Sajamí — Parte teórica/Objetivos
POLÍTICA FISCAL
El término política tiene su origen etimológico en el griego y más concretamente
en el vocablo polis, que puede traducirse como “ciudad”. Pero no sólo de este emana
aquel sino también de lo que se conocía en aquel tiempo como “La Politeia” que era el
nombre que los griegos utilizaban para referirse a la llamada “Teoría de la Polis”.
El término Fiscal, en tanto, procede del latín fiscālis y refiere a aquello que
pertenece o guarda relación con el fisco (tal como se denomina al conjunto de
organismos públicos destinados a la recaudación de impuestos o el tesoro público en
general).
La política fiscal es una disciplina de la política económica centrada en la
gestión de los recursos de un Estado y su Administración. Está en manos del Gobierno
del país, quién controla los niveles de gasto e ingresos mediante variables como los
impuestos y el gasto público para mantener un nivel de estabilidad en los países.
A través de la política fiscal, los gobiernos tratan de influir en la economía del
país. Controlando el gasto y los ingresos en los diferentes sectores y mercados con el fin
de lograr los objetivos de la política macroeconómica.
La política fiscal comprende las decisiones y acciones gubernamentales
relacionadas con la obtención de ingresos y el gasto público. Su propósito es influir en
la economía nacional para alcanzar objetivos como el crecimiento económico, la
estabilidad, la equidad y el bienestar. Esta herramienta permite al gobierno ajustar la
demanda agregada, distribuir la riqueza y guiar el desarrollo económico. La política
fiscal abarca la recaudación de ingresos a través de impuestos directos e indirectos, así
como la asignación de recursos para programas y proyectos que afectan la calidad de
vida, como la infraestructura, los servicios públicos, la educación y la salud.
OBJETIVOS DE LA POLÍTICA FISCAL
Los objetivos de la política fiscal abarcan los propósitos y metas que un
gobierno persigue al tomar decisiones y medidas relacionadas con la recaudación de
ingresos y el gasto público. Estas metas pueden variar según el contexto económico y
social de un país en un momento específico.
Estimulación del crecimiento económico: La política fiscal puede ser utilizada
para impulsar la inversión y el consumo, aumentando así la demanda agregada y
fomentando el crecimiento económico. A través de recortes de impuestos y
aumentos en el gasto público, el gobierno puede estimular la actividad
económica en momentos de desaceleración.
Control de la inflación: La política fiscal puede contribuir a controlar la
inflación ajustando los niveles de gasto y recaudación. En momentos de alta
inflación, el gobierno puede optar por reducir su gasto para moderar la demanda
y evitar un aumento excesivo en los precios.
Equidad y justicia social: La política fiscal puede ser utilizada para promover
la equidad mediante sistemas impositivos progresivos, en los cuales las personas
con ingresos más altos contribuyen proporcionalmente más que las de ingresos
bajos. También puede incluir programas de transferencias de ingresos para
apoyar a los grupos más vulnerables y reducir las desigualdades económicas.
Estabilidad macroeconómica: La política fiscal puede ayudar a mantener la
estabilidad macroeconómica ajustando los niveles de gasto y recaudación en
respuesta a cambios en la economía. Por ejemplo, en momentos de expansión
económica, el gobierno podría reducir su gasto para prevenir el
sobrecalentamiento económico.
Inversión en infraestructura y capital humano: A través de la asignación de
recursos a proyectos de infraestructura y servicios públicos, la política fiscal
puede impulsar la inversión en activos productivos a largo plazo y mejorar la
calidad de vida de los ciudadanos.
Fomento de la inversión y la innovación: La política fiscal puede incluir
incentivos fiscales para estimular la inversión en sectores clave y fomentar la
innovación, lo que a su vez puede contribuir al crecimiento económico
sostenible y al desarrollo tecnológico.
Sostenibilidad fiscal: Garantizar una administración financiera prudente es otro
objetivo importante. La política fiscal debe evitar déficits presupuestarios
insostenibles y mantener una deuda pública manejable para salvaguardar la
estabilidad financiera a largo plazo.
