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Entrevista a Beatriz Escudero en los 60

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DARŇDirección de archivos de arquitectura y diseño argentinos FADU-UBA

E NT R E V I STA - D É CA D A 6 0

BEATRIZ ESCUDERO
Entrevista realizada en Buenos Aires.
Por Juan Molina y Vedia

Yo cuando estaba en la escuela primaria era compañera e íntima amiga de la hija


menor de Macedonio Oscar Ruiz, pero además éramos de esas que vivíamos, yo en su casa y ella en la mía,
cuando estábamos en quinto grado de la escuela primaria leíamos novelas del oeste de losEstados Unidos,
de esas de cowboys y entonces decidimos que nosotras nos íbamos a vivir a California, íbamos a criar
ganado, pero nos teníamos que hacer una cabaña de troncos y para eso teníamos que estudiar arquitectura
primero. Ahí fue mi toma de decisión con la hija de Macedonio, por supuesto la hija de Macedonio no
estudió arquitectura, estudió la hermana mayor, que no se recibió. El único contacto que yo tuve con
arquitectos hasta que entré a la facultad fue con Macedonio, porque para mí era habitual verlo. Era mientras
se estaba construyendo el San Martín, que además Macedonio iba y venía y después se mudaron, porque él
vivía en la misma casa donde vive Mario Roberto, ahí en Recoleta. Mario Roberto vivía en un piso y él vivía en
otro y después misteriosamente... ellos habían sido compañeros de facultad, habían hecho el viaje de
egresados juntos y a partir de ahí habían sido socios, todo lo que se construyó antes del San Martín lo
construyeron juntos... y después se armó algo feo porque Macedonio era un tipo muy derecho, un poco más
grande que Mario Roberto de edad, creo que le llevaba dos años. Yo nunca me enteré, pero se pelearon, se
separaron y Macedonio se fue solo a trabajar y trabajó mal y poco, después se enfermó y se murió, medio
pobremente te diré, porque se consumió en esos años un patrimonio que había acumulado, importante,
porque habían hecho muchas obras y yo nunca supe lo que pasó, porque después la hija se fue a Brasil,
dejamos de ser amigas, bueno, se perdió la historia. Pero Macedonio me regaló después de que me recibí de
arquitecta un libro del San Martín autografiado por él, porque para él fue una cosa muy linda que yo me
recibiera de arquitecta.

Sí que lo tengo.

Lo tengo que buscar, lo debo tener por ahí, espero que no se me haya perdido.

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No... y lo que pasa es que muchos trabajos, por ejemplo del taller de Manolo, pasó con muchos trabajos,
que ellos se los quedaron y nunca más los vimos.

Bueno, mirá yo estaba mirando esta Summa, que es una Summa del estudio... como yo tuve tantos
estudios, tan fragmentada fue mi historia de asociada… esta Summa se hizo en un momento, digamos en
una etapa intermedia mía. Mi primer estudio fue con Bischof, Aftalión y Do Porto... nosotros fue así…
primero hicimos una asociación, digamos yo alumna, primero entré al taller de Manolo, cuando yo estaba
en segundo o tercer año. Primero fui alumna de Ibarlucía, “Introducción”, que fue en la calle Independencia,
después entramos... bueno la cuestión es que nosotros empezamos, yo empecé primero en Independencia
con Ibarlucía, primero hicimos dos años, mientras estábamos en Independencia volvió Manolo Borthagaray
de Europa y vino a dar una clase en el aula magna de Independencia, porque ya los que estábamos ahí, al
año siguiente teníamos que inscribirnos en un taller vertical y él iba a inaugurar su taller; entonces dio una
clase en el aula de Independencia, maravillosa, que nunca más olvidaremos, nos conquistó a todos, todos
queríamos ser alumnos de Manolo y bueno a partir de ahí, fui alumna de Manolo en la calle Perú. Ya cuando
estábamos en el taller, lo bueno que pasaba era que él hacia hacer entregas escalonadas, para que todo el
mundo de los distintos cursos se fuera cruzando. Entonces yo por ejemplo lo empecé a ayudar a Bischof,
que estaba un año más arriba, porque Bischof proyectaba y hacia perspectivas, pero no hacia plantas, yo le
dibujaba las plantas y él después me hacia mis perspectivas cuando yo tenía que hacer mis entregas,
porque yo era muy mala haciendo perspectivas, no me gustaba, en cambio era buena plantista y “cortista”,
entonces hacíamos ese tipo de intercambios y eso hizo que mucha gente de distintas generaciones, dos o
tres años, nos fuéramos relacionado, también ahí me hice amiga de Carlos Rajlin, que también estaba más
adelante... a la vez Carlos Rajlin, por primera vez me invita a trabajar en O.A.M., en un concurso que estaban
haciendo, me lleva, por supuesto a hacer puntitos, que era lo que en esa época era fundamental. La
cuestión es que llego ahí, estaban haciendo un concurso Eduardo Polledo y Goldenberg, que era la escuela

