República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Educación
Centro de Investigación, Formación y Adiestramiento Educativo Científico
Sede: UNEXPO Puerto Ordaz.
Criminalística
FUNCIÓN POLICIAL
INTEGRANTES:
Andreina Revelo
Mariangel Charles
Luis Gutiérrez
25 de Mayo 2024
INTRODUCCIÓN
El siguiente informe se centra en el análisis de la función policial recalcando los
fundamentos que la sustentan tanto en el marco teórico como en el marco
legal, así como también se ve reflejada la función policial como instrumento
primordial en materia de la seguridad ciudadana, la justicia y la contribución y
relación con el cumplimiento de los derechos humanos. El objetivo principal es
esclarecer la manera en la que se acciona esta función basándose en los
principios constitucionales y una sucesión de leyes que deben practicar los
funcionarios de los distintos cuerpos policiales para repercutir de manera
directa y positiva en la seguridad, el orden público, y la protección de los
ciudadanos y sus bienes de peligros y actos delictivos.
El presente informe está compuesto por 4 partes. La primera proyecta los
fundamentos teóricos y legales de la función policial en general en el actual
contexto venezolano. La segunda describe la seguridad ciudadana y su
importancia para lograr una mejor calidad de vida y el acceso a un sistema de
justicia eficaz. La tercera se concentra en la definición de los derechos
humanos y los distintos principios que se rigen para su aplicación. Y
finalizamos presentando las funciones básicas de los cuerpos policiales para el
equilibrio de la existencia individual y el bien común.
FUNDAMENTOS TEÓRICOS Y LEGALES DE LA FUNCIÓN POLICIAL.
Fundamentos teóricos.
La función policial es un término cuyo concepto está impulsado por toda una
serie de variables que incluyen políticas públicas, factores culturales y
económicos, así como la infraestructura social y gubernamental de los Estados.
Los enfoques de esta función varían en casi todos los casos, desde una policía
con alto nivel de control, hasta lo que se ha denominado como policía por
consentimiento. “El primer tipo suele ser altamente centralizado,
preferentemente reactivo y de tipo militarista. El segundo puede ser
centralizado, pero interpreta la actividad policial más bien como una respuesta
a las necesidades de la comunidad local en cuanto a la detección y resolución
de los problemas que requieren intervención policial. El cumplimiento de esta
importante responsabilidad supone un elemento positivo para la satisfacción de
las necesidades y para la tutela de las libertades y derechos fundamentales de
la sociedad. La función policial ocupa un lugar primordial en materia de
seguridad ciudadana. Por ello, la legitimidad y eficacia de las actuaciones de
los agentes estatales son fundamentales para promover la seguridad, la justica
y los derechos humanos en las sociedades democráticas.
Los orígenes etimológicos de la palabra policía vienen del griego polis, que
significa ciudad o Estado y, más concretamente, del vocablo Politeia, que se
refería a lo relativo a la Constitución de la ciudad o del ordenamiento jurídico
del Estado. Posteriormente, se trasformó al término en latín politia, para
finalmente convertirse en el término que actualmente conocemos como policía.
Los diferentes conceptos sobre la policía se deben a que este término se
encuentra estrechamente vinculado con las características sociopolíticas y
culturales de cada sociedad.
De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, la palabra policía refiere
a un “cuerpo encargado de velar por el mantenimiento del orden público y la
seguridad de los ciudadanos, a las órdenes de las autoridades políticas”. Por
otra parte se define a la policía como “un organismo civil armado, que tiene a
su cargo velar porque se cumplan la Constitución, las leyes y los reglamentos
que de ella emanan, protegiendo la vida humana y la propiedad, para hacer
más segura, agradable y cómoda la convivencia social”.
Delgado Mallarino, policía y diplomático colombiano ha señalado que existen
diversas designaciones del término policía, dentro de las cuales podemos
destacar: la policía como poder; la policía como función; la policía como
servicio; la policía como norma, y la policía como institución.
