LA COMUNICACIÓN
Hemos comenzado este cursillo comentando sobre la carrera de Comunicación Social,
los fundamentos, objetivos y alcances. Ahora, es necesario comenzar a estudiar “la
comunicación” propiamente dicha desde los distintas miradas epistemológicas y
metodológicas que este plan de estudios contempla.
Lo primero que nos preguntaremos es ¿qué es la Comunicación? Observemos las siguientes
viñetas:
Si tenemos en cuenta lo anterior, ¿podríamos afirmar que todo es comunicación? ¿Es posible
no comunicarnos? Luego de hacerse y responderse esas preguntas, les proponemos que
redacten una definición de comunicación que incluya todo lo que mencionan las viñetas. Para
esto tengan en cuenta lo que vieron en el secundario.
EL CAMPO DE ESTUDIO DE LA COMUNICACIÓN
Para entender mejor el campo de acción y de estudio de la Comunicación es preciso reconocer
que no hablamos ni estudiamos algo estático. La comunicación es fluctuante y muchos son los
enfoques desde los cuales abordarse. Por ejemplo, las reflexiones sobre la comunicación pueden
estar basadas en el funcionamiento social, el poder, el conocimiento, la política, la democracia,
las tecnologías, la economía, las ciudades, la psiquis… el campo de estudio de la comunicación
es realmente muy amplio y todos estos aspectos están enmarcados en un contexto, con un
recorrido histórico determinado.
Es necesario también reconocer que depende del enfoque desde el que se mire, consideramos
a la Comunicación como ciencia, campo de estudio o disciplina. Discusión que nos daremos una
vez que conozcamos más sobre la carrera.
Pero antes de comenzar a definir la Comunicación, conoceremos cuáles son las raíces del
término.
Los términos “Comunicar” y “Comunicación” aparecen en la lengua francesa a mediados del
siglo XIV. En una primera acepción, los entendemos como una acción comunitaria de participar
en común o poner en común y remiten al vocablo latín “communicare”. En el inglés proviene de
la raíz “communis”. Por lo tanto, podemos acordar que en un principio, el término “comunicar”
hace referencia a la idea de “participar en”. Esto quiere decir que las personas al comunicarse
co-participan, conviven.
La Edad Media le dio a la acción de comunicar el sentido de actuar en común. Lo mismo pasó
con el término religión (recuerden los aspectos políticos, sociales, religiosos y económicos de
esta época) que proviene del latín “religare”, que significa reunir, aunar, mancomunar.
Un poco más adelante, en pleno auge del Renacimiento (siglo XV), el sentido de “compartir”
cambia debido, por supuesto, a las implicancias económicas, políticas, sociales y culturales. El
surgimiento de la burguesía trae aparejado la asignación de valores a los objetos que comienzan
a intercambiarse por su valor de cambio. Es decir, los objetos se convierten en mercancías que
se pueden comprar y vender. Debido a esta situación contextual, el término “comunicación”
pasa a ser comprendido tal cual un objeto, o sea, algo que puede ser intercambiado.
A partir del siglo XVII y, sobre todo, luego del siglo XVIII, el capitalismo industrial requiere de
cambios físicos en las ciudades para que el intercambio de mercancía fuese más fluido, con el
desarrollo de sistemas y canales eficaces para su tráfico. Las fábricas, la producción y el consumo
tuvieron un gran crecimiento. A partir de estas circunstancias, la “comunicación” es entendida
como un medio. Esto puede reflejarse en frases tales como “líneas de comunicación” o “sistemas
de comunicación”. Como esa transmisión podía ser de mercancías, personas o información (a
través de caminos, canales, vías férreas o telégrafo), esta idea de comunicación supone una
transmisión abstracta, fácilmente cuantificable y transmisible.
El término “comunicar” -que en sus comienzos suponía la idea de “comunidad”, “poner en
común”- es comprendida como la transmisión desde un punto a otro. Este significado
predomina a partir del siglo XIX, con el surgimiento de la prensa y luego, en el siglo XX, con la
aparición de los medios masivos de comunicación.
Estos hitos referenciales sobre el término “comunicar-comunicación”, llevaron a que desde
diversos campos de estudios y ciencias, se estudiara a la Comunicación, generando distintas
teorías sustantivas con la ayuda de la informática, la cibernética, la psicología, la sociología y la
antropología.
En este cursillo no abordaremos los paradigmas desde los cuales se mira a la Comunicación como
campo de estudio y las diferentes teorías que las componen, ya que al ingresar a la carrera las
estudiarán en las materias Teorías de la Comunicación I y II. Nosotros sólo entenderemos a la
Comunicación como un procesos humano que íntimamente relacionado con el contexto en el
que se determina.
