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El regreso de la Dama Caballero

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Kovel Translations

El regreso de la Dama Caballero


de Lee Halin

Ilustración: Jiya

Segundo Arco

Capítulos: 61 al 70

Titulo original: 돌아온 여기사

Otro Título: Return of the Female Knight

Género: Acción, Fantasía, Histórica, Romance

Traducción: Kiara

Edición: Nemoné

Diseño: Nidhogg, AruFerrari

Confección de PDF: Kuromi

Aclaración:

La siguiente traducción ha sido realizada por fans y para fans, sin


ánimo de lucro, con objetivo de difundir obras orientales desconocidas en
países de habla hispana a través de diferentes fuentes gratuitas online. En
caso de licenciamiento de la obra en países de habla hispana o por pedido
del autor se procederá a eliminar esta publicación y su correspondiente ver-
sión web.

3
El regreso de la Dama Caballero

Contenido

Capítulo 61: Esto es lo que soy (1) ...................................................................................... 5


Capítulo 62: Esto es lo que soy (2) ..................................................................................... 9
Capítulo 63: ¿Dónde he visto esto antes? (1) ............................................................... 17
Capítulo 64: ¿Dónde he visto esto antes? (2) ............................................................. 23
Capítulo 65: ¿Podemos entrar? (1)...................................................................................27
Capítulo 66: ¿Podemos entrar? (2) ................................................................................. 32
Capítulo 67: Cegados por su belleza (1) ........................................................................ 39
Capítulo 68: Cegados por su belleza (2) ....................................................................... 44
Capítulo 69: Tengo celos (1) .............................................................................................. 49
Capítulo 70: Tengo celos (2) ............................................................................................. 54

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Kovel Translations

Capítulo 61: Esto es lo que soy (1)


—Haa, haa.

Las respiraciones irregulares de Elena se filtraban a través de su casco. Había


más hombres de los que esperaba y era difícil capturar a unos pocos, en lugar de ma-
tarlos a todos indiscriminadamente.

Hubiera sido imposible si esta fuera su primera vez en combate en esta vida,
pero debido a su entrenamiento, luchó mejor que antes. Poco a poco se fue acercando
a sus antiguas habilidades, pero aún quedaba un largo camino por recorrer hasta que
alcanzara su máximo potencial.

Ató a los culpables inconscientes con una cuerda y luego se dirigió rápidamente
hacia el puente. Los cautivos serían interrogados, pero primero tenía que quitar los ex-
plosivos de cada muelle antes de que pudieran ser manipulados.

Elena volvió a la cubierta y sus ojos se dirigieron al lugar del festival, donde vio a
Carlisle bajar luego de intercambiar algunas bromas en el podio. Afortunadamente, no
parecía demasiado tarde.

Los ojos de Elena estaban fijos en Carlisle mientras corría en su dirección,


cuando sus ojos se encontraron en el aire, él caminó aún más rápido hacia ella.

— ¿Qué has estado haciendo…?

Carlisle se detuvo. Su frente de repente se arrugó.

— ¿Por qué huelo sangre?

Elena no pudo evitar sorprenderse ante sus agudos sentidos. Se había lavado la
mayor cantidad de sangre posible en el río.

—Su Alteza, yo...

El momento en que Elena comenzó a hablar, la mano de Carlisle agarró su mu-


ñeca mientras la miraba de arriba abajo. Sus ojos eran terriblemente agudos, como una

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El regreso de la Dama Caballero

bestia observando a su presa. Al principio, no entendía lo que él estaba haciendo, pero


luego notó que le estaba buscando heridas.

—No es mi sangre.

Solo después de eso, la temible energía de Carlisle disminuyó un poco. Sin em-
bargo, su tono se volvió peligrosamente bajo.

—Entonces, ¿de quién es esta sangre? Te perdí en alguna parte. ¿De dónde dia-
blos volviste?

—Yo… —Elena intentó explicárselo, pero Carlisle la interrumpió de nuevo.

— ¿Estás segura de que no estás herida?

Aunque Elena podía decir que él estaba tratando de suprimir la irritación en su


voz, la emoción detrás de ella parecía genuina. Tal vez realmente estaba preocupado.
Lo que ella hizo o por qué estaba ensangrentada no parecía importarle a él antes de su
seguridad. Él le habría quitado el casco y la habría revisado si hubiera podido.

Elena se quedó en silencio por un momento ante su comportamiento, luego rápi-


damente recuperó sus sentidos.

—No estoy herida, así que no te preocupes. Tengo algo más importante que de-
cir primero.

— ¿Qué es?

Ante su mirada de desaprobación, Elena le susurró con urgencia.

—Encontré algunos hombres tratando de derribar el Puente de las Flores. Hay


explosivos debajo, así que necesitamos deshacernos de eso inmediatamente. También
capturé a algunos de los hombres y los até, así que si pudieras interrogarlos...

Carlisle se alejó de Elena después de escucharla atentamente. Entonces, Zenard


llegó en el momento justo, y Carlisle le dio algunas órdenes.

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Kovel Translations

—Si vas por debajo del puente, encontrarás algunos cautivos. Quita los explosi-
vos que se han colocado en el puente e interroga a los hombres y descubre quién los
envió.

— ¿Qué? ¡Sí, Su Alteza!

Zenard estaba sorprendido, pero como un sirviente obediente, sus ojos brillaron
al cambiar rápidamente su actitud y cumplir las órdenes. Elena lo vio salir del recinto
del festival.

Carlisle comenzó a arrastrar a alguna parte a Elena por la muñeca. Ella no podía
sentir su agarre por la armadura, pero sus nudillos estaban blancos.

Mientras se alejaban, un noble corrió hacia Carlisle.

— ¡Su Alteza! ¿A dónde va? Debe disfrutar de la noche del festival. Hay personas
a las que me gustaría presentarle...

—Aléjate de mi camino.

— ¿Qué?

La cara del hombre perdió todo color. Había un aura terrible emanando del Prín-
cipe.

Carlisle continuó arrastrando a Elena hacia un área aislada del festival donde no
se veían la luces, dejando atrás al noble. El hombre no fue el único sorprendido. Incluso
Elena se sorprendió bajo su casco de metal.

—Su Alteza, ¿qué está haciendo? Si tratas a otros nobles de esa manera...

— ¿Por qué no?

— Ellos dirán cosas terribles sobre ti.

— ¿Tengo que preocuparme por eso?

—Pero…

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El regreso de la Dama Caballero

Carlisle se giró hacia Elena y la observó con sus ojos azules fríos como el hielo.

—Debes haber olvidado quién soy yo.

Elena inclinó la cabeza, incapaz de entender su significado. Volvió a girar la cara


y continuó con voz ronca.

—No hay nada que no pueda hacer en este imperio.

Era el colmo de la arrogancia.

Sin embargo, Elena conocía a Carlisle. Él no estaba equivocado. Era el siguiente


en la fila para convertirse en emperador, y no encontrarse cara a cara con un solo no-
ble no era importante. No obstante, ella esperaba que construyera apoyo político ex-
terno. No quería imaginar qué pasaría si él no le gustara a los nobles.

Pronto llegaron fuera del área de celebración, más allá de la vista de todos los
demás. Para Elena ya era un lugar familiar, ya que lo había estado investigando.

Carlisle se detuvo y lentamente se volvió hacia Elena. Podía ver sus ojos bri-
llando de ira en la oscuridad.

¿Pero por qué?

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Kovel Translations

Capítulo 62: Esto es lo que soy (2)


Elena no podía entender la razón por la que estaba molesto.

La voz de Carlisle se elevó mientras hablaba.

— ¿No prometiste que te quedarías a mi lado todo el tiempo?

—Sí. Con la condición de si era posible.

—Si quieres cumplir tu promesa, deberías haber acudido a mí en el momento en


que percibiste el peligro.

—No podía hacer eso. El puente iba a colapsar cuando todos los explosivos fue-
ran instalados. ¡Entonces la gente en el puente y Su Alteza habrían...!

Carlisle la interrumpió.

— ¿Y si te lastimaban?

Elena se puso rígida. Carlisle tenía razón en que la situación era peligrosa. Pero
Elena confiaba en poder detenerlos. Había estado arriesgando su vida con frecuencia
en el pasado, y en esta vida no sería diferente desde el momento en que prometió pro-
tegerlo. Pero todo lo que Carlisle señalaba era el peligro.

—Eres lo suficiente inteligente como para amenazarme al pedirme que renuncie


a mi matrimonio contractual.

— ¿Eh?

—Si te hubieran lastimado, entenderías porque estoy enfadado.

Elena hizo una pausa. No lo había considerado tanto, pero para ser justos, no te-
nía mucho tiempo para pensar en eso cuando estaba ocupada salvando a Carlisle.

—Entiendo lo que dices. Pero si no los hubiera detenido, tu vida podría haber es-
tado en peligro. ¿La gratitud no debería ser lo primero en una situación como esta?