La policía como poder se refiere a la facultad que tiene el Estado a través de
sus agentes. Normalmente se le reconoce en los textos constitucionales la
capacidad de limitar las libertades y derechos, cuando esto implique el
aseguramiento de la comunidad. La policía como función, dice el autor, se
refiere a la actividad permanente y constante, tendiente a preservar la armonía
y el orden social. La policía como servicio es una obligación a cargo del Estado,
cuyo fin es satisfacer las necesidades de seguridad y mantenimiento de la paz
y el orden público de una nación. La policía como norma es el conjunto de
prerrogativas que facultan al Estado, a través de sus agentes, para llevar a
cabo acciones con el fin de impedir que se violen las normas en perjuicio de la
comunidad social. Finalmente, este autor entiende la policía como institución al
ser un cuerpo civil, de carácter permanente y que se encuentra a cargo del
Estado, con principios, objetivos, políticas e ideologías específicas.
El artículo 3 de la Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía
Nacional Bolivariana señala que:
El servicio de policía es el conjunto de acciones ejercidas exclusivamente por el
Estado, en los ámbitos nacional, estadal y municipal, a través de los
cuerpos de policía, conforme a las disposiciones establecidas en la
Constitución y en la legislación nacional, con el propósito de proteger y
garantizar los derechos de las personas frente a situaciones que constituyan
amenaza, vulnerabilidad, riesgo o daño para su integridad física, sus
propiedades, el ejercicio de sus derechos, el respeto de sus garantías, la paz
social, la convivencia y el cumplimiento de la Ley.
En cualquier Estado de derecho existen mínimos que deben ser atendidos en
cuanto a la estructura y funcionamiento de los gobiernos y del poder que aquel
detenta. Uno de los principales elementos que distinguen este tipo de Estado
es que todas las actuaciones deben de estar regidas bajo el principio de
legalidad. El Estado de derecho va más allá de un cuerpo normativo, conlleva
una relación estrecha entre derecho, democracia y derechos humanos. Su
cumplimiento exige el imperio de la ley, pero, además, que haya diferenciación
o separación en la actuación de los poderes. Asimismo, es necesario que se dé
la fiscalización de la administración, es decir, un control jurídico y un control
político, y que se cumpla con el irrestricto respeto de los derechos y libertades
fundamentales. Dicho de otra manera, los derechos humanos son la razón de
ser del Estado de derecho, y la democracia, por su parte, sólo puede existir en
un Estado de derecho pleno y consistente. La función policial se analiza desde
esta perspectiva, pues al ser una responsabilidad estatal que atiende
necesidades de primer orden de la ciudadanía debe, indiscutiblemente,
implementarse a través de políticas sustentadas en el respeto y tutela de los
derechos humanos que permitan garantizar la paz social.
Entonces, la actuación policial aparece como una función estatal tendente a
garantizar el orden público y, consecuentemente, la efectividad del derecho
humano para la seguridad ciudadana.
De manera general, se puede decir que la función policial implica que los
agentes de seguridad, dentro del ámbito de sus respectivas competencias
deben proteger a la integridad de las personas y sus bienes; mantener la
tranquilidad y el orden público; salvaguardar el ejercicio de las libertades
públicas; prevenir los delitos y faltas administrativas, y, en los casos de la
policía judicial, actuar como agente auxiliar de la procuración con apego a la
ley, la ética y el respeto a los derechos humanos.
Concurren dos tipos de policías: la policía administrativa y la policía judicial. La
policía administrativa tiene como objeto asegurar el mantenimiento del orden
público, se imponen las restricciones necesarias a la libertad personal y a la
propiedad de los administrados y la policía judicial tiene por objeto la
indagación de los hechos punibles, la determinación de los culpables y la
detención de estos.
En este sentido cabe destacar que en Venezuela, existen diferentes cuerpos
policiales, pertenecientes a diferentes niveles territoriales, nacionales, estatales
y municipales. Así se tiene que a nivel nacional existen cuerpos con
competencias específicas, tales como el Cuerpo de Investigaciones Científicas
Penales y Criminalísticas, que estaría ubicado en lo que se define como policía
judicial, y el resto de las Policías Estadales, cuya función primordial es
garantizar el orden público, y por otra parte, las policías municipales, que tienen
como atribución labores administrativas, entre las cuales destacan revisión de
permisología, verificación del correcto funcionamiento de los semáforos, entre
otros.
