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La Nueva Monarquía de los Reyes Católicos

El documento habla sobre la historia moderna de España durante el reinado de los Reyes Católicos. Describe el conflicto sucesorio en Castilla y la unión de las coronas de Castilla y Aragón a través del matrimonio de Isabel y Fernando. También analiza las instituciones y justificaciones del poder durante este periodo.

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La Nueva Monarquía de los Reyes Católicos

El documento habla sobre la historia moderna de España durante el reinado de los Reyes Católicos. Describe el conflicto sucesorio en Castilla y la unión de las coronas de Castilla y Aragón a través del matrimonio de Isabel y Fernando. También analiza las instituciones y justificaciones del poder durante este periodo.

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2014

[HISTORIA MODERNA DE
ESPAÑA]
SANTIAGO M. RODRÍGUEZ MALDONADO
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

LA NUEVA MONARQUÍA DE LOS REYES


CATÓLICOS
El reinado de los Reyes Católicos se ha designado como un periodo de transición
entre la Edad Media y la Moderna, aunque también se le atribuye el inicio de la
segunda. Convencionalmente, se trata de un tránsito, abarcando su reinado el último
cuarto del siglo XV y los inicios del XVI, es decir, desde 1479 hasta 1504. Isabel
reinaría en Castilla desde 1474 hasta 1504, año de su muerte; en cambio, Fernando II de
Aragón, reinaría en dicho territorio desde 1479 hasta 1516. Desde el punto de vista
político, tiene un cierto carácter fundacional del “estado moderno”. Podemos ver que
muchas de las instituciones fundadas llegarán hasta el siglo XIX, como el sistema de
concejos, la extensión de los corregidores, la creación de la Inquisición, etc.

Isabel y Fernando reciben el título de Reyes Católico en 1469 por el Papa


español Alejandro VI (o Alejandro Borgia). Ese título se les concede como al rey de
Francia el título de cristianísimo, aunque aparecen como defensores de la fe, expulsando
a los judíos. Este título lo tendrán los reyes posteriores a ellos, es decir, sus sucesores,
aunque no se reflejan mucho en las genealogías. Por tanto, el reinado tiene una
importancia innegable e indudablemente fue objeto de mitificación, la cual, comienza
con los cronistas del reinado, las plumas al servicio de la Corona, y que continúan con
los siguientes. Es también una ideologización política, religiosa,…; política, porque hay
ideologías para designar que fue una unión que la denominan España, o también la
designación de la unión política, aunque manteniendo las leyes políticas de cada estado.
Ya, posteriormente, sucedería a Isabel la Católica, su hija Juana I (conocida como Juana
la Loca) desde 1504 hasta 1506 acompañada de su marido Felipe el Hermoso.

1. EL CONFLICTO SUCESORIO EN CASTILLA Y LA UNIÓN DE LAS


CORONAS

El conflicto sucesorio consiste en el ascenso de Isabel de Trastámara al trono de


Castilla, el cual, se produce en una lucha contra su sobrina Juana “la Beltraneja”. Se
produce en una guerra civil desde 1475 hasta 1479 y que, además de ser un conflicto
interno, también es a escala internacional, ya que se desarrollan luchas contra Portugal y
Francia. Esa lucha forma parte de un conflicto sucesorio que llevaba mucho tiempo
planteándose, y que al final llegó a producirse.

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Juan II de Castilla tiene un reinado muy largo, ya que gobernó con un año en
1406. Va a tener dos matrimonios: en primer lugar, con María de Aragón, del que tienen
un hijo, Enrique IV, que es el que le sucede en el trono en 1454 hasta 1474; y en
segundo lugar, con Isabel del Portugal, de cuya unión saldrían Isabel y Alfonso. Según
el testamento de Juan II, la sucesión debía producirse de la siguiente forma: en primer
lugar, Enrique y sus herederos; y, en segundo lugar, Alfonso y sus herederos. Aunque
Alfonso era más pequeño que Isabel, al tener la condición de varón, éste era preferido
para desempeñar las labores de gobierno. Por tanto, las mujeres podían transmitir el
cargo, pero no gobernar, que es lo que se conoce como ley sálica.

Enrique IV de Castilla tiene un reinado que va desde 1454 hasta 1474, con un
primer matrimonio con Blanca de Navarra, que se anuló por no ser consumado. Un
segundo matrimonio fue Juana de Portugal, de la que nacería Juana en 1462, siendo ésta
la heredera de su padre. La segunda mitad del reinado de Enrique es un periodo de
enorme inestabilidad política, caracterizado por una lucha entre sectores de la nobleza y
de sectores nobiliarios con la monarquía. La nobleza lo que pretende es controlar a la
monarquía, mediante mecanismos como la legitimación política de Juana “la
Beltraneja”. Enrique y Juana de Portugal eran primos, y en consecuencia, debía haber
una dispensa papal que autorizara el matrimonio, aunque parece que esa bula no existe.
Por tanto, plantean si el matrimonio era legítimo o no, al igual que harán con su hija
Juana. Pero, también se plantea si Juana es hija de su padre, es decir, si se trataba de una
hija legítima, resultado de la consumación de su matrimonio. Desde la época, se ha
planteado a Enrique como el Impotente, ya que no parece haber consumado su
matrimonio con Blanca de Navarra.

Además, se negaba la autoridad del cuerpo de Enrique IV. Se produce en Ávila,


donde los nobles contrarios al régimen real levantan un escenario en el que había un
muñeco con las insignias del rey con el que realizaban recreaciones en las que se
destronaba al rey Enrique, algo conocido como la Farsa de Ávila, y con la que se
nombra a Alfonso como rey. A la muerte de éste, en 1468, el sector a favor de Alfonso
propone a Isabel como reina de Castilla, reinando en el lugar de su hermano menor; por
tanto, sería un rey títere de la nobleza para buscar sus beneficios; sin embargo, todo ese
plan se torció cuando se dieron cuenta de que Isabel no era tan manejable como
pensaban.

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Enrique era un rey muy vulnerable, indeciso y manejable, continuamente cambia


de parecer, ya que primero apoya que su hija es legítima, posteriormente plantea que no,
y después vuelve a aceptarla. Sin embargo, hay un momento en el que Enrique decide
reconocer la ilegitimidad de Juana, y establece a Isabel como Princesa de Asturias, algo
que fue contribuido con la muerte de Alfonso. Ese acto es el que conocemos como los
Pactos de los Toros de Guisando. Pero, en 1469, se produce el matrimonio entre Isabel
y Fernando en contra de la voluntad de Enrique, algo que provocará que éste vuelva a
reconocer a su hija como heredera legítima. En fin, el conflicto sucesorio es una lucha
nobiliaria por mantener o quitar al rey Enrique, y así consolidad las situaciones que
habían conseguido los sublevados. Básicamente, se trata de un enfrentamiento entre
grupos nobiliarios que buscar una monarquía fuerte, debido a la debilidad mostrada por
la corte del rey Enrique IV.

Así, esas alianzas se intentaban consolidar con matrimonios. En cierto momento,


se quería unir en matrimonio a Isabel con el Marqués de Calatrava, Pedro Girón;
también, con el hermano del monarca francés o con Alfonso V de Portugal. Sin
embargo, Fernando entra en Castilla disfrazado, y el matrimonio se produce. No es un
matrimonio por amor, sino por conveniencia, y una vez producido, Enrique considera
roto el Pacto de Guisando y por ende Isabel deja de ser Princesa de Asturias. Por otro
lado, al morir Enrique, en 1474, Isabel se apresura a proclamarse reina, sorprendiendo a
Fernando y a sectores de la nobleza.

En consecuencia, en 1475, empieza una guerra civil entre los partidarios de


Isabel y de Juana, donde a la segunda la apoya Portugal, con su tío y marido Alfonso V.
Sin embargo, también hay malas relaciones con Francia, que era enemigo de Aragón,
por lo que es un conflicto que afectaba tanto al interior como al exterior de la nación.

Por tanto, la guerra acaba en 1479 a través del Pacto de Alcazobas-Toledo con el
rey de Portugal. Con él, se reconoce a Isabel como reina por Portugal y donde los
castellanos establecen como confín de la nación en Cabo Bojador, al norte de África. A
partir de entonces, Castilla no tendrá conflictos con Portugal, y además se establece que
Juana “la Beltraneja” entrará en un convento, muriéndose en él, siendo éste el Convento
de Lisboa, posteriormente incendiado.

En cierta manera, la mala imagen que tenemos de Enrique IV fue por los
cronistas de Isabel, ya que reflejaban el contraste de lo que existía antes y después. Esa

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mitificación continuó y alcanzó grandes niveles en el siglo XIX, sobre todo por el
desarrollo de los estados nacionales, la historia como ciencia, la creación de los
archivos, etc. Por tanto, hay un evidente historicismo que busca la historia que intente
marcar ese carácter.

Los reyes desarrollaron una campaña de imagen, contando con elementos


nuevos que proporciona la cultura humanística. Nieto Soria plantea que las monarquías
querían afianzar su autoridad ante la nobleza y las cortes con una justificación, como las
crónicas, es decir, una forma de mostrar el poder. Se suele contraponer la corte de los
Reyes Católicos con la de los Austrias, reflejando la austeridad de la primera frente a la
segunda. Sin embargo, los Reyes Católicos tuvieron una corte importante que se movía
de un lado a otro, por lo que no tenían residencia fija.

Muchas veces, en algunas monarquías occidentales, esa justificación tenía que


ver con el origen dudoso de la legitimidad de la persona que gobernaba en esos
momentos. Nieto Soria marca cinco argumentos para esa justificación:

Teologización del poder regio: se trataba de la afirmación del carácter


procedente de Dios del poder de los reyes. El rey aparece ungido por Dios, siendo
inviolable, y acompañado de un enaltecimiento de su figura. En los Reyes Católicos hay
un renacimiento de la idea de cruzada frente a la situación de Granada, de ahí también la
expulsión de los judíos o la conquista de tierras infieles.
Historicismo político: significa la utilización de la historiografía como
justificación del poder de los reyes. Los muestran como herederos de los visigodos, y
como un proyecto centenario que al fin culmina.
Mesianismo milenarista: hace referencia a las profecías medievales que
decían que el año 1000 era el fin del mundo. Fernando aparece asociado como una
especie de mesías que lucha contra los turcos. Además, la conquista de América está
asociada a un profetismo. En suma, la idea de que se estaba en un tiempo en que se
cumplían profecías religiosas.
Nacionalismo patriótico: desarrollo de una identidad del lugar en que se
ha nacido, es decir, naturalismo patriótico. Tradicionalmente, en el sistema feudal, hay
un vínculo con el señor, pero no con el territorio. Pero, en general, hay un desarrollo de
la conciencia protonacional. Una muestra de ello es que los cargos eran destinados a los
naturales del territorio.

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Reformación del reino: la idea o propaganda de que los reyes vienen a


reformar una situación. Aparecen como una recuperación de algo que se había perdido,
por lo tanto, “venden la imagen”.

2. LA IMPOSICIÓN DE LA AUTORIDAD REAL Y LA REORGANIZACIÓN


POLÍTICO-ADMINISTRATIVA

A nivel político, los Reyes Católicos tenían como objetivo fortalecer los poderes
del monarca. Para ello, tuvieron que someter a la nobleza díscola que no aceptaba el
poder autoritario del rey. Las guerras civiles durante la Baja Edad Media permitieron en
Castilla zanjar definitivamente el conflicto entre la nobleza y la monarquía a favor de
ésta. Gracias a esta derrota nobiliaria, la monarquía concentra más poder y organiza un
estado fuerte. La nobleza es atraída a la corte, donde es más fácil su control, pero a
aquellos que se resisten se les impuso la fuerza de la Corona y sus castillos fueron
expugnados, un símbolo de poder nobiliario.

El clero, que había conservado una gran independencia, fue sometido por
Fernando el Católico mediante un acuerdo con el Papa: el patronato. Este derecho
permitía al rey presentar a Roma la lista de los cargos eclesiásticos más importantes, y
de esta lista, elegían al pontífice, con lo que se garantizaba la sumisión de este
importante grupo social. Además, obtuvo el control de todas las órdenes militares al
convertirse en maestre de todas ellas, con lo que su rico patrimonio pasó a disposición
de la Corona.

Los Reyes Católicos utilizan las cortes para la reorganización del reino,
aprovechando para tratar una serie de cuestiones, aunque no tenían poder legislativo.
Luego, respecto a la fiscalidad, algunos impuestos eran objeto de consentimiento por las
cortes, que se aprobaban en reuniones de ésta. Es el caso de los servicios del reino. El
impuesto más importante de la Hacienda Castellana era la alcabala, siendo un impuesto
indirecto; pero, por los directos, es el servicio en cortes el más importante, que recaería
en los no privilegiados y siendo aprobado por las cortes. Por tanto, el servicio en cortes
era un ejemplo de la capacidad fiscal y de poder que tenían las cortes.

Las Cortes eran lugares para presentar peticiones del pueblo llano. Las actas
recogerían las peticiones y decisiones tomadas; luego, estas cortes fueron un
instrumento fundamental en la legitimación de la monarquía, donde cada reinado se
inicia con una reunión de cortes. Con los Reyes Católicos se termina el sistema de

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representación de las cortes. La nobleza y el clero tenían una representación menor en


las cortes, ya que son las ciudades las que tienen el peso principal, sobre todo de
Castilla la Vieja. Los reyes van a lograr que los procuradores (representante de las
ciudades en las cortes), sean miembros de la oligarquía urbana y al mismo tiempo
controlen los ayuntamientos.

Sabemos que el reinado de los Reyes Católicos tiene un carácter fundacional y


que, más que ser radicalmente innovadora, lo que hacen es adaptar las antiguas
instituciones, como la Inquisición o el Consejo Real. De ahí, que se los denomine como
una nueva monarquía. Se ha dicho que la reorganización de las cortes por los Reyes
Católicos tiene una serie de innovaciones, como la creación de una nueva clase política.
Cuando decimos que representan a las ciudades, realmente, lo hacemos de las
oligarquías urbanas porque los procuradores eran bastante cerrados, familiarmente
ligados entre sí. Hay disposiciones de los reyes en las que se prohíbe que los
campesinos fueran a las cortes, además de hacendados, e incluso, mercaderes.

Con los Reyes Católicos, se modifica la convocatoria, haciéndosela llegar a los


corregidores y son éstos los que eligen a los procuradores, por lo que está controlado
por la Corona. Los reyes establecen un sistema de pago a procuradores que los coloca
bajo el control de la Corona; además, el salario salía de los impuestos que ellos mismos
aceptaban que se cobrasen. Entre ellos, se establece un sistema de mercedes, haciéndose
muy dependiente de la Corona.

Por otro lado, hay historiadores que plantean que hablar de Estado es algo que se
corresponde más a las monarquías nacionales del siglo XIX, es decir, el estado como
unidad centralizada, con hacienda y funcionarios, en el que hay diferencias claras entre
lo político y lo social. Las ciudades son comunidades que tienen un régimen jurídico
determinado, diferenciado de otras ciudades; además, tienen un poder importante,
dominando una parte del territorio rural, conocido como alfoz. Los Reyes Católicos no
tienen capacidad de acción sobre el territorio, con lo que deben pactar, sobre todo con
ciudades y la Iglesia.

En la teoría, los reyes se reclaman como absolutos. Éstos acaban monopolizando


el poder de acuñar moneda, siendo jueces supremos. Hay también un vínculo de
naturaleza, en el que la población se considera perteneciente a un territorio. Por ello,

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hay razones para hablar de un poder absoluto, aunque existen limitaciones religiosas,
familiares, hereditarias, etc.

Muy directamente conectado con esto, encontramos en la monarquía la


administración local y territorial, observando cambios con los Reyes Católicos. Se le
aplican más innovaciones, pero lo que hay es una profundización de cosas que ya
existían. Aquí destacan los corregidores y los concejos; donde este último es el
conjunto del municipio o el conjunto de personas que gobiernan la localidad.
Inicialmente, el gobierno de los pueblos se realiza en concejo abierto; pero lo nuevo del
siglo XIV es el surgimiento del concejo cerrado o regimiento (conjunto de regidores).
Estas dos instituciones surgen en el siglo XIV.

El regimiento se había ido convirtiendo a lo largo del siglo XV, no solo en un


grupo cerrado, sino que habrá una patrimonialización del cargo de regidor, ya que este
cargo se ha convertido en una propiedad de quien lo tiene, que lo convierte en
transmisible, hereditario, vendible o en mayorazgo. Además, hay un momento en que se
produce un enquistamiento de los regidores.

La otra medida que toman los Reyes Católicos es la generalización de los


corregidores, que son agentes reales que presiden los regimientos. Éste no es de la
propia ciudad, y su carga dura un año, aunque posteriormente lo prorrogan. El
corregidor preside el regimiento y es juez en primera instancia, con lo que tiene
funciones judiciales, administrativas, militares. El corregimiento tiene un alcance
territorial. Antes de los Reyes Católicos, el corregidor era ocasional y temporal, pero
ahora lo que hay es una estabilización, dividiendo a Castilla en corregimientos. En fin,
es una función importante en la monarquía y depende del Consejo de Castilla, llegando
hasta finales del reinado de Isabel II.

En cuanto a la Justicia, encontramos aquí a la Chancillería, que era un tribunal


de justicia que en la Corona de Castilla recae en la ciudad de Valladolid, creándose la
Chancillería de Valladolid en 1385, constituyendo lo que sería un tribunal supremo.
Con los Reyes Católicos se crea otra Chancillería en Ciudad Real, que luego pasará a
Granda en 1505. La estructura de justicia es la siguiente: hay dos Chancillerías, una al
norte del Tajo (Valladolid) y otra al sur de éste (Granada). Además, es un tribunal de
apelaciones, salvo en casos de extrema importancia.

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Por encima de la Chancillería, está el Consejo Real, que es un organismo que


asesora a los reyes en gobierno y administración de justicia. Por ello, asuntos de alta
importancia podían ser tratados en el Consejo Real. Pero, a nivel local, el alcalde es un
juez que entiende en cuestiones de menos importancia, y el corregidor está en los de
mayor importancia.

Los reyes reorganizaron el Consejo Real (1480) haciendo que tuviera una
composición de tres nobles y el resto eran letrados, al servicio de los reyes y donde la
nobleza no tenía tanta influencia. Teóricamente, los nobles podían acudir al Consejo
Real con voz pero sin voto, aunque en la práctica no era así.

También surgieron los Consejos Especiales, como el Consejo de la Inquisición


(1485), que dirigen la acción de los diversos tribunales; encontramos, además, el
Consejo de Cruzada (1509), con menor importancia, pero durante la guerra de Granada
obtuvieron del Papa el poder de recaudar las limosnas procedentes de la bula de
cruzada. Esta se aplica a disposiciones del Papa en materia de indulgencia o el perdón
de determinados pecado a cambio de buenas obras. Nace así el Consejo de Cruzada que
recauda esas limosnas. Y, también, destaca el Consejo de Órdenes (1498), aludiendo a
las órdenes militares, las cuales, son tres: Santiago, Calatrava y Alcántara. Van a tener
una importancia notable y en el proceso repoblador. Los maestres son guerreros santos,
aunque son miembros de la nobleza, y elegidos por las órdenes. Los Reyes Católicos se
fueron convirtiendo en maestres a medida que iban quedando vacantes, hasta que el
Papa concedió a los reyes españoles el poder ser maestres, y que lo fueran durante
mucho tiempo, creando el consejo para administrar a las órdenes militares.

3. LA POLÍTICA SOCIAL Y ECONÓMICA

Los Reyes Católicos procedieron a la sujeción de los estamentos al poder real a


través de la disminución de las facultades de las Cortes, sustituidas por los Consejos,
simples órganos consultivos; además, codificaron las leyes; reorganizaron la Hacienda,
las fuerzas militares y la administración de justicia; intervinieron en los municipios por
medio de los corregidores y, en cuanto a la Iglesia, lograron del papa Sixto IV la
ampliación del patronato real en la provisión de cargos e impulsaron la reforma del
clero.

El paso previo fue la pacificación del reino, antes, incluso, de que terminase la
lucha dinástica, con las campañas punitivas contra los nobles rebeldes. La aristocracia

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castellana, que había monopolizado los frutos de la reconquista de España a los moros,
tenía el poder suficiente para convertirse en una autoridad independiente que desafiaba a
los reyes, se adueñaba de las tierras de la monarquía y utilizaba el poder así obtenido
como instrumento de sus propias ambiciones. Galicia y Asturias eran importantes focos
de inseguridad, y sobre ellos actuaron los monarcas, sometiendo a la nobleza levantisca,
derribando fortalezas y restituyendo a la Corona muchas tierras usurpadas. En otro
orden de cosas, se declararon ilegales las guerras privadas, se suprimió la figura del
adelantado y se circunscribió a los funcionarios de la Corona a la realización de
funciones precisas y limitadas, privándolos de toda influencia en el gobierno y en el
diseño de la política. Además, los maestrazgos de las Órdenes Militares, que habían
sido uno de las principales fuentes de desorden, fueron incorporados a la Corona.

El absolutismo regio tenía su raíz ideológica en el romanismo, si bien estaba


mitigado por las exigencias de la Ley Divina, además de no ser incompatible con la
teoría de un pacto entre gobernantes y gobernados. Por ello, los Reyes Católicos
mantuvieron esa voluntad de poder, pero, a la vez tuvieron presentes que había
tradiciones e intereses que no podían atacar de frente. De ahí que sus relaciones con la
nobleza se caracterizaran por la prudencia política, por la mezcla de generosidad y
firmeza. Una vez que la nobleza reconoció sus límites, renunció a sus ambiciones
políticas y se sujetó a los reyes, manteniéndola éstos como pieza esencial en su plan de
organización social y de reforma política.

3.1. LA SANTA HERMANDAD

Uno de los instrumentos que utilizaron los reyes para pacificar el reino fue la
Santa Hermandad. No era una institución nueva, pues, desde el siglo XIII, se habían
constituido en Castilla varias hermandades: las de Toledo, Talavera de la Reina, Ciudad
Real, Guipúzcoa, Álava y Vizcaya, cuyo fin era suplir la carencia de poder real,
defenderse de los nobles y castigar los delitos.

Estas hermandades fueron reorganizadas en las Cortes de Madrigal el 19 de


abril de 1476 en once capítulos que definían la nueva Hermandad como instrumento
capaz de restablecer la paz interior, gravemente amenazada por la guerra civil
castellana. Fue extendida por toda Castilla y su mantenimiento obligaba a todos,
incluidos nobles y clero, creando además, el Consejo de la Hermandad para garantizar
que quedara bajo el control de la Corona.

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En Madrigal se plantean los principios generales y la organización del


conjunto: la Santa Hermandad se encarga de reprimir el asalto en los caminos, robos,
muertes, incendios de viñas, mieses o casa, estando limitada su jurisdicción a las zonas
exteriores de las ciudades; los malhechores eran juzgados de manera brevísima, si bien
con más garantías que en las viejas hermandades. Cada municipio de más de cuarenta
familias tiene que recaudar un impuesto especial para pagar a dos jueces y sostener una
brigada de cuadrilleros.

En los meses siguientes se completa el dispositivo: en Valladolid, el 15 de


junio de 1476, se adscribe un caballero a cualquier conjunto de más de cien familias y
un hombre de armas a todo grupo de más de ciento cincuenta familias. Finalmente, la
asamblea general de Dueñas, del 25 de julio al 5 de agosto, organiza la Santa
Hermandad en el plano nacional: el reino se divide en distritos y cada uno elige a sus
representantes; se constituyen grupos móviles (capitanías) que se añaden a las brigadas
locales (cuadrillas) y se designa un consejo superior y un comandante-jefe de la
Hermandad.

Junto a esta función de tipo policial, la nueva hermandad constituía un


instrumento de tipo fiscal para acabar con los lastres políticos y técnicos de los servicios
medievales y, a través de un fallido proyecto de 1496, ser la base de un ejército popular
permanente.

Para mantener su estructura policial y militar, la Hermandad acordó una


contribución ordinaria que equivalía a los anteriores servicios de Cortes, aportando
además, contribuciones extraordinarias para financiar la Guerra de Granada, creándose
un impuesto de 18.000 maravedís por cada cien vecinos. Terminada la guerra, se alivió
la carga impositiva y, en 1498, la Hermandad quedó disuelta en su organización fiscal y
militar, limitándose a partir de entonces sus funciones policiales y judiciales. En
definitiva, la Santa Hermandad y sus milicias desempeñaron un papel fundamental en la
reducción del poder de la nobleza y en la persecución de los criminales, con
independencia de su status.

3.2. LA HACIENDA

Otro de los objetivos necesarios para la creación de un verdadero Estado era


el saneamiento de la Hacienda, tarea que fue atendida en las Cortes de Toledo de 1480,
bajo el impulso de Fray Hernando de Talavera, quien se preocupó de sanear el

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presupuesto del Estado, gravado desde hacía muchos años por los juros y por las
gratificaciones que había que abonar, sobre todo a la alta nobleza. El resultado fue el
rescate de unos treinta millones de maravedíes, la mitad aproximadamente de lo
enajenado en los reinados anteriores, operación digna de consideración que Azcona no
duda en comparar con la supresión de bienes inalienables (desamortización) realizada
en la primera mitad del siglo XIX.

El conjunto de exacciones, tanto directas como indirectas, que se habían ido


creando en los reinados anteriores, fue sistematizado por los RR.CC. en un
ordenamiento fiscal que perduraría con pocos cambios hasta el siglo XVIII.

Entre los ingresos ordinarios de la Corona destacaba

La alcabala, impuesto universal que gravaba el 10% del valor de todas


las transacciones realizadas y que aportaba el 80% de los ingresos ordinarios.
Las tercias reales, 2/9 partes del diezmo eclesiástico a que tenía
derecho la Corona, desde su concesión por el papa Inocencio IV en 1247.
Los derechos de aduanas.
El servicio y montazgo, o derechos sobre la trashumancia del ganado.
Las rentas de la Órdenes Militares, desde su incorporación a la
Corona.
Los monopolios reales sobre las salinas y las explotaciones mineras.

El cobro de estas rentas se hacía mediante un sistema de arrendamientos a


compañías de publicanos, con contratos regulados por normas específicas. Este sistema
de arrendamientos coexistió, desde 1495, con los conciertos directos que cada ciudad o
villa establecían con la Hacienda Real, sistema llamado de encabezamiento, pues cada
ciudad o villa se encabezaba en una cantidad global a pagar por dicha renta. Durante el
reinado de los RR.CC. la situación de Hacienda mejoró de forma espectacular, pasando
los ingresos ordinarios a constituir un 60-70 % de las disponibilidades del erario regio.

Los ingresos extraordinarios también crecieron, contándose entre ellos

Las bulas de la Santa Cruzada, concedidas por la Santa Sede, y los


subsidios del clero, aportaciones ambas de gran importancia en la financiación de la
Guerra de Granada.
Los servicios que las Cortes otorgaban bajo la doble forma de pedidos
y monedas.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Las aportaciones de la Santa Hermandad, que vinieron a sustituir a los


servicios de las Cortes en el período 1480-1498.

Estos ingresos servían para satisfacer los gastos corrientes de la Monarquía:


mantenimiento de la Casa Real, pago de funcionarios civiles y militares, mantenimiento
de castillos y fortalezas, pago de pensiones, etc. Pero los crecientes gastos de la política
exterior obligaron a los reyes a acudir al crédito de instituciones y particulares, bien
devueltos a corto plazo, bien consolidados como deuda, desde 1490, en forma de juros,
que rendían un interés anual entre un siete y un diez por ciento.

La administración de la Hacienda recaía sobre dos organismos: la Contaduría


Mayor de Hacienda, encargada del control sobre gastos e ingresos, y la Contaduría
Mayor de Cuentas, que vigilaba la legalidad de todas las gestiones y actos efectuados
con el dinero de la hacienda real. Ambas contadurías fueron reguladas y perfeccionadas
por diversas ordenanzas de 1476, 1478 y 1488.

Pero el sistema impositivo estaba desigualmente repartido, no sólo en el


aspecto social, que libraba a la nobleza y el clero de los impuestos directos, sino
también en el aspecto geográfico, pues dos terceras partes de las rentas ordinarias
provenían de los sectores centrales de la Corona de Castilla, mientras que las regiones
fronterizas con Aragón y Portugal, así como Galicia, Asturias y las provincias vascas
contribuían en mucho menor grado al esfuerzo fiscal.

En cuanto a la Corona de Aragón, la situación del fisco era muy distinta a la


de Castilla. La Hacienda del reino –controlada por las Generalidades o Diputaciones-
estaba separada de la Hacienda real, y el rey, aparte de los servicios ofrecidos por las
Cortes y de los préstamos otorgados por las ciudades, instituciones o particulares, sólo
disponía de los recursos del patrimonio real, siendo éstos tan exiguos que apenas
permitían el mantenimiento de la administración real de cada uno de los reinos. Los
Reyes Católicos sólo dispusieron en sus reinos aragoneses de los recursos
extraordinarios derivados de la fiscalidad eclesiástica, es decir, las cantidades pagadas
por las diócesis en concepto de Bula de Cruzada y de subsidios, desde los años de la
Guerra de Granada.

La administración de la Hacienda real, en la Corona de Aragón, estaba


encomendada en cada reino a distintos funcionarios. El maestre racional controlaba las
cuentas del erario real y pagaba a los oficiales de la Corona; la gestión de los bienes,

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rentas y derechos del Patrimonio Real corría a cargo del batalle general en Cataluña y
Valencia, el merino mayor en Aragón, y un Procurador Real en Mallorca, Rosellón y
Cerdaña.

4. HACIA LA UNIFORMIDAD RELIGIOSA: EL PROBLEMA CONVERSO,


LOS ORÍGENES DE LA INQUISICIÓN Y LA EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS

4.1. EL PROBLEMA CONVERSO

Cuando los Reyes Católicos acceden al poder, en Castilla se practicaban tres


religiones: cristiana, musulmana y judía. Éstos decidieron unir sus territorios sobre la
base de una sola religión: la cristiana. Sin embargo, en 1492, tras la conquista de
Granada, los monarcas firmaron un decreto por el que los judíos tenían que convertirse
obligatoriamente al cristianismo, de lo contrario, tenían que salir de sus reinos. Además,
para determinar la sinceridad o no de las conversiones, se creó la Inquisición. Puesto
directamente bajo la autoridad real, procedió en los primeros tiempos con rigor; miles
de judaizantes fueron condenados y otros huyeron.

Los musulmanes, que vivían en tierras conquistadas por los cristianos a lo


largo de la Edad Media (mudéjares), eran muy abundantes en la Corona de Aragón y
menor en la de Castilla. Sin embargo, tras la conquista de Granada, su número creció y
de acuerdo con la capitulación, su población era respetada en su religión, leyes y
libertades. En 1499, se anularon aquellas medidas con el objetivo de lograr una
cristianización rápida, pero el resultado fue contrario y los musulmanes granadinos se
sublevaron (1499), rebelión que fue reprimida viéndose obligados al bautismo o la
emigración (1501).

En general, los musulmanes respondieron con el bautismo; en cambio,


muchos judíos decidieron abandonar Castilla: son los llamados judíos sefardíes. Los
musulmanes convertidos al cristianismo recibían el nombre de morisco, bautizados,
cristianos nuevos, pero islámicos en su fe profunda y en sus costumbres culturales. En
1502, los monarcas obligaron a todos los mudéjares castellanos, como acababan de
hacer con los granadinos, a elegir entre el bautismo o la expulsión. La medida de
conversión forzosa al cristianismo fue extendida a los mudéjares de la Corona de
Aragón por Carlos I en 1526.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

4.2. LOS ORÍGENES DE LA INQUISICIÓN

La Inquisición no fue un invento español. Fue creada por el papado, en 1233,


contra la herejía albigense en el sur de Francia, de donde pasó luego a España. Esta
primitiva Inquisición dependía del Papa y de los obispos y ya a fines del siglo XV
estaba prácticamente extinguida. La Inquisición española fue creada para ocuparse de
los judíos conversos, algunos de los cuales se distinguieron por su encarnizamiento
contra sus antiguos correligionarios, como el franciscano Alonso de Espina y el
jerónimo Alonso de Oropesa. El propio fray Tomás de Torquemada, primer inquisidor
general de Castilla y Aragón, era probablemente de estirpe conversa, aunque no está del
todo claro.

La bula de Sixto IV autorizando el establecimiento de la Inquisición se


expidió el 1 de noviembre de 1478; dos años después llegaron a Sevilla los primeros
inquisidores y en 1481 se celebró en dicha ciudad el primer auto de fe. La Inquisición
española fue creada con el rango de un Consejo de Estado, el Consejo de la Suprema y
General Inquisición, con jurisdicción sobre todos los asuntos relacionados con la
herejía. Para asegurar el control real sobre la nueva institución y excluir el del Papa, los
RR.CC. crearon un nuevo cargo, inexistente en la Inquisición medieval, el inquisidor
general, máxima figura de la institución y cuyo nombramiento correspondía
exclusivamente a la Corona, al igual que el de los funcionarios subordinados, aunque en
la práctica estos últimos eran designados por el inquisidor general y por la Suprema.
Ésta, nombrada también por la Corona, estaba formada por seis miembros, entre los que
se incluían representantes de la orden de los dominicos y del Consejo de Castilla. La
Suprema conocía las apelaciones de los tribunales locales y controlaba la administración
financiera de la Inquisición, sus propiedades y los procedimientos de sus
confiscaciones, cuyos beneficios iban a parar al tesoro real. Los tribunales provinciales
estaban formados por dos o tres inquisidores, asistidos por numerosos personal auxiliar,
administrativo y subalterno.

En los asuntos de herejía, la Inquisición tenía jurisdicción sobre toda la


población secular y sobre todo el clero –aunque no sobre los obispos-, quedando
excluidos todos los demás tribunales. Sus sentencias eran inapelables, incluso ante el
Papa, pues estaba subordinada a la autoridad real. Uno de los rasgos más peculiares,
pues, de la Inquisición española era la combinación de la autoridad espiritual de la
Iglesia con el poder temporal de la Corona.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Aunque el máximo inspirador de la Inquisición española fue el dominico


Alonso de Hojeda, los dominicos sólo estuvieron en el primer plano al principio, pero
muy pronto perdieron notoriedad. Los inquisidores eran casi siempre miembros
destacados del clero secular, titulados universitarios que se estaban labrando una carrera
en la Iglesia o en el Estado. En realidad, la primera ofensiva de los dominicos se
alimentaba del antisemitismo de las masas. Así, la primera generación de familiares –
agentes de la Inquisición con la función de informadores de la herejía- fue reclutada
entre las clases populares, más que entre las clases sociales elevadas, que sólo más tarde
se interesaron en ocupar puestos en la Inquisición.

El procedimiento legal de la Inquisición española suponía la conjugación de


dos funciones: la judicial y la de policía pues tenían también poderes de investigación.
Además del castigo de los transgresores buscaban su confesión y su retractación para
salvar sus almas. Mientras que el procedimiento de la medieval era la simple inquisitio,
en la que el inquisidor actuaba como fiscal y como juez, la española procedía
teóricamente con mayor imparcialidad, a través de la acusatio, con un fiscal público
como acusador, y los inquisidores actuando sólo como jueces. Pero era únicamente una
ficción legal y suponía solamente que el inquisidor contaba con un letrado preparado
para realizar la acusación. Eran los inquisidores los que reunían las pruebas, actuando a
la vez como fiscales y como jueces.