9
El regreso de la Dama Caballero

—Existía la posibilidad de que muera, pero solo porque un puente se derrumbe


no significa que sea una garantía.

Algo amargo surgió en su pecho. Ella nunca imaginó que estaría tan molesto
como para no ofrecer siquiera una simple palabra de gratitud. Nunca haría un comen-
tario semejante contra alguien que le salvó la vida, sin importar lo preocupada que es-
tuviera.

—Sí, incluso si sobrevivieras, las innumerables personas en el puente...

—Debes pensar en ti antes de preocuparte por las innumerables personas en el


puente.

— ¿Qué?

—Te lo dije, si te lastimas, podría perder la cabeza...

Su mirada se volvió pesada y ardió como la luz del día en la oscuridad. Su in-
tensa mirada se fijó exactamente en Elena.

— ¿Has pensado en lo que haría con ellos si te lesionas? Podría arrancarles las
extremidades para que parecieran muertos, pero aún estarían vivos.

Elena se quedó momentáneamente sin palabras.

Él era serio. Su voz tranquila pronunció tales palabras crueles sin dudarlo.

—Entonces si mueres... ¿qué crees que haré?

Si la lesión por sí sola pudiera llevarlo a este terrible estado, ella no podía imagi-
nar qué haría él más allá de eso si moría. Carlisle continuó en voz baja.

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Kovel Translations

—El Imperio de Ruford quiere impedir que me convierta en emperador.

¿Por qué? ¿Qué demonios iba a hacer?

Elena no pudo mantenerse al tanto de cómo Carlisle mencionó tan fácilmente


estas horripilantes historias. Sabía que él estaba preocupado por ella, pero esto era
más que racional. Pudo haber sido culpa de Elena por haberse ido de su lado sin una
explicación adecuada, pero el contrato ya le había permitido actuar como caballero.

Ahora, la misión de Elena era cambiar su terrible futuro. La vida de su familia es-
taba sobre sus hombros. No importaba lo mucho que Carlisle lo odiara, ella lo defende-
ría y lo haría emperador.

Elena respondió con voz tranquila.

—Caril... Quiero ser emperatriz, y es por eso que hice un matrimonio por contrato
contigo. Pero eso no significa que seré una muñeca esperándote dentro de un palacio
resplandeciente.

Ella lo llamó por su apodo para calmar el ambiente y, convencerle de que le per-
mitiera mantener su contrato, tanto como fuera posible.

Al parecer su corazón fue conmovido, los ojos ardientes de Carlisle parecieron


suavizarse un poco.

—Hay algunas cosas que entiendo de Caril, y otras que no.

Pero el punto era...

—Esto es lo que soy.

Elena no era solo una mujer noble bonita con un vestido hermoso. También era
un caballero vestido con una armadura que empuñaba una espada.

—Voy a usar esta armadura, quieras o no.

De repente, se escuchó un fuerte estallido proveniente de la dirección del festi-


val. Quizás se acercaba el final de la celebración.

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El regreso de la Dama Caballero

Una brisa se agitó y esparció pétalos rojos en el aire, que comenzaron a bailar
como copos de nieve alrededor de Elena, mientras esta todavía se encontraba en su
armadura negra. Los pétalos eran del mismo color que sus vivos ojos carmesí que bri-
llaban debajo de su casco. La armadura dura y los pétalos rojos ciertamente eran una
contradicción pero, en este momento, se adecuaban bien.

Una bella dama de día y una fría espadachina de noche.

—No trates de cambiarme.

Carlisle no respondió. Solo le dirigió una mirada complicada, pero ya no había ra-
bia en sus ojos.

Los dos simplemente se miraron en silencio. El murmullo del río que fluía en la
distancia era extrañamente cómodo. Si estas dos personas habían mantenido partes
de sí mismas escondidas hasta el momento, era en esta ocasión que sus capas se ha-
bían expuesto un poco.

La mano de Carlisle todavía sostenía el brazo de Elena, y de repente tiró de su


cuerpo hacia sí mismo.

Elena perdió momentáneamente su equilibrio por la fuerza y Carlisle abrazó su


cabeza con la otra mano. Sus ojos se abrieron de par en par debajo del casco mientras
él susurraba con fuerza en sus oídos:

—No te lastimes.

—No estoy herida.

Carlisle parecía haber olvidado que Elena no había sido herida durante la batalla.
En lugar de un abrazo apropiado, él acunó su cabeza contra su pecho. Ella no podía
sentir su toque debido a la armadura, pero quería salir de esta situación incómoda.

Cuando Elena trató de volver a su posición original, Carlisle apretó su agarre.

—Caril...

—Eres una mujer muy peligrosa. Me haces ser demasiado egoísta.


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Kovel Translations

Elena quería preguntarle a qué se refería. Sin embargo, Carlisle volvió hablar con
más resolución en su voz.

—No tendrás que cambiar así que, por favor, quédate un poco más de esta ma-
nera.

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El regreso de la Dama Caballero

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Kovel Translations

♦♦♦

—Eugh, ¿por qué el clima es así?

Helen desembarcó de su lujoso carruaje y se recogió el chal sobre los hombros.

El cochero, por su parte, se apartó de su asiento y le hizo una reverencia que fue
suficiente para que una persona normal se destrozara la espalda.

—Mi señora, este es el clima de la capital.

—Me resfriaré antes de asistir al baile real.

Quien se encontraba detrás de la quejumbrosa Helen era Sophie, que había sido
contratada y compensada generosamente por la familia Selby. Ella fue rápida para tra-
tar de impresionar a Helen más que nadie.

—Señorita Helen, por favor entre. ¡Sería terrible si se resfría!

—Sí. Todos ustedes, tomen mi equipaje. Por Dios, espero que el frío no arruine
mis hermosos vestidos.

Otra criada apareció a las instrucciones de Helen. Ella era Tilda, la que había
destruido el vestido de Elena y había huido.

— ¡Sí, mi señora! —Tilda se apresuró a mover el equipaje con una expresión de


pánico en su rostro.

Helen se dirigió a la mansión a un ritmo pausado, ya que los sirvientes estaban


en una conmoción debido a ella. Cruzó el jardín desde donde se encontraba el carruaje,
mirando alrededor y murmurando incómodamente.

—Ese viejo... No me consiguió una mansión bonita.

Era una mansión imponente con un gran jardín, a diferencia de la simple resi-
dencia Blaise. Pero, incluso eso no podía compararse con el castillo de Helen.

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El regreso de la Dama Caballero

Helen vio al mayordomo correr hacia ella, habiendo recibido tardíamente la noti-
cia de que había llegado a la mansión. Se habían retrasado mucho debido al largo viaje,
y el mayordomo no había recibido la debida notificación.

—Oh cielos, mi señora, ¿ha llegado?

—Sí. Su recepción parece apresurada.

—Mis más sinceras disculpas.

El mayordomo dejó caer la cabeza y Helen se burló de él.

—He enviado a un hombre, pero no he sabido nada de él. Averigua qué está mal.

— ¡Sí, mi señora!

—Y envía a alguien para que averigüe si la Emperatriz puede recibir una audien-
cia.

—Sí, de inmediato.

Helen se deslizó por delante del mayordomo.

—No se limite a decir que lo hará. Dese prisa.

— ¡S-Sí! —El mayordomo se apresuró a llevar a cabo las tareas que ordenó.

Pronto el sonido urgente de sus pasos se desvaneció, y Helen entró serena-


mente en la mansión.

Ahora que el baile estaba cerca, había mucho trabajo por hacer. Afortunada-
mente, Tilda rasgó el vestido de baile de Elena, lo que hizo que no pudiera asistir. Sin
embargo, eso no calmó su ira.

—Señorita Blaise, algunas cosas divertidas están por suceder.

La sonrisa de Helen brillaba cuando recordaba a Elena en la fiesta del té.

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Kovel Translations

Capítulo 63: ¿Dónde he visto esto antes? (1)


Después de prevenir un desastre en el Puente de las Flores, Elena regresó a su
mansión. Y por un tiempo, vivió una vida ordinaria de mujer noble de nuevo.

En este lugar no tenía muchas cosas que hacer como en el Castillo Blaise, pero
aún tenía que supervisar las tareas domésticas. Estaba inquieta por estar tan lejos de
casa, pero su padre se quedó en la mansión de la capital durante largos períodos de
tiempo, por lo que pensó que podría ser productiva aquí.

Era bueno estar ocupada, le ayudaba a distraerse de sus pensamientos. Los


pensamientos de Elena viajaban desde Carlisle, hasta el festival del Puente de las Flo-
res.

Su voz aún resonaba claramente en sus oídos.

—Quédate así un poco más.

Elena cerró los ojos con fuerza ante el recuerdo.

—No pasó nada malo, pero aun así siento que voy a enloquecer...