Estabilidad del mercado laboral: La política fiscal también puede influir en el
mercado laboral, a través de incentivos para la creación de empleo y la
formación de habilidades.
Montalvo — Tipos/Historia
HISTORIA
La política fiscal es una rama de la política económica que configura el
presupuesto del Estado, y sus componentes, el gasto público y los impuestos, como
variables de control para asegurar y mantener la estabilidad económica, amortiguando
las variaciones de los ciclos económicos, y contribuyendo a mantener una economía
creciente, de pleno empleo y con baja inflación.
El nacimiento de la teoría macroeconómica keynesiana puso de manifiesto que
las medidas de la política fiscal influyen en gran medida en las variaciones a corto plazo
de la producción, el empleo y los precios.
La política fiscal es la propuesta por John Maynard Keynes, que propone teorías
innovadoras. Por ejemplo:
Dice que la ley de Say ("la oferta genera su propia demanda") no se cumple, ya
que puede haber equilibrio económico, aunque exista mucho paro.
Cree que el Estado es quien debe intentar resolver el problema del paro (a
diferencia de los clásicos y los monetaristas, que creen que se soluciona por sí
solo). Para hacerlo, el estado tiene que controlar la demanda agregada a través
de esta política fiscal.
El estado de pleno empleo es algo transitorio, y la economía es fluctuante.
Estas teorías revolucionarias dan comienzo a la macroeconomía como ciencia.
TIPOS
En el Perú, se aplican diversos tipos de política fiscal para regular la economía
del país. Algunos de los principales tipos de política fiscal utilizados son los siguientes:
Política fiscal expansiva: Se implementa cuando el gobierno busca estimular la
economía mediante el aumento del gasto público y/o la reducción de impuestos.
Esto genera un incremento en la demanda agregada y puede ayudar a impulsar la
actividad económica.
Política fiscal restrictiva: Se utiliza cuando el gobierno quiere controlar la
inflación o reducir el déficit fiscal. Se caracteriza por la disminución del gasto
público y/o el aumento de impuestos, lo que reduce la demanda agregada y
puede frenar la actividad económica en el corto plazo.
Política fiscal neutral: Se emplea cuando el gobierno busca mantener una
política fiscal equilibrada, sin realizar grandes cambios en el gasto público ni los
impuestos. Este enfoque se utiliza cuando la economía está relativamente estable
y no necesita estímulos o restricciones significativas.
Política fiscal contra cíclica: También conocida como política fiscal anticíclica,
se aplica durante momentos de recesión económica. Consiste en aumentar el
gasto público y/o reducir impuestos para estimular la economía y contrarrestar
los efectos negativos de la recesión. Por el contrario, durante períodos de auge
económico, se reduce el gasto público y/o se aumentan los impuestos para evitar
un sobrecalentamiento de la economía.
Política fiscal estructural: Se enfoca en reformas fiscales a largo plazo, como
la modificación de las tasas de impuestos, la simplificación de la regulación
tributaria y el fortalecimiento de la base impositiva. Este tipo de política busca
mejorar la eficiencia y la equidad del sistema fiscal y promover un crecimiento
económico sustentable.
Cabe destacar que estos son solo algunos ejemplos de los tipos de política fiscal
empleados en el Perú, y que la combinación y aplicación de estas políticas varía
dependiendo de las circunstancias económicas y las prioridades del gobierno en cada
momento.
Reyes — Mecanismos
MECANISMOS
Los dos mecanismos de control sugeridos por los keynesianos (los seguidores de
la política fiscal) son:
Variación del gasto público
Variación de los impuestos
De los dos, es más importante el control de la inversión pública. Pero si hay que
elegir entre hacer que el Estado gaste más o bajar los impuestos, los políticos suelen
preferir lo segundo, porque es inmediato, reversible, y les da buena fama.
A continuación, se explica cada uno de estos métodos.
