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Ajosu 2

El documento narra la recepción de un subteniente recién egresado en una unidad militar. Los oficiales discuten ideas para recibirlo con una broma de iniciación, como meterlo en un ataúd o hacerlo participar en una comida con señoras.
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Ajosu 2

El documento narra la recepción de un subteniente recién egresado en una unidad militar. Los oficiales discuten ideas para recibirlo con una broma de iniciación, como meterlo en un ataúd o hacerlo participar en una comida con señoras.
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LA RECEPCIÓN DEL SUBTENIENTE LIRA

Los hombres caminaban a paso vivo ,vivo, 30 grados de


calor a las tres de la tarde en un día a fines de la primavera
en un cajón cordillerano de la zona central. Las erres persistentes
interrumpidas por breves lapsos de las ametralladoras y el
estruendo de las explosiones de las bombas de mortero y del
fuego de artillería ,artillería, aumentaban la tensión de los soldados
que avanzaban por la suave pendiente de la ladera que
desembocaba a los pies del cerro .

- ¡ Atento cóndor 1 a cóndor 2! ¡ ¡Atento cóndor 1 a cóndor 2


! - ¡ sonó severamente el auricular de la radio.

- ¡ Aquí¡Aquí cóndor 2! - ¡ Respondió el oficial , con dificultad


para tomar el auricular que se le resbalaba de las manos por el
sudor .

- ¡ Atento cóndor 2! ¡ Su unidad está llegando a mil mts. del


objetivo. -
- ¡A partir de este momento, considere los blancos que se les
aparecerán en forma sucesiva , los cuales deberán ser batidos por su
gente.!
- Al final del ejercicio se revisarán para determinar la efectividad del
fuego de fusil.-
- ¡ Esto¡Esto es excluyente para las ametralladoras!
- . ¡ ¿¡¿¡ Comprendido¡Comprendido Cóndor 2?! ¿ ¡ Comprendido
Cóndor 1 ¡

- - ¡ Teniente¡Teniente Matus! - ¡ gritó el capitán Rojas, haciendo


bocina con sus manos para poder hacerse escuchar mejor. -
¡ Ordene mi capitán - ¡, contestó el subalterno.

- ¡ Corra la voz al resto de las unidades , que se preparen para


iniciar el fuego de fusil sobre los blancos!.
¡ La línea esta demarcada por banderolas de color rojo como se
había indicado , pero ojo que los blancos están dispuestos de
manera que no se ven a simple vista .ista. ¡
¡ Es como tener al adversario al frente!.¡ - Comprendido mi capitán -
respondió el oficial , mientras salía a la carrera perdiéndose por
una quebrada del terreno.

El capitán Rojas se restregó la frente con la manga para secar la


transpiración mientras se inclinaba el casco hacia atrás y poder
mirar mejor con sus binoculares.

Habían iniciado el ejercicio de ataque a las seis de la


mañana ,mañana, y sabía que lo masmás pesado estaba por venir.
Estaba seguro de que su unidad sería la mejor , y se había
preparado con todos sus hombres de tal forma de lograr destacar a
su segunda compañía de las demás del resto del regimiento.

El ejercicio de combate continuó de acuerdo a lo previsto , y los


hombres avanzaban serios ,serios, concentrados, escudriñando hacia
adelante y disparando sus armas cuando aparecía un blanco detrás
de un árbol o desde un hoyo. No se veía agobio en la
gente ,gente, solo rostros de gran decisión y concentración,
acompañado del ímpetu imbuídoimbuido por lograr el objetivo.

El esfuerzo de la tropa terminó alrededor de las seis de la tarde


, en que los soldados en la cima del cerro ,cerro, descansaban
tomando o
el agua que les quedaba en sus cantimploras , y algunos comiendo
comiendo
un pedazo de pan que guardaban en el bolsillo.

Apareció el capitán Rojas Dede entre unos arbustos ,rbustos apareció


el capitán Rojas, quien venía con el barro hasta los muslos; tuvo que
trasponer un obstáculo con agua y alambradas pegado a una
zanja.

