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Sistema Genital Masculino y Femenino - Histologia

El documento describe el desarrollo del sistema genital masculino, incluyendo la formación de los testículos y la espermatogénesis. Explica cómo se determina el sexo a través de la expresión del gen SRY y cómo los testículos descienden al escroto. También describe la estructura del testículo y del espermatozoide maduro.

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Sistema Genital Masculino y Femenino - Histologia

El documento describe el desarrollo del sistema genital masculino, incluyendo la formación de los testículos y la espermatogénesis. Explica cómo se determina el sexo a través de la expresión del gen SRY y cómo los testículos descienden al escroto. También describe la estructura del testículo y del espermatozoide maduro.

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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular Para la Educación Universitaria Ciencia y Tecnología


Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos
Área de Ciencias de la Salud
Programa de Medicina
1er Año de Medicina - Sección 15
Cátedra: Histología y embriología

Desarrollo del aparato genital


masculino y femenino

Profesora:
Morelis Hernandéz
Integrantes:
Aura María García. C.I. 29.671.927
Sara Gil Fernández. C.I. 30.212.296
Victor Edgardo Dugarte Guanchez. C.I. 27.793.074

San Juan de los Morros, septiembre de 2020


Sistema genital masculino
Este se conforma por los testículos, las vías espermáticas, las glándulas
sexuales accesorias (vesículas seminales, la próstata y las glándulas
bulbouretrales) y los genitales externos que comprenden el pene y el escroto.

De forma funcional el testículo tiene dos procesos principales a realizar,


estos son la espermatogénesis (producción de espermatozoides, denominados
gametos masculinos) y la esteroidogénesis (síntesis de andrógenos, también
denominados hormonas sexuales). Los andrógenos, sobre todo la testosterona,
son indispensables para la espermatogénesis, logran cumplir una función
necesaria en el desarrollo del embrión XY para que el feto adquiera el fenotipo
masculino y son la causa del dimorfismo sexual (características físicas y
psicológicas masculinas). Los fenómenos de división celular durante la producción
de los gametos tanto masculinos como femeninos (los óvulos), comprenden
procesos de dos tipos, mitosis (división normal) y de meiosis (división reductora).

Testículo:

Es un órgano ovoide, el hombre posee dos por lo cual son pares


posicionados dentro del escroto, justamente fuera de la cavidad abdominal. Cada
uno de ellos se encuentra en un estado de suspensión justamente en el extremo
de un saco musculofascial que se alarga en continuidad con las capas de la pared
anterior del abdomen y se proyecto en el interior del escroto. Estos se conectan
mediante los cordones espermáticos a la pared abdominal y están adheridos al
escroto por los ligamentos escrotales, que son restos del gubernaculum testis.

Determinación del sexo y desarrollo del testículo:

La diferenciación de género se realiza a través de una cascada de


activaciones génicas, es decir la activación de procesos múltiples.

El sexo genético se determina en la fecundación por la presencia o la


ausencia del cromosoma Y. Los testículos, sin embargo, no se forman hasta la
séptima semana del desarrollo. El sexo gonadal es determinado por el gen SRY
que se halla situado en la región determinante sexual del brazo corto del
cromosoma Y. La expresión del gen SRY en el desarrollo embrionario inicial
desencadena la determinación sexual de las gónadas en los testículos; por lo
tanto, es responsable de la determinación del sexo. La información genética
codificada en el cromosoma Y por sí sola no es suficiente para guiar el desarrollo
complejo de las gónadas masculinas. En cambio, el gen SRY opera como un
interruptor maestro que controla una cascada de varias activaciones génicas en
los autosomas 9, 11, 17 y 19 y en el cromosoma X. Un factor de transcripción
denominado factor determinante testicular (TDF), codificado por el gen SRY,
posee un dominio molecular que se fija a una región específica del ADN y altera
su estructura. El ADN afectado forma un asa que permite la unión de otros
factores de transcripción. Éstos a su vez determinan la expresión de otros genes
que inician la formación no sólo de los testículos sino también de otros órganos
sexuales masculinos.

