San Ignacio de Guadalupe
Área: Química
Trabajo de investigación de la asignatura
Xihomara Massiel Boñon Alfaro
Docente:
Víctor Eleodoro Cruz Arroyo
Guadalupe – Perú
Marzo del 2024
1. Interrogante: ¿Dónde se cocinan más rápido los frijoles en la costa o en la sierra?
La presión, el volumen y la temperatura de los fluidos son magnitudes que están relacionadas
entre sí de tal manera que modificando una de ellas se pueden modificar las otras.
Concretamente en la pregunta, la magnitud que cambia en la sierra es la presión.
Con la altitud disminuye la presión atmosférica que se establece referenciada a la presión
atmosférica a nivel del mar, en la costa del Perú o de otros países.
Para cocinar los alimentos, lo que se hace básicamente es calentarlos con ayuda de un fluido
que podría ser agua, aceite o cualquier otro, en el caso de los líquidos, ya que, el volumen de los
líquidos no cambia, sin embargo, la magnitud que cambia cuando disminuye la presión es la
temperatura de ebullición, es decir, la temperatura a la que hierven los fluidos, que es cuando
cambian de fase, es decir, pasan del estado líquido al estado gaseoso, y puede disminuir tanto como
aumente la altura sobre el nivel del mar.
Es decir, se tarda más (demora) en cocinar en un pico elevado porque no se alcanza la
temperatura suficiente al hervir los fluidos para que se cocinen más rápidamente. La solución sería
cocinar en una olla a presión donde la presión aumenta y también lo hace la temperatura de
ebullición, independientemente de la altura exterior.
En la costa, puesto que, a menor altura, mayor presión atmosférica, mientras que, en la
sierra, a mayor altura, menor presión atmosférica.
Esto se debe a que, según los expertos, la presión atmosférica influye
considerablemente en la cocción, ya que cuando aumenta la presión sobre un líquido, también
sube el punto de cocción. Es por eso que no es lo mismo cocer un alimento en una ciudad
ubicada al nivel del mar que en otra que se encuentre a 2.000 metros de altitud.
En promedio, 65° C es la temperatura mínima en la que se eliminan la mayoría de las
bacterias.
Conclusión, a mayor altura, menor presión atmosférica y manteniendo constante el
volumen, a menor presión le corresponde menor temperatura de ebullición que es la
magnitud que interviene en la velocidad del cocinado de los alimentos.
2. Estado: Bose – Einstein.
Bose-Einstein
Desde mayo de 2018, a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en
inglés) hay una caja del tamaño de una mininevera denominada Cold Atom Lab (CAL, Laboratorio
de Átomos Fríos). Se trata de una máquina capaz de enfriar átomos en el vacío a temperaturas una
diezmillonésima de grado por encima del cero absoluto. A todos los efectos, representa uno de los
lugares más fríos del universo conocido. Y según un nuevo estudio publicado en Nature, los
científicos acaban de usarlo para crear un raro estado de materia en el espacio por primera vez.
Un condensado de Bose-Einstein es un estado de la materia que se forma cuando un gas de
bosones (uno de los dos tipos básicos de partículas elementales) se enfría cerca del cero absoluto (-
273.15 °C o 0 kelvin). A esa temperatura tan bajísima los átomos se convierten en una entidad única
con propiedades cuánticas.
Los condensados de Bose-Einstein (BEC), a veces denominados como el quinto estado de
la materia, son nubes gaseosas de átomos que dejan de comportarse como átomos individuales y
empiezan a actuar como un gran colectivo. Los BEC fueron descritos por primera vez por Albert
Einstein y Satyendra Nath Bose hace más de 95 años, pero hace solo 25 años que los científicos
los observaron por primera vez en un laboratorio.
La idea general sobre la creación de los BEC consiste en inyectar átomos (en el caso de
CAL, DE rubidio y potasio) en una cámara ultra fría para reducir su velocidad. Luego se crea una
trampa magnética en esa cámara con una bobina electrificada, que se usa junto con un láser y otras
herramientas para mover los átomos hacia una densa nube. En este punto, los átomos "se
difuminan entre sí", destaca el físico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y autor
principal del nuevo estudio, David Aveline.