- ¡ Como estai puh Sandro! ¡ -


Se dirigió a un soldado tendido en el suelo que comía un pedazo
de pan . - ¡ Como dicen por ahí , otra cosa es con guitarra .
uitarra, ¿no ? ¿ ¿
¿ Comoómo te fue con esta guitarrita? ¿ señalandoSlando el fusil
que tenía el soldado a su lado. _
- ¡ ¡ Chis mi capitán ,apitán, a este lo hago tocar mejor poh ¡!
- alAl pasar por el lado de los blancos que me tocaron , alcancé
a ver que estaban llenos de aujerosagujeros en la guata. Yo creo
que les mandé el cargador entero!.¡
Los demás soldados rieron de la aseveración del Sandro apodado
así por sus imitaciones del cantante argentino.. _ - ¿
¡ Porque no te vai a buscar la guitarra y te mandai un par de
canciones será mejor oh! -
Le gritaron casi a coro los compañeros que se encontraban en
ese sector del claro del terreno
.
¡ - ¡Ahora no se va a poder muchachos! - , ¡ sentenció el oficial - .
¡ Estamos esperando a mi coronel que nos va a comentar los
resultados del ejercicio;
Pero una vez regresemos al campamento tendremos chipe libre
para animar la fogata. ¡
- ¡ ¡ Allá viene mi coronel, mi capitán ! ¡
- Gritó un conscripto, sentado arriba de una gran roca.

Efectivamente ,Efectivamente, a unos cincuenta metros se acercaba el


comandante del regimiento junto a su ayudante y a dos
suboficiales.
El capitán se adelantó, acercándose a su superior saludándolo
militarmente - .
¡ ¡Comandante de la segunda compañía se presenta mi coronel! ¡
- ¿- ComoCómo CómoCómoCómo está Rojas? .- ¿ Muy¿Muy Cansado?
Responde el superior.
¿
- Fue larga la cosa , pero rindió sus frutos, porque pudimos
comprobar un montón de factores que analizaremos con mayor
detención cuando lleguemos a guarnición. Eso sisí, le adelanto
algo. -Su unidad fue la que masmás impactos logró en los
blancos , pese a que en la faja de combate, tenía mayores
complicaciones para su avance.-

¡ La sonrisa en la cara de Rojas ,ojas, no podía ocultar su


enorme orgullo y satisfacción - . ¡
- Hágaselo saber a su gente - –
señalóSeñaló el superior. –
- ¡Por supuesto mi coronel! -¡
Contestó entusiasmado el subalterno. Y continúa el oficial jefe: - -Ahora
voy donde están las demás unidades para ver si existe alguna
novedad. ¡- ¡ Ah! , pero antes que me olvide, le quiero informar
que el próximo mes llega un subteniente recién egresado de la
escuela, y he pensado asignárselo a usted . .!
A usted le falta un comandante de sección - Aalcanzó a terminar
el coronel , mientras ya se desplazaba por la ladera del cerro.

Rojas cavilaba mientras se volvía donde estaba su gente.


A sus treinta y dos años y en el grado de capitán , permanecía
aún soltero.
Aúnn cuando le eran conocidas sus varios pololeosleos y
romances ,, disfrutaba de las ventajas que le brindaba la soltería.
. Aparte de ser un buen profesional ,rofesional, en el regimiento era
conocido como un hombre alegre y un buen compañero.

- ¡ A ver jóvenes , poner atención un momento ;momento; llamen


al resto para que se agrupen en este sector! - ¡

L a voz del capitán se hizo sentir ,sentir, y la tropa se


arremolinó en el terreno despejado que ofrecía el pastizal verde
del claro de ese sector del cerro.
. Las palabras que siguieron fueron otra inyección para motivar
masmás a los eufóricos soldados. Sabían que habían cumplido a
cabalidad ,cabalidad, pero las felicitaciones del mando que les
trasnsmitíatransmitía su jefe, terminaron por enardecerlos aún masás.

. Los vivas y los gritos de festejos fueron n


bruscamente interrumpidos por una orden de Rojas. –
¡ - ¡Ya muchachos , ahora todo el personal a revisar su armamento
y equipo , a formar y en diez minutos mass marchamos de vuelta
al campamento!

La marcha de regreso fue una imagen viva de la camaradería el


esfuerzo y del espíritu de cuerpo, s . | sintiendointiendo profundamente
una
sensación el regocijo del triunfo.

Al llegar la noche, la infaltable fogata cobijaba a la tropa


con su calor y sus luces, y con ellas las interpretaciones del
Sandro y otros artistas que desfilaban por el singular escenario.