DEFINIR LA COMUNICACIÓN
En este apartado trabajaremos el concepto de Comunicación desde la perspectiva sociocultural
propuesta por Alicia Entel. Este concepto está íntimamente relacionado con el paradigma que
sostiene a la Comunicación como un Derecho Humano y dejando de lado la postura que
promulga la Comunicación como un bien mercantil. Para eso estudiaremos qué es la libertad de
expresión y el derecho a la información como herramientas claves que defienden a la
Comunicación como un bien social.
TEXTO FUENTE
Extraído textualmente de: ENTEL, Alicia: Teorías de la Comunicación. Cuadros de época y
pasiones de sujetos – Fundación Universidad a Distancia “Hernandarias”-Editorial Docencia-
Buenos Aires, 1994 - MÓDULO 1 - HORIZONTES DE LA COMUNICACIÓN – Págs17-18
En casi todas las regiones pobladas del mundo hay alguna tradición milenaria o actos presentes
por los cuales la gente ocupa recintos comunes en algún momento, coparticipa, convive: ya sea
en la plaza pública, en el templo, en diversos foros políticos. Y lo suele hacer durante actividades
especiales: fiestas, rituales, concentraciones, actos políticos. O bien, cotidianamente: en la feria,
en el trabajo, en familia. Ese compartir pone en escena una característica típica del ser humano:
la necesidad de comunicarse, estar con el otro, saber que el otro nos necesita.
La etimología de comunicación tiene que ver precisamente con la palabra comunidad:
“communico” en latín quiere decir “poner o tener en común”, “compartir” es un verbo que a su
vez deriva del adjetivo communis, común, que pertenece a muchos al mismo tiempo. En esta
noción de actuar en común estaría también presente la idea de tener códigos comunes, o sea,
dicho muy esquemáticamente, sistemas de convenciones comunes, dispositivos conocidos por
todos los miembros y usados para entenderse entre sí. La lengua constituye un código común a
todos sus hablantes. Asimismo hay ciertos gestos, miradas, movimientos corporales, ya
codificados espontáneamente, cuya significación resulta patrimonio de una comunidad.
Integra también el concepto de comunicación la idea de que tanto el actuar en común como los
códigos comunes están en permanente transformación, son históricos. Como señala Umberto
Eco en La Estructura Ausente (1972:143):
“el código no es una condición natural del Universo Semántico Global ni una estructura
subyacente, de una manera estable, al complejo de vínculos y ramificaciones que constituyen el
funcionamiento de toda asociación de signos”.
Los códigos son históricos, aunque a veces sus transformaciones resulten apenas visibles.
La presencia de codificaciones remite, a su vez, a otra cara del concepto de comunicación: las
mediaciones. Siempre que nos comunicamos, por más directa y lineal que parezca esa
comunicación, actúan una cantidad, a veces imperceptible, de mediaciones, desde el aparato
fonético hasta las terminales nerviosas en la piel, la memoria de otros actos similares, las
peculiaridades culturales e históricas presentes en la construcción de la emisión y de la
recepción.
La noción de comunicación como interacción directa, en términos absolutos, pertenece más a
la teoría que a las prácticas comunicacionales concretas.
Por eso podemos decir que desde el punto de vista fenoménico la comunicación siempre implica
tensión entre “unión”, “comunión” y “mediación”, “instrumentalización”.
TEXTO FUENTE
EL DERECHO HUMANO A LA COMUNICACIÓN 1
Para comenzar nos preguntamos: ¿Qué entendemos por comunicación? La comunicación es un
proceso en el que intervienen personas, grupos, instituciones que generan ideas, establecen
acuerdos y desacuerdos; en definitiva, construyen sentidos. No es simplemente un “ida y
vuelta”, sino que implica una construcción en la que siempre hay intercambio y negociación. En
ese proceso se ponen en juego (se expresan, debaten, disputan) intereses y formas de ver el
mundo. Por ejemplo, si alguien se pregunta “¿Qué es ser joven?”, ¿cuántas respuestas posibles
existirían? ¿Alguna sería más correcta que otra? ¿Habría contradicciones entre ellas?
Comunicar supone que diversas formas de ver el mundo puedan encontrarse y que puedan
formularse otras nuevas. Esas diferentes formas de ver el mundo se ponen en juego en la
comunicación: es la dimensión de la producción y disputa social de sentidos y también donde
esos sentidos pueden transformarse. Por ejemplo, las formas de ser niños o niñas, o de pensar
las escuelas o los barrios, las ideas sobre qué es el éxito, o la felicidad, o la participación política.
