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La naturaleza social del ser humano

El documento analiza la noción de naturaleza humana, distinguiéndola de sustancia y esencia. Aborda los componentes físico-biológico, social y creativo de la naturaleza humana, ofreciendo una interpretación integral. También advierte lo problemático de concebir la naturaleza humana como criterio para la moralidad.

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La naturaleza social del ser humano

El documento analiza la noción de naturaleza humana, distinguiéndola de sustancia y esencia. Aborda los componentes físico-biológico, social y creativo de la naturaleza humana, ofreciendo una interpretación integral. También advierte lo problemático de concebir la naturaleza humana como criterio para la moralidad.

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La problemática naturaleza humana

RESUMEN

Se analiza primeramente la noción de


naturaleza distinguiéndola de la noción
de sustancia y de esencia. Se distingue
el componente físico-biológico, el social
y el creativo personal de la naturaleza
humana. Se ofrece una interpretación
integral de la naturaleza humana cuando
con tal concepto se quiere aludir a "lo
que somos" y a "lo que nos hacemos".
Se llega entonces a advertir lo
problemático ínsito en la concepción de
la naturaleza humana y si hay validez en
emplearla como criterio de lo bueno y lo
justo para las acciones humanas. Ni los
elementos biológicos, ni la conciencia ni
la libertad en la sociedad quedan
excluidos de lo que forma parte de
la naturaleza humana; pero tampoco se
reducen sólo a uno de ellos. La
intervención creativa del hombre sobre
su propio ser pone en cuestión la
antigua concepción de la naturaleza
humana y su valor para establecerse
como criterio para la moralidad humana.

Palabras clave: naturaleza humana –


componente biológico – componente
social – creatividad – moralidad

Abstract: The notion of nature is first


analyzed by distinguishing it from the
notion of substance and essence. It
distinguishes the physical-biological,
social and creative personal component
of human nature. A comprehensive
interpretation of human nature is offered
when it is meant to refer to "what we are"
and "what we do in our selves". We can
then perceive the problematic nature of
the conception of human nature and
whether it is valid to use it as a criterion
of the good and the just for human
actions. Neither biological factor nor
consciousness nor freedom in society
are excluded from what is part of human
nature; but they are not reduced to just
one of them. The creative intervention of
man on his own being questions the old
conception of human nature and its
value in order to establish itself as a
criterion for human morality.

Keywords: human nature – biological


factor – social component – creativity –
morality

INTRODUCCIÓN: LA NOCIÓN DE
NATURALEZA
1.- El concepto de "naturaleza" ha sido
utilizado, por siglos, como un punto de
referencia para establecer lo que es
objetivo y lo que es una norma de
comportamiento moral. Lo natural es
presentado, entonces, como lo objetivo
físico-biológico, como lo no arbitrario, no
parcial, no subjetivo. En resumen, obrar
acorde a la naturaleza no puede ser
considerado moralmente malo: es
indiferente o bueno de por sí.

En gran manera, dependemos de la


mentalidad de los griegos, en cuanto a la
categorización o encuadre de la realidad
mediante conceptos. En esto se corre el
riesgo de los racionalismos: creer que la
realidad y las ideas se corresponden;
pero la realidad está en un tiempo y
espacio fluidos, mientras que las ideas
permanecen fijas hasta tanto no
decidamos cambiarlas.

El concepto de naturaleza, desde la


filosofía griega, fue enmarcado
lentamente como sinónimo de esencia; y
ésta como sinónimo de sustancia
permanente y en sí estable, junto a la
cual sólo cambian los accidentes (lugar,
tiempo, cantidad, cualidad, posición,
acción, pasión, relación, situación) y
existen sólo en la sustancia. La
sustancia sub-yace y son los accidentes
los que la manifiestan, por lo que la
sustancia se convierte en el sujeto (sub-
jectum) en el ser humano.

