En 1916
Hemos destacado la brillante campaña del cuadro de Rosario Central, que obtuvo,
invicto, en el año 1915 el campeonato oficial que patrocinaba la Liga Rosarina.
Esa hazaña fue repetida en el año 1916 con cuna campaña aún más destacada. El
conjunto auriazul, invicto también, ganó la Copa "Vila" habiendo empatado un sólo
encuentro frente a Tiro Federal, y logrando en su favor 60 goles y solamente ocho en
contra.
Posteriormente se adjudicó el campeonato Eliminatorio por la Copa "Damas de
Caridad", que realizaba la Liga Rosarina al final de la temporada.
Y en aquellos años se disputaban aún las Copas Competencia y de Honor con la
intervención de equipos de Buenos Aires, Montevideo y Rosario, habiendo llegado
Rosario Central a la final en ambos torneos, y si bien perdió los dos encuentros
decisivos, no puede dejar de señalarse los extraordinario de sus campañas.
Haremos así un rápida referencia de esos encuentros..
Por la Copa de Honor jugó la final con Nacional de Montevideo y siendo vencido por 6
tantos contra 1, tras una falsa perfomance, habiendo formado los cuadros de la
siguiente manera:
Rosario Central: Adsbury; Z. Díaz e I. R. Rota; Rigotti, E. Blanco y Perazzo; A. Blanco,
Laiolo, H. Hayes y C. Woodward.
Nacional: Demarchi; Pesquera y Foglino; Del Cioppo, Porte y Vanzino; Bracchi, H.
Scarpone, Romano, C. Scarone y Somma.
Poco tiempo después del 24 de diciembre, en la cancha del Rácing en Avellaneda,
Rosario Central jugaba el match decisivo del campeonato de Competencia. Fue
también frente a un cuadro uruguayo, pero esta vez su gran amigo, Peñarol.
El partido se definió en favor de Peñarol por 3 a 0, pero un cronista de la época dijo en
un comentario: "Rosario Central actuó con una mala suerte a toda prueba, revelada
en múltiples ocasiones en las cuales sólo la casualidad evitó más de contraste a los
visitantes.
Los cuadros en este match se alistaron así:
Rosario Central: Niblo; Z. Díaz, e I. R. Rota; Rigotti, E. Blanco y Perazzo; A. Blanco,
Laiolo, H. Hayes, E. Hayes y Ramírez.
Peñarol: Chery; Rímolo y Varela; Pacheco, Harley y Savio; Pérez, Viola, Piendibene,
Gradín y Cámpolo.
Ese cuadro había ganado a comienzos de 1916 la Copa Ibarguren correspondiente a
1915. Y como Rosario Central y Rácing ganaron nuevamente los campeonatos
porteños y rosarinos, en el mes de diciembre se midieron nuevamente poniendo en
juego la Copa Ibarguren. Rácing consiguió en esta oportunidad un desquite de la
derrota sufrida anteriormente, ya que se impuso categóricamente por 6 tantos contra
0.
La alineación de los cuadros fue la siguiente:
Rosario Central: Niblo; Z. Díaz e I. R. Rota; Rigotti, E. Blanco y Perazzo; A. Blanco,
Laiolo, H. Hayes, E. Hayes y Ramírez.
Rácing: Arduino; Ohaco y Reyes; Viazzi, Olazar y Pepe; Canavery, Vivaldo,
Marcovecchio, Hospital y J. N. Perinetti.
Nos hemos referido pues a tres contraste consecutivos experimentados por Rosario
Central en el transcurso del mes de diciembre de 1916. Derrotas que no fueron todas
lógicas, pero que, como quiera que sea, señalaban al conjunto auriazul compartiendo
con Peñarol, Nacional y Rácing el privilegio de ser los mejores cuadros de fútbol del
Río de la Plata.
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Equipo de Rosario Central que se cubrió de gloria en las temporadas de 1915 y 1916:
Moyano; Z. Díaz y Rota; Rigotti, E. Blanco y Perazzo; A. Blanco, A. Woodward, H.
