POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ
Escuela superior técnica profesional policía
nacional del Perú
TRABAJO APLICATIVO
INDIVIDUAL
UNIDAD DIDÁCTICA : DERECHOS HUMANOS APLICADOS A LA
FUNCION
TEMA : COMENTE UD. AMPLIAMENTE referente a los derechos de
accesos a la justicia del ciudadano
DOCENTE : SS® MEDRANO MOSCOSO EDWIN JESU
INTEGRANTES :
N° DE ORDEN GRADO APELLIDO Y NOTAS
NOMBRE ELAB PROMEDIO
BENITES PALACIOS .
29
ANGEL YUL
DEDICATORIA
Dedico este trabajo a nuestra
institución Policial que mediante sus
cursos de capacitación me da los
conocimientos necesarios para ser un
buen efectivo policial.
ii
INDICE
AGRADECIMIENTO.........................................................................................ii
INDICE.............................................................................................................iii
INTRODUCCIÓN.............................................................................................iv
CAPITULO I..................................................................................................... 1
EL ACCESO A LA JUSTICIA...........................................................................1
1.1.Consideraciones Generales....................................................................1
1.2.Acceso a la justicia.................................................................................2
2. BARRERAS DE ACCESO A LA JUSTICIA.............................................4
2.1.Barreras institucionales...........................................................................4
2.1.1.Educación jurídica............................................................................4
2.1.2.Carga procesal.................................................................................4
2.1.3.Organización del Poder Judicial y de otras instituciones de justicia 5
2.2.Barreras sociales....................................................................................5
2.2.1.Barreras lingüísticas.........................................................................5
2.2.2.Barreras culturales...........................................................................5
2.2.3.Barreras de género..........................................................................6
2.3.Barreras económicas..............................................................................6
3. Reflexión Final del primercapítulo.............................................................6
CAPITULO II.................................................................................................... 7
4. EL DERECHO AL ACCESO A LA JUSTICIA EN EL MARCO
NORMATIVO INTERNACIONAL Y LOCAL................................................................7
4.1.Garantías................................................................................................8
5. CÓMO PODEMOS FOMENTAR EL ACCESO A LA JUSTICIA..............9
CONCLUSIONES...........................................................................................10
BIBLIOGRAFÍA.............................................................................................. 11
Anexo……………………………………………………………………………….12
iii
INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo se ha elaborado una descripción sintética con respecto a un derecho
humano y fundamental: “el acceso a la justicia”, que debe ser garantizado por los Estados que
pusieron como agenda en pleno siglo XXI la dignificación de la sociedad humana como tal
desde la óptica de un Estado Constitucional de Derecho.
Desde esa perspectiva, el derecho de acceso a la justicia es fundamental para el marco
conceptual en el que se fundamentan las democracias liberales. Los pensadores del contrato
social, cuyas ideas dieron forma a las creencias e instituciones que constituyen las
democracias liberales modernas –hombres como Thomas Hobbes y John Locke- plantearon
que, en el estado de naturaleza, los hombres gozan de gran libertad para hacer lo que
deseen y cómo lo deseen. El derecho natural, claro, rige en el estado de naturaleza. No
obstante, las pasiones humanas llevan a que sus mandatos sean violados y la falta de un
tercero imparcial que castigue esas violaciones lleva a que siempre estén en riesgo la vida, la
propiedad y la posibilidad de tener una “vida dichosa”. Por ello, el acceso a la justicia es la
garantía contractual de que cuando mis expectativas legítimas hayan sido injustamente
perturbadas u obstaculizadas, tendré un medio para que mis derechos y obligaciones sean
reconocidos y restaurados de forma plena, como cualquier otro ciudadano.
En dicho sentido, el acceso a la justicia es una característica central de una democracia
liberal pues como argumenta la teoría del contrato social, el acceso a la justicia está en el
centro de los proyectos normativos de las democracias liberales.
Pero no todo es como es como la doctrina sostiene pues el acceso a la justicia tiene algunos
límites y barreras que obstaculizan su absoluta realización, pues de ello se dice que su
aplicación no es del todo absoluta ,valga la redundancia, sino relativa.
iv
CAPITULO I
EL ACCESO A LA JUSTICIA
1.1. Consideraciones Generales
La reflexión sobre la justicia es tan antigua como la humanidad misma. Los primeros
filósofos, como Platón y Aristóteles, plantearon sus ideas sobre la justicia a partir del lado
contrario: la injusticia. Cada época histórica desarrolló una concepción y práctica sobre la
justicia, y es que esta ha sido una preocupación constante en el devenir histórico de las
personas y los pueblos.