Cada localidad era visitada anualmente por un inquisidor que publicaba un


Edicto de Fe que obligaba a todo cristiano, bajo pena de excomunión, a denunciar a
cualquier hereje conocido. Cuando el tribunal consideraba que existía una situación
sospechosa, comenzaba publicando un Edicto de Gracia, que concedía un período de 30
ó 40 días a todos los que desearan presentarse y confesar sus faltas. Los que se acogían
a él podían salir del paso con penas muy ligeras, pero la mancha que caía sobre ellos era
imborrable; además, exigía una condición: que el penitente revelara quienes eran sus
cómplices. En ambos edictos existía la posibilidad de cometer graves abusos, en
especial el Edicto de Fe, al exigir la denuncia, obligaba a los fieles a colaborar con la
Inquisición convirtiéndoles en espías, siendo además una tentación para dar rienda
suelta a los rencores privados.

El procedimiento inquisitorial era durísimo, incluso para la época, como el


secreto riguroso sobre la identidad de los acusadores y de los testigos de éstos, y la
transmisión de la infamia a los descendientes de los reos, los cuales quedaban

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

inhabilitados para ciertos cargos y honores. Aparte de estas incapacidades legales, eran
víctimas de un ostracismo social, porque los nombres de los condenados se exhibían
públicamente en tablillas y los sambenitos que habían llevado se colgaban en ciertos
templos. La única garantía que tenía el acusado era hacer una lista de sus enemigos y, si
entre ellos se encontraba alguno de sus acusadores su testimonio era rechazado. Al
acusado se le asignaba un abogado de oficio, pero podía recusarlo y solicitar otro. Se le
destinaba también un consejero cuya función era convencerle de que debía realizar una
confesión sincera. La presión del consejero, junto con el secreto de los acusadores,
debilitaba la posición del acusado, a lo que había que añadir la posibilidad de la
utilización de la tortura para conseguir pruebas y una confesión.

Este procedimiento de reunión de pruebas era largo, a veces de cuatro o cinco


años, y al final del mismo se pronunciaba la sentencia. Si el acusado confesaba su culpa
en el curso del juicio, antes de que se hiciera pública la sentencia, y se aceptaba su
confesión, era absuelto y se le aplicaba un leve castigo. En el caso contrario era
absolutoria o condenatoria. El veredicto de culpabilidad no implicaba necesariamente la
muerte, sino que dependía de la gravedad del caso.

Las penas, que derivaban del derecho civil y canónico medieval, podían
suponer una penitencia, una multa o el azote, en el caso de ofensas menores, y las
galeras o la confiscación de propiedades para las penas más graves; la pena de muerte
era rara en proporción al número de casos. Sin embargo, un hereje arrepentido que
reincidía no escapaba a la pena de muerte. Quienes persistían en la herejía o
continuaban negando su culpabilidad eran quemados vivos, pero los que se arrepentían
en el último momento, habiendo sido publicada ya la sentencia, primero eran
estrangulados y luego quemados. La ejecución no era realizada por la Inquisición sino
por las autoridades locales, pero sólo los casos más notorios terminaban en un auto de
fe, en los demás casos las sentencias se daban a conocer privadamente.

Aunque la Inquisición española fue establecida para ocuparse los conversos,


se ocupó también de los moros convertidos o moriscos, y de los herejes españoles, ya
fueran protestantes o de cualquier otro credo. Sin embargo, la Inquisición sólo tenía
jurisdicción sobre los cristianos y no era un medio para conseguir la conversión de los
no creyentes por la fuerza. Castigaba la herejía y la apostasía, pero no la profesión de
una fe distinta, siendo el bautismo un requisito necesario para que existiese herejía.

17
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Por esa razón, tanto los judíos como los musulmanes y los indios americanos
quedaban al margen de su autoridad. No obstante, la Inquisición española se ocupó
también de casos de bigamia, sodomía y blasfemia y, ocasionalmente, realizó funciones
administrativas, como el cumplimiento de los reglamentos aduaneros en las fronteras.

El excesivo rigor de la Inquisición española motivó muchas protestas, en


primer lugar del propio Sixto IV, quien quiso dar marcha atrás, pero los reyes no lo
consintieron. Hubo también intentos desesperados por parte de los conversos más
amenazados: una conspiración en Sevilla fue descubierta y otra, en Zaragoza, tuvo
como resultado el asesinato del inquisidor Pedro Arbués en la catedral y que fue seguida
de un recrudecimiento de la persecución (1485).

En la Corona de Aragón la Inquisición encontró una fuerte oposición porque


era considerada como un agente de la intervención castellana y una posible amenaza
para sus intereses económicos, pero Fernando respondió otorgando al tribunal una
fuerte protección real. En cuanto a las posesiones italianas, hubo Inquisición,
dependiente de la española, en Sicilia y Cerdeña, pero no en Nápoles, que amenazó con
una sublevación armada si el proyecto se llevaba a cabo.

Sobre la naturaleza y fines del tribunal de la Inquisición se han emitido


diversos pareceres. Algunos historiadores le han negado su carácter eminentemente
eclesiástico aduciendo que, en la práctica, dependía de los reyes; pero se olvida que los
reyes de España, como los del resto de Europa, tenían también una autoridad
eclesiástica más o menos reconocida por la Santa Sede. Los raros casos en que fue
utilizada con fines políticos no autorizan a negar el carácter principalmente religioso de
aquella institución.

Íntimamente ligada con la cuestión anterior está la de saber qué finalidades


perseguía. Llorente y Hume aseguraron que la Corona pretendía lucrarse con el dinero
de las confiscaciones, aserción que, según Domínguez Ortiz, no se sostiene, pues,
aunque al principio recaudó sumas considerables, la Inquisición no fue un buen
negocio, nunca fue una institución rica y los reyes tuvieron que ayudarla en muchas
ocasiones.

Para Lynch, las razones decisivas de la creación de la Inquisición en España


fueron el temor a la apostasía de los judaizantes y la convicción de que la Iglesia y el
Estado estaban siendo socavados desde dentro. Respecto a esto último, opina que, si

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bien es cierto que el objetivo principal de la Inquisición no fue despojar a los conversos
de sus bienes, éste no estuvo ausente en los cálculos oficiales. Afirma, no obstante, que
la situación financiera de los tribunales regionales fue siempre precaria y que necesitó el
apoyo de la Corona y de las elites locales.

Para Henry Kamen, aunque los motivos religiosos fueron medulares, afirma
que también reflejaba la alianza de las clases feudales con el pueblo para expulsar de los
poderes municipales a judíos y conversos; opinión que comparte con Haliczer. Cabría
preguntarse entonces por qué la Inquisición reprendió más de una vez a los señores por
favorecer a los judíos y conversos. Domínguez Ortiz concluye que la Inquisición fue un
tribunal religioso que, por su dependencia de los reyes y la amplia esfera de sus
atribuciones, tuvo notables repercusiones en la vida espiritual, ciertas repercusiones
políticas y una moderada incidencia en aspectos secundarios de la vida social.

4.3. LA EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS

El tratamiento de las dos minorías religiosas se resintió del clima de


intolerancia que estaba haciendo continuos progresos y de la tendencia de la Monarquía
a instaurar la unidad religiosa. Lo que el ambiente popular quería conseguir mediante la
violencia, lo obtuvieron los reyes más eficazmente por vía legislativa. Así, los pactos
con los mudéjares granadinos fueron rotos, reduciéndolos a la condición de moriscos;
medida que se extendió, sin motivo alguno, a los reinos de Castilla y, algo más tarde a
la Corona de Aragón.

Mucho más espinosa era la cuestión judía. Aunque no faltaban núcleos


rurales, los judíos formaban una comunidad preferentemente urbana. Tras las matanzas
de 1391 proliferó el número de conversos, los cuales tuvieron una excelente acogida en
las cortes de Juan II y Enrique IV. La comunidad judía, mejor preparada que la islámica
y menos refractaria que ésta a la integración, disputaba a los cristianos viejos los
mejores puestos, suscitando rivalidades y enconos, sobre todo contra los conversos, de
los que se dudaba, con razón o sin ella, de la veracidad de su fe. Aunque es verdad que
muchos de los conversos judaizaban, el vulgo tomaba por indicios de judaísmo lo que
sólo eran huellas persistentes de un contexto sociocultural.

La auténtica naturaleza del problema converso pudieron calibrarla los reyes


en su viaje a Andalucía, región donde aquél adquiría su máxima gravedad en sus dos
aspectos:

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

El religioso, por la evidencia de la insinceridad de muchos conversos


El social, por el rechazo que provocaban en las masas populares; las
clases medias se hallaban en este punto divididas, mientras que la nobleza era favorable
a los conversos.

La actitud de los reyes nunca fue antisemita en sentido estricto: protegieron a


los judíos contra las iras populares hasta la víspera misma de la expulsión, mantuvieron
judíos en puestos destacados y no negaron su favor a conversos como el cronista
Hernando del Pulgar o el médico regio López de Villalobos. Incluso Fernando el
Católico se servía, para la administración, principalmente de hombres de este origen,
como Lope Conchillos, Santángel, Matienzo y Pérez de Almazán.

Lo que les decidió a decretar la expulsión de los judíos fue la creencia de que,
mientras permaneciesen abiertas las sinagogas, muchos conversos se sentirían
inclinados a judaizar. En opinión de Domínguez Ortiz, ni el texto mismo del decreto de
31 de marzo de 1492 choca, ni la lógica interna de los hechos, hace suponer que los
reyes cedieron ante determinados estratos sociales o intentaron lucrarse con los bienes
confiscados; por el contrario, procuraron que se convirtieran el mayor número posible
de judíos y no opusieron obstáculos a que se devolvieran sus bienes inmuebles a los que
regresaron después. En todo caso, lo mismo la hacienda estatal que las municipales
experimentaron fuertes pérdidas con aquella medida.

En cuanto al número de expulsados no puede saberse con exactitud, si bien,


con el progreso de las investigaciones, las estimaciones han ido moviéndose a la baja:
en 1492 habría 200.000 judíos a lo sumo, algunos de los cuales se adelantaron a la
expulsión. Tampoco puede saberse el número de conversiones pues, si bien se exiliaron
entre 100 y 150.000, muchos volvieron pidiendo el bautismo. En total, se puede calcular
una pérdida de unas 100.000 personas en una España de poco más de seis millones.
Tanto Domínguez Ortiz como Joseph Pérez lo consideran una pérdida más cualitativa
que cuantitativa.

En el primer momento, los expulsados, todos ellos muy españolizados y muy


integrados, se mantuvieron en países vecinos, próximos a la frontera, pensando que la
medida sería revocable y podrían volver a su patria. Los que pasaron al norte de África
regresaron en gran número por el mal trato que allí recibieron. Otros se refugiaron en
Portugal o pasaron a Italia y Francia. Cuando resultó evidente que no habría derogación

20
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

del decreto, se movieron hacia el imperio turco o hacia el centro y norte de Europa,
formando en las plazas comerciales (Nantes, Londres, Ámsterdam, Hamburgo) colonias
sefardíes de intensa actividad económica e intelectual. El retorno se hizo imposible
cuando la pragmática del 5 de septiembre de 1499, prohibió la entrada en España de
cualquier judío bajo pena de muerte.

5. UNIFICACIÓN PENINSULAR Y POLÍTICA EXTERIOR

5.1. LAS ALIANZAS MATRIMONIALES

Los matrimonios de los reyes constituyen un asunto de política internacional.


También, dado el carácter patrimonial de los reyes, la política matrimonial tendrá
consecuencias en las sucesiones. Así, encontramos a los hijos de los Reyes Católicos:
Isabel, Juan, Juana, María y Catalina. Isabel, heredera de Castilla hasta que nació Juan,
fue casada con Alfonso de Portugal, el cual murió antes de tener hijos, con lo que Isabel
fue casada con Manuel de Portugal, naciendo el príncipe Miguel, heredero de las tres
coronas (Portugal, Castilla y Aragón). Por tanto, la predilección por la Corona
portuguesa era anterior y se continúa con los conflictos sucesorios. La muerte de Isabel
y de Miguel va a hacer que no haya heredero en la línea portuguesa.

Luego, habría un doble matrimonio de Juan y Juana con dos hermanos,


Margarita y Felipe de Austria, hijos de Maximiliano I de Habsburgo y Margarita de
Borgoña. La doble alianza tendrá una gran importancia, llegando la casa de Habsburgo
a reinar en España. El heredero va a ser Carlos I1, hijo de Juana y Felipe el Hermoso.
Pero, María será casada con Manuel el Afortunado, teniendo muchos hijos, destacando
Isabel de Portugal, que se casará con su primo Carlos I.

Y, Catalina2, será casada con Arturo de Inglaterra, y muerto éste sin heredero,
es casada con Enrique VIII, cuya hija será María Tudor, que reinará en Inglaterra
durante un breve periodo de tiempo. En fin, el conjunto de alianzas establecía un cerco
frente a Francia, rodeada por los territorios de los Reyes Católicos y sus aliados. En este
sentido, se suele decir que es una política exterior más aragonesa que castellana. Aragón
será el que mantenga mayor rivalidad con Francia, ya sea por Navarra, Rosellón o
Nápoles.

1
Carlos V de Alemania.
2
Conocida como Catalina de Aragón.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

5.2. LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA

Por el tratado de Alcazobas-Toledo, en 1479, Portugal renunció a sus


pretensiones sobre Canarias, quedando en manos castellanas. Este tratado establece que
el reino de Fez y Guinea serían territorio portugués, y Tremesin, en Argelia, para los
aragoneses. Pero, será el Tratado de Tordesillas el que establezca un meridiano que
divide el mundo, quedando el oeste para los castellanos y el este para los portugueses.

5.3. GUERRA Y CONQUISTA DE GRANADA

Granada, desde el siglo XIII, había quedado como un espacio dominado por
los musulmanes con escasos cambios, abarcando Málaga, Granada y Almería. Salvo
algunas pequeñas tomas de ciudades o saqueos, no había cambios importantes. Pero, la
crisis del siglo XV había dado lugar a la paralización de la reconquista, planteándose
Enrique IV retomarlo.

En el siglo XIV había perdido el control del estrecho, y desde el momento en


que Portugal había llegado al Golfo de Guinea, ya no llegaba a Granada el oro en
caravana, perdiendo el atractivo de ser la entrada de oro. Pero, los Reyes Católicos se
deciden a la conquista con una campaña sostenida que dura diez años desde que toman
Alhama hasta Granada. En general, hay una primera fase en la que se toma la parte
occidental; una segunda con la toma de Málaga y la zona oriental; y, la última, tomando
Granda, que se había mantenido tres años tras la fase anterior. Por tanto, se trata de una
movilización de Castilla con el fin de acabar con el Emirato, tratándose de campañas
anuales en la que movilizan a la alta nobleza y a la Santa Hermandad. Esta última era
una institución basada en hermanamientos de ciudades para combatir el bandidaje. Era
una organización policial-judicial para mantener el orden público en los ambientes
rurales. También tropas de las órdenes militares y de las ciudades.

Esta guerra fue la ocasión para el desarrollo del ejército castellano en el


sentido de desarrollo de la artillería, que va creciendo; la sanidad militar, la
intendencia,…, además de un desarrollo de la administración y, por tanto, del estado.
Además, la guerra fue una ocasión también para poner a prueba la solidaridad
castellano-aragonesa, movilizar a la nobleza, obteniendo concesiones territoriales luego.
Incluso, se vio favorecida por las disputas internas de los granadinos, que es
aprovechado por los reyes, dando lugar al fin del reino de Granada en 1492. El respeto

22
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

por las capitulaciones no supera los diez años, obligando a los musulmanes a
convertirse o a irse.

5.4. LA RIVALIDAD CON FRANCIA: ROSELLÓN Y GUERRAS DE ITALIA

Sicilia era aragonesa desde el siglo XIII, y Nápoles había tenido reyes
aragoneses, pero no se la dejó a Juan II su padre Alfonso, sino a un hijo bastardo. Pero,
desde finales del siglo XV, hay un choque de pretensiones, logrando Fernando que el
rey francés le devuelva el Rosellón y la Cerdaña, dejándole las manos libres en Nápoles,
trato que no cumple Fernando. Desde 1504, Nápoles se incorpora a la Corona de
Aragón.

5.5. LA EXPANSIÓN NORTEAFRICANA

En el norte de África encontrados dos zonas: al oeste del río Muluya, será la
zona de los castellanos, y al este, de los aragoneses. Melilla será tomada por el duque de
Medina Sidonia. Los Reyes Católicos serán los que establezcan guarniciones militares
fijas en ese territorio. Era un embarcadero con una ciudadela fortificada en un
promontorio. Después del a muerte de Isabel, y siendo regente el cardenal Cisneros,
ponen en marcha la anexión de otros lugares como Orán (1509), Argel y Bujía (1510).
La ven como un modo de prevenir ataques piráticos en el Mediterráneo o en las
ciudades peninsulares. En suma, hay una voluntad de establecer presidios, no tanto para
expansión, sino para control de la actividad marítima.

5.6. LA ANEXIÓN DE NAVARRA

Navarra era un reino que se extendía a un lado y otro de los Pirineos, que
había tenido una historia movida en cuanto a su extensión territorial. Juan II se casó por
segunda vez con Blanca de Navarra; de manera que, se titula rey de Navarra, y de ese
matrimonio tendrán un hijo, hermanastro de Fernando, que se llama Carlos de Viana,
siendo heredero del reino de Navarra, enfrentándose a su padre y muriendo joven. En
fin, se trata de un territorio de frontera y apetecido por Francia y Aragón.

Fernando, en 1512, interviene en dos grupos políticos, incorporando el reino.


Aquí ocupa el territorio incluyendo las zonas del norte, incorporando así a Navarra a la
Corona castellana, aunque mantenido como un reino a parte, bajo el modelo de la
Corona de Aragón.

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6. LA ÉPOCA DE LAS REGENCIAS

Tras la muerte de Felipe el Hermoso, queda como regente el Cardenal Cisneros.


Es regente entre 1506 y 1507, y luego en 1516, cuando muere Fernando, vuelve a ser
regente hasta la llegada de Carlos I. Cuando muere Fernando, en 1516, en Castilla
teóricamente no pasa nada respecto a la sucesión del trono, debido a que ya estaban
establecidos como reyes Juana y Felipe. Tanto Fernando como Felipe intentan
inhabilitar a Juana para reinar, aunque no lo consiguen. Una vez muerto Felipe, la
encierran en un convento en Tordesillas, quedando hasta su muerte en 1555. Por otro
lado, en Aragón, el trono pasaba a Carlos I, hijo de Juana; sin embargo, Carlos se
declaró rey de Castilla y Aragón, hablándose de un golpe de estado junto a su madre. De
manera que, Carlos será el rey, aceptado por Cisneros como regente.

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CARLOS I Y LOS ESPAÑOLES


1. LOS HABSBURGO EN ESPAÑA

Su reinado abarca desde 1516 hasta 1556, siendo esta última el año de su
abdicación. Carlos, junto a su hijo Felipe, será uno de los primeros Austrias menores en
España. Sabemos que los Reyes Católicos son abuelos de Carlos, hijo de Juana la Loca
y Felipe el Hermoso. Por esos azares, va a recibir todo ese conglomerado que
constituyen los dominios castellanos y Habsburgo. Los territorios del imperio alemán
no le pertenecen a Carlos I, solo los territorios que le tocan por herencia.

Por tanto, de sus abuelos maternos, Isabel y Fernando, recibe la herencia


hispánica con las Canarias, las posesiones en Italia (Cerdeña, Sicilia y Nápoles) y la
parte americana, que se ampliará en ese reinado con conquistas desde México hasta el
sur del continente. Por otro lado, de María de Borgoña, su abuela paterna, recibe los
territorios de los Países Bajos y el Franco Condado. Y, de Maximiliano I de Austria, su
abuelo paterno, las posesiones austriacas. Además, en 1519, Carlos I es elegido
emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, sucediendo a su abuelo
Maximiliano.

2. CARLOS, EMPERADOR. MONARQUÍA UNIVERSAL Y COMPUESTA

La cuestión de monarquía universal o cómo se entendía el imperio o su


condición de emperador. Carlos I quiere por elección el título de emperador del Sacro
Imperio Romano Germánico, como Carlos V, que era una entidad política formada por
estados distintos que venía de la Edad Media. Se trataba de una herencia medieval
derivada de Carlomagno y que tenía una raíz alemana. Pero, Carlos I pretende dotar a la
dignidad de emperador un papel que desbordaba más allá del imperio, intentando
resucitar la figura del emperador como cabeza de la cristiandad.

Carlos I pretendió hacer uso de su condición de emperador para extender su


influencia más allá del imperio, atribuyendo una máxima: paz entre los cristianos,
guerra a los infieles; que venía a asignarle un liderazgo de la cristiandad, especialmente
frente a los turcos. Asimismo, la aparición del cisma protestante coincide con el inicio
de su reinado; además, aparece la obligación de superar ese cisma religioso. Esto es un
aspecto complejo porque llevó a Carlos I a aspirar a solucionar el cisma, tanto por su
papel religioso como de emperador; lo que provocó que promulgara el diálogo religioso,
es decir, llegar a un acuerdo entre protestantes y católicos, que no se produjo y tener un

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

concilio ecuménico, el cual, llegó tardíamente en 1545 con el Concilio de Trento,


prolongado hasta 1563.

Con él, no hubo acuerdo porque el Papa no quería un concilio, celebrándolo así
cuando ya no había remedio. Aun así, sirvió para definir el dogma católico frente al
protestante. Por tanto, en Carlos I se suman ese concepto puramente germánico con la
idea del emperador-señor de la cristiandad. De ahí, que se hable de la universitas
cristiana.

Los enemigos de Carlos V vieron en esa pretensión de hegemonía sobre los otros
estados no germánicos. Vinieron a chocar con algo que no es propio de la época. En
realidad, hubo una especie de universalismo basado en la idea de unificación que venía
de la Edad Media, y que tuvo en el Renacimiento un peculiar desarrollo, destacando
Erasmo de Rotterdam, manteniendo fiel a la Iglesia católica.

Por tanto, la idea de imperio era anacrónica, por más que tuviera esa adaptación
del erasmismo. Pero, lo era porque chocaba con la aparición de las monarquías
protonacionales, o fuerza la Castilla de los comuneros. Además, dentro de Alemania, la
política va a fracasar también, ya que los señores alemanes tienen la voluntad de
convertir el imperio e una unidad política más cohesionada, lo que chocaba con los
príncipes alemanes. El Luteranismo fue una bandera que les sirvió a los príncipes como
elementos definitorios de sus posiciones para enfrentarse al emperador.

Hace mucho, hubo un debate sobre de dónde venía esa idea imperial de Carlos I.
algunos autores españoles desarrollan la idea y definen que hay diversas cronologías del
imperio, ya que Carlos I empieza imponiendo esa idea de emperador del mundo, es
decir, universalista. Un segundo periodo, hace más de emperador alemán; y un último
periodo en el que se liga a la abdicación, planteando la creación de un imperio de base
hispánica, con lo que podemos plantear esa forma del imperio español.

Algunas de estas ideas han sido revisadas por John Elliot, acuñando el término
de monarquía compuesta. Él pasa revista a estos conceptos, y acaba planteando que era
un imperio colonial fuera de Europa. Es decir, están haciendo un nuevo concepto de
imperio con dominios coloniales dependiendo de una metrópoli europea. El concepto de
monarquía compuesta designa los tipos de formación política en el que un conjunto de
personas bajo un soberano mantienen su propia especificidad, institución,
singularidad,…, hasta el punto de que los súbditos de estos reinos son extranjeros en la

26
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

otra. Elliot plantea distintos ejemplos de ella, como Castilla, Francia, Inglaterra,…, y lo
que construye Carlos I es la mayor de las monarquías compuestas.

Elliot se plantea la modernidad o no de esa construcción política. Viene a decir


que la idea de que la evolución era lo que conducía a las monarquías centralizadas no
deja de ser una construcción del siglo XIX, en la que a una nación le corresponde un
estado. La mayor parte de la monarquía tenía ese carácter homogéneo porque tenían un
sentido patrimonial, que en general poseía una relación de pacto en las que el monarca
jura las leyes particulares de ese territorio. Por tanto, desarrolla ese concepto que
explica mucho cómo son las monarquías y cómo es la monarquía hispánica.

Ese conjunto, gobernado desde una concepción patrimonial, familiar (herencias),


implica un equilibrio que Carlos I pretendió entre la ausencia y la presencia. El ideal es
el rey presente, pero la realidad es que el rey no podía estar en todos los pueblos al
mismo tiempo. Por tanto, el rey debía buscar los mecanismos para hacerse representar o
ver que los tenía en cuenta. Así, las fórmulas de la presencia son: virreyes, con lo que
hay un alter ego del rey; también el desarrollo de una serie de consejos (polisinodial)
que gobernaban el territorio desde un lugar, es decir, en Madrid habrá consejos para
gobernar territorios italianos, portugueses, aragoneses,…; hay, además, visitas reales,
mecanismo que los aproxima al control del territorio. Los virreyes se busca que sean de
la familia real, con lo que los pueblos entienden que hay una presencia del rey aun no
estando él.

3. LOS DIFÍCILES INICIOS DEL REINADO: COMUNIDADES Y


GERMANÍAS

En lo que respecta a las comunidades, la interpretación que se ha hecho es un


ejemplo de la interpretación de un proceso histórico de las distintas posiciones políticas
de aquellos que las han interpretado. Desde el siglo XVI, hay algunos que plantean que
es un movimiento contra el poder real, defendiendo la independencia de Alemania y un
movimiento antiseñorial. La revuelta comunera está en manos de élites urbanas, y se
radicaliza con la incorporación de clases populares, estableciendo un carácter
antiseñorial; lo que hizo que la alta nobleza se inclinara por el emperador, algo decisivo
en la derrota. Más o menos es la tesis que se mantiene en los siglos XVII y XVIII, pero
ya en el XIX es cuando el sentido liberal se impone. A partir de entonces, la
interpretación como un movimiento nacionalista frente a la conservadora.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

En la obra de José Antonio Maravall se establece la tesis de que sería una


primera revolución burguesa fracasada. Más o menos se acepta por la otra gran obra de
Joseph Pérez y la de Ignacio Gutiérrez. Es un ejemplo de utilización de la historia a
través del establecimiento de fiesta en Castilla-León el 23 de abril.

Cuando Carlos I viene a España causó una pésima impresión, ya que no hablaba
castellano y venía rodeado de consejeros flamencos que se enriquecían
escandalosamente. En 1519, al ser elegido emperador del Sacro Imperio Romano
Germánico, su mayor deseo estaba en marchar a tomar posesión del Imperio. En efecto,
en 1520 abandona Castilla sin prestar atención a las peticiones de las ciudades de
Castilla, entre las que destacaron Toledo, Segovia y Salamanca que, junto a otros
municipios castellanos o comunidades, se levantaron contra el monarca. En estas
ciudades se sustituyó el poder municipal por comunas integradas por artesanos,
comerciantes y miembros de la pequeña nobleza y del bajo clero.

En Ávila se formó una Junta Santa para coordinar al movimiento comunero.


Pero, esa junta se trasladó a Tordesillas con el fin de buscar el apoyo de Juana La Loca,
consiguiendo que nombraran a Juan de Padilla como jefe comunero. Todo acabó el 23
de abril de 1521 con la Batalla de Villalar, donde fueron derrotados los comuneros. Al
día siguiente, eran ejecutados en la misma plaza de Villalar los tres líderes: Padilla,
Bravo y Maldonado.

La Guerra de las Comunidades podría considerarse una guerra civil castellana


cuyo origen se encuentra en las presiones de Carlos I para conseguir elevados subsidios
en las Cortes de La Coruña, así como por la entrega de los principales cargos del reino a
los señores flamencos que le acompañaban. Las principales ciudades castellanas se
sublevaron en 1520. Un movimiento de tan diversa composición social tendría
necesariamente reivindicaciones también diversas. Entre las motivaciones principales
estaban:

A nivel general, se temía las consecuencias negativas que para Castilla


podría tener una subordinación hacia los intereses del Sacro Imperio. Por lo que,
solicitaban el regreso del monarca a Castilla para ocuparse de la política castellana.

Por parte de la nobleza castellana la defensa de sus privilegios


tradicionales frente a la intromisión de la nobleza flamenca en los cargos políticos de la
administración castellana.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Por parte de la burguesía, el temor a perder la influencia que mantenía en


los concejos de las ciudades y en la representación a Cortes, con el fin de evitar el
autoritarismo real, así como la reducción de los impuestos y gastos de la corte.

El movimiento fue eminentemente urbano, donde la nobleza castellana, que al


principio acogió bien el movimiento, comenzó pronto a separarse de él, asustada,
cerrando filas a favor de Carlos I, al ver cómo el conflicto se radicalizaba al
incorporarse al mismo los campesinos, interesados en convertir la insurrección
comunera en una rebelión antiseñorial contra los abusos de la nobleza.

Las consecuencias de esta derrota fueron muy graves para el futuro de Castilla,
ya que se frustraron los objetivos más innovadores de la burguesía castellana, mientras
que el poder real se fortaleció todavía más en Castilla y las Cortes se convirtieron en un
simple instrumento del rey que continuó utilizando la recaudación de impuestos
castellanos para mantener su política imperial en Europa.

Y, paralelamente a la Guerra de las Comunidades, en Valencia hubo otro


levantamiento más social que político, las Germanías, protagonizado por los artesanos
y pequeños comerciantes de la ciudad, que se quejaban del control del gobierno
municipal por la nobleza y del poder de los señores en el medio rural. El movimiento
también fracasó: los agermanados fueron derrotados por las tropas reales.

4. LA POLÍTICA EXTERIOR

El proyecto de Carlos I era lograr la unión de los estados cristianos europeos


para defender la cristiandad contra los turcos, que avanzaban rápidamente por el sureste
europeo. También, afianzar el predominio en Italia, todo ello bajo el protagonismo de su
dinastía. Sin embargo, su proyecto de unidad cristiana no se podrá llevar a cabo porque
el emperador tendrá que enfrentarse a otros problemas.

La política exterior se puede sintetizar en el título de Sánchez Montes:


Franceses, protestantes, turcos: los españoles ante la política internacional de Carlos
V. Sus grandes rivales fueron los turcos en los Balcanes y el norte de África, creando
ciudades vasallas, como Argel o Túnez. Todo el reinado de Carlos II fue con los
franceses, teniendo tres áreas: Navarra, Borgoña e Italia. Practicó una política dinástica,
ya que le venía bien a sus territorios. Son enfrentamientos francos.

También tuvo enfrentamientos protestantes, donde los príncipes se organizan en


la Liga Esmalkalda, opuesta al imperio. Los franceses pactan con los turcos contra el

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

imperio, y la liga no se mueve a combatir a los turcos, por lo que se empieza a revertir
todo contra el emperador.

En general, podemos resumirla diciendo que la primera guerra contra Francia se


produce por el predominio del norte de Italia (Milán). La guerra estalla y el rey de Francia,
Francisco I, es derrotado en 1525 en la Batalla de Pavía. Con ello, se firma la Paz de Madrid
en 1526, pero después el rey francés no la reconoció y volvió a estallas la guerra. En este
nuevo conflicto, Clemente VII se puso del lado de Francia y las tropas imperiales, por este
motivo, atacaron la ciudad de Roma, dando lugar a un lamentable saqueo de la ciudad (Saco
de Roma, 1527). La guerra terminó en 1529 manteniéndose la hegemonía española en Italia.

Por otro lado, otro problema era la actuación de los piratas berberiscos desde sus
plazas norteafricana, en el Mediterráneo occidental. Su solución pasaba por ocupar o
neutralizar estas plazas. En 1535, se ataca con éxito la plaza de Túnez. Sin embargo, en
1541, se fracasa en Argel, principal centro berberisco. Francia aprovechó esta derrota para
reanudar las hostilidades contra Carlos I. La guerra finaliza con la Paz de Crepy en 1544,
sin que Francia lograra sus objetivos.

No obstante, la nueva paz con Francia tuvo un hecho positivo y fue que el año
siguiente, Pablo III convocaba el Concilio de Trento, con el que se pretendía reformar la
Iglesia tras la aparición del protestantismo, que Lutero y sus seguidores habían extendido en
Alemania. Paralelamente, Carlos I se enfrentó militarmente a los príncipes protestantes
alemanes (Liga Esmalkalda). Una parte de ellos, en efecto, había aprovechado la aparición
del protestantismo para hacerse fuertes frente al emperador. Acabaron siendo derrotados en
la Batalla de Mühlberg en 1547. Pero, a pesar de todo, en Alemania terminó firmándose la
Paz de Augsburgo en 1555, por la que se reconocía la división religiosa de Alemania entre
protestantes y católicos. Cada príncipe o autoridad en Alemania podía establecer libremente
una de las dos religiones en su territorio.

Sin embargo, ya a partir de 1547, se empieza a desarrollar un periodo de desilusión


que arranca la abdicación. La condición de emperador pasa a Fernando, su hermano, y a su
hijo Felipe le deja los Países Bajos, Milán, además de los dominios españoles. Por tanto,
opta por un imperio español fortalecido. Por otro lado, se forma el emperador de Austria,
abriéndose un periodo de alianza entre Habsburgo de Madrid y Viena entre los siglos XVI y
XVII. En suma, esto llevará a la abdicación de Carlos I. Hay un balance negativo porque
fracasó en la cruzada, la unidad alemana y optó por una salida dinástica en beneficio de su
primogénito.

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LA MONARQUÍA HISPÁNICA BAJO FELIPE II


1. LA CASTELLANIZACIÓN DE LA MONARQUÍA

El reinado de Felipe II abarca desde 1556 hasta 1598. Las abdicaciones de


Bruselas son un proceso que dura varios años y de modo escalonado, con las que Carlos
I abandona su gobierno. En buena medida, las abdicaciones son una retirada personal y
un fracaso frente a Francia, relativamente a los turcos y a los protestantes. De alguna
manera, también fracasó en su proyecto de familiaridad, diseñando un sistema en el que
le sucederá su hermano Fernando y luego su hijo Felipe, y a éste, el hijo de Fernando,
algo a lo que se resistieron, acabando Carlos I por renunciar al imperio, dejando en su
hermano la administración, separando un imperio germánico y un imperio hispánico.
Por tanto, durante Felipe II los territorios de los Habsburgo en Austria ya no son del
imperio español, pero se incorpora Portugal y se desprenden los Países Bajos del Norte.

2. INGLATERRA, FRANCIA Y EL PAPADO HASTA CATEAU-CAMBRÉSIS

Cateau-Cambrésis es una paz firmada entre Francia y España en 1559 que puede
considerarse el final de las guerras entre ambas potencias. Felipe II hereda esa situación
y se reaviva la lucha contra Francia en la Batalla de San Quintín (1557), venciendo los
españoles. Como recuerdo de ella, Felipe II decide crear El Escorial bajo la advocación
de San Lorenzo. En esta guerra, el Papa intervino y animó a Francia a la realización de
ésta. Además, la hegemonía en Italia se completa con una serie de alianzas favorables a
España con el ducado de Saboya, Toscana, Parma, Génova. Solo Venecia está al
margen, pero Italia es un área de influencia española muy clara.

El fracaso en Alemania y su derrota llevó al emperador a buscar una alianza con


Inglaterra y de ahí vino el matrimonio con María Tudor de Felipe II. Ésta nacionalizó la
Iglesia de Enrique VIII, reinstaurando el catolicismo frente al protestantismo que había
introducido Eduardo VI, su hermano. Con el matrimonio, en 1554, Carlos I entrega
Nápoles y Milán a su hijo, con lo que sería rey consorte de Inglaterra hasta que, dada la
oposición a la recatolización, con Isabel I se vuelve a instaurar el protestantismo. Carlos
I, posteriormente, pide que salga Felipe II de Inglaterra y vaya a los Países Bajos, donde
estará en el momento de su abdicación.

