Corto
Corto
Trabajar con ahinco. Pero el gerente concienzudo hace lo que hay que hacer, no
importa que él quiera o no hacerlo, y siempre trabaja para hacer progresar la gente
y hacerla superar sus propias capacidades. En esa forma, evita el Error Fatal No. 2
PLAN DE ACCION Para evitar el Error Fatal No. 2: Ayudar a las personas a
desarrollarse profesionalmente Una de las herramientas del Grupo Fortune que ha
tenido éxito es el “Contrato de Accion Fortune” . después de cada sesión la mayoría
de las compañías obligan a los estudiantes a llenarlo como medio de control. He
aquí un contrato para uso en este programa: Instrucciones para completar el
Contrato de Accion. 1. En 1, escriba la idea de mayor importancia que usted haya
escuchado durante esta sesión. 2. En “Cómo la emplearé”, escriba lo siguiente: A.
Qué va a hacer usted. B. Cuando lo va hacer. C. Con quién lo va a hacer. 3. ¿Qué
beneficio obtendrá usted empleando esta idea? 4. En nuestras sesiones le damos
el grupo sesenta segundos para prepararse; durante este tiempo cada individuo
hace un contrato, bien sea con la persona que esté en la reunión, con el organizador
de la sesión o con su gerente. Sugerimos que escoja una persona con quien
compartir ideas. A. Dígale a esa persona lo que usted va a hacer. B. Dígale cómo lo
va hacer. C. Dígale qué beneficio obtendrá usted. 5. No olvide anotarle a la persona
a quien usted le ha dado este contrario, la fecha del compromiso y la fecha de
seguimiento. Contrato de Acción Fortune. Porque considero que ésta es la idea más
importante que he extraído de este capítulo, me comprometo en firme a utilizarla en
el curso de los próximos siete días. 1. Esta es la idea más importante que extraje
de este capítulo y que considero que puedo aplicar.
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Esta es la forma en que la utilizaré:
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Beneficio que obtendré empleándola:
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Alguien con quien puedo compartir estas ideas:
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Fecha del compromiso: _____________________________________________
Fecha del seguimiento: _____________________________________________
Tratar de controlar los resultados en lugar de influir en el pensamiento. Es de por sí
evidente que todas las personas actúan en forma diferente. Algunas son
sencillamente más productivas que otras. No importa el escenario del negocio:
tratase de un grupo de mecanógrafas, un departamento de procesamiento de datos,
un equipo de vendedores, o una organización de enfermeras en un piso de un
hospital, algunas personas producen más que otras. Especialmente en aquellos
campos en que es fácil seguirles la pista a los resultados, como en el campo de las
ventas, los gerentes observan diariamente esta diferencia. En todo equipo de ventas
usted tendrá dos vendedores en la misma ciudad ofreciéndole el mismo producto o
servicio a esencialmente la misma clientela, y uno de esos vendedores sobrepasará
al otro en productividad venderá el triple o el cuádruple. Yo creo que en algún
momento de nuestra carrera, prácticamente todos los que nos hallamos en el campo
de la administración nos hemos sentido frustrados, y hasta un poco desorientados,
por este fenómeno. Miramos a nuestra gente y nos preguntamos: “¿Cuál es la
diferencia?” ciertamente, nuestros mayores realizadores no tienen mejor apariencia
que los otros; tampoco son más inteligentes; y no parece que trabajen con más
ahínco. Basándome en los años de experiencia que he tenido en el Grupo Fortune,
opino que he llegado a comprender esa diferencia. ¿Qué es lo que hace triunfar a
la gente? Existen miles de libros escritos sobre el tema, pero yo afirmo que no existe
ningún misterio insondable en cuanto al hecho de que algunas personas tengan
éxito y otras fracasan. La diferencia que existe entre la persona que tiene éxito y la
que fracasa es sencilla: La persona que tiene éxito ha desarrollado el hábito de
hacer las cosas que no hacen las personas que fracasan. Sin duda, muchos factores
influyen en el éxito, pero la razón básica es ésta: la mayor parte de la gente triunfa
por que realiza un buen trabajo. Por supuesto, la gente tiene éxito o fracasa según
sus hábitos de trabajo, y la mayoría de los que trabajamos en administración nos
hemos dado cuenta de esto durante muchos años. Sin embargo los hábitos de
trabajo no forman sino la punta del iceberg. El reto para incrementar la productividad
es comprender lo que yace bajo los hábitos de trabajo y cómo y por qué razón la
gente los desarrolla. La actividad no es clave. Como reconocemos la importancia
de los buenos hábitos de trabajo, los administradores hemos gastado cantidades
incalculables de energía tratando de ayudar a nuestra gente a desarrollarlos. Pero
con frecuencia nuestros esfuerzos bien intencionados se han frustrado. ¿Por qué?
En muchos casos, fracasamos por que nos concentramos únicamente en la
actividad a la cual la gente debiera dedicarse y en los resultados que deseamos.