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Kennedy y me sientan en una mesa con un plano enorme, a dibujar unas cosas de esas que hacía
Dim,(Goldenberg) unas orejas como hacía en esa época, que eran unos baños, a empalmar baños con
pistolete, que no me salían. Entonces pasaba Clorindo, de otro cuarto, porque esto era en OAM., entonces
pasaba Clorindo y me veía sufriendo con las curvas y se acercaba y me enseñaba cómo tenía que empalmar
curvas con pistolete... Ahí tuve mi primer gran susto, porque para mí, imagínate, para mí eran todos… como
si me hubieran invitado a Versalles, todos eran figuras importantísimas y yo estaba en tercer año,
empezando tercer año, recién había ingresado al mundo de la arquitectura, porque Independencia era
como las primeras herramientas. Y mientras estoy ahí dibujando, con otro, que no me acuerdo quien era, del
otro lado, porque era un plano enorme. En una mesa uno dibujaba de un lado, otro del otro, de golpe me
pasa una lapicera, ya había rapidograph en ese momento, y se le sale el tanquecito y cae en la lámina, una
mancha de este tamaño, en el calco… yo me quería matar. Todos me vinieron a consolar, dijeron que no me
preocupase, que se iba a arreglar, pusimos una lámpara y secamos, que estuvo como dos horas arriba de la
mancha y después me debo haber pasado media noche con una Gillette hasta que el plano pudo volver...
ese fue mi ingreso en el mundo grande de la arquitectura, pero bueno… se ve que no hice tan mal papel,
porque a partir de ahí Dim Goldenberg, al poco tiempo, me llamó para que fuese a trabajar a su estudio, él
ya se había ido de O.A.M., no…primero estuve en O.A.M. un tiempito, después se fue de O.A.M., ahí frente a la
plaza, en la calle Paraguay, entre Cerrito y Libertad, tuvo un estudio muchísimos años, ese estudio lo tenía
con Oscar Palacios, que a su vez era el marido de Marilu Marini, en esa época, Marilu Marini bailaba con Ana
Kamien, entonces íbamos al Di Tella, a los festivales de danza...

Bonino… que hacía monólogos...

En lo de Dim empecé a trabajar, Dim estaba haciendo el edificio de Kanmar que está en la calle
Rivadavia, que era todo un edificio de oficinas para Kanmar, que tenía ventanas a guillotina o ventanas
pivotantes, en dos paños, entonces me muestra las ventanas el primer día que llego al estudio, me muestra
las carpinterías y él se iba, era a la mañana esto, porque yo iba a la noche a la facultad, a la mañana
trabajaba en el estudio y a la tarde hacía las cosas de la facultad; entonces él se iba al Plan Regulador, en
ese momento trabajaba en el Plan Regulador. Entonces me da trabajo y me dice “acá te dejo, acá están las
vistas, haceme los detalles de las carpinterías… yo nunca en mi vida había hecho un detalle de carpintería.
Ese día me dio un ataque de responsabilidad y me fui a la biblioteca de la facultad a buscar libros de
detalles. Y me quedé trabajando un tiempo en el estudio de Dim, hicimos muchos concursos con Dim.
Después vino Do Porto a trabajar, también para los concursos, porque a la vez nosotros habíamos hecho
otra cosa, que era juntarnos con otros dos compañeros, que tenían un primo que era gerente del nuevo
Banco Italiano y entonces les daba créditos, y como ellos eran italianos y su padre… eran medio
constructores y qué sé yo… nosotros hacíamos proyectos de propiedad horizontal, a esa altura estábamos
en cuarto año, los firmaba otra persona y se construyeron, y la primer obra que está acá, que te la voy a
mostrar, siempre la muestro con mucho orgullo, porque fue una obra interesante, ésta, una de estas dos
obras, que están, las firmamos, ésta la hicimos ahí con Rosa Mangone, en la calle Peña, está vivita y

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coleando y además tiene un partido que era ahí, daba exacto con el código de la época, ésta que tenía
salida para la escalera y palieres individuales, y esto lo hicimos siendo alumnos y trabajábamos.