Para realizar experimentos con los BEC, hay que desactivar o debilitar la trampa magnética.
Esto permite expandir la nube repleta de átomos, algo que resulta útil porque los BEC deben
mantenerse fríos y los gases tienden a enfriarse a medida que se expanden.
Pero si los átomos en los BEC se separan demasiado, ya no se comportan como un
condensado. Ahí es donde entra en juego la microgravedad de la órbita baja terrestre. Si se intenta
aumentar el volumen en la Tierra, según Aveline, la gravedad simplemente arrastra los átomos del
centro de la nube de los BEC hacia el fondo de la trampa hasta que se disipan, deformando el
condensado o deshaciéndolo por completo. Pero en la microgravedad, las herramientas del CAL
pueden mantener unidos a los átomos incluso si el volumen de la trampa aumenta. Eso genera un
condensado más duradero, que a su vez permite a los científicos estudiarlo durante más tiempo del
que podrían en la Tierra (esta demostración inicial duró 1,118 segundos, aunque el objetivo es
conseguir detectar la nube durante hasta 10 segundos).
Foto: David Aveline observa el dispositivo de CAL durante las pruebas ambientales en el
Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA antes del lanzamiento.
Aunque solo representa un primer paso, el experimento de CAL podría algún día permitir
que los BEC formen la base de los instrumentos ultrasensibles que detectan las débiles señales de
algunos de los fenómenos más misteriosos del universo, como las ondas gravitacionales y la
energía oscura. Desde una perspectiva más práctica, Aveline cree que este trabajo podría allanar el
camino para crear mejores sensores de inercia. "Las aplicaciones van desde acelerómetros y
sismómetros hasta giroscopios", asegura.
Mientras tanto, los investigadores trabajan con CAL, que Aveline describe como un sistema
de "ajustes", para crear condiciones únicas para experimentar con los átomos. El equipo ya sabe que
puede crear condensados de Bose-Einstein en el espacio. El siguiente paso consistirá en ir
ajustando las opciones para ver qué sucede.
Un siglo de investigación: En 1924 el joven físico indio Satyendranath Bose escribió una
carta a Albert Einstein. "Respetado señor, me he atrevido a enviarle el artículo adjunto. Estoy
ansioso por saber qué opina de él". El artículo en cuestión, que ya había sido rechazado por una
revista científica, sostenía que cualquier objeto emite cierta luz y que esa luminosidad depende de
su temperatura. Describía, además, ciertas reglas para determinar si dos fotones deberían
considerarse idénticos o diferentes. Einstein comprendió inmediatamente su importancia, lo
tradujo personalmente al alemán y recomendó su publicación a la revista Zeitschrift für Physik.
Una de las implicaciones era que, por debajo de una cierta temperatura, este tipo de
partículas, que se llamarán bosones en memoria del científico indio, tienden a adoptar un mismo
estado microscópico: el condensado de Bose-Einstein. Este quinto estado de la materia pasó de la
teoría a la realidad 70 años después, cuando Carl Wieman y Eric Cornell consiguieron generarlo en
el laboratorio de la Universidad de Colorado en Boulder, hito que les valió el Nobel de Física en
2001.
Enfriar las nubes de átomos a temperaturas tan bajas requiere suspenderlos usando imanes o
láseres, pero, una vez que estos se apagan para realizar las observaciones, los condensados caen y se
disipan. "Queremos estudiar los átomos y observarlos durante periodos de tiempo más largos",
declara Thompson, "y eso sólo es posible en microgravedad".
Para que pueda embarcar a bordo de la ISS, sus creadores han tenido que adaptar el
instrumental a los estrictos requisitos de masa, volumen y consumo de energía de la estación, al
mismo tiempo que lograban un diseño lo suficientemente robusto como para funcionar durante años
sin necesidad de mantenimiento.
"Normalmente, los experimentos con el condensado de Bose-Einstein implican
equipamiento suficiente para llenar una habitación y requieren una monitorización casi constante
por parte de los científicos", afirma Shotwell. "Mientras que CAL es aproximadamente del tamaño
de una nevera pequeña y puede ser operado de manera remota desde la Tierra".