Los testículos se desarrollan en la pared posterior del abdomen y luego


descienden hasta el escroto. Se forman retroperitonealmente en asociación
estrecha con el sistema urinario en la pared posterior de la cavidad abdominal. Los
testículos, al igual que los ovarios, tienen tres orígenes:

- El mesodermo intermedio forma las crestas urogenitales en la pared


abdominal posterior y da origen a las células de Leydig (células
intersticiales) y a las células mioides (células contráctiles peritubulares).
- El epitelio mesodérmico (mesotelio celómico) cubre las crestas y da origen
a los cordones epiteliales de forma similar a un dedo denominados
cordones sexuales primarios. Estos cordones crecen hacia el mesodermo
intermedio subyacente y son colonizados por células germinativas
primordiales. Los cordones sexuales primarios también dan origen a las
células de Sertoli.
- Las células germinativas primordiales migran desde el saco vitelino hacia
las gónadas en desarrollo donde se incorporan a los cordones sexuales
primarios. Allí se dividen y se diferencian en espermatogonios.
La espermatogénesis requiere que los testículos se mantengan por debajo
de la temperatura corporal normal.

A medida que los testículos descienden de la cavidad abdominal hacia el


escroto llevan consigo vasos sanguíneos, vasos linfáticos, nervios autónomos y
una extensión del peritoneo abdominal llamada túnica vaginal, que cubre su
superficie anterolateral. Dentro del escroto la temperatura de los testículos es de 2
a 3 ºC más baja que la temperatura corporal.

Esta temperatura más baja es indispensable para la espermatogénesis,


pero no es necesaria para la producción hormonal (esteroidogénesis), que puede
ocurrir a la temperatura corporal normal. Si los testículos se mantienen a
temperaturas más altas o si no descienden al escroto, entonces no se producen
espermatozoides.

Estructura del testículo:

Los testículos tienen una cápsula de tejido conjuntivo de gran espesor


llamada túnica albugínea. La parte interna de esta cápsula, la túnica vasculosa, es
una lámina de tejido conjuntivo laxo que contiene vasos sanguíneos. Cada
testículo está dividido en alrededor de 250 lobulillos mediante tabiques
incompletos de tejido conjuntivo que se proyectan desde la cápsula. A lo largo de
la superficie posterior del testículo, la túnica albugínea aumenta su espesor y se
mete dentro del órgano para formar el mediastino testicular. Los vasos
sanguíneos, los vasos linfáticos y la vía espermática atraviesan el mediastino
testicular al entrar o al salir del testículo.

Cada lobulillo testicular consiste en uno a cuatro túbulos seminíferos en los


que se producen los espermatozoides y una estroma de tejido conjuntivo en la que
hay células intersticiales de Leydig que producen testosterona.

Los túbulos seminíferos consisten en un epitelio seminífero rodeado por una


túnica propia.

La túnica (lámina) propia, también llamada tejido peritubular es un tejido


conjuntivo de múltiples capas que carece de fibroblastos típicos. En los seres
humanos está compuesta por tres a cinco capas de células mioides (células
peritubulares contráctiles) y fibrillas colágenas ubicadas por fuera de la lámina
basal del epitelio seminífero.

Espermatogénesis:

La espermatogénesis, es decir el proceso por el cual se producen los


espermatozoides, comprende una serie de fenómenos muy complejos. Empieza
poco antes de la pubertad bajo la influencia de las concentraciones cada vez
mayores de gonadotrofinas hipofisarias y continúa durante toda la vida. Esta se
divide en tres fases distintas:

- Fase espermatogónica: en la cual los espermatogonios se dividen por


mitosis para reemplazarse a sí mismos y para dar lugar a una población de
espermatogonios predestinados que al final se diferenciarán en
espermatocitos primarios.
- Fase espermatocítica (meiosis): en la cual los espermatocitos primarios
sufren las dos divisiones meióticas que reducen tanto la cantidad de los
cromosomas como el contenido de ADN para producir células haploides
llamadas espermátides.
- Fase de espermátide (espermiogénesis): en la cual las espermátides se
diferencian en espermatozoides maduros.

Al final de la espermatogénesis, las espermátides logran su maduración


final y se liberan en la luz del túbulo seminífero desde las células sustentaculares
de Sertoli durante un proceso llamado espermiación.