Rosa Mangone también creo que se fue a vivir a Estados Unidos, Francisco no.

Sí, se casa con Stivel.

Nosotros trabajamos hasta que apareció Stivel, l que ya se puso de novio con Rosa y qué sé yo, se
desarmó el grupito, pero hicimos varios y simultáneos.

Claro, porque esta revista...

Esta revista… ya nos habíamos separado...

Nos habíamos separado en estos dos estudios, fue casi en ese momento.

Pero teníamos muchas cosas en común en ese momento.

En esta obra que te muestro de Peña, yo estaba cursando hormigón mientras la hacíamos, entonces ese
día que habían llenado dos bases, suponte, porque estaba Do Porto que era maestro mayor de obras y tenía
un poquito de experiencia, porque había trabajado y qué sé yo, pero de cualquier forma teníamos 23 años y
uno se anima a cualquier cosa en ese momento, porque yo cuando lo pienso en este momento, qué locura,
todavía ahora voy a ver cómo se llena una base y tengo una preocupación; y en ese momento la base se
llenó y no sé qué pasó que estábamos por salir para la facultad, porque íbamos a la noche a la clase
hormigón, y alguien dijo algo de una base, entonces dijimos de pasar por la obra y había un problema, que
habían puesto mal la armadura en la base, todavía estaba fresca y con el sereno de la obra, Jorge y
Francisco, metidos ahí en el pozo tirando de los hierros para desarmarla, y yo con una vela alumbrando,
porque ya eran las siete de la tarde, en invierno era de noche, alumbrándole con una vela adentro del pozo,
para deshacer la base antes de que fragüe, por lo menos era más fácil, después... así que fíjate vos las
posibilidades que teníamos y las responsabilidades que asumíamos junto con la facultad, porque a todo
esto yo la facultad la hice bastante sistemáticamente. O sea, yo entre en el 60 y en el 66 ya estaba
terminando, no terminé en el 66 porque fue la noche de los bastones largos y decidí que no entregaba y no
entregué y después di libre Diseño, que se llamaba Composición en ese momento...

Viñoly estaba en IV, Viñoly dio en diciembre Composición IV libre y en marzo, que yo me presenté, dió
Composición, pero no la aprobó Viñoly, yo la aprobé y Viñoly no. Aprobamos dos nada más, una chica que
se llamaba Isabel Cayula, que hacía muy buenas perspectivas, que yo después nuca más supe de la vida,

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tampoco la conocí antes del examen, la conocí en el examen, porque el examen eran quince días que ibas a
la facultad de las ocho de la mañana a las ocho de la noche, trabajabas ahí, por supuesto que yo salía de la
facultad y seguía resolviendo el proyecto, pero tenía que dibujarlo todo ahí… y Rafael pasaba a la mañana
con unos Actemines que los tiraba sobre la mesa...

Para el examen libre de Composición V fue una herramienta, te diría yo, fundamental, porque quince
días de trabajar doce horas en la facultad, se terminó de cursar y las otras ocho que le restaban al día,
dormir cuatro y cuatro seguir resolviendo el proyecto, sin Actemin era imposible. Bueno gracias a eso…,
porque yo la noche de los bastones largos dije no, después cuando asumió el decano interventor, dije “a
esta facultad no la piso más, no sé cómo me voy a recibir, pero yo a esta facultad no vuelvo”. Gracias al
Actemin pude no volver, porque en realidad yo todo lo demás lo estaba terminando de cursar, di los
exámenes, pero como Composición no entregué, si me quedaba eso, igual que Rafael, que curso con Martín,
con un taller de esos que quedó, que era de los más potables, ahí creo que fue donde cursó Composición V,
Rafael. Además el proyecto que te hacían resolver no te creas que... estaba establecido que en la facultad de
arquitectura de esa época y creo que todavía sigue, que Composición, lo que es ahora diseño, no se
aprobaba libre. Después me tocó estar en unas mesas de exámenes libres. Y en esa época había un
arquitecto, que después fue famoso, Bruno Vigano, que vivía en Italia, pero que es argentino y que estudió
acá, hizo casi todos libres, él cursaba un año Diseño y el siguiente diseño lo daba libre, cursaba uno y el otro
lo daba libre.