- - ¡ Oiga Matus , ¿ dondedónde está Jara? – Pregunta Rojas al tte que le


acompañaba. ¿
- Ahí viene mi capitán - señaló el oficial.
- _ Bueno ., ahora que estamos los tres , les quiero
comunicar que el próximo mes , esta llegando un
subteniente recién egresado , y mi coronel me dijo que lo
asignaría a nuestra compañía.
- ¿ Que les parece ¿
- Los ojos de los oficiales se abrieron de repente y
parecieron relampaguear frente al brillo que despedía la
fogata.
-
- Sentados sobre un tronco , se miraron esperando ver quien
era el primero en hablar.
- ¿ Quién es mi capitán? ¿ Cual es su nombre ¿
- - A ver - Rojas reflexionó un segundo -
- Eh , Lira. - Si Julio Lira ; fue el nombre que me dio mi
coronel - aseveró Rojas. -
- - Usted Matus que es el menos antiguo ¿ debe ubicarlo no ¿
- _ Ehh , si mi capitán , es dos cursos menos antiguo que yo.
- Señaló el subteniente.
- ¿ Y como es el muchacho ¿ - preguntó maliciosamente Jara ,
el mas antiguo de los oficiales que tenía Rojas .
- Mientras su compañero hacía una reseña de la personalidad
del que se iba a incorporar , Jara miraba atentamente
mientras fumaba , dejando entrever una leve sonrisa.
Mientras los chisporroteos de la gran fogata se confundían
con el resplandor de las estrellas de la noche , en el
ambiente se respiraba a asado, humo y espíritu de cuerpo.
- Oiga mi capitán, me imagino que al alférez que llega le
vamos a hacer una picá , no es cierto ¿
- - dijo Jara rompiendo su ladino silencio.
- - Pero claro., tenemos que recibirlo como se acostumbra no?
- Respondió el superior.
-
- - A ver si esta noche alguien propone algo novedoso y
simpático.
- Todos se miraron calladamente tratando de concentrarse para
buscar una respuesta.
- A mi se me ocurre lo siguiente . Consigámonos un ataúd
, y cuando esté con sus buenos tragos en la comida de
recepción, lo metemos dentro y lo dejamos solo en el hall
del casino con todas las luces apagadas.
- Eso si , le dejamos la tapa abierta pero amarrado para que
no se salga. Nos conseguimos una música tipo Barnabas
Collins y vemos que pasa.-
-
- Las miradas se cruzaron nuevamente pero con poca
convicción.
- - No pues - eso no tiene gracia . La idea es entretenernos
durante toda la noche , para ver como es el nuevo integrante
de la unidad ..- dijo uno.
-
- - A ver - A mi se me ocurre algo - dijo Jara.
- La idea es la siguiente . Recibámoslo con una comida
donde participen todos los jefes y oficiales pero con señoras-
- .
- -¡ Pero usted está loco Jara-¡ lo atajó Rojas. - ¡ Como se le
ocurre hacer participar a las señoras en una comida como
esta ¡
- Lo increpó el capitán , junto a los comentarios de
desaprobación de sus compañeros.
- -¡ Pero déjenme terminar ¡ - dijo socarronamente el aludido.
- Todavía no he especificado el tipo de señoras ¡ - indicó Jara.
- Otro lapso de silencio nuevamente , pero de gran
expectación por la idea que se sugería.
- - Resulta que hace un mes atrás ., cuando pasaba por la
plaza, conocí a dos damas estupendas de las que me hice
amigo.
- Una tiene 28 y la otra 32.
- Se llaman Cecilia y Verónica. Fuimos a bailar esa noche
con otro amigo que invité. Y créanme , éramos la envidia
de todos los que nos miraban.
- Al día siguiente en la noche fui a buscar a la Cecilia a la
dirección que me dio, y para mi gran sorpresa resulta que
la casa
- , era donde existen niñas para servicio suave , pero de gran
- categoría.
- Para redondear la idea , la Cecilia y sus amigas serían las
señoras del comandante , del segundo , en fin. Y de lo que
se trata , es que durante la comida formal , la señora del
comandante ponga en aprietos al alférez; ¡conociendo lo
pasado pa la cabina y lo lacho que es , no me cabe duda
que pica. ¡
- Además que creo que la vamos a pasar el descueve. Por
lo demás a este cabro hay que hacerlo aterrizar , porque
cree que se las sabe todas.
-
- Gran silencio , sonrisas maliciosas.
- - ¿ Oiga Jara , y usted cree que estas “ señoras “ se
prestaran para este jueguito ¿
- _ ¡ Pero claro mi capitán , yo las conozco bien ¡ , y si yo
se lo pido a la Cecilia, no le quepa duda que asisten.-
- Rojas se sobaba el mentón , mientras pensaba en voz alta.
- Habría que hablar con mi coronel , porque yo creo que ni
el ni los demás jefes se prestarán para semejante bromita.
-
- - Bueno , dijo Jara . Invitemos al doctor , al dentista y a
un par de proveedores para completar el cuadro . - ¿ Que les
parece ¿