En 1559, Felipe II irá a la Península Ibérica desde Flandes, de donde no saldrá.


Además, establecerá la capital en Madrid y comienza la castellanización de la

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

monarquía. Es un rey nacido en Valladolid que gobierna desde Castilla y eso se siente
como algo negativo porque gobierna desde fuera.

3. LA CUESTIÓN MORISCA Y EL LEVANTAMIENTO DE LAS


ALPUJARRAS. LEPATO Y EL PAULATINO ENFRIAMIENTO DE LA
LUCHA EN EL MEDITERRÁNEO

En Castilla hay moriscos desde la conquista de Granada. En 1492, hay unas


capitulaciones en virtud de las cuales se garantiza la religión musulmana. Pero, en 1502,
los Reyes Católicos deciden obligar a los musulmanes a convertirse, naciendo aquí el
problema morisco (musulmanes convertidos). En Aragón, se daban las germanías,
coincidiendo con las comunidades, donde los rebeldes se enfrentan con los señores, que
se mantienen fieles al emperador, llevándolos a bautizar a la fuerza a los moriscos. De
tal manera que, cuando acaba la guerra se planteó la cuestión teológica de si esos
bautizados a la fuerza eran válidos. Con lo que, a partir de 1525, en Aragón no podía
haber ya musulmanes.

En base a esto, se llega a una concordia, con lo que durante cuarenta años se les
respeta la organización interna, lengua, hábitos, etc. Éstos, que empezaron en 1526,
acabarían en 156, presionándolos en 1567 mediante decretos, algo relacionado con la
expansión de los turcos en el Mediterráneo. Malta no llega a caer en manos turcas por la
defensa de la armada del Papa. Con ello, los turcos se convierten en una amenaza para
el Occidente europeo, ya que recupera Túnez y Argel, además de existir un miedo al
entendimiento con los moriscos del interior de la Península Ibérica. Eso provocó la
Revuelta de las Alpujarras en 1568, que será reprimida con dificultades en 1570. Como
consecuencia de esta revuelta, los moriscos granadinos serán dispersados por la Corona
de Castilla para ser más integrados y controlados, además de colonos que repoblarán
Granada, en un intento de repoblación étnica. En 1609, con Felipe III se produce la
expulsión de los moriscos al norte de África.

El avance de los turcos provocó conflictos con los intereses españoles y


venecianos. Chipre cayó en manos turcas en 1578; además, se formará una Liga Santa
compuesta por España, Venecia y el Papa. Además, el enfrentamiento contra los turcos
tendrá lugar en el Golfo de Lepanto, que será una batalla cristiana en la que destaca
Juan de Austria, siendo el que dirigió la flota combinada. Se trataba de una batalla de
galeras, siendo la última del Mediterráneo, ya que se traslada la zona de enfrentamiento

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

al Atlántico. Por tanto, el resultado fue la victoria cristiana con botines militares; y, al
año siguiente, la liga conquista Túnez, pero luego se perdió. Lo que sucede es que los
turcos y los españoles tendrán conflictos que hacen que renuncien a conflictos directos,
actuando contra los persas. Por tanto, a partir de Lepanto dejan de ser un problema para
Italia.

4. LA REBELIÓN DE LOS PAÍSES BAJOS

La rebelión de los Países Bajos es un conflicto iniciado en torno a 1556, aunque


no se puede señalar un comienzo exacto. Como sabemos, el conflicto va a continuar
hasta mediados del siglo XVII (Paz de Westfalia, 1648). La historiografía holandesa la
conoce como la Guerra de los Ochenta Años, teniendo a Felipe II, III y IV,
reconociendo la independencia de los Países Bajos.

Los Países Bajos formaban parte de la herencia de Borgoña entregada a Carlos I.


además, formaban un territorio muy heterogéneo y autonomía de la entidad que la
conforma; una estructura administrativa donde faltaban instituciones centrales, algo que
intenta paliar Carlos I. En 1549, se crean unos Estados Generales, que eran una especie
de Parlamento, encontrando territorios diversos: los señores de los Países Bajos, título
aparecido con ello, suponiendo un gobierno del territorio, porque hasta entonces eran
duques de los territorios (Carlos I y Felipe II).

Será con Felipe II con quien surgen los problemas. Los abandonó en 1559 y los
dejó en su hermana María. Éste se va a encontrar con un choque entre sus propósitos
uniformados y esa realidad heterogénea, en los que había un gobierno oligárquico.
Felipe II intenta una reforma de tipo eclesiástico, buscando una Iglesia de los Países
Bajos, cuya jerarquía no dependía de otros países. Se trata de una reorganización
administrativa que pretende una Iglesia nacional. Eso supone crear nuevos obispado,
sacando rentas de los monasterios; pero, sobre todo, se trataba del choque de una Iglesia
regalista (pretensión de los reyes de someter a la Iglesia de su Corona) y de la realidad
con una Iglesia fuertemente clientelizada.

De esos nuevos obispados, Felipe II estableció en cada obispado dos canónigos


actuando como inquisidores, aunque en los Países Bajos no se introdujo nunca la
Inquisición española. Su aparición vino a provocar la reacción del sector mercantil de
los Países Bajos, defendiendo que el comercio necesita libertad. Luego, al marcharse
Felipe II y dejar a su hermana María como gobernadora acompañada del Cardenal

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Granvella del Franco-Condado, deja el consejo en regencia sin la nobleza flamenca, un


contexto donde iba progresando el calvinismo, adquiriendo posiciones en sectores
bajos. Por tanto, Felipe II se negó a la libertad de culto dentro de esas provincias,
teniendo una actitud intransigente que mantuvo desde el principio hasta el final.

En la corte castellana, ante los problemas de los Países Bajos, hubo dos
tendencias: 1) halcones (uniformista): partiendo de la política intransigente, en cuya
cabeza estaba el duque de Alba; y 2) palomas (respeto a las instituciones): partiendo de
una personalidad portuguesa, Rui Gomes de Silva (príncipe de Éboli), con
planteamientos más moderados.

La salida de Felipe II dio lugar a una radicalización de la oposición, que se


tradujo en un movimiento iconoclasta muy extendido, traducido en la destrucción de
imágenes. Esa situación plantea la necesidad de una respuesta en Castilla, donde ambos
partidos están de acuerdo en que Felipe II debía negociar y pacificar la situación. Antes
de ese viaje, se decreta que debe pacificar el territorio, y lo hace mandando al duque de
Alba, que llega en 1560. Esto provocó que Margarita de Parma renuncie a ser
gobernadora. Con ello, el gobernador de los Países Bajos lo va a tener un general y no la
casa real, con gran presencia militar.

El duque de Alba se plantea una reforma fiscal que permitiera el mantenimiento


de la guarnición española con las contribuciones holandesas. Ante esto, el rechazo se
generaliza, dada los estados generales condenan los impuestos. La reacción de duque es
que las zonas costeras caen en manos de los mendigos del mar. La actuación del duque
comienza en 1567, con lo que generaliza la oposición. La sublevación comienza más en
el sur que en el norte, donde el calvinismo era más fuerte, con una nobleza más feudal.
Al mismo tiempo, en el sur la radicalización del conflicto provocó conflictividad entre
los sectores más acomodados y radicales de tal manera que, los más acomodados acaban
prefiriendo el dominio español.

Además, hay desplazamientos hacia el norte de calvinistas. El duque de Alba es


cesado por el rey por su política poco flexible, llegando Luis de Requesens,
produciendo una de las bancarrotas del reinado en 1557, 1575 y 1596, lo que supone
que no hay dinero para mantener a las tropas, provocando saqueos como el de Amberes.
Entonces, llega a los Países Bajos el tercero de los gobernantes, Juan de Austria (1576-
1578), que venía con el mandato de aceptarlo prácticamente todo, no cediendo en la

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

soberanía de Felipe II y la religión; pero, murió joven, sucediéndole Alejandro Farnesio,


hijo de Margarita de Parma, último gobernador (1578-1592). En este momento, se llega
a la división que prefigura la separación entre el norte protestante y el sur católico. El
sur se conoce como Unión de Arrás y el norte como Unión de Utrecht, donde el primero
acepta a Felipe II, mientras que el norte mantiene la revuelta. En el norte hay una serie
de expediciones militares con los que no logran dominarlo.

Por tanto, la guerra se va a convertir en una empresa difícil de ganar por sus
costas difíciles y las operaciones en tierras son muy costosas, con guerra de ciudades
amuralladas, por lo que es difícil de conquistar. El duque utilizó el camino español,
siendo la ruta que, desde Génova, se unen a Milán pasando por el Franco-Condado,
llegando a los Países Bajos. Así, será la ruta para el envío de tropas hacia los Países
Bajos. Con lo que, Alejandro Farnesio gana territorios importantes a los rebeldes,
cuando toma la ciudad de Amberes, y para evitar que los barcos holandeses pudieran
atacar la ciudad, construyó un puente.

5. EL CASO DE ANTONIO PÉREZ Y LAS “ALTERACIONES DE ARAGÓN”

Otro conflicto significativo de este reinado es el asunto Antonio Pérez.


Secretario del rey, traicionó a Felipe II y promovió el asesinato de Juan de Escobedo en
Madrid, secretario de Juan de Austria, que se encontraba en los Países Bajos, como
gobernador, y planteaba la preparación de una guerra contra Inglaterra. Para obtener el
apoyo y los recursos de Felipe II, Juan de Escobedo vino a Madrid, y una vez aquí,
descubrió hechos desfavorables para Antonio Pérez; éste, para salvar su situación,
organizó un plan para eliminar a Juan de Escobedo (1578). Tras el asesinato, que causó
gran conmoción, se abrió una investigación con la que Antonio Pérez fue detenido y
llevado a la cárcel.

Durante el desarrollo del juicio, Antonio Pérez logró escapar huyendo a Aragón.
Una vez ahí, pasaba a ser juzgado por el tribunal de Justicia Mayor de Aragón, órgano
propio de este territorio, y ello no interesaba a Felipe II. Por ese motivo, se ordenó la
apertura de un juicio por la Inquisición. Sin embargo, para impedirlo, en Zaragoza
estalló un levantamiento cuando Antonio Pérez iba a ser trasladado a la cárcel de la
Inquisición. Por su parte, aprovechando el tumulto, logró huir a Francia.

El levantamiento de Aragón fue reprimido duramente por las tropas de Felipe II:
Juan de Lanuza, Justicia Mayor de Aragón, fue juzgado y decapitado. Antonio Pérez, en

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

el extranjero, escribió sus “Relaciones” contra Felipe II; y además, Guillermo de


Orange, holandés, escribió su “Apología”. En estas obras, se presentaba a Felipe II
como un hombre malvado, un déspota,…, con lo que se daba nacimiento a la Leyenda
Negra.

6. LA INCORPORACIÓN DE PORTUGAL

En 1580, se produce la incorporación de Portugal hasta 1640, pasando la Era


Felipina, según los portugueses. De la Baja Edad Media, los reyes castellanos buscaban
la alianza castellana, algo que intentaban mediante enlaces matrimoniales. Ante la
muerte de Sebastián I y el cardenal Enrique sin descendencia, se plantea la cuestión de
la sucesión, por lo que se observa que Felipe II era el que más derecho tenía, pero la
incorporación se produce por actividades políticas y militares. Las Cortes de Thomar en
1581 aceptan como rey a Felipe II.

Es cierto que hay una presencia militar, pero las clases dominantes portuguesas
estaban a favor de la unión, ya que las recompensas podía ayudar, además del pago de
los recates en Marruecos por Felipe II. Además, los portugueses empezaron a perder
posesiones en el Índico, aunque eran incentivos la plata y el azúcar americano, que los
movía a unirse. Esta unión no se puede considerar una invasión, ya que es algo que le
convenía a los portugueses, los cuales, estarían formados por virreyes.

Por otra parte, es evidente que los reyes portugueses eran tanto portugueses
como castellanos, ya que eran hijos, primos,…, pero la proximidad familiar provocó la
anexión. Pero, en 1640, a los portugueses les interesa separarse del dominio español.

7. EL CONFLICTO CON LA INGLATERRA ISABELINA. LA GRAN


ARMADA Y LA GUERRA DE LOS DOS HEMISFERIOS

Las relaciones con Inglaterra fueron de amistad durante el reinado de Carlos I;


sin embargo, con Felipe II las cosas se complicaron. Tras la muerte de María Tudor,
entraría en el poder Isabel I, la cual, desarrollaría una política que consistió en apoyar a
todos los enemigos de España. Así, cuando estalló la sublevación de los Países Bajos,
ésta apoyó a los holandeses, con lo que Felipe II decidió enfrentarse a Inglaterra. Por
eso, desde 1585, hay una guerra abierta con Inglaterra. Al año siguiente, Felipe II pide
que se embarguen los barcos ingleses y holandeses de los puertos españoles, ya que los
ingleses apoyaban a los Países Bajos.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Sin embargo, no acabará hasta 1604. La primera acción es el intento de invadir


Inglaterra por Felipe II con una flota que se denomina la Gran Armada a la que luego un
inglés llamó la Armada Invencible. El proyecto de invasión consistía en que la armada
debía enlazar con el ejército de Flandes y desde ahí invadir Inglaterra. Pero, murió
Álvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz, pasando la flota a manos del duque de
Medina Sidonia.

El enlace entre los dos duques no se produjo. Ante el envío de brulotes, provoca
que los barcos españoles suelten amarres y decidan cruzar las islas británicas
rodeándolas, produciéndose los distintos naufragios. Por tanto, fue una experiencia
negativa, de la que se aprendió, y fue un tropiezo moral muy significativo.

8. LA INTERVENCIÓN EN LA GUERRA CIVIL FRANCESA

Con la Paz de Cateau-Cambrésis en 1560 comienza en Francia una difusión del


calvinismo y un periodo de guerras de religión, conflictos internos entre católicos y
protestantes. Los españoles intervienen a favor de la liga católica con tropas, tomando
puertos del norte de Francia, sobre todo con subvenciones a los católicos.

En 1589, murió Enrique III, que era el último rey de la dinastía Valois, teniendo
derecho al trono Enrique IV de Navarra o de Borbón. Los nobles se oponen y Felipe II
ordena a Alejandro Farnesio que ataque Francia. Algunos autores han considerado que
la intervención española fue un error que impidió controlar a los Países Bajos. Además,
la instauración de un español en el trono francés estaba mal visto, pero la conversión de
Enrique IV al catolicismo allanó el camino, ya que éste era calvinista.

Pero, en 1598 se firma la Paz de Vervins, poniendo fin a la guerra con Francia.
En ese mismo año, Felipe II deja como heredera a su hija Isabel Clara Eugenia de los
Países Bajos. Sin embargo, la idea era que separándose acabaría el conflicto, pero una
cláusula del testamento era que si el matrimonio no tenía descendencia, los dominios
holandeses volverían a España, como finalmente pasó posteriormente.

9. UN REY PARA LA “LEYENDA NEGRA”

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

LOS AUSTRIAS MENORES. DINÁMICA INTERNA Y


RELACIONES EXTERIORES
El término de Austrias Menores es una denominación un poco tradicional que se
usa para contraponerlos de los Austrias Mayores del siglo XVI, como Carlos I y Felipe
II. Procede de una historiografía muy tradicional atenta a la política y lo militar, que
venía a contraponer un periodo de grandeza a uno de declive en el siglo XVII. En
efecto, el siglo XVII es un periodo que se corresponde con la crisis de dicho siglo,
donde encontramos que los Austrias Menores serían Felipe III (1598-1621), Felipe IV
(1621-1665) y Carlos II (1665-1700).

1. EL REINADO DE FELIPE III. IMAGEN HISTORIOGRÁFICA DEL REY Y


SU VALIDO

Con el epígrafe hacemos referencia a una revisión del reinado de Felipe III. El
siglo XVII español ha sido estudiado porque no se encontraba lo que se buscaba; por lo
que no interesaba, a diferencia de otros siglos en los que se habían producido
acontecimientos importantes. Dentro de este siglo poco estudiado, partía el reinado de
Felipe III, que era un periodo de transición entre Felipe II y Felipe IV, ambos de
reinados largos. En la revisión, adquiere importancia el Duque de Lerma.

La revisión historiográfica se refiere al pacifismo (a qué obedeció, por qué, etc.),


a la figura del valido, la reorganización del gobierno que entonces surge, la expulsión de
los moriscos, etc. En los primeros años de Felipe III, la guerra con Inglaterra continuó
tras Felipe II, la llamada Contraarmada. En consecuencia, los españoles también
desarrollaron nuevas expediciones, que eran buenas, aunque no tan crucial como la
Gran Armada.

La guerra terminará en 1604, muerta ya Isabel, con lo que Felipe III acaba con la
guerra con los ingleses. El Tratado de Londres abre un periodo de relativa paz con
Inglaterra, ya que hubo conflictos localizados. Es decir, hubo dos momentos de guerra
con Inglaterra en el siglo XVII, pero no sería el rival principal, ya que serían Francia y
los Países Bajos. Ese tratado permite la presencia de los protestantes en los dominios
españoles, mientras vinieran por las zonas de comercio. Canarias, concretamente
Tenerife, fue un lugar donde se establecieron comerciantes ingleses, que trataban de
exportar vino canario a Inglaterra.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

A partir de 1598, el gobierno español comenzó a alejarse del sistema de


gobierno personal practicado por Felipe II, y a superar las restricciones que existían para
que se llevara a la práctica. En gran parte, el impulso hacia el cambio procedió de la
propia administración, pero Felipe III fue responsable del cambio más trascendental de
todos: la creación de un cargo muy próximo al de ministro principal. La persona elegida
fue su íntimo amigo, el Duque de Lerma, con cuyo nombramiento se inició una línea
permanente de validos o favoritos, cuyo mérito principal era su amistad personal con el
rey. Este hecho ha oscurecido aquellos elementos del sistema que constituían una
novedad constitucional.

Si bien es cierto que, mediante el nombramiento de validos, los últimos Austrias


trataban de desentenderse de los problemas de gobierno, el valimiento fue también una
forma de adaptarse a las circunstancias, dado que la carga que suponía gobernar España
y su vasto imperio era ya demasiado pesada como para que pudiera soportarla un solo
hombre, pues, incluso como mero problema administrativo.

El ascenso del valido comportó el declive del secretario de Estado, que había
dejado de ser consejero privado del monarca para convertirse en simple funcionario. Era
ahora el que supervisaba a los Consejos, controlaba los instrumentos escritos del
gobierno y aconsejaba al monarca. Su cargo tenía un mayor contenido político del que
nunca tuviera la secretaría; era un cargo no compartido y conllevaba mayor poder. Por
otra parte, su proximidad al monarca y su amistad con él era, a un tiempo, su distintivo
de autoridad y su mérito principal para el cargo. Por último, la posición social del valido
era más sólida, pues procedía siempre de la alta aristocracia.

El valimiento, no solo reflejaba la ineptitud del rey y el desarrollo de la


administración, sino también las ambiciones de la nobleza en su intento, si no de
conseguir el control, al menos de monopolizar la Corona. Era, ante todo, un sistema de
patronazgo y clientela que impregnaba, no solo la sociedad española, sino otras
sociedades europeas de la época. Así pues, los clientes intentaban asociarse a un patrono
poderoso dotado de influencia y riqueza; por su parte, los patronos, ansiosos por
conseguir un amplio círculo de seguidores que dieran la medida de su poder y posición,
se mostraban bien dispuestos a otorgar favores.

El sistema de patronazgo tenía implicaciones políticas. Es cierto que no existían


partidos político, pero esto no significaba que no hubiera diferencias políticas entre los

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

principales personajes, diferencias que se expresaban en distintas facciones, cuya


rivalidad se centraba en la influencia sobre el monarca y, por ende, en el control del
patronazgo y lo que ello significaba, es decir, riqueza y poder. Era inevitable, pues, que
de la misma forma que Lerma y sus sucesores buscaban el patronazgo del rey, lo
ejercieran también, a su vez, entre sus clientes y que, por tanto, consiguieran sus propios
validos. Era en ese punto donde el sistema de patronazgo engendraba corrupción.

En lo que se refiere al Duque de Lerma, Felipe III, escasamente dotado de


inteligencia y personalidad para sus enormes responsabilidades, sometió a la más dura
de las pruebas a la monarquía personal. Su padre había concertado matrimonio con una
prima Habsburgo, Margarita de Austria, de catorce años, que le dio ocho hijos. El
monarca, bondadoso y piadoso, impresionaba a los contemporáneos cuando menos por
sus virtudes morales, pero no se le reconocían grandes intereses, excepto la caza y la
mesa. Sus ideas políticas se basaban en la convicción de la misión divina de la
monarquía española e identificaba los intereses de la religión con los de España.

En los tres primeros años de su reinado, Felipe III desatendió por completo sus
responsabilidades. Tardaba un tiempo exageradamente largo en enviar a los consejos el
material que llegaba a su poder y en responder a una consulta. Aproximadamente desde
1602 pareció enmendarse, pero siguió actuando con poca constancia. Felipe III
reconoció sus limitaciones y tomó una decisión sin precedentes: delegó el poder en un
ministro principal. Su elección recayó en Francisco Gómez de Sandoval y Rojas,
marqués de Denia y elevado prontamente a la condición de Duque de Lerma, su amigo
más íntimo y confidente, y escasamente más apto que el monarca para el ejercicio del
poder. Su condición social y su amistad con el rey eran sus únicas virtudes para el
cargo. A los cuarenta y cinco años, el único cargo importante era el de virrey de
Valencia, que Felipe II le había confiado, no por sus méritos, sino para alejarle del
príncipe.

Lerma quería el poder, no para gobernar, sino para adquirir prestigio, y sobre
todo, riqueza. Distribuyó títulos y oficios para seleccionar un grupo de favoritos hasta
que consiguió toda una facción afecta a él. La venalidad de Lerma está fuera de toda
duda, aunque es difícil concluir si ejerció una influencia corruptora sobre la vida pública
española. Sin embargo, la novedad de un monarca débil y un valido poderoso, no solo
impresionó a los contemporáneos, sino que también historiadores posteriores han

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considerado que ese año fue un punto de inflexión en la historia de España: el momento
en que el gobierno personal del monarca dejó paso al gobierno de los validos.

En cambio, este proceso no impidió la continuidad de las instituciones, las


personas y la política, que aseguraban, a su vez, la continuidad de la maquinaria
administrativa. España seguía gobernada por el aparato conciliar desarrollado por los
primeros Austrias, que era, en esencia, un gobierno mediante comisiones. Pero este
sistema era deficiente en dos aspectos: no garantizaba la eficacia del ejecutivo, el rey, al
depender en exceso del mismo; y no tenía una centralización suficiente, ya que la
coordinación entre el centro y la periferia no iba más allá del nivel virreinal.

El gobierno conciliar, aunque irradiaba desde el centro, no era en realidad un


sistema centralizado de administración., Madrid no estaba unido a las demás provincias
mediante la burocracia. Pocos de los consejos utilizaban sus propios oficiales en todos
los lugares. La coordinación entre el centro y la periferia difícilmente iba más allá del
nivel virreinal. De esta forma, los consejos sólo podían gobernar indirectamente. En
cuanto a los consejos regionales, prácticamente no tenían oficiales administrativos
permanentes en las zonas en las que ejercía su jurisdicción. Ni siquiera existía una
centralización burocrática en el interior de Castilla.

Felipe III heredó estos defectos estructurales y los agravó con sus propios
métodos de trabajo. Pero su misma indolencia permitió a los consejos asumir mayor
control sobre los asuntos de su competencia y, en este sentido, favoreció el desarrollo
institucional. Esto era especialmente notorio en el Consejo de Estado. Así, en 1598,
poco después de subir al trono, Felipe III determinó que las reuniones del Consejo
fueran más frecuentes y nombró para integrarse en él a destacados miembros de la
nobleza. En abril de 1600, el Consejo fue reorganizado y, a partir de entonces, comenzó
a reunirse de manera regular y a sumir un papel más activo en la formulación de la
política, como puede apreciarse en el mayor número de consultas que procedían del
Consejo de Estado.

A partir de 1602, delegó la coordinación con los consejos en manos de Lerma,


pero es difícil determinar hasta qué punto éste influyó en las decisiones de los consejos,
pues raramente asistía a las sesiones del Consejo de Estado y al parecer prefirió dejar
que la administración realizara por sí misma su tarea. Sin embargo, había dos temas por
los que Lerma demostraba un gran interés: las finanzas y el patronazgo.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

El alejamiento del ejecutivo hacía recaer mayores responsabilidades en los


Consejos y les obligó a revisar sus procedimientos. Los Consejos de Estado, Guerra y
Hacienda adquirieron un carácter más profesional y el Consejo de Guerra inició una
nueva fase, incorporando a personas experimentadas. Al mismo tiempo, ante el
volumen creciente de trabajo, crearon en su seno una serie de Juntas, o comisiones, cuya
función consistía en estudiar los problemas urgentes y especiales del momento. Por lo
general, se componían de unos cuantos miembros procedentes del Consejo que las había
creado, reforzados por especialistas de otros Consejos o de fuera de ellos. El Consejo de
Indias, cuyos problemas abarcaban muchas áreas del gobierno, utilizó el sistema de
juntas.

El sistema de juntas resultó particularmente útil para el Consejo de Estado,


permitiéndole resolver el número creciente de asuntos que recaían sobre él. Se crearon,
así, una serie de comisiones especializadas en los diferentes aspectos de la política
exterior, como la Junta de Italia, Inglaterra o Alemania. De esta manera, el consejo
podía estudiar simultáneamente una serie de asuntos urgentes sin que el pleno del
Consejo tuviera que dedicarse a un solo problema. Generalmente, la proliferación de
Juntas en el reinado de Felipe II se ha considerado como un proceso desordenado,
síntoma de decadencia en el gobierno, pero, de hecho, fue un proceso realista,
auspiciado por la propia administración para dar respuesta al creciente volumen de
trabajo.

La continuidad entre el viejo y el nuevo régimen puede apreciarse también en el


personal de la administración de Felipe III, sobre todo en lo referente al Consejo de
Estado. Si bien el nuevo monarca no aceptó todo a todo el equipo de consejeros de su
padre, conservó a hombres tan importantes como Juan de Idiáquez y el conde de
Chinchón, quienes constituyeron un elemento de supervivencia de la profesionalidad en
el gobierno. Por otra parte, hubo algunos, como Baltasar de Zúñiga, que fueron
enviados al extranjero, en razón de que su talento diplomático se hacía necesario en las
embajadas de Bruselas, París y Viena.

Entre los nuevos, si bien Lerma constituye un ejemplo notable, pues


frecuentemente se afirma que tuvo una influencia perniciosa sobre la nueva
administración, al integrar en ella a personajes afectos a él, lo cierto es que hubo otros
que fueron promocionados siguiendo criterios de experiencia y talento, y no de
favoritismo. Entre ellos, estaban, en el Consejo de Estado, el duque de Alba, el duque

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del Infantado y el condestable de Castilla, candidatos evidentes en ser promocionados


en razón de su condición nobiliaria, de su experiencia y de los servicios prestados a la
Corona; la inclusión del confesor real, fray Gaspar de Córdoba, era aceptable según los
parámetros de la época. Incluso el conde de Miranda, considerado por algunos como
protegido de Lerma, tenía experiencia como virrey y consejero en el reinado anterior.
Así pues, el nuevo Consejo de Estado no era una institución organizada de forma
irresponsable, sino que, por el contrario, era un organismo conservador y muy
homogéneo, que ponía en práctica las doctrinas recibidas de política española sobre las
cuales concordaba prácticamente toda la clase dirigente. No era una institución que
pudiera ser sometida o corrompida por el duque de Lerma, aunque lo hubiera intentado.

Lerma fue acumulando cargos importantes en la casa real, hasta monopolizar el


acceso al monarca, e hizo lo mismo con los cargos secundarios para distribuirlos entre
sus familiares y clientes. Al mismo tiempo, se hizo con aquellos cargos que controlaban
el acceso a los palacios reales y con el gobierno de las ciudades a las que podía acudir el
rey. De esta forma, consiguió aislar al monarca de la influencia de sus rivales e impidió
que todo aquel que no contara con su aprobación se aproximara a la presencia real. Por
último, reforzó su entorno familiar con títulos y alianzas matrimoniales, empezando por
conseguir un ducado para él.

Por tanto, el valimiento, como institución, evolucionó a lo largo del siglo XVII.
La primera fase de su desarrollo fue el periodo de veinte años en que el cargo fue
ocupado por el duque de Lerma. Tras la muerte de su padre, y a pesar de la
desaprobación de Moura e Idiáquez, Felipe III disolvió la pequeña junta creada por
Felipe II para facilitar la transición dejando libre el paso para que Lerma adquiriera una
posición preeminente. La delegación de poder se puede inferir de un decreto publicado
algunos años más tarde, en el que el monarca declaró su total satisfacción con los
servicios que había prestado Lerma y ratificó el poder que le había otorgado al iniciarse
el reinado. En el mismo, declaraba que las órdenes firmadas por Lerma tenían la misma
fuerza que una orden real, poniendo así todo el sistema conciliar a disposición del
valido.

Así pues, era Lerma quien recibía los documentos de los secretarios y quien
tomaba las decisiones. Lerma también procuró mantener en sus manos el control del
patronazgo. En este sentido, dio instrucciones al secretario del Consejo de Estado para
que los asuntos referentes a nombramiento y mercedes fuesen sometidos directamente al

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monarca, no pudiendo el Consejo ocuparse de ellos sin consentimiento expreso del rey.
Lo que significaba, en la práctica, que todas las decisiones de patronazgo eran tomadas
por Lerma.

Hasta 1618, Lerma aumentó su riqueza e impopularidad, convirtiéndose,


inevitablemente, en el blanco de las críticas, tanto por la situación económica como por
la política internacional de España. Sus subordinados empezaron a abandonarle, pero
también el rey, desde 1615, tomó conciencia de las deficiencias de Lerma y de sus
clientes, de la creciente insatisfacción existente en el país y, sobre todo, de la situación
real de las finanzas del Estado. El nombramiento de Fernando Carrillo como presidente
del Consejo de Hacienda en 1609 fue ya un signo de que Felipe III comprendía la
necesidad de reformar la administración.

La oposición al favorito fue movilizada por Aliaga, formándose una facción


anti-Lerma, agrupada en torno al propio hijo de Lerma, Cristóbal de Sandoval y Rojas,
duque de Uceda. Lerma, en un intento desesperado de fortalecer su posición, consiguió
que Roma le designara para el cardenalato, pero, ni siquiera así, pudo impedir que
Felipe III le retirase su confianza desde abril de 1618. El resultado fue que Lerma quedó
en franca minoría. A finales de septiembre de 1618, el valido se retiró a sus propiedades
de Lerma, al sur de Burgos, y luego a Valladolid, donde murió en 1625.

Uceda sucedió a Lerma en el valimiento. La transferencia de poder fue


inmediata, pero no incompleta. A partir de entonces, todas las declaraciones políticas,
las órdenes y las cuestiones de patronazgo emanadas de la voluntad real solo llevarían la
firma del rey. Al cabo de poco tiempo, Uceda controlaba, en buena medida, el
funcionamiento de los consejos en nombre del rey y la administración parecía
considerarle como ministro principal. Sin embargo, su posición nunca estuvo tan
claramente definida como la de Lerma. No monopolizó la coordinación entre el rey y
los consejos y, hasta cierto punto, volvieron a cobrar vigencia los canales tradicionales
de comunicación. Uceda carecía de dotes políticas y su régimen era un tanto anodino.

Si hemos de creer a los cronistas, Felipe III murió arrepentido de haber


abandonado el poder en manos de los validos. El mismo día de la muerte de Felipe III, y
por expreso deseo del nuevo monarca, Uceda fue obligado a hacer entrega de los
documentos oficiales y del control del gobierno a Baltasar de Zúñiga.

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2. FELIPE III Y LA PAX HISPÁNICA

El reinado recibe el nombre de Pax Hispánica porque es un reinado que no se


puede catalogar de pacifista, pero sí se liquidan conflictos y llegan a un periodo de
“paz”. El reinado se divide en tres periodos: 1) 1598-1609: se produce la tregua
holandesa, la denominada Tregua de los Doce Años; 2) 1609-1618: un periodo de paz; y
3) 1618-1648: comienza un conflicto internacional, la Guerra de los Treinta Años, que
abarca los años finales de Felipe III y los iniciales de Felipe IV. Antes de esta fecha hay
conflictos en Italia que hacen que la paz llegue antes. Es una paz bajo la hegemonía
española, de ahí su nombre.

Respecto a los Países Bajos, en 1598, Felipe II con su testamento renunció a los
Países Bajos en favor de su hija Isabel Clara Eugenia. Esa cesión no acabó con la
guerra, por lo que la dependencia española era clave. No tuvieron hijos, con lo que los
Países Bajos volvieron al dominio español, aunque no terminó con la guerra. Ésta
continuó porque los holandeses dominaban por el mar, siendo ya la potencia naval del
mundo. En Canarias, el ataque de Van der Does saquea a la ciudad de Las Palmas de
Gran Canaria en 1599, siendo la primera acción exterior de Holanda, y que poco a poco
se hace con posesiones portuguesas en el Índico y Brasil.

Esa guerra aconsejó la Tregua de los Doce Años en 1609. Fue una suspensión de
la guerra en Europa, pero dejó abierta la cuestión del comercio extraeuropeo. En este
periodo no hay una ocupación de territorio brasileño, pero sí un comercio de
contrabando en el imperio portugués. Esta tregua no logró la libertad de culto de los
católicos en Holanda. Así, en 1621, acabada la tregua, se vuelve a la guerra.

En el mismo momento en que se firmó la tregua, se decretó por el gobierno de


Felipe III la expulsión de los moriscos de todos los territorios castellanos y aragoneses.
Todas las últimas décadas del siglo XVI fueron un debate en la Corona, pero les
interesaba mantener a los moriscos, exprimiéndolos fiscalmente, manteniéndolos como
una minoría identificable, con lo que se sigue una comunidad visible. La expulsión se
plantea, pero será en 1609 cuando se decida firmemente que se realice en un plazo de
varios días. Por tanto, la cuestión es que no se da la opción de la conversión, ya que
estaban convertidos. Primero se dio en Valencia, luego en Murcia, y posteriormente, en
Aragón, Cataluña,…, prolongándose hasta 1614. En Canarias se exceptuó la expulsión,

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aludiendo los gobiernos canarios que no eran iguales que los peninsulares porque no
hubo población musulmana.

La expulsión de los moriscos plantea una serie de cuestiones, donde vemos la


causa y las consecuencias. Había determinadas excepciones, ya fuese por familia,
matrimonio, etc. La causa de la expulsión se concreta en que la presencia de la Iglesia,
cuestión debatida, no fue muy destacada, mostrándose el Papa en contra de la expulsión.
Es cierto que habría entre ellos musulmanes, pero la mayoría eran cristianos. Las
razones no fueron de tipo religioso, pero hubo otras tesis que hablaban de reacciones
ante el crecimiento demográfico de los moriscos por los cristianos viejos. Algún autor
ha hablado de intento de delimitación a la nobleza porque muchos eran vasallos. La
decisión se tomó en el Consejo de Estado, en el que el Duque de Lerma tenía peso. Se
veía como compensación al fracaso de la Tregua de los Doce Años, apareciendo como
derrota y defensa del catolicismo.