Desarrollo teórico de la condensación de Bose-Einstein: Sea un gas degenerado (esto es,
alejado de la aproximación clásica de la estadística de Maxwell-Boltzmann y, por tanto, donde tiene
relevancia la distinción entre fermiones y bosones). Considérese que los únicos grados de
libertad son traslacionales.
El número promedio de partículas en un estado cuántico (o número de ocupación) viene
dado por:
Esta función tiende a infinito cuando el argumento de la exponencial se aproxima a cero y
decae rápidamente a temperaturas mayores. Esto se debe a que los bosones no cumplen el principio
de exclusión de Pauli y por tanto puede haber infinidad de ellos en el mismo estado cuántico
individual. Si el sistema tiene partículas, entonces la suma de todas las partículas que se encuentren
en cada estado cuántico es igual al total.
Si el sistema es cerrado, la relación [2] permite definir el potencial químico.
Supóngase, además, que el nivel mínimo de energía accesible para una partícula es . Esto es
admisible ya que coincide con el menor valor de la energía que puede tener un gas de partículas con
grados traslacionales de libertad.
Esta imposición obliga a que, ya que de lo contrario se obtendrían números medios de
ocupación negativos lo cual no tiene sentido físico.
Supóngase que la diferencia entre dos niveles consecutivos de energía es tan pequeña que se
puede aproximar el sumatorio por una integral.
Conviene separar el cálculo del número total de partículas en dos partes, una que dé cuenta
de aquellas cuyo valor de la energía es el propio del estado fundamental, y otro distinta de cero para
los estados excitados. De no hacerlo se llegaría a una contradicción, como se verá.
El número de partículas cuya energía es distinta de cero viene dada por la siguiente
expresión, donde es la función de distribución, que informa del número de partículas con energía
comprendida entre E y E + dE.
Se puede demostrar que la función de distribución viene dada por:
Vocabulario
Bosón: En física de partículas, un bosón es uno de los dos tipos básicos de partículas
elementales de la naturaleza (el otro tipo son los fermiones). La denominación "bosón" fue dada en
honor al físico indio Satyendra Nath Bose. Se caracterizan por: Tener un momento angular
intrínseco o espín entero (0,1, 2, …).
Fermiones: Un fermión es uno de los dos tipos básicos de partículas elementales que existen
en la naturaleza (el otro tipo es el bosón). Los fermiones se caracterizan por tener espín semientero
(1⁄2, 3⁄2, ...) y, por tanto, estar sujetos al principio de exclusión de Pauli.
3. Diferencia entre Gas y Vapor
Se denomina gas al estado de agregación de la materia que no tiene forma ni volumen propio.
Su principal composición son moléculas no unidas, expandidas y con poca fuerza de atracción,
haciendo que no tengan volumen y forma definida, provocando que este se expanda para ocupar
todo el volumen del recipiente que la contiene, con respecto a los gases las fuerzas gravitatorias y
de atracción entre partículas resultan insignificantes. Es considerado en algunos diccionarios como
sinónimo de vapor, aunque no hay que confundir sus conceptos, ya que el término de vapor se
refiere estrictamente para aquel gas que se puede condensar por presurización a temperatura
constante.
Por otro lado, el vapor es un estado de la materia en el que las moléculas apenas interaccionan
entre sí, adoptando la forma del recipiente que lo contiene y tendiendo a expandirse todo lo posible.
También es un fluido.
No hay que confundirlo con el concepto de gas, aunque se suela utilizar ambos indistintamente.
El término vapor se refiere estrictamente para aquel gas que se puede condensar por presurización a
temperatura constante. Normalmente la palabra vapor suele referirse al vapor de agua, gas que se
produce cuando el agua se calienta a 100 ºC y una atmósfera de presión.
Muchas personas erróneamente creen que gas y vapor son lo mismo, ignorando que son
sustancias muy diferentes. Existen cuatro estados de la materia: líquido, sólido, plasma y gaseoso.