- Por ahí me va gustando la cosa - sentenció Rojas .,


sonriendo junto los demás frotándose las manos , y
escuchando los comentarios a granel que surgieron de la idea
. Junto a las felicitaciones para el gestor, la fogata con
los improvisados artistas continuaba en su mejor ambiente.

-.-

La campaña de fin de año que correspondía a entrenamiento de


unidades en terreno estaba terminando.
El regimiento inicio sus aprestos para marchar de regreso a su cuartel
en la ciudad.
La segunda compañía del capitán Rojas lo hacía con una gran
sensación por el deber cumplido, y junto a las demás unidades del
regimiento inició la marcha de regreso sin el menor signo de agobio
pese a lo duro de la jornada, en que en la época de verano el calor
llegaba a los 33 grados.
Los soldados ya habían cumplido nueve meses de entrenamiento, y el
cambio en todos los aspectos de su madurez se apreciaban nítidamente
en estos jóvenes.
Al alcanzar los suburbios de la ciudad y enfrentar las primeras calles
por las que marchaban, el capitán Rojas se acerca al teniente Jara que
marchaba un poco mas atrás con su sección.
- Bueno Jara , ¿y quien es el que va a iniciar el canto para que
despertemos de la siesta a los vecinos del barrio?
- A su orden mi capitán, yo me encargo- le respondió Jara
- ¡¡Atención compañía!! ¡¡Con fuerza y con ganas!! ¡Cuando los
soldados pasan,
- A compás !! ¡¡ Maaar!!
- El ambiente de aquellas calles de pronto se llenó de los sonidos
acompasados y vibrantes de la columna que se desplazaba en doble
hilera pegado a las aceras de la calzada.
-
- “Cuando por las calles los soldados pasan
- todas las muchachas salen de sus casas,
- todo eso y nada mas que por sonar del clarín,
- todo eso y nada mas que por el del tambor.

- Soldado debes, a las mujeres, besarlas siempre si tu lo quieres,

- Soldado debes siempre besarlas, soldado debes siempre alegre estar.

- “ Ay si me late late late late el corazón, me late el corazón,


- me late el corazón,
- “ Ay si me late late late late el corazón, de puro amor por ti”
-
- “Un vaso de vino, un beso sonado , todas las muchachas dan a sus
- Soldados, todo eso y nada mas que por el sonar del clarín , todo eso
- y nada mas que por el del tambor”
-
El acompasado y rítmico taconear de la tropa acompañado del vibrante
cantar de los hombres, produjo el asomo curioso de los vecinos del
lugar, que a esa hora de las tres de la tarde se protegían del calor en sus
viviendas.
Oiga mi capitán ¿Y cuando llega el alférez? Preguntó Jara.
-Bueno me imagino que a fines de enero o principios de febrero-
Le respondió el superior.
Mmmm dijo Jara, ¡o sea que tenemos tiempo para preparar la
recepción!
Me imagino, dijo Rojas. Bueno , usted es el que hará de maestro de
ceremonia por lo tanto ud, debe coordinar todo. Eso si que no se le
vaya a ocurrir nada que vaya contra el criterio ni la formalidad militar
, porque de lo contrario a ud. lo hago responsable.
-No se preocupe mi capitán, todo se hará sin ningún acto indebido.

-
-.-

- Las veinte horas. Pleno verano a mediados de Enero en la zona central.