Todas estas ideas han cambiado con el tiempo, y seguirán cambiando.
Específicamente, los medios de comunicación ocupan un lugar privilegiado en la construcción
de estas formas de ver. Las imágenes que nos ofrecen los medios de comunicación organizan y
ordenan en gran medida nuestra concepción del mundo.
Vivimos en sociedades mediatizadas, es decir, que todas las dimensiones de la sociedad se
estructuran en relación a los medios de comunicación. Por eso es fundamental que la
comunicación sea garantizada como un derecho humano inalienable que tenemos de acceder
y/o dar información diversa y plural y de expresar nuestras ideas y opiniones libremente, sin
ningún tipo de censura. Está reconocido en la Constitución Nacional, declaraciones, pactos y
tratados internacionales, entre ellos, en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la
Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas en
1989.
El derecho a la comunicación se ejerce de numerosas formas y en distintos espacios, pero los
medios de comunicación audiovisual tienen un lugar central. ¿Cómo nos enteramos de las cosas
1
Texto extraído de la clase 1 del curso “El derecho a la comunicación de chicos y chicas” de la
Defensoría del Público, año 2017.
que pasan en cada provincia, en el país, en el mundo? Seguramente, a través de los medios de
comunicación y con esa información nos relacionamos y tomamos decisiones.
A través del ejercicio del derecho a la comunicación podemos conocer, reclamar y visibilizar la
vulneración de otros derechos, como el acceso a la educación, a la salud, a una vivienda digna,
al trabajo, a la participación política. La posibilidad de acceder a información variada es esencial
para garantizar el respeto de nuestros derechos: no es posible reclamar un derecho que no
sabemos que tenemos. Para poder participar e involucrarnos en los problemas que nos afectan
a diario, para exigir respuestas a quienes corresponda, para pensar y proponer soluciones, es
necesario contar con información. Si chicos y chicas no tienen información sobre el derecho a
organizar un Centro de Estudiantes en la escuela, por ejemplo, y que sea reconocido como un
órgano democrático de representación estudiantil, difícil será que puedan ejercerlo. O si
desconocen cuáles son sus derechos si son detenidos por la policía, no podrán reclamar frente
a situaciones injustas.
Los medios son fundamentales para que podamos informarnos. Pero esa información tiene que
ser variada y responder a diferentes opiniones, para permitir que cada uno se forme su propio
punto de vista sin condicionamientos.
El ejercicio del derecho a la comunicación también implica la posibilidad que tenemos de
difundir nuestras voces a través de los medios de comunicación, de contar con espacios para
decir lo que pensamos, para expresar nuestra visión del mundo, para contribuir a generar una
información plural. Espacios donde podamos visibilizar, ejercer y reclamar por nuestros
derechos.
Además, tenemos derecho a conocer qué piensan otras personas. En la construcción de sentidos
sociales que mencionábamos al comenzar decíamos que implica consensos y negociaciones,
diálogos y disputas mediadas por relaciones de poder. Una sociedad en la que sólo accedemos
a pocas opiniones, informaciones y versiones de los acontecimientos es una sociedad más pobre,
con menos capacidad para tomar decisiones. Entonces el derecho a la comunicación no solo
incluye el derecho individual a poder decir lo que cada ciudadano o ciudadana quiera y a acceder
a la información que necesita, sino también el derecho colectivo a que todos y todas podamos
acceder plenamente a lo que piensan los y las demás. A esto nos referimos cuando hablamos de
la doble dimensión del derecho a la comunicación: una dimensión individual y una colectiva.
En síntesis, ¿de qué se trata el derecho a la comunicación?
