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Los Roles de Las Mujeres en La Sociedad Colonial

Las mujeres coloniales chilenas cumplieron diversos roles determinados por su grupo social. Las mujeres de la élite ejercieron roles como esposas, madres y monjas. Algunas también tuvieron independencia económica como propietarias. Las mujeres mestizas generalmente cumplieron roles como esposas, aunque muchas debieron trabajar en minas u ocupaciones domésticas.
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Los Roles de Las Mujeres en La Sociedad Colonial

Las mujeres coloniales chilenas cumplieron diversos roles determinados por su grupo social. Las mujeres de la élite ejercieron roles como esposas, madres y monjas. Algunas también tuvieron independencia económica como propietarias. Las mujeres mestizas generalmente cumplieron roles como esposas, aunque muchas debieron trabajar en minas u ocupaciones domésticas.
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Los roles de las mujeres en la sociedad colonial

Las mujeres chilenas en el periodo colonial así como a lo largo de toda la historia nacional, han cumplido
una variedad de roles los cuales están determinados por el grupo social al cual pertenecían así como, a los
sucesos que ocurrían tanto a nivel nacional como internacional, es decir los roles que cumplían las
mujeres coloniales chilenas son variables y sufrieron algunos cambios a lo largo del periodo colonial ,
Larin señala que “ Estos cambios no fueron radicales, y deben ser considerados como evolutivos,
coexistiendo junto con los patrones sociales bien establecidos” (Lavrin, 2000: 137), considerando esto, se
darán a conocer los principales roles que debieron cumplir las mujeres de esta época.

Para comenzar es importante hablar de la visión general que se tiene de las mujeres coloniales, sin
considerar aquí el grupo socio- étnico al cual pertenecían, la mujer tradicionalmente se caracteriza como
la encargada de las labores del hogar, de la crianza y cuidado de los hijos, de cuidar su matrimonio y de
llevar una vida moral y espiritualmente correcta, Muñoz señala al respecto “Se ha destacado entre las
ocupaciones propias de la mujer las labores que debían desarrollar en el hogar, las que estaban casi
siempre destinadas a la satisfacción de otro, ya fuese su marido sus hijos u otros miembros de la familia
(…) Se entiende que en todos los grupos sociales la mujer era la encargada de ciertas tareas culturales, de
la enseñanza y trasmisión de valores, particularmente religioso. Independientemente del estamento al que
pertenecieran todas realizaban labores << labores mujeriles >>” (Muñoz, 2005:119). A partir de lo antes
planteado se puede identificar el primer rol que es impuesto a la mujer a nivel transversal, el de esposa y
madre, el que se sustenta a través del matrimonio, pilar fundamental de la familia colonial, que fue
fomentado y resguardado tanto por la iglesia como por los aparatos administrativos, Lavrin señala “Las
mujeres siempre permanecían ancladas a la familia. La legislación les impedía actividades cívicas o
políticas, por considerarlas un terreno estrictamente masculino (…) es importante remarcar la influencia
que ejercía la iglesia sobre la vida. Ésta dictaba sus normas de conducta y disponía del poder institucional
para castigar física y espiritualmente cualquier deviación” (Lavrin, 2000:136). Bajo el control ejercido
por estas instituciones y por los hombres de la familia, el padre o esposo, la vida de estas mujeres
transcurrió sin que se experimentaran cambios en los roles antes mencionados, es decir el rol de madre y
esposa permaneció a lo largo de toda la colonia y, además, es uno de los legados del periodo que aún en la
actualidad, con muchas variables por supuesto, es compartido por muchas mujeres.
Las mujeres de la elite colonial

Como antes se mencionaba los roles ejercidos por las mujeres de este periodo varía según el grupo étnico-
social al cual pertenecían, las mujeres de la elite, entre las cuales se pueden encontrar a españolas y
criollas, cumplían ciertos roles que les eran impuestos debido a su condición social, uno de estos y el
principal era el de ser madre. Bajo el resguardo del matrimonio, el cual funcionaba como una herramienta
para crear vínculos con grupos de poder y así consolidar o reafirmar su posición social, el rol que debía
desempeñar la mujer era engendrar hijos para facilitar los lazos de parentesco entre diferentes familias y
así conservar su posición social, “El papel de la mujer en la construcción de este tipo de redes familiares
es obvio. Una familia con varias hijas podía aspirar a diversos matrimonios con burócratas o
terratenientes ricos, los cuales ayudaban a reforzar su posición social. Estos matrimonios mantuvieron las
vías de movilidad abiertas a los herederos masculinos, cuya tarea era mantener o mejorar la posición de la
familia” (Larin, 2000: 113), considerando esto se puede reafirmar que en las clases altas el rol principal
de la mujer debía ser el de madre y esposa.