De este modo, se llega a pensar, a


través del lenguaje, que existe una sola
naturaleza humana (real en cada ser
humano), esencialmente igual para
todos los seres humanos, que puede ser
pensada como separada (idea de
sustancia o sustancia segunda) de los
diversos tiempos, lugares y aconteceres.
En consecuencia, se piensa que es la
existencia la que separa a cada sujeto
humano de los otros, pero no su esencia
o naturaleza. Todos seríamos humanos
porque hay una única naturaleza
humana, pero numerosísimas personas
humanas existentes en nuestro mundo,
en diversos tiempos y lugares.

Mas desde una mentalidad hebrea, el


ser humano es más bien un ser con
historia, un ser en un tiempo y en un
espacio en un contexto dialogal. Cada
uno dice lo que es narrando su vida y su
genealogía.

2.- Como se advierte, los humanos


creamos un concepto fijo de naturaleza
humana esencialmente fija e igual para
todos: este concepto era práctico, útil
para expresarnos en grandes rasgos, lo
que somos los seres humanos; pero era
un concepto que metía en el freezer a
los humanos y los fijaba. De hecho el
concepto de especie (o forma) fija
humana hizo imposible pensar en la
evolución de una especie por mucho
tiempo. Hicimos un ídolo y tuvimos luego
que luchar contra él. Con los anteojos de
la inmovilidad no se puede percibir el
lento cambio adaptativo de los vivientes
o sus extinciones.

Mas en la Modernidad, Darwin puso en


cuestión esta concepción fijista de las
especies. Y en la Posmodernidad, se
duda mucho de que existan nociones
químicamente puras, conceptos
inamovibles, hechos sin más objetivos,
sin mancha de subjetividad o
preferencia. Los
seres humanos conocemos desde
alguna perspectiva, desde un tiempo y
desde un lugar determinado: sólo si nos
abstraemos de tiempo y del espacio nos
ubicamos en un lugar abstracto, fuera de
la historia humana y de la realidad
cambiante.

3.- La noción de "naturaleza" (physis en


griego y natura en latín: lo nacido) se
halla enraizado con fuerza en la cultura
griega y en su filosofía, a diferencia de la
mentalidad bíblica, la cual no estaba
muy ligada a la naturaleza sino más bien
al transcurrir en el tiempo.

La presunta eliminación del saber del


mundo de la vida en favor de la
objetivación cientificista de todos los
fenómenos de la experiencia vital ha
sido, en parte, un ideal de la cultura
moderna. Ella ha desocializado nuestra
autocomprensión, aunque desde la
mitad del siglo XIX, se ha comenzado a
recuperar el sentido histórico del
transcurrir vital (historicismo, vitalismo,
etc.) y, a veces, ha vaciado totalmente el
concepto de naturaleza estable.

Según el filósofo A. Rosmini, se deben


distinguir algunos conceptos que
generalmente se confunden, porque se
los define desde distintas perspectivas:

a) La naturaleza es todo lo que entra en


la constitución y puesta en acto de un
ente con sus posibilidades. La
naturaleza de algo es lo que ese algo es
por sí mismo, por haber nacido así, y lo
que puede ser por sí mismo sin
intervención humana. Naturaleza es lo
opuesto a la "cultura", la cual es lo que
cultivamos sobre lo que algo ya es: una
planta de manzana nace
por la sola semilla y la lluvia; pero si la
podamos o la regamos oportunamente,
entonces la "cultivamos".

b) La sustancia es el acto primero: lo


que permanece en sí; lo que constituye
al sujeto, por el cual un ente subsiste y
puede ser pensado en sí y no en otro. La
naturaleza humana de un ser humano es
también una sustancia y no un
accidente, como es accidental ser
hombre o ser mujer.

c) La esencia es lo que se contiene -esto


es, el ser y las propiedades del ser o de
cada ente- en una idea (no la idea, que
es solo el medio para conocer las
esencias). La esencia indica la
determinación mental que tiene
cualquier ente, por lo que es tal y no
otro; sea que este ente subsista
realmente o sea solo pensado[1]"Ser"
indica algo indeterminado; "esencia" algo
determinado, con límites.

Más ha habido filósofos, como los


existencialistas, que no admitieron que
exista un ser esencial, un ser fijo o
esencia: lo que existe, según ellos, son
personas con existencia que se van
haciendo un ser. El hombre en su origen
es algo indeterminado, y sólo nuestras
elecciones y acciones forman el perfil de
nuestra personalidad, de lo que somos.