Estructura del espermatozoide maduro:

El espermatozoide humano maduro tiene unos 60 µm de longitud. Su


cabeza es aplanada y puntiaguda y mide 4,5 µm de largo por 3 µm de ancho por 1
µm de espesor. El casquete acrosómico que cubre las dos terceras partes
anteriores del núcleo contiene hialuronidasa, neuraminidasa, fosfatasa ácida y una
proteasa similar a la tripsina llamada acrosina. Estas enzimas acrosómicas son
indispensables para la penetración de la membrana pelúcida del óvulo. La
liberación de las enzimas acrosómicas cuando el espermatozoide entra en
contacto con el ovocito es el primer paso de la reacción acrosómica. Este proceso
complejo facilita la penetración del espermatozoide y la ulterior fecundación e
impide la entrada de otros espermatozoides en el óvulo.

La cola del espermatozoide está subdividida en el cuello, la pieza


intermedia, la pieza principal y la pieza terminal.

El cuello corto contiene los centríolos y el origen de las fibras gruesas. La


pieza intermedia es de alrededor de 7 µm de longitud y contiene las mitocondrias
dispuestas en forma helicoidal alrededor de las fibras gruesas y del complejo
axonemico. Estas mitocondrias proveen la energía para el movimiento de la cola y
por ende son las responsables de la movilidad del espermatozoide.

Los espermatozoides recién liberados se procesan en el epidídimo, donde


adquieren movilidad y sufren una maduración adicional.

Túbulos seminíferos:

Las células espermatógenas en diferenciación no están distribuidas al azar


en el epitelio seminífero ya que existen tipos celulares específicos que se agrupan
juntos. Estos agrupamientos o asociaciones ocurren porque hay puentes
intercelulares entre la progenie de cada par de espermatogonios tipo Ap y porque
las células sincronizadas pasan tiempos específicos en cada etapa de la
maduración. Todas las fases de la diferenciación ocurren en forma secuencial en
cualquier sitio dado de un túbulo seminífero porque la progenie de las células
madre permanece conectada por puentes citoplasmáticos y experimenta las
divisiones mitóticas y meióticas y la maduración de manera sincrónica.

La duración de la espermatogénesis en los seres humanos es de


aproximadamente 74 días.

Ondas del epitelio seminífero:

Describe los cambios que ocurren con el tiempo en cualquier sitio del
túbulo. Además, la onda del epitelio seminífero describe la distribución de los
patrones de asociación celular (estadios espermatógenos) en toda la longitud del
túbulo. En roedores y otros mamíferos estudiados, incluso primates subhumanos
cada estadio ocupa una longitud significativa del túbulo seminífero y los estadios
parece que ocurren secuencialmente a todo lo largo del túbulo. En el epitelio
seminífero humano no hay ondas y la organización de los estadios
espermatógenos a lo largo del túbulo seminífero es al azar. Cada patrón de
asociables de reposicionar las espermátides alargadas incrustadas en el
citoplasma de la célula de Sertoli.

- Filamentos intermedios: son un componente principal del citoesqueleto de


la célula de Sertoli y consisten principalmente en vimetina (proteínas tipo III
del filamento intermedio). Forman una vaina perinuclear que rodea y separa
el núcleo de otros orgánulos citoplasmáticos. Los filamentos intermedios se
extienden desde la vaina perinuclear hasta las uniones similares al
desmosoma entre las células de Sertoli contiguas y los hemidesmosomas.
- Filamentos de actina: están concentrados debajo de la membrana
plasmática cerca de las uniones intercelulares, Los filamentos de actina
refuerzan y estabilizan las especializaciones de la unión intercelular de la
membrana plasmática de la célula de Sertoli.

Células de Sertoli:

Son células epiteliales cilíndricas altas que no se dividen y están apoyadas


sobre la lámina basal multiestratificada gruesa del epitelio seminífero. Son las
células de sostén para los espermatozoides en desarrollo que se adhieren a su
superficie después de la meiosis. Las células de Sertoli contienen un REL extenso,
un RER bien desarrollado y pilas o rimeros de laminillas anulares. Poseen muchas
mitocondrias esferoidales y alargadas, un aparato de Golgi bien desarrollado y
cantidades variables de lisosomas, inclusiones lipídicas, vesículas y gránulos de
glucógeno.

Conductos intraesticulares:
Al final de cada túbulo seminífero hay una transición brusca hacia los
túbulos rectos. Este segmento terminal corto del túbulo seminífero está tapizado
sólo por células de Sertoli. Cerca de su terminación, los túbulos rectos se
estrechan y su revestimiento epitelial cambia a simple cúbico.

