0% encontró este documento útil (0 votos)
22 vistas12 páginas

Economía del Dinero e Inflación

Este documento explica las teorías sobre cómo la oferta monetaria afecta la inflación y los tipos de interés. Indica que el banco central controla la oferta monetaria y por lo tanto controla la tasa de inflación, y que los tipos de interés nominales se ven afectados por la inflación esperada según la ecuación de Fisher.

Cargado por

joaquin
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • Poder Adquisitivo,
  • Efecto de Fisher,
  • Estabilidad de Precios,
  • Economía de Mercado,
  • Inflación,
  • Valor del Dinero,
  • Costos de Inflación,
  • Ecuación de Fisher,
  • Impuestos,
  • Efectos de la Política Monetar…
0% encontró este documento útil (0 votos)
22 vistas12 páginas

Economía del Dinero e Inflación

Este documento explica las teorías sobre cómo la oferta monetaria afecta la inflación y los tipos de interés. Indica que el banco central controla la oferta monetaria y por lo tanto controla la tasa de inflación, y que los tipos de interés nominales se ven afectados por la inflación esperada según la ecuación de Fisher.

Cargado por

joaquin
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • Poder Adquisitivo,
  • Efecto de Fisher,
  • Estabilidad de Precios,
  • Economía de Mercado,
  • Inflación,
  • Valor del Dinero,
  • Costos de Inflación,
  • Ecuación de Fisher,
  • Impuestos,
  • Efectos de la Política Monetar…

El Dinero, los Precios y la Inflación

Ya tenemos una teoría para explicar los determinantes del nivel general de precios de la economía. Esta teoría tiene
tres elementos:
1. Los factores de producción y la función de producción determinan el nivel de producción Y.
2. La oferta monetaria, M, fijada por el banco central determina el valor nominal de la producción PY. Esta conclusión
se desprende de la ecuación cuantitativa y del supuesto de que la velocidad del dinero se mantiene fija.
3. El nivel de precios, P, es el cociente entre el valor nominal de la producción, PY, y el nivel de producción, Y.

En otras palabras, la capacidad productiva de la economía determina el PIB real; la cantidad de dinero determina el
PIB nominal; y el deflactor del PIB es el cociente entre el PIB nominal y el real.

Esta teoría explica qué ocurre cuando el banco central altera la oferta monetaria. Como la velocidad, V, se mantiene
fija, cualquier variación de la oferta monetaria, M, debe provocar una variación proporcional del valor nominal de la
producción, PY. Como los factores de producción y la función de producción ya han determinado la producción Y, el
valor nominal de la producción, PY, solo puede ajustarse si el nivel de precios, P, varía. Por tanto, la teoría cuantitativa
implica que el nivel de precios es proporcional a la oferta monetaria. Como la tasa de inflación es la variación
porcentual del nivel de precios, esta teoría del nivel de precios también es una teoría de la tasa de inflación. La
ecuación cuantitativa, expresada en variación porcentual, es:
El Dinero, los Precios y la Inflación

Este análisis indica que (salvo en el caso de una constante que depende del crecimiento exógeno de la producción) el
crecimiento de la oferta monetaria determina la tasa de inflación.

Por consiguiente, la teoría cuantitativa del dinero establece que el banco central, que controla la oferta monetaria,
tiene el control último de la tasa de inflación.

Si el banco central mantiene estable la oferta monetaria, el nivel de precios se mantiene estable. Si eleva rápidamente
la oferta monetaria, el nivel de precios sube rápidamente.
La Inflación y el Crecimiento del Dinero USA
La Inflación y el Crecimiento del Dinero Varios Países
El Señoriaje
El Estado gasta dinero. Una parte de este gasto se destina a la compra de bienes y servicios (como carreteras y
policía) y otra a pagar transferencias (por ejemplo, a los pobres y a los jubilados). El Estado puede financiar su gasto
de tres formas. En primer lugar, puede obtener ingresos por medio de impuestos, como los impuestos sobre la renta
de las personas y de las sociedades. En segundo lugar, puede pedir préstamos al público vendiendo bonos del
Estado. En tercer lugar, puede imprimir dinero.

Los ingresos obtenidos imprimiendo dinero se denominan señoriaje. El término procede de seigneur, palabra francesa
empleada para designar al señor feudal. En la Edad Media, el señor tenía el derecho exclusivo en su feudo para
acuñar dinero. Actualmente, este derecho corresponde al Gobierno y es su fuente de ingresos. Cuando el Gobierno
imprime dinero para financiar el gasto, aumenta la oferta monetaria. Este aumento de la oferta monetaria provoca, a
su vez, inflación. Imprimir dinero para recaudar ingresos es como establecer un impuesto de la inflación.