- ¡Matus, acérquese! - Era el teniente Jara que se acercaba a la entrada
del casino de oficiales del regimiento.
- ¡Que pasa mi teniente que lo veo tan inquieto! Preguntó Matus.
- -¡El próximo lunes llega el muñeco, asi es que vamos a tener que
movernos!
- Pero si hoy recién es martes mi teniente , para que tanto apuro!
- Miren, la idea es que la recepción que vamos a dar a este cabro sea
memorable,
- y que lo aterricemos altiro para que sepa que llega a una unidad con
espíritu de cuerpo, con camaradería y lo mas importante su papel de un
buen oficial respetuoso y con ganas de hacer bien las cosas para que
- mantengamos el nivel de profesionalismo a que hemos llegado con
nuestra segunda compañía-
- El oficial lo miró escudriñando la cara del teniente Jara.
- _Ya , ¿y cual es su idea mi teniente? Preguntó Matus
- Bueno, creo que tenemos que hacer una visita hoy en la noche para ir
dando forma a lo que se me ocurrió.
- Señaló Jara, ladeándo su gorra con un aire canchero.
- Usted Matus me podría acompañar no? ¿Como estamos?
- Juntémonos a la salida del casino como a las diez, ¿Le parece?
- Ehee… si como no , a su orden mi teniente. Respondió dubitativamente
el subteniente.
- Ya entonces, en eso quedamos. Nos vemos a esa hora.

Diez de la noche. La citroneta color beige del teniente Jara se estacionó


puntualmente bajo la luminaria de la calle que enfrentaba la entrada del casino
de oficiales. En la puerta con las manos en los bolsillos, se paseaba
nerviosamente por la acera el subteniente Matus.
_¡ Como estamos Matus! ¿estamos listos? Le consultó el superior.
¡Vamos mi teniente! Aseveró el subalterno, como entregado a la situación que
le presentaba
Jara.
La citroneta se puso en marcha, y el conductor abrió la ventana respirando la
agradable brisa tibia de esa noche estival. Esta tomó rumbo al sur por una de
las calles principales de la ciudad.
-¿ Yyy donde vamos mi teniente? Consultó el acompañante en forma inquieta,
tratando de distinguir por su ventana alguna calle que lo pudiera orientar.
-¡ No se preocupe amigo mío, usted anda en buenas manos, relájese que ya
vamos a llegar.
-Lo vamos a pasar re bien, después se va a acordar de mi- Le aseguró Jara
botando una bocanada de humo del cigarrillo que había encendido.
El vehículo después de virar por varias calles de poco tránsito, se detuvo
estacionándose frente a una gran casona con rejas metálicas de color blanco.
. Por entre sus barrotes se distinguía el antejardín de frente a la puerta de
entrada.
Por sus ventanas una luz mortecina alcanzaba a escaparse por sus cortinas.
Con propiedad el teniente avanzó hacia la puerta indicando al subalterno.
-¡Llegamos Matus, aqui es la cosa ¡dijo Jara tocando el timbre de la entrada.
Esperaron unos minutos y la puerta de entrada se abrió.
¡Adelante teniente ¡ Se escuchó la sugerente voz de una mujer madura
envuelta en una tul color violeta.
¡Como está sra. Rosita! Saludó cortézmente Jara ingresando al salón contiguo.
¡Vamos Matus no se me quede atrás, adelante.!
Los dos oficiales ingresaron al salón sentándose en uno de los sofás ubicado
frente al bar.
Como ha estado teniente, hace tiempo que no lo vemos por acá, usted sabe que
lo atendemos bien cuando viene. ¿Le servimos un trago?
-No sra Rosita- Mire ando de paso con el alférez Matus y queremos hablar con
Cecilia.
¿Se encuentra ella? Ehh, si, la vamos a llamar. Voy y vuelvo. La mujer
desapareció entre un pasillo que daba hacia el interior de la casa

Al cabo de algunos minutos apareció en el salón una mujer de cabello largo


color rojizo, vestida en un traje de una pieza de color celeste azulino
.
Los finos rasgos de su cara se destacaban a la luz de la gran lámpara de
lágrimas que colgaba del centro del salón.
Con un ademán desenvuelto y modales de una mujer con clase, se acercó a los
oficiales.
¡Como está teniente! Tanto tiempo sin verlo.
¡Hola Cecilia, es verdad! ¿Cómo estas tu?
¡Bien como siempre teniente! respondió la joven
-Que bueno,dijo Jara, - La verdad es que hemos tenido harto trabajo, venimos
llegando recién de campaña y tu sabes como es eso.
-Si pues usted me ha contado de que pasan hartas semanas en la cordillera-
-¿Y dígame , me vino a ver a mi?
- Si pues Cecilia ,ya que hace tanto que no nos veíamos.
-Pero ahora ando con el alférez y queríamos ver si podíamos contar contigo
para una broma que se nos acaba de ocurrir, y pensaba que podrías participar
en una comida en el casino, junto tu amiga Verónica que tiene los atributos de
una mujer educada y elegante como tu.
Cecilia se sonrió sorprendida ante la invitación del oficial, y acomodándose en
el sillón preguntó colocándo graciosamente su mano izquierda en su mentón.