El derecho de acceso a la justicia ha sido un tema de permanente inquietud y
básicamente integra el derecho de toda persona a tener un ámbito en el cual hacer valer el
derecho de que se crea asistida y de lograr la satisfacción de éste.
Recordemos que en su mayoría los Estados modernos han proscrito toda forma de
violencia y han determinado la prohibición de que se haga justicia por la propia mano
(autotutela), por ello corresponde que haya una amplia posibilidad de acceso a un órgano
imparcial para dirimir los conflictos que las personas puedan tener y que deben dilucidarlo a
través de un proceso entendida esta como el medio para hacer prevalecer la defensa de
derechos materiales, desde una óptica de Estado constitucional de derecho. Entonces, el
proceso se convierte en palabras de Gelsi Bidart (2005) en el “medio o instrumento,
culturalmente el más avanzado para que, en subsidio de la invocada aplicación espontánea del
Derecho, éste pueda, con efectividad y en la realidad concreta humano-social, funcionar
adecuadamente”.1 (p. 17)
Ahora bien, insistimos que no sería posible concebir un Estado de Derecho sin el
derecho humano y fundamental de acceso a la justicia, pues lo contrario significaría un
1
.
1
peligro para la supervivencia de la humanidad (…) el imperio de la ley del más fuerte seria la
regla donde solo los llamados humanos alfa y beta fuertes tendrían el control sobre los beta
débiles y los gamma.2
Por otra parte, recordemos que la década de los años ochenta se caracteriza por que la
sociedad en general enrumba un proyecto u obra de democratización para reemplazar a las
dictaduras militares que gobernaban en muchos de los países de esas épocas, que en el campo
de acceso a la justicia se vieron limitados los derechos humanos de los ciudadanos que no
encontraban amparo al reclamo que formulaban. En buena medida, esos acontecimientos
permitieron una modernización legislativa referente a derechos humanos sobre todo el
fundamental de acceso a la justicia de toda persona sin importar su condición de raza, sexo,
idioma, opinión y religión.
Por lo tanto consideramos, que la situación actual de acceso a la justicia en América
Latina como en el Perú ofrece grandes oportunidades y como que también genera
frustraciones por lo al generarse esas trabas resulta necesario mejorar el nivel de la
administración de justicia en cada país, y de esta manera garantizarle al ciudadano el ámbito
de libertades que le permita su realización como persona.
1.2. Acceso a la justicia
El derecho de acceso a la justicia básicamente comprende o implica, en principio, el
libre acceso al órgano jurisdiccional; esto es, la facultad que tiene toda persona para poner en
movimiento la actividad jurisdiccional del Estado (Landa Arroyo, 2018, p. 185). Empero, el
derecho de acceso a la justicia no solo comprende el libre acceso al órgano judicial interno,
sino también el acceso a la jurisdicción supranacional, conforme lo establecido en el artículo
205 de la constitución.
2
De otra manera, referirnos sobre el derecho de acceso a la justicia es tambien
referirnos a las ideologias o las ideas filosóficas reinantes en una época y el propio concepto
de proceso. Pues bien, conforme a una ideología liberal, propia de los estados burgueses
posteriores a la Revolución Francesa, el derecho de acceso a la justicia o, más concretamente,
a la jurisdicción se hallaba limitado, y de manera fundamental, al que formalmente tenían las
personas (Cappelleti & Garth, 1983, p. 19).
Por consiguiente, el dogma de acceder a la justicia debe estar acompañado de
mecanismos y medios que garanticen su acceso en condiciones de igualdad, celeridad,
oportunidad e inmediación. Toda persona aspira a que cuando acuda a la administración de
justicia, obtenga una tutela jurisdiccional efectiva y una sentencia justa y motivada.