En cierto modo, las labores tanto judiciales y administrativas se vinculan por
diferentes factores, algunos relacionados con las leyes penales que también
regulan en parte la operatividad de la función policial, y otros aspectos
relacionados con la realidad, en la cual el número de situaciones que requieren
la presencia policial son tan numerosas en relación al número de funcionarios,
que en ocasiones se hace necesario, que actúen cuerpos que en principio
tienen otra función.
Fundamentos Legales.
En Venezuela, las instituciones que conforman al sistema penal son: las
policías preventivas que suman 147 cuerpos policiales, distribuidos en 3 niveles
político-territoriales: 123 municipales, 23 estadales y una nacional; el Cuerpo
de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC),
especializado en la investigación de delitos; el Ministerio Público, ente rector de
la investigación y titular de la acción penal; los tribunales penales y el
subsistema penitenciario.
La Ley de Coordinación de Seguridad Ciudadana (2003) señala en su artículo 2
que:
Son órganos de seguridad ciudadana:
1. La Policía Nacional.
2. Las Policías de cada Estado.
3. Las Policías de cada Municipio, y los servicios mancomunados de
policías prestados a través de las Policías Metropolitanas.
4. El cuerpo de investigaciones científicas, penales y criminalísticas.
5. El cuerpo de bomberos y administración de emergencias de carácter
civil.
6. La organización de protección civil y administración de desastre.
Así mismo, el artículo 11 de la Ley Orgánica del Servicio de Policía y del
Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana (LOSPCPNB, 2009), establece que "los
cuerpos de policía desarrollarán actividades para el cumplimiento de los fines y
objetivos del servicio de policía, colaborando y cooperando entre sí y con los
demás órganos y entes de seguridad ciudadana".
Por su parte, el Código Orgánico Procesal Penal (COPP, 2009) señala en su
artículo 110 que:
Son órganos de policía de investigaciones penales, los funcionarios (as)
a los cuales la ley acuerde tal carácter y todo otro funcionario que deba
cumplir las funciones de investigación que este código establece.
Esto expone que en Venezuela las funciones de policía judicial eventualmente
pueden ser ejercidas por cualquier cuerpo policial, actuando como órgano
auxiliar del Ministerio Público, en la fase de investigación de un caso concreto.
La normativa venezolana establece que el servicio de policía es
fundamentalmente de carácter civil (artículo 6 de la Ley Orgánica del Servicio
de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana –LOSPCPNB- y 332 de
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela CRBV2) y
predominantemente preventivo (artículo 5 de la LOSPCPNB).
La función policial se caracteriza por ser eminentemente preventiva aunque,
también debe realizar funciones y labores represivas, debiendo enmarcar su
actuar estrictamente dentro de lo que la Ley le faculta, estando siempre al
servicio público y al de todos los ciudadanos y cada uno de los habitantes del
país, sin distinción de ninguna especie, procurando siempre propugnar
medidas para mantener el clima de normalidad y tranquilidad que la ciudadanía
requiere, para su normal funcionamiento, esto está reflejado en el artículo 4 de
la Ley del Estatuto de la Función Policial (LEFPO, 2009) el cual establece que:
La Función Policial comprende:
1. Proteger el libre ejercicio de los derechos de personas, de las libertades
públicas y la garantía de la paz social.
2. Prevenir la comisión de los delitos e infracciones de disposiciones
legales, reglamentarias y ordenanzas municipales.
3. Apoyar a las autoridades competentes para la ejecución de las
decisiones legítimamente adoptadas.
4. Controlar y vigilar las vías de circulación, canales, ríos, lagos, mar
territorial, puertos y aeropuertos, así como también el tránsito de
peatones, tracción de sangre, vehículos, naves y aeronaves de cualquier
naturaleza.
5. Facilitar la resolución de conflictos mediante el diálogo, la mediación y la
conciliación.