Sabiendo que el desempeño emana del comportamiento(o actividad) supusimos
que nuestros empleados seguirán la progresión indicada en la primera parte de la
ilustración 1: actividad, hábitos, resultados. Pero hemos pasado por alto los factores
básicos que influyen para que nuestra gente participe en actividades y forme
hábitos, y hemos logrado un éxito reducido. Ilustración 1 Reacción en cadena de la
productividad ACTIVIDAD HABITOS RESULTADOS= ÉXITO SENSACIONES
PENSAMIENTO Eso significa que una progresión no exista. El desempeño continuo
y el aumento de productividad que busca todo gerente es el producto final de la
reacción en cadena, pero comienza en la mente de nuestros empleados. Estudie la
segunda parte de la ilustración 1: primero, es necesario que la mente acepte
determinado pensamiento; esto lleva a que se creen sensaciones; a su vez, las
sensaciones afectan a la actividad; la actividad gratificante conduce a los hábitos;
al final, los hábitos generan los resultados. Utilice esto, y encontrara un cambio
radical en la productividad. La reacción en cadena que he escobazo funciona porque
el desempeño físico mejora en proporción directa con la disciplina mental. La biblia
nos enseño esto hace muchos años en este versículo de los proverbios: “Como
piensa un hombre en su corazón así es él”. Nuestra progresión anterior falló porque
no tuvo en cuenta los dos primeros elementos. Nada es tan poderoso como el
pensamiento. Lo que entra al software de computador de nuestro cerebro controla
lo que sale de él. Dos ejemplos de Denis Waitley en The Double Win (El triunfo
doble) ilustran este punto: Roberto tenía muchas razones para casarse con paulina
y sus habilidades culinarias estaban entre las primeras diez. Por consiguiente, paso
algún tiempo antes de que se atreviera a preguntarle sobre su hábito raro que él
había observado: cada vez que ella cocinaba un jamón, primero le cortaba las dos
extremidades. Cuando por fin le pregunto por qué lo hacía, ella le contesto
alegremente: “Esa es la forma en que lo hacia mi madre”. No enteramente
satisfecho, pero sin querer presionarla más, Roberto espero hasta la próxima visita
que hicieron a los padres de paulina. Le hizo la misma pregunta a la madre de
paulina, y ella le respondió de buen humor: “Pues, ésa es la forma en que mi madre
siempre lo cocinaba”. Resuelto al llegar al fondo de ese misterio culinario, Roberto
hizo un alto en su camino después del trabajo para visitar a la abuela de paulina, y,
como sin darle importancia al asunto, le preguntó: “ Porque le corta las puntas al
jamón antes de hornearlo? Tengo curiosidad de saberlo”, dijo sonriendo. Ella lo miró
con cierta sospecha y respondió secamente:” ¡Porque el recipiente para hornear es
muy pequeño!”. Así como la mujer de Roberto, nosotros desarrollamos nuestras
modalidades de comportamiento imitando e identificando los valores y las actitudes
que modelamos… Lo mismo es cierto en cualquier deporte. Yo estudie en el colegio
La Jolla con Gene Littler, el gran jugador profesional de Golf de la PGA, a quien
generalmente se le atribuye poseer el swing “perfecto” de golf. Como quinceañeros
íbamos Gene y yo al Club Campestre de la Jolla a sesiones de práctica. Gene
practicaba mientras yo recogía las bolas de golf. Casi todos los días él golpeaba
centenares de bolas de marcadores de 60, 75, 100 y 150 yardas. De niño, Gene
había visto jugar grandes jugadores de golf. Había tomado clases con un gran
instructor profesional y había aprendido a ejecutar correctamente todos los golpes
del juego. Lo que contribuyó al fortalecimiento de la autoimagen de Gene Litler
durante su juventud, fue su amabilidad para reconocer el esfuerzo requerido y su
buena disposición para pagar el precio de “practicar para ganar” dentro y fuera de
la cancha de golf. El conocía el dicho aplicable a todo tipo de destreza, a todo
deporte, a cualquier negocio y a cualquiera situación en la vida que requiera un alto
nivel de ejecución: “Tienes que aprender hacer el swing correcto antes de poder
practicar el juego”. A medida que fue dominado el juego de golf observando imitando
y repitiendo los swings y golpes correctos, desarrollo una elevada autoimagen, que
a su vez dio por resultados un bajo hándicap y una carrera increíble como
profesional. Con una autoimagen construida a base de competencia y de modelos
de desempeño positivos, disponía de un computador perfecto de navegación
dirigida durante los entrenamientos y los torneos. Cuando ocasionalmente Gene
Litler daba un mal golpe, yo lo alcanzaba a oír haciéndose a sí mismo correcciones
positivas: “Ese no fuiste tú; mantén la vista abajo y pasa el taco”. Cuando daba un
golpe excepcional que colocaba la bola al pie de la bandera, lo oía diciéndose a si
mismo más palabras positivas: “Eso es; ¡ahora sí estás en el clavo!” Si usted
simplemente se ocupa de lo externo, no podrá inspirar a la gente para que desarrolle
felizmente los modelos de hábitos que conducirán al éxito o para que aumente su
productividad. Si esto fuera posible, cualquiera podría administrar con éxito, pero la
mayoría de la gente no lo puede hacer. Asimismo, la gerencia requiere información
exacta y sistemas eficaces de seguimiento, pero usted no puede manejar la gente
solo con cifras. La productividad aumenta en la medida en que los gerentes
entiendan el factor humano y manejen con eficacia las actitudes, los temores, los
estorbos para la motivación y los fantasmas que se esconden en la mente de la
gente. El aumento de la productividad es el resultado directo del pensamiento. Con
mucha frecuencia vemos en la prensa noticias concernientes a alguna tragedia que
se atribuye a “error humano”. Cuando seguimos leyendo y si leemos entre líneas
usualmente nos damos cuenta de que el “error humano” fatal fue el resultado de un
deficiente hábito de trabajo; alguien dejo de cumplir una labor de rutina. Igualmente,
las palabras falla mecánica pueden encubrir hábitos de trabajo chapuceros. Al no
hallar palabras para defenderse, la gente culpa a la maquina, en lugar de destacar
la poca frecuencia con que se practicaba una inspección minuciosa que hubiera
revelado la presencia de una pieza gastada u otras señales claras de alarma. No
sorprende que exista la institución OSHA (Administración de Seguridad y de Salud
Laboral). La mitad de sus molestos mandatos no son más que esfuerzos patéticos
por reglamentar los buenos hábitos de trabajo, cuando en realidad el culpable es la
falta de pensar correctamente. Las preguntas clave. Aunque reconocemos que
nadie tiene las respuestas absolutas cuando se trata de enfrentar el aumento de la
productividad y el desarrollo de modelos de hábitos para el éxito, sería mejor que
todos los que administran entendieran las preguntas. Dos de éstas, que son
esenciales, forman la raíz de nuestro pensamiento cuando se trata de realizar
cualquier actividad durante un tiempo y con una continuidad que sean suficientes
para que esa actividad se convierta en un hábito, y de determinar nuestra voluntad
de enfrentar nuevos desafíos y mejorar la calidad de nuestro trabajo. ¿Puedo tener
éxito? Cuando una persona se enfrenta a la aceptación de un mayor desafío ya se
trate de apuntar hacia una meta más alta, dominar una nueva técnica, o aumentar
la productividad, ante todo se pregunta: ¿Cuáles son mis posibilidades de éxito? Si
de su mente regresa la contestación: yo ensayaré, pero voy a fracasar, esa persona
sencillamente no hará ningún intento. Una persona inteligente se esfuerza e invierte
su energía únicamente cuando puede esperar resultados, y evita empeñarse en
actos estériles o aparentemente imposible de realizar. En efecto, cuando nos
hacemos esta pregunta, nos evaluamos frente a la tarea, basándonos en nuestra
percepción de su grado de dificultad. Cuando nos estamos evaluando mentalmente,
no utilizamos nada tan sencillo como un sistema de evaluación numérico. Pero si
trabajamos dentro de un concepto similar, y si podemos comprender este ejemplo,
obtendremos una idea clara de cómo funciona la motivación humana. Supongamos
que un empleado se evaluara numéricamente; le asignara un valor a la tarea,
diciendo: Considero la tarea que mi jefe quiere que haga como un…, Y luego le
pondría un número, del 1 al 5. Después se calificaría él mismo en la misma forma.