Los túbulos rectos desembocan en la red testicular, una serie compleja de


conductos anastomosados dentro del tejido conjuntivo muy vascularizado del
mediastino testicular. Los conductos de la red testicular están revestidos por un
epitelio simple cúbico o cilíndrico bajo. Sus células poseen un solo cilio apical y
relativamente pocas microvellosidades apicales cortas.

Vías espermáticas:

El desarrollo inicial de las células de Leydig y el comienzo de la secreción


de testosterona estimulan el conducto mesonéfrico (de Wolf) para que se
diferencie en la vía espermática del testículo en desarrollo. La porción del
conducto mesonéfrico contigua al testículo en desarrollo adquiere un trayecto
contorneado y se diferencia en el conducto del epidídimo. Además, una cierta
cantidad (aproximadamente 20) de los túbulos excretores mesonéfricos restantes
en esta región entra en contacto con los cordones testiculares en desarrollo y por
último se convierte en los conductillos eferentes que conectan la red testicular en
formación con el conducto del epidídimo. La porción distal del conducto
mesonéfrico adquiere una gruesa cubierta de músculo liso y se convierte en el
conducto deferente. El extremo del conducto mesonéfrico distal da origen al
conducto eyaculador y a las vesículas seminales.

Epidídimo:

Es una estructura con forma de semiluna que está apoyada sobre las
superficies superior y posterior del testículo. Mide más o menos 7,5 cm de longitud
y está compuesto por los conductillos eferentes y el conducto del epidídimo, junto
con los vasos sanguíneos, el músculo liso y las cubiertas de tejido conjuntivo
asociados. El conducto del epidídimo es un tubo muy enrollado que mide de 4 m a
6 m de longitud. En el epidídimo se describe una cabeza, un cuerpo y una cola.
Los conductillos eferentes ocupan la cabeza y el conducto del epidídimo ocupa el
cuerpo y la cola.

Conducto deferente:

Es una continuación directa de la cola del epidídimo. Asciende a lo largo del


borde posterior del testículo, cerca de los vasos y los nervios testiculares.
Después se introduce en el abdomen como un componente del cordón
espermático al atravesar el conducto inguinal. El cordón espermático contiene
todas las estructuras que se dirigen hacia el testículo o provienen de él. Además
del conducto deferente, el cordón espermático contiene la arteria testicular,
arterias pequeñas para el conducto deferente y el músculo cremáster, el plexo
pampiniforme, vasos linfáticos, fibras nerviosas simpáticas y la rama genital del
nervio genitofemoral.

Glándulas sexuales accesorias:

Las vesículas seminales son un par de glándulas tubulares, alargadas y


muy tortuosas, ubicadas en la pared posterior de la vejiga urinaria paralela a la
ampolla de los conductos deferentes. Un conducto excretor corto que parte de
cada vesícula seminal se combina con la ampolla del conducto deferente para
formar el conducto eyaculador. Las vesículas seminales se desarrollan como
evaginaciones de los conductos mesonéfricos (de Wolf) en la región de la ampolla
futura. La pared de las vesículas seminales contiene una mucosa, una capa de
músculo liso delgada y una cubierta fibrosa. La mucosa posee muchos pliegues
primarios, secundarios y terciarios que aumentan la extensión de la superficie
secretora. No obstante, todas las cavidades irregulares así formadas están en
comunicación con la luz.

La secreción de las vesículas seminales es un material viscoso blanco


amarillento. Contiene fructosa, que es el sustrato metabólico principal para los
espermatozoides, junto con otros sacáridos simples, aminoácidos, ácido ascórbico
y prostaglandinas. Si bien las prostaglandinas se aislaron inicialmente en la
próstata (de ahí su nombre), en las vesículas seminales se sintetizan en gran
cantidad.

Próstata:

Es la glándula sexual accesoria más grande del sistema genital masculino.


Su forma y su tamaño son comparables a los de una nuez. La función principal de
la próstata consiste en secretar un líquido claro, levemente alcalino que contribuye
a la composición del semen. La glándula está ubicada en la pelvis, debajo de la
vejiga donde rodea el segmento prostático de la uretra. Está compuesta por 30 a
50 glándulas túbuloalveolares dispuestas en tres capas concéntricas, estas son
una capa mucosa interna, una capa submucosa intermedia y una capa periférica
que contiene las glándulas prostáticas principales. Las glándulas de la capa
mucosa segregan directamente hacia la uretra; las otras dos capas poseen
conductos que desembocan en los senos prostáticos ubicados a cada lado de la
cresta uretral en la pared posterior de la uretra.