No todos los filósofos reconocen que


existe una naturaleza (o esencia)
humana. Los filósofos existencialistas,
por ejemplo, admiten que el hombre es
una existencia libre y, en consecuencia,
el hombre se va haciendo lo que es, sin
nada ni nadie que lo obligue o lo
determine a ser de tal o cual manera.
Cada hombre libremente, con su
existencia, se da su propia esencia: esa
es la condición humana igual para todos;
pero no existe una esencia o naturaleza
humana igual para todos. No existe por
lo tanto una norma común para la vida
moral, algo que establezca lo que está
bien o está mal por naturaleza.

"La filosofía existencialista es ante todo


una filosofía que dice: la existencia
precede a la esencia; debe ser vivida
para ser verdaderamente sincera". "El
existencialista no tomará jamás al
hombre como fin, porque siempre está
por realizarse. Y no debemos creer que
haya una humanidad a la que se pueda
rendir culto a la manera de Augusto
Comte… El hombre está continuamente
fuera de sí; es proyectándose y
perdiéndose fuera de sí mismo como
hace existir al hombre… Recordamos al
hombre que no hay otro
legislador que él mismo y que es en el
desamparo donde decidirá de sí
mismo"[2].

La naturaleza humana parece referirse


entonces a lo que los humanos tenemos
en común con los demás humanos por
el mero hecho de haber nacido de un
humano y perpetuar este modo de ser.
Lo que existe en común es esta
condición humana. Parece ser que no
tenemos una naturaleza humana fija,
sino una historia, un trascurrir humano,
el de cada uno: igual como transcurrir,
diverso en cada uno.

Lo común es un concepto abstracto, que


se elabora abstrayendo las diferencias
particulares. Bajo este elaborado
concepto muchas personas reivindican
los mismos derechos para todos los
humanos, pues todos seríamos
igualmente humanos y podríamos hacer
lo mismo que cualquier
otro, porque eso sería lo justo.

El hecho es que todos nacemos


desiguales en salud, recursos
intelectuales, culturales, etc. La igualdad
es entonces sólo el deseo que algunas
personas tienen, porque la realidad es
desigual: nadie tiene las células de otro,
ni generalmente la misma salud, color,
sentimientos, etc. La igualdad es lo
antinatural, lo que quizás se puede
lograr construir con acuerdos, a partir de
lo naturalmente dado a cada ser
humano.

LO NATURAL EN LAS MANOS


HUMANAS
4.- Se estima que lo natural "ha nacido"
espontáneamente, sin intervención
humana alguna; se opone a lo cultural, a
lo artificial, a lo cultivado o labrado por
los seres humanos.
En los últimos tiempos han adquirido
una relevancia especial los nuevos
conocimientos del genoma humano y del
cerebro para defender con mayor fuerza
una concepción de la naturaleza
humana basada en las ciencias y
técnicas.

La técnica es producto de la inteligencia


práctica del hombre, aquella que le
permite "disponer" del entorno y
someterlo a sus necesidades vitales. No
es, entonces, que el hombre haga "uso"
de la técnica, sino que el hombre es, en
sí mismo, un animal técnico,
transformador y apropiador del entorno
para sus propios fines. La técnica no es
algo agregado, sino lo constitutivo del
animal humano. O para decirlo de otro
modo: dado que el hombre no ha podido
cambiar rápidamente su cuerpo a
consecuencia de su
infradotación orgánica, se ve abocado a
pensar y actuar técnicamente
cambiando el entorno. En lugar de
cambiarse a sí mismo, cambia el mundo
que lo rodea. Y es esta habilidad
compensatoria lo que lo hizo sapiens en
la teoría y en la práctica[3]Hasta ahora el
hombre ha pensado acerca de cuál es
su naturaleza; ahora de lo que se trata
es de inventarla.

Con lo cual hay quien piensa que las


concepciones filosóficas (solamente
teóricas) de la naturaleza humana ya se
han hecho irrelevantes, pues ya no va
quedando nada puramente natural, sino
un concepto abstracto y vacío de
contenido existencial e histórico.