Ahora, si el mismo se evalúa con un 3 y evalúa la tarea con un 3, ¡qué problema!
¡Eso va hacer difícil! Quizás ésta le exija todo lo que él tiene, pero lograra manejarla.
Por otro lado, si calificaría la tarea con 1 o 2 y se califica él mismo con un 3, eso
será facilísimo. O si el obtiene un 3 y la tarea obtiene 4 o 5, no podrá ejecutar.
Considerara que la tarea es demasiado difícil y ni siquiera intentara hacerla. (Véase
ilustración 2). A pesar que nosotros no nos evaluamos numéricamente, siempre
hacemos un estimativo mental similar de nuestro merito y de la dificultad de la tarea
o situación que enfrentamos. Y tomamos muchas de las decisiones más importantes
con base en tales percepciones. Ilustración 2 Evaluación de la motivación personal
Grado de dificultad. CLASIFICACION DE SI MISMO TAREA 5 5 No la puede hacer
4 4 No la puede hacer 3 3 Apenas puede hacerla 2 2 La hará con suma facilidad
1 1 La hará con suma facilidad Hace poco conocí a un hombre joven que estimo
que su objetivo está muy fácil. Me encaminaba a un seminario de entrenamiento
gerencial en Cincinnati, Estado de Ohio, y había salido de mi hogar, situado en
atlanta, en circunstancias menos que ideales. Cuando uno viaja tanto como yo,
anhela pasar sus fines de semana con la familia; pero tenía que volar ese domingo.
Además, el vuelo para el cual tenía reservaciones no era el vuelo sin escalas que
yo esperaba, sino que el avión aterrizo en Lexington, Kentucky en la ruta hacia el
lugar destino. Estaba disgustado porque una de las razones por las cuales yo había
escogido a Atlanta como lugar de residencia, es porque desde allí se pueden
conseguir vuelos sin escalas a casi cualquier ciudad de Norteamérica. Aunque
había comprado un tiquete de turismo, esperaba cambiarlo por uno de primera
clase; pero al llegar al aeropuerto, encontré que era imposible. Ese fue el remate de
los demás contratiempos, y, para decir lo menos, no me hallaba en el mejor estado
de ánimo mientras esperaba mi vuelo. En el aeropuerto me llamó la atención el
tamaño de un hombre. Debía de pesar por lo menos 114 kilos. Su esposa, que
viajaba con él, era una mujer realmente grande y pesaba por lo menos 23 kilos más
que él. Aunque estaban sentados al lado de un hombre mucho más alto que yo,
prácticamente éste parecía un enano junto a ellos. Por su manera de actuar, pensé
que tal vez habían estado bebiendo, y me dije: “¡No, por Dios; imposible que se
vayan a sentar al lado mío!” y acto seguido comencé a rezar: “¡Dios mío, líbrame de
esto!”. Cuando encontré mi puesto en el centro del avión, mire hacia la izquierda y
hacia la derecha, y sentí alivio al ver que ambos permanecían desocupados.
Suspirando, saqué un libro y comencé a relajarme. Apenas se preparaba el avión a
moverse hacia la pista, levanté la vista y vi a la joven pareja tropezando con la gente
a ambos lados del pasillo, y acercándose hacia donde yo estaba. Ella se aproximo
a mi fila de asientos y se sentó a mi izquierda. El sentó a mi derecha. Parecía como
si hubieran desbordado sobre mi persona. Metí más la nariz entre el libro, y supuse
que se darían cuenta de que yo no estaba leyendo, sino que no quería que me
molestaran. Después de todo, nadie puede ver con un libro tan de cerca, y todo el
mundo sabe que cuando uno lo hace es para evitar la conversación. Pensé que
había logrado mi propósito con éxito. Pero no bien había despegado el avión todavía
no había desaparecido el aviso en que se prohíbe fumar cuando la mujer se volvió
hacia mí y me dijo: ¡Oiga, señor! Yo fingí no haber oído. En voz más alta repitió:
¡Oiga, señor! Tímidamente contesté: ¿Sí? Me dijo: ¿Sabe usted que está volando
con un vendedor de un millón de dólares? ¿Qué quiere decir usted? Yo soy Louise
se presentó. El se volvió hacia mí y me puso en la cara una mano del tamaño de un
jamón, y me dijo: Hola, yo soy Héctor. Orgullosa, dijo su esposa: Héctor es un
vendedor de un millón de dólares. Hemos estado en Bermudas, y ¡él se gano un
viaje! Esta pareja resulto ser dos de las personas más encantadoras que jamás
haya conocido. Héctor era vendedor de artículos para granjas agrícolas. Se había
ganado, con base a su productividad del año pasado, un viaje a Bermudas para él
y su esposa. Lo que los hacía tan interesantes y tan divertidos era que nunca
hubieran hecho ese viaje a menos que Héctor se lo hubiera ganado. ¡Gocé
muchísimo con su conversación y con su entusiasmo! Ya habiéndonos conocido le
dije a Louise en broma: Sabes, Louise, hoy es domingo por la tarde. Tú y Héctor
están regresando de Bermudas, y sé que tu compañía ofrecerá otro viaje el próximo
año. Así que debes asegurarte de que Héctor comience temprano, desde mañana
por la mañana, para que pueda ganarse el viaje del próximo año. Héctor dijo
calmadamente: Es para el Lago Tahoe. Nosotros estaremos allí. ¿Qué exige tu
compañía para que te ganes el viaje al Lago Tahoe? Todo lo que ellos exigen es un
aumento de veintisiete por ciento en mi territorio. Yo obtendré un aumento del
cuarenta por ciento. Héctor y Louise estarán en el Lago Tahoe, por que el aumento
del veintisiete por ciento es una bicoca. Yo le puede asegurar a usted que es una
misma compañía otros vendedores no harán el viaje al Lago Tahoe, individuos que
no siquiera le harán frente al desafío ni podrán su mejor empeño en ganarse ese
viaje, porque en su mente un aumento de veintisiete por ciento equivale a 5, y ellos
se califican solo con 3. Es algo que está mas allá de ellos mismos, y en su mente
ellos son incapaces de realizarlo (Véase cuadro 4). Todos los días usted y yo como
gerentes enfrentados el desafío mayor de reformar las actitudes de aquellos de
nuestros empleados que ven la ejecución de la tarea o por lo menos su ejecución a
un alto nivel de productividad como imposible de ser realizada por ellos. Puede que
usted y yo sepamos que la tarea no es así de difícil, pero eso no importa. No importa
lo que pensemos nosotros. Lo único importante es lo que piensa el empleado.