¿Y de que se trata ¿, ¡a ver que se le ocurrió ahora!


-Mira,- se explayó Jara .
-Se trata de recibir a un oficial que está por llegar destinado al regimiento y
según sabemos lo van a asignar a nuestra compañía.
-Por los antecedentes que tenemos , es un poco sobrado y egocéntrico, y en
nuestra unidad tenemos un muy buen espíritu de cuerpo, y pensamos que hay
que recibirlo de tal forma que se baje de la copa del árbol , es decir bajarle un
poco su ego.-
- Cecilia se rió suavemente y consultó.
- ¿Bueno , y que tendría que hacer yo?
- -Ehh , mira . ¡queremos que te hagas pasar por la sra. del comandante
del regimiento en la comida ¡ y …………
- Terminó Jara de explicar su idea preguntando.
- ¿Y , que te parece la idea ¿ No me digas que no es genial¡ Contamos
contigo y con tu amiga Veronica ya?
- Hmmm, pensó socarronmente Cecilia. Aguardando unos segundos su
respuesta.
- Si , acepto – Creo que Veronica me puede acompañar. Yo hablaré con
ella.
- -Ya pues, que bueno que aganchaste Cecilia. Para celebrar el acuerdo
tomémonos un trago . Yo invito

-.-

-¡Permiso para hablar con ud mi capitan ¡


Solicitó formalmente Jara.
_ Si Jara, adelante pase, asiento.
El superior acomodó los documentos que estaba leyendo sobre su escritorio y
señaló al subalterno una de las sillas que se encontraba en la oficina.
-Mi capitán, anoche estuve con la dama que va a participar con nosotros en “la
picá “ que le estamos preparando al subteniente Lira, ella y su amiga Veronica
no tendrían problemas para participar; no se si ud tiene algún comentario que
hacer o alguna idea-
-Mire Jara, lo que mas me interesa es que esto no se vaya a pasar de la raya y
nos veamos envuelto en un escándalo.- Dijo Rojas seriamente mirando
fijamente al teniente .

-No mi capitán, yo creo que lo único que puede pasar es que el subteniente se
nos vaya a curar, pero si es asi lo vamos a dejar a su dormitorio-
-Mmm, bueno …. Espero que tenga ud todo bajo control porque ud. sabe que
es nuestro prestigio el que está en juego-
Mi capitán , lo último.¿ Ud podría hablar con el sr. Yañez de la automotora?
El puede ser presentado como el comandante del regimiento, es una persona
buena para la talla y siempre ha participado con nosotros en reuniones junto
con el sr Vidal el dueño de la farmacia. El podría ser el segundo comandante.
Ud tiene buenas relaciones con ellos ¿Qué le parece?
- Ehh … si me parece bien. Ya, yo hablaré con ellos-
¿Algo mas Jara?
-Si yo creo que podemos invitar al doctor Galaz, ¡el podría ser el proveedor
del regimiento!
- Si, es una buena idea. Me parece. Invitemos también entonces al dentista
Carvallo.
-Usted hable con los dos-
-Oiga Jara, ¿Y cual sería el motivo de la comida?
Ehhh… bueno pienso que habría que festejar el cumpleaños de mi mayor
Gomez., al que tendríamos que informarle de la broma que le vamos a hacer
al recién llegado.
-Mmmm… si , muy bien yo lo invitaré-
-Mi capitán , ¿y cuando se supone que llegue este subteniente?
- A ver- dijo Rojas señalando el calendario que tenía en la pared del frente.
- En una semana mas. O sea, el próximo jueves.-
-Mmm…. Buena fecha- terminó diciendo el subalterno pidiendo permiso para
retirarse.

A la semana siguiente
Seis de la tarde

-¿Y mi capitán, llegó el alférez? Consultó ansioso Jara a Rojas acercándose a


su superior que caminaba por el medio del patio del cuartel.

-Si, ya llegó. Está siendo atendido por los suboficiales en su casino.