Sin embargo, dentro de estos grupos como en todos los demás, la heterogeneidad se hace presente y
además de los roles antes mencionados, hubo ciertos casos de mujeres que ejercieron otros roles. Uno de
estos roles es el espiritual, el cual era ejercido por las monjas, el ejercicio de este rol está fuertemente
vinculado con este grupo social debido a que, para poder pertenecer a alguna de estas órdenes religiosas
significaba una inversión económica alta, Muñoz señala que “ En el grupo alto de la sociedad el convento
se constituía en una segunda posibilidad, y dado el alto costo económico, ya que cada orden religiosa
fijaba la dote (…) todas las mujeres que estaban en condición de cancelar la dote tenían la opción de
profesar, tanto solteras como viudas” (Muñoz, 2005: 111). Así podemos apreciar que dentro de este
grupo social, el rol de madre y esposa no era la única opción, ya que para algunas mujeres ser monja se
convirtió en una alternativa para escapar de los roles impuesto que dominaban la sociedad colonial, este
planteamiento lo desarrolla de mejor manera Lavrin quien señala que “ La vida religiosa fue una
alternativa para aquellas mujeres que no deseaban contraer nupcias, que tenían una profunda vocación
religiosa, o que apreciaban la relativa independencia que los claustros le ofrecían (…) No obstante, los
conventos no fueron meramente centros de espiritualidad. Estaban vinculados social y económicamente
con la elite colonial” (Lavrin, 2000: 128). En definitiva, el rol “espiritual” a través de ejercer como monja,
ya sea por decisión propia o por mandato de los padres, significo para las mujeres de la elite colonial una
puerta una situación diferente.

Otro rol que pudieron ejercer estas mujeres está ligado con el ámbito económico, al contrario de lo que se
cree la mujeres del periodo colonial lograron en cierto grado un poderío económico, las mujeres casadas,
por ejemplo, si bien estaban bajo la tutela del marido podían disponer de ciertos bienes si el marido se
lo autorizaban, mientras que las solteras, viudas y las monjas eran libres de actuar y utilizar sus bienes
como quisieran, referente a las mujeres viudas de este grupo social, Muñoz señala que “ Al tiempo de su
viudez, la situación de la mujer volvía a ser en todo igual al de soltera, teniendo el uso y administración
absoluta de sus bienes (…) Uno de los rubros más importantes en que la mujer tuvo gran incidencia
económica fue en el mercado crediticio, pues muchas invertían parte de sus bienes en préstamo” (Muñoz,
2005: 120). Señalado esto se puedo reafirmar que las mujeres de este periodo tuvieron de cierta manera
independencia para dirigir económicamente sus bienes como bien lo señala, Salinas quien dice que “Las
mujeres blancas podían comprar o vender, previa autorización del marido (…) sin embargo, viudas y
monjas celebraban todo tipo de contratos comerciales individualmente” (Salinas, 1994: 32), esta misma
autora no duda en designarle a estas mujeres un rol de propietarias, señalando que “ Las actas del cabildo
del siglo XVII,

muestran negocios que la gobernación comunal tiene con algunas mujeres viudas con fortuna (…) lo que
es demostrativo de cómo, esas viudas, ocupan su tiempo en la administración y salvaguarda de sus
bienes” (Salinas, 1994: 32).

Las mujeres de la elite colonial, ejercieron a lo largo de este periodo no solo los roles de esposa y madre,
sino que además ejercieron un rol desde el ámbito más espiritual a través de la figura de las monjas y
desde el ámbito económico como el de propietarias, sin embargo, cabe destacar que estos rolos fueron
ejercidos por un grupo minoritario de mujeres de estas elites y que el destino o aspiraciones de la gran
mayoría de las mujeres de esta época era ser esposas y madres.

