballos se movían nerviosos y ante ellos, su General. A
Silva Renard no se le movía un pelo, firme en su caballo blanco, se juraba hombre
de guerra. Mientras los trabajadores expectantes, con el pecho en alto, ya sabían lo
que habría de suceder. ¿Entonces por qué no se fueron? ¿Por qué no huyeron de la
Escuela ante el movimiento de las tropas y la amenaza del General? Porque el que
27 Devés, Eduardo, “Los que van a morir te saludan”
28
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 29
Santa María de Iquique

estaba ahí en la Escuela era el proletariado heroico, que ejercitaba sus métodos de
lucha, que buscaba una salida para su situación paupérrima. Porque el proletariado
salitrero el que estaba allí en la Escuela dispuesto a morir con la frente en alta por la
defensa de sus derechos y sus intereses.
Cerca de las 3 horas, Silva Renard se acercó a hablarles. Se sintió digno de
hablar con los huelguistas. No quiso ver que no lo era. Les exigió que volvieran a la
pampa. Luis Olea, el destacado dirigente anarquista bajó de la azotea y desnudando
su pecho se negó terminantemente en nombre de todos los trabajadores de
Tarapacá a regresar a las faenas, y que si lo que querían era disparar, que disparar
directo al pecho de un obrero que allí junto a sus compañeros luchaba por sus
derechos. Silva Renard retrocedió, y volvió a su puesto de guerra.
El cónsul de Perú y el de Bolivia se acercaron a hablar con los obreros
peruanos y bolivianos para sugerirles que salieran de la Escuela, pues algo terrible
habría de pasarles. Los trabajadores peruanos y bolivianos se negaron a salir, “con
chilenos iniciamos la lucha, con chilenos la terminaremos” dijeron.
Lo heroico de la clase obrera se ponía una vez más de manifiesto, y esta vez
con más convicción que nunca. No se irían derrotados. De ser necesario morir,
morirían. Allí en la Escuela, juntos “como un hombre que tiene mil hermanos”.
Pero no volverían a la pampa a morir solos en el cepo, no volverían a las precarias
condiciones de vida y de trabajo.
La respuesta de los trabajadores fue terminante. La del General también,
ordenó hacer fuego:

“El fuego fue graneado, fue tan vivo como el de una batalla, las
ametralladoras producían un ruido de trueno ensordecedor y
continuado (...) Callaron las ametralladoras y los fusiles para dar
lugar a que la infantería penetrase por las puertas laterales de la
escuela”28.

La masacre había comenzado:

“Toda la plaza estaba inundada en sangre y la muerte vivía


particularmente en la escuela. Algunos chicuelos, que miraban
aferrados al alféizer de la ventana, se precipitaron a tierra. Otros

28 Nicolás Palacios
29
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 30
Santa María de Iquique

corrían hacia una y otra bocacalle. El ruido de la muerte completa y


de la muerte a medias llenó el espacio. Los Muros de la escuela
estaban acribillados”29.

La Escuela se vestía de matanza. En sus bocas, los cigarros permanecían


prendidos. Tarapacá se vestía de matanza:

“La gente moría en la confusión. Ahora no había silencio, sino gritos,


tantos gritos como si toda la ciudad, todo el país, todos los hombres
del mundo (...) estuvieran reventando en alaridos que formaban
remolinos de sangre que subían al cielo. (...) No era sólo la pampa
quien gritaba. La pampa asesinada en la ciudad”30.

Cuando las tropas terminaron por fin de disparar, se acercaron hombre a


hombre a darle el tiro de gracia a aquellos obreros, a aquellas mujeres y a aquellos
niños que aún permanecían con vida. Murieron entre 2.000 y 3.600 obreros. Nadie
sabe cuál es el número exacto.
Cuando el General y sus tropas habían terminado su obra sangrienta, y en
medio de hombres y mujeres temblorosos y empapados en sangre.

El gobierno ordenó la disposición de trenes para trasladar al resto de


los obreros, sus mujeres y sus hijos. Eran trenes calicheros, con carros
sin baranda, llamados “carros planos”, en los que cargaban los sacos
de salitre. Allí fueron hacinadas las familias. Apenas el convoy salía
del puerto, era esperado por las guardias blancas, integradas por
hijos de familias acomodadas, quienes parapetados detrás de los
terrores de caliche, baleaban a la gente indefensa31.