Los sectores militares influyeron también con viejos argumentos que no tenían
ya mucha relevancia, como la cuestión turca. Viene a ser una operación de imagen que
compensa esa imagen que supuso la Tregua de los Doce Años. La polémica se ha
extendido al alcance de la expulsión, y en qué medida afectó a los territorios de los que
fueron expulsados. Se ha planteado en torno a 200.000 en ambas Coronas. En Castilla
era una minoría muy grande; en Aragón, podían ser un 15% que varía según los lugares.
Sin embargo, afectó sobre todo a la Corona de Aragón en términos absolutos, siendo
Aragón y Valencia los más afectados, donde el impacto fue más fuerte en un territorio
que en otro, destacando las zonas de regadío.

Es indudable que, como consecuencias, la expulsión tuvo un impacto mayor,


sentando las bases para la desaparición de los moriscos de territorios hispanos. Desde el
punto de vista económico, el impacto fue importante localmente, existiendo un
hundimiento de los negocios, sobre todo en el Reino de Aragón, donde hay una quiebra
de la tabla de cambio, hundimiento de las zonas de regadío. También hay un
despoblamiento, pero amplían el latifundio y concentran las parcelas.

La valoración desde otros puntos de vista ha dependido del momento de la


orientación ideológica de las distintas autoridades. Desde la Ilustración, aparecen las
tesis que analizan que fue una de las causas de la decadencia española en el siglo XVII,

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mantenido por los liberales del siglo XIX. Por otro lado, hay interpretaciones que lo
valoran como positivo porque vino bien la homogeneidad religiosa.

3. FELIPE IV Y OLIVARES. LOS PROYECTOR REFORMISTAS DEL


CONDE-DUQUE. LA UNIÓN DE ARMAS

Felipe III murió prematuramente, dejando el gobierno de España y de su imperio


a su hijo, un joven de dieciséis años, que aún no había sido introducido en los asuntos
de Estado, dominado por Gaspar de Guzmán, conde de Olivares. Su precipitada subida
al trono fue suficiente para inducirle a buscar desesperadamente la mano rectora de un
poderoso ministro: Olivares.

La historiografía moderna ha intentado rescatar a Felipe IV de la deshonra que


se abate sobre los últimos Austrias. Los contemporáneos consideraban que superaba a
su padre, sino por su apariencia, al menos por sus virtudes intelectuales y políticas. El
propio Felipe afirmaba que el oficio de rey veía obligado a aprenderlo asistiendo
secretamente a las sesiones de los Consejos. Desde este punto de vista, era un monarca
consciente, nada indolente y no menos informado que sus ministros. Felipe IV tenía
demasiado de cortesano como para reproducir los hábitos de trabajo de Felipe II. Pero,
al menos, la suya era una corte cultivada. Su mecenazgo de la literatura, el teatro y las
bellas artes dio un impulso incuestionable a la cultura barroca de España. Las artes se
convirtieron en un escaparate de los valores y ambiciones de la monarquía.

Se ha dicho que Felipe IV delegó el poder en Olivares porque creía que éste era
el hombre más adecuado para esa tarea. Pues bien, no puede considerarse al rey como
una simple marioneta. En él y Olivares hubo desacuerdos y enfrentamientos abiertos por
cuestiones de política. Por tanto, buscó en Olivares, hombre capaz y de gran energía, el
contrapeso para su indecisión y su falta de criterio. Así, Olivares era el único miembro
de la clase dirigente que Felipe IV conocía lo suficiente como para poder confiar en él.
No obstante, es preciso considerar el hecho de que Felipe IV hizo más que delegar el
poder: renunció a su control.

Gaspar de Guzmán y Pimentel, conde de Olivares, nacido en Roma en 1587,


fue hijo de Enrique de Guzmán, embajador y virrey bajo Felipe II. Los Guzmán era
familia ambiciosa de una rama menor de una célebre dinastía nobiliaria encabezada por
el duque de Medina Sidonia. Después de una carrera productiva en la Universidad de
Salamanca, heredó el titulo y las propiedades de su padre en 1607 y desde entonces

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dedicó su energía y su patrimonio a introducirse en la fuente del poder, la corte de


Felipe III. En 1615, consiguió ser nombrado para formar parte de la casa del príncipe
Felipe, quien muy pronto llegaría a confiar en él para todos los detalles de su vida; le
adoctrino contra Lerma y luego, contra los restos de la facción de Lerma. Éstos fueron
dispersados en 1621 cuando Felipe IV sucedió a su padre, y Olivares fue sucedido por
Uceda. Consiguió, entonces, todos los cargos y honores que deseaba y, en 1625, fue
nombrado duque de Sanlúcar la Mayor, pasando a ser universalmente conocido como el
conde-duque.

El nuevo monarca, durante un breve periodo, manifestó cierto rechazo a


gobernar por medio de un valido, pero gradualmente, y con discreción, Olivares
comenzó a intervenir en asuntos de gobierno. Con la muerte de Zúñiga, el rey entregó el
poder de forma oficial, y con exclusividad, a Olivares, expresando con toda claridad que
era el único que gozaba de su absoluta confianza.

A Olivares le interesaba más el gobierno que el patronazgo. Felipe IV le otorgó


poderes casi exclusivos en materia de patronazgo, que utilizó para recompensar a sus
amigos y castigar a sus enemigos. Pero no le gustaba e intentó librarse de esa
responsabilidad. Después descubrió que repartir mercedes era fundamental en el
proceso de gobierno. Por eso, el núcleo central de la administración de Olivares lo
formaban sus clientes inmediatos ligados a él por lazos de parentesco, amistad,
dependencia y contactos andaluces. La base de su poder rebasaba los límites de la corte
para introducirse en sectores clave de la administración, unidos por la estructura
piramidal del clientelismo.

Al parecer, Olivares deseaba conseguir una colaboración de trabajo y una


división del mismo entre él y el monarca. Pretendía educar a Felipe IV en el arte del
gobierno, para hacer de él el gobernante que correspondía a una gran monarquía. Por
esa razón, nunca intentó reducir al rey a la condición de simple figura decorativa.

Un título por el que sentía especial predilección era el de Canciller Mayor y


Registrador de las Indias, que le concedió el rey en 1623. Este cargo estaba en desuso y
fue restituido para que Olivares pudiera introducirse en una institución imperial, el
Consejo de Indias, y compartir su jurisdicción sobre el imperio ultramarino de España.
Olivares oficializó su influencia en el gobierno local de Castilla mediante los cargos de
procurador en Cortes y regidor de las ciudades en ellas representadas. Estos cargos le

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

permitían intervenir no solo en las Cortes, sino también en los asuntos internos de las
ciudades que las formaban. Naturalmente, su cargo más importante era el de consejero
del Estado.

Olivares, al tiempo que neutralizó personalmente al Consejo de Estado, sustituyó


a los presidentes de los otros Consejos por “gobernadores” con poderes más limitados.
Le interesaba particularmente el Consejo de Hacienda, cuyo cometido era encontrar los
recursos que permitieran al conde-duque llevar adelante su política.

En lo que respecta a su programa de reformas, Olivares formó su propio equipo


de secretarios, encabezado por su leal servidor y estrecho colaborador, Antonio Carnero.
El poder de los secretarios aumentó a medida que disminuyó el de los consejos. La
secretaría de Estado fue dividida en tres: Italia, Norte y España. Ésta se asignó a
Jerónimo de Villanueva, que pasó a ser el nexo fundamental de unión entre el rey y el
valido. Además, el sistema de juntas proliferó con Felipe IV; se considera que fue un
mecanismo que permitía a Olivares ignorar a los Consejos y hacer recaer la
administración en manos de sus hombres.

Por tanto, los procesos de reforma presentan los siguientes hitos: por un lado, en
1621 se creó la Junta de Reformación, en la que se articulan ambiciosas medidas contra
la corrupción imperante en los últimos tiempos; y, en segundo lugar, al año siguiente se
convocó la Junta Grande de Reformación con todos los presidentes de los Consejos y
personajes relevantes, cuyo fin principal era impulsar un programa económico de
carácter mercantilista. Este programa tenía tres objetivos: 1) una reforma moral y de
austeridad; 2) una reforma fiscal y 3) un estímulo directo a la prosperidad de la
agricultura, comercio e industria.

Por otro lado, Castilla no podía afrontar por sí sola la defensa de los intereses
españoles en Europa y en Ultramar, máxime al encontrarse despoblaba y empobrecida,
y en coincidencia cronológica con un rápido deterioro de las fuentes de riqueza que aún
poseía. En consecuencia, a causa de las necesidades fiscales y militares, el gobierno
central se dirigió a las provincias no castellanas para intentar obtener recursos. Es cierto
que las posesiones italianas, contribuían a la defensa imperial de Italia. Los Países
Bajos, contribuían menos, pero se hallaban en primera línea de una guerra casi
permanente. Navarra, Aragón y Valencia sólo aportaban algunas sumas de forma

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ocasional, y Portugal y Cataluña se negaron a contribuir a los gastos generales de


defensa, como si no fuera de su incumbencia lo que ocurriera más allá de sus fronteras.

El objetivo de Olivares era racionalizar la maquinaria imperial para convertirla


en un instrumento eficaz de defensa, unificando todos los recursos para utilizarlos
donde y cuando fueran necesarios. Para ello, era imprescindible unificar el imperio. El
obstáculo eran las diferentes constituciones de las partes componentes. El requisito para
eliminar tal obstáculo era la existencia de un cuerpo legal uniforme, lo que quería decir
el cuerpo legal castellano. Estas ideas hacían de Olivares el defensor esforzado no de
Castilla, sino de una España nueva y unificada donde derechos y deberes fueran
compartidos por igual. Olivares expuso estas ideas en una instrucción secreta en 1624,
que presentó a Felipe IV a comienzos de 1625.

Para conseguir la unificación, según Olivares, uno de los procedimiento era


poner en práctica la política de atraer a los no castellanos ofreciéndoles favores, cargos,
títulos y esposas en Castilla. Este era el mejor método, pero más lento. También podía
el rey negociar con las diferentes provincia, pero tendría que hacerlo desde una posición
de fuerza. Pero, quedaba un tercer camino, donde el rey podía ir personalmente a la
provincia en cuestión y provocar una rebelión, lo cual, le daría pretexto para recurrir al
ejército, a fin de que restableciera la ley y el orden, y así tendría la oportunidad de
reorganizar la provincia de conformidad con las leyes de Castilla y actuando como en
territorio conquistado. Este método, aunque menos justificado que los otros, sería el más
eficaz.

El memorial de 1624 quedó como un plan a largo plazo, que debía ponerse en
práctica de forma gradual. Por lo que respecta a la defensa inmediata del imperio y para
remediar la situación de Castilla, el Conde-Duque diseña un plan de defensa mutua de
los territorios de la Corona, lo que se denominó la Unión de Armas. Era un proyecto de
colaboración de los distintos territorios de la monarquía para la defensa de la misma.
Ésta establecía unos cupos de soldados que debían aportar todos los territorios. Eso
supuso la exigencia de que cada territorio aportara tropas, viéndose como una
vulneración de la legislación particular de esos territorios.

Pero el plan chocaba con los derechos autónomos de las regiones. Privilegios
arcaicos, anacrónicos en un estado del siglo XVII, pero que no podían ser ignorados. Se
planteaba, pues, una batalla jurídica constitucional entre el gobierno central, encarnado

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por el conde-duque, y los gobiernos de las provincias. Las regiones levantinas se


prepararon para la batalla, movilizando sus reservas legales y afilando sus armas
constitucionales. En enero de 1626, Felipe IV inauguró las cortes de Aragón en
Barbastro, que mostraron una decidida oposición, y no habían hecho aún oferta alguna a
la Unión de Armas cuando en marzo el rey se trasladó a Monzón, donde había
convocado las cortes de Valencia. Después de una serie de largos y ásperos debates, las
Cortes de Valencia acordaron votar un subsidio que fue aceptado por el rey, suficiente
para mantener a mil soldados de infantería durante quince años. Los aragoneses
aceptaron unas condiciones similares.

Más difícil iba a ser convencer a los catalanes, que ya habían tenido un
enfrentamiento con Felipe IV, debido a su negativa a aceptar un virrey nombrado por el
gobierno central, antes de que el monarca hubiera visitado Cataluña, y jurado observar
sus leyes. Los catalanes tenían entre sus principios de pacto con la monarquía no
levantar tropas catalanas hacia otros lugares. Este proyecto produce resquemores en
varios de sus territorios, aunque funciona bien en Nápoles y Sicilia, pero fuera de
Castilla no se cumplió.

Pero, Felipe IV va a hacer una visita a Cataluña, siendo la primera, y en las


Cortes intentan que voten una serie de impuestos que el principado debería pagar,
encontrando resistencia, acabando por no votar lo que traía el rey. Sin embargo, hay una
serie de cosas menores, como los quintos, los cuales, eran la quinta parte de los que
obtenían; otras eran si los concelleres podían estar con el sombrero puesto delante del
rey. Por tanto, los catalanes aspiraban a tener una armada propia, provocando tensiones.
Además, se ha dicho que con Cataluña lo que sucedió, más que el intervencionismo de
Madrid, fue el abandono, ya que era un territorio pequeño y su riqueza no era muy
grande.

Una de las cuestiones por las que se quejan era el bandolerismo, una cuestión
crucial durante el reinado de Felipe III y parte del reinado de Felipe IV. Sin embargo, no
hubo en Aragón ni en Valencia situaciones semejantes, a pesar de que el tratamiento era
el mismo; aunque, Cataluña podía tener una identidad más definida que la de los otros
territorios.

El Conde-Duque de Olivares fue una figura destacada en el reinado de Felipe


IV, pero que fue cesado en 1643, partiendo el reinado a la mitad, siendo en la primera

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Olivares, pero en la segunda mitad pudo no haber o ser otro, aunque se establece que
fue el hijo del Duque de Lerma. Fue considerado responsable de la derrota, mal
gobernante,…, pero en el siglo XIX fue revisada su actividad, resucitándolo. Gregorio
Marañón destacó en reflejar su persona, pero el gran biógrafo es John Elliott.

4. LA VUELTA AL BELICISMO Y EL FIN DE LA HEGEMONÍA ESPAÑOLA

Este es un momento extremadamente difícil para la monarquía española porque


se enlaza la guerra contra los holandeses, que se reanudó en 1621 tras la Tregua de los
Doce Años, y la guerra contra Francia (la Guerra de los Treinta Años). Desde el
principio, en 1618, están en guerra contra los ejércitos protestantes alemanes, suecos,
portugueses, franceses,…, con lo que hay intervenciones francesas, a través del envío de
tropas, en Portugal, Cataluña, Países Bajos,… Además, los holandeses habían ocupado
territorios de Brasil en 1625, y la derrota de las dunas de 1629 supone que Castilla no es
capaz de recuperar Brasil para ellos, con lo que se separan.

En Inglaterra, es el periodo de la guerra civil que acaba con la ejecución del rey
Carlos I; mientras, en Francia se desarrollan las frondas, que obligan a Luis XIV a
abandonar París. Sin embargo, la cuestión es cómo en Castilla no se producen revueltas,
con lo que permitió el control, a la larga, de la situación. Elliott nos da la explicación
que se basa en la fuerte alianza de las clases altas con la Corona; con lo que, plantea que
las revueltas no tienen éxito si no se fragmenta la clase dominante.

La Paz de los Pirineos (1659) pone fin a la guerra con Francia que había
empezado casi veinticinco años antes. Una hija de Felipe IV, María Teresa, se casará
con Luis XIV, encontrando un matrimonio entre los Austrias españoles y los Borbones
franceses. Con ello, es el comienzo de la hegemonía francesa y la pérdida de la
hegemonía española. Por un lado, se rectifica la frontera pirenaica (Cataluña de los
Pirineos y Cerdaña) hacia Francia; incluso, se pierden territorios de los Países Bajos en
favor de Francia.

5. LA CRISIS DE LA DÉCADA DE 1640. ANTECEDENTES, DESARROLLO Y


CONSECUENCIA

Los movimientos de Nápoles y Sicilia se basaban en una revuelta antifiscal.


Hubo intentos franceses de aprovechar los levantamientos de Nápoles y Sicilia, aunque
frustrados porque las élites se mantuvieron fieles a la monarquía. Además, existían
grandes conflictos entre la nobleza y las clases bajas tanto en uno como en otro

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territorio. Eran unas instituciones muy fieles a lo que se dijera desde Madrid, aunque las
clases altas tenían carta blanca para hacer lo que quisieran en términos sociales. Incluso,
hubo conjuras más peligrosas teóricamente en Andalucía y Aragón: en el primero, el
duque de Medina Sidonia prepara una conspiración que tendría como objetivo la
independencia de Andalucía, al igual que ocurriría con la segunda a través del duque de
Híjar.

5.1 LA REBELIÓN EN CATALUÑA

Para el gobierno de Felipe IV, Cataluña fue, en un principio, un problema


fiscal, pero desde 1626 se convirtió también en un problema político. En mayo de 1635,
con el estallido de la guerra franco-española, pasó a ser uno de los problemas
internacionales de España. Aunque desde hacía algún tiempo ya se preveía la entrada de
Francia en la Guerra de los Treinta Años, el gobierno español no estaba preparado para
esa coyuntura. Tuvo que improvisar el reclutamiento de tropas y la obtención de dinero.

El método al que recurrió fue la imposición arbitraria reforzada con


llamamientos al patriotismo. Se decretó un fuerte gravamen sobre los juros, se acuñaron
millones de ducados de vellón, se vendieron cargos y se conminó a las Cortes de
Castilla a que votaran nuevos subsidios. Además, se enviaron diversos ministros a las
provincias para conseguir tropas y préstamos, se ordenó a la alta nobleza que organizara
compañías a su propio costo y se anunció a los hidalgos que estuviesen preparados para
el servicio militar. Ante esto, Castilla respondió a esos llamamientos, pero esa respuesta
fue como una simple gota de agua en el océano de los compromisos de España.

Por otro lado, en 1635, el cardenal-infante pasó a la ofensiva contra Francia,


avanzando confiadamente hacia París desde los Países Bajos. En agosto de 1636, su
ejército había llegado a Corbie. Pero sus superiores en Madrid no pudieron ayudarle
abriendo un segundo frente en el sur de Francia. En octubre de 1637, los holandeses
reconquistaron Breda y, en diciembre de 1638, Bernardo de Weinar ocupó Breisach,
interrumpiendo la ruta desde Milán a los Países Bajos. Los intentos de enviar
suministros por mar culminaron en un desastre naval cuando en 1639 el almirante
Tromp destruyó la flota de Antonio de Oquendo en la Batalla de las Dunas.

Cataluña era ya además un problema estratégico, dado que era vecina de


Francia y primera línea defensiva contra una invasión francesa. Olivares, con su típico
entusiasmo, consideraba que la guerra en los Pirineos era un reto al que si se hacía

53
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

frente con firmeza podía servir para que Cataluña dejara de ser un problema y se
convirtiera en un activo importante para la monarquía. Por tanto, su intención no era
situar un ejército en Cataluña para provocar una rebelión. Todo lo que deseaba era hacer
participar a Cataluña en los problemas, y en consecuencia, en las finanzas de la
monarquía, para así poner fin a su inmunidad política y fiscal.

Los catalanes se negaron a aportar hombres para enviarlos a Italia. Asimismo,


para realizar una maniobra de diversión en el Languedoc, para aliviar a los que
combatían en Italia, e igualmente, para socorrer en la defensa del sitio de Fuenterrabía,
en 1638. Todo ello, invocando sus constituciones, que prohibían reclutar tropas para
luchar fuera de sus fronteras. Ahora, además, la oposición por parte de Barcelona fue
reforzada por la de una revitalizada Diputación, que se presentó una vez más como
defensora de las leyes y libertades de la madre patria, y que aprovechó las dificultades
financieras de la Corona para adoptar una posición de mayor dureza.

Cuando planificaron las operaciones militares de 1639 eligieron


deliberadamente Cataluña como escenario en el que desarrollarlas, para obligarla a
contribuir al esfuerzo de guerra. La campaña arrojó escasos resultados positivos tanto
para Madrid como para Barcelona. Las operaciones militares se vieron seriamente
dificultadas por las constantes disputas respecto al reclutamiento y al pago de las tropas.
Sin embargo, Cataluña había sido obligada a reclutar tropas, y un ejército real
permaneció acantonado en Cataluña durante el invierno como preparativo para la
campaña de primavera de 1640.

Los catalanes consideraron que ya habían soportado bastante y,


repentinamente, en las primeras semanas de mayo de 1640 los resentimientos
reprimidos de los cuatro últimos decenios y la cólera habían producido que estallaran en
una rebelión abierta. Los campesinos de las zonas occidentales de Gerona y la Selva
atacaron a los tercios allí acantonados. La violencia fue implacable, organizada y
provocada por agitadores. En junio de les unieron los segadors, que no tardaron en
hacerse dueños de la ciudad. Los jueces reales fueron perseguidos y el virrey asesinado.

Pero, el asesinato del virrey anonadó incluso a Olivares, que perdió su fe en


los catalanes y comprendió que se enfrentaba con una grave rebelión que ningún
gobierno podía perdonar. Por el momento, el gobierno estaba impotente porque sus

54
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

ejércitos y sus recursos ya estaban comprometidos en varios frentes y no podían ser


dirigidos hacia Cataluña.

Junto a la oposición política, se estaba produciendo una revolución social.


Desde el primer momento, los rebeldes habían atacado a los ciudadanos ricos y a sus
propiedades. El liderazgo de Barcelona y de su oligarquía fue rechazado cuando
entraron en acción las fuerzas del descontento agrario. Así, fue ésta la rebelión de unos
campesinos empobrecidos y sin tierras contra los campesinos propietarios y los
terratenientes aristócratas. Los cabecillas de la revolución política, atrapados entre la
autoridad del rey y del radicalismo de la multitud, dirigieron sus ojos a Francia.

En 1641, el principado se situó bajo la jurisdicción del monarca de Francia a


cambio de la protección militar francesa. Las fuerzas conjuntas catalano-francesas
defendieron con éxito Barcelona ante el ejército de Castilla, y el incompetente marqués
de los Vélez no tardó en ordenar la retirada. Sin embargo, la actitud francesa en
Cataluña estuvo dominada por consideraciones militares. Nombraron un virrey francés
y llenaron la administración de elementos fieles a Francia. Al mismo tiempo, insistieron
en que los catalanes alojaran, abastecieran y pagaran a las tropas francesas, que cada vez
recordaban más a un ejército de ocupación.

Francia explotó a Cataluña tanto económica como militarmente. Desde el


punto de vista comercial, el futuro de Cataluña era más difícil con Francia que con
Castilla, y su causa despertaba poco interés en el escenario internacional. El golpe
definitivo para Cataluña fue la gran peste de 1650 que provocó una gran mortandad.

El progresivo alejamiento de Cataluña con respecto a Francia ofreció a Felipe


IV la oportunidad de realizar un esfuerzo supremo para recuperar el principado. A
mediados de 1651, el ejército español mandado por don Juan de Austria, hijo bastardo
de Felipe IV, avanzó sobre Barcelona e inició un prolongado asedio de la ciudad,
mientras las fuerzas navales establecían un bloqueo. Así, Barcelona se rindió en 1652,
aceptando la soberanía de Felipe IV y la figura de don Juan como virrey, a cambio de la
amnistía general y de la promesa del monarca de conservar las constituciones catalanas.
España había recuperado la lealtad de Cataluña y los catalanes podían jactarse de haber
preservado sus constituciones y privilegios.

55
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

5.2 LA SECESIÓN DE PORTUGAL

La rebelión catalana planteó a España un grave problema de seguridad pero


no un problema económico. Portugal constituía un riesgo aún mayor para la seguridad,
pero incomparablemente superior en lo económico.

Portugal era un problema fiscal para Castilla. No aportaba ingresos regulares,


y sus defensas tenían que ser costeadas por Castilla, de la que se esperaba, además, que
acudiera periódicamente a la defensa de Brasil. Por ello, Olivares pensó en integrar
también a Portugal en su Unión de Armas. Luego, intentó que contribuyera, para lo
cual, instauró una imposición de 500.000 cruzados anuales para costear su propia
defensa.

Lisboa ya había realizado una serie de contribuciones extraordinarias. Pero


las nuevas exigencias solo sirvieron para aumentar la irritación de los mercaderes
portugueses. Esas medidas provocaron también revueltas antifiscales en 1637, tanto en
Évora como en otras ciudades, pero fueron sofocadas sin dificultad. Las divisiones de
clase en Portugal jugaban a favor del gobierno español. Sin embargo, en 1640 también
la aristocracia portuguesa se puso en contra de España, siendo la causa de su resistencia
a la cuestión relativa al servicio militar.

Olivares no solo pretendía conseguir dinero en Portugal, sino también tropas.


Sobre todo, pretendía movilizar a la nobleza portuguesa. Pero la nobleza portuguesa se
negó a alejarse del país y en otoño de 1640 algunos nobles comenzaron a planear la
revolución.

Cabe preguntarse por qué Portugal retiraba ahora su lealtad en 1640. La


auténtica razón hay que buscarla en el imperio ibérico ultramarino. Olivares
argumentaba que, puesto que Castilla había ayudado a Portugal en sus intentos de
recuperar Brasil, era justo que ahora Portugal ayudase a recuperar Cataluña. Además, la
pérdida del imperio asiático por parte de Portugal no fue una prueba válida de la
colaboración de los dos reinos ibéricos. De cualquier manera, la pérdida del comercio
de especias fue compensada con creces por la formación de un segundo imperio
portugués en Brasil.

La amenaza más seria procedía de la Compañía Neerlandesa de las Indias


Occidentales. Frecuentemente, se sugería que la mejor manera de defenderse de los
ataques holandeses sería organizar un sistema de convoyes similar al que operaba en el

56
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

caso de la navegación transatlántica española. Los holandeses no solo atacaban el


comercio de azúcar en el mar, sino que intentaron apropiarse de él en el lugar de su
origen. Su primera conquista en Brasil suscitó una rápida respuesta y España colaboró
de forma importante en la expedición de socorro que reconquistó Bahía en 1625. En
solo unos pocos años, los holandeses habían echado los cimientos de una nueva colonia
en el noreste de Brasil, situada en la rica provincia de Pernambuco.

Olivares comprendió que la unión de las Corona estaba en dificultades. La


devolución de Pernambuco pasó a ser una condición indispensable de una paz hispano-
holandesa, a pesar de lo mucho que España necesitaba la paz. Seis años llevó organizar
una expedición de socorro y fue en septiembre de 1638 cuando zarpó de Lisboa una
fuerza conjunta. La expedición fracasó por la incapacidad de su comandante, el
portugués conde da Torre, totalmente inepto para la tarea. Así pues, en 1639, la
asociación de los reinos ibéricos ya no funcionaba con eficacia. Para los portugueses,
España tenía demasiados compromisos en todas partes, lo que le hacía descuidar sus
intereses más fundamentales.

Además de comerciar ilegalmente en la América española, los portugueses se


asentaban en ella, con un permiso tácito, y no oficial. Algunos adquirieron tierras, otros
cargos; otros, se asentaron en ciudades y puertos, adquiriendo el monopolio de la lana
de vicuña, y otros se convirtieron en pequeños terratenientes. Esta invasión portuguesa
de las Indias españolas fue uno de los beneficios más importantes que consiguió
Portugal de la unión de las dos Coronas.

En 1640, los portugueses tenían razones para rechazar la unión con España.
Las pérdidas de barcos que España había sufrido en la Batalla de las Dunas y en
Pernambuco habían debilitado las defensas españolas en el Atlántico y la habían privado
de un arma contra Portugal. Es el momento en que Cataluña absorbió los restos de las
reservas militares españolas.

Richelieu ya había prometido a los portugueses la ayuda de Francia si


estallaba una rebelión y, al mismo tiempo, esperaban que los holandeses reducirían la
presión que ejercían sobre sus territorios coloniales si declaraban su independencia de
España. Don Juan, séptimo duque de Braganza, y sus seguidores, cuando olivares
intentó alejar a la nobleza del país, no tuvieron más remedio que comprometerse. Así,
en 1640, el duque de Braganza fue proclamado rey en Lisboa con el nombre de Juan IV

57
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

de Portugal. La independencia fue recibida con entusiasmo por la masa de la población.


Los jesuitas portugueses intervinieron de modo importante, y posiblemente influyeron
decisivamente para que Brasil se adhiriese a la causa de la independencia desde 1641.

6. LA REVISIÓN HISTORIOGRÁFICA DEL REINADO DE CARLOS II

El reinado empieza en 1665 siendo largo a pesar de los presagios o de lo que se


pensaba; porque el rey, que tenía cuatro años, es una persona absolutamente enferma,
cuya vida se esperaba que fuera corta, aunque no fue así, siendo una degeneración
biológica de los sucesivos matrimonios. Su madre, Mariana de Austria, era una princesa
de origen austríaco, siendo la segunda mujer de Felipe IV. El rey deja en su testamento
que una junta de gobierno asesore a la regente para el gobierno de la monarquía hasta
que Carlos II fuera mayor de edad.

Dejó establecido que fuera una junta formada por personas procedentes de
reinos, partes de la monarquía, es decir, una serie de figuras que representaban
socialmente a las clases dominantes de la monarquía. La idea era que el gobierno no
cayera en un valido, es decir, en manos de una sola persona, aunque no fue así, ya que
Mariana de Austria se apoyó en determinadas figuras. Cuando Carlos II llegó a la
mayoría de edad no consiguió gobernar.

7. REGENCIA, PRIVADOS Y MINISTROS DEL ÚLTIMO DE LOS AUSTRIAS

El carácter de Mariana de Austria era inestable, además de ignorante, débil de


carácter, obstinada, sin experiencia de gobierno. Ante ello, se nombra una Junta de
Gobierno, institución que ocupa el lugar del valido, formada por altas personalidades de
la aristocracia, la Iglesia y la alta nobleza, con reuniones diarias. El poder de la reina no
era omnipotente.

Durante el periodo de regencia, encontramos dos fases o limitaciones


cronológicas: por un lado, entre 1665 y 1669, el favorito fue su confesor John Nithard,
jesuita austríaco, buen teólogo, piadoso pero sin experiencia en política. Tuvo por
cargos el de Consejero de Estado, Inquisidor General y miembro de la Junta de
Gobierno, aunque dicha junta no le reconoció como primer ministro. Como valido, su
posición dependía de la reina, debido a que no tenía el apoyo de ningún grupo, a
diferencia de otros validos. No era aristócrata castellano, ya que era extranjero, y por
tanto, impopular. Además, tuvo como impedimentos políticos el testamento de Felipe
IV y la oposición de Juan José de Austria.

58
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Su política exterior se basó en el deseo de congraciarse con Francia, ya que Luis


XIV tenía una actitud belicosa. La Guerra de Devolución tenía como objetivo los Países
Bajos españoles. En 1668 se forma una coalición de España, Inglaterra, Holanda y Suiza
con el objetivo de aislar a Francia. Durante este periodo, tuvo lugar la Paz de Aquisgrán.
En cambio, su política interior se caracteriza por una falta de credibilidad.

En 1669, se produce un semigolpe de Juan José de Austria que obliga a la reina a


destituir a Nithard. Juan no supo aprovechar su éxito y no consiguió ser nombrado
primer ministro. La reina le nombre virrey de Aragón y éste acepta, a diferencia de
Nithard que huye.

Finalmente, la otra fase abarca desde 1669 hasta 1675, donde la reina gobierna
con el asesoramiento de la junta de gobierno, cumpliéndose así el testamento de Felipe
IV. En 1673, se nombra un nuevo valido: Fernando Valenzuela, aventurero elegante,
inculto que no recibió un cargo relevante en esta etapa.

8. LA MONARQUÍA DE CARLOS II FRENTE AL IMPERIALISMO DE LUIS


XIV

A partir de la Paz de los Pirineos, a finales del reinado de Felipe IV y comienzos


de Carlos II, Francia se establece como potencia hegemónica, además de una serie de
guerras en las que España era una víctima. El reinado es un periodo de pérdidas
territoriales que benefician a Francia. Pero, con la denominada Guerra de Devolución,
Francia gana un conjunto de plazas flamencas como Lille, Douai, Tournai.

La Guerra de Holanda es una guerra entre Francia y Holanda, donde la segunda


venía siendo la potencia naval dominante hasta que los ingleses se las disputan a lo
largo de tres conflictos: 1654, 1668 y 1672 (Guerra de Holanda). Ésta la coloca en una
situación de desventaja respecto a los ingleses, aunque también Luis XIV decide entran
en Holanda. En esta guerra, la eterna enemiga de España, Holanda, pasará a ser aliada
de la monarquía.

La Guerra de los Nueve Años, o Guerra del Rey Guillermo, es una guerra contra
Francia, enfrentándose al imperialismo de Luis XIV. Esa guerra termina en una especie
de tablas, no perdiendo España porque Francia espera que muera Carlos II para ver si
puede colocar a un francés en el trono español.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

9. LA CRISIS SUCESORIA Y LA INTERVENCIÓN EUROPEA

Cuando comienza el siglo XVIII, España sigue teniendo los territorios de los
Países Bajos, Italia y América, aunque las pérdidas no fueron significativas, ya que no
hace que deje de ser una monarquía enorme. Pero, el problema de quién sucederá a
Carlos II se convierte en un problema de gran magnitud.

La perspectiva de que Carlos II muriera sin sucesión planteaba la cuestión de


quién sucedería a Carlos II, encontrando dos posibilidades: un Borbón o un Habsburgo.
Los candidatos fueron Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV, José Fernando de Baviera y
Carlos de Austria. Hay tres planes de reparto de la monarquía española: Carlos II hace
un testamento en favor de José Fernando de Baviera, ya que era la mejor opción, pero
murió un año antes que Carlos II, con lo que, en el último año de vida de Carlos, en
Madrid están luchando por ver cómo inclinar un partido austríaco y uno francés, pero
finalmente deja como heredero a Felipe de Borbón. En efecto, Felipe viene como rey
con el nombre de Felipe V.

Una situación que, inicialmente, aceptan las potencias europeas, salvo Austria,
aunque varios acontecimientos hagan que Inglaterra apoye al bando contrario y se
desarrolle así la llamada Guerra de Sucesión.

60
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

EL GOBIERNO DE LOS REINOS. EL SISTEMA


POLÍTICO DE LA MONARQUÍA HISPÁNICA
La politerritorialidad haría referencia a territorios distintos bajo un mismo
control. Dentro de esa estructura política que denominamos Monarquía Hispánica, no
tiene una entidad definida, pero Monarquía de España empieza a utilizarse por Felipe II
con los territorios de la península. Por tanto, serían unos territorios con afinidad mayor
que con otros pertenecientes a la monarquía.

1. EL SISTEMA POLISINODIAL: CONSEJOS Y JUNTAS

Con los Reyes Católicos se inicia un principio de organización de un sistema


político que une las dos coronas, pero no las funde o integra. El sistema político tiene
una raíz en la Corona de Aragón, dándose ya la existencia de varios reinos con sus
instituciones. Naturalmente, se hace más amplio con Carlos I, y más con Felipe II. La
expresión polisinodial hace referencia a muchos consejos.