La finalidad básica de la función policial es cumplir con la garantía de asegurar
los derechos de la ciudadanía, es decir: proteger los derechos humanos y las
libertades públicas (artículos 3, 4 y 8 de la LOSPCPNB) y controlar y prevenir la
comisión de delitos (artículos 5 y 16 de la LOSPCPNB).
De acuerdo con la LOSPCPNB, el servicio de policía es entonces de naturaleza
contingente, situacional, fáctica, esencialmente preventivo y de reacción
inmediata, no permanente sino temporal. Las funciones que cumple en sus
respectivas extensiones territoriales, basada en los principios de complejidad
de las situaciones a abordar, demandan una intervención policial adecuada en
intensidad del uso de la fuerza, (artículos 50-54 de la LOSPCPNB). Ahora bien,
la función de investigación penal, cuyo marco de intervención se inicia luego de
la comisión de un delito (artículos 5 y 53.1 de la Ley Orgánica del Servicio de
Policía de Investigación, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y
Criminalísticas y el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses –
LOSPI-), le corresponde al CICPC bajo la dirección del Ministerio Público.
El artículo 1 de la Ley del Estatuto de la Función Policial (LEFPO, 2009)
comprende:
1. El sistema de dirección y de gestión de la Función Policial y la
articulación de la carrera policial.
2. El sistema de administración de personal, el cual incluye la
planificación de recursos humanos, procesos de reclutamiento,
selección, ingreso, inducción, educación y desarrollo, planificación de
la carrera, evaluación de méritos, ascensos, traslados,
transferencias, valoración y clasificación de cargos, jerarquías,
escalas de remuneraciones y beneficios, permisos, licencias y
régimen disciplinario.
3. Los derechos, garantías y deberes de los funcionarios y funcionarias
policiales en sus relaciones de empleo público.
Siendo este último aspecto, de especial interés al estudio por cuanto el mismo
versa sobre los derechos laborales de los funcionarios policiales en el marco
del ordenamiento jurídico venezolano.
Siendo las finalidades de esta ley según el artículo 2 (LEFPO, 2009):
1. Regular el sistema de administración de personal de los funcionarios
y funcionarias policiales para garantizar su idoneidad en la prestación
del servicio de policía.
2. Establecer un régimen uniforme y razonable de remuneraciones y
beneficios sociales de los funcionarios y funcionarias policiales, que
reconozca su compromiso institucional, formación,
responsabilidades, desarrollo y desempeño profesional.
3. Establecer la organización jerárquica y la distribución de las
responsabilidades en los diversos ámbitos de decisión y ejecución de
las instrucciones para el mejor cumplimiento de la Función Policial,
para los distintos ámbitos político-territoriales de desarrollo del
servicio de policía.
4. Regular el sistema equilibrado de supervisión interna y externa del
desempeño policial, contemplado en los artículos 77 al 81 de la Ley
Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional
Bolivariana (LOSPCPNB, 2009), conforme a los principios de la
intervención oportuna; el fomento de buenas prácticas policiales; la
corrección temprana de las desviaciones y la responsabilidad
administrativa individual; señalando el marco de tipificación de las
infracciones , así como los procedimientos para identificarlas,
detectarlas y controlarlas con eficacia, asegurando así el
cumplimiento de la constitución de la República Bolivariana de
Venezuela y la Ley, el respeto de los derechos humanos y
funcionarios policiales y la corresponsabilidad de la comunidad en la
gestión de la seguridad ciudadana.
Ahora bien, todas las organizaciones para poder justificar sus actuaciones
deben tener un amparo en las leyes que rigen la materia de su competencia,
algunos de los cuales se han venido citando en aspectos anteriores, así como
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, como norma
suprema de la cual se derivan las demás leyes que conforman el derecho
positivo de la nación. En este sentido el artículo 55 del texto implanta que:
Toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado, a
través de los órganos de seguridad ciudadana regulados por ley frente a
situaciones que constituyan amenaza, vulnerabilidad o riesgo para la
integridad física de las personas, sus propiedades, el disfrute de sus
derechos y el cumplimiento de sus deberes.
