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Tierra Madre

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La Naturaleza como Madre Tierra La reeuperacién del conocimiento tradicional alenté nuevas visiones sobre I Naturaleza, con Ja particularidad que algunas de ellas rompen con el antropocentismo occidental que separa I sociedad de ls Naturaleza —aaeess. o cupirs Wool Por ejemplo, enlos Lami, delasladeras andino-amazénicas no hay jerarqutas verticales, concibiéndose parte de la Naturaleza. Los Lamas conversan con Tos arboles o la laguna, y entienden que en ese didlogo hay cosas para decirse; Tos jévenes deben ir al bosque para presentarse ante él, y a la laguna se le habla con sigilo para no despertatla (Rengifo, 1995). Otro tanto sucede con los Achuar de la Amazonia ecuatoriana, donde las comunidades sociales incluyen otros seres vivos no-humanos, disolviéndose las diferencias entre Naturaleza y sociedad (Descola 1996, 2004). Casos como éste son los que fandamentan la invocacién a relaciones que se consideran simbidticas y equilibradas con la Naturaleza. Muchos sostenian que la recuperacion de esos vinculos anularia el antropocentrismo occidental y abritia las puertas a una nueva relacién con el ambiente. En vatios casos, esa defensa se ha dado la mano con la imagen de los grupos indigenas como «nobles salvajes»,en tanto mantendrian una relacién simbiética con el entorno. Los ejemplos positivos que se descubrian en un grupo eran extendidos como un atributo cierto a todas las etnias. Consecuentemente esta postura aliment6 las ideas adelantadas més arriba, donde los indigenas y campesinos serfan la mejor guia para entender el entotno y gestionatlo, y que ls concepciones occidentales debian ser re-elaboradas siguiendo su ejemplo. La proliferacién a fines de la década de 1980 de articulos de divulgacién sobre los Yanoinami, amazénicos, en cl sentido de la atmonia y la coexistencia, constituyen un buen ejemplo, Este apego por las posturas idilicas y edénicas de indigenas y campesinos olvida varios hechos. Unos son histéricos, ya que en muchos casos \¢60s grupos realizaron una extensa y profunda modificacién del entorno. Otsas son demogrificos, ya que sus reducidas poblaciones son una de las principales causas de una menor presién sobre el ambiente. También hay. limitantes tecnol6gicas, ya que la tecnologia con la que contaban, también 282 _| Jardin Botiinico de Bogoti José Celestino Mutis Cultura y Naturoleza limitaba las alteraciones sobre el entorno, Finalmente, por sobre todas las cosas, detras de las etiquetas «indigena» o campesino» hay una gran variedad de construcciones culturales con muy distintas posturas sobre la Naturaleza, algunas mis respetuosas, y otras mas manipuladoras. ‘Uninuevo empujén en esta postura surgié mis recientemente con|ainvocacién ala Pacha Mama, 0 Madre Tierra, como cjemplo gufa pafa una relacion slmbiotica con el entorno, El concepto proviene delas cosmovisiones andinas, y fre ampliamente invocado pot organizaciones campesinas, ambicotalistas y académicas; y ha quedado consagrado en la nueva Constitucién de Ecuador de 2008, y el gobierno de Bolivia lo ha utilizado desde 2009 en su activismo frente al cambio climatico global. El concepto tiene un enorme potencial desde su uso metaférico en tanto permite hacer visible culturas subordinadas y silenciadas por afos, y abre las puertas a perspectivas alternas al antropocentrismo, curopco. La nueva Constitucién ecuatoriana es el mejor ejemplo, ya que alli se usa Pachamarna como sinénimo de Naturaleza, definiéndola como «donde se reproduce ¥ realiza la vide» (articulo 71) (Gudynas, 2009). Un uso mis, radical ha 'tenido lugar en Bolivia. Pot ejemplo, David Choquehuanca, el. canciller del gobierno: de Evo Morales, junto a otras autoridades, invoca a la Pacha Mama para clitcar el capitalismo, as emisiones- globales de gases con efecto invernadero y la necesidad de: er labidsfera. vida, el hombre esta en el uiltimo lugar, para nosotros lo mas importante son los cerros, nuestros. fos, nuestro aire»|(declaraciones de prensa del 21 abril de 2010), A su vez, muchas de estas posturas coquetean con la imagen. de una «infetioridad, moral occidental» (planteado por Soulé, 1995), que presupone que todas las, concepciones originalmente europeas de relacién. con la Naturaleza son las responsables de la destruccién ecolégica del Nuevo ‘Mundo, y en contraste con ellas, los grupos indigenas y campesinos Gunto a las culturas orientales) serian ejemplos de coexistencias armoniosas. Esas posturas son importantes al intentar romper con la hegemonia de un cuerpo de conocimientos y valoraciones. Pero también encierran algunos problemas. En el caso boliviano, la defensa pachamémica se. orienta a los temas globales, pero esté desarticulada con la gestion ambiental dentro del pais, donde persisten intensas actividades extractivas (especialmente mineria), de alto impacto ambiental y rodeada de conifictos sociales intensos (Gudynas, 2009b). Jardin Botanico de Bogots José Celestina Mutis |. 