Los Consejos3 tienen unas funciones de asesoramiento del monarca, con


funciones propiamente consultivas, teniendo por delegación del monarca unas funciones
de gobierno. Además, tendrán funciones jurisdiccionales, siendo tribunales de justicias
en sus ámbitos respectivos. Los consejos que se desarrollan durante los Reyes Católicos
serán los de Castilla, Aragón, que tienen jurisdicción sobre el conjunto de sus
respectivas coronas en muchas cuestiones. Son un ejemplo de consejos territoriales.
Pero, también estaban los de Órdenes, Cruzada e Inquisición, que tienen aspectos
políticos y religiosos, aunque tienen dependencia respecto al Papa. De tal manera que,
aunque a partir de los Reyes Católicos estén en manos de los reyes, lo están por
delegación papal.

Con la llegada de Carlos I, tras el regreso por la guerra de las comunidades, va a


consolidarse el sistema polisinodial con la aparición de nuevos consejos, como el de
Estado, Hacienda (1523), e Indias (1524). El primero se ocupaba de las cuestiones de
Estado, es decir, las relaciones internacionales, con lo que analizaba las alianzas, paces,
etc. Era el consejo de mayor rango de todos; de hecho, cada consejo tenía su presidente
y secretario, siendo el único cuyo presidente era el rey. La composición de éste era
diferente al de la mayoría porque está formado por la nobleza y el alto clero, es decir,
3
Órganos de la administración central encargados de asesorar al monarca y con competencias
establecidas en función de la materia o del territorio.

61
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

los asesores naturales del rey; mientras que los otros consejos son más técnicos,
destacando los letrados. Por tanto, era un organismo más aristocrático, y en su
funcionamiento, menos organizado. Durante Carlos I, se pretendió que fuera un consejo
del conjunto del Imperio.

Mercurino Gattinara es uno de los inspiradores de la idea de la monarquía


universal, donde el emperador debía tener un papel en el conjunto de la cristiandad. Por
tanto, de los que fortalecen la idea de un imperio que abarca todos los territorios del
emperador. Tenía el título de canciller, de origen centroeuropeo, aunque no existirá en
los dominios españoles. La idea de éste fracasó, teniendo importancia la función del
secretario de estado, siendo el más importante de todos y la mano derecha del rey.

Tendrá mayor importancia con Felipe III o IV porque la nobleza recupera el


poder político, teniendo una influencia política que no tuvo con los Austrias mayores,
que lo ejerce en el Consejo de Estado. Muchos de estos consejos llegan hasta el siglo
XIX, como el consejo de Estado, aunque la mayor parte de ellos pierden importancia en
el siglo XVIII. Es debido a que este modelo colegiado, muy dirigido, va a haber una
responsabilidad que recaerá en los secretarios de despacho.

Un consejo creado durante Carlos I es el de Hacienda, que se superpone a la


estructura hacendística de la época de los Reyes Católicos. El sistema polisinodial era
un sistema muy complejo porque no estaban claras las atribuciones específicas de cada
uno. Es decir, hay cruces de materias, aunque se convierte en un sistema de gobierno
muy engorroso, sobre todo a medida que va creciendo el territorio.

El Consejo de Indias es muy importante porque la administración de las Indias


tiene una cierta autonomía, el cual, controla la Casa de Contratación. Pero, con Felipe II
aparecen nuevos consejos, como el Guerra (1586), que se independiza del de Estado. La
razón está en la complejidad de los asuntos bélicos, sobre todo porque comienza la
independencia de Portugal, la guerra con Inglaterra, el problema de los holandeses, etc.
Éste no se ocupa de las cuestiones estratégicas, sino que tiene una función más técnica:
construcción naval, aprovisionamiento de tropas,…, en las cuales, la “iniciativa
privada” van teniendo un papel cada vez mayor. Sin embargo, se mantiene con una
jurisdicción propia, que es un tribunal propio.

Por otro lado, aparecen otros territoriales, como el de Italia (1559), que va a
tener la jurisdicción sobre Nápoles, Sicilia, Cerdeña y Milán. También el Consejo de

62
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Portugal (1587), que es un consejo más constitucional porque es el resultado del pacto
para aceptar a Felipe II como rey; y el de Flandes (1588) se crea cuando se decide crear
un gobierno civil o político en lugar del gobierno militar, en un momento en el que
Alejandro Farnesio ha logrado controlar territorios. Estos consejos desaparecen cuando
los territorios dejan de ser españoles.

El funcionamiento del sistema polisinodial era el siguiente: los asuntos


correspondientes a cada consejo llegaban a éste, el secretario era el encargado de
recibirlos y decretar el orden del día, además de redactar los acuerdos que los consejeros
tomaban para elevárselos al rey, que es lo que se denomina consulta4. El rey será el que
decide si está de acuerdo o no con lo que se le ha propuesto, estableciendo así el decreto
marginal, consistente en la decisión del rey que se ponía en el margen de una consulta.

Una Junta es un órgano asesor que se utilizan para obviar las dificultades
existentes en el sistema de consejos. Es una reunión de unos pocos consejeros que
analizan determinado asunto, o bien, tienen un carácter más permanente en
determinados asuntos. Una de las razones de la creación de las juntas era lograr una
coordinación entre los consejos.

Al final del reinado de Felipe II surgió un organismo que pretendía coordinar el


conjunto de la monarquía. Se habló de Junta de Gobierno formada por cuatro o cinco
personas que señalan ya la necesidad de coordinación en pocas manos que el valido va a
logar realizar. En el reinado de Carlos II, para asesorar a la reina viuda, se formó una
junta de gobierno, por lo que existió en varios periodos del reinado. Por tanto, el sistema
polisinodial era un sistema lento, sobre todo, si el rey quería ver todos los asuntos, algo
que se intentaba remediar con los secretarios del despacho.

2. LOS SECRETARIOS DEL REY

A lo largo del siglo XVI, a medida que el sistema polisinodial va instalándose,


van ganando los secretarios de los consejos, y especialmente, el del consejo de Estado.
Hay que decir que, aunque en los consejos tienen estas materias diferentes, un modo de
combinación venía dado porque había personas que eran consejeros de varios consejos.
Los personajes influyentes de los reinados eran de este tipo, y los secretarios de estado
tenían relaciones clientelares. A la muerte de Gattinara, nace el primer secretario de

4
Documento en el que los consejeros manifestaban sus opiniones al rey. Era redactada por el secretario
del Consejo o Junta dando cuenta de todo lo acontecido en la reunión.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Estado, que era el enlace entre el Consejo de Estado y el rey, además de ser una mano
derecha del rey en múltiples asuntos. Éste será Francisco de los Cobos, que construye
unas redes clientelares; aunque, en general, no eran nobles, sino miembros de las clases
medias, es decir, familias acomodadas, aunque acababan ennobleciéndose y creando
redes clientelares con clientes suyos.

Los secretarios van a constituir auténticas dinastías, con sucesiones, y heredarán


la condición de secretarios, ejemplo de ello es Antonio Pérez. Es un personaje que
controla el Consejo de Estado y otras materias de la administración. Por tanto, era el que
se encontraba al frente del Consejo de Estado, por lo que llegó a adquirir especial
importancia. Hubo muchos secretarios, como los del norte y el sur, es decir, varios para
especializarse en las materias pertinentes.

3. LA CORTE COMO ESPACIO DE PODER

La corte es la casa del rey, donde está rodeado de su séquito. Hay una evolución
de la casa del rey como mera residencia, ya que en el mundo feudal no es el centro
político; por tanto, la casa del rey, como centro político, es donde se ubican las
instituciones de poder central. En la historiografía de hace unas cuantas décadas, se ha
prestado una especial atención a la corte entendida como centro del poder político. En la
historiografía anterior, es decir, de hace cuarenta años, trataba a la corte desde los
aspectos más anecdóticos de lo que sucedía en ella o del protocolo de cortes, de la
historia del arte, etc. Por tanto, se le da un enfoque político y social, donde el poder se
ejerce a través de pactos sociales y relaciones sociales. El origen de este enfoque
proviene de Norbert Elías, cuyas obras se tradujeron tarde.

La corte moderna tiende a convertirse en una corte fija. En algunas monarquías


ya lo era, como Inglaterra, pero no así en el caso español. La corte fija obedece a la
complejidad de la administración. Con Felipe II, siendo príncipe todavía en nombre de
Carlos, se creó el Archivo de Simanca, que se convirtió en el archivo de la
administración, aunque no tenía la pretensión de ser un archivo histórico. Un aspecto
importante de estas cortes es crear una nobleza cortesana, haciendo que girara en torno
al monarca. Aunque se puede hablar de que las cortes someten a la nobleza, las
monarquías son sistemas políticos que para la nobleza son un modo de ganar influencia
política.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

4. LOS VALIDOS Y EL GOBIERNO DE LA MONARQUÍA

La aparición de la figura del valido, aunque tenga precedentes, va a adquirir su


perfil más característico en el siglo XVII. No será un fenómeno solamente español, por
lo que permite mejor entender la figura de éste. Se ha explicado siempre bajo unos reyes
holgazanes, inútiles, que solo querían disfrutar; pero esto, sin que deje de ser cierto, no
explica suficientemente por qué aparece, y por qué lo hacen en distintos lugares en
Europa.

Partirían que el fenómeno empezaría en 1598, con Felipe III, y acabaría en 1676,
con el reinado de Carlos II. Tomás y Valiente dice que hay dos rasgos comunes en la
figura de los validos: 1) tener una intervención total en el gobierno de la monarquía. El
momento de mayor desarrollo de esta cesión es en 1612 con la emisión de una
equiparación entre la firma del rey y valido; 2) amistad con el rey, ya que es un
confidente.

Comienza teniendo una participación con la educación de los reyes y su


formación y luego con el control de la corte. Se habla de controlar también la persona
física del rey, es decir, su vida privada. Lerma va a diseñar una corte que viene a ser
muy diferente de la corte de Felipe II, que era más austera, hablándose ahora de una
corte faraónica. Esto significa colocar a parientes en cargos cortesanos y políticos; el
duque de Lerma pertenecía a una clase noble algo arruinada, pero coloca a sus
familiares en determinados consejos.

Los validos se enriquecieron bastante en España, donde el caso de Lerma es


bastante notable, algo similar a lo que ocurrió con Olivares durante Felipe IV. Ya en la
propia época, los coetáneos discutieron sobre la figura del valido, sobre todo con que el
rey cediera poder al valido. Existían tres posturas: 1) los que apoyaban al valido; 2) los
que lo admitían y lo aceptaban con límites; y 3) los que rechazaban esa cesión. En
realidad, la doctrina venía a decir que el rey tenía que ocuparse del gobierno, y esa
responsabilidad la sintieron Felipe III o IV como arrepentimiento, ya que se lamentan de
no haber gobernado ellos.

La figura del valido se corresponde con el crecimiento de los aparatos


burocrático y de las estructuras de gobierno. De modo que, el valido viene a cumplir
una función de coordinación de la administración, que de algún modo prefigura los
primeros ministros del siglo XVIII. Además, se ha dicho que la aparición de los validos

65
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

aparece para descargar al rey de unas tareas, aunque éste tenía otras, como las
caballerescas, ceremoniales,…, unas a las que realmente había sido educado, con lo que
puede dedicar más tiempo a ceremonias sagradas, viajes,…, actividades que hay que
tienen un carácter político y resultan necesarias en el sistema político de la época.

Las facciones nobiliarias presentes en la corte tienen un papel en el régimen de


los validos que no habían tenido antes. Lo que caracteriza al régimen del valimiento es
que hay una facción nobiliaria que apoya al valido y en la que se apoya éste, por lo que
hay una entrada de la aristocracia en el poder. Tomás y Valiente habla del sistema como
el caballo de Troya de la aristocracia. De modo que, viene a haber una alteración entre
monarquía y aristocracia, que es favorable a esta última.

Los validos se van a convertir en cabeza de una pirámide de poder, es decir, de


una red clientelar, de servidores, a distintos niveles: en primer lugar, encontramos a las
alianzas políticas, es decir, miembros de su propio linaje a las que colocan en las
presidencias de las chancillerías; en segundo lugar, estarían los criados, otros servidores
situados en distintos organismos, es decir, una pirámide que tiene un cierto sabor feudal;
por tanto, un nepotismo, aunque también es un modo de establecer un sistema de
gobierno. Se trata, por tanto, de un sistema político que no se puede equiparar al estado,
sino relaciones particulares a través de las cuales se ejerce el poder político.

Los validos tienen que controlar los consejos, realizándolo a través de sus
hechuras, esos criados (servidores políticos) que el valido coloca en los consejos.
También la creación de juntas puede ser un instrumento para no contar con los consejos.
En esta función de eliminar a los secretarios de estado, los validos sustituyen las
consultas ad hoc, de manera que la consulta va directamente del valido al rey y la
respuesta del rey al valido, y de éste al consejo. Esto ha creado que los historiadores se
encuentren que no conste documentalmente la decisión tomada.

Se ha dicho que al convertir al valido en el dispensador de la gracia, se


convertiría en la cúspide de esa pirámide de favores y sería aquel que tenía en su mano
la concesión de las mercedes; por lo que exime al rey de esa responsabilidad, aunque se
haga en el nombre del rey las gracias. Además, se distingue la gracia y la justicia, y el
rey es el administrador, siendo las gracias decisiones que dependen del arbitrio o libre
voluntad del rey o de quien la administre. Por tanto, no se trata del exacto ejercicio de la
justicia, sino que es de algún modo el favor, por lo que la gracia está extendida

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

entonces. Se gobierna con el ejercicio de la gracia, teniendo mucho el favor de pacto;


naturalmente, los demandantes de empleo de gracia son más que las ofertas de empleo
de gracia. Al quitar la responsabilidad al rey de la elección, hace que se vuelva negativa
la función del valido.

La contrapartida es la creación de los excluidos; por tanto, se creaba una


oposición al valido porque se entendía que la fidelidad al rey era inquebrantable.
Olivares y demás serán los reputacionistas frente a la política pacifista de Lerma. La
defensa de la idea de que había que guardar la reputación de la monarquía, manteniendo
una política de fuerza y de poder. La caída de Lerma en 1618 pide al papa que lo
nombre cardenal a modo de blindarse; por lo tanto, Lerma fue sustituido por su hijo el
duque de Uceda, a la vez que Olivares por su sobrino.

Obviamente, con los parámetros de hoy, podríamos llamar a todo con el


concepto de corrupción. Sin embargo, eso era parte del sistema, con lo que no quería
decir que no existiera la corrupción, como dictar sentencias a cambio de dinero. Pero,
sin duda, el enriquecimiento de los cargos era algo normal dentro del sistema.

5. REY Y REINO: LAS CORTES DURANTE EL DOMINIO DE LOS


AUSTRIAS

Ya hemos observado cómo con los Reyes Católicos se ha establecido las


ciudades con representación en cortes. Las cortes de Aragón tienen una estructura
dividida en brazos, encontrando a los ricos hombres y los caballeros. En la Corona de
Castilla existían las cortes de Castilla y de León, las cuales, se fundieron para realizar
una sola, algo que no ocurría en Aragón. Las cortes siempre las convocaba el rey y
establecía el orden del día, tratándose asuntos variados relacionados con la sucesión, la
política exterior, etc.

Había una pugna relacionado con si los procuradores en cortes tenían capacidad
de decidir lo que votaban o llevaban un voto imperativo. Las cortes empezaban siempre
con un discurso real. Las cortes castellanas no tenían poder legislativos, aunque fueron
el escenario en que muchas leyes se aprobaron; muchas veces, respondiendo a las
peticiones de las ciudades.

En Castilla, desde Carlos I, con la convocatoria de cortes en 1538-1539, se


planteó la creación de un impuesto indirecto que gravaría el consumo y que iba a afectar
al conjunto de los estamentos. Desde 1539 en adelante, las cortes fueron solo reuniones

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

del rey con las ciudades. Además, tener voto en cortes era para una ciudad y su
oligarquía algo importante. Hubo muchas ciudades que intentaron tener voto en cortes,
llegando incluso a comprarlo.

Con Felipe IV, en 1623, Galicia obtuvo la presencia en cortes a cambio de un


dinero para construcción naval, teniendo representación ocho ciudades, aunque
representadas por dos procuradores que se turnaban. En 1653 se hace lo mismo con
Extremadura, teniendo a seis ciudades; en 1660 la obtiene Palencia. Es decir, con Felipe
IV se amplía el número de ciudades con voto en cortes, aunque no le sirvió de mucho,
ya que con Carlos II no se convocaron las cortes, a excepción de Aragón.

Aquí, y relacionado con el epígrafe posterior, se plantea si las monarquías


modernas se pueden clasificar de absolutistas Cuando hay una historia de las
instituciones políticas, cuando hay ya estados nacionales, al estudiar el pasado desde el
siglo XIX, se ha querido ver un antecedente de ese estado nacional del siglo XIX. Se ha
venido a ver un estado nacional en formación en la Edad Moderna. Frente a esa idea,
han surgido otros planteamientos que vienen a decir que el poder político en el Antiguo
Régimen estaba muy fragmentado, recayendo en distintas instituciones, donde el poder
lo tienen el rey y el reino, pero que no hay que verlo como Estado-sociedad, según
Fernández Albaladejo. Por tanto, el estado sería el poder y la sociedad los que reciben
ese poder.

Para decir que lo que existía en la Edad Moderna es un sistema corporativo, el


reino no sería pasivo, sino que también es poder. La idea de una monarquía estamental
sería, en lo político, la idea de que el poder estaría contrapesado por el poder del reino u
otras corporaciones. Un ejemplo de esta fragmentación del poder es la fragmentación de
la jurisdicción, es decir, de la capacidad de juzgar. Existen los jueces del rey, tribunales
del rey,…, pero también existen jurisdicciones especiales que se consideran
privilegiadas porque son juzgados por iguales. A pesar de juzgar en casos de naturaleza
militar, religiosa,…, todo individuo que esté bajo la cobertura de esa jurisdicción
privilegiada, será juzgado por esos tribunales.

Una idea desarrollada en la historiografía del siglo XIX era la de que con los
Austrias habría desaparecido el poder de las cortes, ya que habían impuesto un poder
absolutista. En el paradigma estatalista, aparecían como contrapuestos el poder absoluto
y el poder de las cortes, o el del rey y la nobleza, o la centralización y autonomía, que se

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

han puesto en cuestión. Esta revisión del modelo lo que ha dicho es que las cortes con
los Austrias no pierden del todo el poder que tenían y siguen manteniendo una
interlocución con la monarquía, en ocasiones, con un mayor poder de decisión por parte
del rey y una mayor dificultad del rey para ejercer su poder.

En realidad, en la nueva interpretación, se sustituye la idea de contraposición


con la idea de pacto y colaboración. Pacto se entiende con los grupos sociales
dominantes. Un tipo de pacto es entre el monarca y las ciudades, o también entre
monarca y nobleza, o con el clero. Por tanto, más que la idea de un monarca que
pretende aplastar al reino, hay que hablar de una especie de incorporación pactada de
los distintos grupos más o menos de élites oligárquicos a un proyecto político común.
Albaladejo habla de la concentración del poder en la oligarquía de las ciudades,
utilizando el concepto de empatriciamiento.

Además, pasa revista a las relaciones entre las cortes y el monarca en materia
fiscal. Las relaciones con las comunidades por parte de Carlos I, según Albaladejo,
serían positivas. También plantea cómo las cortes consiguen en Castilla la congelación
de las alcabalas. Esto significaba una disminución de los impuestos, ya que
posteriormente se producirá un periodo de inflación que contribuirá a su pago. En el
siglo XVI comenzarán a subir, interpretándose como un lastre para el comercio, ya que
gravaba los intercambios, por lo que cuanto más alta fuese más serían gravados los
productos intercambiados.

Desde finales del siglo XVI, con la derrota de la Armada Invencible, se


convocan Cortes para pedir un impuesto que se sumaría al servicio, denominado
millones, cuya denominación se debe a que la primera cantidad que se aceptó fueron
ocho millones de ducados. Ante las situaciones, acceden a dar esa cantidad de dinero, el
cual, se cobraría en una serie de años; sin embargo, este tiene una serie de condiciones,
ya que tienen como objetivo acabar con la deuda pública. Para cobrar el impuesto, se
obtendría de gravámenes de impuestos de consumo, denominado la sisa. En general,
Felipe II deja a las ciudades libertades para que pongan los arbitrios, con lo que es un
pacto con el que el rey entrega a las oligarquías urbanas la cuestión de las finanzas. En
las sucesivas renovaciones, las condiciones fueron aumentando. A finales del reinado,
se pidió una renovación del impuesto, algo que sería negado.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Las ciudades representadas en cortes van a formar una plataforma del poder
interurbano que defiende los intereses de esos grupos de oligarquías urbanas frente al
rey y las finanzas internacionales. Se habla de deuda interna cuando los que prestan al
estado son naturales del propio reino, denominándose en esta época como juros. Se
había producido en la segunda mitad del siglo XVI un desplazamiento de la deuda
pública. El juro, muchas veces, se convierte en perpetuo, donde el objetivo del préstamo
no es tanto la devolución, sino la renta vitalicia; se convierten así, en prestamistas de la
Corona particulares e instituciones.

En cambio, el asiento hace referencia al contrato de préstamos de cantidades


mayores a corto plazo. Si en el juro tiene importancia el interés que genera, en el asiento
hay interés alto pero a corto plazo, con condiciones financieras añadidas, además de ser
cantidades mayores. Los prestamistas de la Corona fueron cambiando, siendo sobre
todo alemanes con Carlos I e italianos con Felipe II, aunque hubo españoles, pero
fueron perdiendo peso.

Sin embargo, el Estado entra en bancarrota, teniendo que negociar la deuda o


suspender pagos. Una forma de renegociación de la deuda es convertir las deudas en
juros. En suma, cada bancarrota fue seguida de una renegociación de la deuda, que
incluye gente que no paga o se rebajan los intereses de los juros, o convertir las deudas
consolidantes en consolidadas. Plantean cómo las cortes fueron el escenario de ese
pulso entre lo que es el capital internacional y el castellano, es decir, el pequeño capital
urbano.

Hasta 1640, las ciudades representadas en cortes mantuvieron una relación de no


total sometimiento. El Conde-Duque de Olivares pretendió una reforma de las finanzas
que lograra independizarse del dominio de los genoveses de la economía. La idea de
Olivares era intentar sustituir a los banqueros genoveses por los portugueses. Estos
judeoconversos, conectados con las redes internacionales, fueron capaces de aportar
dinero a la Corona, aunque esta operación no llega a tener el éxito querido. Además, se
aprobó los erarios con capital propio que pudiera prestar a la Corona y pudiera hacer
que se eliminara el capitalismo internacional. Por tanto, la idea de Olivares era que las
ciudades debían contribuir a los erarios, algo a lo que se opusieron las ciudades.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

6. LA ADMINISTRACIÓN DEL TERRITORIO. ABSOLUTISMO Y PODERES


LOCALES

Bernardo Ares es un especialista en la organización municipal moderna. Plantea


que hay que mantener la expresión Estado absoluto, entendiendo que hablar de absoluto
signifique que el rey tenga todos los poderes, sino concebido como alguien que no tiene
superior. El absolutismo de las monarquías modernas es calificado como un régimen
social de privilegios señoriales, con lo que no sería contradictorio hablar de absolutismo
monárquico señorial.

Citando, a Tomás y Valiente, dice que desde finales de la Edad Media hay un
desarrollo del derecho romano, hablando de dos vertientes: el derecho público, que daría
lugar a la ley e instituciones de poder público, y el desarrollo del ius que daría consigo
el derecho de propiedad.

La monarquía advierte que la fuente del poder recaudatorio está en las ciudades
y el campo, con lo que el control de las finanzas municipales es fundamental. Plantea
que el Consejo de Castilla, y en general todos los consejos, actuaría mediante la
elaboración de leyes que marcan los límites y las normas de las finanzas locales; el
control político-administrativo, es decir, el poder que les da para endeudarse o no, de
modo que, los ayuntamientos ven limitadas sus facultades; y, por último, un control
judicial a través de los juicios de residencia. En la base estarían los concejos, los que
tendrían el poder económico-administrativo, compuesto por la aristocracia, que tendría
administración y propiedad.

Además, dice que hay una expropiación política de las élites y una expropiación
económica. La representación del gobierno municipal es de los gobernantes y los
gobernados, donde los primeros luchan por el poder, y los segundos luchan contra el
poder. El gobierno de estas minorías estaría limitado por el imperio de la ley, pero
orientado por los intereses económicos de los privilegiados. En suma, el rey gobierna en
buena medida pactando con las oligarquías urbanas, las cuales, ven en el poder absoluto
un modo de asegurarse su status social. Esto no quiere decir que el sistema no chirríe
nunca, con lo que hay desacuerdos, pero se puede hablar de un sistema que funciona de
esta manera.

Durante el último tercio del siglo XVII, bajo Carlos II, las cortes castellanas no
fueron convocadas nunca, salvo de manera excepcional las de Aragón. Lo que plantea

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Ares es que el pacto con las ciudades, a través de las cortes, se va a modificar,
existiendo pacto con cada ciudad en particular. Eso significa que las ciudades están
divididas, lo que hace que la monarquía tiene un precio creciente. Sin embargo,
continúa el sistema de que son las ciudades representadas en cortes, las cabezas de los
distintos distritos fiscales.

El rey y su consejo en la relación con el concejo, se daría con las ciudades


representadas en cortes, aunque separadas en sus cabildos. Si antes era el presidente el
que actuaba en nombre del rey, aquí va a ser cada corregidor el que mantenga esa
relación.

7. LA CORONA DE ARAGÓN BAJO EL DOMINIO DE LOS AUSTRIAS

Hemos visto las condiciones en las que se produce la unión de las Coronas con
los Reyes Católicos, manteniendo las diferencias institucionales. Esto no cambió
esencialmente hasta principios del siglo XVIII, por lo que con los Austrias ese sistema
se mantiene. No parece que los reyes tuvieran otra pretensión, es decir, esa idea de
anular el sistema.

Además, no se podría hablar de confrontación entre Corona de Castilla y de


Aragón, sino que se trata de choques con la autoridad real que se ejerce desde Castilla.
De modo que, habría que rechazar esa afirmación, por lo que si quieren más poder en
Cataluña, es porque quieren tener más poder en Castilla. En segundo lugar, no se puede
hablar de que hubiese una actitud hacia la Corona de Aragón, ya que solo hay una
relación institucional.

Por ejemplo, Fernando el Católico no interviene en el Reino de Aragón, sino que


dejó a los aragoneses actuar con autonomía. Intervino en Cataluña, encontrando
cambios institucionales, tanto en la Generalitat como en Barcelona, que aumentan el
poder del rey, a través de un nuevo pacto entre las oligarquías catalanas. En Valencia, sí
que hay un intervencionismo grande, ya que era el reino más rico de la Corona de
Aragón, y quien sufrirá aportaciones mayores desde la perspectiva fiscal.

Con Carlos I no hay muchos cambios, hablándose de una secuencia en las


relaciones entre la monarquía y Cataluña. Plantea de idilio con Carlos I, extrañamiento
con Felipe II, desencanto con Felipe III, divorcio con Felipe IV y reconciliación con
Carlos II.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Con Felipe II, hay conflicto en el Reino de Aragón con el caso de Antonio Pérez.
El Justicia era un juez supremo que representaba al reino frente al rey. En Aragón, el rey
no tenía la capacidad legislativa plena, con lo que si había conflictos entre el rey y un
sector el reino, este último podía apelar al Justicia. Antonio Pérez se acoge al Justicia,
protagonizando escapadas diferentes, terminando por huir. Eso hizo la intervención de
tropas castellanas en Aragón, que provocó una reformulación de las relaciones rey-
reino.

Por último, hay que destacar el concepto de neoforalismo. La idea de Reglá se


puede resumir en que después de la recuperación de Cataluña, en el resto del reinado de
Felipe IV y Carlos II fue la idea de respetar los fueros catalanes. La idea sería que el
Conde-Duque quería acabar con los fueros catalanes, pero tras la guerra, se trata de
dejar todo como estaba. Por tanto, el concepto vendría acompañado por un escaso
intervencionismo de la monarquía en los asuntos catalanes, además de un crecimiento
económico mayor que en Castilla y de un nuevo peso de las clases dirigentes en los
asuntos del reino.

Un síntoma de esto, sería la figura de Juan José de Austria, que era un hijo
bastardo de Felipe IV que, en contra del gobierno de Mariana de Austria, intenta un
golpe militar que en principio no tiene éxito, pero que hace que reitre al valido
Valenzuela. Al año siguiente, lo haría de nuevo, pero provocando que Mariana
abandone el gobierno y se haga nombrar primer ministro.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

POBLACIÓN Y ECONOMÍA EN LOS SIGLOS XVI Y


XVII
1. LA POBLACIÓN ESPAÑOLA EN EL SIGLO XVI

La población española en general aumentó durante el siglo XVI. Se trata de una


tendencia expansiva que fue general en toda Europa, aunque en Castilla se estima en un
50% el crecimiento a lo largo del siglo, lo que habría supuesto que la población
castellana pasara de 4,5 a 6 millones de personas. De hecho, Castilla era una región con
una potencia urbana importante, con lo que habría una actividad manufacturera notable.
Además, este crecimiento se prolonga hasta el siglo XVII, aunque en determinadas
zonas se interrumpen.

Los factores del crecimiento de la población son las epidemias, ya que están
ligadas a la mayor o menor resistencia de las poblaciones, debido a que eran cíclicas o
periódicas; las guerras, también, son un factor a tener en cuenta, sobre todo las que se
viven en su propio territorio, algo que no sucede en Castilla en el siglo XVI y XVII.
Además, no se puede hablar de mejoras higiénicas que tuvieran efectos estadísticamente
relevantes hasta la Ilustración. Sin embargo, el factor básico es la mejora alimenticia,
aumentando en periodos de bienestar económico y disminuyendo en periodos de
escasez. Incluso, la población crece porque los índices de natalidad son más altos que
los de mortalidad.

2. LAS BASES ECONÓMICAS: EXPANSIÓN AGRÍCOLA, ACTIVIDAD


MANUFACTURERA Y DESARROLLO COMERCIAL

La producción agraria peninsular aumenta durante, al menos, las tres cuartas


partes del siglo. Los factores de ese aumento son: el crecimiento de la demanda que
viene motivado por el crecimiento poblacional. Además, ese aumento de la demanda
estaba marcado por otros factores, como la ampliación del mercado externo y el
aumento de la demanda americana de trigo, vino y aceite peninsular.

Ese aumento de la producción se conseguiría plantando más tierras, ya que no


hay mejoras en las técnicas, es decir, no se produce un aumento de la productividad. Por
lo tanto, hay un crecimiento en términos expansivos frente a los intensivos. Eso, para
muchos historiadores de la economía y los arbitristas, el modo en que se practicó la
agricultura fue culpable de las cosas que pasarían a largo plazo: deforestación, que hace

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

cae la masa boscosa, limitando la capacidad maderera, reducción de la cabaña ganadera,


etc.

En general, se ha hablado de una ley de cómo se pone en marcha ese


crecimiento: la ley de los rendimientos decrecientes. A medida que se produce una
expansión de carácter extensivo, se ponen en cultivo tierras de menor valor de cultivo;
de esa manera, el rendimiento de superficie va a caer hasta llegar a un descenso que
hace que ya no valga la pena cultivar esas tierras.

El aumento de la demanda hace subir los precios, sobre todo, de los productos
agrícolas más que de los industriales a lo largo del siglo XVI. Se utiliza la expresión
elasticidad cuando esa demanda u oferta puede aumentar o disminuir más o menos
fácilmente. Para los propietarios de la tierra, el siglo fue proporcionador de enormes
ingresos, algo que supuso enormes beneficios, aunque socialmente no se distribuían con
equidad. Es más, como consumidores podían sufrir un aumento de los precios. Sin
embargo, hay factores de tipo político: la política económica que el gobierno desarrolló,
basada en impuestos crecientes, lo que gravó duramente a la población. Incluso, el
destino de los capitales podía ser a aumentar la capacidad productiva o al gasto
suntuario, lo que no produce un aumento de la capacidad productiva.

Por otro lado, la producción industrial se ve favorecida por el aumento de la


demanda. A partir de la primera mitad del siglo XVI hay una expansión industrial con
un mercado cerrado basado en el textil y la siderometalurgia. La pañería castellana tenía
una importancia grande con la transformación de la lana, encontrando expansión de la
lana hasta finales del siglo. Es un aumento de producción que se produce en términos
extensivos, al igual que la agricultura. Por ejemplo, continúa la atomización gremial, es
decir, la existencia de pequeños talleres gremiales, aunque no hay introducción de
métodos capitalistas. Por tanto, se desarrolla el domestic system. Lo mismo ocurre con
la ferrería, ya que se traba de un hierro de calidad que se exportaba, aunque ahí no hubo
una gran expansión.

La inversión de los capitales en otras actividades no productivas vino a lastrar


enormemente la producción externa. Es decir, los capitales obtenidos se invirtieron
durante un tiempo en actividades industriales, pero también se destinaron a tierras,
deudas públicas o cargos públicos. En definitiva, la inestabilidad económica es producto
de los riesgos de la política económica, que hizo porque acabaran por destinarlo a lo que

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

parecía más seguro, es decir, sacarlo de la actividad productiva y destinarlo a


actividades rentistas.

El comercio exterior, es decir con Europa, no se va a transformar porque la


producción no cambia. Hay una expansión comercial en el siglo XVI, pero no se altera
la naturaleza del comercio. Lo que Luis Ortiz denuncia es exportar y no importar, algo
que podemos equiparar a lo que hacen los países subdesarrollados, existiendo una
descapitalización. Con lo que, la estructura del comercio es la expresión de ese papel
subordinado que tenía la economía española; por lo que, la potencia que era
políticamente hegemónica, no lo era en la economía.

3. LA COYUNTURA DEL SIGLO. LA “REVOLUCIÓN DE LOS PRECIOS”

La expresión revolución de precios hace referencia al proceso inflacionista que


se produjo a lo largo del siglo XVI. Todo ese siglo se considera una fase expansiva, un
periodo de tiempo en Europa en general, que pone fin a un periodo depresivo que venía
desde mediados del siglo XIV. Por tanto, es un siglo de aumento de población,
producción, precios, etc. En la evolución económica de la Europa moderna se puede
hablar de un siglo XVI expansivo, de un siglo XVII de depresión o estancamiento y el
siglo XVIII como un nuevo periodo de expansión. Por tanto, el siglo XVI español se
trata de un siglo de crecimiento. El fenómeno de crecimiento de los precios resultó
novedoso para los coetáneos, y por eso, reflexionaron sobre el fenómeno. Resultó así
porque se trataba de un periodo continuado de alza de precios.

Desde 1503, la Casa de Contratación establecida en Sevilla sería la que


controlara el comercio con América, a través de un único puerto, consolidando el
monopolio establecido con el continente; a pesar de que, en el siglo XVIII, esa Casa de
Contratación pasaría a Cádiz. Hamilton era un economista norteamericano que se
interesó en la Revolución de los Precios en España. Su tesis es que en la primera mitad
del siglo XVI hay una subida moderada de precios, en la segunda mitad habría una
subida fuerte, y en el siglo XVII habrá un estancamiento. La plata tuvo más peso que el
oro, aunque éste fue pionero en las primeras décadas del siglo, pero se acaba
relativamente pronto, superando el valor de la plata al del oro.

Hamilton estableció una especie de análisis de precios en distintos lugares de la


Península. Llegarían los metales a Sevilla, desde donde se irían dispersando. A esta tesis
se le han puesto pegas, ya que se dice que parte de cifras oficiales de la Casa de

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Contratación, ignorando así el contrabando. Hoy, la historiografía ha puesto en duda ese


descenso de la cantidad de plata del siglo XVII, ya que no parece haber un hundimiento
tan grande. Luego, cerca del efecto de la plata sobre el mercado interior, el
planteamiento aparece como muy simple porque no se plantea de quién es la plata y qué
se va a hacer con ella.