5.- Parece ser que es necesario


proponer concepciones filosóficas que
sean compatibles con el progreso en la
investigación científica; también hay que
articular los conocimientos científicos en
un marco hermenéuticamente adecuado
al desarrollo del pensamiento filosófico.

Dado que vemos nuestro mundo, con


todo el bagaje de nuestros
conocimientos y costumbres, la misma
"naturaleza" parece ser un concepto
interpretativo, de tal manera que la
naturalización no es más que una
interpretación.

Fue desde la cultura griega,


especialmente desde Aristóteles, que se
dividió el mundo en dos grandes zonas:
lo inanimado y lo animado; y éste en tres
grandes "reinos": el vegetal, el animal y
el humano, reservándose la cultura casi
exclusivamente para los humanos.

Los hombres se adaptan no cambiando


su constitución genética de acuerdo con
las exigencias del ambiente sino
cambiando el ambiente de acuerdo con
las exigencias de sus genes (el fuego
sería un buen ejemplo, una expansión
en todos los medios). La adaptación por
medio de la cultura ha prevalecido sobre
la biológica. Sin embargo están
relacionadas: la cultura sólo puede
aparecer si existe base biológica
adecuada. Al mismo tiempo, la cultura
multiplica el poder adaptativo de la
naturaleza biológica y es la fuente más
importante de cambios ambientales que
impulsan, a su vez, la evolución
biológica del hombre: aunque la
evolución cultural predomine, la
biológica continúa y tal vez se haya
acelerado, debido a las condiciones
creadas por la cultura.

6.- El estudio de la naturaleza humana


ha
de partir de la animalidad del hombre y,
en concreto, de su peculiar corporalidad.
Pero la biología no basta -ni siquiera en
su actual desarrollo mediante la genética
y la neurociencia– para ofrecer una
interpretación integral de la naturaleza
humana, cuando con tal concepto se
quiere aludir a "lo que somos" y a lo que
nos hacemos. Mediante el conocimiento,
el trabajo y la técnica transformamos lo
nacido o natural en artificial, objeto del
arte, adquiriendo valores ambiguos,
como ya lo reconocía Aristóteles.

"Del mismo modo que en su perfección


el hombre es el mejor de los animales,
así también sin la ley y la justicia es el
peor de todos. La maldad armada es
algo muy cruel, y la naturaleza ha dado
a los hombres armas proyectadas para
usarlas en la causa de la inteligencia y la
virtud,
que, no obstante, pueden usarse para
fines opuestos. Carente de virtud, el
hombre es el más impío y salvaje de los
animales, el más lascivo y el más
glotón"[4].

Porque de aquello que realmente somos


forma parte no sólo la genética,
el genoma y el desarrollo del cerebro
(vida biológica), sino también
la epigenética[5]y la vida biográfica (en
la que
se va incorporando la experiencia
cultural). Ambos aspectos de la
experiencia
vital (la naturaleza humana biológica y la
naturaleza humana cultural)
están en continua interacción y
constituyen un todo complejo con
una serie de características, para cuya
denominación también
se ha empleado en ocasiones la
expresión "naturaleza humana"
(en sentido amplio), o bien la de
"condición humana".

LA PROBLEMÁTICA NATURALEZA
HUMANA: CONCEPTO Y REALIDAD
7.- Un problema es una dificultad (o
contradicción real o aparente) y el
concepto de naturaleza humana se ha
vuelto problemático, ambiguo, casi
contradictorio, pues casi no queda nada
natural dado que la presencia del
hombre lo trans-forma, de da otra forma
de ser.

Dos tipos de lenguaje predominan


actualmente para expresar la
experiencia humana: el neurobiológico y
el psicológico. Estos lenguajes ponen de
manifiesto dos interpretaciones de la
realidad que intentan describir, ya sea
en términos neurobiológicos, o bien en
términos psicológicos y humanísticos,
más cercanos a la concepción cotidiana
del mundo de la vida.