29 Teitelbom, Volodia, “Hijo del salitre”


30 Idem.
31 Valenzuela, Humberto, “Historia del Movimiento Obrero”

30
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 31
Santa María de Iquique

CONCLUSIÓN

La lucha de los trabajadores del salitre en 1907 nos ha dejado importantes


lecciones.
Nos ha mostrado en primera instancia, todo lo heroico de la clase explotada y
cómo es capaz de salir a pelear por sus derechos y por sus intereses sin temerle ni a
los patrones ni a la muerte misma.
Nos ha legado la experiencia de la organización mediante los comités y el
empleo de los métodos propios del proletariado como la Huelga General, que
muestra cuál es la verdadera clase productora y dónde reside su poder.
La experiencia de los trabajadores de Iquique que paralizó todas las faenas
salitreras, y paralizó además el ferrocarril, los trabajos pesqueros, y toda la ciudad
de Iquique, utilizando sus métodos propios, con su Comité de Huelga, nos mostró
la posibilidad de alcanzar un gobierno obrero.
Nos mostró además la puesta en práctica de métodos como la huelga en
solidaridad, que llevaron adelante los trabajadores de Antofagasta y una
importantísima experiencia de unidad.
Nos dejó además como experiencia la necesidad del mitin, que se celebraba a
diario en la Plaza Prat, para discutir y decidir sobre el curso de los acontecimientos.
Otra lección que los trabajadores de Iquique nos dejan, es la necesidad del
internacionalismo, de la unidad de los trabajadores peruanos, bolivianos,
argentinos y chilenos.
Y por su ausencia, nos enseña además la necesidad de la autodefensa desde el
lugar de trabajo y de lucha, contra la represión patronal.

31
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 32
Santa María de Iquique

Pero quizás la lección más importante que nos deja la lucha de los
trabajadores de 1907 en Iquique, es a no confiar en la clase patronal y en sus
políticos porque muchos de estos métodos propios de la clase obrera en lucha, que
incluso aquí se llevaron adelante, se esterilizan si son conducidos a confiar en un
político patronal. Pues no se puede separar los métodos de lucha con la estrategia
que debe guiarlos. Porque los patrones son parásitos de la clase trabajadora, que la
explotan de sol a sol y que están dispuestos a todo con tal de mantener sus
privilegios y defender sus intereses sobre la propiedad privada. Pues como vimos
están dispuestos incluso a llevar adelante la más sangrienta de las masacres.
Y es que precisamente lo que los trabajadores del salitre cuestionaron –
objetivamente- era la existencia de esta propiedad privada que los tenía hundidos
en la miseria, que no les permitía vivir en buenas condiciones, que los tenía
trabajando por fichas, que los mataba en los cachuchos con el caliche hirviendo,
que los golpeaba todos los días.
¿Por qué no volvemos a cuestionar la propiedad privada capitalista? Y a
demostrar que nosotros somos capaces de dirigir esta sociedad, sin necesidad de
patrones explotadores.
¿Por qué no volvemos a levantar las banderas de la organización y de la
lucha? Y a demostrar que los trabajadores somos capaces de unirnos y ser fuertes.
¿Por qué no volvemos a cuestionar este régimen de explotación? Y construir
para ello un partido obrero y revolucionario, capaz de ponerse a la cabeza de la
lucha de la clase trabajadora hasta su emancipación definitiva y la abolición de la
explotación y la opresión.
Hoy, volvemos a escribir una nueva página en la historia de la clase obrera
chilena... Y de nosotros depende, una vez más, como continúe esta historia.

32
Folletos de la Biblioteca de Historia Obrera 33
Santa María de Iquique

BIBLIOGRAFÍA

Libros y Artículos:

 AA. VV. “A 90 años de los sucesos de la Escuela Santa María de Iquique” –


Ediciones LOM

 Devés, Eduardo, “Los que van a morir te saludan”

 Donoso, Igor G., “La propaganda por los hechos en el movimiento


anarquista”

 Elizondo, Pedro Bravo, “Santa María de Iquique. Documentos para su


historia”

 González, S. Llanes, A., “Poemario popular de Tarapacá

 González Miranda, Sergio, “Hombres y mujeres de la pampa”

 Lenin, Vladimir I., “Lucha sindical y lucha política”

 Manss, Patricio, “Chile, una dictadura militar permanente”

 Miranda, Nicolás, “Historia Marxista del Partido Comunista”, Santiago,


2001, Ediciones Clase Contra Clase

 Pizarro, Crisóstomo, “La Huelga Obrera en Chile 1890-1970”, Santiago, 1986,


Ediciones SUR

 Rivera Letelier, Hernán, “Santa María de las flores negras”

 Teitelbom, Volodia, “Hijo del Salitre”


33
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Santa María de Iquique

 Valenzuela, Humberto, “Historia del movimiento obrero”, Santiago, 1972

 Vitale, Luis, “Interpretación Marxista de la Historia de Chile”, Tomos V y VI,


Santiago, 1998, Ediciones LOM

 Vitale, Luis, “Contribución a una historia del anarquismo en América


Latina”

 Vitale, Luis, “Historia del movimiento obrero”

 Vivanco, A. Miguez, E. “El anarquismo y el origen del movimiento obrero”

Periódicos:

 El Mercurio

 El Nacional

 La Patria

 El Pueblo Obrero

 El Tarapacá

 El Trabajo

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