Peani que fue el socio de Jujo, y yo en esa época… mi estudio, porque ya teníamos un estudio, era en el
mismo edificio, ahí donde estaba Jujo, en la calle Arenales, que eran unos dúplex en el último piso, eran tres
pisos por escaleras, en el último piso había un dúplex a la calle que era donde estaba el estudio de Jujo, con
Fina, con Peani, con Katzenstein y con Flora y Javier, que estaban medio separados todavía, y el dúplex de
atrás era de Javier y Flora y entonces nosotros se lo alquilamos a ellos como estudio Entonces cuando yo di
ese examen libre de Diseño V estaba en ese estudio y Rafael que también lo estaba dando conmigo, ya
estaba trabajando con Jujo y estaba en el otro, así que a la noche también nos cruzábamos en el estudio,
nos íbamos a consultar cómo íbamos con los proyectos, o sea era toda una cosa muy imbricada, bueno
entonces yo estaba en ese momento trabajando con... hacía concursos con Goldemberg, tenía mi estudio
con Do Porto y Natan Aizenstat que fue mi primer socio, era ese estudio que le habíamos alquilado a Javier y
Flora ; en ese momento fue que ganamos el multifamiliar de Río Gallegos, justo después de la noche de los
bastones largos, hicimos el concurso y lo ganamos con Dim Goldemberg, entonces ese verano, por eso
además yo me quería recibir ese verano, entonces hicimos la documentación del multifamiliar de Rio
Gallegos, porque me contrataron…, después no se hizo la obra.

No, porque el Banco de Santa Cruz, que era el que había organizado el concurso...

El edificio del Banco lo ganó Bischof, Vidal y Aftalion y estaba Sorondo, el otro es el multifamiliar, el que

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hicimos el concurso con Dim Goldemberg, nos contrataron hicimos la documentación, todo, y cuando el
Banco va a empezar a construir, descubre que por su estatuto no podía hacer esas viviendas, cosa tremenda
y ahí claro, nunca se hizo, entonces ese verano hice la documentación y después dije: ”qué voy a hacer yo en
la facultad de nuevo, me tengo que recibir, tengo que salir”.

Eso era en el 67, el concurso lo ganamos en el 66, después de la noche de los bastones largos.

Y te volvieron a echar…

Yo estuve en el TANAPO.

Yo era la unidad... Bruno Escudero, y yo.

Bruno era el comisario político.

Pobre el Cuis.

Bruno tuvo más suerte, Bruno está...nunca se dedicó a la arquitectura, gordo aburguesado...

Es todo un entrecruce.

Claro, yo con ellos trabajé... todo vino por el taller, todo se organizó a partir del taller...

El tema fue así, nosotros estábamos en el taller, éramos amigos de Natan Aizenstat, Natan era amigo de
Carlos Rajlin, cursábamos Historia III, con el inglés Ortiz, Carlos nos lleva al O.A.M. nos conecta con Dim
Goldemberg. A la vez nosotros en el taller, Jujo era adjunto nuestro y Javier fue ayudante mío dos años, con