Espero que no le den mucho trago porque de lo contrario el alférez se nos va a
quedar dormido.
-Yo le acabo de informar que queremos que participe en una comida con
motivo del cumpleaños de mi mayor Gomez-
-¿Usted tiene todo listo Jara? Lo auscultó el capitán Rojas.
¡Si mi capitán , está todo preparado!-

Las diez de la noche

A esa hora y puntualmente los comensales fueron ingresando al gran salón


principal del casino del regimiento.
Uno de los mozos inició una ronda entre los asistentes, ofreciendo un
aperitivo.
A medida que transcurrían los minutos la velada se fue poniendo cada vez mas
animada con la variada conversación de los distintos grupos que se habían
conformado.
El recién llegado había entrado al salón hacía poco rato, cuando fue llamado
por el comandante del regimiento.
Con un convincente y protocolar saludo este se dirigió al nuevo integrante.
¡Como llegó subteniente Lira; como está usted-
-¡Ehh muy bien mi coronel. Muy bien. - dijo cortadamente Lira
El falso coronel mirando fijamente al subteniente, le presentó a su sra.
-¡ Lira, le presento a mi sra. Cecilia!
El novel oficial extendió su mano para estrechar la de la mujer, pero esta le
ofreció su mejilla para que la saludarla.
-¡Ehh es un gusto conocerla sra.Cecilia!- Contestó turbadamente el oficial ante
el saludo de la hermosa joven
Desde un rincón de la sala, Jara y Rojas no podían aguantar la risa.
Al cabo de un rato y antes de terminar el aperitivo, el comandante del
regimiento hizo un brindis con afectuosas y sentidas palabras para quien
celebraba su cumpleaños.
Acto seguido, respondió el mayor Gomez por las palabras del coronel
agradeciéndo a todos por el gesto de acompañarlo y celebrar su cumpleaños.
Al término de esto, el presidente del casino capitán Rojas solicitó a todos que
pasaran a la mesa.
Rojas los fue ubicando uno a uno, aún cuando frente a cada puesto había una
tarjeta con el nombre de cada comensal.
-Mire que suerte teniente, le tocó sentarse al lado mío- le dijo picarescamente
Cecilia al novel.
¡Eeee, si , la verdad que si! , dijo Lira, ya un poco mas relajado con licor que
había tomado.
-Asi podremos conversar y usted me cuenta de como se vive en esta ciudad, es
la primera vez que vengo-
-Pero por supuesto teniente- -Cuente conmigo para cualquier cosa, yo
entiendo lo que debe sentir un recién llegado que ha vivido solo en Santiago-
¿Es asi no teniente? ¿Usted es santiaguino por lo que supe.
El comentario y la pregunta de Cecilia iba acompañada de una sensual sonrisa
que no dejó indiferente al alférez.
La comida transcurrió alegremente, interrumpida a ratos por los brindis
ofrecidos por cada uno de los asistentes con motivo del cumpleaños del mayor
agasajado.
A su vez la conversación entre Lira y Cecilia se iba tornando a cada momento
en un estado de conversación en que el joven oficial no podía desentenderse
de los encantos y la mirada insinuante de la mujer.
El mozo inició el servicio de postre en cada uno de los puestos , momento en
que los comensales ofrecieran otro brindis por el homenajeado.
Al acomodar su servilleta, la mano de Cecilia se deslizó discreta y suavemente
por el muslo del subteniente.
-Disculpe teniente , estaba tratando de acomodar mi servilleta que casi se me
cae-
Le dijo la joven plañideramente.
- Nnoo se preocupe Cecilia- dijo el oficial ruborizado, arreglando a la vez su
servilleta que tenía en sus muslos