¿Cómo podemos influir en el pensamiento de nuestros empleados? No tratando de
convencerlos del hecho de que puedan realizar la tarea más fácilmente de lo que
ellos creen. Usted como gerente, le puede decir a la persona que la tarea no es así
de difícil, pero usted está perdiendo el tiempo, batallando contra los grandes fusiles
de la contratación que le contestan con disparos (en forma auditiva o de otra
manera). “Tonterías”, dice el 3. “Usted no ha estado en el terreno durante durante
los últimos cinco años. ¿Qué sabe usted?” “Usted estaba trabajando en la planta de
la Costa Occidental, y ésta es la Costa Oriental”. “A usted nunca le tocó manejar las
cuotas de producción, la competencia y las tasas de interés de ahora”. “Mi territorio
es distinto”. Las palabras solas no cambiaran la percepción de la persona en cuanto
al grado de dificultad de la tarea. Como usted ve, nuestra única esperanza real es
cambiar la percepción que tiene de sí misma aquella persona. Imaginemos que la
persona que duda de si misma es un leñador, quien se apoya en su hacha confiable
de dos filos cuando su jefe le dice: “A partir de mañana, quiero que cada día tales el
doble de los arboles que estabas talando antes”. Las posibilidades que el leñador
conteste: “No hay ningún problema” son ínfimas, como para hacer un cálculo. Sin
embargo, considere la posible respuesta si el jefe agrega: “Aquí tienes una sierra
de cadena; yo te enseñare a usarla”. La adicción de las herramientas adecuadas
hace cambiar súbitamente el concepto que uno tiene de su propia habilidad. Las
herramientas para un mejor desempeño incluyen nuevos planes de mercadeo,
nuevos sistemas, nuevo equipo y con mucha más frecuencia de lo esperado,
herramientas mentales adicionales nueva información, nuevo entrenamiento y
ayuda a la persona para que desarrolle mayores habilidades en su trabajo que la
convenzan de que puede realizar su tarea a nivel más alto. Cuadro 4 Reacción en
cadena de la productividad Ejemplo. Utilicemos la historia de Héctor como ejemplo
del modo en que se efectúa esta reacción en cadena, comparando a un vendedor
ficticio que llamaremos Edgard, que no está correctamente motivado. A ambos se
les dijo: “ Si usted logra que las ventas en su territorio tengan un incremento del 27
por ciento, se ganará un viaje al Lago Tahoe”. PENSAMIENTO EDGAR : Esa tarea
es un 5, y yo soy apenas un 3 HECTOR : Esa tarea es apenas un 3, y yo soy un 5.
SENTIMIENTOS EDGAR : Nunca la podre realizar HECTOR : Yo puedo lograr el
40%, en vez del 27% COMPORTAMIENTO EDGAR : Vende más o menos al mismo
ritmo anterior. HECTOR : Aumenta su actividad para aumentar las ventas
RESULTADOS EDGAR : Vende con un aumento inferior al 27%, y no va al Lago
Tahoe. HECTOR : Aumenta sus ventas en 40% y va al Lago Tahoe. Es necesario
manejar a Edgard en forma diferente que a Héctor. Su gerente debe investigar los
pensamientos de Edgard y ayudarle a convertirse en un realizador. ¿Qué valor tiene
para mí? La segunda pregunta que se hacen todos cuando se enfrentan a un nuevo
desafío es ésta: ¿Qué valor tiene para mí? Si perciben un mayor valor ejecutando
la tarea, funcionaran. Por otro lado, si ven un beneficio mayor no ejecutando la tarea,
sencillamente se negaran a hacerla. Cuando digo que la gente pregunta: ¿Qué valor
tiene para mí? No me refiero al dinero. Se entienden que si no lo pagamos, la gente
no trabajará. La gente no trabaja por el dinero en sí, a menos que este enfrentando
una extrema presión financiera. Una persona sometida a bastante presión financiera
hará prácticamente cualquier cosa durante el tiempo necesario a fin de adquirir el
dinero suficiente para quitarse de encima esa presión financiera, no importa lo
desagradable que pueda ser para él la tarea. Cuando la presión ya no exista, no
continuara ocupándose en estas actividades. Cuando alguien pregunta: ¿Qué valor
tiene para mí? Lo que realmente quiere decir es: ¿Dónde está la auto estimación?
Más que cualquier otra cosa, lo que usted y yo buscamos es auto estimación. Nos
comprometemos en cualquier actividad por el tiempo suficiente para que se vuelva
hábito únicamente si podemos derivar auto estimación de nuestra acción.
Pondremos un intenso interés en cualquier actividad y nos sentiremos orgullosos de
lograr niveles más altos en nuestro desempeño únicamente si haciéndolo podemos
derivar auto estimación. Yo entiendo que en 1981, año en que se registro una de las
tasas de desempleo más altas en la historia reciente, más de 10 millones de
norteamericanos hayan abandonado su empleo. Yo le puedo asegurar a usted que
no renunciaron por razón del dinero. Renunciaron porque no podían derivar auto
estimación de esos empleos. Un joven amigo mío, a quien llamaré Luis, con solo
seis meses de experiencia en la gerencia, aprendió por el camino duro de cómo
hacerle sentir a un empleado su poca importancia y de negarle a una persona su
auto estimación. Su error le hizo perder un colaborador muy valioso. Las
circunstancias fueron pocos comunes pero creo que situaciones como éstas
ocurren a diario en los negocios. Luis pertenece a una pequeña firma que ha tenido
un tremendo crecimiento en años recientes. Una de las más valiosas empleadas,
Gloria, se vinculo a la firma. Sobre una base de tiempo parcial, procesando datos.