Ella no podía rechazarlo fácilmente, así que había hecho lo que le pedía. Incluso
si pudiera rehacer el momento, no necesariamente le hubiera impedido abrazarla. Sin
embargo, todavía se sentía culpable. Su relación con Carlisle no era más que un asunto
de negocios. Aunque estaban unidos por un matrimonio contractual, estaba formado
por necesidades mutuas. Elena no se volvería sentimental, ella tenía una familia que
proteger.

Mantén la cabeza en su lugar, Elena.

Juró no volver a perder a su familia. No había tiempo para entretenerse en nin-


guna otra emoción. Fue impresionante que lograra reunir algo de ira consigo misma
por permitir ciertos actos, pero ese fue el final. No volvería a suceder.

Se levantó del escritorio donde estaba revisando algunos documentos, y luego


alzó una pequeña mesa al final de la habitación con una mano. Era del tamaño y peso

17
El regreso de la Dama Caballero

adecuados para que ella construyera la fuerza de sus brazos, y cuando no había nadie
presente, haría repeticiones levantándola y bajándola.

Ella escuchó un golpe en la puerta. Puso la pequeña mesa de nuevo en su lugar y


habló con calma.

—Adelante.

Fue Michael quien entró.

—He venido a decirte algo, mi señora.

—Sí. ¿Qué es?

—Se trata de la criada, Sophie. Sobre la que me pediste que investigue.

Los ojos de Elena brillaron cuando Michael dijo ese nombre. Elena encontraría a
la que estaba detrás de la destrucción de su vestido. Sin embargo, contrariamente a lo
que esperaba, Michael abrió la boca con aire de culpabilidad.

—Bueno… No hay rastro.

— ¿Nada?

Elena no estaba convencida. Con los recursos de inteligencia en la casa Blaise,


debería ser fácil rastrear a una simple criada. Ella asumió que el único contratiempo
sería el tiempo que tomaría para que la información se entregara hasta la Ciudad Capi-
tal.

— ¿Cuál fue el último lugar donde fue vista?

—Parece que ella tuvo un momento difícil después de que fue despedida. Estuvo
buscando empleo, pero al final perdió todo el dinero que tenía apostando.

Elena pensó que Sophie usaría la moneda de oro que le dio para establecerse en
algún lugar, pero no parecía ser el caso.

Michael continuó su explicación.

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Kovel Translations

—Parece que se quedó en los barrios marginales por un tiempo sin ningún lugar
a donde ir, pero un día algunos hombres de aspecto rudo la tomaron del camino. No he
podido confirmar nada de lo que sucedió después de eso.

—Entiendo.

Elena se perdió en sus pensamientos por un momento. Si ella interpretó correc-


tamente el informe de Michael, entonces alguien se llevó a Sophie para esconderla de
los ojos de los Blaise, de lo contrario, de repente no habría desaparecido así. Si Sophie
estaba muerta, entonces deberían haber encontrado el cuerpo.

¿Pero quién es el responsable?

Quienquiera que sea, no habrían tomado a Sophie sin razón. Se requeriría más
investigación, pero Elena se dio cuenta de una posibilidad importante.

La persona puede ser un noble de buen estatus social.

Ella no creía haber ofendido a nadie desde que regresó al pasado, pero no podía
emitir un juicio apresurado. A veces Elena se involucra en las cosas, incluso cuando no
había hecho nada malo.

—Entiendo, eso es todo por ahora.

—Lamento no haber podido completar lo que me pediste. Seguiré rastreando a


la criada.

—Sí, por favor. Si encuentra alguna información, hágamelo saber.

—Sí, mi señora.

Estaba cerca del final de su conversación cuando… Mirabelle abrió la puerta y


entró con prisas en la habitación.

— ¡Hermana!

— ¿Qué sucede?

19
El regreso de la Dama Caballero

Mirabelle señaló con el dedo hacia la puerta con pánico.

—Bueno... ¡Creo que deberías salir primero!

— ¿Qué está sucediendo?

Se apresuró a buscar a Mirabelle.

Así fue como Elena, Mirabelle y Michael llegaron al frente de la mansión y en-
contraron que la entrada estaba casi completamente bloqueada por un carro con gran-
des regalos. Los trabajadores estaban moviendo cuidadosamente las cajas en la man-
sión.

— ¿Qué en la tierra…?

Elena se quedó atónita ante la escena que tenía ante ella.

Mirabelle ya había abierto una de las cajas herméticamente cerradas, con curio-
sidad por el contenido del interior. En lugar de explicarlo, rápidamente se lo entregó a
Elena. Era una bonita joya de madera. Elena lo abrió con mirada inquisitiva.

—Ah...

Su boca se abrió. La caja estaba llena de deslumbrantes joyas de diferentes co-


lores. Si una caja tan pequeña contenía tanto tesoro, no podía imaginar qué otra cosa
tenía delante.

Perplejo, Michael se acercó rápidamente a los trabajadores.

— ¿Qué es esto? ¿Quién lo envió?

—No lo sabemos. Solo estamos haciendo lo que nos dicen. La persona encar-
gada de la entrega me pidió que le entregara esta carta a la señorita Blaise.

Michael recibió la carta de ellos con una mirada dudosa, luego regresó con Elena
y se la entregó.

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Kovel Translations

Elena se sorprendió una vez más por los artículos que habían llegado. No podía
pensar en nadie que le enviara estas cosas, incluso si estaba conectada con su padre.
Ella rápidamente abrió el sobre.

Había un mensaje en el interior, escrito con una buena letra.

『 Espero que te gusten uno de estos vestidos. No olvides nuestra promesa. 』

Elena supo quién era de inmediato. Él le envió vestidos para el baile tal como lo
prometió. Y... todo lo demás también.

Estaba sin palabras. Observó a los trabajadores transferir la enorme carga. No


podía creer que todo esto realmente fuera suyo.

— ¿Quién es, hermana? ¿Quién te envió esto?

—Ah... Bueno, supongo que es porque hubo muchas personas que dijeron que
iban a enviarme vestidos el otro día.

— ¿Qué?

Elena sintió que un sudor frío le corría por la espalda. Incluso Michael la estaba
mirando con una expresión de sorpresa.

Elena simplemente sonrió torpemente.

21
El regreso de la Dama Caballero

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Kovel Translations

Capítulo 64: ¿Dónde he visto esto antes? (2)


Una vez que terminó de recibir todo los artículos que llegaron a la mansión, ca-
talogó veinte vestidos y cinco cajas de joyas. Y para evitar que la ropa se arrugara, los
colocó en el vestidor enseguida.

Luego, Elena abrió el tercer joyero, y se frotó las puntas de los dedos contra su
frente.

No puedo creer lo que ha hecho este hombre.

Ella no podía darse el lujo de ir al baile con un vestido atractivo, pero los regalos
de Carlisle eran demasiado.

Mientras Elena reflexionaba con un pequeño dolor de cabeza, Mirabelle expre-


saba continuamente su admiración mientras arreglaba los vestidos.

—Mira, hermana. Es tan lindo.

Ella se emocionó ante los colores vivos y las decoraciones detalladas, con dise-
ños únicos. Si bien ella amaba los vestidos de Anco's Tailors, no podía compararlos con
estos vestidos que llegaron a la mansión.

Los vestidos hechos en la sastrería eran aptos para cualquier noble, pero estos
trajes elegantes eran para cualquier miembro de la Familia Real. Tenían la cantidad
apropiada de esplendor también. Sin ser demasiado llamativos para evitar ser pegajo-
sos; en ocasiones era demasiado poco o demasiado simple, pero la estética de los ves-
tidos que habían recibido estaba perfectamente equilibrada.

Un vestido le llamó la atención por el encaje en el pecho, mientras que otro tenía
un dobladillo hermoso en la falda. Mirabelle se sorprendió por la variedad y murmuró
sorprendida para sí misma.

—Tan hermosa. Es como si fueran del Reino de Freegrand, la tierra santa de la


moda.

23
El regreso de la Dama Caballero

Elena no respondió, insegura del origen de los vestidos. Sin embargo, si Carlisle
se encuentra con el Reino de Freegrand en el campo de batalla, entonces seguramente
estos serían los despojos. Debe ser extremadamente rico habiendo adquirido tantas
riquezas a causa de la guerra.

¿Debería devolverlos?

El problema era que Elena y Mirabelle no tenían nada más que ponerse para el
baile. Además, Carlisle le dio una condición a cambio de estos vestidos.

—Lo que sea que envíe, no puede decir nada en contra.

Carlisle debe haber sabido sus pensamientos.

Elena dejó escapar un suspiro de frustración. Mirabelle, que todavía estaba em-
papada en los regalos, se acercó a Elena.

— Entonces, ¿quién te envió todo esto?

—Ah, bueno... Es tan tímido que no le gusta revelar su nombre.

Logró evadir la respuesta y sonrió rígidamente, mientras Mirabelle respondió


con una expresión radiante.

— ¡Pienso que le gustas!

— ¿Qué? De ninguna manera.

— ¿Eh? ¿Cómo sabes eso? No enviarías todos estos vestidos a alguien que no te
gusta.