En concordancia con el artículo 332 señalando que:
El Ejecutivo Nacional, para mantener y restablecer el orden público,
proteger a los ciudadanos y ciudadanas, hogares y familias, apoyar las
decisiones de las autoridades competentes y asegurar el pacífico
disfrute de las garantías y derechos constitucionales, de conformidad
con la ley, organizará:
1. Un cuerpo uniformado de policía nacional.
2. Un cuerpo de investigaciones científicas, penales y criminalísticas.
3. Un cuerpo de bomberos y bomberas y administración de
emergencias de carácter civil.
4. Una organización de protección civil y administración de desastres.
Los órganos de seguridad ciudadana son de carácter civil y respetarán la
dignidad y los derechos humanos, sin discriminación alguna.
La función de los órganos de seguridad ciudadana constituye una competencia
concurrente con los Estados y Municipios en los términos establecidos en esta
Constitución y en la ley.
En este sentido, cabe destacar que en Venezuela se ha venido adelantando en
los últimos años un proceso de transformación radical y sustancial de la
concepción estructural de la forma de ejercer la función policial, cuyos logros
más notorios son la promulgación de un cuerpo normativo propio de la función
policial, integrado por la Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de
Policía Nacional Bolivariana (LOSPCPNB, 2009) y su reglamento y la Ley del
Estatuto de la Función Policial (LEFP, 2009), así como la creación del Consejo
Nacional de Policías (CONAPOL).
SEGURIDAD CIUDADANA
La seguridad ciudadana es el proceso de establecer, fortalecer y proteger el
orden civil democrático, eliminando las amenazas de violencia en la población y
permitiendo una coexistencia segura y pacífica. Se le considera un bien público
e implica la salvaguarda eficaz de los derechos humanos inherentes a la
persona, especialmente el derecho a la vida, la integridad personal, la
inviolabilidad del domicilio y la libertad de movimiento.
La seguridad ciudadana no trata simplemente de la reducción de los delitos
sino de una estrategia exhaustiva y multifacética para mejorar la calidad de
vida de la población, de una acción comunitaria para prevenir la criminalidad,
del acceso a un sistema de justicia eficaz, y de una educación que esté basada
en los valores, el respeto por la ley y la tolerancia.
La seguridad ciudadana es la acción integrada que desarrolla el Estado, con la
colaboración de la ciudadanía y de otras organizaciones de interés público,
destinada a asegurar su convivencia y desarrollo pacífico, la erradicación de la
violencia. La utilización pacífica y ordenada de vías y de espacios públicos y en
general evitar la comisión de delitos y faltas contra las personas y sus bienes.
En líneas generales, por seguridad ciudadana debe entenderse el conjunto de
acciones democráticas en pro de la seguridad de los habitantes y de sus
bienes, y ajustadas al derecho de cada país. En otras palabras, la seguridad
ciudadana es un derecho humano, consiste en la protección de un núcleo
básico de derechos, incluidos el derecho a la vida, el respeto a la integridad
física y material de la persona, y su derecho a tener una vida digna.
La seguridad ciudadana se constituye como un bien público, con lo cual tiene
implicaciones funcionales sobre las políticas y arreglos institucionales del
sector seguridad y es una condición fundamental para el desarrollo sostenible,
es decir, un habilitador sin el cual no es posible sustentar estrategias de
desarrollo exitosas.
Implicaciones
La seguridad funcionales La seguridad
como condición La seguridad como derecho
del desarrollo como bien publico humano derivado
sostenible esencial
Implicaciones Implicaciones
estratégicas éticas
En su naturaleza de bien público, la seguridad ciudadana debe ser de acceso a
todos los miembros de una sociedad, sin exclusión, y su administración le
compete a la autoridad pública, lo que conlleva diseñar políticas e instituciones
que incorporen la perspectiva de prevención, atención, control y sanción del
delito. En este sentido, la seguridad ciudadana se convierte en un habilitador
imprescindible para alcanzar estrategias de desarrollo sostenible exitosas.
DERECHOS HUMANOS
Los derechos humanos son el conjunto de normas que reconocen y protegen
la dignidad de todos los seres humanos, cuya realización efectiva resulta
indispensable para el desarrollo integral de la persona. Este conjunto de
normas se encuentra establecido dentro del orden jurídico nacional, en nuestra
Constitución, tratados internacionales y las leyes.