El efecto que la plata vaya a producir sobre la economía peninsular va a


depender del destino que se le dé a esa plata y quién sea el destinatario de esa plata. La
explicación a la subida de precios se basa en que la cantidad de dinero que en un
mercado compra cosas viene ser igual a la cantidad de producto por sus precios. En
realidad, hay más razones no monetarias: el crecimiento demográfico o que esa
población tenga más capacidad de compra. En Europa se dieron las dos situaciones, de
ahí el efecto doble que se va a producir sobre la oferta.

Esa observación se ha puesto en entredicho, ya que si los precios alcanzan un


alza, el porcentaje es mayor en la primera mitad que en la segunda. Esta es la teoría por
la que apuesta Jordi Nadal, el cual, viene a decir que el promedio anual de crecimiento
es de 2,8% en la primera mitad, y un 1,3% en la segunda mitad. Eso plantea un
problema: si los precios subían más en la primera mitad, vino menos plata en la segunda
mitad, algo que contradecía la teoría.

Hay una serie de medidas económicas que desalentaron la producción en


Castilla: la subida de precios de los productos manufacturados llevó a las Cortes de
Castilla a elaborar una petición para que se prohibiera la salida de materia prima y se
alentara la entrada de paños extranjeros. Esta medida se corrigió unos años más tarde,
ya que era contraria a lo que Luis Ortiz estaba diciendo, ya que pensaba más en los
consumidores que en los productores.

4. ESTRUCTURA, PROBLEMAS Y NECESIDADES FINANCIERAS. EL


COSTE DEL IMPERIO

5. EL DEBATE HISTORIOGRÁFICO SOBRE LA DECADENCIA ESPAÑOLA


DEL SIGLO XVII

La idea de una decadencia del siglo XVII aparece en el propio siglo, aunque no
con esa palabra, siendo frecuentemente usado el término de “declinación”. Esa idea va a
recurrir la historiografía del XVII y del XVIII. Desde el siglo XIX, ya más en la
historiografía académica, vuelven sobre la idea de decadencia. Además, lo encontramos

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

en la historiografía extranjera, donde Henry Charles Lea es un hispanista que trata


mucho la historia de España.

Es muy debatida la cronología de ese declive, aludiéndose a que se iniciaba


desde el siglo XVI. Elliott llamaba a situar la decadencia dentro de un fenómeno de
reajuste de Europa, desplazando el centro de gravedad al Atlántico. Luego, se ha
hablado también de no confundir la pérdida de la hegemonía militar con la decadencia,
ya que son distintos; además, realza que no hay que relacionar la decadencia de Castilla
con la de España en general. Sin embargo, Kamen plantea que Castilla siempre mantuvo
una situación de dependencia económica, ni antes de América ni después.

6. LA CONCIENCIA DE LA CRISIS: LOS ARBITRISTAS

Ya en el siglo XVI nos encontramos con pensadores, todavía no propiamente


arbitristas, como Luis Ortiz, uno de los grandes precursores del mercantilismo, pues
analiza en un Memorial (inédito hasta 1957), los puntos básicos de aquel sistema de
política económica mucho antes que lo hicieran sus principales sustentadores. Ortiz
analizó perfectamente la causa fundamental del subdesarrollo español: una balanza de
pagos desfavorable. En la segunda mitad del siglo XVI destaca por su importancia la
Escuela de Salamanca, donde teólogos como Martín de Azpilicueta o Fr. Tomás de
Mercado abordan la llamada teoría cuantitativa de la moneda.

El origen sociológico de los arbitristas era bastante variado: desde clérigos hasta
modestos artesanos, pasando por funcionarios, médicos, juristas o comerciantes. Estos
arbitristas no sólo diagnosticaron los males de la “enfermedad española”, sino que
también propusieron los medios, arbitrios o avisos para intentar remediarla. Buena parte
de estos planes no eran otra cosa que fantásticas elucubraciones, y por ello la literatura
del Siglo de Oro los caricaturizó como malos consejeros y miserables forjadores de
quimeras. Pero otros, más científicos, proponían reformas generalmente financieras.
Hoy su pensamiento ha sido revalorizado por historiadores diversos como Hamilton,
Larraz o Vilar.

La conciencia de la realidad de la decadencia era bien patente a través de la


percepción de una serie de problemas:

La abundancia de oro y plata de América no había enriquecido a España,


sino que había elevado los precios de los productos españoles, que resultaban poco
competitivos respecto a los extranjeros.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

La entrada de mercancías extranjeras, más baratas y, a veces, de peor


calidad, habían desplazado del mercado nacional a las españolas y provocado la ruina de
la industria nacional y, con ella, la del comercio y la agricultura nacionales.
El empobrecimiento del Estado, a causa del enorme gasto público, y la
consecuente elevación de los impuestos, habían traído, con la decadencia de la actividad
productiva, la ruina económica del país, la de los súbditos y la despoblación.
La excesiva circulación monetaria había favorecido la afición al lujo, y
fomentado el ocio y el descuido del trabajo.

Las primeras tomas de posición ante la problemática económica en el siglo XVII


son las de Cristóbal Pérez de Herrera, Martín González de Cellorigo y Sancho de
Moncada. Martín González de Cellorigo fue autor de un famoso escrito: Memorial de la
política necesaria y útil restauración a la república de España y estados de ella y
desempeño universal de estos reinos (1600). Cellorigo fue abogado de la Real
Chancillería de Valladolid y, en su libro, se manifiesta como un buen continuador de la
Escuela de Salamanca, de la que es digno heredero. Tomando como base el
cuantitativismo de la misma, Cellorigo manifiesta su repulsa ante la pasión del oro y la
plata desatada por sus compatriotas, al tiempo que propugna el trabajo y las industriosas
virtudes de una sociedad que se había dejado llevar por un falso espejismo. Su desprecio
por el oro y la plata no es consecuencia de una actitud puramente moral, sino de haber
observado las nefastas consecuencias económicas de la acumulación monetario–
metálica.

El concepto de “restauración” es común a diferentes autores. Este es el caso de


la figura más importante del pensamiento económico en el XVII, Sancho de Moncada,
que podemos incluir dentro de una corriente mercantilista, industrialista o
proteccionista. Para Moncada, la decadencia económica de España se produjo como una
consecuencia del descubrimiento de América y la importación de metales preciosos que
hizo elevar los precios de nuestras manufacturas, pues su carestía produjo el conocido
fenómeno de la desviación del nivel español de precios respecto del europeo. En otras
palabras, que de una economía de exportación a Europa, los españoles pasaron a una
economía de importación, con el consiguiente empobrecimiento de España y la
prosperidad de sus enemigos reales o potenciales. Moncada analiza los tres problemas
básicos de la economía española de aquel momento: el demográfico, el monetario y el
hacendístico.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Existía una relación entre estos autores y los círculos políticos. Sancho de
Moncada escribió para los procuradores de Cortes en el momento en que el Consejo de
Castilla sistematizaba en una de sus “consultas” los males de la monarquía (1619):
despoblación, carga fiscal, lujo, exceso de clero, debilidad de la agricultura. Esta misma
consulta fue la base de la obra de Pedro Fernández de Navarrete, canónigo y consultor
del Santo Oficio, quien planteó también el tema de la decadencia en términos
dramáticos, respirando un nacionalismo hostil a la situación fiscal de la corona de
Aragón.

Una segunda línea de análisis es la de aquellos que lamentaban la situación de la


agricultura como causa principal de la crisis. Algunos historiadores llaman a esta línea
“prefisiocrática” y la consideran portavoz de los intereses agrarios. Dentro de esta
tendencia se sitúan las obras de Lope de Deza o la del alcalde entregador de la Mesta
Miguel Caxa de Leruela, autor de Restauración de la antigua abundancia de España.
Para éstos, el punto clave de las desgracias del país se hallaba incontestablemente en
algún aspecto del campo español. En ellos se encuentra una detallada descripción de los
problemas que afectan al campo y de las causas de su decadencia. Principalmente,
endeudamiento y falta de campesinos. Las propuestas de solución consistían en solicitar
que el impago de las deudas no implicara la requisa de los útiles de labranza a los
campesinos, o que éstos no pudieran ser encarcelados por el mismo motivo durante la
época de más trabajo.

En el memorial de 1598, se denunció la disminución de la población campesina


debida a la emigración a las Indias, el excesivo número de criados, estudiantes,
religiosos y burócratas, las duras cargas fiscales, o la venta de tierras baldías de los
concejos. Se abogaba allí por la deportación de los moriscos de las grandes ciudades
para llevarles a trabajar el campo en las aldeas, por el control riguroso de los
vagabundos para obligarles a trabajar junto a los pobres mendicantes, la reducción del
número de criados, o la imposibilidad de fundar nuevas casas religiosas, cuestiones
todas que aparecerán en la obra de los arbitristas.

Otros arbitristas introducían nuevos elementos de discusión. Así, Antonio López


de Vega atribuye la decadencia a la confianza y abuso de las guerras como instrumento
de la política. La propuesta implícita de un pacifismo a ultranza es muestra de la
disconformidad con una política que había llevado a una situación de postración e

80
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

inferioridad. Como remedios propone la tolerancia, el amor al prójimo, y el uso de la


razón por encima de todo.

También podemos referirnos a los autores que denunciaron la inflación


monetaria del vellón y propusieron su reducción o consumo, o quienes proyectaban
reformas del sistema financiero y fiscal. Las urgencias económicas del conde-duque le
llevaron a plantear soluciones innovadoras y lesivas para los intereses aristocráticos, lo
que contribuyó a su ruina. En torno a 1640 el gobierno de Castilla avanzaba hacia el
establecimiento de un impuesto sobre la propiedad agraria. Caído Olivares, tuvo más
eco la propuesta de establecer un impuesto único sobre un producto de primera
necesidad: la sal o la harina. Ninguna de estas soluciones fue llevada a la práctica, pero
el tema del impuesto único nos introduce al conocimiento de los autores de reformas
económicas que escribieron durante la última parte del reinado de Carlos II. La
unificación fiscal era, sin duda, necesaria en Castilla, pero también se pensaba en ella en
Cataluña.

También hubo arbitristas o su equivalente en la Corona de Aragón. Conocemos


la política económico mercantilista seguida por las cortes de Aragón desde 1626.
Algunos funcionarios valencianos redactaron proyectos de reforma fiscal. En Cataluña,
entre 1620 y 1630, la crisis del comercio mediterráneo dio lugar a la aparición de una
serie de opúsculos que no difieren esencialmente en el tono y en el carácter de los de la
Corona de Castilla, singularmente de la corriente industrialista. Sus temas
fundamentales son: la pérdida de los mercados italianos, la balanza mercantil deficitaria,
la crisis de los distintos sectores del artesanado y la competencia desleal de los
comerciantes extranjeros, culpables no sólo de las dificultades económicas del
Principado, sino de otros factores negativos de la vida social, como el bandolerismo y la
brujería. En estos opúsculos encontramos la argumentación clásica de todos los
materiales proteccionistas del momento, que seguirán vivos a lo largo del siglo.

Todavía en la década de 1680 el abogado catalán Narciso Feliu de la Peña veía


la salvación del reino en la creación de una compañía general de comercio. Se trataba
de una compañía por acciones bajo protección estatal, encargada de actuar en algunos
casos como entidad de fomento para la industria y el comercio marítimo, o en otros de
participar en el comercio americano. Todos estos proyectos se inspiraban lógicamente
en el modelo de las compañías de las Indias de Holanda e Inglaterra. Holanda era el
modelo declarado de los proyectistas españoles. Esta posición significaba un cambio

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

radical en la consideración del antiguo adversario. Todavía los autores catalanes de


1630, como Quevedo en Castilla, denostaban a los holandeses como herejes. En 1680
no habían dejado de ser protestantes, pero algunos círculos españoles los admiraban por
sus éxitos económicos.

7. SIGLO XVII: ESTANCAMIENTO Y RETROCESO DE LA POBLACIÓN Y


DE LA PRODUCCIÓN. LA DIVERSIDAD REGIONAL

No es muy fácil medir la evolución demográfica porque las fuentes no son


abundantes o no han sido explotadas suficientemente. Las fuentes de más fácil consulta
son los censos; pero estos recuentos no abundan o no son del todo fiables. Hay un censo
de 1591 al que se le da para Castilla una credibilidad aceptable, y para principios del
siglo XVIII, hay un censo de vecinos. Como no hay censos adecuados, no sabemos
demasiado bien cómo evoluciona la población.

Los censos más fiables son de finales del XVIII, con lo que tendríamos que
comparar. La idea general es que, comparando el XVI con el XVIII, es que la población
disminuyó en su conjunto, es decir, habría en 1700 menos habitantes que en 1600, pero
con diferencias entre el interior y la periferia. A pesar de ello, encontramos aumentos en
las zonas costeras: el caso de Valencia es destacable, debido a que crece notablemente a
pesar de haber expulsado a los moriscos. En el norte, hay un enorme crecimiento de
población y pudo no haber un retroceso.

En el caso de la Castilla interior, el retroceso empezaría en torno a 1580,


existiendo una recuperación a partir de 1660; de modo que, el retroceso habría
comenzado antes y la recuperación más tarde. En cambio, en la región mediterránea el
declive poblacional es más tardío, en torno a 1620, y la recuperación en torno a 1650.

En conclusión, estos estudios regionales podrían permitir determinar que no


hubo una catástrofe demográfica general, aunque sí un retroceso en el conjunto de la
Península. Lo que sí hubo fue una redistribución, ya que Castilla, que era el centro
político de la monarquía, va a dejar de ser el centro demográfico y económico. Esto era
una novedad respecto a siglos anteriores.

Además, hay una pérdida mayor de población urbana. Ahora, habrá una
ruralización, debido a que afecta mayormente a las ciudades. Pero, esta pérdida de
población urbana va acompañada con el abandono de determinadas actividades que van

82
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

ligadas al mundo urbano (actividad industrial, sector terciario,…), con lo que aumenta
la mendicidad.

Las razones de la pérdida poblacional son, en parte, las conocidas como factores
demográficos: epidemias, emigración, expulsión de los moriscos, etc. Los arbitristas ya
señalaron muchas de estas razones. Hubo una peste en la zona mediterránea,
considerada por Domínguez Ortiz como la mayor catástrofe demográfica; sin embargo,
las pestes desaparecerán por el cambio de los tipos de ratas, aunque hay otras
enfermedades que también afectarán al territorio. Por otro lado, las guerras tienen
también una parte, hablándose de 300.000 víctimas en la Guerra de los Treinta Años;
además, destaca la emigración, considerando la expulsión de los moriscos, aunque
también existen interiores responsables de que unas regiones pierdan población, y la
más notable es la emigración a América.

Además, hay una reseñorialización, es decir, un aumento de los poderes de los


señores. Esto significa una apropiación, por parte de los señores, de una proporción más
elevado de las rentas de la tierra. Los señores compensan las caídas de sus ingresos con
un aumento de la presión sobre sus vasallos (señoríos) o arrendatarios (territorios
arrendados).

Por otro lado, estaría la presión fiscal y muchos mecanismos de extracción del
ahorro. El campesinado es gravado con fuertes gravámenes y acuden a pedir dinero por
medio de censos. Los censos pueden tener el carácter consignativo, es decir, que va
acompañado de una propiedad, de modo que si no se paga el censo, se pueden quedar
con la tierra. Éstos, igual que los juros, a veces no se recuperan, de modo que, se
hablaba de censos perpetuos.

Respecto a la agricultura, los arbitristas tuvieron claro que era la punta de la


economía española, con lo que los historiadores coinciden que tuvo un papel importante
en la decadencia del siglo XVII. Hay una contracción de la actividad agrícola desde las
últimas décadas del siglo XVI. Por ejemplo, el gran crecimiento de la zona cantábrica se
debe a la denominada revolución del maíz; sin embargo, en el Levante mediterráneo hay
una renovación de cultivos con la expansión de los viñedos, arroces, etc. En cambio, en
la España interior hay un estancamiento o retroceso de la producción, hablándose de un
enfriamiento general del clima en el siglo XVII en el conjunto del planeta

83
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

(denominándose pequeña edad de hielo). Se acepta que hubo unas condiciones peores
para la actividad agrícola, con veranos cortos y fríos, disminuyendo la producción.

No sabemos qué desciende primero, si la producción o la población, pero


probablemente parece ser primero la producción, que daría lugar a un descenso de la
población. Es el esquema maltusiano que no ha sido rechazado, aunque se añaden
factores de tipo social: la fiscalidad regia en la medida en que los impuestos retraen
capital y ahorro que puede invertirse en la actividad productiva, reduciendo la capacidad
de consumo. El fenómeno de los juros tiene un efecto parecido, ya que la Corona se
lleva un beneficio, algo que se fue incubando en el siglo XVI, creando una sociedad y
mentalidad rentista.

La presión del fisco real se va a hacer sobre instituciones y particulares de otra


manera, sobre todo a los ayuntamientos. La Corona acudió a los expedientes de los
donativos o empréstitos, donde el primero era una entrega de dinero que no se va a
recuperar, y el segundo tiene forma de préstamos sin devolverlos, pareciéndose a un
donativo. Venía acompañado de permisos para vender tierras comunales, como dehesas,
a quienes tengan capacidad para comprar, como nobleza y sectores de las oligarquías
urbanas. Las tierras comunales eran de aprovechamiento comunal, donde pastaban los
rebaños y demás actividades, complementos importantes para las pequeñas economías,
con lo que dificultan a los ciudadanos.

Además, hay una elevación en el siglo XVI de la renta de la tierra, es decir, lo


que cobra el arrendador al arrendatario por la tierra. Este aumento se acompañó del
aumento de los precios y los propietarios de la tierra tienen interés en convertir los
contratos a corto plazo. En fin, hay otros fenómenos que dan concentración de
propiedades como los mayorazgos, que es un fenómeno que no solo afecta a la nobleza
y tiene como fin engrandecer a las familias y evitar su endeudamiento.

La segunda mitad del siglo XVII comienza a tener una reactivación porque el
ciclo maltusiano llega a su final, con lo que la población ha caído y no hace falta tanto
alimento. En la medida en que hay un abandono de las tierras peores, hay una
concentración en las mejores. Además, hay otros factores como la baja fiscalidad con
Carlos II.

En cuanto a la actividad industrial, hay un hundimiento de la actividad textil que


se puede adivinar viendo la caída de la población de Segovia, Toledo, Burgos,…;

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

incluso, también hay un retroceso de la seda, aunque se mantiene y progresa la de la


Corona de Aragón. En el siglo XVII, se produce una revolución en la fabricación de
paños, que no es la del siglo XVIII, pero que sí es la textil lanero o del lino, sobre todo
en Inglaterra. Van a entrar en el comercio mediterráneo, desbancando a los paños
italianos.

El sector metalúrgico va sufrir una caída de las forjas vascas, cuya causa es la
introducción de objetos metálicos extranjeros que sustituyen a productos destacados en
Castilla. El declive de la monarquía significa una disminución de la demanda de hierro
por parte de la monarquía, aunque hay una cierta innovación, ya que se abren nuevas
siderurgias: Cantabria (Lierganes y La Cavada) tenía la finalidad de producir cañones.
Con ello, España consigue la autosuficiencia española, debido al descenso de la guerra y
de la demanda militar. Además, hay un descenso de la construcción naval, como
consecuencia del descenso del tráfico americano, cayendo en manos extranjeras la
fabricación naval, encontrando los fletes en extranjeros, que aportan sus propios barcos
o los construyen.

8. LAS ALTERACIONES MONETARIAS CASTELLANAS: LA ERA DEL


VELLÓN

Desde comienzos del reinado de Felipe III empezó a acuñarse moneda de vellón,
que era una aleación de cobre y plata, y luego la calderilla, moneda de cobre. La
calderilla dio lugar a que se importara cobre sueco masivamente. Además, las monedas
fueron objeto de valuaciones y revaluaciones. Esto alteraba la relación entre moneda de
cobre y plata. La fiscalidad y el desbarajuste financiero pueden ser considerados como
el precio financiero, siendo las deudas las causas de las medidas y de la crisis del siglo
XVII.

En tiempos recientes, el más fácil (y el más desastroso) recurso de los estados


para procurarse fondos ha sido imprimir billetes de banco, que es el más seguro agente
inflacionario. En el siglo XVII el equivalente de esta operación era la alteración de la
moneda metálica, única que corría. Las monedas españolas de oro y plata sólo fueron
objeto de retoques, manteniendo siempre su excepcional calidad, que las hacía tan
apreciadas en el mundo entero. La moneda fraccionaria sí fue objeto de manipulaciones,
cuyos efectos sólo se dejaron sentir en el interior de Castilla, porque fuera de ella no
tenía curso. Felipe III ordenó la acuñación grandes cantidades de moneda de cobre,

85
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

atribuyéndole un valor muy superior intrínseco. Además, duplicó el valor de la moneda


anterior por medio de resello. Durante los primeros años del reinado de Felipe IV se
continuó esta política de aparente facilidad, que evitaba crear nuevos impuestos, pero en
1626 la masa de moneda en circulación, aumentada con la falsificada que introducían
los extranjeros era tan grande que hubo que suspender la acuñación, tasar los precios y
salarios y, finalmente, devaluar la moneda, reduciendo su valor a la mitad. Estas
operaciones (subida de la moneda de cobre y posterior devaluación) se repitieron varias
veces durante aquel reinado, causando trastornos enormes a toda la vida económica, a
todas las capas de la población, especialmente a las más débiles. No causaban un efecto
inflacionario acumulativo, como los que estamos acostumbrados a experimentar. Eran
unos movimientos en acordeón. Los precios subían al subir la moneda; luego se
reducían bruscamente al devaluarse; en el momento ascendente los precios subían más
deprisa que los salarios; en la fase descendente bajaban los precios, pero todo el mundo
se encontraba empobrecido, con una moneda que valía la mitad que antes. El
contragolpe más tremendo fue el causado por la deflación de 1680, que causó un efecto
a la vez psicológico y real de empobrecimiento, una atonía económica de la que Castilla
tardó mucho tiempo en salir.

Otro efecto de las manipulaciones monetarias fue la duplicidad de sistemas


monetarios. Las monedas de plata tenían un premio, un porcentaje de ventaja sobre la
moneda vellón que las leyes tuvieron que reconocer, aunque siempre fueron
desbordadas por el mercado libre. Hubo momentos en los que la plata casi triplicó el
valor del vellón. Al final del siglo el premio se estabilizó en el doble: un real de plata
igual a dos reales de vellón. En estas condiciones, la tesaurización5 del oro y la plata era
un fenómeno muy natural.

Todo el que podía guardaba plata, amonedada o labrada. Esta tendencia, que
existió siempre, en el XVII se intensificó como garantía contra el caos monetario.
Incluso las personas de modesta condición procuraban tener una reserva de metálico, y
este afán por tesaurizar explica la escasez de plata circulante, sin olvidar la continua
salida de metales preciosos para hacer frente al déficit comercial y a los gastos de la
política exterior (sueldos militares, subsidios a aliados, etc.).

Por consiguiente, no hay ninguna contradicción entre los efectos devastadores de


la fiscalidad de los Austrias y el hecho de que aquellas tasas fiscales parecen moderadas
5
atesorar

86
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

comparadas con las nuestras. Hoy pagan los muchos más impuestos al Estado, pero no
se paga un 10% bruto a la Iglesia; hay un porcentaje grande de inversiones de carácter
social, de carácter productivo, cosa que entonces no existía. Aquellas guerras eran
mucho menos aniquiladoras que las actuales, pero eran permanentes, incidían sobre una
economía pobre, con escasa capacidad de recuperación. Los métodos recaudatorios eran
muy destructivos porque los pobres contribuían más que los ricos, con unos elevados
costes recaudatorios por la práctica de los arriendos. Era una Hacienda en la que los
tributos normales resultaban reforzados por arbitrios, como los ya reseñados, cuyos
negativos efectos resultaban multiplicados por las repercusiones en la estructura social.
El fomento del hidalguismo, el exceso de burocracia, la inclinación hacia la renta fija y
el atesoramiento improductivo tendían a destruir el espíritu empresarial, y no es casual
que éste se conservara mejor en los países forales, que quedaron relativamente
indemnes de aquellos excesos fiscales.

En efecto, la Corona de Aragón quedaba mejor resguardada por sus fueros y no


sufrió tanto por la fiscalidad austriaca. Las rentas reales de Valencia se reducían a
ciertas propiedades y derechos de origen medieval cuyas escasas rentas servían para
pagar a los alcaides de las fortalezas, tesoreros y otros funcionarios. En Cataluña frente
a unas 80.000 libras que ingresaba la municipalidad de Barcelona y 184.000 de la
Diputación del General, el rey sólo percibía 37.000. Las rentas de Canarias, Mallorca y
Navarra, congeladas hacía mucho tiempo, nada aportaban al conjunto de la monarquía;
todo se consumía en sus propias atenciones, y lo mismo ocurría en las provincias
vascas. Felipe IV hizo un esfuerzo por aumentar la contribución en los países no
castellanos y lo consiguió en parte mediante donativos de las cortes y otros medios,
pero, de todas maneras, sufrieron en mucha menor medida los estragos de la fiscalidad
de los Habsburgo.

9. DÉFICIT COMERCIAL Y DEPENDENCIA EXTRANJERA

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

SOCIEDAD Y PENSAMIENTO EN LA ESPAÑA DE


LOS AUSTRIAS
1. LA ESTRUCTURA SOCIAL: PRIVILEGIO JURÍDICO Y PODER
ECONÓMICO. FACTORES DE LA MOVILIDAD SOCIAL

Un estamento es un grupo de personas caracterizado por el status jurídico de sus


miembros; mientras, una clase social se define como un grupo social caracterizado por
su situación económica. La idea tradicional es que las sociedades del Antiguo Régimen
está dividida por estamentos: nobleza, clero y estado llano. Lo que sucede es que
también hay diferencias económicas, algo que se encubre en las inscripciones de la
época. De modo que, nos ha llegado una imagen algo intencionada, ya que son las
clases dominantes las que nos dan esa división estamental, aunque no deja de ser cierta
su existencia.

De acuerdo con la ideología justificadora de la sociedad estamental, esa sociedad


estaría organizada de esa manera, es decir, de forma funcional. La división es un poco
desigual; pero, lo que veremos es que desde las sociedades medievales el factor
producción es enormemente importante, encontrando grupos sociales que se van a
diferenciar de otros por su lugar en el proceso productivo.

Además, las funciones tradicionales que justificarían la división serían las de


rezar y guerrear, viniendo a justificarse porque cumplen una función social. Esas
funciones, prácticamente, han desaparecido, ya que el papel guerrero de la nobleza es
mínimo, debido a la revolución militar de la Edad Moderna. Sin embargo, no ha perdido
del todo su vocación guerrera. Así, la capacidad del dinero para alterar las jerarquías
sociales aparece en la literatura moderna de un modo muy claro; quizás en el siglo XVI
es más clara que en siglos anteriores. Incluso, la monetarización de la economía y la
capacidad de acumular fortunas asombra a los contemporáneos, siendo reflejado por
muchos textos literarios.

Dentro de cada estamento hay diferencias, que no son jurídicas, pero que se
basan en la economía. Por ejemplo, dentro de la nobleza, se puede y se tiene que hacer
una jerarquización de la nobleza, pero las diferencias obedecen a muchos casos:
señorial, etc.; pero, básicamente, la diferenciación es económica. Lo mismo lo
encontraremos dentro del clero, pero éste se nutre de los otros estamentos; entonces, hay

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

clérigos que han nacido dentro de la nobleza o de la burguesía. En consecuencia, dentro


del clero hay diferencias de extracción social, además de económicas o culturales; es
decir, en una proporción del clero procede de la nobleza. Y, dentro del estado llano,
también hay diferencias: en primer lugar, un elemento más de diferenciación social que
procede de la ubicación rural o urbana, ya que el segundo es más heterogéneo; por
tanto, pertenecen a él los ricos y pobres sin ser nobles.

Hay actividades desarrolladas en la Edad Moderna que han creado nuevos


grupos sociales. Encontramos actividades no económicas, como los letrados, que han
dado lugar a nuevos grupos sociales más o menos medios que se distinguen por sus
estudios y sus oficios. Por supuesto, hay otros elementos de diferenciación: el género, es
decir, los papeles entre hombres y mujeres.

Los privilegios de los que gozan los estamentos privilegiados son: en primer
lugar, no pagar impuestos, aunque esto no es del todo absoluto. Los servicios en corte
tenían un peso económico, pero también simbólico, ya que determinaba los que eran
nobles de los que no. En segundo lugar, la nobleza no trabajaba en actividades
productivas, pero sí se ocupa de sus negocios. En tercer lugar, tenían privilegios de tipo
judicial, ya que las leyes no eran iguales para todos, de manera similar que los
tribunales que juzgaban, por lo que los nobles tienden a ser juzgados por sus iguales.

Es noble el que nace en una familia noble, pero lo es también aquel que haya
podido comprar nobleza, o quien lleva una vida noble acabe siendo considerado como
noble. El título de noble podía ser concedido por el rey, pero también hay una nobleza
por consenso que también acababa dando resultado. Por tanto, la idea de que hay una
movilidad para acceder al escalón noble.

Domínguez Ortiz habla de alta, media y baja nobleza, dándose en todos los
reinos peninsulares. Por un lado, la alta nobleza estaría constituida por la nobleza
titulada, no entendiéndose el título de noble, sino de conde, duque, etc. Son unos pocos
centenares de personas, cambiando su número quizás en el siglo XVII. Pero,
precisamente, el cambio de número de titulados es una característica de la sociedad,
existiendo 35 nobles con Carlos I, 150 con Felipe III, continuando así con Felipe IV y
Carlos III. En consecuencia, hay una inflación de honores. Dentro de la nobleza
titulada, hay una minoría más selecta que es la de los grandes de España, creada por
Carlos I, aumentando bastante con los Austrias Menores.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Luego, hay una nobleza media que es tanto rural como urbana, pudiendo ser la
de los caballeros de las órdenes militares. El número de caballeros se multiplica
exponencialmente entre finales del XVI y mediados del XVII; con lo que, sigue siendo
un grupo selecto; además, existe una nobleza media urbana, formada por las personas de
las ciudades, es decir, gente que controla los consejos Y, por último, la baja nobleza que
recibe el nombre de hidalgo, constituyendo el 80-90% de la nobleza.

En el clero nos podíamos encontrar los escalones obvios de un alto, medio y bajo
clero. En cuanto al alto, hay porcentajes que van bajando a lo largo del tiempo, pero
normalmente son segundones de las casas nobiliarias. Lo conforman los obispos y
arzobispos con rentas importantes y jurisdicción, es decir, son señores también. Luego,
habría un clero medio formado por los canónigos de las catedrales, dependiendo de la
riqueza de ésta, abadías medias, parroquias, etc. Y, un bajo clero formado por las
parroquias más pobres y los frailes de las órdenes.

Dentro del estado llano, habría que hacer referencia a la heterogeneidad de la


población urbana, haciendo hincapié en la burguesía. Ésta pertenece al mundo urbano,
con un nivel económico alto, dedicado a las actividades comerciales, pero no son
nobles; por tanto, si hablamos de burguesía lo hacemos de individuos del estado llano.
Lo podemos definir con tres o cuatro características: un grupo urbano, no noble,
acomodado. Cuando surge en la Edad Media, se entiende a la población urbana, pero
que se caracteriza por sus actividades comerciales. Sin embargo, a lo largo de la Edad
Moderna ha surgido un grupo acomodado, que es el que llamamos burguesía, siendo el
resto las clases populares. En la Castilla del siglo XVI hubo una burguesía, es decir,
comerciantes castellanos acomodados, banqueros, etc. No faltó por tanto en las ferias,
en los puertos del norte y del Mediterráneo, y demás.

La traición de la burguesía de Braudel hacía referencia a que esta burguesía


prefirió dedicarse a actividades rentistas, abandonando los negocios. Esto se ha
discutido, pero es cierto que se podría decir que la burguesía castellana no aprovechó la
oportunidad que la colonización americana proporcionó. Y, tampoco logró hacerse con
el puesto de banqueros de la Corona para cubrir ese hueco, algo a lo que aspiraba
Olivares; por tanto, se podría hablar de un fracaso de la burguesía castellana. Además,
como otros grupos sociales, invirtieron en tierras, deuda pública, compraron cargos y
señoríos, es decir, lo que la Corona les ponía en venta. Y, en el siglo XVII su papel

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

decayó, llegando ser subordinado a las europeas, y a su vez, dentro de los reinos
españoles decayó notablemente.

La palabra burguesía no se usa en el lenguaje castellano de esos siglos, pero sí


existe la figura y el grupo social que podríamos definir como burgués, utilizando
especialmente la palabra ciudadano. En el artículo Caballeros y Ciudadanos
(Covarrubias), aparece una definición de ciudadano diciendo que es el que vive en la
ciudad y que vive de su hacienda, renta o heredad; es un estado medio entre caballeros
o hidalgos y los oficiales mecánicos; cuéntanse entre los ciudadanos los letrados y los
que profesan letras y artes liberales.

Las clases populares urbanas son un grupo muy heterogéneo, definiéndolas


como urbanas, no acomodadas, y no nobles. Se podría establecer una distinción entre el
mundo del trabajo (especialmente los organizados en gremios) y aquellos que no
trabajan (por ser demasiado pobres).

Finalmente, el campesinado está diferenciado por las contribuciones a las


distintas instituciones. Es decir, están los sometidos a la Iglesia, a la Corona, al
arrendamiento de una tierra. Por tanto, podríamos diferenciar entre señores, “poderosos”
y campesinos simples. Es posible que la Corona, a la hora de cobrar sus rentas, atienda
el cobro a alguien, es decir, busca un intermediario que le cobre los impuestos a cambio
de una parte, al igual que la Iglesia o los señores.

2. LA MARGINACIÓN DE BASE ECONÓMICO-SOCIAL

3. FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS DEL PRIVILEGIO Y DE LA


DISCRIMINACIÓN: EL HONOR Y LA LIMPIEZA DE SANGRE

La limpieza de sangre se practicaba en España y Portugal para garantizar que no


se tenían antecedentes moriscos o judíos para acceder a determinados cargos. Se va
extendiendo no como una imposición desde arriba, justificando la limpieza los jueces o
los inquisidores.

4. LA “MONARQUÍA CATÓLICA”. LA IGLESIA ESPAÑOLA BAJO EL


PATRONATO REGIO

El Papa había concedido el título de Reyes Católicos a Isabel y Fernando. Esa


concesión tenía un carácter accidental o coyuntural, siendo un título que no decía mucho
más, ya que era un título honorífico que no marcaba el régimen español. Es decir, no

91
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

podemos considerar que el título de Reyes Católicos distinguiera a la sociedad española


de forma particular. Sin embargo, es cierto que la bula se sustentaba en las labores de
los reyes en términos religiosos (Expulsión de judíos, etc.). Más adelante, la monarquía
se identificó y definió con la causa católica, haciéndola la columna vertebral del sistema
monárquico español.

Entendemos por patronato regio que el rey es patrono de la Iglesia del reino.
Patrono quiere decir un título honorífico que concede una serie de facultades, teniendo
los reyes capacidad de intervenir en asuntos de la Iglesia, teniendo que aportar a la
Iglesia algo a cambio. Los señores, en el feudalismo, eran patronos de sus señoríos,
pudiendo proponer a los curas, a cambio de que el señor fuera fundador de Iglesia. En
ese sentido, los reyes eran patronos del reino, ya que apoyaban con fundaciones y
donaciones a la Iglesia. Por tanto, el patronato regio no es solo la proposición, sino que
comporta más aspectos destacables.