La necesidad de recurrir a estas dos


perspectivas para comprender la
realidad de la naturaleza humana, la que
aporta la experiencia humana de primera
persona (más subjetiva) y la de tercera
persona (más objetiva), es uno de los al
parecer ineludibles problemas filosóficos
que surgen. Rosmini distinguía el modo
de sentir que es subjetivo (desde
nuestra interioridad); el modo de sentir
extrasubjetivo (como sucede cuando con
nuestros ojos vemos nuestro cuerpo) y
el modo de conocer que es objetivo (lo
que algo es, con prescindencia de lo que
sentimos de él).

La mirada de la tercera persona (propia


de
la ciencia en el sentido de "científico")
cree poder dar cuenta de lo real de un
modo objetivo y la de la primera persona
(más propia de ciertas concepciones
filosóficas) considera imprescindible
incorporar la dimensión de la
subjetividad. Por lo cual surge asimismo
la necesidad de articular ambas
perspectivas, proponiendo un marco
capaz de integrar ciencia y filosofía para
comprender la naturaleza humana, y que
a veces se suele denominar
"biohermenéutica"[6].

8.- En este contexto, se debe tener


presente no absolutizar una parte: los
neurofisiólogos son, con frecuencia, algo
así como científicos transmutados en
filósofos.

Se han seguido descubriendo las bases


genéticas y neuronales de capacidades
tan características del hombre como la
capacidad lingüística y la imitación. Un
descubrimiento especialmente relevante
para profundizar en el conocimiento de
la naturaleza humana ha sido el de las
"neuronas espejo", que ha servido para
comprender mejor las bases
neurobiológicas de la empatía y la
simpatía, el contagio y la imitación[7]

La problemática del determinismo y de la


causalidad directa se resuelven en favor
de la libertad entendida, al menos, como
capacidad de escoger entre
posibilidades y alternativas, teniendo en
cuenta el factor teleológico de los
objetivos que se persiguen en la vida.
Donde hay opción hay libertad[8]

Ahora bien si la libertad es parte de la


naturaleza humana, entonces no hay
que
pensarla como la actividad de una
sustancia ya hecha y cerrada sino como
un hacer y un hacerse: la naturaleza
humana no tiene, pues, una esencia
hecha sino un hacerse histórico[9]Sólo
en abstracto podemos hablar de "las
naturaleza humana", haciéndonos un
concepto ad ella, sin considerar sus
cambios reales.

El mismo concepto de identidad supone


tanto algo que cambia como algo que
permanece. La igualdad de alguien
supone la comparación con otro, sin
identificarse con otro, pues si lo hiciera
dejaría de ser igual; la identidad, por su
parte, implica la referencia y memoria
permanente con uno mismo[10]

7.- Se debe distinguir: a) la base


biológica del cerebro y sus neuronas de
b) la
compresión intelectual. El intento de
descifrar el código cognitivo relacional
(la comprensión) mediante biología
molecular equivale a intentar entender
un mensaje escrito analizando la
composición química de la tinta: se
confunde el hardware con el software, el
aspecto material con el aspecto de
contenido intelectual o lógico. Dicho con
otro ejemplo: en español, si no se indica
ninguna relación entre las letras L, S y
O, no significan nada; sin embargo, sol
sabemos lo que significa. Ni la
conciencia ni la libertad quedan
reducidas a sus elementos biológicos.
La corteza cerebral almacena un
conocimiento o información directa, no
consciente, que el ser humano puede
recombinar luego, volviendo sobre ella,
haciéndola consciente, y elegir después
libre y creativamente generando estados
de cognición consciente y de acción
libre.
NATURALEZA HUMANA: LIBERTAD Y
RESPONSABILIDAD
8.- Una lectura biológica del
conocimiento y de la libertad es parcial:
es atribuir el todo a una parte, utilizando
metáforas que más encubren que
aclaran el tema.

