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Ejercitando la Piedad en Familia

Este documento habla sobre la importancia de ejercitar la piedad tanto en el hogar como en la iglesia. Sugiera cultivar una relación íntima con Dios y levantar un altar familiar para orar y estudiar la Biblia juntos. También enfatiza la necesidad de hacer el bien a los hermanos en la iglesia tal como lo hacían los primeros creyentes.

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Ejercitando la Piedad en Familia

Este documento habla sobre la importancia de ejercitar la piedad tanto en el hogar como en la iglesia. Sugiera cultivar una relación íntima con Dios y levantar un altar familiar para orar y estudiar la Biblia juntos. También enfatiza la necesidad de hacer el bien a los hermanos en la iglesia tal como lo hacían los primeros creyentes.

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Ejercitando la piedad en familia

• Semana 3 – 9 Jun. ‘24

Ejercitando la piedad en familia


Objetivo: Motivar a poner en práctica la piedad tanto en mi hogar como en la Familia de la Fe.
Idea Central: Ejercitar la piedad en el hogar nos debe llevar a ser piadosos con nuestros hermanos.

1 Timoteo 4:7-8
7 Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; 8 porque el ejercicio corporal para

poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de
la venidera.

INTRODUCCIÓN
Después de Dios, la familia es el área más importante que debemos resguardar. La buena edificación
de un hogar constituye la plataforma más sólida y estable para todo lo que desarrollemos en nuestra
vida: relaciones, trabajo, ministerio, etc. Por eso es importante hacer todo lo que esté en nuestras
manos, dependiendo siempre de Dios, para preservarla. Desde el principio el enemigo ha trabajado
para atacar y desvirtuar a la familia de tal manera que no se cumpla el propósito de Dios. Por eso hoy
en día vemos tanto asedio a todo lo que representa ese diseño divino.

Es desde el hogar donde se da continuidad al plan de Dios en la tierra. Él es un Dios generacional, y lo


que comenzó con los padres lo continuará en sus hijos, y en los hijos de sus hijos. Para que esto sea
una realidad es clave que Cristo sea la “piedra angular” del hogar, donde todo crece y se sostiene por
Él. El mayor esfuerzo debe estar en cultivar una relación profunda e íntima con Jesús, buscando a diario
Su presencia, guía y amor, para levantar hogares Cristo-céntricos. En otras palabras, la piedad debe ser
un estilo de vida en nuestros hogares e iglesia.

DESARROLLO
La piedad se refiere a una actitud de devoción, respeto y amor hacia Dios. Es una virtud que nos lleva
a ponerlo a Él en primer lugar, a obedecer Sus mandamientos y a vivir una vida conforme a Su voluntad.

1. Ejercitemos la piedad en nuestra Casa.


7Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; 1 Timoteo 4:7
Una vida piadosa es una vida de devoción a Dios que se cultiva en la intimidad. Esto trasciende todo lo
que somos: lo que pensamos, hablamos, sentimos, actuamos, etc.; mientras más le conocemos más
deseamos estar con Él. Ejercitar una vida de devoción a Dios se logra cultivando nuestra relación
personal con Él desde el ámbito de nuestro hogar, donde todos nos “sentamos a la mesa” para
compartir a Cristo con los demás. Como creyentes debemos tomar la iniciativa en levantar el Altar
Ejercitando la piedad en familia
Familiar de manera intencional que nos permita orar unos por otros, meditar en las Escrituras,
ministrar necesidades físicas y espirituales, porque de esa manera generamos una atmósfera propicia
que permita al Espíritu Santo seguir formándonos a la semejanza de Cristo.

2. Ejercitemos la piedad en la Familia de la fe.


10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.
Gálatas 6:10
El otro ámbito clave para crecer en una vida de devoción genuina hacia Dios es cuando compartimos
con la Familia de la Fe. Dios nos ha dado el privilegio de ser parte de Su gran Familia donde somos
bendecidos y somos bendición para otros. Al igual que en el hogar, la comunión con nuestros hermanos
en Cristo se debe de cultivar y aprender a perseverar como lo hacían los primeros creyentes de la
Iglesia Primitiva (Hechos 2:42-47). Debemos aprovechar cada oportunidad para ejercitar la vida
piadosa haciendo bien a todos los hermanos que Dios nos permita conocer y aprender a disfrutar el
tiempo compartido en cada reunión, tanto en la Iglesia como en los Círculos de Amistad, para crecer
en amor y edificarnos mutuamente.

La Biblia nos enseña que debemos perseverar unánimes juntos, velando unos por otros y sirviéndonos
unos a otros. Este es el diseño de una Familia de Fe sólida, donde todas nuestras relaciones se
fundamentan en la comunión personal que tenemos con Cristo. Nuestra devoción a Dios se hace visible
en el trato que tengamos con nuestro prójimo, donde nuestro punto de partida es Cristo y el diseño de
las Escrituras.

No podemos dejar de hacer lo que la Escritura nos enseña ni dejar de procurar el bien a todos los
hermanos de la fe que el Señor ponga en nuestro camino: orar unos por otros, ser generosos, servirles,
etc. Cuando estamos ejercitando una vida piadosa en la Familia de la Fe aprendemos a cuidar de los
más débiles estimulándonos al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:24), pero también aprendemos
a buscar apoyo cuando nos sentimos débiles. ¡Porque en la mediada que permanecemos juntos, nos
hacemos más fuertes!

CONCLUSIÓN
El bienestar de la familia no es algo que resulta de la casualidad o se da “naturalmente”, sino que hay
que trabajar y esforzarse porque es algo que se construye día a día. Si logramos desarrollar una vida
piadosa desde nuestras casas, también tendremos una iglesia bendecida y una nación bienaventurada,
llena de hijos de Dios que manifiestan el corazón del Padre.

¿Es Cristo mi modelo de vida a seguir?

¿Qué estoy haciendo para ser de bendición a mis hermanos en la iglesia?

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