Mirabelle no quiso decir nada profundo, pero Elena se dio cuenta de una nueva
posibilidad. Apreciaba que Carlisle fuera tan amable, pero nunca pensó que tuviera
cierto sentimientos hacia ella.

No, es bastante obvio que no es así.

24
Kovel Translations

La relación que tenían entre ellos, era a causa de un contrato, no había nada más
allí. Así que era muy probable que él coqueteara con otras mujeres, en lugar de elegir
que le gustara alguien como ella.

¿Tal vez él quería pagar una deuda en el pasado? Elena optó por inclinarse hacia
esa explicación.

Después de un momento de pensamiento, Elena giró la cabeza y vio a Mirabelle


observándola con ojos solitarios. Elena acarició la suave mejilla de su hermana.

—Tú eres la única que necesito.

— ¿Ah, en serio?

—Sí. Si Mirabelle se queda conmigo, no necesito nada más.

Mirabelle se puso de un color rojo brillante cuando sonrió, y al ver su expresion,


Elena sonrió feliz. Esta pequeña felicidad era suficiente para ella, nunca renunciaría a
esta vida que le habían dado.

Mirabelle señaló una de las cajas de joyas sin abrir.

— ¿Debo abrirlo y luego guardar lo que hay allí también?

—Sí.

Todavía no había decidido qué hacer con todas las joyas, pero no podían darse el
lujo de dejar objetos tan caros tirados por ahí. Mirabelle abrió la caja.

— ¡Oh, hermana!

Elena se volvió ante la voz asustada de Mirabelle. Había un collar con una joya
roja que llamó su atención. Mientras que las otras cajas rebosaban con varios acceso-
rios, esta caja solo contenía un collar especial.

¿Dónde he visto algo como esto antes?

Elena inclinó la cabeza mientras miraba el artículo vagamente familiar.

25
El regreso de la Dama Caballero

Mirabelle continuó con voz temblorosa.

— ¿No es este el collar de diamantes rojos que vimos en la joyería antes de irnos
a la capital?

— ¿Qué?

Elena, que no se sorprendía fácilmente, esta vez lo hizo más de una vez en un
solo día.

Su boca se abrió al recordar el precio del diamante rojo que vio en la joyería. Sin
embargo, el conjunto de diamantes rojos en este collar era mucho más grande. No po-
día imaginarse llevando una cosa tan costosa alrededor de su cuello. Había vivido fru-
galmente durante su última vida, y mientras intentaba disfrutar del lujo cuando podía,
esto era demasiado.

—No sé qué más hacer, pero realmente no puedo aceptar esto.

Después de que Mirabelle se fuera, Elena ató un pañuelo rojo en la ventana. No


ató varios, como había hecho cuando Carlisle estaba en peligro, pero...

Como para expresar su vergüenza, ató dos pañuelos a la ventana.

26
Kovel Translations

Capítulo 65: ¿Podemos entrar? (1)


Era tarde en la noche cuando Kuhn llegó. Estaba siendo más cauteloso de lo ha-
bitual, ya que si un hombre es visto entrando a hurtadillas en la habitación de una se-
ñorita noble causaría rumores no deseados. No estaba acostumbrado a verla a tan al-
tas horas de la noche pero cuando vio que había dos pañuelos atados, decidió ir.

Kuhn aterrizó silenciosamente en la habitación y se volvió para cerrar las venta-


nas.

Elena, que estaba a punto de sucumbir al sueño, abrió los ojos ante la leve mo-
lestia. Su mano se deslizó hacia la daga debajo de su almohada. Entonces oyó una voz
familiar.

—Soy Kuhn. ¿Para qué me llamaste?

Elena aflojó el agarre en la daga y salió de la cama. Es descortés recibir a un in-


vitado estando en la cama. Sin embargo, Kuhn desvió su mirada para no mirarla en ca-
misón. Cuando Elena se dio cuenta de su estado, se puso rápidamente la bata que es-
taba al lado de su cama.

Ella fue directo al punto.

—Recibí la ropa y las joyas que él me envió. Lo sabes, ¿no?

—Sí, lo sé.

—Me veo obligada a aceptar un vestido para el baile, pero en cuanto a las joyas...

Kuhn la interrumpió.

—Eso no es posible.

Parecía haber anticipado su respuesta. Cuando Elena trató de abrir la boca para
hablar, Kuhn la interrumpió de nuevo.

27
El regreso de la Dama Caballero

—El general dijo que me cortaría la garganta si tomaba tan solo una prenda de
vuelta.

— ¿Q-Qué?

Elena se sorprendió por la inesperada respuesta. Ella habló de nuevo, con sos-
pecha escrita en sus rasgos.

— ¿Es una especie de broma?

—Probablemente no.

Dudaba que Carlisle matara a Kuhn, pero le había respondido tan seriamente. Al
parecer Carlisle supuso lo que pasaría. De hecho, él también le hizo prometer desde el
principio que aceptaría todos los artículos que enviaría.

Pero, ¿cómo puedo aceptarlo?

El costo de los vestidos y las joyas era enorme, y ni hablar del exorbitante precio
del collar de diamantes rojos. Ella no podía aceptar tales cosas sin ninguna razón.

—Entonces, por favor dile al príncipe esto: Todo es demasiado valioso para que
lo acepte sin más. Devolveré el vestido después de usarlo en el baile, ya que hice una
promesa y debo cumplirlo. Aunque espero que pueda tomar de vuelta las joyas.

Elena fue insistente, pero Kuhn respondió con una expresión imperturbable.

—Le haré saber. Pero el general dijo: Si ella solicita devolver algo, dile esto.

— ¿Qué es…?

—Dijo que le gustaría verte como una dama en el baile con el vestido y las joyas
que te envió.

Elena no sabía por qué Carlisle quería darle esos preciosos regalos. Entonces, de
repente, recordó lo que le dijo la última vez que se encontraron.

28
Kovel Translations

—No me gusta que otras personas te miren, pero no tengo la intención de de-
cepcionar a mi mujer.

¿Estaba diciendo que quería que ella fuera coronada como la dama del baile?

Este no era un honor otorgado en todos los bailes, solo en aquellos celebrado
por la Corte Imperial se llevaba a cabo la ceremonia en la que seleccionan a la mujer
más bella de la noche.

La mujer elegida era recompensada con una tiara, y aunque la tiara en sí era más
simbólica que valiosa económicamente, el puesto era un honor codiciado por muchas
jóvenes nobles. Al punto en que lo rumores decían que si una mujer humilde fuera co-
ronada como la mejor dama podría encontrar una buena pareja y ascender en su esta-
tus social. Fue por eso que las sastrerías estaban abarrotadas con trabajo durante la
temporada de bailes.

—No hay posibilidad de que me elijan para un puesto así.

En un principio, no tenía tantas expectativas, y recordó quién fue elegida como


la Madona1 en su última vida.

—Espero que Su Alteza no espere mucho de mí.

—No puedo adivinar lo que piensa.

Elena continuó con más insistencia.

—Todavía es demasiado para mí de todos modos. Por favor, dile que se lo lleve
de vuelta.

—Le daré el mensaje, pero el general está lejos de la capital por asuntos urgen-
tes. Es posible que no puedas recibir una respuesta antes del baile.

—Entiendo.

1
Madona es un término medieval italiano que según Wikipedia se usa para describir a una dama o una mujer de la
nobleza. Significa: mi señora.

29
El regreso de la Dama Caballero

La cara de Elena se agitó con ansiedad. Se preocupaba cuando Carlisle estaba


lejos de ella. Su vida había estado en riesgo en el puente de las flores, y a ella le preo-
cupaba que algo volviera a suceder.

—El general dijo que si no quieres aceptarlo aun después de todo eso, debía de-
cirte una última cosa.

— ¿Qué?

—Él dijo cumple tu palabra. Si no lo haces, él tampoco mantendrá la suya…

La boca de Elena se abrió con sorpresa incluso antes de que Kuhn terminara de
hablar.

—De ninguna manera.

—Eso es todo lo que puedo decirle.

La forma estéril y profesional de Kuhn obligó a Elena a contener su ira. Era inútil
enojarse contra un mensajero.

Qué injusto.

Ese fue el primer pensamiento que le vino a la mente. Carlisle estaba obligán-
dola a aceptar artículos caros, pero desde el punto de vista de Elena, no podía estar
endeudada con él. Ella también temía acostumbrarse a su ayuda.

En su última vida, vivió una vida solitaria con la venganza como su único obje-
tivo. Confiar en los demás podría debilitarla. Al principio, le gustaba que Carlisle la es-
tuviera tratando bien, pero ahora se sentía atrapada, y si seguía recibiendo constante-
mente ayuda de él, tendría que pagarlo un día.

—Entiendo, pero será solo por ahora. —Elena respondió con disgusto.