Se ha hablado de un patronato antiguo o común de España, referente al que no


tiene una fecha de nacimiento. El derecho de súplica venía desde los visigodos,
proponiendo los reyes el nombramiento de obispos. Los Reyes Católicos se propusieron
una intervención en los asuntos de la Iglesia, pudiendo hablar del nacimiento de un
regalismo moderno, entendiendo la intervención de los reyes en las cuestiones
eclesiásticas.

Los reyes convocaron un Concilio Nacional en Sevilla en 1478, que se considera


que fue el comienzo de una política sistemática de intervención en las cuestiones de la
Iglesia española. Para algunos, se han comparado con el significado que tuvieron las
cortes del inicio del reinado, como Madrigal o Toledo. Un objetivo claro era hacer que
se limitase la presencia de obispos extranjeros que, hasta entonces, era frecuente. Pero,
este año es un periodo en el que no se ha terminado el conflicto sucesorio, con lo que se
intenta evitar que los obispos sean contrarios a los reyes. En la Concordia de Segovia se
habla del derecho de suplicación, que era la petición al Papa que se nombrara a alguien
como obispo o beneficiario de un determinado cargo eclesiástico.

El patronato se amplía sucesivamente para Granada. En 1486, el Papa concede a


los reyes unas facultades de presentación para todo tipo de beneficios eclesiásticos.
Dentro de esa concesión para Granada, estaba Canarias, con lo que fue más amplio que
cualquier lugar de Castilla. Era prácticamente un patronato universal. En 1493, hay una

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

serie de bulas inter caetera por las que el papa daba facultades a los reyes en América.
Además, en 1508, se establece el patronato universal para Indias, con lo que tienen
control de la Iglesia sobre todos los aspectos, algo que no tuvieron para Castilla.

Finalmente, en la Península, es decir, el resto de la Corona de Castilla y luego de


Aragón, en 1523, el Papa Adriano VI concede a los reyes el derecho a perpetuidad de la
presentación para todas las diócesis de España. Por tanto, en este año se institucionaliza
lo que era una práctica de los reyes.

5. EL CONCILIO DE TRENTO Y LA RELIGIOSIDAD DE LA


CONTRARREFORMA. LA CONFESIONALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD
ESPAÑOLA

Confesionalización es una expresión que aparece y ha sido usada desde hace


unas décadas por la historiografía modernista para designar la estrechísima relación
entre el ejercicio del poder político y la religión. Los monarcas absolutos tienen con las
Iglesias de su reino una relación compleja, apareciendo referido con unas funciones que
tienen carácter religioso. Se podría decir que la condición de católico era el sustento
ideológico de la monarquía. Eso explicaría determinadas actuaciones políticas, como las
de Felipe II respecto a los Países Bajos; porque la homogeneidad social era pertenecer a
una Iglesia. Por tanto, al hablar de confesionalidad de estas monarquías se hace
referencia a una identificación con lo religioso.

Esto alcana su expresión más alta con Felipe II, ya que la lucha contra la herejía
era una posición con Carlos I, pero destaca más con su hijo. Sin embargo, Felipe reina
en un momento en que la lucha religiosa, o la relación entre corrientes religiosas, se han
vuelto mucho más belicosas. Por tanto, una religiosidad mucho más beligerante. El
reinado de Felipe comienza con el final del Concilio de Trento, convirtiendo las
disposiciones de éste como leyes del reino.

La utilización del término Contrarreforma se ha discutido, ya que hubo una


reforma de la Iglesia que venía de antes de Lutero. En definitiva, la historiografía
plantea hablar de Reforma Católica y Contrarreforma. La aplicación de las medidas del
Concilio de Trento lleva a la creación de seminarios, la reforma de las órdenes
religiosas, lucha contra el absentismo eclesiástico o la acumulación de beneficios, y la
actividad misionera.

93
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

La actividad de la Inquisición suele pensarse que estuvo dirigida exclusivamente


contra los herejes. En realidad, la mayor parte de los procesados no eran herejes, sino
que consistían en cristianos viejos, a pesar de que las penas a las que se les dictaron eran
más suaves; por lo que, hay una vigilancia de la fe para que no haya una desviación.
Durante la Contrarreforma hay una actuación para moldear las creencias de la población
cristiana vieja.

El delito más perseguido por la Inquisición es el denominado proposición


(afirmación), es decir, cualquier dicho que se considerara herética o blasfema. Otro
procedimiento es la solicitación, entendiendo la petición de sexo que hacen los curas a
los hijos/as de confesión. Con lo que, la Confesionalización de la monarquía viene a ser
una interrelación de los religioso y lo político, donde la religión se convierte en medio y
objetivo de las monarquías.

6. LA INQUISICIÓN Y LA CUESTIÓN DEL AISLAMIENTO CULTURAL


ESPAÑOL

La Inquisición poseía una doble dependencia: rey y Papa. La autoridad para


juzgar en materia de herejía viene del Papa, por lo que es éste el que nombra a los
inquisidores generales. Luego, estaba en el nivel central, el Consejo de la Inquisición.
Los miembros de este consejo eran nombrados por el inquisidor general, aunque a
propuesta del rey. Ese organismo va a llegar hasta el siglo XIX, momento de su
abolición. Además, fue extendiéndose e institucionalizándose tras los reyes, creando
tribunales. El Consejo de la Inquisición tenía jurisdicción sobre Castilla y el territorio de
los conjuntos de la monarquía donde hubiese Inquisición (Sicilia, Cerdeña y América).
Esa estructura se mantuvo hasta el siglo XIX, aunque solo existe un cambio en el siglo
XVII.

El aislamiento cultural español podemos considerar que fue cierto, aunque no


solo era obra de la Inquisición. Tenía la facultad de prohibir libros ya editados,
perseguir a quien tuviera libros prohibidos, editar índices prohibidos, etc. Hay un
decreto de 1559 que prohibía a los estudiantes españoles realizar sus estudios en el
extranjero. Lo característico de la Inquisición es la permanencia de una institución bien
preparada y organizada que mantuvo una vigilancia sobre el pensamiento.

7. EL PENSAMIENTO CIENTÍFICO

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LA ESPAÑA BORBÓNICA DE LA PRIMERA MITAD DEL


SIGLO XVIII. EL APOGEO DE LA MONARQUÍA ABSOLUTA

1. LA GUERRA DE SUCESIÓN EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

La cuestión de la sucesión tras el reinado de Carlos II es algo destacable. Se


llegaron a firmar acuerdos de reparto de la monarquía española entre las grandes
potencias. Había varios aspirantes: Felipe de Anjou (de Borbón), Carlos de Austria y,
un tercer candidato era José Fernando de Baviera (murió en 1699). En 1700, al morir
Carlos II son estos tres los aspirantes al trono español. Un mes antes de morir, hace
testamento en favor de Felipe de Borbón y prohíbe dividir su herencia.

Se ha especulado sobre la elección, aludiendo, probablemente, a que Luis podría


defender mejor sus territorios. Esa situación la aceptaron, de entrada, las potencias
europeas, excepto Austria, quien mantenía la candidatura de Carlos. Básicamente,
Inglaterra y las Provincias Unidas ganaban tiempo, ya que lo que pasaba es que se
formaba una alianza de potencias que declaran la guerra a Francia y España. La
denominada Guerra de Sucesión no comenzará hasta 1702, llegando hasta 1713/1714.

Las torpezas de Luis XIV son que su nieto autorice que se nombre a un francés
gobernador de las Provincias Unidas; además, ventajas comerciales en la América
española, con lo que los franceses tuvieron un trato preferente con el monopolio del
asiento de negros. Estas medidas provocaron la formación de la Alianza de La Haya
entre Austria, Inglaterra y Provincias Unidas, a la que se le sumarán Portugal, el Ducado
de Saboya y de Brandemburgo. Los tratados de Utrecht ponen fin a la guerra, recibiendo
el duque de Brandemburgo el título de rey de Prusia.

La Guerra, que se desarrolla entre 1702 y 1713, tiene varios escenarios:


Alemania, norte de Italia, la Península Ibérica y los territorios coloniales.
Acontecimientos que podemos tener en cuenta son la toma de Gibraltar por una flota
anglo-holandesa en 1704. Lo curioso es que éstos actuaban en nombre de Carlos de
Austria, denominado Carlos III. Gibraltar debía haber sido tomada en nombre de Carlos,
aunque lo toman los ingleses.

Felipe V llega a la Península encontrándose con distintos reinos, con lo que debe
recorrerlos todos para que sea reconocido como rey. De modo que, hay una pacífica
aceptación de Felipe V como rey, tanto en Castilla como en Aragón. Pero, las primeras
operaciones de la guerra son la toma de Barcelona, donde se instala el archiduque

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Carlos, llegando a entrar en Madrid en dos ocasiones. Con lo que, hay una serie de
altibajos en los que la fuerza de Felipe V se vieron afectadas.

En la historiografía se habla de los austracistas, partidarios de Carlos, y los


borbones, de Felipe V. Tras la toma de Barcelona, los reinos de la Corona de Aragón,
reconocieron a Carlos como rey; de modo que, la Guerra de Sucesión tiene un aspecto
de guerra civil, desde el punto de vista español, donde ambas coronas apoyan a uno de
los candidatos. La batalla de Almansa permite a los borbónicos tomar Valencia y
Aragón en 1707; sin embargo, Cataluña resiste más allá de 1713, probablemente un año
después. Además, en 1709, se produce la toma de Menorca por parte de los ingleses. En
1714 es tomada Barcelona por Felipe V, llegando a caer los fueros catalanes. Por tanto,
desaparece el Consejo de Aragón, las Cortes, los virreyes y las Generalitats. Incluso,
desaparecen las aduanas que, hasta entonces, existían entre estos reinos y Castilla.

Por otro lado, al morir en 1711 el emperador José I, es nombrado como sucesor
Carlos. Eso llevó desde 1711 a las conversaciones de paz; con lo que, se busca un
acuerdo que van a llevar a los Tratados de Utrecht.

2. LOS DECRETOS DE NUEVA PLANTA6

Son los decretos que reorganizan políticamente a los reinos de la Corona de


Aragón, siendo los que terminan con esa división política que se comenzó con los Reyes
Católicos. Con ello, los territorios peninsulares quedan en los límites actuales, salvo la
isla de Menorca, que temporalmente había sido tomada, aunque se mantienen los
americanos.

3. LAS REFORMAS EN LA ADMINISTRACIÓN CENTRAL: LAS


SECRETARÍAS DE DESPACHO Y LOS CONSEJOS

El reinado de Felipe V abarca desde 1700 hasta 1746, con un lapso de tiempo
muy corto en el que abdica en su hijo Luis I en 1724. Posteriormente, gobernará
Fernando VI desde 1746 hasta 1759; luego, Carlos III hasta 1788 y Carlos IV hasta
1808, considerado el fin del Antiguo Régimen en España, coincidiendo con la invasión
napoleónica y la proclamación de José Bonaparte. En el siglo XVIII se va a llegar a una
situación en la que los poderes del rey aumentan. Hay limitaciones del poder real, donde
existe resistencia a esos poderes, aunque aumentan de manera general.

6
Planta es el planteamiento o nueva reorganización de algo.

96
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Respecto a los consejos, en el siglo XVIII se van a mantener, aunque muchos


desaparecen y otros pierden poderes. Por un lado, desaparece los Consejos de Aragón,
Italia, Flandes y Portugal; por tanto, quedan reducidos a los de Estado, Guerra,
Inquisición, Hacienda, Órdenes y Cruzada; y los territoriales, se reducen a los de
Castilla e Indias. Todos ellos pierden poder salvo el de Castilla, aunque podríamos decir
el de Inquisición, pero se podría aludir a que pierde peso en este siglo. Estos consejos
quedan limitados, prácticamente, a tribunales de apelación en sus materias y áreas
correspondientes. Los que se mantengan van a tener las competencias judiciales, pero
perderán las de tipo gubernativo.

Sin embargo, el Consejo de Castilla va a resultar potenciado porque su ámbito


territorial aumenta al incluirse los territorios de la Corona de Aragón. Al mismo tiempo,
va a seguir con facultades que ya tenían, incluso, incrementadas; podría clasificarse
como “Ministerio del Interior” con facultades de orden público y administración dentro
del reino; además, poseía el control de los corregidores y la administración local.

Los que sustituirán a estos consejos en la labor gubernativa serán los Secretarios
de Despacho. La Secretaría de Despacho Universal fue creada por el Conde-Duque;
pero, ésta es una copia del sistema de gobierno francés o inglés. Esa secretaría universal
evoluciona en la Guerra de Sucesión en cinco ramas: Estado, Hacienda, Gracia y
Justicia, Marina e Indias y Guerra. Lo novedoso es que al frente de cada una hay una
figura unipersonal, es decir, frente al sistema anterior en el que los consejos eran los que
administraban o gobernaban como un organismo colectivo, ahora encontramos una
responsabilidad individualizada.

Los primeros momentos con Felipe V, el rey se reúne con estos secretarios de
despacho. Se habla de un consejo de gabinete o de despacho que no dura demasiado,
con lo que es un organismo que va a tener 5 ó 6 miembros y viene a centralizar todo el
poder político, y luego el rey despacha con cada uno hasta finales del reinado de Carlos
III. Por tanto, los Secretarios de Despacho concentran en su mano mucho poder y tienen
una capacidad de actuación ágil e inmediata que no tenían los consejos. Estos
secretarios tienen, además, facultades de tipo legislativo por delegación leal, con lo que
no solo gobiernan, sino que legislan.

Los consejos no desaparecen, pero hubo una oposición entre el Consejo de


Castilla y las Secretarías. Estos consejos siguen existiendo pero con una composición

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

aristocrática, que en general estaban muy metidos en la nobleza y en sus redes


clientelares, por lo que eran partidarios del gobierno de los consejos; pero, el gobierno
de las secretarías pasaba por encima de esas redes clientelares y grupos de presión que
tenían gran peso. Carlos III se apoyará en estos hombres nuevos para diezmar el poder
de los consejos.

4. LAS CORTES EN EL SIGLO XVIII

Las reuniones de cortes eran momentos para que se aprobaran leyes. Hay alguna
ley importante por la solemnidad de materia sucesoria que se aprobara en corte; pero,
han perdido el papel que habían desempeñado hasta el momento. Por tanto, los que
legislan son los que crean normas en nombre del rey. A veces, la Real Orden
Comunicada pasaba por el consejo para que fuese difundida, con lo que es comunicada
al consejo para que la difunda.

Las cortes se reunieron para jurar el heredero de la Corona o tomar alguna


decisión en materia sucesoria. De ese modo, hay cortes en 1701 en Castilla y Aragón;
luego, en 1708-09 para jurar a Luis como heredero; en 1712-13 hay otras que tienen
importancia porque en ellas se aprueba la ley sálica. Puesto que Carlos no tenía hijos
varones, esta ley le impedía poner una hija en el trono. Además, están las cortes de 1724
para nombrar a Luis; y, las últimas cortes son de 1789, en el reinado de Carlos IV, las
cuales derogaron la ley sálica, que fue aprobada en 1712-13, debido a que Carlos IV
quiso dejar abierta la posibilidad de que alguna de sus hijas reinara ante la posibilidad
de quedarse sin heredero varón, y en particular una: la casada con el rey de Portugal. Sin
embargo, ésta no se publicó porque no se quería incomodar a otros Borbones.

En el comienzo del reinado de Fernando VII es cuando el problema de la


derogación o no de la ley sálica se convertía en un problema, debido a que Fernando VII
no tenía hijos varones, sino una hija: Isabel II. Cuando se comenzó a dar la sucesión de
Fernando, la ley no estaba derogada porque no había sido publicada; aunque, cede a los
carlistas y promulga la ley, pero se echa atrás y, a su muerte, la ley ya está derogada.

5. LAS REFORMAS EN LA ADMINISTRACIÓN TERRITORIAL

Una de la novedad con los Borbones fue la aparición de los intendentes. El


intendente era una figura política que tiene un cierto precedente en la administración
castellana en la segunda mitad del siglo XVII. En realidad, el antecedente más claro es

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

la administración francesa, ya que la figura era francesa; pero, la influencia de Luis XIV
en el gobierno español fue muy importante.

Se trata de una figura que se encarga de llevar la administración militar, y luego


pasó a la civil. Y, al final de la guerra, el territorio español se divide en distritos
territoriales en los que hay un intendente, con lo que pasó a la rama civil. Además, tenía,
en principio, que vigilar el pago de las rentas, los gastos, funciones de policía,…, con lo
que eran distritos que estaban por encima de los corregimientos.

El intendente era una figura que dependía de los Secretarios de Guerra y/o de
Hacienda. Era así por el propio origen del cargo, ya que nace de la Hacienda militar. La
evolución de los intendentes está también en relación con esa oposición entre el
gobierno mediante consejos o secretarias. Las Intendencias nombradas por la Secretaría
de Guerra se encontrarán en los territorios fronterizos con Portugal y en los
correspondientes a la antigua Corona de Aragón.

En general, la Administración Territorial está formada por los Capitanes


Generales, las Audiencias, los Intendentes y los Corregidores. Los primeros presiden la
Real Audiencia de una forma más formal o protocolaria, y en ciertos momentos, son
jueces. En la Corona de Aragón había una fuerte militarización de la administración.
Así, en el siglo XVIII se extienden los Capitanes Generales a los territorios que no
tenían, siendo organizaciones territoriales del ejército. De ese modo, hay once capitanías
generales en toda la Península. Y, los corregidores conocemos las funciones.

6. LAS REFORMAS HACENDÍSTICAS: REALIZACIONES Y PROYECTOS

7. LA POLÍTICA REGALISTA: LOS CONCORDATOS CON LA SANTA SEDE

8. LA POLÍTICA EXTERIOR

8.1 EL INCONFORMISMO ANTE UTRECHT Y LA POLÍTICA ITALIANA

El Tratado de Utrecht reconoce a Felipe V como rey y sanciona las posesiones


españolas en Europa y hace que renuncie a sus derechos a la corona francesa. Felipe V
no aceptó ninguna de las dos cosas. Donde se manifestó el inconformismo en el
propósito de recuperar territorios italianos, de manera que, en 1717-1718 una armada
española intenta ocupar Nápoles. En contra de las pretensiones españolas, se forma una
Cuádruple Alianza, formada por Francia, Inglaterra, Austria y los Países Bajos,
imponiéndole a Felipe V que acepte el Tratado de Utrecht.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

El Tratado de Viena fue un cambio diplomático porque supone el


reconocimiento mutuo de Felipe V y Carlos VI. Entre las cláusulas del tratado estaba el
apoyo de Austria para recuperar Gibraltar y Menorca, que habían sido ocupadas por los
ingleses. Tras este tratado, se forma una guerra anglo-española, apoyada por la Liga de
Hannover.

8.2 ESPAÑA JUNTO A FRANCIA: LOS PACTOS DE FAMILIA

Hasta el Tratado de Viena de 1731, se va a dar un enfrentamiento entre Francia


e Inglaterra. Posteriormente, se da la Guerra de Sucesión de Polonia que va a dar lugar
una aproximación a Francia, con el Primer Pacto de Familia. Es un pacto entre España y
Francia, por el que apoyará al candidato francés a la sucesión polaca y Francia apoya
que España tenga territorios en los Países Bajos. Como consecuencia, Carlos de Borbón
pasa a ser rey de Nápoles y Sicilia.

La Guerra de Sucesión de Austria se produce a la muerte de Carlos VI, ya que


no tenía herederos varones, sólo hembras. Con lo cual, se produce una guerra entre los
partidarios de la hija de Carlos, pero se firma otro pacto de familia con el que Francia se
enfrentará a Austria. Esta guerra se solapa con la Guerra de la Oreja de Jenkins, que es
un enfrentamiento entre España e Inglaterra en el Caribe. Con la Paz de Aquisgrán, otro
hijo de Felipe V llega a ser Duque de Parma. Esta guerra es un primer enfrentamiento
entre España e Inglaterra que pretende revisar la situación americana; dicha guerra
acaba con un empate en el escenario americano. Sin embargo, no se logró con la paz la
supresión del asiento de negros y el navío de permiso, sino en 1750, donde España paga
una indemnización a Inglaterra.

8.3 EL DOMINIO DE LA NEUTRALIDAD EN EL REINADO DE


FERNANDO VI

El reinado de Fernando VI es una relativa paz, no solo en ausencia de guerra,


sino porque se barajó la posibilidad de alianza con Inglaterra.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

SOCIEDAD Y ECONOMÍA ESPAÑOLA EN EL SIGLO


XVIII
1. EL CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN: ¿TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA
O CONTINUIDAD?

Con el siglo XVIII se va a producir un crecimiento de la población


ininterrumpido. La cuestión de transición o continuidad a punta que en el pasado
también hubo periodos de crecimiento demográfico, pero normalmente iban seguidos de
procesos de retroceso. Ahora no se produce eso, ya que a partir de este siglo la
población crecerá de manera ininterrumpida. Por tanto, se trata de la continuidad de una
población que crece como lo hacía en el Antiguo Régimen o la transición al régimen
demográfico contemporáneo.

Las poblaciones del Antiguo Régimen estaban caracterizadas por tener tasas de
natalidad o mortalidad muy altas. Eso significa que la diferencia, es decir, el saldo
vegetativo es corto. Luego, llegado el periodo de la Revolución Agraria e Industrial, lo
primero que va a bajar es la mortalidad, mientras que la natalidad sigue siendo más o
menos alta, lo que da lugar al periodo de transición al nuevo régimen demográfico,
creciendo el saldo vegetativo. Así, en una tercera etapa, la natalidad baja de la misma
manera que la mortalidad, por lo que el saldo vegetativo es corto. Por tanto, se puede
entender que continúa el régimen antiguo, con un periodo de bonanza, aunque el
despegue definitivo se producirá ya en el siglo XIX-principios del XX.

En el siglo XVIII hubo una evidente preocupación por las cuestiones relativas a
la población. Gobernantes, tratadistas, proyectistas,…, empiezan a mostrar una
preocupación por este aspecto. Los gobiernos tenían una preocupación, sobre todo, de
tipo fiscal o militar, ya que más súbditos suponía más recaudamiento o más
reclutamiento. Incluso, suponían un incentivo a la economía, en lo que respecta a la
demanda y más brazos para poder trabajar.

Así, aparecen una serie de recuentos poblacionales que tienen un grado de


fiabilidad mucho mayor que en siglos anteriores. Los censos más conocidos son los del
conde de Aranda. El censo de Floridablanca de 1787 es considerado el mejor de los
censos de población de toda la Edad Moderna. Para conocer la población castellana,
había que conocer los reinados de Felipe II con el de Floridablanca. Otro censo es el de

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Godoy, el cual, no difiere mucho del de 10 años antes. Por tanto, hay una mejora
estadística con un grado de exactitud elevado, que prefigura la época estadística que va
a empezar luego.

La evolución general del siglo es de crecimiento. En todo caso, parece claro que
el crecimiento fue mayor en la primera mitad del siglo, incluso, en los dos primeros
tercios, y que luego se estancó en las dos décadas finales. Además, existen diferencias
regionales: para el siglo XVII se habla de tres zonas: la Cornisa Cantábrica, la zona
central y la periferia levantina. En la primera, se estancará en el siglo XVIII; la zona
interior crece pero con unas tasas de crecimiento pequeñas que solo logran llenar los
vacíos poblacionales del siglo XVII; las dos castillas tenían menos población a finales
del siglo XVIII que a finales del XVI, pero otras zonas del interior habían
experimentado un crecimiento notable. Y, la zona en la que hay un crecimiento mayor
es la periferia levantina. Por tanto, observamos que continúa un proceso de
redistribución poblacional en beneficio de las periferias, sobre todo, la oriental y
meridional.

Como conclusión general, la razón del crecimiento son los factores de tipo
económico, lo que explica también la cronología. Mientras hay un aumento de la
producción agrícola, hay también un crecimiento poblacional. Hasta hace poco se daban
otras explicaciones, como mejoras higiénicas, política militar,…, pero la razón
fundamental está en la economía. Se intentaron medidas populacionistas, pero se
limitaban a exenciones fiscales, concesión de hidalgo,…, aunque tiene efectos
minoritarios. Además, se creó en 1720 una Junta Suprema de Sanidad que aconsejaba al
rey, con lo que es una manifestación por estos temas.

Por otro lado, desaparecen las causas de mortalidad catastrófica. Pero, aparecen
otras enfermedades como la viruela, el tifus, la fiebre amarilla, etc. Sin embargo, en las
migraciones el saldo neto sigue siendo negativo, ya que emigran a América
fundamentalmente, más que la inmigración, que era más o menos cualificada.

2. EVOLUCIÓN DE LA PRODUCCIÓN Y DE LA COYUNTURA AGRARIA.


SIGNIFICADO Y TRASCENDENCIA DE LA POLÍTICA AGRARIA
ILUSTRADA

El siglo XVIII es, en general, un periodo de aumento de la producción, es decir,


un periodo de bonanza en lo que se refiere a la agricultura y la ganadería. Gonzalo Anes

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

establece, usando series de producción y precios, un panorama de la agricultura del


siglo XVIII. La primera mitad del siglo es un periodo de expansión, tanto de los precios,
la renta de la tierra, la roturación,… El crecimiento en la zona Mediterránea empezó en
el siglo XVII y siguió en el XVIII; sin embargo, en la zona interior se estancará tras
finales del siglo XVIII. La agricultura de la mayor parte de la España interior es la
misma, llegando al siglo XIX.

Carlos III había desarrollado una búsqueda de datos, informes, documentos, para
elaborar una ley agraria, con el fin de contemplar y resolver los problemas existentes en
la agricultura. Los ilustrados dedicaron mucho tiempo y esfuerzo a la política agraria,
donde los efectos que tuvieron fueron escasos. Hay un gran interés de tipo intelectual,
pero se trata de objetivo claros: fortalecer al Estado, interés por la tranquilidad social;
para eso, hace falta aumentar la producción y los esfuerzos agrícolas. Pero la mayor
parte de la política agraria ilustrada se centra en la zona interior.

Si estudiamos la evolución del producto agrario, hay que decir que encontramos
un relativo fracaso de las políticas agrarias, justamente cuando los problemas aparecen.
Hay una disposición de la Real Orden de 1765 por la que se liberalizó el precio de los
cereales. Los cereales, desde los Reyes Católicos, tenían una tasa, que podía fluctuar,
aunque tenía un precio máximo de venta; con ello, se pretendía mantener el
abastecimiento de las poblaciones, evitar la especulación, etc. Esta disposición responde
a un pensamiento económico encuadrado en la fisiocracia, es decir, el Estado deja de
intervenir y permite libertad de precio y de circulación de los cereales.

La idea era que, al haber libertad, habría una distribución más ágil; sin embargo,
la realidad fue que eso no funcionó así, y dio lugar a la acumulación y a la especulación,
donde los grandes comerciantes compraban gran cantidad de cereales y lo vendían a
precios altos en momentos de escasez. El Motín de Esquilache, protagonizado por
Esquilache que es un ministro de Carlos III. La subida del precio del trigo va a provocar
una situación de escasez y miseria, y eso, junto a otros factores, da lugar a ese motín. Es
solo a partir de ese momento cuando empiezan a moverse.

Se ha señalado la política de los ilustrados como de reforma sin revolución, algo


que se conoce como despotismo ilustrado. Estos pretenden modernizar ciertos sectores
del gobierno, pero dentro de los límites del Antiguo Régimen; de ahí, la concepción de
una reforma sin revolución. Por diversas razones, no tocaron el sistema de propiedad,

103
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

algo que era clave para cambiar la agricultura. En su mayor parte, eran tierras
amortizadas o vinculadas, es decir, tierras que no se pueden vender; por tanto, tierras
que pertenecen a determinadas instituciones o familias que las tienen en régimen de
mayorazgo.

Los ilustrados consideraron que las tierras amortizadas constituían obstáculos


para el desarrollo agrario, debido a que las tierras libres eran relativamente pocas, y
como lo eran, su precio subía; por lo tanto, el valor de la tierra se elevaba. En segundo
lugar, se estimaban que las tierras estaban mal cultivadas; solo con Godoy hubo un
comienzo de desamortización, el cual, desarrolló una tímida desamortización de
propiedades de hospitales, universidades,…, aunque no tocó las tierras del clero regular
ni secular. Además, no se afectó al régimen señorial, ni los privilegios de la Mesta, no
se abordó los contratos agrarios (algo importante para los ilustrados).

Por otro lado, se pone en marcha un reparto de tierras municipales, sobre todo,
los bienes colectivos, y también baldíos de la Corona. El proceso se inició en
Extremadura y luego se extiende al conjunto del reino. El fin era repartir tierras
municipales o del Estado no cultivadas a campesinos sin tierras, es decir, a los más
pequeños campesinos. Sin embargo, el intento fracasa porque los campesinos no tienen
el capital o materiales para ponerlas en cultivo. Lo mismo se podría decir de un
proyecto, de la época de Carlos III, como es la colonización de tierras abandonadas, con
la colonización de Sierra Morena, zonas de Sevilla,…, produciéndose el nacimiento de
las nuevas poblaciones, que confluyen una intendencia, y en ellas se hace un
experimento ex novo.

En este siglo asistimos al nacimiento de las Sociedades Económicas de Amigos


del País. Éstas pretenden un estímulo de la producción con técnicas agronómicas,
aunque no hubo grandes transformaciones, pero sí preocupaciones por las cuestiones
agrarias; incluso, encontramos cuestiones técnicas menores.

3. LA INDUSTRIA: DE LOS GREMIOS A LAS FÁBRICAS MODERNAS

En este aspecto encontramos una evolución sin que haya un cambio en


profundidad, es decir, un crecimiento sin desarrollo. En general, son las características
de la sociedad y economía española, ya que no se modifican, con base agraria, escasa
demanda,… Todo eso hace que la agricultura, sector mayoritario, no libere mano de
obra, además no genera capitales que se inviertan en la industria. De modo que, la

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

agricultura no genera mano de obra, capitales, demanda,…, lo que limita el crecimiento


industrial.

La preocupación por el desarrollo industrial existió. Bernardo Ward, de origen


irlandés, de mediados del siglo XVIII, es un “economista”, político y tratadista que
tiene actividad durante el reinado de Fernando VI. Además, a lo largo del siglo XVIII,
podemos decir que existen cuatro modelos o formas de actividad industrial: 1) artesano
urbano de siempre: las obras de Campomanes pretenden regular y estimular la actividad
de los artesanos industriales, encontrando que esa forma de producción es dominante y
se promueve; 2) domestic system: es coordinada desde las ciudades con el capital
comercial que los ha promovido; 3) manufacturas estatales: entendemos un tipo preciso
de industria que, históricamente, nace en el siglo XVI y que tiene en el XVIII su mejor
momento. Éstas son grandes instalaciones, diferenciándose de la fábrica moderna en su
tecnología, ya que es propia de antes de la Revolución Industrial. Aquí encontramos una
división entre el capital y el trabajo, con lo que tenemos unos propietarios que no
trabajan y que no son de la manufactura. Esta manufactura puede pertenecer al Estado o
ser de particulares, aunque pueden ser mixtos, que reciben la denominación de reales
porque están bajo la protección de la Corona; y 4) factory system. El mayoritario es el
artesano gremial con su casa-taller y unos ayudantes y oficiales.

A finales de siglo, aparece en Cataluña un sector de producción textil mediante


el sistema inglés, es decir, máquinas de vapor (máquinas de indiana). Frente a la
fabricación de lanas, toma importancia el algodón. De modo que hay un desarrollo de la
industria moderna desligada de la producción gremial, con una mano de obra asalariada
con exportación para los mercados coloniales. Se suele hablar de la aparición de ciertos
mercados regionales, pero sin una demanda y capacidad de competencia con los
mercados extranjeros. Sin embargo, las guerras de finales de siglo arruinaron los
esfuerzos por el desarrollo industrial. Por tanto, podemos decir que hay un esfuerzo por
el desarrollo industrial, que dio lugar a formas de producción modernas, pero que ese
fuerzo se frustra a finales de siglo.

4. EL COMERCIO: DEL MERCANTILISMO A LA LIBERTAD COMERCIAL

Hay un crecimiento de los intercambios importante, que se apoya en el aumento


de la producción industrial y agraria. Además, el siglo es de crecimiento de precios
provocado por la plata americana, que no resultó tan dañina como la del siglo XVI.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

También aquí nos encontramos con un decidido propósito de estímulo de los


intercambios; desde luego, en la filosofía mercantilista estaba el ideal de la balanza
comercial positiva.

Se entendía que el comercio era un vehículo de progreso económico. La política


general del Estado se ocupa más de la economía, y en el comercio, la política
internacional tiene mucho más presente que antes los objetivos de tipo económico, es
decir, en las relaciones internacionales, en el pasado, prevalecían las cuestiones de
prestigio dinástico.

La demanda interior era escasa, con desigualdad de riquezas y la penuria de la


población; por lo que sigue, prevaleciendo el autoconsumo. Los gobiernos ilustrados
tuvieron claro la necesidad de estimular el mercado mejorando los medios de transporte;
en definitiva, el intento de crear un mercado nacional que no logra a integrarse del todo.
Además, siguen existiendo medidas de tipo gremial y comercial, limitaciones al tráfico
con la supresión de las aduanas.

El comercio europeo es igual en su naturaleza al que veíamos en el siglo XVI.


Era un comercio donde las exportaciones eran, sobre todo, de materias primas, luego
alimentos y una baja presencia de manufacturas. Es decir, es un modelo de comercio
exterior “propio de un país subdesarrollado”. Eso genera una dependencia respecto a la
industria y capitales europeos. Estas importaciones de manufacturas europeas, en gran
medida, irán al mercado americano.

Otro modelo es el comercio con América. Ésta fue el gran balón de oxígeno del
comercio exterior del siglo XVIII. Las exportaciones a América triplicaban en valor a
las que se hacían a Francia o Inglaterra. Las colonias eran suministradoras de oro y
plata, aunque ahora se acentúa su papel como mercado receptor de mercancías y
proveedor de materias primas, con lo que hay un desarrollo importante de las materias
primas americanas. La Guerra de Sucesión implicó la aceptación de dos condiciones en
beneficio de los ingleses, de naturaleza económica muy duras: el monopolio del asiento
de negros, con lo que solo los ingleses tenían la facultad de introducir esclavos negros:
y luego, la concesión del navío de permiso para que un barco inglés acudiera a las ferias
de comercio. Además, hay un desarrollo de la marina de guerra y de la flota mercante
que hace que España se recupere como potencia naval.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Dentro de la política comercial podemos hablar de cambios: el traslado de la


Casa de Contratación de Sevilla a Cádiz, debido al desarrollo de esta última. Todavía se
mantiene el monopolio gaditano y la navegación en flotas hasta 1740, cuando empiezan
a aparecer los registros libres. Eso daba lugar a un sistema pesado, costoso. Permite el
registro de barcos que van por su cuenta. Una creación del siglo es la aparición de las
compañías comerciales privilegiadas, como la Guipuzcoana, de La Habana, etc. Y,
luego, con Carlos III llega el libre comercio, aunque son limitados el número de
puertos; lo que va a suponer un desarrollo comercial de otras zonas, provocando un
comercio regional.