283 Pn omni ti Eduardo Gudynas A su vez, como se adelanté arriba, existe una gran variedad de posturas. En el caso de la Pacha Mama se observan diferencias entre distintos grupos étnicos, entre distintas localizaciones geogrificas, ¢ incluso variedades locales. También debe atenderse que Pacha Mama es parte de una_compleja_ cosmovisién y n0 puede ser entendida en forma aislada. Un ejemplo sirve para dejar en claro la cuestién: en un estudio detallado de una comunidad peruana, Leén Carapé, (1994) describe que en la actualidad este sistema incluye a la Pacha ‘Mama y una hermana gemela, Pacha Tierra, ambas femeninas, y subordinadas a dos entidades, masculinas: Ausangati, el creador del universo, de caricter bondadoso, y protector del, equilibrio de la Naturaleza, y Qaitiqway, de ‘emociones ambivalentes y responsable de la fertilidad. La contraparte femenina de Ausangati es la Pacha Tierra, y tiene una mayor jerarquia que Pacha Mama; preserva la fertilidad de la tierra, y su caricter es bondadoso. La Pacha Mama, de menor jerarquia, posee un caricter ambivalente, en tanto puede ser agresiva. En ese contexto, cuando se hacen las invocaciones a la Pacha Mama en realidad se pide por una buena cosechay y en ello va implicita la alteracién y manejo de la Naturaleza para convertirla en un espacio agropecuatio. Esto explica que en muchos casos el concepto de Pacha Mama est lejos de un vinculo de contemplacién de una Naturaleza intocada. Por el contratio, como en los Andes se enfrentan diversas restricciones y riesgos ambientales, es importafite tin aso inténso y eficiente de los, recursos disponibles, para poder asegurar, pot ejetiplo, la alimentacidn de la familia y la comunidad. La Pacha Mama esta envuelta precisamente en ese aprovechamiento del entorno, y la muy conocida ceremonia de la cb’alls, es para datle gracias o retribuir los bienes que se recibe de ella. Dicho de otro modo, en la cosmovisién andina como la aymard o quechiia, sieéipre hay ufla transformacién del ambiente, y esas concepciones y ceremonias, son para pedirle perdén o retribuir ala Pacha ‘Mama por esos cambios, pero 10 para impedirlos, Esta son cosmovisiones muy distintas a las de otros pueblos indigenas, en’ particular amazénicos (escola, 2004). Si bien la invocacin a la Pacha Mama por un lado disuelve la dualidad Naturaleza — sociedad, por otro lado no impide un uso intensivo del ambiente. En el,caso aymari, este hecho que, parece a primera vista una contradiccién, es posible dada su légica de tercero incluido, donde se puede estar a la vez «dentro» de la Pacha Mama como «fuera» de ella. De esta mantra, un anilisis desapasionado muestra situaciones heterogéneas, ya que hay tanto cjemplos de cocxistencia armoniosa como otros que envuelven intensas manipulaciones ambientales. No puede olvidarse que la 284 | Jardin Botanico de Bogoté José Celestino Mutis. Cultura y Naturaleza cultura andina apunta a intervenir el entorno y reducir al minimo el azar. Esto se expresa en el sistema de creencias con la dualidad del mundo entre el Ambito del maiz (sard) 0 el espacio de la maleza (cord), el primero es el orden que asegura el alimento, el segundo es el desorden natural que puede Ievar al hambre. Es el ser humano quien intenta forzar los destinos, siempre hacia el espacio del sara (Kusch, 1986). La consecuencia ha sido que los ambientés que hoy Iamamos «silvestres» en muchos sitios de América Latina en realidad son el producto de la accién humana a lo largo de milenios. Por cierto que la apelacién a conceptos como Pacha Mama u otros similares, posee importantes valores para ayudar a la busqueda de alternativas, pero eso no puede justificar caer en Pedueclonismos del mista tipo GUE SE ertdcan en las actitudes occidentales. Por lo tanto es importante avanzar aprovechando los mejores aportes de cada cuerpo de saberes y sensibilidades, respetandolos a todos por igual. Pero también debe reconocerse que estas visiones andinas han tenido el mérito de convertirse en la actual punta de lanza para hacer visibles saberes que han permanecido subordinados y escondidos, y que reflejan alternativas a la dualidad antropocéntrica sobre la Naturaleza.

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