Variación del gasto público
El gasto público es la cantidad de dinero que el estado utiliza para el
cumplimiento de sus funciones. Suele estar formado por: En primer lugar, los salarios
de los funcionarios del estado. En segundo lugar, por inversiones en infraestructuras
públicas (construcción de carreteras, puentes, presas, salud, vivienda). En tercer lugar,
por inversiones realizadas por empresas y organismos descentralizados, tanto de manera
cotidiana como en casos de emergencia, generando en algunos casos ganancias y en
otros déficits. Estas erogaciones se expresan en el presupuesto público.
Cuando un gobierno altera las compras de bienes y servicios del Estado, logra
desplazar la curva de demanda agregada. Supongamos, por ejemplo, que el Ministerio
de Fomento de un país contrata la construcción de una nueva autopista a una empresa
constructora por valor de 3000 millones de euros. Esta contratación eleva la demanda de
producción de las constructoras implicadas, lo que induce a las empresas del sector a
contratar más trabajadores y a aumentar la producción. Como las constructoras forman
parte de la economía, el aumento de la demanda de la autopista se traduce en un
aumento de la demanda agregada de bienes y servicios del país. La curva de demanda
agregada se desplaza hacia la derecha, incrementándose el PIB, en la medida que uno de
los componentes de este es el gasto público.
En un primer momento podría pensarse que la curva de demanda agregada se
desplaza hacia la derecha exactamente en 3000 millones de euros, que es el dinero
gastado en la construcción. Sin embargo, no es así. Se producen dos efectos
macroeconómicos que hacen que la magnitud del desplazamiento de la demanda
agregada sea diferente de la variación de las compras del Estado. El primero -el efecto
multiplicador- sugiere que el desplazamiento de la demanda agregada podría ser
superior a 3000 millones de euros que era el gasto realizado. El segundo efecto a tener
en cuenta es el efecto expulsión.
Efecto multiplicador
Según el mecanismo keynesiano del multiplicador, un aumento de la inversión
eleva la renta de los consumidores, provocando una cadena de aumentos del gasto en
cascada, pero cada vez menores. Las inversiones de la inversión se multiplican, pues,
traduciéndose en aumentos mayores de la producción.
El mecanismo del multiplicador no se aplica sólo a la inversión, sino que tiene
un carácter mucho más amplio. En realidad, cualquier variación del gasto público
también se traduce en una variación mayor de la producción. Esta cuestión, analizada
por primera vez por Keynes, llevó a muchos economistas a recomendar la utilización de
la política fiscal como instrumento para estabilizar el ciclo económico. Sin embargo,
muchos economistas sostienen, a su vez, que el multiplicador keynesiano no tiene una
aplicación real en el aspecto macroeconómico. Es decir, no es algo que se pueda aplicar
masiva ni rígidamente, puesto que las necesidades, ingresos y también preferencias de
los consumidores, son variables y están en continuo cambio.
Efecto expulsión
El segundo efecto influyente para determinar la cuantía del efecto total de la
política fiscal de gasto sobre la demanda agregada es el denominado efecto-expulsión,
que sugiere que el efecto que tendría el gasto de 3000 millones de euros sobre el PIB, en
el ejemplo anteriormente expuesto, podría ser inferior a 3000 millones.
Aunque el efecto multiplicador sugiere que la variación de la demanda
provocada por la política fiscal puede ser mayor que la variación de las compras del
Estado existe otro efecto que actúa en sentido contrario. Aunque un aumento de las
compras del Estado estimula la demanda de bienes y servicios, también provoca una
subida del tipo de interés, la cual tiende a atemperar la demanda de bienes y servicios.
La reducción que experimenta la demanda cuando una expansión fiscal eleva el tipo de
interés se denomina efecto expulsión.
Para ver por qué se produce este efecto-expulsión, comprobemos una vez más
qué ocurre cuando el Estado construye la autopista por valor de 3000 millones de euros.