Los derechos humanos son derechos vinculados a todos los seres humanos,
sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional
o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los
mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Estos derechos rigen la
manera en que los individuos viven en sociedad y se relacionan entre sí, al
igual que sus relaciones con el Estado y las obligaciones del Estado hacia
ellos.
Las leyes relativas a los derechos humanos exigen que los gobiernos hagan
determinadas cosas y les impide hacer otras. Las personas también tienen
responsabilidades; así como hacen valer sus derechos, deben respetar los
derechos de los demás. Ningún gobierno, grupo o persona individual tiene
derecho a llevar a cabo ningún acto que vulnere los derechos de los demás.
La aplicación de los derechos humanos a la que se encuentran obligadas todas
las autoridades se rige por los principios de universalidad, interdependencia,
indivisibilidad y progresividad.
Universalidad e inalienabilidad
Los derechos humanos son universales e inalienables. En todas partes del
mundo, todas las personas tienen derecho a ellos. Nadie puede renunciar
voluntariamente a sus derechos. Y nadie puede arrebatárselos a otra persona.
Los derechos humanos universales están a menudo contemplados en la ley y
garantizados por ella, a través de los tratados, el derecho internacional
consuetudinario, los principios generales y otras fuentes del derecho
internacional. El derecho internacional de los derechos humanos establece las
obligaciones que tienen los gobiernos de tomar medidas en determinadas
situaciones, o de abstenerse de actuar de determinada forma en otras, a fin de
promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de
los individuos o grupos.
El respeto hacia los derechos humanos de cada persona es un deber de todos.
Los derechos humanos son inalienables, no deben suprimirse, salvo en
determinadas situaciones y según las debidas garantías procesales. Por
ejemplo, se puede restringir el derecho a la libertad si un tribunal de justicia
dictamina que una persona es culpable de haber cometido un delito.
Igualdad y no discriminación
Todas las personas son iguales como seres humanos y en virtud de su
dignidad intrínseca. Todas las personas tienen derecho al disfrute de sus
derechos humanos, sin discriminación alguna a causa de su raza, color,
género, origen étnico, edad, idioma, religión, opiniones políticas o de otra
índole, origen nacional o social, discapacidad, posición económica,
circunstancias de su nacimiento u otras condiciones que explican los órganos
creados en virtud de tratados de derechos humanos.
La no discriminación es un principio transversal en el derecho internacional de
derechos humanos. Está presente en todos los principales tratados de
derechos humanos y constituye el tema central de algunas convenciones
internacionales como la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas
las Formas de Discriminación Racial y la Convención sobre la Eliminación de
todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
El principio de la no discriminación se complementa con el principio de
igualdad, como lo estipula el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos
Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y
derechos”.
Indivisibilidad
Este principio implica que los derechos humanos son indivisibles, es decir, que
no pueden ser fragmentados sea cual fuere su naturaleza, ya sean civiles,
políticos, económicos, sociales o culturales, son inherentes a la dignidad de
todas las personas, como el derecho a la vida, la igualdad ante la ley y la
libertad de expresión; los derechos económicos, sociales y culturales, como el
derecho al trabajo, la seguridad social y la educación; o los derechos
colectivos, como los derechos al desarrollo y la libre determinación. Por
consiguiente, todos comparten la misma condición como derechos. No hay
derechos “pequeños”. En los derechos humanos no existen jerarquías. Cada
uno de ellos conforma una totalidad, de tal forma que se deben reconocer,
proteger y garantizar de forma integral por todas las autoridades.
Interdependencia e interrelación
El cumplimiento de un derecho a menudo depende, total o parcialmente, del
cumplimiento de otros derechos. Por ejemplo, el ejercicio efectivo del derecho a
la salud puede depender del ejercicio efectivo del derecho a la educación o a la
información. El avance de uno facilita el avance de los demás. De la misma
manera, la privación de un derecho afecta negativamente a los demás.