¿Quién paga, pues, el impuesto de la inflación? Las personas que tienen dinero. Cuando suben los precios, disminuye
el valor real del dinero que llevamos en el monedero. Cuando el Gobierno imprime nuevo dinero para su uso, reduce
el valor del viejo dinero en manos del público. La inflación es un impuesto sobre la tenencia de dinero.
Interés Nominal y Real
Supongamos que depositamos nuestros ahorros en una cuenta bancaria que paga un 8 por ciento anual de intereses.
Un año más tarde, retiramos nuestros ahorros y los intereses acumulados. ¿Somos un 8 por ciento más ricos que
cuando realizamos el depósito un año antes? La respuesta depende de lo que entendamos por «más ricos».
Ciertamente, tenemos un 8 por ciento más de euros que antes; pero si los precios han subido, de tal manera que con
cada euro compramos menos, nuestro poder adquisitivo no ha aumentado un 8 por ciento. Si la tasa de inflación ha
sido del 5 por ciento, la cantidad de bienes que podemos comprar solo ha aumentado un 3 por ciento, y si la inflación
ha sido del 10 por ciento, nuestro poder adquisitivo ha disminuido, de hecho, un 2 por ciento.

El tipo de interés que paga el banco se llama tipo de interés nominal y el aumento de nuestro poder adquisitivo se
llama tipo de interés real . Si i representa el tipo de interés nominal, r el tipo de interés real y p la tasa de inflación, la
relación entre estas tres variables puede expresarse de la forma siguiente:

Esta ecuación que relaciona el tipo de interés real, el tipo de interés nominal y la tasa de inflación no es más que una
aproximación. La fórmula exacta es (1 + r) = (1 + i)/(1 + p). La aproximación del texto es razonablemente exacta en la
medida en que los valores de r, i y p sean relativamente bajos (por ejemplo, inferiores a un 20 por ciento al año).
El Efecto de Fisher
Reordenando los términos de nuestra ecuación del tipo de interés real, podemos mostrar que el tipo de interés
nominal es la suma del tipo de interés real y la tasa de inflación:

La ecuación expresada de esta forma se denomina ecuación de Fisher, en honor al economista Irving Fisher (1867–
1947) y muestra que el tipo de interés nominal puede variar por dos razones: porque varíe el tipo de interés real o
porque lo haga la tasa de inflación.

Anteriormente mostramos que el tipo de interés real se ajusta para equilibrar el ahorro y la inversión. La teoría
cuantitativa del dinero muestra que la tasa de crecimiento del dinero determina la tasa de inflación.

La ecuación de Fisher nos indica que debemos sumar el tipo de interés real y la tasa de inflación para averiguar el tipo
de interés nominal. La teoría cuantitativa y la ecuación de Fisher indican conjuntamente cómo afecta el crecimiento del
dinero al tipo de interés nominal. Según la teoría cuantitativa, un aumento de la tasa de crecimiento del dinero del 1
por ciento provoca un aumento de la tasa de inflación del 1 por ciento. Según la ecuación de Fisher, un aumento de la
tasa de inflación de un 1 por ciento provoca, a su vez, una subida del tipo de interés nominal de un 1 por ciento. La
relación unívoca entre la tasa de inflación y el tipo de interés nominal se denomina efecto de Fisher.
Interés Real Ex-Ante y Ex-Post
Cuando un prestatario y un prestamista acuerdan un tipo de interés nominal, no saben cuál será la tasa de inflación
durante el tiempo que dure el préstamo. Por tanto, debemos distinguir entre dos interpretaciones del tipo de interés
real: el que el prestatario y el prestamista esperan cuando se efectúa el préstamo, llamado tipo de interés real ex ante,
y el que ocurre realmente, llamado tipo de interés real ex post.

Aunque los prestatarios y los prestamistas no pueden predecir la futura inflación con seguridad, tienen expectativas
sobre cuál será la tasa de inflación. Sea p la inflación futura efectiva y Ep las expectativas sobre la futura inflación. El
tipo de interés real ex ante es i – Ep y el tipo de interés real ex post es i – p. Los dos tipos de interés reales se
diferencian cuando la inflación efectiva, p, es diferente de la esperada, Ep.

¿Cómo modifica esta distinción entre la inflación efectiva y la esperada el efecto de Fisher? Es evidente que el tipo de
interés nominal no puede ajustarse para tener en cuenta la inflación efectiva, porque esta no se conoce cuando se fija
el tipo de interés nominal. Este solo puede ajustarse para tener en cuenta la inflación esperada. En consecuencia, el
efecto de Fisher se expresa con más precisión de la manera siguiente:

El tipo de interés real ex ante, r, es determinado por el equilibrio del mercado de bienes y servicios. El tipo de interés
nominal, i, varía en la misma cuantía que la inflación esperada Ep.
El Tipo Interés Nominal y la Demanda de Dinero
El dinero que tenemos en el monedero no rinde intereses. Si en lugar de tener ese dinero, lo utilizáramos para
comprar bonos del Estado o lo depositáramos en una cuenta de ahorro, obtendríamos el tipo de interés nominal. Este
es el costo de oportunidad de tener dinero: es a lo que renunciamos cuando tenemos dinero en lugar de bonos.