Mujeres mestizas

La unión de españoles(as) con indígenas, ya sea de forma voluntaria o no, fue permanente desde un
comienzo, en esta unión el rol de las mujeres fue instrumental, y fueron siempre vistas como un medio
de adquisición de tierras o poder, Salinas señala lo siguiente “Las uniones de hecho entre españoles y
mujeres indígenas serán, desde el momento de la conquista, las posibilidades más importantes y
socorridas de ascenso, prestigio y ejercicio de poder sobre la población local” (Salinas,1994: 20), estas
uniones crearon la mayoría de la población del periodo colonial, los mestizos.

Muchas de estas mujeres lograron tener cierto privilegio los cuales dependía principalmente de las
uniones matrimoniales, Muñoz señala lo siguiente, “Muchas mestizas en los primeros años, hijas
naturales casi todas de conquistadores o comerciantes que pasaron a Chile. Aquí formaron familia,
casándose con compañeros de jornada de sus padres o con inmigrantes que iban llegando. Gracias a estos
matrimonios, se insertaron en un grupo de relaciones y, a veces, de poder” (Muñoz, 2005: 98), a través
de esto se puede conocer uno de los roles que al igual que las demás mujeres cumplían las mestizas, el
de esposa y madre, sin embargo la pertenecía a este grupo étnico-social, no las limitaba solamente a
cumplir este papel dentro de la sociedad y las que lograban solo dedicarse a esto eran las más
“afortunadas”.

La mayoría de estas mujeres debieron dedicarse a otras labores ya sea por imposición o necesidad,
pasaron de trabajos pesados en las minas hasta ejercer labores domésticas, Salinas señala “Las mestizas,
estuvieron sometidas desde un comienzo a la explotación del trabajo en las encomiendas, fuera en los
obrajes o mitas – trabajo de minería, talleres de fabricación de telas de lana, etc.- de los encomenderos;
en la extracción y lavaderos de oro o en las casas de los españoles, desempeñando labores domésticas”
(Salinas,1994: 25). Esta diversidad de roles de cierta manera les sirvió a estas mujeres para ir
especializándose en diversos rubros para que, con el paso del tiempo pudieran ir cumpliendo otro tipo de
trabajos o roles, así lo señala Larin “Las mujeres mestizas a menudo estaban ocupadas en la
administración de pequeñas tiendas, como propietarias o atendiendo los establecimientos de sus
cónyuges. La administración de estancias y haciendas era menos común” (Lavrin, 2000: 116).

Como se expuso anteriormente, el rol de las mujeres mestizas es variado, desde el momento de la
conquista hasta fines de la colonia, ejercieron un sin número de labores muchos de estos impuestos, los
cuales hacían de estas mujeres un grupo social con características propias. Los trabajos que realizaron a lo
largo del periodo les hicieron alejarse, de cierta forma, del rol de madre y esposa que era lo que se
esperaba de las mujeres del periodo.

Mujeres indígenas

Los roles de las mujeres indígenas presentan un antes y un después producto de la llegada de los
españoles al territorio, cuando pertenecían a las sociedades indígenas su valor como mujer y su rol era
diferente al que se le impuso a en el periodo colonial, por esto es importante conocer primero cual era el
rol que debían cumplir dentro de su sociedades, Lavrin señala al respecto lo siguiente “El sexo
determinaba la posición ocupacional de las mujeres de la mayoría de las cultura indígenas. Aparte de las
ocupaciones domesticas cotidianas, las mujeres realizaban las tareas agrícolas, la preparación de las
bebidas y medicinas (…) El valor económico del trabajo femenino era reconocido como esencial para la
economía doméstica y comunitaria” (Lavrin, 2000: 129), como se menciona anteriormente el rol
económico que cumplía la mujer dentro de sus comunidades era la norma, sin embargo como en toda
sociedad, los indígenas se organizaban jerárquicamente y las mujeres de la nobleza “ estaban muy por
encima de la humilde mujer campesina” (Lavrin, 2000: 129). Estos roles se complementaban como la
norma general ser esposas y madres.