Semen:

Este contiene líquido y espermatozoides del testículo y productos de


secreción del epidídimo, del conducto deferente, de la próstata, de las vesículas
seminales y de las glándulas bulbouretrales. El líquido seminal provee nutrientes y
protección a los espermatozoides durante su paso a través de las vías
espermáticas. El semen es alcalino (pH 7,7) y contribuye a neutralizar el medio
ácido de la uretra y la vagina. Los principales componentes del semen son las
secreciones de las vesículas seminales (del 65% al 75%) y de la próstata (del 25%
al 30%). Otros componentes adicionales incluyen los líquidos testiculares (del 2%
al 5%) que no fueron completamente absorbidos en los túbulos rectos, así como
secreciones de las glándulas bulbouretrales (de Cowper) que representan menos
del 1%. El semen también contiene prostaglandinas (producidas por las vesículas
seminales) que ejercen su influencia sobre el tránsito de los espermatozoides en
los sistemas genitales masculino y femenino y desempeñan un papel en la
implantación del óvulo fecundado.

Pene:

El pene consiste principalmente en dos masas dorsales de tejido eréctil,


cuerpos cavernosos, y una masa ventral del mismo tejido, cuerpo esponjoso, en el
que está incluido el segmento esponjoso de la uretra. Una capa fibroelástica
densa, la túnica albugínea, enlaza los tres cuerpos y forma una cápsula alrededor
de cada uno. Los cuerpos cavernosos contienen una abundancia de espacios
vasculares amplios de forma irregular que están revestidos por endotelio vascular.
Estos espacios están rodeados por una capa delgada de músculo liso que forma
cordones dentro de la túnica albugínea que interconectan y entrecruzan el cuerpo
cavernoso. El tejido conjuntivo intersticial contiene muchas terminaciones
nerviosas y vasos linfáticos. Los espacios vasculares aumentan de tamaño y
adquieren una rigidez mayor al llenarse de sangre, que proviene sobre todo de la
arteria profunda del pene que se divide en ramas denominadas arterias helicinas.
Estas arterias se dilatan durante la erección para aumentar el fujo sanguíneo hacia
el pene. Existe una anastomosis arteriovenosa (AV) entre la arteria profunda del
pene y el sistema venoso periférico.

La piel del pene es fina y está poco adherida al tejido conjuntivo laxo
subyacente excepto a la altura del glande, donde es muy delgada y está
firmemente adherida. La piel del glande es tan fina que la sangre dentro de sus
venas musculares anastomosadas de gran calibre que drenan el cuerpo
esponjoso puede impartirle un color azulado.

Tanto las fibras nerviosas motoras viscerales como las sensitivas cumplen
una función esencial en las respuestas de erección y eyaculación. La estimulación
parasimpática inicia la erección, mientras que la estimulación simpática completa
la erección y causa la eyaculación, una contracción rítmica del músculo liso que
expulsa semen de la uretra esponjosa.
Sistema genital femenino
El sistema genital femenino es aquel encargado de llevar a cabo la
fecundación y desarrollo de la gestación del embrión-feto. Para poder ejecutar
correctamente todas sus funciones, éste se encuentra dividido en distintas partes,
la mismas serán desarrolladas a continuación.

Para iniciar, una de las características fundamentales del sistema genital


femenino es encontrarse dividido entre: órganos genitales internos y estructuras
genitales externas.

Antes de definir estas divisiones, es importante conocer que tanto las


glándulas mamarias como la placenta se encuentran incluidos en este sistema,
estando las glándulas mamarias relacionadas con la actividad hormonal femenina
para entrar en un proceso funcional, y la placenta que se encontrará aliada con el
útero durante la etapa de gestación.

Volviendo al punto anteriormente nombrado, por un lado, se encuentran los


órganos genitales internos. Su ubicación específica es en la pelvis y en el periné.
Este grupo se encuentra conformado por los ovarios, tubas uterinas, útero y
vagina.