No había manera de devolver todo, incluso si ella quería hacerlo. Estaba preocu-
pada por los comentarios de Carlisle hacia Kuhn, y el hecho de que no podía hablar con
él en persona antes del baile. Se resignó a aceptar los vestidos y joyas. No había otra

30
Kovel Translations

forma de asistir al baile y encontrarse con él. No le gustaba mucho, pero no tenía otra
opción.

—Si no tienes más órdenes, me iré ahora.

—Gracias por tu trabajo, aun siendo tan tarde en la noche.

Kuhn inclinó hábilmente la cabeza, luego salió silenciosamente por la ventana.


Ella vio que su figura desaparecía de la vista, luego se dirigió a su cama y se sentó. Se-
ría difícil conciliar el sueño de nuevo.

No quedaba mucho tiempo para prepararse hasta el baile. Cuando llegara el mo-
mento, habría mucho que hacer. Primero, ella estaría oficialmente en una relación con
Carlisle; entonces, la boda se llevaría a cabo lo antes posible para que pudiera ocupar
el lugar como princesa. Aunque esto había sido planeado desde el principio, muchas
cosas cambiaron alrededor de ellos desde ese momento, mucho más de lo que ella
pensaba.

Elena miró por la ventana hacia el manto de estrellas en el cielo nocturno. In-
cluso en la oscuridad, la estrellas parecían brillar más que nunca.

—Buena suerte, Elena Blaise.

Esperaba no lamentar nada en esta vida.

31
El regreso de la Dama Caballero

Capítulo 66: ¿Podemos entrar? (2)


Desde muy temprano en la mañana, los sirvientes de la casa Blaise estuvieron
ocupados ya que había dos vestidos que arreglar antes del baile. La más apasionada de
todos fue Mirabelle.

—Quédate aquí por un momento, hermana.

Mirabelle comenzó a medir a Elena a mano. Los vestidos que Carlisle había en-
viado eran tan hermosos que parecían haber reavivado la inspiración de la chica para
crear.

Elena nunca había visto los ojos de su hermana iluminados con tanto fervor, la
miró constantemente con curiosidad.

— ¿Te gustaría estudiar en el extranjero en Freegrand?

— ¿Qué? ¿Estudiar en el extranjero?

Freegrand es el país más conocido en el continente por su dedicación a la moda.


Y a diferencia del Imperio de Ruford, que aún se resiste al avance económico de las
mujeres, Freegrand es un reino libre sin discriminación alguna hacia el desarrollo de la
mujer. Como resultado, también fue un lugar donde se reúnen muchas mujeres em-
prendedoras.

Mirabelle se sorprendió, como si esa idea jamás hubiera cruzado por su mente,
pero pronto sonrió suavemente y negó con la cabeza.

—La matrícula es cara allí. Y padre probablemente no me lo permita.

—Si no tuvieras que preocuparte por la matrícula y si padre te permitiera ir, ¿lo
harías?

No podía ser del todo sincera con Mirabelle ahora, pero Elena podría pagar la
matrícula tan pronto como se convirtiera en la princesa heredera. Sin importar la vida
que su encantadora hermana pueda elegir, Elena esperaba que su hermana menor
fuera libre y que hiciera lo que más amaba.

32
Kovel Translations

—Bueno... no lo he pensado antes, así que no puedo decirlo.

—Piénsalo. Haré lo que sea necesario para ti.

—Sí, entiendo.

Mirabelle sonrió con gratitud mientras sostenía un alfiler en su mano. Elena se


calentó ante la expresión de su hermana.

María, la doncella detrás de ellos que estaba trabajando en la máquina de coser,


se volvió hacia Mirabelle a toda prisa.

—Jovencita, ¿qué hago con esto?

Mirabelle se dirigió directamente a inspeccionar la máquina atascada.

—Oh, esto es...

Mientras Elena observaba a Mirabelle hacerse cargo de la reparación de sus


vestidos, a Elena se le ocurrió que Mirabelle se parecía bastante a su madre.

♦♦♦

El resto del día pasó tan rápido como la luz. Elena, Mirabelle y las criadas de la
mansión trabajaron juntas para completar los vestidos a tiempo.

— ¡Está listo, hermana! Ven y mira.

— ¿De verdad?

Elena siguió a Mirabelle al vestidor con anticipación.

—Ah...

Ella no pudo evitar mirar con la boca abierta. Aunque había visto el proceso in-
termedio, era la primera vez que veía el producto final de su trabajo.

— ¿Estos son nuestros vestidos?

33
El regreso de la Dama Caballero

La voz de Elena tembló y Mirabelle asintió con entusiasmo.

— ¡Sí! ¿No son hermosos? No hicimos mucho al diseño general, sino que simple-
mente hicimos algunos ajustes para adaptarlos a nuestra forma. Los originales ya eran
perfectos, pero pensé que sería mejor adaptarlos para que se ajusten a nosotros mis-
mos.

—Mirabelle, esto es tan perfecto.

Ante la expresión de Elena, Mirabelle se sonrojó aún más.

—Todos trabajamos duro. Los resultados fueron mejores de lo que esperaba.

Mirabelle estaba siendo modesta, pero había creado una reinterpretación com-
pleta del estilo. El vestido que había hecho para ella, era negro, un color un poco
inusual, con una gran cinta alrededor del cuello y un lujoso patrón dorado decorado en
su falda.

El vestido de Elena era de una hermoso color rosa, los hombros estaban al des-
cubierto, enfatizando su encanto femenino, la falda está compuesta de capas, dando
una sensación elegante y flotante. Estaba segura de que los vestidos originales no
eran tan perfectos como este. Con la figura delgada de Elena y la pequeña de Mirabe-
lle, se crearon más partes del vestido de lo que se esperaba.

—Es impresionante.

—Tu vestido fue hecho para resaltar el collar de diamantes, especialmente por
que fue un regalo de incalculable valor.

Elena se había olvidado temporalmente del collar. Ella siguió con una mirada de
sorpresa en su rostro.

— ¿El collar?

—Sí, el que usarás en el baile. Entonces lo intentaré alguna vez, pero no ahora.
Me ocuparé de ello incluso si es un préstamo.

34
Kovel Translations

Mirabelle no se equivocó, así que Elena asintió torpemente. En verdad, no tenía


que ir al baile con el collar, pero ella prometió aceptar lo que Carlisle le enviará sin
quejarse. Ya que de cualquier manera los devolvería, podría usarlo una vez, ella decidió
aceptar su sinceridad y no preocuparse demasiado por eso. Ellos crearían una escena
de amor a primera vista en el baile, por lo que tenía que verse lo suficientemente her-
mosa para que fuera lo más convincente posible.

—Has hecho un trabajo maravilloso con estos vestidos. Gracias por tu esfuerzo,
Mirabelle.

Mirabelle sonrió felizmente y tomó la mano de su hermana para alejarla.

—Ahora que hemos terminado los vestidos, vamos a cuidar un poco de nuestra
piel.

— ¿Protección de la piel?

— ¡Por supuesto! Quiero que mi hermana sea coronada como la Madonna del
baile.

— No creo que eso sea posible...

A pesar del pesimismo de Elena, Mirabelle solo la apuró.

— ¡Vamos, vamos!

—Lo entiendo.

Las dos caminaron sonriendo.

♦♦♦

En la tarde del baile.

Una gran línea de carruajes atravesaba las puertas del Palacio Imperial. Uno de
ellos estaba adornado con el sello de la Casa Blaise.

35
El regreso de la Dama Caballero

Los carros entraron en orden, hasta que por fin llegó el carro Blaise a la entrada.
Un heraldo anunció los nombres con voz atronadora.

—Las hijas del conde Blaise.

Cuando la voz del heraldo se apagó, un sirviente abrió la puerta del carruaje. Ha-
bía una alfombra roja desde el carruaje hasta la entrada del palacio.

El pie de Elena se hundió suavemente sobre la alfombra.

El hombre de la invitación hizo una doble toma en Elena y luego dejó caer la lista
que tenía. La multitud a su alrededor, emocionada por el baile, dejó de actuar para mi-
rar a la mujer que había emergido como una diosa.

Cabellos como el oro fundido y piel blanca como la nieve. Un exquisito collar de
diamantes rojos hermanados, además sus ojos eran rojos y brillaban como rubíes. La
joven salió completamente del carruaje, su movimiento fue tan suave y refinado como
el agua y con un vestido tan impresionante que fue suficiente para recuperar el aliento
de todos. Era como ver una belleza de otro mundo.

Elena, quien salió primero, le tendió la mano a Mirabelle.

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Kovel Translations

37
El regreso de la Dama Caballero

—Ten cuidado al bajarte, Mirabelle.

El surgimiento de una nueva chica volvió a respirar a la gente. Elena se volvió


hacia el heraldo y lo encontró mirándolas.

— ¿Podemos entrar?

— ¡Ooh sí! Por favor entra.

Él nombró a un sirviente para que les sirviera de guía, y Elena y Mirabelle pronto
entraron al palacio, tomándose las manos con afecto.