Trabajando medio día. En realidad ella prefería este plan de trabajo debido a sus
compromisos familiares. Sin embargo, por el crecimiento del negocio, se requería
que ella trabajara una semana completa de cuarenta y ocho horas, y hasta más. A
pesar de los conflictos que esto produjo con sus compromisos familiares, continuo
atendiendo su empleo porque sabía lo importante que era para la compañía. La auto
estimación que ella derivaba de formar parte del equipo le permitía resistir las
presiones de la familia. Luis cometió un error gerencial cuando las presiones
familiares de Gloria habían llegado al máximo, error que le llevó a perder esta
valiosísima empleada. Se produjo una serie de circunstancias, incluyendo la
enfermedad de dos miembros del equipo de apoyo de cuatro personas, y la
necesidad que tenía el tercer miembro de ausentarse de la ciudad, de manera que
Gloria era el único miembro presente de ese grupo de apoyo del gerente cierto día
de intenso trabajo. Cuando Gloria llego a la oficina esa mañana, dándose cuenta de
la situación y de la sobrecarga de trabajo, le pidió a Luis que trajera ayuda temporal
de afuera para contestar los teléfonos y ayudar con la mecanografiada. Luis, a quien
se le había encargado la responsabilidad de mantener los costos bajo control,
trataba de evitar aumentos en los costos, y respondió: “Eso no es necesario.
Nosotros (queriendo decir él y el equipo de ventas) ayudaremos”. Infortunadamente,
no puso en práctica esta idea. No le pidió al equipo que le ayudara a Gloria, antes
de salir de la oficina para asistir a una reunión que iba a durar todo el día.
Obviamente, Gloria se sintió poco importante, subvalorada, desvaloriza. El
comportamiento de Luis le destruyo a ella la facultad de derivar auto estimación de
su empleo. Este incidente baladí sumado a las presiones de la familia, quebraron la
giba del camello. A la mañana siguiente, renuncio. No intento ser duro con Luis, sino
estoy tratando de ilustrar que la falla en que incurrió de no mantenerse en contacto
con las necesidades internas de su equipo de colaboradores, le costó caro a su
compañía. Derivar auto estimación. La gente contesta la pregunta ¿Qué valor tiene
esto para mí? Esencialmente en la misma forma que responde la pregunta ¿Qué
probabilidades de éxito tengo? Es decir, al examinar el propio trabajo o las
actividades que conforman ese empleo, le asignan al trabajo o tarea un valor (de 1
a 5) y se asignan ellos mismos un valor (de 1 a 5). Desde el punto de vista de
estimación, si juzgan que ellos corresponden a un 3 y la tarea que se debe ejecutar
a un 3 pueden derivar de ella auto estimación y lo lograran. Su orgullo, en la
situación que se presenta, les permite desempeñarse a altos niveles de
productividad durante un prolongado periodo de tiempo. Si el número que le asignan
a la tarea es más alto que el número de ellos, se esforzarán por lograrlo. Ilustración
3 Tabla de motivación personal Auto estimación. CLASIFICACION DE SI MISMO
TAREA 5 5 Desafío 4 4 Desafío 3 3 Puede hacerlo y lo hará 2 2 Es inferior a él, y
no lo hará 1 1 Es inferior a él, y no lo hará Por otro lado, al calificarse ellos con 3 y
calificar la tarea que se va a ejecutar con 1 o 2, éste parecerá cuando mucho trivial,
y en la mayoría de los casos por debajo de sus capacidades. Como tienen poco
sentido de auto estimación, podrían negarse a realizar la tarea, o si la realizan, la
harán a medias, con poco ánimo. (Véase ilustración 3.) Esto afecta la productividad
de la gente con todos los niveles. Gran número de gerentes sufren de ejecutivitis y
encuentran prácticamente imposible realizar las tareas desabridas y elementales
que implica el manejo empresarial. Una secretaria bien experimentada a quien
designan temporalmente como recepcionista, se sentirá golpeada en su ego con tal
medida. La redistribución de territorios y la reclasificación de categorías o títulos de
empleo para muchos son degradaciones. En cada caso se paga un precio en
productividad. Los gerentes de personal de ventas se enfrentan a este desafío todos
los días, porque hasta cierto punto todos creemos que al oficio de vendedor le falta
status. Durante años han clasificado las distintas profesiones a nivel universitario.
La medicina ocupa invariablemente el más alto puesto, y las ventas aparecen
siempre en último lugar o cerca del último. Apenas un 5 por ciento de los jóvenes y
las jóvenes que se gradúan en administración aceptarán entrar en el campo de las
ventas. Sin embargo, antes de que esta gente llegue a los treinta años, más de 75
por ciento de ellos estarán involucrados en alguna forma de ventas. Además,
muchos de ellos lo hacen en forma deficiente porque les han enseñado que vender
es una forma de fracaso, y sienten vergüenza de su profesión. Puesto que ningún
gerente de ventas puede esperar que el sistema educativo se dé cuenta y acepte
las realidades de la vida, un gerente de ventas eficiente debe proporcionar un
proceso de desaprendizaje/aprendizaje que logre cambiar actitudes y poner de
nuevo en alto la auto estimación, lo mismo que desarrollar nuevas habilidades. En
el grupo Fortune hemos visto ilustrada muy gráficamente esta falta de estimación
en ventas, en la industria de la banca. Con las nuevas disposiciones que ya no
limitan tanto, las instituciones financieras que quieran sobrevivir tienen que
convertirse en expertas en mercadeo y vender servicios financieros. Hemos tenido
la oportunidad de ver personalmente la frustración que enfrenta la alta
administración de algunas instituciones financieras producida por infructuosos
esfuerzos de preparar banqueros para que se conviertan en vendedores; lo cierto
es que si hubieran tenido algún deseo de ser vendedores, o hubieran podido derivar
algún grado de auto estimación por serlo, nunca habrían trabajado en un banco. En
el proceso de evaluación mental concerniente a la auto estimación, si una persona
se evalúa con 3 y evalúa la tarea con 5, aspira a realizarla. Se entusiasma con ella.
La tarea le proporciona una razón para vivir, y en algunos casos, hasta para morir.