Por otro lado, se encuentran las estructuras genitales externas. Las mismas
están conformadas por el monte del pubis, los labios mayores y menores, el
clítoris, el vestíbulo con el orificio de la vagina, y por último el himen y el orificio
uretral. Estas estructuras se encuentran ubicadas específicamente en la zona
anterior al periné.

Partiendo de estas divisiones, en cuanto a descripción ovárica, éstos se


caracterizan principalmente por poseer una médula ubicada en su parte medial
cuyo contenido es el tejido conjuntivo laxo, nervios, sangre y tanto vasos
sanguíneos como linfáticos, también posee una cortea periférica la cual contiene
folículos ováricos los cuales estimulan el desarrollo del ovocito; con respecto a los
folículos ováricos, se caracterizan por poseer tres etapas de desarrollo, éstas son:
folículo primordial, folículo en crecimiento y folículo maduro o también llamado
folículo de Graaf.

Durante el tiempo anterior a la pubertad, los ovarios suelen contener


folículos primordiales en donde tienen la capacidad de poseer un solo ovocito
primario. En esta etapa, dicho ovocito se encuentra en la etapa de la profase
meiótica en donde se caracteriza por encontrarse envuelto en una capa de células
foliculares planas. Luego de ésto, tales folículos primarios, se convertirán en
folículos en crecimiento ocurriendo esto luego del paso de la pubertad.

Durante esta etapa, la capa de células foliculares planas se convierte en


cúbicas en donde se estratificará para formar un folículo primario. Mediante el
crecimiento de dicho folículo, las células que contienen, al desarrollarse se
convierten en células de la granulosa.

Así mismo, en medio de la proliferación de estas células, habrá una


interferencia con el metabolismo de las hormonas esteroides, debido a este
proceso, secretaran directamente un líquido folicular ubicado en las cavidades de
estas células. Así mismo, el folículo que solo tenga una cavidad contenida con
liquido folicular, será denominado folículo secundario, éste contendrá al ovocito
primario en la primera profase meiótica.

Luego de que el dicho folículo secundario se desarrolle y madure, la capa


delgada característica de la célula de la granulosa pasará a formar el cúmulo
oóforo y la corona radiante. Por consiguiente, en la etapa del folículo maduro de
Graaf, éste contendrá suficiente líquido folicular y una capa de la parte interna de
la teca la cual producirá cantidades de esteroides prominentes, en donde antes del
comienzo de la ovulación, el ovocito se convierte en ovocito secundario al
comenzar su primera división meiótica.

Seguido de esto, únicamente un solo folículo pasará por el proceso de


ovulación durante el ciclo menstrual. Los folículos restantes sufren un proceso de
degeneración, en donde mediante el proceso de ovulación, el ovocito secundario
será expulsado por las roturas de los folículos de Graaf.

Durante la acción de la LH, que es la hormona luteinizante, ocurre la


aparición de las células luteínica de la granulosa, las mismas se encuentran
encargadas de la producción del estrógeno, mientras que las células luteínicas de
teca están encargadas de la producción de progesterona.

Además de esto, otra de sus funciones es iniciar la reproducción de


gametos y la producción de esteroides, asimismo de la producción de dos tipos de
hormonas, definidas a continuación:

Por un lado, se encuentran los estrógenos, cuya función principal es la


activación del desarrollo y maduración de los órganos sexuales femeninos tanto
internos como externos, lo cual estimula al crecimiento de las características
femeninas sexuales, tales comenzaran su debido desarrollo al inicio de la
pubertad.

Al igual que los órganos sexuales, las glándulas mamarias se activarán


para iniciar el desarrollo de las mamas, y, de manera simultánea comenzará la
etapa de crecimiento de los conductos, el estroma y la acumulación del tejido
adiposo.

Así mismo, están los progestágenos, en donde estas hormonas juegan un


papel fundamental en la estimulación del desarrollo de los órganos sexuales
internos, entre los que se destaca la preparación del útero para la etapa de
embarazo, y por ende, las glándulas mamarias para el período de lactancia
mediante la estimulación y proliferación de los lobulillos.
Tanto los estrógenos como los progestágenos son hormonas
fundamentales presentes durante el ciclo menstrual en donde en útero será
preparado para la seguida implantación del ovulo ya fecundado. Dicha
fecundación sucederá específicamente en la ampolla de la trompa uterina luego
de que el espermatozoide fecunde al ovocito dentro del aparato reproductor
femenino.