Afirmar que la libertad consiste en la


capacidad de nuestra corteza cerebral
para seleccionar entre alternativas de
acciones con objetivos y la información
que las guía; que "el agente elector es la
corteza"[11] es pensar fenómenos
complejos desde una perspectiva
simplificadora. Afirmar que la libertad,
"básicamente neurobiológica y
homeostática, sigue un proceso de
maduración cognitiva" es explicarla con
una metáfora insuficiente.
Sostener que los humanos tenemos la
"potencialidad" de abrirnos más allá de
las exigencias biológicas y pragmáticas,
de manera que la naturaleza humana es
capaz de dar de sí más de lo
inicialmente previsto, en virtud de la
conexión entre la apertura
neurobiológica y la experiencial (cultural,
histórica y personal) es también explicar
lo futuro con la palabra potencialidad
añadida al pasado: "post hoc ergo
propter hoc" (después de esto luego por
esto).

9.- Afirmar que "el cerebro humano ha


sido capaz de abrirse a un querer
potencialmente universalizador y a un
proceso transevolutivo de
humanización"[12], es pasarse del
cerebro (físico, biológico) a la mente
capaz de comprender lo universal. Se
podría afirmar
entonces, con una metáfora, que de
experiencias sensoriales e individuales
(sobre entes) se pasa al conocimiento
de lo universal (ser), por un poder de
abstracción, como sostenía la
neoescolástica. Se pasa porque sin más
se puede pasar; porque se tiene la
potencialidad emergente. La explicación
filosófica queda entonces basada en el
pasaje de la potencia al acto: si se
realiza algo, esto es un indicador que de
que se lo podía realizar; el acto
manifiesta la potencialidad antes
escondida, virtual. ¿El acto se explica
por la potencia, o la potencia por el acto;
se puede porque se es o se es porque
se puede; o en realidad, no se está
explicando nada porque un concepto ya
estaba comprendido en el otro, como lo
explícito está en lo implícito?
APRENDIZAJE SOCIAL POR
IMITACIÓN: NEURONAS ESPEJO
10.- En los niños con autismo se
observa que la supresión de la onda mu
sí se produce cuando realizan un
movimiento voluntario, pero no cuando
observan a alguien realizar la acción, de
lo cual se deduce que el sistema motor
está intacto, pero no así el sistema de
neuronas espejo. Estos hallazgos se han
comprobado también con otras técnicas
como la magnetoencefalografía, la
resonancia magnética funcional o la
estimulación magnética transcraneal. En
todos los casos se muestra que en el
autismo existe una disfunción de las
neuronas espejo. Esto explicaría la
mayoría de los síntomas del trastorno
autista: falta de habilidades sociales,
ausencia de empatía, déficits de
lenguaje, imitación pobre, dificultad para
comprender las metáforas, etc.
Todo esto nos hace pensar que las
neuronas espejo son el mecanismo
esencial para comprender las
intenciones de otros, para desarrollar
una teoría de la mente y, por ende, para
capacitarnos para la vida
social[13]Según esto, lo que se llama
naturaleza humana no debería
comprenderse como un ser ya hecho,
sino como un estar siendo abierto a su
entorno y con grandes posibilidades de
cambio mediante el proceso de
aprendizaje por asimilación y adaptación
para sobrevivir en circunstancias
(físicas, sociales, morales) adversas.

LA NATURALEZA HUMANA TERMINA


HALLÁNDOSE EN EL ÁMBITO MORAL
11.- Más allá de toda la base biológica
(que necesitamos para vivir y más allá
de
toda la apoyatura familiar que
necesitamos para aprender y utilizar
creativamente un lenguaje humano),
nuestra naturaleza humana implica una
superación sobre esas bases biológicas
e intelectuales: implica un
comportamiento moral, esto es,
recíproco, regido por reglas. Es esto lo
que nos hace superar el nivel biológico e
incluso el nivel de una sociedad
conducida por determinados factores
químicos, como las comunidades de
hormigas o abejas, o por crueles
instintos de sobrevivencia y bajo la única
ley del "te como, antes de que tú me
comas".

"Habermas sostiene, con razón, que sólo


pueden ser considerados miembros de
la comunidad moral de comunicación
aquellos seres que pueden `obligarse
recíprocamente y esperar los unos de
los
otros comportamientos conformes a
normas´. La `dignidad humana´ en
estricto sentido moral y legal está ligada
a esta simetría de relaciones. No es una
propiedad que se `posea´ por naturaleza
como la inteligencia o los ojos
azules…"[14]

Tener una naturaleza humana termina


implicando tener y ejercer la libertad en
el ámbito moral, pues esta naturaleza es
y se hace. Esta naturaleza humana
actual puede ser predicada sólo de los
individuos de la especie humana que
forman parte de la comunidad moral,
que se reconocen como libres e iguales
e interactúan, con expectativas de
reciprocidad, sobre la base de relaciones
de simetría.