Por lo general, son muchos los conceptos o reflexiones que los doctrinarios hacen
sobre el acceso a la justicia, entonces a partir de la evolución que ha sufrido este concepto,
hoy se le puede definir como el derecho de las personas, sin distinción de sexo, raza, edad,
identidad sexual, ideología política o creencias religiosas, a obtener una respuesta
satisfactoria a sus necesidades jurídicas.3
Después de estas precisiones y los conceptos que hemos referido, es posible que uno
se haga reflexión sobre lo bello que suena las acepciones que se hace sobre este derecho lo
que erróneamente hacemos, pues bien, hay que tener en cuenta que existe un bagaje de
barreras de acceso a la justicia sobre todo a los grupos más desprotegidos de la población y
consideramos que el Estado tiene la obligación de proveer accesibilidad a la justicia a los
grupos más vulnerables pues ellos también merecen que se dignifique su existencia. A
continuación desarrollamos algunas de las barreras de acceso a la justicia.
3
2. BARRERAS DE ACCESO A LA JUSTICIA
Las barreras de acceso a la justicia, básicamente, son aquellos obstáculos que hacen
imposible acceder a instancias en las que los ciudadanos puedan hacer valer sus derechos y/o
resolver sus conflictos de manera real4. Es una situación especialmente relevante en
sociedades o países como el Perú donde ciertos grupos de personas atraviesen de facto
situaciones de discriminación debido a su condición socioeconómica, física, de género, racial,
cultural, etcétera (La Rosa Calle, 2009, pp. 120-125).
En ese sentido, los obstáculos o barreras que impiden el acceso a la justicia pueden ser
agrupados en tres clases: las barreras institucionales; las barreras económicas; y las barreras
sociales.
2.1. Barreras institucionales
Se refieren a las barreras que el propio sistema de justicia origina por su concepción o
diseño, y que conducen a que los ciudadanos no recurran a aquel.
2.1.1. Educación jurídica
Se refiere a cómo se concibe a los profesionales del Derecho y su educación: pues los
consideran sumamente formalistas, neutros y bastante distantes de la realidad y de los
conflictos más recurrentes de la población, lo que conduce, con cierta frecuencia, a prescindir
de los modos de solución de conflictos tradicionales basados en una ley extraña o desfasada
de la sociedad.
2.1.2. Carga procesal
Se refiere a la voluminosa congestión de los despachos judiciales con una serie de
expedientes pendientes por resolver, que hacen que los procesos tarden demasiado. Algunos
4
estudios señalan que tendría que ver más bien que ver con la baja productividad del Poder
Judicial.5
2.1.3. Organización del Poder Judicial y de otras instituciones de justicia
Comprende a la poca adaptabilidad y disposición a modernizar la administración de
los despachos judiciales, distantes geográficamente de las principales necesidades jurídicas
de la población. En el problema están vinculados también otras instituciones estales como el
Ministerio Público, el Ministerio de Justicia y entre otros.
2.2. Barreras sociales
Son barreras que afectan a determinados grupos sociales por su situación de
desigualdad real o vulnerabilidad, lo que se evidenciaría al pretender acceder a alguna
instancia de impartición de justicia. Son algunas de las barreras sociales:
2.2.1. Barreras lingüísticas
Hay que referir que en el Perú existen varios millones de personas que hablan idiomas
distintos del castellano, y es casi remota la posibilidad de expresarse en su lengua materna
durante un proceso judicial, por la ausencia de intérpretes, aun cuando se trata de una garantía
del debido proceso. Por ello consideramos que es de suma importancia la incorporación de
funcionarios judiciales bilingües o de un sistema oficial de traductores judiciales.
2.2.2. Barreras culturales
Consiste en que básicamente el sistema de justicia se limita en responder las
demandas jurídicas de la población no urbana u occidental a pesar que nuestro país se ratifica
como respetuoso del derecho a la identidad cultural y, concretamente, reconoce el pluralismo
jurídico establecido en la Constitución Política (artículo 149), que implica el respeto de las
5
formas de resolución de conflictos impartidas desde las comunidades campesinas y nativas,
así como desde las rondas campesinas (La Rosa Calle, 2009, p. 123).
2.2.3. Barreras de género
Esta es una barrera que alude a las construcciones sociales y culturales sobre la base
de las diferencias sexuales, como por ejemplo el caso de una mujer víctima de violencia
familiar que, por los estereotipos existentes, es incapaz de denunciar a un varón agresor. En el
ámbito rural, esta situación se agrava y constituye un serio obstáculo para que las mujeres
puedan hacer respetar su calidad de ciudadanas.