Ante esta acción, el espermatozoide pasara a enlazarse con los receptores


de la zona pelúcida, tal acción provocará una reacción acrosómica, la misma
permite que las enzimas del acrosoma sean liberadas, por lo tanto, un solo
espermatozoide podrá introducirse en la zona pelúcida y, así mismo, impregnar el
ovocito.

Al momento de tal impregnación, la totalidad del espermatozoide, a


excepción del citoplasma de la cola, se incrustará en el ovoplasma, que, a partir
de esto, el ovocito pasará de ser secundario a ser un ovocito maduro producto que
ocurre la segunda división meiótica.

A partir de encontrarse el espermatozoide dentro del ovocito, pasará por


procesos para convertirse en el pronúcleo masculino que, próximamente se
fusionará junto con el pronúcleo femenino para así originar el cigoto diploide.
Luego de esto, el cigoto presenciará su primera división mitótica.

Conociendo ya los ovarios, le continúan las tubas uterinas, también


llamadas trompas de Falopio. Éstas se encuentran caracterizadas por poseer una
forma bilateral en pares. Las trompas de Falopio están encargadas de conectar el
útero con los ovarios, en donde es dirigido el óvulo desde el ovario hacia el útero
brindando un ambiente adecuado para el inicio de la fecundación y evolución del
cigoto hasta el paso a la etapa de mórula.

La medida de estas tubas oscila entre los 10cm a 12cm; además, están
compuestas por cuatro partes descritas a continuación:

Iniciando con el infundíbulo; esta porción tiene una forma de embudo


encontrándose con el ovario, en donde se abrirá hacia la cavidad peritoneal por su
extremo más distal mientras que su extremo proximal irá en dirección a su
ampolla.

Siguiendo con su ampolla, a diferencia del infundíbulo, es la porción más


larga; se destaca por ser el lugar en donde se da inicio al proceso de fecundación.

Se encuentra también el istmo, la cual es la porción más estrecha seguida


al útero.

Así mismo, se encuentra la porción uterina o intramural, ésta presenta una


medida de aproximadamente 1cm, cuya posición es encontrada en la pared
uterina abriéndose a la cavidad uterina.

Respecto a la pared uterina, ésta se caracteriza por poseer tres capas; la


inicial es la capa serosa, también conocida como peritoneo, siendo ésta la más
externa cuya composición es de mesotelio y una capa delgada de tejido
conjuntivo.

La siguiente capa es la muscular, caracterizada por ser la capa más gruesa,


con forma circular ubicada en la parte más interna, mientras que la capa externa
es delgada y longitudinal.

Su última capa es la mucosa, encontrada en su parte más interna,


caracterizada por tener delgados pliegues longitudinales, siendo estos pliegues
más complejos en la ampolla, proyectándose hacia la luz de la tropa uterina. Este
revestimiento suele ser cilíndrico simple, además, presenta dos tipos celulares
como, las células ciliadas y las no ciliadas.

Luego del proceso de la fecundación, el ovocito y cigoto serán impulsados


hacia la cavidad del útero debido al movimiento de los cilios contenidos en el área
de la superficie de la mucosa y contracciones musculares peristáltica provenientes
de la trompa uterina.

Seguidamente, se encuentra el útero. Éste se describe por estar encargado


de recibir la mórula, la cual se transporta desde la trompa uterina. En el útero
permanecerá la secuencia del desarrollo embrionario.
Éste posee dos partes, la primera es el cuerpo siendo la porción más
grande del útero, con una superficie anterior relativamente plana y una posterior
con forma convexa y posee una parte conocida como fondo uterino ubicada en la
parte superior, cuya forma es redondeada, mientras que la segunda parte es el
cuello o cérvix, ubicándose en la porción distal del útero, el cual posee forma de
barril.

Así mismo, su pared presenta tres capas; iniciando por el endometrio, que
se caracteriza por ser la mucosa del útero. Su segunda capa es el miometrío,
siendo ésta una capa gruesa muscular lisa. Se encuentra unido a la capa
muscular perteneciente a la trompa uterina y la vagina. Y por último el perimetrío,
siendo esta última la capa serosa peritoneal visceral del útero.