Todo mártir por cualquier causa ha estado dispuesto a sufrir el martirio porque cree
que la causa es superior al individuo. Cuando la gente se evalúa con 3 y evalúa a
la tarea con 5 luchara contra tanques en la calle, a mano limpia. En administración
no necesitamos gente con este grado de devoción, pero si necesitamos gente que
crea profundamente en lo que hace, que comprenda la importancia de su oficio y
que se sienta muy orgullosa de lo que está haciendo. PLAN DE ACCION Para evitar
el Error Fatal No.3 Influir en el pensamiento en vez de controlar los resultados. Una
de las herramientas del Grupo Fortune que ha tenido éxito es el “Contrato de Acción
Fortune”. después de cada sesión la mayoría de las compañías obligan a los
estudiantes a llenarlo como medio de control. He aquí un contrato para uso en este
programa: Instrucciones para completar el Contrato de Acción. 1. En 1, escriba la
idea de mayor importancia que usted haya escuchado durante esta sesión. 2. En
“Cómo la emplearé” , escriba lo siguiente: A. Qué va a hacer usted. B. Cuándo lo va
hacer. C. Con quién lo va hacer. 3. ¿Qué beneficio obtendrá usted empleando esta
idea? 4. En nuestras sesiones, le damos al grupo sesenta segundos para
prepararse; durante este tiempo, cada individuo hace un contrato, bien sea con la
persona que está a su lado, con algún otro que esté en la reunión, con el organizador
de la sesión o con su gerente. Sugerimos que escoja una persona con quién
compartir ideas. A. Dígale a esa persona lo que usted va a hacer. B. Dígale cómo lo
va hacer C. Dígale qué beneficio obtendrá usted. 5. No olvide anotarle a la persona
a quién usted le ha dado este contrato, la fecha del compromiso y la fecha del
seguimiento. Contrato de Acción Fortune. Porque considero que ésta es la idea más
importante que he extraído de este capítulo, me comprometo en firme a utilizarla en
el curso de los próximos siete días. 1. Esta es la idea más importante que obtuve
de este capítulo y que considero que puedo aplicar:
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Esta es la forma en que la utilizaré:
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Qué beneficio obtendré empleándola:
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Alguien con quien puedo compartir estas ideas:
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Fecha del compromiso:
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seguimiento: ___________________________________________________
Juntarse con el grupo inapropiado Cuando le digo a usted que no se junte con el
grupo inapropiado, no estoy hablando de emplear estratagemas para tener éxito,
sino de fomentar actitudes correctas. Permítame explicarle: La enfermedad del
pronombre fatal En lo viajes que he realizado por todo el país trabajando con todo
clase de compañías, he aprendido a descubrir ciertas señales de peligro. Ciertas
palabras y frases me indican cuándo un gerente está pisando terreno peligros.
Pongo especial atención en el uso de pronombres, porque usted solamente debe
emplear un pronombre cuando habla de cualquier parte de su organización:
nosotros. El equipo gerencial de una organización grande había expresado la
necesidad de realizar un análisis integral de eficiencia. Me reuní con el presidente
de la compañía, con varios otros ejecutivos clave y con los gerentes de líneas. Todos
expresaban inquietud porque, a causa de cambios recientes, los miembros de la
fuerza de trabajo parecían desorientados en cuanto a dónde deberían concentrar
sus esfuerzos y de qué manera podrían analizar debidamente su progreso. Después
de muchas horas de arduo trabajo, produjimos una herramienta diseñada para
rastrear el flujo de trabajo y las actividades más productivas. Todo el mundo salió
de la reunión aceptando que el nuevo sistema podría lograr el objetivo. El papeleo
fue tramitado rápidamente, y los gerentes fueron a reunirse con sus inmediatos
colaboradores. Tuve la oportunidad de observar cómo uno de los gerentes que
asistieron le presentó el análisis a su gente, sin que él se diera cuenta de mi
presencia. Se dirigió al frente del salón, levantó los papeles y dijo: “Acabo de
regresar de una de las reuniones de ellos, que nosotros logramos trabajar si
nosotros tenemos que emplear todo nuestro tiempo en reuniones. Sin embargo,
hagan llegar estos papeles para que estén listos sobre mi escritorio mañana por la
mañana”. Supe entonces que la compañía estaba padeciendo la enfermedad del
pronombre y que ese gerente era el mayor agente transmisor del germen letal. Si
usted mismo se oye u oye a otro gerente usando el pronombre ellos, las señales de
alarma deben comenzar a prenderse. Escuche con todo cuidado para que se entere
a quién se refiere la persona. ¿Quienes son ellos? No debe existir ningún ellos en
una organización. Pero si existe, debe ser las personas a quienes usted dirige.
Cuando un gerente se refiere a la alta gerencia como ellos, él no está afiliando
mentalmente a esa gerencia y no se está identificando como parte del equipo
gerencial; por tanto, está rompiendo el vinculo que hay entre estos empleados y el
resto de la organización. Le está fallando a la gerencia, y lo más grave de todo es
que también le está fallando a su gente. Todos se vuelven víctimas de la enfermedad
del pronombre. Condiciones contagiosas. En un capítulo posterior, mostraré cómo
las actitudes son altamente contagiosas y se pueden propagar entre sus
colaboradores. Usted debe fomentar esto cuando las actitudes son positivas, pero
no cuando son negativas pues éstas son mortales. Las actitudes se vuelven
especialmente peligrosas cuando surgen de la enfermedad del pronombre. Todos
los gerentes deben conocer las siguientes y estar pendientes de su aparición: El
reto de la lealtad Viene en varias formas, pero la clave es cualquier forma de desafío
a la lealtad del gerente con la compañía y con su administración. Observe estos
ejemplos: EL PERTURBADOR QUE NO SE COMPROMETE EN LA ACCION.
Como todos somos humanos, nos podemos convertir fácilmente en blanco de algún
individuo descontento, que no quiere permanecer solo en su estado de desencanto.
Toda compañía o negocio parece tener un miembro del equipo de mando que trata
de dividir al personal administrativo en dos facciones de guerra. Para lograrlo, tiene
que alistar reclutas y usted encaja bien. Pero tenga cuidado porque esa persona
generalmente no tiene intensión alguna de lanzarse a la batalla; quiere que otro
corra los riesgos mientras él se mantiene al margen. Cuando usted comience a oír
variaciones de “Dejemos que usted y ellos peleen” puede estar seguro de que usted
lo va a llevar al matadero alguien que no tiene intensiones de compartir su
desdichada suerte. EL PERTURBADOR DE LA MARCHA HACIA LA MUERTE.
