1.
¿De qué manera la conmemoración del centenario en 1910 influenció la
construcción de la identidad nacional argentina?
El festejo del primer centenario de la revolución de mayo tuvo todas las características
propias de la oligarquía: fastuosidad, lujo, espectáculos culturales y visibilidad mundial.
Fue invitada la realeza Española (pese a cumplirse 100 años desde que se expulsó al
virrey Cisneros), por quien asistió la tía del rey y fue recibida con todas las pompas de
honor. Se llevaron adelante espectáculos muy exclusivos pensados para una elite como
la función de ópera en el Teatro Colón.
Para este evento se “embelleció” la Ciudad de Buenos Aires como muestra de la
opulencia: se finalizaron obras de construcción como la del teatro mencionado, los
bosques de Palermo, el Parque Centenario, el Palacio de Justicia (Tribunales), etc.
Los festejos, sin embargo, buscaron generar una identidad nacional (es decir, una
argentinidad) y en ese sentido se destaca el hecho de haberse tocado por primera vez
en un acto oficial un tango (música de los sectores marginales en aquel entonces).
Sin duda se difunde al mundo una imagen de una Argentina liberal, culto y pujante
(por la opulencia) a imagen y semejanza de la oligarquía.
Pero mientras tanto, los trabajadores convocan a una huelga para reclamar la
derogación de las leyes de residencia y de defensa social, por lo que se declara el
estado de sitio y la represión fue brutal.
2. ¿Qué imaginario social y cultural relacionas con esa época? ¿Y cuál crees que
tiene la población argentina en general?
Existe una idealización sobre el alcance del desarrollo económico argentino durante el
Centenario de la Revolución de Mayo, al igual que sobre todo el período del Modelo
Agroexportador (1880-1930).
La enseñanza de la historia argentina en las escuelas ha contribuido a afianzar la idea
de que “Argentina fue el granero del mundo”, haciendo referencia a las grandes
extensiones de tierras destinadas a la producción agrícola (granos) y pecuaria (lana
primero, carnes después con la aparición del frigorífico).
Si bien efectivamente Argentina ingresa al capitalismo/comercio mundial de la mano
del modelo agroexportador, la abundancia originada en la capacidad productiva-
exportadora como el acceso a la importación de bienes finales destinados al mercado
interno, no dice nada respecto a la distribución de la riqueza, la cual fue sumamente
desigual.
Pese a la escasa población de aquellos años (cerca de 6 millones y medio de
habitantes) no se alcanzó una distribución más justa de la riqueza y,
consecuentemente, se invisibiliza cómo vivieron este período los sectores menos
favorecidos.
Para ello cobra relevancia el informe Bialette Masse elaborado en 1904 (durante el
segundo gobierno de Roca quien le solicita a su ministro del Interior Joaquín V.
Gonzalez un informe para saber las condiciones de trabajo en el interior del país y éste
se lo encarga a Massé). Luego de haber recorrido 14 provincias algunas de las
conclusiones alcanzadas son: las jornadas laborales son de 15 horas sin tiempo para
almorzar, trabajos al rayo del sol soportando temperaturas cercanas a los 50°,
cargando pesos insoportables, presencia del trabajo infantil, inexistencia de tiempo de
descanso, población indígena proletarizada, salarios que no eran abonados en dinero
sino con vales que solo podían ser usados en los comercios cuyos dueños eran los
patrones, etc.. Además, las condiciones de vivienda son “infrahumanas”.
Además, existe otro imaginario en cuanto a la conformación de la población en
nuestro país referida a que casi en su totalidad “bajó de los barcos”, invisibilizando a
los pueblos originarios a quienes se les sustrajeron sus tierras y su cultura (proceso de
aculturación).
La imagen de una Argentina “blanca”, “europea” y rica fue la que se instaló
intencionalmente, desdibujando la conflictividad social, la vulnerabilidad económica
(por la dependencia con Gran Bretaña) y las poblaciones indígenas y criollas
absolutamente abusadas.
Y, finalmente, ¿qué país logró ser potencia -desde la Revolución Industrial- sin el
desarrollo industrial y solo promoviendo el desarrollo de la economía primeria?
3. ¿Cuál es el legado político (que perdura hasta hoy en día) que dejaron los
inmigrantes?
Los inmigrantes trajeron su cultura y tradiciones políticas, muchas de las cuales
perduran hasta el día de hoy como, por ejemplo, la conformación de los sindicatos y las
mutuales (sugiero ampliar con el capítulo 15 del libro de ICSE). Los anarquistas
(ideología que emerge de la mano de la inmigración) fueron los primeros en
impulsarlos junto con el establecimiento de la huelga general como la principal arma
de lucha (la cual aún lo es). Además, el gremio de los panaderos nos dejó alguno de los
nombres de las facturas que se venden en las panaderías que perduran hasta el día de
hoy: vigilante, suspiro de monja, bolas de fraile.
Por otro lado, no es casualidad la aprobación de las leyes de residencia (1902) y sobre
todo la de defensa social (1910) sea coincidente con la fecha los festejos del Centenario
de la Revolución de Mayo: decenas de dirigentes extranjeros y nativos fueron
deportados o desterrados a Tierra del Fuego, especialmente los de ideología
anarquista.
Por su parte, los inmigrantes socialistas conformaron un partido político que existe
hasta la actualidad (especialmente en la provincia de Santa Fe) y fueron los que
lograron la aprobación de la ley que regula las 8 hs. de trabajo a través de su diputado
Alfredo Palacios.
Los inmigrantes italianos jugaron un rol muy importante para que se aprobara la ley
1420 que promovió la educación laica, gratuita y obligatoria, valores que aún perduran
(para 1910 vivían en Argentina cerca de 1.000.000 de italianos y gracias a que la ley
que fue aprobada en 1884, para 1909 menos del 4% de los niños de 13 años eran
analfabetos).
Otra herencia dejada especialmente por las mujeres tanto anarquistas como socialistas
es la defensa de los derechos de las mujeres (por ejemplo no estar obligadas a casarse
o incluso pelearon por los derechos vinculados a los controles de la natalidad
fundamentalmente a través del aborto) o el voto femenino, respectivamente.