En cuanto a los genitales externos, seguido del útero, la vagina se extiende


desde tal cuello uterino hasta llegar al punto del vestíbulo; la misma posee
características físicas entre las cuales se destaca el encontrarse cubierta por un
epitelio plano estratificado sin estrato corneo estando el mismo carente de
glándulas.

Tales genitales externos, denominado también vulva, consta de una serie


de partes, entre estos se encuentra el monte del pubis, tal está conformado por un
tejido adiposo subcutáneo, además; al mismo tiempo, se encuentran los labios
mayores, caracterizados por presentar pliegues cutáneos longitudinales con un
tejido adiposo, músculo liso con glándulas sebáceas y sudoríparas; también, se
encuentran labios menores, ubicados en la parte del centro del tejido conjuntivo, y
que, a diferencia de los labios mayores, no posee tejido adiposo, sin embargo,
posee glándulas sebáceas de gran tamaño; asimismo, se encuentra el clítoris,
caracterizado por poseer un tejido eréctil similar al del pene y por último, el
vestíbulo, en donde es encontrado revestido por un epitelio estratificado plano,
caracterizado por la presencia de numerosas glándulas pequeñas.

Un dato importante es que, la etapa de proliferación resulta afectada por


estrógenos generados debido al crecimiento de los folículos y simultáneamente, la
fase secretora es afectada por progesterona que es secretada por el cuerpo lúteo
y, en el caso de no haber implantación, la isquemia del estrato funcional se
desprende y esto produce el inicio de la fase menstrual. Sin embargo, en el caso
de que, si haya implantación, por consiguiente, el endometrio pasará por un
proceso para convertirse en decidua, que, en conjunto con las células
trofoblásticas pertenecientes al embrión, se dará comienzo al crecimiento de la
placenta.

Por consiguiente, la función principal de la placenta es permitir el


intercambio gaseoso y el metabolismo entre la circulación materna y del feto. Por
ende, la sangre materna y fetal se encuentran divididas por una barrera
placentaria, en donde la misma es originada en la vellosidad coriónica terciaria.
Dichas vellosidades se encuentran en la sangre materna, la misma encargándose
de rellenar los espacios vasculares que estén vacíos dentro de la placenta.

La placenta es productora de hormonas esteroides, más que todo


progesterona y al mismo tiempo, productora de hormonas proteínicas. Además, es
descrita por encontrarse clasificado en uno de los órganos endocrinos, el cual
velará por el correcto desarrollo del feto en su etapa de gestación.

En cuanto a las glándulas mamarias, éstas cumplen un papel fundamental


durante la etapa de gestación, debido a su preparación para la aparición de la
leche que alimentará al futuro bebé.

Primeramente, ambos sexos tienen presencia de glándulas mamarias


debido a las crestas mamaria, solo que, las hembras a diferencia de los varones,
pasaran por un proceso de desarrollo luego de la etapa de la pubertad, debido a la
presencia y activación de las hormonas tanto estrógenos como progesterona.

Estas glándulas están caracterizadas por ser sudoríparas tubuloalveolares


apocrinas modificadas, encontrándose compuestas de unidades lobulillares de
conducto terminal, cuya abreviación es TDLU.

Por otro lado, el pezón es producto de la conexión entre los TDLU y los
sistemas colectores, originando así un desemboque de los conductos galactófogos
hacia éste; describiendo los TDLU pertenecientes a la glándula mamaria, se
conocen por ser un cúmulo de forma de racimo de alvéolos secretores de pequeño
tamaño, éstos presentes en la glándula lactante activa, también encontrando
conductillos terminales presentes en la glándula inactiva, presentando un estroma
intralobular en su alrededor, por ende, el mismo se caracteriza por ser sensible a
hormona.

Además de esto, un proceso por el que pasan las glándulas mamarias es la


proliferación y crecimiento durante la etapa de gestación producto del proceso de
preparación para la lactancia debido a la presencia y activación de los estrógenos,
los cuales estimularán la proliferación de los componentes del conducto, y por otro
lado, la progesterona, la cual estimulará el crecimiento de los alvéolos.

Con respecto a la producción de los proteicos de la leche materna, ocurre


debido a la liberación por parte de las células alveolares producto de la secreción
de merocrina, y, por otro lado, el componente lípido perteneciente a la leche, será
liberado debido a la producción de la secreción apocrina.

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