Otros lo invitan a usted a acompañarlos en su propia marcha hacia la muerte.
Aunque parezca obvio que sus tácticas no tendrán éxito, tales personas gastan
mucha energía en lo que al parecer es una causa perdida. Si, como dije
anteriormente, la gente no está dispuesta a emprender una tarea que no pueda
realizar, usted bien podría preguntarse: entonces, ¿por qué va alguien a fomentar
una sublevación palaciega si no cree que pueda tener éxito? La respuesta es que
la meta de esa persona puede no ser lograr una vuelta exitosa. Posiblemente solo
está refunfuñando algo que se le ha vuelto un hábito, y sin embargo no proyecta
hacer nada respecto de sus áreas de queja. O puede ser que tenga una perspectiva
tan torcida que la meta se convierte en causarles problemas a aquellos a quienes
les tiene aversión, sin ninguna consideración por las consecuencias. O tal vez quiera
que lo despidan para tener a alguien a quien culpar de su fracaso. Nadie, sea
internalista o externalista, trata jamás de llevar a cabo lo que no se siente capaz de
realizar. EL PERTURBADOR DE LA BUENA CAUSA. Uno de los atractivos más
seductores para algunos gerentes es convertirse en cruzados para su gente contra
las políticas, las metas y los objetivos de la empresa. Ya sea que la persona que lo
está invitando a una afiliación tan indecorosa desempeñe un cargo de gerente o de
empleado, usted debe declinarla. Aunque en privado usted esté de acuerdo con las
quejas de esa persona, manténgalo en secreto. Si esto es demasiado difícil para
usted, entonces busque empleo en otra parte y tal vez en otro cargo, que no sea de
gerencia. Combata la enfermedad del pronombre fatal enterándose de las maneras
en que usted y otros han caído en la trampa. Utilice el cuadro 5 para identificar las
áreas de problemas. Haga que la lealtad trabaje para usted. El alto grado de lealtad
que se espera de todos los gerentes puede que sea de ayuda para usted, o puede
que sea un obstáculo; depende de sus propias actitudes y actuaciones. Miremos la
importancia y el papel de la lealtad en el cargo de gerente desde el punto de vista
de usted y desde el punto de vista de su empresa. ¿Por qué motivo la lealtad es tan
crucial para un negocio? ¿Quiere eso decir que usted tiene que estar de acuerdo
con todo lo que haga su compañía? ¿Cómo funciona esto en el mercado? Cuadro
5 Cómo combatir la enfermedad fatal de los pronombres. ¿Cuándo he utilizado
pronombres ¿Por qué? ¿Cómo dejar de hacerlo? Fatales? ¿Cuándo he oído a otros
usando ¿Por que? ¿En qué forma puedo Pronombres fatales? Responder mejor?
De lado de los que contratan servicios, John Wareham señala en su libro Secretos
of a Corporate Headhunter que la lealtad es la clave tanto para obtener un cargo
como para conservarlo: La clave de la lealtad, ya sea que usted esté reclutamiento
un ejecutivo o haciendo un amigo, es encontrar ese ideal común… Busque la lealtad
a la causa. El que lucha por la libertad de un hombre es el terrorista de otro, pero
no importa de qué lado de la cerca se encuentre usted, siempre podrá admirar la
lealtad, hasta en un enemigo. Es el tipo de admiración que usted sentiría por aquella
anciana que durante la guerra salió al encuentro del enemigo con una varilla de
hierro. Cuando le preguntaron qué podía hacer ella con un arma tan liviana,
respondió: “Yo les estoy indicando en qué lado estoy ubicada”. Karl Menninger
hubiera comprendido exactamente lo que ella quería decir; he aquí su definición de
la lealtad: “Lealtad significa que yo comporto con usted un ideal común y que,
descartando diferencias menores, nosotros lo defenderemos hombro a hombro,
seguro de la buena fe, de la confianza de la confianza de la constancia y del afecto
mutuos”. Menninger demuestra que la lealtad no quiere decir que usted siempre
tenga que compartir el punto de vista de su superior, o que sus inmediatos
colaboradores tengan que estar de acuerdo con el punto de vista de usted. Sin
embargo, debe existir, una cadena de comando y de respeto por la estructura. Si
usted trata estos puntos con ligereza, se meterá en problemas y les causara
problemas a aquellos para quienes trabaja, y las cosas dejarán de marchar
fácilmente. Por esta razón, el gerente prudente busca sus amistades más estrechas
por fuera de la empresa, porque en esta forma evita la gran tentación de establecer
afiliaciones inapropiadas en el sitio de trabajo. Ejemplo de una situación que
comprueba estas verdades es la destitución de Douglas MacArthur por el presidente
Harry Truman. Cuando lo destituyo, Truman manifestó que él no había terminado
con la carrera de general por discrepancias o por insultos personales, sino porque
MacArthur había perdido el respeto por la oficina del presidente. Eso no se podía
tolerar. Usted puede manejar esas discrepancias en mejor forma. Mientras escribo
este libro, dos desconocidos míos se encuentran en una situación incómoda. El
presidente de una compañía (a quien llamaré Juan) tomó la decisión de
descontinuar dos esfuerzos de mercadeo exitosos situados en dos mercados de
bajos márgenes de ganancia, y de aventurarse a establecer una posición firme de
otro mercado que prometía mayores ganancias y una competencia mucho mayor.
Su gerente de ventas (a quien llamaré Tomas) se opone fuertemente al cambio y
considera que podría arruinar la compañía. Los dos han discutido el asunto en
privado numerosas veces y aún no comparten una opinión. Sin embargo, Tomás
hizo un esfuerzo máximo para que el plan de Juan tuviera éxito. Le comunicó esto
a todo el equipo de ventas. Al mismo tiempo, está buscando otro empleo.
