TEMA Nº 3
BASES FILOSÓFICAS DE LOS DERECHOS HUMANOS
A. LAS CREENCIAS RELIGIOSAS
Desde este punto de vista, los derechos humanos pueden entenderse como una nueva
manera de expresar que toda persona es nuestro prójimo y que hemos de tratarnos unos
a otros como buenos hermanos. Provienen de las reglas y valores eternos y universales
creados por Dios y revelados a los hombres a través de la razón.
B. LA NATURALEZA HUMANA COMUN
Desde este punto de vista los derechos humanos provienen de la evolución social del
hombre, de acuerdo a las condiciones que prevalezcan en las sociedades.
Son un descubrimiento más en el precedo de la adaptación y supervivencia de la
especie: o nos comportamos mutuamente de manera fraternal, respetando los derechos
humanos, o, de lo contrario, correremos el riesgo de desaparecer.
C. LA RACIONALIDAD COMUNICATIVA Y EL RECONOCIMIENTO
MUTUO
A esa capacidad nos referimos cuando decimos que somos seres de razón y
racionalidad. Los derechos humanos expresan las normas universales de conducta que
descubrimos cuando consideramos que toda persona es un interlocutor válido, capaz de
dialogar y expresar su modo de entender el bien y la justicia,
los derechos han sido construidos por la inteligencia del ser humano.
Qué son los derechos humanos?
Son un conjunto de principios y valores que orientan las relaciones entre las personas, la
sociedad y el Estado. Se trata de reglas que son normalmente aceptadas por la mayoría
para asegurar una convivencia pacífica entre las personas. A tales reglas se les ha
asignado la categoría correspondiente de derechos, consagrados internacionalmente en
normas y tratados.
Los derechos humanos se sustentan en la libertad del ser humano, que exige el
reconocimiento del hombre como fin en sí mismo y no como un medio o instrumento de
otros hombres. Los derechos humanos buscan asegurar que los seres humanos se
realicen como personas. Este propósito se fundamenta en tres aspectos:
1. Fundamentos filosóficos
Principio o Derecho
Regla de vida
valor
Tratar a todos por
Derecho a la igualdad y
igual Igualdad Igualdad
no discriminación
Respetar las ideas Derecho de opinión y
d e l o s d e m á s Tolerancia libertad de expresión
Tolerancia
Derecho a la propiedad
No robar Respeto Respeto
Derecho a un medio
Respeto al medio
Solidaridad ambiente sano
ambiente
Desde el punto de vista filosófico se puede afirmar que los derechos humanos antes que
normas son principios y valores a partir de los cuáles se organiza la sociedad. Estas
normas y valores introducen pautas de actuación en los Estados en los que se pone
como centro de su atención a la persona humana.
En ese sentido los derechos humanos no son patrimonio de una determinada corriente
filosófica (liberalismo, socialismo, humanismo, etc.) sino que son el resultado de un
proceso de evolución de la humanidad en la búsqueda de una ética universal.
¿De dónde procede la naturaleza de estos derechos?
– Para algunos, estos derechos provienen de las reglas y valores eternos y universales
creados por Dios y revelados a los hombres a través de la razón.
– Otras corrientes afirman que la esencia de la dignidad humana proviene únicamente
de la racionalidad del ser humano, como ser con una naturaleza trascendente y valiosa.
– Bajo esta fundamentación se aprobaron las primeras declaraciones de derechos del
hombre y del ciudadano.
2. Fundamentos éticos
Ser respetados por nuestra condición de seres
Dignidad
humanos y obtener las condiciones para vivir felices
Nuestros derechos deben ser respetados igual que
Igualdad
los derechos de los demás
Dar el mismo aprecio a lo que piensan o hacen los
Tolerancia
demás, que a lo que hago o pienso yo.
Responsabilid
Cumplir con las tareas que nos encargan.
ad
Solidaridad Ayudar a los demás cuando lo necesitan.
La dimensión ética de los derechos humanos está vinculada al sentido que tienen para la
realización de la persona humana. La perspectiva ética de los derechos humanos lleva a
asumir que la obligación de su respeto no sólo se asigna al Estado, sino a los propios
individuos que forman parte de la sociedad. No se puede exigir a las autoridades que no
violen los derechos humanos cuando en el ámbito doméstico maltratamos a nuestros
hijos o esposas, o cuando en el ejercicio de la función pública sentimos que estamos por
encima de los ciudadanos.
3. Fundamentos históricos
La fundamentación histórica de los derechos humanos sostiene que el desarrollo y
evolución de los derechos humanos corresponde a circunstancias históricas en distintos
períodos de evolución de la humanidad. En esa medida se considera que los derechos
humanos son dinámicos y cambiantes, pues con los avances de la humanidad se van
poniendo en agenda nuevos derechos que proteger. La Revolución Francesa (1789)
constituyó un hito histórico en este proceso con la Declaración de los Derechos del
Hombre y del Ciudadano, en la cual se hizo completamente explícito que la sola
cualidad de ser hombre constituye título suficiente para gozar de ciertos bienes
indispensables para que cada uno elija su propio destino.
CARACTERISTICAS DE LOS DERECHOS HUMANOS
Entre las características propias de los Derechos Humanos, tenemos:
Los Derechos Humanos son innatos o inherentes
Todas las personas nacemos con derechos que nos pertenecen por nuestra condición de
seres humanos. Su origen no es el Estado o las leyes, decretos o títulos, sino la propia
naturaleza o dignidad de la persona humana. Por eso cuando una ley viola los derechos
humanos se la considera nula (sin valor) porque va contra la misma naturaleza humana.