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lo cual cuando Jujo arma el equipo para hacer el hospital de Córdoba nos llama a Jorge, a mí y a Teresa
Egozcue, que éramos todos de la misma camada, nos llama y armamos ahí un equipo y trabajamos. Bueno,
ahí qué sé yo, trabajé codo a codo con Javier que había sido mi ayudante, en una mesa enorme haciendo
los planos del hospital, él de un lado yo del otro. Nosotros alquilamos ese estudio, nos quedamos ahí, o sea
que el contacto con Jujo, bueno a tal punto que la casa... la isla que tenemos ahora en el Paraná, con
Pirincho Lopatín, que somos socios de isla desde hace 20 años… no, desde hace 30, porque justo cuando
nació mi hijo tomamos posesión de la isla. A Jujo le vendimos una hectárea de esa isla, que es donde hizo la
casa, quedó todo ya para siempre, la amistad, el entrecruce. Y cuando estábamos en el taller yo me había
hecho amiga de Bischof, no sé por qué, cómo no me acuerdo, cómo me hice amiga de Bischof, porque
estaba un año más adelante, pero como estábamos trabajando con Jujo y Jujo decide hacer el concurso de
la Asociación Odontológica y no podía, porque estábamos haciendo el hospital y otras cosas y nos pregunta
un día: “che, ¿ustedes no saben de alguien del taller, que se pueda hacer cargo del concurso de la
Asociación Odontológica?” y nosotros…, yo era amiga de Bischof y a su vez habíamos establecido relación
con Aftalión y Vidal, que también estaban un año más adelante, la cuestión es que nosotros le dijimos a
Jujo: “sí, nosotros te vamos a decir”, porque Jujo estaba en cuatro y ellos estaban en cinco y no los
conocía… “nosotros tenemos tres alumnos para recomendarte”, le dijimos, entonces lo llamamos a Aftalion,
a Bischof y a Vidal, se los presentamos a Jujo, hicieron la Asociación Odontológica con él y la ganaron y se
hicieron a su vez ellos amigos, o sea… porque Bischof y Vidal se conocían porque eran del mismo barrio y
venían juntos a la facultad, Bischof lo ayudaba a Vidal con la silla. Pero se habían hecho amigos, más o
menos, de Aftalion y bueno, cuando hicieron esto con Jujo, ya ellos armaron un grupo. Al año siguiente nos
empiezan a invitar a nosotros, a Do Porto, a Natan Aizenstat y a mí, a hacer concursos. Y empezamos a
hacer concursos juntos y después nació de ahí la asociación, ahí nos juntamos después.Teresa llega de
nuestra mano, porque Teresa estaba medio sola y abandonada y no tenía grupo, trabajaba en una empresa
constructora, entonces nos pedía un lugar en el estudio y en el estudio que teníamos en Arenales le
habíamos hecho un lugar a Teresa, para que cuando salía de su trabajo, venía, hacía alguna cosa, qué sé yo.
Cuando nos decimos fusionar y armar un estudio ya grande con ellos, alquilamos otro estudio en la calle,
ahí al lado del Socorro, en la calle Juncal. Nos vamos los seis Aizentat, Do Porto y yo y Aftalion, Bischof y
Vidal, nos vamos los seis a ese estudio. Hicimos varios concursos, muchos concursos, es más, al año
siguiente Aftalion se va un año becado a España, una beca que se consiguió, en no sé qué, y seguimos
haciendo concursos y se mantuvo el estudio un año entero sacando segundos premios, terceros, cuartos,
menciones, estando Aftalion allá, que le guardábamos su parte religiosamente, hasta que Aftalion volvió y
recién ahí se fue Aizenstat del estudio porque era mucho trabajo. Nosotros eramos todos medios obsesos
con la arquitectura, se fue Aizenstat y nos quedamos nosotros y recién ahí, que vino también Egozcue,
bueno… empezó el romance de Egozcue con Vidal y bueno Egozcue con el tiempo se incorporó, que lo
primero que hicimos creo que fue el hospital, que también como ella había trabajado en el hospital de
Córdoba, también tenía experiencia en hospitales, así fue que ese fue nuestro primer estudio. Bueno
seguimos ahí un tiempo hasta que después nosotros nos abrimos, porque era para nosotros un estudio muy
cerrado, a nosotros nos gustaba mucho la comunicación, como había sido nuestra formación, muy abierta,
con unos, con otros. Nos fuimos Do Porto y yo solos y empezamos al tiempo unas reuniones con Sorondo,

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donde discutíamos... y venía “Flah también y Miguel Ángel Garabaglia, y donde, un poco hacíamos unos
cenáculos teóricos y discutíamos la producción de cada uno, y bueno, de esas reuniones salió después la
asociación con Sorondo y que también tuvimos una producción bastante importante con Rolo, a su vez
teníamos otro amigo arquitecto, que se murió muy joven, que era el “Oso” Iturrieta, que así como éramos
nosotros con Jujo y con Javier, que habíamos sido sus alumnos y que siempre seguimos ligados, él había
trabajado muchos años con Mario Soto, se llamaba Fernando Iturrieta, era de Misiones. Entonces cuando se
recibió, se volvió, a Misiones, pero habíamos quedado muy amigos, entonces nosotros fuimos a Misiones, él
venía, nos intercambiábamos y al final comenzamos a hacer concursos regionales, con él y con su socio que
todavía vive, que es de Bahía Blanca, que vivía allá en Posadas y entonces hicimos un equipo que acá en
Buenos Aires hacíamos los proyectos, y ellos hacían después la dirección de obra. Hicimos un hotel termal
en Roque Sáenz Peña, el cliente era la Lotería Chaqueña, que era muy fuerte, en esa época hicimos un hotel
termal impresionante. Yo no lo puedo creer que esté hecho, con casino, con baños termales... sí acá está y
ese lo hicimos con todos los de Posadas incluidos.