Como ya hemos señalado, este aumento de la demanda eleva las rentas de los
trabajadores y de los propietarios de estas empresas (y como consecuencia del efecto
multiplicador, también de otras empresas). Al aumentar la renta, los hogares planean
comprar más bienes y servicios y, como consecuencia, deciden tener una parte mayor de
su riqueza en un activo líquido. Es decir, el aumento de la renta provocado por la
expansión fiscal eleva la demanda de dinero, que debemos recordar es una función
dependiente, entre otros factores, de la Renta monetaria de los sujetos. Como el banco
central no ha alterado la oferta monetaria, la curva de oferta vertical no varía. Cuando el
aumento del nivel de renta desplaza la curva de demanda de dinero hacia la derecha, el
tipo de interés debe subir con el fin de mantener equilibradas la oferta y la demanda de
dinero.
La subida del tipo de interés reduce, a su vez, la cantidad demandada de bienes y
servicios. En particular, como será más caro pedir préstamos la demanda de inversión
tanto en viviendas y como en las empresas disminuye. En definitiva, el aumento de las
compras del Estado que eleva la demanda de bienes y servicios también puede expulsar
inversión. Este efecto-expulsión contrarresta en parte la influencia de las compras del
Estado en la demanda agregada.
Recapitulando, cuando un Estado incrementa sus compras en 3000 millones de
euros, la demanda agregada de bienes y servicios puede aumentar en una cuantía
superior o inferior a 3000 millones, dependiendo de que sea mayor el efecto
multiplicador o el efecto-expulsión.
Variación de los impuestos
La otra gran herramienta de la política fiscal es el nivel de tributación. Cuando el
gobierno de un país baja los impuestos, aumentan los ingresos netos de los hogares.
Estos ahorran parte de esta renta adicional, pero también gastan alguna en bienes de
consumo. Como la reducción de los impuestos eleva el gasto de consumo, desplaza la
curva de demanda agregada hacia la derecha. Asimismo, una subida de los impuestos
reduce el gasto de consumo y desplaza la curva de demanda agregada hacia la izquierda.
En la magnitud del desplazamiento de la demanda agregada provocado por una
modificación de los impuestos también influyen el efecto multiplicador y el efecto-
expulsión. Cuando el gobierno baja los impuestos y estimula el gasto de consumo, los
ingresos y los beneficios aumentan, lo que estimula todavía más el gasto de consumo.
Este es el efecto multiplicador. Al mismo tiempo, un aumento de la renta eleva la
demanda de dinero, lo que tiende a elevar los tipos de interés. La subida de los tipos de
interés encarece la petición de préstamos, lo cual reduce el gasto de inversión. Este es el
efecto-expulsión. Dependiendo de la magnitud del efecto multiplicador y del efecto-
expulsión, el desplazamiento de la demanda agregada puede ser mayor o menor que la
variación de los impuestos que lo ha provocado.
Si aumenta la renta de los consumidores (el dinero que la gente tiene disponible
para gastar), entonces pueden gastar más, y es probable que lo hagan. Hay medidas para
saber qué porcentaje de la renta se gasta; son la propensión marginal al consumo y
la propensión marginal al ahorro.
El estímulo del consumo permite mejorar la economía gracias al efecto
multiplicador, un punto importante de la teoría de Keynes. Dice que el dinero, al pasar
de mano en mano, va generando incrementos en la producción (producto nacional). No
es magia; veamos un ejemplo:
Supongamos que la propensión marginal al consumo (PMgC) es del 0,8, lo que
significa que todos los ciudadanos gastan el 80% de lo que ganan y por el contrario
ahorran un 20%.
I) Yo compro algo a alguien por 100 euros. Eso hace aumentar el producto
nacional en 100 euros.
II) El vendedor, 100 euros más rico, es también un consumidor, y gastará el 80% de
esos 100 euros comprando otra cosa, por tanto, gasta 80 euros. El PIB sube 80
euros más.
III) Quien acaba de recibir los 80 euros, gasta un 80% de ello, o sea, 64
euros. El PIB sube 64 euros.
IV)Quien recibe los 64, gasta el 80%; el PIB sube 51,2 más
V) El siguiente hace subir el PIB 40,96
VI)Etcétera: 32,77, 26,21, 20,97, 16,78, ...
¿Cuánto ha aumentado el producto nacional, en total? Pues 100 + 80 + 64 + 51.2
+ 40.96 +... Esta serie equivale a 100/ (1-0.8), que son 500 euros.