Tan pronto como las dos desaparecieron de la puerta, los murmullos aumenta-
ron considerablemente. Todos allí hablaban una palabra tras otra sobre Elena. Su apa-
riencia era extraordinaria.

38
Kovel Translations

Capítulo 67: Cegados por su belleza (1)


El baile real se llevó a cabo en el Palacio Freesia, que contaba con el salón de
baile más grande en los terrenos imperiales. Elena y Mirabelle, guiadas por el sirviente,
pasaron por un laberinto de espléndidas habitaciones, y ya podían oír el jolgorio de la
fiesta.

Otro guardia de la puerta estaba colocado en la entrada del salón de baile, y


cuando vio a Elena, sus ojos se agrandaron. El criado se dirigió primero a él.

—Estas son las nobles hija de la casa Blaise.

El guardia no pudo apartar los ojos de Elena mientras abría la puerta.

Las puertas del salón de baile era tan grandes como las puertas del palacio, se
abrieron lentamente para revelar el reluciente salón. Elena y Mirabelle se deslizaron
dentro, capturando los ojos de los nobles y haciendo que murmuraran entre ellos. Era
lo mismo tanto para hombres como para mujeres. Los que no notaron a Elena al princi-
pio se sorprendieron cuando pasó a su alrededor, y el zumbido se hizo más fuerte.

— ¿Quién es esa joven?

—Oh, mira ese collar. ¡Es un diamante rojo!

— ¿Dónde se hizo ese vestido?

Al igual que en el exterior del palacio, la brillante apariencia de Elena atrajo la


emoción de los espectadores. Tal vez fue sólo natural. Aunque el vestido de Elena era
simple, uno no podía dejar de admirar la calidad del trabajo. Desde su vestido hasta las
joyas que adornaban su cuerpo, todo fue finalmente elegido para resaltar su belleza.
Mientras que otras mujeres se habían vestido espléndidamente con la mejor ropa para
el baile, fueron Elena y Mirabelle las que se destacaron con notoriedad sobre todas
ellas.

39
El regreso de la Dama Caballero

La aparición de las hermanas rápidamente cambió los ánimos en el salón de


baile. La repentina afluencia de atención presionó por todos lados, avergonzando a
Elena mientras se dirigía a una de las esquinas de la habitación.

Me vestí con cuidado, así que, ¿qué sucede?

Se preguntó si había algo extraño en su rostro, pero confiaba en que Mirabelle le


hubiera dicho si se trataba de eso. Nunca había recibido tanta atención en su vida.

Elena se instaló en el borde del salón de baile, ignorando la mirada de público,


levantó una copa de vino sobre de una de las mesas. El líquido era ligeramente alcohó-
lico, por lo que no tuvo que preocuparse demasiado y tomó unos sorbos. De repente,
vio la cara sonriente de Mirabelle a su lado.

— ¿Es el baile como esperabas?

Mirabelle había estado esperando el baile real con ansia, y por sobre todas las
cosas anhelaba ver al misterioso Príncipe Heredero.

—Bueno, todavía no lo sé, pero me encanta que todos te estén mirando. ¡Por al-
guna razón me hace sentir orgullosa de mí misma!

Mirabelle sonrió entusiasmada y Elena sonrió por lo linda que era su hermana. Si
Elena era una hermosa rosa, Mirabelle eran delicadas flores de aliento de bebé. Aun-
que los dos eran algo similares, Elena inmediatamente llamó la atención, mientras que
Mirabelle tenía una gracia más sutil. Pero las rosas no eran lo única cosa que eran her-
mosas. Mirabelle todavía era joven, pero cuando madurara, seguramente también se
convertiría en una dama muy bella.

Elena miró con ternura a su hermana.

—Es por ti. Gracias por hacerme lucir bella.

—Jeje, tú realmente podrías ser la Madonna del baile.

—Realmente no lo estoy esperando.

—Tch, ¿por qué no?


40
Kovel Translations

Mientras las dos estaban agradablemente absortas en su conversación, una


mujer familiar se les acercó.

—Oh, señorita Blaise. Te ves tan radiante que casi no te reconozco.

Los ojos de Elena se volvieron hacia la mujer que se acercaba. Era Marissa Ho-
lland, la principal figura de la sociedad del sur y la esposa del difunto Marqués Holland.
Había pasado mucho tiempo desde que la vio por última vez en la fiesta del té. Elena le
otorgó a Marissa una mirada de bienvenida.

—Es un placer verla de nuevo, señora.

—Quizás me apresuré a asistir al baile real. Mucha gente del sur también vino.

Elena miró a su alrededor, y de hecho vio algunas caras familiares. Cuando sus
ojos se encontraron, hizo una leve reverencia a los otros niños nobles, que también in-
clinaron sus cabezas en retorno. Marissa se volvió hacia Mirabelle.

—Esta pequeña joven también se ha vuelto más hermosa desde la última vez
que la vi. Lo sentí entonces, pero no me di cuenta de cuán verdaderamente hermosos
son los Blaise. Hazme saber si tienes algún secreto para compartir.

Elena respondió ante el cumplido.

—Me halaga.

—Sí, el marqués sigue siendo hermoso.

Marissa se cubrió la boca cortésmente y sonrió, luego se volvió con algo de cu-
riosidad.

—Pero el collar que llevas... es un diamante rojo, ¿verdad?

Lo único que las mujeres nobles no se perdían en las reuniones eran los vestidos
y las joyas.

41
El regreso de la Dama Caballero

Elena asintió simplemente, entendiendo que sería un tema de conversación. No


había razón para mentir. Marissa probablemente también conocía el tipo de gema in-
crustada en el collar, pero la conversación era el sello distintivo de los círculos socia-
les.

—Parece que tengo razón. Puedo decir que es una joya preciosa. Te queda muy
bien.

Mientras que otros podrían haberse preguntado dónde compró Elena el collar o
si lo recibió como regalo por parte de un hombre, Marissa no hizo más comentarios.
Ella podría haber pensado que era grosero entrometerse tan profundamente. Debido a
su naturaleza sabia, era una figura tan poderosa en la sociedad del sur.

Elena respondió abiertamente.

—Me complace que pienses que me conviene. En realidad es un poco más pe-
sado de lo que pensaba.

Marissa sonrió ante la humilde pero inteligente respuesta de Elena.

—Oh qué brillante, jovencita.

Mientras conversaban entre ellos un sonido de marcha constante surgió, y


pronto apareció la Guardia Real en una plataforma. Su aparición detuvo la actividad en
el salón de baile. El heraldo proclamó con voz atronadora:

— ¡Sus Majestades el Emperador y la Emperatriz han llegado!

Señaló la aparición de Sullivan, el duodécimo emperador del Imperio Ruford.


Avanzó a zancadas, sin mostrar signos de enfermedad más que una cara un tanto pá-
lida. Su enfermedad no era conocida por muchos hasta el momento de su muerte, y no
se veía muy diferente de lo habitual.

Sullivan entró en el salón de baile con un aire suave y apacible, a diferencia de


las auras implacables habituales de los emperadores anteriores. El conjunto de los no-
bles hizo eco en el coro.

42
Kovel Translations

— ¡Salve a sus Majestades el Emperador y la Emperatriz! ¡Gloria eterna al Impe-


rio Ruford!

Antes de sentarse, Sullivan se dirigió a los muchos nobles reunidos aquí.

—Estoy feliz de ver a muchos de ustedes presentes. Esta noche presentaremos


oficialmente a nuestro Príncipe Heredero.

Tal vez debido a la forma agradable de hablar de Sullivan, el ambiente en el sa-


lón de baile pareció iluminarse nuevamente. Junto a Sullivan había una mujer de me-
diana edad de pie en pose regia. Aunque la emperatriz Ophelia ya tenía cierta edad, to-
davía era admirada por su belleza.

—Su Majestad, debe estar feliz de tener al Príncipe Heredero de vuelta.

Sin embargo, Ophelia tenía una expresión amarga en su rostro.

—Sí, me siento aliviado ahora de que el hombre que será el futuro pilar del Impe-
rio haya regresado.

—Me alegra saber que tu corazón está tranquilo.

En la superficie, parecían ser una pareja armoniosa. El emperador habló de


nuevo a los nobles.

—Ahora, permítanme presentarles al Príncipe Heredero, la estrella del baile de


hoy. ¡Acércate!

En el momento en que sus palabras terminaron…

43
El regreso de la Dama Caballero

Capítulo 68: Cegados por su belleza (2)


Carlisle caminó constantemente hacia adelante, vestido generosamente con un
uniforme, y tomó su lugar junto a su padre, el emperador Sullivan.

En un momento pareció que todos dejaron de respirar. Elena también. Ella sabía
que Carlisle era atractivo, lo supo desde el momento en que se conocieron, pero hoy
parecía abrumar la habitación. Sus fríos ojos azules no mostraban signos de aprehen-
sión a pesar de la atención de los nobles hacia él, su rostro inexpresivo y aires de so-
berbia solo sirvieron para conmover los corazones de las mujeres. Pronto los numero-
sos nobles hablaron al unísono.