Los derechos humanos son universales
Todas las personas: mujeres, hombres, niños y niñas tenemos derechos. Por eso no
importa la raza, el sexo, la cultura o la religión que tengamos; tampoco importa la
nacionalidad o el lugar en que se viva. Cada persona tiene la misma dignidad y nadie
puede estar excluido o discriminado del disfrute de sus derechos. Es así que tienen los
mismos derechos tanto un niño como una niña, un indígena como un campesino, una
mujer como un hombre, un árabe como un chino, un colombiano como un venezolano,
un musulmán como un cristiano, un negro como un blanco, un pobre como un rico, un
delincuente o corrupto como una persona honesta.
Los derechos humanos son inalienables e intransferibles
La persona humana no puede, sin afectar su dignidad, renunciar a sus derechos o
negociarlos. Tampoco el Estado puede disponer de los derechos de los ciudadanos. Se
entiende que en situaciones extremas algunos derechos pueden ser limitados o
suspendidos, pero nunca alienados (eliminados, extinguidos).
Ejemplificaremos esto con dos situaciones típicas que se dan en Venezuela. Por un lado,
el que por determinadas circunstancias se suspendan las garantías constitucionales no
implica que desaparezcan o estén extinguidos los derechos, sino que por un lapso de
tiempo limitado y dentro de las razones que originaron la suspensión, las formas de
protección están sujetas a restricciones; sin embargo, el derecho a la vida, a no ser
torturado, ni incomunicado, siguen vigentes.
Por otro lado, el derecho a la participación política que contempla la elección de
nuestros gobernantes, el control de sus acciones, la participación en la toma de
decisiones, entre otras cosas, no implica que negociemos nuestro derecho con el político
o partido político de nuestra elección. Cuando votamos no transferimos a los elegidos
nuestro legítimo derecho a participar políticamente en la vida del país. En realidad lo
que hacemos es delegar en representantes la responsabilidad de llevar adelante nuestro
mandato, ideas o propuestas, lo que es muy diferente a otorgarles o transferirles nuestro
derecho a participar libre y abiertamente.
Los derechos humanos son acumulativos, imprescriptibles o irreversibles
Como la humanidad es cambiante, las necesidades también, por ello a través del tiempo
vamos conquistando nuevos derechos, que una vez alcanzados forman parte del
patrimonio de la dignidad humana. Una vez reconocidos formalmente los derechos
humanos su vigencia no caduca (es decir, no vence nunca), aún superadas las
situaciones coyunturales que llevaron a reivindicarlos. En 1863 fue abolida la pena de
muerte en nuestro país, desde entonces el derecho a la vida está garantizado en la
Constitución, por lo que bajo ninguna circunstancia puede permitirse que la pena de
muerte sea restablecida.
Los derechos humanos son inviolables
Nadie puede atentar, lesionar o destruir los derechos humanos. Esto quiere decir que las
personas y los gobiernos deben regirse por el respeto a los derechos humanos; las leyes
dictadas no pueden ser contrarias a éstos y las políticas económicas y sociales que se
implementan tampoco. Por ejemplo, el derecho a la vida no puede ser violentado bajo
ninguna circunstancia, como ocurre frecuentemente en la realidad, ni por la acción de
fuerzas policiales o militares ni por políticas económicas que condenan a la muerte por
desnutrición o hambre a la población.
Los derechos humanos son obligatorios
Los derechos humanos imponen una obligación concreta a las personas y al Estado de
respetarlos aunque no haya una ley que así lo diga. Queda claro entonces que es
obligatorio respetar todos los derechos humanos que existan en nuestras leyes y también
aquellos que no lo están aún, como por ejemplo el derecho a la objeción de conciencia
(o sea, el derecho a no prestar el servicio militar por razones de creencias morales o
religiosas) o el derecho a la propiedad colectiva de la tierra en el caso de las
comunidades indígenas, y tantos otros.
Los derechos humanos trascienden las fronteras nacionales
Esta característica se refiere a que la comunidad internacional puede y debe intervenir
cuando considere que un Estado está violando los derechos humanos de su población.
En este sentido, ningún Estado puede argumentar violación de su soberanía cuando la
comunidad internacional interviene para requerir que una violación a los derechos
humanos sea corregida. Un ejemplo de ello es el caso de la masacre en El Amparo, en la
cual Venezuela se ha visto requerida a cumplir con sus obligaciones internacionales de
hacer justicia y castigar a los policías y militares responsables, tal como se lo ha
solicitado la comunidad internacional y en especial la Corte Interamericana de Derechos
Humanos de la OEA, sin alegar que esta exigencia sea una intromisión en sus asuntos
internos.
Los derechos humanos son indivisibles, interdependientes, complementarios y no
jerarquizables
Los derechos humanos están relacionados entre sí. Es decir, no podemos hacer ninguna
separación ni pensar que unos son más importantes que otros. La negación de algún
derecho en particular significa poner en peligro el conjunto de la dignidad de la persona,
por lo que el disfrute de algún derecho no puede hacerse a costa de los demás. Es así,
como no podemos disfrutar plenamente de nuestro derecho a la educación si no estamos
bien alimentados o si carecemos de una vivienda adecuada, ni podemos ejercer nuestro
derecho a la participación política si se nos niega el derecho a manifestar o estar bien
informados.