Progresividad
Este principio constituye una obligación del Estado para asegurar el progreso
en el desarrollo constructivo de los derechos humanos, al mismo tiempo,
implica una prohibición para el Estado respecto a cualquier retroceso de los
derechos. El Estado debe proveer las condiciones más óptimas de disfrute de
los derechos y no disminuir ese nivel logrado.
FUNCIONES BÁSICAS.
La policía es la institución encargada de velar por el mantenimiento del orden
público y la seguridad de los ciudadanos, a las órdenes de las autoridades
políticas del Estado, a través del desarrollo de un conjunto de labores
institucionales que giran en torno al control del delito mediante su prevención,
conjuración e investigación. Esto se debe adquirir para el mejor gobierno de un
Estado o un pueblo, cualquiera sea o fuere el tipo de régimen político. El
criterio moderno señala que una institución policial debe desenvolverse, dentro
de un ámbito constitucional y obedecer una reglamentación sabia y justa por
ser una entidad que protege y ampara el derecho individual y colectivo y, en
general, porque preserva el ordenamiento jurídico contra las causas que lo
perturben.
La principal función de la Policía, es entonces sin duda alguna, mantener el
orden y la paz pública, así como el bienestar y tranquilidad de la comunidad,
con el fin de equilibrar la existencia individual y el bien común para una buena
convivencia, de allí que las nuevas exigencias que se plantean en cualquier
país del mundo frente al incremento del índice delictivo, son las de constituir
Policías más eficientes y en ese orden más estratégicas, mas preventivas,
capaces de asumir una función decisiva y trascendental para poder así
elevarse como institución, directriz y coordinadora en todo el ámbito de su
accionar frente al delito y la violencia. Es por eso que el nivel del recurso
humano, es el factor clave en el éxito de la policía. Su capacitación es
fundamental, los venezolanos queremos contar con funcionarios cada día más
comprometidos y responsables. Policías que aunque con sueldos cortos y
jornadas agotadoras, en ambientes hostiles, estén enlazados y conducidos por
el honor, el respeto, la responsabilidad y la lealtad, de manera que lleven a
cabo su misión, siendo su propósito brindarles seguridad a los ciudadanos de
manera igualitaria, justa, y servirles siempre.
En una democracia, las tres funciones básicas de la institución policial son las
siguientes:
1. Prevención del delito
La prevención del delito es la acción que tiene el fin de evitar o abortar la
decisión de cometer un delito o impedir la realización de hechos o actos que
impliquen un delito.
Es el Estado quien tiene los medios necesarios para evitar la comisión de
cualquier tipo de delito o falta. El principal medio del que dispone son las
fuerzas policiales, que haciéndose valer de la autoridad que poseen actúan
donde sea necesario para proteger al ciudadano de cualquier amenaza, ya sea
de oficio o mediante denuncia de un particular.
Este tipo de actuaciones se basa en la existencia de una legislación que
establece un marco normativo en el que el Estado puede limitar las acciones
del ciudadano, para proteger incluso al propio ciudadano de los abusos del
sistema. Por ejemplo, el Estado puede efectuar detenciones o interponer
multas restrictivas o sanciones siempre que respete los derechos del
ciudadano como el habeas corpus o su integridad física y emocional.
2. Investigación del delito
La investigación del delito permite a la Justicia descubrir y condenar al culpable
de este. Para ello, la policía trabaja, dentro de los límites que marca la ley, para
descubrir a los sospechosos de la comisión de cierto delito y de aportar las
pruebas necesarias para su enjuiciamiento. Para lograr estos objetivos la
policía puede servirse de cuerpos especializados. Una vez esclarecidas las
circunstancias del delito es en un tribunal de justicia donde se juzga a los
sospechosos y se ejecutan las sentencias que pesen sobre estos con ayuda de
la policía judicial.
Además, pueden existir unidades especiales dentro de la estructura policial
para la resolución de delitos concretos, como los perpetrados contra la
hacienda pública, narcotráfico, contraterrorismo, aduanas, etc.
3. Represión del delito
Cuando falla la previsión una vez que la persona comete un delito pasa a
manos de los órganos de justicia y bajo su conducción se lleva a cabo la
investigación criminal, lo que significa la búsqueda y reunión de los elementos
de prueba y la identificación y localización de las personas sospechosas de ser
responsables del delito.
