0% encontró este documento útil (0 votos)
47 vistas5 páginas

Plutocracia: Poder y Riqueza en Gobierno

Este documento describe el concepto de plutocracia, un sistema de gobierno en el que la sociedad está controlada por los miembros más ricos. Explica que históricamente se ha dado en algunas ciudades-estado griegas y en la República Romana, y analiza si en las democracias modernas existen tendencias plutocráticas debido a la influencia de grupos de presión empresariales o de la financiación irregular de partidos.

Cargado por

alvarojesus1492
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
47 vistas5 páginas

Plutocracia: Poder y Riqueza en Gobierno

Este documento describe el concepto de plutocracia, un sistema de gobierno en el que la sociedad está controlada por los miembros más ricos. Explica que históricamente se ha dado en algunas ciudades-estado griegas y en la República Romana, y analiza si en las democracias modernas existen tendencias plutocráticas debido a la influencia de grupos de presión empresariales o de la financiación irregular de partidos.

Cargado por

alvarojesus1492
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Plutocracia (del Griego , ploutos 'riqueza' y kratos 'poder') es una forma de oligarquía en la que

una sociedad está gobernada o controlada por la minoría formada por sus miembros más
acaudalados. El primer uso conocido del término se debe a Jenofonte.1 Al contrario que otros
sistemas como la democracia, el capitalismo, el socialismo o el anarquismo, la plutocracia no
está fundamentada en ninguna teoría de filosofía política. El concepto es habitualmente
empleado en un sentido peyorativo,2 para prevenir de los riesgos de un sistema de gobierno
excesivamente influido por los estratos más acaudalados de una sociedad. En ese sentido, la
plutocracia se presenta como una síntesis crítica que se hace a la democracia, el sufragio
universal y al parlamentarismo, cuyo funcionamiento puede verse excesivamente distorsionado
por los miembros más ricos de una sociedad.34

Concepto

En su visión clásica, la plutocracia suele considerarse un tipo de oligarquía. Esto viene


promovido por las experiencias en algunas ciudades-estado de la Grecia clásica (Corinto, Tebas
y, en algunas fases de su historia, Atenas),5 la República Romana de 300 a 146 a. C.,6 la antigua
Cartago,7 o algunas ciudades-estado de Italia medieval (Génova, Venecia y Florencia).8 En
dichos casos, las élites económicas pudieron ejercer un papel desproporcionado o un control
absoluto del poder político o social. Además, en muchos casos (Roma, Corinto o Venecia, como
ejemplos) las élites limitaban el acceso a la representación política de los habitantes de dichos
estados vinculándola a unos requisitos mínimos de riqueza.

Sin embargo, la plutocracia no debe confundirse por regla general con sistemas donde el
ejercicio de la ciudadanía está vinculado a una riqueza mínima. Por ejemplo, en los sufragios
censitarios se exige una contribución mínima a las finanzas públicas (censo) para poder votar,
pero estos sistemas no son plutocráticos a priori porque las contribuciones no pasan
necesariamente a fomentar únicamente los intereses de las clases plutocráticas. Tal era el caso,
por ejemplo, del Reino Unido antes de 1828: el sufragio estaba restringido únicamente a
ciudadanos con una renta anual mínima, solo conseguían el derecho a voto los ciudadanos de
clase alta y clase media con riquezas suficientes, pero las elecciones conducían a un sistema
representativo articulado en torno a partidos cuyos objetivos políticos no eran necesariamente
los de satisfacer los intereses de los ciudadanos más ricos.9

Aunque no de manera exclusiva, la plutocracia suele conformarse en regímenes


representativos, cumpliendo las siguientes características generales:

La representación atiende únicamente a aquellos que le apoyaron, no ateniéndose al mandato


de la voluntad general. Los apoyos son las élites económicas, esto es, los plutócratas.

Existe la posibilidad de que el mandatario sea revocado en cualquier momento por voluntad de
los plutócratas.

Existe la responsabilidad del mandatario ante aquellos que le apoyaron, con obligación de
rendir cuentas de su gestión.
El carácter limitado y explícito de los poderes de los que dispone el mandatario estará
sometido a instrucciones vinculantes de los plutócratas.

Se trata pues de un tipo de mandato imperativo y vinculante que establece un nexo de unión
inmediata entre los plutócratas y el mandatario. Esta estructura suele aparecer en aquellos
sistemas de gobiernos en los que aquellos que ostentan el poder político y legislativo son
ordenados por el poder económico.