CONCLUSIÓN
12.- La naturaleza -o modo de ser
humano
sustancial en una sociedad- es uno y
triniforme: siendo una persona unitaria,
tiene: 1) un aspecto real-biológico, con
un cuerpo y sentimientos; 2) un aspecto
intelectual capaz conocer la verdad y la
justicia, y de manejar e intercambiar
creativamente ideas; y 3) un aspecto
realización moral por el que es
consciente de sus actos, libre y
responsable de los mismos, capaz de
convivir con los demás humanos
creando y aceptado normas de
reciprocidad que favorecen la vida. Es
humano el padecer dolor y gozar de la
alegría; es humano tener sentimientos
(de diverso tipos: amor, odio, ayuda,
robo, generosidad y envidia, etc.); pero
sobre todo es humano el poder conocer,
decidir y juzgar acerca del valor de sus
actos y acciones humanas y de su
precariedad y mortalidad.
La naturaleza humana implica entonces,
necesariamente, un constitutivo físico-
biológico sensible, un aspecto intelectual
y un aspecto moral que interactúa con
los dos anteriores. Quien posee estos
dos aspectos anteriores (composición
físico-biológica sentimental y astucia
para solucionar problemas), pero no la
dimensión moral (convivir en libertad
acordando constantemente nuevas
normas recíprocas), tiene sólo la
posibilidad y la apariencia de ser
persona humana, mas sigue estando en
el ámbito la animalidad. Actualmente los
humanos están haciéndose conscientes
de su libertad y responsabilidad
individual y social, y experimentado con
ello, sobrepasando límites:
desorientándose. En formas reiteradas,
se inoculan quijotescamente de locura
para protegerse quizás, naturalizándose,
de locuras más
virulentas.

13.- La problemática sobre el ser de la


naturaleza humana trae
consigo otro problema. Dado que la
naturaleza humana es una naturaleza
abierta
pues implica, además de lo físico-
biológico y las circunstancias
sociales, la libertad y creatividad con la
cual las personas interactúan
con su medio (físico y social). Ahora bien
si así es la naturaleza
humana ella no nos sirve como criterio o
norma para poder juzgar la rectitud
de las acciones humanas.

Si la norma de la moral dependiese de lo


biológico del ser humano, y esta biología
quedase en manos de los seres
humanos, entonces la norma moral
variaría con las
acciones humanas y difícilmente podría
universalizarse.

Es verdad que la moral no se halla en


las normas de la moralidad, sino en la
adecuación o inadecuación de los actos
humanos respecto de las normas; pero
así, al cambiar las normas (basadas en
la base físico-biológica y social) por las
acciones humanas, cambiará al valor de
bondad o maldad que se aplicarán a las
acciones humanas futuras. Toda acción,
por ejemplo, que interrumpiese un siclo
biológico (anticonceptivos, vasectomía,
etc.) natural sería considerado contra la
ley natural o antinatural y, en
consecuencia, moralmente
inaceptable[15]

14.- Dada la fragilidad y mortalidad de


los humanos, surgen generalmente dos
sentimientos de esta situación: el de
temor (a lo desconocido, a la
desprotección, al futuro, a la brevedad
de la vida) y el de esperanza fundada en
una fe difusa, contra la angustia y a
pesar de toda esperanza defraudada.
Los humanos no sólo buscan saber, sino
también necesitan creer, lo que genera
esperanza, pero esto los puede hacer
presa fácil de los vendedores de
esperanzas (las iglesias).

Estos dos sentimientos son los dos


grandes motores de las vidas humanas,
los que otorgan sentido y hacen soportar
los grandes trabajos; pero, una vez
comprendidos, se puede vivir una vida
feliz, sin ser adictos a la vida y sabiendo
serenamente que toda vida tiene,
actualmente, un límite biológico[16]

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