Lo tengo muy incorporado.

Si, igual creo que había hitos en el momento, por lo menos lo que a mí me pasó es que yo fui entrando
al mundo de la arquitectura haciendo un recorrido diverso, entregando proyectos, haciendo las materias
técnicas. Pero de cualquier forma hubo un momento en el que yo sentí, por ejemplo, lo que realmente era
un partido arquitectónico, todo el mundo te hablaba en ese momento, era como el caballito teórico básico,
poder armar un partido arquitectónico, y me acuerdo que… bueno… siempre los resultados que había
obtenido habían sido buenos, o sea tenía buenas calificaciones y había hecho buenos proyectos, pero
hubo un momento, que fue por ahí, por Diseño... o sea después de que estuve un año en el taller de Manolo,
en el segundo año que estuve en el taller en uno de los ejercicios que hicimos, fue como que ahí yo tomé
conciencia real, descubrí qué era el famoso partido arquitectónico.

Claro que hay un momento que uno hace un clic y consigue hacer una síntesis y bueno... lo interesante
era que se trabajaba no sólo en el taller, sino que por ejemplo nosotros habíamos hecho Estabilidad III que
era hierro y madera, lo habíamos hecho con Danon, el titular era Danon, y Danon se había puesto de
acuerdo con Manolo Borthagaray y entonces nosotros ese año en el taller hicimos un proyecto en hierro y
un proyecto en madera y los teníamos que calcular y después nos tomaban un coloquio juntos Danon y

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Borthagaray.

Para nosotros fué muy interesante.

Para mí fue tan importante esa experiencia en esos años de facultad, cómo se cruzaba todo y cómo
había un interés así… que lo vivías en los pasillos, el interés que la gente tenía por formarse, en la
curiosidad, en el entusiasmo. Yo me acuerdo que cursábamos de noche. Yo Visión la hacía con Méndez
Mosquera, por ejemplo una noche habíamos decidido que íbamos a faltar a la facultad y que nos íbamos al
cine, porque claro, cursábamos de noche, los sábados teníamos facultad a la mañana y a la tarde, no
teníamos tiempo ni de ir al cine, salimos y dijimos “no vamos a la facultad”, en el momento de salir, que nos
estábamos yendo al cine, no sé quién llama y dice “hoy hay una exposición de sillas”, teníamos Visión, creo
que era Visión IV con Méndez Mosquera, dicen “hoy en el taller se organizó una exposición de sillas, porque
Méndez trajo sillas de no sé dónde, entonces hizo una exposición y va a venir todo el mundo” y ahí
decidimos inmediatamente que no íbamos al cine, y fuimos porque había sillas, todas las sillas modernas
que acá no se veían, estaban allí, y entonces vino toda la facultad a verlas. Era toda una cosa permanente,
en ebullición. Y yo me acuerdo en el año 73 o 74 con la facultad nueva, yo entré en el Instituto de
investigaciones, aparte de estar en el TANAPO., estaba en el Instituto de Investigaciones y entonces ahí me
tocó hacer un proyecto con Paraná, con el Instituto de la Vivienda de Entre Ríos, porque el Instituto estaba
desmantelado. En ese momento el director del Instituto era Walter Grant, y Walter Grant quería hacer
vivienda y no tenía gente formada...

Entonces Walter Grant vino a pedir ayuda acá a la facultad a ver si él podía mandar un par de
arquitectos y un par de técnicos a hacer acá los proyectos y así hacer el primer arranque. Entonces lo
mandan acá y se arma... a mí me ponen con Molinos, en realidad el director era Molinos, yo era la segunda
de Molinos, con Molinos todo fue divino hasta que fuimos para allá, a Paraná, hicimos el relevamiento de los
terrenos, nos pusimos en contacto con gente, todo lo de campo, maravilloso, vinimos acá, vienen los de
Entre Ríos y empezamos a tener que trabajar; yo propuse que se armara un equipo en la facultad con
alumnos, se hizo una oferta en las cátedras, alumnos de cuarto y quinto, de Diseño IV y V que quisieran
participar de eso, se armó como un estudio para hacer eso donde los alumnos venían en vez de hacer el
proyecto allá, participaban de esto, se hacia el proyecto y se dibujaba, y las cátedras técnicas nos daban su
apoyo. Hubo que hacer hasta el estudio de suelos, todo… y bueno mi idea fue repetir eso, donde todo se
entrecruzaba y realmente fue maravilloso el resultado porque se hicieron cinco proyectos, se dibujaron, se
documentaron, un trabajo tremendo porque te imaginás que la facultad... ya montar el estudio de la nada...
pero fue bárbaro… pero después los que vinieron y se formaron, uno de ellos llego a ser presidente, con el