Brioso — Proceso
PROCESO DE ACTUACIÓN DE LA POLÍTICA FISCAL
El proceso se resume en este gráfico, que marca una inversión fija y
unos impuestos proporcionales a la producción:
Leyenda:
T: tributos (impuestos, tasas, contribuciones especiales,etc), dinero que se
recauda de los ciudadanos:)
G: gasto público, dinero que gasta el Estado para obras, etc.
Eje de ordenadas (vertical): mide dinero (recibido o gastado)
Eje de abscisas (horizontal): producto nacional (PNB); producción
P1: equilibrio fiscal; T=G
Zona en rojo, P2: zona de déficit, porque el gasto es mayor que los ingresos
Zona en verde, P3: zona de superávit, porque se ingresan más de lo que se gasta,
mediante los impuestos
Hay que aclarar que el déficit (déficit fiscal, ya que se trata de un gobierno) no es
necesariamente algo malo que hay que evitar. Los partidarios de la política fiscal creen
que, en vez de intentar estar en el punto de equilibrio (P1 en la gráfica), va bien
aumentar el gasto público para incentivar la economía; por tanto G>T y hay déficit.
Vega — Como afecta al empleo
POLÍTICA FISCAL Y EMPLEO
La forma en que la política fiscal afecta al empleo es un tema complejo, por lo
que es necesario sopesar cuidadosamente los efectos de incentivo y desincentivo que
conlleva la intervención del sector público. Por ejemplo, un sistema de prestaciones por
desempleo bien diseñado no solo brinda una importante red de protección a la
población, sino que, además, permite a los trabajadores dedicar más tiempo a la
búsqueda del empleo más productivo. Sin embargo, puede al mismo tiempo, prolongar
la duración del desempleo, lo que tendría efectos secundarios sobre el potencial de
producción de la economía, porque los trabajadores que se encuentran en una situación
de desempleo de larga duración experimentan una depreciación de su capital humano.
Las posibles desventajas de las prestaciones sociales se observan con más
claridad en sus efectos sobre la oferta de factor trabajo. Con frecuencia se menciona el
pago incondicional o ilimitado de prestaciones por desempleo como uno de los
principales factores que desincentivan la búsqueda de empleo. Este tipo de prestaciones
puede, asimismo, reducir las presiones para reformar un mercado de trabajo ineficiente
con altas tasas de paro porque los desempleados disfrutan de esos beneficios. También
los sistemas públicos de pensiones tienen efectos significativos sobre la oferta de
trabajadores. La escasa penalización de la jubilación anticipada, o incluso su promoción
activa, han reducido dicha oferta. Por otra parte, la perspectiva de jubilación anticipada
constituye un desincentivo para que los trabajadores mantengan sus conocimientos
profesionales y participen en un proceso de aprendizaje continuo. Además, los
incentivos a la jubilación anticipada facilitan la eliminación de mano de obra incluso en
circunstancias en que el despido es muy difícil. Como resultado, las empresas que
necesiten reducir su plantilla la recortarían en los segmentos de mayor edad, dándose el
caso de que estos trabajadores pueden ser precisamente los que más experiencia tengan
y no los menos productivos.
Las políticas orientadas al mercado de trabajo, si se diseñan y ponen en práctica
adecuadamente, pueden estimular la oferta y la demanda de factor trabajo y, por
consiguiente, la tasa de ocupación. Los programas de formación pueden ayudar a
mantener y mejorar los conocimientos profesionales, reduciendo los desajustes entre
oferta y demanda y el deterioro del capital humano entre los desempleados de larga
duración. Otro desafío que se plantea es la reintegración de los grupos difíciles de
emplear, como los trabajadores poco cualificados, los parados de larga duración o los
trabajadores de más edad.
Villarubio — Política fiscal en el Perú
POLÍTICA FISCAL EN EL PERÚ
¿Qué es política fiscal?
La política fiscal es una rama de la política económica que se enfoca en el uso
del gasto público y la tributación para influir en la economía de un país. Su objetivo es
mantener la estabilidad económica, amortiguar las variaciones de los ciclos económicos
y contribuir a mantener una economía creciente, de pleno empleo y con baja inflación.