El desarrollo del comercio se trunca con las guerras que aparecen, especialmente
con Inglaterra entre 1756 a 1763. Es un conflicto europeo continental y oceánico, no
solo atlántico, sino colonial. España entra en 1761, tras firmado el pacto de familia con
Francia. Supuso una victoria dura de los ingleses con los franceses. Otro conflicto es la
guerra de independencia de Estados Unidos. Por otro lado, en 1797 se promulga el
decreto de neutralidad, donde se autorizaba el comercio con las colonias españolas por
parte de países neutrales con los que España no estuviera en guerra. Algunos
historiadores hablan que pudo ser un preludio a la independencia.

5. PERSISTENCIA, EVOLUCIÓN Y CRISIS DE LA SOCIEDAD


ESTAMENTAL

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EL REINADO DE CARLOS III


Su reinado va desde 1759 a 1788. Esta ubicación cronológica permite entender
ciertas cosas, ya que al año siguiente comenzará la Revolución Francesa. Se habla del
primer rey de la Ilustración, pero el ámbito de la Ilustración es más amplio, pudiéndose
considerar como el primero del apogeo de la Ilustración. La aparición de la Revolución
Francesa y la muerte del rey van a suponer un temor a la propagación de las ideas
revolucionarias.

Hay un primer periodo que llega hasta 1766; luego, hay un segundo periodo en
el que tienen un papel importante los ministros españoles (Campomanes, Floridablanca
y Aranda). El Consejo de Castilla pasa a estar dirigido por el conde de Aranda, que era
un aragonés que empieza a tener importancia, tras Esquilache. Otros dos personajes
fueron nombrados fiscales, representantes del rey en el Consejo de Castilla:
Campomanes y el conde de Floridablanca.

1. LA POLÍTICA DE REFORMAS Y LOS MINISTROS ITALIANOS

En los comienzos del reinado, Carlos III se trae ministros italianos como
Esquilache y Grimaldi. A principios, encontramos que Esquilache tenía la cartera de
Hacienda y de Guerra, mientras que Grimaldi pasa a ser secretario de Estado. La
situación era que los tres ministerios más importantes estaban en manos de dos
extranjeros.

La política que aplicaron, especialmente Esquilache, es la de una serie de


reformas. Por ejemplo, éste resucita la idea de una reforma fiscal; para esa reforma
fiscal, se realizó un gran estudio conocido como el Catastro de la Ensenada. El
marqués de la Ensenada promueve una encuesta que permitía conocer la riqueza del
país; este catastro dio lugar a una enorme documentación que hoy constituyen una
fuente importante para conocer demografía y economía de ese momento. Finalmente,
este catastro quedó en nada, ya que la Iglesia bloqueó las ideas de Fernando VI y el
catastro se disipó.

Esta idea es retomada por Esquilache, pero volverá a quedarse en nada, debido a
las oposiciones que sufría. En cada provincia se creó, por parte de Esquilache, una
contaduría provincial de propios y arbitrios, y en Madrid, la general. Por tanto, sería un
organismo que controlaría las haciendas locales. Tenían el encargo de controlar las

108
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

haciendas de los ayuntamientos dentro de cada provincia. Entre otras cosas, eso
descubrió que los ayuntamientos no tenían tanto déficit como se decía.

2. LOS MOTINES DE 1766 Y LA EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS

En 1765 se produce la abolición de la tasa del trigo, provocando la subida de los


precios. La legislación agraria no tocó las estructuras de la propiedad, a pesar de que
tenían claro que eran un obstáculo. Sin embargo, todo esto provocó una serie de
descontentos.

El malestar generalizado por la subida de los precios y la escasez, la presión


fiscal o los proyectos de nuevas fiscalidades,…, provocaron el rechazo de Esquilache, y
de ahí el Motín de Esquilache en 1766. Los motines de subsistencia se habían extendido
por toda Castilla, pero en Madrid llega a enfrentamientos armados y a una exigencia por
parte de los amotinados, que se concretaba en el destierro de Esquilache, el retiro de las
guardias valonas7, la rebaja de los precios y la abolición sobre el decreto de las capas y
sombreros. Todas ellas se cumplen, destituyendo a Esquilache como ministro.

El gobierno de Carlos III sospecha que el motín fue una manipulación de la


gente por parte de grupos más poderosos, nobleza, clero y jesuitas. Se abrió una
investigación para determinar quiénes habían sido los instigadores del motín, porque, al
mismo tiempo, años anteriores había políticas criticadoras del gobierno que no procedía
de las capas populares. Esta investigación llevó a Campomanes a establecer que los
jesuitas estaban tras esta política. Como consecuencia, Carlos III decide expulsar a los
jesuitas del reino en 1767.

Los móviles de la expulsión son que tenían una vinculación directa con el Papa;
eso chocaba con los propósitos de los reyes, sobre todo de casa de Borbón, de controlar
la Iglesia nacional. Esta política es conocida como regalismo, algo que chocaba con la
Compañía de Jesús en ese punto. Otro elemento es que controlan la educación, con lo
que querrían era eliminarlos de la educación y la administración. Tras la expulsión, se
pone en marcha una reforma de las universidades. También, la incautación de los bienes
de los jesuitas pudo ser un desencadenante. Además, otras órdenes religiosas
aplaudieron la expulsión de los jesuitas, sobre todo los que competían por las cátedras
eclesiásticas. El mismo año de la expulsión de los jesuitas, se pone en marcha el

7
Antiguas guardias flamencas, que se mantuvieron como tropas mercenarias, formadas por extranjeros.
Habían sido utilizadas en la seguridad de la capital.

109
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

mecanismo de reparto de tierras y el proceso que debía conducir a una red agraria, la
apertura de un expediente para la ley agraria.

El personaje que se siguió manteniendo fue Grimaldi, quien era el secretario de


Estado entre 1766 y 1777. Sigue siendo un personaje poderoso, de modo que, están por
un lado los manteístas y a Aranda, además de Grimaldi.

3. LA REFORMA DEL RÉGIMEN LOCAL

Esta reforma fue un intento, que se toma dos o tres meses después del motín de
Esquilache, de modificar el gobierno municipal. El motín puso de manifiesto que los
abastos estaban controlados por las élites. Domínguez Ortiz habla de cómo se había ido
produciendo una extensión del sistema de estatutos en los municipios castellanos. Por
tanto, buscaban reformar sin tocar esos intereses, algo que para este autor era imposible
en ese tiempo.

Por tanto, no se tocó el sistema de corregidores vitalicios; lo que se hizo fue que
en los pueblos de más de 2000 vecinos se crearon dos o cuatro diputados del común.
Los regidores continuaron controlando los ayuntamientos, pero había unas elecciones
para elegir a los comunes de la población. Éstos tenían presencia en los ayuntamientos y
tenían voz y voto en términos de abastos, pero no voto, sino voz, en otros aspectos.

Al año siguiente se crearon los alcaldes de barrios, produciendo la división en


barrios y cuarteles, además de la numeración de las casas. Esto lo que buscaba era
controlar a la población; además, de vigilar y mantener el barrio, es decir, medidas que
buscaban que no se repitieran los motines.

4. LOS MANTEÍSTAS8 EN LA ADMINISTRACIÓN. LA OBRA DE


CAMPOMANES

Los manteístas eran partidarios de dar importancia al gobierno a través de los


consejos, a diferencia de los secretarios del despacho, es decir, mantener el sistema
polisinodial. Carlos III decidió en apoyarse, en su labor de gobierno, en mayor medida,
en políticos que se habían formado en las universidades, es decir, los antiguos
manteístas. Esa reforma de la administración se aceleró tras la expulsión de los jesuitas.
Esos antiguos manteístas son Campomanes y Floridablanca.

8
También llamados golillas, eran los estudiantes que no pertenecían a los colegios mayores. Eran una
élite en la universidad con fuertes posiciones en la administración y muy vinculados a los jesuitas.

110
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

5. ARANDA CONTRA FLORIDABLANCA: DOS CONCEPCIONES DEL


GOBIERNO

Aranda era el defensor de un sistema de gobierno en el que los consejos tuvieran


más importancia frente al sistema de las secretarías. Bajo el periodo central, de 1766 a
1777, Aranda estaba en una oposición a Campomanes y a Grimaldi. El rey se lo quita
enviándolo a París, situándolo en la principal embajada, alejándolo de España. Éste
tenía unos seguidores que se conocen como partido aragonés.

Grimaldi cae en 1776 porque había apoyado una acción militar contra Argel,
dirigida por el general O’Reily en 1775, porque seguía siendo un foco de piratería, la
cual, fracasó. Tras la caída, de Grimaldi pasa a ser secretario de Estado Floridablanca.
La última década del reinado está caracterizada por la figura de Floridablanca. Esta
última década de 1787 es de reformas más prudentes, con posiciones más limitadas.

Alguna acción de este periodo es la liberalización del comercio con América,


con el decreto de 1788, y posteriormente, la supresión de la Casa de Contratación.
Además, otra acción es la creación del Banco de San Carlos, el cual, fue el precedente
lejano del Banco de España, aunque era un banco creado por el rey, pero privado en
cuanto al capital. Tenía una serie de finalidades: financiación del comercio con
América.

Con la llegada de los Borbones, hay un importante alivio de la deuda pública, y


va a cambiar la situación del siglo XVI por la dependencia de los banqueros europeos.
La hacienda pública, en gran medida, deja de pasar por arrendamientos a particulares,
como se hacía en reinados anteriores, comenzando a hacer una administración de
hacienda, con intendentes provinciales, es decir, una autoridad hacendística en cada
territorio. Todo eso fue haciendo que la deuda pública fuera disminuyendo. Los
banqueros extranjeros van a desaparecer. Existía una compañía de los gremios
extranjeros, formados por cinco gremios, van a entrar en las finanzas, haciendo de
bancos privados.
El Banco de San Carlos tenía esa función de comprar a los ejércitos de la
marina; además, debía sostener la cotización de un instrumento nuevo: los vales reales.
Eran un documento entre títulos de deuda y billetes de banco; no son billetes porque
generaban un interés. Al mismo tiempo, sirve para muchas actividades de compraventa,
aceptándolo para pagos de tributos o de deudas del Estado. Esto comenzó con un

111
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

relativo éxito hasta que los gastos del Estado crecientes hicieran que los vales bajaran
por debajo de su valor nominal. Por tanto, se llega de nuevo a una situación de déficit
creciente, con deudas públicas altas. Este banco se convertirá en el Banco de San
Fernando, que luego pasará a ser el Banco de España con Isabel II.
Floridablanca decidido partidario del gobierno a través de las secretarías, creó en
1787 una Junta Suprema de Estado. Ésta ha sido considerada como el origen del
Consejo de Ministros, porque la presidía el Secretario de Estado y la formaban los
demás secretarios, donde se reunían y constituían un gobierno coordinado. La creación
de esta junta suprema era la culminación del modelo de las secretarías en contra de los
consejos.

6. LA POLÍTICA EXTERIOR: EL FIN DE LA NEUTRALIDAD Y EL NUEVO


ALINEAMIENTO CON FRANCIA
Con Carlos III se firmó el pacto de familias, comenzando antes el conflicto de
los siete años en el año 1757, dentro del reinado de Fernando VI, siendo un periodo éste
de neutralidad. El pacto de familia es una opción de alianza con Francia, siendo éste el
tercero. Hubo dos anteriores, uno 1733 y otro en 1743, los cuales, estaban dirigidos
contra Austria; de esa manera, el futuro Carlos III logró ser rey de Nápoles y Sicilia, y
su hermano Felipe, duque de Parma.
El pacto de 1761 llevó a la Guerra de los Siete Años y a la derrota española. Este
pacto suponía una alianza entre Francia y España, pero esta última se comprometía a
que Nápoles y Parma entraban en la guerra. Los ingleses de adelantaron y atacaron
Cuba y Filipinas, tomando La Habana y Manila en 1762. La guerra acaba con el Tratado
de París en 1763, siendo una victoria inglesa, donde España pierde Florida y Francia
cede la Luisiana occidental.
También destaca la Guerra de América, es decir la Guerra de Independencia de
las Trece Colonias. Comienza en 1764, donde España entra en 1762, siendo una victoria
de los americanos y sus aliados europeos. La guerra es un éxito sobre todo en América:
los españoles, desde la Luisiana, ocuparon Florida, que habían perdido, y tomaron
Menorca junto con los franceses. La paz de Versalles devuelve a España: Florida y
Menorca.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

LA ILUSTRACIÓN EN ESPAÑA
1. CARACTERÍSTICAS Y PERIODOS DE LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA

Hay que decir que la Ilustración española, obviamente, tiene grandes semejanzas
con la Ilustración de toda Europa occidental. Sin embargo, tiene unas particularidades
españolas que obedecen a las circunstancias de la sociedad española, a su nivel de
desarrollo económico. Por tanto, la Ilustración es un periodo en el que España se
aproxima a Europa, conscientemente buscando la cultura europea. Incluso, en espacios
marginados como Canarias, siendo el primer momento histórico en el que se pone en
sintonía con lo que sucede en Europa. La Inquisición española tiene grandes diferencias
interiores también, hablando de una regionalización en la Ilustración.

En general, los ilustrados van a plantearse conocer mejor la realidad natural y


social de España, de igual manera que se lo planteaban en Europa. Además, hay una
conciencia del atraso y una voluntad de reforma.

En la Ilustración española se suelen señalar una serie de periodos:

Hasta 1715/1725: es el periodo de los novatores; periodo preilustrado


que abarca las últimas décadas del siglo XVII y principios del XVIII. Se le da ese
nombre en sentido ridiculizador a esos innovadores que se cuestionan el pensamiento
tradicional; además, se interesan por las ciencias experimentales. Aquí destacamos dos
movimientos: el racionalismo y el experimentalismo. Así, los novatores se empiezan a
interesar por estos movimientos. Hay unos pasos en el desarrollo de lo que se conoce
como historia crítica, que es la escritura de la historia, empezando a buscar unos
fundamentos ciertos y documentales para las afirmaciones que se obtienen; es decir,
viene a ser una aplicación de las ciencias. Este movimiento de historia crítica comienza
en el seno de la Iglesia, pretendiendo dotar de fundamento a la vida de determinados
santos. Una característica de este periodo es que los movimientos de estos novatores se
producen en la periferia, con lo que, encontramos focos en Barcelona, Zaragoza,
Sevilla, etc.

1715/1725-1759: Feijoo/ Mayans y Hernández Flores

1759-1788: Olavide

1788-1808

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

2. LA PRIMERA ETAPA ILUSTRADA. FEIJOO Y MAYANS

Esta primera etapa ilustrada, que va desde 1715/1725 hasta 1759, es el que
propiamente podemos considerar el primer periodo de la Ilustración. Algunos le han
dado el adjetivo de crítico erudito, ya que se habla de una crítica de los saberes
anteriores. Aquí destaca Feijoo vendría a ser un representante de este primer periodo de
la Ilustración, sobre todo, por el sentido católico que tiene. Este autor es un divulgador,
ya que lo que hace es traducir de periódicos cuestiones relativas a la ciencia o en
combatir los falsos milagros o supersticiones en general. Feijoo mantiene un equilibrio
entre la razón y la fe. Es una figura que tiene una gran influencia en la primera
Ilustración porque contó con el apoyo de la Corona, sobre todo de Felipe V y Fernando
VI. En buena medida, porque era absolutamente defensor de una política cultural que
coincidía con los poderes.

Por otro lado, una figura distinta, y menos conocida, es Gregorio Mayans, que
era un ilustrado valenciano, heredero de los novatores, cuya actividad son las
humanidades. Mayans va a chocar, en sus escritos, con las pretensiones de la historia
religiosa, que a la monarquía le interesaba más; muy particularmente, el culto a
Santiago. Escribe un texto que se considera interesante para el estudio histórico en el
que analiza que Santiago nunca estuvo en España. Esto afectaba a dos elementos de la
religiosidad hispana, sobre todo a Santiago, pero también al Pilar, donde ambos tenían
un componente político. Se oponía a las órdenes religiosas. También destaca Francisco
Hernández Flores que escribió una historia de la Iglesia española, aunque protegido por
el poder, el cual, rivalizó con Mayans.

3. REGALISMO Y JANSENISMO. LA RELIGIOSIDAD TRADICIONAL Y


LOS ILUSTRADOS

El regalismo es la doctrina que defiende la intervención del rey en los asuntos


económicos. Empieza a tener una forma clara tras los Reyes Católicos, pero es verdad
que con los Borbones se va a fortalecer. Con los Borbones hay una mayor formación de
la doctrina, donde se defiende la idea de que no puede haber limitación de la soberanía
regia. Con Fernando VI se produjo la firma de los primeros concordatos de la Santa
Sede y la monarquía española. Las relaciones con la Santa Sede empezaron mal porque
reconocía a Carlos III como rey de España.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Existieron dos concordatos, en 1737 y 1753, en los que se ampliaron el patronato


regio, y en consecuencia, ampliar la influencia sobre la Iglesia. La idea es la de que los
monarcas quieren una Iglesia controlada por el rey. Esto no quiere que ver con el
laicismo, sino que la Iglesia nacional sea un instrumento de la política gubernamental.
Desde luego, se trata de una sociedad católica y sacralizada. Podemos ver una
conciliación con la fe. Naturalmente, esto chocaba con sectores de la Iglesia y con
formas de religiosidad popular.

Por otro lado, el término jansenismo viene de un obispo francés de la ciudad de


Yprès, el cual, promueve una religiosidad interior, una pureza en las costumbres, un
rigor moral, frente a una moral más laxa y menos exigente consigo mismo. A principios
del siglo XVIII hay una bula que lo prohíbe; pero, el jansenismo que se va a dar en
España no es el puro, con una religiosidad menos aparatosa, pero más personal,
auténtica, etc. La religiosidad jansenista resultó fría, no conectando con la población, lo
que llevó a inclinarse por la antigua práctica y distanciarse de esta religiosidad que no se
ganaba el fervor popular.

Por tanto, se va a producir un choque con la curia romana, con la que están de
acuerdo los ilustrados españoles. Es una religiosidad cristológica, lo que significa que se
relegaba el culto a los santos. Así, se trata de una Iglesia separada del poder y una
jerarquía eclesiástica nacional, potenciando a los obispos frente a Roma. Es lo que se ha
llamado episcopalismo, apareciendo los obispos como sucesores de los apóstoles. En
consecuencia, se quiere enlazar con una Iglesia pobre, de los apóstoles.

4. LA PRETENDIDA REFORMA DE LA ENSEÑANZA UNIVERSITARIA.


OLAVIDE

Los ilustrados tenían una enorme fe en la capacidad de la Ilustración para


promover reformas sociales, tanto en el sentido de la instrucción (formación con
orientación práctica). La educación era un instrumento para modelar la conciencia de las
personas y la moral, más ligado a las élites sociales. En la Ilustración vinculada a las
concesiones estamentales, no era igual para todos, sino que había un escalonamiento en
el acceso a la educación.

Así, hay una reforma en la educación en el sentido práctico. No existía un


sistema estatal de educación, sino que las escuelas de primeras letras están en manos de
las órdenes religiosas o las parroquias. Luego, estarían las escuelas de gramáticas, que

115
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

eran las escuelas secundarias, que eran también religiosas, en su mayoría jesuitas antes
de la expulsión; normalmente, era una preparación para la universidad. La enseñanza en
estas escuelas era en latín, aunque hay algún cambio con la expulsión de los jesuitas, ya
que se introduce el castellano y algunos cambios en el método de enseñanza.

Pero, el más impactante es el cambio en la universidad. Éstas estaban en manos


de la religión, presididas por la filosofía aristotélico-tomista, muy a espaldas del bien
científico. La expulsión de los jesuitas abrió las puertas para una reforma, destacando la
figura de Pablo de Olavide. Éste es el encargado de elaborar un plan de estudios para la
Universidad de Sevilla, promoviendo nuevos estudios. Las reformas fueron mínimas:
sus ideas eran expulsar a los religiosos de las universidades, aunque no fue así, ya que
las siguieron controlando. Hay algunos cambios: en derecho, por los intereses del
regalismo y de los intereses comunes. Con Carlos IV, las reformas van más en el control
político de las universidades, que en el sentido de la reforma.

5. EL PAPEL DE LAS SOCIEDADES ECONÓMICAS DE AMIGOS DEL PAÍS

Las Real Sociedad Económica de Amigos del País son instituciones privadas que
están inspiradas por el poder, cuyos objetivos era el fomento de las actividades
económicas, introducción de técnicas nuevas, la instrucción de los artesanos, entre
otros. Las Real Sociedad Económica de Amigos del País del País Vasco es la que se
convertirá en la Real Sociedad Económica Vascongada de Amigos del País. Estos
organismos tuvieron un cierto papel en la difusión de la enseñanza, pero su importancia
no pasó del propio reinado, ya que algunas se cerraron por falta de financiación,
disensiones interiores,…, pero son expresiones del despotismo ilustrado del reinado de
Carlos III.

6. LA DIFUSIÓN DE LAS LUCES: LIBROS, IMPRENTAS Y BIBLIOTECAS.


LA PRENSA PERIÓDICA

Con el despotismo ilustrado, se ha hablado de proyectos, es decir, de reformas


inacabadas; con lo que, habría contradicciones en el proyecto del despotismo ilustrado.
Pierre Vilar dice que el despotismo ilustrado es un preventivo homeopático de la
revolución burguesa, es decir, “cambiar algo para que todo siga igual”9. Por tanto el
proyecto del despotismo tuvo algo de ello.

9
Frase de la obra El gato pardo.

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[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

La Ilustración fue una cultura minoritaria, sin embargo, los niveles de


alfabetización continúan siendo muy bajos, ya que los ilustrados son una minoría. No
hay estudios muy concluyentes sobre estos índices, ya que inciden en diferencias
sociales, de edad y sexo. Hay un personaje femenino de la Ilustración, Josefa Amar de
Borbón, una aragonesa que llega a ser aceptada en varias RSEAP. A pesar de que hay
una nueva sensibilidad, sigue habiendo diferencias.

La educación primaria está en manos de religiosos o sociedades patrióticas, y


solo muy tímidamente hay un profesorado diferente. En niveles de educación más altos,
son muy pocos los que acuden a estudiar. Además, hay avances en la promulgación de
las imprentas, pero todavía es muy pobre la edición española. Hacia 1750, se editaban
350 libros anuales, de los cuales, el 30-40% seguían siendo libros religiosos.

También eran escasas las bibliotecas, encontrando, desde 1712, una Real
Librería, que se convertirá en la Biblioteca Real, y posteriormente, en la Biblioteca
Nacional. La primera era de acceso público, entendiendo una minoría. Las RSEAP
constituyeron bibliotecas en muchos lugares, siendo una característica de la Ilustración,
las cuales, rivalizan con las bibliotecas conventuales.

Los periódicos, aunque no aparecen en este siglo, tendrán su periodo de apogeo


durante el reinado de Carlos III. Encontramos dos periódicos: El Pensador, fundado en
los años 60, tenía como fundador a Clavijo y Fajardo; y otro era El Censor. Estos
periódicos son escasamente de noticias, aunque suelen ser de opinión en los que
aparecen artículos, teniendo funciones divulgativas.

Por otro lado, la historia del libro ha evolucionado en base a las prácticas de
lectura. No se entraba en el uso de los libros, sino que se hacían descripciones
cuantitativas, algo que cambia en el siglo XVIII. En todo caso, era una cultura elitista,
teniendo voluntades en la educación.

Sin embargo, hay otros instrumentos de difusión: tertulias, cafés, debates,


sermones, teatro10, etc. Los toros aparecen como una diversión popular que los
ilustrados tienen por primitiva, contraria a los ilustrados, embrutecedora,…; aunque,
llegaron a prohibirse en 1780, pero vuelven a aparecer después, definiéndose el juego
actual. Claramente, era una diversión popular, pero hay una contradicción entre las

10
Habrá una lucha entre la difusión o no del teatro.

117
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

clases dominantes, ya que mientras que en mucho se distancian de lo popular, al mismo


tiempo, tienen un gusto por ello, por lo castizo, como rechazo al afrancesamiento.

7. LAS CIENCIAS ÚTILES, LA MILICIA Y LAS EXPEDICIONES


CIENTÍFICAS

El interés por las ciencias útiles, el interés que los cuerpos militares van a jugar y las
expediciones científicas son una manifestación de ese interés científico. La expedición de
Jorge Juan y Antonio de Ulloa pasan nueve años en América, realizando observaciones
naturalistas muy interesantes. Aparte del aspecto puramente científico, se observan también
aspectos sociales y político, sobre todo por describir a las poblaciones y en qué consiste la
administración colonial. Van a hacer carrera científico política, donde Jorge Juan va a ser el
director del Seminario de Nobles (institución que pretendía formar a las elites sociales).

Otro personaje destacado es Celestino Mutis, que realizó una expedición al


Virreinato de Nueva Granada, desarrollando una importante labor de tipo botánico. Por otro
lado, Malaespina era un marino italiano al servicio de Carlos IV, el cual, dirige una
expedición en la que van científicos y toman dibujos y muestras. Además, destaca Balmis,
que será el que introduzca la vacuna de la viruela en América.

8. LA OPOSICIÓN CONSERVADORA Y EL MIEDO A LA REVOLUCIÓN

La cultura progresista de la Ilustración tuvo muchos enemigos, contando con el


desinterés de la inmensa mayoría de la población. Pero, también tuvo enemigos entre la
propia minoría culta, que tuvieron sus medios de expresión. La Inquisición sigue existiendo,
teniendo una actitud reverdecida; pero, entra en declive durante los reinados de Fernando
VI y Carlos III. Pero, a finales de siglo vuelve a resurgir en la Ilustración.

Pero, el gran cambio se produce con la Revolución Francesa, ya que va a provocar


una reacción de cierre del país frente al posible contagio de las ideas revolucionarias. En los
comienzos del reinado de Carlos IV, inicialmente, se mantiene a Floridablanca como
Secretario de Estado. Éste se va a encontrar con los sucesos de Francia, produciéndose el
pánico de Floridablanca11, incluso militar. A pesar de ello, estas ideas entran igualmente.
La censura, el control de las aduanas, el cierre de periódicos, represión de actividades
intelectuales,…., encontrando preocupaciones porque las dificultades económicas habían
sido notables. Incluso, había temor a que se desarrollaran motines como el de Esquilache,
debido a que se estaban produciendo motines en Cataluña. Por otro lado, hay una vigilancia
a los extranjeros, haciéndose un censo.

11
Richard Herr.

118
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

CARLOS IV Y LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN


1. ESPAÑA ANTE LA REVOLUCIÓN FRANCESA

En este clima, se convoca a las cortes de 1789, cuya razón era jurar a Fernando
VII y derogar la ley sálica. Pero, había otro objetivo: la posibilidad de unirse con
Portugal, con lo que si murieran los gobernadores españoles, Carlota Joaquina podía ser
reina de España y Portugal. Estas cortes derogaron la ley sálica, pero no se llegaron a
publicar, debido a que aún había varones y para no romper con los Borbones de Francia
o Nápoles.

Floridablanca fue secretario hasta 1792, quitándolo por la postura antifrancesa


de éste. Se trataba de salvar la vida de Luis XVI, ya que su figura condicionaba la
política española. La sustitución se produce por el Conde de Aranda, con lo que, por fin
llega a Secretario de Estado, apoyado por ese partido aragonés. Era un giro, porque se le
daba el poder a un país aristocrático. Lo primero que hace es la disolución de la
Suprema Junta de Estado, estableciendo el Consejo de Estado, siendo el secretario, el
presidente.

En definitiva, los sucesos de Francia siguieron condicionando la política


española. Se puede decir que todo el reinado de Carlos IV está condicionado por lo que
pasa en Francia. En 1792, se precipitan los acontecimientos en Francia, deteniendo a
Luis XVI, proclamando la convención, creando así una tensión entre los partidarios de
intervenir y no intervenir. Aranda mantiene la alianza con Francia, y más tarde, cuando
cae Aranda en 1792, es desterrado porque sigue defendiendo que España no estaba
preparada para una guerra contra Francia, y el verdadero enemigo era Inglaterra.

2. REFORMAS E ILUSTRACIÓN BAJO EL GOBIERNO DE GODOY


La caída de Aranda va a dar la entrada de Manuel Godoy, dando unos años
iniciales de continuación, y luego estará el resto del reinado. Todo este periodo va a
estar marcado por las relaciones con Francia. Godoy no era un manteísta ni aristócrata,
sino que tiene el gobierno bajo la confianza de los reyes. En el primer periodo tiene el
cargo de Secretario de Estado, y en el segundo, el de Generalísimo. En 1798, Godoy va
a ser depuesto como Secretario de Estado, ascendiendo Urquijo por presiones francesas,
ya que estimaban que la política de Godoy frente a Portugal era demasiado tibia, debido
a que eran aliados de los ingleses.

119
[HISTORIA MODERNA DE ESPAÑA] 2014

Godoy tiene buenas relaciones con Portugal, sobre todo, por el refugio de
monárquicos portugueses en España, incidiendo en que éste los admite, de ahí su caída.
Pero, su regreso está marcado por los cambios que se producen en Francia. En Francia,
se instaura un golpe de estado en el que entra Napoleón en la política francesa. Éste será
el que fuerce la vuelta de Godoy.
Dentro de esta guerra con Inglaterra se sitúa el ataque de Nelson a Tenerife en
1797. Los ingleses estaban bloqueando Cádiz y una división de la armada fue la que
atacó Santa Cruz de Tenerife.
3. OPOSICIÓN AL VALIDO Y FORMACIÓN DEL PARTIDO FERNANDINO12
La oposición a Godoy tiene varias vertientes: uno de ellos es aristocrático,
tratándose de los antiguos arandistas, partidarios de una monarquía en la que la
aristocracia tiene peso en las decisiones. Por tanto, Godoy es visto como un advenedizo,
ya que había ascendido rápidamente. Sobre todo en los últimos años del reinado,
Fernando empieza a oponerse a Godoy; por otro lado, hay otra oposición política, no
aristocrática, sino más en la línea ilustrada (carlosterceristas), donde un ejemplo es
Malaespina, el cual, entra en una conjura contra Godoy, siendo detenido y encarcelado.
Y, luego, hay una oposición de signo más radical. A partir de 1780 se originan
pensamientos liberales, en el sentido antiabsolutista. Quizás el más radical es José
Marchena, el cual, se convierte en Francia en un personaje que participa en los
acontecimientos de la Revolución Francesa. Se dedica a elaborar documentos para que
se introdujeran en Francia. Aunque se manifiesta como radical, vendrá a España con
José Bonaparte, siendo un afrancesado.
Toda esta oposición, y algunos de sus fracasos, lo llevan a abrirse a los
ilustrados, introduciéndolos en su gobierno. En los años finales de su primer periodo,
entran en el gobierno algunos ilustrados como secretarios, de los cuales, el más
conocido es Jovellanos. Éste era un político, escritor,…, que realiza una serie de
reformas, como la universitaria; intenta liquidar a la Inquisición, empezando a preparar
una desamortización que no podrá realizar.
4. LA CRISIS ECONÓMICA Y SOCIAL DEL CAMBIO DE SIGLO. LA RUINA
DE LA HACIENDA Y LA QUIEBRA DE LA MONARQUÍA ABSOLUTA
La hacienda pública se había recuperado, rompiendo la deuda que tenía que
había llegado desde los Austrias hasta Carlos III. Éste había creado el Banco de San

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Este fernandino viene por Fernando VII, hijo de Carlos IV.

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Carlos que empezó a emitir deuda pública, mediante los vales reales; pero, desde la
Guerra de Convención los gastos del Estado fueron creciendo. Los ingresos cayeron por
la paralización de la producción en general, especialmente por la ruina del comercio
colonial; la agricultura de exportación se ve frenada y las manufacturas también se ven
afectadas.
Los gobiernos de Godoy promueven medidas liberadoras, y Urquijo pone en
marcha la desamortización que había iniciado Godoy, la cual, no afectó a los bienes
principales de la Iglesia (clero regular ni secular), sino marginalmente a algunas
instituciones. Se pusieron en venta los bienes de los colegios mayores, es decir, los
bienes de los jesuitas que no se habían vendido (temporalidad13). Luego, se pusieron en
venta los bienes de una serie de instituciones, como hospitales, obras pías, casas de
misericordia, etc. El mecanismo era que el Estado se incautaba de esos bienes y los
ponía en venta.
El periodo de Carlos IV vino a significar, con las guerras exteriores, el descenso
de la producción y la detención del crecimiento demográfico, sino que eran anteriores.
Con lo que, lo positivo que se produjo en el siglo XVIII, a finales de este siglo,
comenzarán a decaer.
5. LA POLÍTICA EXTERIOR
6.1 GODOY Y LA GUERRA DE LA CONVENCIÓN

El paréntesis de Mariano Ruiz de Urquijo viene decidido por las presiones del
gobierno francés, es decir, por los cambios políticos que se dan en Francia. El periodo
más revolucionario es el llamado Guerra de la Convención, que empieza con una
ofensiva española que penetra en Francia por la parte del Rosellón, tras la ejecución de
Luis XVI y la declaración de la República. Pronto la guerra se vuelve en contra,
entrando los franceses por el País Vasco, teniendo que pedir España la paz. Así, se
produce un periodo que se denomina directorio, en el que se estabiliza la revolución,
facilitando que España vuelva a su tradicional alianza con Francia con la Paz de Basilea.
En él, España cede a Francia la parte oriental de la isla de Santo Domingo.

6.2 LA VUELTA A LA ALIANZA FRANCESA Y EL SOMETIMIENTO A


NAPOLEÓN

Aparentemente, la pérdida es pequeña, presentando Godoy a la Paz de Basilea


como un triunfo. Tras esto, se hizo nombrar como Príncipe de la Paz. En realidad,
13
Terrenal.

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Francia buscaba una alianza con España, y en el año de 1796, hay un tratado con
Francia, entrando España en alianza. Esa alianza va a llegar hasta 1808, y ese periodo
(1796-1808) es de guerras con Inglaterra casi continuas. En definitiva, toda la política
interior y exterior, del reinado de Carlos IV, están absolutamente condicionadas por los
enfrentamientos exteriores.

La Guerra de las Naranjas es una guerra contra Portugal, con la cual, se trataba
de forzar a Portugal a que cerrara sus puertos a los navíos ingleses; y, para ello, su
instrumento fue España, donde los portugueses aceptan cerrar los puertos. Dentro de la
alianza hispano-francesa, se encuentra la Batalla de Trafalgar (1805), donde Napoleón
planea la invasión de Inglaterra, necesitando que la armada inglesa no interrumpiera el
paso. La operación no funciona porque los ingleses eran muy superiores, con lo que hay
una batalla en Finisterre favorable a los ingleses, teniendo que refugiarse en Cádiz.
A partir de Trafalgar, los barcos españoles y franceses que lograron sobrevivir
estuvieron en Cádiz, siendo bloqueados hasta 1808, cuando comienza la Guerra de
Independencia. En 1807/1808 empiezan a cambiar las cosas, ya que hay una llamada
Conspiración del Escorial, que es auspiciada por Fernando VII para poner a su padre,
pero fracasa. Deja tocado el prestigio y las relaciones entre padre e hijos. En marzo de
ese año se produce el Motín de Aranjuez, donde se secuestra a Godoy y obligan a
Carlos IV a abdicar en favor de Fernando VII. Tras esto, Napoleón los llama a Francia,
y obliga a Fernando VII a devolverle la corona a Carlos IV, y a éste, a entregársela a
José Bonaparte (José I). Eso desencadena la sublevación popular en Madrid, y luego en
otros lugares, que fracasa, ya que los franceses seguirán controlando Madrid. Por ello,
podemos considerar que este es el fin del Antiguo Régimen, estando los reyes hasta
1813.

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