Es el derecho a:
• Informar y estar informado
• Opinar
• Hacer preguntas y responderlas
• Participar
• Intercambiar ideas
• Reunirse, juntarse, encontrarse
• Acceder a las opiniones de todos y todas
TEXTO FUENTE
DERECHO A LA INFORMACIÓN, LIBERTAD DE PRENSA Y LIBERTAD DE
EXPRESIÓN
(El siguiente texto fue extraído textualmente de: LORETI, Damián, El Derecho a la Información. Relación entre
medios, público y periodistas. Editorial Paidós. 1995. Capítulo 1)
Derecho a la información:
Desde no hace muchos años se ha comenzado a utilizar en la Argentina un concepto jurídico
pocas veces explicitado en su contenido, y varias veces confundido, incluso intencionalmente,
en su espíritu. Nos estamos refiriendo al derecho a la información. Esta concepción jurídica
propia del siglo XX, toma sustancia en la letra de la Declaración de los Derechos Humanos,
aprobada en París el 10 de diciembre de 1948. Su artículo 19 dice: "Toda persona tiene
derecho a la libertad de opinión y de expresión, este derecho incluye el de no ser molestado a
causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas
sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión"
1) Algunos antecedentes:
No cabe ninguna duda de que el llamado derecho a la información guarda estrecha relación
con otros principios considerados como inherentes a la personalidad del hombre como la
libertad de opinión, de expresión y de prensa. Pero no es menos cierto que ninguno de estos
conceptos son sinónimos entre sí, ni mucho menos aún equivalen al derecho a la información,
en la medida en que éste es más amplio y resulta de un proceso de evolución histórica y
jurídica de escasa difusión en nuestro medio.
En su obra La Cláusula de Conciencia, el académico español Profesor José María Desantes
Guanter, realiza una precisa y muy didáctica enumeración de etapas por las que atraviesa el
hombre respecto de la libertad y la información, según quienes tuvieran legítimo acceso al
ejercicio de tal libertad. Pera ello describe tres etapas:
- La del sujeto empresario, propia del constitucionalismo del siglo XIX y caracterizada como
aquella en la que sólo accedían al ejercicio de la libertad de prensa quienes contaban con los
recursos materiales para tener sus propios medios, en esos tiempos los gráficos; de allí el
concepto de "prensa".
En este sentido, es sumamente gráfica la descripción que realiza Carlos Soria al señalar: "La
libertad de prensa será insensiblemente libertad para la prensa; a su vez, esta libertad para la
prensa se entenderá como libertad de constitución de empresas de prensa; y, finalmente
querrá decir la libertad para el empresario, es decir, para la persona que rige y controla la
organización informativa".
Por cierto, lo limitado del reconocimiento de tal derecho hace que resulten beneficiarios del
mismo un pequeño porcentaje de habitantes. Creemos que pocas definiciones caracterizan
con tanta precisión esta etapa empresarista como la de William P. Hamilton (que cita Soria (op.
cit.) editor del Wall Street Journal en 1908. "Un diario es una empresa privada que no debe
absolutamente nada a un público que no tiene sobre ella ningún derecho. La empresa, por
tanto, no está afectada por ningún interés público. Es propiedad exclusiva de su dueño, que
vende un producto manufacturado por su cuenta y riesgo."
- La del sujeto profesional, que surgiría a principios de siglo con las primeras sociedades de
redactores y el reconocimiento de los derechos de los mismos. Es la etapa histórica de los
estatutos, entre los cuales se pueden mencionar los de los periodistas franceses e ingleses. En
esta etapa comienzan a señalarse ciertas facultades para aquellos que trabajan en empresas
informativas, dedicando sus esfuerzos a la búsqueda y transmisión de la información.
- La del sujeto universal, señalable en el tiempo a partir de mediados de siglo (la Declaración
Universal de los Derechos del Hombre de 1948 y el Decreto Inter Mirifica del Concilio Vaticano
II son ejes fundamentales de este concepto) en la que se reconocen los derechos a investigar,
recibir y difundir informaciones y opiniones a todos los seres humanos por su sola condición de
tales.
A través de la cristalización de las corrientes de pensamiento que ofrecen los textos legales, el
concepto que hoy entendemos como derecho universal a la información es el resultado de un
devenir histórico que comienza por reconocer derechos a quienes son propietarios de las
estructuras informativas, luego a quienes trabajan bajo la dependencia de éstos y finalmente a
todos los hombres.
Es destacable que en las dos primeras etapas, los derechos son reconocidos únicamente a
quienes cumplen un rol de producción o emisión de la información, en tanto que el
reconocimiento del derecho a la información como derecho humano universal implica admitir
jurídica e institucionalmente las facultades propias de quienes perciben o reconocen los datos
o noticias sistematizados y publicados por empresarios y periodistas.
De allí su sustantiva importancia al considerar con plenos derechos a los que cotidianamente
compran y leen periódicos o revistas, escuchan radio o ven televisión. En otras palabras, las
obligaciones que les cabe a los informadores ya no serán sólo objeto de tratamiento de
estatutos particulares o códigos de ética de ciertos grupos.
Será, entonces, la comunidad en su conjunto la que tendrá derecho a exigirle veracidad y
responsabilidad a la hora de cumplir con su misión.