4. Mantenimiento de la situación de la seguridad publica
En esta función el Estado lleva a cabo diferentes tareas y acciones para
prevenir, neutralizar y conjurar cualquier tipo de hecho violento o no que
obstruya, limite o impida la paz social y la libertad personal o vulnere la
situación de seguridad de las personas.
Dentro del marco policial, se pueden apreciar también otras funciones como:
Ordenación de los espacios públicos: La afluencia de un gran número de
personas a un evento, como un concierto, manifestación, reunión política o
evento deportivo, puede resultar peligroso si no se controla a la masa de gente
o las instalaciones no están adecuadas a las necesidades de espacio. La
administración asegura además, a través de normativas e inspecciones
técnicas, que el espacio reservado para dicho evento tiene todas las garantías
de seguridad para soportar el número de personas que asisten: accesos,
protección contra incendios, alarmas, etc.
En ocasiones se produce una alteración violenta del orden público y suele ser
necesario el despliegue de cuerpos policiales para contener a la masa de gente
o limitar la destrucción de bienes de naturaleza pública o privada.
Protección y custodia de personas e instituciones: Muchas infraestructuras
privadas requieren la presencia de un profesional de la seguridad que sepa
cómo actuar ante cualquier amenaza, por lo que suele contratarse servicios de
seguridad privada; o en el caso de instalaciones más sensibles como los
edificios gubernamentales o aeropuertos, los servicios de la policía.
En otras ocasiones son las personas las que necesitan ser protegidas contra
amenazas muy concretas, como del terrorismo o la violencia de género. Para
ello existe la figura del guardaespaldas u otros servicios de escolta.
Control de armas: El Estado puede regular el derecho a portar armas de las
personas con el objetivo de garantizar la seguridad de los demás ciudadanos.
En este sentido, existe un gran abanico de niveles de regulación de armas,
desde países que prohíben toda fabricación, comercio, posesión y uso de
armas de cualquier tipo hasta países más permisivos.
Asistencia de emergencia y urgencia: El Estado ordena la asistencia urgente
al ciudadano a través del servicio de protección civil, que coordina a la policía,
los bomberos y la asistencia sanitaria de urgencia. Además, elabora planes y
previsiones de cara a enfrentarse a posibles emergencias.
CONCLUSIÓN
En conclusión se puede afirmar que la función policial consiste en la protección
ciudadana frente a determinados riesgos que suponen una lesión a los
derechos y libertades de las persona, función que tiene el aval y la conformidad
de la sociedad.
La labor de los cuerpos policiales en nuestro país resulta muy importante no
solo para mantener el orden público sino para proteger los derechos humanos.
En la normativa venezolana está establecido el carácter fundamentalmente civil
y preventivo del servicio de policía. Uno de sus objetivos es controlar y prevenir
los delitos.
La función de investigación penal es competencia del CICPC bajo la dirección
del Ministerio Publico.
Los derechos humanos deben constituirse como un límite y a la vez como un
objetivo de las instituciones de seguridad pública. En las sociedades
democráticas es evidente que los derechos humanos y la función policial tienen
una relación estrecha, pues su finalidad es lograr el bienestar de la ciudadanía
y garantizar su integridad y seguridad.
Los cuerpos policiales, en ejercicio de sus funciones, cuando la ley lo estime
necesario, pueden limitar el ejercicio de ciertos derechos y libertades, esto no
puede, bajo ningún supuesto, justificar violaciones a derechos humanos. Las
herramientas legales con las que cuentan los agentes estatales para defender
la seguridad de la ciudadanía no pueden ser utilizadas para avasallar estos
derechos.
El ejercicio de la función policial es indispensable para el desarrollo y progreso
de los Estados y, de igual manera, constituye una herramienta valiosa para el
aseguramiento de las personas, de sus bienes y de la sociedad misma.
La seguridad ciudadana, desde un enfoque de los derechos humanos, es una
condición donde las personas viven libres de la violencia practicada por actores
estatales o no estatales.