Los gobiernos utilizan la política fiscal para promover un crecimiento fuerte y
sostenible y reducir la desigualdad. La política fiscal puede ser expansiva, contractiva o
neutral, dependiendo de las decisiones tomadas por el gobierno. La política fiscal es una
herramienta clave para la movilización de recursos internos y para fines de
redistribución. En medio de la crisis sin precedentes causada por la pandemia de
COVID-19, los gobiernos han reaccionado con políticas fiscales expansivas para
abordar los efectos sociales y fortalecer los sistemas de salud pública, apoyando a las
familias y protegiendo la estructura productiva.
¿Cómo ha evolucionado la política fiscal en el Perú en los últimos años?
La política fiscal en el Perú ha evolucionado en los últimos años de diversas
maneras. Algunos aspectos clave de esta evolución incluyen:
I) Moderado sesgo expansivo: La política fiscal en el Perú ha mantenido un
moderado sesgo expansivo para impulsar el crecimiento económico y mejorar la
estabilidad macroeconómica.
II) Déficit público: El déficit público anualizado ha aumentado al 2.6 por ciento
del PIB, 0.2 puntos porcentuales por encima de la media fiscal para 2023.
III) Inflación: La inflación en el Perú ha disminuido del 8.5 al 5.6 por ciento
durante el período de diciembre 2022 a agosto 2023, pero aún se encuentra por encima
del rango objetivo del 1 al 3 por ciento.
IV) Estudios sobre la política fiscal: Se han realizado investigaciones para
estimar los efectos de la política fiscal sobre la actividad económica en el Perú,
utilizando datos trimestrales que abarcan el período 2000-2019. Estos estudios han
encontrado que la política fiscal expansiva tiene efectos positivos sobre el consumo y la
actividad económica, mientras que el enfoque neoclásico podría ser opuesto.
V) Reglas fiscales: La política fiscal peruana sigue un esquema de reglas desde
2001, que ha sido consolidado y perfeccionado durante los últimos 15 años. Este
esquema obliga al gobierno a fijar sus niveles de gasto no financiero consistente con
una, garantizando que el comportamiento del sector público sea fácilmente predecible
por los agentes económicos.
VI) Apoyo a la política monetaria: La política fiscal debe apoyar la política
monetaria en la lucha contra la inflación, mantener el ritmo de consolidación fiscal en
línea con los planes fiscales actuales y restablecer colchones fiscales.
En resumen, la política fiscal en el Perú ha experimentado cambios en los
últimos años, con un enfoque en la expansión económica y la estabilidad
macroeconómica. Se han implementado reglas fiscales para mejorar la previsibilidad y
el comportamiento del sector público, y se ha utilizado la política fiscal para apoyar la
política monetaria en la lucha contra la inflación.
Chipana — Criticas
CRÍTICAS A LA POLÍTICA FISCAL
La política fiscal dejó de ser efectiva en los años 70, porque no pudo resolver la
situación conocida ahora como estanflación, que consiste en la coexistencia simultánea
de una fuerte inflación y a la vez una alta tasa de desempleo, motivada por la crisis del
petróleo de 1973.
Otras críticas que recibe la política fiscal son:
Efecto expulsión
En caso de recesión se aplica una política expansiva: se aumenta el gasto
público o se bajan los impuestos. Para poder financiarse, el Estado necesita dinero, y lo
encuentra en el mercado privado: vendiendo títulos de deuda pública. Al vender tantos,
el precio de los títulos baja, y la gente compra más ya que parecen rentables. Al final, la
gente está invirtiendo mucho en el Estado, pero no el mercado privado, que era lo que
se pretendía.
En resumen, puede bajar la demanda de inversión cuando lo que se esperaba era
que aumentara.
Provoca déficit comercial
En el caso anterior (se emite Deuda pública para financiarse), si los títulos los
compran los extranjeros, la moneda propia subirá de valor. Eso hará que bajen las
exportaciones (porque a los de fuera les sale más caro comprar), y no es bueno que pase
eso en una fase de recesión.