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tiempo, del Instituto de la Vivienda de Entre Ríos. Vinieron dos técnicos, con lo cual ellos hicieron dirección
de obras, además ellos nos decían qué materiales, qué tecnologías, qué posibilidades había, todo eso se
intercambió. Y la verdad es que yo siempre… me quedó la cosa de qué bueno sería repetir algunas de esas
experiencias en la facultad. Pero bueno, la facultad masiva es otra cosa, eso surgió como reflejo de esa
facultad que nosotros vivimos, donde todo estaba muy imbricado y aunque fueran “enemigas” las cátedras,
enemigas porque una estaba en una ideología y otra en otra, había mucho respeto por todo lo que fuese...
digamos nosotros con Casares éramos como el polo opuesto, sin embargo nosotros al taller de Casares lo
respetábamos y a los alumnos también, porque los productos eran buenos, con otra ideología, pero los
productos eran buenos.

Sí, no, en la facultad pasa otra cosa, porque yo me fui de la facultad, me fui y no volví hasta las cátedras
paralelas, es más, Manolo en su momento que estaba en la de Belgrano, me llamó para ir a ser ayudante...

Yo no, yo era una stalinista en ese momento, así esquemática y dije no, a una facultad privada, no
existe...

Yo no fui, Rolo sí, Rolo fue ayudante... yo dije a una facultad de arquitectura privada no, a esa chantada
nunca.

Sorondo era socio nuestro y fue, nosotros no fuimos... no, yo en eso he sido tremendamente, demasiado
“open mind” como dicen los ingleses. A mí me parece que las ideologías están muertas...

No, estoy virgen de la acción académica.

Sí, a mí también me da lástima, pero la verdad es que fue muy fea la última experiencia que tuve y la
verdad es que me sentí muy mal tratada...

En el postgrado que vos viniste, que yo estaba con Varas, en el proyecto urbano que hicimos sobre la
Gral. Paz...

Hicimos un proyecto sobre la Gral. Paz, bueno...después se fue montando gente por intereses políticos,

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por compromisos que tenía Berardo Dujovne con otras... bueno me fui. No quiero saber nada, pero igual los
recuerdos que tengo de las distintas épocas… yo además nunca fui de quedarme años en la facultad,
porque siento...

Siento que necesito oxigenarme y volver.

Y bueno… eso fue lo que pasó.

Y… Juan ¿sabés qué?... probá, y si no, nos juntamos otro día.

Yo fui compañera de Machado toda la carrera, todo el taller hicimos juntos...

De eso te iba a hablar, te iba a decir que en realidad a esta altura de la vida no sé si porque uno se pone
más viejo, o se da cuenta de que las ideologías no sirven para nada...

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Es un privilegio...

Y yo tengo 62.

No, para nada, yo no me siento de 62, tenerlos los tengo, en la espalda...

Bueno, yo creo que si la gente se mantiene más o menos bien físicamente y tiene un interés en la vida y
no es mala, porque los malos…

Algo les pasa, hay muchos buenos, que pobrecitos… también desaparecen antes de tiempo, pero yo
creo que esas tres cosas, tener un poco de salud física, que eso es un privilegio que uno recibe, no ser malo y
tener un interés importante en algo, a mí la arquitectura...

Sí, además que estar en la facultad te estimula, te obliga a estar actualizado, discutís, escuchás a los
jóvenes, te rejuvenece, es como para un señor cambiar de mujer y buscarse una veinte años menos, yo creo
que es eso.

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Si todo camina sin que nadie ponga una bomba…

Bueno, sería bárbaro.

Sería muy parcial todo.

Claro, bueno ahí fui yo, ahí fué cuando volví.

BEATRIZ ESCUDERO

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