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Evaluación Sumativa y Formativa

Este documento describe la evaluación sumativa y formativa, explicando que la sumativa evalúa los resultados al final de un proceso para certificar logros, mientras que la formativa usa datos continuos para adaptar la enseñanza y ayudar a los estudiantes a alcanzar las metas.

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Ignacio Torres
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Evaluación Sumativa y Formativa

Este documento describe la evaluación sumativa y formativa, explicando que la sumativa evalúa los resultados al final de un proceso para certificar logros, mientras que la formativa usa datos continuos para adaptar la enseñanza y ayudar a los estudiantes a alcanzar las metas.

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La evolución de

la enseñanza
efectiva
EVALUACIÓN SUMATIVA.

La evaluación sumativa tiene como objetivo fundamental el control de los


resultados del aprendizaje. Ha de permitir determinar si se han conseguido o
no, y hasta qué punto, las intenciones educativas previstas. Al controlar
solamente la calidad del producto final (por eso se llama evaluación final) no
tiene posibilidad de intervenir a lo largo del proceso ni, por ello, modificarlo,
pero sí nos permite emitir juicios de valor sobre la validez del proceso seguido
y sobre la situación en que se encuentra cada uno de los alumnos en relación
con la consecución de los objetivos propuestos. La toma de decisiones se
orienta a la certificación y o promoción.

Este tipo de evaluación pretende recoger datos que nos permitan emitir
juicios de valor sobre la validez del proceso seguido y sobre la situación en
que se encuentra cada uno de los alumnos en relación con la consecución de
los objetivos propuestos. Además, la información que nos proporciona la
evaluación final nos ha de servir para reorientar y mejorar el proceso de
aprendizaje y para detectar necesidades propias de aquellos alumnos que
requerirán el diseño de un tipo específico de intervención pedagógica.

En nuestra opinión, se ha de considerar estrechamente vinculada a la


formativa ya que ha de permitir el análisis y la valoración de todo el proceso
educativo. Como es lógico, se realiza al final de etapa, ciclo, o unidad didáctica
para comprobar el logro de los objetivos didácticos propuestos.
La evaluación sumativa ha sido considerada como la evaluación por
antonomasia, al punto que cuando se habla de evaluación en las comunidades
escolares, inmediatamente se le asocia con ella. La evaluación sumativa,
también denominada evaluación final, es aquella que se realiza al término de
un proceso instruccional o ciclo educativo cualquiera. Como ya lo han
expresado varios autores, su fin principal consiste en verificar el grado en que
las intenciones educativas han sido alcanzadas.

Por medio de la evaluación sumativa el docente conoce si los aprendizajes


estipulados en las intenciones fueron cumplimentados según los criterios y las
condiciones expresadas en ellas. Pero, especialmente, esta evaluación provee
información que permite derivar conclusiones importantes sobre el grado de
éxito y eficacia de la experiencia educativa global emprendida.

En suma, mediante la evaluación sumativa se establece un balance general de


los resultados conseguidos al finalizar un proceso de enseñanza aprendizaje,
y en ella existe un marcado énfasis en la recolección de datos, así como en el
diseño y empleo de instrumentos de evaluación formal confiables (Jorba y
Sanmartí, 1993). En la evaluación sumativa la función social generalmente ha
prevalecido sobre la función pedagógica.

Al finalizar un ciclo escolar o un cierto nivel educativo, la institución y el


docente tienen la responsabilidad y el compromiso de expedir ciertos juicios,
para acreditar el grado y el supuesto nivel de aprendizaje logrado en él. Por
medio de calificaciones finales, certificados o títulos, se pretende avalar que
un aprendiz tiene la competencia necesaria para acceder a otros grados o
niveles educativos, o bien, para realizar una determinada práctica de tipo
técnico o profesional; sin embargo, por lo general lo que se enfatiza no es eso,
sino el grado de éxito o fracaso que tuvo el alumno en el curso o ciclo que
finalizó. Especialmente en el caso en que la evaluación sumativa tenga que
hacerse para valorar lo aprendido al término de un ciclo que finalizó.

La evaluación formativa es un proceso sistemático para obtener evidencia


continua acerca del aprendizaje. Los datos reunidos son usados para
identificar el nivel actual del alumno y adaptar la enseñanza para ayudarle a
alcanzar las metas de aprendizaje deseadas. En la evaluación formativa, los
alumnos son participantes activos con sus profesores, comparten metas de
aprendizaje y comprenden cómo van progresando, cuáles son los siguientes
pasos que necesitan dar, y cómo darlos (Heritage 2007). Aunque las
referencias teóricas a la evaluación formativa y sus beneficios para el
aprendizaje del alumno son relativamente recientes, desde hace más de una
década ha quedado de manifiesto su valor.

Un estudio fundamental que marcó un hito en este campo fue el realizado por
Black y Wiliam (1998a), al que hemos hecho referencia en distintos momentos
de esta obra, el cual reveló que la evaluación formativa, eficazmente
implementada, puede hacer tanto o más para mejorar la realización y el
desempeño escolar que cualquiera de las intervenciones más poderosas de
enseñanza, como la enseñanza de lectura intensiva, las clases particulares y
otras parecidas (Shepard 2006).

De acuerdo con Heritage (2007), la evaluación formativa incluye una variedad


de estrategias para obtener evidencia, la cual puede ser categorizada en tres
grandes tipos: evaluación al vuelo, evaluación planeada para la interacción, y
evaluación enclavada en el currículum.
• Evaluación al vuelo. La evaluación al vuelo ocurre espontáneamente durante
una clase. Por ejemplo, una profesora observa las discusiones de un grupo y
escucha que los alumnos expresan ideas equivocadas acerca de un concepto
científico que ha estado enseñando. Entonces, ella decide cambiar la dirección
de su clase para dar una explicación rápida e inesperada. La clase inesperada
permite a la profesora aclarar las ideas equivocadas de los alumnos antes de
continuar con su secuencia de clase prevista.
• Evaluación planeada para la interacción. En este tipo de evaluación el profesor
decide de antemano cómo aclarar las ideas de los alumnos durante la
enseñanza. Por ejemplo, el profesor planea las preguntas que formulará
durante la clase a fin de capacitar a los alumnos para explorar ideas, de modo
que estas ideas puedan aportar información valiosa para la evaluación.
• Evaluación situada en el currículum. Hay dos tipos de evaluaciones, aquéllas
que los profesores y los desarrolladores del currículum incorporaron en él de
forma continua para solicitar retroalimentación en puntos clave de una
secuencia de aprendizaje, y aquéllas que son parte de las actividades
continuas del aula. Por ejemplo, las representaciones acerca de las
matemáticas creadas por un alumno durante las clases pueden funcionar
como evaluaciones formativas, como pueden serlo también los cuadernos de
ciencias del alumno que son parte de las actividades regulares de aula.

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