Retrasos
Para que funcione bien la política fiscal, hay que tener muy en cuenta el ciclo
económico, ya que si se aplica una política restrictiva durante un período de recesión,
será un fracaso. Este tipo de recomendaciones son de carácter heterodoxo, y se basan en
la idea de que aplicar políticas restrictivas en la parte descendente del ciclo económico,
no hará más que acentuarlo.
Propensión al consumo, no constante
Los clásicos opinan que no siempre vamos a gastar el mismo porcentaje de
nuestra renta; por tanto, la propensión marginal al consumo (o al ahorro) no es
constante. Además, depende mucho de cada tipo de persona y de la forma en la cual se
financió el ingreso de dichas personas.
Un aumento de los ingresos en periodo de inflación no tendría el mismo valor
que en una economía estable. Por ende, tendría más efectos negativos.
Planes fiscales que no se llevan a la práctica
En muchos países en desarrollo, hay discrepancias entre los anuncios y las
políticas efectivamente implementadas por los gobiernos. En el caso de América Latina
y el Caribe, 11 países (de una muestra de 20) alcanzaron en 2016 resultados fiscales
peores a los anticipados en los presupuestos. En seis de esos casos, los presupuestos
anunciaban superávits fiscales, y, sin embargo, la política fiscal terminó siendo
deficitaria. Un mecanismo importante para reducir este tipo de discrepancias es a través
del fortalecimiento de las instituciones presupuestarias, que son las reglas y
procedimientos que afectan la manera en que los presupuestos se diseñan, aprueban, e
implementan, de acuerdo con el artículo De los planes fiscales a su implementación
efectiva: el papel de las instituciones presupuestarias.
Villanueva y Pacherrez — Ejemplos de impacto libres
EJEMPLOS DE IMPACTO LIBRES
Ejemplo de impacto social en la política fiscal: Reducción de impuestos a la
educación
La política fiscal es una herramienta utilizada por los gobiernos para influir en la
economía y promover el bienestar social. Una forma en que la política fiscal puede tener
un impacto social es a través de la reducción de impuestos en áreas específicas, como la
educación.
Imaginemos que un gobierno decide implementar una política fiscal que reduzca
los impuestos relacionados con la educación. Esto podría implicar la eliminación o
reducción de impuestos sobre la compra de libros y materiales escolares, la matrícula de
universidades y colegios, o incluso la creación de incentivos fiscales para las empresas
que inviertan en programas de educación.
Este tipo de política fiscal tendría un impacto social significativo. A
continuación, se presentan algunos ejemplos de cómo esta medida podría beneficiar a la
sociedad:
I) Acceso a la educación: La reducción de impuestos en la educación haría que
esta fuera más accesible para un mayor número de personas. Al reducir los
costos asociados con la educación, se eliminarían barreras económicas y se
brindaría la oportunidad a más individuos de obtener una educación de calidad,
independientemente de su nivel socioeconómico.
II) Mejora de la calidad educativa: Al reducir los impuestos en la educación, se
liberarían recursos financieros que podrían ser reinvertidos en la mejora de la
calidad educativa. Esto podría traducirse en la contratación de profesores
altamente capacitados, la adquisición de tecnología educativa actualizada y la
mejora de las instalaciones escolares, entre otros aspectos.
III) Estímulo a la inversión en educación: Al ofrecer incentivos fiscales a
las empresas que inviertan en programas de educación, se fomentaría la
participación del sector privado en la mejora de la educación. Esto podría
resultar en la creación de alianzas entre empresas y centros educativos, el
desarrollo de programas de capacitación laboral y la promoción de la educación
continua para los trabajadores.
IV) Reducción de la desigualdad social: La educación es un factor clave para
reducir la desigualdad social. Al reducir los impuestos en la educación, se estaría
brindando la oportunidad de acceder a una educación de calidad a aquellos
grupos socioeconómicos que históricamente han sido excluidos. Esto podría
contribuir a una mayor movilidad social y a la reducción de la brecha entre ricos
y pobres.