CIENCIAS SOCIALES
LAS CIENCIAS SOCIALES Y SU
DESARROLLO EN MEXICO
1 DE JUNIO DE 2023
ZAIDED VALERIO MORENO
1 “C”
INTRODUCCIÓN
Qué son las ciencias sociales
Las ciencias sociales son aquellas disciplinas de la ciencia que se encargan del
comportamiento humano y su interacción con otros humanos. En líneas
generales, se consideran ciencias sociales a aquellas áreas relacionadas con los
humanos en el contexto social que aplican el método científico.
Las ciencias sociales forman una rama de las ciencias fácticas, o las ciencias
que estudian los hechos observables y medibles.
Las ciencias sociales son aquellas que se encargan del estudio del humano y
sus interrelaciones:
la sociología,
la ciencia política,
la psicología social,
la educación,
la antropología social,
la geografía social,
la economía y
el derecho.
Características
Se basan principalmente en la observación de los fenómenos sociales.
Se fundamentan en el método científico.
Se valen de métodos cuantitativos, cualitativos y mixtos para medir sus
observaciones.
La experimentación puede no ser posible en determinadas áreas de
investigación.
Por lo general, trata de explicar el pasado más que predecir el futuro.
En ciencias sociales, el investigador puede ser influenciado por su
subjetividad.
DESARROLLO
La sociedad mexicana se constituyó a partir del proceso de colonización iniciado
en el siglo XVI. El establecimiento de un régimen económico, social y político
profundamente marcado por la subordinación al imperio español durante más de
tres siglos dio lugar a la constitución de pautas de relación social marcadas por
ella. No obstante, esa sociedad también se constituyó a partir de procesos de
mestizaje que tuvieron y tienen un fuerte impacto sobre las relaciones sociales
imperantes en este país.
Además, la extensión, la diversidad y los contrastes del espacio geográfico, la
presencia de múltiples etnias en ese espacio, la articulación diferenciada de las
distintas regiones del país con las demás y con el exterior así como el desarrollo
demográfico indujeron una gran diferenciación en esta sociedad que debe ser
considerada para comprender los procesos de transformación social que
tuvieron lugar durante esos 300 años. Son, además, el sustrato sobre el cual se
inserta la evolución contemporánea de la sociedad mexicana, que, a pesar de
haberse convertido en una sociedad urbana, diferenciada económica, social y
políticamente, guarda todavía muchos de los rasgos de la sociedad rural.
Esta imagen debe matizarse mencionando los aspectos culturales ligados a la
interacción entre la presencia española y la presencia indígena que, en México,
a diferencia de otros países con poblaciones étnicas cuantitativamente muy
significativas como son Bolivia, Ecuador o Perú, se dio en forma muy intensa
mientras en esos otros países tendió a segregar a ambas culturas. Esos rasgos
se profundizaron después de la Independencia y durante el largo siglo que
culmina con el estallido de la revolución en 1910. Hasta el día de hoy, el
contraste entre el caso de México y los de Bolivia, Ecuador y Perú sigue siendo
muy profundo.
También, hay que mencionar que al mismo tiempo que se intensificaba el
mestizaje, la construcción de la hegemonía política y cultural de los ideólogos y
de los políticos liberales buscó subordinar a las culturas indígenas y a privilegiar
la herencia occidental en la construcción de la identidad de la nación mexicana.
Este proyecto se manifestó en forma radical durante el Porfiriato (1876-1911) en
que incluso se alentó la colonización por parte de inmigrantes europeos, de
manera similar a lo que se propuso Sarmiento en Argentina. Como lo veremos
en breve, no fue sino hasta el estallido de la revolución que se buscó anclar la
identidad en la herencia de las culturas indígenas.
Como lo plantea Marcelo Carmagnani, la construcción de ese "Otro Occidente"1
fue el resultado de un proyecto que, como el que animaron los liberales del siglo
XIX no contemplaba el reconocimiento de la diversidad sino más bien la
imposición de valores, como son los republicanos, de una igualdad ficticia, que
se quiso imponer a esa sociedad original.
Las tensiones generadas a partir de ese proceso sentaron las bases de las
investigaciones que emprendieron, antes y después de la revolución, Andrés
Molina Enríquez, Manuel Gamio, Lucio Mendieta y Nuñez, Alfonso Caso, entre
muchos otros, para determinar las raíces mexicanas y elaborar un nuevo
proyecto de nación. Ellos también fueron los artífices de la creación de
instituciones como son el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Instituto
Nacional Indigenista y otras del régimen posrevolucionario que estuvieron
orientadas a la construcción de una sociedad mestiza (la "raza cósmica" de José
Vasconcelos).
Este cambio de perspectiva indujo a los dirigentes políticos hacia la necesidad
de construir la nación a partir de sus bases culturales originarias. Por otra parte,
desde 1934 en adelante, la puesta en marcha de políticas económicas
administradas por el Estado contribuyó a reforzar lo que hasta ese momento
habían sido proyectos culturales que buscaron modernizar materialmente al
país. Esas políticas contribuyeron a generar un mercado nacional, a integrar las
diversas regiones del país, a fortalecer la identidad a través de la educación, a
crear, en pocas palabras, una ciudadanía política y social.
Entre 1934 y mediados de los años 70, ese principio articulador sentó las bases
de la sociedad mexicana contemporánea las que se dieron en estrecha
correlación con una expansión económica que, retrospectivamente, se
caracterizó como el "milagro mexicano" que se prolongó hasta 1974, cuando
empezaron a manifestarse los primeros síntomas de su decadencia.
El desarrollo de la industrialización por sustitución de importaciones, la
construcción de carreteras, de sistemas de telecomunicación, y la intensificación
de la urbanización contribuyeron a la transformación radical de la estructura
social rural, con una fuerte diferenciación de roles y status, propios de lo que
podría denominarse una sociedad industrial, a pesar de que, obviamente, el peso
de la sociedad rural fue y es todavía significativo en el imaginario mexicano. Así,
la sociedad mexicana, a través del Estado, pasó a ser una sociedad
relativamente "moderna".
CONCLUSIÓN
De las consideraciones anteriores podemos deducir que, en México, las ciencias
sociales fueron parte del proceso de desarrollo nacional y contribuyeron a
delinearlo. No obstante, no es posible negar que si bien alimentaron la
formulación de políticas económicas, sociales y contribuyeron a la integración
nacional no por ello dejaron de tener un carácter crítico. En efecto, en la medida
que estas disciplinas formaron parte del devenir histórico del país, su
contribución guardó relación con las crisis que el sistema político mexicano debió
enfrentar, sobre todo en la coyuntura del movimiento.