Historia

La primera mención histórica del término plutocracia se encuentra en Jenofonte, en referencia


a la situación política existente en Atenas previa a las reformas de Solón. Los hippeis
(caballeros), dueños de la mayor parte de las tierras y esclavos, habían controlado el proceso
político en Atenas, imponiendo medidas destinadas a excluir a las clases bajas del gobierno de
la ciudad y gobernando exclusivamente para su beneficio. Sus políticas, que incluían la
esclavización de ciudadanos que no pudieran hacer frente a sus deudas, causaron una serie de
crisis políticas que culminaron con las reformas de Solón, que garantizaron el voto de todos los
ciudadanos independientemente de sus ingresos, límites estrictos para la elección de
magistrados e incluso que algunos cargos públicos fueran asignados de forma aleatoria entre
los ciudadanos para inhibir los efectos de la plutocracia.10 De manera similar, entre el 133 a. C.
y el 123 a. C. los Gracos protagonizaron una brutal revolución contra la plutocracia de Roma.11
Jenofonte, y posteriormente otros escritores griegos como Tucídides, veían la plutocracia como
una fuente de inestabilidad política, y sus escritos sobre el tema siempre iban encaminados a
prevenir la aparición de tal sistema.12 Sin embargo, para Tucídides la plutocracia nunca
aparecería como un sistema político alternativo a la democracia o la aristocracia, sino como
una corrupción de tales sistemas, inestable y desvirtuada, y muy ligada a la oligarquía.12
Particularmente, Tucídides y Jenofonte señalaban que los plutócratas tienden a ignorar los
intereses del estado, la responsabilidad social y los problemas políticos, empleando el poder
para su propio beneficio. Esto conducía a conflictos sociales, hedonismo y decadencia.
Tucídides y Séneca argumentaban que inevitablemente la plutocracia sería abolida en una
revolución, llevando a la monarquía.12

A lo largo de la historia, pensadores políticos como Winston Churchill, Alexis de Tocqueville,


Juan Donoso Cortés o Noam Chomsky han igualmente condenado la plutocracia por centrarse
únicamente en los intereses del poder económico, ignorando los intereses de la sociedad y del
estado.1314

En el mundo moderno la plutocracia no suele manifestarse de forma directa como lo hiciera en


la antigüedad clásica, donde el gobierno estaba ejercido directamente por los plutócratas. No
obstante, la existencia de tendencias plutocráticas en las modernas democracias liberales es un
tema habitualmente debatido, y suele manifestarse en la sugerencia de que determinados
grupos de presión como pudieran ser grupos empresariales ejercen una influencia desmedida
en el proceso político. Esto no debe ser confundido con otras formas de oligarquía que
pudieran estar presentes en dichos regímenes. Por ejemplo, el control de los medios de
comunicación por parte de unos pocos puede llevar a una distorsión más específica del
proceso electoral, de modo que los medios son un elemento vital en unas elecciones (ver
oclocracia). Ciertos grupos sostienen que la crítica a la situación del momento o a una agenda
concreta tiende a ser ocultada a través de grupos mediáticos para así proteger sus propios
intereses.15 Los partidarios contestan que la libertad de expresión hace posible tanto para las
organizaciones lucrativas como para las sin ánimo de lucro debatir estas cuestiones.
Argumentan que la cobertura mediática en las democracias simplemente refleja las
preferencias del público, y no supone censura. Marxistas,16 socialistas17 y anarquistas18
sostienen que las democracias liberales son parte integrante del sistema capitalista, además de
que se basan en la división en clases sociales y no son plenamente democráticas o
participativas. Es una democracia burguesa donde solo los más poderosos mandan. A causa de
esto es vista como un sistema desigual que funciona de modo que facilita la explotación
económica. Por el contrario, para Vilfredo Pareto la plutocracia dominante no es tanto el
gobierno de los hombres de negocios como el gobierno de los políticos expoliadores que
apelan al poder público para su beneficio personal.19 Si la minoría dominante en realidad es
un conjunto de grupos cuyos intereses por momentos divergen, la competencia política puede
en ciertas circunstancias inducir a los líderes a buscar el apoyo de la mayoría promoviendo los
intereses de esta.

Plutocracia y financiación de partidos

Una forma común de plutocracia hoy día podría venir motivada por la financiación irregular de
partidos. Esta puede provocar que en una partitocracia o democracia, alrededor del poder
estatal se forme un holding empresarial o fáctico que, tras financiar partidos y medios de
comunicación, crea una clientela política, la mayoría de las veces mediante una legislación
favoritista.

Según la nomenclatura estadounidense existe en la financiación de partidos hay una distinción


relativamente importante en cuanto al tipo de dinero utilizado:20

Por un lado el «dinero duro» (hard money), los fondos provenientes de contribuciones
reguladas por la Ley Federal de Campañas Electorales (Federal Election Campaign Act) que
establece límites a las contribuciones que pueden hacer los individuos, los partidos políticos y
los Comités de Acción Política (Political Action Comitees o PACs), que son organizaciones
formadas específicamente para recaudar fondos destinados a las campañas. Las corporaciones
y los sindicatos no pueden hacer contribuciones directas a los candidatos pero pueden
constituir Comités que recaudan contribuciones de sus empleados o asociados. Si bien lo que
un Comité de Acción Política puede darle a un candidato de un modo directo para su elección
suele estar limitado pero estos Comités pueden gastar una cantidad ilimitada de dinero en
aportes que no van directamente al candidato pero se invierten en campañas que abogan en
pro —o en contra— de determinados candidatos.