—Salve el Príncipe Heredero.

El emperador Sullivan miró a su hijo con orgullo y luego se volvió para dirigirse a
la habitación de nuevo.

— ¡Todos, por favor disfruten del baile!

La música y las conversaciones se reanudaron, y Elena vio al emperador Sullivan


presentando a Carlisle a los nobles mejor clasificados. El príncipe parecía un poco dife-
rente en este tipo de ambiente. Elena pronto escuchó los comentarios de las damas en
el salón.

—No sabía que el Príncipe Heredero sería tan guapo.

—Lo sé, podría desmayarme.

— ¿No conoces la profecía sobre el Príncipe Heredero? La primera mujer que se


case con él será miserable por el resto de su vida.

—Es por eso que seré su segunda esposa, tonta.

Todas las jóvenes comenzaron a balbucear sobre Carlisle, y Elena no pudo evitar
sentirse un poco extraña por su popularidad. No eran solo las otras mujeres. Mirabelle
también tenía una expresión aturdida en su rostro.

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Kovel Translations

—Wow, esperaba que el Príncipe Heredero fuera como un príncipe de cuento de


hadas, pero... realmente es muy guapo.

Elena asintió con rigidez ante las palabras de admiración de Mirabelle. Carlisle
era más popular de lo que ella esperaba. Pero aparte de eso, también se sintió bas-
tante aliviada.

Gracias a Dios.

En su última vida, Carlisle fue asesinado antes del baile. El afligido Sullivan dio
la bienvenida a los nobles de una manera muy diferente a como lo hacía ahora, y les in-
formó que no se uniría al jolgorio. Recordó la decepción de Mirabelle. Ahora, sin em-
bargo, Carlisle estaba aquí y tenía la atención de todos. Se sentía un poco esperanzada
en experimentar un futuro que ella misma cambió.

Marissa, que estaba cerca, se acercó a Elena de nuevo.

—En esta noche, hay muchos caballeros que quieren ser presentados a usted.
¿Nos dirigimos a la pista de baile? Le aseguro que los hombres provienen de buenas
familias.

Construir conexiones personales era una necesidad en la sociedad aristocrática.


Elena sabía que las intenciones de Marissa eran las correctas, pero se sentía incómoda
al dejar a Mirabelle sola.

Marissa volvió a hablar con una sonrisa, tal vez notando su vacilación.

—El baile comenzará pronto, y deberíamos encontrar a nuestros compañeros.

Muchas veces los compañeros de baile a menudo se convirtieron en amantes


más tarde. Y cuantas más veces se le pedía a una dama que bailara, más atención con-
seguía. Elena recordó que uno o dos hombres le habían pedido que bailara en su vida
anterior, pero igualmente se había negado porque no quería dejar sola a su hermana.

Mirabelle parecía saber lo que Elena estaba pensando y la empujó hacia ade-
lante.

45
El regreso de la Dama Caballero

— ¡Vamos, hermana! Te estaré viendo desde aquí.

—Pero...

Estaba a punto de hablar cuando, de repente, los ojos de Marissa y Mirabelle se


abrieron sorprendidos. No fueron los únicos. Todos en los alrededores se volvieron ha-
cia ella con una expresión de asombro.

Elena estaba a punto de preguntar qué estaba pasando, cuando de repente to-
dos se inclinaron al unísono.

— ¡Es el Príncipe Heredero!

Se giró y vio a Carlisle de pie detrás de ella.

—Ah ...

Elena estaba congelada como una estatua.

Carlisle miró a la hermosa joven que tenía delante y luego le ofreció la mano.

— ¿Te gustaría bailar?

— ¿Eh?

Elena se sorprendió ante su inesperada petición. Aún más sorprendidas estaban


Mirabelle y Marissa, con los ojos como si estuvieran a punto de estallar. Elena rápida-
mente se recompuso y tomó la mano que Carlisle le ofrecía.

—Sí, Su Alteza. Sería un honor.

Y así se dirigieron hacia el centro del salón de baile. Todavía era un poco tem-
prano para bailar, pero la música cambió tan pronto como Carlisle y Elena intercambia-
ron lazos.

El baile entre Carlisle y Elena comenzó ante la vista de todos en la sala. A Elena
le enseñaron los bailes de la corte cuando era joven, pero Carlisle tenía la aptitud de un
excelente bailarín, a pesar de haber pasado todo su vida en el campo de batalla.

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Kovel Translations

Carlisle acercó la cintura de Elena a él, y le susurró al oído.

—Pensé que me habían quitado mi lugar si llegaba un minuto tarde.

—Por supuesto no…

Incluso si ella bailara con otro hombre, sería una exageración decir que fue to-
mada. Los bailes de salón son disfrutados plenamente incluso por personas casadas.

—Te lo diré de antemano. Si otro hombre baila contigo, no tendrá una buena vida
en el futuro.

— ¿Por qué?

Carlisle respondió con una sonrisa astuta.

—Solo recuerdalo.

Las dos figuras se mecían debajo de la gran lámpara araña como en un cuadro.
Los otros nobles pronto intervinieron con sus compañeros y comenzaron a bailar tam-
bién. Rápidamente el centro del salón de baile se llenó de hombres y mujeres impor-
tantes de la sociedad, sin embargo entre todos ellos, los más impresionantes fueron
Elena y Carlisle. Su belleza y movimientos encantaron a todos los presentes.

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El regreso de la Dama Caballero

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Kovel Translations

Capítulo 69: Tengo celos (1)


Elena y Carlisle bailaban con gracia y elegancia sin ningún desperdicio de movi-
mientos, pero en los momentos en que se encontraban cerca, susurraban en una con-
versación.

— ¿Descubriste quién intentó destruir el Puente de las Flores?

El asunto le había estado molestando continuamente desde aquel día. Sin em-
bargo, no podía preguntarle a Kuhn, ya que Elena, la mujer noble y Len, el guardaespal-
das, eran personas diferentes. Esa parte de su identidad todavía estaba oculta.

Carlisle respondió en voz baja cuando sus cuerpos volvieron a estar cerca.

—Vamos a hablar de eso más tarde.

—Bien.

Su respuesta fue enigmática, pero Elena simplemente asintió.

Pronto la música terminó, y también lo hizo el baile. Elena y Carlisle se inclina-


ron el uno al otro como lo hicieron cuando salieron a bailar por primera vez. Cuando
estaba a punto de partir, Carlisle la detuvo de nuevo.

—Escuché a una señora decir que te presentaría a otros caballeros. ¿Te reunirás
con ellos?

Ella le dirigió una mirada extraña.

— ¿No te agrada la idea?

— ¿Qué harás si digo que no?

—Entonces no voy a ir. No tengo intención de hacer algo que no te guste.

Carlisle dio una repentina mirada de sorpresa ante su respuesta directa, y de in-
mediato una sonrisa adornaba su rostros.

49
El regreso de la Dama Caballero

—Tu respuesta me deja bastante satisfecho.

—Mi novio está justo delante de mí, así que por supuesto no necesito a nadie
más.

—Me gusta esa palabra.

Sus palabras parecieron levantar su estado de ánimo. Elena no podía entender


por qué estaría contento con tal cosa, pero ella siguió caminando hasta que se posicio-
naron frente a una de las mesas. En todo momento sintió las miradas de toda la habi-
tación sobre ellos.

— ¿Tal vez deberíamos hacernos compañía el uno al otro un poco más?

—Sí. Debemos mostrar atracción mutua. Entonces podemos decir que nos ena-
moramos a primera vista como habías planeado.

Elena estuvo de acuerdo. Eso era exactamente lo que ella quería. Luego podrían
proceder con la boda lo antes posible.

—La joven que estaba antes contigo, ¿era esa tu hermana?

—Sí, eso es correcto. ¿La viste? —respondió ella.

—Se parece a ti —contestó.

—Oh no, ella es más hermosa que yo. También es encantadora y muy buena con
sus manos.

Elena elogió a su hermana como si hubiera estado esperando la oportunidad


toda la noche. Carlisle le dio una pequeña sonrisa.

—Sí, ella iría justo después de ti.

—Un poco más adelante mejor. Mirabelle es una chica tan encantadora —conti-
nuó rebatiendo Elena.

—Pareces muy protectora con ella.

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Kovel Translations

—Sí. Ella es muy preciosa para mí.

Tenía una expresión soñadora en su rostro. Carlisle miró a Elena con cierta sor-
presa, ya que nunca antes la había visto con una mirada tan cálida. Entonces murmuró
en voz baja:

—Tengo envidia de ella...

— ¿Disculpa? —Elena realmente no había podido escucharle claramente por el


bullicio de la multitud—. ¿Qué dijiste?

—Nada.

Ella estaba un poco curiosa, pero pronto se despidió. Se estaba poniendo ner-
viosa de nuevo ante la idea de dejar a Mirabelle sola y desprotegida ante las garras
desconocidas de la alta sociedad.