2.3. Barreras económicas
Básicamente esta barrera se refiere a cómo la pobreza impacta en la concreción del
derecho a la justicia. Pues como refiere La Rosa Calle (2009) que hecho “la constatación de
que alrededor del 40% de la población se encuentra en cierto nivel de pobreza, los costos
económicos de acceder a alguna forma de resolución de conflictos representan una traba para
un buen porcentaje de ciudadanos en el país” (p. 124).
3. Reflexión Final del primer capítulo
Y referidas algunas de las barreras consideramos que debe fortalecerse el acceso a la
justicia con la noción de acceso desde un enfoque más equitativo, para atender a los grupos
desprotegidos, a partir del entendimiento de que se trata de un derecho fundamental que no
puede ser dejado de lado.
Por último, recordemos que si bien por el acceso a la justicia se puede promover la
actividad jurisdiccional del Estado, ello no puede hacerse de cualquier forma. Por ello la
regulación procesal establece, p. ejem: en el ámbito civil, que la demanda debe de cumplir
una serie de requisitos de forma, como formular un pedido, identificar contra quien se dirige
el pedido, exponer los fundamentos –hechos y derecho-, los medios probatorios, etc.
6
CAPITULO II
4. EL DERECHO AL ACCESO A LA JUSTICIA EN EL MARCO NORMATIVO
INTERNACIONAL Y LOCAL
Para determinar si el derecho de acceso a la justicia se ve plasmado en los hechos o es
mera retórica en nuestro país, es importante referirnos a si tiene recepción normativa en
nuestro ordenamiento jurídico.
El acceso efectivo a la justicia se puede considerar, entonces, como el requisito más
básico el derecho humano más fundamental en un sistema legal igualitario moderno que
pretenda garantizar y no solamente proclamar los derechos de todos.10 Aun cuando no hay
en nuestra Constitución Política un artículo que se refiera de manera expresa al derecho al
acceso a la justicia, sí existe la normativa suficiente para colegir que este derecho está
implícito y tiene basamento constitucional.
Esto se desprende de los artículos constitucionales referidos al derecho a la igualdad y
a la no discriminación (artículo 2 inciso 2); al derecho a la tutela jurisdiccional, regulado en
el artículo 139, inciso 3; y el artículo 44 que señala que es deber del Estado garantizar la
plena vigencia de los derechos humanos de todos los ciudadanos. Respecto del principio de
igualdad, se anota que si la legitimidad de un Estado de Derecho se sustenta en la
implementación efectiva de la igualdad ante la Ley (CALLE, 2016).
Las desigualdades para acceder a la justicia socavan esa legitimidad y, por ende, sus
instituciones democráticas. Por ello, un acceso no igualitario a un recurso efectivo ante una
instancia prevista por nuestro ordenamiento jurídico sería contraproducente y violatorio de
este principio.
Por otro lado, si bien el derecho a la tutela jurisdiccional suele ser interpretado como
una serie de atributos, entre los que destaca el acceso a la justicia, entendido como el derecho
7
de cualquier persona a promover la actividad jurisdiccional del Estado sin que se le obstruya,
impida o disuada irrazonablemente, así como el derecho a la efectividad de las resoluciones
judiciales, cabe acotar que el basamento constitucional aquí referido debe entenderse
coordinadamente con el principio de igualdad y con el derecho a la justicia que se infiere del
texto constitucional, por lo que consideramos que existen elementos suficientes para sostener
que, si bien no es lo mismo tutela jurisdiccional que acceso a la justicia, uno subsume al otro,
de manera que, dependiendo del enfoque que se adopte, se pueda determinar cuál es el género
y cuál la especie.
Si reconocemos que el Estado tiene el deber de cautelar la plena vigencia de los
derechos humanos, estamos obligados a asumir, consecuentemente, que la justicia como
concepto es también un derecho ciudadano, y que la noción de acceso, que en este caso
deberá comprenderse no solo como derecho sino también como garantía que permita la
vigencia de otros derechos, está indispensablemente vinculada con tal responsabilidad estatal.
(CALLE, 2016)
4.1. Garantías
El acceso a la justicia garantiza que las personas puedan acudir ante los tribunales a
reclamar que se protejan sus derechos sin importar su estatus económico, social, político,
migratorio, racial, étnico o de su filiación religiosa, identidad de género u orientación sexual.