Por otro lado, el «dinero blando» (soft money), que proviene de contribuciones que no están
reguladas por la mencionada ley. No hay límite para las contribuciones que cualquier
institución puede hacer al Comité Nacional de un partido político. Si bien, teóricamente, este
dinero no puede ser empleado para inducir a la ciudadanía a votar a favor —o en contra— de
determinado candidato, los partidos políticos eluden de un modo muy sencillo esta restricción
con promociones publicitarias que evitan cuidadosamente frases tales como «Vote a...» o «No
vote por...», pero realizan demagogia.

Finalmente, hay una categoría adicional de dinero político masivo que es aportado por
instituciones tales como, por ejemplo, la Cámara de Comercio, y que se gasta en publicidad
específica sobre temas puntuales. Se critica argumentando que incurre en la ficción de suponer
que estas campañas no promueven directamente una determinada candidatura pero cualquier
político, con tansolo posicionar su discurso en línea con el tema publicitado, se beneficia
directamente de la promoción.

Situación actual

Actualmente intelectuales como el escritor fallecido José Saramago,21 el politólogo Manuel


Bartlett22 o la profesora Alejandra Salas-Porras23 hablan de la existencia en varios países de
un régimen de plutocracia. Destacamos:

En México Manuel Bartlett, quien fuera Secretario de Gobernación afirmó: En este punto del
tiempo, México es una plutocracia.22 Actualmente en dicho país la actividad social parece
estar condicionada entre el ordenamiento impuesto por Washington y el poder de holdings
empresariales que en el ámbito del mercado que exhiben posiciones monopolistas u
oligopolistas en algunos segmentos de productos y servicios básicos (teléfonos, cemento
(Cemex), cerveza (Grupo Modelo), harina) o son grandes accionistas de medios de
comunicación (Azcárraga y Televisa, que acaparan un 70% de la audiencia de televisión, prensa
y radio en dicho país).2324

En Estados Unidos algunos economistas como Paul Krugman, ganador del Premio Nobel de
Economía, han denunciado la supuesta existencia de dicho régimen.25 La Reforma de la
Financiación de Campañas, que se lleva a cabo en Estados Unidos, es un intento por corregir
estos problemas aunque existen dentro de los propios defensores del proyecto numerosos
disidentes en cuanto al texto redactado. Marty Jezer, miembro fundador del Working Group on
Electoral Democracy de Estados Unidos, ha estado promoviendo enérgicamente una intensa
campaña al respecto afirmando:26

El dinero es el mayor determinante de la influencia y del éxito político. El dinero determina qué
candidatos estarán en condiciones de impulsar campañas efectivas e influencia cuales
candidatos ganarán los puestos electivos. El dinero también determina los parámetros del
debate público: qué cuestiones se pondrán sobre el tapete, en qué marco aparecerán, y cómo
se diseñará la legislación. El dinero permite que ricos y poderosos grupos de interés influencien
las elecciones y dominen el proceso legislativo.

Marty Jezer, "Money in Elections", artículo del Washington Times, 2005.

Es notorio como aquellas empresas que tienen intereses especiales en determinadas


cuestiones legislativas aportaron gruesas sumas de dinero en la campaña.27 Sin embargo, el
economista estadounidense Steven Levitt y el periodista Stephen J. Dubner afirman en su libro
Freakonomics que los gastos de campaña no son garantía de éxito electoral:

Un candidato ganador puede reducir sus gastos en la mitad y perder solamente el 1% de sus
votos. Mientras tanto, un candidato perdedor que doble sus gastos puede esperar un aumento
de sus votos en ese mismo 1%.

Steven Levitt y Stephen J. Dubner, Freakonomics, 2005.

En España se especula sobre la influencia del Grupo Prisa2829 (El País, Cadena Ser, Cuatro, Los
40 Principales...) y Sogecable,3031 del Grupo Santander Central Hispano y BBK32 y de La Caixa
Holding (La Caixa33 Gas Natural.34) entre otras, en el PSOE, y de Radio Popular (COPE, Cadena
100...) a través de la Conferencia Episcopal Española, Mapfre-Caja Madrid Holding (Caja
Madrid,35 Endesa36) entre otras, en el PP, motivada por supuestas financiaciones o
condonaciones de deudas.37 También en España se está tratando de llevar a cabo una reforma
de la Ley Orgánica 3/1987, de 2 de julio, sobre Financiación de los Partidos Políticos pero el
proyecto se ha visto continuamente obstaculizado.3839 Existiendo sentencias condenatorias
como la del Caso Pallerols.

En Europa el poder financiero europeo y mundial y su influencia a través de la troika (FMI, BCE
y Comisión Europea) habrían instaurado una oligarquía plutocrática en Europa que se habría
mostrado de manera palpable durante la crisis del euro y la Gran recesión cuando se
postergaría las demandas sociales, la lucha contra los paraísos fiscales, el control de la banca, la
tasa Tobin y cualquier otra medida que pudiera poner límites a 'establishment' financiero en
exclusivo beneficio del poder bancario.4041

Véase también

Oligarquía

Sinarquía

Financiación de partidos políticos

Cleptocracia

Clientelismo político

Forma de gobierno

Grupos mediáticos españoles

Oclocracia

Plutonomía

También podría gustarte