A la llegada de los españoles el panorama para las mujeres indígenas cambio, y los roles que antes
ejercidos dentro de su sociedad se fueron desplazando poco a poco, para satisfacer al contingente español
que se asentaba en el territorio, Muñoz puede describirlo mejor “La indígena, natural de estas tierras o
foránea, al igual que el resto de los suyos, vio derrumbarse su mundo y surgir uno nuevo en que tuvo muy
diversas oportunidades y destinos, desde manceba o barragana, pasando por ama de leche, trabajadora,
sirvienta y hasta esclava” (Muñoz, 2005: 98). La irrupción de los españoles a la vida indígena trajo
consigo un cambio en todo orden de cosas, el rol de la mujer ya no estaba ligado principalmente a la
familia o a su comunidad, si no que ahora debían satisfacer las demandas impuestas por el invasor,
Lavrin señala “La institución familiar entre las sociedades indígenas sufrió profundas dislocaciones
durante los inicios del periodo colonial a causa de la separación forzada de maridos y esposas, y por la
intrusión de un nuevo contingente masculino compitiendo para obtener mujeres indias” (Lavrin, 2000:
130).

Ante este panorama y como es habitual en toda sociedades, las mujeres indígenas que pertenecían a un
nivel más alto de la jerarquía tuvieron una mejor “suerte”, esto debido a que estas mujeres indígenas
cumplieron un rol fundamental para lograr establecer entre indios y españoles un cierto grado de amistad,
Salinas señala que “La costumbre precolombina del intercambio de mujeres con el objeto de sellar
alianzas políticas subsiste con la llegada de los españoles” (Salinas, 1994: 20), esta práctica también
demuestra el rol social que debieron cumplir esta mujeres, como vínculo entre los invasores y los
invadidos a través de la figura de la esposa.

Como se puede apreciar, los roles de las mujeres indígenas sufrieron modificaciones, pasaron de ocupar
un rol económico y cultural, como medios para sustentar a sus comunidades, a ejercer una variedad de
roles que provocaron un cambio radical en el desarrollo de su mundo. Sin embargo, el rol de esposas y
madres se siguió perpetuando, pero ahora no con solo miembros de su grupo étnico, sino que además con
los españoles, como bien lo señala Muñoz “En una real cédula de 1692 se menciona que hijas de caciques
se han casado con españoles. Pero también indias comunes contrajeron matrimonio desde el primer
tiempo y durante todo el periodo colonial” (Muñoz, 2005: 100).

Mujeres negras

Las mujeres de este grupo socio- étnico cumplieron principalmente el rol de esclavas, ejerciendo así un
sin muero de ocupaciones, Lavrin señala que “Las ocupaciones de las mujeres esclavas eran diversas,
yendo del trabajo doméstico y venta en la calle a las tareas agrícolas y mineras más duras” (Lavrin, 2000:
134). Debido a que las mujeres negras eran consideradas una mercancía el rol económico que ejercían era
variado, Muñoz señala “Las negras, mulatas, zambas y cuarentonas esclavas podían ser dadas de prenda
en seguro de un préstamo, hipotecas” (Muñoz, 2005: 103), al estar ligadas constantemente al hogar las
mujeres negras comenzaron a ejercer un rol diferente, el de segundas madres o nodrizas, Salinas lo
explica mejor “En la mayoría de los hogares contaban con esclavas, ellas se convirtieron en las
gobernantes de la familia. Las madres de la colonia delegaron la responsabilidad de crianza y educación
de los hijos en estas mujeres” (Salinas, 1994: 31). La condición de esclava de estas mujeres le hizo difícil
poder ejercer su rol de madre y esposa por lo que su vida se limitaba principalmente al servicio de otros,
bajo un sin número de desventajas, “Pero la más importante que las desfavorecía era la trasmisión de la
condición de esclavitud por el vientre, situación que las hacía poco atractiva para el matrimonio, incluso
para sus mismos congéneres” (Muñoz, 2005: 100). El rol de estas mujeres se limitó al de ser esclavas, por
lo que el rol de ser madre y esposas fue la excepción estos casos.

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