Hayes, E. Hayes y Ramírez.
Un gol que se hizo de prepotencia.
En 1911, en un match jugado en la 2º rueda frente a Provincial, en el estadio del
Parque, Rosario Central encontró una tenaz resistencia. Se estaba ya jugando el
último cuarto de hora y el "score" se mantenía en blanco pese a la ofensiva sin tregua
de los auriazules.
Se habían colocado en forma decidida en el ataque que la línea media de Rosario
Central se encontraba colocada dentro del cuadro grande de los rojos, pero por más
tentativas que se hacían la pelota no trasponía la línea del gol, hasta que en una de
esas Juan Díaz se encontraba a la expectativa cuando venía un rechazo corto, y
entonces fue violentamente empujado por su hermano Zenón que de esta manera le
hizo rematar inesperadamente y anotar el primer gol de la tarde.
En verdad no se sabría a quien acordar el gol; si a Juan o Zenón Díaz. Al final,
Rosario Central ganó por 3 a 0.
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Uno de los excelentes conjuntos que brindó éxitos significativos a la institución. De
izquierda a derecha: Miguel, Park, P. M. Clarke, Guaraglia, H. Hayes, A. Blanco, F.
Sarasíbar, E. Hayes, J. Rota, O. J. Díaz y J. Perazzo.
Las informaciones en el estadio.
Rosario Centr4a paso a paso fue colocándose a la altura a que lógicamente debía
pretender merced a su honrosa tradición y prestigio. No ha descuidado ningún motivo
de progreso. Hace tres años instaló en su estadio del barrio Lisandro de la Torre, un
moderno equipo sonora para la propalación de música e informaciones, con motivo de
los encuentros realizados en su field.
Es encargado del transmisor un entusiasta asociado del club y conocido locutor
cerealista, Roberto Catáneo, quien ejerce sus funciones con eficiencia y celo.
Se completan las informaciones, desde la incorporación del equipo a la Asociación del
Fútbol Argentino, con el tablero anunciador de "Alumni".
De tal suerte que los aficionados, mientras asisten al match pueden estar al tanto de
lo que va ocurriendo en otros focos deportivos.
Un gesto de los charrúas.
Central Córdoba, de acuerdo a ciertas referencias, consiguió vencer por primera vez a
Rosario Central allá por 1917 en un match efectuado en la cancha de Villa
Sanguinetti.
Fue una lucha emocionante y de gran interés. Los parciales "charrúas" festejaron
ruidosamente la conquista, sobre todo teniendo en cuenta que se imponían por vez
primera a un cuadro como Rosario Central que ya tenían escritas páginas de gloria en
su vida futbolística y ganando un gran concepto dentro del deporte argentino.
Frente a la puerta de acceso de los vestuarios, por las calles Castellanos y
Catamarca, los socios de Central Córdoba esperaban la salida de sus jugadores,
cuando entonces asomó la figura de Zenón Díaz, con su valija, avanzando
entristecido por el contraste.
Primero fueron unos aplausos para el gran zaguero internacional que éste respondió
con su habitual cordialidad, pero en seguida lo alzaron en andas y los socios de
Central Córdoba lo llevaron a Zenón Díaz así hasta su casa, situada por calle
Catamarca.
LOS GRANDES CRACKS DE ROSARIO CENTRAL.
Zenón Díaz fue el primer representante que el fútbol rosarino tuvo en los equipos
internacionales.
Zenón Días es una reliquia viviente del fútbol argentino. fue el futboler más popular de
su época, como lo fueron Harry Hayes y José Viale.
Pero algo había en la estampa de ese "negro" macanudo, que lo distinguía con
caracteres propios y le permitía sobresalir por encima de quienes como él hacían del
deporte un verdadero culto. Es que ese criollo de pura cepa, supo asimilar bien
pronto, y aún superar, las enseñanzas de los "pioneers" británicos que nos trajeron el
juego de la redonda.