La una y media de la mañana

Ya los asistentes se encontraban en animada charla en distintos grupos en el


gran salón, en que el humo del cigarro y la suave música daban un agradable
tono a la velada que ya estaba por terminar.
-¡Lo veo cansado teniente¡-
-¡ Bueeno , la verdad que el dia ha sido un poco cansador, además el viaje con
este calor, y creo que ya es un poco tarde, ¿no cree?
- Claro, y también hay que tomar en cuenta todos los tragos que se ha tomado,
¿no cree ud?
-- Ssii, reconoció el alférez,- alzando su copa de vino para brindar con su
contertulia.
.En un momento brusco del oficial, este derramó un poco del vino de su copa
dejando una mancha de vino sobre el bolsillo de su uniforme.
--¡Puchas que soy torpe ¡ exclamó Lira avergonzado. ¡Disculpe Cecilia¡
_Voy a tener que ir a mi pieza a cambiarme-
_¡No se preocupe teniente, a cualquiera le puede pasar!-
¿Y ud vive aquí?-
Si , por supuesto, como soltero vivimos en el casino.. Mi pieza está en el
segundo piso y es la numero 10- dijo el oficial levantándose con dificultad
dirigiéndose al pasillo.
Subió las escalas llegando a su habitación a la que ingresó dejando la puerta
entreabierta, para luego encender una lámpara que había en el velador..
Se sacó la casaca quedando en mangas de camisa, para luego sacar del
colgador otro de los uniforme que había en el armario.
En ese momento, sin que se percatara, Cecilia abría la puerta del dormitorio
ingresando suavemente al dormitorio.
Lira al girar su cabeza no podía creer lo que estaba viendo.
La atractiva joven destacaba su bella silueta a la macilenta luz de la lámpara
del velador.
- ¿Quiere que lo ayude a cambiarse teniente? Le preguntó con una voz baja y
sensual-
- Lira atónito no atinaba a nada, solo contemplaba a la joven que se le
acercaba lentamente, arrinconándolo a los pies de la cama.
.
- Casi en un suspiro dejo escapar un –Sssii
La mujer lo empujó sobre cama dejando al joven de espalda , que no atinaba
a reaccionar.
Acto seguido se sentó sobre el pecho de Lira que la miraba desorbitado sin
poder reaccionar.
La joven calmadamente se desvistió dejando su torzo desnudo dejando al
descubierto sus turgentes pechos.
Fueron los segundos mas largos que pudiese concebir el alférez que no daba
crédito a la situación., sin poder atinar a nada solo mirando embobado a la
mujer que tenía sobre el.

-¡De pronto se escucharon rápidos pasos por el pasillo, que terminaron con un
violento abrir de la puerta del dormitorio!
-¡¡¡Que crestas está pasando aquí!!
¡Era el seudo comandante del regimiento que hacía su intempestiva aparición
en ese instante!
¡¡Como es posible teniente, seduciendo a mi señora!!
¡¡ Y en mi propio regimiento ud. viene a causar una deshonra intolerable a mi
persona y a toda la unidad!!
¡¡Y tu , vístete y baja de inmediato y me esperas en el hall!!
¡¡Teniente, queda arrestado y mañana a las ocho lo espero en mi oficina para
ver que vamos a hacer con usted!!
El afectado cerró la puerta violentamente y se retiró bajando las escalas hacia
el primer piso

Luego el silencio.

Lira no podía creer lo que había sucedido.


Pensaba estar soñando. El efecto del licor que había ingerido, se le había ido
por completo,
y al cabo de unos minutos se sentó en la cama a punto de llorar. Pensaba en las
consecuencias de la situación que había vivido sin tener una explicación clara
de lo acontecido.
Luego se tendió en la cama y se durmió.

Siete treinta de la mañana

El oficial se despertó sentándose violentamente en la cama .


Creyó haber tenido una pesadilla debido al licor que había ingerido el dia
anterior, pero no.
Todo había sucedido. Y ahora tenía que afrontar su situación.
Se terminó de vestir en su uniforme, afeitándose rápidamente para dirigirse a
la oficina del comandante del regimiento.
El camino a la comandancia fue eterno. En cada tramo del patio iba pensando
que poder decir, como poder disculparse. No tenía como poder explicar lo que
había sucedido.
Quiza´, pensó, - Me pueden expulsar de la institución-
Al llegar a la comandancia, se presentó con el ayudante informándole con voz
queda:
¡Buenos días, mi coronel me está esperando!
Sus palabras salieron con las últimas energías que le quedaban.
El ayudante se dirigió a la oficina contigua volviendo al minuto después.
¡Adelante teniente, mi coronel lo espera en su despacho.
Si el camino a la comandancia fue terrible, los pasos que dio hacia el despacho
del comandante fue un via crucis. ¡sus nervios ya no aguantaban!
¡Pase Lira! Escuchó la voz del jefe desde el interior.
Lira tomó la manilla y abrió la puerta de la oficina..
Al ingresar detrás del escritorio el comandante del regimiento; hombre alto,
delgado, pelo negro entrecano, fino bigote, le extendía su mano para
estrechársela.
-¡Asiento subteniente Lira! ¡Dígame, como ha llegado, como se siente!
¿Lo han atendido bien?
El alférez respiro profundamente aliviado respondiendo.

-¡Si mi coronel, me han atendido espléndidamente!-

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