Expresando en forma sencilla, Tomás, comprende la importancia de las afiliaciones
correctas. Juan me dijo que él sabía que podría perder a Tomás por esta
discrepancia. Sin embargo, le dio a Tomás la carta de recomendación más elogiosa
que pudiera desearse, debido al respeto de Tomás por su autoridad y por la
estructura de la compañía. Por otra parte, si Tomás hubiera escogido crear
disensiones en las tropas sobre este asunto y no hubiera dejado que el plan tuviera
un apoyo total, yo le puedo asegurar que la única carta escrita hubiera sido la de
despido. ¿Cuál de las opiniones de los dos hombres es la correcta? No tengo idea
ni idea; lo único que sé es que tanto Juan como Tomás comprenden y respetan la
importancia de la unidad de esfuerzos en los negocios y Tomás ha demostrado
lealtad en sus actuaciones. Promocionar más allá del nivel de confianza Una de las
principales causas de afiliaciones incorrectas en los gerentes es la práctica común
de ascender miembros del personal de empleados rasos. Sucede lo siguiente:
Alguien cumple en forma óptima sus funciones, y un ascenso parece ser una
recompensa lógica, de manera que la compañía llama a esa persona para que se
desempeñe en un cargo administrativo. Aunque yo creo en el ascenso de
empleados rasos, eso hay que hacerlo de manera que el gerente recién nombrado
mantenga un nivel de competencia y de confianza. Ciertamente, él debe conocer
los problemas del personal de campo; pero ¿conoce también los problemas
administrativos? Muy frecuentemente no los comprende. Muy pocas empresas se
dan cuenta de esta situación y tratan de solucionarla obligando a los gerentes
potenciales a tomar cursos de entrenamiento. El salón de clases es un primer paso
excelente; sin embargo, no logra lo suficiente. Podríamos comparar la sola
existencia a clases formales y a seminarios con tratar de enseñarle a una personar
a nadar, sin dejar que se acerque al agua hasta el día en que la empujan al agua
profunda, donde se hunde, nada, o escasamente logra salir al agua. Usted puede
perder de esta manera a mucho buenos nadadores potenciales. Es necesario que
la empresa establezca etapas intermedias para poder tener la seguridad de que
muchos gerente potencialmente muy buenos no se hundan. El tamaño de la
compañía o la división afectarán a la forma que ellos tomen; sin embargo, el
principio permanece igual para todos los casos. Entréguele al gerente en
perspectiva las nuevas posibilidades gradualmente. Puede ser, por ejemplo,
desempeñándose como asistente de un gerente corriente o reemplazándolo cuando
se ausente. Las compañías más grandes pueden crear la posición de asistente del
gerente. En todos los casos se debe instituir una delegación gradual de
responsabilidades y de autoridad. En algunos casos, la gerencia descubrirá que la
persona no tiene verdadera aptitud para la nueva posición. Si es así, a la persona
se le debe facilitar el regreso al área en que se desempeñe mejor. Y esto debe
efectuarse de manera que el viento no se escape de sus velas. Nadie gana cuando
una compañía asciende a una persona productiva para convertirla en un gerente
deficiente que luego tiene que enviar de regreso, desconcertada y con su auto
estimación destruida, a ser “uno más de la ropa”. Trasladando a la gente
gradualmente a cargos administrativos, queda mejor calificada para el ascenso, y
desarrolla una afiliación mental a la gerencia. Este proceso es válido en cualquier
división de una compañía: para el ingeniero jefe, el químico, el escritor, el
investigador o para cualquiera que pueda ser material excelente o no para la
gerencia. Si no es así, deje a la persona en el sitio de sus capacidades máximas y
compénsela financieramente sobre la base de sus contribuciones al éxito de la
compañía. Que una empresa de ingeniería convierta a su genio interno en un
gerente deficiente simplemente porque las asignaciones salariales más altas se
encuentran al nivel de la gerencia, es un gran desatino. No obstante, toda clase de
empresas viven haciendo costosos ascensos similares. EL “MATERIAL”
ADECUADO. Cuando a una persona le colocan súbitamente en el vestido una
etiqueta de GERENTE, no cambiará automáticamente su juego mental. Si no se
siente cómoda con la nueva etiqueta, seguirá considerando a la gerencia como
“ellos”. La persona hecha exclusivamente de “material” adecuado puede hacer la
transición totalmente por su cuenta. Sin embargo la mayoría de las personas
necesitan alguna ayuda en forma de entrenamiento y de transición gradual de
responsabilidades. Si la compañía no presta asistencia, entonces será
responsabilidad personal del individuo hacer la transición por su cuenta. La puede
realizar poniéndose cuidado a los pronombres y deteniéndose en cualquier
momento en que note que comienza a pensar en ideas de tipo separatista, no
formando equipo con los descontentos y no cayendo en la tentación de convertirse
en externalista echándolos la culpa de otros. Usted podrá evitar el Error Fatal No.4
asegurando que usted y su gente mantengan las actitudes y afiliaciones correctas
para desempeñar el cargo y cumplir las responsabilidades gerenciales. PLAN DE
ACCION Para evitar el Error Fatal No.4 Fomentar las actitudes correctas. Una de
las herramientas del Grupo Fortune que ha tenido éxito es el “Contrato de Acción
Fortune”. Después de cada sesión, la mayoría de las compañías obligan a los
estudiantes a llenarlo, como medio de control. He aquí un contrato para uso con
este programa: Instrucciones para completar el Contrato de Acción. 1. En 1, escriba
la idea de mayor importancia que usted haya escuchado durante esta sesión. 2. En
“ Cómo la emplearé”, escriba lo siguiente: A. Qué va hacer usted. B. Cuándo lo va
hacer. C. Con quién lo va hacer. 3. ¿Qué beneficio obtendrá usted empleando esta
idea? 4. En nuestras sesiones, le damos al grupo sesenta segundos para
prepararse; durante este tiempo, cada individuo hace un contrato, bien sea con la
persona que éste a su lado, con algún otro que esté en la reunión, con el organizador
de la sesión o con su gerente. Sugerimos que escoja una persona con quién
compartir ideas. A. Dígale a esa persona lo que usted va a hacer. B. Dígale como lo
va hacer. C. Dígale que beneficio obtendrá usted. 5. No olvide anotarle a la persona
a quien usted le ha dado este contrato la fecha de compromiso y la fecha de
seguimiento. Contrato de Acción Fortune. Por que considero que ésta es la idea
más importante que he extraido de este capitulo, me comprometo en firme a
utilizarla en el curso de los próximos siete días. 1. Esta es la idea mas importante
que obtuve de este capitulo y que considero que puedo aplicar:
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Esta es la forma en que la utilizaré:
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Que beneficio obtendré empleándola:
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________________________________________________________________ 4.
Alguien con quien puedo compartir estas ideas:
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Fecha del
compromiso___________________________________________________ Fecha
del seguimiento___________________________________________________