Zenón Díaz fue un atleta completo, jugador de la ronda criolla - en otra página hallará
el lector una nota con respecto al descubrimiento que hicieron de él Jackson y Green -
practicó también el atletismo, lanzamientos y saltos fueron su especialidad,
adjudicándose numerosos premios en torneos importantes.
Mas sus grandes triunfos los consiguió en el fútbol. Fue el primer representante que el
fútbol rosarino tuvo en los teams internacionales.
Doce años zaguero internacional.
Zenón Díaz fue un un player excepcional. Jugó el primer match internacional
integrando el combinado rosarino que el 16 de junio de 1905 disputó el match en
Plaza Jewell contra el Nothinghan Forest y realizó su última actuación del mismo
carácter frente a los uruguayos, por la copa Asociación Argentina, el 9 de julio de
1917, en el field de Gimnasia y Esgrima, en nuestra ciudad.
En aquel partido contra el Nothinghan Forest integraron el seleccionado rosarino
exclusivamente jugadores de Rosario Central y Atlético del Rosario. Recordemos la
alineación del plantel: Norris (R.C.); Z. Díaz (R.C.), y R. Stuart (R.C.); A. Ginochio
(R.C.), R. O. Le Bas(A.) y C. H. Nissen (R.C.); S. O. Le Bas (A.), D. Green (R.C.), W.
Kellerd (R.C.), A. O. Le Bas (A.) y W. Stocks (A.)
Después formó pareja con J. G. Brown cuando en 1906 los argentinos vencieron a los
uruguayos por 2 a 0 en Montevideo, por la copa Lipion.
Intervino también en los encuentros por la copa Newton, Gran Premio de Honor
Ministerio de Justicia e Instrucción Pública de la Argentina, Gran Premio de Honor
Ministerio de Justicia e Instrucción Pública del Uruguay y copa Asociación Argentina.
Fueron también numerosas sus actuaciones como jugador interprovincial. Con Ignacio
R. Rota, su gran compañero del primer equipo auriazul, formó la zaga del combinado
rosarino que derrotó al seleccionado porteño en el primer partido por la copa Reyna,
el 9 de junio de 1912.
Rosario ganó el encuentro por cuatro goles contra tres y el plantel estaba integrado de
la siguiente manera: Osuna; Z. Díaz y Rota; J. Díaz, C. González y P. Molina; C.
Grieshaber, M. P. González, G. Dannhaber, H. Hayes y J. Viale.
Disputó también vistiendo la casaca rosarina las copas Rosario (Culaciati), Ibarguren,
Liga Cordobesa, Competencia y de Honor Cusenier.
Jugando partidos internacionales, ya en los combinados de la Liga Argentina o en los
de la Liga Rosarina, fueron sus compañeros de zaga, además de los nombrados,
Armando Reyes, Reparaz, Varni, R. Bordabehere, Rota y F. Sarasíbar. En cotejos
interprovinciales Rota, R. H. Roberts, Sarasíbar y F. Bearzotti.
Grandes satisfacciones ha experimentado Zenón Díaz en su brillante carrera
deportiva, excepcional por distintos conceptos. Entre ellos cuando en 1916 integró el
equipo de Rosario Central que en Buenos Aires venció a Rácing, por 3 a 1, el día 30
de abril, clasificándose campeón argentino en la disputa de la copa Ibarguren
correspondiente a la temporada 1915.
Zenón Díaz ha sido uno de los futbolers más queridos por la afición deportiva no ya de
esta ciudad sino del país. En Buenos Aires, después de consagrarse entre nosotros,
alcanzó amplia notoriedad.
El cariño de los deportistas de la primera hora se mantiene invariable. Han pasado los
años, Zenón ya dio vuelta el codo de los sesenta, pero ostenta un estado físico
magnífico. Sus padres fueron centenarios. Espléndido exponente de una raza fuerte,
es este criollo de pura cepa que fue el primer representante rosarino en los
combinados internacionales.