—Creo que debería volver con mi hermana pronto.

—Adelante.

La pareja había estado conversando en susurros. Los nobles curiosos se reunie-


ron gradualmente alrededor de ellos, preguntándose si estaban hablando de amor.

Elena habló, repentinamente consciente de la multitud circundante.

—Su Alteza, perdí mi fuerza en el momento en que entraste a la habitación,


nunca había conocido a un hombre tan guapo como tú.

— ¿Qué?

Carlisle se quedó perplejo ante el repentino cumplido, y Elena rápidamente miró


a los demás en respuesta, en cuestión de segundos comprendió lo que quería decir.

Elena continuó sin perder el ritmo de la conversación.

—He oído que has estado peleando en la guerra durante mucho tiempo. ¿Alguna
vez fuiste lastimado gravemente?

51
El regreso de la Dama Caballero

—Uh —Carlisle se sorprendió ante el giro de la conversación. .

—Por favor, dime cuándo entrenas. Sería un gran honor verte usar la espada.

Elena amplió sus ojos en advertencia ante la rigidez de Carlisle. Los nobles que
ahora escuchaban en secreto su conversación seguramente difundirían rumores
pronto. Los rumores abundaban en la sociedad y, a menudo, se desviaban de su signifi-
cado original, y el escándalo entre el Príncipe Heredero y esta joven se convirtiria en su
próximo entretenimiento.

Elena necesitaba echarles algo de carne. Cuanto más difundidos sean los rumo-
res, mejor. El único problema era que Carlisle parecía estar luchando para seguir su
ejemplo.

Un joven noble con un rubor rojo en sus mejillas se acercó a Elena. Tímidamente
extendió su mano hacia ella.

—Si no te importa, ¿puedo pedir un baile?

No era raro que las damas populares bailaran con varios hombres durante la
noche, pero ella no había bailado con nadie más y solo le había prometido a Carliste la
oportunidad. Y con él justo enfrente de ella era obvio que se negaría.

—Lo…

Estaba a punto de responder, pero Carlisle habló antes que ella.

—No.

Era solo una palabra, pero su magnitud era enorme.

Tanto el noble que pidió el baile, como la multitud de espectadores que observa-
ban en secreto, miraron a Carlisle con sorpresa, quien tomó la mano de Elena entre las
suyas, y luego continuó con una suave expresión en su rostro.

—La señorita solo bailará conmigo.

52
Kovel Translations

El zumbido entre los nobles solo se hizo más fuerte y el joven, avergonzado,
dejó la escena. Pero fue Elena la que más se sorprendió.

Increíble, realmente es muy bueno en esto.

53
El regreso de la Dama Caballero

Capítulo 70: Tengo celos (2)


Hace un momento, Carlisle estaba tan rígido como una piedra, pero cuando llegó
el momento desempeñó el papel de enamorado a la perfección. El rumor se extendería
bien y sin problemas.

Si eso hubiera sido una conversación real...

Se sintió bastante caliente bajo su vestido de repente. Ella reprimió sus fanta-
sías, y luego habló para que las otras personas cercanas pudieran escuchar.

—Su Alteza, si tiene sed, ¿le gustaría un vaso de vino?

—Gracias.

Elena y Carlisle se alejaron de la mesa y se dirigieron a un área relativamente


más vacía del salón de baile.

—Eres bueno en esto, ¿verdad? Todos lo creyeron. No creo que debamos preo-
cuparnos por algo más.

—Sí. Realmente parecías celoso.

Carlisle miró a Elena con una expresión incomprensible.

Los dos continuaron moviéndose de un lugar a otro, asegurándose deliberada-


mente de que fueran vistos juntos para que los rumores extendieran sus alas aún más.

—Voy a ver a mi hermana...

Ella se dio la vuelta, pero de repente se quedó paralizada en su lugar, sus pala-
bras se alojaron en su garganta, había visto la espalda de una figura familiar.

Hombros altos y anchos. Masculino, de mediana edad, con un aire de fuerza a su


alrededor, y su pelo, que era blanco la última vez que lo vio, ahora estaba oscuro como
la ceniza. El hombre dejó escapar una risa profunda, y su piel se volvió de gallina con

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Kovel Translations

ese simple sonido. Podía imaginar su cara y su barba peluda sin tener que enfrentarlo...
pero ahora su apariencia entró en su cabeza como una imagen.

Era Paveluc, el hombre que Elena había estado cazando durante décadas para
vengar a su familia asesinada. Todo su cuerpo temblaba no con miedo, sino con furia
que había permanecido dormida durante mucho tiempo.

—Había cortado su brazo izquierdo en aquel momento, pero ahora...

Ahora su brazo estaba en perfecto estado.

El corazón de Elena comenzó a martillar contra sus costillas cuando Paveluc


giró la cabeza. Su propósito en la vida era la venganza. El hombre que ella quería matar
estaba de pie justo delante de ella.

Pave... luc...

En un momento vio todo rojo, como si su sangre saliera de sus venas. No había
nada más que quisiera que cortarle la garganta en el acto. Si Paveluc muriera ahora, su
querida familia nunca volvería a estar en peligro.

Los ojos de Elena recorrieron el área, buscando un arma. Ella fue consumida por
un solo pensamiento.

Mátalo.

Ella no podía dejar pasar la oportunidad. Sería mejor para el futuro eliminarlo de
inmediato. La tez de Elena se blanqueó mientras gradualmente perdía su razón.

—Mi señora.

Oyó una voz que la llamaba. Elena parpadeó aturdida por la dirección de la voz.

— ¡Elena!

El sonido de alguien que la llamaba por su nombre la hizo entrar en razón. Car-
lisle la estaba mirando con gran preocupación.

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El regreso de la Dama Caballero

— ¿Qué pasa? —preguntó.

—Nada. —respondió, negando con la cabeza, y limpiándose el sudor frío de la


frente con el dorso de la mano.

— ¿Estás bien?

—Sí.

Elena estaba bien. Ella obligó a su corazón acelerado a calmarse.

Por un momento estuvo tentada de matar a Paveluc. Cuando ella volvió a tener
ese pensamiento, notó que los riesgos eran demasiado grandes. Si algo salía mal, se
convertiría en una de las criminales más buscadas por intentar asesinar a una figura
importante dentro de la Corte Imperial. Ella no podía arriesgar la vida de su familia en
una apuesta tan arriesgada. Estaba completamente segura de que Paveluc moriría a
través de sus manos pero no en este momento.

Elena apretó y aflojó el puño para sofocar su sed de sangre.

Algo tocó su mejilla. Levantó la vista y encontró a Carlisle ahuecando su rostro


con una mano suave.

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Kovel Translations

— ¿Su Alteza?

—No te ves bien.

Su rostros estaba bastante cerca cuando bajó la cabeza para mirar directamente
a sus confundidos ojos.

—Tal vez deberías descansar un poco.

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El regreso de la Dama Caballero

Carlisle tomó a Elena por su delgada muñeca y comenzó a alejarla.

Paveluc, que había estado conversando con los otros nobles, giró la cabeza para
mirar la conmoción cuando Carlisle pasó a su lado. Los ojos negros de Paveluc eran tan
profundos como un abismo y tan tranquilos como el mar nocturno. El noble que le ha-
bía estado hablando continuó.

—Qué dulce es ser joven. Regresar de la batalla y estar con una mujer así.

Había un tono burlón en su voz. Paveluc miró en silencio a la espalda de Carlisle


e inmediatamente preguntó:

— ¿De qué familia es la joven?

—Bueno, mi señor, he escuchado a la gente susurrar sobre ella, y creo que es de


la mansión Blaise.

Los ojos de Paveluc brillaron ante la palabra "Blaise". Reconoció el nombre del
informe de Batori.

—Casa Blaise...

♦♦♦

— ¿Qué estás mirando, mi príncipe?

Ante el tono crítico de la emperatriz Ofelia, Redfield, el segundo príncipe, volvió


su mirada hacia el otro lado.

Redfield Ger Khan Ruford, el segundo hijo del duodécimo emperador, nacido de
la emperatriz Ophelia.

—Nada. No hay nada interesante.

Redfield era un joven apuesto con el cabello tan rojo como el atardecer. Su lu-
joso traje hecho a medida era una figura sólida, y muchas mujeres lo miraban con inte-

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Kovel Translations

rés. Como segundo príncipe, contó con el apoyo total de la Casa Anita, una de las fami-
lias más grandes e influyentes de la ciudad capital. Por esa razón, él era un objeto de
envidia para muchos jóvenes nobles.

—No te preocupes por cosas inútiles. Aprovecha esta oportunidad para estable-
cer tu posición entre otros nobles.

—Sí, madre.

Sin embargo, a pesar de su respuesta, no pudo apartar la vista de Elena mien-


tras ella desaparecía junto con Carlisle. Redfield se quedó mirando su ondulado cabello
rubio, y una sonrisa macabra se formó en sus labios.

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