(LEGAL, 2018)
Las personas deben conocer cuáles son sus derechos y cómo funcionan los procesos
legales.
Sin importar su capacidad económica, todos los individuos tienen derecho a obtener
asesoría y orientación legal adecuada y accesible.
8
La ley y los procesos deben ser justos, equitativos y sensibles a las vulnerabilidades
de las personas marginadas.
Los Tribunales deben ser imparciales, sin perder de perspectiva que la administración
de la justicia no debe estar divorciada de principios como la sensibilidad y el respeto a
las partes.
El acceso a la justicia es indispensable para el desarrollo social, económico y político
del País. Para proteger los derechos, satisfacer las necesidades básicas y promover la
participación ciudadana, es necesario garantizar el acceso más amplio posible a la justicia,
implantando estrategias para promover la educación sobre derechos, la representación legal
gratuita y adecuada, así como el trato justo e igualitario de quienes acuden a los tribunales.
(LEGAL, 2018)
5. CÓMO PODEMOS FOMENTAR EL ACCESO A LA JUSTICIA
Solucionar el problema de acceso a la justicia requiere fomentar cambios en las
estructuras sociales, políticas y económicas que fomentan la desigualdad y la pobreza. Estas
transformaciones son posibles mediante la creación de mecanismos que permitan la
participación ciudadana de las personas y comunidades que históricamente han sido
excluidas, de forma tal que estas puedan contribuir a la formulación de estrategias y políticas
públicas. Fomentar el acceso a la justicia requiere crear las condiciones para apoderar a esas
mismas personas y comunidades, brindándoles la información y herramientas necesarias para
que conozcan la ley, sus derechos y los mecanismos disponibles para ejercerlos (LEGAL,
2018).
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CONCLUSIONES
El acceso a la justicia es un derecho fundamental que debe garantizarse en una
sociedad democrática, participativa e igualitaria. Es el derecho que tienen todas las
personas a utilizar las herramientas y mecanismos legales para que se les
reconozcan y protejan sus derechos.
No existe acceso a la justicia cuando, por motivos económicos, sociales o políticos,
las personas son discriminadas por la ley y los sistemas de justicia. En la práctica, el
acceso a la justicia se refiere a que debe garantizarse la igualdad de condiciones
para que las personas puedan acudir a los tribunales y solicitar las protecciones y
remedios correspondientes de manera efectiva.
Del mismo modo puedo apoyar y afirmar la idea de que solo en medida que se
encamine en el ampo del acceso a la justicia se podrá mantener una reforma de
justicia en el sentido más serio que se fuese posible, ya que, si por el contrario, se
imposibilita el acceso ciudadano, nuestros otros demás derechos se encontrarían en
carencia de efectividad. Se espera que no se siga tardando esta importante y
necesaria coordinación entre instancias estatales y con mayor énfasis, que desde el
Poder Judicial y Ejecutivo, se asuma el liderato a modo de priorizar acciones en
beneficio de la población que lo requiera con más urgencia.
Entendamos que barreras de acceso a la justicia son acciones u hechos que nos
permiten ver y evaluar aquellos problemas u obstáculos que tienen gran parte de los
ciudadanos para acceder a la justicia y se evidencia con mayor frecuencia en
poblaciones Urbanas pobres en el Perú como se dan en las ciudades de
Huancavelica, Huánuco, Puno, entre otras que se encuentran bastante asociadas
con el desconocimiento de los derechos ciudadanos, la demora en los proceso y así
mismo, el costo económico.
10
BIBLIOGRAFÍA
Cappelleti, M., & Garth, B. (1983). El acceso a la justicia. Buenos Aires: Colegio de
Abogados del Departamento Judicial de La Plata.
Gelsi Bidart, A. (2005). Estudio del proceso. Iniciación. Montevideo: Fondo Editorial
Universidad de Montevideo.
Hernandez Breña, W. (2006). Carga y descarga procesal en el Poder Judicial, 1996-
2005. De lo general a lo particular, de lo cotidiano a lo preocupante. Lima :
Consorcio Justicia Viva.
La Rosa Calle, J. (2009). El acceso a la justicia como condición para una reforma
judicial en serio. Revistas PUCP, pp. 120-125.
Landa Arroyo, C. (2018). Los Derechos Fundamentales. Lima: Fondo Editorial
PUCP.
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ANEXOS
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