Este último estado se presenta cuando hay mucho espacio entre las moléculas, permitiendo de este
modo que las mismas se muevan en diferentes direcciones y constantemente se expandan.
Figura 1: Olla en su punto de ebullición, esparciendo vapor
El vapor es un tipo de gas, pero en todo momento está en constante transición entre el
estado gaseoso y el líquido. Es un gas cuando está por debajo de su temperatura crítica, pero puede
ser condenado como líquido incrementando su presión sin reducir su temperatura.
También se puede describir al vapor como un estado de equilibrio entre lo líquido y lo
gaseoso. Además de líquido su estado puede llegar a ser sólido.
Por otra parte, un gas es una sustancia que no puede volverse líquida con tan sólo aplicarle
presión. A diferencia del vapor (y como habrás notado luego de leer la introducción) uno de los
estados de la materia es el gaseoso, pero no se habla de un estado “vaporizado”.
Figura 2: Estados de la materia
A una temperatura ambiente el gas seguirá siendo gas en su natural estado. Si se quieres
cambiar esta fase, entonces es necesario que se cambien tanto la temperatura como la presión.
Finalmente, los gases se pueden someter a compresión fácilmente, pero no tanto como el
vapor; ya que este último se encuentra en un constante estado de transición. Cuando un gas es
puesto en un contenedor, éste lo llena y ocupa más espacio que sustancias en estado líquido o
sólido.
Las partículas de vapor pueden tener forma definida cuando se les observa bajo
microscopio, contrario a las de gas que no tienen forma definida.
En la figura se presenta el diagrama de fases del agua. El punto triple se encuentra a una
temperatura de 0,0098º C y una presión de 4,58 mm de Hgabs. La transformación A representa
una compresión isotérmica, a una temperatura superior a la del punto triple, en donde el vapor al
llegar a la presión de saturación, pasa a la fase líquida. La transformación B representa una
compresión isotérmica a una temperatura inferior a la del punto triple, por lo cual al llegar a la
presión de saturación pasa a la fase sólida.
¿Cuándo es un vapor y cuando es un gas? Cada sustancia, susceptible de poder ser llevada
al estado gaseoso, tiene lo que se denomina temperatura crítica (que es una constante física que
depende de cada sustancia y se nombrará como Tc) para la cual, si la sustancia en cuestión está por
debajo de esa temperatura, es factible de condensar comprimiéndola en forma isotérmica, por lo que
es un vapor. Si la temperatura de la sustancia es superior a su temperatura crítica, esta no podría ser
condensada en una compresión isotérmica, por más que se aumente su presión, por lo que es un gas.
Diferencia entre "vapor y gas" (ejemplo)
Cuando calentamos un líquido, por ejemplo, agua, a presión constante, al principio va
aumentando su temperatura hasta que comienza a hervir. En ese momento, si seguimos dando calor,
el líquido se evapora sin aumentar la temperatura. Una vez que todo el líquido se ha evaporado, si
seguimos dando calor, la temperatura sigue aumentando y alcanza la temperatura crítica (línea
T=Tk). Por debajo de la temperatura crítica teníamos vapor y a partir de esa temperatura tenemos
gas.
El vapor lo podemos licuar sin más que comprimirlo, sin necesidad de bajar la temperatura.
Si tenemos gas y queremos licuarlo, no nos queda más remedio que bajar la temperatura.
* Con respecto al humo, está formado por partículas en suspensión que se producen
tras un proceso de combustión, el vapor es vapor producido por el calentamiento de agua
líquida hasta que pasa a la fase gaseosa.
4. Fotón: El fotón es la partícula de luz portadora la interacción electromagnética. Un fotón se
caracteriza por su energía o, equivalentemente, por su frecuencia. Así, los fotones de mayor
frecuencia tienen mayor energía, de forma que un fotón azul tiene más energía que uno
rojo, y un fotón de rayos X tiene una frecuencia (y por tanto una energía) mayor que un
fotón de radio. El fotón se desplaza con velocidad constante en el vacío, 299792.5 km/s,
independientemente de la velocidad de quien lo observe. Al moverse a la velocidad de la
luz (¡es la luz!), tiene masa nula.