Otra manera de ver que el costo de tener dinero es igual al tipo de interés nominal es comparar los rendimientos
reales de distintos activos. Todos los activos, salvo el dinero en efectivo, como los bonos del Estado, generan el
rendimiento real r. El dinero genera un rendimiento real esperado de –Ep, ya que su valor real disminuye a la tasa de
inflación. Cuando tenemos dinero, renunciamos a la diferencia entre estos dos rendimientos. Por tanto, el costo de
tener dinero es r – (–Ep), que, según la ecuación de Fisher, es el tipo de interés nominal i. La cantidad demandada de
dinero depende del precio de tenerlo. Por consiguiente, la demanda de saldos monetarios reales depende tanto del
nivel de renta como del tipo de interés nominal. Expresamos la función general de demanda de dinero de la forma
siguiente

La letra L se emplea para representar la demanda de dinero porque este es el activo líquido, es decir, el activo que se
utiliza más fácilmente para realizar transacciones, que no es otra cosa que el dinero en efectivo. Esta ecuación
establece que la demanda de liquidez de los saldos monetarios reales es una función de la renta y del tipo de interés
nominal. Cuanto más alto es el nivel de renta Y, mayor es la demanda de saldos monetarios reales. Cuanto más alto
es el tipo de interés nominal i, menor es la demanda de saldos monetarios reales.
El Dinero Futuro y los Precios Actuales
Ahora, como el tipo de interés nominal es el costo de tener dinero, el tipo de interés nominal afecta a la demanda de
dinero. Veamos ahora cómo afecta la introducción de esta última relación a nuestra teoría del nivel de precios.
Primero, igualamos la oferta de saldos monetarios reales, M/P, y la demanda, L(i, Y):
Los Costos de la Inflación Esperada
1. Distorsión del impuesto de la inflación sobre la cantidad de dinero que tiene la gente. Como ya hemos visto, un
aumento de la tasa de inflación origina una subida del tipo de interés nominal, la cual genera, a su vez, una reducción
de los saldos monetarios reales. Si la gente tiene menos saldos monetarios en promedio, deben acudir más a menudo
al banco a retirar dinero.
2. El segundo coste de la inflación se debe a que una elevada inflación induce a las empresas a cambiar más a
menudo los precios anunciados. Cambiarlos a veces es costoso: por ejemplo, puede obligar a imprimir y distribuir un
nuevo catálogo. Estos costes se denominan costes de menú, porque cuanto más alta es la tasa de inflación, más a
menudo tienen que imprimir los restaurantes nuevos menús.
3. El tercer costo de la inflación se debe a que las empresas que se enfrentan a costos de menú alteran los precios
pocas veces; en consecuencia, cuanto más alta es la tasa de inflación, mayor es la variabilidad de los precios
relativos. Supongamos, por ejemplo, que una empresa imprime un nuevo catálogo todos los meses de enero. Si no
hay inflación, sus precios en relación con el nivel general de precios se mantienen constantes durante el año. Sin
embargo, si la inflación es de un 1 por ciento al mes, los precios relativos de la empresa disminuyen un 12 por ciento
entre comienzos y finales de año.
4. Legislación tributaria. Muchas disposiciones de la legislación no tienen en cuenta los efectos de la inflación. Esta
puede alterar las obligaciones tributarias de los contribuyentes, a menudo en un sentido que no pretendían los que
elaboraron las leyes. El dinero es el patrón con el que medimos las transacciones económicas. Cuando hay inflación,
este patrón cambia.
5. Incomodidad de vivir en un mundo en el que varía el nivel de precios. El dinero es el patrón con el que medimos las
transacciones económicas.
Los Costos de la Inflación Imprevista
La inflación imprevista produce un efecto más pernicioso que cualquiera de los costos de la inflación continua y
prevista: redistribuye arbitrariamente la riqueza entre las personas. Por ejemplo, los contratos de préstamo
normalmente establecen un tipo de interés nominal, que se basa en la tasa esperada de inflación. Si esta es diferente
de la esperada, el rendimiento real ex post que paga el deudor al acreedor es diferente del previsto
por ambas partes.

Por una parte, si la inflación es más alta de lo previsto, el deudor sale ganando y el acreedor perdiendo, ya que el
deudor devuelve el préstamo con unos euros que valen menos. En cambio, si la inflación es menor de lo previsto, el
acreedor sale ganando y el deudor perdiendo, ya que el dinero devuelto vale más de lo que previeron ambas partes.

La inflación imprevista también perjudica a las personas que perciben una pensión fija. Los trabajadores y las
empresas (o, con sistemas públicos de pensiones, el Estado) suelen acordar una pensión nominal fija (o proporcional
al salario) cuando el trabajador se jubila.

Estas situaciones constituyen un claro argumento en contra de una inflación muy variable. Cuanto más variable es la
tasa de inflación, mayor es la incertidumbre tanto de los deudores como de los acreedores. Como la mayoría de la
gente es opuesta al riesgo –le desagrada la incertidumbre–, la imposibilidad de realizar predicciones debido a la
enorme inestabilidad de la inflación perjudica a casi todo el mundo.

También podría gustarte